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La masacre de Katyn: 80 años después el gobierno polaco prepara una campaña antisoviética

El mes que viene se cumplen 80 años de la matanza de Katyn y el gobierno polaco se prepara a marchas forzadas para desatar su campaña antisoviética (otra más).

Quizá para prevenirla, Vladislav Chved acaba de publicar un libro al respecto, seguido de una entrevista en la agencia rusa RIA Novosti (*).

Katyn es una localidad cercana a Smolensk, donde en 1943, en plena guerra mundial, los nazis prepararon un montaje para imputar a los soviéticos la ejecución de cientos de soldados del ejército polaco. Sería uno de tantos crímenes colectivos cometidos por Stalin, o por los bolcheviques, o por la URSS, que tanto monta.

La campaña fue preparada por el propio Hitler en persona, para lo cual se desplazó a Smolensk, donde se reunió con el coronel Hasso von Wedel, jefe del servicio de propaganda de la Wehrmacht, cuyos oficiales estaban preparando los materiales para montar el “Caso Katyn”, bajo la supervisión del ministro de Propaganda Imperial, Joseph Goebbels.

En aquel momento los nazis habían sufrido la derrota en Stalingrado y se habían dado cuenta de que la guerra con la URSS sería más larga de lo previsto. Su esperanza era dividir a los aliados, es decir, que Estados Unidos y Reino Unido participaran en la mascarada nazi.

El descubrimiento de 12.000 cadáveres fue anunciado por Radio Berĺín el 13 de abril de 1943 como algo “casual”, seguido por el periódico nazi Volkische Beobachter.

Después llegó el espectáculo de propaganda de la exhumación de los restos. Los nazis invitaron a numerosas delegaciones de varios países europeos para que vieran con sus propio ojos la barbarie bolchevique.

Los nazis estaban en contacto con el gobierno polaco en el exilio de Londres, según demuestran los informes de Rado Sandor, miembro del espionaje militar soviético. En consecuencia, los polacos jugaban a dos barajas.

A petición de los nazis, la embajada polaca en Berna redactó una solicitud sobre la masacre dirigida a la Media Luna Roja Internacional al mismo tiempo que a la embajada alemana.

La exhumación se llevó a cabo del 29 de marzo al 7 de junio. No obstante, como afirman los testigos, los nazis estuvieron en las fosas de Katyn desde febrero hasta agosto y contaron con la activa asistencia de especialistas de la Comisión Técnica de la Media Luna Roja polaca.

Los resultados de la exhumación e identificación de los cadáveres se consignan en el ”Documento Oficial sobre el Asesinato Masivo de Katyn” (Amtliches Material zum Massenmord von Katyn) publicado en 1943 en Berlín y conocido por el nombre de su autor Gerhard Buhtz.

El documento afirma que en marzo-junio de 1943 se exhumaron 4.143 cuerpos de la tumba de Katyn, de los cuales se identificaron 2.815, el 67,9 por ciento. Según la lista oficial de víctimas identificadas de Katyn publicada por los polacos en 1944 en Ginebra, de los 4.243 cadáveres exhumados se identificaron 2.636, es decir, el 62,1 por ciento.

Los polacos se vieron obligados a eliminar de sus listas los nombres de 179 oficiales polacos exhumados e identificados en el lugar porque estaban vivos. Eso confirma la falsificación por parte de los nazis de la identificación de los restos de las víctimas de Katyn.

En 1945, por orden de Berlín, los nazis quemaron los documentos que formaban parte del informe de Buhtz que confirmaban la responsabilidad soviética en el fusilamiento de Katyn. Según Josef Mackiewicz, un periodista polaco que fue uno de los primeros en investigar el crimen, la destrucción confirma que los documentos fueron falsificados y que la policía soviética no estaba de ninguna manera involucrada en la matanza.

En 1945, al acabar la guerra, el Fiscal de Cracovia, Roman Martini, inició una causa penal para esclarecer la muerte de los oficiales polacos, en la participaron los forenses más acreditados.

El informe se debía presentar al Tribunal de Nuremberg. “Se han demostrado suficientes defectos, errores e inexactitudes como para reconocer que las afirmaciones hechas por los alemanes en la publicación ‘Amtliches Material zum Massemmord von Katyn’ no superan la crítica científica y, por lo tanto, llamamos a este documento una pieza de propaganda”, concluían los forenses polacos.

Pero sucedió algo imprevisto. El 30 de marzo de 1946 el fiscal Martini fue asesinado y el informe de los profesores polacos no se presentó en Nuremberg. A pesar de ello, el Tribunal de Nuremberg acusó a Hermann Göring y a Alfred Jodl, comandante en Jefe de la Wehrmacht, por el crimen de Katyn.

Según Chved hay suficientes pistas para sostener la responsabilidad de los nazis en el fusilamiento de los oficiales polacos en Katyn.

En su informe, Buhtz afirma que la mayoría de los cadáveres exhumados iban vestidos con uniformes polacos. “Además de las condecoraciones y otros premios, objetos personales, documentos de identidad, recuerdos, cartas, cuadernos, había mucho equipo militar en los cuerpos”.

Es la mejor prueba de que fueron precisamente los nazis los que dispararon a los polacos, dice Chved, porque en la URSS se permitía llevar uniforme pero sin ningún signo distintivo que denotase el rango o la función militar.

