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Día: 15 de febrero de 2024 (página 1 de 1)

El terrorismo se ha multiplicado por 100.000 en África desde el inicio de la guerra contra el terrorismo

El terrorismo en África hoy es mucho peor que cuando el ejército estadounidense desató la “lucha contra el terrorismo”, según un informe del Centro África de Estudios Estratégicos, un centro de investigación del Pentágono (*). Las muertes por terrorismo se han multiplicado por más de 100.000 en poco más de veinte años.

El Departamento de Estado documentó sólo nueve ataques terroristas en África en 2002 y 2003, en los que murieron 23 personas. En ese momento, Estados Unidos iniciaba un despliegue militar de dos décadas en el que ha invertido miles de millones de dólares, ha entrenado a miles de militares africanos, establecido docenas de puestos de avanzada, enviado sus propios comandos a una amplia gama de misiones, lanzado ataques con aviones no tripulados e incluso participado en combates terrestres.

El año pasado el número de víctimas de la violencia militante islamista en África aumentó un 20 por cien, de 19.412 en 2022 a 23.322, alcanzando “un nivel récord de violencia mortal”, según el Centro África. Esto representa casi el doble de las muertes desde 2021 y un aumento superior al 100.000 por cien en veinte años.

Durante estas dos décadas los esfuerzos “antiterroristas” de Estados Unidos en África se han centrado en dos frentes principales: Somalia y el Sahel de África occidental. Cada uno de ellos experimentó máximos significativos de actividades terroristas el año pasado.

Las fuerzas de operaciones especiales estadounidenses se desplegaron por primera vez en Somalia en 2002, seguidas de ayuda militar, asesores y contratistas privados. Más de veinte años después las tropas estadounidenses todavía llevan a cabo operaciones “antiterroristas” allí, principalmente contra el grupo islamista Al Shabaab. Washington ha proporcionado miles de millones de dólares para ayudar a la “lucha antiterrorista”. Los estadounidenses también han llevado a cabo allí más de 280 ataques aéreos y ataques de comandos y han formado numerosas fuerzas delegadas para llevar a cabo operaciones militares discretas.

Según el Centro África, Somalia experimentó un aumento del 22 por cien en las muertes el año pasado, alcanzando un récord de 7.643 muertes, lo que significa que el balance sangriento se ha triplicado desde 2020.

Los resultados son aún peores para el Sahel. En 2002 y 2003 el Departamento de Estado registró sólo nueve ataques terroristas en África. Hoy en día, los países del Sahel están plagados de grupos terroristas que han crecido desde el inicio de la “guerra contra el terrorismo”. Los ataques de los yihadistas han desestabilizado a Burkina Faso, Mali y Níger. “El número de muertes en el Sahel casi se ha triplicado en comparación con 2020”, según el informe del Centro África. “Las muertes en el Sahel representaron la mitad de todas las muertes relacionadas con militantes islamistas registradas en el continente en 2023”.

Al menos 15 militares que participaron en la asistencia de seguridad de Estados Unidos intervinieron en 12 golpes de Estado en África Occidental y el Sahel desde el inicio de la “guerra contra el terrorismo”. La lista incluye a Burkina Faso (2014, 2015 y dos veces en 2022), Chad (2021), Gambia (2014), Guinea (2021), Mali (2012, 2020 y 2021), Mauritania (2008) y Níger (2023).

Al menos cinco dirigentes de la junta militar de Níger recibieron formación estadounidense y otros cinco miembros de las fuerzas de seguridad nigerianas también fueron entrenados en Estados Unidos para ejercer cargos políticos en el país africano.

(*) https://africacenter.org/spotlight/mig2024-deaths-militant-islamist-violence-africa-rise/

Ciencia y salud del proletariado (1)

De hecho, la salud no es un concepto unívoco sino una construcción sociocultural relativa en cada momento histórico. Con independencia de la época en que se generaron, en la actualidad estas concepciones conviven contradictoriamente, orientando toda la gama de prácticas sociales y sanitarias. Hasta donde hoy sabemos, son muchos los factores que actuando a nivel del ambiente humano determinan que una enfermedad se inicie y desarrolle en ciertos sujetos, e incida con mayor o menor peso en determinados grupos poblacionales.

