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Día: 1 de mayo de 2024 (página 1 de 1)

Cuando Gadafi creó un gigantesco río artificial en medio del desierto

La información meteorológica, que antes era muy marginal, ocupa un espacio cada vez mayor en los noticiarios y algunos suponen que los medios no manipulan este tipo de informaciones, sino sólo las políticas porque son “partidistas” o “ideológicas”.

Sin embargo, la información meteorológica se distorsiona del mismo modo, como se ha visto esta primavera con las insistentes noticias acerca de la sequía, acompañadas de la inevitable imagen de un pantano vacío.

La sequía se equipara con la falta de lluvias y el agua con los ríos, lagos y embalses. Las aguas subterráneas no existen porque no se ven y, por lo tanto, nunca las mencionan. Hasta los años ochenta, en España los planes hidrológicos sólo tuvieron en cuenta las aguas superficiales. No obstante, a excepción de las masas heladas, las aguas subterráneas representan casi todo el agua dulce que hay en el planeta.

El desierto, el calor y la falta de agua están estrechamente asociados en la mitología de los seres humanos que jamás han estado en lugares así. Es lo único que les han mostrado a lo largo de su vida. Sin embargo, bajo las arenas de los desiertos hay grandes masas de agua, verdaderos océanos.

Es el caso del Sáhara y de países áridos, como Libia, donde no hay ríos, ni lagos, ni embalses. En algunos lugares del país norteafricano transcurren décadas sin ver la lluvia en absoluto. Sin embargo, en 1953, durante la búsqueda de nuevos yacimientos de petróleo en el sur, descubrieron cuatro enormes acuíferos, el sistema nubio, que se extiende a los países vecinos y almacena miles de kilómetros cúbicos de agua.

Cuando Gadafi asumió el poder en 1969, nacionalizó la explotación del petróleo y comenzó a usar los ingresos para perforar 1.300 pozos en el desierto, algunos de hasta 500 metros de profundidad, para llevar el agua dulce a la población y fomentar la agricultura. Fue una obra gigantesca de infraestructura, con 4.000 kilómetros de una red de tuberías, que fueron calificadas como el Gran Río Artificial.

Como es característico, los medios de intoxicación occidentales calificaron al proyecto y a su autor de “megalómano”. Pero las obras comenzaron en 1984, cuando Gadafi puso la primera piedra de la fábrica de producción de tubos en Brega.

En 1991 se completó la primera fase del proyecto y empezaron a llegar dos millones de metros cúbicos de agua a 6,5 ​​millones de personas que vivían en las ciudades de Trípoli, Bengasi, Sirte y otras. El agua regó 155.000 hectáreas de tierra, el proyecto de regadío más grande del mundo.

En 1999 la UNESCO aceptó la propuesta de Libia para financiar el Premio Gran Río Artificial Internacional, un galardón para promocionar las investigaciones científicas sobre el agua en las zonas áridas.

En 2011 la OTAN atacó Libia, asesinó a Gadafi y bombardeó las tuberías del Gran Río Artificial, cerca de Brega, incluyendo la planta que las fabricaba. La brutal agresión dejó sin agua al 70 por cien de los libios que, desde entonces están sumidos en una guerra permanente.

En la inauguración de la primera fase del proyecto, en 1991, Gadafi pronosticó: “Después de este logro, las amenazas estadounidenses contra Libia se duplicarán. Estados Unidos inventará excusas, pero la verdadera razón es detener este logro para mantener al pueblo de Libia oprimido”.

Los grandes acueductos subterráneos

En los desiertos de Marruecos, las precipitaciones también se filtran a través de la arena y se acumulan en el subsuelo formando acuíferos a poca profundidad. Desde tiempo inmemorial las comunidades locales han construido sistemas de irrigación (“khetthara”) que les permiten captar y conducir el agua mediante galerías horizontales y pozos.

En los lugares desérticos, este tipo de tecnología subterránea cumple mismo papel que las acequias, los canales y los acueductos: transportan agua bajo tierra para reducir las pérdidas que tendrían por filtración y evaporación si lo hicieran por la superficie.

