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Bomberas en Pearl Harbo(u)r: mentira

N. B.

El próximo 7 de diciembre se cumplirán 73 años del ataque y bombardeo japonés de la base naval norteamericana de Pearl Harbour. Hace tres años, con motivo del 70 aniversario, multitud de publicaciones se hicieron eco de tal efeméride que llenaron la red -relatos, fotografías, viejos documentales- como recuerdo de aquel fatídico día de 1941 que propició -mejor sirvió de excusa- la participación de los EE.UU. en la Segunda Guerra Mundial. Y decimos «excusa» porque el USA Army estaba enterado de antemano del ataque japonés a una base naval con navíos y buques de guerra semidestartalados. Hacía falta una «provocación» para despertar el espíritu «patriótico» del aletargado pueblo norteamericano del middle west que no quería saber nada de guerras.

Entre las múltiples fotografías utilizadas para homenajear y recordar a los «héroes», se encontraba una en la que se podía ver a un grupo de valientes mujeres luchando para sofocar el incendio provocado en uno de los barcos bombardeado. Estas heroínas anónimas pasaron a formar parte de la historia ilustrada publicándose la foto en los libros de texto de los colegiales estadounidenses. Algo así como una foto del General Moscardó hablando por teléfono negándose -supuestamente- a salvar la vida de su hijo a cambio de entregar El Alcázar de Toledo, otra trola. O un dibujo -en los libros de texto franquista que uno conoció de chaval- del españolísimo altomedieval Guzmán el Bueno ofreciendo una daga a la morisma que tenía a su hijo capturado antes que rendir el castillo a los perversos malhechores.

Pues bien, se ha descubierto que dicha fotografía -donde se ven a cinco mujeres, una negra y el resto hawaianas con una chorreante manguera de agua-, aunque tuviera lugar en la base de Pearl Harbour, no fue tomada ese día. Una superviviente, Katherine Lowe, casi centenaria, trabajadora de una fábrica de piña, se alistó junto con otras compañeras para realizar trabajos de ayuda en la extinción de incendios para lo que recibieron entrenamiento específico y fue en uno de esos momentos en el que realmente se debió tomar la famosa instantánea de la cual a ella no le constaba la vuelta que dio al mundo. Lowe recuerda que la mañana del 7 de diciembre se dirigían hacia la iglesia, fuera de la base, cuando se produjo el bombardeo, y allí permanecieron hasta que terminó. O sea, no intervinieron, pero no por cobardía, sino simplemente porque no estaban allí, eso es todo. Aún así la propaganda hizo correr la versión icónica de la importancia de la aportación femenina a la IIGM (como las mujeres inglesas trabajando a destajo en el Londres bombardeado por los aviones nazis).

Se daba por hecho que la fotografía fue tomada instantes después de comenzar el ataque japonés. Hace poco se descubrió el «error» que suponemos voluntario si tenemos en cuenta que todas las personas que pertenecían al Departamento de Bomberos de Honolulu aquel día ¡¡eran hombres !! Tres de ellos murieron. Comprobar eso no hubiese costado nada.

Lo de las «armas de la destrucción masiva» o el autogolpe del «11-S» es cosa de aficionados al lado de aquello que se remonta ya al hundimiento del acorazado norteamericano «Maine» en la bahía de Cuba en 1898 cuando el incipiente imperialismo yanqui empezaba a enseñar los dientes.

Nota. ¿En tanto tiempo transcurrido no se enteraron las supervivientes del recorrido de la famosa foto? Buena pregunta.

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En Kramatorsk la población expulsa a las tropas de la ciudad

La población de Kramatorsk, en Ucrania, ha logrado expulsar a los mercenarios de la ciudad. Es la escena que siempre nos ha gustado ver: una población enardecida que saca fuera de la ciudad a los miembros de unas fuerzas armadas atemorizadas, que esperan unas órdenes que nunca llegan.

En el vídeo se escucha que la población insulta a las tropas llamándolas «fascistas». Llama la atención la actitud, el comportamiento y la apariencia de los mercenarios encapuchados, que parece indicar que no son soldados del ejército regular de Kiev sino profesionales, fuerzas especiales altamente capacitadas.

Pero los civiles de Kramatorsk no se pueden hacer ilusiones por su éxito. Volverán los que se han ido y algunos más, y no dudarán ni un solo momento en disparar si lo consideran necesario. Ya hemos visto lo que pueden hacer de Mariupol, en el comienzo de la guerra de Ucrania.

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El capitalismo se hundirá en mayo del año que viene

Así lo ha asegurado Jim Rickards en una entrevista a una cadena de televisión (1), que muestra el estado de ánimo depresivo que ronda por Wall Street y otros ámbitos del mismo nivel. No hay brotes verdes ni de ningún otro color que no sea el negro. Hace tiempo que las noticias económicas son sinónimos el verbo naufragar.

Rickards no es cualquiera. Además de un especulador experimentado de la bolsa de Nueva York por cuenta de los grandes bancos, también es consejero económico del Pentágono y de la CIA. Participó en las negociaciones con Teherán durante la crisis de los rehenes de 1980.

En 1990 colaboró con el Banco de la Reserva Federal para evitar el hundimiento de Wall Street durante la crisis del fondo de inversión Long Term Capital Management.

Tras el 11 de setiembre de 2001 la CIA le puso al frente del «Proyecto Profecía» que utiliza los indicadores bursátiles para predecir eso que en Estados Unidos llaman «amenazas a la seguridad nacional» por parte de los terroristas, de otros países o de quiebras internas.

Como buenos supersticiosos, la CIA cree en la predestinación y, por lo tanto, en las profecías, incluidas las bursátiles. Es más, creen que el sistema de alerta que han puesto en marcha ya demostró su fiabilidad el 7 de agosto de 2006, al detectar un ataque terrorista inminente.

La CIA cree que la profecía se cumplió en Londres tres días después, cuando lograron abortar un ataque con explosivos contra diez aviones estadounideses de diferentes líneas aéreas por parte de un grupo pakistaní.

Ahora Rickards ha vuelto a sacar su bola de cristal para lanzar otra profecía, aunque esta vez -advierte- el ataque procede del interior de Estados Unidos.

