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Categoría: Salud (página 80 de 88)

La pandemia rescata los campos de concentración para migrantes y apestados

Cientos de etíopes han sido recluidos en al menos dos “centros cerrados” en Arabia saudí, supuestamente destinados a frenar la propagación del coronavirus y donde las condiciones de supervivencia son literalmente espantosas.

La información la publicó el domingo el periódico británico The Telegraph. Procede del periodista etíope Zecharias Zelalem y el británico Will Brown y va acompañada de imágenes y filmaciones de vídeo.

“Los guardias tiran los cadáveres como si fueran cubos de basura”, dijo uno de estos reclusos etíopes que fue contactado clandestinamente por los periodistas.

Todos los presos entrevistados describen un infierno en el campo de concentración: la promiscuidad de cientos de hombres con un calor terrible, azotados al ritmo de gritos racistas, poca agua, poca comida…

Las imágenes filmadas por los teléfonos móviles y enviadas al periódico son horribles: letrinas desbordadas, ventanas bloqueadas, llamadas desesperadas de hombres con sus camisas y pies descalzos, vadeando en una alcantarilla, e incluso una adolescente que se suicida colgándose de una ventana.

Los datos de geolocalización de las imágenes indican que hay al menos dos centros en el sur y el oeste del país, cerca de Jazán y La Meca. Los migrantes etíopes fueron recluidos allá en el mes de abril, tras las redadas realizadas para “reducir la propagación del coronavirus”.

En Arabia saudí los trabajadores emigrantes que proceden de Asia y África constituyen el 20 por ciento de la población y carecen de los más elementales derechos laborales y civiles.

En cuanto The Telegraph publicó la investigación, la reacción internacional fue inmediata. Las instituciones oficiales, británicas e internacionales, y las ONG comenzaron a darse golpes en el pecho, incluida la ONU. Piden “una investigación”.

Los sátrapas saudíes han prometido “arrojar luz” sobre las impactantes imágenes. En una declaración enviada al periódico, el gobierno saudí dice que están “estudiando el estado de todos los centros gubernamentales”, añadiendo que si algunos de ellos “no satisfacen sus necesidades”, serían cerrados. Sin embargo, se han negado a devolver a los etíopes a su país “por la cuarentena”.

El gobierno Etiopía, por su parte, le dice al periódico que no sabe nada de los “campos de detención”. La ministra de la Diáspora, Tsion Teklu, dijo que lo único que sabía es lo que había revelado el periódico británico y que plantearía la cuestión a los saudíes.

Arabia saudí no es el único caso, ya que también El Salvador abrió “albergues” especiales para recluir en ellos, por tiempo indefinido, a los apestados y a todos los demás equiparados a ellos que la policía recogió por las calles. La reclusión no necesitaba orden judicial, ya que se trataba de “emergencias sanitarias”.

http://www.telegraph.co.uk/global-health/climate-and-people/investigation-african-migrants-left-die-saudi-arabias-hellish/

La Comunidad de Madrid volverá a un estado de alarma encubierto con nuevas restricciones de derechos

Los gobiernos autonómicos se preparan ante el inicio del curso escolar y la vuelta a los trabajos presenciales. Las vacaciones ya han llegado a su fin y se preparan las nuevas medidas de restricción de derechos, empezando por Madrid, que anunciará las nuevas medidas a finales de esta semana.

Las nuevas limitaciones se aplicarán “por periodos de quince días y en función de cómo avance la epidemia, nos pondremos en un escenario o en otro” según ha informado la presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, en una entrevista a “EsRadio”.

Madrid volverá a una especie de estado de alarma con fases como las que ya se aplicaron anteriormente a escala general.

Aunque las medidas concretas serán publicadas a finales de esta semana, la presidenta regional ha querido dar un adelanto sobre algunas de las limitaciones que se impondrán.

Entre esas medidas están las nuevas normas para los aforos, la habilitación de hoteles para familias de apestados y la contratación de más rastreadores.

El nuevo estado de alarma no llevará tal nombre porque es una trampa tendida por el PSOE a los gobierno autonómicos y, especialmente, al de Ayuso. El gobierno central se ha puesto a disposición de las autonomías para retornar a algunas de ellas al punto de partida, pero delega también la responsabilidad.

La reacción del PP en Madrid ha sido la de ponerse a practicar pruebas PCR en los barrios obreros del sur, a los que quieren identificar con los “nuevos brotes” en un ensayo claramente contrainsurgente ante el otoño que se avecina.

Es la táctica de los “confinamientos restringidos”. En Madrid todo seguiría igual, excepto en los barrios obreros, que quedarían sometidos a controles permanentes por parte de la policía, con el pretexto de los “brotes”.

Pero no sólo el PP. El ministro Illa ha apoyado los “confinamientos perimetrales de importantes contingentes” así como los “confinamientos domiciliarios de tipo quirúrgico”, en referencia a la cuarentena de diez días que aplicó el gobierno autonómico cántabro a finales de junio a los residentes de un edificio en Santander.

La ley marcial afectaría a barrios de la capital como Usera, Carabanchel y Puente de Vallecas, así como a municipios del sur, como Fuenlabrada, Parla, Móstoles y Leganés.

La presencia de Usera en la diana pone de manifiesto que los trabajadores inmigrantes también están en el ojo del huracán.

En dichos barrios se han hartado de hacer pruebas PCR y una de cada cinco ha dado positivo, un porcentaje absolutamente increíble, como todas las demás cifras de esta pandemia.

La OMS detecta un nuevo brote de polio en Sudán después de declarar a África libre de la enfermedad

Los antivacunas se frontarán las manos, y no les falta razón: pocos días después de que la OMS declarara a África libre de polio, la ONU detecta un nuevo brote de polio en Sudán y la causa es… una vacuna.

El nuevo brote de Sudán está relacionado con una epidemia causada por las vacunas administradas en Chad, afirmó la OMS apenas una semana después de haber declarado al Continente Negro libre de la polio.

En un comunicado publicado esta semana, la OMS explica que dos niños en Sudán —uno del estado de Darfur del Sur y otro de Gedarif, cerca de la frontera con Etiopía y Eritrea— sufrieron parálisis en marzo y abril. Ambos se habían vacunado recientemente contra la polio.

