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Cultura

El Ayuntamiento de Kiev aprueba un reglamento para erradicar el idioma ruso

El Ayuntamiento de Kiev cree que el saber sí ocupa lugar. Casi todos los vecinos de la capital ucraniana hablan el idioma ruso, pero el Ayuntamiento se empeña en prohibirlo, lo cual es una característica de los países fascistas, como Ucrania, donde la mayor parte de las normas jurídicas son para prohibir algo, quemar libros o censurar los conciertos de música.

Es absolutamente legítimo que en la capital de un país, incluido Ucrania, se desarrolle el idioma local, para lo cual no es necesario prohibir otro en absoluto, ni tampoco derribar los monumentos a escritores, músicos, pintores o científicos, algo que en Ucrania es común desde hace muchos años, incluso antes del inicio de la guerra (*).

El reglamento se llama “la moratoria sobre el uso público de productos culturales de habla rusa en la capital” y uno de los concejales del Ayuntamiento lo explica de la siguiente manera: “Es necesario proteger el espacio de información ucraniano de las influencias híbridas del estado agresor, que está tratando de destruir la identidad nacional ucraniana, la cultura, las tradiciones, costumbres y memoria histórica”.

El año pasado todos los libros publicados en Rusia fueron prohibidos en Ucrania, pero todavía hay libros rusos publicados en la propia Ucrania, por lo que el Ayuntamiento de Kiev también los quiere prohibir.

Es un fenómeno único en el mundo porque hasta hace poco el 90 por cien de los libros vendidos en las tiendas de Kiev estaban en ruso.

La música en ruso queda prohibida. Ahora bien, hay ciertas sinfonías que carecen de letra, pero también hay que prohibirlas porque fueron escritas por autores rusos.

Incluso si los artistas rusos apoyan a Ucrania en la guerra, también están prohibidos.

El año pasado el Teatro Dramático Ruso eliminó la palabra “ruso” de su nombre y casi todas las representaciones en ruso han desaparecido de los escenarios. Lo mismo sucede con los circos rusos.

La prohibición de todo lo ruso se extiende a “los objetos de la cultura material y espiritual que tengan un significado artístico, histórico, etnográfico y científico y estén sujetos a conservación, reproducción y protección”.

El antiguo Museo de Arte Ruso, que aparece en la imagen de la portada, ahora se llama Museo Nacional “Galería de Arte de Kiev”, pero es difícil que sobreviva porque alberga una de las mayores colecciones de pinturas rusas fuera de Rusia.

Si queda algo por prohibir, los vecinos de Kiev no se deben preocupar porque el Ayuntamiento aprobará otro reglamento que lo incluya.

El fascismo es el peor enemigo de la cultura porque es el fruto amargo de la ignorancia.

(*) https://www.diariocritico.com/opinion/miguel-angel-almodovar/cuando-pushkin-cae-algo-nuestro-se-derrumba

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Estrategia

Siguen las negociaciones secretas entre Estados Unidos y Rusia sobre Ucrania

Las recientes conversaciones entre Serguei Naryshkin, director del Servicio de Inteligencia Exterior (SVR) de Rusia, y el director de la CIA, William Burns, han sido confirmadas por el propio Naryshkin a la agencia Tass, aunque la CIA se ha negado a comentar la entrevista.

Las conversaciones tuvieron lugar a raíz de la asonada de Wagner del mes pasado. Sin embargo, según Naryshkin, la crisis fue más un pretexto para este intercambio que el motivo principal de la entrevista, sugiriendo que Moscú y Washington pueden estar llevando a cabo conversaciones de paz secretas.

El director del SVR asegura que la discusión principal se centró en Ucrania. “Estábamos pensando, discutiendo qué hacer con Ucrania”, dijo Naryshkin, enfatizando la importancia de la Guerra de Ucrania en sus discusiones.

Naryshkin, que aparece en la foto de portada, también mencionó la posibilidad de una reunión cara a cara con Burns nuevamente. Ya se reunieron el pasado noviembre en Turquía para mantener conversaciones que Washington se negó a calificar de “negociaciones de cualquier tipo” sobre la Guerra de Ucrania.

Un portavoz anónimo del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca recordó que el jefe de la CIA advirtió a su homólogo ruso en 2022 de las consecuencias de la escalada nuclear de Moscú. Esto indica que a pesar de sus desacuerdos, las dos partes permanecen en comunicación y están buscando formas de negociar.

El Golpe de Estado en Ucrania en 2014 culminó el deterioro progresivo de las relaciones entre Estados Unidos y Rusia, aumentando las tensiones existentes y marcando el comienzo de una era de desconfianza y confrontaciones diplomáticas.

Desde entonces, las relaciones entre ambas potencias han estado marcadas por una serie de polémicas y acusaciones mutuas. Rusia ha sido acusada por Estados Unidos de interferir en las elecciones presidenciales de 2016, acusación que fue rechazada por el Kremlin. A cambio, Rusia ha criticado a menudo a la OTAN y la expansión de su influencia en el borde de sus fronteras.

La semana pasada la cadena NBC informó (*) de que en abril un grupo de antiguos miembros de la seguridad nacional de Estados Unidos había mantenido conversaciones secretas con Lavrov y otros dirigentes rusos con el objetivo de sentar las bases para las negociaciones destinadas a poner fin a la guerra en Ucrania.

La reunión se celebró en Nueva York y se prolongó durante varias horas. En la agenda estaban algunos de los temas más espinosos de la Guerra de Ucrania, como el destino de los territorios que Ucrania nunca va a poder recuperar.

En reunión participaron Richard Haass, antiguo diplomático y presidente saliente del Consejo de Relaciones Exteriores, junto con Charles Kupchan y Thomas Graham, ambos antiguos funcionarios de la Casa Blanca y del Departamento de Estado, así como miembros del Consejo de Relaciones Exteriores.