Lo curioso es que no es el único que lo dice. Recientemente se ha publicado un informe consensuado por 16 agencias de espionaje diferentes de Estados Unidos. Los organismos de inteligencia han evaluado conjuntamente el impacto de la caída del dólar como moneda de reserva mundial y comparan el final de la hegemonía estadounidense con la caída del Imperio Británico tras la Segunda Guerra Mundial.

El informe pinta un escenario de pesadilla. Las previsiones son de un hundimiento económico y un largo periodo de caos mundial. Según los espías estamos en vísperas de una gran depresión que durará 26 años y que empezará en mayo del año que viene.

En la entrevista Rickards añade que debemos prepararnos para lo peor y que no podemos hacer nada por impedirlo. Lo dice porque después de tantos años en Wall Street nunca ha oido hablar del socialismo.

Fuente: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=KYW5OGWfqJc
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La CIA y la mafia marsellesa. Los socialistas, los Guerini y la CIA (y 2)

La primera medida tomada por los socialistas para romper la huelga de Marsella [de 1947] consistió en eliminar de las filas de los CRS [policías antidisturbios franceses] a los partisanos, supuestamente comunistas. Una vez alcanzado eso, sería posible, sin dificultad dar a estas unidades, la orden de emplear métodos violentos contra los huelguistas. A estos efectos, y dado que los informes oficiales no habían sido cortos de elogios respecto a la conciencia profesional de estos policías (1), el alcalde socialista [de Marsella] Gaston Defferre les reprochó haberse colocado de parte de los manifestantes en los choques del 12 de noviembre [de 1947] (2).

Después de que los responsables socialistas confeccionaran la lista de hombres sospechosos de comunismo, Defferre la transmitió al ministro socialista Jules Moch, quien ordenó la destitución de los acusados (3). Esta iniciativa de los socialistas fue ciertamente del gusto de las acosadas organizaciones corsas. A diferencia de la policía regular, los CRS habían atacado seriamente el contrabando y el mercado negro a los que se dedicaban los bajos fondos (4). Una vez ejecutada la depuración, los CRS se lanzaron al ataque de los piquetes de huelga con una violencia desatada (5).

Pero hacía falta algo más que una depuración policial para romper la determinación de 24.000 huelguistas de Marsella. Si los americanos pensaban lograr una victoria en Marsella, tendrían que combatir. Esto es exactamente lo que hizo la CIA. Gracias a sus relaciones con el Partido Socialista, la CIA había enviado a Marsella agentes y un equipo de especialistas en guerra sicológica que negociaron directamente con los jefes de las organizaciones corsas para la participación de los hermanos Guerini. Los agentes de la CIA proporcionaron armas y dinero a las bandas corsas para que pudieran atacar los piquetes de huelga comunistas y fustigar a los principales dirigentes sindicales.

Durante este mes de huelgas, los gángsters de la CIA y los CRS maltrataron a los piquetes de huelga, asesinando numerosos huelguistas. Para rematar, los especialistas de guerra psicológica difundieron manifiestos, emisiones de radio y carteles dirigidos a disuadir a los trabajadores de continuar la huelga. Algunas iniciativas de la guerra psicológica fueron bastante brillantes: en un momento en el que el gobierno americano amenaza con repatriar a Estados Unidos un cargamento de 65.000 sacos de harina destinada a la ciudad hambrienta si los estibadores no la descargaban inmediatamente (6). La violencia y el hambre se hicieron sentir tan duramente que el 9 de diciembre los trabajadores de Marsella abandonaron la huelga al mismo tiempo que sus compañeros del resto de Francia. La conclusión de este episodio no está exenta de ironía.

La Nochebuena de 1947, ochenta y siete vagones llegaban a la estación de Marsella, cargados de harina, de leche, de azúcar y de fruta, “donativo del pueblo americano”, con la aclamación de centenares de escolares que agitaban pequeñas banderas norteamericanas (7). Los Guerini obtuvieron poder y notoriedad por el papel que jugaron en el aplastamiento de la huelga de 1947, para afirmarse como los nuevos jefes de la mafia corsa. Pero aun cuando la CIA contribuyó a restablecer este poder, no fue más que hasta la huelga de portuarios de 1950 cuando los Guerini adquirieron suficiente fuerza para tomar el control de los muelles de Marsella. Influencia política y dominio sobre los muelles creaban las condiciones perfectas para el desarrollo de los laboratorios de heroína de Marsella, justo cuando el patrón de la Mafia, Lucky Luciano, buscaba nuevos proveedores. La austeridad económica que había provocado la huelga de 1947 también estuvo en el origen de la de 1950. Las condiciones de los trabajadores, lejos de mejorar en ese intervalo de tres años, habían empeorado. Marsella con su tradición de radicalismo obrero tenía desde luego razones para ponerse en huelga.

Marsella era la “Puerta de Oriente” de Francia, por la que circulaba el material (principalmente las municiones y los víveres norteamericanos) destinados a los cuerpos expedicionarios franceses que combatían en Indochina. La guerra de Indochina era tan impopular en Francia como lo iba a ser la guerra de Vietnam en Estados Unidos. Además, Ho Chi Minh había participado en la creación del Partido Comunista francés y era considerado en Francia como un héroe por los miembros progresistas de la clase obrera, especialmente en Marsella, en donde residían numerosos indochinos (8). En enero, los portuarios de Marsella emprendieron el boicot selectivo de barcos que transportaran mercancías hacia la zona de combates. Y el 3 de febrero la CGT convocó una asamblea de portuarios que decidió publicar una declaración: “El regreso de los cuerpos expedicionarios de Indochina para poner fin a la guerra de Vietnam”, exhortando a “todos los sindicatos a iniciar las acciones mas eficaces posibles contra la guerra de Vietnam”. La circulación de los cargamentos de armas con destino a Indochina fue “paralizada” (9).

Aunque los puertos del Atlántico se unieron al embargo a principios de febrero, su acción no tuvo la misma eficacia ni la misma importancia que la huelga de Marsella (10). A mediados de febrero la huelga se había extendido a la industria metalúrgica (11).

