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Categoría: Unión Europea (página 17 de 23)

Era mejor oponerse a la guerra en tiempos de Biden que a la paz en tiempos de Trump

Las negociaciones de paz entre Rusia y Estados Unidos comienzan en Arabia saudí sin ninguna participación europea, lo que no ha podido evitar una fractura interna. Se ha destapado esa jaula de grillos que son los países europeos y, de rebote, los “socios” y “aliados” occidentales.

Trump ha anunciado que no invitaría a los europeos a sentarse a la mesa, por la sencilla razón de que no pueden aportar nada. Enfadadados, a la otra orilla del Atlántico sus “socios” se reunen en París para lamer sus heridas.

Pero no todos han sido invitados, es decir, hay europeos a los que nadie invita a nada, ni quiera sus vecinos, lo que aumenta un enfado de todos contra todos.

En París estuvieron representados Polonia, Dinamarca, Francia, Países Bajos y España, así como los presidentes del Consejo Europeo, de la Comisión Europea y el secretario general de la OTAN.

Hungría, a través de su ministro de Asuntos Exteriores, Peter Szijjarto, ha condenado al grupo de Paris con palabras muy expresivas: son dirigentes frustrados, partidarios de la guerra y enfrentados a Trump. Su posición refleja la línea política adoptada por Budapest, que siempre ha defendido abiertamente las negociaciones ruso-estadounidenses.

Esta postura de oposición a la Guerra de Ucrania le ha valido a Orban -y a otros- el calificativo típico de “pro-ruso”. Con ella va la oposición al envío de armas e los ocranianos y el deseo de reanudar el suministro de gas ruso.

Europa ha quedado atrapada en su propio laberinto y ahora le corresponde desempeñar el triste papel militarista a ultranza. Tarde o temprano su destino era enfrentarse a Estados Unidos, y más le valía oponerse a la guerra en tiempos de Biden que a la paz en tiempos de Trump.

Ya sólo falta que ahora los lacayos de Bruselas empiecen a presentar este sainete como un deseo de defender la “autonomía de Europa” y que para remarcar esa “autonomía” se opongan a la paz.

Pero eso también es engañoso. A lo que se oponen los mandarines europeos no es a la paz sino a Rusia, que es su segundo error de planteamiento. Los europeos necesitan mantener la tensión en el continente para promover el rearme y para ello tienen que mantener la ficción de que Rusia les amenaza, lo mismo que amenazó a Ucrania.

Este planteamiento viciado favorece que los intoxicadores europeos pongan encima de la mesa la necesidad de ofrecer “garantías de seguridad” a Ucrania, lo que cual nos lleva a afirmar varias cosas:

  1. Las garantías de seguridad no son para Ucrania sino para los países europeos
  2. Cuando son verdaderas, las garantías de seguridad son mutuas, o sea, que también deben incluir garantías para Rusia
  3. Los países europeos no pueden garantizar nada porque han perdido la guerra.

Europa no pudo ganar la guerra ni tampoco la paz

Es lógica la campaña de intoxicación de los medios europeos contra Trump. Von der Layen y los suyos vienen recibiendo un bofetón tras otro: aranceles, inteligencia artificial, OTAN… Ahora ha llegado al turno de negociar con Rusia a sus espaldas. El jueves los europeos seguían en Ramstein con la rutina de los envíos de armas, mientras Estados Unidos cierra el grifo y habla del fin de las hostilidades.

La Unión europea ha quedado con el culo al aire en el preciso momento en el que discutían el envío de tropas a Ucrania. Europa no pudo ganar la guerra ni tampoco la paz. Es la cosecha de Borrell y su sucesora Kaja Kallas, la antigua Primera Ministra de un país de un millón de habitantes, en cuyo currículo no hay nada más que la rusofobia típica de los caciques del Báltico. Por las redes sociales circula un vídeo en el que Kallas afirma que ningún acuerdo sobre Ucrania tendrá valor alguno sin la participación de la Unión Europea.

Pero si la camarilla de Von der Leyen ha hecho el ridículo, la de Ucrania es aún peor. Es un país al que sus “socios” occidentales han condenado a desempeñar el papel de carne de cañón hasta el final.

