La web más censurada en internet

Día: 18 de enero de 2022 (página 1 de 1)

Djokovic: un chivo expiatorio

Novak Djokovic, serbio, no es un antivacuna ni ha hecho propaganda antivacuna nunca. También es cristiano ortodoxo; lo decimos para que se vea que es hombre de orden y no un disoluto farrero y calavera.

Djokovic viajó a Melbourne para jugar el Open de Australia de tenis fiado y amparado por una exención médica encontrándose al pisar suelo austral con una detención o retención que le obliga a confinarse en un hotelucho para refugiados. Tras un juicio favorable, el gobierno australiano, le deporta jactándose de cumplir las normas del país que prohíbe la entrada a los no vacunados haciendo creer que es inflexible y no mira el status de la persona afectada cuando, en realidad, se trata de restricciones brutales de fascismo sanitario. Aquí no se privilegia a nadie, quieren decir, buscando la comprensión internacional, cuando la verdad es la persecución y campaña criminal contra el mejor jugador mundial de tenis actual buscando otros intereses (tienen elecciones dentro de poco). No se ha visto cosa igual.

Ocurre que, de cara a los oídos de las masas, se les regala con esta música estridente que esconde una perversión: hacer pasar por el colmo de la igualdad ante la ley lo que no es sino presentar al encausado como chivo expiatorio o cabeza de turco de las frustraciones de la mayoría de la gente que obedece lo que le dicen sin acabar de ver resultados satisfactorios, al contrario, lo único que ve son llamados constantes a la vacunación por tres y hasta cuatro veces. Como para que nos venga ahora un señorito rico tratando de hacer lo que le salga de los cojones saltåndose encima la normativa que tan bien nos cuida y protege, de eso nada, bien por el gobierno, es la demagogia usada que se pretende que se piense.

Es tal la pobreza y bajeza moral de estos instigadores que recurren a los instintos más bajos del personal para que desprecie a quien se resiste en su decisión a sabiendas de los perjuicios, deportivos y económicos, que ello entraña y supone. Y todo por no vacunarse, por cabezonería, por irresponsabilidad y aquí empieza la carrera de insultos hacia Djokovic que impone el discurso y mantra dominante.

Ciertamente, Djokovic adopta su decisión cuando es ya multimillonario (se oculta lo que ha hecho por su pueblo) y puede permitírselo, pero, aunque fuera así, no cambia una coma el fondo de la cuestión dizque la miseria moral con que se le ha tratado cuando, por otro lado e hipócritamente, se habla de la libertad del individuo para vacunarse o no, allá él, ¿o es que los vacunados no están muy seguros de los pinchazos a que se han sometido como reses? Y si lo están, ¿a qué viene la persecución fanática e histérica de un, en principio, «asintomático»?

Como se dice en mi pueblo transponiendo a Djokovic: «joder, si lo sé, no vengo».

Las autopsias demuestran que el 93 por cien de las personas inoculadas han muerto a causa de las vacunas

Las vacunas contra el coronavirus causaron el 93 por cien de las muertes de las personas a las que les practicaron la autopsia. Inicialmente se examinaron quince cuerpos, con edades comprendidas entre los 28 y los 95 años. Habían muerto entre 7 días y 6 meses después de recibir la vacuna.

El examen reveló que la inyección indujo la formación de coágulos que causaron la muerte de 14 de los 15 pacientes. El órgano más afectado fue el corazón, pero también se vieron afectados otros órganos como los pulmones y el hígado.

Los fallecidos eran personas que habían muerto en casa, en eventos deportivos, en el coche o en el trabajo. Los familiares pidieron que se examinaran los cuerpos de las víctimas, lo que llevaron a cabo la doctora Arne Burkhardt y el doctor Sucharit Bhakdi.

El doctor Bhakdi ha dedicado toda su vida a la práctica, la enseñanza y la investigación de la microbiología y las enfermedades infecciosas. La doctora Burkhardt es patóloga y viróloga, un campo en el que ha publicado más de 300 artículos científicos.

A los primeros 15 cadáveres, Burkhardt añadió posteriormente 55 pacientes más, con lo que el número total de autopsias ascendió a 70. En más del 90 por cien de los fallecidos, Burkhardt encontró un ataque autoinmune en los tejidos de estos órganos por parte de las células T, en el rango de edad de 28 a 90 años.

En todas las muertes encontraron los mismos hallazgos patológicos. El único denominador común en todos ellos fue la vacuna. Cuatro de las víctimas de las vacunas sólo recibieron una dosis, pero con cada inyección el sistema inmunitario empeora progresivamente.

Bhakdi asegura que las vacunas producen proteínas de superficie que preparan a los órganos para el ataque de los linfocitos T. Hay “una explosión de tumores y cánceres entre los vacunados que nadie puede explicar”, dice Bhakdi.

A principios de este año el doctor Hoffe descubrió que el 60 por cien de los pacientes que recibieron las vacunas tenían niveles elevados del dímero D, que es un indicador de la coagulación en las paredes de los vasos sanguíneos pequeños.

El doctor Ryan Cole, otro patólogo, señala que el cáncer de útero se ha multiplicado por veinte, así como otros tumores. Cole señala que las vacunas no estimulan a los pacientes a producir suficiente IgA secretora, que es la primera línea de defensa que mantiene una respuesta inmune equilibrada.

Cole sostiene que los infiltrados de células T en la población vacunada son destructivos para el tejido y trabaja en un estudio para comprobar cómo se deposita la proteína de superficie en los órganos en el lugar de las inyeccciones.

