Categorías
Unión Europea

La era del rearme ya ha llegado a la Unión Europa

El martes la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, envió una carta a los dirigentes de los 27 Estados miembros de la Unión Europea. Les expuso el plan Rearme Europeo, que tiene como objetivo aumentar los gastos militares.

“La Union Europea planea aumentar su gasto en defensa para recaudar 800.000 millones de euros”, dice en la carta (1). El pretexto es la derrota en Ucrania y la ruptura de los tradicionales vínculos con Estados Unidos.

Sin embargo, Von der Leyen aclara que “seguiremos trabajando estrechamente con nuestros socios de la OTAN” y su fidelidad demuestra la debilidad de la Unión Europea y su falta de confianza en la capacidad de rearmarse.

La cumbre europea del jueves sirvió para diseñar la “nueva arquitectura de seguridad de la Unión Europea”, si todo sale como esperan. El 19 de marzo el Comisario Europeo de Defensa, Andrius Kubilius, y la representante para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Kaja Kallas, presentarán la nueva estrategia europea de defensa industrial.

Kubilius pretende que el próximo presupuesto de la Unión Europea apruebe la asignación de 100.000 millones de euros al rearme (2). Pero Bruselas no puede esperar hasta 2028, cuando se apruebe un nuevo presupuesto a largo plazo. Quiere proporcionar cientos de miles de millones de euros adicionales en fondos de defensa como parte de la mayor iniciativa de seguridad europea desde el final de la Guerra Fría.

En declaraciones a los periodistas, Von der Leyen anunció que la Unión Europea estaba entrando en una “era de rearme” y que, como ya hemos explicado, los fondos del programa de la Unión Europea para el desarrollo de regiones atrasadas se desviarán para la guerra.

La presidenta de la Comisión Europea explicó que el cueento de la lechera. Quiere aumentar el gasto en defensa en una media del 1,5 por cien del PIB para recaudar 650.000 millones de euros para la producción de armas. También se propone crear un nuevo servicio de préstamo de 150.000 millones de euros que permita a los Estados miembros aumentar la producción de sistemas de defensa antiaérea, sistemas de artillería, misiles, municiones, drones y sistemas antidrones para las necesidades no sólo de la Unión Europea, sino también de Ucrania.

Como parte de esos préstamos, los países de la Unión Europea tendrán que consolidar sus pedidos y producir armas conjuntamente. Como incentivo adicional para el desarrollo de la industria militar, los Estados miembros pueden utilizar fondos del programa de desarrollo para las regiones de defensa por servicio, para el que se han asignado 78.000 millones de euros en el presupuesto de la Unión Europea para este año.

Además, como ya hemos expuesto, la Comisión Europea está dispuesta a “flexibilizar” la disciplina presupuestaria para permitir que los socios europeos pidan más dinero para gastos militares. Para ello va a activar las excepciones al Pacto de Estabilidad y Crecimiento que prohibían a los países de la Unión Europea superar su deuda pública en un 60 por cien del PIB y su déficit presupuestario de más del 3 por cien del PIB.

Eso les debe permitir aumentar el gasto militar sin temor a ser sancionados por vulnerar la disciplina financiera.

Por último, la Comisión Europea ha prometido desarrollar incentivos y garantías para atraer capital privado a la militarización.

Hace muchos años que en Bruselas hablan de elevar el gasto militar, desde luego antes de comenzar la Guerra de Ucrania. Pero nunca se ha llevado a cabo porque es un derroche absoluto de dinero.

La victoria militar de Rusia en Ucrania les ha sacado de su estupor y el regreso de Trump a la Casa Blanca ha hecho el resto. Ahora Bruselas quiere darle una lección a Trump, pero veremos si los Estados miembros aceptan endeudarse en proyectos militaristas que no conducen a ninguna parte.

(1) https://ec.europa.eu/commission/presscorner/detail/en/statement_25_673
(2) https://www.politico.eu/article/kubilius-next-budget-should-have-e100-billion-for-defense/

Categorías
Unión Europea

Crisis sin precedentes del Banco Central Europeo

Como informamos hace unos días, el Bundesbank ha anunciado pérdidas históricas y ahora hay que añadir que el Banco Central Europeo no le va a la zaga. La crisis tampoco tiene precedentes desde la creación del euro. Años de política monetaria expansiva, la subida de los tipos de interés y el despilfarro (“gastos de personal”) han multiplicado el agujero, que alcanzó casi 8.000 millones de euros el año pasado.

Como resultado de las tasas de interés más altas de los bancos centrales, está aumentando el temor a las quiebras financieras. Cuando se agote la confianza, el castillo de naipes se va a derrumbar abruptamente.

Hace poco más de dos años, el Banco Central Europeo emprendió una nueva política de restricciones monetarias. No sólo ha reducido sus compras de activos, sino que ha aumentado drásticamente sus tipos de interés.

El pasado otoño, el tipo de los depósitos subió al 4 por cien, mientras que el de refinanciación fue del 4,5 por cien. Eso obligó al Banco a pagar los depósitos colocados por los bancos a niveles sin precedentes, mientras que había aplicado una política de tipos de remuneración negativas desde 2014.

Los depósitos bancarios no sólo se convirtieron en una partida de gastos, mientras que entre 2014 y 2022 fueron una fuente de beneficios, sino que aumentaron.

Las masivas recompras de bonos, llevadas a cabo desde 2015 para contener la inflación, han permitido a los bancos aumentar sus reservas. Esta política monetaria improductiva, esterilizada lentamente en tiempos de tipos de interés negativos, ha sellado el balance del Banco Central Europeo una vez que el tipo de depósito ha vuelto a ser positivo.

Los gastos son diez veces mayores que los ingresos

El año pasado el Banco anunció 800 millones de euros en ingresos. La suma incluye la diferencia entre el coste de producción de la moneda y su valor nominal a lo largo del año, las transacciones cambiarias positivas, así como los escasos intereses devengados por los bonos del Banco.

Al mismo tiempo, la remuneración de los depósitos alcanzó los 74.000 millones de euros, casi diez veces los recursos recibidos.

En un momento en que los políticos europeos manipulan las cifras reales de gasto y decenas de miles de millones de amenazas fiscales, esta cifra puede parecer insignificante. Pero debe pagarse al capital del Banco , que era de sólo 5.000 millones de euros en su creación antes de ser elevado a lo largo de los años a 11.000 millones de euros, de los cuales sólo se habían liberado 8.900 millones de euros a comienzos de año.

Así que en el último año, el Banco perdió el equivalente al 73 por cien de su capital. Es el segundo año consecutivo que el Banco avisa de que sus cuentas están en números rojos. En 2023 sufrió unas pérdidas de casi 8.000 millones, que compensaron por la utilización de las disposiciones sobre el riesgo. Gracias a una recuperación de 6.600 millones de provisiones, la pérdida final se redujo a 1.260 millones de euros.

Pero este año, después de utilizar todas sus disposiciones, no han podido compensar las pérdidas. Así, en dos años, han tenido que consignar en el balance más de 9.200 millones de euros a la espera de compensarlos con los beneficios futuros.

En los próximos años las pérdidas van a continuar, aunque su ritmo se va a reducir después de los preocupantes niveles alcanzados en 2023 y 2024.

A pesar de las pérdidas, el Banco es muy generoso con el personal que tiene enchufado en las oficinas. Sus cuentas muestran un importante aumento de los “gastos de personal”, que pasaron de 676 millones de euros en 2023 a 844 millones en 2024. El aumento es del 25 por cien, muy por encima de la inflación europea y no relacionado con el aumento de sus funciones.

Categorías
Unión Europea

Macron prepara a Francia para una economía de guerra

Francia nunca había caído tan bajo. Los índices de popularidad de Macron están por los suelos y fuera de sus fronteras sus simpatías no son superiores. El miércoles se dirigió a los franceses en un discurso televisado que atrajo a 15 millones de espectadores.

Macron es especialmente beligerante hacia Rusia desde la humillación que sufrió en su última reunión en el Kremlin con Putin en torno a aquella mesa gigantesca.

En su infinita torpeza, en una situación como la actual, al Presidente francés no se le ocurrió otra cosa que mentar las armas nucleares. Prometió iniciar conversaciones para “proteger a los países europeos con las fuerzas de disuasión nuclear francesas”. En Moscú se han tomado las palabras como lo que son: un chantaje.