Hace tres años Zelensky aceptó la guerra y ahora tiene que aceptar la negociación. Como ha explicado públicamente, si tienen que apoyarse exclusivamente con la ayuda de la Unión Europea, no tienen nada que hacer. Quien dirige la orquesta es Estados Unidos. La guerra va a terminar de la misma manera que comenzó.

“Que la paz no sea una capitulación ante Rusia”, ha pedido Macron con resignación. Es el mismo que dirigía el gobierno de París que se propuso “arrasar” la economía rusa a golpe de sanciones. Si los capataces europeos se han equivocado por completo, la culpa es… de Trump.

Pero los bufones no descansan. Cuando una chapuza se les agota, pasan a la siguiente. La última es la amenaza de guerra con Rusia. Al servicio secreto danés le han obligado a predecir una guerra a gran escala entre Rusia y Europa dentro de cinco años. La bola de cristal de los polacos muestra los mismos augurios.

No es casualidad que se difundan este tipo de intoxicaciones en Europa precisamente ahora. Están tratando de torpedear las negociaciones de alto el fuego en Ucrania. Afortunadamente Von der Layen y sus secuaces van a fracasar, una vez más.

Europa recibe un jarro de agua fría de la otra orilla del Atlántico

O bien la Conferencia de Munich no se debería haber convocado en Europa, o bien no hubieran debido invitar a ella al vicepresidente estadounidense J.D. Vance, que no tiene pelos en la lengua.

En su discurso dejó bien claro a su auditorio que ni Rusia, ni China, ni ningún otro país son los principales riesgos para  los países europeos, que se ve amenazada más bien desde dentro y, desde luego, la crisis del continente es consecuencia de sus propias decisiones.

Es solo el principio porque es el primer discurso de Vance. Debió sentar como un jarro de fría para unos oyentes acostumbrados a otra retórica llena de tonteorías que, de tanto repetirse, acaba por convencerse a sí misma.

La crisis migratoria en Europa no surge del vacío: “Es el resultado de una serie de decisiones conscientes tomadas por políticos de todo el continente”, les dijo Vance.

En Estados Unidos han quedado conmocionados porque la manipulación de las elecciones en Rumanía haya suscitado tanta alegría en los países eurpeos. Vance se permitió el lujo de dar lecciones a los caciques de Bruselas: “No sólo deben hablar de valores democráticos, sino vivirlos”, dijo.

Al comentar la decisión del gobierno rumano de anular los resultados de las elecciones presidenciales por las sospechas de injerencia exterior, dijo: “Si su democracia se derrumba debido a la publicidad digital de otro país, para empezar, nunca fue muy fuerte”.

No es Rusia quien se entromete en Rumanía, sino al revés, como ha explicado el candidato a la Presidencia que ganó las elecciones anuladas, Calin Georgescu. La OTAN utiliza a Rumanía como peón para provocar una guerra.

La base aérea Mijail Kogalniceanu es un trampolín para atacar a Rusia, dice Georgescu, lo que pone en riesgo a todos los rumanos.

Georgescu ganó inesperadamente las elecciones presidenciales celebradas en diciembre, que se anularon porque no era del agrado de la Unión Europea. Las segundas se celebrarán en mayo y la Unión Europea ha vuelto a amenazar con que no aceptará a ningún candidato diferente del que patrocinan desde Bruselas.

Miles de personas se han manifestado por las calles de Bucarest contra el pucherazo electoral.

Europa se enfrenta a una ‘tormenta polar perfecta’

La “multipolaridad” es uno de los vocablos de moda, y no por el Polo Sur, ni por el Polo Norte, sino porque la Guerra de Ucrania ha mostrado la debilidad de las potencias dominantes, incluidas las europeas, que se creían el ombligo del mundo.

El Informe de Seguridad de Munich 2025, titulado precisamente “Multipolarización”, sostiene que si bien el mundo aún no es aún totalmente multipolar, está atravesando rápidamente un “proceso de multipolarización”, que lo aleja del orden impuesto por Estados Unidos desde el comienzo de la Guerra Fría (*).

