La web más censurada en internet

Mes: julio 2022 (página 8 de 10)

Para encarcelar a las mujeres que abortan es suficiente hurgar en su ordenador

Las cosas se han puesto muy feas en Estados Unidos después de que el mes pasado el Tribunal Supremo sacara al aborto de las garantías constitucionales, aunque ya iban mal con anterioridad.

En 2017 una madre con tres hijos entregó voluntariamente su móvil a la policía y le abrieron un sumario por “comprar en línea píldoras abortivas Misopristol” 10 días antes. No había pruebas de que tomara las píldoras, pero la fiscalía la acusó de “matar a su hijo pequeño”, identificado en la acusación como “Baby Fisher”.

Es uno de los casos en los que los que fiscalía ha utilizado los mensajes de texto y las búsquedas en internet como pruebas contra mujeres acusadas de abortar deliberadamente.

No hay peor enemigo que internet. Las aplicaciones informáticas registran las búsquedas, el historial de navegación y la presencia en “lugares sensibles”, como centros de fertilidad o clínicas de aborto. También ocurre con las visitas a centros de tratamiento de drogas que convierten al usuario en traficante o en toxicómano, lo mismo que la consulta de páginas web yihadistas le convierte en un terrorista.

Hoy día todo se hace a través del móvil y los registros digitales son una mina de oro para la policía, que puede pedir a las empresas tecnológicas los mensajes de texto intercambiados, el historial de búsqueda de los usuarios, su geolocalización y otras informaciones que revelen los planes de interrupción del embarazo.

Entre 2000 y 2021 más de 60 casos en Estados Unidos involucraron a alguien que fue investigado, detenido o acusado por interrumpir su propio embarazo o ayudar a otra persona. Varios de estos casos se basaron en mensajes de texto, historiales de búsqueda y otras pruebas digitales.

Una de ellas fue el caso de Purvi Patel que, en 2015, fue la primera mujer en ser acusada, condenada y sentenciada por “feticidio” al interrumpir su propio embarazo. Las pruebas del Estado incluían mensajes de texto que Patel intercambió con una amiga, en los que hablaba de su intención de tomar píldoras que podrían provocar un aborto.

La fiscalía también aportó como prueba su historial en internet, incluida su visita a una página web llamada “Federación Nacional del Aborto: Aborto después de 12 semanas”. En su móvil la policía encontró un correo electrónico de un sitio web que suministraba píldoras de mifepristona y misoprostol sin receta.

Patel fue condenada a 20 años de prisión, pero más tarde fue liberada tras la anulación de su condena. El Tribunal de Apelación de Indiana dictaminó que la ley estatal de “feticidio” no debía utilizarse para perseguir a las mujeres por sus propios abortos.

Polonia es una pesadilla para las mujeres

En Polonia los movimientos abortistas mantienen un cierto grado de cladestinidad, recurriendo a canales cifrados para pasar información. Los colectivos de mujeres borran sistemáticamente todas las conversaciones en línea después del aborto y advierten que no difunda su experiencia en las redes sociales.

Una organización que proporciona fondos a las mujeres polacas para que aborten en Alemania, paga directamente a las clínicas, en lugar de proporcionar fondos a las interesadas, para que no quede ningún registro digital.

En Polonia se ha introducido un “registro de embarazos”. Desde el mes pasado el gobierno polaco obliga a los médicos a registrar la información sobre las mujeres embarazadas en una base de datos central.

Una polaca que dirige una línea telefónica de información para embarazadas, Justyna Wydrzynska, ha sido detenida y la fiscalía le pide tres años de prisión por haber suministrado píldoras abortivas en 2020 a una mujer que dijo ser víctima de violencia doméstica.

Wydrzynska fue detenida después de que la pareja de la mujer la denunciara a la policía. La primera actuación fue confiscar el ordenador de Wydrzynska, así como los dispositivos de sus hijos.

Hoy la biografía más exhaustiva de una persona está en su propio móvil o en su propio ordenador.