Actualmente Francia se opone a un alto el fuego y encabeza el “partido de la guerra”. Pero si alguien cree que eso es consecuencia de la Guerra de Ucrania se equivoca. En 2017 el gobierno de París aprobó dos leyes de programación militar para duplicar el presupuesto de los ejércitos en 2030.

A Macron eso no le parece suficiente. Quiere más armas y más dinero para fabricarlas, a costa de lo que sea. En su discurso Macron anunció una inversión adicional para el rearme y ha llamado al gobierno a ponerse a trabajar “lo antes posible” para buscar financiación.

Puso el ejemplo de Dinamarca que, para rearmar a su ejército, ha elevado la edad de jubilación a los 70 años. Francia necesita aprobar “nuevas opciones presupuestarias” por la “evolución de las amenazas” y Macron ha anunciado “inversiones adicionales […] que se han vuelto indispensables” para el ejército.

No se trata sólo de gastar más dinero. Además de reforzar el ejército, el aumento de los gastos militares debería “acelerar la reindustrialización de todas nuestras regiones”, dijo Macron.

El gobierno francés enfrenta, pues, dos programas paralelos: la reforma de la administración y la eficiencia del dinero gastado. La militarización exige una reforma a fondo de los aparatos del Estado. “Serán nuevas inversiones que requieren financiación privada, pero también pública […] Requieren reformas, opciones, coraje”, añadió.

Macron ha pedido al gobierno que trabaje lo antes posible en unas nuevas fuentes de financiación, con una condición que no tardará en desaparecer: “Sin aumentar los impuestos”. Macron tiene previsto convocar una reunión con los ministerios responsables de la guerra para tratar esta cuestión.

“Desde la toma de posesión de Donald Trump hemos sabido que debemos prepararnos para una economía de guerra”, dicen los asesores del gobierno francés. Eso exige, entre otras medidas, recortes en la administracón pública, en los salarios y en las jubilaciones.

“Uno puede encontrar una mayoría en la Asamblea una vez que todas las misiones de los servicios públicos han sido analizadas”, dicen los asesores.

El gobierno ha hecho un llamamiento a la movilización del ahorro francés, que podría implicar la creación de un nuevo fondo para la guerra. “El hecho de que esto [el aumento de los gastos miitares] no se pueda hacer mediante subidas de impuestos es importante”, señala uno de los consejero del gobierno.

Categorías
Unión Europea

Cumbre del Consejo Europeo para debatir la continuación de la Guerra de Ucrania

Esta mañana el Consejo Europeo ha convocado una cumbre de urgencia para debatir la continuación de la Guerra de Ucrania y el apoyo al ejército de Kiev. A eso lo llaman la “defensa de Europa” y el enemigo es Rusia, como no podía ser de otra forma.

La anterior cumbre de Londres del 2 de marzo demostró que muchos países europeos apoyan la continuación de la guerra y que Ursula von der Leyen y el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, secundan los planes militaristas.

Ambos aprovechan su cargo para actuar en nombre propio y en contra de sus respectivas organizaciones, lo cual resulta especialmente insólito.

Como nadie sabe tampoco a quién representan este tipo de cumbres, la agencia de noticias Bloomberg habla de crear una Europa+, que incluiría a estados fuera de Europa, pero dispuestos a enviar tropas para mantener a Ucrania en guerra. Es la “coalición de voluntarios”.

Desde luego que quienes tanto hablan de “Europa” son sólo unos pocos. El húngaro Orban ha pedido que no aprueben ningún acuerdo porque los desacuerdos son insuperables. Por su parte, el eslovaco Robert Fico ha criticado la celebración de una cumbre ya que “no puede tomar decisiones si los dirigentes europeos respetan diferentes puntos de vista”.

Eslovaquia no apoyará a Ucrania financiera ni militarmente para continuar la guerra, ha dicho Fico, que ha amenazado con bloquear la cumbre debido al corte del tránsito de gas por parte de Ucrania a la Unión Europea. Según él, Ucrania ha perjudicado al país al tomar medidas que han llevado a precios más altos del gas. El jefe del gobierno eslovaco critica que los miembros de la Unión Europea estén a favor de la guerra.