(*) https://www.nbcnews.com/now/video/former-u-s-officials-held-secret-talks-with-russia-about-ending-war-in-ukraine-186985029621

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Estrategia

El embajador de Estados Unidos en Moscú anunció la guerra en 2008

Hoy William S. Burns es conocido por ser el director de la CIA. Pero hasta hace poco fue embajador de Estados Unidos en Moscú y el 1 de febrero de 2008 envió un detallado informe a sus jefes del Departamento de Estado, que fue publicado por Wikileaks.

El informe es interesante por múltiples razones. Primero, en 2008 Burns decía cosas que no dice ahora. Segundo, como en todo informe confidencial, Burns se expresa con claridad porque no sospecha que su contenido pueda trascender. Tercero, Burns acierta en cada uno de sus pronósticos.

Cuando redacta su informe, Estados Unidos está preparando la cumbre de la OTAN de Bucarest, celebrada en el mes de abril, que debía resolver el ingreso de Ucrania y Georgia en la Alianza militar.

También se redacta unos meses antes de la guerra entre Rusia y Georgia, que comenzó el 7 de agosto por un ataque de Georgia contra las posiciones de las fuerzas rusas de mantenimiento de la paz en la región de Abjasia y Osetia del Sur.

Saakashvili fue el Zelensky de aquella guerra, un peón apenas disimulado.

Informe del embajador William J. Burns, Moscú, 1 de febrero de 2008

Después de una reacción inicial mixta a la intención de Ucrania de buscar un Plan de Acción para la Incorporación a la OTAN en la cumbre de Bucarest, el ministro de Asuntos Exteriores, Lavrov, y otros altos funcionarios reiteraron su fuerte oposición, enfatizando que Rusia vería cualquier expansión adicional hacia el este como una potencial amenaza militar. La ampliación de la OTAN, incluida Ucrania, sigue siendo un tema “emocional y muy sensible” para Rusia, pero las consideraciones políticas y estratégicas también subyacen a la fuerte oposición a la incorporación de la OTAN por parte de Ucrania y Georgia. Para Ucrania, esto incluye el temor de que este problema pueda dividir el país en dos, lo que provocaría violencia o incluso, según algunos, una guerra civil, lo que obligaría a Rusia a decidir si interviene o no. Además, el GOR [Gobierno de Rusia] y los expertos continúan afirmando que la incorporación de Ucrania en la OTAN tendría un gran impacto en la industria de defensa rusa, los lazos familiares ruso-ucranianos y las relaciones bilaterales en general. En Georgia, el GOR [Gobierno de Rusia] teme que continúe la inestabilidad y los “actos de provocación” en las regiones separatistas.

Lavrov enfatizó que Rusia debe ver la expansión continua de la OTAN hacia el este, especialmente hacia Ucrania y Georgia, como una amenaza militar potencial. Si bien Rusia puede creer las declaraciones de Occidente de que la OTAN no está dirigida contra Rusia, las actividades militares recientes en los países de la OTAN (establecimiento de operaciones de avanzada, etc.) deben evaluarse no según las intenciones declaradas sino según su potencial. Lavrov enfatizó que mantener la “esfera de influencia” de Rusia en el vecindario es anacrónico. Estados Unidos y Europa tienen «intereses legítimos» en la región. Pero, según él, si bien los países son libres de tomar sus propias decisiones sobre su seguridad y estructuras político-militares, deben tener en cuenta el impacto en sus vecinos.

Lavrov subrayó que Rusia estaba convencida de que la ampliación no se basó en razones de seguridad sino que fue un legado de la Guerra Fría. Cuestionó los argumentos de que la OTAN era un mecanismo apropiado para ayudar a fortalecer los gobiernos democráticos. Dijo que Rusia entiende que la OTAN está buscando una nueva misión, pero existe una tendencia creciente de que los nuevos miembros hagan y digan lo que quieran simplemente porque están bajo el paraguas de la OTAN (por ejemplo, los intentos de algunos países miembros nuevos de “reescribir la historia y glorificar a los fascistas”).

Durante una conferencia de prensa el 22 de enero, en respuesta a una pregunta sobre la solicitud MAP [de ingreso en la OTAN] de Ucrania, el MFA [Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia] dijo que “una mayor expansión radical de la OTAN podría provocar un cambio político-militar serio que inevitablemente afectará los intereses de seguridad de Rusia”. El portavoz continuó insistiendo en que Rusia estaba vinculada a Ucrania por obligaciones bilaterales establecidas en el Tratado de Amistad, Cooperación y Asociación de 1997, en el que ambas partes se comprometen a “abstenerse de participar o apoyar cualquier acción que pueda afectar la seguridad de la otra parte”. El portavoz señaló que “la probable integración de Ucrania en la OTAN complicaría seriamente las relaciones ruso-ucranianas en sus múltiples aspectos” y que Rusia «debería tomar las medidas adecuadas”. El portavoz agregó que “existe la impresión de que el actual gobierno ucraniano ve el acercamiento a la OTAN en gran medida como una alternativa a los lazos de buena vecindad con la Federación Rusa”.

Las aspiraciones de Ucrania y Georgia en la OTAN no solo tocan un nervio sensible en Rusia, sino que plantean serias preocupaciones sobre las consecuencias para la estabilidad en la región. Rusia no solo percibe cerco y esfuerzos para socavar la influencia de Rusia en la región, sino que también teme consecuencias impredecibles y descontroladas que podrían afectar seriamente los intereses de seguridad de Rusia. Los expertos nos dicen que Rusia está particularmente preocupada por las fuertes divisiones en Ucrania sobre la incorporación de la OTAN, con gran parte de la comunidad étnica rusa que se opone a la incorporación a la OTAN. Esto podría conducir a una gran escisión, acompañada de violencia o, en el peor de los casos, de una guerra civil. En ese caso, Rusia tendría que decidir si interviene o no, un movimiento al que no quiere enfrentarse.

