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Autor: Josep Cónsola (página 7 de 10)

Consideraciones sobre ecología

Epidemias, enfermedades “de etiología desconocida”, que son la inmensa mayoría, mortalidades por insuficiencia coronaria y respiratoria, cánceres de todo tipo, junto a los suicidios y los accidentes de coche, dibujan el mapa de la enfermedad en los países fuertemente industrializados. No es así en el llamado Tercer Mundo en el cual las diarreas, la carencia de agua potable, la desnutrición llevan la muerte a millones de personas. Es la frontera entre la dominación y los dominados, entre los opresores y los oprimidos, entre la riqueza y la pobreza, entre los que comen más de la cuenta y los que no disponen de suficientes alimentos.

La ecología debe concebirse como un todo, puesto que corresponde al conjunto del planeta, y como tal su interpretación tiene que ser desde la óptica del internacionalismo proletario. Y es desde esta perspectiva que lo debemos mesurar, al mismo tiempo que seguramente podremos empezar a encontrar respuestas sobre multitud de fenómenos que nos enferman. No podemos obviar las exigencias del consumo como necesidad de la producción, como uno de los elementos capitales a analizar desde la perspectiva ecológica.

Podemos interpretar algunas afirmaciones de Marx como la consideración de que la conservación del medio ambiente es una tarea fundamental del comunismo. Por ejemplo en el volumen III del El Capital opone a la lógica capitalista de la gran producción agraria, basada en la explotación y agotamiento de la tierra, otra lógica, de naturaleza comunista. “El tratamiento conscientemente racional de la tierra como propiedad comunal eterna, y como condición inalienable (unveräusserlichen) de la existencia y de la reproducción de la cadena de generaciones humanas sucesivas […] Incluso una sociedad entera, una nación, en fin, todas las sociedades contemporáneas juntas, no son dueñas de la tierra. Ellos sólo la ocupan, los usufructuarios (Nutzniesser), y ellos deben, como bonis patres familias (el buen padre de familia), de dejar en buen estado a las generaciones futuras” (1).

“Y, todo progreso de la agricultura capitalista no es tan solo un progreso en el arte de exprimir el obrero, sino también en el arte de exprimir la tierra, y cada paso que se da en el incremento de su fertilidad dentro de un periodo de tiempo determinado, supone al mismo tiempo un adelanto en la ruina de las fuentes permanentes de esta fertilidad […] la producción capitalista tan solo desarrolla, por lo tanto, la técnica y la combinación del proceso social de producción al tiempo que debilita las fuentes originarias de toda riqueza: la tierra y el trabajador” (2).

“El desarrollo de la civilización y de la industria en general […] siempre se muestra tan activo en la devastación de los bosques que todo el que puede llevarse a cabo por su conservación y producción, es completamente pequeño en comparación con el destrozo” (3).

No es solo el derroche de la tierra. La proliferación de agrotóxicos, las contaminaciones de NO2, los xenoestrógenos, el estrés debido a los ritmos de producción para conseguir incrementos de productividad, la comida que se tira, las producciones agrarias que se destruyen para mantener los precios. Unos ejemplos: “La actividad agraria más potente de esta Comunidad Autónoma (Canarias), el plátano, recibe 141 millones de euros anualmente en ayudas directas de la Unión Europea. Organizaciones de productores, gestionan de manera irregular parte de los residuos agrarios de la llamada “pica”, la retirada de fruta por las bajas cotizaciones en el mercado, con 2,3 millones de kilos “tirados a los desechos” (más de un 10% del cosechado) estas semanas. El total de la “pica” del año 2017 está alrededor de los 14 millones de kilos” (4).

“La Asociación de Productoras de Frutas y Hortalizas de Andalucía (APROA) ha emitido un comunicado en el que se indica que durante el año 2015 y las dos primeras semanas de 2016 han retirado (destruido) más de 11 millones de kilos de frutas y hortalizas” (5).

“La Consellería de Agricultura de la Generalitat pactó con el sector de la fruta solicitar la declaración de perturbación de mercado en la UE y exigir que se retire (destruya) un stock de 40.000 toneladas” (6).

Las modificaciones genéticas en cereales, la inyección de hormonas y antibióticos a los animales de consumo, los residuos industriales, los residuos radiactivos, las grandes densidades de población en las ciudades, los alimentos elaborados industrialmente, los conservantes, la superlativa medicalización, las vacunas sintéticas, los ansiolíticos, antidepresivos, calmantes, antibióticos, y la insatisfacción a la hora de recibir algunas de las falsas promesas del capitalismo, forman un conjunto condiciones que sin ningún tipo de duda enferman y deben ser la base de la consideración ecológica.

Voces contra estas epidemias cotidianas derivadas del proceso de acumulación del capital hace años que se han levantado, a pesar de que el conjunto del movimiento obrero, entendido este como la suma de organizaciones sindicales y partidos políticos representantes de las varias tendencias en el seno de la clase obrera, no han prestado atención suficiente al deterioro del planeta y del propio proletariado, pues la prioridad reivindicativa ha sido exigir más, más “trabajo” sin importar de qué tipo, más “consumo” sin importar de que, más “sanidad” sin importar porque, todo ello con independencia de los efectos de estas exigencias sobre la humanidad. Tenemos recientes ejemplos de las protestas en los astilleros para reivindicar construir más barcos de guerra, en las fábricas de coches para que se subvencione su producción y la compra de vehículos nuevos y, en las fábricas de armamento, preocupados por la posible pérdida de puestos de trabajo si se cumplen ciertos requisitos limitantes aprobados por algunos organismos internacionales.

La perspectiva ecológica tiene que empezar por saber que producimos y como lo producimos, que comemos y como ha sido elaborado, porque enfermamos y la causa de la enfermedad. La perspectiva ecológica debe estar alejada de las “recetas” de los científicos a sueldo de las multinacionales causantes del desastre, pues toda su recomendación es continuar y aumentar el consumo de cualquier tipo, ya sea para comer, vestir, ociar, medicalizar… pues su objetivo es que no se pare la rueda de la producción y el beneficio derivado de ella.

“La modernización ecológica del capitalismo, tiene tanto peligro como la propia destrucción de las bases naturales de la vida. En efecto, las bases “naturales” de la vida pueden ser producidas o reproducidas industrialmente por medio del desarrollo de una eco– industria o de un eco – negocio que obedezca a los mismos imperativos de máxima rentabilidad que tienen las demás industrias de consumo […] La reproducción de las bases de la vida puede estar organizada dentro del marco de un eco-tecno-fascismo que ocupe artificialmente el lugar de los ciclos naturales por nidos sintéticos: que economice de alguna manera los medios de vida; que industrialice la producción de la vida misma incluyendo la vida humana; que comercialice fetos y órganos y que mejore las capacidades de los organismos vivos, incluyendo las capacidades humanas, por medio de la ingeniería genética” (7).

El planteamiento del capitalismo “sostenible” es  cambiar los métodos de producción, pero no disminuir la producción superflua y mucho menos la productividad para generarla. Nuevos métodos que se nos presentan más “sostenibles” y previsiblemente en unos años, los “científicos” del sistema dirán que también hay que sustituirlos por otros que no generen problemas “medio-ambientales”, sin entrar en el fondo del modelo de producción y consumo.

Y, como nos movemos?, pues el coche individual se ha convertido en algo más que una herramienta, es un “status” competencial en algunos casos y una necesidad impuesta por el sistema de producción aislando los centros de trabajo de los lugares de residencia que tiene como consecuencia, como señala Iván Ilich: “El americano típico consagra más de mil quinientas horas el año (es decir treinta horas en la semana, o cuatro horas en el día, incluyendo el domingo) en su coche; este cálculo incluye las horas que pasa al volante, en marcha o parado”. ¿Cuántas horas de trabajo son necesarias para pagar la gasolina, las ruedas, los peajes, el seguro, las multas y los impuestos? Todo esto para recorrer 10.000 km. a 6 km por hora. La gente acaba por trabajar una buena parte de la jornada laboral para pagar los desplazamientos necesarios para ir a trabajar.

Pero, las reivindicaciones del transporte colectivo, tan preciadas por algunas formaciones de izquierdas sin cuestionar el porqué de las “necesidades” de los desplazamientos, nos tiene que llevar a plantear otras cuestiones: “La alternativa al coche tendrá que ser global. Para que la gente pueda renunciar a sus coches, no es suficiente ofrecer medios de transporte colectivo más cómodos. Es necesario que la gente pueda prescindir del transporte al sentirse como en casa en sus barrios, dentro de su comunidad, dentro de su ciudad a escala humana y disfrutar de ir andando de la casa al trabajo. Ningún medio de transporte rápido y de evasión compensará nunca el malestar de vivir en una ciudad inhabitable, de no estar en casa en ningún lugar, tan solo de pasar por allí para ir a trabajar o, para aislarse y dormir” (8).

A raíz de estas consideraciones, una pregunta obligada: ¿cómo es que tan solo se atribuye al inocente CO2 la principal causa de todos los males? Por poco que pensemos, podemos entrever una malévola intencionalidad de esconder la lacra y engaño del capitalismo verde.

(1) K. Marx. El Capital, III, pág 784, 820. Ciencias Sociales. Habana. 1980
(2) El Capital, II, pág. 251. Ciencias Sociales. Habana. 1980
(3) El Capital, II, pág. 247. Ciencias Sociales. Habana. 1980
(4) Lo Diario.es 05/12/2017
(5) Hortoinfo, 14/01/2016
(6) El País, 07/08/2017
(7) André Gorz. Capitalismo, socialismo, ecología. pág. 75
(8) André Gorz. La ideología social del automóvil. Le Sauvage, 1973

Imperialismo y salud

El día 19 de abril de 2020, escribí un artículo que llevaba por título “¿Vamos del independentismo al nazismo?” en el cual hacía las siguientes consideraciones: “Toda la campaña mediática, apunta a una próxima tentativa de sumisión a los dictados de las corporaciones médico-farmacéuticas para imponer la obligatoriedad de las vacunaciones, o si esta no fuera posible por vulnerar los ya mínimos derechos personales y decisiones que autónomamente pueda tomar cada persona, el establecimiento de un ‘pasaporte de vacunación’ que impedirá el acceso de la persona que no lo lleve a ciertos espacios, ya sean lúdicos o de ocupación laboral o al sistema de enseñanza o de salud. Habrá que ‘demostrar’ la pertenencia a una ‘raza vacunada’ para ocupar un espacio a la sociedad. Todo a mejor gloria de Bill Gates y la mafia médica” (1).

Después de un año de aquellas consideraciones, se ha hecho patente que no eran errores y con ellas, aprovechando el asedio cívico-militar de los estados de excepción, todo un puñado de modificaciones legislativas para favorecer el gran capital: destrucción del sistema de pensiones público, modificaciones en las legislaciones laborales, favorecimiento de absorciones bancarias e industriales, modificaciones de los sistemas de enseñanza, impunidad por los experimentos químico-farmacéuticos en la población, exclusión y muerte política de las personas discrepantes… y la ofensiva más grande nunca organizada para homogeneizar el pensamiento social.

E. Richard Brown (2) publicó en septiembre de 1976 en la revista Public Health Then and Now Public, un análisis que llevaba por nombre “Health in Imperialism: Early Rockefeller Programs at Home and Abroad” (3), en el cual detalla el origen y denomina la perspectiva de las “campañas de salud” organizadas por la Fundación Rockefeller de la siguiente manera: “La actividad filantrópica de los Rockefeller en el terreno de la salud pública fue una continuación de la tradición imperialista”.

Merece la pena extraer ciertos fragmentos literales de este escrito:

“Los programas de salud pública de la Fundación Rockefeller en países extranjeros han tenido por objeto ayudar los Estados Unidos a desarrollar y controlar los mercados y recursos de estas naciones”.

“En el momento de poner en marcha la Comisión Sanitaria en 1909, John D. Rockefeller Sr., y el lugarteniente de su imperio financiero, el pastor bautista Frederick Taylor Gates, ya tenían siete años de experiencia en el sur de los Estados Unidos […] Gates explicó a Rockefeller que por primera vez en la historia del mundo, todas las naciones y todas las islas del océano han quedado realmente abiertas y ofrecen un terreno abierto para la propagación de las enseñanzas y la filantropía de los pueblos de habla inglesa […] Así lo expresaba Gates en su informe a Rockefeller: ‘Nuestras importaciones quedan compensadas por nuestras exportaciones de manufacturas norteamericanas a estos mismos países. Nuestro comercio de exportación está creciendo a grandes saltos. Tal crecimiento habría estado totalmente imposible de no mediar la conquista comercial de tierras extranjeras’ […] Los filántropos de la organización Rockefeller llegaron pronto a la conclusión que la medicina y los programas de salud pública resultaban, por sí solo, mucho más eficaces que los misioneros o los ejércitos para la promoción de los mismos fines. Tanto en las selvas de América Latina como las islas remotas de Filipinas, la Fundación Rockefeller empezó a descubrir lo que los misioneros ya habían captado antes que ellos: que la medicina representaba una fuerza casi irresistible para la colonización de los países no industrializados. El presidente de la Fundación, George Vicent, declaró: ‘Médicos y dispensarios han penetrado últimamente de manera pacífica en ciertas regiones de las islas Filipinas y han demostrado el hecho que, cuando se trata de apaciguar a los pueblos primitivos y suspicaces, la medicina ofrece algunas ventajas respecto a las ametralladoras’”.

En China, por ejemplo, el Peking Union Medical College de la Fundación Rockefeller estaba totalmente bajo el control de personal de la propia Fundación. En 1920 el director residente del PUMC, Roger Greene, insistió cerca de los directivos de la Fundación de Nueva York para que consiguieran que los banqueros estadounidenses ofrecieran un crédito importante al gobierno chino, en concepto de ayuda para la lucha contra el hambre: “Estoy convencido que, tratándose de esta finalidad especial, el gobierno chino aceptaría un grado muy importante de control extranjero sobre el gasto. La experiencia práctica adquirida en la gestión de un préstamo de este tipo podría resultar enormemente valiosa para crear un mejor entendimiento entre los banqueros y el gobierno chino […] Gentes como Rockefeller y Greene comprendían perfectamente que los programas sanitarios de la Fundación Rockefeller estaban vinculados a las necesidades del imperialismo, y deseaban que así fuera.

