Ministro del Interior del gobierno argentino de Carlos Menem, artífice de las privatizaciones de empresas públicas como YPF y uno de los encubridores de los responsables del atentado en Buenos Aires contra la Embajada de Israel (1992), Jose Luís Manzano es uno de los promotores del nuevo proyecto audiovisual «progresista» que prepara el escenario para un gobierno alternativo al de Pedro Sánchez.
El papel de Manzano en el proyecto televisivo SIETE (Servicios Integrados de Entretenimiento Televisivo), recientemente adjudicado por el Gobierno no es de un mero inversor, sino de socio estratégico indispensable cuya participación —tanto financiera como industrial— ha sido la clave que ha hecho viable el proyecto, junto con una estrategia velada de «página derecha» en los medios de Prisa.
Ministro de Menem
Manzano es uno de los mayores donantes de la campaña que llevó a Javier Milei a la presidencia de la República Argentina. Y también es uno de los lobbystas principales y promotor de las privatizaciones, concesiones y negocios que impulsa el gobierno de Milei. A través de su vehículo de inversión, Integra Capital, participa en sectores estratégicos como la energía, el petróleo, la minería y las telecomunicaciones. Se le atribuye haber facilitado el contacto entre Milei y grandes fondos internacionales.
Fue un referente ineludible de la política de privatizaciones de empresas estatales impulsada por el gobierno de Carlos Menem. Abogó activamente por la privatización de gigantes estales como Aerolíneas Argentinas, YPF y ENTel. El periodista Horacio Verbitsky le atribuyó la frase en 1990 de «Robo para la Corona», que si bien Manzano siempre la negó, se convirtió sin embargo en un símbolo de la corrupción de la época en el país.
El nacimiento de SIETE
El origen de SIETE se encuentra en una fractura interna dentro del Grupo Prisa. Un grupo de accionistas minoritarios —Andrés Varela Entrecanales, Diego Prieto y Adolfo Utor—, junto con el veterano ejecutivo José Miguel Contreras (fundador de La Sexta), impulsaron dentro del grupo la creación de un nuevo canal de televisión. Sin embargo, el proyecto fue rechazado por el presidente de Prisa, Joseph Oughourlian, quien lo consideró inviable.
La relevancia de Manzano es que aparte de su participación accionarial en SIETE (25% de las acciones), éste se prepara para un posible cambio de Gobierno en España en 2027. Al no significarse políticamente en exceso hasta entonces, se asegura un activo mediático valioso tanto para el actual Gobierno como para el que venga.
Fuego amigo contra PRISA
Lo que se ha vendido hasta ahora como una «censura» en medios de Prisa como la Cadena SER y el diario El Pais -salida de Angels Barceló, Javier Aroca o Javier Ruiz-, no es más que un trasvase de activos hacia SIETE, incluso con los mismos periodistas. El objetivo es controlar el flanco derecho e izquierdo del espectro mediático. En uno veremos un giro abiertamente derechista y «sionizante» -en referencia a moderar las críticas al Estado de Israel, que tampoco eran excesivas- y en otro veremos el costado socialdemócrata «moderado».
Manzano se ha asociado con los accionistas «rebeldes» de Prisa (agrupados en Global Alconaba, que controlan alrededor del 15% de las acciones). Aunque Manzano no es accionista directo, su alianza con ellos le da una posición de influencia interna sin necesidad de haber comprado aún ni una sola acción. De hecho lleva negociando desde febrero la compra del diario económico Cinco Días, un activo del Grupo Prisa.
Lo paradójico de esta operación es que todos los análisis coinciden en que «La séptima» está abocada al fracaso. Con un coste anual estimado de 25-30 millones de euros y una audiencia máxima prevista del 2%, las cuentas no salen; todo esto en un mercado en el que la televisión en abierto pierde consumo, inversión publicitaria e influencia.
Preparándose para el futuro
Manzano, como hombre en la sombra, hace así una apuesta perdedora por el flanco izquierdo, y otra ganadora, por el flanco derecho. Y obviamente esa apuesta tiene un sentido, y es su papel e interés por el triunfo del llamado «modelo libertario» que en Argentina encarna Javier Milei y que se está preparando para importar a España.
Manzano mantiene una presencia constante en Estados Unidos, alternando sus días entre Buenos Aires, Madrid y el país norteamericano. Desde 2024, ha participado en foros como la Argentina Week en Nueva York, organizada en la torre del JP Morgan, y ha sido disertante en eventos del Atlantic Council en Washington.
Lejos de ser un misionero del ideario de Milei, José Luis Manzano trae un modelo de negocios basado en la desregulación, el oportunismo político y la conquista de espacios de poder. Su estrategia en España, materializada en el proyecto SIETE, no busca copiar el modelo argentino, sino replicar el éxito de su modelo de influencia en un nuevo mercado, tejiendo alianzas con el poder establecido para asegurar sus intereses económicos a largo plazo, gobierne quién gobierne.