En 1996, Robert G. Evans; MorrisL. Barer y Theorore R. Marmor, con el título de “¿Por qué alguna gente está sana y otra no? Los determinantes de la salud de las poblaciones”, estudian la salud basada en el concepto de grupos sociales. Inician su libro respondiendo la pregunta de su título de la siguiente forma: “La gente que ocupa las posiciones sociales más altas vive más tiempo. Mientras tanto, además, disfruta de mejor salud” (2).

En el siglo XIX, una de las cuestiones de gran preocupación por la humanidad en todos los tiempos, la salud, inició un camino “cientifista” basado principalmente en la patología después que en 1858, Rudolf Virchow anunciara la “teoría de la patología celular”, dando inicio a priorizar la enfermedad sobre la salud, siguiendo el camino emprendido por la cultura romana que desarrollaba el interés hacia la enfermedad, a la inversa de la cultura griega que hacía de la salud un culto.

En la segunda mitad del siglo XIX, el descubrimiento de los gérmenes dio lugar a la teoría microbiana, que alentó la idea causal única, según la cual para dominar las enfermedades solo se requería descubrir para cada enfermedad, su causa. Con el advenimiento de los descubrimientos en física y química, la fisiología humana se asocia al concepto de máquina y por tanto, la enfermedad empieza a ser entendida como el desvío del funcionamiento, y la salud, la reparación de este. De este modo la medicina llega a subordinarse a la biología y los seres humanos a ser mirados a través de sus órganos fragmentados. Esta teoría tuvo una repercusión tan importante que los médicos hicieron enormes intentos para asociar prácticamente todas las enfermedades conocidas a un agente causal contagioso específico y externo.

El filósofo socialista Edward Carpenter, en 1919 publicó The Healing of Nations and the Hidden Sources of Their Strife (La curación de las naciones y las fuentes ocultas de sus conflictos) donde argumentaba que el origen de la guerra de la sociedad occidental era el monopolio de clase y la injusticia social. Afirmando que esta injusticia era una “enfermedad de clase” (3).

Ya anteriormente, en mayo de 1889 había escrito un artículo en el Sheffield Independent calificando a la ciudad de Sheffield de ser la vergüenza del mundo en la que miles de vidas eran sacrificadas. Que cien mil adultos y niños a duras penas recibían luz solar ni aire puro, llevando vidas miserables y muriendo de enfermedades que esto les producía (4).

En 1888 había publicado Civilization: its Cause and its Cure, del cual voy a extraer algunos fragmentos: “Según el Diccionario de Estadística de 1884, el número de médicos y cirujanos acreditados en el Reino Unido se cifra en más de 23.000. Si la magnitud de la enfermedad nacional es tal que necesitamos 23.000 médicos para atendernos, ¡seguramente debe ser bastante grave! Y no nos curan. Dondequiera que miremos hoy, vemos los rasgos y escuchamos las quejas de mala salud; la dificultad es realmente encontrar una persona sana… y parece ser el hecho de que, a pesar de todas nuestras bibliotecas de ciencia médica nuestros conocimientos, artes y aparatos, en realidad somos menos capaces de cuidar de nosotros mismos que los animales”.

“La peculiaridad de nuestra concepción moderna de la Salud es que parece ser puramente negativo. Estamos tan impresionados por la presencia de enfermedades, tan numerosos sus peligros, tan repentinos e impredecibles sus ataques, que hemos llegamos a considerar la salud como la mera ausencia de la misma.

“Todo el pensamiento actual es que el hecho esencial de la vida es la existencia de innumerables fuerzas externas, que nos pueden destruir en cualquier momento.

“La ciencia médica convierte la enfermedad en un fetiche y baila en torno a ella. Escribe enormes tomos sobre enfermedades; induce enfermedades en los animales (e incluso personas) con el propósito de estudiarlos… Sus ojos están perpetuamente fijados en la enfermedad, hasta que la enfermedad se convierte en el hecho principal del mundo. Y luego, todo ello arrasará con una vasta epidemia sobre la faz de la tierra, seguida por ejércitos cada vez mayores de médicos, ellos también con sus séquitos de libros y botellas, vacunas y vivisecciones, y calaveras sonrientes en la retaguardia” (5).

Tal parece una premonición de lo que ha estado ocurriendo desde el último tercio del siglo XX cuya última experiencia científico-médica ha sido la llamada pandemia del Covid y las consiguientes inoculaciones experimentales a cientos de millones de personas, a la espera de conocer los resultados a medio y largo plazo de las mismas, aunque ya existe numerosa bibliografía sobre el exceso de defunciones a raíz de las inoculaciones masivas (6).

Todo y con ello, la llamada izquierda y junto a ella la izquierda de la izquierda (con pequeñas excepciones) no solamente se han sometido voluntariamente a los dictados de la mafia farmacéutica, sino que en materia sanitaria las consignas han sido, y son, de “más”. Más médicos, más enfermeras, más ambulatorios, más camas hospitalarias, más medicamentos, más vacunas, más, más, más… de lo mismo. En una concepción generalizada de que todos estamos enfermos y exigimos paliativos a nuestro lamentable estado.

Silvano Biagiohi respecto a la calificación de estas “reivindicaciones”, señala que: “Podríamos decir que el tema de la salud no es revolucionario si lo observamos solamente bajo el perfil de la racionalización de las estructuras sanitarias y de la gratuidad del servicio sanitario. Pero si la salud es salario, ocupación, horas extras, modo de trabajar y de vivir, ritmos de trabajo, equilibrio ecológico, igualdad social,… debemos decir entonces que la salud es un tema revolucionario” (7).

Nadie habla de salud dentro del movimiento obrero organizado o del proletariado en general, solamente de enfermedad, aunque si alguien se atreve a preguntar a un facultativo la causa de la misma o su origen, la respuesta en la inmensa mayoría de los casos es de “etiología desconocida”, pues indagar el origen de la enfermedad del proletariado conlleva a poner en tela de juicio la totalidad del sistema capitalista.

Ello debe significar una reapropiación de la autoestima personal del proletariado, que del mismo modo en que se le ha despojado de los saberes técnicos ya desde la llamada “organización científica del trabajo” de Taylor, se le ha despojado de la capacidad de conocimiento del propio cuerpo y mente, dejando estos a manos de “profesionales” desde el nacimiento hasta la muerte, convirtiendo al proletariado en una máquina de crear plusvalor, y convirtiendo la sanidad en el instrumento de reparación de la máquina para que pueda continuar su funcionamiento.

Es necesario elaborar una propuesta que englobe tanto los llamados “accidentes de trabajo” los cuales deberíamos de calificar como “violencia de clase”, como las distintas enfermedades derivadas de los ritmos de trabajo, de las contrataciones precarias, etc., así como la drogadicción derivada del trabajo (ejemplo de la pandemia de fentanilo, tramadol y otros opiáceos ingeridos para no perder una jornada de trabajo).

Ya no se trata de recetar paliativos a personas con graves enfermedades terminales, sino de recetar drogas para no interrumpir el ciclo de recomposición del capital (desde simples analgésicos hasta potentes opioides) sin contar la inmensa ingesta de antidepresivos, antibióticos, etc., efectos nocivos de los cuales fue pionero el médico comunista español Juan Nepomuceno Planelles Ripoll, exiliado a la URSS tras la guerra española desde su puesto en el Instituto Gamaleya.

Desde Pasteur se desató la orden de introducir enfermedades mediante inyecciones venenosas, una práctica que Pasteur inició y que sus seguidores han copiado tan persistentemente que algunos incluso han realizado deliberadamente experimentos poco éticos sobre hombres, mujeres y niños… pero a cualquiera le debe dar la impresión de ser como un método patas arriba el empezar a curar enfermedades naturales produciendo enfermedades artificiales” (8).

En el capítulo 18 del libro ”The Wonderful Century” (”La Centuria Maravillosa”), Alfred Russel Wallace cita el testimonio del profesor Adolf Vogt, que desde 1877 hasta 1894 fue profesor de Higiene y de Estadísticas Sanitarias en la Universidad de Berna. En él se muestra cómo en Inglaterra se ofreció vacunación gratuita en 1840, se hizo obligatoria en 1853, y en 1867 se dio la orden de enjuiciar a los evasores; y tan estricta fue la aplicación de las regulaciones que pocos niños escaparon a la vacunación. Así, la siguiente tabla proporciona una ilustración llamativa de la ineficacia de la vacunación con respecto a la mortalidad de la viruela:

Muertes por viruela (Inglaterra y Gales)

1857–59 ………………………………………… 14.244
1863–65 ………………………………………… 20.059
1870–72 ………………………………………… 44.840

Mientras la población aumentó solo un 7 por cien y un 9 por cien en los años cubiertos, la mortalidad de la viruela aumentó a una tasa de 40.8 por cien y 123 por cien, ¡y esto frente a un número cada vez mayor de vacunas!

Alfred Russel Wallace fue un activista político que criticó el sistema socioeconómico de Reino Unido durante el siglo XIX y uno de los primeros científicos en plantear el problema del impacto ambiental de las actividades humanas. Wallace defendía que la tierra tenía que ser propiedad del estado y debía ser rentada para producir el mayor beneficio para el mayor número de personas. En 1882 publicó el libro Land Nationalisation; Its Necessity and Its Aims sobre el tema de la nacionalización de la tierra. En 1889 se declaró socialista y con ello se opuso al darwinismo social y a la eugenesia, ideas que eran apoyadas por otros pensadores evolucionistas de la época, ya que creía que la sociedad contemporánea era demasiado corrupta e injusta para determinar quién era apto y quién no (9).

Y, recuperando el sentido de pertenencia proletaria de la salud, una exigencia debe incluir este concepto dentro del debate democrático, al igual que la economía y la ciencia, tres aspectos secuestrados por las clases dominantes como herramientas fundamentales, junto a la educación, para mantener la dominación.

Exceso de mortalidad en Europa tras las inyecciones masivas de ARNm en la franja de edad entre 15 y 44 años

Tal vez resulte ilustrativo contemplar el informe de EuroMomo publicado en la semana 5 de 2024 de los datos sobre el exceso de mortalidad en Europa, en los que podemos constatar un incremento superior de muertes para esta franja de edad en la semana 40 de 2023 que no la ocurrida en la semana 15 de 2020 en lo que denominaron “pandemia”. Podríamos aventurar que han matado más personas las supuestas vacunas que el imaginario virus.

Estos gráficos se generaron con datos de 27 países participantes: Austria, Bélgica, Chipre, Dinamarca, Estonia, Finlandia, Francia, Alemania, Alemania (Berlín), Alemania (Hesse), Grecia, Hungría, Irlanda, Israel. Italia, Luxemburgo, Malta, Países Bajos, Portugal, Eslovenia, España, Suecia, Suiza, Reino Unido (Inglaterra), Reino Unido (Irlanda del Norte), Reino Unido (Escocia) y Reino Unido (Gales). Ucrania no contribuyó a los datos de esta semana.

Ucrania, Alemania (Berlín) y Alemania (Hesse) no se incluyeron en los datos agrupados.

Gráficos que muestran el exceso de muertes semanales (desviación de la mortalidad del nivel esperado) en los países socios de EuroMomo que proporcionan datos durante los últimos años, todas las edades y por grupos de edad (10).

Gráficos comparativos semana 15 de 2020 y semana 40 de 2023 (de 15 a 44 años) después de las inoculaciones masivas con ARNm.

Giulio Maccacaro ya estableció en su día la relación entre capitalismo, sistema médico y repercusión sobre la clase obrera: “La medicalización de la política corresponde a la incrementada necesidad o voluntad de control social por parte del capital, sea éste privado o estatal, puesto que esta diferencia actualmente es de escaso peso, mientras las multinacionales vienen colocando en crisis no sólo la geografía de las naciones sino también el internacionalismo de los pueblos. Esta “medicalización” se ejerce también con la exasperada tecnificación del acto médico y del sistema sanitario, lo que significa inevitablemente hoy, cuando en el mando capitalista todo el poder de la técnica se convierte en técnica de su poder… que todo lo resuelve con un aumento de la capacidad del capital para administrar sanitariamente la sociedad, aparentando administrar socialmente la medicina. En este sistema, curar quiere decir, simétricamente, corregir el síntoma para ocultar la afección, hacer callar el órgano para fingir la derrota de la enfermedad, cubrir la enfermedad para simular la salud” (11).

Felice Piersanti, fallecido en el 2014, fue integrante del Movimiento Medicina Democrática en los años 70 en Italia y uno de los científicos que puso en tela de juicio la neutralidad de la ciencia y de la medicina. He aquí una de sus advertencias: “No se trata de hacer el diagnóstico para curar la enfermedad, sino de prevenirla modificando sustancialmente la causa real, altamente patógena, que es la sociedad dividida en clases basada en la ganancia… No se trata de tranquilizar mediante la reforma sanitaria, sino de realizar, a través de la autogestión de la salud, una serie de propuestas que sean al mismo tiempo comprensibles para millones de personas, que profundicen las contradicciones y que permitan, a través de una discusión colectiva de los trabajadores, el proceso de esclarecimiento revolucionario que genera en los trabajadores la conciencia del carácter patógeno de una sociedad basada en la ganancia… Exigiendo y superando la investigación considerada neutral por una investigación que se ponga claramente de parte de la clase obrera contra la burguesía” (12).

Luchar por la salud del proletariado es también luchar por una cultura proletaria, alejada de la alienación provocada por el consumo superfluo, de los estándares implantados por el capital, cultura que debe englobar el conocimiento del propio cuerpo, de sus síntomas y signos, de saber a qué responden, de hallar el responsable de los mismos y de combatirlo en una síntesis que englobe la lucha de clases por la realización de intereses inmediatos con los intereses fundamentales del proletariado, de lo contrario podemos atisbar la frase de: Lasciate ogni speranza.

(1) Para una definición de estos conceptos más ampliadas: “En defensa del comunismo” https://archive.org/details/@josep_c_nsola
(2) https://pdfcoffee.com/evans-morris-marmor-1990-por-que-alguna-gente-esta-sana-y-otra-no-determinantes-de-la-salud-de-la-poblacion-5-pdf-free.html
(3) https://archive.org/details/healingofnations00carp
(4) https://www.britishnewspaperarchive.co.uk/search/results/1889-05-01?NewspaperTitle=Sheffield por cien2BIndependent&IssueId=BL por cien2F0000181 por cien2F18890501 por cien2F&County=Yorkshire por cien2C por cien20England
(5) https://mirror.anarhija.net/lib.anarhija.net/mirror/e/ec/edward-carpenter-civilisation-its-cause-and-cure.pdf
(6) https://childrenshealthdefense.org/defender/pfizer-hid-data-covid-vaccine-trial-deaths/
(7) Silvano Biagiohi. En La salud de los trabajadores. Pág. 61. 1974 https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=6163934
(8) Ethel Douglas Hume. ¿Béchamp o Pasteur? Un capítulo perdido en la historia de la medicina. 1923. Pág. 334 https://www.studocu.com/pe/document/universidad-nacional-de-jaen/microbiologia-medica/pdf-bechamp-o-pasteur-un-capitulo-perdido-en-la-biologia/78478809
(9) Ross A. Slotten. The Heretic in Darwin’s Court: The Life of Alfred Russel Wallace https://archive.org/details/hereticindarwins00ross
https://www.perlego.com/es/book/775522/the-heretic-in-darwins-court-the-life-of-alfred-russel-wallace-pdf
(10) https://www.euromomo.eu/graphs-and-maps
(11) Giulio Maccacaro. Clase y salud. La salute in fabbrica. Per una línea alternativa di gestione della salute nei posti di lavoro e nei quartieri. Ed. Savelli. 1974 https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=6163934
(12) Felice Piersanti. La autogestión de la salud, 1971

Egipto traiciona a los palestinos y colabora con Israel para crear un nuevo corredor comercial

Desde el inicio de la Guerra de Gaza, Hamas recurrió a sus aliados del Eje de Resistencia en busca de apoyo frente a la brutalidad militar de Israel. Muchos miembros del Eje respondieron a los llamamientos de la resistencia palestina, aunque con cautela.

La contribución de Yemen a la lucha contra la agresión israelí es quizás la de mayor impacto en comparación con la de los demás socios de la coalición.

Desde noviembre las fuerzas huthíes se han centrado en operaciones marítimas bloqueando o incautando buques comerciales que se dirigen a Israel o están vinculados a él. El grupo dejó en claro que su objetivo era implementar el artículo 1 de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, ratificada por Yemen en 1989, que requiere que los estados se comprometan a prevenir y castigar el genocidio.

Desde entonces, el mundo ha sentido las consecuencias de la posición geográfica de Yemen y su peso en el comercio internacional, dada la proximidad de la isla yemení de Perim al estrecho de Bab El Mandeb.

Por el contrario, en lugar de obligar a Israel a respetar el derecho internacional y resolver la crisis humanitaria en Gaza, Estados Unidos y sus aliados regionales, incluido Egipto, lanzaron un proyecto conjunto para transportar mercancías por tierra para crear una ruta comercial alternativa al Mar Rojo.

Irónicamente, a pesar de su papel como catalizador de enfrentamientos marítimos y tensiones regionales más amplias, Israel posiciona su puerto como un nuevo corredor para el comercio mundial.

Este proyecto, que tiene como objetivo desviar el tráfico del Canal de Suez, supondría una pérdida significativa de ingresos para Egipto y un negocio lucrativo para Israel.

Un puente sobre aguas turbulentas

En diciembre Estados Unidos inició una operación naval para frustrar los ataques de los huthíes. El primer enfrentamiento se produjo cuando Estados Unidos disparó contra barcos huthíes en el Mar Rojo el 31 de diciembre. Siguieron varios enfrentamientos, el más violento de los cuales tuvo lugar a principios de enero, cuando Estados Unidos y Reino Unido, apoyados sólo por cuatro países, llevaron a cabo ataques aéreos en territorio yemení.

Durante una sesión del Consejo de Seguridad de la ONU Estados Unidos y Reino Unido argumentaron que sus acciones eran consistentes con el derecho internacional y el principio de autodefensa. A la luz de esta escalada, que ha resultado en ataques con misiles huthíes contra barcos de propiedad estadounidense, es posible que veamos una escalada de la guerra en curso en Oriente Medio.

Además de los estrechos de Ormuz y Malaca, Bab El Mandeb se considera el estrecho más importante del mundo porque conecta el océano Índico con el mar Mediterráneo a través del Mar Rojo y el canal de Suez. Así, para conectar Asia con Israel, el Canal de Suez y Europa, los buques de carga deben pasar primero por el estrecho de Bab El Mandeb.

Por el estrecho de 26 kilómetros de ancho transita el 25 por cien del comercio mundial, o más de 4,5 millones de barriles de combustible y más de 21.000 barcos al año. Las amenazas huthíes a este corredor han perturbado el sector del transporte marítimo, provocando que las tarifas de los seguros marítimos se disparen y obligando a la mayoría de los gigantes comerciales a evitar Bab El Mandeb.

El desvío de barcos a través del Cabo de Buena Esperanza, en Sudáfrica, ha provocado un aumento de los costes de transporte, que se espera que sigan aumentando. El desvío, que prolonga el transporte entre dos y tres semanas, provoca un aumento del precio de los bienes para los consumidores y, una vez más, un aumento de la inflación, que los gobiernos occidentales y sus bancos centrales intentan reducir desde hace más de un año.

Para evitar el Mar Rojo, Israel, Emiratos Árabes Unidos y Egipto también han lanzado un proyecto de “puente terrestre”. Trucknet Enterprise, una empresa israelí de transporte inteligente, ha firmado un acuerdo con las empresas de logística Puretrans FZCO de Dubai y DP World UAE para operar camiones de transporte de carga a lo largo de rutas terrestres desde Dubai a Israel, a través de Arabia saudí y Jordania.

Desde Israel las mercancías podrán continuar su viaje hacia el Mediterráneo a través del puerto de Haifa o por tierra hasta Egipto, luego a través de los puertos de Ain Sujna o Port Said, en el golfo de Suez, en Egipto. Trucknet ha firmado otro memorando de entendimiento con una empresa de logística con sede en Alejandría, WWCS, para gestionar la parte egipcia de la ruta comercial terrestre.

El proyecto del puente terrestre puede verse como un logro concreto del Corredor Económico India-Oriente Medio-Europa (IMEC), un plan que fue propuesto inicialmente por Biden durante la cumbre del G20 celebrada en Nueva Delhi, India, en septiembre pasado.

Es posible que Biden, un ferviente sionista, haya estado buscando revivir el antiguo proyecto del Canal Ben Gurion, concebido en la década de 1960 pero postergado durante varias décadas debido a la oposición de los países árabes y a preocupaciones ambientales, porque se planeaba utilizar bombas nucleares para excavar un canal en el desierto del Negev (Naqab).

Para Biden, otro objetivo importante era obstruir la Nueva Ruta de la Seda de China, que utilizaría el puerto marítimo sirio de Latakia para acceder al Mediterráneo.

Evitar el Canal de Suez

Al promover el IMEC, Biden ha mostrado total desprecio por los intereses egipcios o el efecto perjudicial sobre el Canal de Suez. Pero Egipto también ha subestimado la amenaza que representa el corredor o el proyecto del nuevo puente terrestre para los ingresos generados por el Canal de Suez, e incluso participa en su implementación.

Muchos expertos de la industria han expresado su preocupación por la perspectiva de que estas nuevas rutas comerciales debiliten aún más la economía egipcia y al mismo tiempo rediseñen el mapa económico-político para hacer del puerto israelí de Haifa una puerta de entrada a Europa.

El Canal de Suez siguió siendo el proyecto más importante de Egipto durante casi dos siglos. Constituye la ruta comercial mundial más rápida y económica entre Asia y Europa, reduciendo la distancia que separa el este del oeste en varios miles de kilómetros. Se ha convertido en un afluente vital de la economía egipcia, ya que constituye una importante fuente de divisas, además de dar empleo a miles de personas entre la población activa egipcia.

Sin embargo, a medida que la situación continúa deteriorándose en Oriente Medio, el Canal de Suez corre el riesgo de dejar de desempeñar su papel clave. El cambio de ruta por el Cabo de Buena Esperanza, ya adoptado por muchas navieras, ha provocado una reducción del número de barcos que utilizan el Canal de Suez, lo que se traduce en una pérdida de ingresos.

Mientras el Canal de Suez vuelve a ser noticia, vale la pena recordar el incidente de marzo de 2021 en el que el portacontenedores Ever Given y su carga de miles de millones de dólares quedaron atascados en el canal e interrumpieron el comercio internacional.

Aquel incidente desató llamamientos internacionales para rutas comerciales alternativas, en medio de dudas sobre la fiabilidad del canal. Como lo hizo entonces, el régimen egipcio debe trabajar estratégicamente para reducir las tensiones regionales y preservar los ingresos cruciales del Canal de Suez de 9.500 millones de dólares, según el último año fiscal.

Dadas las repercusiones de la campaña huthí en el Mar Rojo y en el Canal de Suez, la falta de esfuerzos reales por parte de Egipto para desactivar el ataque de Israel a Gaza es desconcertante.

Los huthíes han declarado repetidamente que impedirán el paso de barcos con destino a Israel por lo menos hasta que la ayuda humanitaria pueda entrar en Gaza. El gobierno egipcio podría haber desafiado el bloqueo israelí y facilitado la entrada de alimentos, medicinas, combustible y otra ayuda esencial a Gaza a través del cruce fronterizo de Rafah, que permanece cerrado. Esta medida probablemente habría puesto fin a las operaciones de interceptación de barcos huthíes.

En lugar de invertir en proyectos israelíes como el puente terrestre, que pretende evitar permanentemente el Canal de Suez como corredor clave para el comercio mundial en favor del puerto de Haifa, Egipto debería trabajar para restablecer el flujo de barcos a través del canal y utilizar todos sus cartas para poner fin a la guerra genocida de Israel en Gaza.

Walid Abuhelal https://www.middleeasteye.net/opinion/red-sea-attacks-egypt-israel-helping-new-trade-corridor-why

El sexto continente: el escenario virtual de las nuevas guerras

Estados Unidos continúa desatando ciberguerras e interfiriendo en los asuntos internos de terceros países. A través de las redes  digitales espía a los países soberanos. Los servicios secretos estadounidenses han creado un sistema complejo, apoyado en las nuevas tecnologías de la comunicación, del que son dueños absolutos gracias a las empresas gigantes de internet que controlan “el sexto continente”, con una influencia creciente sobre toda la población mundial.

Las nuevas tecnologías son armas de destrucción social e intelectual. Los programas informáticos de Estados Unidos y sus aliados (Programa de Acción de París, Cibermoderación, Iniciativa de Budapest) apuntan a la colonización digital de los países en desarrollo y los países empiezan a exigir redes alternativas a las controladas por Estados Unidos, seguras y confidenciales.

La última cumbre del Movimiento de Países No Alineados, que se celebró en Kampala, Uganda, en su declaración final, condenó el uso abusivo de las tecnologías de la información y la comunicación, incluyendo internet y las redes sociales.

El documento pide evitar que el ciberespacio se convierta en un escenario de conflicto y garantizar usos pacíficos exclusivos que permitan la plena realización del potencial de las nuevas tecnologías para contribuir al desarrollo social y económico.

Desde la colonización no se conocía una situación como la que han creado los servicios secretos estadounidenses, involucrados en la formación de grupos yihadistas en muchos países, sin escatimar en ningún continente, sembrando el caos y la desolación.

En un informe de 2021 la ONU señaló que las amenazas informáticas han evolucionado considerablemente y las defensas tecnológicas ya no son suficientes.

México considera que “la regulación del ciberespacio es un prerrequisito para el desarrollo sostenible”. China también ha pedido enfatizar los usos pacíficos del ciberespacio con miras al desarrollo socioeconómico de los países en desarrollo. Para Argelia, “la multiplicación de los ciberataques contra infraestructuras críticas requiere una respuesta unida”.

Los ciberataques y las campañas de desinformación y manipulación digital van de la mano, auspiciadas por Estados Unidos, que ha trasladado sus guerras clásicas al “sexto continente”.

Las batallas también se libran en las salas de ordenadores selladas, con teclados que reemplazan a los gatillos. Los llamamientos a la implementación de un “marco normativo acordado” y al desarrollo de “estándares legalmente vinculantes” para hacer frente a este nuevo tipo de guerra no pueden ser efectivos si el enemigo no está claramente designado, Estados Unidos, cuyos comandos informáticos llevan operando desde hace mucho tiempo.

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