“Cómo señaló Frantz Fanon, los pueblos colonizados también consideraban la medicina occidental como una cosa inseparable de la colonización. Dentro de la psicología social del imperialismo, someterse a los programas sanitarios de salud de la Fundación Rockefeller significaba someterse a la dominación cultural, política y económica de Rockefeller y de los Estados Unidos. Los programas de salud pública han sido los asociados humanitarios del imperialismo norteamericano durante más de 60 años […] Los programas de la Fundación Rockefeller solo se ocupaban de manera secundaria de los intereses de las poblaciones locales. Su principal finalidad era enriquecer a los propietarios de las plantaciones, minas y fábricas, y en última instancia a las potencias imperialistas extranjeras”.

En las conclusiones decía: “Los programas de salud pública aparentemente humanitarios pueden, como hemos visto, implicar consecuencias opresivas, ya sean intencionadas o no. Corresponde a los profesionales de la salud y a las asociaciones de salud incluir en sus preocupaciones no solo la competencia técnica, sino también de los fines políticos, económicos y sociales de los programas. Podemos examinar los intereses materiales que subyacen en todos los programas de salud pública, ya sean patrocinados por la Fundación Rockefeller, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional o la Organización Mundial de la Salud”.

Este análisis fue el esquema de un libro que escribió posteriormente en 1979 y que lleva por título “Rockefeller Medicine Men: Medicine and Capitalism in America” (4), en el cual amplía extensamente las consideraciones hechas en 1976.

En este libro, Brown afirma que las fundaciones del imperio Rockefeller, tuvieron una influencia fundamental en la creación de una política encaminada a crear, modelar y controlar las instituciones sociales que reproducirían el sistema capitalista. Las instituciones serían sobre todo de medicina.

El eje principal del libro de Brown es un estudio detallado de las fundaciones Rockefeller (General Education Board, Rockefeller Institute for Medical Research y la Rockefeller Foundation) y su participación como impulsoras del actual sistema de medicina que impera en gran parte del mundo. Si bien el eje principal es la práctica médica, su análisis caracteriza el papel del capital financiero en el mantenimiento del control de la sociedad.

Brown señala en el citado libro el “valor social de la ciencia médica como ideología y fuerza cultural” (5), al mismo tiempo que la medicina podría ser utilizada para unificar e integrar la sociedad industrial con valores y una cultura tecnificada, y para legitimar el capitalismo, distrayendo la atención a las causas estructurales y ambientales de la enfermedad. Y, sobre la incapacidad de esta medicina científica cada vez más tecnificada para resolver las necesidades de salud de la población mientras no exista la voluntad política para oponerse al mercado privado de la salud, persistirá la crisis actual de la medicina.

Hoy, en la locura de la pandemia impuesta, están plenamente presentes las consideraciones de Richard Brown pues la población mundial, no solo la de los países periféricos, ha sido colonizada por el gran capital, y en esta colonización han jugado y juegan un papel central las fundaciones multinacionales con apariencia filantrópica: La Rockefeller, Bill & Melinda Gates, la Ford, William J. Clinton, Open Society… todas ellas ligadas al accionariado de las corporaciones químico-farmacéuticas, al entramado militar y a la nueva normalidad basada en el cambio de patrón tecnológico ligado al postmodernismo cultural.

Celia Iriart y Hugo Spinelli publicaron en el Cuaderno de Salud Pública de Río de Janeiro nº 10 de 1994, un interesante artículo que tiene por nombre: “La cuestión sanitaria en el debate modernidad-postmodernidad”, del cual son los fragmentos siguientes:

“Para los posmodernos la realidad tiene un carácter ontológico y postulan que no hay más ser que la realidad efectiva y, por lo tanto, no hay más proyectos transformadores, no hay más sujetos. Esto supone un mecanismo ideológico perverso puesto que si para el sujeto humano no hay otra instancia que el rol social asignado, no puede ser tomado como responsable de los actos que su rol le impone. Esta posición da lugar a situaciones jurídicas como la obediencia debida que, en Argentina, evitó el juicio de numerosos militares acusados por su participación activa en el genocidio de la década del setenta. Desde nuestra perspectiva se impone cuestionar esta concepción puesto que legitima el orden opresivo al cual están sometidas nuestras sociedades”.

“En el campo sanitario, cuestionar a las corrientes neoliberales supone en principio salir de la matriz discursiva impuesta, deconstruir el concepto de realidad con su peso ontológico”.

“Numerosos proyectos están en perspectiva pero debilitados por su lucha cotidiana con el poder. Revitalizar praxis alternativas, a nuestro juicio, solo será posible si quienes las sostienen empiezan a vincularse entre sí permitiendo la emergencia del múltiplo. Este es el lugar donde situamos los procesos democráticos y no en las representaciones parlamentarias”.

“Proponemos sacar a las instituciones sanitarias del falso dilema entre el público/estatal y el privado, pues, dadas las modalidades que asume en la actualidad la acumulación capitalista, en el Estado están armónicamente representados los intereses privados más concentrados. Para lo cual nos parece interesante trabajar la idea de espacio público alternativo, puesto que el estatal es una categoría degradada del público, pues proviene del Estado capitalista, que es esencial y constitutivamente, una relación de violencia y dominación, es decir, un espacio que no quede definido por la propiedad estatal sino para ser un lugar de praxis de sujetos comprometidos con este espacio” (6).

Hoy, varios colectivos, tanto de profesionales sanitarios, como de científicos o de personas autónomas ponen en tela de juicio todo el entramado corporativo, sus mentiras y sus corruptelas. Pero aparte de la coincidencia en este tema, no hay otro elemento que establezca la posibilidad de un nexo común con capacidad política y organizativa para afrontar los retos del nuevo espíritu del capitalismo, como lo definían Luc Boltanski y Eve Chiapello (7).

Hace falta pues, pensar en la formación de un Frente Popular de la Salud contra la nueva normalidad. Nos va la vida en ello.

(1) https://mpr21.info/vamos-del-independentismo-al-nazismo/
(2) E. Richard Brown, Ph.D., fundador y director del Centro de Investigación de Políticas Sanitarias de la UCLA y profesor de la Escuela de Salud Pública de la UCLA
(3) https://ajph.aphapublications.org/doi/pdf/10.2105/ajph.66.9.897
(4) https://books.google.es/books/about/rockefeller_medicine_men.html
(5) Brown, E. Richard, Rockefeller Medicine Men: Medicine and Capitalism in America. University of California Press. 1979
(6) The sanitary question in the modernity-postmodernity debate. Celia Iriart; Hugo Spinelli. Faculdade de Ciências Médicas da Universidade Estadual de Campinas. Brasil, https://doi.org/10.1590/s0102-311×1994000400009
(7) Luc Boltanski; Eve Chiapello. El nuevo espíritu del capitalismo. Ed. Ariel. 2002

La normal anormalidad

El hombre que siente miedo sin peligro,
inventa el peligro para justificar su miedo
Johann Wolfgang Goethe

Normopatía: enfermedad de proporciones pandémicas

El miedo al desempleo y a la miseria, un miedo intensificado en la fase neoliberal del capitalismo, tendría un efecto normalizador en el trabajador al que hundiría en el conformismo. Su normopatía conformista sería una “estrategia defensiva” contra la ansiedad, contra la incertidumbre, contra el riesgo, contra el miedo ante “la suerte de los que no adhieren al engaño”, pero también contra el temor a reconocer “la propia cobardía” y contra el “sentimiento de culpabilidad” por no hacer nada en semejantes circunstancias (1).

Estamos ante una terrible enfermedad de proporciones pandémicas. La percepción es unánime. Especialistas de Reo Virtual, tras reunirse para celebrar las primeras Jornadas sobre Trastornos de la Existencia y Pensamiento Único, afirman de manera rotunda que: «La normalidad se ha convertido en una seria amenaza para la salud e, incluso, la vida de las personas y coinciden en la necesidad de tomar medidas urgentes”. La doctora Virginia Strangelove lleva varios años dedicando todos sus esfuerzos a la investigación y llega a la conclusión que: “Tenemos como resultado de este proceso a un individuo ‘normal’. Un adulto-consumidor domesticado. Un vegetal sin profundidad que simplemente se dedica a ver lo que le rodea sin intentar comprender nada. Un mero espectador pasivo de ‘lo que pasa’, y que forma parte de un gran rebaño tele dirigido” (2).

El psicólogo mexicano Enrique Guinsberg define al normópata como “aquel que acepta pasivamente por principio todo lo que su cultura le señala como bueno, justo y correcto, no animándose a cuestionar nada y muchas veces ni siquiera a pensar algo diferente, pero, eso sí, a juzgar críticamente a quienes lo hacen e incluso a condenarlos o a aceptar que los condenen” (3).

Aunque pueda parecer extraño, la normopatía se ha convertido en un soporte más de una supuesta objetividad. Hasta tal punto de que, no hay opción al diálogo porque imperan las normas, que en realidad convierten o, más bien disfrazan de autoridad a algunas personas. (4) Las estadísticas, los sondeos, los mensajes que marcan el criterio de normalidad se han vuelto omnipresentes, forzando a quien se sale de la norma, a los indecisos, a alienarse con la mayoría. Si una persona no cumple las normas, es expulsada. Si no hace uso de lo que llaman «lenguaje inclusivo», silenciada. Si no piensa como la norma indica, negada su existencia. Si no condena los actos declarados por el Poder como alegales, resulta criminalizado.

Este modelo de conducta se presenta hoy supuestamente avalado por algunas ciencias y, por lo tanto, como irrefutable. No hay duda de que la normopatía se ha convertido en una amenaza seria para la salud. Este grave trastorno inducido por el conductismo de masas que se difunde a través de los medios de comunicación, la propaganda comercial-política, la cultura, etc., se ha expandido hasta convertirse en una nueva forma de totalitarismo moderno” (5).

El rapto del lenguaje

Antonio Álvarez Solís solía hablar del “rapto del lenguaje” al referirse a las modificaciones lingüísticas empleadas por la clase dominante, mediante las cuales se utilizaban conceptos, palabras, que habiendo sido patrimonio del proletariado, eran aprehendidas por el capital y utilizadas en su propio beneficio con el consiguiente desconcierto para aquellas personas que solamente vislumbraban la superficialidad de las cosas.

“De todos los usos del lenguaje es, quizás, el uso emotivo el más importante. Lo que buscan las palabras es, generalmente, mover a la acción, más que comunicar pensamientos. Para lograr ese objetivo, el lenguaje se utiliza como una herramienta de persuasión, en la cual, las fórmulas mágicas, los usos retóricos, la propaganda y hasta la mentira están a la orden del día” (6).

En la actualidad, hay un nuevo ataque al lenguaje por parte de los poderes económicos y políticos neoliberales, que ha sido minuciosamente preparado y puesto en práctica a través de los medios de comunicación controlados por ellos, mediante un cúmulo de nuevos mercenarios (periodistas y tertulianos) de un ejército sin armas de fuego, o “ejército de la palabra” que combate la opinión disidente. El objetivo es subvertir el significado real de las palabras para poder modificar la realidad a su antojo y ganar la complacencia de los ciudadanos, que perciben como positivas políticas muy perjudiciales para la igualdad y el bien común (7).

Una de estas perversiones es el llamado “bien común” que ha sido, y es utilizado en la situación de excepcionalidad mundial que estamos viviendo. Cualquier medida tomada, cualquier mentira expresada, cualquier penalización impuesta, cualquier coacción,… está tomada, dicen, en pro del bien común.

Mientras el neoliberalismo exacerba el culto al individualismo y a las cacareadas libertades individuales, en contraposición a las propuestas socializantes de primar el colectivo, respetando lo individual, se da la paradoja, durante esta pandemia organizada, que los conceptos se han trastocado.

Ahora resulta que la gran preocupación de las corporaciones es el bienestar colectivo y para ello deben limitarse las libertades individuales. Ante esta metamorfosis conceptual, la supuesta izquierda, ya sea progresista, comunista o colectivista, se ha visto desarmada mientras que los defensores del reaccionarismo se enfrentan a las medidas de control social colectivo en base a la ortodoxia fundamentalista neoliberal.

¡Aguda contradicción! ¿De verdad el capital se preocupa por lo colectivo? Depende, pues precisa de lo colectivo para mantener en funcionamiento su maquinaria consumista-productiva y justificativa de su interés en el “Bien Común”. Lo blanco es negro, lo negro es blanco, como si estuviéramos asistiendo a un espectáculo de magia en el cual el ilusionista saca un conejo de su sombrero.

¿Dónde está la trampa? En este caso no se trata de las habilidades artesanas de un ilusionista. Son cientos, miles de cerebros pensantes acurrucados y pendientes de sus pingües ingresos que abarrotan las distintas disciplinas académicas de las más prestigiosas universidades. Las ciencias sociales, la psiquiatría oficial, la sociología, la psicología de masas han jugado y juegan un papel fundamental en la educación de las percepciones sensoriales de los miembros de la sociedad, que como afirma Franco Basaglia “son funcionarios del consenso”, o Ronald David Laing que los define como “Policías de la mente”. Así un enjambre de técnicos ha tomado el relevo del antiguo verdugo que era el anatomista del sufrimiento.

El Bien Común solamente es posible cuando las decisiones que atañen a la sociedad, -el común-, son puestas a consideración del mismo y en función de la libertad individual de emitir juicio, se produce un debate democrático, tras el cual, el común puede tomar decisiones. Si se coarta el debate democrático y en consecuencia, las opiniones que NO resultan convenientes al poder establecido; cualquier decisión que se tome: orden, mandato, coacción, amenaza, penalización,… atendiendo a un supuesto bien común, resultan falsas, pues la decisión ha estado tomada al margen de aquellos a los que le impone. Si tomamos el caso de la pandemia y sus consecuencias, las decisiones han sido tomadas por una élite privada corporativa multinacional que tiene la desfachatez de hablar en nombre de común, sin estar autorizados para ello, tan solo amparados por el poder otorgado por el mismo poder.

Así comprobamos que cientos de miles de honestos profesionales de la salud y científicos que no viven de las prebendas de la industria farmacéutica, cuestionan las medidas tomadas y son vilipendiados de “negacionistas”. Pero lo que niegan es una “verdad orquestada artificiosamente”, afirmando una realidad distinta, pues niegan el discurso del poder y emiten sus opiniones en aras de un bien común radicalmente distinto conceptualmente del que aparece en el leguaje discursivo del mundo corporativo.

Un ejemplo claro del rapto del lenguaje lo tenemos en el hecho de:

Tras declarar el cuarto estado de alarma en la historia de España, Pedro Sánchez dirigió una petición lingüística a los medios de comunicación: “Creo que podemos ir acuñando todos una expresión más contemporánea, que nada tiene que ver con lo que representa el ‘toque de queda’ para generaciones con más experiencia y más vida a sus espaldas”. El presidente del Gobierno propuso un sustituto de esas tres palabras con sabor militar, ‘toque de queda’, en un “ejercicio de pedagogía” para la ciudadanía.