Según la OMS, las primeras investigaciones indican que la infección está relacionada con una vacuna administrada en Chad, que se detectó por primera vez el año pasado y ahora se está propagando tanto por el país como por Camerún.

“Hay una circulación local en Sudán y un intercambio continuo de transmisión con Chad”, agrega la OMS, señalando que la secuenciación genética confirmó numerosas introducciones del virus en Sudán desde Chad.

La OMS ha detectado otros 11 casos de polio derivados de vacunas en Sudán, y que el virus se había identificado también en muestras ambientales. Normalmente hay varios casos no informados por cada paciente confirmado. La enfermedad, a la que falsamente califican como “altamente infecciosa”, puede propagarse rápidamente en agua contaminada y suele afectar a menores de cinco años.

El virus vivo de la polio presente en la vacuna oral puede mutar a una forma capaz de causar nuevos brotes.

La semana pasada, la OMS declaró a África libre del poliovirus salvaje, calificándolo de un “día increíble y emotivo”.

El lunes se tuvo que tragar sus palabras y advertir que el riesgo de propagación de los casos derivados de vacunas en el centro del continente y en el Cuerno de África es “elevado”.

Más de una docena de naciones africanas están luchando contra brotes de polio causados por el virus, incluyendo a Angola, el Congo, Nigeria y Zambia.

En plena pandemia del coronavirus, muchas de las campañas de vacunación a gran escala necesarias para erradicar la polio se han visto interrumpidas en el continente y en otras partes, dejando a millones de niños a merced de la infección.

https://actualidad.rt.com/actualidad/365255-onu-vacuna-oral-nuevo-brote-polio-sudan

Testimonios de cinco meses de terrorismo de Estado contados en primera persona

[Estamos a finales de agosto en una residencia de ancianos] y está cerrado el acceso desde el siete de marzo, una semana antes del confinamiento [por el Estado de Alerta]. Todos los residentes han pasado el covid, con PCR + hace meses [y en mayo se hicieron pruebas de anticuerpos, también positivas]. La mortalidad ha sido similar a otros años. Siguen sin poder salir a la calle; han recibido visitas 1 hora a la semana, pero han vuelto a cerrar del todo. Un paciente se echa a llorar; cuando recupera el habla dice: «no aguanto más, de aquí saldremos en un ataúd, no nos dejarán salir antes, lo hablo con los compañeros…» Un hombre fuerte, había sido camionero, algo bruto pero muy humano; estaba deshecho. Me dicen las enfermeras que llora mucho y que hay otros casos aunque no tan agudos. Podría recetarle algo para la depresión, pero, conteniendo mi emoción, le he dicho que hablaría con quien hiciera falta para que los dejen salir. No veo riesgo alguno para ellos ni para los ciudadanos. No conozco la fuerza de los protocolos de las residencias, pero no creo que puedan estar por encima de derechos fundamentales. He oído en la radio algo sobre una sentencia de un juez sobre algo de residencias. Ya lo he comentado en el Ayuntamiento pero no creo que asuman responsabilidades en la toma de decisiones; mañana volveré.

[Jornaleros del campo] Y como lo han contado los medios locales es un despropósito. Nadie informaba a las personas que vivían en el asentamiento de nada ¡cómo para no huir!! Les dejaban la comida al lado de los contenedores de basura como si fueran ratas, y por supuesto sin adecuación cultural ninguna. Para los que dejaban salir a trabajar el horario de entrada y salida al recinto era de 9-21h. A la pregunta de si salen antes de trabajar ¿qué hacen? la Administración respondía que se fueran a un parque… Tremendo. Escuchar este fin de semana los relatos de las compañeras de Médicos del Mundo, quienes han asumido el grueso del trabajo, ha sido desolador. “No conozco a la familia ni a la niña de 4 años”, que tiene mocos y tos, una tos seca: “Doctora desde hace 4 días, no se ahoga, está bien pero tiene esa tos”. Descartadas aparentemente razones de necesidad de presencial urgente y estando de acuerdo la madre, “Le voy a pedir una PCR, ¿le parece bien?» «Sí, yo también tengo que ir hoy a hacérmela». Y de repente escucho como los ruidos del Metro: “Perdóneme, ¿le han comentado que hasta que esté el resultado es importante que estén en casa…?”

“Disculpe, disculpe, doctora». Silencio. «Discúlpeme usted, no era mi intención hacerle sentir controlada, sólo que es importante, si lo puede hacer, quedarse en casa si tiene síntomas y está esperando a que le hagan la prueba». «Claro, ahora mismo voy, pero es que hoy, hoy repartían la comida». “Ni es espectacular, ni lloró, ni se desesperó como la madre (PCR negativa y asintomática) de Juan, ([que estaba con la] segunda recaída de una leucemia con inicial PCR positiva) cuando le indicaron 10 días de aislamiento en casa: «Yo no estoy 10 días sin ver a mi hijo, me digan lo que me digan». Se levantó el aislamiento a todo el mundo 2 días más tarde porque se repitió la PCR, ya negativa, por sugerencia del laboratorio.

Y quien tampoco lloró ni gritó fue la madre que hace dos días nos pedía: “Doctora, me ha dicho el policía que nos haga un informe donde diga que mi hijo puede salir ya de casa y cuando nos llamaron nos dijeron que podía salir el sábado, hace 3 días”. Han entrado hace dos semanas dos nuevos residentes [en una residencia de ancianos], un matrimonio. PCR negativa al ingreso. A los dos días del ingreso fallece una hija de infarto; la entierran en el pueblo pero ellos no pudieron salir de la residencia.

Los vi el lunes por problemas médicos menores y les dí el consuelo que pude; la madre estaba más afectada de lo que me esperaba(y era mucho). Creo que el no poder enterrar a su hija les complicará el asumirlo; de hecho, no entiendo cómo se puede permitir eso. Entendería estas normas para reducir la mortalidad en una granja de pollos, pero no entiendo que se apliquen a personas, a pesar de la poca «humanidad» que nos va quedando”.

A una usuaria de un piso compartido tutelado por la Comunidad de Madrid le solicitan PCR para poder volver [al mismo] de las vacaciones. Pero, si se la hace en Madrid, ¿desde que se la hagamos hasta los resultados, dónde va a vivir? Ha contado que su tío, que está en una residencia [de ancianos] en el centro de Madrid, se ha pasado desde marzo recluido en su habitación. Solo salió al principio por una caída, que lo remitieron a urgencias, por algo que perfectamente se podría haber gestionado de forma ambulatoria. Estuvo en urgencias en el momento de máximo riesgo, cuando las urgencias estaban llenas, sin control ni protección. Regresó a la residencia y allí lo tuvieron encerrado en sus habitación hasta que dos meses después tuvo que ir de nuevo al hospital para una cita médica. El hombre estaba en un estado de shock, como se debe estar al salir de una celda de aislamiento. Mi suegro, que lo acompañó, retrasó la vuelta al ‘presidio’ dando un rodeo y llevándolo a tomar un café. Entre tanto, parece que se infectó, paucisintomatico [asintomático], y la serología ha sido positiva.

Ahora, después de años de espera, le han concedido plaza en una residencia pública. Las condiciones que ponen para su traslado también parecen carcelarias. Tiene que ser ya. El único contacto con él es en el traslado (que también podría ser en ambulancia, ya para que no haya contacto ninguno), pues no te dejan ir con él a la nueva residencia, pues ahora están prohibidas las visitas. Una persona mayor, dependiente, que se mueve a un ambiente totalmente nuevo, hacer eso es garantizar la desorientación. ¿Qué harán después? ¿Contención química para la agitación? Esto no tiene sentido.

Además me contaron que el compañero de habitación de este hombre era peor. Nadie había venido a verlo en estos meses. Tanto que había pedido que si podía salir con ellos. La respuesta del centro fue que como está bajo la tutela de la comunidad no puede. Seis meses en una habitación. ¿De verdad? A cien metros de nuestro centro escolar tenemos un parque bastante grande y otro pequeño, casi una plaza rectangular. A 300 metros un cine con 12 salas que no funciona por las mañanas, lógicamente. Otro parque a unas 200 metros… donde los niños podrían estar al aire libre, hay más espacio, menor riesgo de contagio… Podrían aprender tantas cosas… Podríamos todos aprender tantas cosas… Soy [médico] internista de un hospital que recibe a diario pacientes de residencias geriátricas.

Los pacientes llegan en estados lamentables (más ahora que antes) de deterioro evitable por deshidratación, desnutrición, agitación, negación para comer y beber… Los médicos nos inventamos causas de ingresos con terminología falsa y cínica. En realidad, los motivos de ingreso hospitalario son negligencias políticas por falta de recursos en las residencias.

Los familiares de pacientes con demencia nos solicitan que, por favor, no les demos el alta hospitalaria para no devolverlos a sus cárceles. De esta forma pueden acompañarlos el máximo tiempo posible en el hospital en «camas de agudos» donde hay más flexibilidad que en las residencias. Qué terrible contradicción.

Si el deterioro es considerable e irreversible con mal pronóstico a corto plazo y pésima calidad de vida basal, solemos dejar a los pacientes ingresados en el hospital hasta el final por petición familiar para facilitar el acompañamiento. Son prolongaciones de ingresos hospitalarios de tipo ético-humanitarios. Aunque suene a «medicalización de la muerte», procuramos humanizar todo lo que podemos el final, aunque la cultura hospitalaria adolece mucho de paliativismo. Pero hay que adaptarse a los nuevos tiempos impuestos.

Los pacientes en los que no hay previsión de fallecer a corto plazo, se nos plantea un dilema ético al alta ya que sabemos que los devolvemos a un confinamiento cruel carcelario no justificado y sin posibilidad de contacto familiar. Sabemos que los duelos post-mortem en estas condiciones son terribles.

Los familiares o allegados se desesperan porque la mayoría tampoco pueden llevárselos a sus domicilios ya que suelen ser pacientes grandes dependientes, en ocasiones con deterioro cognitivo muy evolucionado y con síntomas psicóticos de difícil control. Sin opción ambulatoria o domiciliaria estamos perdidos. España es un desastre en este aspecto.

Esto se traduce en una paradoja sin ética: ni se vive con aceptable calidad de vida ni tampoco dejamos que se mueran con calidad de muerte. Somos unos prolongadores de malas calidades de vida y unos prolonga-agonías. Cantidad versus calidad de vida. Así somos campeones en esperanza de vida y, al mismo tiempo, también campeones en mala calidad de vida en los últimos años de la vida.

Los que hemos trabajado algunos años en África ya hemos pasado por lo mismo hace años con epidemias de alta transmisión. Habíamos aprendido la lección de los errores fruto del miedo. El miedo es siempre irracional y muy peligroso. La historia se repite y los errores se podrían haber evitado con la experiencia previa. Sólo hace falta leer un poquito e informarse.

https://equipocesca.org/wp-content/uploads/2020/08/siap-2020-covid-2-testimonios.pdf

Estados Unidos y Reino Unido aprueban la vacuna rusa contra el coronavirus

El director de la FDA (Administración de Alimentación y Medicamentos) de Estados Unidos ha admitido que está dispuesto a saltarse el proceso normal de aprobación para autorizar una vacuna contra el coronavirus, siempre y cuando los funcionarios estén convencidos de que los beneficios superan a los riesgos.

Por su parte, el gobierno británico expuso la semana pasada que permitirían a los reguladores farmacéuticos de Reino Unido autorización temporal para cualquier vacuna de coronavirus antes de que haya recibido una licencia completa, mientras cumpla con estándares de calidad y seguridad.

Estados Unidos y Reino Unido “siguen el ejemplo de Rusia”, dijo Kiril Dmitriev, director del Fondo Directo de Inversiones de Rusia, que ha participado en el desarrollo de la vacuna rusa.

“El mundo occidental está sorprendido por el éxito de Rusia [en producir una vacuna], y ha tenido que pasar las cuatro etapas para aceptar lo inevitable: negación, enojo, depresión y finalmente aceptación”, dijo Dmitriev en un comunicado.

“Declaraciones recientes muestran que ya hemos pasado la etapa de depresión y que se ha aceptado que la aproximación de Rusia es la correcta”.

Rusia ha empezado la fase III de las pruebas de la vacuna “Sputnik V”, que probará su eficacia en un grupo más amplio de voluntarios. El ministro de Sanidad Mikhail Murashko ha dicho que la vacunación de grupos de alto riesgo comenzará en noviembre o diciembre.

Rusia también se prepara para aprobar una segunda vacuna contra el coronavirus a finales de septiembre o principios de octubre.

