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Categoría: Opinión (página 1 de 17)

Las recientes elecciones autonómicas evidencian el fracaso del estado español

El estado español y la estructura gobernante son consustanciales al bipartidismo. Desde la Restauración de 1874 tras la I República, existe en España un sistema de dos partidos que, en aquel momento, se fraguó entre el Partido Conservador y el Partido Liberal. En la actualidad, se llaman Partido Popular y Partido Socialista. La comparación no es nueva. Es un análisis que saltó a la palestra, con más fuerza, tras las movilizaciones del 15M en 2011.

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La paralización de la Vuelta Ciclista muestra que la lucha es el único camino

La rabia y la indignación de los pueblos del Estado español estallaron y la dignidad ocupó durante un mes calles y carreteras de ciudades y pueblos para intentar parar el insulto que suponía la participación del equipo representante del estado sionista en la Vuelta Ciclista.

70.000 civiles asesinados, de ellos 20.000 niños, cientos de médicos y de periodistas masacrados, la destrucción sistemática de casas, hospitales y escuelas, en definitiva la mayor masacre de la historia moderna y el dolor infinito de un pueblo defendiendo su tierra y su soberanía, han arrancado la máscara de “defensa de la democracia y de los derechos humanos “de gobiernos directamente cómplices del genocidio.

La izquierda europea lleva décadas estupidizada por la propaganda ideológica del imperialismo aceptando que sólo el Estado representante del capital – y por extensión el imperialismo – tiene el monopolio legítimo de la violencia y que todo el que se le opone es terrorista. La lucha de la Resistencia palestina, con todo su pueblo plural y unido a su lado, que sólo contempla la victoria o la muerte, ha vuelto a poner en primer plano la legitimidad incuestionable de la Resistencia frente al opresor y al invasor por todos los medios a su alcance.

No ha sido suficiente toda la basura informativa vertida desde los medios de comunicación –en su inmensa mayoría controlados por el sionismo– para deslegitimar la Resistencia Palestina calificándola de terrorista. La clase trabajadora y los pueblos han empezado a echar abajo el tinglado de mentiras levantado con tanto dinero y tantos poderes a su servicio.

Hasta el gobierno progre PSOE-Sumar ha tenido que correr a aplaudir la movilización para intentar ocultar su responsabilidad en admitir la presencia en la vuelta del equipo representante de Israel como antes lo había hecho en Eurovisión u otros eventos deportivos. Sólo la lucha de la gente en la calle, sancionada con multas, y con heridos y detenidos por las fuerzas represivas mandadas por ellos, ha permitido desvelar su cinismo por cuanto el gobierno central, los autonómicos y municipales de todo color político son responsables de:

— los miles de millones en gastos militares que van destinados a comprar y vender armas y material represivo de empresas israelíes o participadas por capital sionista
— la importante presencia, ideológica y técnica, del Mossad, entre los cuerpos represivos del Ministerio del Interior y de policías autonómicas y municipales
— la gigantesca penetración en universidades, dirigiendo la investigación a su servicio, en la industria farmacéutica, en instituciones culturales, etc.

En definitiva, tanto el gobierno central como las fuerzas políticas que lo sustentan, son responsables de mantener en vigor el Tratado Comercial Preferente entre la UE e Israel –principal sustento económico del Estado sionista – y de mantener las relaciones diplomáticas con él.

Finalmente, también las movilizaciones masivas en apoyo del pueblo palestino que han obligado al gobierno a anunciar medidas “urgentes” para interrumpir el comercio de armas con Israel – que aún hoy no se han aprobado –, han permitido poner en evidencia lo que permanecía oculto: que el Estado español es un estado intervenido y sometido a los intereses de potencias extranjeras. Ya puede el gobierno anunciar medidas para interrumpir el suministro de armas al estado sionista, que mientras sigamos perteneciendo a la OTAN y teniendo Bases norteamericanas en nuestro territorio, el Reino de España seguirá siendo una plataforma de ataque a otros pueblos a las órdenes del imperialismo yanki.

La lucha es el único camino en apoyo a la Resistencia Palestina, contra el Rearme y la Militarización Social, por la salida de la OTAN y de la UE y el desmantelamiento de las bases.

declaración de la Coordinación de Núcleos Comunistas
16 de setiembre de 2025

Los dioses de la guerra y de la muerte: Tánatos, Ares y Keres

El dios griego Tánatos, el de la muerte “dulce”, hace años que sobrevuela las asambleas generales de la OMS protegido por el complejo químico-farmacéutico-biotecnológico, como se puso en evidencia en el año 2020 al implantar un estado de excepción mundial y al modificar el Reglamento Sanitario Internacional con el subterfugio de que “la finalidad y el alcance de este Reglamento son prevenir la propagación internacional de enfermedades, prepararse para esa propagación y protegerse contra ella” (1).

El dios griego de la guerra, Ares, quizás fue el menos popular de todos los dioses del Olimpo debido a su temperamento explosivo, su agresividad y su insaciable sed de conflicto (2).

Pues bien, Ares, protegido por el complejo militar-industrial, sobrevuela todas las cumbres de la OTAN, en especial la última de ellas realizada en la Haya el 24 y 25 de junio, en la cual Kaja Kallas, Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad lo expresaba así: “El problema con el gasto en defensa es que cuando realmente se necesitan las capacidades de defensa, es demasiado tarde para hacer nada al respecto. Hay que invertir cuando estamos en tiempos de paz”.

Y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen lo remataba de esta forma: “Acabamos de debatir la importancia de que Ucrania invierta en su extraordinaria, ágil e innovadora industria de defensa” (3).

Acompañando al dios Ares se estableció en La Haya el llamado “Escudo Naranjo” que prohibió los vuelos en un radio de 16 kilómetros de la ciudad y se instalaron cinco kilómetros de vallas alrededor del lugar donde se celebraba la cumbre. Ares estuvo bien protegido por un contingente de 35.000 Keres (Espíritus de la muerte violenta) entre policías y militares.

