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Las vacunas contra el ‘covid’ provocan la peor crisis cardiovascular de la historia de Reino Unido

Desde 2019 ha aparecido un exceso de mortalidad cardiovascular en Reino Unido, el mismo que en otros países, de manera que no es un fenómeno local.

Finalmente, ha tenido que ser admitido por la British Heart Foundation (BHF, Fundación Británica del Corazón), quien reconoce que padecemos la peor crisis cardiovascular que se recuerda, aunque el periódico The Guardian suaviza la expresión un poco: es la peor crisis cardiovascular en una década (1).

La BHF alude a “muertes prematuras” porque las cifras se refieren a menores de 75 años. Pero no es así, porque la situación es incluso peor entre los mayores de 75 años, es decir, que el exceso de mortalidad cardiovascular entre los mayores de 75 años se explica de la misma manera que entre los menores de 75 años.

La mortalidad cardiovascular ha ido disminuyendo en Inglaterra desde 2004 de manera constante. El primero año de pandemia, 2020, la situación se invierte y los “expertos” achacan el exceso de mortalidad al coronavirus. Fue la gran coartada: el nuevo virus causaba ataques cardiacos y accidentes cerebrovasculares.

A medida que pasa el tiempo, la coartada ya no sirve porque las vacunaciones empezaron en 1921, hace ya tres años y no había ninguna duda de que eran “eficaces”. Gracias a ellas los médicos conseguirían controlar la pandemia.

Pero durante el primer año de vacunación masiva la tendencia no cambió sino que, por el contrario, empeoró. Fueron peores las nuevas vacunas que el nuevo virus. La conclusión es evidente: el virus no era el culpable del exceso de mortalidad cardiovascular.

Si los que murieron prematuramente en 2020 fue a causa del virus, no pudieron morir también al año siguiente. Por lo tanto, las causas del exceso de mortalidad a partir de 2021 son otras.

Pero hay algo aún más grave: el exceso de mortalidad cardiovascular siguió empeorando al año siguiente. Las cifras de 2022 fueron peores que las del anterior, lo cual es contundente hasta para el más duro de mollera. Por eso la BHF concluye que se trata de la peor crisis cardiovascular de la historia.

La pandemia no se acaba con las vacunas, sino que continúa gracias a ellas, prueba de lo cual es que el exceso de mortalidad no ha remitido en ningún momento. En España, por ejemplo, el exceso de mortalidad en 2022 triplicó al de 2021. “¿Cuál es la causa?”, se pregunta la cadena de televisión Cuatro (2), como si no supieran la respuesta…

El diario El País dibuja un cuadro aún más siniestro: el exceso de mortalidad se quintuplicó en España en 2022 respecto a la media de años anteriores (3).

Ya comprendemos que es algo difícil de digerir para muchos, especialmente todos esos reformistas que en 2020 pusieron la salud por encima de todo, incluso de la economía.

Decían que los muertos y enfermos les preocupaban mucho… pero sólo durante la pandemia. Una vez acabada oficialmente parece que ya no hay ni muertos ni enfermos. O al menos ya no abren la boca para explicar esta situación. ¿Ya no les procupa que haya tantos muertos y enfermos?

(1) https://www.theguardian.com/society/2024/jan/22/cardiovascular-disease-early-deaths-in-england-at-highest-rate-in-more-than-a-decade
(2) https://www.cuatro.com/cuatroaldia/findesemana/20221113/triplica-muertes-aumento-preocupante-mortalidad_18_07965692.html
(3) https://elpais.com/sociedad/2022-08-01/el-exceso-de-muertes-este-julio-quintuplica-la-media-de-ese-mes-y-no-solo-por-el-calor-y-la-covid.html

Ciencia y salud del proletariado (1)

De hecho, la salud no es un concepto unívoco sino una construcción sociocultural relativa en cada momento histórico. Con independencia de la época en que se generaron, en la actualidad estas concepciones conviven contradictoriamente, orientando toda la gama de prácticas sociales y sanitarias. Hasta donde hoy sabemos, son muchos los factores que actuando a nivel del ambiente humano determinan que una enfermedad se inicie y desarrolle en ciertos sujetos, e incida con mayor o menor peso en determinados grupos poblacionales.

En 1996, Robert G. Evans; MorrisL. Barer y Theorore R. Marmor, con el título de “¿Por qué alguna gente está sana y otra no? Los determinantes de la salud de las poblaciones”, estudian la salud basada en el concepto de grupos sociales. Inician su libro respondiendo la pregunta de su título de la siguiente forma: “La gente que ocupa las posiciones sociales más altas vive más tiempo. Mientras tanto, además, disfruta de mejor salud” (2).

En el siglo XIX, una de las cuestiones de gran preocupación por la humanidad en todos los tiempos, la salud, inició un camino “cientifista” basado principalmente en la patología después que en 1858, Rudolf Virchow anunciara la “teoría de la patología celular”, dando inicio a priorizar la enfermedad sobre la salud, siguiendo el camino emprendido por la cultura romana que desarrollaba el interés hacia la enfermedad, a la inversa de la cultura griega que hacía de la salud un culto.

En la segunda mitad del siglo XIX, el descubrimiento de los gérmenes dio lugar a la teoría microbiana, que alentó la idea causal única, según la cual para dominar las enfermedades solo se requería descubrir para cada enfermedad, su causa. Con el advenimiento de los descubrimientos en física y química, la fisiología humana se asocia al concepto de máquina y por tanto, la enfermedad empieza a ser entendida como el desvío del funcionamiento, y la salud, la reparación de este. De este modo la medicina llega a subordinarse a la biología y los seres humanos a ser mirados a través de sus órganos fragmentados. Esta teoría tuvo una repercusión tan importante que los médicos hicieron enormes intentos para asociar prácticamente todas las enfermedades conocidas a un agente causal contagioso específico y externo.

El filósofo socialista Edward Carpenter, en 1919 publicó The Healing of Nations and the Hidden Sources of Their Strife (La curación de las naciones y las fuentes ocultas de sus conflictos) donde argumentaba que el origen de la guerra de la sociedad occidental era el monopolio de clase y la injusticia social. Afirmando que esta injusticia era una “enfermedad de clase” (3).

Ya anteriormente, en mayo de 1889 había escrito un artículo en el Sheffield Independent calificando a la ciudad de Sheffield de ser la vergüenza del mundo en la que miles de vidas eran sacrificadas. Que cien mil adultos y niños a duras penas recibían luz solar ni aire puro, llevando vidas miserables y muriendo de enfermedades que esto les producía (4).

En 1888 había publicado Civilization: its Cause and its Cure, del cual voy a extraer algunos fragmentos: “Según el Diccionario de Estadística de 1884, el número de médicos y cirujanos acreditados en el Reino Unido se cifra en más de 23.000. Si la magnitud de la enfermedad nacional es tal que necesitamos 23.000 médicos para atendernos, ¡seguramente debe ser bastante grave! Y no nos curan. Dondequiera que miremos hoy, vemos los rasgos y escuchamos las quejas de mala salud; la dificultad es realmente encontrar una persona sana… y parece ser el hecho de que, a pesar de todas nuestras bibliotecas de ciencia médica nuestros conocimientos, artes y aparatos, en realidad somos menos capaces de cuidar de nosotros mismos que los animales”.

“La peculiaridad de nuestra concepción moderna de la Salud es que parece ser puramente negativo. Estamos tan impresionados por la presencia de enfermedades, tan numerosos sus peligros, tan repentinos e impredecibles sus ataques, que hemos llegamos a considerar la salud como la mera ausencia de la misma.

“Todo el pensamiento actual es que el hecho esencial de la vida es la existencia de innumerables fuerzas externas, que nos pueden destruir en cualquier momento.

“La ciencia médica convierte la enfermedad en un fetiche y baila en torno a ella. Escribe enormes tomos sobre enfermedades; induce enfermedades en los animales (e incluso personas) con el propósito de estudiarlos… Sus ojos están perpetuamente fijados en la enfermedad, hasta que la enfermedad se convierte en el hecho principal del mundo. Y luego, todo ello arrasará con una vasta epidemia sobre la faz de la tierra, seguida por ejércitos cada vez mayores de médicos, ellos también con sus séquitos de libros y botellas, vacunas y vivisecciones, y calaveras sonrientes en la retaguardia” (5).

Tal parece una premonición de lo que ha estado ocurriendo desde el último tercio del siglo XX cuya última experiencia científico-médica ha sido la llamada pandemia del Covid y las consiguientes inoculaciones experimentales a cientos de millones de personas, a la espera de conocer los resultados a medio y largo plazo de las mismas, aunque ya existe numerosa bibliografía sobre el exceso de defunciones a raíz de las inoculaciones masivas (6).

Todo y con ello, la llamada izquierda y junto a ella la izquierda de la izquierda (con pequeñas excepciones) no solamente se han sometido voluntariamente a los dictados de la mafia farmacéutica, sino que en materia sanitaria las consignas han sido, y son, de “más”. Más médicos, más enfermeras, más ambulatorios, más camas hospitalarias, más medicamentos, más vacunas, más, más, más… de lo mismo. En una concepción generalizada de que todos estamos enfermos y exigimos paliativos a nuestro lamentable estado.

Silvano Biagiohi respecto a la calificación de estas “reivindicaciones”, señala que: “Podríamos decir que el tema de la salud no es revolucionario si lo observamos solamente bajo el perfil de la racionalización de las estructuras sanitarias y de la gratuidad del servicio sanitario. Pero si la salud es salario, ocupación, horas extras, modo de trabajar y de vivir, ritmos de trabajo, equilibrio ecológico, igualdad social,… debemos decir entonces que la salud es un tema revolucionario” (7).