El gobierno holandés quiere cerrar una tercera parte de las explotaciones agrarias

En medio del hambre y la escasez mundial de alimentos, el gobierno holandés quiere cerrar una tercera parte de las explotaciones agrarias y ganaderas por motivos seudoecologistas. Holanda es el quinto exportador mundial de alimentos, después de Estados Unidos, Alemania, Reino Unido y China.

Son las consecuencia del “New Green Deal” europeo. El comisario europeo Frans Timmermans quiere acabar con el diez por ciento de las tierras de cultivo en toda Europa. A los tópicos habituales, como el CO2, la histeria verde añade ahora el nitrógeno. En Holanda el nombre oficial del Ministerio del ramo se llama así: Medio Ambiente y Nitrógeno.

Su titular, Christianne van der Wal, ha anunciado que el 30 por cien de los agricultores deben abandonar sus explotaciones. Los afectados tienen la opción de renunciar voluntariamente a sus tierras y marcharse, o comprometerse a no volver a ejercer su profesión; sólo entonces serán indemnizados. Los que no cumplan serán expropiados por el Estado. El objetivo es reducir las emisiones de nitrógeno hasta en un 95 por cien para 2030.

El nitrógeno es un componente esencial para la vida en la tierra y el elemento más abundante en la atmósfera.

No es de extrañar que las protestas sean multitudinarias, las más importantes desde hace décadas. Durante semanas, los campesinos enfadados han bloqueado las carreteras y han marchado frente a los edificios del gobierno para demostrar su descontento. Entre otras cosas, se han bloqueado las carreteras de acceso a algunos supermercados. También se anunció el cierre de las carreteras de acceso al aeropuerto internacional de Ámsterdam.

Los principales medios de comunicación trataron de esconder el asunto bajo la alfombra mientras decenas de miles de agricultores salen a la calle durante varias semanas para manifestarse contra la normativa europea y los planes del gobierno de arruinar la agricultura.

Hace unos días, los agricultores rompieron una barrera policial con sus tractores y rociaron la casa del ministro con estiércol líquido. La policía ha anunciado un endurecimiento de la represión contra los manifestantes, lo que, sin embargo, probablemente sólo conducirá a una escalada mayor.

La policía califica la situación de “amenazante e inaceptable” pero, según las encuestas, alrededor del 45 por cien de la población holandesa apoya las protestas agrarias. En octubre el porcentaje era del 38 por cien.

El martes por la noche la policía disparó contra una manifestación de agricultores en Heerenveen. Es la tercera vez en pocos meses que la policía holandesa dispara con fuego real contra manifestantes pacíficos. Un joven manifestante de 16 años fue detenido cuando intentaba llegar a casa por carretera, subido en su tractor.

China confina de nuevo a 114 millones de personas

Es la máxima chapuza de una pandemia a la que no quieren poner fin. El miercoles la política de “covid cero” condujo a imponer un nuevo confinamiento a más de 114 millones de chinos.

Vuelven las tonteorías sobre el “repunte”, la “incidencia acumulada”, los “brotes”, las “variantes” y demás delirios, incluso a Shanghai, que hace un mes salió de un largo y penoso confinamiento.

Al menos 114 millones de chinos están sometidos a diversas restricciones de viaje, incluido el confinamiento. La cifra hay que compararla con los 66 millones de hace una semana.

El Ayuntamiento de Shanghai dice que han aparecido 24 nuevos casos, en una población de 24 millones de personas. No hay palabras para calificar tamaña imbecilidad política y sanitaria.

Para identificar los contagios, la mayoría de los distritos han puesto en marcha más “pruebas” de detección, por lo que aparecerán más “casos positivos”.

“La gente ya no tiene miedo al covid, sino a ser encerrada en su casa”, dice un vecino.

Otro ha decidido confinarse por miedo a que su pasaporte sanitario se ponga en color rojo. “Realmente no quiero hacerlo, es inútil”, dice.

Cinco semanas después del levantamiento de un duro confinamiento, Shanghai ha cerrado los salones de karaoke y algunos vecinos temen que vuelvan las restricciones más duras. También han cerrado los restaurantes, bares e iglesias.

