En los últimos cinco años, más de 62.000 personas han sido detenidas en Reino Unido por introducir determinados contenidos en las redes sociales, según un informe de Big Brother Watch (*). Las detenciones dieron lugar a 18.510 acusaciones y 12.292 condenas.
Por eso cuando alguien relaciona a los países europeos con las libertades políticas dan ganas de reírse a carcajadas. Reino Unido ha convertido en delito la mera visualización de vídeos de TikTok o la emisión de quejas escolares a través de WhatsApp. Naturalmente en Reino Unido ha estallado la típica controversia sobre la libertad de expresión.
“El número de personas detenidas por delitos en línea es considerable, mientras que solo una de cada cinco termina siendo condenada, lo cual puede tener un efecto disuasorio en la libertad de expresión”, afirma Toby Young, de la Unión para la Libertad de Expresión.
El informe destaca varios ejemplos represivos. En un caso, la policía de West Midlands se presentó en la casa de una adolescente debido a la publicación en TikTok de la imagen de un maestro con comentarios negativos. La policía le exigió que entregara todos sus dispositivos electrónicos y se presentara en comisaría para una “entrevista voluntaria” bajo pena de arresto.
La policía finalmente archivó la investigación, reconociendo la falta de pruebas para procesar, después de descubrir que se había creado una cuenta falsa de redes sociales en su nombre para enviar mensajes indecentes.
En otro caso de alto perfil el año anterior, una pareja fue detenida por la policía durante 11 horas después de criticar la escuela primaria de su hija en una conversación grupal de WhatsApp. Rosalind Levine y Maxie Allen fueron investigados por acoso y comunicaciones maliciosas.
La Ley de Seguridad en Línea está siendo una ratonera. La policía hace lo que le da la gana; en unos casos mucho y en otros nada. Ha creado profundas incoherencias entre los diversos servicios de policía locales. La libertad de expresión depende del lugar de residencia, una especie de “lotería geográfica”.
Durante un período de cinco años, la policía de Cumbria realizó 25,7 arrestos por cada 10.000 habitantes, aproximadamente 2,5 veces el promedio nacional, mientras que la cercana policía de Northumbria registró una tasa de arresto de solo 1,9 personas por cada 10.000 habitantes.
El Ministerio de la Verdad ya está aquí. “En todo el país, la gente ya no se atreve a decir lo que piensa en toda una serie de temas, por miedo a que la policía le derribe la puerta de su casa a las cuatro de la mañana, policías vestidos de civil con bandas para el cuello en los colores del arco iris”, dice Toby Young.
Silkie Carlo, directora de Big Brother Watch, pidió una acción política para abordar lo que ella llama un entorno “orwelliano” en el que la policía se encarga de determinar lo que se puede y no se puede escribir en los foros y redes sociales.
(*) https://dailysceptic.org/2026/09/06/more-than-60000-arrested-in-five-years-for-communications-offences-in-orwellian-policing-crackdown/