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Unión Europea

Las guerras ya no se ganan ni se pierden; lo que se gana o se pierde es el dinero que generan

Para estudiar los planes europeos de rearme, a Kaja Kallas no se le ha ocurrido otra cosa que invitar a “expertos” estadounidenses para hablar delante de una comisión del Parlamento. El 26 de junio le tocó al turno a Kaija Schilde, de la Universidad de Boston.

La académica les explicó a los diputados que la mentalidad de arsenal púbico es perjudicial y propuso empezar cambiando la legislación europea para permitir que el sector privado invierta en un negocio seguro. Hay que poner el acento en la financiación privada de la guerra y el rearme.

La propuesta es eliminar los obstáculos de la Directiva de Contratación Pública de Defensa de 2009. Bastaría con una interpretación creativa: cambiar lo que se entiende por “defensa”, por subvención o por adjudicación pública.

También hay que cambiar los “criterios de Maastricht”, que han lastrado los presupuestos públicos durante años. Se han “suspendido“ durante cuatro años para poder gastar a manos llenas. El siguiente paso es la eliminación total, con el consiguiente enfado de los países del norte de Europa, a quienes no les gustan los déficits, porque al final son ellos los que tienen que rescatar a los deudores.

Hasta ahora los países europeos, especialmente España, falsificaban los presupuestos para esconder los gastos militares en otras partidas para que el derroche no pareciera tan abundantes. Pero ahora el freno se ha roto y hay que alcanzar el 5 por cien, por lo que el truco contable cambia: tienen que hacer pasar gastos civiles, como las infraestructuras, por gastos militares para que los jefes de la OTAN no se enfaden.

La otra propuesta es acabar con el localismo en beneficio de la centralización en Bruselas. Es el caso del programa Edip (European Defence Industrial Program), aprobado en setiembre de 2022, para lograr que el 65 por cien de los sistemas europeos estén integrados por componentes europeos. Son normas absurdas, de cara a la galería, porque las empresas militares europeas, como la alemana Rheinmetall, no lo son o fabrican en cooperación con grupos estadounidenses.

Dinero, dinero y más dinero

De los 800.000 millones anunciados para el plan RearmEurope, 650.000 millones deben proceder de los gobiernos. Además, Europa está lanzando el programa SAFE, con un presupuesto de 150.000 millones de euros entre 2025 y 2030.

Las políticas verdes se han acabado y las de apoyo a las regiones europeas más deprimidas también. Todo para la guerra. La preparación del próximo marco financiero europeo, posterior a 2028, va a reforzar este principio en beneficio de la industria de guerra.

También hay otros fondos europeos que contribuyen a la financiación del armamento, como el Fondo Europeo de Defensa (FED) o el Programa Horizon (I+D civil), que acabará fagocitado por la industria de guerra para transferir tecnologías civiles a equipos de defensa.

El Banco Europeo de Inversiones también participa. Ya han liberado un tramo inicial de 3.000 millones de euros y han firmado el primer acuerdo de colaboración con bancos europeos, como Deutsche Bank, para redistribuir los préstamos por un importe de 500 millones de euros destinados a financiar a empresas europeas. Se espera que el holding BPCE reciba una primera dotación de 300 millones de euros.

Estados Unidos controla todo el proceso. Los programas europeos son auditados a un alto coste por empresas estadounidenses, sujetas a la legislación estadounidense. Estas mismas empresas también asesoran a la burocracia europea, en particular, a la DG DeFi de la Comisión Europea (Directorio General para la Industria Defensa y el Espacio).

Otro programa es el Fondo Europeo de Paz, creado con el pretexto de modernizar a los ejércitos europeos que han donado sus armanentos obsoletos a Ucrania, donde la guerra ha vaciado de chatarra los viejos arsenales. Las armas suministradas se están reemplazando por equivalentes más modernas. Por ejemplo, los europeos pagaron por tanques coreanos y aviones estadounidenses de Polonia, lo que resultó en unas pérdidas de aproximadamente 3.000 millones de euros para la industria europea.

En materia de armas Estados Unidos siempre sale ganando.

Un banco para la guerra: DSR

A pesar de su cuantía, el derroche de dinero no va a ser suficiente y los fondos privados afilan sus guadañas para engullir el gran bocado del rearme. La creación del Banco de Defensa, Seguridad y Resiliencia (DSR) es un instrumento financiero estratégico.