Categorías
Unión Europea

Falsificar la contabilidad para financiar el rearme europeo

Atendiendo a la cuantía de los gastos militares, la Unión Europea es una potencia militar mundial. Los presupuestos militares europeos son muy elevados. Sumados, en 2023 los 27 Estados miembros gastaron casi 300.000 millones de dólares. Es el tercer mayor presupuesto militar del mundo después de Estados Unidos (900.000 millones de dólares) y China (algo más de 300.000 millones de dólares). Los tres marchan muy por delante de Rusia, que gasta 126.000 millones de dólares en sus ejércitos.

Los gigantescos gastos militares que consumen los países europeos no sirven para nada y aumentarlos supone aumentar el despilfarro actual. Un ejército necesita un mando militar unificado y una dirección política coherente que Europa no tiene. Hasta ahora los intentos de lograrlo, que datan de los años cincuenta del siglo pasado, siempre han fracasado y nada hace pensar que ahora vayan a tener éxito.

En 1992 el Tratado de Maastricht inició una política común de defensa, reforzada por la Declaración de Saint Malo en 1998 y la creación de la PESD (Política Europea de Seguridad y Defensa) en 1999.

En 2004 el Tratado de Lisboa crea la AED (la Agencia Europea de Defensa) y la PESD se transforma en PCSD (Política Común de Seguridad y Defensa).

En 2017 el discurso de Jean Claude Juncker, durante su presidencia de la Comisión Europea, insistió en la importancia de mejorar la eficacia del gasto en defensa en Europa.

Las iniciativas europeas, como la brújula estratégica, y la Revisión Estratégica de la OTAN de 2021 trataron de delimitar las funciones de la OTAN y de la Unión Europea ante el rearme y la guerra.

Las triquiñuelas contables de Ursula

Ursula von der Layen quiere elevar el gasto militar de la Unión Europea a 800.000 millones de dólares, lo cual es imposible. Ni siquiera puede alcanzar la mitad de esa cifra.

El rearme ha puesto a la Unión Europea ante sus propias contradicciones internas. Como se vio durante la crisis económica de Grecia de 2009, durante décadas Bruselas ha impuesto una montaña de reglas muy estrictas que llaman de “consolidación fiscal”. Su objetivo es aflorar los déficits ocultos de los países miembros para reducirlos.

Ahora todo eso lo quieren tirar por la borda para financiar el rearme con deuda pública y ocultar el déficit. Se trataría de lograr dos cosas a la vez: gastar en armas sin límites de ningún tipo y, a la vez, disimular el despilfarro real y que el déficit no se note demasiado.

Von der Leyen ha propuesto una primera triquiñuela propia de contables poco escrupulosos, que en las oficinas de Bruselas llaman “cláusula general de salvaguardia”. Pero como muy bien sabe la Presidenta de la Comisión Europea, es una solución puramente temporal y ella quiere algo definitivo que les permita gastar en armas sin ningún tipo de cortapisas contables.

Otra triquiñuela es una malversación de fondos apenas disimulada: financiar una parte del gasto militar desviando los fondos Next Generation, aunque el importe es pequeño y se extiende sólo hasta el año que viene.

Tampoco es una solución definitiva, pero serviría para acostumbrar a los europeos al déficit y al despilfarro poco a poco.

La Unión Europea también podría establecer un nuevo programa europeo destinado a la financiación del militarismo y la guerra. Sin embargo, la emisión de deuda de la Unión Europea en el marco de un nuevo programa exige que los Estados miembros aporten más dinero a la hucha de Bruselas para evitar que la deuda europea se degrade.

Es muy complicado y en una campaña electoral cualquier aumento del gasto suena muy mal, sobre todo si está destinado a Bruselas. Además, algunos países indigentes, como España, no están acostumbrados a poner dinero en Europa, sino a llevárselo.

El Bundesbank también quiere falsificar la deuda para impulsar el rearme

En Alemania la “consolidación fiscal” es una norma consagrada en la Constitución para poner freno al endeudamiento público. De ahí pasó luego a la contabilidad europea. La norma limita el déficit presupuestario al 0,35 por cien del Producto Interior Bruto (PIB).

Pues bien, el martes el Bundesbank propuso una reforma de la norma que podría proporcionar al gobierno hasta 220.000 millones de euros en liquidez adicional para la guerra durante la próxima década.

Al igual que otros países de la Unión Europea, Alemania quiere aumentar los gastos militares, sobre todo después de que Estados Unidos haya suspendido la ayuda militar a Ucrania. Para ello el nuevo gobierno tendrá que “relajar las normas fiscales”, un eufemismo que hace referencia al endeudamiento y a la falsificación contable de la misma.

El Bundesbank propone aumentar el margen de maniobra del Estado para endeudarse hasta un máximo del 1,4 por cien del PIB, siempre que la deuda sea inferior al 60 por cien del PIB, con 0,9 puntos porcentuales de la inversión total gastada.

Si la deuda supera el 60 por cien del PIB, la capacidad de endeudamiento se limitaría al 0,9 por cien, que se gastaría íntegramente en inversiones. Si la proporción de deuda es inferior al 60 por cien, la capacidad de deuda aumenta para 2030 en un monto acumulado de 220.000 millones de euros en comparación con las normas actuales.

Si las previsiones de deuda superan el 60 por cien del PIB, la cifra alcanzaría 100.000 millones de euros en 2030.

La deuda bruta de Alemania se sitúa actualmente en torno al 62 por cien del PIB y ahora tiende a bajar. Es un porcentaje relativamente bajo en comparación con las economías más grandes del mundo.

Las cifras del Bundesbank indican que su pronóstico es que la deuda siga cayendo por debajo del 60 por cien, lo cual es un delirio total. En una época de recesión y rearme militar llegarán los grandes déficits, los aumentos de impuestos, las reducciones de salarios, las rebajas de las pensiones, los recortes de plantillas, los aumentos de impuestos… Lo mismo de siempre.

Categorías
Unión Europea

Una ‘coalición de voluntarios’ para instalar tropas en las mismas narices de Rusia

El domingo el primer ministro británico, Keir Starmer, inauguró en Londres otra “cumbre” dedicada al monotema del momento: la formación de una “coalición de voluntarios” para instalar a los ejércitos en las mismas narices de Rusia.

Como viene ocurriendo últimamente, no es posible clasificar esta “cumbre”, ni explicar qué organismo europeo la ha convocado, ni por qué acuden unos países europeos (Ucrania) y otros no (Hungría, Eslovaquia). Hasta donde sabemos, Reino Unido abandonó la Unión Europea en 2017. Canadá, que participó en la “cumbre”, nunca ha estado en Europa, la OTAN no dio señales de vida porque Estados Unidos no quiere saber nada de estos chanchullos…

¿Por qué estuvieron presentes Ursula von del Layen y Antonio Coscta si sólo se podían representar a sí mismos? No hay manera de saber qué criterio han seguido los convocantes del acto. Participaron 18 países para inventar un nuevo vocablo que los medios van a poder de moda, “coalición de voluntarios”, o sea, para situar tropas lo más cerca posible de Rusia, como dijo el polaco Donald Tusk.

La Guerra de Ucrania empezó para alejar a las tropas de las fronteras de Rusia y los participantes quieren repetir el mismo error, o sea, provocar otra guerra.

Reino Unido y Francia han ido más lejos que los demás en la provocación, pero quieren invitar a otros para que hagan lo mismo, dijo Starmer. Ante la jaulla de grillos, no les ha quedado otro remedio porque tienen prisa por poner tropas en Ucrania.

Pero el ejército británico no opina como Starmer y sabe que no puede desplegar 12.000 soldados en Ucrania. Los militares no están preparados para un despliegue de ese tipo en el extranjero. Las fuerzas armadas están en el momento más bajo de su historia.

Según la publicación británica The Independent, ahora mismo el ejército británico no podría desplegar más de 25 tanques para el combate.

Por eso la primera ministra italiana, la fascista Giorgia Meloni, quiere ayudar y se ha sumado al carro. Su homólogo polaco, Donald Tusk, también lo ha hecho, añadiendo que, además de Ucrania, habría que poner tropas también en… Finlandia lo que, como venimos insistiendo, rompe el tratado de paz firmado en 1945 con Rusia.

