Tras 50 meses de guerra contra Ucrania, Rusia se enfrenta a una creciente acumulación de problemas militares, económicos y sociales, donde una creciente corriente apelan a Putin diciéndole que está mal informado sobre la realidad.
La economía es la raíz de cada manifestación del descontento ruso. La actividad se ha hundido en una recesión que se extiende desde el sector de inversión, largamente deprimido, hasta el complejo militar-industrial.