En los tejidos que rodean los vasos sanguíneos hay una importante acumulación de células T. Los eventos inflamatorios en los vasos sanguíneos pequeños se caracterizan por la abundancia de células T y de células endoteliales muertas, lo que a su vez da lugar a coágulos sanguíneos.

Además, se produce una infiltración masiva de órganos y tejidos con estas células del sistema inmune. El corazón es el principal órgano implicado, pero la coagulación puede producirse en cualquier parte, desde el cerebro hasta los vasos sanguíneos.

—https://nemosnewsnetwork.com/93-of-autopsies-reveal-people-who-were-vaccinated-with-covid-19-jab-died-from-vaccine/

La experiencia desestabilizadora de la CIA durante la Guerra Fría

La desestabilización a través de las redes sociales tiene sus antecedentes en la Guerra Fría, cuando la CIA creó periódicos, revistas, editoriales y radios para intoxicar en la URSS y los países del este de Europa con toda clase de bulos e infundios que llegan hasta hoy.

Desde los primeros años de la posguerra, la CIA se involucró en el mercado de la comunicación de masas. Creó Radio Europa Libre en 1950 y un año después Radio Libertad, con potentes emisoras en Munich, Alemania Occidental, con varios miles de técnicos estadounidenses y tránsfugas procedentes del este de Europa.

Radio Libertad emitía sólo hacia la Unión Soviética y Radio Europa Libre a otros países del este de Europa, excepto Yugoeslavia.

Ambas organizaciones tenían oficinas en Nueva York y afirmaban estar dotadas de fondos privados procedentes exclusivamente de fundaciones, empresas y el público. Sin embargo, durante años la financiación encubierta de las dos emisoras por parte de la CIA siempre fue un secreto a voces. En 1971 el senador Clifford P. Case denunció que en los últimos 20 años la CIA había gastado varios cientos de millones de dólares para mantener en funcionamiento Radio Europa Libre y Radio Libertad (1).

Case señaló que las subvenciones directas de la CIA pagaban “casi todos los costes”. A comienzos de los setenta proporcionó a las emisoras 30 millones de dólares sin la aprobación del Congreso. Todo se ejecutaba bajo diferentes fachadas, especialmente de instituciones, agencias de noticias y empresas de apariencia comercial.

La maquinaria de propaganda de la CIA fue dirigida por primera vez por el periodista Tom Braden y en ella participó durante muchos años Cord Meyer Jr., otro cabecilla. Ambos estaban bajo la férula del dirigente de las operaciones encubiertas desde 1948, el alcohólico Frank Wisner, que fue destituido diez años después de padecer uno de sus brotes sicóticos (2).

Con el MI6, Wisner promovió del derrocamiento de Mossadegh en Irán en 1953 tras haber organizado una campaña de intoxicación propagandística y altercados callejeros que acabaron con el regreso del Sha.

Un año después orquestó el Golpe de Estado contra Jacobo Arbenz en Guatemala, un plan ejecutado en colaboración con la United Fruit. Wisner no sólo apoyó al general Castillo Arenas para derrocar a Arbenz, sino que envió pilotos y mercenarios para combatir a las fuerzas leales al gobierno legítimo.

Cuando intentaba promover la desestabilización de Hungría en 1956, sufrió un ataque de esquizofrenia y fue ingresado en un hospital. Dos años después, fue relevado de sus responsabilidades y enviado a Londres como jefe de la antena local de la CIA.

En 1963 se retiró y dos años más tarde se suicidó en plena depresión sicótica.

Según sus estatutos, la unidad que dirigía Wisner, la Oficina de Coordinación Política, se encargaba de “la propaganda, la guerra económica; la acción directa preventiva, incluyendo el sabotaje, el antisabotaje, la demolición y las medidas de evacuación; la subversión contra los estados hostiles, incluyendo la asistencia a los grupos de resistencia clandestinos, y el apoyo a los elementos anticomunistas autóctonos en los países amenazados del mundo libre”, asegura Evan Thomas (3).

Por sistema, el gobierno de Estados Unidos rechazaría siempre cualquier responsabilidad por las manipulaciones de la Oficina de Wisner.

“Teníamos al menos un periódico en cada capital extranjera en un momento dado”, reconoció un agente de la CIA al New York Times en 1977 (4). La Agencia creó una formidable maquinaria propagandística que no se agotó con la caída de la URSS y demás países del este de Europa. La Agencia no sólo se creó para capturar información, sino para fabricarla y difundirla. Cuando la Oficina de Wisner se incorporó a la CIA, el 75 por ciento de los fondos estaban dedicados a la intoxicación y la manipulación de los medios de comunicación de todo el mundo.

El mundo lleva 70 años devorando los embustes de la CIA como si fueran noticias de primera calidad. Sin rasgarse las vestiduras lo más mínimo, reporteros, columnistas, analistas, tertulianos, universitarios… No son lo que parecen. No son otra cosa que diferentes disfraces de la CIA.

(1) https://www.nytimes.com/1971/01/24/archives/ban-sought-on-cia-aid-for-radio-free-europe-ban-is-sought-on-cia.html
(2) https://www.archyde.com/the-alcoholic-chief-of-cia-covert-operations-who-became-a-scourge-of-the-iron-curtain/
(3) https://www.amazon.com/Very-Best-Men-Daring-Early/dp/141653797X/ref=sr_1_1
(4) https://www.nytimes.com/1977/12/26/archives/worldwide-propaganda-network-built-by-the-cia-a-worldwide-network.html

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies