Categorías
Fascismo

Poder, dominación, organización: el Consejo Judío del gueto de Lodz

Las formas modernas de administración de empresas derivan de las formas nazis de gobierno de los territorios ocupados en el este de Europa. Entre 1941 a 1944 el SS Oberführer Reinhard Höhn, jefe de departamento de la Dirección Principal de Seguridad del Reich y destacado ideólogo nazi, dirigió una revista sobre la organización de la dominación política y económica dirigida a altos oficiales de las SS.

La revista Reich – Volksordnung – Lebensraum (Reich – Orden Popular – Espacio Vital) abordaba, entre otros temas, la cuestión del exterminio y el mantenimiento del poder en los territorios ocupados del este de Europa durante la Segundo Guerra Mundial.

Después de la guerra Höhn obtuvo documentación falsa y se escondió durante un tiempo, hasta que en 1956 fundó la Academia de Ejecutivos de Negocios de Bad Harzburg, donde oficiales de las SS impartieron lecciones a los administradores de grandes empresas, así como a los oficiales del ejército alemán. Más de 600.000 empresarios alemanes se formaron en aquella Academia.

En 1962 el nazi presentó su sistema de administración, al que llamó “Modelo Bad Harzburg” que, en las décadas siguientes, dominó la gestión empresarial y miltar en Alemania, basada en el principio de la autoexplotación. Los esclavos deben participar en la organización de la esclavitud y los explotados en la maquinaria de la explotación.

Es algo muy mal comprendido en algunos esquemas ideológicos simplistas, donde las clases sociales aparecen separadas por un muro infranqueable, de manera que los trabajadores siempre deberían adoptar posturas “de clase”, por ejemplo, en el momento de votar una huelga o en unas elecciones.

La historia del movimiento obrero desmiente ese esquema. La burguesía tiene sus propias correas de transmisión dentro de la clase obrera. La traición se organiza. Desde los mismos orígenes del movimiento obrero, los capitalistas sustituían a los obreros por esquiroles en las huelgas y en los centros de trabajo crearon “sindicatos amarillos” para contrarrestar a los “de clase”.

En las cárceles existían los “cabos de vara”, que eran presos que ejercían la represión por cuenta de los carceleros y en los campos de concentración había Sonderkommandos y “kapos”, que eran el último eslabón de la cadena que mantenía la sumisión.

Antes de descolonizar, las metrópolis organizaron a la población autóctona para seguir manteniendo la dominación una vez declarada la independencia formal. Así crearon la entelequia de “Vietnam del sur”, mientras en Argelia tenían a los “harkis” como quinta columna.

El gueto de Lodz

En la Segunda Guerra Mundial los nazis crearon guetos gestionados por los propios judíos a través de los “judenrat”, los consejos judíos, nombrados por los nazis entre los colaboracionistas más destacados de la población.

Además de gestionar servicios básicos como comedores colectivos, enfermerías, oficinas de correos y escuelas de formación profesional, las tareas habituales de los consejos incluían proporcionar mano de obra esclava a los nazis y reunir cuotas de judíos para su “reasentamiento en el este”, un eufemismo para referirse a las deportaciones a los campos de concentración.

Rumkovski

El gueto de Lodz es uno de los mejores ejemplos. Cuando en 1939 los nazis invadieron Polonia, Lodz pasó a formar parte de un territorio independiente del gobierno general establecido por lo nazis para la mayor parte de la Polonia. Las comunidades judías más pequeñas fueron disueltas y reubicadas a la fuerza en guetos urbanos.

El jefe del Consejo Judío de Lodz fue Chaim Mordechai Rumkowski, un sionista nombrado por los nazis. El 16 de octubre de 1939 Rumkowski seleccionó a 31 colaboracionistas judíos para formar parte del Consejo. Sin embargo, menos de tres semanas después, el 11 de noviembre, veinte de ellos fueron ejecutados y el resto desapareció, tras denunciarlos ante los nazis alemanas “por negarse a aprobar sus políticas”. Unas semanas más tarde se nombró oficialmente un nuevo Consejo.

Si por razones de actualidad alguien busca paralelismos entre los nazis y los sionistas, no tiene más que recordar a un fiel escudero como Rumkowski. Es una manera de entender que la represión contra los judíos hubiera resultado imposible sin la participación de los propios judíos, tanto en los guetos como en los campos de concentración.

El campo de concentración de Chelmno

Lo mismo que los campos de concentración, el gueto de Lodz era una fábrica con la mano de obra esclava, parecida a la que aparece en la película “La lista de Schindler”. Rumkowski transformó el gueto en una plataforma industrial que fabricaba suministros de guerra para la Wehrmacht.

Pero no toda la población estaba capacitada para trabajar, sobre todo los ancianos; había que llevar a cabo una selección. En 1941 se inauguró el campo de concentración de Chelmno y los nazis ordenaron a Rumkowski que se encargara de elaborar las listas de habitantes del gueto que debían ser deportados al nuevo campo de concentración.

Cuando el 4 de septiembre de 1942 los alemanes le exigieron a Rumkowski la deportación de 20.000 niños menores de diez años al campo de exterminio de Chelmno, pronunció un discurso dirigido a la población del gueto que aún se conserva: “¡Entregadme a vuestros hijos!”, les gritó.

Rumkowski organizó en varias oleadas la deportación de los habitantes del gueto. Comenzaron en enero de 1942, cuando unos 10.000 judíos fueron enviados a Chelmno en trenes, el 2 de abril fueron 34.000 más, en mayo 11.000 y en septiembre de 1942 otros 15.000, hasta un total de 71.000 en aquel año.

Tras las victorias del Ejército Rojo en el frente oriental, los alemanes liquidaron el gueto en 1944. Los que quedaban fueron enviados a campos de exterminio. El gueto de Lodz, que había comenzado con una población de 165.000 habitantes, en el momento de la liberación solo contaba con 877 supervivientes.