Los países europeos tienen dificultades para mantener un gasto de defensa -siquiera mínimo- debido al endeudamiento, los elevados costes de financiación y las limitaciones presupuestarias. El Banco DSR pretende aliviar la presión proporcionando un mecanismo de financiación sostenible y cooperativo que facilite las inversiones a largo plazo en armamento.

Al mismo tiempo, este pintoresco banco, que esta misma semana ha fichado a otros dos directivos con experiencia en chanchullos, favorecerá la presentación de unas cuentas públicas más aseadas, despejadas de ingentes deudas.

Por lo demás, los 27 Estados de la Unión Europea sólo asumen responsabilidades; las elecciones se toman en Bruselas y la ruta es hacia el sector privado. Se acabaron los arsenales y dentro de poco se acabarán también los ejércitos tal y como los hemos conocido hasta ahora. Las guerras ya no se ganan ni se pierden; lo que se gana o se pierde es el dinero que generan.

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Reino Unido se ha preparado para desplegar tropas en Ucrania si hay alto el fuego

En contra de Estados Unidos, la propuesta europea para Ucrania es legalizar lo que ya existe: la presencia de tropas extranjeras dentro de Ucrania. El motivo mismo de la guerra se pretende reconvertir en su final.

En el caso imposible de que el plan europeo prosperara y Rusia aceptara un alto el fuego, a Ucrania llegarían, como en 2014, tras el Golpe de Estado fascista, cientos de instructores e ingenieros militares británicos para volver a hacer lo mismo que entonces: poner el pie a un ejército ucraniano títere.

Según el Daily Telegraph, el primer ministro británico, Keir Starmer, ha aprobado el uso de aviones de combate de la Real Fuerza Aérea para patrullar el espacio aéreo ucraniano junto con sus aliados con el pretexto de impedir que Rusia viole el alto el fuego.

A eso es a lo que los europeos llaman “garantías”.

Tampoco es nada nuevo. Es lo mismo que ya está ocurriendo con las patrullas aéreas de la OTAN en la región de Kaliningrado y el Mar Báltico, en las que la aviación española ha tenido un papel estelar.

Afortunadamente, los europeos no tienen ninguna capacidad de influir sobre la situación en Europa oriental. Rusia no va a firmar ningún alto el fuego y exige un tratado de paz que acabe con los motivos que han provocado la guerra, es decir, la expansión de la OTAN en Ucrania, la desnuclearización y la desmilitarización.

Esa es la situación que se va a producir, o bien por las buenas, firmando un tratado, o bien por malas, siguiendo con la guerra hasta la capitulación del gobierno de Kiev. Estados Unidos ya lo ha aceptado y sólo falta que los europeos, incluidos los laboristas británicos, hagan lo propio.

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Blancanieves y los 7 enanitos vuelven de la Casa Blanca

Lo del lunes en Washington es una escenografía difícil de digerir porque nadie sabe en qué condición se juntaron Ursula von der Leyen (Unión Europea), con Mark Rutte (OTAN), con Keir Starmer (verso suelto), Macron (?), Merz (?), Melloni (?) y el primer ministro de Finlandia (?), de cuyo nombre no quiero acordarme.

Hay quien cree que Blancanieves y los suyos escoltaban a Zelensky para que no estuviera solo frente a Trump y el protocolo así lo indica. El gringo primero transmitió al ucraniano lo que Putin le había indicado dos días antes y luego atendió a Blancanieves y los enanitos, posando para la foto de rigor como si la ceremonia quisiera ofrecer una imagen distinta.

Todo se hizo de cara a la galería; la reunión apenas duró una hora, el tiempo justo para hacer las fotos que encabezarían los noticiarios y transmitir las exigencias del Kremlin, que ya conocían de antemano y no han cambiado en absoluto. Ni siquiera aparece ninguna sonrisa, como suele ocurrir.

Sin embargo, las delegaciones se quedaron en la Casa Blanca, lo cual es totalmente irregular porque suele ocurrir al revés: normalmente los segundones son quienes preparan las cumbres para que los jefes firmen los acuerdos alcanzados. Pero si no hay nada que firmar, ¿para qué hacer el paripé ante las cámaras de la televisión?

