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Día: 3 de agosto de 2021 (página 1 de 1)

En el mundo hay 40 nuevos milmillonarios gracias al gran negocio de las vacunas

El mercado mundial de las vacunas contra el coronavirus asciende a decenas de miles de millones de dólares en ventas anuales para algunos monopolios farmacéuticos (1). El negocio es aún mayor teniendo en cuenta que el mercado está cerrado por las patentes y que las empresas no arriesgan nada, porque juegan con dinero publico.

Solo este año, el botín en disputa es de aproximadamente 53.000 millones de dólares y de 51.000 millones el año que viene. Pero la ola de histeria logrará que el gasto mundial en vacunas alcance los 157.000 millones de dólares hasta 2025. Antes de que comenzara la pandemia, el mundo fabricaba alrededor de 5.000 millones de dosis al año que cubrían todas las patologías. Hoy se estima que para saciar la demanda se deberán producir unos 11.000 millones anuales.

La cotización de las acciones de las multinacionales farmacéuticas se ha disparado. Los principales accionistas institucionales de Pfizer, Moderna y Johnson & Johnson son los mismos: fondos buitres como BlackRock, Vanguard Group y State Street. En el mundo hay 40 nuevos milmillonarios gracias al gran negocio de las vacunas, según la revista Forbes (2).

Los millones de euros aportados por los Estados de distintos países, encabezados por Estados Unidos y Alemania, y destinados al desarrollo de vacunas contra el coronavirus, fueron absorbidos y traducidos en beneficios, en su mayoría, por solo cinco multinacionales: Pfizer, Moderna, Janssen, CureVac y AstraZeneca. En el caso de esta última, fue una de las más rápidas en desarrollarse gracias a los ensayos clínicos con otro coronavirus que ya se habían realizado previamente en la Universidad de Oxford.

Todo son beneficios. Pfizer y Moderna “están cobrando a los gobiernos 41.000 millones de dólares de más sobre el coste estimado de producción”. La Unión Europea habría pagado un sobrecosto “que equivaldría al 19 por ciento del presupuesto total de la UE para 2021”, según una investigación llevada a cabo por la organización “People’s Vaccine”.

Según el Imperial College de Londres, las vacunas se fabrican por un precio que oscila entre los 60 céntimos de euro y dos euros, mientras que Covax, el fondo mundial que compra y distribuye una parte de las vacunas, está pagando, en promedio, casi cinco veces más. En Estados es mucho peor: el gobierno las ha adquirido por un precio de entre 12 y 25 euros, según Unicef.

Las vacunas de Pfizer y Moderna fueron desarrolladas únicamente gracias a los 8.300 millones de dólares provenientes de fondos públicos. Los estudios que han dado lugar a estas vacunas comenzaron mucho antes de la pandemia y también gracias al dinero público.

Beatriz Novales, directora de Oxfam, afirma que “mientras las multinacionales farmacéuticas sigan monopolizando, seguirán priorizando los contratos que puedan brindarles los beneficios más excesivos […] es el momento de dejar de subvencionar a los multimillonarios”.

Por una única dosis de la vacuna de Moderna, Colombia paga el doble de lo que paga Estados Unidos (3).

Este año la facturación mundial de Pfizer llegará a los 21.500 millones de dólares.

Las ventas de Moderna se pueden clacular en 19.600 millones de dólares.

Johnson & Johnson aspira a alcanzar unas cifras de ventas de 10.000 millones de dólares sólo con esta vacuna.

AstraZeneca alcanzaría unas ventas de 1.900 millones de dólares este año y 3.000 millones el que viene.

La china Sinovac sostuvo que puede producir más de mil millones de dosis este año. La vacuna tiene un precio de 60 dólares por dos inyecciones en algunas ciudades chinas. El socio indonesio de Sinovac, Bio Farma, que ha pedido al menos 40 millones de dosis, dijo que costaría 27.20 dólares por dos dosis a nivel local.

RDIF, un fondo soberano de Rusia, dijo el mes pasado al Financial Times que el Instituto Gamaleya, responsable de la vacuna Sputnik, había firmado contratos con 15 fabricantes en 10 países para producir 1.400 millones de vacunas, de las cuales los desarrolladores han dicho que cobrarían 20 dólares por las dos dosis requeridas a nivel internacional, si bien la están proporcionando gratis en Rusia.

Novavax ha acordado suministrar 300 millones de dosis, incluido Reino Unido (60 millones), Unión Europea, Canadá y Australia. Espera producir 150 millones de dosis al mes, que serán más baratas que las de la competencia. La empresa acordó cobrar 3 por inyección en África. Se espera que esto aumente, ya que Novavax espera poder fabricar 2.000 millones de dosis al año a partir de mediados de este año, gracias a su asociación con el Serum Institute de India.

(1) https://www.theguardian.com/business/2021/mar/06/from-pfizer-to-moderna-whos-making-billions-from-covid-vaccines
(2) https://www.forbes.com/sites/giacomotognini/2021/04/06/meet-the-40-new-billionaires-who-got-rich-fighting-covid-19/
(3) https://www.radiomambi.icrt.cu/mundo/ong-denuncian-especulacion-y-precios-exorbitantes-en-mercado-de-vacunas-anticovid/

Hay que seguir las instrucciones de los CDC ‘porque lo dicen los expertos’

El tiempo juega en su contra. La inútil prolongación de la represión durante casi un año y medio sigue descubriendo las costuras de la pandemia y todos y cada uno de sus elementos constituyentes, empezando por el confinamiento y acabando por las variantes y las vacunas.

Tras el anuncio oficial de que las personas vacunadas pueden contraer y transmitir la llamada “variante delta”, Emerald Robinson, una periodista de Newsmax, preguntó el viernes a la vicesecretaria principal de la Casa Blanca, Karine Jean-Pierre, si los CDC habían sido capaces de analizar dicha variante.

Como no sabe de lo que está hablando, Jean-Pierre le responde que los estadounidenses deben seguir las instrucciones de los CDC “porque lo dicen los expertos”.

Las personas que aún conservan la capacidad de pensar por sí mismas se hacen muchas preguntas, cada vez más, pero la respuesta es siepre la misma: “Haz lo que decimos porque lo decimos nosotros”.

Volvemos a la Edad Media y a los argumentos basados sólo en la autoridad. Si decimos que las mascarillas no son necesarias, no te la pongas, y si decimos lo contrario entonces puedes hacerlo. Cuando los “expertos” cambian de parecer, todos debemos cambiar.

Las “variantes” del virus están dando mucho juego para estirar el estado de guerra más allá de lo que tenían previsto porque las nuevas vacunas no han cumplido ninguna de las expectativas que tenían puestas en ellas. Más bien al contrario.

Tras fallar la segunda dosis, llega la tercera, y con el fracaso de las vacunas el discurso vuelve a cambiar por enésima vez: las vacunas fallan porque han aparecido nuevas “variantes”, que son siempre peores que las precedentes. Pero si desde 1964 no han sido capaces de secuenciar el genoma de los coronavirus, no hay variantes que valga.

Seguimos como al principio, o peor.

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