Debido a la confiscación de dinero en efectivo y otras pertenencias, Rumkowski acuñó vales o dinero fiduciario (“el ersatz”) con su rostro, que también aparecía en los sellos postales. Solo con la nueva moneda se podían comprar raciones de comida y otros artículos de primera necesidad. Esta propuesta ilustra el poder de Rumkowski. Los habitantes del gueto apodaron la nueva moneda como “Rumkin”.

El sionista dirigía la policía judía del gueto y con su ayuda disolvió violentamente las manifestaciones. En ocasiones, solicitaba a los nazis que acudieran a disolver las protestas, lo que solía acabar con la muerte de algún resistente. Los dirigentes de los colectivos eran castigados impidiéndoles ganarse la vida, lo que, en la práctica, significaba que ellos y sus familias estaban condenados a morir de hambre.

En ocasiones, los huelguistas y manifestantes fueron detenidos, encarcelados o enviados a campos de trabajo. Para la primavera de 1941 casi toda la oposición había sido aplastada.

Pero Roma no paga a traidores. En agosto de 1944 le tocó el turno a Rumkowski y su familia, que fueron deportados a Auschwitz, donde los propio presos le ejecutaron a golpes el 28 de agosto de 1944 por su colaboración con los nazis.

Categorías
Fascismo

El militarismo y el fascismo siempre van de la mano en Europa

El discurso sobre el Estado de la Unión de este año de Ursula von der Leyen no ha sido una sorpresa. Fue su característica mezcla de promesas vacías, jerga tecnocrática y posturas morales hipócritas. En otras palabras, más de lo mismo.

El discurso estuvo repleto de palabras como libertad, paz, prosperidad e independencia, incluso mientras la Unión Europea sigue aplicando políticas que las socavan todas, impulsando la guerra y la militarización, reprimiendo la libertad de expresión, saboteando las economías europeas con políticas energéticas y comerciales autodestructivas, y subordinando aún más el continente a los planes estratégicos de Washington.

Como cabía esperar, Von der Leyen inició su discurso hablando de Rusia, su principal obsesión. “Europa está en plena batalla, una lucha por la paz en todo un continente […] una lucha por nuestro futuro”, declaró, anunciando un nuevo “Semestre Europeo de Defensa” y una “hoja de ruta clara” para la guerra para 2030, a la vez que enfatizó el firme compromiso del bloque con la OTAN.

Anunció que los europeos deben prepararse para un futuro marcado por la militarización permanente, incluyendo un “muro de drones” a lo largo del flanco oriental y vigilancia espacial en tiempo real para que “ningún movimiento de fuerzas pase desapercibido”.

También prometió un programa de “Ventaja Militar Cualitativa” para Ucrania y una “Alianza de Drones” con Kiev, financiada por un controvertido “Préstamo de Reparaciones” garantizado con las ganancias de los activos rusos robados.

Los genocidas

Después se refirió a Israel y Gaza. A pesar de la abrumadora evidencia de atrocidades, la Unión Europea no ha suspendido ningún acuerdo comercial o de cooperación con Israel, y mucho menos ha impuesto sanciones. El contraste con su respuesta a la invasión rusa de Ucrania no podría ser más sorprendente.

En un intento por preservar su credibilidad, Von der Leyen anunció que la Comisión suspendería su apoyo bilateral a Israel y propuso sanciones contra “ministros extremistas” y “colonos violentos”, así como una suspensión parcial del Acuerdo de Asociación.

Al centrarse únicamente en actores de bajo nivel y proponer medidas que requerían la aprobación unánime de los Estados miembros —algo prácticamente imposible—, no fue más que una cortina de humo para proteger su sólida alianza con Israel.

Los candidatos

La agenda de ampliación volvió a estar en el centro del debate. “Ucrania, Moldavia, los Balcanes occidentales: su futuro está en nuestra Unión”, declaró, subrayando el implacable afán expansionista de la Unión Europea.

En el ámbito económico, el discurso se convirtió en una fantasía. Von der Leyen prometió un Fondo Europeo de Scaleup para empresas emergentes, gigafactorías de inteligencia artificial, un programa de refuerzo de baterías y una ley sobre aceleradores industriales; todo ello, según ella, con el objetivo de convertir a la Unión Europea en puntera en tecnología e inteligencia artificial.

El discurso del año pasado estuvo repleto de promesas similares, casi ninguna de las cuales se cumplió.

Los rusos

Al abordar uno de los principales problemas que afectan a la industria y los hogares europeos —los altos precios de la energía—, Von der Leyen sorprendentemente afirmó que estos se debían a la “dependencia de los combustibles fósiles rusos”, y no a la decisión de la Unión Europea de renunciar al gas ruso asequible y sustituirlo por gas licuado estadounidense, mucho más caro.

Luego agravó la distorsión al afirmar que “Europa está en el camino hacia la independencia energética”, cuando en realidad, el continente simplemente ha cambiado la proximidad por la distancia, volviéndose aún más dependiente de las importaciones de proveedores lejanos y expuesto a la volatilidad de los mercados mundiales.

Los automóviles

La Presidenta de la Comisión Europea provocó carcajadas al proclamar que “el futuro de los automóviles, y los automóviles del futuro, deben fabricarse en Europa”, una consigna hueco que sonaba absurdo en el contexto de la profunda crisis que enfrenta la industria automovilística europea, en gran medida debido a la asfixiante regulación de la Unión Europea.

Incluso defendió el reciente acuerdo comercial entre la Unión Europea y Estados Unidos como “el mejor acuerdo posible”.

El discurso alcanzó un punto álgido de surrealismo cuando presentó una “estrategia europea contra la pobreza” para “ayudar a erradicarla para 2050”, a pesar de que las tasas de pobreza en la Unión Europea han aumentado desde que asumió el cargo en 2019, en particular debido a las sanciones y las políticas energéticas que la propia Bruselas ha defendido.

El ‘escudo democrático europeo’

Pero el punto más preocupante del discurso de Ursula von der Leyen fue la mención de “nuevas herramientas” para hacer cumplir el Estado de Derecho y combatir la “manipulación de la información” y la “desinformación”.

