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Vuelven los dinosaurios

Darío Herchhoren
Hace millones de años los dinosaurios poblaron la tierra. Hay varias teorías sobre su extinción, y el cine de Hollywood nos ha hecho creer que el hombre y esos animales alguna vez convivieron. Lo cierto es que el hombre y los dinosaurios vivieron muy lejos en el tiempo y nunca estuvieron juntos.

Pero lo que no contaban en el cine USA, es que aquí en España, han aparecido otra vez los dinosaurios, y conviven con los humanos.

Se trata de la aparición en estos días de los viejos dinosaurios escapados de Dinópolis, un parque de atracciones que hay en Teruel.

Pero estos dinosaurios a diferencia de los reales tienen nombres y apellidos. Se trata de Felipe González, uno de los políticos más corruptos y cobardes; José Luis Corcuera, el de la famosa ley de la patada en la puerta; José Bono, antiguo presidente de Castilla La Mancha; Alfredo Pérez Rubalcaba, y muchos más, que están intentando crear en Madrid un parque jurásico.

Estos viejos saurios pertenecen a la clase Tiranosaurus Rex, que se caracterizaban por ser carnívoros feroces y tanto que fueron los creadores del GAL, de la cal viva para hacer desaparecer a Lasa y Zabala.

Vuelven con bríos renovados para cargarse a Pedro Sánchez, ante la sola posibilidad de que éste forme una alternativa a cuatro años más de Rajoy y el PP (Partido Podrido).

Lo que está sucediendo en el PSOE, es una guerra en toda regla, que sin duda llevará a la extinción de ese partido hasta la insignificancia.

Tampoco cabe duda de que esta situación refuerza considerablemente al paciente Rajoy. Y ya que estamos hablando de animales, podríamos comparar a Rajoy con un gran saurio como los cocodrilos del Nilo, que esperan horas en la más absoluta quietud, hasta que aparece alguna presa para el almuerzo.

Pero, ¿qué hay detrás de todo esto? Personalmente no creo que Pedro Sánchez sea el paladín de la clase obrera; pero si encarna un posible cambio aunque tenue de la situación del proletariado, y sobre todo salir de la situación asfixiante que representa el partido de los ricos.

Veremos en los próximos días a los animales carroñeros querer comerse los restos podridos del PSOE; especialmente a Podemos, y veremos también a los eternos llamadores a la concordia y la paz, en una letanía propia de las religiones.

Veremos también a sesudos tertulianos en las radios y emisoras de televisión, consultando a los gurúes de la democracia, ante el abismo que se ha abierto.

Ahora solo cabe esperar, ver y oír.

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El PSOE se cuece en su propia salsa

Bianchi

Ha tenido que ser el más felón, venal, camandulero y mendaz personaje de esta puta mierda que llaman «democracia» -y no lo es-, Felipe González, quien abriera la veda y diera la puntilla al voluntarioso y tenaz Pedro Sánchez para que lo deje y se vaya a alguna puerta giratoria por ahí a pegar un palo. Ha tenido que ser el «Señor X» quien ha dicho estar poco menos que ofendido y engañado «sin necesidad» por un Sánchez que le dijo que se abstendría en la segunda vuelta de la investidura de Rajoy y resulta que no, que no se abstuvo, que se mantuvo en el «no», condenando al sufrido pueblo español a unas terceras elecciones. Ha tenido que ser este terrorista de Estado, inspirador de los GAL, quien ha dicho a Sánchez que se vaya y deje gobernar a quien ha ganado las elecciones, o sea, al PP. Ha tenido que ser quien casi salió por piernas de Caracas defendiendo a los «gusanos» de la burguesía vendepatrias venezolana, mejor dicho, «lumpenburguesía» (ahora la socialdemocracia europea manda a Zapatero, más melifluo), el que haga el trabajo sucio al Gobierno «en funciones» compuesto de ladrones para que cumplan el programa de recortes sociales que manda Bruselas. Y, para más inri, secundado por lo peor y más casposo y cutre de la «vieja guardia» psoecialista, los socialfascistas Corcuera, Leguina, Bono, etc.