El informe aparece antes de la Conferencia de Seguridad de Múnich, que se celebrará a finales de esta semana. En la nueva “multipolaridad” el poder y la influencia se reparten entre múltiples actores, en lugar de concentrarse en uno solo. El documento analiza los papeles de los actores clave en la nueva era y señala que los “efectos negativos” de la multipolaridad “prevalecen a medida que las divisiones entre las principales potencias crecen y la competencia entre diferentes modelos de orden impide abordar de manera conjunta las crisis y amenazas mundiales”.

El texto analiza el cambio de dirección de la política exterior de Estados Unidos y concluye con un tópico absurdo: lo que ha enterrado la vieja hegemonía mundial no es la aplastante derrota del imperialismo en Ucrania sino Trump. Su regreso a la Casa Blanca ha “enterrado el consenso de política exterior estadounidense posterior a la Guerra Fría”, dice el informe. Desde la perspectiva estadounidense, el antiguo orden es un “mal negocio”. Lo que antes les interesaba, ahora les perjudica.

Los autores describen a Trump como alguien que prefiere la “diplomacia bilateral o transaccional” que da como resultado una mayor “multipolaridad” a medida que los estados compiten por relaciones directas o preferenciales con Estados Unidos en lugar de con otros.

Al analizar la posición de Europa en el nuevo orden, el informe señala que se enfrenta a una tormenta polar perfecta: “Durante la última década, la controversia sobre el orden internacional liberal ha aumentado, desafiando la visión de la Unión Europea sobre el mundo. Hoy esas presiones están llegando a un punto crítico” porque culmina en una crisis para los países del Viejo Continente: la Guerra de Ucrania ha destruido la arquitectura de seguridad cooperativa de Europa, dice el informe, y la interdependencia económica está amenazada por la militarización creciente.

Para encauzar la “multipolaridad” por una “vía positiva”, propone el informe, hay que empezar por “despolarizar”, promoviendo la cooperación entre potencias para reducir el riesgo de conflictos.

La reelección de Trump podría intensificar la crisis del Viejo Continente y reavivar el debate sobre si la Unión Europea necesita convertirse, en palabras de Macron, en un “tercer polo” con una mayor autonomía.

En lo que respecta a la seguridad interna de Europa, el informe acaba con otro tópico: “los extremos políticos, especialmente la extrema derecha”, han ganado votos desde el cambio de siglo. En Europa siete hay gobiernos con partidos de “extrema derecha” y quizá a causa de ello la Conferencia de Múnich ha prohibido la presencia de los partidos alemanes AfD y BSW (Alianza Sahra Wagenknecht).

No obstante, el presidente de la Conferencia, Christoph Heusgen, se justifica diciendo que ambos partidos rechazan el principio central del evento, “Paz a través del diálogo”, que es más falso que un billete de tres euros.

(*) https://securityconference.org/en/publications/munich-security-report-2025

Sahra Wagenknecht prepara una coalición de gobierno con la AfD

En Europa los viejos partidos van desapareciendo, como ha ocurrido en Francia e Italia, en favor de agrupaciones políticas cada vez más difusas desde el punto de vista ideológico.

Alemania se está sumando al carro de Francia e Italia. Los viejos partidos están al borde de su final, incluida la socialdemocracia, mientras los nuevos pueden formar una coalición de lo más variopinta. Será muy inestable, pero la aritmética parlamentaria conduce a esa teletienda.

No se descarta una alianza entre la AfD y la Bündnis Sahra Wagenknecht (BSW), asegura Gregor Gysi, el dirigente que firmó el certificado de defunción del SED y acabó con los últimos restos del partido comunista de la República Democrática Alemana.

Es el carrusel de los tópicos. La política hace extraños amigos de cama. La “extrema izquierda” tiende la mano a la “extrema derecha” porque, aunque en la AfD hay nazis, algunos sólo son “conservadores”. Wagenknecht “prepara una colaboración con la AfD” con una condición: que se muestren un poco más moderados, dice Gysi.

