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Rusia desarrolla una técnica para controlar medio millón de drones simultáneamente

Los científicos rusos han desarrollado una nueva técnica capaz de rastrear hasta medio millón de drones que operan simultáneamente en una mima región del cielo. Basado en inteligencia artificial, el dispositivo permitirá evaluar el estado y la posición de los drones.

El lanzamiento del prototipo experimental está previsto para finales de este y debería ser aprobado oficialmente en 2024.

Esta innovación responde así a la demanda tecnológica para reforzar los sistemas de control de los drones no tripulados, dado su número cada vez mayor. Antes de lanzar un dron, es necesario coordinar el vuelo con numerosos servicios que deben comprobar y seguir todo el proceso. Actualmente, hasta 100 drones aéreos sobrevuelan una región al mismo tiempo.

Actualmente el sistema de vigilancia ruso funciona bien, pero cuando el número alcance a varios miles de unidades, tendrá que afrontar dificultades. De acuerdo con la estrategia rusa para el desarrollo de drones, se espera que su número en el mercado ruso supere las 180.000 unidades en 2030. Por este motivo, deben estar equipados con un sistema de procesamiento de datos capaz de soportar tal cantidad de drones.

El nuevo dispositivo podrá detectar rápidamente todas las posibles desviaciones de la misión de vuelo acordada, entradas a zonas prohibidas y aproximaciones peligrosas entre las aeronaves.

El sistema de control también tendrá la capacidad de garantizar un tiempo de respuesta adecuado a los hechos identificados, del orden de milisegundos.

Rusia está intensificando sus esfuerzos para fortalecer su producción de drones. En septiembre el Kremlin anunció una nuevo plan. En los próximos siete años prevén duplicar el volumen del mercado ruso para máquinas pesadas y medianas.

En Rusia se crearán ocho centros de investigación y producción de drones. En la región de Samara ya se inauguró el primer centro regional científico y de producción de drones civiles.

La producción de drones en Moscú se ha más que cuadruplicado en los últimos tiempos y la industria sigue desarrollándose.

Francia y China rompen con 20 años de colaboración científica

El 26 de julio, en Shanghai, una placa de piedra con la inscripción “Institut Pasteur de Shanghai” fue reemplazada por una nueva placa que decía “Instituto de Inmunología e Infecciones de Shanghai”. La modificación estuvo acompañada de una actualización del sitio web del centro de investigaciones científicas.

Señala el final de una asociación científica de 19 años entre China y Francia o, si sequiere, entre el Instituto Pasteur de Shanghai y la Academia de Ciencias de China (CAS).

Las dos instituciones habían establecido su sociedad en 2004, pero en marzo del año en curso, el Instituto Pasteur anunció la suspensión del acuerdo. El nombre de la organización también había que cambiarlo.

Desde 2021 el Instituto Pasteur de Shanghai ya no es miembro de la Red Pasteur, una alianza internacional compuesta por 33 instituciones de 25 países y regiones. La medida ha provocado especulaciones sobre sus implicaciones. Es otra señal de la expulsión de China de los tentáculos de los países occidentales en ciencia y tecnología.

El Instituto Pasteur de Shanghai ha desempeñado un papel importante en la cooperación científica entre China y Francia, que se formalizó mediante un acuerdo diplomático hace 40 años. Se estableció justo después del brote de SARS en 2004 y tenía la misión de mejorar la capacidad científica de China.

Rusia presenta el primer prototipo del motor cohete más potente del mundo

La agencia espacial Roscosmos ha presentado una importante innovación tecnológica: el primer prototipo del motor cohete más potente del mundo, que lleva el nombre RD-171MV.

El nuevo motor es obra del grupo de investigación Energomach, una de las filiales de Roscosmos. Es similar a una central eléctrica y fue diseñado para la nueva lanzadera espacial Soyuz-5.

Es de propulsión líquida y destaca de todos los demás de su clase por superar un empuje excepcional de 800 toneladas, una capacidad sin precedentes que lo coloca a la cabeza de los motores cohete más potentes jamás construidos.

