Los revolucionarios siempre molestan

Este mes de abril se cumplen veintinueve años del asesinato de Chris Hani (10 de abril de 1993), secretario general del Partido Comunista Sudafricano y líder de la organización militar del CNA. Un asesinato nunca investigado a fondo y que se saldó con la detención y condena de un par de monigotes de extrema derecha sin querer ir más allá en las responsabilidades políticas, ya que éstas podrían poner al descubierto una inmensa trama tanto nacional como internacional involucrada en la “transición” sudafricana. Transición que dejó incólume el poder económico de los colonialistas blancos y así después de veintisiete años de teórica democracia, la vida de millones de proletarios negros no ha cambiado substancialmente.

¿En qué contexto mundial fue asesinado Hani?

La intervención de Chevardnadze, Ministro de Asuntos Exteriores de la URSS en 1988 en la Asamblea General de la ONU dejó claro que “los desacuerdos ideológicos deben ser excluidos de la política exterior y de la diplomacia” (1).

O en la entrevista concedida a Pravda por el académico Primakov, Presidente del Instituto de Relaciones Internacionales del PCUS con motivo del Encuentro Internacional “Asia-Pacífico: Diálogo, paz, cooperación” en relación a Kampuchea y Sudáfrica: “Somos partidarios de la reconciliación nacional y de la formación de gobiernos de coalición”.

A finales de octubre de 1988, M.Khatchatourov, vicepresidente de la agencia Novosti integrante de una delegación soviética en una gira por África austral, “rechazó la teoría “del todo o nada” en la lucha contra el apartheid y respaldó las negociaciones entre el Presidente Botha y los dirigentes africanos” (2). Obtuvo una respuesta de un editorialista del periódico zimbabuense The Herald: “Parece que la posición de la Unión Soviética ya no coincide con la posición de África sobre el aislamiento de Sudáfrica. Por el bien de la paz mundial, África debería capitular ante un apartheid reformado. Nuestro eminente colega parece olvidar que el régimen del apartheid se niega a abandonar el racismo” (3).

Andrei S. Pokrovski, responsable de los países de África austral en el Instituto de Estudios Africanos de Moscú afirmaba: “El gobierno de África del Sur y la ANC (Consejo Nacional Africano) aceptan que deben encontrar una solución al problema del apartheid. Las condiciones están a punto de florecer por la apertura de conversaciones aunque no haya unidad entre negros y blancos… El problema de la libertad de la población negra no puede resolverse de golpe, debe ser por etapas” (4).

La Unión Soviética en 1988 estableció relaciones diplomáticas de bajo nivel con Sudáfrica y firmó un acuerdo por cinco mil millones de dólares con la gigantesca empresa diamantífera De Beers, pese a la retórica de Moscú de adhesión a las sanciones y su apoyo al CNA.

En julio de 1991, EEUU decidió eliminar la Ley Anti-Apartheid. La OUA consideró en admitir a Sudáfrica, mientras que Kenia y Madagascar anunciaron que mejorarían los lazos comerciales y de transportes con Pretoria “como un gesto en apoyo a De Klerk”. La Comunidad Europea levantó su proscripción voluntaria sobre nuevas inversiones en Sudáfrica. Igualmente actuaron Dinamarca y Suecia.

En 1992, el gobierno sudafricano perpetró dos grandes masacres de población civil negra: La Masacre de Boipatong el 17 de junio y la Masacre de Bisho que tuvo lugar el 7 de septiembre con un resultado de centenares de asesinados (5)(6).

Este hecho llevó a que se suspendieran temporalmente las negociaciones entre gobierno y CNA, pero además en el interior del CNA se iban imponiendo las posiciones que reclamaban la vuelta e intensificación de la lucha armada contra el régimen del apartheid. Posiciones encabezadas por Chris Hani y Winfreda Madikizela “Winnie”. A pesar de ello Mandela y De Klerk suscribieron un “Registro de Entendimiento” el 26 de septiembre de 1992, según el cual ambas partes volverían a las negociaciones en marzo de 1993 para acordar un consenso en la participación de la transición y formular principios constitucionales.

Pero la oposición de una cada vez mayor de la militancia del CNA, de su brazo militar y del Partido comunista, ponían en tela de juicio la bondad de dichas negociaciones, tal como se constató posteriormente. Y es en este contexto que se produce el asesinato de Chris Hani cuyo papel político y líder en la lucha contra el apartheid ya estaba a punto de superar a Mandela.

Así, con el camino despejado, el 15 de octubre de 1993 se concedió el Premio Nobel de la Paz al presidente del CNA, Nelson Mandela y al presidente de Sudáfrica, Frederik De Klerk. Y el 18 de noviembre se firmó una constitución interina y un plan quinquenal para un gobierno de unidad nacional a elegir en 1994 (7).