México recibirá protocolos de esta vacuna para su análisis y el canciller Marcelo Ebrard informó la semana pasada que ya hay 2,000 voluntarios mexicanos que serán parte de esta tercera fase de pruebas.

https://elceo.com/internacional/estados-unidos-y-reino-unido-aceptan-respaldan-la-aprobacion-de-la-vacuna-de-rusia/

La paranoia, pandemia peligrosa

Está corriendo por Internet y otros medios de este tipo la carta que hay a continuación, pidiendo firmas “Por una vuelta segura”.

“Soy profe, soy madre. Y estoy preocupada por la vuelta al cole, muy preocupada. Si estás en la misma situación, todavía estás a tiempo de pasar a la acción. En tres semanas empiezan el cole. Y no, no estamos bien preparados. Nos recomiendan no quedar con más de 10 personas a la vez; en algunas comunidades se está limitando al 50% la ocupación de vehículos para personas no convivientes; se reduce el aforo en tiendas, bares e instalaciones deportivas… Pero no parece un problema meter a nuestros hijos en aulas con 25 ó 30 alumnos y el profesor sin ninguna protección ante el virus. A lo mejor se piensan que cuando entren en las escuelas un manto mágico los protegerá y podrán pasar 6 horas metidos en una habitación con otras 30 personas sin peligro”.

No sé quién ha escrito esta locura, lo que sí sé de cierto que no se trata de una persona normal, ni profe, ni madre, tan solo una divulgadora del discurso pandémico televisivo con las facultades mentales deterioradas y con la gravedad que supone mentir descaradamente, al decir que las criaturas pueden ser las “portadores de la muerte”. Hasta ahora, primero se había dicho que si eran los viejos, después los que salían de casa sin permiso de las autoridades, después los adolescentes que iban en grupo a beber una cerveza en estas noches de verano, otros decían que si los que no llevaban bozal, pero ahora resulta que los criminales, según los paranoicos redactores de esta carta, son los niños y niñas y el foco maldito será la escuela.

¿A qué extremo hemos llegado?

La disfunción mental, cruelmente diseñada y amplificada por las noticias fúnebres y manipuladas de los medios de comunicación a sueldo de de los intereses políticos y económicos dominantes, y repetida por algunos colectivos como los redactores de la carta a que hago referencia, está afectando a una parte cada vez mayor de la población. No será nada fácil encontrar remedio en esta lacra pues el único remedio posible seria dejar de decir mentiras, seria explicar pausadamente que las personas mayormente estamos sanas físicamente y que las enfermedades son derivadas de disfunciones en nuestro cuerpo o a causa de no atenderlo suficiente. Pero mientras el discurso criminal dominante, sea que todas las personas somos potencialmente enfermas y peligrosas y la que se piensa que está en buen estado de salud es porque ignora que está enferma, la locura se extenderá como pólvora.

Una disfunción mental, extendida en el estado español que tuvo un rebrote epidémico en el 2004 a raíz de lo que se denominaron ataques terroristas del 11-M en Madrid y toda la campaña mediática que se desencadenó a su alrededor, creando una sensación de inseguridad que según estudios llevados a cabo dicen lo siguiente: “Una investigación de la Universidad Complutense de Madrid refleja una cifra «realmente alta» de los ataques de pánico que se produjeron después de los atentados del 11-M de 2004, así como porcentajes altos de depresión o trastornos psicosomáticos. Al explicar hoy los datos, el catedrático de Psicología Básica, Juan José Miguel Tobal, destacó como cifra «realmente alta» el que un 10,78% de la población en general sufriera ataque de pánico o crisis de angustia por los atentados del 11-M”. Esto son casi cinco millones de personas.

Pero cuatro años después de estos hechos, otro ataque terrorista llevado a cabo en el 2008 por la banca, de mucha más envergadura, supuso la pérdida de ingresos para millones de personas y para centenares de miles la pérdida de la vivienda y ahorros. No es de extrañar pues, que: “La utilización de medicamentos antidepresivos en España se ha triplicado en 10 años, según los datos publicados por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, que analiza el consumo desde el año 2000, cuando el número de dosis por cada mil habitantes y día (DHD) consumidas fue de 26,5, hasta el año 2013 cuando registran 79,5 dosis consumidas. Un estudio, firmado por el psiquiatra José Carlos Fuentes, apunta que este significativo aumento de psicofármacos tiene relación clara con la situación de crisis económica y el fenómeno del paro. El análisis sobre la salud mental española refleja que el 9% de la población sufre al menos un trastorno mental. Estas enfermedades representan la segunda causa de baja laboral y el tercer grupo que genera mayor gasto dentro del sistema sanitario público español”.

Es decir, que según estos estudios más de cuatro millones de personas en España eran víctimas de una epidemia llamada crisis, y el miedo a ser infectado por esta crisis era una presión constante y un debilitamiento de la salud. Pero esta constatación no formaba parte de las cabeceras de los diarios ni de los telediarios día tras día, semana tras semana, mes tras mes, sabiendo con certeza quienes eran en aquellos momentos los responsables de la epidemia de miedo, dolor y enfermedad. Tenían nombres y apellidos, eran Consejos de Administración, eran entidades bancarias, eran Fondos de Inversión, pero se escondía este origen, atribuyendo todo el mal a una nebulosa con el nombre de “especulación financiera”, buscando una “vacuna” que llevó por nombre precariedad laboral, contratos basura, rebaja de sueldos, aumento de alquileres, y así se curaron, no los enfermados por la epidemia, sino los causante de la misma, aumentado geométricamente sus beneficios. Los fabricantes de la epidemia de la crisis económica fueron al mismo tiempo los grandes beneficiados de la misma.