La pena es que la juventud de hoy no se pregunte si estos gangsters fueron alguna vez «socialistas», porque es ahora que muestran su verdadero rostro: fascistas. Pero auténticos «profesionales» de la «política» como arte del birlibirloque y la venta de humo. No como los de ahora que no se atreven -pero se les adivina- a dar la cara diciendo lo que piensan de Sánchez y ocultando sus intenciones con la escopeta cargada, eso sí. Habló el oráculo González y todos, o casi todos, a por Sánchez, casi más solo que Gary Cooper en «High Noon».

Un PsoE dividido y agónico, pero no ahora, sino ya de ese reino de taifas que dan en llamarse «baronías» en las autonomías donde cada «califa» mira por lo suyo y es síntoma de descomposición de un régimen de un país. España, que es una ficción y un Estado fallido.

No faltan buitres, como «Podemos», que están a la que salta para zampárselos -como hicieron con los restos de Izquierda Fundida-  y suplantarlos como «auténtica oposición de izquierdas» para darle oxígeno a este sistema podrido y caduco. Y es que el más listo es Mariano y su inteligente táctica de, sencillamente, no hacer nada, cruzarse de brazos y esperar desde el quicio de Moncloa que el cadáver de su adversario pase delante suyo. Sabe que todos están en el mismo barco, en el mismo «invento» del que comen todos ellos, eso que llaman «clase política», un chiringuito que lo último que harán será destrozarlo porque se irían todos por el desagüe y al garete. Peridis lo refleja muy bien en sus viñetas con un Mariano despreocupado y con el puro en una nube como diciendo «bah, ya será menos de como lo pintan». Esta es la clave: tenerse todos agarrados por los cojones y el «y tú más» cuando salen corruptelas. La democracia es así y tiene estas cosas. Hay que saber convivir con ellas. Esto es lo ciudadano.

PS.- Parece que hasta simpatizo con Sánchez, que, desde luego, comparado con toda la purria de su propio Partido que le está haciendo la cama groseramente, es casi un héroe homérico, pero no, no es así, porque también él sabe que hay una línea roja que le impide decir lo que piensa en privado de Felipe González -que en las primarias apostó por Madina igual que Susana Díaz para que no saliera, precisamente, Sánchez, que esta es otra- en público, o sea, que se calle y se vaya a disfrutar por ahí todo lo que ha robado.

Buenos días.

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Dilma Rousseff: de la guerrilla a la poltrona

Chems Eddine Chitour

En una apelación en última instancia ante el Senado, previa a su destitución, Dilma Rouseff atacó “el golpe de Estado para elegir indirectamente a un gobierno usurpador”, y ha recordado que había sido elegida por 54 millones de brasileños. “Estamos”, dijo, “a un paso de una grave ruptura institucional, de la realización de un auténtico golpe de Estado”, ha lanzado en tono combativo. “Votad contra la destitución, votad por la democracia”, finalizó Dilma Rousseff al final de una patética apelación de 30 minutos.

¿Quién es Dilma Rousseff?

Nació el 14 de diciembre de 1947, en Belo Horizonte (Brasil). Es una economista y estadista brasileña. Durante la dictadura militar, Dilma Rousseff formó parte del comando de liberación nacional, un movimiento de resistencia, convertido más tarde en el VAR Palmares. Detenida en 1970, fue torturada durante 22 días, y luego condenada por un tribunal militar y encarcelada hasta 1973. En la época de su detención era denominada “la Juana de Arco” de la guerrilla, por su implicación en el movimiento. En 1977 obtuvo una titulación de la Escuela de Ciencias Económicas de la Universidad Federal de Río Grande Do Sul. En la misma época participa en la reestructuración del Partido Democrático Laborista (PTD). Entre 1991 y 1995 fue nombrada Secretaria de Estado de Energía.

Se une al Partido de los Trabajadores (PT) en 2001. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva, nuevamente elegido, la nombra en enero de 2003 ministra de Minas y Energía, función que ocupa durante dos años y medio, entre 2003 y 2005, y luego ministra de Estado y jefa de Gabinete del presidente Lula a partir de 2005, el más alto puesto del gobierno, tras la dimisión de José Dirceu, acusado de corrupción. El 21 de junio de 2005 es nombrada ministra de Estado. En el contexto de escándalos del mismo tipo afectando a numerosos dirigentes del PT se convierte en la “delfina” de Lula. Es candidata por el Partido de los Trabajadores a la elección presidencial brasileña de 2010, que gana en la segunda vuelta de escrutinio ante José Serra. Es investida como presidenta de la República Federativa del Brasil el 1 de enero de 2011, siendo la primera mujer en ocupar esta función. Fue reelegida por escaso margen en 2014.

La acusación

“La señora Rousseff está acusada de haber desplazado fondos públicos en 2014 sin haberlo previamente votado en un presupuesto. Para su defensa, Dilma Rousseff responde que esta práctica es común en todos los gobiernos de Brasil (…) Brasil ha sido duramente golpeado por la caída de los precios mundiales del hierro, del petróleo y de la soja. En 2015 la inflación ha alcanzado el 10,7 por ciento y la economía ha disminuido un 3,8 por ciento. Las previsiones para este año son similares. La transferencia de fondos era para enmascarar un déficit. El sistema electoral de Brasil es un sistema proporcional. Con los años, los partidos políticos se han multiplicado, hasta el punto de que es imposible para un solo partido político gobernar sin coalición. Y con motivo de las dificultades económicas, la popularidad de Rousseff está en caída libre. El partido del vicepresidente Temer ha preferido desvincularse de la coalición de Rousseff y gobernar con su propia coalición (…) El presidente interino Michel Temer se convierte en presidente hasta 2018, fecha de la elección presidencial. Va a gobernar con una nueva coalición dominada por las antiguas élites económicas del país. Cerca del 60 por ciento de los senadores están inmersos en investigaciones por corrupción”.

La corrupción salpica a toda la clase política

Curiosamente, Dilma Rousseff no está juzgada por corrupción, al contrario de los políticos que la juzgan y que para algunos son culpables. Se ha puesto en marcha una operación del tipo “Mani Polite” (Manos Limpias) que se denomina Lava Jato (1). Leemos en la edición de El País Brasil citada por Courier Internacional: “El enorme asunto de corrupción de Petrobrás no ha terminada de afectar a la clase política”. Esta “denuncia” saltaba a los titulares del 15 de junio en la prensa brasileña: “El antiguo presidente de la sociedad Transpetro, Sergio Machado, implica directamente a Michel Temer en el esquema de giros ilícitos que era objeto de la investigación Lava Jato”. Sergio Machado, que dirigía esta filial del grupo público Petrobrás hasta su implicación en el escándalo, habla a la justicia en calidad de “delator recompensado”, un status que permite a un preventivo ver su pena reducida si hace revelaciones. “Es considerado como el hombre de la bomba para el PMDB”(2), dice El País Brasil, por todos los daños que sus confesiones podrían causar a este partido. El nombre de Michel Temer forma parte de la lista de 20 personalidades políticas que han recibido fondos ilegales procedentes del sistema de corrupción. Esta vez Sergio Machado acusa a Temer de haberle solicitado, y haber conseguido, subsidios por 1,5 millones de reales (380.000 euros) para apoyar la campaña de un diputado del PMDB a la alcaldía de Sao Paulo en 2012. Los veinte responsables políticos incriminados por Machado “proceden de todas las tendencias”, incluyendo al Partido de los Trabajadores (PT) de Lula y Dilma. Pero cualquiera que sea la conclusión de la sala, las acusaciones de Machado suponen “un golpe muy duro” a Michel Temer, considera el diario, que “corre el peligro de abortar los planes de despegue de su gobierno”.

En el mismo campo de la corrupción, también los corruptores son señalados. Marcelo Odebrecht, antiguo director de la mayor empresa de construcción de América latina, se ha visto condenado a casi veinte años de prisión por su implicación en el escándalo Petrobrás. El empresario es sospechoso en un escándalo de sobornos que implicaba a la mayor empresa del país, la petrolera Petrobrás. “Un club de empresarios falseaba las solicitudes de oferta de Petrobrás”, titula el diario O Globo en otro artículo. “En total, 62 personas han sido condenadas en esta investigación sobre el escándalo, revelado en marzo de 2014. La policía ha convocado al ex presidente Lula da Silva para declarar sobre su posible participación en el asunto”.

