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Un manifestante muerto y más de 600 detenidos en una semana de protestas en Túnez

Un manifestante ha muerto y más de 600 han sido detenidos desde el lunes en Túnez, donde han estallado movilizaciones y protestas durante varias noches consecutivas, según el portavoz del Ministerio del Interior, Jalifa Chibani, que detalla los enfrentamientos que se han producido entre la policía y los jóvenes en varias localidades.

Los saqueos y disturbios nocturnos han obligado al ejército a desplegarse en torno a muchos bancos, oficinas fiscales y otros edificios oficiales.

El miércoles, 328 personas fueron detenidas por robos, saqueos, incendios y cortes de carreteras. Esto eleva a más de 600 el número de personas detenidas desde el lunes. El martes ya habían sido detenidas 237 personas, y 44 el día anterior.

Los disturbios estallaron el lunes, con manifestaciones de lucha contra el paro y la carestía de la vida, que se convocan principalmente por la tarde y la noche, aunque también se han producido algunas manifestaciones pacíficas durante el día.

El movimiento de protesta contra el paro y el aumento de los precios fue lanzado a principios de este año por la campaña “Fech Nestannew”. Los manifestantes se concentraron a última hora de la tarde en Túnez para exigir la liberación de los manifestantes detenidos.

Túnez lleva más de dos años en estado de emergencia -medida adoptada tras una serie de atentados yihadistas- y la policía tiene poderes excepcionales.

El miércoles por la noche, se registraron enfrentamientos en la ciudad noroccidental de Siliana, y en Kasserine, Thala y Sidi Bouzid, en el centro marginal. El jueves varias decenas de parados se concentraron en el centro de Sidi Bouzid, una ciudad pobre del centro del país.

También se produjeron refriegas en varias zonas de Túnez y en Tebourba, a 30 kilómetros al oeste de la capital, donde un hombre murió en los enfrentamientos del lunes por la noche.

La principal comisaría de Thala fue incendiada y 21 policías resultaron heridos en todo el país el miércoles.

Los servicios ferroviarios fueron cancelados en algunas zonas después de que un tren fuera atacado en los suburbios del sur de Túnez el miércoles por la noche, según los medios de comunicación locales.

Para mejorar el poder adquisitivo de los ciudadanos, la patronal Utica anunció que había adelantado la fecha de las rebajas 10 días, al 20 de enero, en consulta con el Ministerio de Comercio.

Tras varios años de estancamiento económico y de contrataciones masivas en la administración pública, Túnez, enfrentado a importantes dificultades financieras, obtuvo en 2016 un nuevo préstamo del Fondo Monetario Internacional, de 2.400 millones de euros en cuatro años. Este importe se libera en varios tramos a cambio de un programa de reducción del déficit.

El dinar se ha devaluado en los últimos meses frente al dólar, la inflación superó el 6 por cien a finales de 2017 y el presupuesto de este año prevé nuevos impuestos y subidas del IVA que aumentarán aún más el coste de la vida.

La pandemia ha aumentado la tasa de pobreza, del desempleo y el analfabetismo, sobre todo entre los jóvenes.

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Los pasaportes de vacunas son un mecanismo de presión para que la población se vacune a la fuerza

El Instituto Gamaleya es uno de los mayores centros de investigación científica del mundo. Fue creado en tiempos del zarismo y desde 1949 lleva el nombre de un reputado virólogo soviético que empezó trabajando con Pasteur en París.

La URSS lo nacionalizó en 1919, aunque hoy, como las demás instituciones científicas, tiene una doble naturaleza: es un departamento de los Ministerios rusos de Sanidad y Defensa, y está financiado por un fondo de inversiones, público y privado a la vez, civil y militar a la vez…

Actualmente está dirigido por Alexander Gintsburg y fue la primera institución que patentó una vacuna contra el coronavirus que los medios occidentales se han dedicado a denostar porque no había mostrado los pertinentes ensayos clínicos, algo que es común a todas las demás.

Además de un “experto” al uso, Gintsburg es un personaje especialmente turbio, que ha realizado declaraciones absurdas sin morderse la lengua. “Sigo insistiendo en que es necesario no sólo introducir los códigos QR lo antes posible, sino con su ayuda delimitar estrictamente las posibilidades de interacción entre los vacunados y los no vacunados”, dijo ayer.

