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Categoría: Represión (página 12 de 67)

Un mecanismo de castigo que Israel heredó de Reino Unido: las ‘detenciones administrativas’

La “detención administrativa” es el arma legal utilizada por Israel contra los palestinos en los territorios ocupados. Consiste en enviar a los detenidos a prisión sin juicio, ni pruebas, ni defensa, ni delito, por meras “razones de seguridad”, mediante la aplicación de leyes militares de excepción inspiradas en la época colonial británica del Mandato después de la Primera Guerra Mundial.

Desde el inicio de la Guerra de Gaza, Israel ha intensificado este procedimiento arbitrario. El ejército ha encarcelado a 4.785 palestinos, el mayor número de palestinos enviados tras las rejas en “detención administrativa” en los últimos 30 años.

El número de personas encarceladas bajo este régimen legal en las prisiones israelíes ha aumentado de 1.320 antes del 7 de octubre a 2.870 después.

La “detención administrativa”, que Israel aplica a los palestinos desde 1967, está incluida en las leyes militares israelíes y se inspira en las leyes coloniales británicas sobre el estado de excepción.

El ejército israelí puede detener a palestinos en la ocupada Cisjordania como “detenidos administrativos” con el argumento de que “pueden cometer delitos en el futuro”.

Los palestinos detenidos comparecen ante un tribunal militar en un plazo de ocho días. El acusado no puede conocer la acusación formulada por los servicios de inteligencia ni las pruebas presentadas por el Shin-Bet, la organización de inteligencia interior, a los servicios de inteligencia militar y al tribunal, basándose en que podría haber “un fallo de seguridad”.

Por tanto, no existe ningún procedimiento legal que permita al detenido defenderse.

Los palestinos pueden ser encarcelados hasta por 6 meses sin conocer las acusaciones que se les imputan. Al final de los seis meses, la detención de un palestino que se remite nuevamente a un tribunal militar puede ampliarse varias veces. Algunas personas son puestas en detención administrativa cuatro veces por un período de seis meses y después de tres o cuatro meses son detenidas. “De nuevo. Hay algunos que han estado en detención administrativa durante más de quince años.

El 80 por cien de los palestinos detenidos después del 7 de octubre son condenados en régimen de “detención administrativa”. Incluso durante la primera y la segunda Intifada, cuando la tensión aumentaba en la región, estas cifras no habían sido tan altas.

“Israel está librando una guerra de venganza con una ola de detenciones. Está recurriendo al acoso, la humillación, la incitación, la destrucción de hogares y la tortura durante las redadas de detención, incluso en prisión. “Las condiciones de detención no tienen precedentes. Los presos son tratados brutalmente durante todo el día. Algunos han muerto de hambre, de frío, de acoso y de tortura”, lamentó.

Recientemente Israel incluyó a todas las personas con antecedentes penales en la lista de detención administrativa.

La Audiencia Provincial de Madrid legaliza «de facto» la irrupción policial en viviendas sin orden judicial

La Audiencia Provincial de Madrid ha absuelto del delito de allanamiento de morada a los agentes de la Policía Nacional que el 21 de marzo de 2021 echaron abajo con un ariete la puerta de una vivienda en la madrileña calle de Lagasca, a la que los policías ingresaron para imponer sanciones administrativas a las personas que allí se reunían, contraviniendo el confinamiento «blando» decretado por el gobierno del PSOE y Podemos, y que luego fue anulado por el Tribunal Constitucional. Los mandos policiales han celebrado la noticia. Leer más

Caza de brujas en las universidades de Estados Unidos contra los que defienden a los palestinos

Los estudiantes de Estados Unidos se han movilizado en defensa del pueblo palestino y las represalias han comenzado. La rectora de la Universidad de Pensilvania, Liz Magill, fue despedida el sábado porque los millonarios que la financian así lo han exigido.

En las universidades tampoco mandan los rectores sino los que ponen el dinero.

Junto con la rectora de la Universidad de Harvard, Claudine Gay, y la presidenta del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), Sally Kornbluth, Magill fue sometida a una audiencia macartista en la Cámara de Representantes.