Nadie habla de salud dentro del movimiento obrero organizado o del proletariado en general, solamente de enfermedad, aunque si alguien se atreve a preguntar a un facultativo la causa de la misma o su origen, la respuesta en la inmensa mayoría de los casos es de “etiología desconocida”, pues indagar el origen de la enfermedad del proletariado conlleva a poner en tela de juicio la totalidad del sistema capitalista.

Ello debe significar una reapropiación de la autoestima personal del proletariado, que del mismo modo en que se le ha despojado de los saberes técnicos ya desde la llamada “organización científica del trabajo” de Taylor, se le ha despojado de la capacidad de conocimiento del propio cuerpo y mente, dejando estos a manos de “profesionales” desde el nacimiento hasta la muerte, convirtiendo al proletariado en una máquina de crear plusvalor, y convirtiendo la sanidad en el instrumento de reparación de la máquina para que pueda continuar su funcionamiento.

Es necesario elaborar una propuesta que englobe tanto los llamados “accidentes de trabajo” los cuales deberíamos de calificar como “violencia de clase”, como las distintas enfermedades derivadas de los ritmos de trabajo, de las contrataciones precarias, etc., así como la drogadicción derivada del trabajo (ejemplo de la pandemia de fentanilo, tramadol y otros opiáceos ingeridos para no perder una jornada de trabajo).

Ya no se trata de recetar paliativos a personas con graves enfermedades terminales, sino de recetar drogas para no interrumpir el ciclo de recomposición del capital (desde simples analgésicos hasta potentes opioides) sin contar la inmensa ingesta de antidepresivos, antibióticos, etc., efectos nocivos de los cuales fue pionero el médico comunista español Juan Nepomuceno Planelles Ripoll, exiliado a la URSS tras la guerra española desde su puesto en el Instituto Gamaleya.

Desde Pasteur se desató la orden de introducir enfermedades mediante inyecciones venenosas, una práctica que Pasteur inició y que sus seguidores han copiado tan persistentemente que algunos incluso han realizado deliberadamente experimentos poco éticos sobre hombres, mujeres y niños… pero a cualquiera le debe dar la impresión de ser como un método patas arriba el empezar a curar enfermedades naturales produciendo enfermedades artificiales” (8).

En el capítulo 18 del libro ”The Wonderful Century” (”La Centuria Maravillosa”), Alfred Russel Wallace cita el testimonio del profesor Adolf Vogt, que desde 1877 hasta 1894 fue profesor de Higiene y de Estadísticas Sanitarias en la Universidad de Berna. En él se muestra cómo en Inglaterra se ofreció vacunación gratuita en 1840, se hizo obligatoria en 1853, y en 1867 se dio la orden de enjuiciar a los evasores; y tan estricta fue la aplicación de las regulaciones que pocos niños escaparon a la vacunación. Así, la siguiente tabla proporciona una ilustración llamativa de la ineficacia de la vacunación con respecto a la mortalidad de la viruela:

Muertes por viruela (Inglaterra y Gales)

1857–59 ………………………………………… 14.244
1863–65 ………………………………………… 20.059
1870–72 ………………………………………… 44.840

Mientras la población aumentó solo un 7 por cien y un 9 por cien en los años cubiertos, la mortalidad de la viruela aumentó a una tasa de 40.8 por cien y 123 por cien, ¡y esto frente a un número cada vez mayor de vacunas!

Alfred Russel Wallace fue un activista político que criticó el sistema socioeconómico de Reino Unido durante el siglo XIX y uno de los primeros científicos en plantear el problema del impacto ambiental de las actividades humanas. Wallace defendía que la tierra tenía que ser propiedad del estado y debía ser rentada para producir el mayor beneficio para el mayor número de personas. En 1882 publicó el libro Land Nationalisation; Its Necessity and Its Aims sobre el tema de la nacionalización de la tierra. En 1889 se declaró socialista y con ello se opuso al darwinismo social y a la eugenesia, ideas que eran apoyadas por otros pensadores evolucionistas de la época, ya que creía que la sociedad contemporánea era demasiado corrupta e injusta para determinar quién era apto y quién no (9).

Y, recuperando el sentido de pertenencia proletaria de la salud, una exigencia debe incluir este concepto dentro del debate democrático, al igual que la economía y la ciencia, tres aspectos secuestrados por las clases dominantes como herramientas fundamentales, junto a la educación, para mantener la dominación.

Exceso de mortalidad en Europa tras las inyecciones masivas de ARNm en la franja de edad entre 15 y 44 años

Tal vez resulte ilustrativo contemplar el informe de EuroMomo publicado en la semana 5 de 2024 de los datos sobre el exceso de mortalidad en Europa, en los que podemos constatar un incremento superior de muertes para esta franja de edad en la semana 40 de 2023 que no la ocurrida en la semana 15 de 2020 en lo que denominaron “pandemia”. Podríamos aventurar que han matado más personas las supuestas vacunas que el imaginario virus.

Estos gráficos se generaron con datos de 27 países participantes: Austria, Bélgica, Chipre, Dinamarca, Estonia, Finlandia, Francia, Alemania, Alemania (Berlín), Alemania (Hesse), Grecia, Hungría, Irlanda, Israel. Italia, Luxemburgo, Malta, Países Bajos, Portugal, Eslovenia, España, Suecia, Suiza, Reino Unido (Inglaterra), Reino Unido (Irlanda del Norte), Reino Unido (Escocia) y Reino Unido (Gales). Ucrania no contribuyó a los datos de esta semana.

Ucrania, Alemania (Berlín) y Alemania (Hesse) no se incluyeron en los datos agrupados.

Gráficos que muestran el exceso de muertes semanales (desviación de la mortalidad del nivel esperado) en los países socios de EuroMomo que proporcionan datos durante los últimos años, todas las edades y por grupos de edad (10).

Gráficos comparativos semana 15 de 2020 y semana 40 de 2023 (de 15 a 44 años) después de las inoculaciones masivas con ARNm.

Giulio Maccacaro ya estableció en su día la relación entre capitalismo, sistema médico y repercusión sobre la clase obrera: “La medicalización de la política corresponde a la incrementada necesidad o voluntad de control social por parte del capital, sea éste privado o estatal, puesto que esta diferencia actualmente es de escaso peso, mientras las multinacionales vienen colocando en crisis no sólo la geografía de las naciones sino también el internacionalismo de los pueblos. Esta “medicalización” se ejerce también con la exasperada tecnificación del acto médico y del sistema sanitario, lo que significa inevitablemente hoy, cuando en el mando capitalista todo el poder de la técnica se convierte en técnica de su poder… que todo lo resuelve con un aumento de la capacidad del capital para administrar sanitariamente la sociedad, aparentando administrar socialmente la medicina. En este sistema, curar quiere decir, simétricamente, corregir el síntoma para ocultar la afección, hacer callar el órgano para fingir la derrota de la enfermedad, cubrir la enfermedad para simular la salud” (11).

Felice Piersanti, fallecido en el 2014, fue integrante del Movimiento Medicina Democrática en los años 70 en Italia y uno de los científicos que puso en tela de juicio la neutralidad de la ciencia y de la medicina. He aquí una de sus advertencias: “No se trata de hacer el diagnóstico para curar la enfermedad, sino de prevenirla modificando sustancialmente la causa real, altamente patógena, que es la sociedad dividida en clases basada en la ganancia… No se trata de tranquilizar mediante la reforma sanitaria, sino de realizar, a través de la autogestión de la salud, una serie de propuestas que sean al mismo tiempo comprensibles para millones de personas, que profundicen las contradicciones y que permitan, a través de una discusión colectiva de los trabajadores, el proceso de esclarecimiento revolucionario que genera en los trabajadores la conciencia del carácter patógeno de una sociedad basada en la ganancia… Exigiendo y superando la investigación considerada neutral por una investigación que se ponga claramente de parte de la clase obrera contra la burguesía” (12).

Luchar por la salud del proletariado es también luchar por una cultura proletaria, alejada de la alienación provocada por el consumo superfluo, de los estándares implantados por el capital, cultura que debe englobar el conocimiento del propio cuerpo, de sus síntomas y signos, de saber a qué responden, de hallar el responsable de los mismos y de combatirlo en una síntesis que englobe la lucha de clases por la realización de intereses inmediatos con los intereses fundamentales del proletariado, de lo contrario podemos atisbar la frase de: Lasciate ogni speranza.

(1) Para una definición de estos conceptos más ampliadas: “En defensa del comunismo” https://archive.org/details/@josep_c_nsola
(2) https://pdfcoffee.com/evans-morris-marmor-1990-por-que-alguna-gente-esta-sana-y-otra-no-determinantes-de-la-salud-de-la-poblacion-5-pdf-free.html
(3) https://archive.org/details/healingofnations00carp
(4) https://www.britishnewspaperarchive.co.uk/search/results/1889-05-01?NewspaperTitle=Sheffield por cien2BIndependent&IssueId=BL por cien2F0000181 por cien2F18890501 por cien2F&County=Yorkshire por cien2C por cien20England
(5) https://mirror.anarhija.net/lib.anarhija.net/mirror/e/ec/edward-carpenter-civilisation-its-cause-and-cure.pdf
(6) https://childrenshealthdefense.org/defender/pfizer-hid-data-covid-vaccine-trial-deaths/
(7) Silvano Biagiohi. En La salud de los trabajadores. Pág. 61. 1974 https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=6163934
(8) Ethel Douglas Hume. ¿Béchamp o Pasteur? Un capítulo perdido en la historia de la medicina. 1923. Pág. 334 https://www.studocu.com/pe/document/universidad-nacional-de-jaen/microbiologia-medica/pdf-bechamp-o-pasteur-un-capitulo-perdido-en-la-biologia/78478809
(9) Ross A. Slotten. The Heretic in Darwin’s Court: The Life of Alfred Russel Wallace https://archive.org/details/hereticindarwins00ross
https://www.perlego.com/es/book/775522/the-heretic-in-darwins-court-the-life-of-alfred-russel-wallace-pdf
(10) https://www.euromomo.eu/graphs-and-maps
(11) Giulio Maccacaro. Clase y salud. La salute in fabbrica. Per una línea alternativa di gestione della salute nei posti di lavoro e nei quartieri. Ed. Savelli. 1974 https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=6163934
(12) Felice Piersanti. La autogestión de la salud, 1971

La ministra francesa de Sanidad investigada por recibir sobornos de las farmacéuticas

La ministra interina de Sanidad francesa, Agnès Firmin Le Bodo, está sometida a una investigación judicial relacionada con los “obsequios de lujo” de un laboratorio recibidos cuando era farmacéutica en El Havre.