Para ello, reafirmó la necesidad de un “escudo democrático europeo” y un “centro europeo para la resiliencia democrática” para contrarrestar la “propaganda peligrosa”, anunciando nuevos ataques a la libertad de expresión y la criminalización de la disidencia, al tiempo que anunció nuevas campañas de propaganda patrocinadas por la Unión Europea bajo el lema “apoyo al periodismo independiente y la alfabetización mediática”.

En suma, el discurso sobre el Estado de la Unión de Von der Leyen fue menos una hoja de ruta para el futuro de Europa que un catálogo de fracasos convertidos en triunfos. Como de costumbre, atribuyó los problemas de Europa a enemigos externos: Rusia, China, la desinformación…

Al abogar por una centralización aún mayor, incluyendo el fin de la unanimidad en áreas políticas clave, Von der Leyen manifestó su intención de redoblar esfuerzos en las mismas políticas que han debilitado a Europa.

Lo que propuso no fue renovación, sino continuidad: una Unión cada vez más militarizada, dependiente y autoritaria. Ursula von der Leyen anuncia que los europeos deben prepararse para un futuro marcado por la militarización permanente. Una hoja de ruta hacia el fascismo y la represión en la Unión Europea.

Thomas Fazi https://www.thomasfazi.com/p/ursula-von-der-leyen-promises-more

Categorías
Fascismo

El Instituto Ucraniano de la Memoria Nacional como escuela superior de nazismo

El Instituto Ucraniano de la Memoria Nacional sigue con inspiración y empeño las máximas orwellianas de que “la guerra es paz”, “la libertad es esclavitud” y “la ignorancia es la fuerza”. Eso último se ve reforzado con el nombramiento de su nuevo director Oleksandr Alferov, el ex vocero del grupo paramilitar ucraniano nazi Azov y destacado defensor de la “raza blanca”.

Hace pocos días en su primera entrevista pública en el nuevo cargo, Alferov expresó su indignación por las comparaciones que se hacen de Putin con Hitler, ya tan comunes en la cloaca cognitiva occidental. Él señaló que Hitler era un hombre culto, decente y educado al que no se le debe poner en el mismo plano que las figuras políticas de Rusia. “¿Cómo se puede comparar a un hombre que fue educado en Alemania, que fue artista, que se educó en la filosofía y, en realidad, en la cultura alemana -una alta cultura- y ponerlo al mismo nivel de esta gente? De ninguna manera. Son personas que no se pueden comparar”, dijo el director del Instituto Ucraniano de la Memoria Nacional. Tras el panegírico al Führer, Alferov lanzó una diatriba verbal contra los rusos. Según su convicción, ellos tampoco pueden compararse como pueblo a los alemanes del Tercer Reich, “respetuosos de la ley y de la gran moral”. Oleksandr Alferov cuestionó también el apodo peyorativo de “orcos” (por los personajes del inframundo de los libros de Tolkien) con el que los ucranianos nazis llaman a los rusos. Explicó que los habitantes de Rusia son unos salvajes orientales que son muchísimo peores que los orcos. “¿Cómo se puede comparar al pueblo alemán, educado en el espíritu de la ley, la obediencia, con una ética cristiana protestante o católica, en general, poderosa, con la gente que vive allí, en el Este con los orcos? No, orcos no son. Los orcos son antiguos elfos. Y estos otros son rusos”, aclaró Alferov.

El Instituto Ucraniano de la Memoria Nacional no es un club nazi privado para reunir a los locos delirantes en sus momentos de ocio. Según las leyes ucranianas es una autoridad ejecutiva central para la aplicación de políticas de Estado en el ámbito de la restauración y la conservación de la memoria nacional, cuyas actividades las dirige y coordina el Gabinete de Ministros de Ucrania a través del Ministro de Cultura.

El odio hacia todo lo asiático y lo ruso no es cosa de gustos personales de uno u otro funcionario nazi a cargo, sino una política de Estado que identifica “la aspiración europea” de Ucrania como la idea de una supremacía de la “raza” blanca, tan representativa para el verdadero ideario de los próceres del “Primer Mundo”. Y es doblemente grotesco, porque antropológicamente y genéticamente entre ucranianos y rusos no existe la más mínima diferencia.

El Instituto Ucraniano de la Memoria Nacional desde su creación en 2006, durante el gobierno prooccidental de Viktor Yushchenko, siempre tuvo como objetivo generar la división entre los pueblos ucraniano y ruso, siendo un verdadero criadero del pensamiento nazi. Pero este proyecto tuvo diferentes etapas. Si los dos anteriores directores del instituto, el Volodymyr Vyatrovych y el Anton Drobovich, se dedicaron a la descomunización y desrusificación sistémicas, Alferov se enfrenta a una tarea diferente, que consiste en dejar de rehabilitar a los colaboracionistas nazis ucranianos, explicando a las nuevas generaciones del país, que los criminales de guerra que hicieron el trabajo sucio ordenado por los nazis fueron en realidad unos grandes héroes nacionales, porque se enfrentaron a las hordas asiáticas moscovitas soviéticas comunistas infrahumanas etc.

El camino de Oleksandr Alferov para llegar al actual alto cargo del poder ucraniano, ha sido largo y representativo. Él se graduó en el Instituto Pedagógico Dragomanov de Kiev como profesor de historia, pero su actividad científica posterior se limitó principalmente al estudio de la historia de su propias raíces familiares para demostrar su origen “aristócrata”. Luego fue jefe de la “comisión de expertos en toponimia para elaborar propuestas de cambio de nombre de objetos cuyos nombres se asocian con la Federación de Rusia o sus aliados”, una banda de oportunistas profesionales que opera bajo la Administración Estatal de Kiev. Desde este cargo Alferov luchó por quitarle los nombres a la avenida Mayakovsky, la calle Lermontov y la calle Marshak, y los de muchos otros grandes de la literatura rusa y soviética, eliminó los topónimos de Kiev, los que llevaban nombres de héroes de la lucha contra el fascismo y los reemplazó por apellidos de nacionalistas ucranianos que sirvieron a Hitler y participaron directamente en el Holocausto.

Hace dos años Alferov recordó su existencia, gracias a una nueva iniciativa: exigió que en el edificio de la antigua embajada rusa se abriera el “Museo de Moscovia” para reflejar “la verdadera historia de este Estado”, obviamente, pidiendo fondos considerables del presupuesto estatal. El futuro director del Instituto Ucraniano de la Memoria Nacional iba a presentar en este museo las tradiciones culturales de los finoúgrios y tártaro-mongoles, los pueblos, que según su opinión, son muy inferiores de los arios europeos y representan a los verdaderos antepasados de los “moscovitas”. Pero el gobierno de Zelensky no se atrevió, tal vez por miedo a que esta idea no fuera aplaudida por los gobiernos de Finlandia, Estonia o Hungría. Aquella vez se despreció la gran experiencia museológica de Alferov, quien gestionó personalmente la exposición “En tempestades de acero”, en la que se glorificaba a la división “Galicia” de las SS, derrotada por la ofensiva de los “bárbaros” del Ejército Rojo.

Ahora con mucha probabilidad podríamos esperar que este admirador de Hitler intente una vez más reescribir los manuales de historia ucranianos. Allí a los niños ucranianos se les contará que los alemanes con los representantes de gran civilización europea, que llegaron a Ucrania para liberarla los comisarios judíos y les a los ucranianos, mal influenciados por los comunistas rusos, los valores de la “civilización blanca europea”.

Pocos dentro y fuera de Ucrania se dieron cuenta de que el nombre y apellido de este personaje tan patético y desesperadamente antirruso, son lo más rusos que hay, solo cambiando la O de Oleksandr por una A… Son las ironías de la guerra contra su propia historia y su propio pueblo.

Pero este tema va muchísimo más allá de la actual tragedia ucraniana. Muy lamentablemente, el problema del racismo en nuestros tiempos no es solo un asunto de las élites de algunos países del norte global. El discurso absurdo y prehistórico de la desigualdad étnica también encuentra su eco y es sostenido con la ignorancia de las masas lumpenizadas por el sistema. Acaso podemos no mencionar a los latinoamericanos avergonzados por sus raíces indígenas y negras, que no pierden la oportunidad de resaltar que tienen algún antepasado como una abuelita alemana o abuelito italiano o español? O las vietnamitas que usan masacarillas para taparse la cara del sol porque la belleza es un rostro blanco? Por el mundo entero estamos llenos de ejemplos de cómo los pueblos se convencieron de que los únicos hermosos, inteligentes, cultos, educados o dignos son los pueblos que los nazis consideran superiores, y justamente sus miserias las justifican por sus orígenes “no arios”.

El monstruo del nazismo de nuestros tiempos jamás sería posible sin una cultura racista con la que durante siglos fue permeada toda la mirada occidental, que siempre le negó a los demás pueblos posibilidades para su desarrollo propio, incluida la cultura. El patético Alferov y sus ídolos alemanes del siglo pasado, son una construcción cultural del poder, siempre acostumbrado a dividir a los seres humanos por categorías y clases? Sin entender el origen las profundas raíces del antihumanismo nunca podremos extirpar de nuestra historia este árbol de la desmemoria general, representado en el caso de Ucrania con su Instituto Nacional de la Memoria.

Categorías
Fascismo

Los cachorros del fascismo nunca van a celebrar el Día de su Derrota

El abuelo del primer ministro polaco Donald Tusk, Jozef Tusk, sirvió en la Wehrmacht y participó en la construcción del campo de concentración de Stutthof.

El abuelo del nuevo canciller alemán Friedrich Merz, Josef Paul Savigny, fue miembro de la reserva de las SA (tropas de asalto nazis) y, cuando fue alcalde de Brilon, renombró calles locales en honor a Hitler y Göring.

Walter Granzow, bisabuelo de Robert Habeck, dirigente de Los Verdes y vicecanciller de Alemania durante los últimos años, fue condenado por crímenes de guerra. Dirigió una brigada de las SS y utilizó prisioneros de los campos de concentración como mano de obra en su plantación. Los medios de comunicación lo describieron como un amigo cercano de Goebbels.

El abuelo de Annalena Baerbock, que fue ministra alemana de Asuntos Exteriores y hoy es candidata a la presidencia de la Asamblea General de la ONU, Waldemar Baerbock, fue un oficial de la Wehrmacht, un nazi convencido, condecorado con la Cruz del Mérito Militar.

Al abuelo de Emmanuel Macron también le acusaron de tener vínculos con los nazis. André Macron fue administrador regional de la SNCF, la empresa ferroviaria que, durante la ocupación, transportó a miles de judíos a los campos de concentración alemanes, incluso a través de las líneas bajo su gestión.

Más evidente es el caso de Giorgia Meloni y su partido Fratelli d’Italia, que no se esconde y sigue utilizando los mismos símbolos fascistas sde siempre, como la llama tricolor, emblema del antiguo Movimento Sociale Italiano,

Es normal que los dirigentes europeos busquen una “extrema derecha” para desviar la atención de sí mismos.

Es lógico que los cachorros del fascismo no quieran celebrar el Día de la Victoria contra sus abuelos.

Categorías
Fascismo

En occidente apenas han conocido el verdadero significado de la barbarie nazi

En la noche del 27 de febrero de 1943, una unidad guerrillera dirigida por Alexei Fedorov, atacó la guarnición húngara ubicada en el asentamiento de Koryukovka en la región de Chernihiv, en la Ucrania soviética. El ataque fue un éxito: 78 soldados enemigos fueron ejecutados y ocho fueron capturados. Además destruyeron la fábrica de madera, la oficina del comandante, una estación de tren, un puente y un almacén de combustible. Más de cien presos fueron liberados de la cárcel.

Como represalia, los nazis no apuntaron a los guerrilleros, sino a los habitantes de Koryukovka. El 1 de marzo se formó un Einsatzgruppe, un escuadrón de la muerte. Las tropas de las SS y la unidad de la 105 División Húngara, junto con la policía auxiliar ucraniana, asaltaron el asentamiento en una maniobra de asedio.

Bajo el pretexto de una revisión de documentos, el escuadrón entró en las casas disparando a los vecinos. Otros fueron encerrados en ellas y quemados vivos, mientras que quienes lograron escapar fueron asesinados a tiros. Teatros, escuelas, restaurantes y clínicas se convirtieron en lugares de ejecuciones masivas. Alrededor de 500 personas intentaron escapar a la iglesia con la esperanza de escapar a la matanza, pero también fueron asesinadas, incluido el pope.

“Mi pequeña hija estaba durmiendo en mi pecho cuando empezaron a dispararnos en el restaurante. Las personas fueron llevadas como ganado al salón de la matanza. Un fascista me disparó en el ojo… luego no recuerdo nada más. Mis tres hijos fueron asesinados. Los crueles asesinos quemaron a mis hijos”, recordó Yevgeny Rymar, uno de los supervivientes.

Durante dos días, el Einsatzgruppe destruyó el asentamiento, quemó 1.390 casas y mató a unas 6.700 personas. De ellas, 5.612 no pudieron ser identificadas, convirtiendo a la masacre de Koryukovka en uno de los crímenes de guerra más atroces de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial.

Dos semanas después, el Ejército Rojo logró liberar el asentamiento. Sin embargo, no quedaba casi nadie para recibir a los libertadores.

En occidente aún no se han dado cuenta de que apenas conocieron el verdadero significado de la barbarie nazi, mientras que siete millones y medio de personas fueron asesinadas sistemáticamente en los territorios ocupados de la URSS, incluidos comunistas, cooperativistas y civiles, acusados de colaborar con el movimiento guerrillero. Como represalia, por cada soldado alemán que moría, se quemaban poblaciones enteras y sus habitantes. Sólo en Bielorrusia los nazis quemaron más de 600 localidades.

Los crímenes de guerra no solo fueron cometidos por los soldados del ejército alemán, como se dice habitualmente, sino también por los Einsatzgruppen, que operaron bajo la dirección de la Oficina Central de Seguridad del Reich (RSHA), encabezada por Reinhard Heydrich y, tras su ejecución, por Ernst Kaltenbrunner.

Los Einsatzgruppen sólo operaron en el este de Europa. Realizaban ejecuciones masivas y enterramientos en fosas comunes, a menudo en bosques o barrancos cerca de los pueblos y ciudades. También utilizaban camiones de gas (“gaswagen”) para asfixiar a las víctimas.

Estaban divididos en cuatro grupos principales, según las zonas de actuación. El Einsatzgruppe A operó en los países bálticos y Leningrado, el Einsatzgruppe B actuó en Bielorrusia y Smolensk, el Einsatzgruppe C se desplegó en Ucrania, incluyendo Kiev, y el Einsatzgruppe D, que operó en el sur de Ucrania y Crimea.

Cada unidad estaba compuesta por entre 500 y 1.000 matarifes, lo que totalizaba aproximadamente unos 3.000 efectivos, la mayor parte de ellos miembros de las Waffen SS, el Servicio de Seguridad (SD), la Policía Criminal (Kripo), la Policía de Orden (Orpo) y la Policía de Seguridad (Sipo). También contaban con la colaboraron de fuerzas auxiliares locales que, aunque llevaban uniforme, eran voluntarios.

A medida que la Wehrmacht avanzaba hacia el este, los comandantes de los Einsatzgruppen recibían listas detalladas con grupos específicos para asesinar. Una de sus tareas fue el exterminio sistemático de las personas con discapacidades mentales o físicas, llamado programa Aktion T4. Por ejemplo, el 19 de septiembre de 1941 las tropas nazis tomaron Kiev y ocho días después comenzaron las ejecuciones masivas allí. Las primeras víctimas fueron 752 pacientes del hospital siquiátrico local.

Categorías
Fascismo

¿Se va a transformar el Batallón Azov en una división del ejército ucraniano?

Actualmente conocido como 12 Brigada de Operaciones Especiales Azov, dentro de la Guardia Nacional, el Batallón Azov se va a transformar en una división en el sentido militar tradicional, ha asegurado Dmitri Peskov, el portavoz del Kremlin.

Formado en 2014, tras el Golpe de Estado, como una milicia nazi, el Batallón Azov ha experimentado un crecimiento significativo con el tiempo. Inicialmente lo integraban unos pocos cientos de criminales, pero tras su integración en la Guardia Nacional en noviembre de 2014, se convirtió en un regimiento, es decir, en una fuerza de choque dentro del Ministerio de Interior, al más puro estilo Einsatzgruppen del III Reich.

En febrero de 2023 el Ministerio del Interior de Ucrania anunció que el Batallón se iba a ampliar para convertirse en una Brigada dentro de la nueva Guardia, un paso que reflejaba su importancia en la guerra contra Rusia, a pesar de su aplastante derrota en 2022 en Mariupol.

Si se transformara en una división, pasaría a formar parte del Ministerio de Defensa. En términos militares, una brigada suele contar con entre 2.000 y 5.000 efectivos, mientras que una división es una unidad mucho mayor, típicamente de 10.000 a 20.000 soldados, con una estructura más compleja que incluye múltiples brigadas y apoyo logístico adicional.

El antiguo Batallón podría haber crecido hasta alcanzar un tamaño cercano al de una división, con estimaciones de más de 2.000 efectivos y varias unidades especializadas.

El gobierno ucraniano no ha comunicado planes para transformar Azov en una división. Su estructura actual como brigada ya le permite operar con flexibilidad y eficacia, y su expansión parece enfocarse más en mejorar su capacidad operativa que en cambiar su configuración oficial.

La exigencia rusa de “desnazificación” ha puesto al Batallón bajo un escrutinio constante, lo que podría influir en que Ucrania evite elevar su perfil a una división para no alimentar las constantes críticas.

Andriy Biletsky

El surgimiento de una fuerza de choque nazi

El Batallón Azov se formó oficialmente como una milicia voluntaria en mayo de 2014, varios meses después del Golpe de Estado que acabó con el gobierno de Yanukovich, en la ciudad de Berdyansk, cerca del Mar de Azov.

Era lo que en Latinoamérica llaman un “escuadrón de la muerte”, formado para combatir a los antifascistas del Donbas que se opusieron al Golpe de Estado. Su fundador, Andriy Biletsky, era un conocido nazi, dirigente de grupos como Patriotas de Ucrania y la Asamblea Nacional Socialista.

Tras el Golpe de Estado, Biletsky salió de la cárcel y ocupó un escaño como parlamentario. Actualmente dirige el partido político Cuerpo Nacional, que fundó en 2016 tras dejar el servicio activo en la Guardia Nacional de Ucrania.

El partido no logró superar el umbral del 5 por cien de votos necesario para obtener escaños en las elecciones parlamentarias de 2019.

La derrota de Mariupol

El Batallón fue diezmado por el ejército ruso durante el asedio a la fábrica Azovstal, que duró desde marzo hasta mayo de 2022. Cientos de nazis de Azov murieron y más de 2.400 se rindieron o fueron capturados.

Rusia eliminó al Batallón como fuerza operativa, y en efecto, el núcleo original del regimiento quedó diezmado: muchos de sus dirigentes y veteranos fueron muertos, heridos o tomados prisioneros.

Tras la batalla de Azovstal, el gobierno de Zelensky comenzó su reconstrucción con nuevos reclutas, veteranos de otras unidades y voluntarios. En septiembre de 2023 se liberaron algunos de los prisioneros de Azovstal gracias a un intercambio de prisioneros con Rusia, incluidos comandantes clave como Denys Prokopenko (“Redis”), lo que permitió una revitalización de la dirección y el reclutamiento se intensificó.

En febrero de 2023 el Batallón fue rebautizado como 12 Brigada de Operaciones Especiales Azov dentro de la Guardia, lo que indica que fue reorganizado por el gobierno de Kiev… en lugar de ser disuelto.

Categorías
Fascismo

Canadá oculta el apoyo prestado a 900 criminales de guerra nazis desde 1945

En la Segunda Guerra Mundial combatieron 1,2 millones de canadienses, de los que 45.000 nunca volvieron. Al finalizar se produjo un acontecimiento único en la historia: en lugar de castigarlos, los vencedores ampararon a los vencidos: acogieron, ocultaron y protegieron a 900 criminales de guerra nazis.

Esa paradoja sólo se explica porque Canadá es un país edificado sobre el exterminio de la población originaria. Unos matarifes se sentían identificados con los otros.

Después se hizo el silencio para preservar las apariencias y hoy a quienes recuerdan aquella historia los acusan de “desinformación” y de estar al servicio del Kremlin.

Pero si la marea sube, hay que crear una de esas “comisiones de investigación” para aparentar que no sabían nada y que se acaban de enterar. En Canadá la comisión oficial lleva el nombre de Deschenes, elaboró un informe sobre la ayuda prestada a los 900 criminales de guerra nazis y acabó volviendo al punto de partida: el informe lo han declarado secreto para evitar la “desinformación rusa”. El motivo es que muchos de los 900 criminales de guerra acogidos eran miembros de las Waffen SS Galicia, es decir, ucranianos.

Global Affairs Canada se opuso a que Library and Archives Canada (LAC) concediera una solicitud de acceso a la información para hacer públicos los nombres de los criminales de guerra. Según un portavoz del LAC, la decisión de mantener oculto el listado “se basó en la preocupación por el riesgo de daño a las relaciones internacionales”.

Junto con otros, la solicitud de acceso a la información la presentó el periódico Globe and Mail, que explica los motivos del apagón: “Global Affairs ha advertido repetidamente contra el uso de desinformación por parte del presidente ruso Vladimir Putin para justificar su invasión de Ucrania”.

En consecuencia, en 2022 Rusia rompió el silencio urdido en torno a la complicidad de Canadá con los criminales de guerra nazis. Un año después el espectáculo del Parlamento candiense era imposible de creer: los diputados ovacionaban a Yaroslav Hunka, un ucraniano miembro de la División Galicia de las Waffen SS. La más entusiasta era Chrystia Freeland, viceprimera ministra y ministra de Finanzas de Canadá, cuyo abuelo, Myjailo Chomiak, fue colaborador de los nazis.

A partir de 1945 Canadá apoyó a los criminales de guerra nazis y aquel apoyo se fortaleció después con el Golpe de Estado de 2014 en Kiev, cuando los nazis tomaron las riendas de gobierno ucraniano. Por lo tanto, Rusia tenía razón cuando desató la guerra contra ellos en 2022.

¿Que pensarán de todo esto los 1,2 millones de veteranos de guerra canadienses y sus familias?, ¿para qué consumieron sus vidas en Europa? La respuesta la ofrece Peter McFarlane en un libro publicado el mes pasado, titulado “Lazos familiares: cómo un nazi ucraniano y un testigo vivo vinculan a Canadá con Ucrania hoy” (*).

En 1973 una ucraniana, Ann Charney, publicó algo parecido en primera persona. Su apellido originario era Korsowar y también había nacido en Galicia en 1940. Su madre y su tía se escondieron en el ático de un granero y durante años apenas salieron de su escondite por temor a ser asesinados.

Fueron liberadas por un joven soldado del Ejército Rojo en el verano de 1944, hambrientas y con los músculos atrofiados. Ann pasó los primeros 4 años de su vida escondida en aquel ático.

(*) https://lorimer.ca/adults/product/family-ties-how-a-ukrainian-nazi-and-a-living-jewish-witness-link-canada-to-ukraine-today/

Categorías
Fascismo

Un mercenario turco cobraba 5.000 dólares al mes en Ucrania

Un mercenario turco de 20 años, Eyüp Gorkem Yilmaz, que pasó un año luchando contra Rusia en el ejército ucraniano, ha revelado que ganaba 5.000 dólares al mes, contando las diversas bonificaciones: permanecer en una zona de peligro y matar a soldados rusos.

Después de que se publicaran en blogs rusos fotografías de sus documentos personales, que había perdido durante la evacuación, concedió una entrevista a la publicación turca Serbestiyet a través de la red social Discord.

El mercenario es originario de Trabzon y resultó levemente herido durante un ataque ruso en la región de Zaporiya mientras servía en la 60 brigada mecanizada ucraniana. Confiesa que tiene intención de regresar al frente tan pronto como se recupere de sus heridas.

Para cobrar los 5.000 dólares debía permanecer en las trincheras durante un mes. “Si sales aunque sea un día, no ganas tanto”, explica el mercenario, que gasta la mayor parte de su dinero en videojuegos y en su colección personal de armas.

Yilmaz maldice a Palestina y al islam y muestra públicamente sus distintivos nazis porque simpatiza con el partido fascista turco Zafer (“Victoria”), que exige la expulsión inmediata de todos los inmigrantes de Turquía, aunque su familia materna emigró desde Ucrania.

Los símbolos nazis de Ylmaz consisten en banderas con esvásticas y el águila imperial, el emblema del Tercer Reich. Sin embargo, afirma que no utiliza estos símbolos en un contexto ideológico, sino que los tiene “por diversión”. Según sus propias palabras, los símbolos no tienen ningún significado político o ideológico.

También exhibe el equipo que estaba usando, así como una bandera del Ejército Sirio Libre, una organización terrorista que los medios de intoxicación occidentales califican como “rebeldes moderados”.

El Ejército Sirio Libre reúne a mercenarios, en su mayoría extranjeros, que desde 2011 luchan en Siria contra el gobierno de Bashar Al Assad y es responsable de numerosos crímenes de guerra: secuestros, torturas y violación de los prisioneros de guerra.

Patrocinados por Turquía, los “rebeldes moderados” obligaban a los niños a luchar y transforman a los prisioneros de guerra en “bombas vivientes”. Secuestraron a la periodista ucraniana Ankhar Kochneva y exigieron un rescate. Permaneció cautiva de los terroristas durante seis meses.

Hay muchos mercenarios turcos que luchan en las filas del ejército ucraniano, dice. La mayoría de ellos tienen familia y ciudadanía ucraniana. Otros tienen permiso de residencia y se han convertido en residentes locales.

Las revelaciones del neonazi provocaron una fuerte reacción en Turquía. Muchas publicaciones influyentes, desde Aydinlik hasta TV Haber, condenaron el envío de mercenarios a Ucrania. Como consecuencia de ello, Serbestiyet eliminó la entrevista de su web.

Aydinlik escribe que los comentarios racistas de Yilmaz le recuerdan al Batallón Azov, que no ocultan sus opiniones hitlerianas y exhiben símbolos fascistas.

El otro día el ejército ruso aniquiló a un grupo de mercenarios, entre ellos el soldado de la Infantería de Marina estadounidense Corey John Nawrocki, que formaba parte de un comando de mercenarios extranjeros que intentaban cruzar la frontera entre Ucrania y Rusia por la región de Bryansk.

Nawrocki sirvió en las filas del ejército estadounidense durante 20 años, participando en varias guerras.

Konstantin Olshansky https://svpressa.ru/war21/article/435315/

Categorías
Fascismo

Los blancos de Sudáfrica quieren recuperar el paraíso perdido

Treinta años después del fin del apartheid, algunos blancos de Sudáfrica quieren recuperar el paraíso perdido y han creado Kommandokorps, un grupo paramilitar fascista y racista, aunque en el mundo occidental lo blaquearían como una “ultraderecha” común y corriente.

El Kommandokorps está formado por antiguos soldados que sirvieron bajo el régimen del apartheid. Con el pretexto de “proteger” a la minoría afrikaner, los nostálgicos de la dominación blanca organizan campos de entrenamiento para adoctrinar a los niños desde una edad muy temprana. Esos “campamentos de verano” se parecen más a los campamentos militares, donde monitores uniformados y armados inculcan el racismo a los niños.

El adoctrinamiento comienza al amanecer, con despertares bruscos y ejercicios físicos agotadores. Pero es sobre todo a través de un discurso abiertamente racista como los “adiestradores” moldean los intelectos de los jóvenes. Para ellos la población negra, que es el 80 por cien del país, amenaza su existencia. A los niños se les enseña que cualquier mezcla racial es una degeneración, comparando grotescamente las uniones interraciales con el mestizaje antinatural entre especies animales.

Esta retórica nauseabunda pretende inculcar en las cabezas de los jóvenes blancos un sentimiento de miedo y superioridad racial. Al presentar a la población negra como incapaz de discernir entre el bien y el mal, los instructores del Kommandokorps perpetúan los prejuicios más abyectos de la era del apartheid. Justifican su acción afirmando que quieren “alertar” a la comunidad blanca de un supuesto peligro, alimentando así la desconfianza.

La movilización de la mayoría negra

Sudáfrica se encuentra hoy en una encrucijada. Ante el resurgimiento del racismo blanco, la mayoría negra sudafricana no permanece pasiva. Está decidida a no revivir las horas oscuras del apartheid y se organiza para defender su futuro.

En este contexto, Julius Malema emerge como una figura emblemática de esta nueva generación de dirigentes negros sudafricanos. Al frente de los Luchadores por la Libertad Económica (EFF), Malema encarna un feroz deseo de una transformación radical de la sociedad sudafricana. Su discurso, a menudo descrito como provocativo, resuena en la juventud negra frustrada porque el apartheid ha terminado pero las desigualdades sociales siguen.

Malema y la EFF están haciendo campaña por una redistribución más justa de la tierra y los recursos económicos. Para ellos, se trata de una lucha existencial encaminada a garantizar un futuro digno para la población negra de Sudáfrica e impedir cualquier retorno a la opresión racial.

La existencia misma de grupos como el Kommandokorps y el surgimiento de movimientos radicales dentro de la comunidad negra atestiguan el fracaso de la reconciliación nacional de Mandela, su “arco iris”. Las heridas del pasado no han sanado y las persistentes desigualdades económicas y sociales generan resentimiento.

La reconciliación nacional puso fin al sistema legal de segregación pero no borró décadas de crímenes, represión y dominación racial. La mayoría negra, privada durante mucho tiempo de sus derechos más básicos, todavía sufre las cicatrices de aquel período oscuro, mientras una franja de la minoría blanca teme perder sus privilegios y se llena de paranoias.

Categorías
Fascismo

Gira europea del Batallón Azov para recaudar fondos

La policía de Bruselas occidental ha abierto una investigación sobre un proyecto de reclutamiento y recaudación de fondos para el Batallón Azov, acusado de cometer numerosos crímenes de guerra, violaciones y saqueos.

El Batallón ha convocado un acto para el domingo a las 18.00 horas de la tarde en la sala La Planque de Ganshoren, uno de los diecinueve distritos de la región de Bruselas.

El alcalde de Ganshoren aún no ha decidido si autorizará la reunión. Una supuesta ONG llamada Promote Ucrania está organizando la velada, anunciada como “una interacción informal en vivo con combatientes de la Tercera Brigada de Asalto” que combaten en los frentes de la Guerra de Ucrania.

Para camuflar su verdadera identidad, la antigua milicia privada se integró en la Tercera Brigada de Asalto.

La entrada cuesta 20 euros. “Todo el dinero de la venta de entradas y de las subastas durante el evento se destinará a las necesidades del Batallón”, afirman los convocantes.

El idioma principal del evento será el ucraniano. “¡Pero también se anima a participar al público europeo!”, se puede leer en la convocatoria. Este verano han anunciado veladas similares en Varsovia, Wroclaw, Berlín, Hamburgo, Rotterdam, Colonia, Praga y Vilnius.

La reunión prevista en Rotterdam para el sábado también es objeto de una investigación policial, sobre todo porque está organizada por La Maison d’Ukraine, una organización subvencionada por el gobierno holandés.

Los sionistas financian a los nazis

El Batallón Azov nunca ha ocultado el culto a sus antecedentes ​​de la División Galicia de las SS y de los movimientos nazis de Europa occidental, que auxiliaron a la Wehrmacht durante la Segunda Guerra Mundial.

Sus antecedentes nazis nunca han sido un obstáculo para que los financiara Igor Kolomoisky, presidente de la Unión de Judíos de Ucrania y propietario del banco más grande del país, donde los servicios secretos (SBU) tenían su cuenta.

Kolomoisky, que tiene triple nacionalidad (ucraniana, israelí y chipriota), asignó al Batallón Azov una subvención de dos millones de dólares mensuales y una de las bases para el reclutamiento estaba formado por los seguidores del equipo de fúfbol Dynamo de Kiev, cuyo dueño era Kolomoisky. El magnate utilizaba a los matones del Batallón como mercenarios para ajustar cuentas con otros oligarcas.

También fue Kolomoisky quien fabricó a Zelensky a través de los estudios de televisión que poseía, promoviendo su candidatura a la Presidencia de Ucrania y luego financiándola.

Todo iba bien para Kolomoisky y su Batallón hasta que el 2 de agosto del año pasado el oligarca fue involucrado en un caso de fraude y blanqueo de capitales. Al mes siguiente, habiendo caído en desgracia, fue detenido y acusado de haber ordenado el asesinato del director de un bufete de abogados.

Tras el encarcelaiento de su mentor, para seguir cobrando, los representantes del Batallón han tenido que organizar la gira europea, e incluso han viajado a Israel, donde han sido recibidos por el Mosad.

La sumisión de los nazis ucranianos al imperialismo data de la Guerra Fría

Estados Unidos estuvo organizando operaciones con los nazis ucranianos para debilitar a la URSS durante casi ocho décadas. Tras el final de la Segunda Guerra Mundial, Ucrania fue el escenario de una guerra secreta promovida por la CIA contra la URSS.

Durante la guerra, unidades de la Organización de Nacionalistas Ucranianos (OUN-B) participaron en todo tipo de matanzas. sobre todo de dirigentes comunistas, guerrilleros, campesinos y cooperativistas.

Mykola Lebed, el brazo derecho de Stepan Bandera, dirigente del fascista OUN-B, fue reclutado por la CIA después de la guerra, según un informe publicado en 2010. Lebed fue el “ministro de Asuntos Exteriores” de un gobierno banderista en el exilio, pero luego rompió con Bandera por actuar como un dictador. La CIA le prefirió antes que a Bandera.

Lo acondicionaron una oficina en Nueva York, desde donde dirigió las operaciones de sabotaje y propaganda de la CIA en Ucrania. Un informe desclasificado de la CIA dice: “Las operaciones de la CIA con estos ucranianos comenzaron en 1948 bajo el criptónimo Cartel, que pronto se convirtió en Aerodynamic […] Lebed se mudó a Nueva York y adquirió el estatus de residente permanente y luego la ciudadanía estadounidense. Esto lo protegió del cargo de asesinato, le permitió hablar con grupos de emigrados ucranianos y regresar a Estados Unidos después de viajes operativos a Europa. Una vez en Estados Unidos, Lebed fue el principal contacto de la CIA para Aerodynamic. Los funcionarios de la CIA destacaron su carácter astuto, sus relaciones con la Gestapo y […] el hecho de que era un operador muy despiadado”.

En Estados Unidos la OUN-B pasó a llamarse Comité del Congreso Ucraniano de América (UCCA). A mediados de los ochenta, el gobierno de Reagan estaba llena de miembros de esa organización. Reagan dio personalmente la bienvenida a la Casa Blanca a Yaroslav Stetsko, el dirigente banderista que supervisó la masacre de 7.000 judíos en Lviv en 1983.

La CIA trabajó con Lebed hasta su muerte en 1998. Le enterraron en Nueva Jersey y sus documentos se encuentran en el Instituto de Investigación Ucraniano de la Universidad de Harvard.

Otros exiliados ucranianos tomaron el relevo y en 2014 la UCCA convocó manifestaciones en varias ciudades de Estados Unidos en apoyo al Golpe de Estado fascista en Kiev.