Pero la mayoría de estas huelgas se iniciaban a regañadientes. El 18 de febrero el periódico parisino Combat escribía que Marsella estaba otra vez preparada para el combate: el 70 por cien de los trabajadores marselleses apoyaban la huelga, contra solamente el 2 por cien en Burdeos, el 20 por cien en Toulouse y el 20 por cien en Niza (12). El radicalismo de la clase obrera de Marsella necesitaba una vez mas de métodos especiales, y Thomas Braden, de la CIA, ha narrado posteriormente de qué manera resolvió el problema:

“Ante mí, en la mesa, hay una hoja de papel amarillo, arrugada y descolorida. Lleva la siguiente inscripción, escrita a lápiz: ‘Recibido de Warren G. Haskins la suma de 15.000 dólares (Firmado) Norris A. Grambo’ He buscado este papel el mismo día en que los periódicos revelaban el ‘escándalo’ de las relaciones existentes entre la Agencia Central de Investigación y los estudiantes y dirigentes sindicales. Fue una búsqueda melancólica, y cuando terminé me sentí triste. Porque Warren G. Haskins era yo. Norris A. Grambo era Irving Brown, de la American Federation of Labor (AFL). Los 15.000 dólares procedían de la caja de la CIA, y este papel amarillento es el último recuerdo que poseo de una vasta operación secreta… Fui yo quien dio la idea de dar 15.000 dólares a Irving Brown. Tenía la necesidad de pagar a sus escuadras de pandilleros de los puertos del Mediterráneo, para que los cargamentos norteamericanos pudieran ser descargados contra la oposición de los portuarios comunistas” (13).

Gracias a los dos millones de dólares proporcionados por la CIA, el dirigente de la AFL, Irving Brown, hizo venir de Italia a esquiroles, que puso disposición de su aliado, Pierre Ferri-Pisani (14).

Descrito por la revista Time como un “corso rudo e impetuoso”, Pierre Ferri-Pisani puso a trabajar a estos esquiroles así como a un escuadrón de criminales corsos en los muelles, en donde descargaban las armas procedentes de Norteamérica, consiguiendo así romper la huelga. Rodeado de sus mercenarios, Ferri-Pisani irrumpía en las células locales del Partido comunista amenazando con hacer “pagar personalmente” a los dirigentes del Partido si el boicot continuaba. Y, como informaba con satisfacción esa misma revista Time, “el primer comunista que intentó expulsar a los hombres de Ferri-Pisani fue arrojado al agua” (15). Por otra parte, los hombres de Guerini fueron los encargados de caer a golpes sobre los piquetes de huelga comunistas para permitir a las pandillas y a los esquiroles llegar a los muelles, para poder empezar a descargar las municiones y los víveres. El 13 de marzo los representantes del gobierno estaban en disposición de anunciar que, a pesar de un boicot persistente por parte de los trabajadores comunistas, 900 portuarios reforzados por la tropa habían restablecido el servicio normal del puerto de Marsella” (16).

Aunque hubo boicots esporádicos, hacia mediados de abril Marsella estaba ya sometida y la huelga prácticamente terminada (17). Pero esas “victorias“ durante la guerra fría tuvieron consecuencias imprevistas. Al proporcionar dinero y apoyo a las organizaciones corsas, la CIA había eliminado el último obstáculo que impedía las operaciones de contrabando de los corsos en Marsella. Cuando el “medio“ añadió la toma del control de los muelles a la influencia política que había adquirido con ayuda de la CIA en 1947, se reunieron todas las condiciones para que Marsella se convirtiera en el laboratorio de heroína de Norteamérica. La policía francesa declararía mas tarde que los primeros laboratorios de Marsella se abrieron en 1951, solo algunos meses después de que el hampa tomara el control de los muelles.

Gaston Defferre y el partido socialista también salieron victoriosos de las huelgas de 1947 y 1950 que debilitaron al Partido comunista local. Desde 1953 hasta su muerte, en 1986, Defferre y los socialistas han reinado sin pausa en el ayuntamiento de Marsella. Los Guerini parecen haber mantenido sus relaciones con los socialistas de la ciudad. Los miembros del clan Guerini han servido de guardia personal y como pega-carteles a los candidatos socialistas locales, hasta la caída del clan, en 1967.

(1) Agulhon et Barrat, CRS à Marseille, pgs. 156-173.
(2) Le Provençal, 14 de noviembre de 1947
(3) Agulhon et Barrat, CRS à Marseille, pg. 204.
(4) Ibid, pg. 76.
(5) Ibid, pg. 196. Entrevista con el teniente coronel Lucien Conein, McLean, Virginie, 18 de junio de 1971 (Lucien Conein sirvió de oficial de enlace de la OSS por parte de la Resistencia francesa durante la II Guerra Mundial, convirtiéndose después en un agente de la CIA.
(6) Castellari, La Belle Histoire de Marseille, pg. 22
(7) Ibid, pg. 222.
(8) Las estrechas relaciones existentes entre la comunidad vietnamita de Marsella y la izquierda francesa tuvieron igualmente un papel en la historia de la segunda guerra de Indochina. Tras la Liberación, el comisario de Marsella, Raymond Aubrac, que simpatizaba con la izquierda, descubrió las miserables condiciones que sufrían los campamentos de trabajadores indochinos instalados en las afueras de la ciudad e hizo todo lo posible para sanearlos. Sus esfuerzos le valieron el respeto de las organizaciones nacionalistas vietnamitas y, por su mediación, fue presentado a Ho Chi Minh, quien había venido a Francia a negociar en 1946. Cuando la comisión Pugwash elaboró en 1967 una proposición de desescalada destinada a poner fin a la guerra de Vietnam, Aubrac fue elegido para transmitirla a Ho Chi Minh en Hanoi (Agulhon et Barrat, CRS à Marseille, pg. 43).
(9) Combat (Paris), 4 de febrero de 1950.
(10) New York Times, 18 febrero de 1950, pg. 5.
(11) New York Times, 24 de febrero de 1950, pg. 12.
(12) Combat, 18-19 febrero de 1950.
(13) Braden, Me encanta que la CIA sea inmoral, pg. 10.
(14) Filippelli, American Labor, pg. 181; Ronald Radosh, American Labor and United States Foreign Policy, New York, Random House, 1969, pgs. 323-324.
(15) Time, 17 de marzo de 1952. pg.23.
(16) New York Times, 14 de marzo de 1950, pg.5.
(17) New York Times, 16 de abril de 1950, 4 sección, pg. 4.

Extractos de “Marseille sur héroïne, la French Connection (1945-1975)”, de Alfred McCoy

Primera parte

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Los submarinos de Putin dentro de la Unión Europea

La web del Partido Comunista de Ucrania advierte en su portada de que Estados Unidos prepara un nuevo “Maidan” en Praga contra el Presidente checo Milos Zeman. Según los comunistas ucranianos, Estados Unidos trata de impedir por todos los medios que Moscú mantenga abiertos los puentes con los países del centro de Europa (1).

Empiezan a calentar motores. Las manifestaciones contra Zeman por las calles de Praga se han convertido en algo cotidiano. Utilizando un símil futbolístico, le sacan “tarjeta roja” por sus estrechos vínculos con Putin y su reciente visita a China. Durante los recientes actos oficiales de celebración de la fiesta nacional, cuando empezaba su discurso, le silbaron y le lanzaron huevos.

Los discursos de Zeman suenan muy distorsionados respecto a lo que al imperialismo le gustaría escuchar de los labios de un presidente de gobierno europeo. En relación a la situación en Ucrania, exculpa a Rusia de cualquier responsabilidad y afirma que se trata de una “guerra civil”.

La gota que ha colmado el vaso ha sido una entrevista concedida a una radio en la que, entre otras cosas, criticó al grupo musical Pussy Riot. Es alguien a quien hay que taparle la boca.

En Praga los organizadores de las manifestaciones y protestas hablan inglés y están muy organizados: reparten tarjetas rojas, no dejan que nadie les fotografíe y no quieren decir a qué movimiento pertenecen. Llevan banderas tibetanas, pero sobre todo ucranianas, no sólo la del país sino también la del nazi Stepan Bandera.

“No os tengo miedo a vosotros”, les dijo Zeman a los manifestantes el otro día a través de la megafonía. “Tampoco lo tuve hace 25 años”, añadió en referencia a la caída del Telón de Acero en Checoslovaquia.

Como es costumbre, la intoxicación propagandística le da la vuelta a la tortilla. “Quien siembra vientos recoge tempestades”, le dice la revista Respekt en tono de amenaza. Otros medios parecidos, como el diario Lidové Noviny, le califican de “provocador”.

Para entender lo que está ocurriendo en Europa central hay que recurrir, además, a comprobar lo que al respecto dicen los propagandistas del imperialismo, como la revista española “Estudios de Política Exterior” que titula un artículo  con esta chulería: “Hungría, un submarino ruso en la Unión Europea” (2).

En este caso le toca el turno al primer ministro húngaro Viktor Orban que, como bien dice la revista, ha ganado este año por amplia mayoría las elecciones legislativas, las europeas y las municipales al frente de un partido reaccionario. Orban es un aliado tan estrecho de Putin que éste le ha concedido 10.000 millones de euros para modernizar la planta nuclear de Paks.

Además, desafiando las sanciones impuestas por la Unión Europea a Moscú, Hungría acaba de aprobar la llegada del gasoducto South Stream del monopolio público ruso Gazprom que le asegura el suministro para el futuro a un precio muy ventajoso.

No es de extrañar que el imperialismo destile rabia hasta por los poros. La antigua comisaria europea de Justicia, Viviane Reding, y el dirigente del Partido Liberal Europeo, Guy Verhofstadt, han pedido que se le imponga a Hungría la mayor sanción posible a un Estado miembro de la Unión Europea: el artículo 7 del Tratado de Lisboa que suspende al país en el ejercicio de sus derechos como miembro.

En fin, Orban pretende incorporar a su país a la nueva unión euroasiática impulsada por Moscú. Los países de Europa central no han tardado en darse cuenta de que la crisis económica ha agotado a la Unión Europea, una plataforma que exige mucho y no da nada a cambio.

Se trata de dos noticias que proceden de fuentes que no pueden ser más distintas, pero indican la misma dirección de los acontecimientos. Lo que sorprende de ellas no debería sorprender tanto. El eje de los desequilibrios mundiales se mueve hacia oriente, dejando a Rusia en una posición muy favorable.

El alineamiento de algunos países de Europa central con Rusia -y antes con la URSS- no es lo que los imperialistas pretenden hacer creer. No lo fue antes ni lo es tampoco ahora. Ni siquiera parece depender de la naturaleza de dichos países, ni tampoco de Putin, ni de una decisión caprichosa. No sabemos si es lo que deberían hacer o lo que les gustaría hacer. Lo que sabemos es que es eso lo que están haciendo y que es algo diferente de lo que intentaron hace 25 años cuando cayó el Muro de Berlín.

Todo parece volver a su sitio “natural” porque las fuerzas dominantes en el mundo, las potencias imperialistas , las conducen hasta ese punto. No les queda otro remedio, ni a Rusia, ni a los países de Europa central, que han sido invitados al banquete cuando todas las sillas ya estaban ocupadas. Es lo que parece estar ocurriendo; esos países se van al restaurante de enfrente.

(1) http://www.kpu.ua/ru/79350/ssha_gotovjat_cheshskyj_majdan_po_sverzhenyju_neugodnogo_prezydenta_zemana
(2) http://www.politicaexterior.com/articulos/informe-semanal/ispe-914-17-noviembre-2014/

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El fusilamiento de un almirante contrarrevolucionario

Anoche la segunda cadena de TVE emitió la película «El Almirante», rodada en 2008 por el cineasta ruso Serguei Bondarchuk a imitación de las grandes superproducciones de Hollywood, con un resultado parecido, que cabe calificar de lamentable teniendo en cuenta las enormes sumas de dinero invertido.

El almirante al que se refiere la película es Kolchak, un alto oficial de la marina zarista que tras la Revolución de 1917 dirigió a las tropas que se levantaron contra el poder soviético, desatando una atroz guerra civil.