En el partido de Wagenknecht viven de especulaciones de ese tipo, que añaden más confusión a la ensalada. En el partido personalista los afiliados entran y salen como de un circo. Ni siquiera saben si tienen un futuro político, si podrán superar la barrera del 5 por cien en las inminentes elecciones.

Los últimos sondeos dicen que no.

Zelensky da muestras de desesperación a sus ‘socios’ europeos

Las relaciones de Ucrania con los miembros de la Unión Europea son cada vez más tensas. A medida que el ejército ucraniano se desmorona en los campos de batalla, las presiones sobre Zelensky son cada vez más intensas.

En su discurso en Davos, Zelensky criticó duramente a la Unión Europea (1), llamando a los políticos europeos a “ser algo más que simples espectadores”, reducidos a “publicar mensajes después de que se haya alcanzado un acuerdo”. Añadió que Europa “debe fortalecerse” y “aprender a cuidarse para que el mundo no pueda ignorarla” (2).

Las declaraciones fueron recibidas por los dirigentes europeos como un gesto ingrato por parte del presidente ucraniano.

Las tensiones entre Eslovaquia y Ucrania también se han intensificado drásticamente, desde una disputa sobre el tránsito del gas ruso a un conflicto diplomático de envergadura.

Las disputas entre Zelensky y el primer ministro eslovaco, Robert Fico, atrajeron la atención del Foro de Davos, donde ambos tenían previsto reunirse. Sin embargo, Fico acusó a Zelensky de haberle enviado previamente un protocolo de la reunión, en el que debía expresar el apoyo de Eslovaquia a la incorporación de Ucrania a la OTAN (3).

En el centro del conflicto entre ambos países está la expiración del acuerdo de tránsito de gas que anteriormente permitía a la empresa rusa Gazprom enviar gas a la Unión Europea a través de Ucrania. Eslovaquia, que depende en gran medida del gas ruso, quería ampliar el acuerdo, pero Ucrania se negó.

Fico argumentó que la decisión de Kiev de bloquear el tránsito de gas penaliza no sólo a Eslovaquia sino a toda la Unión Europea (4). En represalia, amenazó con bloquear toda la ayuda europea a Ucrania a menos que Zelensky reanudara el tránsito de gas.

“La amenaza de medidas de represalia es el único lenguaje que entiende Zelensky”, afirmó Fico, añadiendo que el presidente ucraniano era directamente responsable de los problemas energéticos de Eslovaquia.

Fico se reune con Putin en Moscú

Las fricciones subieron de tono cuando Fico viajó a Moscú en diciembre y se reunió con Putin, una acción considerada como una provocación hacia Ucrania por parte de un dirigente de la Unión Europea. Las tensiones aumentaron y Fico incluso amenazó con cortar las exportaciones de electricidad a Ucrania y reducir el apoyo a los refugiados ucranianos.

Las tensiones también han dividido al gobierno de coalición eslovaco. Mientras que el partido Smer de Fico y su socio, el Partido Nacional Eslovaco (SNS), favorecen una postura más conciliadora hacia Moscú, el partido más moderado Hlas (Voz), encabezado por el Presidente eslovaco Peter Pellegrini, adopta una postura más crítica hacia Moscú. Esta fractura interna ha provocado una crisis política en Eslovaquia, y Fico ha dado de plazo a sus socios hasta marzo para resolver la situación.

El enfrentamiento diplomático ya no se limita al gas. El ministro de Agricultura eslovaco ha acusado a Ucrania de ser responsable del mayor ciberataque jamás registrado en Eslovaquia, que paralizó el registro de tierras del país. Aunque no se presentaron pruebas concluyentes, la acusación profundizó la desconfianza entre ambos países (5).

‘Nuestro enemigo es Zelensky’

Al mismo tiempo, el primer ministro eslovaco ha llegado a calificar a Zelensky de “enemigo de Eslovaquia”. Fico acusa a Ucrania de interferir en los asuntos internos de Eslovaquia, afirmando que los ucranianos están detrás de la desestabilización del gobierno de coalición. “Es es una injerencia absolutamente inaceptable en los asuntos internos”, dice Fico.