[…] “Ha cometido un error extremadamente grave maquillando las cuentas públicas (…) lo que ha dado a sus oponente del legislativo la munición que buscaban para aniquilarla políticamente”. “Dilma ha cometido el error de no haber actuado como su predecesor, Lula, maestro en el arte de negociar con la oposición, que controla el Congreso”.

¿Quién va a reemplazar a Dilma Rousseff?

Desde el 12 de mayo, Michel Temer, el vicepresidente que la abandonó dejando la coalición gubernamental y asumiendo la interinidad. Se sabe que sobre él pesan sospechas de corrupción. Leemos que “nuevas acusaciones se han presentado sobre el presidente interino, Michel Temer, y sobre una veintena de dignatarios salidos de todos los partidos. Cada nueva denuncia demuestra que los pequeños arreglos entre el sector público y el privado se remontan muy atrás, y no solamente al asunto Petrobras. Por ahora, la operación de limpieza denominada Lava Jato sobre el asunto de corrupción de Petrobras apunta hacia el nuevo presidente Michel Temer, del partido centrista PMDB, que asumió sus funciones el pasado mayo tras la suspensión de Dilma Rousseff”.

Parecería que existe un verdadero complot para encontrar los motivos conducentes a la destitución de Rousseff. “Bajo presión tras las escuchas reveladas el 23 de mayo por el diario Folha de Sao Paulo, el ministro de Planificación Romero Jucá, uno de los más cercanos al presidente Michel Temer, ha tenido que abandonar su puesto. La conversación develada por el diario data de marzo. En la misma, Jucá deja entender que la expulsión de Dilma Rousseff sería un modo de frenar las investigaciones anticorrupción, que afectan a todos los partidos políticos, incluyendo el del presidente Temer. La conversación dura una hora y media, y en ella Jucá se entrevista con Sergio Machado, antiguo presidente de Transpetro, filial de Petrobras. Cuando Machado evoca su temor de ser juzgado por el tribunal investigador del asunto, Romero Jucá sugiere que hay que cambiar de gobierno para “detener esta hemorragia”.

El duelo de honor de Dilma Rousseff

El diario Le Monde describe bien la muerte política de Dilma. “La cabeza alta y el dedo levantado, profesoral, orgullosa y sólida, Dilma Rousseff se ha dirigido, mirándoles a los ojos, a sus jueces, rechazando el silencio obsequioso de los flojos”. Con ese “gusto amargo de la injusticia”, la primera presidenta de la democracia brasileña ha presentado su proceso como una “conspiración” ejecutada por las élites económicas con la ayuda de los medios complacientes. “Un golpe de estado”, ha repetido, con el objetivo de expulsar del poder una mujer, una madre y una abuela “inocente”, con la ayuda de “pretextos constitucionales”. Para su defensa, Dilma Rousseff recuerda su historia personal, la de una guerrillera encarnizada contra la dictadura militar (1964-1985), con el cuerpo marcado por las secuelas de la tortura, y también la Historia, la grande, la del Brasil, no dudando evocar, entre otras figuras, la de Joao Gulart, el presidente derrocado por los militares en 1964. “En el pasado con las armas y hoy con la retórica jurídica, se pretende de nuevo atacar a la democracia y al Estado de derecho”.

Una postura casi teatral, destinada más a cuidar su biografía y a tomar a la opinión pública como testigo que a cambiar el destino. En las tribunas el ex presidente Lula, con el rostro abatido, acompañado del cantante, compositor y escritor Chico Buarque y de algunos dirigentes del Partido de los Trabajadores, no tienen apenas esperanza. Nunca la presidenta ha mencionado en su discurso el nombre de aquel que hizo, en dos ocasiones, campaña a su lado y podría llegar a ser el nuevo jefe de estado de Brasil, hasta las presidenciales de 2018. Aquel que en numerosas ocasiones ella ha calificado de traidor y conspirador, Michel Temer, del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB, de centro). Entre esos fieles de Rousseff, Edileusa Sique Oliveira, profesora de historia, rechaza rendirse. “Todavía hay esperanza, hay que luchar”, dice. Su vecino, Mario Bianchini, jubilado, antiguo investigador llegado de Belo Horizonte está convencido de la existencia de un complot urdido por los Estados Unidos, la CIA y la Agencia Nacional de Seguridad norteamericana. Reinaba así un sentimiento de nostalgia en el hemiciclo, el del desencanto de una parte de la izquierda. Para muchos, los sueños asociados al PT han terminado desde hace meses, o tal vez años.

