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Los grandes monopolios ya no pintan de rosa el hidrógeno ‘verde’

Los monopolios energéticos TotalEnergies y Engie han pedido ayuda, o sea, subvenciones públicas, a la Comisión Europea para su gran proyecto de producción de hidrógeno “verde” de Masshylia. Bruselas ha aprobado las ayudas porque los primeros ensayos con los electrolizadores de la empresa belga John Cockerill no tienen el rendimiento que esperaban.

Los electrolizadores son máquinas que extraen hidrógeno del agua mediante una corriente eléctrica. El suministrador de los equipos de Masshylia es John Cockerill y las primeras pruebas han arrojado muchos problemas que hacen inviable el proyecto, al menos con su diseño actual.

Anunciado en 2021, el megaproyecto Masshylia debería dar lugar a la mayor planta de producción de hidrógeno “verde” de Europa. Ahora han tenido que retrasar su entrada en funcionamiento dos años más y la empresa fabricante de electrolizadores no garantiza nada, ni siquiera para entonces.

En febrero Engie retrasó su objetivo de producir energía basada en hidrógeno “verde” de 2030 a 2035. En el Foro de Riad ya se escuchó que el hidrógeno “verde” aún está en una fase artesanal. Otros califican la técnica de “embrionaria”.

Como ocurre con cualquier desarrollo de las fuerzas productivas, los grandes electrolizadores no se van a fabricar en un abrir y cerrar de ojos.

Al saltar del laboratorio a la industria, las expectativas de obtención de hidrógeno “verde” no se cumplen a causa, entre otros facttores, de la intermitencia de las energías renovables. Los ingenieros tiene que revisar el proyecto y la Comisión Europea correrá con el aumento de los costes.

Las plantas de hidrógeno “verde” consumen gran cantidad de energía y, para que todo sea realmente “verde”, esa energía tiene que proceder de parques solares y eólicos construidos alrededor de los electrolizadores. Pero ese suministo es intermitente. Como consecuencia de ello, el electrolizador sólo funciona a un tercio de su potencia máxima.

John Cockerill no es la única empresa fabricante que ha tenido dificultades con sus prototipos de electrolizadores. Pasar de 1 megawatio a 100 megawatios de capacidad no es una simple multiplicación. Las empresas fabricantes no pueden suministrar electrolizadores en cantidad y calidad. ThyssenKrupp está pasando apuros y McPhy también. Los equipos de otros dos fabricantes, Longi y Peric, también esentan problemas técnicos.

Tampoco ocurre sólo en Europa. La filial de John Cockerill en China tiene problemas por la mala retroalimentación del mayor electrolizador actualmente en servicio en el mundo (con 250 megawatios): el de Kuqa, en China.

La intermitencia del suministro eléctrico hace que los componentes envejezcan más de lo esperado, el comportamiento de los fluidos es diferente al que se observa en un laboratorios a pequeña escala, así como densidades de corriente inesperadas, creación de puntos calientes y daños a las membranas…

El electrolizador consume más de lo esperado de la red eléctrica convencional, aunque se suponía que sólo lo compensaría marginalmente. Esto socava la expectativa de que basta con instalar un electrolizador al pie de una turbina eólica o de paneles solares para producir hidrógeno “verde”.

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Ha llegado la ola más larga de bajas temperaturas jamás registradas en Santiago de Chile

Los vecinos de Santiago de Chile se abrigan para soportar temperaturas cercanas a cero grados centígrados en un otoño infernal: el mes mayo más frío de los últimos 74 años.

Un repentino frente frío se ha apoderado de muchas regiones de América del sur, que no están acostumbradas a los fuertes vientos helados en esta época del año.

Las temperaturas batieron récords a lo largo de la costa de Chile y en Santiago, llegando a niveles cercanos al punto de congelación y convirtiendo este mes en el mayo más frío que el país haya padecido desde 1950.

Una sucesión inusual de masas de aire polar se ha desplazado sobre franjas del sur del Continente, empujando el mercurio por debajo de cero grados centígrados en algunos lugares. Es el último ejemplo de clima extremo en una región que aún se encuentra en el otoño.

Los chilenos se están abrigando con más ropa y tomando tazas de café caliente mientras el país enfrenta la ola de frío más intensa en casi 70 años, lo que traerá el clima invernal a mediados de otoño.

“Desde 1950, es decir, en los últimos 74 años, no habíamos tenido una ola de frío tan intensa como la actual en mayo”, dijo Raúl Cordero, meteorólogo de la Universidad de Santiago de Chile (*).

“Estamos en presencia de la ola de frío más larga jamás registrada en la capital, al menos desde 1950 para el otoño”.

El gobierno del presidente Gabriel Boric ha activado un programa especial para asistir a las personas que carecen de vivienda. El Ministerio de Desarrollo Social ha activado el Código Azul, que estará activo en seis regiones del país y proporcionará alimentación caliente y abrigo, además del traslado a los albergues para quienes lo requieran.

Los propios ciudadanos pueden notificar a los servicios municipales para que vayan en ayuda de los más perjudicados por el frío.

Las nevadas en algunos barrios de la capital han causado estragos en el funcionamiento urbano, con apagones de luz que se han prolongado durante más de cinco días.

(*) https://www.reuters.com/world/americas/chiles-capital-faces-fiercest-cold-snap-decades-2024-05-15/

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Nunca ha habido ‘guerras por el agua’, ni las habrá tampoco en el futuro

Nunca ha habido “guerras por el agua”, ni en la época moderna ni en la antigua. A lo largo de la historia, la humanidad siempre se ha establecido allá donde había un acceso fácil al agua. Algunas de las pinturas rupestres que se conservan en las cavernas muestran a los zahoríes, con su varita, buscando agua, que han logrado hallar incluso en los desiertos más áridos.

La humanidad siempre se movió hacia el agua y, cada vez con mayor frecuencia por el desarrollo de las fuerzas productivas, ocurre al revés: el agua se lleva a los mayores centros urbanos. Algunas de las ruinas arqueológicas más antiguas y emblemáticas de la humanidad son obras hidráulicas, como el Acueducto de Segovia. Lo mismo ocurre con instituciones, como el Tribunal de Aguas de Valencia, que es la institución judicial más antigua de Europa. Tiene su origen en la época musulmana y subsiste hasta la actualidad para regular el riego sin recurrir a la guerra.

Tradicionalmente en Palestina, la población de Gaza ha sido aislada por completo por Israel, excepto en el suministro de agua, que se ha mantenido siempre fuera de las sucesivas guerras. Hasta el 7 de octubre Israel suministró a Gaza 25.000 metros cúbicos de agua cada día. Luego cortaron el suministro y lo tuvieron que reanudar tres días después.

En el futuro, si hay guerras, el agua no será la causa. Con absoluta seguridad. La llamada “crisis del agua” o “estrés hídrico” es una distopía, una de las más aberrantes y apocalípticas profecías de las corrientes seudoecologistas.

La subcultura moderna ha cambiado una perspectiva ideológica ancestral sobre el agua que, históricamente, se consideró como un medio para lograr un fin, el desarrollo de la agricultura y la ganadería que alimentan a la población. Muy a menudo los humedales se secaban deliberadamente para ampliar la superficie roturada. Por el contrario, ahora el agua es un fin en sí mismo. Un humedal, como Doñana, está declarado Patrimonio de la Humanidad, pero un campo de árboles frutales que da de comer a esa misma humanidad no tiene esa misma consideración. ¿Por qué es menos importante el frutal que el humedal?

Con motivo de la supuesta sequía a comienzos de este año en Catalunya, ciertos medios seudocientíficos, como SINC, difundieron mensajes, como el siguiente: “Si las demandas de agua continúan excediendo los recursos existentes, en las sucesivas sequías aumentará la conflictividad socio-territorial por los recursos hídricos que ya venimos observando en los últimos meses: protestas de agricultores, pozos ilegales o zonas con restricciones en los abastecimientos” (1).

Una ideología reduccionista

Al hablar del agua, la mayor parte de las manipulaciones seudocientíficas son reduccionistas y, por lo tanto, simplistas. La más importante es que sólo se refieren al agua en estado líquido porque es la único que se aprovecha y, por lo tanto, tiene un mayor interés económico para la humanidad. Nunca aluden al hielo o al vapor de agua atmosférico. Sin embargo, la mayor parte del agua que hay en el planeta está congelada.

Desde el punto de vista ecológico interesan los tres estados del agua porque están interrelacionados. A diferencia de lo que sostienen los seudoecologistas, el volumen de agua líquida en el planeta ha aumentado desde hace 10.000 años, cuando acabó la última glaciación. Lo mismo cabe concluir de la tesis del calentamiento, porque el aumento de las temperaturas debería conducir al deshielo. Si esa tesis es cierta, como dicen, entonces cada vez habrá más agua en estado líquido y vapor de agua (humedad), que es justamente la conclusión opuesta a la que pretenden llegar las corrientes seudoecologistas.

Por lo tanto, en el futuro no debería haber carestía de agua líquida.

La segunda reducción es que del agua líquida solo se tiene en cuenta el agua superficial, también por motivos económicos: es la más fácil de utilizar y, en consecuecia, la más barata. Sin embargo, conduce a un error importante porque el agua subterránea es mucho más abundante que la superficial. Por lo demás, ambas interaccionan, como los Ojos del Guadiana, que son tramos sucesivos de aguas subterráneas y superficiales.

La manipulación ideológica extiende el tópico a ambas, es decir, tanto a las aguas superficiales como a las subterráneas. Por ejemplo, la NASA respalda un conocido tópico: que los acuíferos se están secando a un ritmo cada vez más rápido.

La tercera es que el agua de mar se mantiene al margen. Las guerras del futuro que pronostican no serán por el agua salobre. Por lo demás, ambas están también interrelacionadas. El agua marina puede infiltrar los acuíferos de agua dulce y al revés. El agua subterránea acaba en los mares en mayor cantidad que el agua de los ríos.

En los años sesenta del siglo pasado los geólogos descubrieron acuíferos bajo los mares del planeta, a unos 50 kilómetros de las costas. En 2011 la investigación se amplió: no son un fenómeno marginal sino que existen en la mayoría de las plataformas continentales y acumulan vastas reservas de agua que se calculan en medio millón de kilómetros cúbicos. Es tres veces el volumen de aguas superficiales (lagos, ríos, embalses) y equivale a todo el consumo humano (riego, usos industriales, agua potable) durante más de un siglo (2).

Las explicaciones simplistas, como la “crisis del agua”, forman tópicos falsos, puras construccciones ideológicas que carecen de fundamento. Asocian el calor con la sequía o el desierto con la falta de agua. Habitualmente se asocian las altas temperaturas con la falta de lluvias y éstas, a su vez, con la sequía. Pero en las regiones tropicales es donde más llueve, con precipitaciones torrenciales. Al mismo tiempo, bajo la arena de los desiertos hay grandes masas de agua.

El gran mito de la escasez

La propaganda seudoecologista ha impuesto un desplazamiento característico del lenguaje del terreno económico al ecológico. Por ejemplo, hablan de la “demanda” o del “consumo” de agua, expresiones que, aparte de falsas, no son ecológicas sino económicas. Desde el punto de vista ecológico el agua no es “irremplazable”, como pretende la Ley de Aguas de 1985. No se consume sino que circula.

En consecuencia, el agua no se puede “ahorrar”. Tampoco se puede desperdiciar. Es imposible. Sin embargo, es curioso constatar que si en 1900 se consideraba un desperdicio que las aguas de los ríos acabaran en el mar, sin poder ser aprovechadas, ahora el concepto de “ahorro” es el contrario: hay que dejar que el agua siga su curso, evitar cualquier aprovechamiento.

Sin embargo, la ideología burguesa vincula la economía con la escasez. En España la Ley de Aguas define el agua como un recurso escaso y, a su vez, la escasez se vincula con la competencia, la lucha por la supervivencia al más puro estilo de Hobbes y Darwin. Cuando llueve poco, el lenguaje se dramatiza aun más para hablar de millones de “refugiados climáticos” y del comienzo de una “guerra de todos contra todos”. La escasez domina el pensamiento seudoecologista por completo y, en referencia al agua, se concreta con expresiones como “sequía” y “sobreexplotación”, un término aún más confuso.

En cualquier caso, las tormentas, los diluvios, las crecidas, las riadas, los aguaceros y las inundaciones, es decir, la abundancia y el exceso de agua han desaparecido de las explicaciones ambientalistas. Hay frases acuñadas por los organismos internacionales, como la ONU, según las cuales en el mundo hay millones de personas, una de cada tres, que no tienen acceso al agua potable.

La búsqueda del término “doñana” en internet conduce a sistemáticamente al mismo callejón sin salida deprimente: sequía, contaminación, destrucción, desaparición… Los titulares, además de falsos, son sensacionalistas.

Al mismo tiempo, el discurso ideológico en torno al agua es contradictorio: aunque se centra en la escasez, las políticas ambientales europeas imponen la destrucción de los embalses de agua, una polémica que recorrió España el año pasado.

En el mundo no hay escasez de agua. En caso contrario, los manantiales llevarían un tapón incorporado. El 70 por ciento de la superficie del planeta está cubierto por el agua. El gas más abundante de la atmósfera, tras el nitrógeno y el oxígeno, es el vapor de agua. Las plantas, los animales y la humanidad consumen agua desde su mismo origen y, lo mismo que el aire, no se ha agotado. El volumen total de agua acumulada bajo tierra en el planeta se estima en 23 millones de kilómetros cúbicos. Podría cubrir toda la superficie de la Tierra con una capa de 180 metros de profundidad. “África descansa sobre enormes balsas de agua subterránea”, titulaba el diario El Mundo en 2012 (3). El volumen total de agua subterránea del Continente asciende a medio millón de kilómetros cúbicos, una cantidad que equivale a veinte veces el agua procedente de las precipitaciones anuales en todo África. Por su parte, el acuífero Alter do Chao, bajo el Amazonas, contiene 162.000 kilómetros cúbicos de agua (150 cuatrillones de litros) que podrían abastecer a toda la población del planeta durante 250 años.

El agua es una molécula con una fórmula química de las más conocidas, H2O, que es estable. Romperla requiere mucha energía. Es una sustancia que cambia de estado, al tiempo que su composición permanece idéntica a sí misma. Pasa del estado líquido, al vapor y al sólido (hielo) permanentemente. El gigantesco acuífero que hay bajo el desierto de Liba, por ejemplo, es “agua fósil”. Se formó hace más de 10.000 años, cuando acabó la última glaciación. El hielo se convirtió en agua líquida masivamente y se almacenó bajo la tierra.

Como cualquier otro fenómeno ecológico, el agua describe un ciclo. Ni se crea ni se destruye, sólo se transforma, cambia de estado. Los romanos recogían el agua de lluvia para sus hogares con el “impluvium”, una pequeña piscina en el centro del patio interior de la vivienda. De esa manera la recuperaban para el uso doméstico. Es un ejemplo de la circularidad y de que la cantidad de agua es siempre la misma. El agua viene de un sitio y va a parar a otro, en una forma o en otra.

En Kazajistán algunos colectivos se oponen a la construcción de la primera central nuclear junto al lago Baljach, el más grande del país. Según ellos, el lago está a punto de desaparecer y la central agravaría el problema al utilizar el agua del lago para refrigerar el reactor. Sin embargo, sólo tienen en cuenta una parte del ciclo porque, después de capturar el agua del lago, la central la devuelve al sitio de procedencia.