Con ayuda del imperialismo, el almirante estableció su cuartel general en Siberia y se arrogó a sí mismo el título de “Gobernante supremo de Rusia”.

En París y en Londres los imperialistas entonaron cánticos de alabanza en honor del almirante. Sir Samuel Hoare decía que Kolchak era un caballero, un gentleman. Winston Churchill calificaba a Kolchak de honrado, incorruptible, inteligente y patriota. El New York Times veía en él “un hombre enérgico y honesto”, que ejercía “un gobierno estable y más o menos representativo”.

En noviembre de 1918 Kolchak se había apoderado de la mitad de las reservas de oro que el Imperio zarista guardaba en San Petersburgo, unas 180 toneladas, con el fin de sacarlo al exterior y comprar armas para combatir al Ejército Rojo. El oro nunca volvió a aparecer.

Además, los imperialistas, especialmente Inglaterra, le suministraron municiones, armas de guerra, consejeros militares y dinero: “Despachamos a Siberia -dice el general Knox- cientos de miles de rifles, cientos de millones de cartuchos, cientos de miles de uniformes y cartucheras, etc. Todas las balas disparadas contra los bolcheviques por los soldados rusos durante el curso de ese año habían sido fabricadas en Gran Bretaña, con materias primas británicas y enviadas a Vladivostok en barcos británicos”.

El general norteamericano Graves no compartía el entusiasmo de los ingleses y franceses por el gobierno del almirante Kolchak. Todos los días sus oficiales del Servicio de Inteligencia le traían nuevos informes del reino del terror que Kolchak implantó. Había 100.000 soldados en el ejército del almirante y se estaban reclutando varios millares más bajo pena de muerte. La horca era la modalidad favorita de ejecución de la pena capital. Las cárceles y los campos de concentración estaban llenos a rebosar. Centenares de rusos que se opusieron al nuevo emperador colgaban de árboles y de postes telegráficos a lo largo del ferrocarril transiberiano. Muchos fueron sepultados en fosas comunes que habían sido obligados a cavar con sus propias manos, antes de que los verdugos de Kolchak los segaran con el fuego de sus ametralladoras. La violación, el asesinato y el pillaje estaban a la orden de día.

Uno de los ayudantes de mayor categoría de Kolchak, el antiguo oficial zarista llamado general Rozanoff, dictó las siguientes instrucciones a sus tropas:

1) Al ocupar las aldeas que hubiesen sido ocupadas por los bandidos guerrilleros soviéticos, había que capturar a los jefes y donde no sea posible identificarlos pero exista prueba suficiente de la presencia de dichos jefes en el lugar, se fusilará a un individuo por cada diez de todos los habitantes de la aldea.
2) Si cuando las tropas atraviesan una ciudad, la población no informa a las tropas, teniendo oportunidad de hacerlo, de la presencia del enemigo, se exigirá irremisiblemente una contribución monetaria de todos los habitantes sin excepción.
3) Las poblaciones donde los habitantes se opongan a nuestras tropas con armas, serán quemadas hasta arrasarlas, y todos los vecinos adultos, varones, serán fusilados; las propiedades, bestias, carros, etc., serán confiscados para uso del ejército.

Junto con las tropas de Kolchak, había también partidas de bandas financiadas por los japoneses que asolaban los campos: sus jefes supremos eran los atamanes Gregori Semionov y Kalmikoff.

El coronel Morrow, jefe de las tropas americanas en el sector de Transbaikal, informó que en una aldea ocupada por las tropas de Semionov, todos los habitantes -hombres, mujeres y niños- habían sido asesinados; la mayoría de los vecinos habían sido fusilados “como conejos” cuando huían de sus hogares. Los hombres habían sido quemados vivos: “Los soldados de Semenov [Semionov] y Kalmikoff -contó el general Graves- bajo la protección de las tropas japonesas, vagaban por el país como animales salvajes, matando y saqueando al pueblo… Si se preguntaba algo sobre tan brutales asesinatos, la respuesta era que los asesinados eran bolcheviques, y esta explicación, al parecer, satisfacía al mundo”.

El general Graves manifestó abiertamente sus críticas de las atrocidades que cometían las fuerzas antisoviéticas en Siberia (*), y su actitud suscitó gran hostilidad entre los jefes rusos blancos, ingleses, franceses y japoneses.

Morris, el embajador americano en Japón, que se hallaba en visita de inspección en Siberia, le dijo al general Graves que el Departamento de Estado le había cablegrafiado que la política americana en Siberia necesitaba que se apoyase a Kolchak.

– Ahora, general -dijo Morris- tendrá usted que apoyar a Kolchak.

Graves replicó que él no había recibido ninguna orden del Departamento de Guerra para que apoyara a Kolchak.

– El Departamento de Estado es el que dirige esto, no el Departamento de Guerra– dijo Morris.
– El Departamento de Estado -le contestó Graves- no me dirige a mí.

Los agentes de Kolchak lanzaron una campaña de propaganda destinada a socavar la reputación de Graves y lograr que fuese relevado de su cargo en Siberia. Empezaron a circular rumores de que el general americano era bolchevique y de que sus tropas estaban ayudando a los rojos. A la vez, todo eso se mezclaba con la más repugnante propaganda antisemita. Una nota típica decía: “Los soldados de Estados Unidos están infectados de bolchevismo. Casi todos son judíos de la parte este de Nueva York que se hallan en constante agitación queriendo amotinarse”.

El coronel John Ward, miembro del Parlamento inglés que actuaba de consejero político de Kolchak, declaró públicamente que al visitar el cuartel general de la fuerza expedicionaria americana había descubierto que “de sesenta traductores y oficiales de enlace, más de cincuenta eran judíos rusos”.

Los propios diplomáticos y agentes norteamericanos contribuyeron a extender la campaña contra el general Graves: “El cónsul americano en Vladivostok -reveló después el general Graves- cablegrafiaba diariamente al Departamento de Estado, sin comentarios, los artículos falsos, difamatorios y procaces que aparecían en la prensa de Vladivostok respecto de las tropas americanas. Aquellos artículos, así como las críticas que se formulaban en Estados Unidos sobre nuestras tropas, se basaban en la acusación de que eran bolcheviques. Esta acusación no podía haberse fundado sobre ningún hecho realizado por las tropas americanas… pero era el mismo cargo que se hacía en Siberia contra todo el que no apoyara a Kolchak, por los partidarios de éste, entre los cuales se contaba el cónsul general, Harris”.

Cuando la campaña contra Graves y sus tropas se hallaba en su apogeo, llegó a su cuartel general un mensaje del general Ivanoff-Rinoff, jefe de todas las fuerzas de Kolchak en Siberia oriental. El mensajero manifestó al general que si contribuía con 20.000 dólares al mes, para el ejército de Kolchak, el general Ivanoff-Rinoff se encargaría de que terminara la campaña de propaganda en su contra.

El general Ivanoff-Rinoff era uno de los oficiales más sádicos que actuaban bajo el mando supremo de Kolchak. En Siberia oriental sus mercenarios asesinaban a toda la población masculina de las aldeas sospechosas de haber albergado bolcheviques; era corriente entre ellos violar mujeres y azotarlas con baquetas. Mataban sin piedad a los ancianos, mujeres y niños. Un joven oficial americano que había sido enviado a investigar las atrocidades cometidas por Ivanoff-Rinoff, se impresionó de tal modo ante lo que vió, que al terminar su informe a Graves exclama: “General, ¡por el amor de Dios!, ¡no me mande nunca más a otra expedición como ésta! ¡A punto estuve de quitarme el uniforme para unirme a aquellas pobres gentes y ayudarlas en todo cuanto pudiera!”

Cuando el general Ivanoff-Rinoff se vió amenazado por un levantamiento popular, Sir Charles Elliot, el alto comisario inglés, visitó al general Graves para manifestarle su preocupación por la seguridad del jefe kolchakista. “Por lo que a mí respecta -le dijo Graves- ¡podía el pueblo traer a Ivanoff-Rinoff ante nuestro cuartel general y colgarle del poste telefónico que está ahí enfrente hasta que estuviese bien muerto, sin que un solo americano levantase siquiera una mano en su defensa!”

El final de Kolchak y sus criminales no sólo fue obra del Ejército Rojo, de batallas ganadas en las trincheras sino de heroicos levantamientos obreros y campesinos. El 4 de enero de 1920 Kolchak abdicó en favor de Denikin y comenzó a replegarse a través del transiberiano. Uno de los vagones que le transportaba iba repleto de oro, joyas y objetos de valor saqueados a lo largo de la guerra. En Irkutsk una insurrección obrera capturó a Kolchak y todo su Estado Mayor deteniendo el tren en el que viajaba en la estación ferroviaria y poco después caían 20.000 de sus hombres en manos del Ejército Rojo. El poder pasó a manos de un Comité Revolucionario de los proletarios de aquella ciudad, que ordenó el encarcelamiento de Kolchak y los suyos en la prisión de la ciudad.

Se produjo entonces un fenómeno que la película tampoco cuenta.

El Ejército Rojo propuso al Comité Revolucionario que fusilara a Kolchak sin ninguna clase de juicio, pero el Comité de la ciudad no cumplió la orden porque quería cumplir con las formalidades propias del caso: juicio, abogado, pruebas, etc. Formaron una comisión investigadora, de la que formaron parte un menchevique, dos eseristas de derechas y un bolchevique.


Pero la ciudad era un hervidero de contrarrevolucionarios emboscados y armados: burgueses, oficiales zaristas, kadetes, etc. Empezaron a circular octavillas calificando a Kolchak de héroe y mártir, preparando el clima para un asalto a la prisión.

Después de varias semanas de trabajo, la comisión de investigación emitió un listado de 18 criminales de guerra, entre ellos Kolchak, proponiendo su fusilamiento. Mientras la comisión se esforzaba por cumplir con su función lo más escrupulosamente posible, el clima en Irkutsk se tornaba irrespirable. Cada día de demora la contrarrevolucion se organizaba más y mejor. Por el otro lado, el retraso estaba sembrando la desconfianza entre los obreros, entre los que se podían producir muchos muertos si la contrarrevolución intentaba el asalto de la cárcel. Los obreros se plantearon, por su parte, asaltar la cárcel y ejecutar a los criminales zaristas sin dilaciones de ninguna clase. Esta situación desencadenó la orden del Consejo Militar Revolucionario de Irkutsk, que ordenaba la ejecución de Kolchak y su “presidente del consejo de ministros” y cuyo segundo punto decía: “Es mejor la ejecución de dos criminales, que desde hace mucho tiempo merecen la muerte, que cientos de víctimas inocentes”.

Así se hizo el 7 de febrero. Los demás criminales de guerra del ejército de Kolchak fueron juzgados el 20 de mayo públicamente en presencia de 8.000 obreros de la ciudad.

(*) Cfr. Jamie Bisher: White Terror: Cossack Warlords of the Trans-Siberian, 2007, http://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/15027570701539693?journalCode=smil20
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Más CO2 a la atmósfera que nunca

Sin energía nuclear después del desastre de Fukushima, las emisiones de CO2 de Japón han alcanzado sus niveles más elevados. Al mismo tiempo, en Alemania donde un 17 por ciento de la energía es de origen nuclear y con 23.000 turbinas eólicas en su país, no puede cumplir su objetivo de reducir las emisiones de CO2 un 40 por ciento para 2020, como le exige el Protocolo de Kyoto.

El vicecanciller alemán Sigmar Gabriel ha dicho que el país va a abandonar su programa de reducción de emisiones de CO2. Para ello ha tenido que batallar contra su ministra de Medio Ambiente, Barbara Hendricks, según el semanario Der Spiegel (1). Es un asunto que Gabriel conoce bien porque anteriormente el ministro de Medio Ambiente era él. Ahora es un conocido partidario de volver a generar energía a partir del carbón porque su país no puede eliminar a la vez con las centrales nucleares y las carboníferas.