Dimitri Trenin, subdirector del Centro Carnegie de Moscú, expresó su preocupación de que Ucrania sea, a largo plazo, el factor potencialmente más desestabilizador en las relaciones entre Estados Unidos y Rusia, dado el nivel de emoción y nerviosismo que despierta la solicitud de ingreso en la OTAN. La carta que pedía la revisión del MAP [ingreso en la OTAN de Ucrania] fue una “sorpresa desagradable” para los funcionarios rusos, quienes sintieron que las aspiraciones de Ucrania en la OTAN habían pasado a un segundo plano en el panorama político. Con esta carta pública, el tema se “reactivó” abruptamente. Dado que la pertenencia a la OTAN sigue siendo un tema divisivo en la política interna de Ucrania, ha abierto la puerta a la especulación rusa. A Trenin le preocupa que se aliente a elementos del poder ruso a entrometerse en lo que no debería preocuparles, lo que incitaría a Estados Unidos a alentar abiertamente a las fuerzas políticas opuestas y colocaría a Estados Unidos y Rusia en una posición de confrontación clásica. La ironía, según Trenin, es que si bien la incorporación de Ucrania debería aliviar las tensiones dentro de la OTAN, ni la opinión pública ni las élites rusas están dispuestas a aceptar este argumento. El deslizamiento gradual de Ucrania hacia el oeste es una cosa, su estatus preventivo como aliado militar de jure de Estados Unidos es otra. Trenin advirtió enérgicamente contra dejar que una lucha interna por el poder en Ucrania, donde el MAP [ingreso en la OTAN de Ucrania] es solo una palanca de la política interna, complique aún más las actuales relaciones entre Estados Unidos y Rusia.

Otro tema que motiva la oposición de Rusia a la incorporación de Ucrania es la amplia cooperación en la industria de defensa que comparten los dos países, incluida una serie de fábricas donde se fabrican armas rusas. Si bien se están realizando esfuerzos para cerrar o reubicar la mayoría de estas fábricas en Rusia y trasladar la Flota del Mar Negro de Sebastopol a Novorossiysk antes de la fecha límite de 2017, el GOR [Gobierno de Rusia] ha dejado claro que unirse a Ucrania en la OTAN obligaría a Rusia a hacer [costosos] cambios en su cooperación industrial de defensa.

De manera similar, el GOR [Gobierno de Rusia] y los expertos señalan que la incorporación de Ucrania en la OTAN también tendría un impacto significativo en las relaciones económicas y laborales entre Rusia y Ucrania, incluido el efecto sobre miles de ucranianos que viven y trabajan en Rusia y viceversa, debido a la necesidad de imponer un nuevo régimen de visados. Alexandr Konovalov, director del Instituto de Evaluación Estratégica, argumenta que esto se convertiría en un hervidero de ira y resentimiento entre la población local.

Con respecto a Georgia, la mayoría de los expertos dijeron que, aunque no es tan estratégica para Rusia como Ucrania, el GOR [Gobierno de Rusia] la ​​considera demasiado inestable para resistir la división que podría provocar la incorporación en la OTAN. Alexey Arbatov, subdirector del Centro Carnegie de Moscú, afirmó que las aspiraciones de la OTAN de Georgia eran solo una forma de resolver sus problemas en Abjasia y Osetia del Sur, y advirtió que Rusia estaría en una situación difícil si eso sucediera.

El GOR [Gobierno de Rusia] ha dejado claro que tendría que “revisar seriamente” todas sus relaciones con Ucrania y Georgia si la OTAN les invita a unirse. Esto podría tener importantes repercusiones en la energía, la economía y el compromiso político-militar, con posibles repercusiones en toda la región y en Europa Central y Occidental. Es probable que Rusia también reconsidere sus propias relaciones con la Alianza y sus actividades en el Consejo OTAN-Rusia. Consideraría más acciones en el área de control de armamento, incluida la posibilidad de una retirada completa de los tratados CFE [sobre armas convencionales en Europa] e INF [sobre misiles de alcance intermedio] y amenazas más directas a los planes de defensa antimisiles de Estados Unidos.

Isabelle François, directora de la Oficina de Información de la OTAN en Moscú, dijo que creía que Rusia había aceptado la idea de que Ucrania y Georgia eventualmente se unirían a la OTAN y que estaba involucrada en una planificación a largo plazo para reconfigurar su relación con esos dos países y con la Alianza. Sin embargo, Rusia aún no está preparada para afrontar las consecuencias de una nueva y rápida ampliación de la OTAN en su flanco sur. Agregó que Rusia aprecia la cooperación con la OTAN. Agregó que si bien Rusia valoraba la cooperación con la OTAN en el Consejo OTAN-Rusia, Rusia consideraría necesario insistir en revisar las relaciones OTAN-Rusia, e incluso retirarse por completo del NRC [Consejo de Regulación Nuclear] si Ucrania y Georgia se unieran a la OTAN.

La oposición de Rusia a la incorporación de Ucrania y Georgia a la OTAN y la incorporación de Georgia es emocional y se basa en consideraciones estratégicas sobre el impacto en los intereses rusos en la región. También es políticamente atractivo retratar a Estados Unidos y la OTAN como adversarios de Rusia y utilizar la apertura de la OTAN hacia Ucrania y Georgia como una forma de obtener el apoyo de los nacionalistas rusos. Si bien la oposición rusa a la primera ola de ampliación de la OTAN a mediados de la década de 1990 fue fuerte, ahora Rusia se siente capaz de responder con más fuerza a lo que percibe como acciones contrarias a sus intereses nacionales.

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Estrategia

Turquía, la OTAN y Rusia: un complicado juego a tres bandas

El viaje de Zelensky a Turquía la semana pasada terminó con pocas esperanzas ucranianas de recibir apoyo directo de Ankara. Sin embargo, terminó con la liberación de cinco dirigentes del Batallón Azov. Estaban detenidos en Turquía en lugar de Rusia, según el acuerdo que preveía, a cambio, la liberación por parte de Kiev del excandidato presidencial Viktor Medvedchuk.