La población vuelve a recibir raciones de comida en sus casas, según mensajes ampliamente compartidos en las redes sociales.

En Pekín se refuerzan las medidas represivas. A partir del 11 de julio, las bibliotecas, los museos y los cines sólo serán accesibles para las personas vacunadas.

Xian también está imponiendo “medidas de control” tras un “brote” de una nueva “variante” a la que han puesto un nombre cabalístico y de la que los “expertos” dicen que es más contagiosa que las anteriores. Seguimos, pues, con más de lo mismo.

 

Reticencias en Alemania a poner dinero a disposición de los países europeos del sur

Los países del sur de Europa están endeudados hasta las trancas y durantes décadas se han acostumbrado a que en Bruselas abran un fondo y luego otro para pagarlas con tipos de interés por debajo del mercado. Suponen que la crisis económica es tan grave que Europa no les va a dejar tirados a todos. En la periferia manejan el cálculo de que, aunque quisieran, no podrían.

Sin embargo, cada vez hay más reticencias a seguir poniendo dinero a disposición de los países europeos endeudados. El último manifiesto es el de Joachim Nagel, el presidente del Bundesbank, que se opone a reducir las primas de riesgo entre unos y otros países.

En su reunión del 21 de julio todos esperan que el Banco Central Europeo (BCE) suba los tipos de interés y elabore un nuevo programa de compra de deuda de los Estados periféricos para reducir las primas de riesgo.

Nagel dice que esa política sólo debe tener carácter excepcional, que debería aprobarse en unas condiciones y una duración definidas con precisión, para no dar la impresión de que siempre ofrecen condiciones de financiación favorables.

“Yo advertiría contra el uso de instrumentos de política monetaria para limitar las primas de riesgo, ya que es prácticamente imposible establecer con certeza si una ampliación de los diferenciales de rendimiento está fundamentalmente justificada o no”, ha dicho en un discurso.

Blanco y en botella: Alemania no quiere un fondo antifragmentación que no vaya acompañado de normas estrictas, sobre todo de reducción del déficit, es decir, de austeridad y recortes presupuestarios.

Quizá el dinero fácil y los fondos europeos no se acaben de la noche a la mañana, pero cada vez impondrán exigencias más duras para obtenerlos.

El euro y el BCE no están para luchar contra la fragmentación del mercado común europeo, sino contra la inflación, y en Alemania eso se ha convertido en una prioridad cada vez más acusada. A medida que la preocupación es la inflación, la fragamentación deja de serlo, y si eso acaba con el euro, no importa tanto.

Letonia restablece el servicio militar obligatorio

Lituania decidió profesionalizar su ejército tras su ingreso en la OTAN y en 2015 dio marcha atrás para reintroducir el servicio militar obligatorio.

Letonia hizo lo mismo. Primero creó un ejército profesional de 7.500 soldados, complementado por una Guardia Nacional formada por voluntarios. Pero hace unos días el Ministro de Defensa, Artis Pabriks, anunció que el servicio militar obligatorio se restablecerá el año que viene.

Se hará gradualmente. Inicialmente, se convocarán voluntarios de entre 18 y 27 años. Después, tras un periodo de cinco años, el servicio militar obligatorio se extenderá a todos los jóvenes letones. Las mujeres jóvenes sólo pueden tomar las armas voluntariamente.

Según Pabriks, se espera que el servicio militar obligatorio cueste entre 100 y 120 millones de euros una vez que esté plenamente operativo.

“Vivimos en un país libre y democrático junto a un país que no ha abandonado sus tradiciones imperiales. Si no queremos que nos quiten la libertad, cada ciudadano debe hacer algo para defender sus derechos. La presencia de los aliados [OTAN] ha aumentado, y eso significa garantías, pero nuestra tarea es demostrar que nos tomamos muy en serio nuestra defensa”, explicó el ministro.

