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Mes: octubre 2021 (página 2 de 13)

Polonia: un país entre el III Reich y la URSS que fue víctima de sus propias contradicciones

Polonia es un país enclavado entre dos grandes potencias, Alemania y Rusia, que durante décadas luchó por su independencia, una reivindicación sostenida por el movimiento obrero desde la fundación de la Primera Internacional. Lo consiguió en 1917 gracias a la Revolución rusa.

Al tomar las riendas de su país, la burguesía y los terratenientes polacos, ejemplos característicos de reacción católica feroz, sólo supieron venderse al mejor postor, normalmente las grandes potencias occidentales de la época, Reino Unido y Francia, enfrentándose al nuevo poder soviético, al que arrebató una parte del territorio aprovechando la guerra civil contra la URSS en los años veinte.

Cuando en 1933 llegaron los nazis al poder en Alemania, en la burguesía y los terratenientes polacos apareció una nueva corriente favorable al III Reich, representada por el mariscal Pilsudski y, naturalmente, por la Iglesia católica.

Una de las lacras de las clases dominantes polacas fue siempre el antisemitismo, que llegó a alcanzar cotas patológicas. Uno de sus exponentes saltó a la palestra medio siglo después: el papa Wojtyla, al que Estados Unidos colocó en el Vaticano en los años ochenta para dar la puntilla a Polonia y a los demás países del este de Europa.

Hoy la burguesía polaca vive de propagar por Europa una ideología que recuerda su origen: luchamos contra los nazis, pero también contra los comunistas. Es el “ni unos ni otros” y el “todos son iguales”. Antes de la Segunda Guerra Mundial era un país pacífico y democrático, que sólo quería la paz y la armonía, pero que fue aplastado por los monstruos de sus vecinos.

La coartada está muy manoseada: el pacto entre Molotov y Von Ribbentrop, que condujo al “reparto” de Polonia entre la Alemania nazi y la URSS.

La historia dice otra cosa. El gobierno polaco fue uno de los primeros del mundo en firmar un documento histórico con la Alemania nazi, una declaración de 26 de enero de 1934 sobre el no recurso a la fuerza. Lo firmaron en Berlín el ministro de Asuntos Exteriores alemán Konstantin von Neurath y el embajador polaco Jozef Lipsky.

Piłsudski era un déspota. Desde 1926 el país estaba gobernado por altos oficiales del ejército. Además de Piłsudski, estaban el mariscal Edward Rydz-Smigły y el coronel Jozef Beck. Habían prohibido los partidos y los movimientos políticos, pero el fascismo estaba en auge.

El Estado polaco sometía a las minorías nacionales a la humillación y la discriminación. Los ucranianos, bielorrusos, judíos y lituanos, que representaban un tercio de la población, no tenían ningún derecho. Para conseguir una educación y una carrera, tuvieron que convertirse al catolicismo y cambiar su nombre al polaco. Algunos lo hicieron. Los demás fueron perseguidos.

La cuestión judía preocupaba al gobierno de Varsovia. El plan consistía en deportarlos a Madagascar. Se creó una comisión especial para tratar este tema. Estaba formado por León Alter, director de la Asociación de Judíos en el Exilio de Varsovia, Salomón Dik, agrónomo de Tel Aviv, y el comandante Mieczysław Lepecki. En mayo de 1937, la comisión visitó Madagascar e informó sobre la disposición de la isla para el establecimiento de una colonia judía. Hitler apoyó la idea.

En junio de 1934, paralelamente a la creación del primer campo de concentración nazi, el de Dachau, por un decreto especial del gobierno, los polacos crearon su propio campo de exterminio cerca de Brest, en Bereza Kartuska, donde detuvieron, torturaron y mataron a disidentes, principalmente ucranianos y bielorrusos.

El gobierno polaco cada vez se parecía más al alemán. Piłsudski admiraba el racismo y el militarismo de Hitler.

Tras la retirada de Alemania de la Sociedad de Naciones, Polonia representó allí los intereses del III Reich, apoyando todas las medidas de Hitler. Por ejemplo, la anexión de Austria y la invasión del ejército alemán en la zona desmilitarizada del Rhin en 1936.

El acercamiento de Polonia y Alemania en la década de 1930 se basó no sólo en estrategias internas similares, sino también en objetivos similares de política exterior. Ambos estados pretendían destruir el bloque político formado por Checoslovaquia, Yugoslavia y Rumanía. Varsovia y Berlín tenían reivindicaciones territoriales sobre Checoslovaquia, que culminaron con su desmembramiento en 1938 mediante la campaña conjunta germano-polaca. Pero sobre todo, tenían planes de agresión contra la URSS.

Entre 1933 y 1935 surgió la amenaza de una guerra entre la URSS y Japón, en alianza con Polonia y Alemania. Muchos políticos polacos hablaron abiertamente de la inminencia de un desfile polaco-nazi en la Plaza Roja. El 16 de marzo de 1934 la agencia de noticias inglesa Week difundió un mensaje según el cual había protocolos secretos en el pacto entre Pilsudski y Hitler, en base a los cuales, junto con Japón, Alemania y Polonia iban a atacar a la URSS. En agosto de 1934, la publicación británica New Statesman and Nation informó de un inminente ataque coordinado contra la URSS. Japón debía actuar en el Extremo Oriente y Alemania y Polonia en la parte europea. Los alemanes debían entrar en Leningrado y luego avanzar hacia Moscú.

La doctrina militar oficial polaca, elaborada en 1938, proclamaba: “El desmembramiento de Rusia es la base de la política polaca en el este. Polonia no debe permanecer pasiva en este notable momento histórico de la partición. La tarea es prepararse con mucha antelación, física y espiritualmente… El objetivo principal es el debilitamiento y la derrota de Rusia”.