Menos de dos días después de asumir el cargo, de forma interina, se encuentra en el banquillo. Antes de su nombramiento al frente de Sanidad, era ministra delegada del gobierno.

“Como parte de mi función como farmacéutica, se está llevando a cabo una investigación. Permítanme reservarme las conversaciones que debería mantener con las autoridades competentes”, ha reconocido esta mañana en una radio local.

La ministra recibió “sin declararlos” obsequios por un valor total estimado de unos 20.000 euros, de 2015 a 2020, del grupo farmacéutico Urgo. Entonces dirigía una farmacia en El Havre.

El laboratorio Urgo mantenía con sobornos una red de farmacéuticos para aumentar las ventas de sus productos.

El fiscal de El Havre, Bruno Dieudonné, confirmó ayer que se había abierto una investigación como continuación del caso que desembocó en la condena de los laboratorios Urgo en enero de este año.

Les condenaron a una multa de 1.125.000 euros por sobornar a los farmacéuticos a cambio de abandonar los descuentos comerciales, una práctica estrictamente prohibida.

Agnès Firmin Le Bodo, hasta entonces viceministra responsable de la organización territorial y de las profesiones sanitarias, fue nombrada ministra interina de Sanidad el miércoles tras la dimisión del anterior ministro.

Desde el inicio del segundo mandato de cinco años de Emmanuel Macron, el gobierno ha perdido tres ministros de Salud. Durante el primer mandato de cinco años, dos ministros ocuparon el mismo cargo.

Las muertes por ‘causas desconocidas’ aumentan un 300 por cien en Canadá

La esperanza de vida cae en picado en Canadá. Un nuevo informe del gobierno revela un aumento del 300 por cien en las muertes por “causas desconocidas” entre 2019 y 2022 (1). Se han convertido en la quinta causa de muerte en Canadá.

Después del cáncer, las enfermedades cardíacas, el “covid” y los accidentes, las muertes por “causas desconocidas” ocupan el quinto lugar entre los motivos de los fallecimientos en el país norteamericano. El año pasado este pozo sin fondo superó a los accidentes cerebrovasculares, los aneurismas, la bronquitis crónica, el enfisema, el asma, la diabetes, la gripe y la neumonía, las enfermedades hepáticas crónicas y la cirrosis, el Alzheimer y el suicidio.

La pregunta es si alguien está dispuesto a convertir esas “causas desconocidas” en conocidas, o si echarán tierra encima del aumento de las cifras de mortalidad.

“La esperanza de vida de los canadienses cayó por tercer año consecutivo en 2022“, titula el periódico Toronto Sun, al que sigue una entradilla: “En 2022 murieron más personas a causa del ‘covid’ que en cualquier año anterior desde el inicio de la pandemia” (2).

André Picard, columnista de salud del Globe and Mail, el principal periódico de Canadá, califica la caída de la esperanza de vida (de 82,3 años en 2019 a 81,3 años en 2022) como “enorme” (3).

“Es la segunda vez que se produce una disminución tan significativa en Canadá en el último siglo”, escribe Picard. “De hecho, la esperanza de vida ha aumentado constantemente durante décadas: 71 años en 1960, 75 años en 1980, 79 años en 2000 y 82,3 años en 2019”.

El número de muertes atribuidas al “covid” en Canadá disminuyó de 16.313 en 2020 a 14.466 en 2021. Este año Canadá va camino de registrar aproximadamente 7.000 muertes por “covid”.

En consecuencia, las muertes atribuidas al “covid” no pueden explicar el aumento del 7,3 por cien en el total de muertes en Canadá el año pasado en comparación con el anterior, ni el aumento del 17 por cien en el total de muertes en comparación con la media anterior a la pandemia, ni la disminución histórica de la esperanza de vida en Canadá y en todo el mundo.

Un cambio inquietante en la medicina occidental

El cardiólogo Peter McCullough asegura que el dramático aumento de las muertes por “causas desconocidas” en Canadá es un cambio sísmico e inquietante en la medicina occidental. “Antes de la pandemia, la mortalidad en los países occidentales se conocía bien”, dice McCullough, “con un 40 por cien de las muertes debidas a enfermedades cardiovasculares conocidas, un 40 por cien a enfermedades neoplásicas terminales (cáncer) y un 20 por cien a otras causas conocidas, como homicidios, suicidio, sobredosis de drogas y accidentes”.

“Desde el lanzamiento de las vacunas ‘covid’ hemos visto un número sin precedentes de muertes sin enfermedad previa”. Una serie de autopsias encontró que el 73,9 por cien de las muertes ocurridas después de la vacunación contra el “covid” se debieron a problemas causados ​​por las inyecciones.

McCullough cita los estudios que examinan las lesiones y muertes posteriores a la vacunación, así como los millones de muertes y lesiones denunciadas por ciudadanos estadounidenses y europeos a sus gobiernos después de la vacunación.

“Todas las muertes deben clasificarse según las dosis y fechas de vacunación contra el covid”, dice McCullough. A menos que se demuestre lo contrario, las muertes por “causas desconocidas” se deben atribuir al síndrome de lesión mortal por la vacuna contra el “covid”, añade el cardiólogo.

Pierre Kory, antiguo profesor de medicina de la Universidad de Wisconsin, asegura que la evidencia es abrumadora. Las vacunas contra el “covid” han causado más muertes y lesiones en el mundo occidental que cualquier otro fármaco o vacuna en la historia de la humanidad.

La tecnología de ARNm ha sido “un fracaso colosal en términos de eficacia y seguridad”, afirma Kory, que recientemente publicó un artículo (4) pidiendo a los gobiernos y funcionarios de salud pública que estudien el aumento histórico en la mortalidad mundial, que hasta ahora no ha sido reconocido.

La esperanza de vida disminuye ‘catastróficamente’ en Estados Unidos

El 30 de noviembre, el comisionado de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), Robert Califf, publicó una serie de mensajes extraordinarios en X/Twitter pidiendo que se analice la disminución “catastrófica” de la esperanza de vida en Estados Unidos.

En general, la esperanza de vida ha caído a 76 años y entre los hombres ha caído a 73 años. Las compañías de seguros han dado la voz de alarma sobre las muertes inesperadas o excesivas, que han costado la vida a 158.000 estadounidenses más en los primeros nueve meses de este año que durante el mismo período de 2019. “Esto excede las pérdidas combinadas de Estados Unidos en cada guerra desde Vietnam”.

Robert Chandler, cirujano ortopédico de Los Ángeles que ha impartido cursos en la Facultad de Medicina de la Universidad del Sur de California, ha identificado categorías enteras de nuevas enfermedades que él llama “enfermedades CoVax” en su estudio sobre las 450.000 páginas de documentos relacionados con la vacuna de Pfizer que la FDA se vio obligada a publicar por orden judicial.

Tiene sentido que las muertes por “causas desconocidas” hayan aumentado hasta ese punto. Cuando un paciente muere por múltiples enfermedades a la vez o por un nuevo estado patológico, como es el caso de las “enfermedades CoVax” identificadas por Chandler, muchos médicos médicos no saben cómo clasificar estas causas de muerte. Eso lleva a que las clasifiquen en la categoría de “causas desconocidas”.

(1) https://www150.statcan.gc.ca/n1/en/daily-quotidien/231127/dq231127b-eng.pdf
(2) https://torontosun.com/news/national/life-expectancy-for-canadians-fell-for-third-straight-year-in-2022-statcan-says
(3) https://www.theglobeandmail.com/opinion/article-life-expectancy-is-falling-in-canada-its-not-all-covids-fault/
(4) https://thehill.com/opinion/healthcare/4354004-this-is-bigger-than-covid-why-are-so-many-americans-dying-early/

La fiscalía de Texas se querella contra Pfizer porque su vacuna empeoró la pandemia

El fiscal general de Texas, Ken Paxton, persigue en los tribunales al gigante farmacéutico Pfizer por mentir sobre la vacuna contra el “covid”. Acusa a la multinacional de utilizar estadísticas falsas para promocionar la vacuna y de intentar intimidar a cualquiera que cuestione su eficacia.

Exige que la farmacéutica sea condenada a pagar una multa de 10 millones de dólares y se le prohíba hacer declaraciones públicas sobre la eficacia de sus propias vacunas.

La fiscalía ha publicado un comunicado oficial en el que asegura que la pandemia empeoró después de que la población empezó a ser vacunada masivamente. Paxton también critica la gestión de la pandemia por parte del gobierno de Biden, diciendo que quería “buscar justicia para el pueblo de Texas, muchos de los cuales se vieron obligados por mandatos tiránicos de vacunas a aceptar un producto defectuoso vendido sobre la base de mentiras”.