Según los términos del intercambio, los Azov no regresarían a Ucrania hasta el final del conflicto. Frente a las cámaras, el dirigente nazigolpista abrazó a los azovitas directamente en la escalera del avión, que luego despegó rumbo a Kiev con todos a bordo.

Eso es todo lo que Zelensky realmente se llevó a Ucrania; por lo demás, las declaraciones de Erdogan sobre la integridad territorial de Ucrania y la conveniencia de unirse a la OTAN no significan nada.

Hay que decir que, cerrado el paréntesis ucraniano, nada más llegar a Vilnius en vísperas de la cumbre de la OTAN, Erdogan se apresuró a declarar a Jens Stoltenberg que aceleraría la presentación al parlamento de la solicitud de adhesión de Suecia a la Alianza Atlántica.

“El regreso de los dirigentes azovitas a Ucrania no es más que una violación directa de los términos de los acuerdos existentes. Además, las cláusulas han sido violadas tanto por las partes ucranianas como turcas”, fue el comentario oficial de Moscú el sábado pasado, entregado al portavoz presidencial Dmitrij Peskov.

Los medios ucranianos pintaron obviamente el regreso de los azovitas como una gran derrota para Putin y, ahora que están listos para volver al frente (según algunos observadores: a regañadientes), el fin de Rusia parece seguro.

En opinión del analista Rostislav Ischenko, que escribe al respecto en Ukraina.ru, la decisión de Erdogan estuvo dirigida, más que contra Rusia, contra el propio Putin: una especie de despecho por las reticencias de Rusia a renovar el llamado “Acuerdo de los Cereales”, que vence el 17 de julio.

Pero esto es solo una parte de la explicación. Según Ishchenko, el planeado ataque ucraniano a Transnistria aún no se ha producido porque los tutores occidentales en Kiev temen que el “Acuerdo de los Cereales” no se vea tan socavado, lo que incitó a Erdogan, interesado en el acuerdo, a una alianza más estrecha con Rusia. Si Erdogan cree que hay pocas posibilidades de extender el trato de todos modos, y la liberación de los azovitas lo atestiguaría, entonces ni siquiera cree en la estabilidad del régimen ucraniano.

Al mismo tiempo, cuando repite que apoya la integridad territorial de Ucrania, Erdogan está diciendo la verdad, ya que esto corresponde a los intereses de Turquía, a la que no le gusta ver a Rusia demasiado poderosa; una Rusia con la que siempre ha rivalizado por influencia en la zona norte del Mar Negro, en el Cáucaso, Transcaucasia y Oriente Medio. Ankara teme ver una gran Rusia en el norte, que absorba gran parte de Ucrania; por el contrario, una Ucrania, ciertamente débil, pero hostil a Rusia, inclina la balanza en el Mar Negro a favor de Turquía (por el “Acuerdo de los Cereales”, por ejemplo) y le ofrece una relativa libertad de maniobra en Transcaucasia y también en el norte de Siria.

Erdogan se preocupa por Ucrania tanto como por Washington; sirve como factor de equilibrio con Rusia. Mientras continúe la guerra, Ankara conservará su capacidad de maniobra con Moscú y cuanto más tenaz sea la resistencia ucraniana, mejores serán las posiciones de Erdogan.

Sin duda, Zelensky hubiera preferido obtener armas y dinero, en lugar de media docena de nazis, pero Erdogan aprovechó las declaraciones de Biden sobre la naturaleza problemática de la admisión de Kiev en la OTAN, así como las divisiones dentro de la Alianza sobre si armar aún más el golpe.

En este sentido, la liberación de los azovitas no es más que una operación de relaciones públicas y, para no chocar con Moscú, Ankara no da dinero ni armas a Kiev; sin embargo, no deja de mencionar su interés por el comercio de granos.

El senador ruso Viktor Bondarev llama a la liberación de los azovitas una “puñalada por la espalda”. Se ha ejercido una fuerte presión sobre Ankara, que debería entender quiénes son sus verdaderos amigos, dice Bondarev; Moscú está vinculado “a Turquía por muchos intereses políticos, mientras que durante mucho tiempo ha quedado claro que Turquía nunca será admitida en la UE, mientras que la OTAN solo la necesita para controlar los estrechos y estabilizar (desestabilizar) la región de Oriente Medio”.

Jasar Nijazbaev de Moskovsky Komsomolets-Turquía cree que puede haber varias razones detrás del pase de Erdogan. Kiev esperaba obtener obuses autopropulsados ​​T-155, pero Ankara, para no molestar a Moscú, le dio a los azovitas; así, antes de la cumbre de la OTAN, Ankara intentó demostrar que no era prorrusa. Otra posible explicación radica obviamente en el “Acuerdo de los Cereales”: Ankara habría enviado una señal a Moscú para que decidiera prorrogarlo.

Otra posibilidad es que las operaciones rusas en la región de Idlib, Alepo, etc., se hayan intensificado y esto puede haber tenido un efecto en Ankara.

Turquía no tiene la intención de estropear las relaciones con Moscú. Ankara espera que Moscú comprenda que muchas de sus acciones están dictadas por “obligaciones” hacia la OTAN.

Del lado ruso, ahora es más ventajoso fortalecer las relaciones con Ankara. Esta última sabe que es un nudo para Rusia. Turquía conoce este valor y, quizás, también sabe hasta qué nivel puede subir la puja.