Antes de la conquista de la URSS, había que fomentar el separatismo en Ucrania, el Cáucaso y Asia Central. En diciembre de 1938 el diplomático polaco Jan Karszow-Siedlewski dijo con franqueza a sus homólogos alemanes: “Los intereses de Polonia en el Este son, en primer lugar, Ucrania, Bielorrusia hasta Smolensk”.

Si todo era tan bueno entre los alemanes y los polacos, ¿por qué esta alianza terminó tan mal para Polonia? La razón es obvia: Varsovia no cedió ante Berlín en el conflicto por la ciudad de Dantzig, un importante puerto en el Mar Báltico. Estaba gobernada por Polonia desde el final de la Primera Guerra Mundial y era el punto de unión entre Pomerania y Prusia Oriental.

Después de que Polonia se negara a ceder la ciudad libre, Hitler comenzó a preparar la invasión. Tras el final de la guerra, se supo que Varsovia fue inducida a rechazar a los alemanes por las promesas de ayuda militar de Reino Unido y Francia, en el caso de que se produjera un ataque alemán. Pero nadie tenía intención de ayudar a Polonia. Londres y París necesitaban que Hitler ocupara Polonia, para llevarle a las puertas de la URSS. A medida que el ejército alemán se desplazaba hacia la frontera con la URSS, se alejaba de Gran Bretaña y Francia.

Los planes de Londres y París salieron fatal. “El tiro por la culata”, se suele decir.

—https://minsknews.by/pakt-pilsudskogo-gitlera-zachem-polsha-v-1934-g-zaklyuchila-dogovor-s-germaniej-i-chto-iz-etogo-vyshlo/

El suministro chino de magnesio compromete a la industria europea

La industria del metal y los fabricantes de automóviles están preocupados. Si la minería china no se reanuda por falta de energía, Europa se enfrentará a una escasez de magnesio. En vísperas de la cumbre climática, Europa tiene que hacer la vista gorda ante el uso masivo de carbón por parte de China para sostener el mercado mundial.

Mientras las distintas potencias avanzan en sus propios planes para contrarrestar la escasez generalizada de chips electrónicos que está afectando a todo, desde los microondas hasta los aviones, una nueva carestía mundial se vislumbra ya en el horizonte. La Unión Europea depende de China para el 95 por ciento de su suministro de magnesio. Este metal es esencial para la producción de automóviles: es un aditivo esencial para muchas aleaciones.

“Tras la crisis de los semiconductores, ahora tenemos la crisis del magnesio”, augura el primer ministro checo Andrej Babis. “La industria del automóvil se enfrenta a un auténtico desastre”.

La razón de la escasez de magnesio es que la energía es cara, y China ya está regulando la producción en algunos sectores de su economía para ahorrar energía. Como consecuencia, las exportaciones a Europa están paralizadas, mientras que las existencias de mineral de la Unión Europea se agotarán ya en noviembre, según una declaración conjunta emitida por una docena de grupos industriales, entre ellos European Aluminium y European Steel Association.

El gobierno de Pekín insiste en que la escasez de magnesio será sólo temporal. El diario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung citó a Sun Qian, secretario general de la Asociación China de Magnesio, diciendo que la escasez sería breve y que China reanudaría las exportaciones de magnesio.

Pero detrás de la cuestión del suministro de esta materia prima, esencial para el ensamblaje de los automóviles, se encuentra la cuestión de la energía y, de rebote, la cuestión climática. Los chinos ven con malos ojos las presiones de Bruselas intenta ejercer para reducir el uso del carbón, que sigue siendo un combustible esencial para la economía china.

Merkel ha pedido a la Unión Europea que no obligue a China a cerrar sus centrales de carbón demasiado pronto. El abastecimiento de Europa depende, en parte, de Rusia y, sobre todo, de China.

Los incendios calcinaron la Antártida hace 75 millones de años

En ciencia las mayores torpezas se suelen cometer cuando se da por sentado que la materia es posible sin movimiento y automovimiento, es decir, que hay algo en el cosmos que no cambia y no evoluciona. Esa falsa impresión es mayor cuando los científicos se refieren a la materia inerte, como la física, por ejemplo, por influencia de las leyes de Newton.

Lo mismo ocurre con la geología. Hay muchos conservacionistas que creen que el planeta es una foto fija y que se debe (y se puede) mantener tal y como está ahora porque cualquier intervención humana sobre la naturaleza y el suelo es una agresión.

Pero en la tierra hay montañas donde antes había valles (y a la inversa), y desiertos que antes eran vergeles (y a la inversa). Las cosas se transforman en su contrario por efecto del tiempo, del desarrollo y de la transformación incesantes y, lógicamente, los fenómenos que son diferentes se rigen por leyes científicas diferentes, no homogéneas y cambiantes en el tiempo y en el espacio.

Recientemente la revista Polar Research lo ha vuelto a poner de manifesto: los incendios forestales arrasaron la Antártida hace 75 millones de años (1), cuando los dinosaurios vagaban por la Tierra y los seres humanos aún no habían hecho su aparición, es decir, que los incendios no tenían un origen humano.

A finales del Cretácico (hace entre 100 y 66 millones de años), uno de los periodos más cálidos de la Tierra (y no por efecto del CO2), la isla James Ross, en la Antártida, albergaba un bosque templado de coníferas, helechos y plantas con flores llamadas angiospermas, así como una gran cantidad de dinosaurios.