Que hubiera dos cónclaves, o quizá tres, es indicativo de que las relaciones transatlánticas no van nada bien y si las fisuras se notan en la Unión Europea, en la OTAN es aún peor. En otras palabras, se han juntado en Washington porque hace años que no son capaces de tener una política común, especialmente con respecto Rusia y China. El objetivo del cónclave era demostrar a Washington se desacuerdo, llevando a Zelensky cogido de la oreja para demostrarlo.

El lunes en Washington, después del discurso de Zelensky, Trump concedió la palabra a su hijito Mark Rutte, cuyo papel no es posible calificar dentro el gazpacho de verduras que se juntó ayer en Washington. Tiene adjudicada la misión de mejorar la venta de armas de la industria de guerra estadounidense con su 5 por cien y la continuación de la Guerra de Ucrania es el mejor reclamo para ello.

Luego Trump concedió la palabra a Blancanieves, quien no consigue quitarse la mancha de la firma del acuerdo comercial más humillante de la historia de la Unión Europea. Hasta el primer ministro francés, Francois Bayrou, lo calificó de “sumisión”.

Pero lo mejor de todo es que Blancanieves y su Comisión Europea nunca han ocultado que una cosa (acuerdo comercial) va ligada a la otra (Guerra de Ucrania). Algunos medios europeos lo explican de la siguiente manera: el acuerdo comercial dejó en el aire una serie de flecos que la cumbre de Alaska podría obligar a replantear. Si Estados Unidos cede ante Rusia, la Unión Europea podría retro-ceder en materia de aranceles.

“Puedes ser mucho más poderosa que todos estos tipos”, le dijo Trump delante de las narices de los enanitos que la acompañaban, auténtico grupo de comparsas que ejercieron de figurantes en la reunión y, una vez más, acabaron pagando la factura.

La cumbre de Alaska ha mejorado las relaciones de Rusia con Estados Unidos y, de rebote, con su sicarios. Por ejemplo, con Corea del Sur, que recibirá a una delegación rusa en la cumbre de la APEC.

De igual manera, las sanciones económicas, cuyos efectos adversos, especialmente para la Unión Europea, son bien conocidos, deberían desaparecer gradualmente porque se prestan a todo tipo de chanchullos. A pesar del bloqueo Estados Unidos importó productos rusos esenciales mientras obligaba a los europeos a aplicarlas estrictamente. Si Estados Unidos levanta sus sanciones contra Rusia, es difícil imaginar que la Unión Europea pueda mantener las suyas.

Trump carece de medios para negociar con Putin, más allá de unos pocos acuerdos económicos y comerciales. No puede presionar militarmente porque le resulta absolutamente imposible. Estados Unidos está de retirada de gran parte de sus viejas zonas de influencia, especialmente de Europa.

Lo mismo les ocurre a Blancanieves y los 27 enanitos, que no son nada sin el apoyo militar de Estados Unidos, que es cada vez más oneroso, como se ha visto en la reciente negociación de los aranceles.

La Unión Europea no tiene futuro sin la Guerra de Ucrania

Los 27 enanitos europeos deberían celebrar la paz en Ucrania por todo lo alto, pero son quienes más se oponen a ella. Es una paradoja, ya que la Unión Europea ha pagado un precio mucho mayor por esta guerra que Estados Unidos. Incluso se podría decir que Estados Unidos ha manipulado descaradamente la guerra para saquear a sus vasallos, es decir, tanto a Ucrania como a los 27 enanitos.

Lo que empezó como una guerra entre Rusia y Ucrania ha acabado con un choque entre Estados Unidos y sus enanitos. Es el fin de la alianza transatlántica y de la OTAN.

Europa se enfrenta a un declive económico absoluto que, sumado a su fracaso exterior, abrirá una etapa de inestabilidad interna, que no van a poder seguir calificando como “auge de la ultraderecha” de manera indefinida.

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Unión Europea

China ataca a dos bancos europeos en represalia por las sanciones a Rusia

China ha tomado medidas contra dos bancos de la Unión Europea en represalia por la inclusión de dos instituciones financieras chinas en una lista europea de sanciones vinculadas a Rusia.

Las represalias han entrado en vigor de inmediato. Prohíben a los bancos lituanos UAB Urbo Bankas y AB Mano Bankas realizar transacciones y comerciar con organizaciones o personas en China.