Y, en una espiral, año tras año aumenta el consumo de antidepresivos según informes de varios medios del ámbito sanitario:

6 abr. 2010: “La venta de antidepresivos en España se ha incrementado en un 10% durante los últimos dos años. Este aumento «significativo» guarda relación con la crisis económica”
14 ene. 2015: “La utilización de medicamentos antidepresivos en España se ha triplicado en 10 años, según los datos publicados por la Agencia Española del Medicamento”
26 mayo 2019: “El alto consumo de antidepresivos y tranquilizantes se consolida en España. Las dosis diarias aumentaron un 14% del 2012 al 2016”
26 mar. 2020: “En los últimos 7 días se disparó fuerte el consumo de psicofármacos sobre todo de Clonazepam y antidepresivos”
17 jul. 2020: El consumo de Paracetamol y antidepresivos se disparó durante el confinamiento según la Agencia Española de Medicamentos

Según el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos en junio 2020, la información generada por el Centro de Información sobre el Suministro de Medicamentos, la dispensación de analgésicos se disparó casi un 25%, llegando hasta el 43% en el caso del paracetamol. En el caso de los medicamentos de tipos ansiolítico y antidepresivos, empleados contra patología del sistema nervioso, se ha registrado un incremento de entre un 10 y un 15%, “lo cual probablemente puede reflejar el impacto emocional que ha tenido la Covid-19”, remarcan desde el Consejo.

Al mismo tiempo han crecido las consultas psicológicas: “en la consulta recibimos numerosas personas que preguntan todo el rato el mismo, incluso a diferentes horas en un mismo día”, y que el más que tienen es “miedo a la enfermedad”… Hay mucha gente que ve el peligro a la puerta de su casa”.

Estamos hablando de millones de personas, enloquecidas por las mentiras y el ataque de terrorismo mediático, pero esta epidemia no encabeza ningún noticiero, a pesar de que el día a día, en la calle, se notan los efectos de la misma, las consecuencias de la cual tardarán mucho a curarse. Así como durante la campaña “antiterrorista” miles de personas desconfiaban de cualquier desconocido, telefoneaban a la policía diciendo que “habían visto un moro sospechoso”, ahora, con la campaña desencadenada con la excusa de la pandemia, miles, decenas o centenares de miles de personas paranoicas, hacen el mismo, cambiando el árabe por cualquier que salga de casa, que haga un encuentro familiar o con amigos en su domicilio, que vaya sin bozal, que tosa y no vaya al médico… Están convirtiendo la sociedad en una pandilla de personajes atemorizados que ven enemigos invisibles a su alrededor.

Estas dos epidemias antes mencionadas, la del terrorismo y la de la crisis, han tenido consecuencias fatales una de las cuales ha sido el número de suicidios. La información del año pasado (2019) con motivo del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, que se conmemora el 10 de septiembre daba estos datos. “Cada dos horas y media se suicida una persona en España, diez al día: los muertos por suicidio duplican a los de accidentes de tráfico y superan en once veces a los homicidios”. Veremos este año cuáles son las cifras pues el deseo de morir surge como respuesta a una crisis vital, sin que haya un trastorno identificado. Y que en el conjunto de la población, muchas personas pierden las ganas y el sentido de la vida cuando tienen que enfrentarse a una situación de dolor emocional intenso, vivido como intolerable y aparentemente interminable. Y toda la criminal campaña mediática sobre la pandemia cumple estos requisitos.

¿Pedagogía o pandemigogia?

La declaración de una pandemia por parte de la OMS en marzo de este año y la subsiguiente actuación de varios gobiernos del mundo cerrando las escuelas, condenando las personas adultas y menores a arresto domiciliario e impidiendo a los niños y niñas relacionarse entre sí, ha tenido, tiene y tendrá repercusiones importantes en el desarrollo mental de las criaturas.

Así lo afirman diversos estudios derivados de encuestas realizadas durante los períodos de arresto domiciliario. Aunque la inmensa mayoría de artículos publicados por profesionales de la psicología y psiquiatría no ponen en tela de juicio las órdenes emanadas desde los órganos ejecutivos y legislativos, sino que se limitan a recomendar lo que deben hacer ante posibles desórdenes de tipo emocional, cognitivo o funcional de los niños y niñas. Todos ellos tratan de explicar cómo convencer a las criaturas que “es por su bien”, cómo entretenerlos, cómo explicarles que no pueden ver a los abuelos o abuelas, cómo aprender a resignarse a estar encerrados, cómo explicar que no se trata de un castigo, etc., etc.

Pedagogía, paidagogeo del griego paidion “niño”, y agogos “guía, conductor”, ha tenido y tiene diversas interpretaciones a lo largo de la historia, de acuerdo a el sistema político-cultural imperante.

Algunas interpretaciones limitan esta ciencia a un mero instrumento técnico de “cómo” educar, otras de “qué enseñar”. Otras lo definen como un acompañamiento en el desarrollo integral, intelectual, físico, emotivo en el proceso del desarrollo de la personalidad, y entre estas últimas, dos grandes escuelas: las que prestan servicio a las clases dominantes y las que están al servicio del proletariado.

Podemos afirmar, sin lugar a dudas que los sistemas paidológicos oficializados en sociedades basadas en la propiedad privada, tienen por objetivo la reproducción del capital (Marx afirmaba que el capital no es una acumulación de bienes materiales, edificios, maquinaria, etc., sino una reproducción de las relaciones sociales en una escala siempre creciente). Dicho de otro modo, su objetivo es poder configurar una pequeña parte de las criaturas como futuros administradores del capital y otra mayor parte para que queden subordinados a él.

Tal operación paidológica se pone de manifiesto en los contenidos curriculares que definen lo que se tiene que enseñar desde la más tierna infancia, con independencia de los últimos avances de la técnica educativa utilizada. Ya advirtió, acertadamente Ferrer Guardia sobre ello: “Del mismo modo que han sabido arreglarse cuando se ha presentado la necesidad de la instrucción, para que esta instrucción no se convirtiese en un peligro, así también sabrán reorganizar la escuela de conformidad con los nuevos datos de la ciencia para que nada pueda amenazar su supremacía” (Francisco Ferrer Guardia. La Escuela Moderna).