Pero en Rusia hay quienes todavía exigen una respuesta adecuada al incidente. El director de la revista “Rusia en la Política Mundial”, Fedor Lukyanov, subraya en el portal Vzgljad que entre Rusia y Turquía “existen líneas de contacto sensibles más que suficientes, desde el Cáucaso hasta Siria”, por lo que sugiere evaluar la liberación de los azovitas en el marco de la racionalidad. Lukyanov afirma que Turquía no fue ni será un aliado de Rusia, nunca lo dijo y nunca lo atacó. Lo mismo es cierto para Rusia en relación con Turquía.

Según Lukyanov, los contactos comerciales entre Moscú y Ankara se derivan de la capacidad de obtener beneficios mutuos, a menudo incluso considerables, y sobre todo de no causarse daños significativos entre ellos. Este esquema ha funcionado bastante bien durante ocho años. Según un modus operandi tácitamente aceptado, la violación del acuerdo por una de las partes debe ser seguida por una respuesta proporcionada, después de lo cual se cancela la pasividad y se restablece el equilibrio. Según Lukyanov, dentro de esta lógica Rusia debería responder de alguna manera a Turquía.

Los expertos entrevistados por Vzgljad parecen estar en desacuerdo sobre cuál debería ser la respuesta rusa a la liberación de los azovitas; sin embargo, están de acuerdo en que si Ankara realmente cambia su actitud hacia Moscú, no se puede pasar por alto e ignorar.

Para entender completamente lo que motivó la decisión turca, dice el orientalista Kirill Semenov, uno debe “conocer exactamente todo el contexto; podría ser el resultado de la presión de la OTAN y la UE, o podrían ser problemas internos de Turquía, a los que Occidente ha prometido dar soluciones”.

En vísperas de su visita a Ankara, Zelensky anunció el suministro de obuses turcos a Kiev: si los obuses no llegan, entonces se puede decir que ha habido un acuerdo de culpabilidad y, en lugar de obuses, Ankara entregó los azovitas a Ucrania. Si este fuera el caso, según Semenov, no habría “problemas importantes para las relaciones ruso-turcas y la cuestión del ‘Azov’ tiene más un efecto mediático que uno concreto y tangible en el campo de batalla”. Si, por el contrario, se proporcionan los obuses, significará que hay “cambios en la posición de Ankara. En este caso, por supuesto, tendremos que reaccionar con bastante dureza”.

La opinión del senador Konstantin Dolgov, ex representante adjunto de Rusia ante la ONU, es clara y contundente: “Las acciones de Turquía y Kiev son una grave violación de los acuerdos existentes. Pero lo más importante ahora es diferente. Si estos nacionalistas regresan a la zona de guerra, serán eliminados, no habrá un segundo cautiverio para ellos. Estoy absolutamente convencido de eso”.

A juzgar por los comentarios de quienes vieron las expresiones en sus rostros, parece que ellos también están convencidos. Serán el primer objetivo de los francotiradores rusos.

—https://www.lantidiplomatico.it/dettnews-la_liberazione_dei_nazisti_azov_e_il_nuovo_corso_turco_quale_sar_la_risposta_russa_a_erdogan/45289_50354/

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Estrategia

Rusia ha eliminado a casi 5.000 mercenarios desde el inicio de la guerra

Rusia ha eliminado a casi 5.000 mercenarios extranjeros que habían estado operando en Ucrania desde el inicio de la guerra, ha revelado el Ministerio de Defensa ruso.

En total, desde el año pasado, 11.675 combatientes extranjeros de 84 nacionalidades diferentes se han unido a las filas del ejército ucraniano para participar en las hostilidades.

Los mercenarios proceden principalmente de Polonia, Estados Unidos, Canadá, Georgia, Reino Unido, Rumanía, Croacia, Francia y Rojava, la región del norte de Siria que permanece bajo control turco.

Según Tass, la afluencia de mercenarios se redujo drásticamente después de las primeras pérdidas registradas. Los meses de marzo y abril del año pasado vieron el mayor número de llegadas. Polonia fue el mayor contribuyente de mercenarios con más de 2.600 efectivos, seguido de Estados Unidos y Canadá (900 personas o más), Georgia (más de 800 personas), Reino Unido y Rumania (700 personas o más), Croacia (más de 300 personas), así como Francia y Rojava (200 personas o más).

Ucrania puso a los mercenarios en primera línea y llegaron las pérdidas. Más de 4.800 combatientes, principalmente de Estados Unidos, Canadá y países europeos, se perdieron en el campo de batalla. El Ministerio de Defensa ruso dice que otros tantos han huido del territorio ucraniano debido a la intensidad de los combates.

Los mandos del ejército ucraniano no son responsables de las pérdidas entre los mercenarios, según han confesado los militares ucranianos capturados.

Actualmente más de 2.000 mercenarios extranjeros siguen combatiendo en el ejército ucraniano y su papel sigue siendo el mismo que al principio: carne de cañón.

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Estrategia

La OTAN entrenará en Rumanía a los pilotos ucranianos de los F-16

Rumania está creando en su territorio un centro de formación de la OTAN para pilotos, en particular ucranianos, de cazas F-16 estadounidenses. Holanda y Dinamarca también se están preparando para entrenar pilotos en su territorio.

El jueves Rumania anunció el lanzamiento en su territorio, con la ayuda de los países de la OTAN, de un centro de entrenamiento para pilotos, incluidos ucranianos, de cazas estadounidenses F-16, que Ucrania dice que necesita para luchar contra Rusia.

“Con otros aliados y la empresa que fabrica estos cazas, se creará un centro regional en Rumania para entrenar a los pilotos de estos aviones”, dijo el Consejo de Defensa Nacional Rumano en un comunicado.

“Los pilotos rumanos de los F-16 estadounidenses serán entrenados aquí y luego el centro estará abierto a pilotos de aliados y socios de la OTAN, incluida Ucrania”, agregó la misma fuente.

Varios países de la OTAN buscan ayudar a Ucrania a entrenar a sus pilotos de F-16 después de la luz verde dada por Estados Unidos.