En los últimos años, varios países europeos han iniciado encuestas para “demostrar” que una opinión mayoritaria está a favor de mantener el servicio militar obligatorio. Pero una cosa es predicar y otra dar trigo. Hay muchos partidarios del servicio militar, pero ninguno de ellos dejaría un tiempo de su vida en un cuartel militar, y mucho menos en un ambiente belicista, como el actual.

En los ejércitos actuales, los reclutas tienen poca cabida, salvo como fuerzas auxiliares. A pesar de ello, países como Suecia han restablecido el servicio militar. Se trata de periodos de acuartelamiento muy breves cuyo objetivo no es adiestrar a los jóvenes para conducir un tanque, sino para difundir propaganda de guerra, es decir, lograr un amplio consenso social en torno a los militares como encarnación y modelo de sociedad.

Restablecer el servicio militar obligatorio no es tan fácil como parece, porque con su desaparición se cerraron la mayor parte de los cuarteles militares y luego se vendieron a empresas privadas a precios irrisorios.

A pesar del militarismo rampante, en Estados Unidos sólo el 9 por cien de los jóvenes están dispuestos a servir en filas, la cifra más baja en 15 años. El motivo principal es que tienen miedo a ser heridos o muertos durante el servicio militar.

Además, sólo el 23 por cien de los estadounidenses de entre 17 y 24 años son aptos para alistarse en el ejército, frente al 29 por cien del año pasado, por motivos tales como la obesidad o a la adicción a las drogas.

Las provocaciones de la OTAN contra Rusia llegan hasta el Ártico

Un buque ruso quedó bloqueado durante varias semanas cuando viajaba hasta el archipiélago de Svalbard, en Noruega, para aprovisionar a los mineros rusos que viven en ese territorio del Ártico. Es otra provocación del mismo estilo que la de Kaliningrado.

Rusia no se anduvo por las ramas y lanzó un ultimátum a Noruega, que esta madrugada ha desbloqueado el paso de los contenedores, que ahora van de camino hacia el archipiélago noruego, es decir, cerca del Ártico, en un territorio bajo la salvaguardia de la OTAN.

En Barentsburg, una ciudad de Svalbard, hay una mina de carbón operada por una empresa rusa y en el archipiélago hay un tratado específico que lleva en vigor desde hace un siglo. Pero la OTAN no entiende de tratados ni de compromisos internacionales. Sólo escucha el lenguaje de la fuerza o la amenaza de la misma.

No es nada nuevo, nada que no hayamos conocido antes. Lo novedoso es la preocupación creciente de la Alianza imperialista por el Ártico, lo que ya se ha puesto de manifiesto con la incorporación de Suecia y Finlandia a la OTAN. En 1996 se creó el Consejo Ártico para reunir a los ocho países ribereños (Canadá, Estados Unidos, Dinamarca, Islandia, Finlandia, Suecia, Noruega y Rusia), pero ahora la frágil arquitectura de cooperación al norte del paralelo 66, ha desaparecido.

El Consejo fue una iniciativa de la URSS en los años ochenta y ahora han dejado a Rusia al margen de sus reuniones, a pesar de que más de la mitad de las costas del Ártico limitan con Rusia. Pero el Telón de Acero también ha caído sobre la zona polar. Sólo falta que levanten otro muro para acabar de militarizarla, ya que ofrece una posición geográfica idónea para interceptar o disparar misiles a corta distancia.

Estados Unidos, que limita con el Ártico a través de Alaska, está dando cada vez más importancia al Ártico. En 2019 Trump presentó una oferta por Groenlandia a Dinamarca y el año pasado el Pentágono publicó un documento en el que exponía su estrategia para “recuperar el dominio del Ártico”.

El círculo polar también tiene un enorme interés económico. El Pentágono cifra el valor de las reservas mineras del Ártico en 1.000.000 millones de dólares. El subsuelo contiene inmensas reservas de gas y petróleo. La riqueza minera es colosal, ya sea oro, platino, diamantes, titanio o tierras raras, esenciales para los equipos electrónicos y las baterías eléctricas.