La disputa se ha vuelto cada vez más personal. Zelensky se burló abiertamente de Fico, refiriéndose a sus recientes vacaciones en Vietnam y cuestionando con ironía sus habilidades de dirección: “Es una suerte que el primer ministro eslovaco Fico haya regresado finalmente de sus vacaciones en un hotel de lujo en Vietnam y ahora se encuentre en Bratislava. Para él personalmente debe ser difícil pasar del lujo a la necesidad de corregir sus propios errores”, dijo Zelensky.

Inicialmente Fico evitó responder, diciendo que no quería “aumentar aún más la tensión”. Pero finalmente contraatacó: “Nuestro enemigo es Zelensky. Es la causa de los problemas que tenemos. No me gusta porque perjudica a Eslovaquia”, comentó Fico.

Pese a las crecientes tensiones, ambos dirigentes han expresado su voluntad de reunirse, pero son incapaces de ponerse de acuerdo sobre nada, ni siquiera sobre el lugar de la reunión. Fico propuso una reunión en la frontera entre Eslovaquia y Ucrania para discutir la disputa del gas. Zelensky respondió: “Está bien. Ven a Kyiv el viernes”.

La tensión diplomática persiste. Lo que comenzó como un desacuerdo económico se ha convertido en uno de los conflictos diplomáticos más crudos entre los dirigentes europeos. El alineamiento de Fico con Rusia, combinado con su postura crítica hacia Ucrania, está remodelando la política exterior de Eslovaquia y complicando aún más la unidad de la Unión Europea en la política exterior.

(1) https://www.weforum.org/stories/2025/01/davos-2025-special-address-volodymyr-zelenskyy-president-ukraine/
(2) https://www.politico.eu/article/volodymyr-zelenskyy-world-economic-forum-donald-trump-us-president-washington-davos-switzerland/
(3) https://slovakia.news-pravda.com/en/eu/2025/01/29/4186.html
(4) https://slovakia.news-pravda.com/en/eu/2025/01/30/4348.html
(5) https://therecord.media/slovakia-registry-cyberattack-land-agriculture

Merkel salta a la palestra electoral para evitar la escalada con Rusia

La tensión dentro de la sociedad alemana es palpable. Las próximas elecciones al Bundestag del 23 de febrero preocupan porque pueden acabar de romper la política proucraniana de la Unión Europea. La AfD (“la ultraderecha”) va en los sondeos muy por delante de la socialdemocracia y los Verdes.

La grave crisis económica que sacude al país con el aumento del desempleo y la negativa de la inmensa mayoría de la población a mantener la guerra contra Rusia en Ucrania, corre el riesgo de inclinar los votos hacia la AfD, que se presenta como un partido político partidario de la paz, que se niega a seguir enviando material de guerra a Ucrania y que, muy especialmente, se niega a enviar los misiles Taurus.

Por si todo eso no fuera suficiente, la AfD propone reactivar el gasoducto NordStream para llevar gas desde Rusia con el fin de evitar la bancarrota de la economía alemana. La AfD también quiere acabar con los coches eléctricos y las turbinas eólicas.

Mientras, como hemos apuntado en entradas anteriores, el candidato de la CDU, Friedrich Merz, sigue el guión antirruso establecido y, además, quiere entregar misiles Taurus a Ucrania. Muchos votantes se sienten tentados a votar por la AfD. Es probable que muchos votantes de la CDU se pasen a la AfD, entre otras cosas porque Merz pretende autorizar el envío del misil Taurus a Ucrania.

La postura de Merz ha obligado a Angela Merkel, la antigua canciller alemana, a saltar a la palestra en contra del candidato y en apoyo de la postura de Scholz. Merkel deja claro que espera que Moscú pierda la guerra: “Rusia no ganará este conflicto”, dice. Sin embargo, cuando el diario Die Zeit le pregunta si es partidaria de enviar misiles alemanes Taurus a Ucrania, Merkel responde que “hay razones [por las que Alemania no envía el Taurus a Ucrania] y no solo el canciller Scholz lo ha demostrado, sino también Joe Biden con sus decisiones muy meditadas [sobre el envío de misiles]. Es hora de pensar en qué armas se suministran y cuáles no: cómo podemos apoyar a Ucrania de esta manera. Que siga siendo un Estado soberano y democrático” (*).

Respecto a la adhesión de Ucrania a la OTAN, Angela Merkel reitera su oposición: “En 2008 no se consideró oportuno hablar de la última fase antes de la adhesión a la OTAN”. También destacó que “hemos hecho todo lo posible para apoyar a Ucrania”. También informó que el acuerdo sobre el NordStream se acordó para ganar tiempo con Rusia: “La esperanza era que lográramos los Acuerdos de Minsk y la toma gradual del control de Ucrania”.

Merkel ya reconoció que los Acuerdos de Minsk fueron una tomadura de pelo para ganar tiempo y ahora hace otra confesión: en 2021 Estados Unidos y Alemania acordaron destruir el proyecto NordStream si Ucrania ya no podía ganar dinero con el tránsito de gas ruso a través de su territorio: “Siempre he dicho que al mismo tiempo debemos mantener a Ucrania como país de tránsito [para el gas ruso] y ese fue el acuerdo con Joe Biden en 2021. Si Ucrania ya no era aceptada como país de tránsito [para el gas ruso], [se acordó que] también tomaríamos medidas políticas contra el NordStream 2”.

También admitió que durante su primer mandato de Trump ya se pusieron de acuerdo para el traslado de gas estadounidense a Alemania. En ambos casos (Minsk y NordStream), Merkel le hizo el juego a Estados Unidos contra Rusia para armar a Ucrania hasta los dientes, mientras Moscú buscaba acuerdos por la vía diplomática. Fue un golpe bajo.

(*) https://www.youtube.com/live/EbwFy5tAAkc

Los países bálticos se desenganchan de la red eléctrica rusa

Aunque está de moda hablar de “geopolítica”, son los mercados, los gasoductos, las redes eléctricas y los puertos los que dibujan los mapas políticos, más que las propias fronteras.

En el este de Europa los suministros de electricidad se diseñaron de una manera que no siempre es posible cambiar rápidamente. En Moldavia, Hungría, Eslovaquia y otros países lo padecen cada día.

Los países dependen uno de otros para el suministro energético y no siempre les permiten elegir al vendedor. La Unión Europea presiona para que ciertos países del este no reciban suministros de Rusia. Hay veto que se justifica con la retórica de la “dependencia” porque Bruselas pretende que dependan de cualquiera, excepto de Rusia.

En Europa oriental la reconfiguración de las redes de suministro no se hizo tras la caída del Telón de Acero en 1990 porque los mercados energéticos no entienden de mutaciones políticas ni de fronteras, sobre todo si los países son títeres cuyos hilos los mueven desde Bruselas, como ocurre con los tres países bálticos.

Estonia, Letonia y Lituania han iniciado ahora una transformación radical de su infraestructura energética, para reafirmar su sumisión a la OTAN y a la Unión Europea, aunque sea a costa de pagar un sobreprecio. El sábado se desconectaron de la red eléctrica rusa.

Fue una operación técnica compleja, fruto de varios años de preparación, que ha costado 1.600 millones de euros. Se llevó a cabo en medio de unas medidas de seguridad paranoicas, que se justificaron con el pretexto de unos posibles “sabotajes rusos” que se han puesto de moda en todo el continente europeo desde los cortes de los cables submarinos en el Mar Báltico, en los que han llegado a involucrar a China.

Los helicópteros y drones polacos vigilaron las conexiones, mientras que la policía y los voluntarios estonios se encargaban de las infraestructuras críticas. La desconexión incluyó una fase de pruebas en modo aislado de 24 horas, que debía permitir a los tres países comprobar la estabilidad de sus redes antes de la integración final en el sistema europeo a través de Polonia.

Antes la electricidad procedía del este y ahora procede del oeste, aunque en los tres países bálticos sólo hablan de una “independencia” que no existe. ¿No habían logrado la independencia en 1990? ¿no es una dependencia distinta?

La presencia de Ursula von der Leyen en las celebraciones previstas en Vilnius subraya que no se trata sólo de un mero cambio de la empresa suministradora. Es más que el simple cambio de una infraestructura. Es el símbolo de un nuevo rumbo político. En 2022 los tres países cesaron las compras de electricidad y gas rusos, pero su dependencia persistía a través del control de Moscú de la frecuencia de la red, un elemento vital para industrias que requieren un suministro estable.

Al final todo se resume en unan factura mensual. De momento, los tres gobiernos han tranquilizado a la población: los cambios “técnicos” no afectarán a los precios. A la población hay que acostumbrarla con pequeños cambios, sobre todo cuando al final las familias tienen que pagar el precio.

En los tres países bálticos la inflación ha sido brutal en los últimos diez años, del orden del 40 por cien. La caída del nivel de vida ha sido muy importante y el fardo del suministro eléctrico no se podía añadir a la cesta de la compra, al menos de momento.

Mientras tanto, los tres países bálticos no van a enganchar su red al enclave ruso de Kaliningrado, que ahora tendrá que operar aisladamente, incluso de la red rusa.

Alemania y Francia compiten por vender submarinos a Argentina

No hace mucho, la Armada de la República Argentina (ARA) aún contaba con tres submarinos para vigilar su vasta zona económica exclusiva (ZEE) de más de un millón de kilómetros cuadrados.

Con la trágica desaparición del ARA San Juan en noviembre de 2017 y la cancelación de la modernización del ARA Santa Cruz, ahora la ARA sólo cuenta con el ARA Salta, reducido a cumplir al papel de buque escuela, ya que sólo puede navegar en superficie.

Para la Armada argentina, la compra de tres nuevos submarinos es una prioridad. Dos fabricantes están en liza: el francés Naval Group, con el Scorpene, y el alemán ThyssenKrupp Marine Systems (TKMS), con una nueva generación de submarinos Type 209.

En agosto del año pasado, el Jefe del Estado Mayor de la Armada Argentina, almirante Carlos María Allievi, sugirió que la oferta francesa estaba un paso por delante de la realizada por TKMS.

“Estamos esperando que se tome una decisión a nivel político”, que corresponde a Milei, comandante en jefe de las fuerzas armadas, recordó Allievi, antes de subrayar que un astillero público, Naval Group, cuyo capital es propiedad del Estado en un 62 por cien, tendría una baza importante para imponerse.

Si se trata de un astillero privado, la negociación será más complicada que si se trata de un astillero público porque, en este segundo caso, se podría llegar a un acuerdo de Estado a Estado, afirmó el almirante argentino.

En septiembre Milei sugirió que la oferta francesa era la ganadora porque “Argentina tiene muy buenas relaciones con Francia”, dijo. Luego, tras una reunión entre Sébastien Lecornu, ministro de las Fuerzas Armadas, y Luigi Pieri, su homólogo argentino, se adelantó que se había firmado una carta de intenciones, con vistas a la compra de tres Scorpenes, por un importe de unos 1.800 millones de euros.

Sin embargo, Argentina tiene dificultades para encontrar quien le preste el dinero para pagar los submarinos franceses, lo que ha permitido a Alemania jugar otras cartas.

La semana pasada el Comité de Presupuesto de la cámara baja del Parlamento alemán acordó que TKMS podría recibir garantías públicas para vender tres submarinos U209 NG a Argentina.

El gobierno alemán avala a Argentina hasta 4.100 millones de euros, lo que es mayor que el contrato de 2.200 millones de euros previsto para los tres submarinos. El gobierno alemán pretende superar al constructor de submarinos francés con créditos de exportación concedidos apresuradamente, mientras TKMS lucha por admitir su derrota ante Naval Group en la licitación holandesa para cuatro nuevos submarinos.

Si TKMS gana el contrato, la construcción de los tres submarinos podría comenzar en 2026, y se espera que la entrega a la Armada Argentina se realice a partir de 2034.

Otro de los desafíos es que la Armada argentina se capaz de mantener las habilidades de sus submarinistas. Actualmente, tiene un acuerdo con Perú, que les permite abordar uno de sus seis submarinos Tipo 209 de la Marina de Guerra del Perú. En agosto, el almirante Allievi explicó que deberían disponer de un submarino de segunda mano para no prolongar demasiado el vacío de adiestramiento.

