El año pasado el mundo experimentó el mayor número de guerras desde 1946, según informa un estudio noruego, que advierte de un aumento de los ataques contra civiles. El informe anual “Tendencias de conflictos” del Instituto de Investigación para la Paz de Oslo dice que el año pasado se registraron 65 guerras que involucraron al menos a un estado en todo el mundo.
Las guerras entre estados también alcanzaron un nuevo máximo de 80 años, duplicándose respecto al año anterior a ocho, incluidos enfrentamientos fronterizos entre India y Pakistán, Afganistán y Pakistán, y Camboya y Tailandia, así como la Guerra de Ucrania y las agresiones militares de Israel contra Siria.
El año pasado fue el tercero más mortífero desde el fin de la Guerra Fría, con alrededor de 245.000 muertes directamente relacionadas con combates o violencia política, casi 76.500 de ellas atribuidas a ataques dirigidos directamente a civiles, frente a 14.200 en 2024.
El fuerte aumento de las muertes de civiles se debe a la guerra entre el ejército y los paramilitares en Sudán, donde se estima que el asedio y las masacres llevadas a cabo en la ciudad de El Fasher, en la región de Darfur, dejaron unas 60.000 muertos.
Desde el final de la Guerra Fría, solo en 1994 y 2021 se ha producido un mayor derramamiento de sangre, debido al genocidio de Ruanda y la guerra en la región etíope de Tigray, respectivamente.
Israel es uno de los países más agresivos del mundo
El estudio se basa en cifras compiladas por el Programa de Datos sobre Conflictos de Uppsala (UCDP), adscrito a la Universidad de Uppsala. Distingue entre tres tipos principales de violencia organizada: conflictos que involucran al menos a un Estado, conflictos no estatales y violencia unilateral contra civiles.
África siguió siendo la región más afectada por el primer tipo de conflicto con 29, seguida de Asia, Oriente Medio, América y Europa.
Según el estudio, Israel es uno de los países más agresivos del mundo, señalando su participación en diferentes tipos de guerras en Gaza, Siria, Líbano, Irán y los rebeldes huthíes.
También señala a Estados Unidos y dice que el regreso de Trump a la presidencia de Estados Unidos ha traído “no sólo ataques y violencia creciente, sino también las barreras comerciales que están levantando”.
El Consejo de Seguridad de la ONU no funciona, concuye el estudio.