Hace tiempo que en Alemania se sabía que el objetivo de Kyoto era de imposible cumplimiento. Para lograrlo Alemania tendría que reducir las emisiones entre 62 y 100 millones de toneladas de CO2 por año en los próximos 16 años. Cerrar completamente las plantas eléctricas de carbón sólo las reduciría en 40 millones de toneladas.

En Japón, según el Wall Street Journal (2), las emisiones de CO2 son más elevadas que nunca coo consecuencia del cierre de las 48 centrales nucleares y la vuelta a las plantas de gas y carbón. En el año que terminó en marzo, Japón ha emitido 1.224 millones de toneladas de CO2, un 1,4 por ciento más en comparación con el año anterior y un 16 por ciento más que en 1990, que es el año de referencia de las emisiones de CO2 en virtud del Protocolo de Kyoto.

A pesar del incremento de las emisiones de CO2, Japón no tiene previsto reabrir las centrales nucleares. Los sondeos muestran que un 60 por ciento de la población se opone a ello. En el futuro Japón deberá, pues, recurrir a centrales convencionales de gas y carbón, lo que incrementará las emisiones de CO2 a la atmósfera.

El esfuerzo internacional por reducir las emisiones de CO2 a la atmósfera, plasmada en el Protocolo de Kyoto, se basa en la errónea concepción termodinámica del “efecto invernadero” según la cual una mayor densidad de dicho gas en la atmósfera incrementa las temperaturas, lo que sería la causa del calentamiento del planeta.

No obstante, esta concepción es errónea. A pesar del incremento de las emisiones de CO2, la temperatura no ha aumentado en los últimos años. Las oscilaciones en la temperatura del planeta no dependen de la concentración atmosférica de CO2 sino de los ciclos de radiaciones solares.

(1) Gabriel verkündet Abkehr von Klimaschutzzielen, 16 de noviembre, http://www.spiegel.de/politik/deutschland/gabriel-beim-klimaschutz-ist-das-ziel-nicht-zu-halten-a-1003183.html
(2) Japan CO2 Emissions Worst on Record, 17 de noviembre, http://blogs.wsj.com/japanrealtime/2014/11/17/japan-co2-emissions-worst-on-record/

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Desarticulada una red de sacerdotes pedófilos en Granada

Diez religiosos y dos seglares de la diócesis de Granada han sido apartados de sus funciones tras una denuncia de pederastia que investiga el Juzgado de Instrucción 4 de Granada bajo secreto de sumario.
El caso se ha abierto después de una denuncia de la víctima ante el fiscal superior de Andalucía.

La red, que actuó impunemente durante varios años, la componían 12 personas, 3 sacerdotes sobre los que pesa una acusación de abuso sexual a menores, 7 religiosos y 2 seglares que están acusados de encubrir el delito. Los abusos se llevaron a cabo en distintas residencias católicas de la provincia de Granada.

El subdelegado del Gobierno en la provincial andaluza, Santiago Pérez, no descarta detenciones, aunque ha dicho que no cree que haya una red de pederastia en la Iglesía Católica.

El denunciante es un profesor que actualmente ejerce en una universidad del norte, al parecer Pamplona. Actualmente cuenta con 24 años y pudo sufrir abusos desde los 12 hasta la mayoría de edad.

Además de esa denuncia se esperan otras procedentes de otras cuatro víctimas más de abusos sexuales a niños y menores de edad. Una de ellas podría ser una mujer.

Se trata, hasta el momento, de la mayor red de abusos sexuales del clero descubierta en España. El arzobispo de Granada, Francisco Javier Martínez, intentó ocultar lo ocurrido y se esperaba que el lunes hubiera dado explicaciones ante el Plenario de la Conferencia Episcopal, pero no acudió al acto.

Martínez está ligado a los movimientos más fascistas de la Iglesia Católica, en concreto Comunión y Liberación, y no mantiene una buena relación con algunos sectores católicos de Granada. El propio comunicado emitido el lunes concluye con un cierto tono exculpatorio hacia los religiosos acusados.

Aunque le obligaron a suspender a los tres religiosos acusados, Martínez no tomó ninguna medida contra los encubridores. Además, las tres plazas vacantes fueron otorgadas a otros tres sacerdotes que también están siendo investigados.

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‘Garrison State’

«En los últimos años los servicios estadounidenses de información han aumentado drásticamente la escala de sus operaciones encubiertas», publicaba ayer el New York Times.

Los funcionarios de, al menos, 40 organismos gobernamentales que se ocupan de la investigación de diversas infracciones no se presentan a sí mismos tal y como son sino como empresarios, beneficiarios de prestaciones sociales, manifestantes, traficantes de drogas e incluso médicos o sacerdotes.

Hace tiempo que el Estado burgués se esconde, pasa a la clandestinidad, rodeándose de misterio. Estados Unidos está sometido a lo que allá llaman «Garrison State», algo así como un «Estado asediado», una denominación acuñada por Harold Lasswell en 1941 (1) que describe a un Estado burgués que sólo se preocupa por su propia seguridad interna y externa. El recurso a la fuerza y a las acciones cladestinas pasa a ocupar un lugar preponderante. La legalidad, el Estado de Derecho, los derechos humanos… de toda esa parafernalia ya nadie se acuerda. ¿Para qué?

La política se ha hecho invisible. Nada es lo que parece. Antes cuando alguien pensaba en conquistar el poder político, lo asociaba al gobierno, o al ejército, o al parlamento, o a los bancos, o a los monopolistas, o a algo o alguien. Ahora ya no es posible concretarlo en nada. Sabemos que existe algo así pero ni sabemos dónde está, ni quién forma parte de él. Los que quieran «tomar el poder», ¿a dónde tienen que ir?, ¿contra quién tienen que ir?

Un informe realizado en 1954 por la Comisión Doolittle respaldó la necesidad de las operaciones encubiertas con la excusa de la lucha contra los comunistas: «Nos enfrentamos a un enemigo implacable cuyo objetivo confesado es la dominación del mundo por cualquier medio y a cualquier coste. No hay normas que rijan ese juego, ni se aplican reglas aceptables de conducta». En defensa de las acciones encubiertas el Informe añadía: «Debemos aprender a subvertir, sabotear y destruir a nuestros enemigos, utilizando para ello medios más contundentes, imaginativos y eficaces que los que se vienen empleando contra nosotros».