“Esto es una ‘restricción de movilidad nocturna’ —dijo Sánchez—, nada tiene que ver con el ‘toque de queda’, que tiene otra serie de componentes y significados en la mente de todos”. Pero el Diccionario de la Real Academia Española no atiende a las connotaciones que el presidente quiere sortear con un nuevo término. Según la definición del DRAE, un toque de queda es una “medida gubernativa que, en circunstancias excepcionales, prohíbe el tránsito o permanencia en las calles de una ciudad durante determinadas horas, generalmente nocturnas” (8).

Y con la tranquilidad de no obtener una respuesta contundente por parte de las formaciones políticas ni de la inmensa mayoría de la sociedad, bien podríamos denominar el estado de alarma como un moderno “Gewollte Ausnahmezustand” (estado de excepción querido o deseado), expresión utilizada por los juristas del nazismo para justificar el decreto de 28 de Febrero de 1933 Verordnung des Reichspräsidenten zum Schutz von Volk und Staat (Decreto del Presidente del Reich para la protección del Pueblo y del Estado) que suspendía los artículos de la Constitución de Weimar sobre las libertades personales.

Erich Fromm, hace años, hablaba de “conformidad automática” y ponía el ejemplo de los guardianes de campos de concentración que, cuando estaban a punto de llegar los aliados, decían no temer nada porque, al fin y al cabo, ellos lo único que habían hecho era obedecer órdenes (9). Esto es lo que dirán como justificación, los abanderados de los confinamientos, de las inoculaciones masivas, de las catalogaciones infecciosas… si algún día de mañana se descubre todo el entramado mundial de los estados de excepción.

Mientras las críticas sobre la forma, que no sobre el contenido, sin que tengan un efecto subversivo en el seno de los movimientos políticos de los trabajadores, el Estado puede permitir la presencia de la crítica, como concreción de su “liberalidad” democrática. Por el contrario, en la medida en que la libertad de información y las críticas adquieren una fuerte dimensión política contestataria sobre los contenidos, el Estado, tiende a la utilización sistemática de la censura, la vigilancia y el encarcelamiento de la disidencia (10).

Objetividad perdida, subjetividad olvidada

Una de las razones por las que no podemos acabar con el capitalismo es precisamente su movimiento continuo que lo retroalimenta y que no deja ningún intervalo, ningún espacio para la resistencia, ninguna pausa para que se le detenga, se le cuestione, se le conteste o se le hagan objeciones. Por esto y por más, el discurso capitalista, como dice Lacan, es “locamente astuto” (follement astucieux) y “no puede funcionar mejor” (ça ne peut pas marcher mieux).

Si la dominación capitalista se realiza con tanta eficacia, es porque ha conseguido operar no solo sobre los sujetos y a pesar de ellos, sino con ellos y a través de ellos. La operación, es de “mimetismo” y no de simple “adaptación”. No hay tiempo de comprender ni siquiera las innumerables noticias inconexas con las que se nos ametralla incesantemente. ¿Cómo habríamos de comprender algo de nuestras vidas? Y no habiendo tiempo de comprender, tampoco llega el momento de concluir (11).

Normalidad

Es mucho el mal que la gente normal hace discretamente, imperceptiblemente, al actuar con su normalidad acostumbrada. Y a veces, al dejar de comportarse normalmente, la misma gente normal se delata y nos muestra lo peligrosa que es. Nosotros, los normales, tenemos la disposición y la capacidad para matar, herir, torturar, enjaular, dominar, explotar, ensuciar, contaminar, devastar. No hay nada perjudicial que no sepamos hacer y que no hagamos día con día.

Hannah Arendt al escribir sobre Adolf Eichmann, (uno de los responsables directos en aplicar “la solución final”) dice que “era normal”. Su forma de hablar era como la de un oficinista común y corriente. Su normalidad se expresaba en sus palabras lo mismo que en su aspecto, sus gestos y todo lo demás. Todo era normal en él. Y, por si quedara alguna duda, “seis psiquiatras habían certificado que Eichmann era un hombre normal”. Era normal porque “no constituía una excepción en el régimen nazi”.

Es principalmente el capitalismo, por lo tanto, el que produce nuestra normalidad y su patología. ¿Cómo la produce? Imponiendo sus normas enloquecedoras. ¿Y cómo las impone? Mediante, el conformismo, la sumisión y la obediencia. Los impone y los aplica eficazmente a través de sus dispositivos laborales, organizacionales, tecnológicos, mediáticos, publicitarios, y con sus aparatos represivos, jurídico-coactivos, disciplinarios e ideológicos (12).

Debemos explicar y no sólo describir, pensar dialécticamente y no sólo constatar empíricamente. Hay que ver lo que puede ser además de lo que aparenta ser, lo que falta o sobra en lo que se presenta. Y ante todo, organizar la resistencia ante la Nueva Normalidad, que puede ser mucho peor que la anterior, pues lo que se vislumbra es el intento de apropiación de la esencia de nuestra vida.

Epilogo

Wagner:
¡Perdone!, le he escuchado declamar; ¿no leía usted una tragedia griega? Me gustaría iniciarme en ese arte, pues resulta provechoso hoy en día. He oído muchas veces que un actor puede aleccionar a un predicador.
Fausto:
Siempre y cuando el predicador sea un actor, lo cual puede muy bien pasar en los tiempos que corren
(Johann Wolfgang von Goethe. Fausto. La tragedia. Primera parte. De noche)

(1) David Pavón-Cuéllar. Conferencia dictada el 26 de junio de 2018 en el auditorio Vicente Guerrero de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco, Ciudad de México.
(2) http://psicologoslr.blogspot.com/2013/10/una-enfermedad-que-se-extiende.html
(3) https://www.lahaine.org/est_espanol.php/normopatas
(4) https://disidentia.com/normas-alma-de-la-correccion-politica/
(5) https://coterraneus.wordpress.com/2016/07/07/la-normopatia/
(6) La manipulación del lenguaje en el discurso jurídico, político y social. Critical Journal of Social and Juridical Sciences Euro-Mediterranean University Institute. Italia. http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=18153297012
(7) Susan George; Roger García Lenberg. Julio 2011. La perversión del leguaje político, https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=3676005
(8) https://www.elconfidencial.com/cultura/2020-10-28/sanchez-toque-de-queda-lenguaje-rae-eufemismo_2808112/
(9) Anatomía de la Destructividad Humana. México: Siglo XXI. 1974
(10) Héctor Ceballos Garibay. Crítica a la democracia http://www.revistas.unam.mx
(11) David Pavón Cuéllar. Versión en español de la ponencia presentada en inglés el martes 20 de agosto de 2019 en el Simposio The usefulness or uselessness of Psychoanalysis in an Era of Acceleration. Congreso bianual de la International Society of Theoretical Psychology, en la Escuela Danesa de Educación de la Universidad de Aarhus, en Copenhague, Dinamarca. https://sujeto.hypotheses.org/category/capitalismo/capitalismo-neoliberal
(12) David Pavón-Cuéllar. Conferencia dictada el 26 de junio de 2018 en el auditorio Vicente Guerrero de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco, Ciudad de México.

 

 

 

Los revolucionarios siempre molestan

Este mes de abril se cumplen veintinueve años del asesinato de Chris Hani (10 de abril de 1993), secretario general del Partido Comunista Sudafricano y líder de la organización militar del CNA. Un asesinato nunca investigado a fondo y que se saldó con la detención y condena de un par de monigotes de extrema derecha sin querer ir más allá en las responsabilidades políticas, ya que éstas podrían poner al descubierto una inmensa trama tanto nacional como internacional involucrada en la “transición” sudafricana. Transición que dejó incólume el poder económico de los colonialistas blancos y así después de veintisiete años de teórica democracia, la vida de millones de proletarios negros no ha cambiado substancialmente.

¿En qué contexto mundial fue asesinado Hani?

La intervención de Chevardnadze, Ministro de Asuntos Exteriores de la URSS en 1988 en la Asamblea General de la ONU dejó claro que “los desacuerdos ideológicos deben ser excluidos de la política exterior y de la diplomacia” (1).

O en la entrevista concedida a Pravda por el académico Primakov, Presidente del Instituto de Relaciones Internacionales del PCUS con motivo del Encuentro Internacional “Asia-Pacífico: Diálogo, paz, cooperación” en relación a Kampuchea y Sudáfrica: “Somos partidarios de la reconciliación nacional y de la formación de gobiernos de coalición”.

A finales de octubre de 1988, M.Khatchatourov, vicepresidente de la agencia Novosti integrante de una delegación soviética en una gira por África austral, “rechazó la teoría “del todo o nada” en la lucha contra el apartheid y respaldó las negociaciones entre el Presidente Botha y los dirigentes africanos” (2). Obtuvo una respuesta de un editorialista del periódico zimbabuense The Herald: “Parece que la posición de la Unión Soviética ya no coincide con la posición de África sobre el aislamiento de Sudáfrica. Por el bien de la paz mundial, África debería capitular ante un apartheid reformado. Nuestro eminente colega parece olvidar que el régimen del apartheid se niega a abandonar el racismo” (3).

Andrei S. Pokrovski, responsable de los países de África austral en el Instituto de Estudios Africanos de Moscú afirmaba: “El gobierno de África del Sur y la ANC (Consejo Nacional Africano) aceptan que deben encontrar una solución al problema del apartheid. Las condiciones están a punto de florecer por la apertura de conversaciones aunque no haya unidad entre negros y blancos… El problema de la libertad de la población negra no puede resolverse de golpe, debe ser por etapas” (4).

La Unión Soviética en 1988 estableció relaciones diplomáticas de bajo nivel con Sudáfrica y firmó un acuerdo por cinco mil millones de dólares con la gigantesca empresa diamantífera De Beers, pese a la retórica de Moscú de adhesión a las sanciones y su apoyo al CNA.

En julio de 1991, EEUU decidió eliminar la Ley Anti-Apartheid. La OUA consideró en admitir a Sudáfrica, mientras que Kenia y Madagascar anunciaron que mejorarían los lazos comerciales y de transportes con Pretoria “como un gesto en apoyo a De Klerk”. La Comunidad Europea levantó su proscripción voluntaria sobre nuevas inversiones en Sudáfrica. Igualmente actuaron Dinamarca y Suecia.

En 1992, el gobierno sudafricano perpetró dos grandes masacres de población civil negra: La Masacre de Boipatong el 17 de junio y la Masacre de Bisho que tuvo lugar el 7 de septiembre con un resultado de centenares de asesinados (5)(6).

Este hecho llevó a que se suspendieran temporalmente las negociaciones entre gobierno y CNA, pero además en el interior del CNA se iban imponiendo las posiciones que reclamaban la vuelta e intensificación de la lucha armada contra el régimen del apartheid. Posiciones encabezadas por Chris Hani y Winfreda Madikizela “Winnie”. A pesar de ello Mandela y De Klerk suscribieron un “Registro de Entendimiento” el 26 de septiembre de 1992, según el cual ambas partes volverían a las negociaciones en marzo de 1993 para acordar un consenso en la participación de la transición y formular principios constitucionales.

Pero la oposición de una cada vez mayor de la militancia del CNA, de su brazo militar y del Partido comunista, ponían en tela de juicio la bondad de dichas negociaciones, tal como se constató posteriormente. Y es en este contexto que se produce el asesinato de Chris Hani cuyo papel político y líder en la lucha contra el apartheid ya estaba a punto de superar a Mandela.

Así, con el camino despejado, el 15 de octubre de 1993 se concedió el Premio Nobel de la Paz al presidente del CNA, Nelson Mandela y al presidente de Sudáfrica, Frederik De Klerk. Y el 18 de noviembre se firmó una constitución interina y un plan quinquenal para un gobierno de unidad nacional a elegir en 1994 (7).

Constitución que permitiría a los negros expulsados de sus hogares bajo el apartheid solicitar un pequeño pago gubernamental en concepto de reparación. Pero garantizaba a los propietarios de tierras y las empresas de los blancos que el gobierno no tomaría sus propiedades sin indemnizarles totalmente, y afectando solamente aquellas tierras o minas que estuvieran abandonadas, con lo cual daba protección constitucional a los que disponían la mejor y mayor parte de la riqueza del país. También, se garantizaba a los blancos que tendrían una cantidad mínima de escaños en los consejos municipales, sin importar cuán pequeño fuera su porcentaje de votos. Y acuerdos informales garantizaban que el ejército, la policía y la burocracia permanecerían en manos de la minoría blanca con el objetivo de impedir que los opositores de los acuerdos utilizaran la lucha armada.

Nabandle Nomzamo Winfreda Madikizela ‘Winnie’

También este mes de abril es el cuarto aniversario del fallecimiento de Nabandle Nomzamo Winfreda Madikizela “Winnie” (2 de abril de 2018) que como Hani criticó el acuerdo de Nelson Mandela con los dirigentes blancos para poner fin a la segregación en Sudáfrica: “Mandela nos abandonó, el acuerdo es malo para los negros”. Estas palabras de Winnie la convirtieron en un estorbo para el CNA. «Ella nos dio su vida y compromiso. Ella no traicionó nuestra lucha», dijo Jessie Duarte, vicesecretario general del Congreso Nacional Africano a raíz de su fallecimiento (8).

El veterano de la lucha Kingsley Makhubela considera a Madikizela una figura “que fue deshumanizada y tratada injustamente, pero estoy feliz de que la gente esté empezando a juzgarla muy justamente”. Lindiwe Hani, hija de Chris Hani, dijo que ayudó a empoderar a las mujeres de Sudáfrica. «Umama Winnie no necesita defensa. Sus acciones son la razón por la que puedo estar aquí como una mujer negra independiente, fuerte y sin complejos. No solo mantuvo el fuego del hogar encendido, recogió la leña y encendió el fuego. No tenía miedo» (9).

Frente a un Nelson que aceptó dejar las tierras y las minas sudafricanas en manos de la minoría blanca, se erigió una Winnie que mantuvo, alto y claro, que el apartheid no desaparecería mientras la riqueza del país siguiera concentrada en manos de la minoría. Exigía una nacionalización sin compensaciones de las tierras que los arrendadores blancos les habían expoliado.

A riesgo de granjearse la cólera de sus compañeros de partido, se convirtió en la portavoz de millones de sudafricanos que, desde sus chabolas, acusaban a los altos cargos del CNA de haberse aliado con la oligarquía blanca para poder explotarlos mejor. La voz de Winnie tenía más autoridad que ninguna para juzgar la acción de los dirigentes en las zonas más pobres. De ahí que gozara de tanta popularidad entre los más desfavorecidos, a pesar de las campañas de destrucción mediática y difamación no solamente en Sudáfrica, sino en todo el mundo occidental. Tan solo basta con leer los denigrantes panfletos escritos en todos los periódicos españoles, europeos y norteamericanos a raíz de su fallecimiento.

