El ejército ruso logra cortar la conexión de Ucrania a la red Starlink

Veinte kilómetros cuadrados de interferencias electrónicas ya son suficientes para neutralizar un dron ucraniano lanzado a decenas de kilómetros tras las líneas del frente. El ejército ruso ha desplegado un sistema de interferencia capaz de cortar la conexión Starlink utilizada por los pilotos de drones ucranianos.

El enlace satelital ha supuesto un cambio radical en las operaciones militares de este año: permite a Kiev guiar municiones a menor coste hacia objetivos situados muy lejos de las líneas rusas —depósitos logísticos, centros de mando, baterías antiaéreas— sin depender del guiado GPS convencional, que es más susceptible a las interferencias.

Las consecuencias se han sentido incluso en Crimea, donde las reservas de combustible rusas se han visto afectadas por la campaña de ataques aéreos. Anteriormente se creía que este método de guiado era técnicamente inmune a cualquier interferencia de radio.

Esta suposición acaba de ser cuestionada. Serhii Beskrestnov, asesor del Ministerio de Defensa de Ucrania, identificó el dispositivo responsable: un sistema llamado Volna Kupol Garant, diseñado por la empresa rusa Rusky Kupol, conocida por abastecer al ejército ruso en Crimea.

El dispositivo emite interferencias de radio lo suficientemente potentes como para saturar localmente la señal de la terminal de Starlink, dejando a los drones inoperativos en un área de aproximadamente 20 kilómetros cuadrados. Se han detectado alrededor de diez instalaciones de este tipo hasta la fecha.

El tamaño del dispositivo —descrito como un conjunto de seis remolques equipados con antenas orientables— dificulta su ocultación y, por lo tanto, lo hace vulnerable a los ataques de represalia. El 422 Regimiento, en coordinación con el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU), afirma haber localizado y destruido dos de estas instalaciones, una de ellas apenas unas horas después de su detección. “En cuanto atacamos esa instalación, nuestros drones equipados con Starlink volaron sin problemas”, declaró el comandante de la unidad.

Esta táctica de guerra electrónica es una de las varias de las defensas rusas observadas sobre el terreno. Se produce tras un incidente anterior: en febrero SpaceX y los ucranianos detectaron y bloquearon un intento del ejército ruso de obtener acceso no autorizado a la red Starlink. Posteriormente, los satélites de Musk cortaron todo el acceso ruso para evitar su uso con fines ofensivos.

Ante las nuevas técnicas rusas, las empresas ucranianas han comenzado a trabajar en el desarrollo de sistemas de navegación autónomos, capaces de operar sin depender de una señal satelital, para que sus drones puedan continuar sus misiones incluso en zonas con interferencias.

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