Antiguos incendios calcinaron partes de estos bosques hasta dejar restos de carbón vegetal que los científicos han podido recuperar y estudiar. “Este descubrimiento amplía el conocimiento sobre el inicio de incendios de vegetación durante el Cretácico, mostrando que estos episodios eran más frecuentes de lo que se pensaba”, dijo Flaviana Jorge de Lima, paleobióloga de la Universidad Federal de Pernambuco en Recife, Brasil.

Este descubrimiento es la primera evidencia de fuego en la isla James Ross, una parte de la Península Antártica que ahora se encuentra bajo América del Sur.

Los incendios espontáneos eran habituales en la Antártida durante el periodo Campaniano (hace entre 84 y 72 millones de años). En 2015 otro estudio descubrió la primera evidencia conocida de incendios de la era de los dinosaurios en la Antártida Occidental. Se publicó en la revista Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology (2).

En 2015-2016 una expedición científica analizó los fósiles recogidos en el noreste de la isla James Ross. Contenían fragmentos de plantas que se asemejaban a residuos de carbón vegetal, que se habían erosionado durante las últimas decenas de millones de años.

Los fragmentos de carbón vegetal eran pequeños: los más grandes eran delgados como el papel y sólo medían 19 por 38 milímetros. Pero las imágenes del microscopio electrónico de barrido revelaron su origen. Los fósiles son probablemente gimnospermas quemadas, pertenecientes a una familia botánica de coníferas llamada Araucariaceae.

Los intensos incendios forestales eran comunes y generalizados a finales del Cretácico, aunque la mayoría de las pruebas de estos incendios se encuentran en el hemisferio norte, con unos pocos casos documentados en el hemisferio sur, en lo que hoy es Tasmania, Nueva Zelanda y Argentina, dijeron los investigadores, que ahora buscan nuevos registros de paleoincendios en otros lugares de la Antártida.

(1) https://polarresearch.net/index.php/polar/article/view/5487
(2) https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0031018214005707

La medicina ya era un brazo armado del poder político a finales del siglo XVIII

El filósofo Giorgio Agamben se ha consolidado, desde el primer confinamiento, como uno de los únicos verdaderos intelectuales europeos, en el sentido que el término tuvo desde la segunda mitad del siglo XIX hasta los años setenta.

Un filósofo no nace ni se forma en una torre de marfil, sino en medio de sus conciudadanos y en interacción con ellos; su conocimiento, su reflexión, no se desarrolla en las nubes, sino en el mundo de los hombres, y debe servir para dar cuenta de él y comprenderlo mejor. A la inversa, un filósofo no es un mago, un profeta, que define lo bueno y dice lo correcto sobre la base de opciones subjetivas.

Si Agamben tomó partido en el asunto covid, fue como filósofo, basándose en los conceptos que había desarrollado en el curso de sus análisis, y en primer lugar el concepto de “nuda vida”.

Al principio fue Foucault y su concepto de “biopoder”: a partir del siglo XVIII, la evolución política no se dirigió (en contra de lo que proclamaba la Ilustración) hacia una mayor libertad, sino al contrario, hacia el totalitarismo. Armado con nuevos conocimientos y técnicas, el poder puede no sólo castigar en caso de transgresión (una operación rudimentaria), sino gobernar la vida entera de todos los sujetos, mediante un cúmulo, no de leyes, sino de simples directivas administrativas que enmarcan la menor de nuestras actividades (Tocqueville, que ya había hecho, ciertamente de forma menos sistemática, esta observación, hablaba, no de biopoder, sino de “monstruo blando”). Pero el análisis foucaultiano sólo puso en cuestión el poder del Estado, y sus seguidores están ahora esencialmente en el campo liberal, y siguen la corriente políticamente correcta: entre ellos no se alza ninguna voz para defender nuestras libertades concretas.

Agamben, en cambio, analiza el verdadero poder, que es el del neoliberalismo, y hace oír su protesta contra un biopoder (poder sobre la vida) que ahora es sólo un tanatopoder (poder de la muerte): el objetivo de “hacer vivir”, justificación de toda la empresa totalitaria, es ahora sólo la máscara de “hacer morir” (no se puede evitar pensar en el poder nazi, que pasó del “espacio vital” -hacer vivir a los alemanes- a los campos de concentración y a la agresión contra la URSS -hacer morir a los no arios-).

El poder médico desempeña aquí un papel fundamental. Es cierto que la medicina ya era un brazo armado del poder a finales del siglo XVIII: permitía, de forma económica (sin “sacar los tanques a la calle“), disciplinar a la población medicalizando la vida, desde el nacimiento hasta la muerte. Pero lo inédito de la crisis de covid es que ejerció su función mediante la negativa a tratar (impuesta por el poder político), organizando así la mortalidad atribuida a covid. El poder pudo así operar en bucle, y de manera absoluta: apoyándose en el número de muertos así obtenido, propagó obsesivamente el miedo a morir, lo que llevó a la aceptación de todas las medidas liberticidas. El paralelismo con la mafia, que extorsiona imponiendo su protección contra los abusos que ella misma comete, es evidente. La política, en el sentido de los debates e intercambios de ideas sobre la mejor manera de resolver los problemas de una comunidad, ha desaparecido así, para ser sustituida por una única pregunta: ¿cómo evitar morir? La vida social, afectiva y cultural, todo lo que conforma el “bios”, ha desaparecido ante el imperativo de la “zoé”, la vida cruda, biológica, la “nuda vida” de Agamben.

Ahora, en el opúsculo de Agamben “Guerra Civil”, publicado en 2015, basado en dos seminarios celebrados en 2001, encontramos una alegoría, o una premonición exacta de la situación actual.