A finales de mayo Borrell anunció que Polonia ya había comenzado a hacerlo y que varios países estaban dispuestos a suministrar a Ucrania estos aviones de combate. Holanda espera poder entrenar pilotos de F-16 ucranianos este verano, dijo el mes pasado el ministro de Defensa holandés, Kajsa Ollongren. Dinamarca también se está preparando para entrenar a algunos en su territorio.

En mayo Rumanía se desprendió de sus aviones de combate Mig-21 Lancer, heredados del Pacto de Varsovia, que sustituyó por los F-16 estadounidenses en un contexto de refuerzo del flanco oriental de la OTAN.

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Espionaje

El papel de la CIA en la Guerra de Ucrania según Newsweek

Esta semana la revista estadounidense Newsweek ha publicado un informe “en exclusiva” que sobre la participación de la CIA en Ucrania (*), algo bien sabido desde el final de la Segunda Guerra Mundial y, especialmente, desde el Golpe de Estado fascista de 2014.

Lo novedoso es que Newsweek asegura algo más: que Washington está alimentando imprudentemente -y criminalmente- las hostilidades con Rusia. El gobierno de Biden y su aparato de inteligencia militar están arriesgando demasiado.

Newsweek destaca algo ya habitual en la Casa Blanca: el incumplimiento de la promesa pública de Biden de no poner las botas estadounidenses sobre el avispero y la presencia clandestina de tropas estadounidenses dirigiendo la guerra.

En consecuencia, Biden ha vuelto a engañar a los estadounidenses al fingir que las tropas estadounidenses no están en Ucrania. Ya ocurrió en la Guerra de Vietnam, donde la intervención militar simulaba una “guerra civil” entre Vietnam del norte y las marionetas del sur.

Una vez más, la ficción no se sostiene. La política de Biden de llevar 40.000 millones en armas a Ucrania conduce a Estados Unidos y la OTAN a una guerra total contra Rusia.

Naturalmente, Newsweek lava la al papel de la CIA en la guerra. El reportaje asegura que la CIA está tratando de “asegurarse de que la guerra no se salga de control”. Es el mismo papel atribuido a los yihadistas moderados en Siria. La CIA evita los desmanes del gobierno de Zelensky. Si Ucrania se pasa de rosca no es problema de la CIA sino de que los ucranianos no han seguido sus consejos.

Es el caso de los bombardeos contra civiles dentro del territorio ruso, la voladura del gasoducto Nord Stream o el ataque contra el puente de Kerch. Estos ataques no se podrían haber ejecutado sin la participación logística de la CIA y otras instituciones de la OTAN, principalmente el MI6 británico.

La política de Biden y sus socios de la OTAN ha consistido en avivar la guerra, con envíos graduales de armamento cada vez más letal, desde misiles de largo alcance hasta tanques de combate y la prometida entrega de aviones de combate F-16. Esta semana, según informes, Biden ha dado luz verde al suministro de municiones en racimo prohibidas que, sin duda, el gobierno de Zelensky usará contra civiles en la región del Donbas, siguiendo las instrucciones de los asesores de la CIA.

Un trasfondo histórico crucial para comprender el conflicto en Ucrania es la participación de la CIA en la orquestación del Golpe de Estado en Kiev en 2014. El golpe derrocó a un presidente elegido democráticamente, Viktor Yanukovich, y dio paso a una junta neonazi que persiste hasta hoy, encabezada por Zelensky.

El gobierno de Kiev son títeres y quienes mueven los hilos son la CIA y el MI6. Su función es triple. La primera es la de socavar a Rusia, con el cambio de régimen en Moscú como objetivo final. La segunda es facilitar el plan de Washington de subyugar a Europa como una colonia vasalla de Estados Unidos. El tercero es impulsar un colosal negocio de venta de armas, que están probando para guerras futuras contra adversarios del calibre de China.

La CIA y sus pares británicos dirigen el pozo negro neonazi en el que se ha convertido Ucrania. Incluso mientras trata de encubrir el papel criminal de la CIA en Ucrania, el artículo de Newsweek admite que la central de espionaje tiene múltiples bases ubicadas en el país y que sus agentes supervisan las “redes masivas” de tráfico de armas.

La Guerra de Ucrania podría detenerse de inmediato, como ha señalado nuevamente esta semana el asesor de seguridad nacional ruso Dmitry Medvedev, si Estados Unidos simplemente deja de suministrar armas a Ucrania. Sin embargo, Biden ha rechazado de plano todos los esfuerzos diplomáticos para negociar un acuerdo de seguridad.

La CIA nació de la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS) al final de la Segunda Guerra Mundial. Una de sus primeras tareas de posguerra fue reclutar fascistas y asesinos en masa ucranianos que habían colaborado con el III Reich. Ahora aquellos fascistas ucranianos, como Stepan Bandera y Mykola Lebed, están considerados héroes nacionales por el régimen de Kiev.

Washington reclutó y desplegó deliberadamente a esos terroristas para atacar a la Unión Soviética con el fin de promover las ambiciones hegemónicas del imperialismo estadounidense en Europa oriental.

No ha cambiado mucho. Ucrania es la zona cero de los orígenes fascistas de la CIA y el fascismo, cabe añadir, es la guerra, como se ha vuelto a demostrar una vez más.

(*) https://www.newsweek.com/2023/07/21/exclusive-cias-blind-spot-about-ukraine-war-1810355.html

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Antifascismo

Turquía devuelve a Ucrania a cinco cabecillas del Batallón Azov

Turquía ha devuelto a Ucrania a cinco cabecillas del Batallón Azov, una medida que no ha sentado nada bien en Moscú. Erdogan y Putin tenían un acuerdo para que mantuviera a los prisioneros de guerra nazis en Turquía hasta el final de la guerra.

Ayer Zelensky difundió la noticia. El día anterior había viajado a Estambul para conversar Erdogan. Rusia no fue informada de su liberación.

