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Corrupción

Junto al asesino siempre hay un cajero

En la actualidad la invocación de los derechos humanos y las consiguientes sanciones internacionales a los países que no los respetan son una de las formas más importantes de injerencia imperialista, porque quienes las imponen desempeñan el doble papel de jueces y partes. Naturalmente que en las democracias europeas no hay violaciones de los derechos humanos, ni presos políticos, ni torturas, ni nada de eso. Los que los violan son países del Tercer Mundo. Lo que no van a hacer los imperialistas es sancionarse a sí mismos…

Pero… siempre hay un pero. A diferencia de Estados Unidos Europa no ha sanciondo al régimen de Omar al-Bashir que gobierna Sudán desde 1989 tras un golpe de Estado militar, a pesar de que está procesado por el Tribunal Penal Internacional acusado de masacres en masa contra la población y de convertir a su país en el centro de operaciones más importante de Al-Qaeda.

¿Por qué? ¿Se les ha olvidado? ¿Lo propondrán ahora los nuevos eurodiputados de ‘Podemos’?

La explicación es la siguiente: el banco francés BNP es al gobierno de Omar al-Bashir lo que Bárcenas al de Rajoy y Jake Guzik a Al Capone, por lo que caben las dos posibilidades de siempre:

a) el cajero se chiva del jefe y queda impune
b) el cajero paga el pato y es el jefe el que queda impune

Tras arduas negociaciones Estados Unidos ha impuesto una sanción económica brutal (8.900 millones de dólares) al BNP y va a someter a investigación (o sea, a chantaje) a otra serie de grandes bancos europeos que se están lucrando con los negocios sudaneses, entre ellos Commerzbank, Deutsche Bank, Crédit Agricole, Société Générale y UniCredit. En la banca europea está la clave que explica los motivos por los que Europa ha dado carta blanca a Omar al-Bashir.

Las sanciones económicas no conciernen sólo a Sudán sino a otros países sometidos al bloqueo imperialista, cuyo ejemplo más conocido es Cuba. Se trata de algo mucho más amplio. Francia ya fue sancionada por Estados Unidos por vender fragatas Mistral y también el banco Abn-Amro fue multado en 2005 por hechos similares.

Lo curioso es leer la explicación que expone el decreto del gobierno de Etados Unidos que multa al BNP. Dice que a través del banco francés, el gobierno de Sudán “y bancos vinculados a él” han llevado a cabo operaciones de miles de millones de dólares, que desde 1997 la sucursal del BNP en Ginebra era el banco central de facto del Estado de Sudán y que desde 2000 ha estado poniendo en circulación pagarés de los bancos sudaneses para financiar las exportaciones de petróleo del país africano:

“Por su papel en la financiación de las exportaciones de petróleo de Sudán -dice el decreto- el BNPP de Ginebra ha jugado un papel clave en el comercio internacional de Sudán. En 2006 los pagarés gestionados por el BNPP de Ginebra suponían cerca de una cuarta parte de las exportaciones, y una quinta parte de las importaciones procedentes de Sudán. Más del 90 por cien de esos pagarés eran en dólares estadounidenses. Además, los depósitos del Banco sudanés número 1 en el BNPP de Ginebra representaron aproximadamente el 50 por cien de las reservas de divisas de Sudán en esa época”.

La sentencia afirma abiertamente que el BNP ha estado financiando conscientemente tanto el terrorismo de Al-Qaeda como las masacres cometidas por el gobierno de Sudán contra su propia población, detallando las medidas adoptadas por el banco para ocultar sus negocios en el país del Nilo. Por eso la prensa europea ha silenciado las sanciones de la Casa Blanca o las ha explicado recurriendo a Cuba. O el silencio o la media verdad.

Las sanciones son tanto un aviso para navegantes (Commerzbank, Deutsche Bank, Crédit Agricole, Société Générale, UniCredit) y una amenaza a los monopolistas eurpeos, como un espejo del nivel al que están cayendo las relaciones entre Estados Unidos y las potencias europeas. Habría que complementar la información con la reciente depuración de los espías dobles que tenía Estados Unidos empotrados en el gobierno alemán y las acusaciones contra Alstom por currupción ante los tribunales de Estados Unidos, iniciadas el año pasado y que se han saldado este año con la venta de sus acciones a General Electric. Un chantaje en toda regla porque las sanciones solicitadas ascendían a mil millones de dólares.

La espada de Damocles no sólo pendía sobre Alstom sino sobre sus capataces, uno de los cuales, el número dos, es Georges Chaudron de Courcel el cual, a su vez, ya estaba en el banquillo de los acusados porque también era el número dos del banco BNP y “dimitió” de sus cargos hace unas pocas semanas en medio de una tortuosa negociación sobre las sanciones entre Francia y Estados Unidos.

En su libro “Hard choices” Hillary Clinton confiesa que cuando era Secretaria de Estado, presionó al presidente argelino Buteflika para que firmara un contrato de suministro de gas con General Electric. Eso que ahora llaman “puertas giratorias” no es otra cosa que capitalismo monopolista de Estado, es decir, que los grandes negocios se hacen de la mano del Estado de cada cual. No hay que rasgarse las vestiduras, esto funciona así: en cada negocio hay un gobernante y en cada divisa un carro blindado.

Francia ha amenazado con tomar represalias. Está estudiando la posibilidad de abandonar el dólar en sus transacciones comerciales y de deshacerse de sus reservas de divisas estadounidenses, como ya están haciendo Rusia y Japon, entre otros países.

Las sanciones económicas forman parte de la rivalidad entre las grandes potencias imperialistas. El vacío que unos crean los aprovechan otros, como China, que ha exportado armas a Sudán violando las resoluciones de la ONU en la que ocupa una plaza en el Consejo de Seguridad. El 18 por cien del petróleo que llega a China procede de Sudán.

Esta situación explica la sangrienta guerra civil en Sudán y que los imperalistas lo dividieran hace dos años, creando un Estado fantasma en el sur. Fue el fin del estado más extenso de África. A marchas forzadas los imperialistas están creando pequeños Estados por todo el mundo. Les resultan mucho más manejables. El modelo de Estado del imperialismo es San Marino, Singapur, Mónaco, Bahrein, Andorra, Barbados, Swazilandia, Kosovo, Liechtenstein…

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Ucrania ha puesto a Rusia en guerra con Estados Unidos

Óscar Miguélez

Así lo manifestó públicamente Sergei Glazyev, consejero económico de Putin, el 31 de mayo (1) en referencia a la presencia de consejeros militares del Pentágono en Ucrania. Pero las declaraciones de Glazyev, quien expresa lo que Putin no puede decir abiertamente, fueron mucho más allá, entrando en el terreno geoestratégico e histórico. «Cualquier guerra en Europa supone grandes beneficios para Estados Unidos, en el fortalecimiento de su influencia geopolítica, y se están aferrando a su tradición», dijo Glazyev.

En declaraciones posteriores a la BBC (2) Glazyev atacó también a la Unión Europea tras el acuerdo firmado con Ucrania el 27 del mes pasado. Calificó al presidente ucraniano y al primer ministro, Yatseniuk, de nazis y fascistas y al primero le llamó Frankenstein nazi: «Organizaron un golpe militar en Ucrania, ayudaron a los nazis a ocupar el poder. Este gobierno nazi está bombardeando la región más grande de Ucrania». El asesor de Putin dijo que Europa quiere como vecino a un Frankenstein nazi.

Glazyev considera a Ucrania como un país ocupado por Estados Unidos, que está «desplegando una guerra en Ucrania, después de organizar un golpe de Estado y poner a su propia gente al mando, para usar a Ucrania como un detonador en contra de Rusia y Europa. El caos se extiende por Ucrania y el caos adquiere cada vez más las características de una catástrofe general». De hecho la situación en Ucrania ya es de guerra, agregó Glazyev, y la misma no se dirige sólo contra Rusia, sino también contra la propia Europa.

En cuanto a las sanciones económicas impuestas a Rusia, Glazyev las calificó como una «guerra económica total» en la que Alemania y los países bálticos perderían un billón de euros.

El objetivo del nuevo gobierno ucraniano es el mismo que el de Estados Unidos, y no se trata de los ucranianos a los que la prensa imperialista denomina «prorrusos» sino de la misma Rusia. Frente a cada una de las trampas y provocaciones tendidas por el ejército ucraniano junto a la frontera, Glazyev preconiza una línea estratégica a largo plazo contra Estados Unidos, que debe tener su expresión en el terreno militar. La situación en Ucrania, concluye Glazyev, conduce a la Tercera Guerra Mundial.

En Ucrania Estados Unidos está movilizando todas las fuerzas disponibles. El Pentágono controla las armas, controla las finanzas, controla al gobierno y, finalmente, controla a las bandas nazis, un término que Glazyev no rehuye utilizar. Las tropas ucranianas ascienden ya a unos 50.000 soldados, que en setiembre serán 200.000, una militarización total del país. Está renovando el equipamiento de los carros de combate, que ya se han utilizado en la lucha contra los insurgentes en el este.

No obstante, Glazyev afirma que el objetivo es la recuperación de Crimea, lo cual puede ser la excusa, el propósito inmediato, pero no el verdadero proyecto de Estados Unidos, que parece ser el que defendió el 13 de marzo el senador John McCain cuando le exigió a Obama que instalara el escudo antimisiles en los países de Europa del este.

En el oeste, durante su etapa al frente del gobierno, Zapatero ya introdujo a España en dicho escudo, poniendo a la base naval de Rota y al resto de la Península en el ojo del huracán.

(1) Vídeo: US is militarizing Ukraine to invade Russia, http://www.youtube.com/watch?v=nWT5HM_NMlI
(2) Asesor de Putin califica de «nazi» al gobierno de Ucrania, http://www.bbc.co.uk/mundo/ultimas_noticias/2014/06/140627_ultnot_rusia_ucrania_nazis_men.shtml
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Espías y tropas de choque alemanas: de Afganistán al este de Ucrania


El 25 de abril 13 observadores de la OSCE fueron capturados en Slaviansk (Ucrania) por los denominados separatistas pro-rusos. Así lo repitieron infatigablemente todos los medios de propaganda del imperialismo… con excepción de Rusia Today y algunos pequeños medios de información alternativos.

Sin embargo, al dia siguiente de la captura a la presentadora de un programa de la primera cadena de televisión austriaca ORF se le quedó la cara pálida cuando entrevistaba a Claus Neukirch, director adjunto del Centro de Prevención de Conflictos de la OSCE y éste le confesaba que los capurados no eran en realidad ni observdores ni de la OSCE, hasta el punto de que no iban negociar siquiera su liberación. Se lavaban las manos:

“Nosotros no hemos tenido ningún contacto con ellos. Para ser precisos, no son consejeros militares de la OSCE sino observadores militares que fueron allí alegando un mandato de la OSCE. Las negociaciones con Slaviansk no fueron conducidas por la OSCE sino por los ministerios de Defensa y Exteriores de Alemania. Ellos tienen allí tres militares y un intérprete. Es el gobierno de Ucrania el que ha invitado a los expertos”, dijo Neukirch.

Los pro-rusos siempre los calificaron de «espías de la OTAN» pero nadie les hizo caso, ni a ellos ni a la OSCE, a pesar del desmentido casi instantáneo. Se mantuvo la farsa incluso después de que fueran liberados el 3 de mayo.

Dos días después el diario alemán «Süddeutsche Zeitung» reconoció que uno de los cuatro alemanes secuestrados podría tener «ciertas conexiones» con los servicios secretos. Se refería al coronel Axel Schneider. Sin embargo, la noticia apuntaba que no pertenecía al personal del espionaje BND sino al del Centro de Verificación del Ejército Alemán en Geilenkirchen, localidad en la que también hay un centro del BND y del que recibe apoyo.

El embajador de Rusia ante Naciones Unidas, Vitali Churkin, calificó la presencia del espionaje alemán en el este de Ucrania como una provocación. Pero los capturados no eran sólo observadores, es decir, espías, sino una unidad operativa, es decir, que se formaban una tripe mezcolanza de espías alemanes del BND, fuerzas especiales (también alemanas) del KSK (Kommando Spezialkräfte) acompañados de los nazis ucranianos. Como dijo la agencia libanesa de noticias Almanar, se infiltraron «para preparar el próximo ataque contra Slaviansk».

Con 1.100 mercenarios el KSK es la mayor unidad militar especializada en Alemania. Se encuentra en estado de alerta para entrar en acción en cualquier momento y ya ha participado tanto en la ocupación de Afganistán como en los secuestros y torturas de Guantánamo.

Desde 2007 el KSK está siendo investigado por las torturas que padeció en Afganistán el germano-turco Murat Kurnaz, que permenció recluido allá durante 5 años. En una foto Kurnaz identificó a los responsables de sus torturas, que resultaron ser mercenarios del KSK. La fiscalía de Tubinga ha abierto una investigación y se han constituido, además, dos comisiones parlamentarias a causa de la implicación del espionaje. Los acusados podrían ser condenados a penas máximas de cinco años de cárcel.

Murat Kurnaz, turco criado en Alemania, acusó a los miembros del KSK de haberle torturado, amenazado de muerte y humillado en la ciudad afgana de Kandahar. Fue golpeado con la cabeza contra el suelo, le patearon, le aplicaron electroschocks y durante días no recibió comida.

Kurnaz viajó a Pakistán en octubre de 2001, poco después de los atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos en viaje de peregrinación, según afirmó en declaraciones ante una comisión del Parlamento Europeo. Pocas semanas más tarde fue detenido por mercenarios, que, según sus palabras, lo vendieron a los americanos «por precio entre 3.000 y 5.000 dólares».

De Pakistán fue llevado a Kandahar, Afganistán, y entregado a las tropas estadounidenses. En ese período fue interrogado y torturado por los mercenarios alemanes del KSK. En enero de 2002 fue internado en Guantánamo por las sospechas de que pertenecía a Al Qaeda. La sospecha nunca se confirmó por lo que fue liberado en agosto de 2006.

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Dos años y medio de cárcel por una pintada a favor de los GRAPO

La Fiscalía solicita una pena de dos años y medio de prisión para los dos jóvenes de Calpe (Alicante) que fueron detenidos como autores de las pintadas a favor de los GRAPO que aparecieron en la nueva sede del Partido Popular de la localidad, organización a la que también calificaban de nazi.
Los dos jóvenes en proceso de ser criminalizados por las pintadas en la sede del PP son Dani y Laura, ambos de 25 años de edad.

El 12 de mayo los dos detenidos prestaron declaración en el Juzgado de Instrucción 2 de Denia. Serán juzgados el día 22 en el Juzgado de lo Penal número 3 de Benidorm, y podrían enfrentarse a una condena de hasta hasta a dos años y medio de prisión, según la petición formulada por la Fiscalía tras su declaración, que acusa a ambos de la comisión de dos delitos. Por un lado, uno de daños, por el que pueden ser condenados a la multa de 20 meses; y, por otro, un delito de amenazas según lo que tipifica el artículo 170 del Código Penal, que alude a los casos en los que las amenazas van dirigidas “a atemorizar a los habitantes de una población, grupo étnico, cultural o religioso, o colectivo social o profesional, o a cualquier otro grupo de personas, y tuvieran la gravedad necesaria para conseguirlo”.

La declaración de los dos detenidos respondía a la denuncia que contra ellos han interpuesto, como representantes del Partido Popular de Calpe, el alcalde, César Sánchez, y el primer teniente de alcalde, Paco Cabrera. Ambos han acudieron al Palacio de Justicia de Dénia a ratificar su denuncia. El PP cifra en 489 euros los desperfectos ocasionados a su sede, lo que hace que se acuse a los detenidos de un delito de daños, y no de una falta, al superar el importe los 400 euros.

Inicialmente, la Fiscalía chantajeó a los detenidos: si se declaraban culpables se les impondría -al margen de la multa- una pena de dos años por el delito de amenazas, por lo que al no tener antecedentes penales no tendrían que ingresar en prisión. Si no lo hacían, solicitaría para ellos tres años de cárcel. Finalmente, la fiscal dejó en dos años y medio, más la multa, su petición de pena.

Los hechos por los que se acusa a estos dos jóvenes acontecieron cuando de madrugada fueron sorprendidos por la Policía Local cuando realizaban fotografías a las pintadas que emborronaban la nueva sede del PP. Él llevaba un martillo en un bolsillo, con el que la acusación considera que pudo ocasionar los daños que, junto a las pintadas, se produjeron en los ventanales de la sede. También portaba una braga militar, según su versión; un pasamontañas, según la acusación. La versión de la Policía de Calpe añade que la chica llevaba además en el bolso varios botes de spray.

Era la segunda vez en tres días que la sede del PP sufría un ataque de este tipo. Y la novena ocasión en los últimos meses que se producen actos de este tipo en diferentes inmuebles de la población, tanto públicos como privados.

La sede del PP de Calpe queda apenas a 20 metros de la vivienda de los jóvenes. Ellos reconocen que acostumbran a tomar imágenes de las pintadas que aparecen en diferentes puntos del municipio y que las han difundido a través de redes sociales y blogs críticos con el gobierno local del PP.

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Sin novedad en Odessa

 Félix González

Los 46 abrasados en el edificio de Odessa a manos de los fascistas no supone ningún salto cualitativo, ni abre nuevas perspectivas en los acontecimientos, salvo para esa izquierda imbécil y cobarde que aún sueña con revoluciones de colores, a rayas o con indumentaria árabe, según la moda y la época del año. Nada hay nuevo en la matanza sobre todo de mujeres y adolescentes, siempre los mas vulnerables en esas situaciones, mediante el fuego. Ucrania conoció bien estas actuaciones durante la última Guerra Mundial, durante la cual poblaciones y villorrios enteros, visitados por los nacionalistas ucranianos, enrolados o no en las fuerzas invasoras nazis, fueron pasados a cuchillo y luego incendiados. Su culpa era ser polacos, o judíos, o rusos. Daba igual. Ancianos, mujeres y niños eran colgados con alambre de espino de los árboles.

Hoy gobiernan en Ucrania sus sucesores, mediante el golpe financiado por los EEUU y la participación de otros países europeos (como Polonia) que ha entrenado a los grupos armados.

¿Ignora la progresista, ignorante y miserable izquierda española quien fue Stepan Bandera? ¿O es que eso no lo quieren saber? Izquierda engangrenada que, puesta a olvidar, olvida hasta como sus abuelos pedían desesperadamente al mundo ayuda, socorro contra el genocida Ejército español rebelde, recibiendo como respuesta el desprecio y la indiferencia de los denominados países democráticos, que ya colaboraban discreta y eficazmente para la victoria de las fuerzas llamadas nacionales. A esa angustiosa llamada de socorro solamente respondieron algunos miles de hombres y también mujeres, que sintieron el deber de la solidaridad con sus hermanos, y acudieron a nuestro país. Esos miles de hombres y mujeres, y otros que no pudieron acudir a combatir, pero que ayudaron y colaboraron con una pasión que sólo la hermandad de clase puede producir, son los únicos que merecen nuestro recuerdo, junto con los gobiernos de México y la Unión Soviética.

Nada nuevo en Odessa, por tanto. Es lo de siempre. Es el poder del capital, el fascismo en acción, alimentado por esa potencia terrorista denominada EE.UU. y por los intereses ambiguos de la Unión Europea, ambos creadores del monstruo nazi. Ellos han incubado el huevo de la serpiente. Odessa es lo que la putrefacta progresía española quiere ignorar, porque es el espejo ante el que ven su cualidad miserable, su vileza. Hasta puede ser que adivinen el destino que les espera, cuando, andando el tiempo y los acontecimientos, el proletariado español se apropie del poder, y vuelva después de tantos años a tomar el destino del pueblo en sus manos. No es extraño que tengan miedo a la auténtica revolución social. Por eso, hacen como si el asesinato premeditado de 46 antifascistas no fuera con ellos, y prefieren ignorarlo, porque ser conscientes les obligaría a reflexionar y actuar…contra sus propios intereses.

Pero la matanza de Odessa si que ha tenido repercusiones en España, y muchas. ¿Acaso se han producido protestas, denuncias, pésames, solidaridades? ¿Se han expresado deseos de justicia o de venganza? Por desgracia, muy escasamente. La auténtica repercusión está en el tratamiento, en la forma con que los diversos medios han alimentado el conocimiento colectivo de un grave crimen. Esa es la novedad.

Porque ni siquiera durante los gobiernos franquistas se dio tal uniformidad y censura en la transmisión de información. Siempre quedaba esa forma de decir las cosas, esa sugerencia, esa metáfora que para el lector avezado indicaba que la realidad era mas grave o radicalmente diferente de lo narrado en el papel. La similitud en la descripción del asesinato de 46 personas en los principales medios de comunicación sin excepciones es un triunfo de coordinación, que demuestra la cohesión que la clase dirigente española ha impuesto en esos citados medios, y el alto nivel de organización de nuestros enemigos en la guerra social que se lleva a cabo en el Estado español. La descripción de la incineración de 46 personas cerradas en un edificio (rematando a palos a los que salían) como el “resultado de choques” y de “enfrentamientos” con los “rebeldes prorrusos” abre nuevas vías al surrealismo informativo, e incluso a la reescritura de acontecimientos históricos. Sin ir mas lejos, un par de ejemplos. Como ustedes saben, el resultado de los choques entre las fuerzas gubernamentales alemanas y los rebeldes judíos (y comunistas, y socialistas, y disidentes en general) se saldaron con 8 millones de muertos. Y también, acercando el foco informativo a España, ustedes también sabrán que el resultado de los choques entre las cabezas de los guardias civiles y las balas procedentes de algunos nacionalistas vascos produjeron en años pasados una abundante cifra de bajas. En esos choques, por lo general, suelen llevar la peor parte las cabezas de los guardias civiles. Y así. Dejo a la imaginación de los lectores la reescritura de otros conocidos acontecimientos y sucesos: la llegada de Colón al Nuevo Continente, la violación, los malos tratos, la invención de la aviación, los accidentes mortales de tráfico…

La prensa y las televisiones españolas han hecho y están haciendo con motivo de los sucesos en Ucrania un ejercicio gigantesco de falsificación informativa e histórica. Cierto es que a ello están acostumbrados, porque es su labor cotidiana y su deber mercenario. Pero, al contrario que el suceso en sí (que, repetimos, es el nazismo en acción), la información sobre la masacre odesita si que supone un salto cualitativo en los medios informativos de la burguesía española. Han declarado abiertamente su apoyo al gobierno golpista de Kiev, pero también, despojándose de inútiles melindres, su satisfacción con los métodos terroristas. Y no les guardamos rencor por ello, sino que expresamos nuestra satisfacción, (aún venciendo nuestra vergüenza, asco y odio, como dice un compañero), porque han tomado partido por la barbarie y el terror. Y siempre es de agradecer que las cosas estén claras. Y vuelvo a poner un ejemplo, sin ánimo de señalar. Cuando el día de mañana, un tal Mañueco, corresponsal de ABC en Kiev, niegue su colaboracionismo con la canalla nazi, alegando su profundo amor a la libertad y su democratitis de toda la vida, el fiscal (popular, por supuesto) verá facilitada su labor mostrando al jurado (si, también popular) los accesos de alegría desatada con la que el citado corresponsal informaba de los avances de los mercenarios de la Plaza Maidan y el triunfo del gobierno golpista ultranacionalista implantado por la CIA. El fiscal mostrará la cobertura y la manipulación de la información, la propaganda que tanto ABC, como EL PAIS, como LA VANGUARDIA; como EL MUNDO, tutti uniti, expandían, a la manera que Goebbels aprendió de los publicistas norteamericanos y que Hitler aplicó con tanto éxito que la propia prensa norteamericana los puso en funcionamiento tras la II Guerra Mundial. Esos futuros fiscales populares no tendrán dificultades en demostrar como los periodistas del régimen español se alinearon de forma militante en las escuadras del nazismo resucitado que aparece en Europa. Como los curas genocidas en la Croacia de los años 40, lo han dejado por escrito. Ellos sabrán lo que hacen.

Y trabajar es nuestra labor. Poco podemos hacer por los muertos de Odessa. Las derrotas de las clases populares se cuentan por miles, y los muertos por millones. Nada podemos hacer, ni siquiera lamentarnos. Nuestros hermanos encerrados en el edificio incendiado de los Sindicatos de Odessa han pasado a formar parte de las masas anónimas que tuvieron la grandeza de luchar por lo que creian. Poco mas podemos hacer que inclinarnos levemente en señal de respeto y recuerdo; y, después, reflexionar, pensar, planificar, conspirar, organizar, actuar, prever, planear el aplastamiento de nuestros enemigos de clase y el triunfo definitivo sobre el terror del capital. Aplastar, otra vez y para siempre, el huevo de la serpiente.

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Isabel Aparicio, presa política asesinada

 Plataforma por las Libertades Políticas (Sevilla)

Isabel Aparicio, histórica militante del PCE(r), presa política, murió el pasado 1 de abril víctima de la condena a muerte que supuso el que el Estado Español le negase la asistencia médica a unos graves problemas de salud. Esto último, junto con una alimentación deficiente, las palizas, la dispersión y otras canalladas que sufren, forman parte de una política de exterminio y ensañamiento con los presos políticos, y especialmente con aquellos que están enfermos.

Todo esto de la mano de un Estado Español que se jacta de cumplir los derechos humanos y democráticos como el que más, pero que no tiene suficiente maquillaje para tapar tanta corrupción, tanta miseria provocada por este sistema explotador y excluyente al que sirve, y que pierde cada vez mas legitimidad ante el pueblo con cada paliza y humillación que recibe de los cuerpos represores. Este es el Leviatán contra el que Isabel luchó incansablemente, hasta el último momento.

Por ello desde la PLP queremos que su ejemplo no se olvide y denunciamos la situación que, como Isabel sufrió, muchos otros presos políticos sufren hoy en las cárceles.

Acabamos con unas palabras de la propia Isabel, extraídas de su biografía, que consideramos que ilustran bien la situación actual y que señala el trabajo que nos queda por hacer hoy:

“La política represiva penitenciaria contra los presos políticos durante el tiempo que permanecí en prisión estaba dirigida, desde los primeros gobiernos de la farsa democrática, al exterminio de los revolucionarios encarcelados; éramos rehenes en manos del Estado fascista. Esta política criminal solo era frenada por las luchas de los trabajadores, de las Organizaciones de solidaridad con los presos políticos y de las Organizaciones revolucionarias, que formaban en conjunto un frente unido contra la represión en las cárceles y por la liberación de los presos políticos.”

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El imperialismo francés se queda sin presupuesto

El imperialismo no es sólo la fase superior del capitalismo, sino muchas otras cosas que Lenin no tuvo en cuenta, a pesar de que tienen su importancia. Por ejemplo, si envías a un ejército de mercenarios a invadir un remoto país africano, hay que pagarles dietas por desplazamiento y pluses de peligrosidad porque de lo contrario la moral de las tropas se resiente.

Es lo que les ha ocurrido esta semana a los 1.500 pistoleros franceses que invadieron la República Centroafricana. A primeros de mes llegó el momento del cobro y no les han pagado las dietas y pluses prometidos, y lo que es aún peor: el alto mando colonial ha reconocido que, en menos de un par de horas, el impago ya está afectando al estado de ánimo de la Legión Extranjera y es muy posible que a causa de ello disparen con desgana, como en los chistes de Gila.

En su momento el socialista Hollande dijo que la expedición colonial no era tal sino una operación humanitaria que tenía por objeto velar por el respeto a los derechos humanos en África central, así que no me explico cómo es posible que la soldadesca se haya venido abajo tan pronto. ¿Es posible que sólo se apuntaran a la aventura por la paga? ¿No les motivaban de manera suficiente las altas razones humanitarias?

Tenemos más dudas. ¿Está el imperialismo francés sujeto también a recortes presupuestarios? ¿Ha quebrado su ejército? Nada de eso. El Alto Estado Mayor dice que se trata de un fallo informático en el programa «Louvois» que tramita las nóminas. Está anticuado. Lo tendrían que haber cambiado hace tres años, pero se les ha debido olvidar, o no les llega por culpa de los recortes.

El caso es que por una u otra vía llegamos siempre al mismo punto: los recortes del gasto público. ¿Se acabará el imperialismo francés por falta de presupuesto? ¿Podrán llenar el depósito de los helicópteros? Los 1.500 mercenarios franceses ¿esperarán a que el ejército cambie el programa informático o llevarán el asunto a magistratura?

Pero el problema no es sólo Francia. En diciembre 28 países europeos se comprometieron con urgencia a llevar un contingente de tropas, llamado Eufor, a la República Centroafricana. Se trataba de respaldar a Francia, que ya tiene tropas sobre el terreno, es decir, de demostrar que el operativo imperialista era cosa de todos.

La urgencia europea se ha quedado en nada; han ido dando largas y Francia sigue sola en África. Las promesas se han ido rebajando. De los 1.000 mercenarios han pasado a la mitad. Del despliegue ya sólo queda un acantonamiento en la capital y la posible escolta de algunos convoyes de ayuda. Los 40 millones de euros de presupuesto se han reducido a 26. El martes en una reunión en Bruselas rechazaron un presupuesto de 3,7 millones de euros para construir un barracón donde alojar al cuerpo expedicionario.

No se puede ser imperialista contando sólo con la calderilla.

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El caso Sogecable: la lucha monopolista en la Audiencia Nacional

Lo que hoy llaman medios de comunicación antes eran propaganda del Estado, que en España gestionaba el Movimiento fascista. Aproximadamente dos terceras partes eran propiedad pública y el resto eran privados, grupos capitalistas de prensa, sobre todo de alcance local como el grupo Godó en Barcelona o el Correo en Bilbao. No hace falta decir que ambos, públicos y privados eran fascistas, aunque sí es imprescindible matizar que -por varias razones diferentes- no eran los mismos fascistas, porque cada vez que sale esa palabra mágica («fascismo») se interpreta como un bloque, algo que no sucede con la palabra «democracia» que se asocia a pluralismo y diversidad.

Para entenderlo mejor recordemos el caso del diario «Madrid» que pasaba por formar parte de una cierta oposición al franquismo y acabó siendo literalmente demolido en 1971; no sólo el diario sino hasta el edificio que lo albergaba. El caso demuestra claramente que en aquellos tiempos había muchas más contradicciones de lo que algunos creen. Los viejos se acordarán de la diferencia que había entre periódicos tan diferentes como Arriba, Ya, Pueblo o Informaciones.

Era el «pluralismo fascista», un ejemplo de lo que algunos califican sofisticada pero erróneamente como «contradicciones interburgueses» y que no son hoy otra cosa que competencia monopolista. Lo que ocurre es que en ese punto la confusión reaparece, porque hay quien cree que eso es cosa de los mercados, de la economía, que poco tiene que ver con la política. Con esa separación artificial y antimarxista llegan a la conclusión de que la burguesía necesita «democracia» para resolver sus contradicciones internas, mientras que utiliza la «dictadura» frente a la clase obrera. Por eso califican a la democracia como burguesa y sostienen que la burguesía, o sea, los monopolistas, resuelven sus conflictos democráticamente. El caso del diario Madrid demuestra que no es así, hasta tal punto que su promotor, Calvo Serer, se tuvo que exiliar en París, a pesar de que ser un miembro destacado del Opus Dei. Esa es una de las formas en que se resuelve hoy la competencia monopolista que, como se ve, no tiene nada de democrática.

En aquellos tiempos en materia audiovisual sólo existía lo público, TVE, luego llegó lo privado por varias razones que confluyeron, de las que destacaremos dos. Primero, el desarrollo de las fuerzas productivas y de la publicidad, que convirtió en rentable la explotación de comercial de las cadenas. Segundo, la necesidad de lavar al cara al fascismo, acabar con las viejas cabeceras y los viejos periodistas. Del maquillaje forman parte los nuevos partidos políticos porque en las elecciones no sólo juegan ellos sino que juega sobre todo la televisión, la radio y los periódicos.

En los medios la competencia monopolista no sólo se intensificó sino que cambió de forma, involucrando a la banca y al propio Estado, lo que desmiente varios tópicos corrientes, como la teoría del neoliberalismo. Por ejemplo, el gobierno del PSOE subastó 21 de los 27 diarios que en los ochenta todavía permanecían bajo la tutela del Estado. Las subastas no beneficiaron a las tradicionales familias periodísticas sino a nuevos monopolios que entraban al mercado como Prisa, Zeta y el Grupo 16.

Luego el PSOE asignó las frecuencias de la radio y en 1989 concedió las primeras licencias de televisión privada, que supusieron la creación de los nuevos canales de televisión:

– Tele5: Berlusconi (Fininvest), ONCE, Anaya,
– Antena3: Godó, Prensa Española, Grupo Correo
– Canal+: Prisa, BBV, Banesto (hoy Banco de Santander)

El proceso de privatización fue aparente, un aspecto del fenómeno, pero no el fenómeno mismo. Confirmó el acierto de la tesis leninista acerca de las nuevas relaciones que bajo el monopolismo se establecen entre lo público y lo privado, mucho más estrechas, como lo demuestra la relación de los medios con los partidos políticos en las nuevas condiciones de la transición. Desde 1982 el objetivo del PSOE fue el de consolidar un poderoso grupo audiovisual (Prisa, diario El País, Radio El País) estrechamente ligado a su partido.

Tampoco había nada nuvo. El origen de Prisa está en el franquismo, cuando Polanco tenía una modesta empresa de edición de libros escolares llamada Santillana. La ley fascista de educación de 1970 fue su oportunidad. Al cambiar los planes de estudio, Polanco obtuvo información privilegiada de su peón en el Ministerio, el subsecretario Ricardo Díaz Hochleitner, que le sopló la manera en que los libros de texto se tenían que adaptar a la nueva ley.

Entre otros cargos, Díaz Hochleitner también ostenta el de presidente honorario del Club de Roma. El primer director de El País Juan Luis Cebrián era hijo del periodista franquista Vicente Cebrián. Comenzó su carrera como Director de los Servicios Informativos de la TVE franquista de la mano de Fraga.

Otros dirigentes de Prisa estaban hechos de la misma factura fascista. Por ejemplo su abogado, Córdoba, había sido fiscal del Tribunal de Orden Público. En suma, así era el grupo que el PSOE asoció a su proyecto político en los ochenta. Pero además de Sogecable, en la televisión el brazo de Prisa fue algo novedoso en España, un canal de pago: Canal+ (hoy la Cuatro). Pues bien, en 2004 fue nombrado presidente de Sogecable un reconocido fascista como Martín Villa para confirmar que en el PSOE y sus alrededores tampoco había nada nuevo, nada distinto del fascismo sino socialfascismo.

No cabe duda, pues, de que en la transición los medios, lo mismo que el fascismo, tampoco cambiaron absolutamente nada. Lo que cambiaban eran las condiciones, la manera de repartirse un pastel que prometía ser muy goloso y sobre el que los buitres no llegaron a un acuerdo, lo que desencadenó una verdadera guerra que -como tantas otras- ha quedado fuera de la memoria histórica. Esa guerra entre los monopolistas fue absolutamente ajena a las más elementales reglas de la democracia, incluidas las de la democracia burguesa. Más que sucia fue una guerra repugnante.

Los motivos son obvios: ningún monopolio puede dejar que su posición dominante quede a merced de una votación, cualquiera que sea (salvo que la pueda ganar). Por ejemplo, para que Telefónica pudiera desembarcar en las televisiones privadas con la compra de un paquete de acciones de Antena 3 TV, el gobierno tuvo que cambiar la legislación de la noche a la mañana, sin debate parlamentario.

Se produjeron espectáculos tan dantescos como la grabación y difusión clandestina en 1997 del vídeo sexual del director de El Mundo Pedro J.Ramírez con una prostituta. Se abrió la llamada «guerra del fútbol» en la que el gobierno del PP declaró aquel año las retransmisiones televisivas «de interés nacional». Fue una lucha sin cuartel en la que no faltó nadie: partidos políticos, bancos, monopolios, autonomías, la Liga de Fútbol Profesional, las productoras de cine, la Unión Europea…

No hubo chantaje ni instrumento de presión al que los monopolios no recurrieran, incluido uno de los favoritos en España: las querellas en los juzgados, que fueron a parar a la Audiencia Nacional como si de bandas armadas se trataran. Todo empezó cuando un ultraderechista como Jaime Campmany, director de la revista Época, denunció a sus colegas socialfascistas de Prisa por un fraude contable de 23.000 millones de las antiguas pesetas.

Así nacía el llamado «caso Sogecable» que acabó -como tantos otros- explotando en las manos del juez de la Audiencia Nacional Gómez de Liaño, que creía a pies juntillas en eso de que «el que la hace la paga». Pero la teoría fascista se llama «agua de borrajas». No solamente los cabecillas de Prisa no se sentaron en el banquillo sino que llevaron al banquillo al mismo juez. El único delincuente era él. Para ello contaron la inestimable ayuda de Garzón, un amigo de Liaño, al quien traicionó. Los fascistas y los monopolistas no tienen amigos; sólo socios.

La lucha monopolista se trasladó a un tribunal fascista en el que los jueces fascistas que formaban parte de él fueron tan independientes que también acabaron salpicados, lo mismo que la cúpula judicial, empezando por las asociaciones de jueces, la fiscalía, el Consejo General del Poder Judicial y el Tribunal Supremo.

En 1997 el caso Sogecable demostró lo mismo que el diario Madrid había demostrado 25 años antes: la naturaleza fascista de este Estado.

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¡Hay que volver a Gramsci!

 José Guillén

Para ninguno de los lectores debe de ser nuevo el uso que del camarada Antonio Gramsci y de su obra política hacen en la actualidad gran número de partidos políticos oportunistas y pseudointelectuales de la ciencia política. Lo cierto es que se ha creado todo un conjunto de estereotipos y de prejuicios respecto a los escritos de este genial dirigente comunista, uno de los más importantes del siglo XX, principal líder del PCI a principios del siglo pasado y ante todo un militante revolucionario consecuente que pasó años en las cárceles del régimen fascista italiano sometido a unas condiciones de vida escandalizantes y que murió a los 46 años de edad a causa de una enfermedad terrible que contrajo durante su estancia en la cárcel. Desde luego, todo un ejemplo.

Los revisionistas y oportunistas han creado de esta figura, todo un monstruo, desvirtuando su obra y usando a su favor algunas de sus más importantes contribuciones a la política como el concepto de «Hegemonía» o del «Intelectual orgánico».

Ver en Gramsci a un simple especulador filosófico es un terrible error que pretendo desmentir en el presente artículo. Gramsci siempre usó el materialismo dialéctico como la ciencia para el estudio de la realidad; fue un líder del movimiento obrero italiano que, mediante el análisis histórico de la estructura social de su país y del capitalismo, es decir, mediante el marxismo-leninismo, elaboró una obra política riquísima que es necesario que los marxistas de hoy en día tengamos en cuenta y aprendamos de ella.

En su obra «Notas sobre Maquiavelo, la política y el Estado moderno”, Gramsci analiza en profundidad la obra de Maquiavelo «Il Principe» para desmentir las falacias que sobre la obra de Maquiavelo se lanzaban, tomándole como un mero especulador y no como un político de gran importancia de su época. Gramsci lo deja muy claro en la siguiente cita: «La doctrina de Maquiavelo no era, en su época, una cosa puramente libresca, un monopolio de pensadores aislados, un libro secreto que circula entre iniciados…. Al contrario: es el estilo de un hombre de acción que quiere mover a la acción; es el estilo de un manifiesto de partido».

Para Gramsci, el «maquiavelismo vulgar» es aquel que hace todo aquello que contrariamente hacia Maquiavelo, es decir, «conoce el juego», la realidad concreta de un sistema de producción concreto y no lo enseña, si no que se lo queda para sí mismo y así elaborar toda una filosofía abstracta alejada de la realidad, pura metafísica. Los marxistas, al igual que Gramsci defendía, conocemos las reglas del juego y no nos basta con conocerlas sino que, además, debemos de transformar la realidad, debemos realizar un programa político con el conocimiento de la estructura de la sociedad en la que vivimos, para transformar esa sociedad.

Una vez dejado en claro esto, hay que tratar también que la lucha por la hegemonía, por la ruptura con las relaciones económicas imperantes y la construcción de una nuevas relaciones, económicas, políticas, culturales etc… No es una tarea de pequeños intelectuales iluminados como puede ser el caso de los Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero y un largo etcétera… Es una tarea de un partido revolucionario, de un partido del proletariado, el cual, armado con ese programa político que hemos mencionado antes, comienza toda una batalla política e ideológica contra las estructuras de poder del Estado. Para dejar claro esto hay que volver a citar a Gramsci: «El partido, al desarrollarse, trastorna todo el sistema de relaciones intelectuales y morales por cuanto su desarrollo significa, precisamente que todo acto es considerado útil o dañino». Cuando se refiere a útil o a dañino, se refiere a que toda obra, por ejemplo, filosófica o científica, con el desarrollo del partido, pasará a ser considerada útil o dañina para el avance de la revolución, y todas esas obras dañinas serán arrojadas al basurero de la historia, de donde nunca debieron haber salido.

Ningún pseudointelectual podrá jamás suplir la necesidad y actividad del partido, pues es el partido como fuerza dirigente de la sociedad el cual concretiza la voluntad de una clase en el programa político de esa clase, en nuestro caso, en el programa político del proletariado: «El partido, no puede ser una persona real, un individuo concreto; sólo puede ser un organismo, un elemento de sociedad complejo…. Este organismo ha sido creado por el desarrollo histórico: es el partido político, la primera célula en la que se reúnen unos gérmenes de voluntad colectiva que tienden a convertirse en universales y totales»

La actividad política individual de personas concretas, no es viable, pues sólo serviría para conseguir ciertas o concretas reformas, pero no serviría a la hora de destruir y construir todo un nuevo estado, ya que esta tarea es una tarea prolongada en el tiempo, que lleva consigo la acumulación de una gran experiencia política y, al ser una tarea prolongada, sólo puede ser llevada por un organismo formado por militantes de esa clase que han comprendido la realidad del sistema y las contradicción del capitalismo mediante el marxismo para así pasar a ser parte de la llamada conciencia de clase, es decir, del partido.

No hay que crear conciencias colectivas posmodernas ni nuevas; eso es engañar a la clase obrera, pues no hay una verificación en la realidad de estas mismas y, por tanto, juegan un papel reaccionario que atrasa el avance de la historia y el derrocamiento del Estado capitalista. Hay que partir de las experiencias políticas ya demostradas y contrastadas, pues tienen una verificación en la realidad, y partir también del análisis histórico de la sociedad en la que nos encontramos, su composición, las relaciones de producción existentes, etc. Si nos olvidamos de todo esto, lo único que haremos será engañarnos a nosotros mismos. Por ello es necesario pasar a ese trabajo, quitándonos de encima gran parte de esa política tan «novísima» por la que los nuevos pseudointelectuales y oportunistas abogan, la cual no es más que una vuelta a la metafísica más rancia.

Por esto, es necesario aprender de nuestra misma historia y de los líderes más grandes del proletariado mundial que han sabido hacer lo que antes decía. Por tanto, ¡hay que volver a Gramsci y defenderlo de todos aquellos que nos lo quieran arrebatar!

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Memoria Histórica

En toda Europa los nazis ocupan el sitio que les corresponde

Los hipócritas se rasgan las vestiduras. En Europa sorprende la proliferación de organizaciones nazis por todas partes. Por ejemplo, en Ucrania. Para empezar, las llaman neonazis, como si efectivamente fueran nuevas y hubieran resurgido después de desaparecer. Dicen que en toda Europa -pero especialmente en el este- el fascismo está en auge… Otra vez.Cuando se refieren a los neonazis no aluden al Estado sino a una constelación difusa de grupúsculos, como si fuera posible diferenciar ambas cosas: el Estado burgués, por un lado, y los movimientos nazis, por el otro. Esto demuestra que alguien no ha entendido la historia del III Reich desde 1922 y no puede, por ello, explicar cómo fue posible que un burdo sicario como Hitler llegara a las más altas cumbres de la Cancillería.

Naturalmente que cuando algo no se explica, resulta sorprendente, como si fuera un milagro. La resurrección de los muertos no existe. El fascismo tampoco resucita. Si los nazis habían sido derrotados en 1945, ¿por qué reaparecen?, ¿por qué la jauría nazi vuelve a acaparar los titulares de los medios?

Cuando vemos que los perros andan sueltos tenemos todo el derecho a preguntar: ¿dónde están los dueños?, ¿por qué todos hablan de los perros y nadie habla de sus dueños? ¿Están tratando de desviar la atención?

Por supuesto, es igualmente claro que la relación de los nazis -y del fascismo en general- con el imperialismo -y específicamente con el imperialismo estadounidense- está ausente por completo. Por ejemplo, ya nadie se acuerda de la Ruta de las Ratas, la Operación Paperclip o Gladio. Tampoco de la masacre de Piazza Fontana en Milán en 1969, cuando una bomba asesinó a 17 personas, un crimen cometido al alimón por los fascistas, la OTAN y el propio Estado. Pero, ¿no había sido derrotado el fascismo en Italia?

Seamos claros: no es posible explicar absolutamente nada de lo que está pasando en Europa porque los ingredientes más básicos de esta situación se están ocultando, y eso no es ninguna casualidad.

Seamos más claros todavía: nos estamos dejando engañar por todos esos papanatas domesticados que relacionan al fascismo con el pasado, con el brazo en alto, la cruz gamada o la svástica, es decir, con los símbolos y no con lo que ya nos advirtió la Internacional Comunista y de lo que no queremos hacer ningún caso porque -faltaba más- los comunistas estaban equivocados, para variar.

Para referirse a esta maraña de confusión en la que nos enredan, la Internacional Comunista acuñó el término «socialfascismo», que son todos esos hipócritas como Beiras que -cada vez más- tienen al fascismo en la boca, al que identifican con el PP, por ejemplo. Para escapar del fascismo hay que dejar de votar al PP y hay que votar… ¿A quién? No importa, a quien sea. Por ejemplo a Beiras. El caso es votar.

El fascismo resultaría imposible sin esos monaguillos, como Pablo Iglesias, que le lavan la cara, tanto a Suárez, el audaz piloto de la transición, como a Zapatero, un referente progresista mundial y alternativo a Estados Unidos… por más que instalara el escudo antimisiles en Rota. El fascismo necesita del socialfascismo, de pintamonas, demagogos y trepas de esa calaña. El socialfascismo, decía la III Internacional, es el brazo izquierdo del fascismo, lo cual a algunos les parece una disculpa: están en el costado izquierdo.

Pero lo que más está sorprendiendo es que haya nazis -y que haya tantos nazis además- en los países del este de Europa. No debería ser tan sorprendente: la mayor parte de los criminales de la Waffen SS no eran alemanes, sino de esos países. Desde la caída de la URSS las SS desfilan por Riga cada año. Entonces, ¿no sirvieron para nada la II Guerra Mundial ni el socialismo? La URSS y los demás países del este de Europa sólo habían tendido un velo por encima de algo que seguía subsistiendo, alimentado por el imperialismo estadounidense, lo mismo que en occidente.

Una vez desmantelada la URSS empezamos a entender algo, tenemos una dimensión más precisa de lo que ocurrió y de la necesidad de recurrir a los métodos draconianos que se pusieron en funcionamiento en Moscú desde 1936, en Budapest en 1956 o en Praga en 1968. El que no quiera ver el paralelismo de esos sucesos con Ucrania es porque mira para otro lado. De cualquier manera no cabe olvidar que el fascismo no se erradica por decreto, ni basta tampoco el NKVD ni la Stasi, ni el gulag.

Es algo muy curioso. Ahora son muchos los que se quejan de que los Estados «democráticos» europeos no hacen nada frente al auge del fascismo, la persecución a los antifascistas, los gitanos o los emigrantes. Al respecto se nos ocurren dos reflexiones. La primera es que si a pesar de la experiencia histórica un Estado no hace nada frente al fascismo es porque ese Estado no es tan democrático como dicen: promueve el auge del fascismo porque es fascista. La segunda es que no somos congruentes: nunca nos ha parecido bien que en los años treinta un Estado como la URSS hiciera frente al fascismo de una manera consecuente. A eso le llamamos dictadura; la democracia consiste en dejar las puertas abiertas al fascismo.

La lucha contra el fascismo es algo democrático que nosotros mismos debemos emprender ahora mismo. Sin tregua, sin concesiones. No lo dejemos para ningún Estado, ni siquiera para el más revolucionario. Y menos para el futuro porque el fascismo ya está aquí. Nunca se ha ido.