Una inestabilidad que durará años

Aunque el motivo de la discusión sea discutible, el procedimiento de destitución durante más de cuatro meses ha permitido expresarse a todos. El veredicto tiene lugar al final de un proceso de seis días, con decenas de horas de debates técnicos en donde el derecho de la defensa y la Constitución habrán respetado las formas, sin que haya convencimiento de la culpabilidad de Rousseff de los motivos indicados. En realidad, Rousseff es atacada “por haberse atrevido a una elección que contrariaba los intereses de los que querían cambiar la cabeza del país, y no haber impedido la continuidad de las investigaciones sobre la corrupción en Brasil”, afirma su abogado, el ex ministro de Justicia Jose Eduardo Cardozo. Los próximos dirigentes brasileños, aunque elegidos democráticamente, arriesgan mucho su destitución por motivos falaces como el empleado contra Dilma Rousseff. Este “precedente” creado por el procedimiento inédito promete una inestabilidad extrema en los próximos años.

¿Es la muerte de los BRICS?

Es cierto que desde hace muchos meses las economías brasileña y rusa se han visto sacudidas fuertemente. También es cierto que Brasil y Rusia han conocido un crecimiento sostenido en el transcurso de los diez últimos años. Esto permitió a Brasil elevarse al rango de sexta potencia mundial en 2013. Pero los recursos de ambos países están constituidos en lo esencial por la exportación de productos petrolíferos y materias primas. Cuando tuvo lugar la crisis de 2008 fueron los BRICS los que sostuvieron el crecimiento mundial. También se anuncia la muerte del TTIP. “Los países emergentes tomarán próximamente el liderazgo en el comercio internacional, haciendo retroceder a Occidente al segundo plano tras el fracaso de las negociaciones sobre el TTIP”, según un experto alemán: “Occidente dejará pronto de gobernar el juego en el comercio internacional, cediendo la plaza a los países emergentes”, ha declarado a Sputnik Folker Hellmeyer, economista jefe en el Bremer Landesbank. Los BRICS representan hoy el 30 por ciento del producto mundial, mientras que la Unión Europea sería responsable de la mitad del crecimiento. El problema es saber si el nuevo equipo de Temer continuará la vía precedente o se desenganchará […]

(1) En Brasil Lava Jato son los establecimientos donde se lavan los vehículos.
(2) El PMDB es el Partido del Movimiento Democrático Brasileño, el partido de Temer.
Fuente: http://www.lexpressiondz.com/chroniques/analyses_du_professeur_ por ciento20chitour/248929-le-crepuscule-de-la-guerillera.html
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Susana, la gran esperanza blanca

Bianchi

Y es que Susanita (Díaz) tiene un balón, un balón chiquitín… Pedro Sánchez prefiere jugar a las cartas y gana bazas, pero se va a quedar sin el “monte”, sin las diez de últimas, que se dice jugando al tute. Lo intenta, se pone bravo, pero es gato panza arriba. Amaga, no da y apenas araña. Después de la investidura fallida -y cantada- de Rajoy, lo lógico es que Sánchez se ponga a emprender una rueda de contactos con los diversos grupos parlamentarios, ¿se dice así?, para… ¿qué? Para, dice, no “postularse” como “alternativa”. Amaga y no da. No tiene sentido, de ahí que la caverna se burle de él. Y es que no araña.

Resulta un tanto indiferente auscultar qué intenciones ocultas y personales tiene Sánchez, Míster No-No, como le llaman, para no dar su brazo a torcer. Esto pertenece a la psicología. Consiguió que Mariano besara la lona, como le hicieron morder el polvo a él. ¿Se conformará con esta pequeña satisfacción personal y dejará de enredar y se abstendrá para que salga elegido Mariano y evitar unas terceras elecciones? No parece. Este espartano, en cuanto se vea con el riñón cubierto, muere matando, pero no se va a llevar a nadie por delante. El muerto es él, pero todavía nadie se lo ha dicho.