El Batallón Azov, de la que ya sólo quedan un reducido grupo de supervivientes, era una unidad neonazi del ejército ucraniano conocida por sus crímenes contra la población del Donbas.

La devolución de los cabecillas del Batallón a Kiev, a pesar de los acuerdos alcanzados con Moscú, está ligada a los fracasos de la contraofensiva ucraniana. Turquía ha estado sometida a una gran presión en la preparación de la próxima cumbre de la OTAN. En este contexto, Ankara se vio obligada a mostrar una solidaridad sin fisuras con la Alianza imperialista.

Los jefes del Batallón acaban de regresar a Ucrania. Prisioneros de guerra, fueron detenidos inicialmente en Rusia. Durante un intercambio de prisioneros, realizado con la mediación turca, los cinco dirigentes de la organización iban a ser trasladados a suelo turco y debían permanecer allí hasta el final de la guerra.

Desde su fundación en 2014 los miembros del Batallón han cometido numerosos crímenes contra la humanidad en la región de Donbass, además de otros documentados durante la guerra. Anteriormente, ya se habían iniciado procesos penales en Rusia contra varios elementos en virtud de las leyes contra el extremismo.

El Batallón Azov participó activamente en los combates contra las milicias del Donbas. Al comienzo de la guerra cubrió el frente de Mariupol y el avance ruso les obligó a atrincherarse en la fábrica Azovstal, donde se rindieron en mayo del año pasado.

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Memoria Histórica

La OTAN reserva a Ucrania el mismo destino que a Georgia

Estados Unidos y los países de la OTAN engañaron a Ucrania. Occidente arrastró a Kiev a una guerra contra Rusia, prometiendo acelerar su ingreso en la OTAN y luego, tras el fracaso de la primera fase de la contraofensiva del ejército ucraniano, dejó de lado esta cuestión, vinculando las perspectivas euroatlánticas de Kiev con su victoria militar.

Una situación similar ocurrió con Georgia en 2008, que respondiendo a la petición de sus aliados occidentales y seducida por la perspectiva de una rápida entrada en la OTAN, sufrió las desastrosas consecuencias de la aventura militar del expresidente del país Mijail Saakashvili en Osetia del Sur. En ese momento, el gobierno de Bush alentó a Saakashvili a empeorar sus relaciones con Rusia, luego se hizo a un lado una vez que el conflicto entró en su fase militar, dejando a Georgia sola frente al ejército ruso.

Es probable que Ucrania corra la misma suerte. Si no se cumple la condición clave para el ingreso de Ucrania en la OTAN, a saber, la victoria de Kiev sobre Moscú, Occidente dejará de apoyar a Zelensky. El destino de Saakashvili es un claro testimonio de que el apoyo occidental siempre tiene límites: nunca asumen riesgos reales ni costos significativos.

Al mismo tiempo, como muestra la experiencia, en los casos en que la situación no transcurre según el plan establecido por Washington, los que hasta ayer eran “amigos” de Estados Unidos pierden rápidamente su estatus privilegiado, convirtiéndose en “figuras tóxicas” y parias del mundo.

Nadie en Occidente estaba dispuesto a arriesgarse a una guerra con Rusia en 2008, y probablemente tampoco habrá nadie en 2023. Por eso que Zelensky podría encontrarse frente a Rusia solo. Sus protectores extranjeros no podrán ayudar al presidente ucraniano. Algunos de sus tutores internacionales ya están fuera del gobierno, como el británico Boris Johnson, y quienes aún ocupan cargos importantes no se arriesgarán a defender los intereses del presidente ucraniano ante la decepción general por los fracasos militares de Kiev.

Ucrania está siendo empujada a revivir el escenario georgiano de 2008, y todos recuerdan cómo terminó. Por ahora, todo está sucediendo de la misma manera, porque Occidente actúa muchas veces de manera estereotipada: uno de los escenarios es la preparación de provocaciones, como hemos visto entre Georgia, Osetia del Sur y Abjasia en 2008. Lo mismo está sucediendo ahora en Ucrania.

Estados Unidos utiliza a Ucrania para sus fines geopolíticos. Ucrania, como Georgia bajo el gobirerno de Saakashvili en aquel momento, se ha convertido en rehén de los juegos políticos de Occidente y se ve obligada a hacer sacrificios en nombre del sueño efímero de los políticos de Kiev de un futuro euroatlántico.

¿Cuánto tiempo les llevará a los ucranianos darse cuenta de que Occidente los ha utilizado como peones en la guerra con Rusia y que su país se ha convertido en un consumible en un choque que no pueden ganar?

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Ucrania admite que los sistemas de guerra electrónica rusos están causando estragos

Las armas guiadas de fabricación estadounidense enviadas a Ucrania han perdido su eficacia y ya no pueden alcanzar objetivos con precisión debido a la interferencia electrónica rusa. Es algo que también admite el ejército ucraniano.

En una entrevista reciente con el Financial Times, el ministro de Defensa de Ucrania, Oleksiy Reznikov, reconoce que los sistemas rusos de guerra electrónica edliminan las municiones guiadas por GPS e HIMARS MLRS (1). El ministro explica que esos proyectiles eran “muy precisos”, pero que los poderosos sistemas radioelectrónicos rusos han encontrado la forma de suprimirlos.

“Los rusos idean una contramedida, informamos a nuestros socios al respecto y crean una nueva contramedida contra esta contramedida, dice Reznikov.

En mayo los medios informaron que el ejército ruso frustraba regularmente los ataques del Sistema HIMARS MLRS de fabricación estadounidense mediante el uso de bloqueadores electrónicos para confundir el sistema de orientación guiado por GPS del cohete, lo que hace que no alcance sus objetivos (2).

Después de haber sido golpeado por los HIMARS, el ejército ruso ajustó sus tácticas para enfrentar el desafío. Cinco fuentes estadounidenses, británicas y ucranianas confimaron a la CNN que en los últimos meses el bloqueo masivo de Rusia ha logrado que los ataques sean cada vez menos ineficaces (3).