Otra de las acusaciones contra Pfizer es la de “conspirar para censurar la libertad de expresión pública”, es decir, por recurrir amenazas para impedir cualquier crítica. “Pfizer incurrió en actos falaces y engañosos al hacer afirmaciones sin fundamento sobre la vacuna ‘covid’, en violación de la Ley de Prácticas de Marketing Engañosas”.

A pesar de las advertencias de la FDA, organismo estadounidense encargado de regular los medicamentos, Pfizer “ocultó al público información que cuestionaba sus afirmaciones sobre la duración de la protección” contra el “covid”, señala el fiscal estadounidense. “A pesar de que su ensayo clínico no logró medir si la vacuna protegía contra la transmisión, Pfizer se embarcó en una campaña para intimidar al público para que se vacunara como medida necesaria para proteger a sus seres queridos”, señala Paxton.

“La vacuna de Pfizer no estuvo a la altura de las declaraciones de la empresa. Los casos de ‘covid’ aumentaron tras la administración generalizada de la vacuna y algunas regiones registraron un mayor porcentaje de muertes por ‘covid’ entre la población vacunada que entre la no vacunada”, sostiene la fiscalía.

“Cuando el fracaso de su producto se hizo evidente, Pfizer decidió silenciar a quienes decían la verdad”, afirma Paxton, quien dice que la farmacéutica llegó a tachar de “criminales” a quienes advertían contra la vacuna y obligó a las plataformas de las redes sociales a silenciar a cualquiera que revelara la verdad sobre las amenazas que la vacuna de la empresa suponía para millones de personas.

“Si bien el gobierno de Biden utilizó la pandemia como arma para imponer órdenes ilegales de salud pública a los ciudadanos y enriquecer a las empresas farmacéuticas, yo utilizaré todas las herramientas a mi disposición para proteger a quienes han sido engañados y perjudicados por las acciones de Pfizer”, declaró el fiscal, que ha iniciado una investigación sobre la farmacéutica y otros fabricantes de vacunas.

—https://www.reuters.com/legal/pfizer-is-sued-by-texas-over-covid-19-vaccine-claims-2023-11-30/

Medicina Democrática y lucha de clases

La ciencia no es más que una forma de ser del poder o, mejor dicho, sólo es comprensible y legible desde la perspectiva de la dialéctica de los poderes. En cierto momento de su nacimiento, la burguesía fundó una nueva ciencia para derrocar el poder feudal y la ciencia era entonces liberadora en la medida que planteaba un desafío a una potencia hegemónica (en aquel momento histórico era el poder feudal), la exigencia de poder de otro componente social que estaba surgiendo y que era la burguesía. La burguesía, naturalmente, utilizó entonces y sigue utilizando la ciencia más que nunca como instrumento de su conservación; lo mismo ocurre con todo poder que tiende a preservarse. Ahora bien, si esta es la operación que realizó la burguesía, esta es la operación que tendrá que realizar el proletariado y que a su vez el proletariado tendrá que fundar una nueva ciencia para derrocar el poder burgués”
Giulio Alfredo Maccacaro, L’uso di classe della medicina, Módena, 25 de febrero de 1972

En enero de 2021 escribí un artículo cuyo título era “Maccacaro, Paccino, Giacomini. In memoriam” (1) coincidiendo con el 44 aniversario del fallecimiento de Giulio Maccacaro y el 40 aniversario también del fallecimiento de Valerio Giacomini, al mismo tiempo que rendía homenaje a Darío Paccino, los cuales imprimieron una huella imborrable en el pensamiento ecológico no instrumental ni neutro, sino estrechamente relacionado con la necesaria lucha de clases para hacer frente a la depredación del medio ambiente por parte del capitalismo, ya fuera éste de corte occidental o de la deriva pro capitalista de los llamados socialismos, y su relación con las diversas patologías y las prácticas médicas utilizadas a mayor gloria del capital.

En dicho artículo resaltaba una entrevista realizada a Darío Paccino en Lotta Continua núm. 9 del 4 de enero de 1978 en la que afirmaba: “Con mis libros intento dar voz a los desposeídos por el monopolio de la información y de la llamada cultura” (2).

Y la referencia al libro que escribió en 1972 “L’Imbroglio ecológico” (Ed. Giulio Einaudi. Torino 1972) en el cual realiza una crítica a los ecologistas del capital que los caracteriza como los que desean la vida dulce de la sociedad capitalista occidental  sin los desastres ocasionados por la depredación del medio ambiente, deseosos de una sociedad sin destruir al capitalismo que vive de la depredación.

En dicho artículo resaltaba también algunos párrafos de la carta que Maccacaro escribió al Presidente del Colegio de Médicos de Milán, de la cual tan sólo apunto aquí un pequeño fragmento “Naturalmente la medicina del capital no podría  dirigir las enfermedades, si no dirigiera también al enfermo, al médico y a la relación existente entre ellos, de acuerdo a una coherente lógica de clase”. Carta que para no extenderme más de lo necesario se puede leer íntegra en castellano (3).

Medicina Democrática

Medicina Democrática fue (*) como movimiento, nació en el año 1968 a través de un llamamiento de médicos, investigadores y delegados de consejos obreros. En el discurso fundacional del Movimiento, Maccacaro habló de la enfermedad como una pérdida de participación y analizaba la historia de la medicina desde la perspectiva de la clase obrera.

Habló de la necesidad de aprender a identificar “las causas de las enfermedades”, tarea no incluida en la formación del médico a quien se le enseña que la tuberculosis no surge de la desnutrición, la insalubridad, el hacinamiento en las viviendas sino de la desgracia, del encuentro con la micobacteria de Koch; se enseña que el cáncer no surge de un modo de producción que distribuye el riesgo para centralizar las ganancias, sino de la elección imprevista de un comportamiento individual inapropiado (4).

Maccacaro presentó acusaciones documentadas contra el sistema de poder de la salud y la ciencia, refiriéndose a “la servidumbre de la medicina en la sociedad del capital” y las consiguientes deformaciones en la relación médico-paciente y en la exactitud de la información sanitaria derivada del conflicto de intereses con las grandes corporaciones farmacéuticas. La renovación de la ciencia y la medicina requería una nueva alianza, una democratización de la investigación, una formación diferente de los médicos y trabajadores de la salud.

Como asevera Piergiorgio Duca (“Intervento al convegno Luigi Mara e Medicina Democratica: la stagione del modello operaio di lotta alle nocività”), se trata de un compromiso cultural y político de la medicina como investigación y asistencia que requiere tanto de rigor científico como de rigor ético (5).

Asimismo Archibald Cochrane en el prefacio de “Effectiveness & Efficiency: Random Reflections on Health Services”, advertía que las desigualdades sociales son fuentes de error difíciles de resaltar en las evaluaciones estadísticas. Cualquier ensayo clínico, cualquier índice de eficacia para evaluar un tratamiento curativo pierde su rigor y proporciona resultados falsos, si no va acompañado de un índice de equidad socioeconómica (6).

En el discurso fundacional de Medicina Democrática se señalaba que “Estamos aquí también para los demás -para los amigos que nos observan, para los enemigos que nos temen pero no nos desafían y queremos aclarar las cosas para todos y con todos […] Queremos decir, en primer lugar, ‘por qué ahora’ y ‘por qué así’ se abre la conferencia fundacional de Medicina Democrática. Estamos en un momento de profunda crisis en nuestro país: crisis económica, política e institucional. Una crisis que no es nada oscura en sus causas y muy clara en sus efectos”.

Dentro del discurso fundacional del movimiento Medicina Democrática se puso énfasis en que lo primero que debemos hacer es reflexionar sobre el concepto de salud, al tiempo que interrelacionar e incorporar la lucha por la salud en la lucha de clases. Y se reflexionó sobre el papel de la sociología médica vigente que define la enfermedad como una pérdida de participación, pero que nosotros debemos afirmar la pérdida de participación como la sustancia de la enfermedad.

¿Quiénes son nuestros enemigos? Los que investidos con manto científico se consideran poseedores de una única verdad y con capacidad para vaticinar una elaborada y mediàtica “demanda social de salud” ante cualquier experimento de control social, de presentarlo antes de que se ponga en circulación (véase el Event 201), y de imponer la inoculación de compuestos químicos de los cuales no se sabe las consecuencias adversas de los mismos, al mismo tiempo que impiden el libre debate sobre las mismas y excluyen cualquier remedio que no entre en los planes de la Big Pharma.

Todo ello engalanado con una supuesta “objetividad” de una ciencia que como afirma Maccacaro, está prenyada de un contenido de clase. De clase dominante, por supuesto.

De ahí deriva la función represiva de la medicina basada en los fundamentos de la ciencia burguesa, que entre otras cosas se demuestra por la tecnificación avanzada del acto médico y la casi extinción de la relación interpersonal. Así lo hemos podido comprobar durante la declaración pandémica con las consultas telemáticas, las recetas telemáticas alejadas de cualquier relación humana con las personas.

En “Medicina Democrática. Movimiento de lucha por la salud”, Maccacaro planteaba que el derecho a la salud, como “bien individual fundamental e interés colectivo”, que en la década de los años 60 del siglo XX, unió las luchas estudiantiles con el movimiento de demandas y elaboración cultural de trabajadores, investigadores y promotores de la salud, que cuestionaron la responsabilidad de la ciencia y la investigación en perpetuar las injusticias de una sociedad clasista.

Como apunta Maria Luisa Clementi, “es difícil encontrar el nombre de Giulio Maccacaro siguiendo los caminos formativos convencionales. Es poco probable que los datos que revelan sufrimientos evitables reciban atención, especialmente si no se limitan a establecer los hechos, sino que buscan y denuncian a los culpables. Esto es lo que Giulio Maccacaro hizo en voz alta, aparentemente sin ser escuchado. De hecho, para algunos parece que esos años pasaron en vano.

El Occidente industrializado, que en la época de Maccacaro tenía un poder que parecía estar en constante ascenso, está a punto de ser superado por un Oriente igualmente industrializado y decidido a ocupar su lugar. Quizás sea precisamente en los momentos en que el significado de la medicina está más olvidado cuando tiene más sentido que nunca proponer nuevamente el camino de la prevención y la participación” (7).

Tomemos buena nota de todo ello y seamos capaces de reorganizar de nuevo la alianza entre una parte importante del proletariado con otra parte de los trabajadores de la salud y de la investigación para ir sentando las bases de una nueva cultura y ciencia proletaria. Tal vez sea el momento de intentar la formació de un movimiento parecido al de Medicina Democrática de los años 60 en Italia.

(1) https://www.universitat.cat/ucpc/?p=5655
(2) https://web.archive.org/web/20160917014445/http://fondazionerrideluca.com/download/1978/01_1978/LOTTA-CONTINUA_1978_01_04_002_0009.pdf
(3) https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=5367435
(4) G.A. Maccacaro, Medicina Democratica – movimento di lotta per la salute, in Per una medicina da rinnovare, Feltrinelli, Milano 1979 (https://fondazionefeltrinelli.it/medicina-democratica-movimento-di-lotta-per-la-salute-1976/)
(5) https://fondazionefeltrinelli.it/medicina-democratica-movimento-di-lotta-per-la-salute-1976/
(6) https://www.nuffieldtrust.org.uk/research/effectiveness-and-efficiency-random-reflections-on-health-services
(7) https://epiprev.it/page/giulio-a.maccacaro-la-scienza
(*) Hoy en dia se mantiene como cooperativa fundada en 2003 y reorganizada este año (https://www.medicinademocratica.org/wp/?p=51). Con grandes diferencias respecto a sus orígenes.

Los médicos desempeñaron un papel central en los crímenes de los nazis

En pleno bombardeo de los hospitales de Gaza, la revista médica The Lancet pide a los galenos que hagan un examen de conciencia o, como se dice ahora, de memoria histórica con un episodio desagradable para los profesionales del gremio: los crímenes cometidos por los nazis, en los que ellos, los médicos, desempeñaron un papel central (*).

La experiencia nazi debería formar parte de los cursos académicos de los profesionales de la salud, proponen los autores del artículo. Por una razón que ya he mencionado, a los médicos la historia se les viene encima a menudo: “La política hace a pequeña escala lo que la medicina hace a lo grande”.

Sin embargo, es bien sabido el tópico, otro más cuando hablamos de salud, de que la medicina es “buena” (cura enfermedades), mientras que la política es “mala” casi siempre. En consecuencia, los sanitarios deberían mostrarse a contracorriente con más frecuencia. Deberían oponerse a las órdenes recibidas si es necesario, dice The Lancet, sobre todo si la política es fascismo puro y duro.

Lo que The Lancet oculta es que los sanitarios que se opusieron a las medidas adoptadas durante la pandemia fueron represaliados, perseguidos, expulsados de sus centros de trabajo y de los colegios profesionales, les retiraron su licencia para el ejercicio y acabaron defenestrados y ridiculizados en público y en privado.

Eso no sólo ocurrió en los países nazis, sino en las más rutilantes “democracias europeas”, como Francia, Italia o Alemania. En la pandemia vacunaron en masa a la población de la misma manera que en los campos de concentración: con una violación descarada de las normas impuestas al final de la guerra para impedir que eso ocurriera.

La OMS quiere imponer un tratado de pandemias y la Unión Europea se plantea derogar el Código de Nuremberg para imponer ese tipo de experimentos seudomédicos indiscriminados. Lo que propone The Lancet ¿es la desobediencia de los médicos hacia las nuevas normas o hacia las viejas?

Los crímenes nazis, dentro y fuera de los campos de concentración, no los cometieron únicamente “médicos extremistas”, al estilo de Mengele, ni actuaban “coaccionados” tampoco, dicen los autores del artículo. Eso sería minimizar la responsabilidad de los profesionales de la salud, que es lo que se ha venido haciendo desde 1945 (como poco).

La medicina en la Alemania nazi no era una seudociencia y la investigación nazi a veces se convirtió en una parte integral del canon del conocimiento médico. Por ejemplo, la comprensión actual de los efectos del tabaco y el alcohol en el cuerpo fue impulsada por investigaciones realizadas durante la era nazi.

Los actuales bombardeos en Gaza conciernen a los médicos, no sólo porque los sionistas están atacando a los hospitales para que no haya heridos y aumentar el alcance de la masacre, sino porque 100 médicos israelíes, incluidos pediatras, lo han pedido así.

Esos médicos deberían padecer el mismo destino que los demás criminales de guerra y al resto habría que preguntarles: ¿Qué hizo usted para impedir la masacre en Gaza? ¿qué hacen los colegios profesionales de médicos? ¿qué hacen los sindicatos de la sanidad?

(*) https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(23)01845-7/fulltext

Movilización general ante el aumento de la sífilis en Estados Unidos

El martes las autoridades sanitarias estadounidenses pidieron una movilización general ante el aumento de los casos de sífilis entre los recién nacidos. La sanidad estadounidense ha retrocedido a los índices de hace 30 años.

El año pasado la sífilis causó 282 muertes fetales e infantiles, 16 veces más que las muertes de hace diez años. Más de 3.700 bebés nacieron con sífilis congénita, 10 veces más que una década antes (*). Los casos están aumentando “en todos los grupos de edad, incluidas las mujeres en edad fértil y sus parejas sexuales”, dijo Debra Houry, una dirigente de los CDC, los Centros de Control de Enfermdades Infecciosas.

El 90 por cien de los casos podrían haberse evitado con un control y un tratamiento realizados a tiempo durante el embarazo, subrayan los CDC, pero en Estados Unidos hay una falta alarmante de medicamentos.

El mes pasado 38 asociaciones de sanitarios enviaron una carta a los miembros del Grupo de Trabajo sobre Escasez de Medicamentos de la Casa Blanca porque los hospitales padecen una carestía de antibióticos, especialmente de penicilina benzatínica o bicilina, un fármaco que elabora Pfizer.

La multinacional es el único proveedor de inyecciones de bicilina del país. A principios de este año, los cabecillas dijeron que el antibiótico escaseaba debido al aumento de la demanda. También dijo que es posible que la escasez no se resuelva hasta el próximo año. A la multinacional no le interesa otra cosa que no sea el “covid”, cuyas vacunas son mucho más rentables.

La carta describe cómo la escasez de bicilina en 2017 “coincidió con un aumento significativo de los casos de sífilis congénita que ha empeorado dramáticamente desde entonces”. Los grupos de salud pública instan a la Casa Blanca a intervenir y culpan a Pfizer de la situación. Hasta ahora no han recibido ninguna respuesta y los presupuestos destinados a salud pública siguen cayendo en picado para todo aquello que no sea el “covid”.

Un portavoz de la Casa Blanca dijo en un comunicado que el gobierno “sigue centrado en fortalecer la resiliencia de las cadenas de suministro críticas, incluidas las de productos médicos como los farmacéuticos. El presidente Biden ha emitido cinco órdenes ejecutivas para catalizar la acción de todo el gobierno hacia estos objetivos. Este trabajo para fortalecer las cadenas de suministro farmacéutico es una continuación del trabajo que comenzó el primer día del gobierno del presidente Biden para garantizar que los estadounidenses puedan acceder a los medicamentos que necesitan cuando los necesitan”.

La sífilis es una enfermedad de origen bacteriano que desarrollan los bebés cuando la madre se infecta y no se trata. En una mujer embarazada, la sífilis puede provocar abortos, muerte del recién nacido o complicaciones a largo plazo para el bebé, como pérdida de visión o audición, o incluso malformaciones óseas.

(*) https://www.voanews.com/a/syphilis-cases-in-us-newborns-skyrocketed-in-2022/7345558.html

La planificación a largo plazo de la ONU, la OMS y el Foro de Davos

En junio de 2019 se celebró un “matrimonio” global entre el Secretario general de la ONU Antonio Guterres y el presidente del Foro Económico Mundial, Klaus Schwab. Dichos elementos actuaron uno en representación de una pequeña parte de los países miembros de la ONU, y el otro como portavoz de las grandes corporaciones internacionales.

La ocasión fue la firma de un memorándum de entendimiento (MOU) entre el Foro Económico Mundial y las Naciones Unidas. En virtud del acuerdo nupcial, las dos instituciones se comprometen a adoptar unos niveles sin precedente de coordinación en los campos de la educación, la financiación, el cambio climático y la salud (1).

Este acuerdo significó una formalización de sumisión de la ONU a las grandes corporaciones y la apertura de un camino hacia una gobernanza global privatizada. Una perspectiva de gobierno global no electo perfilado ya mediante la denominada Iniciativa de Rediseño Global establecida por el Foro Económico Mundial en el año 2010 y que vamos viendo día a día cómo se va consolidando dicha propuesta cuyos componentes son el acuerdo entre ONU y FEM, pero aparejado a ello el nuevo tratado sobre pandemias y el nuevo Reglamento Sanitario Internacional de la OMS que le otorga poderes supranacionales, siempre a tenor de lo que le ordenen las multinacionales que la subvencionan.