Viajar en barco de Shanghai a Nueva York por el hielo lleva siete días menos que por el Canal de Panamá.

La nueva guerra mundial es lo que tenemos delante mismo de nuestras narices

Es muy común leer que la Guerra de Ucrania ha puesto al mundo al borde de una nueva guerra mundial. Aún no ha estallado, pero puede hacerlo. Cuando escriben sobre esa futura guerra, esperan que ocurra algo que no va a ocurrir, mientras subestiman las verdaderas guerras que tienen delante de sus narices.

Parecería que las guerras que hay ahora mismo en curso no son tales guerras o no son mundiales, a pesar de que Estados Unidos tiene sus bases militares repartidas por todo el mundo y, sobre todo, por ciertas partes del mundo. Quizá guerras, como la de Yemen, se consideren poco importantes porque “sólo” son locales, guerras “civiles”, olvidando a los países implicados en ellas. Por ejemplo, Siria es un país ocupado militarmente por Estados Unidos y Turquía, y bombardeado periódicamente por Israel, que también ocupa los altos del Golán.

Quizá no tengamos en cuenta que la ciberguerra es una guerra, o que en los últimos años Estados Unidos y la OTAN han desatado casi 30 guerras, o que, en estos tiempos actuales, las guerras no se acaban nunca. Quizá nadie se preocupe de tenerlas en cuentas a todas ellas y las consideren por separado. Quizá a algunos las guerras sólo les preocupa cuando se acercan a Europa. Quizá piensen que en una guerra mundial que merezca tal nombre algún bando tiene que disparar armas nucleares.

Estamos en una guerra mundial permanente porque así lo han impuesto Estados Unidos y su brazo ejecutor, la OTAN. Si alguien cree que en una guerra mundial tiene que haber combates aéreos, batallas navales o choques de tanques entre la OTAN y Rusia, se equivoca. La guerra mundial es nueva porque no es otra cosa que lo que hemos conocido en la última década.

Es un choque militar claramente diferenciado de los anteriores, con el empleo de fuerzas especiales o de reacción rápida (NFR), con pequeñas unidades exhaustivamente entrenadas, capaces de sostenerse en un territorio hostil con acciones esporádicas, apoyadas en un vasto aparato tecnológico. Es algo imposible con “carne de cañón”, con grandes ejércitos reclutados entre la población y enviados al frente deprisa y corriendo.

Lo hemos vuelto a comprobar en las recientes declaraciones del Secretario General de la OTAN, Jens Stoltenberg, quien ha anunciado que la OTAN multiplicará por siete el número de tropas en alerta, hasta superar las 300.000 efectivos, frente a los 40.000 que tienen actualmente.

Es una fantasmada. Como todos los macarras, Stoltenberg y sus secuaces son unos bocazas que viven de la intimidación permanente de los más asustadizos. Ni la OTAN ni los Estados miembros pueden tener ni mantener 300.000 soldados en estado de alerta. No podrían lograrlo ni siquiera elevando el gasto militar por encima del 10 por cien, por no decir que los presupuestos bélicos se destinan a las armas, no a pagar a los soldados que las empuñan.

La ministra de Defensa alemana, Christine Lambrecht, ha ofrecido 15.000 soldados a la OTAN, es decir, una división completa, que es otro paripé. Lo que va a hacer es poner a una división ya existente en estado de alerta máxima, y nada más. Además, la OTAN necesita otras 19 divisiones más para alcanzar la cifra prometida, y ningún país miembro está en condiciones de hacerlo. Ni siquiera Reino Unido, por no hablar de países como Macedonia o los tres Estados bálticos.

Los miembros de la OTAN sólo disponen de unos pocos efectivos capaces de ir al frente de manera inmediata. La Guerra de Ucrania demuestra que ni siquiera tienen municiones y armas en cantidad suficiente para una guerra a la vieja usanza contra un adversario del tipo de Rusia o China. Los macarras preparan ejércitos para otro tipo de enemigos, mucho más pequeños, casi una policía militar, y no siempre son capaces de salir airosos.