Constitución que permitiría a los negros expulsados de sus hogares bajo el apartheid solicitar un pequeño pago gubernamental en concepto de reparación. Pero garantizaba a los propietarios de tierras y las empresas de los blancos que el gobierno no tomaría sus propiedades sin indemnizarles totalmente, y afectando solamente aquellas tierras o minas que estuvieran abandonadas, con lo cual daba protección constitucional a los que disponían la mejor y mayor parte de la riqueza del país. También, se garantizaba a los blancos que tendrían una cantidad mínima de escaños en los consejos municipales, sin importar cuán pequeño fuera su porcentaje de votos. Y acuerdos informales garantizaban que el ejército, la policía y la burocracia permanecerían en manos de la minoría blanca con el objetivo de impedir que los opositores de los acuerdos utilizaran la lucha armada.

Nabandle Nomzamo Winfreda Madikizela ‘Winnie’

También este mes de abril es el cuarto aniversario del fallecimiento de Nabandle Nomzamo Winfreda Madikizela “Winnie” (2 de abril de 2018) que como Hani criticó el acuerdo de Nelson Mandela con los dirigentes blancos para poner fin a la segregación en Sudáfrica: “Mandela nos abandonó, el acuerdo es malo para los negros”. Estas palabras de Winnie la convirtieron en un estorbo para el CNA. «Ella nos dio su vida y compromiso. Ella no traicionó nuestra lucha», dijo Jessie Duarte, vicesecretario general del Congreso Nacional Africano a raíz de su fallecimiento (8).

El veterano de la lucha Kingsley Makhubela considera a Madikizela una figura “que fue deshumanizada y tratada injustamente, pero estoy feliz de que la gente esté empezando a juzgarla muy justamente”. Lindiwe Hani, hija de Chris Hani, dijo que ayudó a empoderar a las mujeres de Sudáfrica. «Umama Winnie no necesita defensa. Sus acciones son la razón por la que puedo estar aquí como una mujer negra independiente, fuerte y sin complejos. No solo mantuvo el fuego del hogar encendido, recogió la leña y encendió el fuego. No tenía miedo» (9).

Frente a un Nelson que aceptó dejar las tierras y las minas sudafricanas en manos de la minoría blanca, se erigió una Winnie que mantuvo, alto y claro, que el apartheid no desaparecería mientras la riqueza del país siguiera concentrada en manos de la minoría. Exigía una nacionalización sin compensaciones de las tierras que los arrendadores blancos les habían expoliado.

A riesgo de granjearse la cólera de sus compañeros de partido, se convirtió en la portavoz de millones de sudafricanos que, desde sus chabolas, acusaban a los altos cargos del CNA de haberse aliado con la oligarquía blanca para poder explotarlos mejor. La voz de Winnie tenía más autoridad que ninguna para juzgar la acción de los dirigentes en las zonas más pobres. De ahí que gozara de tanta popularidad entre los más desfavorecidos, a pesar de las campañas de destrucción mediática y difamación no solamente en Sudáfrica, sino en todo el mundo occidental. Tan solo basta con leer los denigrantes panfletos escritos en todos los periódicos españoles, europeos y norteamericanos a raíz de su fallecimiento.

En una entrevista concedida al periodista francés François Soudan en septiembre de 2017, Winnie declaraba: “Mandela y yo hemos tenido numerosos desacuerdos. Desde el principio, él y sus allegados han cometido errores en las negociaciones sobre el poder de los blancos, errores cuyo precio estamos pagando ahora. Por ejemplo, el problema de las tierras. ¿En nombre de quién deberíamos pagar para volver a comprar lo que nos arrebataron a la fuerza? Y, ¿con qué dinero? El capital aún está en manos de la minoría blanca. No ha cambiado nada”.

Winnie tenía razón, puesto que más de un cuarto de siglo después de la abolición del apartheid, Sudáfrica seguía y sigue siendo propiedad de la minoría blanca: controla más del 73 % del territorio y casi la totalidad de las minas. El paro afecta al 35 % de la población, básicamente negra y a más de un 50 % de sus jóvenes.

Julius Malema, el exdirigente de la Liga Juvenil del CNA, que fue destituido por exigir la nacionalización de las tierras y de las minas concentradas en manos de la oligarquía, le rindió homenaje con estas palabras: «Ya que Mama Winnie, vivía con su pueblo y ya que nunca lo ha traicionado, le fue otorgado el título de Madre de la Nación. Alguien que jamás miró por encima del hombro a los negros y a las masas pobres” (10).

Dulcie Evonne September

Unos años antes, el 29 de marzo de 1988 fue asesinada en París la representante para Europa del Consejo Nacional Africano, Dulcie Evonne September. ¿Por qué fue asesinada? ¿Quién se benefició de su asesinato? ¿Por qué sus asesinos andan libres? ¿Por qué nunca el nuevo gobierno sudafricano ha abierto una investigación al respecto después de tantos años?

El impresionante trabajo de investigación periodística “Apartheid Guns and Money: A tale of profit“ (11), de Hennie van Vuuren revela que el asesinato de Dulcie intenta enmascarar una red de traficantes de armas, espías, políticos, corporaciones y banqueros.

Tras el asesinato de Dulcie September, el CNA se apresuró a instalar a un nuevo hombre en su antiguo puesto. Solly Smith, también conocido como Samuel Khanyile, que debía continuar el trabajo de Dulcie, pero posteriormente se averiguó que era un agente del Gobierno sudafricano. ¿Se colocó un agente doble en su oficina inmediatamente después de su asesinato para deshacer todo su trabajo de investigación del siniestro mundo de los políticos, espías, traficantes de armas y banqueros?

Según los documentos de archivo encontrados por Open Secrets aportan importantes pistas así como las notas personales de Dulcie September que no fueron confiscadas por las agencias de inteligencia y los agentes dobles. A través de ellas se confirma que investigaba las turbias redes de especuladores enriquecidos con el apartheid. Las pruebas actuales sugieren que Dulcie estaba investigando partes de esta siniestra trama poco antes de su asesinato. Si hubiera tenido éxito, las consecuencias habrían sido nefastas para empresarios, plutócratas, banqueros y políticos por igual, tanto de Sudáfrica como de Europa.

El papel de Dulcie September en la lucha ha sido borrado por muchos. No puede decirse lo mismo del empresario, banquero y político racista belga André Vlerick, profesor de economía en la Universidad de Lovaina y en la de Gante. Fundador de Protea (12), una organización belga de extrema derecha pro-apartheid que vendía armas al gobierno sudafricano y blanqueaba el dinero de dichas ventas a través del KredietBank (13). Además de Protea en Bélgica, creó “organizaciones hermanas” en Austria, Gran Bretaña, Dinamarca, Francia, Italia, Países Bajos, Suiza y Alemania Occidental. Y sin embargo su nombre figura actualmente entre los destacados prohombres belgas, sin el menor rubor, a imagen y semejanza de Leopoldo II, el gran genocida del Congo.

La Comisión de la Verdad y la Reconciliación (TRC) convocó en su momento una audiencia institucional especial de tres días sobre la colaboración del sector empresarial con el régimen del apartheid, incluido el suministro de armas, bienes y servicios utilizados con fines represivos. Aunque la CVR constató que «la mayoría de las empresas se beneficiaron de operar en un contexto racialmente estructurado» no se tomó ninguna medida al respecto, y con ello se enterraba definitivamente cualquier investigación sobre el asesinato de Dulcie Evonne September.

Como otros muchos revolucionarios en cualquier parte del mundo, o tan sólo personas que han intentado luchar sin descanso contra la explotación y el stato quo, sus nombres han sido denigrados o borrados de la memoria. Estas pequeñas líneas sirvan para denunciar la propaganda capitalista y rendir un pequeño homenaje a quienes no se han rendido y recuperar su memoria.

(1) Pravda 28 de septiembre de 1988
(2) Sunday Mail. Harare, 23 de octubre 1988
(3) The Herald, Zimbabwe, 27 de octubre 1988
(4) Alain Gresh. La diplomatie soviétique à l’épreuve. Le paix des grands, l’espoir des pauvres. La Découverte.1989. Pág. 165
(5) https://www.sahistory.org.za/article/boipatong-massacre-17-june-1992
(6) https://www.sahistory.org.za/article/bisho-massacre-1992
(7) El Fin Del Apartheid En Sudafrica. Augusto Hernández Campos. Profesor de Derecho Internacional Público de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Lima.
(8) https://www.aa.com.tr/es/mundo/miles-de-sudafricanos-rinden-tributo-a-winnie-mandela/1115419
(9) https://www.voanoticias.com/noticias-internacional/madikizela-mandela-continua-su-lucha
(10) https://www.investigaction.net/fr/winnie-mandela-portrait-interdit/
(11) https://www.hurstpublishers.com/book/apartheid-guns-and-money/
(11) https://www.dailymaverick.co.za/article/2017-08-28-declassified-apartheid-profits-andr-vlerick-banker-and-bigot/
(12) https://derijkstebelgen.be/nieuws/kb-lux-en-verborgen-kant-andre-vlerick

 

 

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