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Mes: febrero 2024 (página 7 de 11)

Europa vuelve a sus raíces historicas de siempre: el rearme y la guerra

El Presidente del Consejo de Europa, el belga Charles Michel, ha solemnizado el rearme europeo en un discurso pronunciado en el Foro 2024 del Banco Europeo de Inversiones: “Desde el inicio de la guerra de Rusia contra Ucrania, hemos roto innumerables tabúes. Estamos haciendo lo que habría sido impensable incluso unos días antes del inicio de la guerra: suministrar armas a Ucrania a través del Fondo Europeo de Paz, por una suma superior a los 5.000 millones de euros. El apoyo militar proporcionado a Ucrania por la Unión Europea y sus Estados miembros desde el inicio de la guerra asciende a aproximadamente 28.000 millones de euros”.

En un momento de crisis aguda, esa cantidad de dinero tiene que salir de otros capítulos económicos, como sanidad, educación y… políticas agrarias. Por eso se han inventado el fantasma de la “amenaza rusa”.

Trump pidió a los países europeos un aumento de los gastos militares del 2 por cien, pero en el Viejo Continente son generosos: en promedio los presupuestos crecieron más de un 8 por cien el año pasado, reconoció Michel.

El rearme y la guerra ya no son un tabú en Europa. Por si alguno no lo recuerda: la Unión Europea siempre se justificó con el pretexto de evitar las guerras en el Viejo Continente. Es más, la propaganda decía que gracias a una “Europea sin fronteras” no hay guerras desde hace décadas.

Ahora Europa vuelve a donde siempre: el fascismo y la guerra.

“Este es el noveno año consecutivo de aumento del gasto en defensa. En 2022 una cuarta parte del gasto total en defensa, casi 60.000 millones de euros, se dedicó a inversiones en este área. En otras palabras, podríamos invertir al menos 600.000 millones de euros en defensa durante los próximos diez años”, dijo Michel.

Pero Europa no tiene un céntimo para ese dispendio, los impuestos no se pueden subir y reducir más los gastos sociales puede conducir a abrir el “frente interno”. La solución es consumar el expolio de las propiedades rusas confiscadas hace dos años. El Consejo de Europa lo explica con ese estilo imprescindible para que nadie entienda nada: “Los Veintisiete adoptaron el lunes una decisión y un reglamento que aclara las obligaciones de los depositarios centrales de valores que mantienen los activos y reservas del Banco Central de Rusia inmovilizados debido a las medidas restrictivas de la Unión Europea, allanando el camino para el posible establecimiento de una contribución financiera al presupuesto de la Unión Europea a partir de estos beneficios netos para financiar la reconstrucción de Ucrania”.

Para los que necesiten aclararse con la jerga cabalística: como la ayuda a Ucrania ya forma parte del presupuesto de la Unión Europea, si Bruselas se queda con las propiedades rusas, entonces habrá más dinero para ayudar a la “reconstrucción de Ucrania”, o sea, a la guerra.

La historia del expolio ruso hay que completarlo con otros pequeños detalles. El primero es que la confiscación es una medida que los imperialistas imponen al darse cuenta de que las sanciones no serían suficientes para acabar con Rusia, como prometió el ministro francés de Economía, Bruno Le Maire, al comenzar la Guerra de Ucrania.

El segundo es para los defensores del orden y la ley: si las sanciones son ilegales a la luz del derecho internacional, el expolio también lo es por una razón evidente: la propiedad pública es inembargable.

El tercero es que, por enésima vez, los europeos siguen el dictado de los estadounidenses. El 24 de enero el Comité de Asuntos Exteriores del Senado presentó un proyecto de ley “de reconstrucción de la prosperidad y las oportunidades económicas para los ucranianos”, llamada REPO, para confiscar los activos rusos y transferirlos a Ucrania.

Pero, a diferencia de Estados Unidos, Europa no tiene una industria de guerra y tampoco parece dispuesta a dejar salir el dinero para reforzar la del otro lado del Atlántico. En consecuencia, el plan de la Unión Europea es proceder a crearla… con dinero ruso y bajo la cobertura publicitaria de la “amenaza rusa” y la “reconstrucción de Ucrania”.

Como suele ocurrir, en Bruselas no acaban de medir bien los pasos. Si un Estado puede robar los fondos soberanos de otro, se rompen las reglas de juego. Nadie querrá dejar su dinero en manos de Estados Unidos o la Unión Europea, sabiendo que puede perderlo en cuanto a los dueños de la caja fuerte no les gusten las decisiones que toma.

El sistema financiero occidental quedará bajo sospecha y, de rebote, cualquier otro. Si el expolio se consuma, lo primero que va a hacer Rusia es tomar represalias. Como no tiene fondos soberanos a los que meter mano, lo hará con los fondos privados o, dicho de otra manera, Rusia va a hacer pagar el expolio a las empresas occidentales que operan en su suelo.

La confiscación conducirá a una gran crisis internacional y a una grave desestabilización financiera a escala mundial. Es muy probable que se provoque una avalancha de desinversiones y desdolarización por parte de terceros países. Las pérdidas son fáciles de cuantificar: Países Bajos perderá hasta 50.000 millones, Suiza 28.000 millones, Reino Unido 19.000 millones, Alemania 17.000 millones, Francia 16.000 millones, Italia 13.000 millones, Estados Unidos hasta 9.000 millones, Japón 4.000 millones y Canadá 3.000 millones.

Esos fondos soberanos se orientarán hacia nuevos mercados, en particular los de Asia y el Golfo Pérsico.

Los ferrocarriles rusos ya sólo miran hacia oriente

El crecimiento del comercio entre Rusia y China ha demostrado desde hace tiempo la necesidad de aumentar la capacidad ferroviaria. Este objetivo se fijó a mediados de la década de 2010. Pero en aquel momento, cuando los principales intereses comerciales de Rusia estaban en Europa, la dirección asiática parecía de importancia secundaria. Además, en la era de la globalización, el principal flujo de mercancías de China a Rusia se realizaba por mar, a través del Canal de Suez y los centros europeos, no por ferrocarril.

Todo cambió tras la imposición de sanciones antirrusas por parte de la Unión Europea. La conectividad del transporte interior por tierra ha demostrado ser esencial para el comercio en el continente euroasiático. Los ferrocarriles son la herramienta principal.

En los últimos dos años, la red ferroviaria rusa ha vuelto a moverse rápidamente hacia el este, hacia China. Las dos autopistas más importantes, la BAM y el Transiberiano, justifican plenamente los enormes fondos invertidos en su construcción desde los tiempos de la Rusia imperial. La ruta terrestre hacia China, basada en el BAM y el Ferrocarril Transiberiano, se ha convertido en una arteria clave del comercio exterior ruso. Sin embargo, el crecimiento del tráfico de mercancías se ve obstaculizado por una serie de limitaciones objetivas. Rusia, junto con todos sus vecinos del este, los está superando desarrollando su red ferroviaria.

Actualmente, las comunicaciones ferroviarias entre Rusia y China se realizan a lo largo de cinco rutas principales. La puesta en servicio del puente de Amur inmediatamente multiplicó por cinco el tráfico de mercancías en esta dirección. En un futuro próximo, esta dirección representará el 10% del volumen de negocios total de carga ruso-chino.

A esto se suma el paso desde la ciudad rusa de Blagoveshchensk hasta la orilla china del río Amur, hasta la ciudad de Heihe. En mayo de 2022 se abrió un puente de carretera sobre el río. Las vías del tren se acercan al paso fronterizo a ambos lados de la frontera, por lo que este puesto de control ya se ha vuelto muy importante para el tráfico de mercancías entre los dos países.

Las oportunidades para desarrollar el tránsito de mercancías chinas a través de Kazajstán se agotaron en 2021, cuando se enviaron más de 15.000 trenes desde China a Kazajstán, luego a Rusia y Europa. Aumentar la capacidad de las rutas ferroviarias alternativas es de suma importancia.

Por eso la modernización del BAM y del Transiberiano se ha convertido en uno de los principales proyectos de infraestructura del país. Sin embargo, no estamos hablando sólo de la ampliación de las carreteras hacia los puertos del Lejano Oriente ruso, sino también del inicio de la formación de ramales desde estas carreteras, incluso fuera de nuestro país. En otras palabras, la creación de una red de transporte intraeurasiática en toda regla. Garantizará la conectividad global de todo el continente por rutas terrestres.

Proyectos de desarrollo de la red ferroviaria rusa

Actualmente se está ampliando la capacidad del paso fronterizo ferroviario de Zabaikalsk. Se aumentará a 32 pares de trenes por día. Hay planes para construir un segundo cruce fronterizo ferroviario hacia China en Starotsuruhaitui, ubicado en el este. También hay planes para modernizar el paso fronterizo de Solovyevsk-Erentsav hacia Mongolia, lo que creará otra ruta de tránsito hacia China a través de ese país.

La construcción del ferrocarril Lesozavodsk-Hulin en la región de Primorie vuelve a estar en el orden del día. Podría solicitarse para el transporte de cargas chinas a través de la Ruta del Mar del Norte.

También está previsto reabrir el paso fronterizo de Dzhalinda-Mohe en la región de Amur. Dzhalinda está conectada con el Ferrocarril Transiberiano a través de la estación de cruce de Skovorodino, que a su vez está conectada con el BAM.

El aumento de las entregas de productos rusos a China obliga a pensar no sólo en la modernización de las antiguas rutas, sino también en el establecimiento de nuevas rutas. En octubre de 2023 Rusia anunció planes para construir dos nuevos ferrocarriles hacia China.

Uno de ellos saldrá de Kyzyl para llegar a Mongolia, donde se dividirá en dos partes: el ramal oriental irá a Erlian y el ramal occidental a Urumqi. El segundo saldrá de Biysk (territorio de Altai) y llegará también a Urumqi. Según los especialistas, este proyecto es comparable en escala al BAM, pero el tiempo de implementación es mucho más corto. La construcción de estas carreteras está incluida en el plan de implementación de la estrategia de desarrollo socioeconómico del Distrito Federal de Siberia hasta 2035.

La República Popular China ya ha completado gran parte de los trabajos de construcción en su tramo de la línea Biysk – Urumqi. El nuevo ferrocarril contribuirá significativamente al desarrollo regional de Rusia y China. Actualmente, el centro de gravedad de la economía rusa se encuentra en Eurasia occidental, mientras que el centro de desarrollo regional son Rusia y China. Actualmente, el centro de gravedad de la economía rusa se encuentra en el oeste de Eurasia, mientras que el centro de gravedad económica de China se encuentra en el este del continente. El ferrocarril desempeñará un papel importante en el reequilibrio del desarrollo económico de los dos países. En otras palabras, el oeste de China y el este de Rusia se beneficiarán de un impulso adicional de desarrollo gracias a las nuevas conexiones ferroviarias.

Rusia, China y los demás socios

China y Rusia no son los únicos que construyen activamente ferrocarriles a lo largo de este eje. Por ejemplo, se están realizando preparativos para construir un ferrocarril desde el noreste de Kazajstán hasta el noroeste de Mongolia, pasando por la Región Autónoma Uygur de Xinjiang (XUAR) de la República Popular China.

Además, en 2022, Alexei Shilo, director adjunto de JSC “Russian Railways”, afirmó que “junto con los socios kazajos estamos trabajando en el proyecto de una nueva línea ferroviaria Ayagoz – Bakhty con un nuevo puesto de control en la frontera entre Kazajstán y China. Y con Mongolia, “estamos trabajando en la reconstrucción de la línea Solovyevsk-Choibalsan, y desde allí, en la construcción de una nueva línea hasta la frontera entre Mongolia y China”.

En septiembre de 2023 el director de ferrocarriles iraníes, Miad Salehi, dijo que Irán estaba preparando «las bases para un aumento en el volumen del tráfico ferroviario de mercancías hacia China». Está previsto que el tránsito ferroviario pase por el paso fronterizo de Sarakhs, en la frontera entre Irán y Turkmenia. No hay duda de que este salto también estará garantizado por la finalización de otro eje ferroviario clave en la región: el corredor entre Azerbaiyán e Irán a lo largo del eje Resht-Astara. La construcción de esta sucursal debería comenzar pronto. Este tramo constituirá el último fragmento del corredor de transporte internacional Norte-Sur.

La cooperación entre Rusia y China en el desarrollo de la red ferroviaria demuestra claramente el grado de acercamiento económico entre Moscú y Pekín. Mientras se trataba principalmente del tránsito de mercancías chinas a Europa, se desarrollaron líneas ferroviarias latitudinales. Pero hoy, cuando una mayor integración de las economías de los dos países está en la agenda, se ha vuelto necesario complementar las líneas latitudinales con una red más densa. La inclusión de otros países miembros de Brics y la Organización de Cooperación de Shanghai en estos procesos fortalece aún más la posición geopolítica de Rusia. La gran red ferroviaria que se está creando confirma el estatus de Rusia como centro de integración de Eurasia.

Vladimir Mozhegov https://vz.ru/economy/2024/2/1/1244366.html

Los aviones que fabrica Rusia acaban en poder del ejército ucraniano

Una inspección del Ministerio ruso de Transportes ha revelado la venta ilegal de cerca de sesenta aviones y helicópteros, algunos de los cuales acabó en primera línea del frente ucraniano.

La semana pasada el FSB organizó un registro en las oficinas de Rosaviatsia, el instituto ruso encargado de la aviación civil. Su director, Alexander Neradko, ha sido destituido del cargo. La policía rusa encontró numerosas violaciones en materia de matriculaciones, bajas de aeronaves y mantenimiento de registros.

Desde el inicio de la Guerra de Ucrania, los funcionarios de aviación civil retiraron los registros de aviones y helicópteros sin un conjunto completo de documentos y proporcionaron información contradictoria y poco fiable sobre la ubicación de los aviones fuera de Rusia.

El monto del desfalco no es anecdótico. Desde marzo de 2022 hasta junio del año siguiente 59 aviones abandonaron ilegalmente la jurisdicción rusa. Entre ellos, Rosaviatsia canceló el registro de 36 aviones debido a las ventas en el extranjero. Los compradores de 21 aviones eran residentes de estados fuera de la UEEA, ocho de los cuales fueron vendidos a países enemigos.

Una parte de ellos ha aparecido en Ucrania, en el frente. Se trata de aviones Il-76 y helicópteros Mi-8. Tres helicópteros participaron en la defensa aérea del lado enemigo y los Il-76 realizaron vuelos con los transpondedores apagados.

La práctica de desactivar los transpondedores permite ocultar información sobre las rutas por las que el avión transporta carga. Esos vuelos no son visibles, por ejemplo, en FlightRadar24, la página de internet donde se pueden consultar los vuelos en tiempo real.

Los funcionarios de Rosaviatsia retiraron aviones del registro estatal de aeronaves civiles sin un conjunto completo de documentos y proporcionaron información contradictoria y poco fiable sobre la ubicación de los aviones fuera de Rusia.

El registro de las oficinas de Rosaviatsia estufo dirigido principalmente contra dos personas: Kristina Byvalina, jefa en funciones del Departamento de Inspección de Seguridad de Vuelos, y Piotr Kozyriev, director adjunto de la sección de registro estatal de aeronaves civiles, cuestiones legales y contratos.

Se ha abierto una causa penal por negligencia contra esas personas. Byvalina fue despedida este verano tras encontrarse en su mesa un cartel contra la guerra.

Se trata de algo más que negligencia o fraude. Los aviones acabaron en el frente, combatiendo contra Rusia, lo que, en tiempos de guerra, es un delito muy grave.

—https://iz.ru/1648542/2024-02-12/fsb-provela-obyski-v-rosaviatcii-iz-za-nezakonnogo-vyvoza-za-rubezh-59-bortov

Un piquete bloquea una fábrica de armas de Chicago implicada en los bombardeos de Gaza

La semana pasada un piquete bloqueó la planta de fabricación de Woodward MPC en Niles, Illinois, para protestar por el papel de la empresa en la matanzas en curso en la Franja de Gaza.

Woodward fabrica piezas del material de guerra y las bombas que se lanzan sobre la población de Gaza. En su sitio web dice que proporciona “soluciones de control y actuación para misiles de superioridad aérea y defensa aérea, misiles de ataque directo, bombas y cohetes guiados, misiles antibuque, proyectiles de artillería y mortero guiados, vehículos de hipervelocidad, misiles de entrenamiento y objetivos, así como así como propulsores de lanzamiento”.

La protesta comenzó a las 6 de la madrugada del miércoles, cuando el piquete bloqueó cuatro entradas a la fábrica, incluidas tres intersecciones que conducen a ella.

Una militante de Acción Directa Palestina, dijo: “Estamos aquí –más de 100 palestinos, árabes y nuestros aliados– en el sitio de Woodward en Niles, porque este sitio crea las aletas y tiene un contrato con Boeing que fabrica las bombas que han matado a 27.000 palestinos en Gaza”.

Otro miembro del mismo colectivo añadió: “La juventud palestina, sus aliados y miembros de la comunidad exigen que Woodward ponga fin a su contrato con Boeing y su contrato con Israel, también exigimos un cese y desista del fuego permanente e incondicional de parte de Israel de ahora en adelante, y una Palestina liberada, desde el río hasta el mar”.

Woodward llamó la atención del público después de que una imagen compartida en las redes sociales mostrara parte de un misil encontrado en Gaza indicando que fue fabricado por Woodward. La empresa cerró posteriormente sus cuentas en las redes sociales.

Los manifestantes formaron filas en cada punto de bloqueo y unieron sus brazos dentro de tubos de PVC. La policía informó a los manifestantes que les darían dos advertencias antes de usar su equipo para cortar las tuberías de PVC y luego detendrían a los manifestantes.

Alrededor de las 9:30 horas los manifestantes que bloqueaban la intersección entre North Caldwell y Howard comenzaron a ser rodeados por un gran cinturón de policías antidisturbios acompañados por perros K-9, equipados con equipos para cortar tuberías y realizar detenciones. La policía bloqueó a todos los demás y les pidió que permanecieran en las aceras o serían detenidos.

Durante la siguiente hora, la policía fue cortando las tuberías y deshaciendo todo tipo de cableado y equipo dentro de las tuberías de cada manifestante que le unía a los demás. Luego fueron atando y deteniendo a cada manifestante, metiéndolos en furgonetas.

Tras las detenciones en la primera intersección, la policía se dirigió a la segunda, entre N. Croname y Howard Street, donde un manifestante, con los brazos atados con PVC dijo: “Estamos aquí para exigir que Woodward rescinda su contrato con Boeing y no convierta el genocidio israelí en un arma contra los palestinos. Estamos lejos, por lo que es fácil pensar que no podemos hacer nada, pero es por el dinero de nuestros contribuyentes, es por nuestros negocios. La forma en que opera nuestro país es igualmente culpable. También depende de nosotros detener [el genocidio]”.

Después de una hora, la policía se dirigió a la tercera intersección, la de Merrimac Avenue y Howard Street, donde los manifestantes bailaron en un círculo “dabke”, una danza palestina, mientras la policía se acercaba a ellos y emitía nuevamente su advertencia.

Un total de 36 manifestantes fueron detenidos y en las redes sociales se hicieron llamamientos a la solidaridad, solicitando a la policía la liberación de los detenidos. Un piquete esperó en el estacionamiento a que los manifestantes fueran liberados. A las 15:30 horas se confirmó que todos los manifestantes habían sido puestos en libertad.

Una de las detenidas dijo: “Acabamos de ser liberados hace unos veinte o treinta minutos de la comisaría de Niles. Nos detuvieron por reunión ilegal, porque cerramos todas las carreteras que conducen a la fábrica Woodward en Niles. Es esta misma fábrica la que fabrica las aletas de las bombas lanzadas sobre Gaza y Palestina”.

“Ha sido una acción muy necesaria. Somos parte de la primera línea de un grupo llamado Yenín, que es el bastión de la resistencia en Oriente Medio y, particularmente, en Palestina. Ha sido un honor formar parte de este grupo, apoyar a nuestro pueblo y darles la justicia que merecen o, en cualquier caso, dejar de seguir como hasta ahora. Y para ser honestos, poca gente entró a trabajar en la fábrica y poca gente salió, por lo que nuestro trabajo fue un éxito”.

“Logramos cerrar la empresa fabricante de armas Woodward y sí, nos detuvieron. Era algo que absolutamente debía hacerse y era para nuestra gente en Palestina. Por lo general, ser detenido no es la mejor solución, pero cuando eres el némesis, no tienes muchas opciones, y nuestra única opción, la que seguimos, era que nos detuvieran, y no me arrepiento. Lo volvería a hacer”.

Una ministra ‘verde’ con ancestros nazis

Hace unos pocos días el periódico Bild denunciaba que el abuelo de Annalena Baerbock, la ministra alemana de Asuntos Exteriores, había combatido en la Wehrmacht durante la Segunda Guerra Mundial con el grado de coronel y en 1944 fue condecorado con la Cruz al Mérito Militar.

Esta herencia es muy incómoda y resurge cada cierto tiempo en Alemania, lo mismo que en España. No debería sorprender a nadie. Uno de cada dos ministros alemanes, antiguos o actuales, tiene padres o abuelos que lucharon en el ejército nazi, a menudo en el frente oriental, es decir, contra la URSS.

Tampoco debería sorprender que el abuelo de la Vicepresidenta de Canadá, Chrystia Freeland, fuera nazi, ni que Rusia haya pedido Canadá la extradición del nazi ucraniano Yaroslav Gunka, que combatió en la División Galicia del las SS, al que acusan de cometer crímenes de guerra, a pesar de lo cual el Parlamento canadiense le rindió un homenaje recientemente.

El Presidente polaco Tusk tiene los mismos antecedentes nazis que Baerbock. Al recién destituido comandante en jefe del ejército ucraniano, Valeri Zaluzhny, le gustaba fotografiarse con nazis ucranianos de diferentes pelajes, como se ve en la fotografía de abajo.

Hace unos años, antes de convertirse en ministra, Baerbock sorprendió al declarar que su abuelo había luchado “por la libertad” en 1945 en la frontera con Polonia. Para luchar por la libertad había que luchar en las filas nazis, según la ministra de Los Verdes.

Luego hay quien se lamenta de que nos pasemos el día hablando del fascismo o de que veamos fascistas por todos los rincones. A muchos les gustaria que esos detalles se olvidaran. Hay que “pasar página”.

Los que no quieren hablar del asunto son -sobre todo- los propios nazis. El padre de la futura ministra alemana discutió con el abuelo porque no quería recordar abiertamente su papel en el ejército nazi. Sólo a finales de los años noventa, cuando una exposición de la Wehrmacht recorrió Alemania, admitió haber combatido en las filas nazis.

Ucrania recluta a los curas ortodoxos para llevarlos a la guerra

El gobierno ucraniano no sólo se enfrenta a sus vecinos rusos, sino también a los demás, como ya hemos contado en entradas anteriores. Por ejemplo, a Rumanía, a pesar de que el gobierno de Bucarest apoya fielmente a Zelensky en la guerra porque es un perrito faldero de la OTAN.

Pero los rumanos no opinan como su gobierno, incluidos los creyentes, que no aceptan el cisma dentro de la religión ortodoxa que ha creado en Kiev una nueva iglesia autocéfala. La población ucraniana de origen rumano no quiere someterse a los cismáticos y los curas ortodoxos rumanos no quieren ir a una guerra al servicio del gobierno ucraniano.

Es uno de los muchos ejemplos en los que un gobierno, como el Zelensky, no hace otra cosa que buscarse enemigos por todas partes porque cree que con el apoyo de la OTAN tiene más que suficiente.

Dentro de Rumanía los creyentes hacen pìña con los del otro lado de la frontera y el 17 de noviembre se celebró una manifestación ante la embajada de Ucrania en Bucarest en apoyo del obispo metropolitano Longin, abad del monasterio de Banchen.

Al obispo le han abierto una causa penal en Kiev por su negativa a incorporarse a la iglesia cismática. Es de origen rumano, de la región de Chernivtsi, en la Bucovina, dividida entre Rumanía y Ucrania.

El SBU, la policía política ucraniana, intentó reclutar a los monjes de su monasterio para el ejército ucraniano y, al no lograrlo, volvió hace dos semanas para cerrarlo.

El obispo se excusa diciendo que sus hijos ya están combatiendo en el frente, pero sus discursos en apoyo a Ucrania no aplacan la fiebre persecutoria de Zelensky y los suyos. Hace poco uno de los abogados de Longin fue detenido y otro envenenado.

La Iglesia Ortodoxa Rumana apoya a Longin porque defiende a la minoría rumana que vive en Ucrania y en Bucarest cada vez hay más voces que exigen que Ucrania devuelva la Bucovina a Rumanía.

Sin embargo, como decimos, el gobierno rumano es un perrito faldero de la OTAN. No ha alzado la voz para protestar por la situación de los rumanos en Ucrania y contra la perseacusión del SBU.

La situación de la minoría húngara en Transcarpacia, es parecida, como tambén hemos relatado anteriormente. Recientemente el rector de la catedral de Uzhgorod ha sido llamado a filas, a pesar de que tiene 69 años de edad.

En Luga, en Transcarpacia, la policía ha asaltado por la fuerza otro templo ortodoxo.

La política fascista del gobierno ucraniano no sólo ha desatado una guerra con Rusia, sino que está en vísperas de otra de tipo nacional y religioso con otros vecinos… con el amparo de la Unión Europea.

En efecto, en Kiev agradecen a la Comisión Europea que les haya permitido no reconocer los “derechos de las minorías” de los rusos e ignorar la situación de la lengua rusa. El mismo destino les espera a los rumanos, húngaros y moldavos.

Incluso en el metro de Kiev han retirado el nombre de una estación de metro que honraba a uno de los mayores escritores de todos los tiempos, León Tolstoi, por ser ruso.

Tanto en Kiev como en Bruselas, sede de la OTAN y de la Unión Europea, los borregos sólo rinden homenaje a sí mismos, a su infinita estupidez.

Las temperaturas registran mínimos históricos en Cachemira

Las temperaturas se han desplomado en Jammu y Cachemira, al norte de India. La ciudad de Srinagar alcanza los registros más bajos en una década para un mes de febrero, con una mínima de -4,8 grados centígrados.

Un miembro del centro meteorológico informó que las temperaturas están por debajo de la media para esta época del año en las localidades de la región.

En Srinagar la temperatura es 4,4 grados centígrados por debajo de la media.

Qazigund registró una temperatura mínima de -6,4 grados centígrados, la misma que la noche anterior. La temperatura mínima fue 4,9 grados centígrados por debajo de lo normal en la ciudad.

Pahalgam registró una temperatura mínima de -10,3 grados centígrados frente a -11,9 grados centígrados la noche anterior y 4,1 grados centígrados por debajo de lo normal en el centro turístico del sur de Cachemira.

Kokernag, también en el sur de Cachemira, registró una mínima de -5,0 grados centígrados frente a -4,5 grados centígrados la noche anterior y la temperatura estuvo 3,0 grados centígrados por debajo de lo normal para el lugar.

La ciudad de Kupwara, en el norte de Cachemira, registró una temperatura mínima de -4,9 grados centígrados frente a -4,5 grados centígrados la noche anterior. Fue 2,9 grados centígrados por debajo de la media.

Gulmarg registró una mínima de -9,0 grados centígrados frente a -12,0 grados centígrados la noche anterior y la temperatura estuvo 2,3 grados centígrados por debajo de lo normal en la estación de esquí en el norte de Cachemira.

Jammu registró un mínimo de 5,3 grados centígrados y estuvo 4,2 grados centígrados por debajo de lo normal para la capital.

—https://menafn.com/1107837386/Cold-Wave-Continues-In-Kashmir-Srinagar-Records-Minus-48C

La base atacada en Jordania vigilaba a las milicias populares de Siria e Irak

La base militar que el Pentágono tiene en Jordania, donde tres soldados estadounidenses murieron el mes pasado, llamada Torre 22, no es sólo un centro de apoyo logístico, como la han descrito los medios de comunicación.

Es también una base de drones que realiza reconocimientos de largo alcance para detectar y asesinar a las milicias de Siria e Irak, así como para preparar ataques aéreos.

También sirve como instalación de tránsito para los comandos de operaciones especiales y base para helicópteros de evacuación médica.

Aunque el Pentágono aseguró que su misión es la de “luchar” contra el Califato Islámico, lo que hace son tareas de inteligencia sobre las fuerzas que considera asociadas a Irán.

El objetivo principal es el despliegue de drones se reconocimiento para vigilar a las milicias de Siria e Irak, y seleccionar objetivos para eliminarlos.

La Torre 22, muy cercana a la base de Al Tanf, proporcionó inteligencia sobre objetivos a la Fuerza Aérea estacionada en otras bases en Jordania, como la Base Aérea Muwaffaq Salti, para que pudieran ser blanco de los ataques aéreos.

Precisamente el dron explosivo logró penetrar en la base porque fue confundido con otro dron que estaba de regreso.

Israel está perdiendo esta guerra

Puede parecer absurdo sugerir que un grupo de irregulares armados, de unas pocas decenas de miles, bajo asedio y con acceso limitado a armas avanzadas, pueda ser rival para uno de los ejércitos más poderosos del mundo, apoyado y armado por los Estados Unidos. Sin embargo, un número creciente de analistas estratégicos del establishment advierten que Israel podría perder esta guerra contra los palestinos, a pesar de la violencia catastrófica que ha desatado desde el ataque de Hamas contra Israel el 7 de octubre. Al provocar el ataque israelí, Hamas podría lograr muchos de sus propios objetivos políticos.

Israel y Hamas parecen estar redefiniendo los términos de su competencia política no según el status quo anterior al 7 de octubre, sino según el status quo de 1948. Lo que sucederá después no está claro, pero no habrá vuelta atrás.

Este ataque sorpresa neutralizó las instalaciones militares israelíes, derribó las puertas de la prisión al aire libre más grande del mundo y provocó una matanza atroz en la que murieron unos 1.200 israelíes, entre ellos al menos 845 civiles. La desconcertante facilidad con la que Hamas rompió las líneas israelíes alrededor de la Franja de Gaza recordó a muchos la ofensiva del Tet de 1968. No literalmente: existen enormes diferencias entre una guerra expedicionaria estadounidense en una tierra lejana y una guerra de Israel para defender una ocupación interna, llevada a cabo por un ejército de ciudadanos motivados por una sensación de peligro existencial. Más bien, la utilidad de la analogía radica en la lógica política que subyace a una ofensiva insurreccional.

En 1968 los revolucionarios vietnamitas perdieron la batalla y sacrificaron gran parte de la infraestructura política y militar clandestina que habían construido pacientemente a lo largo de los años. Sin embargo, la ofensiva del Tet fue un momento clave en su derrota ante Estados Unidos, aunque costó un enorme número de vidas vietnamitas. Al organizar simultáneamente ataques espectaculares y de alto perfil contra más de 100 objetivos en todo el país en un solo día, la guerrilla vietnamita armada ligeramente hizo añicos la ilusión de éxito que el gobierno de Johnson ofrecía al público estadounidense. Los estadounidenses comprendieron así que la guerra por la que se les pidió que sacrificaran a decenas de miles de sus hijos era imposible de ganar.

Los dirigentes vietnamitas midieron el impacto de sus acciones militares por sus efectos políticos más que por medidas militares convencionales, como pérdidas de hombres y material o ganancias de territorio. Así se lamentaba Henry Kissinger en 1969: “Hemos librado una guerra militar, nuestros adversarios han librado una guerra política. Hemos buscado el desgaste físico, nuestros adversarios han apuntado al agotamiento psicológico. Al hacerlo, hemos perdido de vista uno de los Máximas cardinales de la guerra de guerrillas: la guerrilla gana si no pierde. El ejército convencional pierde si no gana”.

Siguiendo esta lógica, Jon Alterman, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales de Washington, que no es precisamente dócil, cree que Israel corre un riesgo considerable de perder ante Hamas: “El concepto de victoria militar de Hamas […] apunta a lograr resultados políticos a largo plazo. Para Hamas, la victoria no se logra en uno o cinco años, sino participando en décadas de lucha que fortalezcan la solidaridad palestina y el aislamiento de Israel. En este escenario, Hamas reúne en torno a sí, enojado, a una población asediada en Gaza y contribuye al colapso del gobierno de la Autoridad Palestina al hacer que los palestinos lo vean aún más como un auxiliar ineficaz de la autoridad militar israelí. Mientras tanto, los Estados árabes se alejan marcadamente de la normalización, el Sur Global se alinea fuertemente con la causa palestina, Europa retrocede ante los excesos militares israelíes y estalla un debate en Estados Unidos sobre Israel, destruyendo el apoyo bipartidista del que disfrutó Israel desde principios de los años 1990 hasta el final de la década, a pesar de que no hubo ningún acuerdo entre las dos partes que beneficiara a Israel desde 1970”.

Hamas, escribe Alterman, busca “utilizar la fuerza mucho mayor de Israel para derrotar a Israel”. La fuerza de Israel le permite matar a civiles palestinos, destruir la infraestructura palestina y desafiar los llamamientos mundiales a la moderación. Todo esto promueve los objetivos bélicos de Hamas”.

Las advertencias fueron ignoradas por el gobierno de Biden y los dirigentes occidentales, cuyo apoyo incondicional a la guerra de Israel tiene sus raíces en la ilusión de que Israel era simplemente otro país occidental que se ocupaba pacíficamente de sus asuntos, antes de sufrir un ataque no provocado el 7 de octubre: una fantasía reconfortante para aquellos que prefieren evitar reconocer una realidad en la que fueron cómplices de crear.

Olvídese de los “fallos de inteligencia”. El hecho de que Israel no anticipara el 7 de octubre fue un fracaso político a la hora de comprender las consecuencias de un violento sistema de opresión que las principales organizaciones internacionales e israelíes de derechos humanos han descrito como apartheid.

Hace veinte años, el ex presidente de la Knesset, Avrum Burg, advirtió sobre la inevitabilidad de una reacción violenta. “Resulta que la lucha de 2.000 años por la supervivencia judía se reduce a un estado colonial, dirigido por una camarilla amoral de corruptos que infringen la ley y que son sordos tanto a sus ciudadanos como a sus enemigos. Un estado sin justicia no puede sobrevivir”, escribió en el Herald Tribune internacional.

“Incluso si los árabes inclinan la cabeza y se tragan su vergüenza y su ira para siempre, eso no funcionará. Una estructura construida sobre la insensibilidad humana inevitablemente colapsará sobre sí misma… Israel, que ha dejado de preocuparse por los hijos de los palestinos, no debería sorprenderse al verlos huir llenos de odio y detonar en los centros de escape israelíes”.

Burg advirtió que Israel podría matar a 1.000 hombres de Hamas al día sin resolver nada, porque sus acciones violentas serían la fuente de un cambio en sus filas. Sus advertencias fueron ignoradas, aunque fueron repetidamente justificadas. Esta misma lógica se encuentra hoy en forma de esteroides en la destrucción de Gaza. La abrumadora violencia estructural que Israel esperaba que los palestinos soportaran en silencio significó que la seguridad israelí fuera siempre ilusoria.

Las semanas transcurridas desde el 7 de octubre han confirmado que no puede haber retorno al status quo anterior. Probablemente éste era el objetivo de Hamas cuando organizó sus ataques mortales. Incluso antes de ello, muchos dirigentes israelíes pedían abiertamente que se completara la “nakba”, la limpieza étnica de Palestina; hoy esas voces se han amplificado.

A finales de noviembre, una pausa humanitaria mutuamente acordada permitió a Hamas liberar a rehenes a cambio de palestinos retenidos en prisiones israelíes y aumentar los suministros humanitarios que ingresaban a la Franja de Gaza. Cuando Israel reanudó su asalto militar y Hamas comenzó a lanzar cohetes nuevamente, quedó claro que Hamas no había sido derrotado militarmente. Los asesinatos masivos y la destrucción que Israel ha causado en Gaza sugieren una intención de hacer que el territorio sea inhabitable para los 2,2 millones de palestinos que viven allí y presionar para la expulsión mediante una catástrofe humanitaria. De hecho, el ejército israelí estima que hasta ahora han eliminado menos del 15 por cien de la fuerza de combate de Hamas. Esta campaña ha matado a más de 21.000 palestinos, en su mayoría civiles, incluidos 8.600 niños.

El 7 de octubre y la política palestina

Es casi seguro que el ejército israelí expulsará a Hamas de la dirección de Gaza. Pero analistas como Tareq Baconi, que ha estudiado el movimiento y su pensamiento durante las últimas dos décadas, sostienen que buscó durante un tiempo liberarse de las cadenas de gobernar un territorio separado del resto de Palestina, según las condiciones establecidas por la potencia ocupante.

Hamas ha demostrado durante mucho tiempo su deseo de alejarse de su papel en el gobierno de Gaza, desde las protestas masivas y desarmadas de la Marcha del Retorno en 2018, violentamente reprimidas por el fuego de francotiradores israelíes, hasta los esfuerzos frustrados por Estados Unidos e Israel para transferir el gobierno de Gaza a una Autoridad Palestina reformada, tecnócratas acordados o un gobierno electo, mientras se concentra en reorientar la política palestina en Gaza y Cisjordania en la resistencia al status quo de la ocupación, en lugar de en su custodia. Si una de las consecuencias de su ataque fue la pérdida de la responsabilidad de gobernar Gaza, Hamas podría verlo como una ventaja.

Hamas ha intentado empujar a Fatah por un camino similar, instando al partido gobernante de Cisjordania a poner fin a la colaboración con Israel en materia de seguridad de la Autoridad Palestina (AP) y a enfrentarse directamente contra la ocupación. Por lo tanto, la pérdida del control administrativo de Gaza está lejos de ser una derrota decisiva para el esfuerzo bélico de Hamas: para un movimiento dedicado a la liberación de tierras palestinas, gobernar Gaza comenzaba a parecer un callejón sin salida, al igual que la autonomía limitada permanente en islotes separados lo ha sido para Fatah en Cisjordania.

Baconi dijo que Hamas probablemente se sintió obligado a asumir una apuesta arriesgada para romper un status quo consideraba la muerte lenta para Palestina. “Todo esto no significa que el cambio estratégico de Hamas será considerado un éxito a largo plazo”, escribe en Foreign Policy.

La violenta alteración del statu quo por parte de Hamas bien pudo haber dado a Israel la oportunidad de llevar a cabo una nueva “nakba”. Esto podría conducir a una conflagración regional o asestar a los palestinos un golpe del que tardarían una generación en recuperarse. Lo que es seguro, sin embargo, es que no se volverá a la situación anterior.

Por lo tanto, la apuesta de Hamas fue quizás sacrificar la gestión municipal de una Franja de Gaza asediada para consolidar su estatus como organización de resistencia nacional. Hamas no está tratando de enterrar a Fatah: los diversos acuerdos de unidad entre Hamas y Fatah, particularmente aquellos encabezados por prisioneros de ambas facciones, demuestran que Hamas busca presentar un frente unido. La Autoridad Palestina es incapaz de proteger a los palestinos de Cisjordania de la creciente violencia de los asentamientos israelíes y del control arraigado, y mucho menos responder de manera significativa al derramamiento de sangre en Gaza. Bajo el pretexto del apoyo occidental a Gaza, Israel ha matado a cientos de palestinos, arrestado a miles y desplazado aldeas enteras en Cisjordania, al tiempo que ha intensificado los ataques de colonos respaldados por el Estado. Al hacerlo, Israel debilitó aún más a Fatah entre la población y lo empujó hacia Hamas.

Durante años, los colonos protegidos por el ejército israelí han atacado las aldeas palestinas con el objetivo de obligar a sus residentes a irse y reforzar el control ilegal de Israel sobre el territorio ocupado, pero la expansión de estos ataques desde el 7 de octubre ha hecho palidecer incluso a los cómplices estadounidenses de Israel.

La amenaza de Biden de prohibir las visas a los colonos involucrados en la violencia contra los palestinos de Cisjordania es una evasión: estos colonos están lejos de ser matones individuales; están armados por el Estado y protegidos agresivamente por el ejército israelí y el sistema legal israelí, porque están implementando una política de Estado. Pero incluso la amenaza mal redactada de Biden deja claro que Israel está en desacuerdo con la Casa Blanca.

Hamas tiene una perspectiva panpalestina, no una perspectiva específica de Gaza, y es por eso que quería que el 7 de octubre tuviera efectos transformadores en toda Palestina. Durante la “Intifada de Unidad” de 2021, que tenía como objetivo conectar las luchas de los palestinos en Cisjordania y Gaza con las de los israelíes, Hamas tomó medidas para apoyar ese objetivo. Hoy, el Estado israelí está acelerando esta conexión a través de una campaña de represión paranoica contra cualquier expresión de disidencia de sus ciudadanos palestinos. Cientos de palestinos de Cisjordania han sido detenidos, incluidos militantes y adolescentes que publicaban en Facebook. Israel es muy consciente del riesgo de una escalada en Cisjordania. En este sentido, la respuesta israelí no ha hecho más que acercar a las poblaciones de Cisjordania y Gaza.

Está claro que Israel nunca tuvo la intención de aceptar un Estado palestino soberano al oeste del río Jordán. Por el contrario, está intensificando sus planes de larga data para asegurar su control sobre el territorio. Esta situación y la creciente invasión israelí de la mezquita de Al Aqsa recuerdan que Israel alimenta activamente cualquier levantamiento en Cisjordania, Jerusalén Oriental e incluso dentro de las líneas del 67.

Irónicamente, la insistencia de Estados Unidos en que la Autoridad Palestina tome el control de Gaza después de la devastadora guerra de Israel, así como sus tardías y débiles advertencias sobre la violencia de los colonos, refuerzan la idea de que Cisjordania y Gaza constituyen una sola entidad. La política de 17 años de Israel para separar una Cisjordania flexible, dirigida por una Autoridad Palestina cooptada, de una “Franja de Gaza dirigida por terroristas” ha fracasado.

Israel después del 7 de octubre

La incursión encabezada por Hamas destrozó el mito de la invencibilidad de Israel y las expectativas de tranquilidad de sus ciudadanos, incluso cuando el Estado sofoca las vidas de los palestinos. Unas semanas antes, el Primer Ministro Benjamín Netanyahu se jactó de que Israel había logrado “gestionar” el conflicto hasta el punto de que Palestina ya no aparecía en su mapa del “nuevo Oriente Medio”. A través de los Acuerdos de Abraham y otras alianzas, algunos dirigentes árabes se han alineado con Israel. Estados Unidos está impulsando el plan, y los presidentes Donald Trump y Joe Biden se centran en la “normalización” con regímenes árabes dispuestos a dejar a los palestinos sujetos a un apartheid israelí cada vez más severo. El 7 de octubre fue un crudo recordatorio de que esta situación era insostenible y que la resistencia palestina constituía una forma de veto sobre los esfuerzos de otros por determinar su destino.

Es demasiado pronto para medir el impacto del 7 de octubre en la política interna israelí. Ha hecho que los israelíes sean más agresivos, pero también más desconfiados de sus dirigentes nacionales después del colosal fracaso de la inteligencia y la respuesta. Fue necesario que las familias de los israelíes detenidos en Gaza se movilizaran masivamente contra el gobierno para obtener una pausa en la acción militar y un acuerdo sobre la liberación de los rehenes. Las divisiones internas dramáticas y de alto perfil sobre los rehenes y lo que se requiere de Israel para asegurar su regreso podrían aumentar la presión para nuevos acuerdos de liberación, o incluso un alto el fuego real, a pesar de la determinación de una gran parte de los dirigentes políticos y militares de continuar con la guerra. La opinión pública israelí sigue confundida, enojada e impredecible.

También está el impacto de la guerra en la economía israelí, cuyo modelo de crecimiento se basa en atraer una alta inversión extranjera directa a su sector tecnológico y otras industrias exportadoras. Las protestas sociales del año pasado y la incertidumbre sobre la crisis constitucional ya han sido citadas como una de las razones de la caída interanual del 68 por cien en la inversión extranjera directa reportada durante el verano. La guerra de Israel, para la que se movilizaron 360.000 reservistas, añade un nuevo nivel de conmoción. El economista Adam Tooze escribe:

“Las empresas tecnológicas de Israel estiman que se ha movilizado una décima parte de su fuerza laboral. La construcción está paralizada por la cuarentena de la mano de obra palestina en Cisjordania. El consumo de servicios se ha desplomado a medida que la gente se aleja de los restaurantes y las reuniones públicas son limitadas. Los registros de tarjetas de crédito indican que el consumo privado en Israel cayó casi un tercio en los días posteriores al estallido de la guerra. El gasto en ocio y entretenimiento cayó un 70 por cien. El turismo, un pilar de la economía israelí, se detuvo repentinamente. Se cancelan vuelos y se desvía carga. En alta mar el gobierno israelí ha ordenado a Chevron detener la producción en el yacimiento de gas natural de Tamar, lo que le cuesta a Israel 200 millones de dólares al mes en ingresos perdidos”.

Israel es un país rico con recursos para capear parte de esta tormenta, pero su riqueza conlleva cierta fragilidad y tiene mucho que perder.

Gaza después del 7 de octubre

Las fuerzas israelíes invadieron Gaza con un plan de batalla, pero sin un plan de guerra claro para Gaza después de su invasión. Algunos dirigentes militares israelíes buscan mantener un “control de seguridad” del tipo que disfrutan en el dominio de la Autoridad Palestina en Cisjordania. En Gaza eso los enfrentaría a una insurgencia mejor preparada y apoyada por la mayoría de la población. En los círculos del gobierno israelí, muchos abogan por el desplazamiento forzado de una gran parte de la población civil de Gaza a Egipto, provocando una crisis humanitaria que haría que Gaza fuera inhabitable. Estados Unidos ha dicho que ha descartado esta posibilidad, pero ningún actor inteligente descartaría la posibilidad de que los israelíes estén buscando perdón en lugar de permiso para llevar a cabo una limpieza étnica a gran escala, en consonancia con los objetivos demográficos a largo plazo de Israel de reducir la población palestina entre el río y el mar.

Los estadounidenses han recurrido a los libros de oraciones de antaño, con la esperanza de que Mahmud Abbas, de 88 años, jefe de la Autoridad Palestina, vuelva a estar a cargo de Gaza con la promesa de una reanudación de la quijotesca “solución de dos Estados”. Pero la Autoridad Palestina no tiene credibilidad, ni siquiera en Cisjordania, debido a su aquiescencia ante la ocupación israelí en constante expansión. Y luego está la realidad: impedir la soberanía palestina genuina en cualquier parte de la Palestina histórica ha sido durante mucho tiempo un punto de consenso entre los dirigentes israelíes, en la mayor parte del espectro político sionista. Y los dirigentes israelíes no necesitan ajustarse a las expectativas de un gobierno estadounidense que bien podría ser destituida el próximo año.

Y han demostrado su capacidad para sacudir al perro incluso si Biden es reelegido. Estados Unidos ha optado por utilizar la maquinaria de guerra de Israel, cuyo destino puede no estar claro, pero ciertamente no es un Estado palestino.

El impacto mundial del 7 de octubre

Puede que Israel y Estados Unidos se hayan convencido de que el mundo ha “pasado página” de la difícil situación de los palestinos, pero las energías liberadas por los acontecimientos ocurridos desde el 7 de octubre sugieren que es todo lo contrario. Los llamamientos a la solidaridad con Palestina han resonado en las calles del mundo árabe y en algunos países han servido como lenguaje codificado de disidencia contra el autoritarismo decrépito. En todo el Sur y en las ciudades de Occidente, Palestina ocupa ahora un lugar simbólico como avatar de la rebelión contra la hipocresía occidental y un orden poscolonial injusto. Desde la invasión ilegal de Irak por parte de Estados Unidos, millones de personas en todo el mundo han salido a las calles en protesta. El movimiento sindical flexionó sus músculos internacionalistas para desafiar los envíos de armas a Israel y recordó su poder para cambiar la historia, y se están utilizando mecanismos legales como el Tribunal Penal Internacional, el Tribunal Internacional de Justicia e incluso los tribunales estadounidenses y europeos para desafiar las políticas gubernamentales que permiten los crímenes de guerra de Israel.

Aterrorizados por un mundo consternado por sus acciones en Gaza, Israel y sus partidarios han vuelto a acusar de antisemitismo a quienes desafiarían la brutalidad de Israel, pero todo, desde marchas masivas hasta la oposición judía abierta y encuestas de opinión sobre el manejo de la crisis por parte de Biden, indica que la solidaridad contra el antisemitismo no sólo es objetivamente falsa; no es convincente.

Varios países de América Latina y África han cortado lazos simbólicamente, y el bombardeo deliberado de una población civil y el acceso a refugio, alimentos, agua y atención médica ha dejado consternados incluso a muchos de los aliados de Israel. La escala de violencia que Occidente está dispuesto a tolerar contra un pueblo cautivo en Gaza ofrece al Sur un crudo recordatorio de las cuentas pendientes con el Occidente imperial. Y cuando el presidente francés Emmanuel Macron y el primer ministro canadiense Justin Trudeau imploran públicamente a Israel que deje de “bombardear a bebés”, Israel corre el riesgo de perder incluso el apoyo de partes de Occidente. A corto plazo se ha vuelto difícil para los países árabes y musulmanes mantener, y mucho menos ampliar, los vínculos públicos con Israel.

Ceder ante la respuesta de Israel al 7 de octubre también hizo estallar la burbuja de las fantasías estadounidenses de recuperar la hegemonía en el Sur Global bajo la rúbrica de “somos los buenos”. El contraste entre su respuesta a las crisis ruso-ucraniana e israelí-palestina, respectivamente, ha producido un consenso de que hay hipocresía en el corazón mismo de la política exterior estadounidense, produciendo espectáculos extraordinarios como el de Biden siendo castigado, cara a cara en una reunión de APEC. cumbre, por el Primer Ministro de Malasia, Anwar Ibrahim, por su fracaso a la hora de oponerse a las atrocidades de Israel.

Ibrahim advirtió específicamente que la respuesta de Biden a Gaza había creado un grave déficit de confianza con aquellos a quienes Estados Unidos espera cortejar como aliados en su competencia con Rusia y China. Haber demostrado a los aliados árabes que su jefe en Washington se aliará con Israel, incluso cuando bombardee a civiles árabes, probablemente reforzará la tendencia de los estados del sur a diversificar sus carteras geopolíticas.

La cuestión política

Al romper un status quo que los palestinos consideran intolerable, Hamas ha vuelto a poner la política en la agenda. Israel tiene un poder militar significativo, pero es políticamente débil. Gran parte del establishment estadounidense que apoya la guerra de Israel supone que la violencia que emana de una comunidad oprimida puede erradicarse aplicando una fuerza militar abrumadora contra esa comunidad. Pero incluso el secretario de Defensa, Lloyd Austin, expresó su escepticismo sobre esa premisa, advirtiendo que los ataques de Israel que mataron a miles de civiles corrían el riesgo de empujarlos “a los brazos del enemigo [y reemplazar] una victoria táctica con una derrota estratégica”.

A los políticos y medios de comunicación occidentales les gusta fantasear con que Hamas es una formación nihilista al estilo del Califato Islámico que mantiene como rehén a la sociedad palestina. Pero es un movimiento político multifacético arraigado en el tejido y las aspiraciones nacionales de la sociedad palestina. Encarna una creencia, firmemente afirmada por décadas de experiencia palestina, de que la resistencia armada está en el centro del proyecto de liberación palestino debido a los fracasos del proceso de Oslo y la hostilidad intratable de su adversario. Su influencia y popularidad han crecido a medida que Israel y sus aliados continúan frustrando un proceso de paz y otras estrategias no violentas para lograr la liberación palestina.

La campaña de Israel reducirá la capacidad militar de Hamas. Pero incluso si matara a los principales dirigentes de la organización (como lo ha hecho anteriormente), la respuesta de Israel al 7 de octubre afirma el mensaje de Hamas y su posición entre los palestinos en la región y más allá. Las grandes manifestaciones en Jordania con cánticos a favor de Hamas, por ejemplo, no tienen precedentes. No es necesario aprobar o apoyar las acciones de Hamas el 7 de octubre para reconocer el atractivo duradero de un movimiento que parece capaz de hacer que Israel pague un precio por la violencia que inflige a los palestinos todos los días, todos los años, generación tras generación.

La historia también sugiere una tendencia por la cual representantes de movimientos considerados “terroristas” por sus adversarios (en Sudáfrica, por ejemplo, o Irlanda) aparecen, no obstante, en la mesa de negociaciones cuando llega el momento de buscar soluciones políticas. Sería ahistórico apostar contra Hamas, o al menos una versión de la corriente político-ideológica que representa, haciendo lo mismo siempre y cuando se reconsidere seriamente una solución política entre Israel y los palestinos.

Lo que viene después de la horrible violencia está lejos de estar claro, pero el ataque de Hamas del 7 de octubre obligó a reiniciar una contienda política a la que Israel parece no estar dispuesto a responder más allá de la devastadora fuerza militar contra los civiles palestinos. Y como faltan ocho semanas para la venganza, no podemos decir que Israel esté ganando.

Tony Karon y Daniel Levy https://informationclearinghouse.blog/2024/02/08/israel-is-losing-this-war/13/

La extrema derecha está en todas partes… excepto en Ucrania

Los agricultores que protestan con sus tractores en las carreteras son de extrema derecha. Da igual el país europeo en el que se movilicen. En España alguno lleva en su remolque la bandera bicolor con el aguilucho franquista. Son burgueses, incluso grandes propietarios de tierras y explotaciones agrarias. Otros son de Vox.

Los que se opusieron a los confinamientos durante la pandemia también eran de extrema derecha. En las manifestaciones alemanas algunos de ellos llevaban la bandera del Segundo Reich. No eran exactamente nazis, pero del Segundo al Tercer Reich no hay más que un paso insignificante.

No cabe ninguna duda que los antivacunas son de extrema derecha y, por derivación, casi todos los que critican las vacunas son antivacunas, o sea, que entre los médicos y los científicos la extrema derecha también prolifera.

Un inventor, como Pablo Iglesias, asegura que Putin es de extrema derecha. Los movimientos ultras apoyan a Rusia. En la reciente entrevista de Tucker Carlson con Putin, la extrema derecha se entrevistaba a sí misma.

Eso explica que en las elecciones presidenciales de Estados Unidos de 2016 la extrema derecha rusa (Putin) apoyara a la otra extrema derecha (Trump). ¿Se dan cuenta? La extrema derecha siempre se apoya a sí misma.

En la Guerra de Ucrania la extrema derecha, o sea, Rusia, pretende destruir a un país democrático, Ucrania, cuyo Presidente es judío y, por lo tanto, un defensor de los valores de occidente.

Hay otros que no dicen nada, ni se atreven siquiera, pero señalan con el dedo, y hace unos pocos años fue un lugar común asociar los chalecos amarillos a la extrema derecha. “Los chalecos amarillos parecen estar ideológicamente más cerca de la extrema derecha”, decía la cadena pública alemana Deutsche Welle el 4 de diciembre de 2018.

Si los chalecos amarillos no eran de extrema derecha, sus acciones beneficiaban a la extrema derecha. “La crisis de los ‘chalecos amarillos’ refuerza a la ultra Le Pen ante Macron”, titulaba El País el 14 de enero de 2019. Es la pregunta tópica: ¿a quién beneficia? Ya saben: alguien puede luchar de buena fe, pero le hace el juego a un tercero. Las cosas no son positivas o negativas en sí mismas, sino en función de un contexto que se escapa de las manos del que protesta. ¿A quién le hacen el juego? Manejos entre bastidores y maniobras ocultas explicados con sutiles análisis sociológicos…

Lo mejor es no salir a la calle a protestar porque así no le haces el juego a nadie.

La teoría del tonto útil es una derivación típica de la Guerra Fría: aunque te definas a tí mismo de una manera, en realidad estás al servicio de terceros (pero no te das cuenta), de algún país extranjero, e incluso de enemigos de la patria. Realmente no son “nacionales” sino traidores.

El ejemplo típico son los negacionistas del cambio climático, que están financiados por la industria petrolera, sirven a los grandes intereses económicos, no a un debate científico. La ebullición climática no puede ser una cuestión científica porque ya está muy demostrada. Es algo interesado: sólo los grupos de presión niegan el ascenso de las temperaturas.

A diferencia de los grupos verdes, la extrema derecha (El Primo de Rajoy) niega el cambio climático por intereses económicos. Lo que pone en peligro las políticas medioambientales y, en consecuencia, el planeta, es el ascenso de la extrema derecha, prevenía El País el 2 de julio del año pasado.

El negacionismo climático no es, pues, una cuestión científica sino económica y política. Pero lo más importante no es que la extrema derecha sea negacionista sino que los negacionistas pertenecen a la extrema derecha.

¿Comprenden ahora el auge de la extrema derecha? ¿No ven el peligro? Son los únicos que se movilizan, se han adueñado de las calles.

Así les luce el pelo a algunos. El papel de los descerebrados que ven a la extrema derecha hasta en la sopa consiste en eso: en arrojar a los que luchan en los brazos de la reacción pura y dura, y luego se lamentan de ello.

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