El Foro Económico Mundial en su Iniciativa de Rediseño Global (GRI) de 2010 argumentó que el primer paso hacia su visión de gobernanza global es “redefinir el sistema internacional como un sistema más amplio y multifacético de cooperación global en el que los marcos jurídicos y las instituciones intergubernamentales están integrados como un componente central, pero no único y a veces no el más crucial”. El objetivo era debilitar el papel de los Estados en la toma de decisiones a nivel mundial y elevar el papel de un nuevo conjunto de “partes interesadas” en el cual las empresas son parte de los mecanismos de gobierno.

¿Qué proponía el FEM en su Iniciativa de Rediseño Global (Global Redesign Initiative)?

Para ello debemos atendernos a las palabras escritas por su presidente Klaus Schwab en la presentación del citado documento: “Nuestro objetivo ha sido estimular un proceso de pensamiento estratégico entre todas las partes interesadas sobre las formas en que las políticas internacionales, las instituciones y los acuerdos deben adaptarse a los desafíos contemporáneos… Muchas de las ideas y propuestas presentadas en este informe son de gran alcance y requieren un fuerte consenso global y cooperación. Sería presuntuoso suponer que todas estas ideas se integrarán inmediatamente en el sistema global proceso de toma de decisiones. Por lo tanto, la Iniciativa de Rediseño Global no debe verse como un fin en sí misma sino como el comienzo de un proceso sostenido para adaptar y preparar mejor el sistema global para los desafíos del siglo XXI. Puedo hacerles a todos aquellos que trabajaron tan duro para hacer realidad esta iniciativa la promesa de que el Foro seguirá siendo una fuerza contundente para repensar nuestros valores, rediseñar nuestros sistemas y reconstruir nuestras instituciones” (2).

Documento que en su resumen ejecutivo señala que “las ideas y propuestas que han surgido del proceso de Rediseño Global sugieren que se pueden lograr mediante la redefinición del sistema internacional como un sistema más amplio y multifacético de cooperación en la que se integran marcos jurídicos e instituciones intergubernamentales como componente central, pero no el único y a veces no el más crucial… Ha llegado el momento de un nuevo paradigma de gobernanza internacional de partes interesadas análogo al plasmado en la teoría de las partes interesadas sobre el gobierno corporativo sobre la cual se fundó el propio Foro Económico Mundial… Pero lo que también se requiere es un sentido propio de la salud en el sistema internacional… Quienes educan y seleccionan líderes políticos, empresariales, académicos, religiosos, medios de comunicación y otras instituciones sociales, en particular programas de educación, tienen la mayor responsabilidad a este respecto… Existe una nueva oportunidad de lograr un cambio radical en gobernanza ambiental global al no centrarse en la agenda tradicional (estructura de la ONU) sino en una nueva agenda para construir el tipo de mecanismos prácticos, a menudo público-privados”.

Y en sus conclusiones afirma: la arquitectura actual no es totalmente adecuada para abordar los riesgos que se están acumulando en muchos ámbitos. Es más probable que lo logren si adoptan un enfoque práctico y multidimensional, centrándose en el “cómo” en lugar de simplemente el “qué”.

Así, la ONU a las órdenes del FEM afirma que Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) solo se pueden conseguir con asociaciones mundiales sólidas y cooperación (privada se entiende) (3).

El Transnational Institute publicó el 25 de septiembre de 2019 una carta abierta al secretario general de la ONU de cuyo texto extraemos algunas consideraciones. “Las disposiciones de la asociación estratégica establecen efectivamente que los líderes corporativos se convertirán en asesores de los jefes de los departamentos del sistema de las Naciones Unidas, utilizando su acceso privado para abogar por “soluciones” con fines de lucro basadas en el mercado para los problemas mundiales, a la vez que socavan las soluciones reales arraigadas en el interés público y los procedimientos democráticos transparentes… La elección de construir una alianza entre la Secretaría y las empresas transnacionales para salvar al sistema de las Naciones Unidas lo destruirá, no lo salvará” (4).

Desde el año 2009 el capital mundial ha ido concretando paso a paso, sin grandes elementos propagandísticos de carácter público, la conversión de la ONU en un mercado de intereses corporativos, la OMS en una sucursal de la mafia químico farmacéutica, la UNESCO en la cobertura cultural del nuevo imperialismo, la UNICEF colaborando en la reducción de la población en la periferia del sistema, la ACNUR propiciando los masivos desplazamientos migratorios… Así podemos seguir con el resto de instituciones de las Naciones Unidas.

Una advertencia clara: mientras el capital planifica a largo plazo, el proletariado organizado responde a corto plazo (cuando responde) mediante diversos happenings a las cuestiones cotidianas, que si una guerra por aquí, que si una guerra por allá, que si un huracán, que si un terremoto, que si tantos muertos, que si cambia el clima, que si el dióxido de carbono, que si… Entretanto se oscurecen las muertes ocasionadas por los efectos secundarios de las inyecciones de ciertas pócimas a las que han dado el nombre de vacunas.

“Más de 5.550 millones de personas en todo el mundo han recibido una dosis de la vacuna contra la covid-19, lo que equivale aproximadamente al 72,3 por ciento de la población mundial”, publicó el New York Times el 13 de marzo de este año 2023 un exhaustivo informe con una serie de mapas interactivos por países y continentes (5).

En total se administraron más de 13.500 millones de inyecciones en todo el planeta.

Ya a principios de 2022 se publicaron más de mil artículos y estudios (1.011) en revistas científicas sobre los efectos adversos de las vacunas covid (6).

Según el investigador Steve Kirsch, la tasa de mortalidad de las vacunas contra el covid es aproximadamente de 1 entre 1.000 dosis. Esto se traduce en 676.000 estadounidenses muertos. Sin embargo, resulta que el análisis de Kirsch, que se basa en un desglose de las cifras del Vaers (Vaccine Adverse Event Reporting System), puede ser demasiado conservador (7).

Trabajando con datos de 17 países sobre mortalidad por todas las causas, investigadores de Correlation Research in the Public Interest, con sede en Canadá, han llegado a la conclusión de que la tasa de mortalidad de las inyecciones de covid-19 se sitúa en la región de 1 en 800 dosis. Calculan que las vacunas han matado a unos 17 millones de personas en todo el mundo (8).

Todo un panorama eugenésico que no está alejado de lo expuesto al inicio de este escrito. Pero con una salvedad: la mayoría de muertos desde finales del año 2020 no han sido a causa de las guerras o terremotos, sino bien planificados por el matrimonio público-privado ONU-FEM-OMS.

(1) https://weforum.ent.box.com/s/dj7x7z2fjxrox49farw5dfxfa1hfqw3h
(2) https://es.weforum.org/publications/everybodys-business-strengthening-international-cooperation-more-interdependent-world
(3) https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/globalpartnerships/
(4) https://www.tni.org/es/art%C3%ADculo/pon-fin-al-acuerdo-de-asociacion-estrategica-entre-las-naciones-unidas-onu-y-el-foro
(5) https://www.nytimes.com/interactive/2021/world/covid-vaccinations-tracker.html
(6) https://www.saveusnow.org.uk/covid-vaccine-scientific-proof-lethal/
(7) https://www.cdc.gov/vaccinesafety/ensuringsafety/monitoring/vaers/index.html
(8) https://www.globalresearch.ca/covid-vaccines-great-travesty-against-mankind/5837662

El Premio Nobel de Medicina para Bill Gates y Anthony Fauci

Dicen… que este año han regalado el Premio Nobel de Medicina a Katalin Karicó y a Drew Weissman.

Dicen… que Katalin Karicó desde 2013 ocupa actualmente la vicepresidencia senior de la empresa BioNTech / Pfizer.

Dicen… que Drew Weissman, a partir de 1990 trabajó en los Institutos nacionales de Salud norteamericanos (NIH) y en 1993 fue el becario principal de Antony Fauci en el Instituto Nacional de Alergias y enfermedades Infeciosas estadounidense (NIAID).

… Y no es que lo digan, es que es cierto.

Nada nuevo en el horizonte. Ya en el año 2018 el Premio Nobel de Química fué otorgado a la profesora Frances Arnold, del Instituto Tecnológico de California (CalTech), George Smith, de la Universidad de Missouri Columbia, y Gregory Winter, del Laboratorio de Biología Molecular del Consejo de Investigaciones Médicas en Reino Unido, por dos trabajos en evolución dirigida y por sus logros al “manipular” la evolución natural y la maquinaria genética de virus y bacterias. Todo un premio a la llamada “ganancia de función”, elemental para la producción de armas bacteriológicas. Un premio Nobel para La Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa, (DARPA. Defense Advanced Research Projects Agency) una agencia del Departamento de Defensa de Estados Unidos

En el año 2020 el Premio Nobel de Química se concedió a las bioquímicas Emmanuelle Charpentier y Jennifer Doudna por el desarrollo de un método para la edición genética que permite “reescribir el código de la vida”. Demostraron que podían “cortar” cualquier molécula de ADN en un punto determinado, lo que permite modificar el código genético de cualquier ser vivo, incluido el de nuestra especie. Es la llamada CRISPR “Clustered Regularly Interspaced Short Palindromic Repeats” (repeticiones palindrómicas cortas agrupadas y regularmente interespaciadas). Todo un premio a la colaboración para la fabricación de bebés a demanda, para la creación de una “nueva raza aria”. Nazismo puro.

La tecnología experimental se basa en una manipulación genética bastante nueva conocida como edición genética. En un importante artículo de la revista Foreign Affairs del New York Council on Foreign Relations de 16 de abril de 2018, Bill Gates promovió efusivamente la novedosa tecnología CRISPR de edición de genes como capaz de “transformar el desarrollo global” (1).

Los trabajos de Karikó y Weissmann han tenido una gran relevancia en el desarrollo de las vacunas de Moderna y BioNTech/Pfizer, ya que ambas vacunas se basan en estudios previos de estos dos investigadores sobre el ARNm.

El 30 de agosto de 2019 BioNTech firmó acuerdos con la Fundación Bill & Melinda Gates en virtud de los cuales “se requiere que BioNTech realice ciertas actividades de investigación y desarrollo”, explica la compañía. La emisión de 3.038.674 acciones ordinarias con un valor nominal de 3.039 millones de euros se registró en el registro mercantil (Handelsregister) el 26 de septiembre de 2019. Como resultado de la operación, la reserva de capital aumentó en 46.826 millones de euros. Según el periódico Voxpopuli, la Fundación de Bill Gates confirmó a este diario que: “El Fondo de Inversión Estratégica de la Fundación es accionista actual de BioNTech” (2).

BioNTech entregó los tres millones de acciones a la fundación de Gates poco antes de que la compañía saliera a cotizar en Bolsa. El laboratorio alemán comenzó a cotizar en la bolsa estadounidense, Nasdaq, en octubre de 2019, a un precio inferior a los 15 dólares por acción, pero cuando la empresa y Pfizer anunciaron su vacuna contra el coronavirus, las acciones de BioNTech se dispararon hasta superar los 110 dólares.

Existe un documento muy importante de la Comisión Nacional del Mercado de Valores de los EEUU de febrero de 2020 en el que la empresa BioNTech presenta una oferta de venta de 6.000.000 de acciones. En ese documento, BioNTech hace una exposición de los que es la empresa, de sus accionistas, de sus logros como compañía y de las expectativas de mercado que tiene para el futuro inmediato. De ese documento llaman la atención, en un primer vistazo, dos cosas muy importantes. La primera, las fechas en las que comenzaron sus acuerdos de colaboración con Pfizer y los objetivos, que no parecen demasiado casuales.

En uno de los puntos del documento, en el punto 2 de la página 150, dice: “Hemos colaborado con terceros para explotar las propiedades inmunoterapéuticas de nuestra clase de medicamentos de ARNm para el tratamiento y prevención de enfermedades infecciosas. Esperamos llevar nuestra vacuna a la clínica para fines de 2020. Y añaden “Vacuna contra la influenza: en agosto de 2018, firmamos una colaboración con Pfizer para desarrollar inmunoterapias basadas en ARNm para la prevención de la influenza” (3).

Cuando se firma el acuerdo BioNTech / Pfizer, en agosto de 2018, aseguran que tendrán listos esos “medicamentos de ARNm” a finales de 2020. Y seguramente por designio de los Dioses su vacuna contra el coronavirus empezó a inoculares en todo el mundo en diciembre de 2020 con el visto bueno de la OMS y los lacayos gubernamentales mundiales.

Afirma la edición de Armstrong Economics del 23 de agosto de 2021 que la Fundación Bill & Melinda Gates financia a la Administración de Alimentos y Medicamentos en los Estados Unidos y a la Agencia Reguladora de Productos de Medicina y Salud en el Reino Unido (4).

No tan solo esto sino que Bill Gates, al tiempo, también es el mayor donante de la OMS. En el año 2020 financió a la OMS con más de  250 millones de euros y al mismo tiempo es el  principal donante de GAVI (Global Alliance Vaccine Inmunization), una agencia encargada de expandir, mayormente con coacciones, las vacunas por todos los países del mundo.

En este intermedio, entre 2018 y 2020, la Fundación Bill y Melinda Gates compraron 55 millones de dólares en acciones de esta compañía en agosto de 2019 y las primeras noticias dadas a conocer sobre las infecciones del coronavirus en Wuhan son de diciembre de ese mismo año.

El valor de las acciones de BioNTech en manos de la fundación estadounidense tiene un valor en la actualidad de 269 millones de dólares. Cuando los Gates recibieron ese paquete de acciones de la compañía, tenía un valor de 42 millones (5).

Una fecha para recordar: febrero de 2020, cuando Pfizer coloca en su consejo de administración a la que fuera consejera delegada de la fundación Gates, Susan Desmond-Hellman. Lo anterior no sería más que una coincidencia, si no fuera porque Desmond-Hellman había trabajado estrechamente con la compañía alemana BioNTech cuando estaba en la nómina de la Fundación Bill & Melinda Gates (6).

Durante su mandato en la fundación, Desmond-Hellmann supervisó la creación del Instituto de Investigación Médica Gates. Anteriormente fue consejera de Facebook entre 2013 y 2019 (7).

El 20 de agosto de 2021 The Daily Expose publicaba lo siguiente: “La FDA de los Estados Unidos ha dado su aprobación a las vacunas de Gates porque ha estado bajo una tremenda presión política para hacerlo”. CNBC informó que “los funcionarios federales de salud habían estado bajo una presión creciente para aprobar por completo la vacuna de Pfizer y BioNTech […] En Londres, una investigación revelo que la Fundación Bill y Melinda Gates es quien ha financiado de manera primordial a la Agencia Reguladora de Productos de Medicina y Salud del Reino Unido, al igual que a la FDA de los Estados Unidos […] La FDA nunca ha aprobado un tipo de medicamento nuevo en menos de un año, lo que plantea serias dudas sobre la corrupción. ¡El tiempo promedio que se tarda en obtener la aprobación de la FDA es de 12 años!

El 4 de junio de 2021, la MHRA (la FDA inglesa) extendió su autorización para el uso de la vacuna de Pfizer a niños de entre los 12 y 15 años, a pesar de los riesgos conocidos de inflamación cardíaca (8).

Y el 23 de agosto de 2021, la FDA norteamericana aprobó la vacuna Pfizer/BioNTech para personas de 16 años (9).

La cosa viene de lejos. Según publicó el periódico The Guardian en su edición de 17 de mayo de 2002, la Fundación Gates comenzó a trasladar sus inversiones a productos farmacéuticos en el año 2002. Ese año, Gates invirtió 205 millones de dólares en nueve grandes compañías farmacéuticas, incluidas Pfizer y Johnson & Johnson (10).

Según el portal The Motley Fool del 24 de septiembre de 2020, la fundación Gates, dentro de su perspectiva eugenésica ya ensayada en diversos países africanos, invirtió en Pfizer “con la intención declarada de expandir una vacuna anticonceptiva inyectable de la compañía farmacéutica”. Pero le resultó más rentable la vacuna covid (11).

Después de esta retahíla, abreviada, pocas dudas pueden quedar que Katalin Karicó no es otra cosa que la correveidiles de Bill Gates, el auténtico comprador del premio Nobel de medicina 2023.

Vamos a por el otro.

Drew Weissman, acólito de Antony Fauci, el otro Nobelero.

Sobre el siniestro personaje de Antony Fauci, es fundamental conocer, estudiar y aprender del extenso trabajo de investigación sobre el mismo realizado por el equipo de Robert Kennedy y publicado por Children’s Health Defense que lleva por título The Real Antoni Fauci: Bill Gates, and the Global War on Democracy and Public Health (El verdadero Antoni Fauci: Bill Gates y la guerra global contra la democracia y la salud pública).

Robert F. Kennedy no es un revolucionario, no es socialista ni comunista, es un abogado liberal demócrata que lleva años denunciando en los tribunales las empresas petroleras y químicas por los daños causados en la salud de la población debido a sus vertidos contaminantes incontrolados.

El autor, en la totalidad de las 471 páginas de su investigación, no rechaza los medicamentos y entre ellos las vacunas. Lo que denuncia desde la primera página hasta la última es la aceptación por parte de los reguladores de salud de pócimas que no han pasado los más mínimos exámenes de seguridad, fiabilidad y efecto curativo, solamente con objeto de lucro de las grandes multinacionales farmacéuticas y sus aliados. Y este es el eje conductor de todo el libro extensamente documentado con 2.124 fuentes de referencia.

Este impresionante documento centrado básicamente en Estados Unidos, tiene como hilo conductor los siguientes ejes:

  1. Las interrelaciones entre la industria farmacéutica, los centros nacionales de salud, las universidades, las fundaciones filantrópicas, los medios de comunicación y el complejo militar.

  2. La denuncia de los experimentos químico farmacéuticos en niños y adultos sin las garantías suficientes de inocuidad y la vulneración de las normas de consentimiento informado.

  3. La corrupción de los organismos de salud y las agencias responsables de su supervisión y control.

  4. El trasfondo discriminatorio, racial, eugenésico, colonialista e imperialista de la experimentación. Denuncia con pruebas documentadas el “filantrocapitalismo” y el “colonialismo médico” por los experimentos en poblaciones de África, Asia y América Latina, ocultando los resultados adversos de dichos experimentos, incluidas las muertes.

En la presentación, Kennedy advierte: “He escrito este libro para que los estadounidenses -tanto demócratas como republicanos- puedan entender el pernicioso papel del Dr. Fauci en permitir que las compañías farmacéuticas dominen nuestro gobierno y subviertan nuestra democracia, y para relatar el papel clave que el Dr. Fauci ha desempeñado en el actual golpe de estado contra la democracia”.

Este “golpe de estado” tiene cifras según el autor: “En 2020 los trabajadores perdieron 3,7 billones de dólares mientras que los multimillonarios ganaron 3,9. Unos 493 individuos se convirtieron en nuevos multimillonarios y otros 8 millones de estadounidenses cayeron por debajo del umbral de la pobreza”. “Estados Unidos todavía sufre la brutal y fea historia de la esclavitud, la segregación, el racismo y procedimientos médicos forzados”.