Siendo judío, debería haber recordado lo que supone la segregación de las poblaciones por el color de la piel, la confesión religiosa o los tratamientos médicos recibidos.

Gintsburg también reiteró la necesidad de observar las medidas de seguridad, en particular el uso de mascarillas. “La mascarilla protege principalmente contra las personas no vacunadas, que no tienen anticuerpos protectores. Y el uso de mascarillas por parte de los vacunados evita la transmisión del patógeno de la persona vacunada, que no sabe que es portadora, a la no vacunada”, dijo.

En octubre del año pasado Rossiyskaya Gazeta le entrevistó: “¿Por qué no lleva Usted mascarilla?”, le preguntó. La respuesta fue: porque “estoy vacunado. Tengo un título alto de anticuerpos. Estoy completamente protegido y no soy peligroso en absoluto. Todos nuestros niños y niñas, todos los empleados están vacunados. Y lo han sido durante mucho tiempo” (*).

Como se ve, es una contradicción típica de esta pandemia. Una vez dicen una cosa y luego dicen la contraria. La ciencia cambia de la noche a la mañana y se aprovechan de que ya nadie se acuerda de lo que decían los “expertos” al principio de la pandemia sobre las mascarillas, sobre aplanar la curva, sobre la inmunidad de rebaño, etc.

Las mascarillas se contradicen con la segregación de las personas. Si aíslas a una parte de la población (vacunada) de la otra (no vacunada), las mascarillas dejan de ser necesarias. Pero este tipo de contradicciones, que en realidad son estupideces, resultan carcterísticas de la doctrinas seudocientíficas corrientes: los vacunados transmiten virus a pesar de las inoculaciones y a pesar de las mascarillas, y lo transmiten exactamente igual que quienes no se han vacunado y no llevan tampoco mascarilla.

Si las vacunas funcionan, no se necesitan pasaportes sanitarios y si no funcionan tampoco.

Si las mascarillas funcionan, no se necesitan pasaportes sanitarios y si no funcionan tampoco.

La diferencia es que en Rusia suelen ser tan directos que es un placer. El alcalde de Moscú, Serguei Sobianin, ha dicho: “Hay que entender que los códigos QR se introducen para que la gente se acostumbre poco a poco a que se tiene que vacunar”.

En efecto, los pasaportes de vacunas son un mecanismo de presión para que la población se vacune. Esa es su única utilidad: que las personas hagan dejación de sus derechos y pasen por el aro.

Para cualquier Estado del mundo que trata de imponer la vacunación, es intolerable y hasta subversivo que haya quien desatienda los consejos y recomendaciones. Es lógico que no hagan caso de un político, porque nadie lo hace, ni de un periodista porque miente. Lo inaceptable es que no hagan caso tampoco de un “experto”.

Por lo tanto, no se puede dejar que una persona no vacunada circule por las calles, porque ridiculiza al Estado y, sobre todo, deja en evidencia a los mansos que han claudicado a las presiones.

Todo el mundo tiene que vacunarse, porque sin ello, ¿cómo van a conseguir un pasaporte de vacunas? Y si no tienen un pasaporte de vacunas, ¿cómo se acostumbrarán a que se tienen que vacunar?

(*) https://rg.ru/2020/10/01/aleksandr-gincburg-vozbuditel-koronavirusa-ochen-kovaren.html

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Sólo por la fuerza podrán imponer los pasaportes de vacunas en Rusia

La fuerza y profundidad de la oposición popular a la introducción de los pasaportes de vacunas en Rusia es cada vez mayor. No se trata sólo de reacciones en las redes sociales, sino, lo que es mucho más importante, en la vida real y cotidiana.

Las muestras de rechazo a los pasaportes de vacunas no remiten. Se habla mucho de la reacción política de los diputados comunistas, pero sólo refleja la posición de la población. Dos ejemplos para ilustrar un fenómeno de rechazo, cada vez más extendido.

En Barnaul, el centro administrativo de la región de Altai, los centros comerciales han decidido por su cuenta, enfrentarse abiertamente al decreto del gobernador local, no comprobar los pasaportes de vacunas, no sólo en la entrada, sino tampoco en las tiendas de los centros en cualquier comercio. No sólo lo hacen de facto, sino que además lo exhiben y así lo afirman con carteles anunciadores.

En Moscú, el rector de la Universidad de Ciencias Técnicas de Baumanka, una de las más renombradas de Rusia, ha introducido los pasaportes de vacunas para los estudiantes como si fuera un signo de progresismo. El Ministerio de Investigación no quiso asumir la responsabilidad de una medida tan impopular y el 2 de noviembre aprobó un decreto en el que ordenaba a los directores de los centros de enseñanza superior que utilizaran las recomendaciones de Rospotrebnadzor, que no son actos normativos, para decidir por sí mismos cómo “luchar contra el coronavirus”.

Los estudiantes de Baumanka consideraron que los pasaportes de vacunas atentaban contra su dignidad y se rebelaron contra ellos. La revuelta incluyó tanto a los estudiantes vacunados como a los no vacunados.

La semana pasada, tras una reunión con padres y alumnos, el rector prometió anular la segregación de los estudiantes en función de los pasaportes de vacunas y permitir el acceso de todos a la enseñanza superior.

El conservatorio de música, que también tuvo esa tentación, la anuló aún más rápidamente. Pero lo destacable es que la reacción de profesores y alumnos fue decisiva.

En Rusia la introducción de los pasaportes de vacunas sólo la podrá hacer el gobierno por la fuerza. Entonces hay que mirar arriba porque se trata de un medida puramente política.

Putin actúa según su costumbre. Su discurso se ha vuelto muy cauto. Se ha reunido con los miembros del Consejo de Derechos Humanos, que se preocupan por los detalles técnicos de la medida, sin cuestionarla en absoluto. La posición de Putin es parecida:

“Debemos ser muy cuidadosos a la hora de adoptar estas decisiones. Antes de adoptar restricciones en el uso de los medios de transporte, tenemos que entender a qué conducirá esto. Y comprobar si el sistema de transporte está preparado, para no limitar los derechos de la gente, pero al mismo tiempo garantizar la seguridad y proteger la salud de estas personas, que tanto nos preocupan”, ha dicho Putin para no decir nada.

Restringir el acceso a los transportes sin vulnerar los derechos de las personas es imposible, imponer pasaportes de vacunas para acceder a los espacios públicos es -en sí misma- una segregación y, por lo tanto, una vulneración de los derechos de las personas, que absolutamente nada puede justificar.

Putin en estado puro. Su cautela es un síntoma de que en el Kremlin no las tienen todas consigo, sobre todo por la rotunda oposición popular.

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Los vagabundos se deberán vacunar este invierno si quieren dormir en el metro de Berlín

Los vagabundos de Berlín deberán cumplir las restricciones sanitarias vigentes en el transporte público para poder dormir en el metro de la capital.

En caso de no poder acreditar un estatus 3G (por las siglas de geimpft, genesen, getestet, que significa en alemán vacunados, sanados o con test negativo), los revisores de la empresa de transportes BVG podrán expulsarles de los andenes.

El miércoles se ampliaron las restricciones sanitarias que impiden el uso del transporte público a quienes no estén inmunizados o cuenten con un test positivo del día. Las prohibiciones se aplican también a los andenes del metro y el tren de cercanías de la capital alemana.

Con temperaturas alrededor de cero durante el día, el metro es uno de los pocos refugios a los que los vagabundos y mendigos pueden acceder hasta la noche.

La novedad desató una oleada de críticas contra el gobierno de Berlín, compuesto por socialdemócratas, verdes y reformistas.

Pese a los sucesivos llamamientos a vacunarse del anterior gobierno de Merkel, como del actual de Scholz, el porcentaje de personas con la pauta completa sigue estando por debajo del 70 por cien, inferior al de otros países europeos.

Tanto el bloque conservador de la antigua canciller como los partidos de la coalición de Scholz habían defendido que la vacuna siempre sería voluntaria en Alemania. Pero “siempre” es mucho tiempo.

Ayer la cámara baja del Parlamento alemán (Bundestag) aprobó la vacunación obligatoria para los trabajadores de la sanidad y los asilos, que tendrán hasta marzo del año que viene
para presentar el correspondiente pasaporte.

571 diputados votaron a favor del proyecto de ley impulsado por los partidos de la coalición de gobierno de Olaf Scholz -socialdemócratas, verdes y liberales-, mientras que 80 votaron en contra y 38 se abstuvieron.

El personal que trabaje en centros con “personas vulnerables”, como clínicas, consultorios médicos y residencias de ancianos, dispondrá hasta el 15 de marzo del año próximo para demostrar que están vacunados o que se han curado de una “infección”.

La supervisión de la medida queda en manos del empresario, que en caso de no contar con el correspondiente certificado para la fecha prevista deberá informar a la Oficina de Salud local y prohibir al trabajador en cuestión el acceso al puesto de trabajo.

Por el momento se entiende que la pauta completa de vacunación corresponde a dos dosis, aunque es posible que en el futuro sea necesario haber recibido también la de refuerzo.

El proyecto de ley aprobado hoy por el Bundestag también permitirá que, para acelerar la campaña de vacunación, las dosis puedan ser suministradas en farmacias y también por parte de dentistas y veterinarios que cumplan con determinados requisitos, durante un periodo de tiempo limitado.

Junto a este proyecto, el nuevo gobierno trabaja ya en un marco legal para la introducción de la vacuna obligatoria de modo generalizado, con el objetivo de tenerlo listo para entrar en el trámite parlamentario hacia febrero.

—https://www.lavozdegalicia.es/noticia/sociedad/2021/12/10/techo-berlin-deberan-presentar-pasaporte-covid-dormir-metro/00031639141186803340522.htm

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Amenazas y abusos contra los trabajadores australianos a causa de la vacunación obligatoria

El gobierno del Estado de Victoria, en Australia, estudia la posibilidad de suprimir la vacunación debido a las amenazas y los abusos sufridos por los trabajadores del comercio minorista, entre los que se encuentra un trabajador que fue empujado por una escalera mecánica tras pedirle a un hombre desenmascarado su certificado de vacunación.

El controvertido requisito de vacunación contra el coronavirus en Victoria podría ser eliminado en el nuevo año, en medio de la preocupación por el abuso sobre los trabajadores del comercio minorista que son responsables de hacer cumplir las normas a los consumidores.

Según el Herald Sun, el gobierno estatal está estudiando la posibilidad de suprimir la directiva a partir de enero.

En octubre, el Primer Ministro Daniel Andrews sugirió que el mandato podría estar en vigor hasta abril o incluso más tiempo.

Los funcionarios del gobierno dijeron que una serie de incidentes en los que los trabajadores fueron maltratados por hacer cumplir el mandato de vacunación les llevó a reconsiderar su enfoque.

“El alto índice de vacunación, la aprobación de proyectos de ley sobre la pandemia que dejan de lado a los funcionarios de salud y los incidentes de violencia de alto perfil han llevado a un cambio de pensamiento”, dijo una fuente.

En un caso, una librería de Melbourne se vio obligada a contratar guardias de seguridad privados, con un coste de 4.000 dólares a la semana, tras las agresiones a los miembros del personal.

La policía de Victoria está investigando un incidente en el que un trabajador de Dymocks fue empujado por una escalera mecánica después de pedir a un cliente que demostrara su estado de vacunación y se registrara en la tienda.

Las imágenes de las cámaras de seguridad muestran al trabajador tratando de impedir que el hombre, que llevaba una sudadera con capucha de color arco iris, bajando por las escaleras mecánicas de la librería antes de ser empujado, golpeándose la cabeza contra un escalón.

—https://www.skynews.com.au/australia-news/coronavirus/victorian-government-considering-removing-vaccination-mandate-three-months-earlier-due-to-incidents/news-story/a07e37c1866f11269adf4218cb00fde5

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¿Cómo es la vida de los reclusos en un campo de concentración sanitario?

Una australiana de 26 años de edad, Hayley Hodgson, que aparece en la foto de portada, ha relatado su encierro durante 14 días en el campo de internamiento de Howard Springs, donde el gobierno recluye a las personas que regresan del extranjero, así como a las que han contraído el “covid”, o son contactos, o simplemente sospechosos.

Hodgson dio negativo en las pruebas de coronavirus, pero eso es lo de menos; la recluyeron igual “por si acaso”.

En un vídeo que hizo público mientras estaba aislada en el campo, los guardias, disfrazados con trajes de astronautas, como si fueran sanitarios, le reprenden por salir al aire libre.

El vídeo muestra a los dos guardias gritándole. Acusan a la apestada de no llevar su mascarilla cuando fue a lavar su ropa, pero sobre todo de querer conversar con otra persona a unos pasos de su habitación, al aire libre.

“No tiene que tener sentido”, le dice uno de los guardias cuando la reclusa le explica que las normas son absurdas. También le indica que el resultado d su prueba de coronavirus era negativa. “El riesgo sigue siendo muy alto”, le responden los guardias.

En la posmodernidad a las personas se les puede encerrar con una acusación de “riesgo” sin que ninguna ONG defensora de los derechos humanos haya alzado la voz.

El vídeo muestra que los guardias vierten continuas amenazas. Le dicen a la reclusa que no puede transpasar una línes trazadas en el suelo y que si insiste puede ser multada con 5.000 dólares.

Al salir del campo de concentración Hodgson ha concedido varias entrevistas para narrar su pesadilla (*). “Te sientes como si estuvieras en la cárcel. Sientes que has hecho algo malo, es inhumano lo que están haciendo”, declaró.

Los guardias “llevan trajes de protección y todo. No quieren acercarse a ti porque creen que eres contagioso. Y te dejan literalmente en tu habitación. Y te dejan. No vienen a decir nada, no comprueban, no hacen nada”.

El centro de Howard Springs, en el Territorio del Norte de Australia, es uno de los campamentos dedicados a los repatriados. También se ha utilizado durante algún tiempo para aislar a las personas infectadas o simplemente a los contactos, incluso si dan negativo, como en el caso de Hodgson.

El 1 de diciembre la cadena de televisión pública australiana ABC informó de unas declaraciones del Ministro Principal del Territorio del Norte, Michael Gunner, diciendo que Howard Springs “no es una prisión, pero tampoco un patio de recreo”.

Los internados “están allí porque son positivos al covid o porque tienen un alto riesgo de ser positivos al covid“, añadió el ministro.

(*) https://www.news.com.au/lifestyle/health/health-problems/nt-hits-back-at-womans-viral-interview-about-howard-springs-internment-camp/news-story/43a56e8b349fef236d9fd79c3ee8a15c

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El ejército patrulla las calles de Holanda para imponer el estado de guerra

Este fin de semana en varias ciudades europeas se han celebrado manifestaciones contra la ley marcial, los confinamientos y el pasaporte de vacunas, sobre todo en Holanda y Austria, pero también en Barcelona, Belgrado, Belfast, Francia, Chipre, Rumanía y Eslovenia.

En Holanda tropas del ejército recorren las calles en auxilio de la policía para imponer el toque de queda y exigir el pasaporte de vacunas. Se han producido algunos enfrentamientos, tanto con la policía como con los soldados.

El gobierno dice que sólo era “un ejercicio militar”, es decir, que se entrenan para imponer el estado de guerra.

El viernes, Bélgica anunció el cierre de las escuelas infantiles y primarias durante las vacaciones de Navidad una semana antes de lo previsto. También ha impuesto las mascarillas en las aulas para los niños a partir de seis años.

Ayer los manifestantes se enfrentaron a la policía en la capital belga durante una manifestación contra el pasaporte de vacunas que contó con la asistencia de más de 25.000 personas.

La policía trató de disolver la manifestación lanzando gases lacrimógenos y chorros de agua. Los manifestantes respondieron con latas, petardos y fuegos artificiales, al grito de “libertad, libertad”. También quemaron papeleras y destruyeron varios vehículos policiales.

Cuatro manifestantes y dos policías resultaron heridos y fueron trasladados al hospital, y 20 personas fueron detenidas, dijo la policía.

Unidades de policía antidisturbios con escudos y cascos se desplegaron en los alrededores del barrio europeo, que alberga las instituciones de la Unión Europea. Varias carreteras estaban bloqueadas con barreras y alambre de espinos.

Además de los cañones de agua apostados en la ciudad, un helicóptero y drones sobrevolaban la zona.

Los manifestantes denunciaron las restricciones impuestas a la población desde el inicio de la pandemia, como la tarjeta sanitaria obligatoria para acceder a determinados lugares. También criticaron la cobertura de la crisis que han realizado los medios de comunicación.

Hace quince días, la policía se vio sorprendida por la magnitud de la movilización contra el pasaporte de vacunas, que reunió a 35.000 personas en la capital belga y provocó escenas de disturbios.

Vídeo de la batalla campal en Bruselas entre los antidisturbios y los manifestantes:

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71 detenidos durante las manifestaciones en Francia contra el pasaporte de vacunas

71 personas fueron detenidas, 24 de ellas en París, durante las manifestaciones del sábado contra el pasaporte sanitario y la vacunación obligatoria.

Durante las manifestaciones, que reunieron a 161.000 personas, de las cuales 11.000 en la capital, resultaron heridos 29 miembros de la policía.

En París, 21 manifestantes fueron detenidos. “27 policías y dos gendarmes resultaron heridos. Ningún manifestante resultó herido”, afirma el Ministerio del Interior.

Estas manifestaciones, que se producen una semana después de las movilizaciones del pasado sábado, que reunieron a cerca de 114.000 personas, se vieron empañadas por incidentes entre la policía y los manifestantes en varias ciudades, como Lyon, Nantes, Toulouse y París.

El 12 de julio Macron anunció nuevas medidas restrictivas, entre ellas la obligación de vacunarse para los trabajadores en contacto con personas vulnerables bajo pena de sanciones a partir del 15 de septiembre y la ampliación del pasaporte sanitario a partir del 21 de julio para que todos los franceses mayores de 12 años puedan acceder en particular a los lugares de cultura y a los recintos deportivos.

Varios departamentos, especialmente en el sur del país, han restablecido la mascarilla exterior obligatoria, así como el toque de queda a partir de las 11 de la noche.

—https://www.2m.ma/fr/news/francecovid-71-interpellations-lors-des-manifestations-de-samedi-contre-le-pass-sanitaire-20210725/

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Un ‘pequeño y miserable gusano’ como Assange no puede esperar nada bueno de los jueces

El destino de Julian Assange está en manos de un juez de apelación que es un amigo cercano de Alan Duncan, el antiguo ministro de Asuntos Exteriores que llamó a Assange “pequeño y miserable gusano” en el Parlamento.

El Lord Chief Justice Ian Burnett, el juez que pronto decidirá el destino de Assange, es un amigo personal de Duncan, que como ministro de Asuntos Exteriores organizó la expulsión de Assange de la embajada de Ecuador en Londres.

Los dos hombres se conocen desde su época de estudiantes en Oxford en los años setenta. En 2017 Burnett y su esposa asistieron a la cena de cumpleaños de Duncan en un club londinense solo para miembros, cuando Burnett era juez del Tribunal de Apelación.

Duncan fue ministro de Asuntos Exteriores para Europa y las Américas entre 2016 y 2019, y fue quien orquestó la campaña del gobierno británico para forzar la salida de Assange de la embajada ecuatoriana. Como ministro, Duncan no ocultó su animadversión hacia Julian Assange, al que n marzo de 2018 calificó de “pequeño y miserable gusano” en el parlamento.

En sus diarios recientemente publicados, “In The Thick of It”, Duncan admite haber organizado un reportaje del Daily Mail sobre Assange que se publicó al día siguiente de la detención del periodista en abril de 2019.

Duncan vio cómo la policía británica sacaba al editor de WikiLeaks de la embajada ecuatoriana a través de una transmisión en directo en la sala de operaciones del Ministerio de Asuntos Exteriores. Lo celebraron con champán.

Luego Duncan viajó a Ecuador para reunirse con el presidente ecuatoriano Lenín Moreno para agradecerle la entrega de Assange. Dijo que había regalado a Moreno “un hermoso plato de porcelana de la tienda de regalos del Palacio de Buckingham”.

“Tarea cumplida”, añadió.

Por su parte, Burnett, que ahora es el juez más poderoso de Inglaterra y Gales, se pronunciará pronto sobre la extradición de Assange a Estados Unidos, donde el fundador de WikiLeaks se enfrenta a una cadena perpetua.

Duncan escribe que en mayo de 2019, siendo ministro de Asuntos Exteriores mantuvo una conversación privada con Burnett, que no quedó registrada en los archivos del gobierno. Burnett le informó de una cena que había tenido con la entonces primera ministra Theresa May dos días antes.

Según Duncan y Burnett, no se discutió nada en relación con sus funciones como ministros o jueces.

Los diarios de Duncan destacan una cena de cumpleaños en junio de 2017 a la que asistieron Burnett y su esposa. La cena, celebrada en el club privado Beefsteak de Londres en vísperas de las elecciones generales, fue un “generoso regalo de David Ross”.

Ross, empresario y cofundador de Carphone Warehouse, ha financiado a una serie de diputados conservadores, entre ellos Duncan, y dio al Partido Conservador 250.000 libras para las elecciones de 2019.

Otros invitados fueron el multimillonario sirio-saudí Wafic Said. Desde hace mucho tiempo cercano a la familia real saudí, Said ayudó a negociar el enorme acuerdo de armas británico-saudí conocido como Al-Yamamah en la década de los ochenta.

La esposa de Said, Rosemary, que también estaba en la fiesta. Es otra de las principales donantes del Partido Conservador y ha financiado a Boris Johnson. Ha sido invitada a las reuniones del Grupo de Dirigentes de David Cameron, que reúne a los principales donantes del partido.

Otros asistentes a la cena fueron su colega y amigo íntimo William Hague, que era ministro de Asuntos Exteriores cuando Reino Unido decidió no reconocer el asilo de Assange del gobierno ecuatoriano.

También estuvo presente Salma Shah, asesora de Sajid Javid cuando, como ministro del Interior, certificó de forma controvertida la solicitud original de Estados Unidos para la extradición de Assange.

—https://declassifieduk.org/assange-judge-is-40-year-good-friend-of-minister-who-orchestrated-his-arrest/

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Un tribunal de Singapur encarcela a un vagabundo por incumplir la orden de confinarse en su casa

El jueves un tribunal de Singapur condenó a un Rozman Abdul Rahman, de 40 años, a siete semanas de cárcel por incumplir la orden de confinarse en su casa, a pesar de que no tiene casa.

Cientos de personas han sido encarceladas o multadas en Singapur por infringir las restricciones sanitarias.

El condenado regresó de Indonesia el 20 de marzo del año pasado. Un funcionario de inmigración le hizo firmar un aviso de que debía permanecer en su vivienda e indicó la casa de su hermanastra como lugar de cuarentena, pero en realidad carecía de hogar.

Durante el tiempo que debía confinarse, vivió en la calle, durmiendo en un aparcamiento, y luego se trasladó a un albergue para personas sin vivienda. También siguió trabajando como guarda de seguridad en una empresa de logística alimentaria. Su gerente afirmó que no tenía conocimiento de que Rahman no tuviera domicilio.

Tras no poder localizarlo, la policía acabó encontrando a Rahman a través de su empresario y lo detuvo. El jueves fue condenado a siete semanas de prisión tras declararse culpable a principios de este año.

“En medio de una crisis mundial, Rozman se encontró con una crisis personal: la falta de hogar. No tenía un lugar donde vivir. Tuvo que valerse por sí mismo en las calles”, dijo su abogado, Azri Imran Tan, añadiendo que su sentencia era una “cruel ironía del destino”.

Argumentó que “debe haber una distinción entre los que violan frívolamente la ley de confinamiento y los que no tienen otra opción”.

Mientras que su abogado pedía una detención breve y una multa, los fiscales acusaron a Rahman de poner deliberadamente a otros en riesgo de contagiarse, lo que podría haberle llevado a una pena de prisión de hasta seis meses.

El fiscal adjunto Lai Yan calificó la infracción de 13 días como algo “casi sin precedentes”. Se espera que Rahman recurra la decisión.

—https://www.rt.com/news/542134-homeless-man-jail-covid-rules/