Todo ello para aprobar una Declaración Final de cinco puntos, dos de los cuales establecen:

“2. Unidos frente a profundas amenazas y desafíos en materia de seguridad, en particular la amenaza a largo plazo que representa Rusia para la seguridad euroatlántica y la amenaza persistente del terrorismo, los Aliados se comprometen a invertir cada año el 5 por cien de su PIB en las necesidades esenciales de defensa.

  1. Los Aliados acuerdan que este compromiso del 5 por cien incluirá dos categorías esenciales de inversiones en el ámbito de la defensa. Los Aliados destinarán al menos el 3,5 por cien de su PIB cada año, sobre la base de la definición acordada de gastos de defensa de la OTAN, de aquí a 2035, para financiar las necesidades esenciales en materia de defensa y alcanzar los objetivos de capacidad de la OTAN […] Y los Aliados dedicarán hasta el 1,5 por cien de su PIB cada año, entre otras cosas, a la protección de nuestras infraestructuras críticas, la defensa de nuestras redes, la garantía de nuestra preparación y resiliencia civil, la liberación de la innovación y el fortalecimiento de nuestra base industrial de defensa […] Los Aliados reafirman su compromiso soberano y duradero de apoyar a Ucrania, cuya seguridad contribuye a la nuestra, y, con ese fin, incluirán contribuciones directas a la defensa y la industria de defensa de Ucrania en el cálculo del gasto de defensa de los Aliados” (4).

La realidad es que en el plazo de 10 años (2025 a 2035) el 5 por cien anual del PIB en dicho periodo, supondrá en gasto militar en la zona euro, más Gran Bretaña y Noruega, de 10 billones de euros en valores constantes de 2024, o comparando la cifra con el PIB de España, supone su PIB total durante 6,5 años.

Y el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, anticipó que el apoyo militar destinado a Ucrania podría superar los 50.000 millones de euros durante 2025, tomando en cuenta que en los primeros seis meses del año ya se han comprometido más de 35.000 millones (5).

Nadie diría que han pasado miles de años desde que las guerras, las muertes, las destrucciones, las pestes hacían mellas en las ciudades antiguas. Continúan hoy con más intensidad que nunca ofreciendo al altar del sacrificio de Ares cientos de miles, millones de cuerpos humanos: Afganistán, Irak, Siria, Libia, Palestina, Sudán, Congo, Yemen, Rusia, Ucrania […] para satisfacción de las Keres enviadas por las “democracias occidentales”, que sobrevuelan los campos de batalla para apoderarse de los despojos.

Al parecer, las masacres de los últimos años no han sido de la satisfacción de los dioses, a tenor de los acuerdos de la citada cumbre expuestos en el texto final de la misma. La diferencia respecto a la antigüedad greco-romana es que llamaban a las cosas por su nombre: guerra y muerte; y hoy los nuevos dioses han inventado una neolengua en la cual guerra se convierte en defensa y muerte en seguridad, renombrando las realidades con eufemismos para enmascararlos.

El gasto militar de la OTAN en el año 2024 fue de 1.210 dólares de media per cápita. Estados Unidos encabezó la partida con 2.239 dólares por habitante, seguido de Noruega con 1.754 dólares y Suecia con 1.185.

En 2024 la mayoría de países de la OTAN aumentaron su gasto en defensa respecto a 2023, con una media del 10,88 por cien. Destacan los fuertes incrementos de República Checa (+54,65 por cien), Rumanía (+45,63 por cien) y Turquía (+44,09 por cien). España también elevó su inversión, con un crecimiento del 9,32 por cien. Polonia es el país de la OTAN que más gasta en defensa en relación a su PIB (al que destina un 4,12 por cien), al que siguen Estonia (3,3 por cien) y Estados Unidos (3,38 por cien).

En 2024 el número de militares activos en los países de la OTAN lo encabezó Estados Unidos con más de 1,3 millones de efectivos, seguido de Turquía con 481.000, Polonia con 216.100 y Francia con 204.700. España, con 117.400 militares, se sitúa en un nivel medio-alto dentro de la Alianza, tras Alemania, Italia y Reino Unido (6).

Entre todos los estados miembros de la OTAN disponen de una población de aproximadamente 973 millones de personas que, si la multiplicamos por los 1.210 dólares de gasto militar por persona, nos da una cantidad de 1.177.330.000.000 dólares anuales. Suficiente para acabar con todas las penalidades existentes en el mundo.

Ya disponemos de las cifras y de las intenciones. Ahora cabe determinar qué hacer para destruir este conglomerado mortal y cuál debe ser la responsabilidad del proletariado para este menester, ya que es el único que paga estos presupuestos y el único que es carne de cañón en las contiendas.

(1) https://apps.who.int/gb/ebwha/pdf_files/WHA77/A77_ACONF14-sp.pdf
(2) https://www.loebclassics.com/view/LCL057/2007/volume.xml
(3) https://united24media.com/es/world/cumbre-de-la-otan-de-2025-impulso-historico-para-un-aumento-del-5-de-la-defensa-y-las-fuerzas-armadas-asi-es-como-ocurrio-9467
(4) https://www.nato.int/cps/en/natohq/official_texts_236705.htm
(5) https://www.contrareplica.mx/nota-Apoyo-militar-de-la-OTAN-a-Ucrania-superaria-50000-millones-de-euros-en-2025–20252569
(6) https://www.epdata.es/datos/gasto-ejercitos-paises-defensa-seguridad-otan-defensa-estadisticas-datos-graficos/668

Conocer al enemigo

Conoce a tu enemigo y conócete a ti mismo, y saldrás triunfador en mil batallas
(Sun-Tzu, El arte de la guerra)

En mis artículos hago constantemente referencia y denuncia de las atrocidades que nos envuelven, así como donde tienen lugar, quienes son los autores, quienes los beneficiarios, quienes los perjudicados, que mecanismo utiliza el capital, como consigue la adhesión de una parte importante de la población… A veces inundo con cifras, datos, que a primera vista pueden parecer superfluos, pero simplemente son para poder conocer el terreno que pisamos. De lo contrario podemos hacer castillos en el aire que pueden reconfortar nuestro espíritu, pero lejos de la cruda realidad.

Y, no es para sumirnos en un derrotismo alejado de cualquier proyecto transformador, sino para poder calibrar nuestras fuerzas, dosificarlas y organizarlas para atacar con el máximo rigor, los puntos más débiles del capital.

La costumbre de defender que el capitalismo está en permanente crisis y anunciar de forma constante que está a dos pasos del hundimiento, que la revolución está al otro lado de la puerta, que la organización tiene que estar de guardia permanente para asumir los combates decisivos, es el credo del catastrofismo. Desgraciadamente, generaciones enteras de militantes se han consumido en él, y un buen número de ellos han renunciado al marxismo, o renegado de él. Tal es la triste realidad del catastrofismo.

Esta teoría no funda la perspectiva de comunismo, la actividad revolucionaria y la convicción militante sobre un análisis materialista, histórico y dialéctico de las contradicciones de clase, sino sobre un inmediatismo mecanicista, en el cual la justificación teórica tiene por única función legitimar la urgencia del sacrificio militante para las necesidades de la organización.

En “El estado y la revolución” Lenin expresa que los centros reales de poder político radican en la burocracia estatal, que ni siquiera las victorias parlamentarias de los partidos obreros entregarán a la clase obrera el control del Estado. En cuanto a las burocracias, han sido estructuradas de tal manera que imposibilitan la participación directa de la clase obrera en el ejercicio del poder burocrático. Dado que los Parlamentos son impotentes y las burocracias impermeables, el único medio a través del cual la clase obrera podría detentar el poder estatal sería aplastando el aparato del Estado en su conjunto.

¿Son válidas hoy las afirmaciones de Lenin en las condiciones históricas de hoy?

En el siglo XIX el mundo de las clases sociales era todavía simple y transparente. Entre la clase de los capitalistas, es decir, de los propietarios privados de los medios de producción social, y la clase trabajadora asalariada, que no poseía nada más que su fuerza de trabajo, se encontraba la clase de los llamados pequeño-burgueses. Esta antigua clase media se destacaba para poseer pequeños medios de producción (oficinas, talleres, tiendas, etc.) en los cuales empleaba principalmente su propia fuerza de trabajo y la de su familia para vender sus propios productos al mercado. La expectativa de los marxistas era que estos «pequeño-burgueses» irían desapareciendo despacio a causa de la competencia de las grandes empresas capitalistas, hasta que la sociedad quedara polarizada a sus dos clases principales, la burguesía y el proletariado.

Pero ya a comienzos del siglo XX hubo en la social-democracia alemana el debate entre Bernstein y Kautsky sobre la “nueva clase media”. En él se referían a determinadas funciones técnicas, económicas e intelectuales que habían resultado del proceso de socialización capitalista (administración, ingeniería, formación, educación, sistema de salud, sistema de comunicación, esfera pública mediática, instituciones de investigación etc.) de la cual surgió una nueva categoría social, que, según el viejo esquema, no era “ni carne ni pescado”.

No se trataba de capitalistas, porque no representaban ningún gran capital monetario; tampoco se trataba de pequeño-burgueses clásicos, porque no poseían los medios propios de producción; sin embargo tampoco se trataba de proletarios, porque no eran empleados como “productores directos” sino como funcionarios del desarrollo capitalista de las fuerzas productivas en todos los ámbitos de la vida.

Las estructuras de clase de las sociedades capitalistas se han modificado: La pequeña burguesía tradicional ha ido menguando. Las posiciones contradictorias dentro de las relaciones de clase han aumentado y al mismo tiempo muchas de ellas se están empobreciendo de forma creciente. Pero la burocracia se ha modernizado y aumentando.

La nueva clase media decae, es verdad, pero no para convertirse en el proletariado industrial clásico de los productores directos del siglo XIX, pues se está convirtiendo en una minoría que va desapareciendo poco a poco. De forma paradójica, en palabras de Robert Kurz, la “proletarización” de las capas cualificadas está ligada a una “desproletarización” de la producción en los centros del mundo capitalista occidental. En este contexto, los ideólogos de la clase media en caída reclaman para sí la vieja “lucha de clases del proletariado” para un retorno al llamado “Estado del Bienestar”. Este ha sido el discurso de unas clases medias que desprecian al proletariado y al mismo tiempo son odiadas por el capital. Ejemplos los tenemos en Podemos, Sumar, IU, ERC, Sortu, CUP, etc.

Un Estado del Bienestar que I.Wallerstein lo plantea así: “La ampliación de los derechos de los trabajadores y ciudadanos de Europa y Estados Unidos desde la mitad del siglo XIX tenía como correlación la exclusión de la mayoría de la población mundial de estos mismos derechos y beneficios. Esta ampliación de derechos fue un intento del poder occidental de cooptación de una clase obrera cada vez más numerosa y militante. Se los hizo una triple oferta: el derecho de voto, el Estado del bienestar y una doble nacionalidad (la de los Estados y la del mundo blanco, es decir, el racismo)”.

“Esta estrategia tuvo un éxito enorme en la transformación de las “clases peligrosas” de Occidente en una “oposición responsable” limitada a las reclamaciones sindicales para disfrutar de una parte del pastel. Esta estrategia salió demasiado cara cuando se amplió para incluir la promesa de “desarrollo económico” no occidental a raíz del aumento de los movimientos revolucionarios al llamado Tercer Mundo. Permitir que el resto del mundo participara en el reparto del pastel era demasiado costoso para la economía capitalista. Se podía permitir el reparto para unos centenares de millones de trabajadores occidentales manteniendo la rentabilidad del sistema, pero si se hacía el mismo para miles de millones de trabajadores del tercer mundo, no quedaría nada para la acumulación del capital.

“A partir de la década de los 80 quedó claro que el capitalismo mundial no podía satisfacer las demandas del Tercer Mundo (relativamente poco para cada cual, pero para mucha gente) y de la clase obrera occidental (para relativamente poca gente, pero mucho por cada cual)”.

El texto del último artículo (1 de septiembre de 2019) escrito por Wallerstein poco antes de su fallecimiento, en agosto de 2019, termina de esta forma: “He indicado en el pasado que pienso que hay una lucha crucial, que es la lucha de clases. Lo que puedan hacer quienes vivan en el futuro es luchar consigo mismos para que este cambio sí sea real”.

Volviendo al principio sobre conocer al enemigo, tal vez, por que me atrajo, cuando lo leí, la novela de Iván Turguénev escrita en 1877 “Suelo Virgen” en la cual uno de sus diálogos es el siguiente:

“— He ahí nuestro problema, Alexéi Dmítrich: ¡no conocemos a nadie! Queremos actuar, queremos girar el mundo cabeza abajo, pero vivimos fuera de ese mismo mundo, sólo con dos o tres amigos, apretados en el mismo lugar…

En primer lugar, y relativo a los enemigos, recuerda los versos de Goethe: Wer den Dichter will versteh’n, Muss in Dichter’s Lande geh’n… (Quien quiere al poeta entender, debe en su tierra vivir…)

A los que yo añado: Wer die Feinde will versteh’n Muss in Feindes Lande geh’n (Quien quiere al enemigo entender, debe en su tierra vivir…)

Estar apartado de nuestros enemigos, no conocer sus hábitos ni su vida… es absurdo. ¡Ab-sur-do!… ¡Sí! ¡Sí! Si yo quiero matar un lobo en el monte, he de conocer todos sus escondites…” (*)

Sin duda debemos eliminar los depredadores, cautelosamente, pues son astutos y peligrosos, lo demuestran constantemente: una guerra por aquí, otra por allá, una crisis, un despido, una censura, una represión, una imposición, una amenaza…, al mismo tiempo que alguna zanahoria. Evidentemente es mayor el palo que la zanahoria, pero los llamados medios de comunicación están para disfrazarlo.

Pero, ¿cómo se las arregla el enemigo para mantener su dominio al mismo tiempo que consigue la aceptación de una mayoría social?

En otras ocasiones he ofrecido datos sobre el empleo en España y resulta que la mayor empresa es la “funcionarial” integrada por tres millones de personas con estatus de funcionario público, ya sea de carrera o por mérito, fijo o temporal. ¿Dónde ubicar este proletariado? O ¿No es proletariado? ¿O es la burocracia estatal que denunciaba Lenin? De ser así, ¿Podemos suponer que forman parte de las tropas de infantería del enemigo y que actúan bajo sus órdenes?.

Recordemos el año 2020, el estado de sitio mundial con el subterfugio de una pandemia. ¿Quiénes eran los que impedían a los niños jugar entre ellos? ¿Quiénes eran los que impedían pasear? ¿Quiénes eran los que inoculaban sustancias desconocidas sin saber sus propiedades? ¿Quiénes eran los que impedían visitar a padres madres o abuelos? ¿Quiénes eran los que imponían multas administrativas? ¿Quiénes eran los que imponían el uso de bozales? ¿Quiénes eran los que intoxicaban mediante los medios de comunicación?

Eran funcionarios, de los que Max Weber denomina: “Cuando se halla plenamente desarrollada, la burocracia se rige, en un sentido específico, por el principio de sine ira ac studio (Sin odio ni pasión)”, tan solo obedeciendo órdenes, sin cuestionar su validez o justeza. Y una pregunta a continuación: ¿Son parte del enemigo?

Si llegamos a la conclusión que es así, debemos saber dónde se esconden. Lo más vistoso son los acuartelamientos militares y policiales, en los partidos políticos, en los sindicatos, en los ambulatorios y hospitales, en las oficinas públicas, en la televisión, la radio, la prensa, a continuación en las escuelas y universidades.

Lo que hemos de conocer de nuestro enemigo principal, el asentado en nuestra geografía, en los consejos de administración de las grandes corporaciones, en las fundaciones, etc., no son los dimes y diretes de los programas rosa de la televisión, ni los memes a través de los teléfonos móviles, ni las imbecilidades de los llamados “influencers”, ya que todos ellos son asalariados del capital cuyo objetivo es desviar la mirada sobre el fondo político, económico y cultural, y atraer la vista hacia la superficialidad de las cosas, como más efímeras y morbosas, mejor.

Hay quienes plantean una diferencia sustancial entre enemigos principales y enemigos secundarios. Y que se debe establecer una alianza con los secundarios para derrotar al principal.

En nuestra vida cotidiana, poco nos importa si el enemigo es principal o secundario, pues la realidad nos está enseñando que la alianza existente es entre estos dos tipos de enemigos con el objetivo común de mantener el stato quo, ya sea extrayendo la plusvalía, ya sea alienándolo desde la escuela, ya sea cooptándolo para ejercer como felón.

Al enemigo principal no darle tregua, al secundario intentar un diálogo con parte de él, para acercarlo a la trinchera proletaria, pues algunos de ellos no se diferencian mucho de cualquier trabajador al pie de una máquina, cadena de montaje o caja de un supermercado, ya que como también explica Weber: “En el campo de la investigación e instrucción científica, la burocratización de los institutos de investigación, siempre existentes en las universidades, es una función de la creciente demanda de medios materiales de administración. El laboratorio de Liebig, en la Universidad de Giessen, fue el primer ejemplo de gran empresa en este campo. A través de la concentración de estos medios en manos del privilegiado director del instituto, la masa de investigadores y docentes se ve separada de sus ‘medios de producción’, tal como los obreros han quedado separados de los suyos en la empresa capitalista”.

El enemigo principal utiliza, además de la burocracia, a las personas más vulnerables, para edificar la cultura del victimismo. Si solamente miramos las llamadas víctimas y nos solidarizamos con el poder para su protección, incluso las glorificamos, abonamos el terreno de los poderosos, los cuales están felices de repartir ciertas migajas que los eleva al rango de beneficiarios sociales y con ello aumentan su poder.

Utilizar el victimismo como arma puede volverse contra nosotros, ya que las llamadas víctimas suelen reclamar para ellas lo que es negado a la mayoría, pues las víctimas no acusan al poder de su situación, al contrario, se adhieren al mismo para reclamar que recete paliativos para ellas, situándose inconscientemente, de este modo en terreno enemigo. Por lo tanto también hay que conocer el origen y los promotores del victimismo que, como el Dios Jano, el de las dos caras, son al mismo tiempo los causantes de las agresiones y los presuntos salvadores de las que ellos producen.

Epílogo:

Para combatir a un adversario se necesita ante todo conocer su punto de vista. La ignorancia jamás ha podido servir de argumento.

Conocer el terreno enemigo, si solo sirve para recrearnos en la denuncia de sus atrocidades, de poco va a servir. Este conocimiento debe utilizarse para elaborar propuestas de futuro antagónicas a las emanadas desde las instancias del Poder, que, como he escrito en anteriores ocasiones, un paso importante debería ser el organizativo, agrupando a personas que sean capaces de ir tejiendo una red en la cual, sean capaces de reproducir, en nuestro tiempo y contexto social, uno de los conceptos y llamamientos del Ché: “Crear uno, dos, tres Vietnam”.

(*) https://ww3.lectulandia.com/book/suelo-virgen/

El Tribunal Penal Internacional está para los colonizados no para los colonizadores

El fiscal del Tribunal Penal Internacional, Karim Khan, ha emitido órdenes internacionales de detención contra dirigentes del gobierno israelí y de Hamas. Es la primera vez en la historia que un tribunal sienta en el mismo banquillo a las víctimas y a los victimarios.

Biden dice que poner a ambos (Israel y Hamas) en pie de igualdad es escandaloso, lo cual es cierto. Hay dos por tres, pero debemos olvidarnos de los tres de Hamas y ya sólo quedan dos: los dirigentes israelíes, es decir, el primer ministro israelí, Netanyahu, y el ministro de Defensa, Yoav Gallant.

El secretario de Estado estadounidense Anthony Blinken, propone represalias: imponer sanciones a los miembros del Tribunal Penal Internacional.

Israel se aferra a una ley estadounidense que otorga al Presidente el poder de invadir la sede del Tribunal en La Haya, es decir, atacar militarmente a Países Bajos, un país que pertenece a la OTAN.

“Si se emite una orden de detención contra los dirigentes israelíes, lo interpretaremos no sólo como una amenaza a la soberanía de Israel sino a la soberanía de Estados Unidos. Nuestro país demostró en la Ley de Protección de los Miembros del Servicio Estadounidense hasta dónde llegaremos para proteger esa soberanía”, escribieron doce senadores estadounidenses en una carta amenazante a Karim Khan, el fiscal jefe del Tribunal.

La Ley de Protección de los Miembros del Servicio Estadounidense (Aspa), propuesta por el senador Jesse Helms en 2002 y aprobada luego por el Congreso, garantiza la impunidad de los diplomáticos, militares y funcionarios de Estados Unidos ante el Tribunal Penal Internacional.

Estados Unidos impone sus normas al mundo y no se somete a ninguna de ellas. Ahora lo llaman “orden internacional basado en reglas” y empieza tras los atentados contra las Torres Gemelas de 2001 y el comienzo de la invasión militar de Afganistán, donde los estadounidenses ya tenían previsto cometer “interrogatorios reforzados” y otros crímenes de guerra.

Estados Unidos no se ha incorporado al Estatuto de Roma de 1998 que creó el Tribunal Penal Internacional. No va a entregar a ningún estadounidense a ningún tribunal internacional por ninguna clase de delitos, y menos si se cometen en el ejercicio de funciones públicas.

Por su parte, los aliados de Estados Unidos se comprometen a no entregar al Tribunal a ningún ciudadano estadounidense. Si Netanyahu y Gallant viajan a España, ¿los detendrá la Guardia Civil?, ¿los extraditará la Audiencia Nacional a La Haya?, ¿se enfrentará el gobierno de Madrid a Estados Unidos?

La ley Aspa faculta al Presidente de Estados Unidos para adoptar “cualquier medio”, incluida un ataque militar, para liberar a un ciudadano estadounidense detenido por el Tribunal Penal Internacional.

Por eso se la conoce como la “Ley de la Invasión de La Haya”, ya que la liberación forzosa de ciudadanos estadounidenses sólo podría lograrse mediante un ataque contra Países Bajos.

El Tribunal Penal Internacional se creó para los colonizados, no para los colonizadores. Está para Hamas, no para Israel. Es el perro guardián de los imperialistas, que para eso lo financian con 150 millones de dólares, junto a otros conocidos benefactores de la humanidad, como la Fundación Soros.

Netanyahu y Gallant no tienen ningún motivo para preocuparse, mientras Estados Unidos y la Unión Europea sigan apoyando a Israel. Como ha amenazado Netanyahu, quien debería preocuparse es el fiscal Karim Khan.

Lo mismo que Estados Unidos, Israel jamás se someterá a una jurisdicción internacional, ya sea el Tribunal Penal Internacional o el Tribunal Internacional de Justicia, incluso corriendo el riesgo de ser expulsados de la ONU.

La ONU sigue la misma ruta frustrante que la Sociedad de Naciones

El Tribunal Internacional de Justicia, uno de los organismos estelares de la ONU, ordenó a Israel que adoptara las medidas necesarias para evitar la comisión de un geocidio en Gaza.

No sirvió para nada.

El Consejo de Seguridad de la propia ONU exigió a Israel un alto el fuego que ha tenido el mismo destino vacío. El mismo brindis al sol.

La ONU corre el riesgo de convertirse en una institución estéril, lo mismo que la Sociedad de Naciones en el periodo de entreguerras (1919-1939).

El derecho internacional vuelve a su origen tradicional: el “ius bellum”. La paz es sólo un alto el fuego entre dos batallas.

El fracaso de la ONU es el de los países que la integran y, muy especialmente, de aquellos que han convertido la guerra en la razón misma de su existencia, empezando por Estados Unidos y sus secuaces.

La OTAN debió disolverse hace décadas. Su ampliación hacia países que no forman parte del “Atlántico Norte” la ha convertido en un organismo ilegal, es decir, contrario al derecho internacional.

A ningún habitante de este planeta debería extrañar que haya quien esté empeñado en hacer que la OTAN desaparezca, incluso recurriendo al único lenguaje que la OTAN entiende, es decir, por la fuerza de las armas.

Pero la inutilidad de la ONU ha alcanzado un grado muy preocupante con la terrorífica agresión militar contra la población palestina de Gaza. Si la ONU no puede hacer nada frente a un crimen contra la humanidad, es mejor que desaparezca también. Nadie se llamaría engaño por ello.

Además de la paz, la ONU nació en la posguerra para descolonizar y nunca debió admitir la creación de un Estado colonial como el de Israel. Es una vergüenza internacional que los palestinos estén marginados de todos los foros internacionales, incluidos aquellos que tratan sobre ellos mismos, como las negociaciones de un alto el fuego en Gaza, sin ir más lejos.

Es intolerable que Israel pueda atacar un edificio protegido por el derecho internacional, como ha ocurrido en Damasco, sin que tenga consecuencias. Además de una provocación, un ataque de esa naturaleza es una declaración de guerra contra Siria y contra Irán.

Nadie debería echarse las manos a la cabeza si estos dos países responden con la fuerza a la agresión de Israel.

Lo mismo cabe decir del asalto a la embajada de México en Quito por parte de la policia ecuatoriana, todo un signo de los nuevos tiempos que corren.

La lista de agravios es interminable y tiene aspectos que nadie debería olvidar, como la persecución de Putin, un jefe de Estado, por parte del Tribunal Penal Internacional.

La normalización de las violaciones del derecho internacional es una tendencia muy preocupante, tanto como el hecho de que haya quien las aplauda, a veces en nombre de los derechos humanos o cosas parecidas.

Una toga no puede encubrir una farsa. El orden mundial no se basa en reglas, sino en normas jurídicas internacionales, y nadie debería admitir ninguna regla que derive del empleo ilegítimo de la fuerza armada.

Sapere aude! (¡Atrévete a saber!) ¡Es tan cómodo ser menor de edad!

La mayoría de los hombres, a pesar de que la naturaleza los ha librado desde tiempo atrás de conducción ajena (naturaliter maiorennes), permanecen con gusto bajo ella a lo largo de la vida, debido a la pereza y la cobardía. Por eso les es muy fácil a otros erigirse en tutores… Por cobardía pagamos al sacerdote para que nos garantice el cielo y al médico para que nos garantice la salud (Kant)

Este llamamiento de Inmanuel Kant en su ensayo “¿Qué es la Ilustración?” (1) podemos trasladarlo perfectamente a la actualidad rememorando el golpe de estado mundial establecido a partir del 11 de marzo del 2020, golpe de estado del cual estamos todavía purgando unas penas sin haber cometido delito. ¿O sí?

Porque no querer saber, no querer pensar, puede, en según qué circunstancias, convertirse en cómplice de los delincuentes, en una colaboración necesaria para la consumación del delito.

No trato de hacer apología de Kant, pues dejó muy claro que los individuos pueden hacer críticas en todos los aspectos, incluido el Estado, pero dichas críticas no desligan a los hombres de cumplir con sus obligaciones y con las leyes, como gran defensor que fue de la monarquía, el capital y el Estado. Pero incluyó un llamamiento a los miembros de las congregaciones religiosas para que en sus ámbitos defendieran las tesis ilustradas frente a los dogmas religiosos que en el ensayo mencionado lo expone así: “Pretender que los tutores del pueblo (en cuestiones espirituales) sean también menores de edad, constituye un absurdo capaz de desembocar en la eternización de la insensatez”.

Hoy, con las religiones en declive, ocupando su puesto las congregaciones científicas como únicas poseedoras de la verdad, deberíamos hacer un paralelismo con Kant y hacer un llamamiento a los científicos honestos que se alejen de la tutela de la mafia químico-farmacéutica y que no solamente defiendan verbalmente otras verdades, sino que actúen formando parte de un ejército disperso, que aquí y allá mantiene una guerra de guerrillas enfrentada a las instituciones emanadas del llamado Gran Reinicio.

Dentro de tres meses se cumplirán cuatro años del inicio de la guerra mundial emprendida por las grandes corporaciones, apoyadas tácita o explícitamente por la autodenominada izquierda tanto política como sindical, contra la mayoría de la humanidad. Sabiendo que esta mayoría está compuesta por el llamado proletariado, tanto el que está en activo como el que está excluido del proceso de valorización del capital, inserto en las grandes periferias del sistema capitalista mundial.

Víctor Gómez Pin se pregunta: “¿Está el ser humano condenado a pensar que subsistir ya es mucho… ¿O es pensable una sociedad en la que nadie esté privado de la posibilidad de fertilizar las facultades que nos caracterizan como especie entre los seres vivos y animados?” Y añade “Pero pensar es durísimo, supone vencer constantemente la inercia y la costumbre, supone vencerse constantemente a sí mismo” (2).

¿Es que no había, y hay, elementos suficientes como para poner en tela de juicio y actuar en consecuencia contra la barbarie científica a sueldo del capitalismo globalista? ¿Será por lo que menciona Gómez Pin?

¿Cómo es posible que se acepten las órdenes de quienes dicen ser los amos del conociminto, los “tutores” de nuestra salud y de nuestra vida, cuando son los mismos que dan cobertura científica a los que deterioran nuestra salud y nos embargan la vida? En su momento Mao reflexionó sobre esta cuestión y concluyó que “el conocimiento es ciencia, y la ciencia no puede admitir la más mínima hipocresía, la más mínima presunción; lo que exige es ciertamente lo contrario: honestidad y modestia” (3).

La guerra del 2020 no ha terminado, simplemente está latente a la espera de una nueva ofensiva de ámbito mundial que puede tener su cénit en abril del próximo año mediante nuevas armas, una de ellas, la que puede resultar más mortal, será de aceptación del nuevo Reglamento Sanitario Internacional de la OMS, impuesto por el Foro Económico Mundial, el cual ya analicé en artículos anteriores (4).

Retornando a la expresión kantiana “Sapere aude”, quiénes deberían estar en primera fila, en vanguardia de esta lucha desigual, deberían ser los y las comunistas poniendo en práctica “alternativas que sustenten la vida humana y la gestación de una nueva civilización” como dice Mauricio Abdalla (5). Pero mientras se mantenga la arterioesclerosis militante basada en la consigna pura y simple será difícil encabezar esta enorme tarea.

En otras palabras, y en referencia a lo que deberían ser las organizaciones comunistas y el papel de los militantes en ellas, Fernando Martínez Heredia lo expresa de la siguiente forma: “No se es militante a pesar de tener criterios propios; para ser militante se exige tener criterios propios. Tener criterios no puede ser visto como un defecto, compensado por las virtudes que tenga el sujeto pensante: tiene que ser considerado como una de sus mayores virtudes. La militancia es un peldaño más alto en la especie humana solo si hace al sujeto más complejo, más capaz, más solidario, más humano, mejor persona” (6).

En conclusión: para afrontar las próximas ofensivas del Imperialismo S.A. es preciso velar por el intento de agrupar distintos destacamentos comunistas que, bajo las premisas descritas, piensen, sepan y sean capaces de organizar la resistencia, que sin abandonar el enfrentamiento cotidiano protagonizado a través de diversas organizaciones sociales en los marcos laborales, sean capaces de concretar actuaciones alternativas que atisben el compromiso de defender la vida, no la vida dentro del capitalismo, sino una vida preñada de una nueva civilización.

(1) http://www.swarthmore.edu/Humanities/mguardi1/espanol_11/kant.htm
(2) Víctor Gómez Pin. Reducción y combate del animal humano. Ariel 2014
(3) Mao Zedong. De la práctica
(4) https://mpr21.info/mientras-suenan-los-canones-disparan-contra-la-soberania/
(5) Mauricio Abdalla. O principio da cooperaçao; em busca de uma nova racionalidade. 2002
(6) Fernando Martínez Heredia. Necesitamos un pensamiento crítico. Temas nº 20-21. julio de 2000

La complicidad europea en la barbarie sionista (Europa es moral y espiritualmente indefendible)

Una civilización que se muestra incapaz de resolver los problemas que suscita su funcionamiento es una civilización decadente.
Una civilización que escoge cerrar los ojos ante sus problemas más cruciales es una civilización herida.
Una civilización que le hace trampas a sus principios es una civilización moribunda
(Aimé Cesaire, Discurso sobre el colonialismo)

Así hablaba Cesaire sobre la civilización Occidental en los años cincuenta. Aparentemente, el triunfo sobre el nazismo y el fascismo había liberado a Europa de los regímenes que inundaron de horror el mundo, sin embargo, visto desde los pueblos colonizados, los fascismos y la guerra apenas habían desenmascarado el verdadero rostro de la civilización Occidental.

Cesaire supo ver que, expansión colonial y civilización occidental van de la mano; que el nazismo pudo prosperar y expandirse por la connivencia de esa civilización que veía en él un fenómeno pasajero y no la barbarie suprema que hacía tiempo se aplicaba a los pueblos no europeos. Decía que Europa antes de ser víctima del nazismo había sido cómplice, que había apoyado al nazismo antes de padecerlo, que lo había legitimado porque se aplicaba fuera de sus fronteras.

Podemos acercar esta reflexión a lo que ocurre en estos momentos en Oriente Próximo y explicar las raíces profundas de la complicidad europea en el genocidio de los palestinos.

El conflicto colonial sionista en Palestina tuvo su origen en Europa, y ni siquiera podemos decir que se inició con la autoproclamación del Estado sionista israelí en 1948, todo empezó mucho antes. El colonialismo fue, y es, la condición necesaria del capitalismo; y fueron las potencias europeas las que al tiempo que ponían en práctica el expansionismo saqueador y el exterminio de las poblaciones de los territorios colonizados, necesitaron desarrollar una ideología que, ante sus propias poblaciones, justificara el genocidio y la barbarie.

El colonialismo de asentamiento, que es el que practica el ente sionista en Palestina, implica acabar con la población nativa mediante la expulsión o el exterminio, borrar todo resto de memoria y cultura del territorio, y no permitir que sobrevivan ni los niños y las mujeres porque está en ellos el futuro de Palestina. Para ello, paradójicamente, la ilustración ha proporcionado los instrumentos racionalizadores capaces de justificar las violencias más atroces: la racionalización instrumental con arreglo a fines y el cálculo económico. En este caso, garantizar la hegemonía Occidental en Oriente Próximo, un territorio del que necesita para subsistir el control de las rutas comerciales, de las fuentes energéticas y del mercado.

Esa Comunidad internacional minoritaria que se autodenomina Occidente global, vive en un mundo disociado. Por un lado, los principios universales que dice defender y que guían sus actos, por otro, unas prácticas antagónicas con esos principios. Aunque lo cierto es que en este mundo postmoderno en que habitamos se han normalizado los discursos esquizofrénicos en los que se sostiene una idea y su contraria casi de forma simultánea. Se dice que los palestinos tienen derecho a resistir al colonizador al tiempo que se les recrimina por resistirse. Se afirma que el Estado sionista israelí está violando todas las convenciones y resoluciones internacionales al tiempo que se dice que tiene derecho a defenderse.

Los valores humanistas y civilizatorios que, en el tránsito del fundamentalismo cristiano medieval hacia la modernidad, se enarbolaron como principios universales, se colocan en un plano abstracto, ideal, sin que se plantee su materialización práctica y sin que los datos objetivos (la esclavitud, el saqueo, el genocidio) destruyan su credibilidad. Los fines, para esa racionalidad occidental anglosajona y europea, serán la acumulación económica, la pervivencia del Estado y la salvaguarda del modo de vida occidental. Todo lo demás: el asesinato, el exterminio de los pueblos, la demolición de casas, las detenciones arbitrarias, el expolio de los recursos naturales…. son sólo daños colaterales o consecuencias no queridas equiparables a los desastres naturales (terremotos, riadas, huracanes, etc.) Al fin de al cabo, estadísticas que serán borradas tarde o temprano de la memoria de los pueblos civilizados.

El proyecto democrático y civilizador europeo hizo necesaria la deshumanización de los pueblos nativos para sostener la gran cruzada civilizatoria, y esta deshumanización se ensartó en las corrientes supremacistas y nacionalistas que permeaban toda Europa contraponiendo la civilización europea a los “salvajes”-el jardín frente a la selva que diría Borrell-. Había que llevar la civilización, la modernidad y el progreso a unas gentes que no eran conscientes del valor económico de la tierra en que vivían.

El sionismo estructura el Estado israelí y a su sociedad de la misma forma que el humanitarismo occidental define nuestras respuestas europeas ante la limpieza étnica y el genocidio de los palestinos. Respondemos ante el genocidio de los palestinos comenzando siempre nuestros discursos condenando el “terrorismo de Hamas”, o la muerte de civiles sean del bando que sean. Y en ese principio está ya implícita nuestra posición, lo que estamos dispuestos a hacer y lo que no, están ya implícitos los límites de nuestro compromiso y nuestra solidaridad con el pueblo palestino.

El sionismo nació en el continente europeo y prosperó en un contexto filosófico que proclamaba la civilización europea frente al salvajismo de los pueblos a los que quería someter y saquear. La Declaración universal de los Derechos humanos tuvo lugar el 10 de diciembre de 1948, el 14 de mayo de 1948 se había autoproclamado el Estado de Israel poniendo en marcha la limpieza étnica (Al-Nakba) de la población originaria palestina que continúa hasta hoy, cada vez con mayor crueldad e impunidad. El huevo de la serpiente había eclosionado en Palestina, pero fue puesto en Europa; y la declaración de Naciones Unidas se convertía así, para el caso de Palestina, en un alegato retórico tranquilizador de conciencias pusilánimes, incapaces de poner en práctica los principios que decían defender.

Hay una conexión lógica y práctica entre el nazismo, o los fascismos, y las prácticas del Estado sionista israelí. No son descabelladas estas conexiones que establecemos intuitivamente poniendo unas al lado de otras las imágenes de los campos de concentración judíos y las de Gaza, las de los niños judíos y los niños palestinos aterrorizados. Ciertamente, los fascismos no terminaron con la guerra, pero tampoco se iniciaron con Hitler ni Mussolini ni Franco. Si los definimos como regímenes supremacistas y racistas, no cabe duda de que tanto la sociedad europea como sus instituciones han dado muestras en sus prácticas y políticas, camufladas primero bajo las consignas “igualdad, libertad y fraternidad”, y después con la tolerancia y multiculturalidad, de pensarse y sentirse superiores al resto de los Estados y pueblos. Decía W. Reich que “El fascismo es un fenómeno internacional, potencialmente presente en toda sociedad humana en la que exista el racismo”, pues bien, se trata de un hecho no de una posibilidad en el caso de Europa y sin duda aplicable a EE. UU. desde sus orígenes como Estados.

En la última década del siglo XX y lo que llevamos de siglo XXI estamos asistiendo al florecimiento de viejas y nuevas formas de fascismos, lideradas por EE. UU., que adquieren distintas expresiones: guerras interpuestas en África, guerras económicas, bloqueos y sanciones en América Latina, lawfare, operaciones encubiertas como las “revoluciones de colores”, terrorismo financiero, extorsión, intervenciones humanitarias, golpes de estado, y un largo etcétera. No se trata sólo de intereses económicos y de expansión imperialista. El racismo y la ideología supremacista son consustanciales al capitalismo como sistema económico y al liberalismo como ideología ya que, sin esta ideología, no pueden sobrevivir. En todos estos procesos, Europa ha reaccionado de la misma forma, acogiéndose a los principios universales, a los derechos humanos, para tolerar la injerencia estadounidense, para consentir la destitución o asesinato de presidentes no convenientes. Tras el declinar de las potencias europeas, éstas pasan de ser ejecutores directos a cómplices necesarios del colonialismo sionista en Palestina.

Los sistemas políticos a los que llamamos democracias no se han desarrollado en oposición al fascismo sino sirviéndose de él para legitimar su expansión y controlar a sus poblaciones atemorizándolas con un mal mayor. Lo que estamos viendo desde el 7 de octubre en territorio palestino es el espejo que refleja el ser más profundo de Europa, una civilización moribunda que sabe que lo que hacen los sionistas a los palestinos es lo que llevan haciendo los europeos y anglosajones durante siglos a todos los pueblos que han colonizado. La única diferencia está en que, tras la Segunda Guerra Mundial, ha sido Estados Unidos quien ha liderado el saqueo.

El colonialismo sionista y su barbarie no es el resultado de unas pocas mentes asesinas, o de algunos gobernantes sociópatas, como quieren hacernos creer ciertos humanistas europeos. El colonialismo, decía Sartre, es un sistema y para que funcione como tal abarca todos los ámbitos de la vida, la economía, la psicología, la cultura, la política… y de la misma forma que ningún pueblo puede desarrollarse y sobrevivir bajo régimen de ocupación, ninguna nación sobrevivirá ni moral ni políticamente consintiendo las atrocidades que comete el colonialismo sionista en Palestina.

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