El libro de Robert Kennedy realiza un exhaustivo recorrido sobre el SIDA y los tejemanejes de las grandes farmacéuticas que en el año 2000, sus ingresos mundiales de remedios contra el sida eran de 4.000 millones de dólares; en el 2004, se dispararon a 6.600 millones. En el 2010 los medicamentos contra el sida superaron la marca de los 9.000 millones de dólares para los gigantes farmacéuticos y superaron los 30.000 millones de dólares en 2020.

“Tras el colapso del bicho soviético, el terrorismo islámico y la bioseguridad suplantaron al comunismo como la justificación para una continua presencia militar y corporativa de EE.UU. en todo el mundo en desarrollo. El anhelo adquisitivo de la industria farmacéutica por los recursos naturales de África y sus poblaciones, que están repletas y obedientes, con su elevada carga de enfermedades, ayudó a impulsar el aumento de la bioseguridad como punta de lanza del imperialismo corporativo. Bill Gates y el Dr. Fauci ofrecieron la bioseguridad como fundamento de su proyecto de neocolonialismo médico”.

“El racismo es una característica permanente del autoritarismo médico y de la experimentación humana… El Dr. Fauci hizo que el NIAID (Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades) y sus socios de las empresas farmacéuticas trasladaran sus estudios al extranjero, para que no se vieran afectados sus estudios más controvertidos y arriesgados porque pueden hacer cosas que nunca podrían hacer en Estados Unidos”. África es una colonia farmacéutica desde hace más de un siglo.

Con suficientes pruebas documentales afirma que “la OMS, la GAVI y el Fondo Mundial funcionan efectivamente como comisarios ideológicos”. Así como la UNICEF: “El director de UNICEF, Anthony Lake, fue asesor de seguridad nacional del presidente Bill Clinton y su candidato a director de la CIA, hasta que las acusaciones de corrupción desbarataron su nombramiento. En enero de 2020 la UNICEF aplaudió la aprobación por parte de la legislatura de las Maldivas de un proyecto de ley que convierte en delito el hecho de que los padres rechacen cualquier vacuna recomendada por el gobierno para sus hijos. El entusiasmo desenfadado de la UNICEF deja claro que la organización considera la innovación de Maldivas como un programa piloto para la humanidad”.

Ya en 2019, en una conferencia sobre vacunación, Anthony Fauci propuso eludir los ensayos clínicos de las vacunas de ARNm y, con la ayuda de una crisis pandémica exagerada, lanzarlas al mercado ¡sin necesidad de diez años de pruebas! La conferencia tuvo lugar el 29 de octubre de 2019 y Anthony Fauci explicó que las vacunas se siguen fabricando a partir de huevos, pero que existe un nuevo y revolucionario método de ARNm. Sin embargo, la introducción de nuevas vacunas de ARNm está sujeta a regulaciones burocráticas y a numerosas fases de ensayos clínicos que duran al menos 10 años.

Anthony Fauci comenzó a explicar que si organizaba y preparaba una conmoción en la sociedad con un virus, una infección específica que sería realmente excepcional, las autoridades estadounidenses mantendrían una enorme presión pública y dejarían de exigir a las empresas farmacéuticas que probaran a fondo la nueva vacuna de ARNm durante 10 años. Debido a la crisis y a las presiones, la FDA estadounidense dará marcha atrás y permitirá que las vacunas de ARNm se lancen al vasto mercado sin ninguna prueba.

A través de estudios en organismos marinos se ha encontrado que la exposición a nanopartículas poliméricas tiene efectos perjudiciales y se ha demostrado que esto puede conducir a una disminución en las defensas antioxidantes del cuerpo, lo cual puede resultar en sepsis. Estudios realizados en ratas macho Wistar demostraron efectos negativos de la exposición a nanopartículas poliméricas y lìpidas (insertas en el ARNm) en su sistema reproductivo, así como alteraciones tisulares y celulares. Se encontró una disminución considerable en los niveles de testosterona de las ratas, así como un decremento en la calidad y la concentración de esperma, mostrando el mismo efecto en sus niveles hormonales. Además, se reportó un deterioro en los tubos seminíferos de las ratas y atrofia testicular. Todos los efectos reportados mostraron un aumento a medida que la concentración de las nanopartículas aumentaba (12).

Antony Fauci y su NIAID son propietarios de la patente de una vacuna para el dengue conocida como Dengvaxia, promovida como una vacuna “esencial” por la OMS de Tedros Adhanom Ghebreyesus desde 2016. Robert F. Kennedy Jr. señaló que Fauci y NIAID “sabían por los ensayos clínicos que había un problema con la respuesta inmune paradójica”, pero se inocularon a niños filipinos de todos modos. Se estimó que hasta 600 niños vacunados murieron antes de que el gobierno detuviera las vacunas. El plan de inoculación masiva contra el dengue en Filipinas sufrió un fuerte varapalo después de que las autoridades suspendieran la venta y distribución de la vacuna una vez comprobado que su producto empeoraba los síntomas de aquellas personas que no habían sido infectadas con este virus previamente (13).

Antonio Figueras, Profesor de Investigación del CSIC en Vigo aclara: “He recibido las tres dosis de la vacuna. Dos de Astra Zeneca y una de Pfizer. No soy anti vacunas”. Y a continuación explica que en julio de 2021, la UE había realizado su propia investigación y concluyó que había un vínculo potencial entre la inflamación del corazón y las vacunas de ARNm. Posteriormente, los principales reguladores de medicamentos en Estados Unidos, Reino Unido, Australia y Europa agregaron una advertencia sobre las vacunas de ARNm en el incremento de riesgo de miocarditis en hombres menores de 30 años (14).

Un estudio de Kaiser Permanente también encontró altas tasas de miopericarditis después de dos dosis de una vacuna de ARNm (15).

Y otro realizado por Avolio et al., demuestra que la proteína espiga tiene la capacidad de causar cambios moleculares y funcionales en los pericitos vasculares humanos, que son las células de soporte alrededor de los capilares que rodean las células del músculo cardíaco (16).

Todo lo expuesto no importa. Los Premio Nobel ya forman parte del complejo mafioso químico-farmacéutico y militar, para dar un espaldarazo “científico” a la peligrosa inoculación mundial de ciertos compuestos a los que han puesto el nombre de vacunas a mayor gloria de las empresas de Bill Gates. Un espaldarazo a Antony Fauci, para la comercialización y producción de armas bacteriológicas mediante la denominada “ganancia de función”. Para la edición de criaturas que respondan a una nueva raza aria, para avanzar en el proyecto eugenésico del Gran Reinicio, como ordena el poder mundial agazapado en el Comité Ejecutivo del Foro Económico Mundial.

Y, mientras todo esto ocurre… ¿Cuál es la respuesta del proletariado mundial? ¿Cuál es la respuesta de los llamados sindicatos de clase? ¿Cuál es la respuesta de los llamados partidos comunistas?

Ninguna. Simplemente acatan, aunque predican lo contrario, las órdenes del status quo, y levantando la débil voz solamente ante cuestiones colaterales que lo único que hacen es legitimar el sistema actual del Imperialismo S.A.

Más que nunca es necesaria la explicación por todos los medios posibles de esta guerra de clases en la cual el enemigo a batir por parte del capital es una parte del proletariado mundial considerado superfluo. Más que nunca es necesaria la organización a todos los niveles posibles para afrontar esta ofensiva. Más que nunca es necesario un llamado ético a los miles de auténticos científicos para que tomen partido al lado del proletariado. Más que nunca es necesaria una cultura de la denuncia y del boicot. Más que nunca es necesario recuperar la dignidad humana. Nos va la vida en ello.

(1) https://www.foreignaffairs.com/articles/world/2018-04-16/keep-crispr-safe
(2) https://www.vozpopuli.com/economia_y_finanzas/bill-gates-biontech-acciones_0_1411060232.html
(3) https://www.sec.gov/Archives/edgar/data/1776985/000119312520022991/d838504df1.htm
(4) https://www.armstrongeconomics.com/world-news/corruption/fda-approves-gates-vaccine-after-accepting-funding-from-him/
(5) https://www.merca2.es/2020/11/11/bill-gates-pfizer-biontech-vacuna-covid-19-501855/
(6) https://www.merca2.es/2020/11/11/bill-gates-pfizer-biontech-vacuna-covid-19-501855/
(7) https://www.plantadoce.com/adn/pfizer-nombra-consejera-a-la-ex-primera-ejecutiva-de-la-fundacion-de-bill-gates.html
(8) https://expose-news.com/2021/08/20/investigation-bill-gates-has-major-shares-in-both-pfizer-biontech-and-an-foi-has-revealed-he-is-the-primary-funder-of-the-mhra/ https://expose-news.com/2021/05/30/shocking-86-of-children-suffered-an-adverse-reaction-to-the-pfizer-covid-vaccine-in-clinical-trial/
(9) https://www.fda.gov/media/151710/download
(10) https://www.theguardian.com/business/2002/may/18/medicineandhealth.microsoft
(11) https://www.fool.com/investing/2020/09/24/4-coronavirus-vaccine-stocks-the-bill-melinda-gate/
(12) https://www.revistac2.com/la-toxicidad-de-las-nanoparticulas-estamos-en-riesgo/
(13) https://www.elmundo.es/ciencia-y-salud/salud/2017/12/07/5a293fe6268e3e1d418b4578.html
(14) https://www.madrimasd.org/blogs/ciencia_marina/2022/01/25/137974
(15) https://www.medrxiv.org/content/10.1101/2021.12.21.21268209v1
(16) https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC8674568/pdf/cs-135-cs20210735.pdf

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