Hasta finales de los años sesenta, la CIA había llevado a cabo cientos de operaciones encubiertas por todo el mundo, gastando en ellas la mitad de su presupuesto anual. Si, como dice el New York Times, ese porcentaje ha subido últimamente, ya de la vieja política burguesa queda muy poco. Nadie sabe de dónde viene ni a dónde va. ¿Qué es, pues, lo que controlan los políticos? Respuesta: nada.

En los ochenta, con Reagan las operaciones encubiertas pasaron a llamarse «actividades especiales». Ya no eran sólo acciones en el exterior sino que en el interior también se incrementaron notablemente. ¿Qué es lo que hoy está en claro en la política burguesa?

Ahora a las viejas formas de acción encubierta Estados Unidos ha añadido las nuevas, procedentes de internet, poniendo en ellas sus esperanzas para crear las condiciones que permitan intervenir e imponer un cambio político y social en el mundo entero. Los espías se infiltran en los foros en línea participando en «operaciones de bandera falsa» para desacreditar a determinadas víctimas propiciatorias.

Un informe de 2011 presentado al Comité de Relaciones Internacionales del Senado llama a reforzar la presencia del imperialismo en las redes sociales porque es donde se comunican las actuales y futuras generaciones. De ahí la estrategia de Estados Unidos de protagonismo creciente en internet para poder influir en el pensamiento y las acciones de la juventud.

Aquel mismo año la página web antiwar.com advirtió que los sitios de los gobiernos de Nicaragua y Venezuela iban a ser objeto de ataques informáticos por parte de la CIA. En el caso de Nicaragua, el motivo fue la solidaridad expresada por Daniel Ortega hacia el dirigente libio Gadafi.

En Venezuela el canal TeleSur también fue el blanco de ataques informáticos, a pesar de que no tomara partido a favor de Gadafi. Tanto Nicaragua como Venezuela fueron atacados y tuvieron que cerrar por un período de tiempo.

La información de antiwar.com apuntaba a Anonymous como responsable de la piratería de la CIA, no siendo la única ocasión en la que Anonymous actúa en sintonía con el imperialismo. En plena Primavera Árabe Anonymous envió mensajes «al pueblo de Libia» contra Gadafi y varias cuentas de Twitter asociadas a los piratas expresaron su indignación por las declaraciones de Daniel Ortega favorables a Gadafi.

El 19 de febrero de aquel año 2011 Anonymous atacó la web del gobierno venezolano para que los usuarios de internet no pudieran acceder a ella. Otro medio venezolano objeto de los ataques de Anonymous ha sido la web de los movimientos sociales aporrea.org, que replicó difundiendo sus sospechas sobre las oscuras conexiones de Anonymous con USAID y el imperialismo (2).

Pero el espionaje consiste rizar el rizo: alguno dirá que hace unos años Anonymous también logró bloquear el servidor de la CIA… ¿Será que la CIA se bloquea a sí misma?

¿Qué es verdad y qué es mentira en la política burguesa actual?

(1) The Garrison State, American Journal of Sociology, vol. 46, núm. 4, enero de 1941, pgs. 455 a 468.

(2) ¿Quién es Anonymous, realmente? (http://www.aporrea.org/medios/a136484.html), AnonymOus, ¿Una red confundida, manipulada o instrumento camuflado del imperio?, (http://www.aporrea.org/medios/n174782.html), Anonymous ataca al gobierno venezolano, (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=120834)

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Para impedir nuevos levantamientos Misuri está bajo el estado de emergencia

El lunes el gobernador del Estado de Misuri, Jay Nixon, impuso el estado de emergencia durante treinta días. En un comunicado Nixon explica la medida basándose en la inminencia de que el Gran Jurado haga públicas sus conclusiones respecto a la muerte del joven Michael Brown, abatido por disparos del agente de la policía Darren Wilson en Ferguson el pasado 9 de agosto. «Inmediatamente después de su muerte las protestas pacíficas fueron boicoteadas por escenas de violencia y destrucción. Esa violencia no representa a Misuri, y no puede repetirse», dijo Nixon.
El gobernador ha solicitado la presencia de la Guardia Nacional, el alcalde de Ferguson, Francis S. Glay, ha señalado que «en ningún caso los soldados serán situados en primera línea, frente a los manifestantes».
Con la presencia de cuerpos militares Nixon pretende enfriar cualquier conato de violencia antes de que esta pudiera iniciarse. En la memoria de los estadounidenses todavía arden las imágenes de unas protestas de furia inusitada, los peores disturbios raciales que ha conocido Estados Unidos en los últimos veinte años. Fue tal el grado de indignación que la policía local fue relevada de custodiar las manifestaciones, mientras que, por orden de la Casa Blanca, la Fiscalía General iniciaba una investigación paralela dirigida por el FBI.
Más de tres meses después de los sucesos sigue sin saberse cuáles fueron las circunstancias reales de la muerte de Brown. El policía que disparó siempre ha sostenido que fue agredido por el joven y que temió por su vida. La familia de Brown y varios testigos lo niegan, y no faltan quienes hablan de una ejecución a sangre fría. Tampoco ayudó a la concordia la labor policial durante las semanas siguientes, con la presencia en las calles de unidades antidisturbios fuertemente militarizadas, mientras los mandos se negaban a hacer pública la identidad del oficial que apretó el gatillo y la espiral de indignación amenaza con desbordarse en las calles, transformadas cada atardecer en el escenario de una batalla campal.
Está previsto que el Gran Jurado decida en breve si hay que procesar a Wilson. Sus integrantes han pasado las últimas semanas revisando las pruebas e informes periciales y repasando testimonios de numerosos expertos y testigos. Muchos analistas, como Katharine Q. Seelye, del New York Times, opinan que el estado de emergencia y la presencia de la Guardia Nacional pueden considerarse como indicios de que el Gran Jurado exonerará al agente.
Fuente: Ria Novosti, http://sp.ria.ru/international/20141118/163124202.html