En la segunda parte del libro, Agamben examina el Leviatán de Hobbes a partir de su famoso frontispicio de 1651, que representa a un rey con una espada en una mano y un báculo de obispo en la otra, símbolos de los poderes temporal y espiritual, de pie sobre un paisaje de campo que rodea una gran ciudad. A Agamben le sorprende que esta ciudad (como el campo) esté vacía de habitantes. Pero si se observa con más detenimiento, se advierte que en la parte derecha de la ciudad (izquierda para el lector), la zona del poder político, hay guardias armados, y en la parte izquierda, la zona del poder religioso, hay dos figuras cerca de la catedral, que hay que examinar con una lupa para darse cuenta de que son dos “médicos de la peste”, reconocibles por sus máscaras de largos picos. (Puede sorprender que los médicos, que tratan el cuerpo, aparezcan del lado de las autoridades religiosas: una notable anticipación de nuestros tiempos, en los que la supervivencia del cuerpo ha sustituido a la del alma, y la figura del médico ha suplantado a la del sacerdote). El pueblo está, pues, ausente, representado sólo por las fuerzas que aseguran su sumisión al poder.

¿Cómo no pensar en los dos ciclos que hemos vivido recientemente? Primero, en 2018-19, la revuelta de los chalecos amarillos, sofocada por la policía, armada, en vez de con mosquetes, con escopetas y lanzadores de pelotas de caucho; luego, en 2020-21, el terror covidiano, administrado por los medios de comunicación y los médicos de plató. Estos últimos han sustituido a los “generales de escena” de la Guerra del Golfo, ¿es esto un progreso? En 2003, fue necesaria la guerra para imponer un sistema de información totalitario en el que todos los medios de comunicación, todos los canales, escuchaban lo mismo; hoy, la censura puede imponerse sin ningún problema incluso en tiempos de paz. Pasar de los generales de etapa a los médicos de etapa es, por el contrario, una verdadera escalada de totalitarismo.

Así que este es nuestro “paisaje después de la batalla“: un régimen en el que la política y los ciudadanos han desaparecido; todo lo que queda es, en palabras de Agamben, una “multitud disuelta”, masas atomizadas y no organizadas (los partidos políticos ya no las representan), invisibles, de las que sólo quedan las máscaras (al igual que, del gato de Cheshire, sólo la sonrisa, o más bien la mueca). Sólo la policía puede moverse libremente, sólo los médicos de plató tienen derecho a hablar. Así, la democracia residual de los covid sólo se compone de los dos tipos de perros guardianes que vigilan al rebaño, que se reduce a ser objeto de represión u objeto de cuidado (o de rechazo de cuidado). Nuestro régimen alcanza así la ademia (ausencia de personas) que se describe en el frontispicio del Leviatán.

Esta situación no es realmente patológica, sino que entra en la lógica de la democracia burguesa: el pueblo sólo puede actuar a través de sus representantes, y en cuanto éstos son elegidos, desaparecen como súbditos y sólo tienen que obedecer. Pero hemos llegado al final de esta lógica: el pueblo, que no tiene ningún estatuto jurídico real, ya no está capacitado para elegir a sus representantes, que de hecho están cooptados: la llamada Asamblea Nacional ya no representa nada, y las elecciones presidenciales no son más que un teatro de marionetas cuyos hilos son movidos por los medios de comunicación para distraer a los pacientes potenciales que somos.

Lars von Trier fue un profeta cuando en 1994 hizo de su Gran Hospital, llamado el Reino, la alegoría de todo el país, o más bien de Europa. Será interesante ver qué nos depara la tercera temporada de la serie, prevista para 2022.

Rosa Llorens https://www.legrandsoir.info/medecins-et-policiers-seuls-citoyens-du-regime-covidique-une-analyse-d-agamben.html

Golpe de Estado militar en Sudán

Ayer soldados no identificados detuvieron a los dirigentes civiles del gobierno de Sudán. Se ha declarado el estado de emergencia en todo el país y se espera que se nombre un nuevo gobierno.

Los miembros civiles del “Consejo Soberano” de Sudán, el órgano de transición creado desde la caída de Omar Al-Bashir en 2019, fueron detenidos por tropas del ejército.

El Ministerio de Información sudanés confirmó la información en un comunicado publicado en Facebook: “Los miembros civiles del Consejo Soberano […] y la mayoría de los ministros […] fueron llevados a un destino desconocido”.

Las detenciones se llevaron a cabo en los respectivos domicilios de los dirigentes, según el comunicado. “La mayoría de los ministros y miembros civiles del Consejo Soberano fueron detenidos”, decía escuetamente el comunicado. También se ha cortado el acceso a internet en todo el país.

El primer ministro de Sudán, Abdallah Hamdok, también fue detenido y llevado a un destino desconocido tras negarse a apoyar el golpe.

La sede de la emisora estatal también fue asaltada en Omdurman, ciudad hermana de Jartum, según el Ministerio de Información sudanés. “Los trabajadores están retenidos”, dijo el ministerio. La televisión pública emite actualmente un concierto de música tradicional.

La oficina del Primer Ministro dijo en un comunicado: “Pedimos al pueblo sudanés que proteste por todos los medios pacíficos posibles”.

Mientras tanto, el Ministerio de Información sudanés anunció que el ejército disparó “fuego real” contra los manifestantes que rechazan el golpe militar» frente al cuartel general del ejército en Jartum.

El general Abdel Fattah Al-Burhane, jefe de la autoridad de transición de Sudán, anunció la disolución del Consejo Soberano y declaró el estado de emergencia en todo el país. También explicó que se formaría un nuevo gobierno con “personal competente”.

La Asociación de Profesionales, que fue una de las puntas de lanza de la revuelta de 2019 que expulsó a Omar Al-Bashir, denunció el “golpe militar”. Una prte importante de la población también ha salido a la calle para protestar.

La Unión Africana pidió en un comunicado la reanudación inmediata de las consultas entre civiles y militares.

La Liga Árabe se mostró preocupada por la transición democrática de Sudán. Ahmed Aboul Gheit, secretario general de la organización panárabe, emitió un comunicado en el que pide a todas las partes que respeten el acuerdo de transición de 2019 que estableció un Consejo Soberano que comparte el poder entre civiles y militares.

El enviado de la ONU a Sudán, Volker Perthes, ha pedido al ejército que libere a los detenidos inmediatamente.

Sudán lleva semanas de tensión entre las autoridades civiles y militares que componen el Consejo Soberano encargado de la transición política del país. El 16 de octubre, los partidarios del ejército montaron un campamento frente al palacio presidencial, lo que provocó manifestaciones en distintas ciudades del país.

La situación se deterioró bruscamente cuando los partidarios del ejército paralizaron parte de Jartum el 24 de octubre bloqueando uno de los principales puentes de la ciudad o quemando neumáticos en la carretera. Abdallah Hamdok habló de la crisis “más grave y peligrosa” desde la creación del gobierno de transición, aunque negó los rumores de una remodelación ministerial en favor del ejército.

Sudán se encuentra en transición política desde 2019, cuando el antiguo dirigente del país, Omar Al-Bashir, fue destituido y procesado en su propio país, pero también por el Tribunal Penal Internacional por genocidio, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. Él mismo llegó al poder en 1989 tras un Golpe de Estado.

Decenas de miles de personas se manifestaron el año pasado para exigir la aplicación de las reformas prometidas entonces por el recién formado Consejo Soberano. Este último debía organizar elecciones a finales de 2023. En el plano internacional, también ha iniciado la normalización de las relaciones con Israel en 2020. Sin embargo, los intentos de desestabilización del país se han intensificado desde septiembre de 2021. El 21 de septiembre se frustró un primer intento de Golpe de Estado.

Israel criminaliza a las organizaciones que defienden los derechos de los palestinos

La etiqueta de “terrorista” es, como todas las demás, etiquetas, una marca política de quita y pon. Quien etiqueta es quien tiene el poder de hacerlo. Son “terroristas” los que el gobierno incluye en una lista negra porque no sujetos incómodos y molestos. Pero en cuando dejas de serlo, sales de la lista con un decreto posterior, publicado en el Boletín Oficial del Estado por los mismos que publicaron el anterior.

Sólo hay una excepción: el gobierno nunca es “terrorista”, ni siquiera el de Israel, que desde 1948 ha hecho del “terrorismo de Estado” una política de Estado.

Israel incluye a las ONG que defienden los derechos de los palestinos en su listado de organizaciones “terroristas”. Entre ellas están Addameer, AlHaq, el Centro Bisan de Investigación y Desarrollo, Defensa de los Niños Internacional-Palestina, la Unión de Comités de Trabajo Agrícola y la Unión de Comités de Mujeres Palestinas.

“El Ministerio de Defensa israelí dijo que estaban vinculados al Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP), un movimiento político secular con un brazo armado que ha llevado a cabo ataques contra Israel en el pasado”, según The Guardian (*).

El truco seudolegal que ampara este tipo de prácticas es muy conocido en todas partes: en realidad tales organizaciones son los “brazos” de otras. “Actuan bajo la apariencia de organizaciones de la sociedad civil, pero en la práctica pertenecen y constituyen una rama de la dirección [del FPLP], cuya actividad principal es la liberación de Palestina y la destrucción de Israel”, dice el Ministerio de Defensa israelí.

Están “controladas por altos dirigentes” del FPLP incorporan a sus miembros, algunos de los cuales han “participado en actividades terroristas”.

Esas organizaciones son una “fuente central” de financiación del FPLP y reciben “grandes sumas de dinero de países europeos y organizaciones internacionales”, añade el Ministerio de Defensa.

Las organzaiciones que defienden los derechos de los palestinos “han recibido fondos de los Estados miembros de la UE, la ONU y otros donantes”, señala The Guardian. Se trata, pues, de cortar otra fuente de financiación de los palestinos para que no circule otros mensajes que los que difunden los sionistas.

(*) https://www.theguardian.com/world/2021/oct/22/israel-labels-palestinian-human-rights-groups-terrorist-organisations

Un casco militar de última generación fabricado por Microsoft no funciona cuando llueve

En abril el Pentágono firmó con Microsoft un gigantesco contrato de 21.900 millones de dólares para suministrar 120.000 cascos de realidad aumentada (AR) basados en su sistema HoloLens (1).

La prótesis, llamada “Sistema Visual Integrado Aumentado” (IVAS), estaba especialmente adaptada a los soldados del ejército y debía utilizarse para el entrenamiento y el combate (2).

Equipado con opciones de visión nocturna y térmica, el IVAS integra un despliegue de elementos visuales superpuestos a la vista real, cartografía 3D, así como funciones avanzadas de comunicación e intercambio de información.

Algunos prototipos con inteligencia artificial y reconocimiento facial también son capaces de identificar las amenazas. En resumen, un equipo perfecto para el soldado 2.0.

Pero la prótesis de alta tecnología, como suele ocurrir, no está a la altura y falla en lo más elemental: adolece de “problemas de maduración” y no es lo suficientemente robusto para su uso sobre el terreno, según William Glaser, jefe del Equipo Synthetic Training Environment Cross-Functional del Pentágono (3).

Es inutilizable en tiempo de lluvia. Además, las baterías que lo alimentan no duran lo suficiente y no son lo suficientemente resistentes al fuego durante el combate.

Por lo tanto, el Pentágono dijo que había “aplazado las pruebas operativas del IVAS a una fecha posterior”, al tiempo que reafirmó que estaba “plenamente comprometido con su asociación con Microsoft para avanzar en tecnologías específicas para satisfacer las necesidades operativas de los combatientes”.

También ha publicado una lista de actualizaciones del programa IVAS ya realizadas desde octubre del año pasado -como las pruebas de clima frío o la integración con vehículos blindados-, aunque sin especificar si la suspensión del programa está relacionada con los fallos denunciados.

Es un despilfarro de miles de millones de dólares que pone de manifiesto el cretinismo de la posmodernidad, en la que participan los militares y los chalados de las últimas tecnologías a partes iguales.

El caza F-35, también de “quinta generación”, construido por la empresa estadounidense Lockheed Martin a golpe de talonario, es chatarra. Sólo le han encontrado 871 fallos de programas y equipamiento.

El nuevo helicóptero CH-53K de los Marines, otra joya, no puede atravesar una nube de polvo durante más de setenta segundos porque se atasca el rotor.

En junio, un informe interno del Ministerio de Defensa británico explicaba que las pruebas del Ajax, el futuro vehículo blindado del ejército británico, se suspendieron durante varias semanas como medida de seguridad debido a las vibraciones y el ruido excesivo, que suponen un riesgo para la salud de la tripulación.

En Afganistán, los talibanes, armados con kalashnikovs de segunda mano, derrotaron al ejército regular en cuestión de semanas, a pesar de que los estadounidenses les habían dotado de los equipos más modernos.

Cuanto más rápido quiere avanzar la posmodernidad, mayores son sus chapuzas. Por eso los tecnófobos proliferan cada vez más. La mejor mermelada es la que se cuece en una olla vieja.

(1) https://www.cnbc.com/2021/03/31/microsoft-wins-contract-to-make-modified-hololens-for-us-army.html
(2) https://news.microsoft.com/transform/u-s-army-to-use-hololens-technology-in-high-tech-headsets-for-soldiers/
(3) http://www.thedrive.com/the-war-zone/42739/army-halts-widely-hyped-multi-billion-dollar-advanced-augmented-reality-goggle-program

El ejército austriaco se prepara ante un apagón eléctrico indefinido

El ejército austriaco ha anunciado que Europa podría sufrir un gran apagón eléctrico por tiempo indefinido. En agosto la ministra de Defensa austríaca, Klaudia Tanner, supervisó unas maniobras militares para responder a un gran apagón eléctrico. “La cuestión no es si habrá un gran apagón, sino cuándo”, asegura la ministra.

El gobierno de Viena ha lanzado una campaña de información sobre el posible apagón eléctrico en Europa, con publicidad en los medios y la difusión de más de 6.000 carteles repartidos por todo el país con el título: “¿Qué hacer cuando todo se detiene?”.

Los militares recomienda tener en casa reservas suficientes al equivalente a dos semanas de acampada, así como pactar de forma previa con familiares y amigos un punto de encuentro y sentar las bases de una red de cooperación vecinal.

Las causas para una posible caída del sistema eléctrico en Europa son muchas, desde fallos técnicos, sobrecargas por picos de demanda, desajustes en el sistema o incluso causas atmosféricas.

La pandemia sirvió de ensayo para este tipo de operaciones militares de ingeniería social. El ejército de Austria informó en 2017 de la amenaza de una posible pandemia como la del coronavirus. El mismo proceso de análisis de datos que se usó para prever la pandemia, recalca el coronel Pierre Kugelweis, es la base para “los extensos preparativos de las Fuerzas Armadas frente a los efectos de un posible apagón”.

Hace unas semanas Facebook, Instagram y otras redes sociales sufrieron una interrupción del servicio que duró varias horas.

Esos mismos días, Reino Unido sufrió una crisis de desabastecimiento que ocasionó que algunas personas no pudieran acceder a servicios básicos. Ahora, el desabastecimiento de microchips unido a la subida de precio de la energía, el encarecimiento de las materias primas y los problemas con el transporte amenazan la campaña comercial del “Black Friday”.

https://www.antena3.com/noticias/mundo/austria-pronostica-apagon-generalizado-europa-que-podria-durar-varios-dias_20211023617436f2d4e44e0001033c2b.html

El control de la población mundial a través de la ‘nueva agricultura sostenible’

Ningún monoplio ha hecho más daño a nuestra agricultura mundial y a la calidad de los alimentos que la Fundación Rockefeller. Comenzó a principios de los años 50, después de la guerra, con la financiación de dos profesores de la Harvard Business School para desarrollar la integración vertical que llamaron “Agronegocio”. El agricultor se convirtió en el menos importante. A continuación, crearon la fraudulenta Revolución Verde en México e India en los años 60, y la Alianza para una Revolución Verde en África, pro-OGM [organismos transgénicos], desde 2006. El dinero de la Fundación Rockefeller creó literalmente las desastrosas plantas transgénicas con sus pesticidas tóxicos de glifosato. Incluso hoy en día, la Fundación está inmersa en un importante cambio de política en la alimentación y la agricultura mundial y no es bueno.

En su último informe, “The True Cost of Food: Measuring What Matters to Transform the U.S. Food System”, muestra que la Fundación Rockefeller lleva a cabo un esfuerzo coordinado para cambiar radicalmente la forma en que producimos los alimentos y calcular su verdadero coste. Afirman que esto forma parte de un consenso mundial, a través de la ONU, para crear una agricultura “sostenible” en el contexto de la actual crisis del covid. Lejos de ser un cambio positivo, este esfuerzo pretende alterar radicalmente nuestro acceso a los alimentos saludables y nuestra elección de lo que comemos. La Fundación, que acaba de publicar su segundo informe sobre la alimentación en dos años, se ha asociado con el Foro Económico Mundial de Davos y las principales empresas alimentarias para encabezar esta campaña. Su nuevo eslogan es “El verdadero coste de los alimentos”.