En una entrevista concedida al periodista francés François Soudan en septiembre de 2017, Winnie declaraba: “Mandela y yo hemos tenido numerosos desacuerdos. Desde el principio, él y sus allegados han cometido errores en las negociaciones sobre el poder de los blancos, errores cuyo precio estamos pagando ahora. Por ejemplo, el problema de las tierras. ¿En nombre de quién deberíamos pagar para volver a comprar lo que nos arrebataron a la fuerza? Y, ¿con qué dinero? El capital aún está en manos de la minoría blanca. No ha cambiado nada”.

Winnie tenía razón, puesto que más de un cuarto de siglo después de la abolición del apartheid, Sudáfrica seguía y sigue siendo propiedad de la minoría blanca: controla más del 73 % del territorio y casi la totalidad de las minas. El paro afecta al 35 % de la población, básicamente negra y a más de un 50 % de sus jóvenes.

Julius Malema, el exdirigente de la Liga Juvenil del CNA, que fue destituido por exigir la nacionalización de las tierras y de las minas concentradas en manos de la oligarquía, le rindió homenaje con estas palabras: «Ya que Mama Winnie, vivía con su pueblo y ya que nunca lo ha traicionado, le fue otorgado el título de Madre de la Nación. Alguien que jamás miró por encima del hombro a los negros y a las masas pobres” (10).

Dulcie Evonne September

Unos años antes, el 29 de marzo de 1988 fue asesinada en París la representante para Europa del Consejo Nacional Africano, Dulcie Evonne September. ¿Por qué fue asesinada? ¿Quién se benefició de su asesinato? ¿Por qué sus asesinos andan libres? ¿Por qué nunca el nuevo gobierno sudafricano ha abierto una investigación al respecto después de tantos años?

El impresionante trabajo de investigación periodística “Apartheid Guns and Money: A tale of profit“ (11), de Hennie van Vuuren revela que el asesinato de Dulcie intenta enmascarar una red de traficantes de armas, espías, políticos, corporaciones y banqueros.

Tras el asesinato de Dulcie September, el CNA se apresuró a instalar a un nuevo hombre en su antiguo puesto. Solly Smith, también conocido como Samuel Khanyile, que debía continuar el trabajo de Dulcie, pero posteriormente se averiguó que era un agente del Gobierno sudafricano. ¿Se colocó un agente doble en su oficina inmediatamente después de su asesinato para deshacer todo su trabajo de investigación del siniestro mundo de los políticos, espías, traficantes de armas y banqueros?

Según los documentos de archivo encontrados por Open Secrets aportan importantes pistas así como las notas personales de Dulcie September que no fueron confiscadas por las agencias de inteligencia y los agentes dobles. A través de ellas se confirma que investigaba las turbias redes de especuladores enriquecidos con el apartheid. Las pruebas actuales sugieren que Dulcie estaba investigando partes de esta siniestra trama poco antes de su asesinato. Si hubiera tenido éxito, las consecuencias habrían sido nefastas para empresarios, plutócratas, banqueros y políticos por igual, tanto de Sudáfrica como de Europa.

El papel de Dulcie September en la lucha ha sido borrado por muchos. No puede decirse lo mismo del empresario, banquero y político racista belga André Vlerick, profesor de economía en la Universidad de Lovaina y en la de Gante. Fundador de Protea (12), una organización belga de extrema derecha pro-apartheid que vendía armas al gobierno sudafricano y blanqueaba el dinero de dichas ventas a través del KredietBank (13). Además de Protea en Bélgica, creó “organizaciones hermanas” en Austria, Gran Bretaña, Dinamarca, Francia, Italia, Países Bajos, Suiza y Alemania Occidental. Y sin embargo su nombre figura actualmente entre los destacados prohombres belgas, sin el menor rubor, a imagen y semejanza de Leopoldo II, el gran genocida del Congo.

La Comisión de la Verdad y la Reconciliación (TRC) convocó en su momento una audiencia institucional especial de tres días sobre la colaboración del sector empresarial con el régimen del apartheid, incluido el suministro de armas, bienes y servicios utilizados con fines represivos. Aunque la CVR constató que «la mayoría de las empresas se beneficiaron de operar en un contexto racialmente estructurado» no se tomó ninguna medida al respecto, y con ello se enterraba definitivamente cualquier investigación sobre el asesinato de Dulcie Evonne September.

Como otros muchos revolucionarios en cualquier parte del mundo, o tan sólo personas que han intentado luchar sin descanso contra la explotación y el stato quo, sus nombres han sido denigrados o borrados de la memoria. Estas pequeñas líneas sirvan para denunciar la propaganda capitalista y rendir un pequeño homenaje a quienes no se han rendido y recuperar su memoria.

(1) Pravda 28 de septiembre de 1988
(2) Sunday Mail. Harare, 23 de octubre 1988
(3) The Herald, Zimbabwe, 27 de octubre 1988
(4) Alain Gresh. La diplomatie soviétique à l’épreuve. Le paix des grands, l’espoir des pauvres. La Découverte.1989. Pág. 165
(5) https://www.sahistory.org.za/article/boipatong-massacre-17-june-1992
(6) https://www.sahistory.org.za/article/bisho-massacre-1992
(7) El Fin Del Apartheid En Sudafrica. Augusto Hernández Campos. Profesor de Derecho Internacional Público de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Lima.
(8) https://www.aa.com.tr/es/mundo/miles-de-sudafricanos-rinden-tributo-a-winnie-mandela/1115419
(9) https://www.voanoticias.com/noticias-internacional/madikizela-mandela-continua-su-lucha
(10) https://www.investigaction.net/fr/winnie-mandela-portrait-interdit/
(11) https://www.hurstpublishers.com/book/apartheid-guns-and-money/
(11) https://www.dailymaverick.co.za/article/2017-08-28-declassified-apartheid-profits-andr-vlerick-banker-and-bigot/
(12) https://derijkstebelgen.be/nieuws/kb-lux-en-verborgen-kant-andre-vlerick

 

 

43 años sin Agustín Rueda

En la madrugada del 14 de marzo de 1978, en la cárcel de Carabanchel moría a causa de las torturas infligidas el joven obrero libertario Agustín Rueda Sierra.

Los ejecutores de esas torturas fueron los funcionarios actuando bajo la participación y supervisión directa del director de la prisión de Carabanchel Eduardo Cantos, el subdirector Antonio Rubio.

Tres días después, un juez dictaba orden de procesamiento por presunto delito de homicidio contra el director de la cárcel, Eduardo Cantos Rueda, el subdirector Antonio Rubio, el jefe de servicios Luis Lirón de Robles y nueve funcionarios más. Una muestra del contexto de conductas no infrecuentes en las prisiones.

Al parecer, según dice Manolo Revuelta en su libro “Sumario 22/79 Herrera de la Mancha, una historia ejemplar”, el entonces director general de instituciones penitenciarias rechazó la propuesta del director de la cárcel para “echar tierra al asunto”. Inmediatamente los funcionarios de prisiones se movilizaron creando “comisiones de apoyo” a los encausados y la apertura de una cuenta corriente en la cual a finales 1979 se habían ingresado más de siete millones de pesetas (Sumario 22/79 herrera de la Mancha. pág. 131).

Cinco días más tarde, el 22 de marzo de 1978 dicho director general de prisiones fallecía a raíz de unos disparos, una acción reivindicada posteriormente por los Grupos Revolucionarios Armados Primero de Octubre.

Al director general de instituciones penitenciarias le fueron otorgadas a título póstumo en 1978 la medalla de oro al mérito penitenciario; la gran cruz del mérito naval con distintivo blanco y la gran cruz de la real orden de reconocimiento civil a las víctimas del terrorismo. De este modo la Administración del Estado no tan solo negaba cualquier responsabilidad sobre las torturas y muerte en las cárceles, sino que se alentaba a futuros torturadores y homicidas a continuar con estas prácticas, lo cual ocurrió posteriormente en la cárcel de Herrera de la Mancha con varios presos y en especial contra un testigo en Carabanchel del asesinato de Agustín Rueda.

A raíz de las denuncias presentadas por varios presos, el Ministerio fiscal solicitó el procesamiento de seis funcionarios de la cárcel de Herrera de la Mancha, petición a la cual se opuso la Abogacía del Estado y como resultado, un AUTO dictado por el Juez de Instrucción de Manzanares el 28 de enero de 1980 en el cual “No ha lugar a decretar el procesamiento solicitado por el Ministerio Fiscal y la Acusación Particular, de los Funcionarios de la prisión de Régimen Cerrado de Herrera de la Mancha”.

¡Aquí no pasa nada!

El sumario de los procesados de la cárcel de Carabanchel fue cerrado en 1980 pero todos habían sido puestos en libertad condicional en 1979 por orden de Rodolfo Martín Villa, Ministro de Interior en aquel momento. Ministro bajo cuyo mandato se produjeron los asesinatos de Vitoria en 1976, Semana pro-amnistía en 1977, Sanfermines en 1978, Caso Scala en 1978,… y una larga lista cuyos datos pueden encontrarse en las distintas hemerotecas de estos años. Y tal como “liberó” a los torturadores y homicidas de Carabanchel y concedió la medalla de plata al mérito policial al torturador Antonio González Pacheco “Billy el niño”.

Al cabo de 10 años, en 1988, la Audiencia Provincial de Madrid consideró que la tortura y asesinato de Agustín Rueda era “un delito de imprudencia temeraria con resultado de muerte” y no un caso de homicidio.

Se condenó a 10 años de cárcel a Eduardo Cantos, director de Carabanchel cuando se produjeron los hechos, al subdirector Antonio Rubio y a cinco funcionarios más. Otros tres encausados fueron condenados a ocho, siete y seis años, respectivamente. Y a dos años de cárcel los médicos que ocultaron el grave estado de Agustín Rueda tras las torturas. De todos ellos, ninguno llegó a permanecer más de ocho meses en prisión.

Chicho Sánchez Ferlosio fue el primero que dedicó un poema en homenaje a Agustín Rueda:

Amigo Luís Llorente, que fuiste preso ayer;
escúchame Felipe; Santiago, entérate:
bajad de esos escaños forrados de papel,
que Agustín Rueda Sierra murió en Carabanchel.

¿Hay libertad?; ¡Qué libertad!
Si cuatro de uniforme te empiezan a pegar.
¿Hay libertad?; ¡Qué libertad!
Tendido está en el suelo y no contesta ya.

Bonita democracia de porra y de penal;
con leyes en la mano te pueden liquidar.
Y a aquél que no lo alcanza de muerte un tribunal,
lo cogen entre cuatro y a palos se la dan.

¿Hay libertad?; ¡Qué libertad!
Lo sacan de la cárcel para ir al hospital.
¿Hay libertad?; ¡Qué libertad!
Agustín por buscarla, miradlo como está.

En 1988, a los diez años del asesinato, el grupo de rock Barricada, dedicó un tema a la muerte de Agustín Rueda Sierra. El tema se llamó “El último vagón” en el disco llamado Rojo. Otro grupo de rock que le ha dedicado una canción es el grupo “Sin Dios”, que en 2002, en su CD “Odio al imperio”, cantan un tema llamado “Agustín Rueda”.

También, a los diez años del asesinato, en un momento en que algún periodista se atrevía a abrir la boca sobre algo que no fuera dictado, Rosa Montero escribía el 16 de Enero de 1988 en El País: “… Así, con la perspectiva pudridora del tiempo transcurrido, el tormento de Rueda se ha convertido en un espejo horripilante de este país, con directores que no dirigen, médicos que no medican y funcionarios que no funcionan. Y todos ellos aplicando su poco de muerte al cuerpo lacerado de Agustín.

… Eduardo Cantos, el ex director de la cárcel, declaró haber estado presente aquel día en el interrogatorio de dos de los reclusos. De dos de los apaleados como Rueda. Y explicó que no se entero de que les estuvieran pegando porque se encontraba de espaldas y hablando por teléfono. Eso dijo Eduardo Cantos con toda impavidez y sin que le temblara la grasienta papada. Qué apasionante llamada debía de estar realizando, qué espaldas tan impenetrables y graníticas, para que allí, en el morrillo de su corpachón, se estrellaran y perdieran los quejidos, los insultos, los alaridos, el redoble seco de los golpes. Así están todos, sordos y ciegos. Y a su paso van dejando un reguero de sangre.

… Durante una larguísima década todos nosotros nos hemos convertido en Eduardo Cantos. Magistrados que no magistran, políticos que no ejercen su labor política, ciudadanos que no exigimos lo que debemos exigir, toda una sociedad de sordomudos. A qué teléfonos habremos estado llamando mientras Agustín Rueda moría una y otra vez en el olvido”.

Los crímenes de Estado suficientemente demostrados anteriores a 1977 quedaron impunes mediante la “Ley de amnistía”, y los posteriores mediante unas lecturas interesadas del código penal por parte de los magistrados, y cuando el escándalo ha sido lo suficientemente grande como en el caso de Agustín Rueda, la mano salvadora del ministro de turno ha cubierto con un tupido velo les crímenes y sin pudor ha recurrido a los indultos o cualquier otro artilugio para acurrucar a sus pupilos. Pupilos de extrema derecha claro.

Los peligrosos y puestos en el punto de mira son aquellos que no se someten ni se arrodillan ante tanta desvergüenza.

Hecha la ley, hecha la trampa

El 30 de noviembre de 2013, el adalid reaccionario Carlos Alberto Montaner, acusado de terrorista y miembro de la CIA por el Gobierno de Cuba, pero galardonado en España con el Premio a la Tolerancia 2007 otorgado por la Comunidad de Madrid, y con el Premio Juan de Mariana en defensa de la libertad 2010, daba una conferencia en la Sociedad Interamericana de Prensa de Miami con el nombre de “Psicopatología de los censores” en la cual arremetía, como es su costumbre y oficio contra los gobernantes “narcisistas autoritarios” de Cuba, Nicaragua, Venezuela, República Popular de Corea y China (1).

En el resto del “mundo libre”, según Montaner, no hay problema de censura.

Como si fuera un boomerang, el discurso aludido encaja perfectamente con el comportamiento de las élites mundiales económicas, políticas y científicas, así como los gobernantes a su servicio en el discurso pandémico y vacunofilio impuesto desde marzo de 2020.

Se pregunta Montaner “¿por qué estos gobernantes dedican enormes recursos a la innoble tarea de edificar sociedades corales que repitan mecánicamente el discurso oficial, y con el objeto de lograr esa extraña conducta de los asustados ciudadanos, convertidos en súbditos obedientes, están dispuestos a crear estados policíacos dedicados a vigilar y confirmar que todos suscriban las mismas ideas y a castigar a los que se desvíen del guión obligatorio?”

Y nosotros vamos a preguntar: ¿no es esta “innoble tarea” la que están poniendo en práctica los gobiernos, como el nuestro, en la construcción de las sociedades pandémicas distópicas en las que estamos inmersos?

Continua Montaner diciendo: “Los narcisistas autoritarios no son adultos maduros, sino personalidades psicopáticas, fundamentalmente intolerantes que, por diversas razones difíciles de precisar, no desarrollaron adecuadamente sus zonas emotivas. Necesitan el aplauso. Necesitan controlar. Necesitan infundir pavor. Necesitan gobernar para siempre… El narcisista necesita que lo adoren. Vive para eso. Su autoestima se alimenta insaciablemente de la pleitesía que le rinden. La función de los demás mortales es confirmarle constantemente el inmenso talento que posee, la infalibilidad de sus juicios y la generosidad sin límite de sus intenciones”.

Y esta no es la fotografía de Evo Morales, ni de Daniel Ortega, ni de Nicolás Maduro, ni de Miguel Díaz Canel, ni de Kim Jong Un, sino que es la fotografía perfecta de personajes como John Rockefeller, George Soros, Barren Buffet, Bill Gates y otros por el estilo a nivel mundial.

Junto a ellos, personajes como Brad Connet, Chris Elias, Timothy Grant Evans, George Fu Gao, Avril Haines, Jane Halton, Mattew Harrington, Martin Knuchel, Eduardo Martínez, Stephen Redd, Hasti Taghi, Adrian Thomas, Lavan Thiru, Sofia Borges, Latoya Abbott, portavoces de las grandes corporaciones, universidades y entidades financieras que diseñaron en el Event 201 de 18 de octubre de 2019, organizado por la Fundación Gates, el Foro Económico Mundial y la Universidad Johns Hopkins, la supuesta pandemia impuesta, manu militari, al cabo de cinco meses (2).

Termina Montaner su alocución con estas palabras: “Quizás una de las fórmulas para protegernos de la censura sea identificar a los narcisistas autoritarios antes de que lleguen a posiciones en las que pueden hacernos daño”.

Tal vez a estas alturas ya podamos identificar a algunos de ellos como Jack Patrick Dorsey (Twitter), Mark Zuckerberg (Faceboock), Sundar Pichai (Google), Bill Gates (Microsoft), los fondos de inversión Fidelity Investments, BlackRock, The Vanguard Group, Government Pension Fund of Norway (Youtube) como exponentes de la moderna inquisición con atributos de censores mundiales de las opiniones discordantes con el discurso hegemónico. Basta con echar un vistazo a la reciente página oficial de Twitter (3) (4) de 1 de marzo de 2021. O la eliminación de cuentas de Faceboock, o el bloqueo que se está padeciendo en muchas webs críticas con el sistema de dominio global por parte de Google y la eliminación de videos en Youtube.

Una parte de estos narcisistas autoritarios a que aludía Montaner han creado una asociación que determinará la autenticidad de contenidos para luchar contra la desinformación en Internet. Aldous Huxley debe dar saltos de alegría en su tumba al ver materializada su visión de Un Mundo Feliz mediante la creación de un “Ministerio de la Verdad Mundial”.

La noticia, publicada en la web de Microsoft el 22 de febrero de 2021 dice así: “Un grupo de influyentes empresas tecnológicas y de medios de comunicación se ha asociado para formar la Coalición para la Procedencia y Autenticidad de los Contenidos (C2PA), un proyecto de la Fundación de Desarrollo Conjunto creado para hacer frente a la prevalencia de la desinformación… La colaboración con los fabricantes de chips, las organizaciones de noticias y las empresas de software y plataformas es fundamental para facilitar una norma de procedencia completa e impulsar una amplia adopción en todo el ecosistema de contenidos… La formación de la C2PA reúne a los miembros fundadores de la Iniciativa de Autenticidad de Contenidos (CAI), liderada por Adobe, y del Proyecto Origin, dirigido por Microsoft y la BBC, unificando las especificaciones técnicas en una sola entidad. La CAI está construyendo un sistema para proporcionar la procedencia y la historia de los medios digitales… El Proyecto Origin tiene sus raíces en la producción y distribución de noticias” (5).

Si a nivel mundial, como ya está aplicando Twitter, se establece definitivamente este “Superministerio de la Autenticidad”, la pregunta que debe realizarse a continuación es: ¿en qué lugar del inframundo quedan las legislaciones nacionales que supuestamente amparan la libertad de expresión?

Un extenso análisis sobre el artículo 20 de la Constitución Española sobre la libertad de expresión realizado por María Jesús García Morales, profesora Titular de Derecho Constitucional de la Universidad Autónoma de Barcelona titulado “La prohibición de la censura en la era digital” (6), realiza una serie de consideraciones que a la luz de lo que estamos viviendo, vale la pena reflexionar sobre una pregunta que se hace: “La Constitución española de 1978 recoge la prohibición de censura en su artículo 20.2. Pero, ¿puede una figura que surge en el siglo XVIII hacer frente a las amenazas que plantean las nuevas tecnologías? La prohibición constitucional de censura ¿se ha convertido en una reliquia jurídica?”

Dicho artículo 20 afirma que se reconocen y protegen los derechos a) a expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción, y el apartado 2 del citado artículo dice: “El ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa”.

A lo largo de sus consideraciones, María Jesús García, hace referencia a la sentencia del Tribunal Supremo (STS 52/1983) que define el concepto de censura como “cualquier medida limitativa de la elaboración o difusión de una obra del espíritu, especialmente al hacerla depender del previo examen oficial de su contenido”. Además, añadió una cláusula de salvaguarda para incluir dentro de la prohibición cualquier tipo de censura, es decir, “todos los tipos imaginables de censura previa, aun los más débiles y sutiles, que […] tengan por efecto no ya el impedimento o prohibición, sino la simple restricción de los derechos de su artículo 20.1”.

Y, la sentencia del Tribunal Constitucional (187/1999) alude a “cualquier medida limitativa de la elaboración o difusión de una obra del espíritu que consista en el sometimiento a un previo examen por un poder público del contenido de la misma cuya finalidad sea la de enjuiciar la obra en cuestión con arreglo a unos valores abstractos y restrictivos de la libertad, de manera tal que se otorgue el ‘placet’ a la publicación de la obra que se acomode a ellos a juicio del censor y se le niegue en caso contrario”.

La autora se pregunta que si la censura vedada por la Constitución es una medida externa, conduce a la siguiente pregunta: ¿quién debe ser el censor? Ya que la Constitución nada dice sobre el destinatario de la prohibición de censura. El Tribunal Constitucional se ha referido a la censura llevada a cabo por poderes públicos.

Continúa María Jesús García: “Respecto a los controles llevados a cabo por privados, el Tribunal Constitucional ha rechazado que deban reputarse como censura determinados controles de contenidos ejercicios por particulares… y, singularmente, el derecho de veto del director y editor de un medio de comunicación con el argumento de que, al ser responsables de lo publicado, tienen también un derecho de limitar y controlar esa información… La prohibición de censura se ha dirigido al Estado, de nuevo, por razones históricas. Sin embargo, los privados han pasado a tener unos poderes de supervisión del flujo de comunicación muy superior a la actividad censora de cualquier Estado… Los avances tecnológicos demuestran que la esencia de la censura ha sido siempre una determinada forma de controlar contenidos, el control sistemático y general de opiniones e informaciones, pues este tipo de supervisión es susceptible de estrangular el proceso de comunicación. Con internet se abren nuevos interrogantes sobre el riesgo de paralizar el flujo de comunicación, especialmente mediante sistemas de filtrado que permiten un control de todas las comunicaciones electrónicas… Son muchos los interrogantes sobre la amenaza real de censura en internet, pero no puede descartarse su aparición con nuevos rostros. La censura quizá todavía no es cosa del pasado”.

Esta es una faceta más de la llamada globalización que poco a poco ha ido vaciando de contenido las legislaciones nacionales tanto en materia jurídica, como económica y política que en el caso europeo se ha subordinado a los dictados de la Comisión Europea, eso sí con un montaje teatral de pantomima como es el Parlamento Europeo, un inmenso abrevadero para 750 bocas y bolsillos cuyas remuneraciones para lo inservible serían suficientes para proveer de agua potable a la población mundial que carece de ella.

Pero esta Comisión Europea, a su vez, está subordinada a los dictados superiores, ya sean del Fondo Monetario Internacional o de los grupos de presión, financieros, industriales y mediáticos internacionales que configuran el auténtico Poder.

Como resumen, las denominadas leyes, constituciones, decretos y otras menudencias, son papel mojado, pues hecha la ley, hecha la trampa. Y si no espabilamos estaremos completamente sometidos a un puñado de narcisistas autoritarios que no son otra cosa que los enemigos públicos número 1 de la humanidad.

(1) https://www.clublibertaddigital.com/ilustracion-liberal/58/la-psicopatologia-de-los-censores-carlos-alberto-montaner.html
(2) https://www.centerforhealthsecurity.org/event201/players/
(3) https://help.twitter.com/en/rules-and-policies/medical-misinformation-policy
(4) https://blog.twitter.com/en_us/topics/company/2021/updates-to-our-work-on-covid-19-vaccine-misinformation.html
(5) https://news.microsoft.com/2021/02/22/technology-and-media-entities-join-forces-to-create-standards-group-aimed-at-building-trust-in-online-content/
(6) http://e-spacio.uned.es/fez/eserv.php?pid=bibliuned:TeoriayRealidadConstitucional-2013-31-6030&dsID=Documento.pdf

Norrmalmstorg global (nos hemos acostumbrado demasiado pronto al encierro)

Kristin Ehnmark era una de las rehenes en el asalto al banco Kreditbanken, de la plaza Norrmalmstorg de Estocolmo en el verano de 1973 que se sintió identificada con los asaltantes que la tenían retenida. Poco después, el psiquiatra Nils Bejerot, explicó que Kristin había actuado de este modo debido a causa de su conducta irracional, era un síndrome psiquiátrico al que llamó Norrmalmstorg, posteriormente nombrado como síndrome de Estocolmo.

La idea psicoanalítica era que cuando la gente está abrumada por el miedo, inconscientemente regresa a una etapa infantil y se empieza a identificar con el agresor, pues es quien les da vida. Ideas relacionadas con estas pueden encontrarse en algunas formas de pensamiento marxista para explicar la razón por la que el proletariado no se levanta contra sus opresores. En todos esos casos, son las víctimas las que están actuando irracionalmente en contra de sus intereses.

En 1978, durante el secuestro del Primer Ministro italiano Aldo Moro, el profesor Vincenzo Cappelletti (1), Presidente de La Domus Galilaeana, Instituto Italiano de Historia de la Ciencia, la sociología de la ciencia, la historia de la filosofía y la historiografía política, participó en los comités de crisis como mayor experto y declaró que Moro padecía el síndrome de Estocolmo hacia sus secuestradores y con ello daba espaldarazo a las tesis del conjunto de la clase política italiana que interesadamente lo tildaron de loco en una tergiversación y ocultación de las cartas de Aldo Moro de gran contenido político, social y ético.

Esta tesis, posteriormente defendida en varios trabajos de investigación psicológica como algo puntual y debido a un estrés individual en personas de muy baja autoestima, no concuerda con una persona como Aldo Moro que conservó plena lucidez hasta su muerte, pero que se utilizó una de las versiones del Síndrome de Estocolmo para desacreditarlo.

Ha habido a nivel internacional diversas interpretaciones y descripciones del llamado Síndrome de Estocolmo, que se podrían sintetizar en dos: por un lado autores que lo niegan, y lo consideran como una conducta no generalizada ni generalizable (2), y autores que lo consideran como una valiosa aportación para la explicación de conductas y actitudes de víctimas hacia sus agresores (3) o que, como teoría, ayuda a predecir de alguna manera un comportamiento general.

Lucía Ester Rizo-Martínez del Instituto de Neurociencias de La Universidad de Guadalajara, en Jalisco, México realizó una exaustiva revisión de diversos artículos y tesis de profesionales de diversos países (4) y algunas referencias utilizadas en este escrito son extractos de dicha revisión.

Algunos sociólogos han acuñado la expresión “expansión de dominio” cuando dicho síndrome no se relaciona a casos individuales, sino a reacciones colectivas (5), y es precisamente a partir de estas tesis que deberíamos analizar el secuestro de la población mundial desde marzo de 2020 como una auténtica “expansión de dominio” de alcance mundial y preguntarnos sobre las reacciones mayoritarias ante dicho secuestro colectivo. Se ha escrito y razonado por diversas fuentes que lo acaecido y lo que todavía sifrimos se trata de un macro experimento de control social a escala mundial. No voy a ahondar en ello en este momento, aunque no se puede perder de vista que los experimentos a pequeña escala como el de Milgram o de Stanford han sido puestos en práctica posteriormente e integrados en los manuales militares y policiales. Las investigaciones sobre las torturas en la cárcel iraquí de Abú Ghraib y el sadismo de los militares estadounidenses entroncan perfectamente con los resultados experimentales antes mencionados, así como los métodos utilizados en la base norteamericana de Guantánamo sobre el aislamiento sensorial han sido cuidadosamente estudiados, detallados y asesorados para su práctica por profesionales del mundo de la psicología y psiquiatría, provenientes de las más prestigiosas universidades.

Un estudio colectivo sobre el tema propone cuatro elementos característicos del Síndrome de Estocolmo: 1) la amenaza percibida para la supervivencia, 2) la percepción en el cautiverio de alguna pequeña bondad del captor dentro de un contexto de terror, 3) el aislamiento de personas distintas al captor y 4) la incapacidad percibida para escapar (6), y otros autores mencionan que las víctimas aterrorizadas necesitan seguridad, protección y esperanza, lo cual le lleva a ignorar el lado negativo del abusador y a adoptar su cosmovisión y su racionalización (7).

Durante el proceso, existe una respuesta donde se involucra el control de la mente a través de una inducción de terror extremo a las víctimas para hacerlos indefensos, impotentes y totalmente sumisos.