En su informe Buhtz recuerda las numerosas municiones y cartuchos encontrados en la zanja. En los años 1994-1995 los expertos polacos encontraron 241 casquillos durante las excavaciones en Katyn, 79 de los cuales presentaban rastros de corrosión hasta el punto de que sus marcas no podían ser discernidas. Este es un rastro común dejado por los nazis.

Los cartuchos de las pistolas Geco 7.65 D (Gustav Genschow & Co) con casquillos de latón no oxidantes sólo se produjeron en Alemania hasta finales de 1940. En 1941, debido a la escasez de metales no ferrosos, los alemanes cambiaron a cartuchos de acero revestidos de cobre y luego a cartuchos de acero puro con pintura lacada gris-verde. En el suelo, las carcasas de cobre cubiertas de laca se oxidan rápidamente.

Además, se encontraron dos recortes de billetes polacos de dos zlotys impresos el 1 de marzo de 1940. Ese tipo de billetes eran anteriores a la guerra y fueron sustituidos por los de Cracovia entre el 8 y el 20 de mayo de 1940. El primer encarcelamiento de oficiales polacos en el campo de Kozelski de la policía soviética se llevó a cabo en Smolensk el 3 de abril de 1940 y el último se completó el 10 de mayo de 1940. Por lo tanto, si los prisioneros de guerra polacos fueron fusilados en abril-mayo de 1940, no podían poseer zlotys de Cracovia en los campamentos soviéticos.

Los forenses nazis tenían listas de los oficiales polacos que habían sido encarcelados por los soviéticos en Katyn. La administración del campo debía transferir los prisioneros polacos a la dirección de la policía soviética de Smolensk. Así lo comprobó el historiador Vladimir Sajarov en los archivos del Ministerio de Propaganda del III Reich.

Sajarov también descubrió otra importante falsificación: los nazis afirmaron haber encontrado 3.300 cartas y postales en los cuerpos y en las fosas, gracias a las cuales pudieron lograr una tasa tan alta de identificación de las víctimas. Analizando las direcciones a las que debían enviarse las cartas y tarjetas desde Katyn, Sajarov descubrió que la mayoría de las ciudades y calles polacas mencionadas en las direcciones ya habían sido germanizadas, a pesar de que la germanización de los territorios polacos ocupados por Alemania en septiembre de 1939 tuvo lugar en medio de grandes dificultades.

(*) https://ria.ru/20200305/1568164675.html

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La informática soviética también se presta a coleccionar tonterías

El ordenador soviético que funcionaba con agua
El artículo publicado en Microsiervos sobre los pioneros de la informática soviética (1) demuestra que cualquier tentativa de hablar sobre la URSS con una mínima sensatez es imposible. Es un periodo de la historia sobre el que se puede decir cualquier tontería porque nadie va a protestar. La informática no se salva, como tampoco la medicina, ni la universidad, ni el periodismo, ni los tribunales… En la URSS todo era una mierda. Si fueron los primeros en llegar al espacio debió ser por casualidad.

Dice el artículo que “las autoridades soviéticas no querían oír ni hablar de nada que tuviera que ver con la cibernética. Consideraban que era una disciplina decadente inventada por los países capitalistas. Y ahí iban incluidos los ordenadores”.

Naturalmente el autor del artículo no tiene ni la más remota noción del asunto, por lo que se limita a glosar un libro de Boris N. Malinovsky (2) que, según dice, fue uno de los pioneros de la informática soviética. Es falso. Cuando a Malinovsky le daban su título de licenciado, el primer ordenador soviético ya estaba en funcionamiento. Ambos acontecimientos ocurrieron casi al mismo tiempo y en el mismo lugar: en Kiev.

Las tonterías al uso sobre la informática soviética son consecuencia de los artículos del semanario Literaturnaya Gazeta y otros que criticaron a autores como Norbert Wiener y su libro “Cibernética”, publicado en 1948. Los artículos calificaban a Wiener como un “charlatán” y un “oscurantista” que suplantaba a los auténticos científicos.

“La cibernética fue prohibida en la URSS porque la calificaron como una seudociencia burguesa”, dice estúpidamente la Wikipedia. Lo cierto es que las críticas soviéticas a Wiener se quedaron cortas y son el mismo tipo de críticas que se pueden lanzar hoy día contra toda esa basura de artículos sobre robótica, inteligencia artificial, sociedad de la información y demás.

Sin embargo, para fabricar un ordenador o para programar no hace falta leer a Wiener y otros autores de la misma calaña, prueba de lo cual es que hoy es un autor olvidado y ni siquiera los informáticos conocen su nombre. Merecidamente, la obra de Wiener se llena de polvo en las bibliotecas soviéticas y las de casi todo el mundo… sin necesidad de que nadie la censure.

Los pioneros soviéticos de la informática son contemporáneos a los de otros países, como von Neumann, Atanasoff, Aiken, Mauchly, Zuse, Turing o Wilkes. Sin embargo, como es habitual, la ignorancia que impera en el mundo occidental ha ocultado sus nombres. Aquí somos así. Hemos convertido la estulticia en dogma y confundimos a la ciencia con una parte de ella: la que se hace en Estados Unidos, Inglaterra y países por el estilo. Lo demás no existe porque hemos cerrado los ojos y no nos molestamos en abrirlos.

En los años veinte la URSS creó los dos primeros institutos de ingeniería electrónica, pioneros en el mundo en lenguajes de programación para el cálculo, al tiempo que las facultades de matemáticas creaban algoritmos para ellas.

En 1936 Vladimir Lukyanov diseñó un ordenador analógico, el primero de la historia capaz de resolver ecuaciones diferenciales parciales. Nunca se ha vuelto a fabricar nada parecido. El artefacto era tan genial que funcionaba con… agua. No fue uno de esos inventos estériles, ya que se fabricó en serie y se utilizó en universidades y centros de investigación hasta los años ochenta.

En occidente ningún científico, ni ingeniero, ni informático ha imaginado nunca nada parecido.

El ordenador soviético MESM
Los primeros ordenadores digitales se fabricaron tras la Segunda Guerra Mundial y, lo mismo que en Estados Unidos, estaban ligados a la guerra y a dos sectores económicos militarizados: la industria nuclear y los vuelos espaciales.

Al mismo tiempo que en la URSS se critica la obra de Wiener, los primeros ordenadores ya funcionan a pleno rendimiento porque, desde los años cincuenta, la URSS invirtió más dinero, fabricó más ordenadores y diseñó más algoritmos que Estados Unidos y cualquier otro país del mundo.

A finales de 1948 un equipo de científicos dirigido por Serguei Lebedev creó en el Instituto de Electrotecnología de Kiev un ordenador universalmente programable al que llamaron MESM (Pequeña Máquina Electrónica de Cálculo). 27 miembros formaron parte del equipo, de los cuales 12 eran ingenieros y científicos y 15 asistentes técnicos. También participaron el físico A. A. Dorodnitsin y el matemático K. A. Semendyaev.

Entonces en el mundo había muy pocos equipos similares: la SSEM de Frederick Williams y Tom Kilburn y la EDSAC (Electronic Delay Storage Automatic Calculator) de Maurice Wilkes, ambas en Inglaterra. También coincide en el tiempo con la alemana Zuse Z4 y la sueca Barca.

La diferencia es que esas máquinas eran secuenciales, mientras que la soviética fue la primera en la historia capaz de operar en paralelo. Otra diferencia es que MESM era capaz de cargar los programas en la memoria.

Se puso en funcionamiento en 1951 para la resolución de problemas de física nuclear, diseño de cohetes y aviones, control estadístico de calidad y regulación de las líneas de transporte de energía eléctrica a larga distancia.

Dentro y fuera de la URSS Lebedev obtuvo los máximos reconocimientos. En 1996 la sociedad IEEE le condecoró con la medalla Charles Babbage por su papel fundacional en la informática soviética.

El primer ordenador fabricado a gran escala, el BESM-1, se ensambló en Moscú en el Instituto Lebedev de Mecánica de Precisión e Ingeniería Informática.

Es evidente que en la URSS ni los ordenadores ni la informática estuvieron prohibidos nunca, hasta el punto de que era el Estado quien se encargaba de fabricarlos y distribuirlos.

(1) https://www.microsiervos.com/archivo/libros/pioneers-soviet-computing-historia-informatica-sovietica.html
(2) https://archive.org/details/PioneersOfSovietComputing/page/n1/mode/2up

 Strela: el ordenador que en 1956 llevó a Yuri Gagarin al espacio
Su diseñador, Y.Y. Bazilevsky, recibió el título de Héroe del Trabajo Socialista

(*) En 2018 un informe de la ONU declaró que Moscú era la ciudad del mundo más conectada a internet:
https://www.unescap.org/sites/default/files/E-Government%20Survey%202018_FINAL.pdf 
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Memoria Histórica

Los primeros drones se diseñaron en la Unión Soviética y se utilizaron en la ‘guerra de invierno’ de 1940

Los primeros drones se fabricaron en la Unión Soviética, también tenían un uso militar y se utilizaron en la Guerra de Finlandia de 1940 y luego en el frente oriental contra la Wehrmacht.

Eran terrestres, se dirigían a distancia mediante ondas de radio y los llamaron “teletanks”. El centro de control estaba en otro tanque situado a menos de 1.500 metros de distancia. Estaban armados con ametralladoras DT y lanzallamas, complementados con lanzadores de humo para la protección de los tanques tripulados.

Algunas versiones también podían llevar una bomba de efecto retardado que lanzaban cerca de los fortines enemigos. Compuesto por una carga explosiva de 200 a 700 kilos contenida en un carenado blindado, podía destruir instalaciones de hasta cuatro niveles subterráneos.

En 1941 también se desarrolló una versión a control remoto de la Matilde II británica. Se llamaba Príncipe Negro y se usaba en misiones de demolición, así como para atraer a los equipos antitanques del adversario para que revelaran sus posiciones.

Al año siguiente los alemanes introdujeron el Goliat para el desminado remoto. De 1966 a 1972 el Pentágono lanzó el programa Shakey para desarrollar un robot móvil capaz de decidir pasar a la acción por sí mismo. Precursor en términos de autonomía e inteligencia artificial, era capaz de analizar por sí mismo una orden general para dividirla en series de tareas sencillas, como agarrar trozos de madera y trasladarlos a determinados lugares. El Shakey era una plataforma sobre ruedas con una cámara, sensores y un procesador de navegación.

En 1972 el ejército británico desarrolló la Wheelbarrow, una máquina de desminado sobre orugas basada en una cortadora de césped. Prefigurando las HVU de los equipos de eliminación de municiones explosivas (EOD) de hoy en día, se desplegó en Irlanda del norte y más tarde en Irak.

Entre 1983 y 1993, en el marco de la Iniciativa de Computación Estratégica, el Pentágono desarrolló el primer vehículo autónomo de alta velocidad capaz de desplazarse tanto en carretera como fuera de ella a velocidades compatibles con las aplicaciones militares.

A mediados de los noventa, el ejército y la marina de Estados Unidos impulsó el programa Gladiator para estudiar las posibilidades de un vehículo autónomo de reconocimiento y adquisición de objetivos a alta velocidad.

Diez años más tarde, de 2004 a 2008, fue sustituido por el programa LAGR (Learning Applied to Ground Vehicle), con el objetivo de acelerar el progreso en el campo de los vehículos terrestres todoterreno autónomos, con especial atención a las tecnologías de percepción, incluidos los sensores y algoritmos. Hasta entonces los vehículos no eran realmente autónomos, ya que podían bloquearse en los obstaculos que encontraran en su camino.

Al enfrentarse muy pronto a las amenazas de los artefactos explosivos caseros y al EFP (Explosively Formed Penetrator) con las invasiones en Irak y Afganistán, los desminadores fueron los primeros en concentrarse en las unidades de vehículos pesados para limitar los riesgos al máximo. Los del ejército y la marina de Estados Unidos están equipados con el “talon”, una pequeña oruga o minicadena fabricada por QinetiQ North America y probada en 2000 en Bosnia, antes de ser adquirida a gran escala a partir del año siguiente.

El “talon” es un chasis modular de 86,4 centímetros de longitud que permite adaptar la carga útil a la misión. El equipo incluye siete cámaras para proporcionar a los operadores una visión general, así como una amplia gama de sensores para la detección de explosivos y el reconocimiento CBRN. Las luces LED y las cámaras térmicas o infrarrojas completan las posibilidades de observación.

Tiene un brazo articulado de 360 grados con pinza de corte, un micrófono y un altavoz. La carga útil máxima es de 45 kilos y puede arrastrar un objeto no rodante de hasta 77 kilos, o un remolque de 340 kilos. El brazo puede levantar objetos de hasta 9 kilos. Se puede controlar a una distancia de hasta 800 metros de su operador y puede transmitir datos a través de cable de fibra óptica hasta 300 metros. Su velocidad máxima es de 8,37 kilómetros por hora y puede maniobrar a través de 38 centímetros de escombros o nieve, subir pendientes de hasta 43 grados de pendiente y sortear inclinaciones de 45 grados.

El “talon swords” es una variante que lleva armas pequeñas como una ametralladora SAW M-249, originalmente desarrollada para uso de la infantería y desplegada por triplicado en Irak antes de que el proyecto fuera abandonado.

El “seatalon” es una variante diseñada para el desminado en aguas muy poco profundas y en la zona de oleaje, donde los HUMU podrían relevar a los SEAL de la marina de ciertas tareas. En 2004, ya se habían cumplido más de 20.000 misiones con el “talon”.

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1939: los polacos estaban compinchados con los nazis, recuerda Putin 80 años después

El lunes comentábamos en una entrada la escalada verbal entre Rusia y Polonia con motivo del origen de la Segunda Guerra Mundial. Ayer Putin volvió a la carga ante una audiencia de altos funcionarios del Ministerio de Defensa ruso: los archivos recuperados en Europa por el Ejército Rojo después de 1945 demostraban que varios países, entre ellos Polonia, estaban en connivencia con el III Reich.

Los polacos “prácticamente hicieron un trato con Hitler. Esto queda claro en los documentos de los archivos”, dijo Putin, diciendo que en 1938 el embajador polaco en Alemania prometió erigir un “hermoso monumento” en Varsovia a Hitler después de que éste propusiera “enviar judíos a las colonias de África”.

El embajador polaco “se solidarizó completamente con Hitler” y Putin lo acusó de ser un “bastardo” y un “cerdo antisemita”.

Luego estableció un paralelismo con las decisiones de los actuales funcionarios polacos de “demoler los monumentos a los soldados del Ejército Rojo”, que una vez homenajeados como los libertadores del país, mientras que en los últimos años en Polonia han sido sistemáticamente desacreditados.

En los últimos días, Rusia y Polonia han multiplicado las acusaciones de carácter histórico. La diplomacia rusa ha criticado la “retórica agresiva” del gobierno de Varsovia, cuya insolencia crece a medida que la OTAN les da alas.

Rusia lleva muchos años denunciando lo que considera el olvido en el que han caído los países occidentales los considerables sacrificios realizados por la URSS hasta 1945, y en particular los 27 millones de soviéticos que murieron en la Segunda Guerra Mundial.

El viernes Putin denunció la resolución del Parlamento de Estrasburgo sobre la “memoria europea”, aprobada en septiembre, que ponía en pie de igualdad al comunismo y al nazismo.

En la reunión de ayer con los altos oficiales del ejército, Putin no se mordió la lengua. Tampoco se limitó a recordar la historia, ni sus palabras eran retórica: a continuación elogió las nuevas armas hipersónicas de Rusia, que ”ningún otro país tiene”.

Es por si alguien no queda convencido de lo que realmente ocurrió en 1939…

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Ucrania quiere eliminar las últimas conquistas de los trabajadores heredadas de la época soviética

En Ucrania han cambiado las denominaciones de las calles en nombre de la lucha contra la dictadura comunista.

Han quitado las estatuas de Lenin y de los dirigentes bolcheviques en nombre de la lucha contra la dictadura comunista.

Han cambiado los nombres de las ciudades en nombre de la lucha contra la dictadura comunista.

Ahora eliminan también las conquistas de la clase obrera soviética con el mismo pretexto de siempre: la lucha contra la dictadura comunista.

El ministro de Desarrollo Económico, Comercio y Agricultura de Ucrania, Timofei Milovanov, se ofende en su página de Facebook por el hecho de que todavía existe una norma que exige la distribución gratuita de leche para los trabajadores con ocupaciones duras o penosas, una norma introducida por Lenin desde 1918.

“En Ucrania, un país europeo moderno del siglo XXI, sigue vigente una norma introducida en 1918 por Vladimir Lenin”, escribe Milovanov horrorizado. “Es el canon soviético de la leche cuando las condiciones de trabajo son difíciles”.

Primero Lenin, al frente del gobierno soviético, ordenó que se diera leche gratuitamente a los trabajadores de una fábrica que en los inicios de la revolución padecían carestía. Un año después la norma se amplió a muchas empresas industriales para reforzar la salud de los trabajadores.

“Han pasado más de 100 años, pero el comunismo aún está en nuestro Código Laboral”, añade el ministro ucraniano en Facebook. “Por ley cada trabajador debe recibir medio litro de leche al día. Si una vaca, por ejemplo, da 20 litros al día, entonces se necesitan 2,5 vacas por cada 100 trabajadores. Las ventajas de este refuerzo de leche son cuestionables”, considera el ministro.

En los comentarios, los lectores se indignan con Milovanov porque ataca un derecho que hasta ahora estaba considerado como “sagrado” y le recuerdan lo que hizo Thatcher con los mineros ingleses a mediados de los años ochenta.

El artículo 222 del Código del Trabajo de Rusia mantiene el derecho de los tiempos soviéticos, obligando a las empresas a entregar medio litro de leche a sus trabajadores.

En 2009 la norma de flexibilizó un poco: con el acuerdo escrito del trabajador, la leche se puede sustituir por una prima equivalente al precio de medio litro de leche al día, o bien sustituir la leche por productos cárnicos, si las sustancias tóxicas liberadas por la producción no se eliminan suficientemente bien con leche, de acuerdo con el Ministerio de Sanidad.

http://timer-odessa.net/news/ministr_milovanov_pokusilsya_na_leninskoe_moloko_za_vrednost_624.html
http://timer-odessa.net/news/ministr_ekonomiki_ukraini_ya_ne_skrivayu_chto_ya_debil_182.html

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‘Operación Araña’ contra quienes defiendan el pasado soviético de Letonia

Aleksander Filei
En Letonia el Servicio de Seguridad del Estado (VDD) ha propuesto a la Fiscalía abrir un proceso penal contra Aleksander Filei, miembro de la Unión Rusa Letona, un partido político que representa los intereses de la comunidad de habla rusa de Letonia, por “negacionista”, es decir, por negar que Letonia fue un país ocupado por la URSS.

Es significativo que un país atribuya al espionaje la vigilancia sobre los relatos que las personas y los colectivos hacen sobre la historia, de tal manera que todos los mensajes sean uniformes y vayan en la dirección correcta, adecuada, sin errores ni equivocaciones. Si te equivocas al contar la historia te acusan de negacionismo y vas a la cárcel.

En su comunicado de prensa los espías indican que el 17 de junio Letonia recuerda la ocupación soviética del país, que comenzó en 1940, mientras que Filei publicó “Happy Birthday” en Facebook, lo cual es un delito imperdonable en un país democrático, como el báltico.

Lo que fue trágico para Letonia es feliz para Filei, quien también escribió: “Hace exactamente setenta y nueve años, un contingente limitado del Ejército Rojo fue introducido en Letonia, sometido por un régimen dictatorial, que se basaba en los principios de un nacionalismo feroz. Este acto condujo al rápido establecimiento del poder soviético”.

Filei felicitaba a los letones por la adhesión a la URSS y, además, añadió lo siguiente:

“Letonia no se oponía en absoluto a convertirse en soviética. El movimiento obrero era poderoso y estaba muy extendido.

“Para ser honesto, el verano de 1940 trajo a varios miles de personas la tan esperada liberación de la insoportable opresión latifundista. Especialmente a los pequeños agricultores, los trabajadores agrícolas esclavos y los trabajadores pobres. Por lo tanto, esta fecha debe ser respetada y su memoria mantenida”.

Es imperdonable recordar ese tipo de cosas: la explotación de los trabajadores, la esclavitud latifundista, la pobreza… Por eso la Fiscalía va a revisar los documentos recibidos de los espías y decidir si Filei debe ser acusado por sus errores históricos.

Las leyes letonas imponen penas de prisión de hasta cinco años, trabajos forzados o una multa a todos aquellos que en público glorifiquen, nieguen o justifiquen los crímenes de guerra soviéticos contra Letonia y su población.

Es lo que aquí la Audiencia Nacional llama “enaltecimiento”. La reforma del Código Penal que prevé la condena de la negación de la ocupación soviética de Letonia fue aprobada por el Parlamento letón en mayo de 2014.

Letonia forma parte de la Unión Europea, donde los políticos se llenan la boca con su defensa de una libertad de expresión que no aparece por ninguna parte, y mucho menos cuando se trata de la URSS.

Letonia y la Unión Europea se han empeñado en imponer una historia, la historia fascista, como en España: a golpe de “operaciones araña”, de detenciones y de cárceles.

https://www.interfax.ru/world/684736
https://rus.delfi.lv/news/daily/criminal/delo-protiv-aleksandra-fileya-ob-otricanii-okkupacii-latvii-peredano-v-prokuraturu.d

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Rusia abre una investigación sobre la masacre de 214 niños huérfanos cometida por los nazis en la URSS en 1942

Entierro de los huérfanos asesinados
La Comisión Rusa de Investigaciones ha abierto un atestado sobre la masacre de 214 niños huérfanos cometida por los hitlerianos en el orfanato de Zeysk, en la región de Krasnodar, en octubre de 1942, en plena Segunda Guerra Mundial, según ha manifestado esta mañana Svetlana Petrenko, portavoz de dicha Comisión.

Los documentos desclasificados por el FSB ruso sobre el crimen en masa han servido de base para que la Comisión abra una investigación criminal por el delito de “genocidio” en virtud del artículo 357 del Código Penal ruso.

La masacre muestra que el ejército hitleriano invadió la URSS para exterminar a una parte importante de la población. En la región de Krasnodar los matarifes encargados de las matanzas fueron los miembros de las SS-10 «a» Sonderkommando, dirigido por Kurt Christmann, enviado a Kuban equipado con cámaras de gas móviles.

Durante las expediciones de castigo de los días 9 y 10 de octubre de 1942, los miembros del Sonderkommando, con la participación del jefe de la Gestapo de Zeysk, el teniente Bededeker, el comandante de la ciudad Kandler y el médico de la Gestapo Strauch, cometieron el asesinato en masa de los niños del orfanato de la ciudad, utilizando gas letal.

Cuando el Ejército Rojo liberó la región de Krasnodar de la ocupación nazi en 1943, encontraron los cuerpos de 214 niños gaseados cerca de la granja de Chirochansk.

Algunos soldados alemanes, incluido Kurt Christmann, ya fueron condenados por crímenes de lesa humanidad en la región de Krasnodar. Al mismo tiempo, Bededeker, Kandler y Strauch, así como otras personas no identificadas, incluidos los soldados del Sonderkommando “no fueron castigados por atrocidades cometidas contra civiles soviéticos”, según dice la Comisión,.

De acuerdo con el Estatuto del Tribunal Militar Internacional de Nuremberg, el asesinato y exterminio de civiles antes o durante la guerra, constituye un crimen contra la humanidad y ese crímen es imprescriptible, explicó Svetlana Petrenko esta mañana.

Petrenko añadió que ningún crimen basado en ideas fascistas o racistas debe pasar desapercibido y quedar impune.

https://rg.ru/2019/10/30/reg-ufo/sk-vozbudil-delo-po-faktu-ubijstva-214-detej-v-ejske-v-1942-godu.html

Monumento a los 214 huérfanos gaseados por los nazis en 1942
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Operación Barbarroja: los primeros momentos del Ejército Rojo frente a la invasión hitleriana de 1941

En la historiografía burguesa abundan los tópicos acerca del “desastre” del Ejército Rojo en 1941 ante el ataque de la Wehrmacht, que tienen una explicación igualmente tópica que abunda en la figura de Stalin como responsable de ese “desastre”, exactamente igual que de todos los demás “desastres” soviéticos.

Mil veces repetidos, los tópicos se concentran en que Stalin “confiaba” en el Pacto de No Agresión firmado en 1939 con Alemania, o bien en que no hizo caso de las numerosas advertencias que le llegaron, o bien en que el Ejército Rojo había quedado debilitado por las purgas de los años treinta.

Las primeras semanas de la guerra sobre suelo soviético fueron, en efecto, muy duras para el Ejército Rojo, sobre todo por la estrategia de resistencia a ultranza frente al avance hitleriano, que inicialmente no se pudo sostener.

Sin embargo, ello hay que ponerlo en relación con la situación histórica. Por ejemplo, Francia no fue capaz de resistir en absoluto y fue ocupada en muy pocos días, a pesar de lo cual la historiografía no lo califica como un “desastre” militar ni político porque, por su propia naturaleza de clase, un gobierno como el francés no podía hacer frente al ataque fascista, ni siquiera por el hecho proceder de un país extranjero.

La explicación es que la existencia de la URSS en la Segunda Guerra Mundial plantéo a todos los países capitalistas una lucha de clases superpuesta a una guerra convencional contra un enemigo “exterior”. Para muchos gobiernos europeos, como Polonia, por ejemplo, el auténtico enemigo no era Alemania, ni mucho menos el fascismo, sino el propio movimiento obrero y nadie mejor que los fascistas estaban preparados para hacer frente a ese enemigo interno.

En diciembre de 1941 Estados Unidos también sufrió una fuerte derrota en Pearl Harbour, que tampoco se califica como “desastre”, evadiendo la cuestión de fondo con el pretexto de la “sorpresa”. Nunca verán a nadie emplear contra Roosvelt los mismos términos que contra Stalin.

Stalin, el gobierno soviético y el Estado Mayor del Ejército Rojo sabían de antemano que un ataque alemán era inminente. Stalin fue el primero en advertirlo con diez años de antelación. Además, el Ejército Rojo conocía de sobra la manera de proceder de la Wehrmacht porque lo había analizado en España, lo había vuelto a comprobar en Europa entre 1939 y 1941 y lo había experimentado durante la “guerra de invierno” con Finlandia.

Pero una cosa es saber y otra estar preparado. No cabe duda de que se hicieron preparativos, uno de los cuales fueron las purgas en la dirección del Ejército Rojo, donde muchos cuadros militares tuvieron que dimitir y otros se reincorporaron. La limpieza pone de manifiesto que muchos oficiales del Ejército Rojo no compartían una misma estrategia militar.

Otro preparativo importante fueron las inversiones en la industria pesada, que comenzó a volcarse en la fabricación de material de guerra desde junio de 1940. A finales de ese año se empezaron a celebrar reuniones de alto nivel para estudiar las posibles líneas de ataque alemán. En diciembre de 1940 y en enero y marzo de 1941 se convocaron tres conferencias militares, lo que indica que no había la suficiente unanimidad dentro del Estado Mayor para hacer frente a la invasión.

No existía acuerdo sobre el ataque alemán ni tampoco sobre la reacción frente al mismo, si bien el punto de partida era correcto: había que dilatar lo más posible la fecha del ataque, lo cual vuelve a poner de manifiesto que el Ejército Rojo no estaba preparado para el mismo.

La historiografía más reciente que se apoya sobre documentos originales soviéticos indica que cuando en junio de 1941 los hitlerianos pusieron en marcha la Operación Barbarroja, el Ejército Rojo estaba en plena reorganización interna (*). El ataque capturó numeroso material de guerra recién llegado de las fábricas de armamento. Los cuadros intermedios del ejército se esperaban el ataque pero no supieron reaccionar frente al mismo. Una cosa es disponer del material de guerra más moderno y otra diferente saberlo utilizar y hacer un uso militarmente eficaz sobre el terreno.

Hay conocimientos que no se aprenden en ninguna academia y que requieren de experiencias muy amargas para adquirirlos. A eso se le llama “práctica”.

(*) D.M.Glantz, Before Stalingrad. Barbarossa. Hitler’s invasion of Russia, 1941
Stroud, Glouc., Tempus, 2003

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Cuando Estados Unidos deportaba a los revolucionarios a la Unión Soviética

Peter Bianki, deportado a la URSS
Tras la Revolución de Octubre de 1917 Estados Unidos padeció una ola de pánico. “¡Que vienen los bolcheviques!” Era la demostración de que aquellla revolución no era “rusa” sino de que había alcanzado a todo el mundo, incluido Estados Unidos naturalmente.

En una ola así la prensa burguesa desempeñó un papel fundamental, como no podía ser de otra forma. Con sus mentiras, sus engaños y sus fraudes trataton de volver a la población en contra del movimiento obrero local.

Los anarquistas ayudaron lo suyo a la campaña de propaganda. En junio de 1919 un grupo dirigido por el italiano Luigi Galleani detonó bombas en ocho ciudades a lo largo de Estados Unidos contra jueces, funcionarios de inmigración y abogados.

Nadie resultó herido pero estimuló el clima de “guerra social”. Estados Unidos parecía estar en vísperas de una guerra civil o, lo que es peor, de una revolución bolchevique. Una de las víctimas los ataques, el abogado Alexander Mitchell Palmer, dijo en el Congreso que los revolucionarios estaban dispuestos a “levantarse y destruir al gobierno de inmediato”.

El asistente de Palmer era el futuro fundador del FBI, John Edgar Hoover, quien organizó las redadas, una ofensiva de detenciones de anarquistas y sindicalistas. Dado que la mayoría de ellos eran inmigrantes de Europa occidental y oriental, el gobierno decidió expulsarlos de suelo estadounidense.

El 21 de diciembre de 1919, 249 luchadores detenidos fueron llevados a bordo del barco Buford en el puerto de Nueva York y enviados secretamente a Rusia como si fueran un “regalo de Navidad de Estados Unidos para Lenin”. Las familias de los deportados sólo fueron informadas de la expulsión cuando el barco ya había partido.

La prensa lo celebró por todo lo alto y dio al barco un apodo bíblico: “Así como la partida del Arca que construyó Noé fue una promesa para la preservación de la raza humana, así también la partida del Arca Soviética es una promesa para la preservación de América”, tituló el New York Evening Journal.

El Saturday Evening Post compartía los mismos sentimientos: “El Mayflower trajo los primeros constructores a este país, el Buford se llevó los primeros destructores con él”.

Como Estados Unidos y la Rusia soviética no tenían relaciones diplomáticas en aquel momento, el barco fue enviado a través de Finlandia, aunque el gobierno soviético fue informado de su viaje y esperaban dar la bienvenida a tan ilustres invitados, incluyendo a los conocidos dirigentes anarquistas Alexander Berkman y Emma Goldman.

Goldman, conocida como “Emma La Roja”, relató el viaje: “Durante 28 días fuimos prisioneros. Centinelas a las puertas de nuestra cabina día y noche, centinelas en cubierta durante la hora en que se nos permitía respirar aire fresco todos los días. Nuestros semejantes estaban encerrados en barrios oscuros y húmedos, miserablemente alimentados, todos nosotros en total ignorancia de la dirección en la que íbamos. Sin embargo, nuestro espíritu era igual al de Rusia, libre, la nueva Rusia estaba delante de nosotros”.

El barco llegó finalmente a Finlandia, donde los pasajeros del “arca” fueron escoltados por el ejército finlandés hasta la frontera soviética. La mayoría de ellos habían nacido bajo el Imperio zarista, había luchado contra la autocracia y se vieron obligados a exiliarse. Ahora, esperaban quedarse en tierras soviéticas para siempre.

Acogidos calurosamente por el gobierno soviético, los pasajeros del “arca” comenzaron a encontrar su lugar en aquella situación convulsa. El destino de la mayoría de ellos sigue siendo desconocido, pero se han documentado los caminos tomados por algunas figuras clave.

Goldman y Berkman viajaron por todo el país, encontrándose con Lenin, dirigentes bolcheviques y ciudadanos comunes en su camino. Sin embargo, la realidad nunca coincide con las utopías ni con los sueños y la Revolución estaba asediada por una terrorífica guerra civil.

Las guerras siempre han desbordado a los anarquistas, sobre todo si son intelectuales, como Goldman y Berkman. El fusil pesa más que la pluma. Ocurrió en 1919, ocurrió en la guerra civil española y se ha repetido en la Guerra de Siria. Se desencantaron tan pronto como se habían encantado.

Cualquier obrero sabe algo que la intelectualidad radical ignora: las conquistas no sirven de nada si no se defienden. Una revolución proletaria no se acaba con la toma del poder político; más bien es entonces cuando empieza de verdad. Quien no esté dispuesto a defender una revolución es mejor que se quede en su casa.

En 1921, poco después del aplastamiento de la revuelta de los marineros de Kronstadt, Goldman y Berkman abandonaron el país, para no volver nunca más. Desde entonces se dedicaron a lo que mejor sabían hacer: escribir, sobre todo en contra de la URSS.

Sin embargo, Goldman y Berkman no eran la norma sino la excepción. Un obrero como Peter Bianki, dirigente del poderoso Sindicato de Trabajadores Rusos en Estados Unidos, entendió la Revolución cabalmente.

A diferencia de los intelectuales, se puso “manos a la obra”. Ayudó a restaurar el sistema de transporte en Siberia, que había sido dañado durante la guerra civil y sirvió como funcionario del gobierno municipal en Petrogrado e incluso como comisionado adjunto a bordo de un barco hospital en el Mar Báltico.

El 10 de marzo de 1930 Bianki y otros diez militantes y funcionarios del Partido Comunista fueron asesinados durante uno de los levantamientos antisoviéticos en la región de Altai. Todos ellos fueron proclamados héroes de la revolución socialista.

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Las obras de arte del realismo soviético sirven ahora para los cambalaches capitalistas

‘Sobre la nieve’, del pintor soviético G.Nissky
El 31 de mayo el Tribunal de Arbitraje de Moscú ordenó la confiscación de los activos de dos banqueros, los hermanos Dmitri y Alexei Ananiev, que habían sido demandados por el banco privado PromSvyazBank, del que fueron los principales accionistas hasta 2017.

El banco les pide 282.000 millones de rublos, unos 4.000 millones de euros. Contra todo pronóstico, los dos hermanos no fueron encarcelados y huyeron a Londres. La indulgencia hacia ellos sugiere una protección de las altas esferas del Kremlin.

En efecto, una gran parte de sus propiedades han quedado embargadas por el tribunal. Entre ellas se encuentra el Instituto Ruso de Arte Realista (conocido con el acrónimo ruso Irri), un museo privado con una superficie de 4.500 metros cuadrados creado en 2011 por Alexei Ananiev en una fábrica textil que data de antes de la revolución.

El cambalache parece claro: a cambio de apoderarse de las obras de arte, el gobierno ruso ha dejado escapar al exilio a ambos hermanos.

Pero la noticia es mucho mas sabrosa porque hasta ahora nos habían asegurado que el realismo socialista era una mierda desde el punto de vista artístico, panfletos que no valían nada, como todo lo que se logró en la época soviética.

Es casi seguro que los hermanos Ananiev, unos ortodoxos muy piadosos, no compraron (o sea, robaron) todas esas obras por sintonía ideológica con los comunistas, sino por su valor de mercado. El valor acumulado de las obras expuestas asciende a varias decenas de millones de euros, según el sitio web Artguide.com. Una de las obras de Georgy Nissky, “Sobre la nieve”, fue adquirida por Alexei Ananiev de Sotheby’s por 2,9 millones de dólares en 2015.

Los marchantes y los coleccionaistas saben de los precios del mercado del arte más que los críticos de arte occidentales y las grandes cadenas de intoxicación. Nos enteramos de que el Irri está muy vigilado por una legión de guardias de seguridad que custodian los tesoros artísticos soviéticos, quela entrada sólo cuesta 4 euros y que, además, es un museo modélico en el mundo.

En sus paredes cuelgan todos los grandes nombres del realismo socialista, las joyas del arte soviético. Entre las pinturas más famosas se encuentran las de George Nissky “Sobre la nieve” y “On the Road”; Retrato de Clement Voroshilov en su oficina de Isaak Brodsky; Athlete atando una cinta de Alexander Deineka; Conferencia de Teherán y Clement Voroshilov y Maxim Gorki practicando tiro en la Casa Central del Ejército Rojo de Alexander Guerasimov.

El arte soviético ya padeció un primer ataque al caer la URSS, con la privatización (o sea, el saqueo). Ahora puede llegar el segundo que acabe defiitivamente con él. ¿Qué harán los acreedores con el museo?, ¿venderán las obras de arte para cobrar el dinero que les deben?

De momento el museo está cerrado por tiempo indefinido.

Stalin con el general Voroshilov, obra de Guerasimov