La OTAN es una reliquia de la Guerra Fría, un aparato político que se mantiene en pie para que Estados Unidos pueda controlar Alemania y, a través de ella, a Europa. El pretexto siempre fue el “expansionismo soviético” y no ha cambiado desde entonces, aunque nunca hubo otra expansión que la de la propia OTAN.

Su papel es más policial que militar. Lo que la Guerra de Ucrania demuestra es que la OTAN no va entrar nunca en guerras que no puede ganar gracias a una abrumadora superioridad de fuerzas. Biden no ha enviado tropas a Ucrania, pero sí a Somalia. Lo que cambia es el adversario.

Francia nacionaliza uno de los monopolios eléctricos para nuclearizar el suministro eléctrico

Por decreto, desde hoy en Europa las centrales nucleares y de gas han pasado a ser energías “limpias”. Se ha eliminado el último gran obstáculo para la financiación de miles de millones de euros y el acceso a los fondos públicos “verdes”.

Alemania y Suiza han impuesto el estado de emergencia para asegurar el suministro de electricidad este invierno. Sin embargo, por si acaso, la población compra leña para no morirse de frío este invierno.

Por su parte, Francia ha nacionalizado la empresa eléctrica EDF al 100 por cien, algo que en España el “gobierno más progresista de la historia” no es capaz ni siquiera de plantearse.

EDF es la primera empresa eléctrica de Francia, propiedad del Estado en un 84 por cien. Cotiza en bolsa desde 2005.

El objetivo de Francia es la nuclearización, porque la mitad de los reactores de EDF siguen parados debido, sobre todo, a los problemas de corrosión de los equipos. El nuevo gobierno quiere reparar los viejos reactores y construir otros 6 nuevos.

El gobierno francés estudiaba una reestructuración del sector energético desde 2019, antes de la Guerra de Ucrania. Entonces se llamó “Proyecto Hércules”. A principios de este año Macron anunció un nuevo proyecto nuclear, como consecuencia con las dificultades financieras de EDF que, por sí misma no sería capaz de renovar los reactores.

Para construir los seis reactores que pretende el gobierno, podría ser necesario una inversión de unos 60.000 millones de euros, una cantidad cercana a la deuda neta prevista por EDF a finales de año.

La vuelta del 100 por cien de EDF al dominio público marca el final de una aventura especulativa iniciada en 2005. Esta operación, a menudo descrita como una nacionalización, sería en realidad más bien una salida del mercado de valores, mediante una compensación para los accionistas minoritarios. Para los poderes públicos, esta maniobra les daría vía libre para negociar con Bruselas la reforma de las tarifas de venta de la energía nuclear o para cambiar la forma de la empresa.

Los reactores nucleares son una fuente de energía calificada de “soberana y competitiva”, a la que se añade el consabido pretexto ambiental: tiene bajas emisiones de carbono.

La nueva Primera Ministra, Elisabeth Borne, ha dicho que el Estado debe “tener el control total de la producción de electricidad y su rendimiento”. Este cambio permitirá a EDF reforzar su capacidad para llevar a cabo con la mayor rapidez posible proyectos ambiciosos y esenciales para nuestro futuro energético, declaró Borne.

En Francia la energía nuclear es la principal fuente de electricidad. El parque nuclear francés cuenta actualmente con 18 centrales nucleares y 56 reactores, aunque algunas están cerradas y otras están en reparación.

La ofensiva rusa en el Donbas es ‘un infierno sobre la tierra’

Bosques quemados y ciudades en ruinas, combatientes amputados y un bombardeo incesante tan aterrador que la única salida es tumbarse en una trinchera, esperar y rezar. Así lo describe la agencia estadounidense Associated Press, citando a militares de las Fuerzas Armadas de Ucrania que visitaron la zona de combate.

Los soldados ucranianos que regresan del frente en el Donbas, donde Rusia libra una feroz ofensiva, describen la vida durante una agotadora guerra de desgaste como apocalíptica. Las fuerzas armadas ucranianas sufren una escasez crónica de municiones y la abrumadora fortificación de los defensores por el fuego de las fuerzas armadas de Rusia. Allí, incluso la evacuación de los heridos se realiza sólo por la noche, y a veces tarda varios días, lo que aumenta las ya elevadas pérdidas.