Las directoras de tres de las instituciones académicas más prestigiosas de Estados Unidos han sido sometidas a un interrogatorio delirante por no impedir la “ola de antisemitismo” que azota a las universidades.

Durante los últimos dos meses, universidades y colegios de todo el país han tomado medidas para prohibir las protestas de estudiantes, tanto de los defensores de Palestina como de los judíos antisionistas. Las represalias menudean. Los estudiantes han sido expedientados y sus ofertas de trabajo revocadas.

La exhibición del documental “Israelismo”, que denuncia el lavado de cerebro de la juventud judía estadounidense por los sionistas, ha sido prohibida en el Hunter College de la Universidad de Pensilvania en Nueva York y en otros centros académicos.

La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, ha amenazado con retirar los fondos públicos de las universidades si los rectores no acaban con el “antisemitismo” en los campus universitarios.

La campaña represiva se ha extendido a los institutos. Los estudiantes de secundaria de Nueva York y San Diego que han convocado protestas contra la limpieza étnica en Palestina han sido denunciados como “antisemitas” por los medios de comunicación.

Cualquiera que se atreva a expresar oposición o incluso a cuestionar los crímenes israelíes debe ser silenciado y expulsado de la universidad, incluido en las listas negras, atacado y acosado por los sionistas en el campus y en los lugares de trabajo.

El objetivo central de esta caza de brujas es someter a las escuelas y universidades a la política exterior estadounidenseintereses, al Estado y a los militares. El pretexto es el de siempre desde 1948: el antisemitismo.

Dinamarca saca al ejército a la calle con el pretexto de las manifestaciones en defensa de Palestina

Como en el resto del mundo, en Dinamarca proliferan las manifestaciones en apoyo a Palestina, así como las pintadas denunciando la masacre que están cometiendo los israelíes en Gaza.

Israel presiona al gobierno, que califica la situación como una campaña “antisemita”. La manipulación va acompaña de los calificativos propios del momento, como el peligro de atentados terroristas.

El remedio del gobierno es sacar al ejército a la calle. Desde el miércoles los soldados daneses hacen guardia frente a la embajada de Israel y a la sinagoga de Copenhague, ha anunciado el Ministerio de Defensa danés (*).

La amenaza terrorista contra Dinamarca es grave, afirmó Peter Hummelgaard, el ministro de Justicia. “El conflicto en el Medio Oriente ha llevado a un aumento completamente inaceptable del antisemitismo y a una mayor incertidumbre entre los judíos de Dinamarca”, dijo.

Quienes están en peligro no son los palestino de Gaza, sino los judíos de Dinamarca. La policía no es suficiente porque está muy ocupada tratando de controlar las manifestaciones en defensa de los palestinos.

El apoyo del ejército a la policía “será evaluado continuamente”, afirmó el gobierno danés.

“Estoy feliz de que las fuerzas armadas estén reanudando su apoyo a la vigilancia policial de lugares en Copenhague. Esto liberará más manos para otras tareas policiales importantes”, dijo Hummelgaard.

(*) https://www.jpost.com/diaspora/antisemitism/article-776441

Las tropas israelíes violaron a un niño palestino que mantenían detenido

Josh Paul es un funcionario del Departamento de Estado de Estados Unidos que dimitió en octubre para protestar por la venta de armas a Israel. El lunes mantuvo una entrevista con la CNN para denunciar la violación de un niño palestino de 15 años por parte de las tropas israelíes.

El crimen fue aireado en 2021 por la ONG palestina DCIP (Defensa de los Niños Internacional / Palestina), que ahora ha sido prohibida en Israel, acusada de terrorismo. El ejército israelí ha asaltado sus oficinas y confiscado sus ordenadores.

La DCIP es la única organización palestina de derechos humanos centrada específicamente en los niños.

La violación se produjo en enero de 2021 en el centro de detención de Al Mascobiyya en Jerusalén Occidental. El niño fue violado con un objeto por su interrogador y obligado a ponerse contra la pared, donde le infligió fuertes dolores en los genitales.

La ONG denunció el ataque al Departamento de Estado después de que cientos de quejas quedaran sin respuesta ante los organismos israelíes.

Tras la denuncia, el ejército israelí allanó las oficinas de DCIP dos veces, el 19 de julio de 2021 y luego el 18 de agosto de 2022. Las dependencias fueron precintadas, al igual que las de otras siete ONG palestinas, como parte de lo que Amnistía Internacional ha calificado de “campaña de represión de la sociedad civil palestina”.

La organización ya había sido atacada por las tropas israelíes durante varios años antes de los registros. Querían paralizar la organización e impedir que revelaran las violaciones de derechos humanos cometidas por Israel contra los niños palestinos.

En octubre de 2021, la DCIP fue calificada como “organización terrorista” por Israel, junto con otras cinco ONG palestinas. La Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos condenó la medida como “un ataque frontal al movimiento palestino de derechos humanos y a los derechos humanos en todo el mundo”.

Desde la Segunda Intifada en 2000, cuando la DCIP comenzó a rastrear las detenciones de niños palestinos por parte del ejército israelí, han detenido, interrogado, procesado y encarcelado a aproximadamente 13.000 niños palestinos.

Cada año, el ejército israelí detiene a entre 500 y 700 niños palestinos.

Entre 2016 y 2022 la DCIP recopiló declaraciones juradas de 766 niños palestinos detenidos por el ejército israelí y procesados ​​en tribunales militares israelíes para documentar los malos tratos y torturas que sufrieron a manos de las tropas israelíes.

Redada de la policía alemana contra los colectivos que apoyan a Palestina

El 2 de noviembre el gobierno alemán disolvió Samidoun, un colectivo al que la policía acusa de festejar en Berlín el ataque del 7 de octubre contra Israel.

El jueves por la mañana el gobierno alemán va al grano y prohibe formalmente cualquier actividad política de Hamas o en apoyo a Hamas, que luego ha sido la señal para el inicio de una carga de la caballería ligera. Cientos de policías registraron los locales de los palestinos y de los defensores de Palestina en Alemania.

Hay que destacar cuatro circunstancias que convierten a la redada en un montaje, otro más. La primera es que si en Euskadi “todo es ETA”, en Alemania “todo es Hamas” ahora mismo, es decir, la policìa transforma a ciertas organizaciones en fetiches de la represión política.

La segunda circunstancia es que la redada llega inmediatamente después de otra contra el grupo reaccionario Reichbürger (Ciudadanos del Reich), otro de esos espantajos adscritos a la “extrema derecha” que no existe más en las redes sociales.

La tercera es que la intoxicación cierra un círculo de tautologías: los defensores de Palestina son de Hamas, una organización antisemita (yihadista, terrorista) exactamente igual que las de “extrema derecha”, todos los extremos son malos…

La cuarta no se debe olvidar nunca: el actual gobierno alemán que ha desatado la represión contra los propalestinos es, como el español, una mezcla empalagosa de socialdemócratas y verdes, entre otros condimentos.

El servicio secreto alemán asegura que Hamas tiene alrededor de 450 miembros en el país. Según dicen los espías, sus actividades van desde expresiones de simpatía y actividades de propaganda, como la campaña BDS, hasta actividades de financiación y recaudación de fondos para fortalecer a la organización (Hamas) en el extranjero.

Lo que realmente pretende la represión es paralizar las movilizaciones en apoyo a Palestina. Alemania acoge a una de las comunidades palestinas más grandes fuera de Medio Oriente. Las estimaciones la cifran en 175.000 ó 225.000 miembros y el objetivo real de la redada son organizaciones como Samidoun y la comunidad palestina en Alemania. El servicio secreto alemán la describe como “la organización más importante para los partidarios de Hamas en Alemania”. La sede de la asociación se encuentra desde hace décadas en Berlín sin que haya molestado a nadie nunca.

“Continuamos nuestra acción constante contra los islamistas radicales”, dice Nancy Faeser, ministra de Interior alemana. “Al prohibir a Hamas y Samidoun en Alemania, hemos enviado una señal clara de que no toleraremos ninguna glorificación o apoyo al terror bárbaro de Hamas contra Israel”, añadió.

Las redadas, que tuvieron lugar principalmente en Berlín, tenían como objetivo hacer cumplir las prohibiciones e investigar más a fondo a los colectivos propalestina, dijo el Ministerio de Interior alemán en un comunicado.

En total, 500 policías registraron 16 locales en Berlín y en los estados federados de Baja Sajonia, Renania del Norte-Westfalia y Schleswig-Holstein. Sólo en Berlín, más de 300 policías realizaron registros en 11 lugares para incautar pruebas y bienes. Siete búsquedas estaban relacionadas con Hamas y cuatro con Samidoun. Los registros se llevaron a cabo principalmente en las casas de simpatizantes y en las instalaciones de Samidoun.

El gazpacho antisemita, yihadista, chiíta, terrorista, neonazi, etc.

El gazpacho represivo no se acaba ahí. La semana pasada la policía allanó 54 lugares en todo el país. Esta vez la diana había cambiado un poco: comenzaba la investigación sobre una organización con sede en Hamburgo sospechosa de promover la “ideología del gobierno iraní” y posiblemente apoyar las actividades de Hezbollah en Alemania.

“Estamos siguiendo de cerca el escenario islamista”, dijo la ministra. “Los islamistas y antisemitas no pueden ni deben sentirse seguros en ningún lugar aquí”. Dijo que los miembros y partidarios de Hamas en Alemania también estaban comprometidos a influir en el discurso político y social de la propia Alemania.

Publicitariamente la represión contra los propalestinos se solapa cuidadosamente con otra redada contra Reichbürger (Ciudadanos del Reich), que es la única de la que se ha hecho eco la prensa española para confundir.

En diciembre del año pasado, la policía alemana ya detuvo a otros tantos miembros del mismo grupo en Frankfurt, calificado siempre de “extrema derecha” y acusado de intentar un golpe de Estado. El asalto al Congreso de Estados Unidos en 2021 ha debido causar furor entre los fiscales alemanes, que ya han descubierto dos golpes en menos de un año.

Esta vez la policía ha detenido a 20 personas que mantenían diversas cuentas en las redes sociales asociadas a fantasmadas del FBI del tipo QAnon.

En resumen: como dijo Angela Merkel en un discurso pronunciado ante la Knesset en 2008, Israel forma parte de la “razón de Estado” de Alemania.

Francia quiere deshacerse de los inmigrantes indocumentados

A Francia le esperan momentos muy difíciles porque una parte de su población, legal e ilegal, con o sin papeles, es musulmana y se manifiesta en contra del Estado de Israel y, en consaecuencia, de la política del gobierno al respecto.

La nueva ley contra los indocumentados es una amenaza latente en su contra. Los inmigrantes, sean legales o ilegales, con o sin papeles, se han convertido en una amenaza contra la seguridad interna.

El Senado francés ha reformado el proyecto de ley contra la inmigración ilegal. Inicialmente, la propuesta del ministro del Interior, Gerald Darmanin, no encontró apoyos, y ahora han endurecido el texto.

El gobierno autoriza exenciones para los trabajadores indocumentados que no tienen derecho a estar en Francia, pero que trabajan en sectores con escasez de mano de obra. Los senadores de la reacción creen que estos casos no deben convertirse en la regla, de lo contrario los inmigrantes ilegales encontrarán un vacío legal para residir en un país extranjero.

La reacción ha restringido aún más las posibilidades de los extranjeros de llevar a los miembros de su familia a Francia, eliminando la “ciudadanía por nacimiento” y las prestaciones sociales. Ha introducido cuotas para el número de llegadas. Ya no proporcionará servicios que no sea la atención médica de emergencia.

El ejemplo es Polonia, donde no hay manifestaciones a favor de Palestina y donde periodistas, como Pablo González, pueden permanecer en la cárcel indefinidamente, sin juicio, sin defensa y sin pruebas de ningún tipo.

La policía francesa utilizó ilegalmente una técnica israelí de reconocimiento facial

La policía francesa compró en secreto una aplicación israelí de reconocimiento facial de la que se ha servido durante ocho años ilegalmente, asegura el medio de investigación Disclose (1).

La empresa Briefcam suministró en secreto el sistema de reconocimiento facial en 2015, llamado “Video Synopsis”. Permite rastrear a una persona en una red de cámaras utilizando, por ejemplo, el color de su ropa.

También puede rastrear un vehículo mediante su matrícula o revisar varias horas de vídeo en tan solo unos minutos.

Hace ocho años la policía de los departamentos de Sena y Marne fue elegida para experimentar con la aplicación israelí. Dos años después, en 2017, la aplicación se implementó más ampliamente. La policía de Ródano, Norte, Alpes Marítimos y Alto Garona también fueron equipados con el mismo sistema.

Luego la unidad de policía encargada de las infiltraciones, escuchas telefónicas y seguimiento de delitos graves, el Servicio de Asistencia Técnica Interministerial (SIAT), también fue equipada con el mismo sistema.

El lema de Briefcam es “Transformar la videovigilancia en inteligencia activa”. Transformar el vídeo sin procesar en material procesable. También suministra alertas en tiempo real y perspectivas cuantitativas de las grabaciones de vídeo.

La empresa israelí fue adquirida por el monopolio de la fotografía Canon en 2018.

Israel tiene una amplia experiencia en el control de una población civil identificada como el “enemigo”: los palestinos. Al perfeccionar las técnicas de control social, Israel ha transformado los territorios palestinos en campos de prueba para las armas y tecnologías de vigilancia que el ejército israelí exporta a todo el mundo.

En su última obra, Antony Loewenstein rastrea la experiencia de Israel en las técnicas de control de masas. El autor es periodista de investigación independiente, autor de numerosos libros y varios documentales. También es cofundador de Declassified Australia. Ha escrito para el New York Times, The Guardian, The Washington Post y Al Jazeera, entre otros. Residió en Sudán del Sur en 2015 y en Jerusalén Este entre 2016 y 2020.

Una copia digital en inglés está disponible de forma gratuita en el sitio web de su editor (2) que, en solidaridad con Palestina, ha decidido ofrecer varias obras sobre la guerra en acceso abierto.

(1) https://disclose.ngo/fr/article/la-police-nationale-utilise-illegalement-un-logiciel-israelien-de-reconnaissance-faciale
(2) https://www.versobooks.com/en-gb/blogs/news/solidarity-with-palestine-free-resources-and-further-reading

Alemania no lava su mala conciencia apoyando a Israel: hace lo mismo de siempre

Los políticos alemanes y sus altavoces propagandísticos hacen gala de su apoyo incondicional a Israel con la retórica característica de la posguerra: como son los responsables del “holocausto”, deben expiar sus culpas apoyando incondicionalmente cualquier crimen que cometa Israel contra los palestinos.

Le quieren decir al mundo que han cambiado de verdad, que el antisemistismo no va a volver nunca y que son capaces de dar un giro de 180 grados a su pasado nazi.

En realidad, en Alemania las cosas siguen como siempre: el gobierno apoya al sionismo y vuelve a reproducir los progromos contra los… musulmanes (y de rebote contra los emigrantes y los refugiados). Sólo cambia la religión porque Israel es una democracia de verdad, la única de Oriente Medio y, como buenos colonos, los israelitas son mucho más parecidos a los europeos que los palestinos.

Naturalmente: los israelíes no son otra cosa que emigrantes, como los boers lo eran también en Sudáfrica: blancos y de confesión luterana. Mucho más “civilizados” que los negros autóctonos.

Un colono alemán relató su traslado como emigrante judío a Haifa, en Palestina. En 1935 zarpó del puerto alemán de Bremerhaven. En la popa el barco llevaba escrito su nombre en caracteres hebreos, “Tel Aviv”, mientras que una bandera con la esvástica ondeaba en el mástil trasero. El barco era propiedad de una organización sionista, mientras que su capitán era miembro del partido nazi (*).

Es una muestra de la colaboración entre el sionismo y el Tercer Reich, que hoy se ha convertido en una colaboración de Israel con la República Federal de Alemania. Las cosas no han cambiado mucho.

Por si aún no queda suficientemente claro, en un discurso el vicecanciller de Los Verdes, Robert Habeck, amenazó a “los musulmanes que viven aquí” con privarles de su “derecho a la protección contra la violencia de extrema derecha” si no “se distanciaban claramente del antisemitismo”. Cualquiera puede entender que se trata de una invitación abierta a los neonazis para aterrorizar a los inmigrantes y que la diferencia entre un nazi y un “verde” no es mucha.

El canciller Olaf Scholz ha avivado el ambiente de persecución con el lema que publicó una portada del Spiegel: “Por fin debemos expulsar a la gente a gran escala”.

El primer ministro bávaro, Markus Söder, pide “un debate fundamental sobre la integración y las sociedades paralelas”. Las reuniones “antisemitas”, es decir, en apoyo a Palestina, deberían “prohibirse y su participación tipificarse como delito”. A los ciudadanos con doble nacionalidad se les debe retirar el pasaporte alemán y los inmigrantes deben estar sujetos a pruebas de lealtad.

Durante semanas el periódico Bild ha difamado a todos los críticos de las brutales políticas del gobierno sionista como “enemigos de los judíos” y haciendo campaña a favor de la represión y la deportación.

Todos los partidos, desde la nueva Alianza de Sahra Wagenknecht hasta la AfD, quieren impedir que en Alemania entren más emigrantes y refugiados. La dirigente del Partido Verde, Ricarda Lang, y el ministro y presidente de los Verdes de Baden-Württemberg, Winfried Kretschmann, exigen más restricciones a la emigración, el asilo y el refugio. El número de entradas debería reducirse y las deportaciones deberían ser más rápidas.

Pero hay que aclarar lo más importante: el muro se levanta sólo en función de su origen nacional; si se trata de ucranianos, por ejemplo, hay que hacer una excepción… aunque lleguen cientos de miles.

Otra cosa importante: la mejor manera de que los emigrantes y refugiados se larguen consiste en… eliminar prestaciones sociales. Primero hay que reducirlas al mínimo de subsistencia, luego entregar vales en lugar de dinero y, finalmente, acabar con ellas lisa y llanamente. Los Länder y los municipios planean ahorrar alrededor de mil millones de euros a costa de los refugiados.

(*) W. Martini, Hebräisch unterm Hakenkreuz, Die Welt, 10 de enero de 1975, cit. Klaus Polken, The Secret Contacts: Zionism and Nazi Germany, 1933-1941, Journal of Palestine Studies, primavera-verano de 1976, pg. 65.

El gobierno británico prohíbe la identificación biométrica en los espacios públicos

El gobierno británico prohibirá la vigilancia permanente de los espacios públicos y la identificación biométrica. Fraser Sampson, comisionado de cámaras de vigilancia y biometría, dijo: “La pérdida de regulación y supervisión en esta área clave se produce justo cuando la evolución de la vigilancia biométrica impulsada por la inteligencia artificial la hace más importante que nunca”.

El Primer Ministro Rishi Sunak pretende hacer de Reino Unido un país cabecero en el mundo en inteligencia artificial y en noviembre organizará una Cumbre mundial sobre seguridad de la inteligencia artificial en Bletchley Park, el centro del espionaje británico durante la Segunda Guerra Mundial.

Durante diez años la policía británica ha estado utilizando cámaras de vigilancia y recolectando perfiles de ADN y huellas dactilares sin ninguna ley que lo autorizara.

El proyecto de ley de protección de datos e información digital, que actualmente está siendo estudiado por el parlamento, impide esas prácticas policiales, que han sembrado la desconfianza entre los británicos.

“El pueblo británico debería tener la tranquilidad de que estamos desarrollando las protecciones más avanzadas para la inteligencia artificial de cualquier país del mundo”, dijo Sunak.

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