Alemania, que va a renovar su flota de submarinos, tendrá sin duda otra carta que jugar. La industria de guerra europea habla de coordinarse, mientras compiten acaloradamente como en cualquier otro mercado.

Rearme y pacto de seguridad entre la Unión Europea y Reino Unido

A principios de esta semana, la reunión de los países europeos de la OTAN ha traído novedades y la primera de ellas es que, desde el Brexit, es la primera vez que un primer ministro británico mantiene una reunión con los jefes de gobierno de la Unión Europea en Bruselas.

La segunda es que los países europeos no pueden contar con Estados Unidos, que ya no es capaz de actuar en dos frentes simultáneamente y quiere dirigir sus pasos hacia sus compromisos prioritarios: China y el Pacífico.

La tercera es que Europa no tiene capacidad para defenderse a sí misma y la duda es si la tendrá en el futuro, es decir, si serán capaces de crear una base industrial para la guerra en medio de la crisis económica.

Lo más probable, casí con absoluta certeza, es que los europeos tampoco sean capaces de salvar la “brecha de defensa” y tengan que desviar una parte sustanciosa de los fondos dedicados al rearme a Estados Unidos.

En otros términos, Estados Unidos quiere sanear el déficit de la balanza de pagos a costa de la exportación de armas a Europa. Por su parte, en el Viejo Continente quieren que esas exportaciones se reduzcan al mínimo posible.

Otra opción es permitir que terceros países participen en los programas europeos de rearme, a lo que Francia se opone porque quien se esconde bajo este felpudo es el gobierno de Londres, que por eso hizo acto de presencia en Bruselas. El repliegue de Estados Unidos también les afecta a ellos.

A los medios de comunicación lo que les van a vender es que los laboristas quieren restablecer las buenas relaciones con el Continente, así como un vínculo comercial más estrecho. Sería casi una marcha hacia atrás, en el mismo momento en el que los países europeos quieren dar pasos hacia adelante en materia de rearme y guerra.

El paquete va envuelto en un “pacto de seguridad separado” entre ambas partes que, además de cubrir la cooperación en seguridad, defensa y política exterior, va a incluir emigración y energía. Así lo adelantó la Brújula Estratégica de la Unión Europea para 2022: en Bruselas están abiertos a un compromiso “amplio y ambicioso en materia de seguridad y defensa con Reino Unido”.

Lo veremos en la próxima cumbre entre la Unión Europea y Reino Unido, que está prevista para mayo.

El primer Comisario Europeo de Defensa y Espacio

Sin embargo, en un discurso pronunciado en Bruselas, el ministro británico de relaciones con la Unión Europea, Nick Thomas-Symonds, destacó el crecimiento y el comercio, por encima de el rearme, la guerra y la “amenaza rusa”.

Es más difícil cooperar en materia de defensa que en cuestiones económicas, incluida la economía de guerra. Sin embargo, Ursula von der Leyen, ha cambiado sus prioridades. Llegó a Bruselas con la Agenda 2030 y ahora sólo piensa en el rearme. Por eso, por primera vez, ha nombrado a un Comisario Europeo de Defensa y Espacio.

Como hemos anunciado, va a publicar un Libro Blanco sobre Defensa, que se centrará principalmente en la financiación del rearme. La guerra, que hasta ahora era competencia exclusiva de los Estados miembros, está pasando a manos de la Comisión Europea. Lo mismo ocurre con el complejo militar industrial.

Pero si ya es difícil evitar la duplicidad de empresas fabricantes de armamento entre los distintos países miembros de la Unión Europea, el problema es aún más difícil de coordinar con Reino Unido. Incluso cuando estaban dentro de la Unión, los gobiernos de Londres siempre impusieron límites al mercado único y a la unión aduanera.

También es cierto que desde 2017, cuando se produjo el Brexit, las aguas pasan turbulentas bajo los puentes. Rusia ha enseñado los dientes en Ucrania.

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