El jueves el Consejo Europeo celebrará una reunión extraordinaria para reincidir en la chapuuza: una nueva ayuda financiera masiva de varios cientos de miles de millones de euros a Ucrania para que la guerra no pare nunca.

Lo dicho: la Unión Europea se está conviertiendo en un bloque militar.

Categorías
Unión Europea

La Unión Europea destina 60 millones de euros a la defensa de Moldavia

Los países del este de Europa creen que la Unión Europea es la “nave nodriza”, cuya leche puede amamantarles permanentemente, aunque no formen parte de los Veintisiete, como Moldavia.

La presidenta de Moldavia, Maia Sandu, ha aprovechado muy bien las paranoias que circulan por los frenopáticos de Bruselas para conseguir un pellizco de 60 millones de euros. No es mucho, pero también Moldavia es pequeña.

En Chisinau han sabido explotar el incidente de la Casa Blanca entre Trump y Zelesnky durante una visita a la capital moldava, del presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa.

La “amenaza rusa” obra milagros, sobre todo en países, como Moldavia. Si tienen fronteras con Rusia son un tesoro y si las tienen con Ucrania, como Modavia, también.

Los 60 millones están destinados a financiar los gastos de defensa de este año, aunque la cantidad ni siquiera alcanza esa cifra porque Bruselas ya ha pagado 37 millones en virtud del llamado acuerdo del Mecanismo Europeo para la Paz (FEP) que, a pesar de su nombre, es un mecanismo de guerra.

Después de Ucrania, Moldavia es la segunda beneficiaria de ese tipo de fondos destinados a la “paz”.

La Unión Europea cada vez parece más un bloque militar que una mercadillo. Moldavia quiere unirse a los Veintisiete para 2030 y ha empezado estrechando lazos en el ámbito de las armas y las guerras.

Es un mal comienzo. El pasado mes de mayo, Moldavia firmó una asociación en materia de seguridad y defensa con la Unión Europea, convirtiéndose en el primer país en celebrar un acuerdo de este tipo con Bruselas.

Una muestra de las paranoias que están promoviendo en Europa son las declaraciones de Macron el domingo en una entrevista con un periódico francés: después de invadir Ucrania, Putin va a por Moldavia y tal vez más allá de Rumanía… si los europeos no logran frenarle.

El problema de Moldavia y de la Unión Europea es que los rusos no necesitan “invadir” nada porque su ejército ya está presente en Transnistria, la parte oriental del país, desde 1992.

El contingente militar ruso opera como “fuerza de mantenimiento de la paz” y su presencia se fundamenta en un acuerdo bilateral firmado con Moldavia tras el colapso de la URSS.

Por lo tanto, la cuestión no es que los rusos lleguen, sino que se vayan, para lo cual es necesario un segundo acuerdo entre Moldavia y Rusia.

En 1999, en la Cumbre de la OSCE en Estambul, Rusia se comprometió a retirar sus tropas y municiones de Transnistria, un proceso que nunca se ha completado.

Para firmar la retirada de tropas, el gobierno moldavo deberá esforzarse por mejorar sus infames relaciones con Moscú (y de rebote con el gobierno de Transnistria), algo que no hace porque todo su empeño va en la dirección contraria, lo cual ocurre por órdenes de Bruselas. Es el precio a pagar por ejercer de pelele.

En 2022 el gobierno de Chisinau condenó la invasión rusa a Ucrania y las relaciones entre Chisinau y Moscú se han deteriorado considerablemente.

El acuerdo entre ambos países de 1992 estableció una fuerza tripartita (Rusia, Moldavia y Transnistria) supervisada por una Comisión Conjunta de Control.

En Transnistria hay entre 1.000 y 1.500 soldados, de los cuales una parte son fuerzas moldavas y transnistrias. Además hay dos contingentes rusos: un grupo de mantenimiento de la paz y el Grupo Operativo de Fuerzas Rusas (OGRF), que custodia, entre otras cosas, el depósito de municiones de Cobasna.

El OGRF es una fuerza heredada del 14 Ejército soviético y no forma parte de la misión de paz.

Categorías
Unión Europea

¿Quién va a pagar el rearme europeo?