Haciendo un breve repaso histórico dos grandes corrientes en el mundo de la pedagogía se han enfrentado tanto en el área capitalista como en lo que en su momento fue un intento de construcción del socialismo. En los sistemas capitalistas han aparecido diversas corrientes, ya sea impulsada por el pensamiento más liberal, anarquista o comunista. Podemos destacar la corriente liberal de la Institución Libre de Enseñanza de Giner de los Ríos en España, la pedagogía progresista de John Dewey o Georges Snyders, la pedagogía crítica de Paulo Freire o Peter McLaren, la proletaria de Celestine Freinet, la de Josualdo, Ponce, Vasconi… En fin la lista sería larga y no es el objetivo de este escrito. Tan solo apuntar que en la URSS ya desde los primeros años se desencadenó una intensa polémica en torno a un tipo de pedagogía que rompiera con la tradición progresista de la sociedad capitalista, por un lado la escuela experimental del Comisariado del Pueblo, dirigida por Schatzky y la instrumental promulgada por Kairov, siendo ésta última la que se impuso, con una pequeña excepción al finalizar la segunda guerra mundial en la escuela media de Pavlish dirigida por Vasili Sujomlinski. Asimismo en China, en 1957 se vivió un gran debate, por un lado los defensores de la “Pedagogika” de Kairov, cuyo máximo exponente fue Lu Ting-Yi, y los defensores de la revolución cultural. Al final se impusieron las teorías de Liu Shao-Chi y Lu Ting-Yi.

Frente a las recomendaciones conductistas de los profesionales de la enseñanza o la psicología, Sujomlinski señala: “No se puede concebir la escuela en un ambiente artificialmente creado de asepsia ideológica. Alrededor del niño o adolescente bulle una vida compleja y contradictoria, a menudo aquel se encuentra en la encrucijada de diversas influencias. Y lo que hay que hacer no es ponerle a cubierto de influencias ajenas, sino enfrentarlo a ellas, obligar a su pensamiento escudriñador a analizar autónomamente los fenómenos y las situaciones de la vida”. Añade posteriormente: “No admitimos que el maestro se aficione a estos procedimientos de la enseñanza acelerada basados en la opinión de que la cabeza del niño es un mecanismo electrónico capaz de asimilar sin interrupción. El niño es un ser vivo y su cerebro, un órgano sumamente fino y tierno que hay que tratar con cuidado y prudencia… En el juego se revela ante los niños el mundo, se revelan las aptitudes creativas de la personalidad. No hay ni puede haber sin juego un desarrollo mental pleno. El juego es una inmensa ventana por la que penetra en el mundo espiritual de los niños un torrente vivo de ideas y conceptos sobre el mundo circundante. El juego es la chispa que enciende el fuego de la curiosidad y el ansia de saber… ¿Qué significa ser un buen maestro? Un buen maestro es ante todo una persona que ama a los niños, que encuentra alegría en la comunicación con ellos… Cuando el horizonte del maestro es infinitamente más dilatado que el programa escolar, cuando el conocimiento del programa no ocupa el centro del cerebro, sino que queda allá por algún lado de los sectores activos de la corteza cerebral, entonces, y solo entonces, llega el maestro a ser un auténtico artista, un poeta del proceso pedagógico… La dirección de una escuela es, en primer lugar, dirección pedagógica y, allá en último lugar, dirección administrativa” (Vasili Sujomlinski. Pensamiento pedagógico. Progreso 1975).

Estas consideraciones de Sujomlinski vienen al caso de la situación de terror social propiciado desde el gobierno, pero lamentablemente asumido, e incluso magnificado por los representantes de la llamada comunidad educativa. Haciendo un pequeño repaso a las propuestas y reivindicaciones de los sindicatos de la educación, es de lamentar que su gran preocupación sea garantizar la salud del personal educativo, la rebaja los ratios de alumnado por clase, la contratación de más personal, etc. ¿Pero y los niños y niñas? ¡Ah!, éstos pueden ser peligrosos, tal como se queja Manuel Pulido responsable de educación de Comisiones Obreras: “Estamos muy indignados, no podemos confiar en las instituciones, nos obligan a convertirnos en un foco de rebrotes”. Opiniones semejantes son las expresadas por los demás sindicatos de la enseñanza cualquiera que sea su orientación política, priorizando sus intereses corporativos por encima de cualquier reflexión pedagógica con sensibilidad humanista. Otra central sindical lo expresaba de forma similar: “No entendemos que la prevención sea la principal directriz en todos los ámbitos de la sociedad («distancia-manos-mascarilla») pero que estas ideas de máxima prevención no se apliquen en la educación… Hacer pruebas periódicas a todo el personal de los centros y a los alumnos. Haría más eficaz y rápido el sistema de detección y aislamiento de casos. Hay que tener en cuenta que la mayoría de niños son asintomáticos, que en un centro educativo puede llegar a haber cerca de 1.000 personas a la vez y que, por lo tanto, puede haber un gran contagio dentro de un centro sin que nadie se de cuenta, que se extenderá al exterior sin control (padres, abuelos, amigos…). Por eso son del todo necesarias las cribas periódicas para detectar positivos”.

Tal vez en lugar de mirar tanto la televisión podrían leer algunas referencias como por ejemplo en British Medical Journal “Large volume screening at a time of low prevalence has the potential to do more harm than good and some of these strategies should be temporarily suspended” (https://www.bmj.com/content/369/bmj.m1808/rr-22). Los científicos recomiendan, en consecuencia, que los gobiernos pongan fin a los tests masivos, porque carecen de sentido en este momento, ya que contribuyen a crear la ilusión de una epidemia y dan lugar a medidas contraproducentes.

Afirmaciones como las enunciadas por los sindicatos de la enseñanza de atribuir a las criaturas el contagio de sus padres y abuelos, y con ello la posibilidad de su muerte a tenor de las noticias propagadas por los medios de comunicación, es propio de mentalidad enfermiza, de patologías relacionadas con el “delirium tremens” o peor, implementando y divulgando una idea de culpabilidad del mal devenir de sus familiares, lo que aboca a las criaturas a una sensación de terror al pensar en que ellos serían los culpables, creando una relación causa-efecto respecto de la posible muerte de sus abuelos o abuelas, padres, madres o amigos y amigas, cuando a ellos les clasifiquen como “contagiados” por indicadores carentes de certeza.

Maestros de Wikipedia, de TVE, dóciles funcionarios prejuiciosos y sin el conocimiento necesario para realizar una reflexión en torno al mundo de la biología, a sus diferentes concepciones, incapaces de distinguir entre síntoma, signo y síndrome, entre asintomatología, presintomatología y sintomatología, sin saber explicar más allá de la repetición, como loros, del discurso administrativo… Quienes realizan estas afirmaciones sobre la prevención y la seguridad, deberían buscar trabajo en alguna empresa de trabajo anodino y rutinario desvinculado de las relaciones personales, pero no en el mundo de la pedagogía.

El Presidente del Colegio de Biólogos de Euskadi, ha publicado un informe en el que sostiene que los casos asintomáticos de Covid-19 no contagian. “La utilización del término asintomático puede inducir a equívoco con el de «presintomático». El asintomático “no contagia”, el presintomático “muy difícilmente contagia” (se tendrían que dar unas condiciones de relación personal más bien en intimidad) y el sintomático “es difícil que contagie en el exterior”.

Ni un solo interrogante sobre la capacidad inmunizadora de las criaturas, si no padecen alguna patología confirmada, ni una exigencia sobre la necesidad psico-afectiva y de relación humana. Tan solo la preocupación de su estatus docente. Nada nuevo, son funcionarios o funcionarias, y el diccionario define perfectamente que es: “Funcionario: empleado que está al servicio de la administración pública”, algo muy distinto de pedagogo/a que es estar al servicio de las criaturas, por lo tanto no es de extrañar que transmitan el mensaje infodémico emanado de dicha administración pública.

Tal vez habría que plantear en el sistema educativo la sustitución de los funcionarios por pedagogos que tengan como prioridad la relación estrecha vital, física, emocional con las criaturas y, para ello, ser capaces de discernir entre los diversos discursos políticos y científicos alrededor de la apocalíptica pandemia. Si bien es cierto que hay auténticos pedagogos y pedagogas, con amplios conocimientos más allá de los contenidos curriculares dedicados a la enseñanza científica del acompañamiento vital de las criaturas en edad escolar, sus voces quedan censuradas, apagadas por el corporativismo profesional del funcionariado.

“La escuela, en efecto, ha sido siempre el reino de lo cognitivo. Al entrar, a profesores y alumnos se les ha preguntado: ¿qué sabes? A la salida se les ha vuelto a preguntar: ¿qué has aprendido? Pocas veces se pregunta, a unos y a otros: ¿qué sientes?, ¿eres feliz?, ¿sabes expresar tus emociones?, ¿sabes captar las emociones de los demás? Las trabas son la rutina, que es el cáncer de las instituciones, la falta de formación emocional de los docentes, la presión institucional y social sobre el currículum académico. No se puede dar lo que no se tiene” (Santos Guerra: «Una pantalla no es la escuela, la dimensión socializadora exige presencia») ¿En qué han pensado los funcionarios del sistema educativo cuando proponen tomar la temperatura a cada escolar antes de entrar a clase? ¿Se imaginan la sensación de una criatura a la que se le detectan dos o tres décimas por encima de “lo establecido” que se la aparte de los demás como si fuera apestosa? ¿Piensan cual será la reacción de los amigos o amigas a los que se les embrutece su cerebro advirtiéndoles de no acercarse a su amigo o amiga porque alguien dice que “está infectado”? ¿Han pensado lo que la palabra infectado, dicha sin el más mínimo rubor, puede suponer en el consciente y subconsciente de una criatura?

Si en relación a los contenidos de la enseñanza, no dudan en aplicar humildemente los contenidos curriculares emanados de una corrupta Administración al servicio de las clases dominantes, aplican también las órdenes cívico-militares de la guerra contra un fragmento de ARN, en vez de explicar de forma sencilla y clara lo que es un virus, su estructura, su diferencia respecto a una bacteria u otros organismos unicelulares, cuántos millones de virus respiramos y expelemos cada vez… en qué momento pueden causar enfermedad, por qué, cómo debemos cuidar nuestro cuerpo y nuestras emociones… En definitiva, hablar de salud que es la forma natural de los seres humanos, en lugar de transmitir que somos un foco de enfermedad y muerte, lo cual es totalmente falso.

Josualdo, en su trabajo inicial como maestro, se sintió obligado a hacer una fundamental opción: “…o yo respondía con mi trabajo a los intereses de la empresa explotadora de la región (…) o a las necesidades e intereses de los habitantes de la aldea, en su mayoría, obreros y gregarios de la Empresa (…) Desde luego, me decidí por la aldea y los habitantes, porque allí empecé a tener una nueva medida de mis relaciones humanas y el verdadero concepto de las contradicciones sociales que vivía” (Jesús Aldo Sosa Prieto. Vida de un maestro. 1935).

Cuando los asalariados de la enseñanza no recapacitan sobre su labor, mientras el trabajo pedagógico no deje de ser un “modus vivendi” para cualquiera que apruebe unos exámenes, mientras los pedagogos no hagan una apuesta clara de intereses a los que sirven, la destrucción del espíritu crítico y del contenido ético y emocional sobre lo aprendido por las criaturas está asegurada.

La pandemia política y económica, que no un microscópico virus, ha puesto al descubierto la degradación de la sociedad en la cual vivimos. Es más necesario que nunca preguntar qué otro tipo de sociedad queremos, si estamos dispuestos a luchar para conseguirla, y, entonces podremos abordar el tema educativo cuya única preocupación sean las criaturas para ayudarlas a crecer, pensar y actuar de forma crítica con el estado de las cosas.

Los fondos especulativos del Golfo Pérsico compran acciones de las multinacionales farmacéuticas

Los fondos buitre de Arabia saudí, Emiratos Árabes Unidos y Qatar han empezado a comprar acciones de las multinacionales farmacéuticas por la carrera para comercializar vacunas contra el coronavirus.

El último en sumarse a esta estrategia ha sido, Mubadala Investment Company (MIC), fondo soberano de Abu Dabi y principal accionista de la española Cepsa.

MIC ha irrumpido esta semana en el capital de PCI Pharma Services. La estadounidense proporciona desde las primeras etapas de desarrollo de un medicamento hasta su lanzamiento comercial y su distribución.

La apuesta también ha tenido su réplica en Arabia saudí, donde el Fondo de Inversión Pública, con 320.000 millones de dólares en activos, ha realizado adquisiciones en Pfizer y BioTech por valor de 8.600 millones de euros.

La fusión de estas dos gigantes farmacéuticas espera la autorización de su vacuna contra el coronavirus el próximo octubre. Confía en suministrar unas 100 millones de dosis en todo el mundo hasta finales de este año.

Qatar, rival político de saudíes y emiratíes, también ha salido en busca de oportunidades en plena crisis sanitaria global. El pasado julio la Autoridad de Inversión de Qatar, con 328.000 millones de dólares en activos, rubricó un acuerdo para adquirir una participación en la biotecnológica alemana CureVac.

La empresa, respaldada por Bill Gates, prepara su inminente salida a Bolsa. Además, realiza pruebas para el desarrollo de vacunas contra enfermedades infecciosas a partir del ARN (ácido ribonucleico).

Los fondos especulativos regados de petrodólares, buscan ahora más carroña. El objetivo, diversificar su vinculación directa con el crudo.

El establecimiento de relaciones diplomáticas entre Israel y Emiratos, rubricado hace unas semanas, abre nuevas oportunidades en el sector médico. También existe interés por empresas chinas, europeas y coreanas.

https://www.elmundo.es/economia/2020/08/30/5f47f710fc6c838f7c8b4587.html

Más información:
– Dossier coronavirus

La muerte de una bebé de cinco meses por la dedicación exclusiva de recursos sanitarios al coronavirus

El pasado 2 abril una bebé de cinco meses falleció en Sevilla a causa de un apendicitis porque los médicos sólo atendían al coronavirus. El caso está en manos de la Fiscalía y Carmen Flores, de la Asociación del Defensor del Paciente, asegura que “han acumulado un gran número de casos” que están en una situación similar.

La recién nacida tenía fiebre y, en medio del estado de alarma, los padres llamaron al 112 pero les dijeron que esperasen.

Al día siguiente acudieron al centro de salud San Hilario. “Había dos pediatras, y la verdad es que estaban ya terminando su jornada, nos trataron un poco mal pero nos terminaron atendiendo en urgencias”, dijeron los padres.

La pediatra apenas exploró al bebé y les dijo a los padres que no se preocuparan demasiado. Les añadió que “debe de estar incubando algo, algún virus, que es normal en un bebé, pero que estemos tranquilos: que sigamos con el paracetamol, que la bañemos y le pongamos paños para bajarle la fiebre, y ya está”.

Además la pediatra les recuerda el peligro que puede suponer llevar a la bebé a un hospital en medio de una pandemia.

El 1 de abril los padres llaman al 112 al observar que la niña seguía con fiebre. Piden el traslado a un hospital o centro de salud, pero les recomiendan no hacerlo debido al peligro de contagio.

“Miró la historia clínica y, para nuestra sorpresa, nos dijo que la anterior pediatra había puesto: ‘Gastroenteritis’. Le dije: ‘Pero si a mí no me ha dicho nada de gastroenteritis… ¿Por qué no nos lo han dicho antes? Es que tiene una fiebre que no la veo normal, igual sería bueno que le hicieran más pruebas”, le respondió la madre.

La respuesta de este médico fue similar a las anteriores: “calma” y que le apliquen baños y paracetamol.

Al día siguiente sobrevino la tragedia. “Vimos que se le empezaba a hinchar la barriga y pensamos en ese momento que podían ser gases, pero de pronto le dieron como convulsiones… Nos asustamos mucho, nos lo llevamos corriendo al centro de salud San Hilario”, explican los progenitores.

Según entraron en el lugar le dio la primera parada cardiorrespiratoria y llamaron ellos mismos al 061, porque decían “que no tenían recursos para atender aquello. Lo llevaron en una ambulancia al Hospital Virgen de Valme”.

“Cuando llegamos salió una enfermera y me dijo que había fallecido, que al entrar en el hospital le había dado su segunda parada cardiorrespiratoria, y que ahí no habían podido sacarle. Fue el forense el que nos dijo de qué había muerto: apendicitis. Estaba a punto de cumplir seis meses”.

La histeria mata. Los médicos estaban tan dedicados a la pandemia que se olvidaron de lo demás, dicen los padres. Los enfermos no diagnosticados, los mal diagnosticados, los crónicos y los que estaban en lista de espera para ser intervenido también han muerto en una cifra que nadie se preocupa de calcular, porque seguimos como el primer día: todo es responsabilidad del coronavirus.

Se le quita a uno las ganas de aplaudir. Sin embargo, también los propios enfermos fueron víctimas de la histeria y dejaron de acudir a los hospitales por miedo al contagio.

https://www.elmundo.es/papel/historias/2020/04/16/5e984b18fc6c833d4d8b460e.html

Alemania prohibe las manifestaciones hasta el año que viene (el coronavirus es el pretexto perfecto para la represión política)

Tras una reunión de más de cinco horas celebrada por videoconferencia con los presidentes de los dieciséis Länder, el gobierno alemán ha prohibido todas las manifestaciones hasta finales de año.

La prohibición afecta a todo tipo de concentraciones multitudinarias de más de 1.000 personas, aunque la definición precisa varía de un Länder a otro. Quedan prohibidas hasta el 31 de diciembre.

La primera en sufrir la prohibición es la prevista en Berlín para mañana, que trataba de denunciar precisamente este tipo de medidas represivas. Según el senador Andreas Geisel, “no se trata de una decisión contra la libertad de reunión, sino a favor de la protección contra la infección”. No obstante, los organizadores han mantenido la convocatoria.

La prohibición también se extiende a los eventos deportivos. Contrariamente a las expectativas de la Liga Alemana de Fútbol, apoyadas en particular por el Ministro del Interior, Horst Seehofer, los próximos partidos de la Bundesliga -cuya temporada se reanuda el 18 de septiembre- se jugarán sin espectadores al menos hasta finales de octubre.

Han ampliado otras medidas represivas, como una multa mínima de 50 euros para quien se niegue a llevar una mascarilla donde es obligatorio, es decir, en los comercios y en el transporte público.

Esta medida sólo cambiará la situación en un puñado de regiones, como Sarre y Schleswig-Holstein, o ciudades, como Bremen o Hamburgo, en las que el hecho de no llevar una mascarilla no se castigaba antes con ninguna multa. En otros Länder, como Baviera o Renania del Norte-Westfalia, este tipo de delito ya ha sido castigado con una multa de 150 euros durante varias semanas.

En medio de la vorágine de represión y control, Alemania va a endurecer las condiciones de entrada en su territorio para los viajeros procedentes de “zonas de riesgo”, entre las que se encuentran, desde el martes, Ile-de-France y Provenza-Alpes-Costa Azul).

A finales de julio, el gobierno decidió someter a esta categoría de viajeros a pruebas obligatorias. A partir del 1 de octubre, tendrán que observar una cuarentena de al menos cinco días. Y esto sólo puede ser levantado si las pruebas son negativas al final de este período.

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