Todo el agua que hay en el planeta es reciclada y se seguirá reciclando indefinidamente. Se evapora, viaja a la atmósfera y vuelve a caer en forma de lluvia o de nieve. Una parte se filtra formando grandes masas subterráneas. A ella se suman las aguas residuales, que también se filtran al subsuelo.

No obstante, a diferencia de los embalses superficiales, los acuíferos no siempre se rellenan con el agua procedente de las precipitaciones recientes, sino que sus reservas son de “agua fósil”: proceden del final de la última glaciación, es decir, de hace miles, o incluso millones, de años.

En Islandia, por ejemplo, una isla donde el clima es frío la mayor parte del año, hay 39 corrientes subterráneas de aguas termales y géyseres que corren cerca de la lava volcánica. Mediante tuberías el agua caliente se conduce por debajo de las calles de Reikiavik, la capital, para derretir el hielo y llevar la calefacción a las viviendas. A pesar de ser una isla, a la población nunca le ha faltado agua en cantidad, ni tampoco calor. No necesitan poner un tapón a las cañerías, ni restringir su uso.

El agua es un recurso local

Lo mismo que el clima, el volumen de agua líquida también es una variable local. El problema del agua, pues, no es si hay suficiente sino en saber dónde está embalsada. Lo mismo ocurre con las sequías, que también son fenómenos acotados geográficamente. Por lo tanto, cuando se alude a la “escasez de agua” hay que localizar la región en la que se produce. Cuando en un lugar se produce una sequía, es absurdo “ahorrar” agua en otra distinta. Sin embargo, con el desarrollo de las fuerzas productivas se han podido conseguir ciertos logros que, una vez más, se deberían calificar de “económicos” más que “ecológicos”.

La consecuencia de ello es que si antes la humanidad corría detrás del agua, ahora ocurre al revés. Hoy el agua emigra más que el hombre. La humanidad se establece en cualquier lugar y pretende disponer de agua líquida en cualquier circunstancia. Por ejemplo, ha convertido campos de secano en regadíos o en verdes campos de golf.

Lo mismo que los glaciares, tampoco se conocen los acuíferos que hay en el mundo. Las informaciones se refieren casi exclusvamente a su desaparición, ocultando que también se descubren nuevos ríos subterráneos, como el que apareció en 2011 en Namibia, uno de los países más secos del África subsahariana. Tiene 10.000 años de antigüedad, es decir, que el agua también procede de la última glaciación. Su capacidad es suficiente para abastecer a la población de la zona durante 400 años (4).

En 2012 apareció una gran masa de agua dulce cerca Perpiñán, que podría contener la mayor reserva del sur de Francia y posiblemente de Europa (5).

El año pasado descubrieron un mar de agua dulce bajo el suelo de Sicilia de 17,5 kilómetros cúbicos. También es “agua fósil”: tiene más de seis millones de años de antigüedad y se encuentra entre 700 y 2.500 metros bajo tierra (6).

Los gigantescos acuíferos que hay bajo los mares tampoco son muy conocidos pero, en efecto, también hay agua dulce bajo el agua salada, aunque no es totalmente dulce, sino ligeramente salobre, pero mucho menos que la de los mares: un gramo por litro contra 18 gramos por litro en el Mediterráneo. Estas reservas podrían abastecer a las plantas desaladoras de manera más ventajosa que el agua de mar. Es lo que hacen desde 1998 en Cape May, Nueva Jersey, que obtiene parte de su suministro de agua potable de un acuífero de este tipo.

En 2019 un equipo de geólogos de la Universidad de Columbia, en Nueva York, descubrió 3.000 kilómetros cúbicos de agua dulce atrapada en sedimentos porosos bajo el agua salada del mar en la costa noreste de Estados Unidos.

Los geólogos aseguraron entonces que es el acuífero más grande que se ha encontrado hasta el momento. Lo califican de “gigantesco”. El depósito recorre desde la costa del estado de Massachusetts hasta Nueva Jersey y abarca unos 350 kilómetros de la costa del Atlántico en esa región de Estados Unidos. Si la reserva estuviera en la superficie, formaría un lago de cerca de 40.000 kilómetros cuadrados.

En la literatura científica se ha abierto camino la convicción de que este tipo de depósitos de agua dulce son abundantes, pero aún se sabe muy poco sobre sus volúmenes y su distribución a lo largo del planeta.

(1) https://www.agenciasinc.es/Entrevistas/Nos-enfrentamos-a-la-actual-sequia-con-aguas-subterraneas-en-peor-estado-que-en-otras-ocasiones
(2) https://www.lemonde.fr/planete/article/2013/12/06/de-vastes-reserves-d-eau-douce-sous-les-mers_3526469_3244.html
(3) https://www.elmundo.es/elmundo/2012/04/20/natura/1334919992.html
(4) https://www.agenciasinc.es/Visual/Fotografias/El-agua-del-gran-acuifero-descubierto-en-Namibia-tiene-10.000-anos-de-antigueedad-y-es-apta-para-el-consumo
(5) https://www.midilibre.fr/2012/01/06/la-plus-grande-reserve-d-eau-douce-d-europe,440296.php
(6) https://doi.org/10.1038/s43247-023-01077-w

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En primavera Suiza registra temperaturas más bajas que en invierno

El profundo corredor de bajas presiones que se extiende desde Escandinavia hasta los Alpes ha traído en los últimos días una masa de aire polar helado y húmedo hacia Europa central. En altitud, esta masa de aire es incluso más fría que en el invierno. En la radiosonda de Payerne, a unos 5.500 metros de altitud, la temperatura era de -35ºC el lunes y de -33,1ºC el 18 de abril, los valores más bajos de toda la temporada de frío de este invierno. El tercer valor de -31,8ºC data del 24 de febrero.

Las temperaturas también han sido gélidas en la alta montaña. En Jungfraujoch (3.571 metros), las temperaturas medias diarias se han acercado en los últimos días a los -20ºC. En la Aiguille du Midi, en la vecina Francia, nunca había hecho tanto frío desde principios de 2024. El lunes, la estación meteorológica situada a 3.850 metros de altitud registró una temperatura de -23,3ºC.

Los sondeos por radio miden la presión atmosférica, la temperatura y la humedad. La radiosonda, transportada por un globo meteorológico, registra también su posición exacta, lo que permite determinar la altitud, la velocidad y la dirección del viento. Los datos así obtenidos son de gran importancia para la predicción meteorológica y la investigación climática.

Desde la estación de sondeo de Payerne se lanzan globos meteorológicos dos veces al día. Además, se llevan a cabo estudios especiales para determinar parámetros adicionales como las concentraciones de ozono o aerosoles. Los operadores de MeteoSwiss también realizan vuelos de investigación, con varias sondas acopladas a un mismo globo. De este modo, los valores medidos introducidos se pueden comparar entre sí, comprobar su calidad y rastrearlos.

En pocos días la tempratura cayó 20ºC, dijo la semana pasada un periódico suizo (*). En cuanto a la nieve, esta primavera se han registrado 40 centímetros de nieve, un récord incluso para el invierno. “Es sorprendente, pero no excepcional”. El 17 de abril de 2005 había entre 40 y 50 centímetros de nieve en las alturas de Lausana y entre 10 y 20 centímetros en la meseta, dice el periódico.

(*) https://www.24heures.ch/qu-est-ce-qui-se-passe-avec-la-meteo-319755540025

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El frío polar destruye las cosechas de Europa central

En Bélgica los aficionados al ciclismo vieron esta semana una edición de la Flecha Walona como pocas veces en la historia de la competición. Sólo 44 ciclistas llegaron a la línea de meta. Los favoritos abandonaron la carrera enfundados en mantas, tiritando y con sintomas de congelación.

La primavera ha conocido una impresionante racha de frío procedente de Escandinavia que ha descendido hacia Europa occidental. Francia registró temperaturas récord durante el fin de semana pasado. En Italia los medios dicen que la temperatura ha caído 20 grados centígrados.

La ola de frío que afecta a Alsacia desde hace varios días sigue pasando factura. Esta mañana una impresionante granizada azotó a la rivera del Rin, una comarca que está en alerta amarilla por tormentas desde esta tarde.

Los viticultores franceses están muy asustados. Temen una pérdida total de la cosecha. Algunos recuerdan las heladas de 2021, cuando el 20 por cien no se pudo vender. La cámara agraria ha creado una plataforma en línea para advertir del riesgo de heladas y enseñar a los agricultores a afrontarlas.

Desde entonces protegen sus árboles con sistemas de seguridad, como velas anticongelantes. Han instalado termómetros en los viñedos y huertos. En las noches gélidas, cuando la temperatura es negativa, avisa inmediatamente al teléfono móvil del agricultor.

En la Alta Saboya, un productor de manzanas utilizó un helicóptero para calentar el aire. Otros han levantado torres eólicas. “Aquí tenemos una torre de viento que mezcla el aire. En períodos de heladas es más cálido, lo que nos permite ganar de 2 a 3 grados a nivel del árbol”, explica.

Para limitar los daños, los agricultores preparan sus viñedos. La cubierta vegetal se corta a ras de suelo, no se trabaja la tierra durante la estación fría y las vides se elevan por encima del nivel del suelo. “Si la vid se congela, si los cogollos que llevan las uvas se congelan, no tendremos frutos, por lo tanto no habrá más cosechas, no más productos y no más ingresos”, comenta un viticultor.

Un matrimonio que cultiva kiwis en sus tierras comentaba el viernes que salvaron los frutos de la congelación por muy poco.

El frío polar se prolongará al menos hasta mediados de la próxima semana. Los agricultores tendrán que permanecer alerta durante otros 4 ó 5 días más. “Durará al menos hasta mediados de la próxima semana, con heladas matutinas ocasionales y temperaturas máximas a menudo significativamente más bajas que las normas estacionales”, pronostica MeteoFrance (1).

Sin embargo, los más pesimistas prolongan la mala racha hasta finales de abril (2) y advierten que no sólo las cosechas francesas están amenazadas, sino también las de toda Europa central.

(1) https://twitter.com/meteofrance/status/1781327164421349753
(2) https://www.minutenews.fr/france-confrontee-froid-fin-avril/

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Los que mueren de frío a causa del calentamiento

Ayer la revista científica Nature Climate Change publicó un artículo (1) sobre la muerte de 260 animales de 81 especies diferentes frente a la costa de Sudáfrica el 2 de marzo de 2021 a causa de una caída de la temperatura oceánica de casi 10ºC en menos de cuarenta y ocho horas y una duración de siete días.

Utilizando datos satelitales, los científicos de la Universidad australiana James Cook revelan que desde 1981 los episodios de frío marino se han intensificado. Los eventos fríos aumentan, tanto en frecuencia como en intensidad.

El estudio se refiere a la Corriente de las Agujas, en el punto más austral del continente africano. Se encuentra al este de la costa sudáfricana y marca el paso del Océano Atlántico al Índico. Los navegantes portugueses que lo descubrieron lo llamaron así porque en esa zona el norte magnético y geográfico coinciden.

Es una de las corrientes oceánicas más fuertes del planeta. Se crea por el encuentro entre las aguas frías del Océano Antártico (al oeste) con las cálidas del Océano Índico (al este).

Se trata de un desplazamiento horizontal de las aguas superficiales, que va acompañado de otro vertical de las corrientes frías que suben desde las profundidades hasta la superficie. En términos técnicos, este movimiento se llama “upwelling” o afloramiento y existe en casi todas las costas del planeta.

La explicación de los autores del estudio es, sin embargo, rocambolesca y bastante característica de los tiempos que corren, cuando los hechos no confirman las doctrinas más asentadas, como la del calentamiento. El estudio concluye que la temperatura del agua oceánica sube, lo que mueve a los animales marinos a desplazarse en busca de aguas más frías. Entonces el afloramiento enfría excesivamente las aguas, matándolos.

Tanto las especies más sedentarias (tortugas), como los organismos marinos más nómadas (tiburón toro, mantarrayas), pueden morir de hipotermia. El primer firmante del artículo, Nicolas Lubitz, lo enunciaba ayer de una manera paradógica: mueren de frío a causa del calentamiento (2).

Por lo demás, como también es característico, el estudio sólo muestra una cara de la moneda porque el afloramiento no es sólo causa de muerte, sino también de vida. Las aguas profundas y frías arrastran una gran cantidad de nutrientes hacia la superficie que, a su vez, impulsan el crecimiento del fitoplancton que forma la base de la red alimentaria marina y, en última instancia, nutren el ecosistema oceánico. El afloramiento mantiene los caladeros y las grandes pesquerías.

(1) https://www.nature.com/articles/s41558-024-01966-8
(2) https://theconversation.com/climate-change-is-causing-marine-coldwaves-too-killing-wildlife-227781

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La nieve no ha desaparecido del Monte Kilimanjaro

El Monte Kilimanjaro es emblemático. Es el más alto de África y el más alto del mundo fuera del Himalaya. Su cumbre nevada dio título a un relato de Ernest Hemingway y una película clásica de Hollywood, “Las nieves del Kilimanjaro”, con Gregory Peck y Ava Gardner en los papeles estelares (1).

En el Kilimanjaro la nieve se hizo tan importante como el propio monte, sobre todo cuando en 2002 los “expertos” advirtieron de su desaparición, que se produciría entre 2015 y 2020 a causa de la subida de la temperaturas atmosféricas (2).

En 2006 el Vicepresidente de Estados Unidos, Al Gore, repitió la profecía: “Dentro de una década, no habrá más nieves en el Kilimanjaro”, dijo en su documental “Una verdad incómoda”, reproducido a los cuatro vientos en todos los rincones del mundo, especialmente en las escuelas e institutos.

Pero la nieve no ha desaparecido y el parque nacional sigue repleto de hoteles, resorts, turoperadores y turistas que viajan hasta allá para esquiar. Como en otras masas de hielo, hay páginas web que informan al instante del estado de las pistas (3).

Los “expertos” se equivocaron una vez más y los autores de las predicciones apocalípticas han entonado el mea culpa.

Veamos: resulta que en una cumbre tan elevada como la del Kilimanjaro, a casi 6.000 metros de altitud, el hielo no se puede fundir porque las temperaturas se mantienen muy por debajo del punto de congelación.

Sin embargo, el hielo ha retrocedido de la cumbre desde finales del siglo XIX pero, obviamente, por razones que no tienen que ver con la temperatura atmosférica sino con los cambios que se han producido en el Océano Índico. La humedad se ha reducido y nieva menos.

Lo que ha provocado una pérdida de masa glaciar en el Kilimanjaro es la radiación solar absorbida, gran parte de la cual resulta en la sublimación del hielo. Esa pérdida de masa de hielo no queda compensada por ls precipitaciones de nieve.

El error de 2002 fue doble: la nieve no se retiraba tan rápidamente, ni tampoco por los motivos que habían creído. Eso significa que si las condiciones en el Océano Índico vuelven a cambiar, también cambiará la masa de hielo en el Kilimanjaro, independientemente del cambio climático.

(1) https://www.youtube.com/watch?v=2Ph_K-qBpg8
(2) https://www.geo.umass.edu/climate/doug/pubs/thompson_etal_sci02.pdf
(3) https://www.snow-forecast.com/resorts/Kilimanjaro/snow-report

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Argelia promociona el cultivo de trigo en el desierto del Sáhara

Una de las concepciones más arraigadas -y más falsas- de la humanidad es que los desiertos, como el Sáhara, son secos. Llueve poco y carecen de aguas superficiales, como lagos o ríos. En su suelo no es posible la agricultura.

Lo cierto es que bajo el desierto del Sáhara hay océanos de agua, lo que Gadafi ya intentó aprovechar para promover la agricultura en Libia y la OTAN impidió en 2011 brutalmente. Ahora Argelia lo vuelve a intentar para satisfacer la demanda de trigo y reducir la dependencia de las importaciones del exterior.

Argelia está fomentando la inversión en la agricultura sahariana y anima a las empresas públicas a participar en los cultivos. En el proyecto agrario sahariano están el gigante público de la construcción Cosider, la petrolera Sonatrach y Global Agrifood (GAF), una filial del holding público Madar.

GAF explota una concesión agrícola de 2.000 hectáreas en Gassi Tuil, cerca de los pozos petrolíferos de Hassi Messaud, donde hay 20 pivotes de riego y 7 perforaciones, de las 35 previstas. Se trata de sondeos de 250 metros de profundidad que extraen el agua necesaria para regar los cultivos en medio de las arenas del desierto.

Si un país, como Argelia, es capaz de excavar un pozo para sacar petróleo, puede excavar otro para sacar agua. Vista desde el aire, la perforación de un nuevo pozo artesiano en la concesión agrícola muestra un sorprendente parecido con los pozos petrolíferos de Hassi Messaud.

Durante los seis meses de cultivo del trigo, el riego es permanente. Para ello es necesario llevar electricidad hasta el pozo. A falta de tendidos eléctricos, los generadores y motobombas aseguran el suministro procedente de los gigantescos acuíferos que hay bajo las arenas del Sáhara.

Creada por el gobierno argelino en 2017, la concesión de Gassi Tuil parece un bosque de tuberías. Un equipo de técnicos instala nuevos pivotes suministrados por la empresa pública Anabib. Cada uno de ellos puede regar 30 hectáreas y requiere la movilización de gruas de elevación para su instalación. Cerca de allí una máquina excava una zanja por la que pasará el cable eléctrico indispensable para el funcionamiento del pivote de riego.

Por su parte, la Sociedad 3A (Actividad Agro Alimentaria), una filial del holding público de hidrocarburos Sonatrach, pretende extender en Gassi Tuil las tierras dedicadas a cultivos estratégicos, encabezadas por el cultivo de cereales y palmeras datileras y la fruticultura.

Que estas empresas públicas se hayan establecido en la provincia de Ouargla no es casualidad. La región ha conocido fuertes protestas por parte de jóvenes desempleados. El director de GAF, Lotfi Boughrara, asegura que “el futuro [agrícola] de Argelia está en el Sáhara argelino”. Según Boughrara, esta región tiene potencial para “alcanzar la autosuficiencia alimentaria y alimentar a Europa”.

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El granizo destruye una granja solar en Texas

En el sureste de Texas una avalancha de granizo destruyó gran parte de una enorme granja solar el 15 de marzo, poniendo de relieve los peligros de cambiar las fuentes de energía tradicionales por otras alternativas.

La posibilidad de fugas químicas de los paneles rotos también ha generado preocupación entre los vecinos. Los paneles solares estaban filtrando sustancias químicas, como el telururo de cadmio, que tiene graves riesgos para la salud de los seres humanos.

“Mi preocupación es el daño del granizo que atravesó y rompió estos paneles; ahora tenemos algunos productos químicos altamente tóxicos que podrían filtrarse a nuestras capas freáticas”, dijo un residente. “Los vecinos de la zona que tienen agua de pozo están preocupados porque los productos químicos ahora se están filtrando a nuestras capas freáticas”, añadió.

El Departamento de Salud Ambiental del Condado de Fort Bend está investigando el incidente y también se ha contactado a la Comisión de Calidad Ambiental de Texas con respecto a cualquier posible contaminación química, dijo el alcalde de Needville, Chad Nesvadba.

Las imágenes aéreas muestran los importantes daños sufridos por la granja Fighting Jays Solar en el condado de Fort Bend, Texas. La tormenta destrozó cientos de paneles solares en una zona donde el granizo es bastante frecuente.

Daniel Turner, director del grupo de vigilancia energética Power the Future, dijo que si la red eléctrica de Estados Unidos pasa a depender en gran medida de la energía solar, el suministro energético no estaría garantizado.

La granja solar, que alcanza los 350 MW, es un proyecto de Fighting Jays Solar, AP Solar Holdings, propiedad de una empresa danesa, Copenhagen Infrastructure Partners. Los paneles estaban fabricados en China a base de silicio y parece que no contenían telururo de cadmio, por lo que no había ningún riesgo para los vecinos ni el medio ambiente.

Sin embargo, la reconstrucción del parque solar dependerá de suministros chinos, algo que Estados Unidos pretende evitar a toda costa.

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Llamamiento para aliviar el invierno más duro de Mongolia en 50 años

Mongolia ha soportado el invierno más severo en casi medio siglo, con unos efectos devastadores del “dzud”. Desde noviembre del año pasado, el país ha quedado envuelto en un clima extremo. Las condiciones gélidas cubren las zonas de pastoreo con nieve y hielo profundos, lo que limita críticamente el acceso del ganado a los alimentos.

Desde febrero de este año, la tasa de mortalidad del ganado ha aumentado y afecta a alrededor del 75 por ciento de todos los hogares de los ganaderos. Dado que el número actual de pérdidas de ganado supera los 4,7 millones, los pronósticos oficiales predicen que la situación empeorará.

Los medios de vida de los pastores, que dependen del ganado vacuno, caprino y equino, están gravemente amenazados. Según la Cruz Roja, la crisis será dos veces más grave que la del año pasado. Predice un impacto mayor que el “dzud” de 2010, que provocó la pérdida de 10,3 millones de cabezas de ganado y afectó al 28 por cien de la población de Mongolia. La crisis afecta desproporcionadamente a los ganaderos con rebaños más pequeños (1).

Más de 7.000 familias carecen ahora de alimentos adecuados y las fuertes nevadas han sepultado más de 1.000 “gers” (hogares tradicionales) y refugios de familias de pastores. Hasta la fecha, 2.257 familias de pastores han perdido más del 70 por cien de su ganado, y miles más necesitan servicios sanitarios básicos, combustible y carbón.

Alrededor de 300.000 personas en Mongolia son pastores nómadas tradicionales y dependen de su ganado, cabras y caballos para alimentarse y vender en el mercado. “Aquellas personas que dependen totalmente de su ganado para sobrevivir, se han vuelto indigentes en tan solo unos meses”, dijo Alexander Matheou, director regional de la Cruz Roja. “Algunos de ellos ya no pueden alimentarse ni calentar sus hogares” (2).

“Ahora es primavera, pero el invierno se prolonga en Mongolia, todavía hay nieve en el suelo y el ganado sigue muriendo”, afirma Matheou. El gobierno de Mongolia declaró el mes pasado un estado de mayor preparación que duraría hasta el 15 de mayo.

“Incluso con los altos niveles de preparación que ha habido en Mongolia este año y en años anteriores, no es suficiente para hacer frente a las condiciones extremas”, afirmó Matheou. “Hemos hecho muchos preparativos y la escala aún nos tomó por sorpresa”.

El “dzud” ha tenido un costo económico devastador para los pastores y ha causado interrupciones en los viajes, el comercio y el acceso a la atención médica y la educación para muchos mongoles, especialmente aquellos que viven en áreas rurales, ya que las fuertes nevadas cortan el acceso a las carreteras.

Los ‘dzuds’ son cada vez más frecuentes

Las familias de pastores a menudo se mudan según las estaciones, viajando a través de las vastas praderas del país en busca de nuevos pastos para pastar su ganado. Utilizan los meses de verano para cultivar forraje, pasto y cultivos para ayudar a sus animales durante el invierno. Si bien están acostumbrados a los crudos inviernos de Mongolia, se produce un “dzud” cuando a las sequías de verano les siguen fuertes nevadas y frío extremo. Las temperaturas pueden bajar a -30 grados Celsius (-22 grados Fahrenheit) o menos.

Las nevadas de este año han sido las más altas en 49 años y cubrieron el 90 por cien del país en su punto máximo en enero, según la Organización Mundial de la Salud. El verano del año pasado empezó bien con abundantes lluvias. Pero una fuerte caída de la temperatura y una nevada temprana en noviembre precedieron a un aumento repentino de la temperatura, lo que provocó que la nieve se derritiera, según la ONU. A esto le siguió una ola de frío prolongada que cayó por debajo de los -40ºC en algunas zonas. Eso significaba que los pastos eran pobres, por lo que los animales no podían engordar antes del invierno y los pastores no podían preparar suficiente heno para sobrevivir.

Los “dzud” son cada vez más frecuentes en Mongolia, por lo que los pastos y los pastores no tienen tiempo para recuperarse entre episodios de clima extremo. “Estos ‘dzud’ son cíclicos y ocurren cada vez con más frecuencia. Han sido seis en los últimos 10 años… este es, con diferencia, el peor. Pero siguen sucediendo. Antes ocurrían raramente, ahora suceden con frecuencia”, dijo Matheou.

“Somos testigos de las numerosas luchas que enfrentan muchas familias de pastores, desde la pérdida de su preciado ganado hasta las cargas de las dificultades financieras, los recursos limitados y las inmensas presiones sobre la salud física y mental de las personas”, dijo Olga Dzhumaeva, directora regional de la Cruz Roja.

“Sin embargo, vemos la esperanza inquebrantable y la resiliencia de tantas familias mientras luchan contra la ira del invierno con una fuerza increíble. Las continuas muertes de ganado, la disminución de los recursos y el deterioro de las condiciones de cientos de miles de personas en Mongolia este invierno son un claro recordatorio de la urgente necesidad de asistencia”.

(1) https://www.ifrc.org/press-release/ifrc-launches-appeal-mongolia-faces-its-harshest-winter-50-years
(2) https://edition.cnn.com/2024/03/21/asia/nearly-5-million-animals-dead-in-mongolias-harshest-winter-in-half-a-century-climate-intl-hnk/index.html