Esta entrada se podía haber titulado también “¿Cómo se va a pagar el rearme europeo”, pero con cualquier forma de pago, al final alguien debe rebuscar en su bolsillo.

También podíamos haber empezado por obviedades, tales como que el peso del rearme lo van a pagar los trabajadores, no sólo con reducciones de su salario real, sino con recortes de sus derechos.

O podíamos haber dicho que como los países europeos están arruinados, van a recurrir a aumentar la deuda pública, por lo que las generaciones futuras quedarán hipotecadas por los dispendios de las generaciones actuales.

En fin, para acabar con las lamentaciones habría que recordar que los europeos se han enfrentado por las deudas de guerra tanto como por las guerras mismas y que los nazis agitaron la bandera del Tratado de Versalles de 1919 y las reparaciones de guerra para hacerse con el control de Alemania.

Así que un siglo después Europa vuelve al mismo sitio de siempre, porque no basta sólo con que Ursula von der Layen ofrezca unas cifras astronómicas para el rearme, sino que también debería hablar de otros desembolsos fantásticos que están pendientes, como la transición energética o las inversiones en inteligencia artificial.

Pues bien, no hay dinero para nada de eso, ni siquiera eliminando todos los proyectos europeos delirantes para apostarlo todo al rearme, ni tampoco saqueando los fondos rusos depositados en los bancos europeos.

El 2 por cien del PIB que exige la OTAN es una cantidad ridícula, vista la experiencia de una “guerra de desagaste” como la de Ucrania. Europa no se acercaría a sus necesidades ni siquiera con el 8 por cien que ha destinado Rusia en plena guerra por una razón: porque va por dertás y la única manera de reducir la distancia sería gastar mucho más que Rusia.

A todo eso hay que sumar que Trump va a retirar al menos 20.000 soldados de Europa, va a entregar la base aérea de Ramstein y otras instalaciones miltares al ejército alemán. Al mismo tiempo la Armada de Estados Unidos abandonará la nueva base conjunta de la OTAN en Constanza, Rumania.

La actual presencia militar estadounidense en Europa es de 40.000 soldados, que deberían ser sustituidos por otras europeas.

El verdadero objetivo del rearme no es hacer frente a ninguna amenaza rusa. Lo mismo que en la Guerra Fría, el rearme es un fin en sí mismo. Europa quiere abrir una nueva línea de negocio que hasta ahora estaba monopolizada por terceros y el dispendio lo tiene que justificar blandiendo a todas horas la “amenaza rusa”.

En el momento de reducir los salarios y recortar los derechos sociales, el chivo expiatorio será el mismo: la culpa es de Putin.

El Tratado de Versalles

Firmado en 1919, el Tratado de Versalles puso fin oficialmente a la Primera Guerra Mundial declarando que Alemania y sus aliados eran responsables de la guerra y, en consecuencia, debían pagar los daños sufridos por los demás países como consecuencia de la guerra.

Los vencedores imponen sus condiciones a los vencidos porque su fuerza les permite redactar la historia. Entre ellas está el pago de indemnizaciones.

Ahora va a ocurrir lo mismo: Europa a tener que devolver el dinero robado a Rusia en 2022 y veremos si trata de imponer reparaciones, porque determinados organismos rusos ya han empezado a hablar de las víctimas civiles causadas por la guerra, remontándose a 2014 y la Guerra del Donbas.

Hace un siglo el Tratado de Versalles no estableció la cuantía exacta de las reparaciones, sino que se creó una comisión para fijarla, así como las formas de pagarla.

En 1921 la comisión determinó la cifra en una suma astronómica para la economía alemana de posguerra: 132.000 millones de marcos de oro, que Alemania debía pagar en cuotas anuales.

Las indemnizaciones no solo incluían dinero, sino también algo consustancial a la guerra, el botín de guerra, en forma de entregas en especie, como carbón, acero, maquinaria y barcos, así como la cesión de territorios y recursos. La región del Sarre y sus minas de carbón fueron puestas bajo control internacional durante 15 años.

Alemania no pudo cumplir con los pagos, lo que llevó a renegociaciones como el Plan Dawes (1924) y el Plan Young (1929).

Durante años las reparaciones generaron un enorme resentimiento social y político, contribuyendo al ascenso del nazismo en 1933.

Categorías
Unión Europea

La Guerra de Ucrania ha terminado aunque algunos europeos todavía no se han enterado

Los países occidentales han necesitado tres años de guerra en Ucrania para darse cuenta de que sus cálculos eran erróneos. Son ellos, y no sólo Ucrania, los que han perdido la guerra, a pesar del armamento, de los miles de millones invertidos y de las sanciones económicas.

Ucrania ha perdido 8 millones de habitantes, tiene un millón de soldados muertos, su territorio se ha reducido y su infraestructura y su economía han quedado arrasados.

En palabras del ministro francés Bruno LeMaire, la guerra pretendía “poner a Rusia de rodillas”, pero ha ocurrido todo lo contrario. Rusia ha ganado y la capitulación del gobierno de Kiev mostrará al mundo lo que quiere conseguir el Kremlin en Europa.

Con el respaldo de China e India, Rusia también ha salvado la ofensiva contra su economía.

En estos momentos Estados Unidos no se puede permitir un segundo Afganistán en el centro de Europa. El 24 de febrero dio la espalda a Europa política, diplomática y militarmente porque necesita cambiar de estrategia.

En Riad los negociadores de Washington y Moscú se reunieron sin la presencia de Ucrania, ni de ningún gobierno europeo, y en los escenarios internacionales cuando alguien no se sienta en la mesa es porque forma parte del menú.

Cuando se ha dado cuenta de que era comestible, Europa se ha empeñado en continuar la guerra y no acepta la negociación entre Rusia y Estados Unidos. Es una postura provisional que no interesa a nadie absolutamente.

Un ejemplo: la semana pasada la representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, viajó a Washington para reunirse con el secretario de Estado, Marco Rubio, que no la recibió. Mientras esperaba el vuelo de regreso, Kallas charló con varios senadores y congresistas para hacer tiempo.

No obstante, cuando algunos hablan de “Europa” es difícil adivinar a qué se refieren. Suena a lo mismo que cuando antes hablaban de la “comunidad internacional”. Si alguien es capaz de apoderarse del mundo, también será capaz de apoderarse de un continente.

En Europa hay casi tantas políticas diferentes como países, aunque hay algunos en Bruselas que tratan de acallar a los otros, que parecen menos europeos.

Los caciques de Bruselas tratan de aparentar que es Rusia quien amenaza a Europa porque no quieren acordarse de las palabras de Victoria Nuland en 2014: “¡Que se joda Europa!”.

Categorías
Unión Europea

Bélgica restablece el ‘servicio militar voluntario’

En noviembre el ministro belga de Defensa, Theo Francken, enviará una carta a los 120.000 jóvenes de 18 años que para cumplir un “servicio militar voluntario” (*).

El restablecimiento del “servicio militar voluntario” en Bélgica está incluido en el pacto de la actual coalición de gobierno.

El miércoles Francken explicó los detalles del proyecto, incluido el sueldo que pagarán a los jóvenes reclutas.

Es una de las más importantes medidas militaristas de la coalición. A fin de establecer una reserva de defensa territorial, el nuevo gobierno prevé el establecimiento de un “servicio militar voluntario” de 12 meses de duración. En principio, está destinado a jóvenes de entre 18 y 25 años de edad.

“Las personas de entre 18 y 25 años pueden venir a servir al país y servir al país durante 12 meses sin problemas y se pagará”, señaló el ministro. “El servicio se pagará a unos 2.000 euros netos al mes”.

“Creo que está bien pagado, pero tienen que trabajar por ello”, añadió Francken.

El servicio militar voluntario será “una aventura muy interesante. Dará disciplina y amigos. Realmente puedes ser militar. Y eso es magnífico”, dijo el ministro.

El objetivo es mililtarizar a la juventud, inocular el belicismo para que los reclutas se reenganchen. De esa manera el gobierno belga pretende aumentar el tamaño del ejército.

Los reclutas que acudan al llamamiento en noviembre serán invitados a participar en pruebas deportivas y sicológicas que comenzarán en septiembre del año que viene.

(*) https://www.rtl.be/actu/belgique/societe/bientot-un-service-militaire-volontaire-en-belgique-theo-francken-revele-le/2025-02-27/article/740725