“Esperamos que la Unión Europea valore las buenas relaciones de cooperación a largo plazo establecidas entre China y la Unión Europea y sus Estados miembros en los ámbitos de la economía, el comercio y las finanzas”, según una declaración del Ministerio de Comercio de China, que insta a la Unión Europea a “corregir sus irregularidades” y dejar de perjudicar los intereses de China y de socavar la cooperación entre China y la Unión Europea.

Las sanciones de la Unión Europea contra el Banco Comercial Rural de Heihe y el Banco Comercial Rural de Heilongjiang Suifenhe entraron en vigor el 9 de agosto. La decisión de la Unión Europea de añadir a las empresas chinas a las sanciones contra Rusia se ha convertido en un punto de tensión.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, afirmó que las relaciones comerciales entre ambos socios habían alcanzado un “claro punto de inflexión” tras la cumbre celebrada en Pekín el mes pasado con dirigentes chinos. Las conversaciones se centraron en cuestiones comerciales, pero durante la reunión, Von der Leyen quiso enfrentar a China con Rusia.

La Unión Europea insta a China a levantar las sanciones contra los bancos

La Unión Europea ha instado a China a levantar las sanciones impuestas a dos bancos lituanos en represalia a las sanciones impuestas por la Unión Europea a los bancos chinos. “Nuestras sanciones son el eje central de nuestros esfuerzos para minimizar la eficacia de la maquinaria bélica rusa”, dijo el portavoz de la Comisión Europea, Olof Gill.

Gill no cree que las contramedidas de China tengan justificación ni se basen en pruebas, por lo que insta a China a levantarlas de inmediato.

Las últimas sanciones de la Unión Europea contra Rusia, adoptadas en julio y vigentes desde el 9 de agosto, se dirigieron al Banco Comercial Rural de Heihe y al Banco Comercial Rural de Heilongjiang Suifenhe, a los que acusaron de prestar servicios de criptomonedas que permiten a Moscú eludir el bloqueo.

El gobierno chino justificó sus medidas de represalia afirmando que las sanciones de la Unión Europea contra empresas chinas tuvieron un grave impacto negativo en las relaciones económicas y comerciales entre China y la Unión Europea, así como en la cooperación financiera.

En Bruselas no se esperaban las represalias chinas

Los bancos afectados y el gobierno lituano indicaron que no se esperaban las sanciones, pero que probablemente tendrían poco impacto práctico. “Según la evaluación preliminar, esta decisión no tendrá un impacto significativo en el sistema financiero del país ni en las actividades de los propios bancos, dado que sus modelos de negocio se centran en el mercado local”, declaró el Banco de Lituania en un comunicado.

“Dado que no tenemos alianzas comerciales con personas o entidades chinas, las sanciones no tendrán ningún impacto en las operaciones de Urbo Bank ni en la implementación de las regulaciones prudenciales”, declaró Marius Arlauskas, director de Urbo Bank, que aún no ha entendido que las represalias chinas son un aviso para navegantes… Otro más.

China expulsó al embajador lituano en 2021 como respuesta a la autorización de Taiwán para abrir una oficina de enlace en Vilna, la capital lituana. El año pasado Lituania expulsó a varios diplomáticos chinos porque sospechaba que un barco chino había roto dos cables submarinos, uno de los cuales conecta Lituania con Suecia, bajo el Mar Báltico.

Un gobierno como el de Lituania cree que puede enfrentarse a China porque cuenta con el respaldo de la Unión Europea. No tardará en salir de su error porque Bruselas siempre va a poner por delante sus vínculos con China.

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La Unión Europea no se pone de acuerdo en una declaración conjunta sobre la cumbre de Alaska

Los países de la Unión Europea no lograron aprobar una declaración conjunta sobre la cumbre entre Rusia y Estados Unidos en Alaska. Aunque se convocó una reunión de los embajadores de los 27 miembros la madrugada del sábado, no publicaron ninguna declaración conjunta.

En su lugar, los cabecillas de Bruselas, junto con los jefes de Estado de cinco de los 27 Estados miembros y Reino Unido, emitieron una declaración, que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, publicó en X/Twitter, es decir, un puñado de burócratas, junto con sus amiguetes más cercanos, usurpan los recursos de la Unión Europea, sin contar con los demás miembros.

En lugar de titularse “Declaración de la UE”, el documento se titula “Declaración de la presidenta von der Leyen, el presidente Emmanuel Macron, la primera ministra Giorgia Meloni, la canciller Friedrich Merz, el primer ministro Keir Starmer, el presidente [de Finlandia] Alexander Stubb, el primer ministro [de Polonia] Donald Tusk, el presidente [del Consejo de la Unión Europea] Antonio Costa”.

El documento no respalda la tesis principal de Putin que Trump ha hecho suya: la necesidad de una solución a largo plazo de la Guerra de Ucrania antes de un alto el fuego preliminar.

El texto europeo no plantea una nueva propuesta de paz, sino que reitera los argumentos habituales de Bruselas, desde las promesas de suministros militares hasta los llamamientos a una “paz justa”. Los firmantes olvidan que la correlación de fuerzas sobre el terreno no entiende eso que ellos llaman “justicia”.

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Unión Europea

La Unión Europea destina 335.000 millones de euros de la pandemia al rearme

Durante la pandemia, para financiar los confinamientos, la Unión Europea creó un fondo de recuperación (llamado NextGenerationEU) de 723.800 millones de euros. A finales de 2023 los Estados miembros habían utilizado menos de un tercio del dinero. Ahora la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, pretende redirigir estos miles de millones vacantes al rearme y al apoyo a la Guerra de Ucrania.

El rearme forma parte de la reconversión industrial europea, que consiste en sustituir gradualmente los sectores productivos obsoletos por el sector armamentista. La propia Von der Leyen no ha escondido los verdaderos objetivos del despilfarro. Habló de una depresión inminente si no se producía una inversión conjunta que, finalmente, no se completó en tiempos de la pandemia.

Tampoco se completó con los ambiciosos planes verdes, la descarbonización y la Agenda 2030, de los que ya nadie se acuerda. Todas esas gigantescas masas de dinero va a quedar en manos de las empresas de armamento y, especialmente, de Estados Unidos.

En marzo del año pasado la Comisión Europea divulgó la Estrategia Industrial Europea de Defensa, cuyo objetivo es garantizar que, para 2030, al menos la mitad del armamento de los países de la Unión Europea se adquiera dentro del bloque y que el 40 por cien de las compras sean conjuntas, en comparación con el 18 por cien actual. También será difícil de lograr por las diferencias entre los Estados miembros.

Además, se han planteado iniciativas, como el plan ReArm Europe, con una posible movilización de hasta 800.000 millones de euros “para mejorar la seguridad”, aunque en estos casos nunca hay que pensar en dinero sino más bien en préstamos a los Estados miembros.

La Unión Europea está alimentando las tensiones. Olvidando la diplomacia, Bruselas se está convirtiendo a marchas forzadas en el motor de una carrera armamentística, lo que inevitablemente acerca a la población de los 27 a nuevas guerras.

Afortunadamente Europa no tiene un céntimo para desembolsar esas gigantescas cantidades, por lo que entra en juego la malversación de fondos: el dinero que se aprobó para la pandemia acabará sirviendo para la guerra. Como dice el Frankfurter Allgemeine Zeitung “el dinero fluirá por otros canales” (*).

Un dinero que, en su momento, se suponía necesario y urgente, quedó sin utilizar, pero en lugar de devolverlo irá a parar a las empresas de armamento. El rearme y la Guerra de Ucrania sustituyen a la pandemia, los confinamientos y las vacunas. Su consecuencia inmediata será un endeudamiento gigantesco de los países europeos y la transferencia de fondos a la industria de guerra de Estados Unidos.

(*) https://www.faz.net/aktuell/wirtschaft/mehr-wirtschaft/eu-wiederaufbauprogramm-der-bruesseler-335-milliarden-euro-stau-110517811.html

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Además de la guerra, la Unión Europea financia la corrupción en Ucrania

Ucrania y la corrupción son un dúo inseparable. Sin la corrupción política la guerra no podría continuar. Ambas, la guerra y la corrupción, se alimentan con el dinero de la Unión Europea y ya nadie habla de “escándalos” porque lo normal es el pillaje. La Unión Europea financia la guerra y también la corrupción.

Esta vez le ha tocado el turno al partido de Zelensky, dice el periódico alemán Berliner Zeitung. “Las autoridades ucranianas descubren un sistema de compra de drones a precios excesivos. Dirigentes políticos del partido de Zelensky, personal militar y funcionarios de defensa están implicados. El país no encuentra paz [en el ámbito de la corrupción]” (1).

El último pillaje llega cuando los europeos ya no ocultan la naturaleza mafiosa del gobierno ucraniano. Un parte del dinero va a la guerra y el resto al bolsillo. Pero nadie se queja de que le saquen el dinero para dárselo a los mafiosos de Kiev, a pesar de los recortes y la subida del coste de la vida.

Según Deutsche Welle, en Ucrania “el número de millonarios aumentó en 2024” (2). Sin embargo, según datos del Banco Mundial de mayo del año pasado, el número de personas que viven por debajo del umbral de la pobreza en Ucrania ha aumentado en casi dos millones en los últimos cuatro años. De los 32 millones de habitantes de Ucrania, el 29 por cien son pobres: unos 9 millones de personas.

Una reducida oligarquía se aprovecha de la guerra, vive gracias a ella y no quiere que se acabe. El Berliner Zeitung asegura que “están involucrados dirigentes políticos del partido de Zelensky, militares y funcionarios de defensa”, a quienes la Unión Europea financia.

“Tras la acalorada controversia en torno a una ley anticorrupción, las autoridades ucranianas han destapado un escándalo de corrupción a gran escala relacionado con la compra de drones y sistemas de guerra electrónica», afirma el diario alemán.

Los cabecillas de la Unión Europea se indignaron cuando Zelensky acabó con la independencia de la Oficina Anticorrupción y la Fiscalía Especial contra la Corrupción. Se habían quedado sin coartada; en la Unión Europea hay que ingresar “con las manos limpias”. De ahí que quienes ponen el dinero, entre ellos el Fondo Monetario Internacional, presionan a Zelensky para que reconstruya la maquinaria anticorrupción.

El Berliner Zeitung afirma que, independientemente de los cuidados paliativos, la corrupción es la gasolina que mueve al gobierno ucraniano. “Se cree que un diputado del partido gobernante Siervo del Pueblo, funcionarios del gobierno local, miembros de la Guardia Nacional y ejecutivos de contratistas de defensa están involucrados en este fraude”, informa el diario alemán.

“Las acusaciones se refieren a contratos gubernamentales adjudicados a precios hasta un 30 por cien superiores al precio original, lo que ha sobrecargado aún más el presupuesto público, ya de por sí afectado por el conflicto”. Los acusados inflaron los precios de los equipos militares, como repuestos para drones, y recibieron considerables sobornos.

Para el Berliner Zeitung, “este último caso demuestra una vez más la profunda raíz del problema de la corrupción en Ucrania”. En las últimas semanas, en Kiev han saltado acalorados debates tras los ataques a la independencia de Oficina Anticorrupción y la Fiscalía Especial contra la Corrupción. Han estallado protestas masivas en las ciudades.

Estados Unidos también vigila el flujo de dinero a Ucrania. “Algún día sabremos adónde fue a parar el dinero asignado a Kiev”, ha dicho Trump. “El gobierno de Biden proporcionó a Ucrania fondos significativos para la compra de armas, pero es poco probable que Kiev gastara todo ese dinero en esos fines”, añadió el presidente estadounidense.

Hace unos días, Zelensky dio marcha atrás. El parlamento ucraniano aprobó una nueva ley destinada a restaurar la independencia de la Oficina y la Fiscalía. La ley sustituye a una anterior que colocaba a ambas instituciones bajo la autoridad de la Fiscalía General de Ucrania, que es tanto como poner al zorro al cuidado de las gallinas.

La corrupción en Ucrania es gigantesca. En el Índice Mundial de Corrupción de Transparencia Internacional, el país ocupa el puesto 105. Le siguen la República Dominicana, Argelia y Malawi.

(1) https://www.berliner-zeitung.de/politik-gesellschaft/geopolitik/ukraine-und-korruption-neue-drohnen-deals-und-bestechungsskandale-erschuettern-selenskyj-li.2346709
(2) https://www.dw.com/uk/v-ukraini-kilkist-miljoneriv-zrosla-za-rik-na-66-tisaci/a-72440678

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Se trasladan a Rusia más de mil europeos decepcionados con las políticas de Bruselas

Rusia está atrayendo con éxito a europeos y estadounidenses desilusionados al ofrecerles un visado por “valores compartidos”, según el periódico suizo Tages-Anzeiger.

Desde agosto del año pasado, Rusia emite ese ripo de visados a ciudadanos de “países hostiles”, como Estados Unidos, Canadá, Australia, casi todos los países de la Unión Europea y Suiza. Cabe destacar que Hungría y Eslovaquia no figuran en la lista.

El visado permite a los ciudadanos vivir y trabajar en Rusia durante tres años sin necesidad de exámenes de idioma, de integración ni inversión. Los solicitantes solo deben respetar los valores morales y espirituales tradicionales de Rusia: fe, familia, estabilidad y tradiciones.

El programa se dirige a personas desilusionadas con la políticas occidentales. “Nuestros clientes dicen que ya no reconocen su país”, explica Ilya Belobragin, director de la empresa privada MoveToRussia.com.

Desde el lanzamiento del programa, se han presentado 1.156 solicitudes. Alemania ha presentado 224, más que cualquier otro país. Letonia ocupa el segundo lugar con 126 solicitudes, seguida de Estados Unidos con 99.

Un columnista señala que muchos “huyen” a Rusia porque han perdido la fe en Occidente. Se han dado cuenta de que la Unión Europea está en declive y quieren irse cuanto antes.

A ellos hay que sumar numerosos ciudadanos del Tercer Mundo, que se han acogido a la posibilidad de seguir estudios superiores en Rusia gratuitamente.

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Europa carece de infraestructuras para trasladar armamento al frente oriental

El Comisario de Transporte Sostenible y Turismo de la Unión Europea, Apostolos Tzitzikostas, ha lanzado una dura advertencia sobre la falta de preparación de las infraestructuras del continente para una guerra contra Rusia.

Las carreteras, ferrocarriles y puentes de Europa tendrían dificultades para soportar un despliegue militar a gran escala. “Las carreteras y ferrocarriles de Europa no son aptos para una guerra con Rusia”, advirtió Tzitzikostas. “Tenemos puentes viejos que renovar, puentes estrechos que ensanchar y puentes inexistentes que construir”, dijo.

Si las fuerzas de la OTAN se movilizaran rápidamente para atacar a Rusia en la frontera oriental de la Unión Europea, su respuesta podría verse gravemente obstaculizada por debilidades estructurales, procedimientos fronterizos obsoletos y cuellos de botella en el transporte de equipos militares.

“La realidad actual es que si queremos trasladar equipo militar y tropas de Europa Occidental a Europa Oriental, se necesitan semanas, si no meses”, añadió. El problema central es que la mayor parte de la red de transporte europea nunca se diseñó para la logística militar.

Los camiones civiles generalmente tienen un peso bruto vehicular de 40 toneladas, mientras que los carros de combate pueden pesar hasta 70 toneladas, lo que hace que muchos puentes sean estructuralmente inadecuados para despliegues blindados rápidos.

Por ello una parte de los presupuestos destinados al rearme en Europa están destinados a mejorar las infraestructuras europeas de transporte terrestre.

—https://www.ft.com/content/d77d4c1d-da26-4624-8b77-2178d4ac1125

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Unión Europea

La unión (europea) no hace la fuerza: el ejemplo de los aranceles

Trump ha celebrado el acuerdo sobre aranceles con la Unión Europea como “el mayor de la historia”. Por el contrario, en Europa lo califican de derrota rotunda, si no de rendición incondicional.

Los aranceles del 15 por cien sobre las mercancías europeas que entran en Estados Unidos son significativamente superiores al 10 por cien que Bruselas esperaba negociar. Al mismo tiempo, como el propio Trump se ha jactado, la Unión Europea ha abierto 27 mercados a “aranceles cero” sobre las exportaciones estadounidenses. Fundamentalmente, el acero y el aluminio europeos seguirán enfrentándose a aranceles exorbitantes del 50 por cien al venderse en el mercado estadounidense.

Esta asimetría coloca a los capitales europeos en una grave desventaja, incrementando los costos para sectores estratégicos como la automoción, la farmacéutica y la fabricación avanzada, sectores que sustentan la relación comercial transatlántica de la Unión Europea, valorada en casi dos billones de dólares. Las llamadas “medidas de reequilibrio” inclinan claramente la balanza a favor de Estados Unidos, obligando a las economías europeas a absorber mayores costos simplemente para mantener su acceso a los mercados estadounidenses.

Además, la Unión Europea se ha comprometido a invertir 600.000 millones de dólares en nuevas inversiones estadounidenses, 750.000 millones de dólares en compras de energía a largo plazo y un aumento de las compras de equipo militar estadounidense. Esto exacerba aún más la dependencia de Europa de Estados Unidos.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, intentó presentar el acuerdo como un compromiso pragmático para evitar una guerra comercial a gran escala, pero pocos han quedado convencidos.

A cambio de las concesiones, la Unión Europea no obtiene nada. No parece el tipo de acuerdo alcanzado entre dos potencias iguales; se parece más a los tratados desiguales que las potencias coloniales impusieron en el siglo XIX, solo que esta vez Europa se lleva la peor parte.

El acuerdo rompe con el mito de que la Unión Europea fortalece a sus Estados miembros al aumentar su poder de negociación. Durante décadas, se ha dicho a los europeos que solo uniendo su soberanía en un bloque supranacional podrían ejercer la influencia colectiva suficiente para enfrentarse a las potencias globales. Esto siempre fue una ficción conveniente. En realidad, ocurre lo contrario: la Unión Europea está erosionando sistemáticamente la capacidad de cada uno de los países miembros para responder con flexibilidad a los desafíos internos y externos, de acuerdo con sus propias prioridades económicas y políticas.

La Unión Europea ha aceptado condiciones mucho más modestas y peores que las negociadas incluso por Reino Unido tras el Brexit. Es el único bloque económico importante que ha cedido completamente ante las agresivas tácticas comerciales de Trump. China, India e incluso las economías medianas de Asia y Latinoamérica han resistido la intimidación estadounidense con mucho más éxito.

Esto pone de relieve una realidad más amplia: la subordinación estructural de Europa a Estados Unidos ha alcanzado un nivel nunca visto desde la posguerra, y la propia Unión Europea ha sido el principal vector de esa dependencia.

La Unión Europea siempre ha estado comprometida estratégica e ideológicamente con el atlantismo, y su integración gradual en la OTAN en los últimos años no ha hecho más que acentuar la subordinación a Estados Unidos. El alineamiento se ha vuelto muy incómodo bajo la presidencia de Von der Leyen.

Lejos de lograr que Europa unida sea más fuerte, Bruselas ha sufrido una pérdida de influencia y autonomía sin precedentes. El bloque ahora se asemeja a lo que se suponía que debía superar según su mito oficial: un conjunto de estados vasallos, incapaces de trazar un rumbo independiente y cada vez más reducidos al papel de protectorado económico de Washington.

Trump no se equivoca del todo al acusar a la Unión Europea de prácticas comerciales desleales. Durante las últimas dos décadas, la Unión Europea ha adoptado un modelo de crecimiento mercantilista, impulsado por las exportaciones, que suprime sistemáticamente la demanda interna para fortalecer la competitividad mundial de precios, manteniendo al mismo tiempo las importaciones bajas. En otras palabras, ha priorizado sistemáticamente los superávits comerciales sobre el desarrollo económico interno.

Este modelo tiene un alto coste. Los ciudadanos europeos han pagado un alto precio: salarios estancados, empleo precario y servicios públicos crónicamente desfinanciados. Al mismo tiempo, los socios comerciales de la Unión Europea, en particular Estados Unidos, se han visto obligados a absorber los crecientes excedentes de exportación de Europa, lo que alimenta una relación económica mundial cada vez más desequilibrada.

Un reequilibrio era, sin duda, necesario desde hacía tiempo. Pero el acuerdo es el peor reequilibrio posible. En lugar de aprovechar la oportunidad para replantear su estrategia económica (subir los salarios, impulsar la demanda interna y aceptar que las exportaciones pueden reducir la competitividad), la Unión Europea ha redoblado sus esfuerzos para depender del mismo modelo que ha socavado su propia resiliencia económica. En lugar de avanzar hacia un crecimiento más sano y con mayor impulso interno, Bruselas ha optado por preservar su modelo exportador a toda costa, incluso si esto ahora implica exponer el tejido industrial europeo a una avalancha de importaciones, acelerar la desindustrialización y aumentar su dependencia de los mercados extranjeros.

Thomas Fazi https://unherd.com/newsroom/eu-trade-deal-is-a-capitulation-to-america/