Rajiv Shah, presidente de la Fundación, escribe: “Hemos pasado el último año trabajando con expertos y defensores de todos los campos para medir el impacto del sistema alimentario estadounidense. El resultado es el primer conjunto de métricas en Estados Unidos que puede ayudarnos a medir el coste de nuestros alimentos con mayor precisión. Con este nuevo análisis, los gobiernos, los defensores, los productores de alimentos y los individuos están mejor equipados para transformar nuestro sistema alimentario para que sea más nutritivo, regenerativo y equitativo”.

La misma Fundación Rockefeller, responsable de nuestra cadena alimentaria industrializada y mundializada y de la destrucción que este proceso ha causado no sólo a la granja familiar, sino también a la calidad de nuestra agricultura y alimentación mundial, culpa ahora a su creación de los enormes costes externos de nuestra alimentación. Sin embargo, escriben como si la culpa fuera del avaricioso agricultor familiar y no de la agroindustria.

Shah afirma: “Este informe es una llamada de atención. El sistema alimentario estadounidense, tal y como está, tiene un efecto perjudicial para nuestro medio ambiente, nuestra salud y nuestra sociedad. Según el estudio Rockefeller de Shah, “la configuración actual del sistema alimentario estadounidense ha provocado costosas repercusiones en la salud de las personas, la sociedad y el planeta. El calentamiento global, la reducción de la biodiversidad, la contaminación del agua y del aire, el desperdicio de alimentos y la alta incidencia de enfermedades relacionadas con la dieta son las principales consecuencias no deseadas del actual sistema de producción. Esto es un mal presagio”.

El estudio añade: “La carga del impacto de estos costes la soportan de forma desproporcionada las comunidades marginadas y desatendidas, a menudo comunidades de color, muchas de las cuales son la columna vertebral como agricultores, pescadores, ganaderos y trabajadores de la alimentación”.

Basándose en un grupo holandés, la Fundación True Price, el informe calcula que el “coste real” del sistema alimentario estadounidense no es el de los 1,1 billones de dólares que los estadounidenses gastan en alimentos cada año, sino más bien el de al menos 3,2 billones de dólares anuales si se tiene en cuenta su impacto en la salud de las personas, los medios de vida y el medio ambiente. Este enorme coste adicional se calcula principalmente a partir de los efectos sobre la salud, como el cáncer y la diabetes, y los efectos sobre el medio ambiente, como las emisiones de CO2, a lo que ellos llaman agricultura “insostenible”.

El consejo de la Fundación True Cost está formado por tres personas: Herman Mulder, ex banquero de ABN Amro, uno de los principales bancos de alimentos del mundo; Charles Evers, ex controlador empresarial y director financiero de Unilever NV (1981-2002), uno de los principales gigantes de la alimentación del mundo; y Jasper de Jong, socio de Allen & Overy, uno de los mayores bufetes de abogados del mundo, con sede en Londres. Fue este equipo el que puso precio a abstracciones como la tonelada de CO2 y otros costes para el informe Rockefeller. El único argumento es que el CO2 es un componente esencial e inofensivo de toda la vida y no es la causa del aumento de la temperatura mundial.

El informe Rockefeller destaca también por el hecho de que los colaboradores son profesores de derecho, economistas académicos, el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) y la Fundación True Cost. No se incluyó ninguna organización de agricultores.

El informe calcula que los principales costes “ocultos” de la producción de alimentos en Estados Unidos proceden del impacto negativo de la agricultura en la salud y el medio ambiente: “Los mayores costes no contabilizados proceden de los impactos negativos en la salud humana, el aumento de la degradación medioambiental y la pérdida de biodiversidad”. Ponen una cifra a todo esto. Por ejemplo, los impactos ambientales directos, incluidas las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), el uso del agua y la erosión del suelo, costarían 350.000 millones de dólares al año; y el impacto en la biodiversidad por el uso de la tierra y la contaminación del suelo, el agua y el aire costaría a la economía estadounidense 455.000 millones de dólares. Luego calculan los costes sanitarios del sistema alimentario estadounidense. El informe incluye los costes para la economía de la obesidad, las enfermedades cardiovasculares, que son la principal causa de muerte en el mundo, el cáncer, la diabetes y otras enfermedades no transmisibles. Esto supuestamente añade otro billón de dólares a nuestros costes alimentarios “reales”. Si se suman estos dos efectos, tal como se afirma, se obtienen unos 1,8 billones de dólares de los 2,2 estimados de costes externos de la alimentación. Afirmar que los costes en dólares de estas enfermedades en el amañado sistema sanitario estadounidense son únicamente culpa de la agricultura es ignorar la explosión de los costes sanitarios desde que entró en vigor el Obamacare. Por cierto, Rockefeller también creó el sistema médico moderno con su Informe Flexner y la Fundación Carnegie en 1910. Pero esa es otra historia.

Es innegable que la producción de alimentos de la agroindustria industrializada en Estados Unidos desde la década de 1950 ha convertido la otrora productiva granja familiar en un apéndice empresarial de un sistema de granjas industriales, monopolios de semillas transgénicas y agroquímicos como Monsanto-Bayer y DuPont-Dow (Corteva), enormes operaciones de sacrificio como Tyson y Smithfield Foods, y minoristas como Walmart o Whole Foods. Pero el informe sugiere que la culpa la tienen los agricultores familiares tradicionales. Está sentando las bases para una agricultura de Gran Reajuste que será aún más perjudicial, ya que la carne de vacuno que queda en libertad se sustituye por carne de vacuno de origen vegetal cultivada en laboratorio y productos similares. El USDA escribió recientemente que las “principales fuentes de gases de efecto invernadero en la agricultura son la producción de fertilizantes nitrogenados, la quema de combustibles fósiles como el carbón, la gasolina, el gasóleo y el gas natural, y la gestión de residuos”. La fermentación entérica del ganado, o la fermentación que tiene lugar en el sistema digestivo de los rumiantes, produce emisiones de metano.

El mensaje es que la culpa es de la actual producción de alimentos de Estados Unidos y que se necesitan urgentemente cambios radicales y costosos. La dificultad de leer el informe es que el lenguaje es deliberadamente vago y engañoso. Por ejemplo, uno de los componentes más dañinos de la agricultura estadounidense desde la década de 1990 ha sido la introducción masiva de cultivos transgénicos -en particular de soja, maíz y algodón- y el altamente cancerígeno Roundup de Monsanto-Bayer con glifosato. El informe Rockefeller omite el papel directo de la Fundación en la devastación de los cultivos al crear y promover Monsanto y los transgénicos durante décadas, a sabiendas de que eran destructivos. La política de la Fundación Rockefeller consiste en introducir cultivos modificados genéticamente y en destruir la agricultura estadounidense existente en favor de alternativas caras y patentadas con el argumento de que son demasiado caras y no son “sostenibles” o “inclusivas”. El segundo productor mundial de alimentos, la UE, será su próximo objetivo.

Esta agenda no es sorprendente si se observan los antecedentes de los principales actores de la Fundación Rockefeller. El presidente, Rajiv Shah, procede de la Fundación Bill y Melinda Gates, donde fue director de desarrollo agrícola. En la Fundación Gates, Shah trabajó con la Fundación Rockefeller para crear la Alianza para una Revolución Verde en África. Está íntimamente relacionado con el Foro Económico Mundial (FEM) de Davos del gurú de la Gran Reiniciación Klaus Schwab, donde Shah copresidió recientemente el Consejo Mundial del FEM sobre la Nueva Agenda para el Crecimiento y la Recuperación Económica. Escribió que “los gobiernos deben dirigir activamente los mercados hacia un crecimiento verde e inclusivo”.

La Alianza para una Revolución Verde en África (AGRA) es un proyecto que ha intentado imponer las semillas transgénicas y los pesticidas asociados a ellas con un enorme coste para los pequeños agricultores más pobres de África. Este proyecto ha sido un desastre para los agricultores africanos. El modelo AGRA desempeña un papel clave para entender la agenda tácita de la Fundación Rockefeller y sus aliados, como el FEM y la Fundación Gates. El responsable del programa agrícola en la Fundación Rockefeller, bajo la dirección de Shah, es Roy Steiner, vicepresidente senior de la Iniciativa Alimentaria de la Fundación. Steiner estuvo con Shah en la Fundación Gates y colaboró con él en la creación de la AGRA, que está a favor de los transgénicos en África.

La profunda implicación de Shah y Steiner en AGRA y su agenda OGM [organismos genéticamente modificados] da una muy buena idea de cómo Rockefeller & Co. están planeando la transformación radical de la agricultura americana, y no es buena. El informe dice que se trata de reducir las emisiones de CO2 y metano e introducir alternativas basadas en plantas. Bill Gates cofinanció el lanzamiento de la empresa de carne artificial Impossible Foods, que utiliza carne falsa cultivada en laboratorio y edición de genes. Insiste en que la carne de vacuno sintética es una estrategia necesaria para combatir el cambio climático y afirma que los estadounidenses y otros países occidentales deben cambiar a una dieta de carne de vacuno 100 por cien sintética. Más vacas, más emisiones de gases…

La agenda agrícola de la influyente Fundación Rockefeller, la agenda del FEM de Davos y la ONU convergen en el Gran Reajuste y la Agenda 2030 de la ONU para la “agricultura sostenible”. El 23 de septiembre de 2021, la ONU acogió en Nueva York la Cumbre de Sistemas Alimentarios 2021. La cumbre estuvo presidida por Agnes Kalibata, enviada especial del Secretario General de la ONU para la Cumbre de Sistemas Alimentarios de 2021. Su selección fue objeto de una vehemente oposición por parte de decenas de ONG, ya que es la presidenta de la AGRA Gates-Rockefeller en África. El Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, anunció que la cumbre formaba parte de la Década de Acción para lograr los Objetivos de la Agenda 2030. Olivier De Schutter, ex relator especial de la ONU sobre el derecho a la alimentación, dijo que la Cumbre de la Alimentación fue el resultado de “acuerdos a puerta cerrada” en el Foro Económico Mundial de Davos.

En junio de 2019, en la ONU, el jefe del FEM [Foro de Davos], Klaus Schwab, y Guterres de la ONU firmaron una asociación formal “para acelerar la implementación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”. Un año después, en plena pandemia de covid, Klaus Schwab anunció el lanzamiento del Gran Reajuste Tecnocrático con el Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, y Kristalina Georgieva, del Fondo Monetario Internacional. Davos, la ONU y la Fundación Rockefeller tienen la misma agenda y eso no es bueno para la salud y la nutrición futuras de la humanidad. Esto no es una teoría de la conspiración, es la verdadera conspiración.

F. William Engdahl https://journal-neo.org/2021/10/21/sinister-rockefeller-food-system-agenda-they-created-it-and-now-want-to-destroy-it/

Más información:
— Rockefeller decidió lo que comemos y lo que no
— El capitalismo ha transformado la medicina en un negocio sometido a las leyes del mercado, no de la salud
— Los alimentos cultivados en laboratorio destruirán la agricultura pero salvarán el planeta
— El envenenamiento con los pesticidas que se utilizan en la agricultura causa 200.000 muertes cada año

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