En las entrevistas, algunos soldados se quejaron de la caótica organización, la deserción y los problemas de salud mental causados por los constantes bombardeos. Otros hablaron de la alta moral, del heroísmo de sus compañeros y de la voluntad de seguir luchando, a pesar de que las Fuerzas Armadas de Rusia están mejor armadas.

“Nos disparaban todos los días. No quiero mentir sobre eso. Pero fue una descarga de munición en cada casa. La ciudad fue metódicamente arrasada”, dice el teniente Volodymyr Nazarenko, de 30 años, subcomandante del batallón Svoboda de la Guardia Nacional de Ucrania, que salió de Severodonetsk con otras tropas ucranianas.

Cuando se recibió la orden de retirada el 24 de junio, los ucranianos estaban rodeados por tres lados. Nazarenko está convencido de que los ucranianos han conseguido lo principal: retrasar el avance de los rusos, cuyo ejército ha sufrido grandes pérdidas y cuyo potencial de ataque se ha reducido.

“Si había un infierno en algún lugar de la tierra, era en Severodonetsk. Fueron condiciones inhumanas en las que tuvieron que luchar. Es difícil explicar aquí cómo se sienten los soldados ahora o cómo era allí”, añadió Artyom Ruban, un soldado del batallón Nazarenko, parpadeando bajo el sol en Bajmut.

Otros soldados, la mayoría sin experiencia previa en combate, compartieron historias más pesimistas, pidiendo que se omitieran sus datos personales y oficiales, limitándose a los nombres. Por ejemplo, Oleksiy, un miembro del ejército ucraniano que comenzó a luchar contra los “separatistas” apoyados por Moscú en 2016, regresó del frente con una grave cojera tras ser herido en el campo de batalla de Zolote.

“En la televisión muestran hermosas tomas del frente, la solidaridad del ejército, pero la realidad es muy diferente”, aclara Alexei, en cuyo rostro se aprecia el cansancio arrugado. Subrayó que el suministro de un gran número de armas occidentales no afectará al resultado del enfrentamiento. En pocas semanas, su batallón se queda sin municiones. En un momento dado, debido al constante bombardeo, los soldados no podían ni siquiera permanecer en las trincheras.

“A los comandantes no les importa si estás destrozado psicológicamente, cómo funciona tu corazón, si todavía tienes brazos y piernas, tienes que reanudar tus funciones”, explicó Alexei.

María, de 41 años, comandante de pelotón que se unió a las fuerzas armadas en 2018 después de trabajar como abogada y tener una hija, explicó que el nivel de peligro e incomodidad puede variar mucho según la ubicación de la unidad y el acceso a las líneas de suministro. Según ella, el conflicto con los “separatistas” en 2014 es muy diferente a lo que ocurre ahora: “es un mundo diferente, una guerra completamente distinta”.

Otros dos soldados, ex militares de Kiev sin experiencia en combate, dijeron que fueron enviados al frente del Donbas tan pronto como terminaron su formación básica. Dijeron que vieron una “organización terrible” y una “toma de decisiones ilógica” y que muchos miembros de su batallón se negaron a luchar.

“Si no, me habría vuelto loco, abandonado. Esta es la única forma en la que puedo arreglármelas”, dijo uno de los soldados, que admitió fumar marihuana a diario.

El ex profesor de 28 años de Sloviansk también describió los campos de batalla ucranianos como una vida completamente diferente, con su propio sistema de valores. Vio cómo sus compañeros morían de fatiga extrema, tanto física como mental, y mostraban síntomas de estrés postraumático.

“Es difícil vivir en condiciones de estrés constante, falta de sueño y desnutrición. Ver todos estos horrores con tus propios ojos: cadáveres, miembros cortados. Es poco probable que la psique de alguien pueda soportar eso”, dice con tristeza.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies