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Distanciamiento social de la democracia

Manlio Dinucci

“El distanciamiento social está aquí para quedarse mucho más que unas pocas semanas. De alguna manera cambiará nuestra forma de vida, en cierto modo para siempre”, anunciaron los investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts, una de las universidades más prestigiosas de los Estados Unidos (MIT Tenchnology Review, We’re not going back to normal, 17 de marzo de 2020).

Citan el informe de los investigadores del Colegio Imperial de Londres, en el que se afirma que el distanciamiento social debería convertirse en una norma constante y relajarse o intensificarse en función del número de personas hospitalizadas con el virus en las unidades de terapia intensiva. El modelo desarrollado por estos investigadores, y otros, no se trata sólo de qué hacer con el coronavirus. Se convierte en un verdadero modelo social, para el que ya se están preparando procedimientos e instrumentos que los gobiernos deben imponer a través de la legislación.

Los dos gigantes estadounidenses de la información, Apple y Google, hasta ahora rivales, han unido sus fuerzas para insertar en los sistemas operativos de miles de millones de teléfonos iPhone y Android en todo el mundo un programa de «rastreo de contactos» que alerta a los usuarios si alguien infectado con el virus se les acerca. Las dos empresas garantizan que el programa «respetará la transparencia y la privacidad de los usuarios».

Un sistema de rastreo aún más eficaz es el sistema de «certificados digitales», que está siendo desarrollado por dos universidades estadounidenses, la Universidad Rice y el MIT, con el apoyo de la Fundación Bill y Melinda Gates, la fundación estadounidense creada por Bill Gates, fundador de Microsoft y la segunda persona más rica del mundo según la revista Forbes.  Él mismo lo anunció públicamente, en respuesta a un empresario que le preguntó cómo podía reanudar las actividades de producción manteniendo el distanciamiento social:

«Eventualmente tendremos certificados digitales para mostrar quién se ha curado o ha sido probado recientemente, o, cuando tengamos una vacuna, quién la recibe» (El Blog de Bill Gates, 31 preguntas y respuestas sobre COVID-19, 19 de marzo de 2020).

El certificado digital del que habla Gates no es la actual tarjeta sanitaria electrónica. La Universidad de Rice anunció en diciembre de 2019 la invención de los puntos cuánticos basados en el cobre que, cuando se inyectan en el cuerpo con la vacuna, «se convierten en algo así como un tatuaje con un código de barras que puede leerse con un teléfono inteligente personalizado» (Universidad de Rice, Los tatuajes de puntos cuánticos tienen un récord de vacunación, 18 de diciembre de 2019). La misma tecnología fue desarrollada por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (Scientific American, Invisible Ink Could Reveal whether Kids Have Been Vaccinated, 19 de diciembre de 2019).

La invención de esta tecnología fue encargada y financiada por la Fundación Gates, que afirma que está destinada a ser utilizada en la inmunización de los niños principalmente en los países en desarrollo. También podría ser utilizado en una vacuna global contra el coronavirus.

Este es el futuro «modo de vida» que se nos anuncia de antemano: el distanciamiento social con un dispositivo variable siempre vigente, el miedo constante a que se acerque alguien infectado con el virus señalado por un timbre en nuestro teléfono móvil, el control permanente a través del «código de barras» implantado en nuestro cuerpo. Sería en esencia una extensión de los sistemas militares con los que podemos rastrear y golpear «objetivos» humanos.

Sin subestimar la peligrosidad del coronavirus, cualquiera que sea su origen, y la necesidad de medidas para prevenir su propagación, no podemos dejar la decisión de cuál debe ser nuestra forma de vida en manos de los científicos del MIT y de la Fundación Gates. Y no podemos dejar de pensar, de hacer preguntas. Por ejemplo: es muy grave que actualmente haya casi 97.000 muertes por coronavirus en Europa, pero ¿qué medidas se deben tomar proporcionalmente contra las partículas finas que, según los datos oficiales de la Agencia Europea del Medio Ambiente (informe «La calidad del aire en Europa – 2019»), causan la muerte prematura de más de 400.000 personas cada año?

https://ilmanifesto.it/distanziamento-sociale-dalla-democrazia/

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Dinero helicóptero y renta básica universal


Universitat Comunista de los Països Catalans

Consideraciones de la U.C.P.C. sobre propuestas que van apareciendo de cómo abordar la recuperación económica después de la parada de buena parte de la actividad económica provocada por el confinamiento, a raíz de la epidemia de gripe del SARS-COVID19.
Después de haber asistido a un proceso de intoxicación social por parte de quien controla el poder político a fin de conseguir insuflar pánico en las masas, y aturdir a diario con un montón de datos sobre las actuaciones clínicas y logísticas, con un lenguaje de guerra del más vulgar “cabo chusquero”, y todo ello recibido desde la reclusión individualista de los hogares o bien en el estrés del trabajo agotador de las que deben abordar diariamente los cuidados y atenciones de los afectados, lo que ha pasado es que la gente ha dejado de centrar la atención en las profundas y verdaderas causas de por qué ha sucedido una pandemia gripal de afectación significativa, fundamentalmente en los países del “Norte”, y sobre quién sacará provecho de este proceso y en especial sobre quiénes pueden ser las y los grandes afectados.
Ahora, cuando ya parece, o así han decidido que lo parezca, que se está ”controlando” la pandemia, cuando en realidad sólo se han relativizado las cifras de los efectos del problema patológico, sin abordar seriamente ni el origen estructural de este tipo de anomalías sanitarias, ni las políticas que han propiciado un diferente resultado sobre el control y moderación de sus efectos, ya aparecen con intensidad, que también irá creciendo en intoxicación, como en la propaganda del modelo sanitario adoptado, las propuestas sobre “los remedios de la enorme crisis económica” que devendrá (la más grande de la historia reciente y otras frases apocalípticas por el estilo, dicen), con una carencia de rigor económico sobre macro-economía y con un discurso que vuelve a dejar a sectores populares fuera del debate de fondo de por qué y para qué de lo sucedido.
Pero las grandes líneas de propuestas “de emergencia” pasan; o por unos “nuevos Pactos de la Moncloa”, que es decir un Pacto social clásico con muchos invitados a la fotografía de la mesa, donde las trabajadoras y trabajadores serán los que pagarán no sólo los efectos, sino también la asunción callada de la recuperación de la tasa de ganancia del capital, y otro gran grupo de propuestas es cómo se aplicarán, repartirán o desde donde sacar las “ayudas” para la revitalización económica. Propuestas, que no son antagónicas, sino enmarcadas dentro de un mismo conjunto de modelos; que sea el poder económico hegemónico quien marque las directrices, cuantías y destinatarios de las políticas a aplicar, donde los políticos “profesionales” serán los que saldrán a menudo en la escenografía y los sindicatos “también profesionales” serán cual figuras de cartón que también aparecerán en la foto y / o para corear determinadas propuestas.
Dejaremos para otra ocasión hablar de los “nuevos Pactos de la Moncloa”, porque no es un tema simplista y porque el tópico de que es del Régimen del 78, sería poco analítico, entre otras cuestiones porque algunos de los padres de exponentes significativos de quien ahora lo critican desde posiciones no estatistas, no sólo fueron partícipes, sino grandes propiciadores de los famosos Pactos, que en definitiva y metafóricamente fueron la aplicación de anestesia a la capacidad movilizadora de la clase obrera, que había empujado de una determinada forma la transición y de la cruenta lobotomitzación de los derechos laborales y sociales conseguidos en la etapa anterior por la lucha de la clase obrera, entre otros la escala móvil salarial restitutoria y los derechos y garantías contra los despidos de los trabajadores y trabajadoras, pacto que abría la vía del despido libre, cada vez menos compensado o nada compensado a estas alturas.
Sobre el otro grupo de propuestas de las “ayudas y / o incentivación” de la actividad económica, aparece con fuerza una de vieja trayectoria, y que enlaza por concepción con otra que es de más reciente predicamento desde posiciones de política económica, a cuyo respecto se sitúan las siguientes consideraciones.
Hablamos básicamente, del dinero helicóptero, es una idea que consiste en regalar dinero a la gente. Por este motivo es conocida también como “expansión cuantitativa para la gente”. El primero en acuñar el término fue el economista neoliberal Milton Friedman que introdujo el concepto hacia 1969 en su libro «The optimum quantity of Money and other essays» que en castellano sería algo así como “La cantidad óptima de dinero y otros ensayos”.
Milton Friedman, ideólogo de la llamada “Escuela de Chicago” y gran diseñador de la política económica aplicada en Chile tras el golpe de estado del fascista Pinochet, del 11 de septiembre de 1973, pero allí no se usó el dinero helicóptero sino una masacre de activistas de izquierdas para destruir las organizaciones de la clase obrera (30.000 encarcelados y torturados y 5.000 asesinados y “desaparecidos”).
La idea que propuso Friedman estaba ilustrada con un ejemplo. El ejemplo consistía en tirar dinero en efectivo desde un helicóptero para que la gente lo cogiera y lo gastara. Era un ejemplo metafórico pero que ilustraba bien el fondo del asunto. El objetivo es estimular la demanda agregada. Es decir, impulsar a la economía en un momento donde está estancada o en recesión. En otras palabras, reactivar la economía y frenar la caída de los precios y sobre todo la sacrosanta defensa del «mercado» como base del modelo económico a preservar.
La teoría es simple: ante la falta de consumo y la parálisis de la economía, en vez de comprar bonos o bajar tipos de interés -o en este caso, los dos a la vez-, se ingresa dinero directamente en las cuentas corrientes de la gente para que puedan usarlo a su placer y así revitalizar la economía mediante el incremento del consumo, con la esperanza de que ese dinero no se lo guarden, sino que se utilicen inmediatamente, de lo contrario no tendría los efectos deseados.
El 17 de marzo de este año, el secretario del Tesoro estadounidense del gobierno de D. Trump, Steve Mnuchin, anunció en una rueda de prensa la medida de «enviar cheques a los americanos inmediatamente». El paquete de estímulo fiscal aprobado por el Congreso de EE.UU. es el triple del que se puso en 2009 tras el estallido de la crisis financiera y que entonces ascendió a 700.000 millones de dólares. En estos se incluye una partida de cerca de 250.000 millones de dólares que se reservarán para efectuar pagos directos a individuos y familias de 1.200 dólares para los que tengan una renta de menos de 75.000 dólares al año, al que se añadirá 500 dólares por cada menor de 17 años.
Otra variable de esta concepción de estimular el «mercado» es: La renta básica universal, o ingreso ciudadano, es una forma de sistema en la que todos los ciudadanos o residentes de un país reciben regularmente una suma de dinero sin condiciones, además de cualquier ingreso recibido de otros lugares. La recibe todo miembro de pleno derecho o residente de la sociedad incluso si no quiere trabajar de forma remunerada, sin tomar en consideración si es rico o pobre o, dicho de otra forma, independientemente de cuáles puedan ser las otras posibles fuentes de renta, y sin importar con quien conviva.
La renta básica universal no es una idea nueva, economistas del libre mercado también argumentaban a favor de la misma afirmando que serían menos costosas de implantar y mantener que la tradicional burocracia social, y que más recientemente ha tenido más predicamento en algunas economías, que tendían precisamente a disminuir el papel de la economía pública productiva en momentos de menor o poco crecimiento económico del PNB, y que tenían en su antecedente el haber propiciado el papel importante de la economía estatal.
Estas dos propuestas, de carácter profundamente neoliberal tienen por objetivo fundamental «adelgazar» el papel del Estado, entendido éste como agente económico público productivo.
Una, la renta básica parte de una concepción basada en la «libertad individual» en la que cada persona pueda decidir a qué escuela llevar a sus hijos, que tipo de cobertura sanitaria quiere, como desea asegurar su jubilación, … es decir , que el Estado no tenga que intervenir en estas cuestiones ni regularlas. Todo debe quedar en las manos del «mercado». La cuantía a percibir por cada persona es calculada en base a la cantidad que el Estado se ahorrará deshaciéndose de prestar estos servicios, y los cálculos de Friedman y sus discípulos era que así se ahorraría el dinero correspondiente a los funcionarios (burocracia, decía él) que se ocupaban de estos servicios. En definitiva, la privatización total a excepción de los guardianes del orden o la capacidad coactiva-represiva del Estado, entendido siempre como el Estado que garantiza un sistema de «mercado».
El llamado helicóptero, es paralelo a esta concepción puesta en práctica en momentos puntuales para asegurar el consumo y evitar la crisis de sobreproducción con motivo del bajo nivel de «demanda solvente».
Estas dos propuestas, una estructural y otra coyuntural, están en las antípodas de cualquier perspectiva socialista, en la que los ingresos de las personas, siempre, deben estar correspondidas con una aportación de las mismas a la sociedad, ya sea en forma de trabajo industrial, agrícola o de servicios, asegurando al conjunto de la población un lugar en el que poder realizar esta aportación social que se corresponde con la eliminación del desempleo. Considerando sus diferentes capacidades para poder contribuir en esta aportación social, pero garantizando el empleo como esencia del sistema. Un sistema basado en la producción y servicios estructurales de carácter públicos y con una planificación económica que permita y garantice, no sólo esta total ocupación, sino una aplicación social de sus resultados y beneficios.
Propuestas, ampliamente difundidas por la llamada Escuela de Chicago, que son discípulas de las elaboradas en el primer tercio del siglo XX por Von Mises y Von Hayeck como máximos exponentes de la Escuela Austríaca de Economía, el objetivo , como buenos conocedores de la obra de Marx, era estudiar cómo hacer frente a la tendencia decreciente de la tasa de ganancia. Todo ello enmarcado en el lema ideológico del individualismo a ultranza y la preservación del sistema capitalista, ante la ofensiva, en aquella época de la lucha de la clase obrera por la mejora de sus derechos políticos y económicos.
Ante este dilema es oportuno recordar la siguiente reflexión del libro «El nuevo espíritu del capitalismo» Luc Boltanski y Eve Chiapello. Akal 2002. (Fragmentos de la segunda y tercera parte): 
“… En un contexto marcado por la derrota, la disolución o la descalificación de las instancias críticas que habían predominado durante las dos décadas anteriores y a falta de una teoría crítica que permitiera transformar la indignación en un mecanismo argumentador o dar razones para la revuelta, esta preocupación social y los movimientos que la acompañaron adoptaron en la mayoría de los casos la forma de la acción humanitaria. … Este repliegue hacia la acción humanitaria era tanto más sorprendente por el hecho de que una gran parte de las instancias críticas del período precedente había preconizado una solidaridad con las víctimas de las injusticias, pero acompañada de una fuerte crítica de la «caridad” e incluso del «trabajo social», denunciados como medios hipócritas, complacientes o perversos para apartar las personas de la única acción válida posible: la acción política.(450)”
De cuyo comportamiento burgués tenemos un excelente panegírico crítico en la película “Plácido” de 1961 del cineasta Berlanga, que en estos días de reclusión social no estaría de más revisualizar para mejor aprovechamiento del tiempo.
Un espíritu revolucionario de verdadera voluntad transformadora es incompatible con el recurso a la mendicidad o la potenciación de vías que propicien la cristalización social de una conducta que viva atenta a la misma, incluso convirtiendo su espera o expectativa en una lucha entre miserables para ver quien la recibe primero o en mayor cuantía. Donde precisamente el fascismo y tiene una fuente argumental de su política.
Así pues, el análisis de las propuestas que están prodigándose, tanto propiciadas desde los aparatos del sistema, como incluso dentro de las filas de los que dicen ser críticos o con voluntad transformadora, si no se quieren situar lejos, por no decir en las antípodas de un proyecto revolucionario y que haga realidad el lema «Queremos cambiarlo todo», debe desligarse de las estrategias y viejas propuestas de la más rancia tradición neoliberal de defensa de los intereses sacrosantos del Dios Mercado.
En caso de triunfar las propuestas del Sistema, no sólo los efectos de la “pandemia” serán sobre la salud y vida física de las personas, sino sobre su mentalidad y su capacidad de ser sujetos de su propio futuro, en definitiva de la su autodeterminación como personas y como clase social, que no se presenta fácil cuando ante esta andanada, quien a estas alturas controla absolutamente el discurso, la conducta social, sus efectos y finalmente sus provechos y rentabilidades es el Capital. Pues, rebelémonos y hagamos que su estrategia no se enquiste en nuestros análisis y marque nuestra estrategia política.
Universitat Comunista de los Països Catalans
abril 2020
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El número de muertes por gripe y neumonía triplica a las de coronavirus en Gran Bretaña

El número de muertes por gripe y neumonía es tres veces mayor que el número total de muertes por coronavirus este año, según datos oficiales de la Oficina de Estadísticas de Gran Bretaña.

En la semana anterior al 10 de abril hubo un total de 18.500 muertes en Inglaterra y Gales, unas 8.000 más que el número total de muertes estimadas como “normales” en esta época del año. Alrededor de un tercio de las 18.500 muertes las relacionan con el coronavirus.

“Pero las cifras para 2020 también muestran el impacto de la gripe y la neumonía en comparación con el coronavirus”, según la BBC (1).

“El número de muertes por gripe y neumonía -más de 32.000- es tres veces mayor que el total de muertes por coronavirus de este año”, añade la cadena británica.

La cifra de 18.500 muertes es la más alta desde enero de 2000, “cuando hubo una dura epidemia de gripe”. El número de muertes registradas en la semana hasta el 10 de abril de 2015, cuando la temporada de gripe fue particularmente mortífera, también es relativamente cercano al número de muertes imputadas al coronavirus y registradas en la misma semana de este año.

En febrero pasado, un documento gubernamental (2) sugirió que el coronavirus infectaría al 80 por ciento de los británicos y mataría a 500.000. Hasta la fecha, el número de muertes por coronavirus registradas por los hospitales de todo el Reino Unido asciende a 17.337, lo que muestra hasta qué punto inflaron las previsiones para justificar el toque de queda.

Los defensores de las medidas de confinamiento le dan una vuelta de 180 grados a las evidencias: sostienen que si no ha habido mayores estragos es gracias al toque de queda.

Otros señalan el hecho de que los hospitales del NHS, el sistema británico de salud, están cuatro veces más vacíos de lo normal y que los hospitales construidos para evitar que los hospitales existentes se vean desbordados nunca han sido utilizados, por lo que la amenaza del coronavirus se infló deliberadamente.

(1) https://www.bbc.co.uk/news/health-52361519
(2) https://www.independent.co.uk/news/health/coronavirus-news-latest-deaths-uk-infection-flu-a9360271.html

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Se suicida una adolescente de 17 años porque ‘tres meses de confinamiento es como 300 años’

Bethany Palmer, una adolescente de 17 años, se suicidó el mes pasado en Manchester porque un confinamiento de tres meses es como 300 años, según su familia.

Su funeral se celebró el jueves en el tanatorio de Altrincham, pero sólo la familia pudo asistir debido al toque de queda.

No obstante, los vecinos salieron a la calle a la puerta de sus casas al paso del cortejo fúnebre por las calles de Sale, cerca de Manchester.

El padre de Beth, Mike Palmer, dijo a la cadena detelevisión ITV que no tenía dudas de que el confinamiento jugó un papel importante en su muerte. “No pudo terminar la universidad, no pudo salir a ver a sus amigos”, dijo el padre.

“Tenía la impresión de que este confinamiento de tres meses duraría 300 años”.

“El confinamiento de tres meses se convirtió, creo, en una obsesión extrema, casi obsesiva, que nunca iba a terminar”, añadió al padre.

El padre y la madre de Bethany dijeron que querían evitar que una tragedia similar le ocurriera a otras familias y advirtieron que otros jóvenes también pueden verse afectados en este momento debido al encierro.

La familia de Bethany ha creado una página de recaudación de fondos que ya ha recibido 10.000 libras en donaciones para un fideicomiso que están creando en su memoria.

El dinero se utilizará para financiar los primeros auxilios de salud mental para los jóvenes en las universidades y escuelas.

La página web dice: “Beth vivió la vida al máximo y siempre estuvo llena de diversión, risas, familia, amigos, travesuras, baile, bebida ocasional, música, un poco de bronceado falso y canto”.

“La vida de Beth era todo amor, diversión y música y queremos que eso sea su legado”.

“Beth, te queremos más que a nada en el mundo”.

Bethany era cantante y una compositora de música de talento que a menudo actuaba en vivo en el pub Brooklands Tap y también seguía cursos de baile en el Centro de Danza Cadmans.

https://sports.yahoo.com/coronavirus-bethany-palmer-teenager-death-suicide-152707750.html

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Estados Unidos sigue adiestrando a los kurdos para apoderarse de los campos petroleros del noreste de Siria

Estados Unidos sigue adiestrando a las milicias kurdas de las FDS (Fuerzas Democráticas Sirias) para que mantengan los campos petroleros del noreste de Siria fuera del alcance del gobierno de Damasco.

Según el Observatorio de Derechos Humanos de Siria, la medida es una de las muchas adoptadas para fortalecer su influencia en la región nororiental. “Forma parte del trabajo en curso de los estadounidenses para reafirmar su influencia en el Éufrates Oriental”, asegura el Observatorio.

Oficiales el ejército estadounidense realizan visitas regulares a la base de Al-Jazzrah en las afueras de la ciudad de Raqqa. Fue uno de los sitios que evacuaron el año pasado para facilitar el ataque turco por el noreste.

El Observatorio dice que Estados Unidos podría volver a la base, actualmente utilizada por las milicias kurdas.

A principios de este mes, el Observatorio informó de que el Pentágono había retirado a cientos de milicianos de las FDS que habían estado entrenando con sus fuerzas en el noreste de Siria para proteger sus bases como auxiliares.

Estos movimientos del ejército estadounidense tienen por objeto compensar la creciente presencia de fuerzas sirias y rusas en el noreste. Los ejércitos de Damasco y Moscú están tratando de reforzar sus tropas en la región, principalmente cooperando con las tribus árabes originarias.

https://southfront.org/u-s-tasks-experienced-sdf-fighters-with-guarding-oil-fields-in-northeast-syria-report/

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La manipulación de las cifras de la pandemia es un fenómeno generalizado también en Suiza

En la mayoría de países europeos las estadísticas oficiales de la pendemia están en cuestión. Ayer la revista alemana Telepolis publicó un detallado artículo que tituló: “La tesis de la propagación epidémica del coronavirus está basada en un error estadístico” (1). El autor demuestra mucha generosidad al atribuir la mayor operación de ingeniería social de la historia a un “error” que se mantiene un día tras otro.

Ese mismo “error” u otros parecidos no son tales porque también ocurren en otros países, como Suiza, donde Infosperber califica a los medios de comunicación de “cotorras” que repiten datos “opacos” sobre la pandemia (2)

Por su parte, otra revista suiza, Ktipp, titula que “casi todas” las cifras de la pandemia se dan “sin garantías”. A pesar de esa “falta de garantías”, dice el redactor, no se aprecia un exceso de mortalidad que justifique ni la declaración de pandemia, ni las medidas políticas subsiguientes, porque “han muerto menos personas menores de 65 años en las primeras 14 semanas este año que en los últimos cinco años. Entre los mayores de 65 años, el número es también relativamente bajo” (2).

A pesar de que un estudio de la Universidad de Ginebra concluye que en el cantón de Ginebra la letalidad del coronavirus está muy por debajo del 1 por ciento, las fuentes oficiales todavía hablan del 5 por ciento, de donde cabe deducir que siguen a piñón fijo y no leen la literatura científica.
    
En el cantón del Tesino, considerado como el más afectado por la pandemia, casi la mitad del exceso de muertes se produjeron en residencias de ancianos, según el Neue Zürcher Zeitung (4) en las cuales no se ha impuesto el confinamiento.
    
En el primer trimestre de este año la mortalidad total en Suiza ha estado dentro de los límites habituales y a mediados de abril todavía estaba alrededor de 2.000 personas por debajo de la ola de gripe de 2015.

En general, alrededor del 75 por ciento de las muertes adicionales se produjeron en la vivienda, según el Tagessipegel (5).

No se ha producido ningún colapso hospitalario, que han estado infrautilizados, lo mismo que las unidades de cuidados intensivos porque, como en otros países, la sanidad no atiende nada que no sea la pandemia. Muchas operaciones quirúrgicas se han cancelado, por lo que algunos ya se empiezan a preguntar si el toque de queda no sólo no ha salvado a nadie sino que ha causado muchas muertes.

(1) https://www.heise.de/tp/features/Von-der-fehlenden-wissenschaftlichen-Begruendung-der-Corona-Massnahmen-4709563.html
(2) https://www.infosperber.ch/Artikel/Medien/Corona-NZZ-deckt-das-Nachplappern-anderer-Medien-auf
(3) https://www.ktipp.ch/artikel/artikeldetail/bund-fast-alle-zahlen-ohne-gewaehr/
(4) https://www.nzz.ch/zuerich/coronavirus-zuerich-aendert-nun-das-testregime-in-heimenauch-viele-aeltere-covid-19-infizierte-entwickeln-keine-symptome-zuerich-aendert-nun-das-testregime-in-heimen-ld.1552089
(5) https://www.tagesspiegel.de/wissen/woran-sterben-corona-patienten-wirklich-ein-schweizer-forscher-macht-hoffnung-im-kampf-gegen-covid-19/25750666.html

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La policía francesa ha matado a 5 personas aprovechando que las calles están vacías

Desde los primeros días de confinamiento, en Francia las redes sociales reproducen vídeos mostrando el terror policial. En los barrios obreros ya habían advertido de que las calles vacías son un peligro porque dan carta blanca a la policía.

Desde el 8 de abril, 5 personas han sido asesinadas por la policía, otras 3 han sido gravemente heridas y 7 han presentado denuncias contra la policía por agresión.

Todas esas historias tienen una cosa en común: no hay más testigos que los propios policías involucrados en la muerte. En tiempos normales, incluso con testigos y vídeos, la mayor parte de los crímenes terminan con un carpetazo. Sin pruebas y sin testigos imparciales hay aún menos posibilidades de que el verdugo acabe en el banquillo.

No teniendo otra versión que la de los policías, los medios de comunicación también se contentan – incluso más de lo habitual – con reproducir sus declaraciones. Como si el juicio ya estuviera cerrado, los periodistas ni siquiera se molestan en cuestionar las muchas inconsistencias en los relatos de la policía. De hecho, ningún medio de comunicación se ha molestado en vincular estos casos entre sí.

El primero fue un disparo con la nueva munición LBD contra una niña de 5 años que pasó desapercibido. Ante la falta de reacción, la policía se creció y en sólo 8 días ya habían muerto 5 personas.

El 8 de abril murió Mohammed, de 33 años, cuando estaba detenido dentro un vehículo de la policía municipal de Béziers hacia las 23.30 horas. Fue detenido por no respetar el toque de queda.

La causa de la muerte es lo que la policía denomina como “técnica de inmovilización”: al menos uno de los policías se sentó sobre el cuerpo del detenido después de ser acostado boca abajo y esposado en el vehículo. Lo mataron por asfixia.

Los medios de intoxicación lo justifican por la naturaleza inestable del detenido que, además, era un indigente, por lo que nadie va a salir en su defensa.

El 10 de abril en Cambrai la policía intenta detener a dos hombres que huyen en un vehículo porque se han saltado el toque de queda. Los policías los persiguen y el vehículo vuelca en medio de la carretera. Hay que creer a la policía. No hay grabaciones, no hay testigos y nunca sabremos lo que pasó. Sin embargo, es muy extraño que un vehículo vuelque cuando rueda por una carretera recta sin obstáculos de ninguna clase.

El 10 de abril en Angoulème, un joven de 28 años, Boris, es interceptado por la policía, probablemente porque también se ha saltado el toque de queda. Huye y, presa del pánico, detiene su marcha en medio de un puente y, según dice la policía, salta al agua. No sale vivo. Probablemente nunca sabremos lo que pasó porque no hay testigos. Entre someterse a un control rutinario y saltar de un puente, eligió la segunda opción porque son muchos los que prefieren jugarse la vida antes que caer en las garras de la policía.

El 15 de abril un hombre de 60 años murió por la noche cuando estaba detenido en la comisaría de Rouen. Había sido detenido el día anterior por conducir bebido. Alrededor de las 5 de la madrugada, mientras lo sacaban de su celda para ser interrogado, se sintió indispuesto y, a pesar de los intentos de reanimación, murió.

Según la policía, las causas de su muerte aún no se conocen y, posiblemente, tampoco se conocerán nunca. Desde luego que la policía no tiene ninguna responsabilidad en que un detenido se muera delante de sus propias narices.

Aquel mismo día vieron por última vez a un joven de 25 años en el parque de La Courneuve, cerrado por la cuarentena. La policía patrullaba a caballo, se acercaron a él. Dicen que tenía un cuchillo en las manos y que no se le ocurrió otra cosa que atacar a uno de los caballos, tras lo cual los policías huyeron y advirtieron a sus colegas que patrullaban en bicicleta. Lo localizaron y el individuo se abalanzó sobre ellos. No tuvieron más remedio que dispararle cinco veces, tres de ellas en la cabeza.

Unos policías que -se supone- son profesionales, están entrenados para este tipo de situaciones, van armados con gases lacrimógenos y pistolas táser, terminan por disparar sus armas de fuego apuntando a la cabeza…

Para los medios eso no es lo extraño porque la culpa la tenía el muerto, que era un refugiado afgano. Por más que tuviera sus papeles en regla, lo importante es que era afgano.

En Europa matar a un extranjero es un alivio. Pero si no es extranjero, el alivio está en que es un mendigo. Cuando no concurre ninguna de esas circunstancias, el sujeto es inestable, o quizá peligroso, o huyó porque tenía algo que esconder…

La única víctima es siempre la policía. Los 673 cadáveres que han dejado en los últimos 43 años de pistolerismo no cuentan.

https://rebellyon.info/Au-nom-de-la-lutte-contre-le-covid-19-la-22174

Ayer una mujer fue detenida en Toulouse por colgar esta pancarta en el balcón de su casa:
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Una tercera parte de los estadounidenses han dejado de pagar sus deudas

Alrededor de una tercera parte de los estadounidenses con préstamos hipotecarios no pueden pagarlos. Aunque actualmente pueden solicitar un aplazamiento de 180 días de sus pagos mensuales sin ninguna penalización por retraso, ¿qué pasará después de esos 180 días?

Aparte de los préstamos hipotecarios, hay otros 9 millones con préstamos estudiantiles que no se han pagado por lo menos en nueve meses.

7 millones de estadounidenses llevan 90 días atrasados en el pago de sus préstamos para comprar vehículos.

El sistema de protección de la salud pública en Estados Unidos es casi inexistente y muchos se han endeudado para poder pagar la atención médica.

En total, la deuda total de los estadounidenses aumentó en 600.000 millones de dólares en el cuarto trimestre del año pasado en comparación con el anterior, es decir, que ha crecido un 4,4 por ciento. La deuda total de los hogares es ahora un 26,8 por ciento más alta que en el segundo trimestre de 2013.

Alrededor del 12 por ciento de los préstamos al consumidor contraídos en línea habían quedado impagados el 9 de abril. Los deudores se han saltado un pago o han negociado una prórroga de la fecha de vencimiento. En tres semanas los préstamos dudosos casi se han duplicado y suman 3.000 millones de dólares.

La gran mayoría de los estadounidenses viven a crédito y ahora el paro les impide pagar las deudas. Por lo tanto, el aumento del paro conduce a una crisis financiera.

Es una situación muy diferente a la de 2008. La crisis anterior estaba vinculada a la acumulación de activos tóxicos.

Ahora los bancos se tientan la ropa. JPMorgan, el banco más grande de Estados Unidos en términos de activos, se prepara para la calamidad. Bank of America, Citigroup y Wells Fargo también han acumulado reservas de crédito por un total de unos 20.000 millones de dólares.

Se lo piensan dos veces antes de conceder préstamos, lo que será bueno para ellos pero muy malo para reactivar la maquinaria productiva.

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‘La industria farmacéutica ha creado un monstruo que nos ha traído hasta aquí’

Desde que la pandemia del coronavirus explotó en Europa y Estados Unidos, cientos de compañías e investigadores se han puesto manos a la obra para encontrar un medicamento efectivo para curar la enfermedad, así como para desarrollar una vacuna que la prevenga. Es la gallina de los huevos de oro para una industria farmacéutica que “no se puede enriquecer más, porque el monstruo que ha creado es el que, en parte, nos ha traído hasta aquí”, dice Joan Ramón Laporte, catedrático en farmacología, dedicado a denunciar los silencios en torno a la industria del medicamento.

Mientras no se desarrollan fármacos efectivos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha recomendado la reutilización de medicamentos ya existentes que pueden paliar los efectos del coronavirus. Aunque es una buena iniciativa, Laporte alerta que estos medicamentos se dan “sin ninguna prueba de que realmente funcionen y sin pararse a mirar si pueden estar contraindicados para un paciente concreto”. Y es que el mal uso que se ha hecho durante las últimas décadas de los medicamentos ha contribuido a debilitar la salud de la población, según apunta el catedrático.

En el informe que publica, junto con el profesor David Healy, dice (1) que hay medicamentos que aumentan el riesgo de neumonía, una infección que puede complicar mucho el estado de los enfermos de covid-19. ¿Cuáles son?

Hay medicamentos que, aunque normalmente se usen para enfermedades diferentes, pueden hacer que una infección respiratoria se complique y dé lugar a neumonía. Pasa sobre todo con las personas mayores, que son las que tienen de por sí más riesgo. Esto sucede porque producen mucha sedación, por lo que se respira de manera superficial y atontan al paciente, así que puede cometer más errores de autocuidado. Ya hay estudios sobre cientos de miles de pacientes que demuestran este riesgo.

Los medicamentos más destacados serían los antipsicóticos o neurolépticos, como la risperidona, la olanzepina o el haloperidol, que aumentan el riesgo de neumonía entre un 70 y un 300%. En Catalunya hay 64.000 personas en residencias, de las cuales 20.000 toman estos medicamentos. Cuesta creer que haya 20.000 personas en residencias con episodios psicóticos, pero es que son medicamentos que se dan a la ligera: cuando un paciente presenta ansiedad o tiene una pesadilla con gritos a media noche, se le medica.

No son episodios psicóticos, pero el poco personal, tal vez no suficientemente preparado y con poca atención general, hace que medicar sea una tentación por hacer ver que resuelves un problema cuando en realidad solo la agravas. Lo peor es que un 11% toma dos antipsicóticos diferentes. Y un 6% toma tres. En ningún sitio se dice que tomar dos sea más efectivo que tomar uno, más bien al contrario.

También hablan de analgésicos o de los sedantes.

Sí, de sus derivados opiáceos, que desde el siglo XIX se sabe que pueden matar por intoxicación y por ahogo si hay infección respiratoria. Son medicamentos que se usan mucho pero con indicaciones no autorizadas. La pregabalina, por ejemplo, es el cuarto medicamento más vendido en Catalunya y está indicado contra la epilepsia, pero nunca se usa para ello, sino que se receta contra el dolor de espalda.

Un problema grande también son los medicamentos para dormir, como el lorazepam, o los sedantes como el tranquimazin. En Catalunya, de cada mil mujeres de más de 65 años, 350 están tratadas diariamente con estos fármacos. Al igual que los antidepresivos, que también son depresores del sistema nervioso central, que los toman más de un 25% de mujeres de esta edad.

¿Cómo pasamos de la sobremedicación a producir neumonía?

Porque se anulan las defensas. Hay medicamentos de uso común que deprimen el sistema inmunitario, como el omeprazol, más conocido como ‘protector de estómago’. Yo siempre digo que no es un protector de nada, sino que es un medicamento que, como todos, puede producir efectos beneficiosos o indeseables, si se usa mal. Este fármaco está indicado para muy poca gente, deberían tomarlo como máximo 100.000 personas, pero es el más usado, tras el paracetamol, y anualmente se receta a casi millón y medio de personas en Catalunya.

Es un medicamento que anula el ácido gástrico, que no es solo algo que moleste de vez en cuando, sino que es una ventaja evolutiva que protege de la contaminación bacteriana o vírica que llevan los alimentos. Si inhibimos el ácido gástrico, perdemos la defensa natural.

¿Hablamos de medicamentos con receta o de acceso libre?

El omeprazol es de dispensación libre en farmacias, pero supongo que, si se sabe buscar, todo se puede conseguir sin receta.

En una entrevista afirmó (2) que el 50% de los medicamentos que se recetan no son necesarios. ¿Cómo afecta esto a la población más vulnerable, como las personas mayores?

La sobremedicación es particularmente visible con el uso de antipsicóticos en las residencias. Reina un mal uso de fármacos, unido a falta de supervisión médica. ¿Cómo si no se entiende que haya gente que tome dos antipsicóticos? ¡Porque nadie ha mirado qué tomaban antes! Estoy seguro de que estos factores han contribuido notablemente a generar una situación de crisis de salud en las residencias que, estos días, estamos viendo estallar.

Hablaba antes de que estos fármacos llevan a cometer más errores de autocuidado. ¿Esto expone al paciente a contagiarse de enfermedades como la covid-19?

Disminuyen mucho la calidad de vida. He visto gente diagnosticada de depresión a la que se le han retirado medicamentos que no se sabe muy bien para qué se le dieron, y mejoran como las plantas aquellas que hace 15 días que no regabas. En Catalunya cada año hay entre 10.000 y 12.000 personas diagnosticadas de alzheimer. ¿A cuantos hemos intentado retirarles medicamentos antes de afirmar que tienen un déficit de función cognitiva?

Ante una crisis sanitaria como la actual, ¿cree que es momento de reflexionar sobre el uso de los medicamentos?

Si miras cómo se usa y se abusa de los medicamentos, entiendes que lo que está ocurriendo hoy no es casualidad. Casi todas las visitas al médico terminan con la prescripción de un fármaco. Sabiendo esto, ¿cómo puede nadie ni siquiera plantearse dejar el sistema de salud, y sobre todo la atención a los más vulnerables en las residencias, en manos privadas? Es de allí de donde tenemos que echar al capital privado: viendo la mala praxis hacia los medicamentos y la mala atención en las residencias, se evidencian los riesgos de la gestión privada.

Nos hemos equivocado en muchas cosas, y si no lo arreglamos de manera estructural, evitando más privatizaciones y ofreciendo trabajos dignos, no saldremos de esta. Debemos abandonar la idea de la sanidad como oportunidad de negocio, tanto en lo referente al sistema como particulares. Miré recientemente la base de datos del Clinical Trials de EE UU, donde se registran los ensayos clínicos de todo el mundo, y de los nueve ensayos españoles que había sobre el covid-19, ocho no estaban dispuestos a compartir los datos con el resto de investigadores. ¿De qué vamos? ¿De qué sirve investigar si no compartes? Ahora nos dicen que si sensibilidad social, que si todo el mundo en casa, pero los que hacen negocio con la salud siguen campando a sus anchas.

Ahora, más que nunca, la industria farmacéutica es la gallina de los huevos de oro. ¿Qué pasará si un medicamento, ya no digo una vacuna, contra el covid-19 cae en manos privadas?

Cuando salió el rumor de que el remdesivir podría ir bien, Gilead, la propietaria, lo presentó a la Food and Drug Administration (FDA) como medicamento huérfano. Esto quiere decir que es un fármaco destinado a menos de 20.000 personas en los EE UU, un medicamento que no tendrá mercado y que, por tanto, se le dan recursos para el desarrollo. En 48 horas se montó un escándalo y lo tuvieron que retirar. Pero ¿qué pasaría si el remdesivir fuera bien? ¿La patente sería únicamente de Gilead? No. Estos fármacos vienen de conocimientos obtenidos con investigación pagada con fondos públicos.

Ya es hora de que hablemos de eso, estamos ante una emergencia global. No podemos dejar que se siga enriqueciendo la industria farmacéutica, el monstruo que ha creado esta gente es el que nos ha traído aquí. El medicamento para el coronavirus no puede caer en manos privadas porque no se puede vender ni a 10 euros, se ha de liberar la patente, fabricarlo en todo el mundo y, en todo caso, que se dé un premio a quien lo haya desarrollado, ¡y punto!

Para luchar contra el covid-19 se están reutilizando medicamentos que, según las investigaciones, podrían ir bien. ¿Qué piensa de esto?

La OMS dijo a finales de enero que, más que desarrollar cosas nuevas, el criterio sería mirar primero si tenemos moléculas antiguas que funcionen contra el virus. Esto no es ninguna chorrada, ya que un medicamento no es más que una molécula que un laboratorio decide desarrollar como antidepresivo o analgésico o lo que sea. Pero aquella molécula, desarrollada diferente, podría funcionar para otras cosas.

Así que no es raro usar un medicamento antiguo, porque ya sabemos cómo funciona y qué podemos esperar de bueno y de malo. Las compañías farmacéuticas tienen grandes bibliotecas de moléculas que no se han llevando adelante porque no iban bien para lo que querían. Es por ahí por donde hay que empezar.

Ya se están creando alianzas internacionales, como la anunciada por Novartis con la Fundación Bill Gates, Master Card, Sanofi y muchas compañías pequeñas y medianas que pondrán en común sus bibliotecas. Tienen como objetivo desarrollar pruebas diagnósticas, medicamentos para el tratamiento y la profilaxis y vacunas.

Ahora, la reutilización de medicamentos se basa en usar fármacos que palien los síntomas pero no son 100% efectivos para la cura. ¿Corremos el riesgo de caer, de nuevo, en la sobremedicación?

Una amiga recientemente ingresó en el hospital, pero no por covid-19. Estaba afectada por un ictus que había sufrido, pero le pusieron posible covid en la historia clínica. Le hicieron la prueba y salió negativa dos días después. Pero antes de eso, en la historia clínica ponía que se le debía dar hidroxicloroquina, que es uno de los medicamentos que dicen que funcionan contra el covid-19, aunque está contraindicada para pacientes como ella. Son fármacos que se dan por protocolo, sin que haya pruebas que realmente funcionan y sin mirar si pueden ser perjudiciales para ciertos pacientes.

Sobre la vacuna, hay quien dice que la tendremos en un año y medio y hay quien dice que tendremos que esperar hasta el 2024. ¿Qué piensa?

Para hacerla es importante conocer la inmunidad a la enfermedad. Se empiezan a tener dudas sobre cuánto dura la inmunidad conferida: hay inmunólogos en Estados Unidos que comienzan a advertir que no es seguro que la gente que haya pasado el coronavirus sea inmune, y eso es muy malo.

Además, ¿podemos pensar que es un virus que irá mutando?

Puede hacerlo, sí. A mejor o a peor. Pero ya hablaremos de ello cuando mute. De momento, para este covid ya se ha comenzado a publicar sobre cientos de ensayos clínicos y pruebas en algunos voluntarios. Pero hay que tener cuidado con estas noticias porque muchas veces las filtran las compañías para hacerse publicidad. Está el caso de la compañía Moderna, que explicó que ya habían administrado una primera vacuna a una mujer voluntaria, en EE UU. No creo que funcione, pero el día después de anunciarlo, mucha gente puso dinero. ¿Casualidad?

Sobre la gente que dice que no tendremos vacuna hasta 2024, es teórico, pero es verdad que entre el tiempo que se tarda en tener preparados para pruebas en animales y tener los resultados, que son unos pocos meses, se podrían empezar a hacer pruebas en humanos en otoño, y empezar a decir que tenemos una vacuna que provoca anticuerpos. Pero decir que protege contra el coronavirus, ya es otra historia.

Cuando se hace la vacuna de la gripe, por ejemplo, cada año lo que se busca es que genere anticuerpos, pero no se sabe si protege hasta el año siguiente. Las compañías que venden la vacuna de la gripe hacen un gran negocio porque la distribuyen y luego miran si ha ido bien. Por ejemplo, las dos últimas vacunas de la gripe se ve que no han protegido nada bien.

Para saber todas estas cosas sí habrá que esperar un par de años. Y para que todo el mundo pueda recibir la vacuna pasarán, seguro, tres o cuatro años, pero se irán encontrando cosas.

Lo que habrá que ver es, precisamente, cómo se distribuirá esta vacuna. Si será gratis, si se empezará por la población de riesgo, si será global…

Si no somos capaces de hacer una revolución mundial para tomar la vacuna a quien la fabrique, si no somos capaces de exigir a nuestros gobiernos que nos garanticen una distribución equitativa y democrática, es que nos estamos equivocando mucho. Nos hablan de bioética, pero que se pongan las pilas: tenemos que empezar a defender al vulnerable. Pero tengo que decir que, con tanta gente trabajando para encontrar una solución, no quisiera desconfiar tanto de la humanidad como para pensar que no lo haremos bien.

(1) http://www.nogracias.org/wp-content/uploads/2020/04/Medicaments-i-risc-de-pneumo%CC%80nia-3-Abr.pdf
(2) https://catalunyaplural.cat/es/un-50-de-los-medicamentos-prescritos-en-el-sistema-de-salud-son-innecesarios-y-en-algunos-casos-mas-perjudiciales-que-beneficiosos/

https://catalunyaplural.cat/ca/el-medicament-contra-la-covid-ha-de-costar-menys-de-10-euros-no-el-podem-deixar-en-mans-privades/

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Los vecinos de Marsella okupan un MacDonald’s y lo convierten en un centro de reparto de comida para los barrios

Nina Hubinet

Se podría pensar en una improvisada carrera de obstáculos para distraer a los niños durante el confinamiento: una hilera de sacos, bolsas de compra y carritos de diferentes formas y colores, colocados a un metro de distancia, colas al pie de los dos vallas de doce alturas donde la ropa seca acaricia las antenas. Aún no son las 10 de la mañana en la Casa  Blanca, un barrio decrépito del norte de Marsella donde viven más de 1.300 personas. El reparto comenzará al mediodía y no hay niños jugando a saltar sobre las bolsas. Se han quedado en casa, algunos de ellos en viviendas de mala calidad, mientras que uno de sus padres ha venido a recoger un paquete de comida.

“Puse mi bolsa allí para marcar mi lugar”, dice Saleha, madre de dos niños, de cinco y ocho años, del cercano barrio Jean Jaurès. “Mi marido tiene la espalda mal, no puede trabajar. Con sólo dos RSA [pensión de subsistencia] y los niños que ya no tienen el comedor, es complicado”, suspira, con el velo doblado sobre su boca y nariz como una máscara. “Llegué a las 8 a.m., pero algunos de ellos dejaron sus bolsas a las 6 a.m.”, dice. La línea de bolsas rodea la valla del edificio y se extiende más de 500 metros detrás del edificio.

Desde hace un mes, el reparto se realiza los lunes, miércoles y viernes. “Cada vez aparecen varios cientos de personas. El miércoles [15 de abril] contamos 663 personas”, dijo Nair Abdallah. Como no teníamos suficiente para todos, tomamos el número de unas 200 personas que no podían llenar sus bolsas, y fuimos a entregarlas a sus casas por la tarde, o les dijimos que volvieran al día siguiente”, continúa. El conductor de autobús, de 28 años, coordina el grupo de cerca de una docena de voluntarios, incluyendo tres divertidos y motivados adolescentes, que trabajan en un cuarto oscuro en la planta baja de uno de los edificios, con música rap de fondo, preparando los paquetes de pasta, botellas de aceite, latas de sardinas o zumos de fruta que llenarán las bolsas.

No es una organización benéfica o un centro social el que ha puesto en marcha el reparto de alimentos, sino un colectivo de simples ciudadanos, habitantes de la ciudad, o que, como Nair, crecieron allí pero ya no viven allí. “Creamos este colectivo hace dos años, después de la muerte de Marie, una niña de seis años que se cayó de un balcón del 12 piso. Empezamos a organizarnos para hacer más seguras las afueras de la ciudad, para hacer talleres de baile o salidas para los niños”, dice el joven, una figura carismática del barrio. En una pared baja detrás de él, hay una pintada: “El pueblo ayuda al pueblo”. Cuando un incendio arrasó uno de los edificios de viviendas en agosto pasado, el colectivo negoció con la prefectura y el ayuntamiento para reubicar a las 24 familias afectadas. También fueron los que “razonaron” con los más jóvenes en febrero, cuando Mehdi, de 19 años, que estaba involucrado en un robo, fue asesinado por agentes de policía. Una enorme pancarta “RIP Mehdi” [“Descanse en paz”] sobre un fondo negro cubre una de las paredes del local.

Nair y sus compañeros no están a prueba en materia de autoorganización. Mientras el Ayuntamiento de Marsella esperó hasta la tercera semana de confinamiento para anunciar la ayuda económica a ciertas familias precarias, a ellos les pareció natural reaccionar tan pronto como se proclamó. “Al segundo día de confinamiento los vecinos nos hablaron de una mujer que ya no comía. Pagamos nuestras cuotas y le trajimos algunos alimentos”, explica Nair. Pronto nos dimos cuenta de que había muchas familias en la ciudad. Así que recogimos donaciones e hicimos el primer reparto al día siguiente. “Socorro Popular” les entregó 150 paquetes de alimentos en las tres primeras semanas de confinamiento, los comerciantes de la ciudad donaron contenedores de productos y un premio gordo en línea recaudó más de 7.800 euros. Aún así, el grupo se vio rápidamente desbordado.

En la cola que espera pacientemente su turno, muchos vienen de otros barrios. “Vivo en el distrito 11, pero es la segunda vez que vengo en autobús, porque allí no hay nada”, explica Rachid, de 55 años, un barrendero. Soy un trabajador asalariado, pero somos cinco para mi salario, así que al final del mes no queda mucho. Y con el trabajo a tiempo parcial, tenemos que esperar a cobrar la Seguridad Social, pero eso sucede más tarde de lo habitual”, se lamenta el padre, quien también afirma que sufre de cáncer de vejiga. A pocos metros, Artin, un albanés de 26 años, vino del barrio de Saint-Barthélémy a recoger un paquete. “Suelo trabajar en la construcción, en el mercado negro, así que durante el último mes no he ganado ni un solo euro”, dice el joven que acaba de tener un segundo hijo. “Tengo que seguir pagando el alquiler, encontrar comida, pañales para el bebé, y como no tengo papeles, salgo muy poco”.

Una población ya precaria, debilitada aún más por el confinamiento, sistemas de ayuda pública ausentes durante tres semanas y luego insuficientes, organizaciones benéficas obligadas a interrumpir sus acciones: esta «receta de la miseria» ha llevado a muchos ciudadanos de Marsella a realizar acciones espontáneas de solidaridad desde finales de marzo. En los barrios populares, a menudo son los maestros de escuela los primeros en dar la alarma, temiendo que sus alumnos, algunos de los cuales hacían su única comida del día en el comedor, ya no tuvieran suficiente para comer. A través de los botes en línea -hasta ahora hay una docena de ellos- compran alimentos que redistribuyen a las familias, directamente en las escuelas. La semana pasada el ayuntamiento acordó utilizarlos como puntos de distribución.

En el tercer distrito, donde uno de cada dos habitantes vive por debajo del umbral de pobreza según el INSEE [Instituto de Estadística], un grupo de autoayuda ciudadana ha creado una línea telefónica diaria de dos horas y un sistema de “compañía”, inspirado en un experimento italiano. Un hogar acompaña a una familia de vecinos en dificultades. “A través de este sistema ahora seguimos a 260 familias, pero ¡recibimos 20 nuevas solicitudes cada día!” dice Jonas Chevet, uno de los miembros de este grupo de autoayuda. “Somos simples habitantes, o voluntarios que normalmente hacen educación popular. No es nuestro papel organizar la seguridad alimentaria de cientos de personas”, fulmina. “Los gobiernos son incapaces de coordinarse. Dependen de los colectivos de vecinos. Sin esta solidaridad ciudadana, ya habríamos visto saqueos y disturbios. Y no es imposible que terminemos con niños desnutridos al final del confinamiento”.

La misma rabia ante la ineficacia de las autoridades recorre los colectivos informales, especialmente cuando los trabajadores sociales del teletrabajo remiten a los beneficiarios a estos voluntarios. Ante las emergencias, esta ira se ha convertido en una poderosa fuerza impulsora de la acción. Si la recolección y distribución de alimentos se ha hecho tan efectiva, es también gracias a la experiencia de redes de activistas experimentados. Como el Colectivo 5 de Noviembre, creado después del colapso del edificio de noviembre de 2018, que actualmente está recogiendo donaciones para los desplazados.

El Sindicato de los Barrios Populares de Marsella (SQPM), partícipe en la lucha sindical por el McDonald’s de Saint-Barthélémy, en los barrios del norte, se imaginó rápidamente que el restaurante, puesto en subasta judicial en diciembre, podría convertirse en una plataforma para organizar la ayuda alimentaria. “Cuando iba a hacer las compras, en los primeros días del confinamiento, me encontraba con gente que me decía que no tenían nada que comer”, dice Salim Grabsi, miembro fundador del Sindicato y residente de los barrios del norte. “Así que cuando oímos al presidente en la televisión hablando de requisar empresas, con Kamel [Guemari, el antiguo subdirector del restaurante y dirigente de la lucha sindical], dijimos: ‘Te desafío’», sonríe el cuarentón, que dirige un laboratorio de SVT en una escuela secundaria cercana.

Deseando “hacer las cosas bien”, escribieron una carta al director general de MacDonald’s Francia, Nawfal Trabelsi, para presentarle su proyecto. “El liquidador estaba a favor, al igual que el Prefecto de Igualdad de Oportunidades. Pero después de una semana de espera, tuvimos una conferencia telefónica con el Sr. Trabelsi, que nos dijo que no era posible. Media hora después, ocupamos el local y anunciamos que el restaurante había sido requisado por los ciudadanos”.

Desde el 6 de abril, una veintena de voluntarios, entre los que se encuentran varios antiguos trabajadores de hostelería, se turnan cada día para recibir las toneladas de alimentos, donados por particulares o asociaciones como Emaús, preparar los paquetes de comida y organizar su distribución. “La primera semana, teníamos diez distritos en nuestra lista de destinatarios. ¡Hoy hay unos treinta!”, señala Charlotte Juin delante del tablero con los nombres de los distritos y sus contactos.

Como “Directora del Proyecto de Inteligencia Colectiva” en tiempos normales, Charlotte ha estado dirigiendo la coordinación de la plataforma durante los últimos diez días. Durante una reunión política en el MacDonald’s, justo antes de las elecciones municipales, conoció a Salim y Kamel. En los últimos meses, el restaurante se ha convertido en un lugar emblemático de las luchas sociales y políticas en los barrios populares de Marsella. “Una vez que los paquetes están listos, un referente del distrito al que están destinados viene a cargarlos en el lado de la entrada, para evitar al máximo el contacto”, explica, extendiendo “por décima vez al día”, una dosis de gel hidroalcohólico en sus manos. De hecho, los famosos “gestos de distanciamiento” en el MacDonald’s se respetan al máximo: nadie entra sin una mascarilla, hay que pasar por la puerta en una solución desinfectante y limpiarse las manos con el gel.

“¿También agrego una botella de jugo de fruta a las bolsas?”, pregunta Florencia a Nabila, el referente de la ciudad de Font-Vert, vecino del McDonald’s. “¿También añado una botella de zumo de fruta en las bolsas?” Una hora más tarde, los sesenta o más paquetes llenan el Kangoo de Nabila, que los llevará a las familias afectadas. En total, se entregan unos 3.000 paquetes cada semana, lo que permite alimentar a entre 8.000 y 10.000 personas, según Salim. “Los RG [policía secreta] vinieron a vernos y dijeron que estaban impresionados por nuestro profesionalismo. La prefectura tolera esta requisa a pesar de su ilegalidad, pero nunca pensaron que seríamos capaces de alimentar a 10.000 personas a la semana”, dice.

Aunque reconoce que esta acción le da una nueva legitimidad al SQPM, sólo sueña con una cosa: poder ir a casa y pasar tiempo con sus hijos. “Hacemos todo lo posible para no dejar a nadie atrás, pero es demasiado pesado para nosotros. Pedimos a las autoridades que reaccionen rápidamente, que se hagan cargo de la distribución de alimentos. O, al menos, para liberar ayuda para que podamos hacer tantos paquetes como sea posible”. Mientras tanto, el equipo de MacDonald’s va a utilizar los 13.000 euros recaudados a través de un bote en línea para continuar la “solidaridad en acción”. Sin olvidarnos de pensar en el período posterior a la clausura: “Vemos aún mejor la utilidad de este lugar en tiempos de crisis: si pudiéramos transformarlo en una plataforma social para los habitantes de las ciudades de alrededor, ¡seguiría siendo fantástico!”

Thomas, uno de los voluntarios, irrumpe repentinamente en la sala principal del restaurante: “Necesitamos brazos para descargar, ¡las enfermeras han llegado!” El equipo de voluntarios llega a la parte trasera del MacDonald’s y, antes de organizar una cadena para trasladar las 30 ó más bolsas de comida, aplaude durante unos minutos al grupo de mujeres de bata blanca, que las animan. “Todos somos enfermeras voluntarias. Como había una grave falta de equipos de protección, decidimos ir directamente a las empresas locales que fabrican los trajes, las máscaras o los guantes”, explica uno de ellos, Handa Douafflia. “La mayoría de ellos aceptó darnos parte de sus acciones. Luego las redistribuimos a las enfermeras de Marsella y su región”. Gracias a ellos, 180 enfermeras voluntarios han recibido este equipo, que es esencial para seguir trabajando sin poner en peligro a sus pacientes o a ellas mismas. “Como insistían en darnos algo a cambio, y no queríamos nada, terminamos diciéndoles: ‘Recoge algo de comida y la llevaremos al MacDonald’s de Sainte-Marthe’. Un nuevo tipo de intercambio y redistribución de la riqueza, con la humanidad como un bono. ¿Un ejemplo para el “próximo mundo”?


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