Lo mismo se observa en el desierto de Taklamakan, en Xinjian (China), que es uno de los más grandes del mundo. Abarca más de medio millón de kilómetros cuadrados y en su entorno viven aproximadamente diez millones de personas. Bajo su superficie arenosa hay canales subterráneos llamados karezes (o qanats), que son una de las obras hidráulicas más importantes de Asia.

La tecnología karez tiene más de 2.000 años. Es una galería subterránea horizontal que transporta agua desde los acuíferos en abanicos aluviales premontañosos hasta tierras de cultivo de menor elevación. El agua para el karez lo proporciona el pozo madre, que se hunde en la zona de recarga del agua subterránea.

Las estadísticas de 1944 muestran que había 379 karezes en el área de Turpan. En 1952 eran 800, con una longitud total de 2.500 kilómetros, equivalente a la longitud del Gran Canal. Hoy en día hay más de 1.000 karezes en la zona de Turpan.

Al estar muy alejado de los océanos y rodeado por enormes montañas por sus costados, el desierto de Taklamakan es uno de los más áridos de la Tierra. Las extracciones excesivas de aguas subterráneas y la construcción de embalses en los ríos principales secaron muchos lagos. Sin embargo, a principios de este siglo aparecieron inesperadamente más océanos de agua dulce bajo las arenas del desierto.

Es un engaño asociar un desierto con la ausencia de agua. La mayor parte de las veces sólo hay que saber cuánto hay que profundizar para extraerla.

Los cazas F-35C entregados a la Marina de Estados Unidos son una chapuza

De los 340 cazabombarderos F-35C que debe encargar el Pentágono, un total de 67 deben asignarse a la Infantería de Marina de Estados Unidos (marines, USMC), que ya está implementando el F-35B, es decir, la versión de despegue corto y aterrizaje vertical.

La primera unidad de Infantería de Marina equipada con el F-35C Marine Attack Squadron 314, fue declarada operativa en julio de 2021. Le seguirá el VMA-311 “Tomcats”, reactivado en abril del año pasado en la base Aérea Naval de Miramar, en California (1). Este escuadrón inició sus operaciones de vuelo en septiembre.

En febrero esta segunda unidad apareció en los titulares de las noticias después de sufrir un incidente con uno de sus F-35C. Al regresar de una misión, cuando estaba parado y su piloto acababa de salir de la cabina, su tren de aterrizaje se retrajo repentinamente. Las causas no se han aclarado, al menos públicamente, pero dicen que su sistema de orientación electroóptica no funciona bien.

Es imposible enumerar los mil y un fallos de estos cazas “de última generación”. Cuestan una fortuna cada uno de ellos, pero pasan más tiempo en el taller de reparaciones que volando. Lo mejor que se puede decir de ellos es que son tan complejos que es imposible que todo funcione correctamente. Siempre falla algo, y en una guerra eso no perdona.

En un informe dirigido a sus superiores, el comandante del aparato, el teniente coronel Michael Fisher, dice que el fallo del caza “no es un caso aislado” dentro de la unidad VMA-311 y deplora sus “problemas de calidad” (2). “La preparación del F-35 continúa perjudicando al Cuerpo de Marines y degradando nuestra capacidad de ser la fuerza de referencia de la nación”, escribe el teniente coronel.

El número de salidas perdidas debido a “componentes defectuosos” es inaceptable, dice Fisher en su informe, porque las averíaas crearon trabajo adicional estimado en 700 horas para los técnicos de mantenimiento del escuadrón.

Los circuitos de combustible de varios dispositivos tuvieron que ser vaciados varias veces tras el descubrimiento de virutas de metal y restos de Krytox, una grasa lubricante para altas temperaturas, en el combustible. Incluso se encontró una herramienta de plástico en la estructura del ala de uno de ellos.

El comandante del F-35 no deja títere con cabeza con la chatarra: componentes defectuosos, como módulos electrónicos o incluso controladores del sistema de gestión de energía, un fallo de la pantalla panorámica de la cabina de uno de los aparatos, sellos instalados incorrectamente…

El comandante del caza carga contra el fabricante Lockheed-Martin, que es el “responsable de las anomalías observadas en la aeronave durante el proceso de aceptación y la verificación funcional en vuelo”.

Estados Unidos está presionando a los países europeos para que entreguen sus viejos cazas F-16 a Ucrania con el fin de venderles los nuevos F-35, que entran dentro de los planes de rearme a largo plazo que están aprobando en el Viejo Continente. Es lo que sugiere el general portugués Joao Cartaxo Alves, jefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea Portuguesa, en una reciente entrevista (3).

La transición de los cazas F-16 a los F-35 se prolongará a lo largo de 20 años y le costará a Portugal el módico precio de 5.500 millones de euros, añade el general portugués.

Junto con los aparatos deberían contratar un buen taller de reparaciones y mantenimiento.

(1) https://www.dvidshub.net/news/453578/second-marine-f-35c-squadron-conquers-safe-flight-certification
(2) https://www.defensenews.com/air/2024/04/29/marine-unit-found-metal-shavings-in-f-35-fuel-plastic-tool-in-wing/
(3) https://www.dn.pt/2235481395/general-cartaxo-alves-tenho-militares-que-chegam-a-pagar-150-mil-euros-para-se-desvincularem/

Un futbolista demanda a Pfizer ante los tribunales por los efectos secundarios de la vacuna

La carrera futbolística de François Xavier Fumu Tamuzo terminó prematuramente en abril del año pasado, tras múltiples lesiones que relacionadas con su vacunación contra el “covid”. El jugador destaca un vínculo entre las inyecciones recibidas y sus complicaciones de salud.

Los problemas de salud de Fumu Tamuzo comenzaron poco después de recibir su segunda dosis de vacuna el 23 de agosto de 2021, marcados por un dolor persistente en la rodilla. Tras la tercera dosis se produjo un empeoramiento, con una rotura del tendón de Aquiles, que afectó gravemente a su capacidad para jugar al fútbol. Estas lesiones no sólo afectaron a su rendimiento deportivo sino que también tuvieron un impacto devastador en sus actividades cotidianas.

Desde hace dos años el futbolista es un vagabundo de la medicina, sin que le hayan reconocido los efectos adversos de la vacuna. A pesar de los informes, las autoridades competentes no tuvieron en cuenta los riesgos de las vacunas.

Fumu Tamuzo, que jugaba en el club Stade Lavallois, ha presentado una demanda contra Pfizer y BioNTech, así como contra la Federación Francesa de Fútbol para exigir una indemnización económica por el daño sufrido.

El caso se encuentra actualmente a la espera de una audiencia prevista para el 2 de julio en un tribunal de París. El juicio no sólo podría influir en el futuro de Fumu Tamuzo, sino que también plantearía importantes cuestiones sobre la responsabilidad de los fabricantes de vacunas y de las instituciones deportivas en la gestión de los efectos secundarios.

Mientras Fumu Tamuzo se prepara para el final de carrera, los deportistas y los expertos en salud pública siguen de cerca su caso, que podría sentar un precedente importante en la forma en que se tratan los efectos secundarios de las vacunas, tanto legalmente como en los medios de comunicación, donde impera el silencio más absoluto.

Las victorias del ejército ruso amenazan a Ucrania con el colapso

Las recientes retiradas al oeste de Avdeievka han puesto de relieve la vulnerabilidad de Ucrania. Sin embargo, sus fracasos no son sólo el resultado de los retrasos en la llegada de la ayuda occidental, sino también de sus problemas para reclutar carne de cañon, que necesitarán tiempo para equiparse y entrenarse, afirma el Wall Street Journal.

Rusia aún no ha logrado un progreso a gran escala, pero está avanzando gradualmente en el establecimiento de su control sobre el Donbas. Además, sus tropas se acercan a Chasov Yar y Pokrovsk, que amenazarán las posiciones clave del ejército ucraniano en la región, dice el analista austriaco Franz-Stefan Gadi en una entrevista con el periódico.

El principal objetivo de los ataques rusos es “debilitar lentamente las defensas ucranianas a lo largo de la línea del frente”. Como resultado, pronto el ejército ruso pronto debería poder maniobrar y capturar objetivos militares “táctica y operativamente significativos”.

Otras acciones del ejército ruso siguen siendo cuestionables. Algunos expertos creen que no avanzará en profundidad, sino que intentará rodear a las unidades ucranianas.

Según Gadi, todavía existe la posibilidad de un avance más significativo en la defensa del ejército ucraniano. “La amenaza de un colapso parcial de la línea del frente ucraniana en 2024 es real”, destaca.

Un acuerdo bilateral de seguridad a largo plazo

Después de que Estados Unidos aprobara el paquete de ayuda de 61.000 millones de dólares para Ucrania, Zelensky anunció que ambas partes estaban trabajando en un acuerdo bilateral de seguridad a largo plazo, que incluye apoyo económico y político, así como la fabricción conjunta de armas.

“Ya estamos trabajando en un texto preciso […] Estamos discutiendo los fundamentos de nuestra seguridad y nuestra cooperación. También estamos trabajando para establecer niveles de apoyo específicos para este año y los próximos 10 años”, dijo Zelensky en un discurso en vídeo.

Ucrania ya ha firmado acuerdos de seguridad parecidos con Reino Unido, Francia y Alemania.

El acuerdo presagia el inminente colapso militar, reconoce David Pyne, antiguo analista del Pentágono. La prisa de Kiev por negociar el texto ahora es una señal. “Significa que Ucrania entiende que está llegando a un punto en el que no tendrá más remedio que negociar un alto el fuego permanente y un acuerdo de paz con Rusia”, dice Pyne.

Zelensky teme que si Trump gana las elecciones presidenciales, podría optar por cortar todo apoyo a Ucrania. “Es un acuerdo para intentar presionar a Trump para que siga apoyando a Ucrania si Biden es derrotado”, asegura Pyne.

La OTAN no quiere otro miembro más

Pero el acuerdo también tiene otro aspecto. “Es en realidad un sustitutivo de la incorporación de Ucrania a la OTAN, algo que Estados Unidos le dijo en privado a Ucrania en términos muy claros que no sucedería en la cumbre de julio de 2024 en Vilnius”, dice Pyne.

La OTAN no ha invitado formalmente a Ucrania a unirse a la Alianza y Zelensky se quedó amargado. Ahora el objetivo es tratar de mantenerla -de alguna manera- dentro el campo occidental e impedir que busque garantías de seguridad en Rusia.

Washington espera que cualquier acuerdo de paz para poner fin a la guerra no requiera que Ucrania cese la cooperación militar con la OTAN, incluido el entrenamiento, las bases y los ejercicios conjuntos, incluso si Ucrania aceptara demorar 10 años la incorporación a la OTAN.

Ucrania solicitó la incorporación acelerada a la OTAN en septiembre de 2022. Sin embargo, aunque el bloque imperialista se ha ido ampliando a toda velocidad durante décadas, con Finlandia y Suecia recientemente absorbidas, ha dudado en aprobar la candidatura de Kiev.

Hace décadas que Moscú advierte que la rápida expansión de la OTAN posterior a la Guerra Fría rompe el compromiso de Occidente de no acercarse a las fronteras de Rusia y es una amenaza a la seguridad del país.

Ucrania como Israel o Taiwán

En esencia, el acuerdo de seguridad que se está negociando entre Ucrania y Estados Unidos es muy similar a los que Washington ha firmado con Israel o Taiwán.

Un pacto así requiere que Estados Unidos continue haciendo lo que ha estado haciendo desde el inicio de la Guerra de Ucrania: brindar asistencia militar a Kiev, entrenar tropas ucranianas, compartir inteligencia, etc.

El acuerdo proporcionaría apoyo estadounidense para seguir fortaleciendo las fábricas de armas y el complejo militar-industrial de Ucrania. Una de las razones por las que el acuerdo se debe firmar por 10 años es que algunos en Occidente creen que Estados Unidos estaría dispuesto a permitir que Ucrania acepte una moratoria de 10 años para unirse a la OTAN a cambio de firmar la paz.

Lo que Estados Unidos no aceptará nunca es el envío de tropas a Ucrania ni una neutralidad permanente fuera de la OTAN, es decir, las garantías no son para que el país se declare neutral, que es lo que Rusia exige.

La estrategia política a largo plazo de Washington con respecto a Ucrania consiste en mantener al país como un protectorado estadounidense y un elemento clave pata preservar su hegemonía en Europa oriental y los Balcanes.

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