El grupo de Graham en la Universidad de Cincinnati propuso un Síndrome de Estocolmo generalizado, el cual se basa en dos conceptos psicológicos: la teoría del Síndrome de Estocolmo de Graham, centrado en el estudio de la violencia contra las mujeres y jóvenes, y la generalización del estímulo. El primer concepto consiste principalmente en el vínculo que desarrolla la víctima con el agresor, ya que éste crea la esperanza de que de esta manera el abuso se detendrá. El segundo concepto está basado en una ley científica en el campo de la psicología, en la que un animal que ha aprendido a dar una respuesta determinada a cierto estímulo también dará esa respuesta a estímulos distintos del estímulo original, siempre que los otros estímulos sean bastante similares a los del estímulo original” (8).

Aunque seguramente existe documentación fruto de experimentos no publicados, puesto que tal como afirma Jonathan García-Allen (9) en un artículo al respecto de dicho síndrome que “no sería ético probar las teorías sobre este síndrome mediante la experimentación”.

Pero a los organizadores del terror impuesto a través de una más que sospechosa pandemia, ni conocen la ética ni les importa pisotear el mismo Código de Nuremberg que ellos mismos aprobaron a tenor de las experimentaciones en humanos realizadas por el Tercer Reich. El consentimiento informado ha desaparecido y con él cualquier atisbo de ética: los aislamientos, secuestros domiciliarios, la imposición de bozales, y las cuestionadas pruebas PCR, las vacunaciones, no han ido precedidos de dicho consentimiento sino “manu militari” y con las consiguientes amenazas de perder un puesto de trabajo, de no poder acudir a locales públicos, de no poder viajar… en un paralelismo con los secuestros que dieron nombre al Síndrome de Estocolmo.

Algo similar a lo caracterizado como el Síndrome de Estocolmo Laboral que no es otra cosa que la conducta de apego, identificación e incluso vinculación psico-emocional del individuo o grupo de éstos a empresas cuyas condiciones de trabajo son hostiles, inadecuadas e incluso reprochables, pero la percepción de un único modo de supervivencia para muchas personas depende de unos ingresos aunque éstos se perciban a base de humillaciones y coacciones (10).

Un artículo de El Correo de 3 de mayo de 2020 hacía la siguiente reflexión: “Muchos hemos desarrollado en nuestras casas un síndrome de Estocolmo de manual. Creíamos que el virus dichoso éste nos tenía secuestrados, pero, en realidad, los carceleros somos nosotros mismos. Nos hemos acostumbrado demasiado pronto al encierro. El mundo exterior se antoja peligroso y ajeno” (11).

Todo ello puede derivar en un colectivo estrés postraumático (12) que, con solo saber que un familiar o amigo cercano experimentó un acontecimiento traumático, se puede desencadenar este trastorno al igual que ser etiquetado como contagiado. Las armas de desinformación masiva sobre la supuesta pandemia están erosionando la salud mental de millones de individuos cuyas consecuencias de sentir terror, impotencia, sentirse socialmente aislado, dificultad para mantener relaciones cercanas… van como anillo al dedo al capital en la gran operación de cambio de patrón tecnológico, puesto que se han asegurado que podrán realizarlo con total impunidad ya que no habrá respuesta colectiva ante la crisis desencadenada. Volvernos locos mediante este gran experimento que bien podríamos calificar de terrorismo psicológico es un nuevo método de la lucha de clases encabezada por el capital.

<h6>(1) http://www.domusgalilaeana.it/
(2) Ballús, C. 2002. A propósito del síndrome de Estocolmo. Medicina Clínica, 119, 174.
(3) Jülich, S. 2005. Stockholm syndrome and child sexual abuse. Journal of Child Sexual Abuse, 14, 107-129. https://doi.org/10.1300/J070v14n03_06
(4) The Stockholm syndrome: a systematic review
(5) Adorjan, M., Christensen, T., Kelly, B., Pawluch, D. 2012. Stockholm syndrome as vernacular resource. The Sociological Quarterly, 53, https://doi.org/10.1111/j.1533-8525.2012.01241.x
(6) Graham, D. L., Rawlings, E. I., Ihms, K., Latimer, D., Foliano, J., Thompson, A., … Hacker, R. 1995. A scale for identifying “Stockholm syndrome” reactions in young dating women: Factor structure, reliability, and validity.
(7) Gordon, A. 2005. Terrorism as an academic subject after 9/11: Searching the Internet reveals a Stockholm syndrome trend.
(8) The Stockholm syndrome: a systematic review
(9) https://psicologiaymente.com/clinica/sindrome-de-estocolmo-secuestrador
(10) http://fadesaludable.es/2016/02/09/el-sindrome-de-estocolmo-en-la-empresa/
(11) https://www.elcorreo.com/alava/araba/sindrome-estocolmo-20200503190945-nt.html
(12) https://www.mayoclinic.org/es-es/diseases-conditions/post-traumatic-stress-disorder/symptoms-causes/syc-20355967</h6>

El tiempo se ha detenido

El 16 de febrero de 1600, hace más de cuatro siglos del día en que la Iglesia Católica ejecutó quemando en la hoguera al filósofo y científico italiano, Giordano Bruno, por el crimen de herejía.

La moderna inquisición ya no quema físicamente y en público, pues la dictadura actual que tomó hace años ya el relevo de la Iglesia, mata de otras formas y mediante otros procedimientos a los que considera herejes. Muerte que puede ser física en ocasiones o muerte política, o en una condena de cárcel, al ostracismo o a la marginación.

La Inquisición entregó su veredicto el 20 de enero de 1600: “Por este medio, en estos documentos… pronunciamos sentencia y declaramos al antedicho hermano Giordano Bruno un impenitente y pertinaz hereje… Además, condenamos, reprobamos y prohibimos todo lo por tí mencionado y tus otros libros y escritos por heréticos y erróneos, y nosotros ordenamos que todos los que han llegado o puedan llegar en el futuro a manos de la oficina santa sean destruidos y quemados públicamente en la Plaza San Pedro”.

Hoy en día podemos establecer un paralelismo, con la sentencia, no muy distinta en la intención, de la dictada por la mayoría de miembros del Tribunal Supremo respecto a las canciones de Pablo Hasel dado que Giordano Bruno presentó en “Chiamato il fastidio” una acusación contra la Iglesia. “Usted verá arrebatos de carteristas, ardides de tramposos y empresas de granujas en una entremezclada confusión; también deliciosa repulsión, dulces amargos, decisiones absurdas, fe confundida y esperanzas lisiadas, caridades de tacaños, jueces nobles y serios para con los propios, voces de astucia, no de misericordia, de modo que el que más cree es más engañado, y por todas partes el amor al oro”. Acusaciones similares a las letras de Hasel y de plena actualidad por lo que respecta al modus operandi y modus vivendi de los miembros de la casta política de nuestro país.

Ha tenido suerte Pablo de que hayan transcurrido algo más de cuatrocientos años, de lo contrario en lugar de encarcelado hubiera ardido en el patio del Palacio de El Pardo.

Salvando estas minucias, poca cosa más ha cambiado pues Sus Señorías sentadas en sus mullidas poltronas del Congreso y Senado hacen de espectadores, al igual que en 1600, ante la condena de quien canta verdades como montañas.

¿Deberemos esperar cuatrocientos años más para revertir la realidad actual?

La construcción de la realidad

“Ante la realidad se pueden adoptar varias actitudes, a saber: 1) ignorarla, evadirse de ella. 2) reproducirla. 3) descubrir su otro lado: la verdad”
Alfonso Sastre. Manifiesto contra el pensamiento débil.

“Cuando aprendí las respuestas, me cambiaron todas las preguntas”
Mario Benedetti

Verdadero depende de la creación mental del hombre llamada lógica, sin embargo real se refiere a lo que uno cree que es real a pesar de cualquier lógica que se use o de lo que se razone, o sin saber cómo funciona este algo. En el instante que vemos, o nos hacen ver, creemos que es real sin aún cuestionarnos si es verdadero o falso.

René Descartes acuñó la frase Cogito ergo sum (“pienso, por lo tanto soy”) pero ante el descalabro mundial orquestado a raíz de la propaganda pandémica podríamos establecer otra frase: Ego sum, sed non cogito (“soy, pero no pienso”) a la vista de la credibilidad dada al discurso oficial por una importante parte de la población.

¿Es real que miles de personas ancianas y con patologías previas han fallecido durante el segundo trimestre de 2020? Podemos decir que sí. ¿Es verdad que estos miles de personas han fallecido a causa de un virus catalogado como SARS-Cov2? Podemos decir que no.

¿Es real que un pánico desorbitado se ha desencadenado entre la población? Podemos decir que sí. ¿Dicho pánico es resultado de la verdad? Podemos decir que no.

Pero, como en la metáfora escrita por Robert Havemann: “Cuando quiero acertar en un blanco, tengo un procedimiento muy sencillo para aumentar la posibilidad de tocarlo, a saber: el procedimiento de agrandar el blanco, y si declaro que todo lo que me rodea es blanco, tendré la miserable satisfacción de no errarlo nunca” (1).

El catedrático de Sociología de la Universidad de Oviedo José Mª García Blanco en su interesante artículo “La construcción de la realidad y la realidad de su construcción” (2) nos apunta que: “Cada mañana, al conectar nuestro aparato de radio, la televisión o al leer nuestro diario habitual, nos ponemos al corriente de lo que pasa en el mundo. Todos estos medios están reproduciendo incesantemente la red de noticias que configura nuestra imagen de la realidad. Son ellos, siguiendo su propia lógica operativa, quienes proporcionan hoy a la sociedad su propia imagen y la del mundo en la que ella se produce y reproduce como sistema de comunicación… El producto de este funcionamiento recursivo de los mass media es la constitución de lo único que hoy puede denominarse con fundamento empírico suficiente Opinión Pública, a saber: una inmensa redundancia informativa, que hace innecesario preguntarse lo que cada concreto individuo sabe y piensa”.

A partir de aquí el conocimiento que poseemos de la realidad es limitado y nos acostumbramos a ver la “realidad” a partir de los mensajes subjetivos que llegan a nuestro conocimiento sobre esta realidad. La construcción de dichos conocimientos tienen, entre otros, los objetivos de crear “confianza” hacia las estructuras de poder que son en definitiva las que diseñan el discurso para hacer posible que un determinado objeto u objetivo exista, cumpla ciertas funciones y establezca lo que es positivo o negativo, bueno o malo.

Bertrant Russell decía que para llegar a establecer una ley científica son necesarias tres etapas: la primera consiste en observar los hechos significativos; la segunda, sentar hipótesis que, si son verdaderas, expliquen aquellos hechos; la tercera, deducir de estas hipótesis consecuencias que puedan ser puestas a prueba para la observación. Significa que el proceso de su formulación debe ser justificado y explicado paso a paso, para de esta forma construir y formular hipótesis que sean contrastables.

En lugar de ello hemos sufrido, estamos sufriendo y de no haber una respuesta contundente, continuaremos sufriendo no una intoxicación por un virus, sino una “infoxicación” mediática resultado de la construcción de la realidad, alejada de lo que debería ser una búsqueda de la verdad. No hay ciencia en las versiones mediáticas hegemónicas, sino percepciones, especulaciones, opiniones y espectáculos visuales montados a imagen y semejanza de una gran farsa teatral.

El Dr. Carlos Alberto Díaz, profesor Titular de la Universidad Isalud de Buenos Aires (3), es contundente: “Las burocracias profesionales se generaron para contener y reproducir los conocimientos generados en sus propias organizaciones. En los rincones de toda la administración existen algunos reservorios, que cuando hurgas encuentras inteligencias y opiniones que nunca fueron escuchadas. No es la salud un tema de agenda. Sí que lo son números de contagiados, de muertos o de vacunas”.

Nos encontramos ante la necesidad de analizar la sociedad y los fenómenos sociales que estamos viviendo con los estados de sitio, emergencia, alarma, etc., y los consiguientes arrestos domiciliarios, sanciones, represiones… a partir de un conocimiento que no se apoye en un determinismo y un reduccionismo del conocimiento, en el sentido de que un conocimiento del todo ejerza de punto de partida para un conocimiento de las partes que lo componen. Edgar Morin sugiere la “necesidad de recomponer el todo”, o sea, el cuestionar la racionalidad abstracta y unidimensional hegemónica” (4). En multitud de ocasiones nuestra realidad no es otra que nuestra idea de la realidad acuñada por una educación basada en la aceptación de un conformismo cognitivo en el cual se normaliza la eliminación de lo que pueda discutirse o contraponerse al discurso hegemónico.

Giulio Girardi un referente de la Teología de la Liberación, miembro del Tribunal Russell II sobre Latinoamérica desde 1974 y hasta su muerte en 2012 miembro del Tribunal de los Pueblos, desde su perspectiva del conocimiento como instrumento de transformación social, denuncia la falsa neutralidad de la ciencia y del conocimiento, puesto que todo sujeto en el momento de la observación forma parte de una serie de condicionantes internalizados: “No hay interés teórico que esté desvinculado de intereses prácticos. El ocultamiento de intereses que no quieren confesarse” (5).

Respecto del ocultamiento de estos intereses a que hace referencia Girardi, en un intento de buscar una posible explicación, Máximo Sandín se pregunta que “tal vez sea que no se puede esperar que alguien comprenda algo cuando su sueldo depende de que no lo comprenda” (6).

¿Cómo se construye lo ‘real’?

María-Celina Ramos-Álvarez, nos acerca una reflexión sobre el papel de los medios de comunicación con las siguientes palabras: “En la medida que los medios me muestran sus construcciones de significado como un ser natural de las cosas, tiendo a pensar que las cosas son así, como ellos las presentan y por lo tanto les concedo un estatuto ontológico independiente del obrar humano, ya que yo no tengo opción alguna a actuar en otro sentido que el asignado a mi estatus de rol creado, lo cual me impide ejercer la dialéctica entre lo que hago y lo que pienso… Los medios de comunicación seleccionan aspectos del mundo que de esta forma aparece filtrado ante mis sentidos. El conocimiento que me proporcionan no solamente pone en juego mis capacidades cognoscitivas sino también emocionales… Mi realidad subjetiva en determinadas situaciones choca frontalmente con aquella objetiva que los medios me presentan; soy una persona adulta y poseo capacidad de crítica y discernimiento. Pero en situaciones en las que no puedo ejercer tales capacidades por no poseer los datos suficientes para ello, o en situaciones que los significados mediáticos no son relevantes para mí, la realidad que se me presenta se constituye en mi realidad” (7).

Los medios periodísticos actúan como mediadores entre fabricación de una recreación manipulada de la realidad y la audiencia. Los medios nos preparan, nos elaboran y  nos presentan una realidad social determinada. Pero, ¿cuáles son los criterios para formar esa realidad? ¿En qué se basa la interpretación periodística?

Hoy sabemos tanto del virus y de la pandemia y estamos tan “infoxicados” que no sabemos nada, no hay diálogo ni debate científico con evidencia en mano, sólo hipótesis, ocurrencias, supuestos, opiniones o percepciones. La justificación pandémica avanza, la economía quiebra y la gente vive con miedo e incertidumbre. En síntesis, la verdad sobre la pandemia de covid–19 es la siguiente: “Se ha instrumentalizado la enfermedad de modo político y electoral; 2) Sabemos mucho y nada a la vez, no hay ciencia, sino percepciones, teorías falsas y especulación; 3) Se ha ignorado la historia y los antecedentes médicos y epidemiológicos. Esta es la gran verdad de la que no dudamos” (8).

La realidad social se construye por medio de declaraciones, las que hacen posible que un determinado objeto exista, cumpla ciertas funciones y disponga de ciertos poderes positivos y negativos de manera convencional. “La fuerza que se asigna a esos actos permite que en el mundo surjan entidades que, sin mediar estas declaraciones mediáticas, no llegarían a existir” (9).

En las XXII Jornadas de Investigación y XI Encuentro de Investigadores en Psicología del Mercosur organizados por la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires, Romina Ailín Urios, realiza un análisis sobre la “criminología mediática” que podemos trasladar hoy y aquí a la luz de los estereotipos diseñados para establecer el perfil de las personas peligrosas en la vorágine pandémica (reuniones de más de seis personas, no llevar bozal, poner el tela de juicio la bondad de las vacunas, desoír los toques de queda, romper el arresto domiciliario, etc.), los llamamientos a la delación a partir de las “policías de balcón”, la creación de “patrullas sanitarias” semejantes a la antigua guardia de Franco en tiempos de la dictadura para perseguir y denunciar los que contravienen las leyes dictadas por irracionales que sean.

Podemos decir que la “criminología mediática” lo que hace es crear una realidad y presentarla como “la” realidad, donde aparecen enfrentadas las “personas decentes” con el grupo de “criminales” los cuales son identificados por el estereotipo que permite sostener esa distinción y para que esta diferenciación se sostenga en el tiempo y resulte creíble, no queda otra opción más que “inflar” las características negativas de quien porta el estereotipo sobre la base del peligrosismo y es allí donde el concepto de peligro se une al de seguridad. “¿Cómo revertir los efectos en la subjetividad de la población y, sobre todo, de ciertos sectores que han sido seleccionados por los medios de comunicación como los futuros criminalizados? Si tenemos en cuenta lo que plantea Foucault de la compleja malla en donde un pequeño cambio en un extremo genera un movimiento en toda la trama, podemos pensar que para generar una modificación que llegue hasta todos los extremos, se hace necesario que el cambio sea lo suficientemente fuerte como para que llegue a toda la estructura. De lo contrario, la modificación no será ni total ni duradera” (10).

Así pues, como decía Gabriel Celaya en su poema “La poesía es un arma cargada de futuro”:

¡A la calle! que ya es hora
de pasearnos a cuerpo
y mostrar que, pues vivimos,
anunciamos algo nuevo.

(1) Robert Havemann. Dialéctica sin dogma. Ariel. 1967. pág. 142
(2) https://repositorioinstitucional.ceu.es/bitstream/10637/6036/1/N_I_pp149_170.pdf
(3) https://saludbydiaz.com/2021/02/03/la-realidad-no-es-la-verdad-que-es-entonces-la-verdad/
(4) Edgar Morin. Los siete saberes para una educación del futuro.2000
(5) Fede cristiana e materialismo storico, Edizioni Borla, 1977. pág.101.
(6) Máximo Sandín. Trilogía del coronavirus. Cauac. 2020
(7) María-Celina Ramos-Álvarez. Los medios de comunicación, constructores de lo real https://www.revistacomunicar.com/indice/articulo.php?numero=05-1995-20
(8) Óscar Picardo https://www.disruptiva.media/la-verdad-detras-del-covid-19/
(9) María S. Krause Muñoz y Rodrigo González Fernández. La confianza en la construcción de la realidad social. Revista de Filosofía Universidad católica de Chile. vol. 41, núm. 1. 2016
(10) https://www.aacademica.org/000-015/553.pdf

La muerte definitiva del Informe MacBride

“Hay quién canta ‘del pasado, hagamos borrón y cuenta nueva’,
pero, ¿nosotros debemos hacer un borrón y cuenta nueva del pasado?”
(Jean Chesneaux. Du passé faisons table rase?)

El proyecto eugenésico puesto en práctica en el año 2020 ha eliminado a una parte de los “no rentables” (ancianos, enfermos, pobres), llevando a una situación límite de supervivencia a millones de excluidos (trabajadores informales, campesinos pobres, inmigrantes…) y empobrecido y proletarizado a otro tanto de autónomos y pequeños comerciantes. Pero también este año 2020 se ha caracterizado por la muerte definitiva del ya olvidado nuevo orden mundial de la información y la comunicación (Nomic), proyecto impulsado por Amadou-Mahtar M’Bow director general de Unesco entre 1974-1987.

Además de su programa medioambiental “El Hombre y la Biosfera” M’Bow propició un debate mundial acerca del papel de los medios, el control industrial de sus contenidos en un intento de eliminar la concentración en pocas manos de la elaboración de noticias de alcance mundial, los nuevos usos tecnológicos y la erosión de la diversidad cultural e informativa.

Amadou-Mahtar M’Bow fue el primer africano negro y de origen campesino humilde en dirigir una organización de las Naciones Unidas por dos mandatos consecutivos y tuvo el respaldo unánime de los países del llamado Tercer mundo, de los no alineados y del bloque socialista así como el desdén de algunos países occidentales y la crítica de éstos a la propuesta del Nuevo Orden Mundial de la Información y la Comunicación por cuanto dicha propuesta proponía unas limitaciones a los periodistas occidentales y la exigencia a sus medios de comunicación de publicar las refutaciones de las historias que consideraran injustas los gobiernos del Tercer Mundo.
Los gobiernos occidentales y postcoloniales junto a la mayoría de los representantes de las grandes cadenas de comunicación de todo el mundo se opusieron a estas propuestas ya que decían equivaldría a legitimar la “censura” y limitar la llamada “libertad de prensa”. Libertad de prensa occidental y corporativa, claro. Hoy podemos comprobar con estupor la eliminación total de dicha libertad de prensa a raíz de la campaña pro pandémica y una censura anteriormente inimaginable en los grandes medios de comunicación ya sean públicos o privados, escritos, audibles o visuales sobre cualquier contenido mínimamente discrepante con el discurso del conglomerado químico-farmacéutico-militar. Paralelamente las “redes” ya sea youtube, twitter, facebook, google… eliminan miles de videos y cuentas personales y los robots buscadores eliminan o impiden el acceso a páginas web discrepantes.

No es algo nuevo el matrimonio esperpéntico “libertad de prensa-censura” pero no con la intensidad a que está sometido actualmente. Aunque en España, los que mantenemos viva la memoria de la resistencia a la dictadura franquista sabemos muy bien el papel de los medios de comunicación de aquel entonces, no muy distintos de los actuales, pero también sabemos cómo mediante periódicos clandestinos, octavillas, métodos de impresión a base de multicopistas, o las denominadas “vietnamitas”, o los escritos en las paredes como en la canción de Gian Franco Pagliaro “Yo te nombro” con los que se intentaba hacer llegar a una parte de la población otras voces que escapaban a la rígida censura. Hoy también podemos disponer de nuevas herramientas, limitadas como antaño, pero utilizando las nuevas tecnologías y creando con ellas una nueva resistencia.

Un breve repaso al Nomic

En 1976, Amadou-Mahtar M’Bow, en la Asamblea general de UNESCO plateó el debate sobre el nuevo orden mundial de la información y la comunicación NOMIC (NWICO), y propuso la creación de una Comisión Internacional para el Estudio de los Problemas de la Comunicación. Comisión de la cual formaban parte Elie Abel de Estados Unidos; Hubert Beuve-Mery de Francia; Elebe Ma Ekenzo, de Zaire; Gabriel García Márquez, de Colombia; Sergei Losev, de la URSS; Moclitar Lubis, de Indonesia; Mustaplia Masmoudi, de Túnez, presidente del Consejo Intergubernamental de Coordinación e Información de los Países no Alineados; Michio Nagaí, de Japón; Fred Isaac Akporuare, de Nigeria; Bogdan OsoInik, de Yugoslavia; Gamal el Oteifi, de Egipto; Johannes Pieter Pronk, de Holanda; Juan Somavia, de Chile; Boobli George Verghese, de la India; Betty Zimmermann, de Canadá, y como coordinador de dicha Comisión el que fue Premio Nobel y Premio Lenin de la Paz, el irlandés Sean MacBride.

Los trabajos de dicha Comisión concluyeron en 1980 y fueron aprobados en la conferencia de Belgrado en octubre de 1980 y sus análisis y conclusiones se publicaron con el título de “Informe MacBride: Many Voices, One World” (Un sólo mundo, voces múltiples). En la presentación de dicha publicación, Amadou-Mahtar M’Bow realizaba las siguientes consideraciones: “Estas son sólo algunas de las perspectivas ofrecidas por una época que es igualmente capaz de producir lo mejor para el futuro, o lo peor. Tales perspectivas (de lo mejor para el futuro) se realizarán solo si se resiste la tentación de poner los medios informativos al servicio de estrechos intereses sectarios y convertirlos en nuevo instrumento de poder, justificando los ataques a la dignidad humana y agravando las desigualdades que ya existen entre las naciones y dentro de cada una de las propias naciones. Solo se realizarán si se hace todo lo posible por impedir que las tendencias hacia una concentración de los medios reduzcan progresivamente el alcance de la comunicación interpersonal y en última instancia destruyan la pluralidad de los canales, tradicionales o modernos, mediante los cuales pueden ejercer los individuos su derecho a la libertad de expresión… En las sociedades adelantadas, la circulación vertical produce un volumen considerable de información. Pero esta información suele ofrecerse sin discernimiento, sólo va dirigida a un público preciso y definido y no ha sido concebida en función de exigencias y necesidades humanas. Por ello, se ha hablado de una carga excesiva de información, que puede convertirse en fuente de confusiones mentales, alineación, repliegue en uno mismo y pasividad… la industria de la comunicación está dominada por un número relativamente pequeño de empresas que engloban todos los aspectos de la producción y la distribución, están situadas en los principales países desarrollados y sus actividades son transnacionales. La concentración y la transnacionalización son consecuencias de la interdependencia de las diferentes tecnologías y de diversos medios de comunicación, del costo elevado de la labor de investigación y desarrollo y de la aptitud de las firmas más poderosas cuando se trata de introducirse en cualquier mercado. Estas tendencias existen en muchas industrias, pero la comunicación constituye un sector especial. Los medios de comunicación transnacionales ejercen una influencia capital sobre las ideas y las opiniones, sobre la evolución, para bien o para mal, de todas las sociedades”.

En el Informe MacBride se planteaban ciertas medidas para la «democratización de la comunicación» que eran incompatibles con los intereses de las grandes potencias tal como lo expresaba William Harley, portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos que justificaba la ruptura de las relaciones con la UNESCO y la sucesiva retirada de fondos, debido a la mayoría de países tercermundistas en dicha organización y la supuesta influencia comunista sobre ellos. Ruptura que se materializó con el abandono en 1984 y 1985 de Estados Unidos, del Reino Unido y Singapur. Este hecho hizo que el presupuesto de Unesco cayera durante unos años ya que las aportaciones de los diferentes países es proporcional a su PIB.

Las presiones de los países imperialistas fueron una constante para la desacreditación de M’Bow cuyo desenlace se produjo en 1987 durante el proceso electoral para la dirección de la Unicef. Según noticia aparecida en el periódico El País de fecha 8 de Octubre de 1987 “El actual director general de la Unesco, Amadou Mahtar M’Bow, obtuvo 18 de los 50 votos del Consejo Ejecutivo, en la primera vuelta en las elecciones para reemplazarle celebradas ayer por la noche, después de dos días de interminable debate sobre cuestiones de procedimiento. El paquistaní Yaqub Jan, apoyado por los principales países occidentales, obtuvo 16 votos; el candidato del bloque socialista, Todorov, obtuvo seis, y el español Federico Mayor, otros seis” (1).

Raúl Morodo escribía en El País en fecha 9 de octubre: “A partir del Informe McBride, polémico documento, y el intento de crear utópicamente un nuevo orden mundial de la comunicación (Nomic) hay una guerra declarada por parte de los grandes medios internacionales” (2).

Pero el día 16 de octubre aparecía en el País la noticia siguiente: “El Gobierno de la República Federal de Alemania se retirará de la Unesco si es reelegido el actual director general de la organización, el senegalés Amadou Mahtar M’Bow, según advirtió ayer el secretario de Estado de la cancillería federal, Lutz Stavenhagen” (3).

Y al día siguiente, el mismo día del asesinato de Thomas Sankara Presidente de Burquina Faso, la noticia era la siguiente: “El senegalés Amadou Mahtar M’Bow anunciará hoy que retira su candidatura a la dirección general de la Unesco, según informaron fuentes de la delegación soviética. La URSS abre así la vía al español Federico Mayor Zaragoza, quien esta misma tarde será propuesto para el cargo. Suiza y Japón amenazaron ayer con retirarse de la Unesco si salía reelegido M’Bow -polémico director general durante los últimos 13 años- sumándose así a la postura expresada el jueves por la RFA. Francia volvió a afirmar que apoyaba a M’Bow. Los africanos criticaron a los latinoamericanos por apoyar al científico y político español” (4).

La Unesco aparcó Nomic con la llegada a la dirección general de Federico Mayor Zaragoza en 1987, pasando a apoyar las propuestas de los centros de decisión imperialistas. Vale la pena realizar un recordatorio del entramado que llevó a Mayor Zaragoza a la dirección de la Unesco.

Antes de dar cuatro pinceladas al sucesor en la dirección de la Unesco, no podemos dejar de lado una observación en torno al papel de la URSS en el derrocamiento de M’Bow. Fue una de las primeras acciones a nivel internacional en aplicación de lo que se denominó “Nueva mentalidad en las relaciones internacionales” que junto a la Perestroika y Glasnost formaban parte de la trilogía que debía condenar a muerte la perspectiva del socialismo, trilogía derivada de los acuerdos del XXVII Congreso del PCUS realizado del 25 de febrero al 6 de marzo de 1986. Dicha “Nueva mentalidad” renunciaba definitivamente a reconocer y aceptar definitivamente la lucha de clases a nivel internacional y en consecuencia su alineamiento con las propuestas de los capitalismos de los países altamente industrializados y su alejamiento tanto de los Países no Alineados así como del resto del llamado tercer mundo.

¿Quién era Federico Mayor Zaragoza? Unas pocas líneas del profesor de historia Juan Mainer pueden ilustrar al personaje: “Con sólo 34 años llegó a ser el Rector más joven de la España franquista, en junio de 1968: un mes y año, por cierto, realmente evocadores. Un sencillo ejercicio de memoria permite recordar que, apenas un mes antes, García Calvo, López Aranguren y Tierno Galván habían sido expulsados de sus cátedras. Así pues, los mismos días en que la política del régimen pugnaba por reorganizar el control, acentuar la represión y purgar al Alma Mater de elementos nocivos para la buena salud de la juventud española, el joven Mayor Zaragoza era nombrado rector de una de las universidades más importantes de España. Federico Mayor Zaragoza compatibilizó en 1971 el cargo de rector de la Universidad de Granada con el de vicepresidente del CSIC a las órdenes de Villar, y, después, el de presidente en funciones entre 1972 y 1973. Mayor Zaragoza dio el salto definitivo a Madrid en enero de 1974 al ser nombrado Subsecretario de Estado del Ministerio de Educación y Ciencia del inefable gobierno de Arias Navarro. Mayor Zaragoza formó parte de aquel patético y sanguinario gobierno del tardofranquismo más envilecido, el que condenó y ejecutó a Salvador Puig Antich, arrestó al obispo Añoveros por defender el uso del vasco en una homilía o detuvo a los militares de la Unión Militar Democrática (5).

Una de las primeras acciones de Mayor Zaragoza al frente de la Unesco fue relegar el informe MacBride al baúl de los recuerdos puesto que como publicaba el premio Nobel de física paquistaní Abdú Salam en una entrevista concedida a la revista Jeune Afrique, Salam manifestaba en sus declaraciones que Mayor es “el candidato del Norte”, en clara alusión a la necesidad de un director general del Sur o Tercer Mundo (6).

Un solo mundo, voces múltiples

Pienso que vale la pena recoger algunos fragmentos del Informe “Un solo mundo, voces múltiples” a efecto de considerar y comprender el odio euronorteamericano hacia M’Bow y su propuesta.

“La industrialización tiende a estimular la concentración de la comunicación mediante la formación de monopolios u oligopolios en materia de acopio, almacenamiento y difusión de la información. La concentración actúa en tres direcciones: a) integración horizontal y vertical de empresas que actúan en el sector informativo y recreativo; b) participación de empresas pertenecientes a ramas industriales diferentes e interesadas por la expansión de los medios de comunicación social (cadenas de hoteles o de restaurantes, compañías aéreas, constructores de automóviles o empresas mineras interesadas por la prensa, producción de películas e incluso por el teatro); y c) fusión e interpenetración de diversas industrias de la información (creación de grandes conglomerados que abarcan múltiples medios de comunicación social)” (7).

“La concentración viene provocada sobre todo por las condiciones que rigen la obtención de beneficios en los mercados nacionales y mundiales, y por la circulación de capitales. La concentración se deriva de varios factores, como son: a) las tendencias fundamentales de las economías de mercado; b) las tendencias a la homogenización de la información, de las mensajes y del contenido; c) las presiones económicas derivadas de los cambios técnicos en materia de edición y distribución; d) la presión de la competencia para obtener ingresos derivados del tiraje y la publicidad; e) la competencia entre los diferentes medios de comunicación social; f) la uniformización de los “productos culturales”; g) la existencia de periódicos que no responden a una necesidad económica o social precisa; h) el aumento de los gastos de producción y la reducción de los ingresos publicitarios; i) la fusión organizada de periódicos; j) los acuerdos administrativos, las medidas de fomento financiero, y las normas fiscales que van en detrimento de las empresas independientes; k) los procesos recesivos generales; y m) la inexistencia de nuevos recursos financieros” (8).

“En el plano internacional los modelos de comunicación se parecen mucho a los demás que se aplican en los demás sectores de la vida económica. El fenómeno de la transnacionalización ha afectado prácticamente a todo el sector de la comunicación, de forma que la producción, los servicios y los mercados periféricos son controlados mayoritariamente por los centros hegemónicos” (9).

“La industria de la comunicación está dominada por un número relativamente pequeño de empresas que engloban todos los aspectos de la producción y la distribución, están situadas en los principales países desarrollados y sus actividades son transnacionales… Los medios de comunicación transnacionales ejercen una influencia capital sobre las ideas y las opiniones, sobre la evolución, para bien o para mal, de todas las sociedades (10).

“Por sus inmensas posibilidades de influir en el espíritu y en el comportamiento de los individuos, la comunicación puede ser un modo vigoroso de promover la democratización de la sociedad y de ampliar la participación de los ciudadanos en la adopción de las decisiones. Esto depende de las estructuras, de las prácticas y de la gestión de los medios de comunicación social, así como de la medida en la cual faciliten un más amplio acceso a la comunicación, al abrirla a un intercambio de libre de ideas, de informaciones y de experiencias entre interlocutores situados en un plano de igualdad, sin predominio alguno ni discriminaciones” (11). Sintetizando, las propuestas del Nomic eran las siguientes:

  • Eliminación de los desequilibrios y desigualdades que caracterizan la situación vigente.
  • Eliminación de los efectos negativos de determinados monopolios, públicos o privados, y de las excesivas concentraciones.
  • Remover de los obstáculos internos y externos para un libre flujo y más amplia y equilibrada diseminación de informaciones e ideas.
  • Pluralidad de fuentes y canales de información.
  • Libertad de prensa y de información.
  • Preparación de los países en desarrollo para lograr mejoras en sus propias situaciones, sobre todo en lo que respecta a la adquisición de equipamiento propio, capacitación del personal, recuperación de infraestructura, además de tornar sus medios de información y de comunicación sintonizados con sus propias necesidades y aspiraciones.
  • Respeto a la identidad cultural de cada pueblo y al derecho de cada nación para informar el público internacional sobre sus intereses, aspiraciones y respectivos valores sociales y culturales.
  • Respeto al derecho de todos los pueblos para participar del intercambio internacional de información, basándose en la igualdad, justicia y beneficio mutuo.
  • Respeto al derecho de la colectividad, así como de los grupos étnicos y sociales, para tener acceso a las fuentes de información y participar activamente en los flujos de comunicación.

Del Nomic a la cumbre mundial sobre la sociedad de la información

“Los medios de comunicación describen la realidad susceptible de acción política, proporcionan las claves de interpretación de esa realidad, contribuyen decisivamente a fijar la agenda política, controlan y enjuician a los actores políticos, movilizan o frenan el compromiso social, creando, canalizando o diluyendo las demandas sociales y promoviendo o desactivando la participación política ciudadana”
(José Luis Sánchez Noriega. Critica de la seducción mediática)

La Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información (CMSI) se llevo a cabo en dos fases. La primera fase tuvo lugar en Ginebra, en diciembre de 2003 y la segunda tuvo logar en Túnez, en noviembre del 2005 organizada por la  Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) que engloba a 193 países miembros y unas setecientas entidades del sector privado. En la citada Cumbre la Unesco no tuvo arte ni parte olvidando completamente una de sus propuestas más significativas realizada 25 años antes en un intento de paliar los efectos negativos de la información (o desinformación) elaborada por las grandes corporaciones transnacionales con lo cual reafirmó la muerte de dicha propuesta a mayor gloria del imperialismo mediático tal como lo relató en aquel momento Gustavo González Rodríguez.

“La Unesco ha permanecido virtualmente al margen del proceso de la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información, organizada sintomáticamente por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), lo que ha resultado muy grato a los ojos de los empresarios de los grandes complejos mediáticos mundiales… Entre la Declaración de Principios de la Cumbre sobre la Sociedad de la Información y el Informe MacBride median no solo 25 años, sino también un abismo en cuanto a enfoques políticos e ideológicos y rigurosidad en los análisis… el protagonismo que otorga la cumbre a las empresas de telecomunicaciones del mundo industrializado hace prever que el acceso a las TIC seguirá regido por las leyes del mercado, que discriminan a los pobres, sean éstos personas o países” (12).

Los aspectos de preocupación de Amadou-Mahtar M’Bow eran la unidireccionalidad de la comunicación, la concentración vertical, la transnacionalización, la alienación informativa y la necesidad de democratización.

“En las sociedades adelantadas, la circulación vertical produce un volumen considerable de información. Pero esta información suele ofrecerse sin discernimiento, sólo va dirigida a un público preciso y definido y no ha sido concebida en función de exigencias y necesidades humanas. Por ello, se ha hablado de una carga excesiva de información, que puede convertirse en fuente de confusiones mentales, alineación, repliegue en uno mismo y pasividad.” (13)

Pandemia, desinfomación, censura y control

“La manera como se presentan las cosas no es la manera como son; y si las cosas fueran como se presentan la ciencia entera sobraría”
(K. Marx)

Del enunciado “Un solo mundo, múltiples voces” se ha pasado a “varios mundos, una sola voz” pues podemos comprobar que los medios hegemónicos articulan un idéntico discurso desde Pequín hasta La Habana y desde Otawa hasta Melbourne. Solamente se salvan pequeñas parcelas de rigurosa información aunque cada vez más asediadas por las censuras como por ejemplo el total silencio en los medios informativos mayoritarios de todo el mundo de la Declaración de Great Barrington la cual han suscrito cerca de un millón de personas, entre ellas 13.600 científicos y 41.200 médicos y profesores universitarios de más de 50 países, entre ellos profesores de las universidades españolas de Sevilla, Madrid, Valencia, Zaragoza, Jaén, Madrid, Córdoba y Canarias (14).

“Para finales de 2014, de las 10 compañías principales de Internet en el mundo, seis son estadounidenses y cuatro son chinas. De hecho, el poder galopante del mercado de Internet en la República China, con sus plataformas particulares (Weibo de Sina y Wechat de Tencent) es tal que el ciberespacio ahora tiene dos campos: GAFA (Google, Amazon, Facebook y Apple) y BATJ (Baidu, Alibaba, Tencent y Jingdong). En consecuencia, “las bases para la co-dominación Estados Unidos-China de la Internet ya están sentadas”… muchas compañías de plataformas emplean algoritmos predictivos para determinar qué información mostrar a sus usuarios. En los medios digitales en red y, en particular, en las aplicaciones móviles, el acceso a la información está mediado por estos algoritmos” (15).

Esta sola voz, emblema de un mundo unipolar en el cual la única batalla que se da es para apropiarse de una tajada del pastel elaborado con el sudor del proletariado mundial huérfano (por el momento) de dirección política. Esperando que en un futuro no muy lejano, cuando se vayan despejando las nubes que impiden ver la agresión del capital a nivel mundial, se pueda vislumbrar un nuevo horizonte a partir de los múltiples reductos de resistencia que en silencio, se están creando.

Epílogo en recuerdo de Gian Franco Pagliaro

No es fácil trazar el propio camino a la vera de los caminos establecidos
(Gian Franco Pagliaro)

Gian Franco Pagliaro (1941-2012) fue un cantautor italiano nacionalizado argentino que en septiembre de 1970 ganó por unanimidad de público y jurado el IV Festival Buenos Aires de la Canción con el tema “Las cosas que me alejan de ti”. Un tema que hizo historia ya que cuestionaba y denunciaba la realidad social argentina, algo inaceptable para los colaboradores del gobierno militar del General Lanusse.

Combatido por periodistas y críticos adeptos a la dictadura, prohibido en programas de radio y televisión, Gian Franco se presenta al año siguiente, en el mismo Festival, con una canción más provocadora: “Yo te nombro”. La canción, que había obtenido el máximo de los votos, fue descalificada despertando la ira de Pagliaro y del público contra el jurado y se armó tal escándalo mediático que el Festival dejó de hacerse.

La Sociedad Argentina de Locutores lo amenazó con querellarlo por infamia y calumnias, pero Pagliaro mantuvo su perfil contestatario, convirtiéndose en protagonista de un movimiento musical comprometido con las raíces, con lo político y los derechos del hombre asistiendo y cantando en cada festival, concierto, evento, organizado por los partidos proscriptos y organizaciones de derechos humanos.

Hoy podemos hacer nuestros algunos versos de “Yo te nombro” como los siguientes:

Por los dientes apretados
Por la rabia contenida
Por el nudo en la garganta
Por las bocas que no cantan
Por el beso clandestino
Por el verso censurado
Por el joven exilado
Por los nombres prohibidos
Yo te nombro, Libertad

(1) https://elpais.com/diario/1987/10/08/internacional/560646010_850215.html
(2) https://elpais.com/diario/1987/10/09/opinion/560732404_850215.html
(3) https://elpais.com/diario/1987/10/16/internacional/561337216_850215.html
(4) https://elpais.com/diario/1987/10/17/portada/561423602_850215.html
(5) Juan Mainer. Profesor de Historia. Desvelar un pasado que pasa y pesa http://www.andalan.es/?p=8096
(6) https://elpais.com/diario/1987/11/08/internacional/563324417_850215.html
(7) Un solo Mundo. Voces Múltiples. Comunicación e Información en Nuestro Tiempo, Sean MacBride, Fondo de Cultura Económica (FCE) y UNESCO, México, D.F. pág. 184. 1980
(8) Un solo Mundo. Voces Múltiples. Comunicación e Información en Nuestro Tiempo, Sean MacBride, Fondo de Cultura Económica (FCE) y UNESCO, México, D.F. pág. 185. 1980
(9) Un solo Mundo. Voces Múltiples. Comunicación e Información en Nuestro Tiempo, Sean MacBride, Fondo de Cultura Económica (FCE) y UNESCO, México, D.F. pág. 189. 1980
(10) Un solo Mundo. Voces Múltiples. Comunicación e Información en Nuestro Tiempo, Sean MacBride, Fondo de Cultura Económica (FCE) y UNESCO, México, D.F. pág. 190-197. 1980
(11) Un solo Mundo. Voces Múltiples. Comunicación e Información en Nuestro Tiempo, Sean MacBride, Fondo de Cultura Económica (FCE) y UNESCO, México, D.F., pág. 451. 1980
(12) Gustavo González Rodríguez: “Del Informe MacBride a hoy: un abismo de 25 años”. Profesor del Instituto de la Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile. 2005
(13) Javier Esteinou. El Rescate del Informe Mc Bride y la Construcción de un Nuevo Orden Mundial de la Información. 2004
(14) https://gbdeclaration.org/view-signatures/
(15) https://library.fes.de/pdf-files/bueros/la-comunicacion/14639.pdf

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