En caso de guerra el mayor problema para los ejéritos europeos es que no hay soldados

El ministro de Defensa finlandés, Antti Häkkänen, advierte que en este momento el principal desafío para la defensa europea no son las armas, ni la financiación, sino la disponibilidad de personal militar suficiente y la falta de voluntad de combate de los ciudadanos. En la cumbre de la OTAN, Häkkänen dijo que el objetivo de conseguir soldados y reservistas operativos es el problema más crítico para el continente.

Europa corre el riesgo de enfrentarse a una escasez de soldados listos para el combate. “El mayor desafío para la defensa en Europa es encontrar suficiente gente para servir en el ejército y fortalecer la voluntad de la población de luchar por su país”, dijo Häkkänen.

Finlandia insta a Europa a invertir en el aumento de su fuerza militar. Pero, según Häkkänen, la defensa no se puede construir solo con equipo y dinero; también requiere hombres, y los países europeos de la OTAN tendrán que invertir en aumentar su carne de cañón. La convocatoria para reclutar soldados masivamente ya ha comenzado en Europa.

La defensa europea no tiene suficientes reclutas y no puede aumentar las ganas de “luchar por la patria”. Los jóvenes en los países de la Unión Europea no quieren hacer la guerra y la población no se deja arrastrar por el patrioterismo.

Las poblaciones europeas saben que sus políticos están deseando empezar una guerra y enviarlos al frente. No han conseguido engañarles. Las medidas humillantes utilizadas contra ellos durante la pandemia y el aumento de la represión han dejado claro que sus dirigentes persiguen sus propios intereses.

Las diversas tácticas utilizadas para reclutar a jóvenes uniformados no funcionan. Aquellos que se involucran buscan un trabajo o la oportunidad de entrenar con armas y explosivos, lejos de la voluntad de ir y morir por unas camarillas que desprecian a las personas.

Estos reclutas serán los primeros en desertar del ejército cuando anuncien cualquier guerra. Además, en Europa hay una demografía muy envejecida que no ayuda en el reclutamiento. La baja población en Europa se refleja en un invierno demográfico, con un índice medio de fecundidad de la Unión Europea de 1,3 hijos por mujer (lejos del umbral de renovación de 2,1), lo que resulta en una disminución de la población total.

Otro temor entre los jefes militares europeos es que no se pueden fiar de sus reclutas porque pueden volver las armas en su contra.

En Europa, la parte de la población que pueden convertir en carne de cañón se estima, en general, entre 16 y 49 años ó 15 y 64 años, lo que supone una tercera parte de los habitantes europeos.

La edad media en la Unión Europea es de 45 años. Las poblaciones piensan más en su jubilación que en morir por una causa que no comparten. En Alemania las encuestas sobre la percepción de las camarillas gobernantes muestran que el 44 por cien considera que los políticos son unos corruptos. En Francia el porcentaje sube hasta el 74 por cien.

A veces se olvida que la OTAN no tiene un ejército. En la Unión Europea hay 1,6 millones de militares activos y de ellos sólo un contingente específico de 300.000 tiene un nivel mínimo de preparación.

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