El motor le suministra a la lanzadera una capacidad de carga y potencia de propulsión sin precedentes, abriendo nuevas perspectivas para la exploración espacial.

Roscosmos no se conforma con un solo motor. Actualmente está ensamblando otro RD-171MV, destinado a impulsar la segunda prueba de vuelo del lanzador Soyuz-5. La agencia espacial rusa quiere garantizar la potencia de su nueva tecnología a través de una serie de pruebas convincentes.

En una nota de prensa, Roscosmos afirma que está trabajando en la finalización de una tercera unidad del motor RD-171MV para otro lanzador, programado para agosto. Posteriormente, la agencia espacial planea comenzar a probar el motor y su entrega masiva, marcando una nueva era en el campo de la tecnología de motores de cohetes.

A mediano y largo plazo la industria espacial rusa recibirá varios instrumentos de diferentes clases adecuados para resolver una amplia gama de tareas. Los nuevos operadores proporcionarán programas de investigación prometedores, así como también fortalecerán la posición en el mercado de lanzamientos espaciales.

Los motores de la serie RD-170 fueron concebidos en tiempos de la Unión Soviética. Quema keroseno y oxígeno Lox en cuatro cámaras de combustión, todas alimentadas por una turbobomba de una sola turbina y un solo eje con una potencia nominal de 170 MW (230000 caballos de vapor) en un ciclo de combustión por etapas.

Los motores de cohetes soviéticos empezaron a agrupar pequeñas cámaras de combustión alrededor de una sola turbina y bomba. A principios de los cincuenta, muchos diseñadores de motores soviéticos, incluido Valentin P. Glushko, solucionaron los problemas de inestabilidad de la combustión al diseñar cámaras de empuje más grandes. Resolvieron el problema utilizando un grupo de cámaras de empuje más pequeñas.

El atraso tecnológico de Europa

Europa, cuna de la revolución industrial, ha quedado rezagada en la carrera tecnológica mundial. Mientras otras regiones del mundo, sobre todo China y Estados Unidos, han tomado la delantera en el desarrollo y aplicación de tecnologías punteras, Europa lucha por ponerse al día. El retraso tecnológico del Viejo Continente se ha hecho cada vez más evidente en las dos últimas décadas y plantea importantes retos para su futuro económico.

La región va a la zaga de otras en cuanto a crecimiento de las tecnologías de la información y la comunicación y otras innovaciones disruptivas. Las empresas europeas, a pesar de algunos éxitos individuales, están por debajo de sus homólogas de otras grandes regiones. Muestran un crecimiento más lento, menores rendimientos e invierten menos en investigación y desarrollo que sus competidoras chinas y estadounidenses.

En el campo de la inteligencia artificial, Europa va muy a la zaga, dependiendo principalmente de la tecnología desarrollada en China y Estados Unidos. Debido a la falta de fondos, datos y recursos informáticos, las empresas europeas se encuentran a menudo pagando por acceder a tecnología desarrollada en otros lugares. Esta dependencia podría ser cada vez más problemática a medida que las aplicaciones basadas en estos modelos se conviertan en parte integrante del funcionamiento de sectores industriales enteros.

El retraso tecnológico de Europa podría poner en peligro un valor añadido empresarial de entre 2 y 4 billones de euros al año de aquí a 2040. Equivaldría a entre el 30 por cien y el 70 por cien del crecimiento previsto del PIB europeo entre 2019 y 2040. El atraso va a perjudicar a Europa en muchos frentes, como el crecimiento económico y su influencia estratégica en la escena mundial.

Hay algunas iniciativas en marcha para cerrar la brecha tecnológica. Por ejemplo, la Asociación Alemana de inteligencia artificial está trabajando en una iniciativa denominada Grandes Modelos Europeos de inteligencia artificial, cuyo objetivo es cerrar la brecha con los competidores estadounidenses y asiáticos. Con el apoyo de gigantes industriales alemanes como Bosch, SAP, Continental, Bayer, Merck y asociaciones de inteligencia artificial similares de toda Europa, tiene previsto gastar al menos 350 millones de euros para construir un nuevo superordenador capaz de entrenar grandes modelos de inteligencia artificial.

Sin embargo, incluso con estos esfuerzos, a Europa aún le queda mucho camino por recorrer. La inteligencia artificial es un campo en constante evolución, y los modelos actuales son cada vez más sofisticados. Por el momento, los mayores modelos europeos están muy por detrás de los desarrollados por empresas como OpenAI en Estados Unidos y la Academia de Inteligencia Artificial de Pekín en China.

Un dron (des)controlado por inteligencia artificial se vuelve contra su operador

Durante un ensayo simulado, un dron (des)controlado por inteligencia artificial debía destruir los sistemas de defensa aérea adversarios siguiendo las instrucciones de un operador remoto. Con el tiempo el algoritmo se volvió contra el operador.

“Le estábamos entrenando en simulación para identificar y apuntar a amenazas tierra-aire. Y el papel del operador era validar su destrucción. El sistema empezó a darse cuenta de que, aunque identificara una amenaza, el operador humano le decía a veces que no la neutralizara, privándole así de puntos. ¿Qué hizo entonces? Matar al operador porque le impedía alcanzar su objetivo”, ha explicado el coronel Tucker “Cinco” Hamilton, piloto de pruebas de las Fuerzas Aéreas estadounidenses.

Posteriormente, el algoritmo fue modificado con una directiva que le prohibía matar a su operador, pero el dron destruyó el sistema de comunicaciones que el operador utilizaba para comunicarse con él.

Después de que la Real Sociedad Aeronáutica difundiera los comentarios de Hamilton, la portavoz de las Fuerzas Aéreas, Ann Stefanek, los desmintió y al coronel Hamilton le han obligado a rectificar. Dice que se expresó mal y que la simulación en cuestión era en realidad “un experimento intelectual”.

A finales de marzo, un grupo de cientos de empresarios, ingenieros y académicos pidió una moratoria de seis meses en la investigación sobre inteligencia artificial. “En los últimos meses, los laboratorios de inteligencia artificial se han enzarzado en una carrera incontrolada por desarrollar y desplegar cerebros digitales cada vez más potentes que nadie -ni siquiera sus creadores- puede comprender, predecir o controlar de forma fiable”, argumentaban los promotores.

En 2018 el instituto surcoreano Kaist (Korea Advanced Institute of Science and Technology) abrió un laboratorio para fabricar robots asesinos mediante inteligencia artificial. Que esos robots se vuelvan contra sus operadores sería el menor de los males imaginable.

La clase media no irá al paraíso

En la época revolucionaria de la burguesía y hasta hace muy poco tiempo se explicaba eso que los académicos de derecho constitucional llamaban “soberanía parlamentaria” con una frase procedente de la Cámara de los Comunes de Londres: la ley lo puede todo, excepto convertir una mujer en hombre o al contrario. Ahora ya se puede cambiar también eso.

En el mundo se puede cambiar cualquier cosa gracias a las leyes, a golpe de autoridad. Es más, los reformistas aseguran que la manera de cambiar una realidad es cambiar la ley que la regula. Basta votarles a ellos, lograr la mayoría en el parlamento y cambiar la ley.

Una persona es mayor de edad porque así lo establece una ley. En la República eran 23 años, el franquismo la puso en 21 años y la transición en 18. Si alguien está tentado de medir la madurez por medio de la edad, supondrá que los jóvenes cada vez maduran antes y si ponemos la mayoría de edad a los 16 años, madurarán aún más rápidamente.

El parlamento de Corea del sur ha cambiado la forma de medir la edad. En el mundo occidental, cuando nace un niño, le ponen cero años de edad, hasta que pasan 365 días. Sin embargo, en Corea le ponen un año de edad y el dato no cambia con su cumpleaños, sino el 1 de enero. Por lo tanto, un niño que nace en Nochevieja, al día siguiente tiene dos años de edad. En España tendría cero.

Esta semana occidente ha impuesto a Corea su manera de medir la edad, de manera que va a rejuvenecer a la población. Basta una ley o un decreto para conseguirlo.

Los reformistas cambian así las cosas. Pretenden grandes cambios con pequeñas leyes. Basta un día de diferencia para que alguien se puede casar o pueda votar en unas elecciones. Basta beber una gota más de alcohol para dar positivo en una prueba de la Guardia Civil de Tráfico y que te impongan una multa.

Muchos de las datos cuantitativos que se manejan habitualmente son así de arbitrarios y se cambian por decreto. Al entrar en la Unión Europea el gobierno español cambió la manera de medir la inflación, a pesar de lo cual se siguen haciendo comparaciones históricas con datos que no sólo son cuantitamente distintos, sino también cualitativamente.

Los cambios en la vara de medir no sólo ocurren en los asuntos administrativos, sino también en los científicos, donde la métrica está cada vez más presente. Un artículo sólo parece realmente científico si aporta datos cuantitativos, por más que la mayor parte de las veces no sea posible averiguar de dónde han salido, ni el criterio de su obtención.

El llamado “cociente de inteligencia” es uno de los ejemplos característicos de las seudociencias modernas, que divide a los niños en tontos y listos. No debe extrañar que los antiguos países socialistas se prohibieran ese tipo de prácticas aberrantes en los colegios que confunden a los listos con los listillos.

La métrica no es más que un canon que responde a una imposición o a una convención, o a ambos a la vez. Por ejemplo, los datos de inflación proceden de organismos oficiales como el Instituto Nacional de Estadística y casi nadie los pone en cuestión, a pesar de que pueden resultar totalmente absurdos. Por ejemplo, en el cómputo del salario medio de un país no se tiene en cuenta a los parados, cuyos ingresos son cero. De esa manera, el salario medio parece mucho más elevado y no refleja la verdadera situación material de la clase obrera.

Lo mismo ocurre con las noticias de las organizaciones caritativas según las cuales países, como Somalia, son muy pobres porque la inmensa mayoría de la población sobrevive con menos de tres dólares de ingresos diarios. En ese tipo de países la autosuficiencia está muy extendida porque aún no ha llegado el mercado. No son necesarios los ingresos porque los pagos son cero.

La omnipresencia de las cifras anula las diferencias cualitativas y, por supuesto, las clases sociales. Por eso los “expertos” han introducido la tonteoría de la “clase media” entre los tópicos de los medios de comunicación. Lo mismo que la naturaleza, la sociedad también es uniforme, aunque unos ganen más que otros. Sin uniformidad no hay métrica y sin métrica no hay uniformidad.

Así nos encontramos con noticias como que este verano hemos conocido las temperaturas más elevadas de la historia. Muchos creen que el termómetro sube cada día un poco más, aunque ya no hay termómetros de mercurio, como los de antes, ni posibilidad de hacer ese tipo de comparaciones. Los matices han desaparecido. No es posible saber si las temperaturas han sido altas en el hemisferio norte, mientras que en el sur han padecido un invierno polar. Las dos cosas pueden ser ciertas simultáneamente.

En el parte meteorológico de cualquier noticiario, las informaciones saltan de una temperatura local, por ejemplo en Baeza, a promedios generales para la península, para el planeta o para tiempos remotos. Sin embargo, un promedio no es una cifra real sino una abstracción matemática. Si en Baeza no llueve, pero en O Porriño caen 30 litros por metro cuadrado, el promedio es de 15. Pero a pesar de ello, en Baeza no salen a la calle con paraguas porque no toman sus decisiones en base a abstracciones matemáticas sino a hechos reales.

Un trabajador no gasta un salario medio sino el suyo propio, unos ingresos contantes y sonantes. No le importa que el billete para los cruceros haya subido de precio porque no tiene ninguna intención de realizar ese tipo de viaje. Hay componentes de la inflación que no le afectan nada y que sólo sirven para los estudios académicos.

La ciencia es un “análisis concreto de la realidad concreta” y cualquier tipo de abstracción cuantitativa debe ayudar a esa tarea, en lugar de encubrirla. No obstante, hoy la mayor parte de los artículos científicos se rodean de un aparato estadístico creciente, repleto de datos cuantitativos y abstracciones que parecen tener vida propia; parece que son algo por sí mismos.

En las ciencias modernas las métricas las imponen decretos gubernamentales y cánones académicos, que transmiten una visión formal de la realidad. La concentración de alcohol en sangre se mide con un etilómetro homologado por la Dirección General de Tráfico que, en realidad, lo que mide es el aire espirado por la boca. Tiene poco que ver con el alcohol en la sangre, pero si se mide el alcohol con otro aparato, la medición cambia. También cambia a medida que el tiempo transcurre. Desde luego que no a todo conductor que arroja un resultado positivo en un etilómetro se le puede calificar de “borracho”.

En 2014 se creó en España un centro de metrología, del que la ley dice que es un organismo “técnico”, dependiente del Ministerio de Industria, que se encarga de homologar los aparatos de medir. Unos aparatos miden bien y otros mal; unos miden mejor que otros. Cuando alguien quiere exhibir el carácter oficial de una medición, lo hace con un aparato homologado, aunque es como cualquier otro aparato: se puede estropear, se desgasta con el uso, se ha inventado otro más preciso o el operador que lo maneja no lo sabe utilizar.

A medida que los científicos modernos insisten, cada vez más, en la cantidad, se olvidan de la cualidad, de lo concreto y de las mil y una complejidades del contexto. Entonces aparecen entelequias del tipo “clase media” que no existen en ningún lugar y ocultan a las clases sociales que realmente hay en cada sociedad y en cada momento histórico.

Una avería retrasa el gigantesco programa científico internacional Iter

El gigantesco programa científico internacional Iter, que debe lograr la fusión nuclear a gran escala para generar enormes cantidades de electricidad en el futuro, se enfrenta a un revés: hay fugas de hasta 2,2 milímetros de profundidad en varios módulos (*).

Se trata de un duro golpe para uno de los proyectos energéticos más ambiciosos del mundo, con consecuencias importantes en términos de plazos y costes. La avería ha frenado la esperanza de una primera fusión nuclear a plena potencia en 2035 en una gigantesca máquina, llamada tokamak.

La primera instalación de este tipo entró en servicio en 1979 en el instituto de energía atómica Kurtchatov, en la URSS. El nuevo proyecto es el resultado de una cooperación iniciada en 2006 por 35 países.

Se han detectado grietas de hasta 2,2 milímetros de profundidad en varios componentes clave del tokamak, la famosa estructura en forma de rosquilla en cuyo interior tendrá lugar la fusión.

El tokamak calienta isótopos de hidrógeno, deuterio y tritio, a 150 millones de grados, luego en forma de plasma, para liberar enormes cantidades de energía que son absorbidas por las paredes de una cámara de vacío. Una reacción en cadena que casi no genera residuos, a diferencia de la fisión de los núcleos de uranio pesado, que es la que utilizan las centrales nucleares en funcionamiento.

Los defectos de corrosión afectan a los escudos térmicos y a los sectores de la vasija de vacío, que tienen una función importante, ya que limitan la transferencia de calor entre las zonas de muy alta temperatura y las que deben mantenerse a una temperatura muy baja. La cámara de vacío donde tiene lugar la fusión a 150 millones de grados está a sólo un metro de distancia de las bobinas magnéticas, enfriadas con helio líquido a -269°C para ser superconductoras, es decir, que conducen la corriente sin resistencia y, por lo tanto, sin pérdida de energía. Los escudos térmicos son piezas recubiertas de plata situadas entre estos dos sectores, cuyo objetivo es minimizar el flujo de calor entre ellos y proteger así el sistema magnético superconductor que crea el plasma.

Las fugas se detectaron en noviembre del año pasado durante las pruebas con helio en un componente del escudo térmico de la vasija de vacío entregada por Corea. Las consecuencias de una fuga en el panel de protección térmica durante el funcionamiento son demasiado graves. Durante la fusión nuclear, la cámara de vacío debe contener tritio, un elemento radiactivo.

Queda por ver cuánto más costará la avería, ya que la factura ha ido aumentando desde que se inició el proyecto, pasando de 5.000 millones de euros al principio a más de 20.000 millones en la actualidad.

Antes del incidente, las primeras operaciones de prueba, previstas para 2025, en lugar de 2016, se encaminaban ya a un retraso adicional de al menos dos años.

(*) https://www.iter.org/newsline/-/3818

Estados Unidos quiere mantener su hegemonía tecnológica

Estados Unidos está empeñado en que China no se modernice tecnológicamente. a nueva ley sobre microprocesadores presentada por el gobierno de Biden va acompañada de un informe de 139 páginas publicado por la Oficina de Industria y Seguridad del Departamento de Comercio.

El informe se centra no sólo en la participación de las empresas estadounidenses en la venta de productos tecnológicos a China, sino también en las personas estadounidenses, es decir, cualquier persona con pasaporte o tarjeta de residencia en Estados Unidos.

Esto pone en una situación difícil a los fundadores de empresas tecnológicas chinas que se educaron en Estados Unidos y adquirieron un pasaporte estadounidense por el camino.

Asimismo, los laboratorios de I+D creados por algunas empresas chinas en Estados Unidos parecen ahora vulnerables.

A diferencia de los intentos anteriores de los gobiernos de Trump y Biden de apuntar a empresas chinas específicas para evitar que accedan a tecnologías de vanguardia, las nuevas normas cubren efectivamente todas las entidades chinas. Ellos, o sus proveedores estadounidenses o extranjeros, tendrán que solicitar un permiso para obtener o facilitar el acceso a tecnologías avanzadas de microprocesadores.

Todo lo anterior deja claro hasta qué punto se trata a China como un enemigo de Estados Unidos.

La situación está siendo abordada por los dirigentes chinos. El congreso del Partido Comunista ha destacado la respuesta de China. “Debemos adherirnos a la ciencia y la tecnología como la fuerza productiva número uno, al talento como el recurso número uno, [y] a la innovación como la fuerza motriz número uno”.

Pekín considera que la decisión de congelar la fabricación nacional china por encima de un nivel determinado de avance tecnológico es provocativa. Obligar a China a depender de la producción extranjera de los últimos y mejores microprocesadores está en consonancia con el análisis de Xi sobre el “vasallaje tecnológico”.

Por lo tanto, China avanzará hacia un modelo de crecimiento más autónomo.

Según un reciente informe de Goldman Sachs, la economía digital de China ya es grande, representa casi el 40 por cien del PIB y crece rápidamente, contribuyendo a más del 60 por cien del crecimiento del PIB en los últimos años.

China ha gastado más de 100.000 millones de dólares para acelerar el desarrollo de una industria nacional de fabricación de microprocesadores. Se trata de una parte clave de su programa “Made in China 2025”, que establece los planes de China para dominar la inteligencia artificial, los vehículos autónomos, la tecnología de la información de próxima generación, las telecomunicaciones, la robótica avanzada y el sector aeroespacial, entre otros sectores relacionados con la tecnología para 2049.

La decisión de Estados Unidos sobre los microprocesadores también tiene importantes implicaciones para TSMC y otras empresas taiwanesas, dada la cantidad de semiconductores que Taiwán exporta a China. Las exportaciones de microprocesadores de Taiwán a China ascendieron a 155.000 millones de dólares el año pasado y a 105.000 millones en los primeros ocho meses de este año, y representaron el 36 y el 38 por cien del total de las importaciones chinas de microprocesadores, respectivamente.

El CO2 no es tan malo como nos cuentan ni el demonio que nos presentan

La concentración atmosférica de CO2 ha sufrido un considerable aumento en el siglo XX, especialmente en sus últimas décadas. Antes del comienzo de la revolución industrial (hacia 1750, cuando el escocés James Watt perfeccionó las máquinas de vapor) la concentración de CO2 en la Atmósfera era de unas 280 partes por millón (0,028%) y a principios del siglo XXI alcanza casi las 370 ppmv (0,037%). Leer más

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