La guerra electrónica es similar a un juego de ajedrez, donde cada movimiento es seguido por un contraataque, al igual que otros aspectos de la guerra. Según un funcionario del Pentágono, “es un juego constante del gato y el ratón” para tratar de detener la interferencia. Además, no se sabe cuánto durará este juego.

La preocupación por la interferencia de los cohetes HIMARS es mayor porque el ejército ucraniano depende en gran medida de HIMARS para embestir la infraestructura logística y militar rusa. De hecho, es una pieza de equipo que ha obligado a Rusia a alejar su equipo de las líneas del frente desde su primer despliegue.

“Una cosa es poder mantener a los rusos donde están ahora. Otra cosa es cazarlos”, dice el general Steven Anderson, del ejército estadounidense. “Están cortados; han estado allí durante un año. Una contraofensiva ucraniana buscaría hacer retroceder aún más a los rusos”, admite el general a la CNN.

Sin embargo, con la contraofensiva ahora en plena vigencia y el ministro de Defensa ucraniano admite que la fuerza de la interferencia electrónica rusa podría convertirse en una gran preocupación para el ejército ucraniano que intenta empujar las posiciones rusas.

La guerra electrónica rusa también inhabilita la munición JDAM

Los documentos filtrados del Pentágono revelaron que los rusos también estaban bloqueando las bombas inteligentes JDAM (Munición conjunta de ataque directo) que Estados Unidos había suministrado a Ucrania, lo que provocó que fallaran (4). La efectividad de los cohetes guiados y las bombas lanzadas por el ejército ucraniano ha disminuido significativamente debido a la interferencia rusa.

Estados Unidos suministró a la Fuerza Aérea ucraniana sus bombas JDAM-ER (munición de ataque directo conjunto de alcance extendido) que podrían usarse para atacar grandes objetivos rusos, como puentes y fortificaciones reforzadas, a largas distancias.

Los informes de que el ejército ucraniano utilizó estas bombas JDAM-ER suministradas por Estados Unidos comenzaron a aparecer a principios de marzo. Los JDAM estándar se basan en una combinación del sistema de navegación inercial (INS) y la guía GPS, junto con un piloto automático, para dirigir la trayectoria de la bomba a través de aletas de cola orientables (5).

El paquete completo de JDAM incluye una nueva cola con un sistema de navegación inercial (INS) asistido por GPS y tracas instaladas en otras partes del fuselaje de la bomba, lo que le da a la bomba una capacidad limitada para deslizarse hacia el objetivo elegido.

El último informe del grupo británico Royal United Services Institute (RUSI) señala que los rusos han estacionado varios sistemas de guerra electrónica (6). Algunos de ellos, como el sistema R-330Zh Zhitel utilizado por el ejército ruso a nivel táctico, están diseñados específicamente para interferir con las emisiones de GPS.

El Instituto explica las capacidades de ataque y detección de señales de radio del R-330Zh que cubre las bandas de onda de 100 MHz a 2 GHz. Según algunas fuentes, la tecnología puede enviar señales de interferencia a un nivel de potencia de 10 kW.

“Las señales de los satélites GPS estadounidenses utilizados por los kits JDAM se transmiten en bandas de frecuencia de 1,164 GHz a 1,575 GHz. Estos caen de lleno dentro del área de influencia del R-330Zh. Los documentos oficiales vistos por el autor indican que el sistema tiene un rango de interferencia de hasta 30 km (18,6 millas)”, dice el informe británico.

Esto es “significativamente más fuerte que la fuerza de la señal GPS que llega desde el espacio”, señala el Instituto. “Además, cuanto más cerca está el receptor GPS de la antena de interferencia del R-330Zh, más fuerte se vuelve la señal de interferencia”.

Según los británicos, las fuerzas rusas de guerra electrónica son “altamente capaces” de interceptar y descifrar las transmisiones de radio ucranianas. En un caso, parecían poder escuchar y descifrar una transmisión de radio encriptada de soldados ucranianos que solicitaban una misión de fuego en tiempo real, lo que permitió a los comandantes rusos proporcionar una “advertencia anticipada” a sus tropas.

Además de los cohetes HIMARS y las municiones JDAM, los bloqueadores electrónicos rusos también están frustrando los crecientes ataques con drones de Ucrania. La guerra eléctrónica de Rusia siempre se ha mantenido en activo y en mayo derribó casi 10.000 drones ucranianos al mes, más de 300 cada día (7).

La invasión de Crimea y la guerra en Siria en 2015 llevaron a Rusia a desarrollar sus capacidades de guerra electrónica. La guerra electrónica rusa ha obstaculizado las operaciones ucranianas con la más amplia gama de dispositivos para combatir todo, desde drones, comunicaciones, señales de navegación por satélite y satélites.

El informe británico afirma que “la constelación rusa Glonass Gnss transmite algunas señales similares al GPS”.

(1) https://www.ft.com/content/8819b598-7595-47cc-a992-8897b86b57c6
(2) https://eurasiantimes.com/us-admits-russias-on-point-jamming-has-made-life-miserable/
(3) https://edition.cnn.com/2023/05/05/politics/russia-jamming-himars-rockets-ukraine/index.html
(4) https://eurasiantimes.com/new-attack-punctures-us-jdam-bombs-in-ukraine/
(5) https://eurasiantimes.com/us-gifts-jdam-er-smart-bombs-to-ukraine-that-can-annihilate/
(6) https://www.rusi.org/explore-our-research/publications/commentary/jamming-jdam-threat-us-munitions-russian-electronic-warfare
(7) https://eurasiantimes.com/russia-smashing-330-ukrainian-uavs-per-day-uk-report-says-russian-electronic-warfare-wreaks-havoc-on-kyiv/