Nadie se lo ha dicho a la cara directamente. Ni siquiera Susana Díaz, muda estos meses esperando ver el cadáver de Sánchez sentada en el quicio de su casa, como los árabes andalusíes. Táctica respetable y fructífera, que se lo digan a Rajoy, todo un estratega, un hesicasta que se mira el ombligo mientras fuera arde Troya.

La cosa se barrunta así, más o menos: Tras el 25 de Septiembre, día de las elecciones vascas (también gallegas, pero aquí como ganará Feijoo, no hay táctica por ser del PP, del partido, aunque pelín borde, pero no mucho no sea que le recuerden, su propia gente, con quién iba en yate de veraneo hace unos años) con el previsible triunfo del PNV (Partido Nacionalista Vasco), que negó su voto por activa, pasiva y perifrástica a Rajoy en las Cortes españolas. Bueno, pues, va a pasar que el PNV facilite el gobierno de Rajoy (con sus cinco votos y todavía faltaría uno, caso de que el PsoE votara no) de acuerdo con el PsoE de Susana (que en Andalucía gobierna gracias al camaleónico “Ciudadanos” que en Madrid apoyó a Cifuentes) que se abstendrá o inventarán un cómo me la maravillaría yo… Expertos en trilerismo ya son.

Así lo tienen planeado. Otra cosa es que Sánchez cante aquello de “ven Capitán Trueno, haz que gane el bueno…” Me temo que acabará de croupier en un casino de Las Vegas, como acabó Gorbachov.

Buenos días.

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Pregunticas (muy pocas y contadas) a vuelapluma

B.

Ya es un mantra decir que unas terceras elecciones en el Estado español sería una catástrofe por temor al ridículo internacional. ¿Desde cuándo este gente ha tenido «sentido del ridículo»? ¿Le importa realmente algo? A ver si va a ser el pavor a que el personal pase de ellos y se abstenga cosa mala mandándoles al sumidero de la historia. Por otra parte, ¿qué tiene de malo consultar al pueblo las veces que haga falta? Es lo más democrático que hay, «stricto sensu». Pasa en los sistemas mayoritarios burgueses (aquí es proporcional).

De otra parte, está el caso de «Ciudadanos». También es un mantra tener que oír que son los únicos que velan porque no haya unas terceras elecciones y ello por «sentido de la responsabilidad» y el «bien de la nación» por encima de «intereses partidistas» y esas chorradas que dicen y los primeros que no se las creen son ellos mismos. Si se lee un editorial de EL PAIS -que en diciembre apostó por un gobierno PSOE-C’s y en junio por un gobierno PP-C’s con la abstención del PsoE, como quieren cachalotes antediluvianos como el criminal González,etc.- Albert Rivera es un muchacho excelente situado entre el vago y pícnico Rajoy y la terquedad del leptorrino Sánchez. Un chico dinámico, vaya. Ahora bien, ¿se fiaría usted de alguien que se alía con Pedro Sánchez -eso hizo el 20-D -, y ahora, tras el 26-J, lo hace con Rajoy? ¿O en Madrid apoya a Cifuentes y en Andalucía a Susana Díaz? ¿Le compraría usted un auto de segunda mano a este percal? Pues eso, «in puribus», es lo que hacen y les llaman «bisagra». Es aquello de Groucho Marx de «si no le gustan mis principios, tengo otros», con la diferencia de que con Groucho te ríes y Rivera no tiene principios de ninguna clase.

Todo apunta a unas terceras elecciones, pero ¿habrá al final transfuguismo en las filas del PsoE para apoyar la investidura de Mariano? Recuerden El Álamo, digo, perdón, el «tamayazo». Además, eso no sería «ridículo», eso sería «hacer política», «responsabilidad», «altura de miras», etc, etc, etc. Encima uno dando ideas…

Buenas tardes.

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Memoria Histórica

Watergate: todos los hombres del presidente (y alguno que se quedó olvidado)

“El [Washington] Post mintió a sus lectores publicando historias que sabía falsas y permitió a Woodward mentir con impunidad. Esto incluía la publicación de historias que afirmaban que Moorer u otros nunca hablaron del Golpe Silencioso cuando, de hecho, los redactores del [Washington] Post no solamente sabían que habían sido entrevistados, sino que habían sido grabados. Sus editores y aliados efectuaron una campaña de desinformación e intimidación contra otras empresas de información que evaluaron la publicación de parte del Golpe Silencioso o airear historias sobre el libro” (Lan Colodny, Silent Coup, St. Martin Press, Nueva York, 1 de mayo de 1991).

Si dices una mentira lo suficientemente grande y se repite lo suficiente, la gente llegará a creerlo. La mentira podrá mantenerse sólo el tiempo que el Estado tenga aislada a la gente de las consecuencias políticas, económicas y militares de esa mentira. De esta forma es de importancia vital para el Estado usar toda su fuerza para reprimir disensiones, porque la verdad es el enemigo mortal de la mentira y, por extensión la verdad es el mayor enemigo del Estado” (Joseph Goebbels, Ministro de Propaganda en la Alemania nazi).

Un texto histórico frecuentemente usado en las “high schools” estadounidenses dice lo siguiente sobre la dimisión del presidente Richard Nixon: “Idea central: La participación del presidente Richard Nixon en el escándalo Watergate le obligó a dimitir de su puesto. El escándalo Watergate afectó a cuestiones de confianza pública que aún afectan al escepticismo con que el público y los medios ven a los políticos”.

Hay una referencia a la habitual lista de personajes relacionados con el “Comité para la Reelección del Presidente” y de los miembros del Congreso que participaron en las audiencias del asunto Watergate. La entrada en Wikipedia sobre Nixon y su caída exhiben la misma narrativa aséptica.

Hay cráteres profundos en estas presentaciones de Nixon. Está llena de alegres relatos sobre la efectividad de los sistemas de controles y balances mediante los que el Congreso de Estados Unidos llegó a desafiar a la presidencia imperial y volvió a poner al país en la senda de una democracia libre y abierta. Nixon sigue siendo el rostro de la maldad política para muchos norteamericanos. Y en los colegios y escuelas enseñan que la paranoia, la inseguridad, el racismo y el desprecio de Nixon por todo el mundo excepto por sus más cercanos colaboradores fueron las principales causas de su dimisión el 9 de agosto de 1974. Esas narrativas han sido aprobadas por las élites políticas, militares, académicas y empresariales porque son simplistas y fáciles de “vender”, a unas (como cantó una vez Jim Morrison, del grupo The Doors) “frágiles mentes de cáscara de huevo” (fragile eggshell mind), es decir, el público norteamericano.

La presidencia de Nixon se define por sus defectos y por el Watergate. Pero en realidad es una escena del crimen confusa y con muchas cuestiones dudosas y sin resolver. En este sentido, sigue siendo una especie de “caso pendiente” que necesita desesperadamente una revisión que incluya el papel de la Junta de Jefes de Estado Mayor del ejército, y su operación de espionaje dentro del National Security Council (NSA), una aclaración sobre el hombre que orquestó la entrada en el Watergate, las dudosas acciones del general Alexander Haig en el National Security Council y las arriesgadas informaciones de Bob Woodwards y el Washington Post.

La Teoría Mister Proper

Afortunadamente, Len Colodny ha expuesto los fallos de la historia. “Silent Coup: The Removal of a President” (1992, reeditado en 2015) y “The Forty Years War: The Rise and Fall of the Neocons, from Nixon to Obama” (2010) dañan severamente las narrativas oficiales. Es fácil quitar importancia a sus trabajos como teorías de la conspiración, si se es seguidor de la “Teoría Mister Proper” del Watergate: todos los hechos inconvenientes son borrados de la escena del crimen.

Pero ambos trabajos están impecablemente escritos en estilo sencillo, apoyados por una cantidad enorme de entrevistas y referencias. La recopilación de Colodny sobre Nixon y Watergate están en la Texas A&M University. Contienen “aproximadamente 800 horas de entrevistas grabadas, con más de 100 personas que estuvieron relacionadas con la Administración Nixon y sus sucesores. Los historiadores que vayan a la Texas A&M y al portal en línea que la Universidad está desarrollando encontrarán las extensas entrevistas de Colodny con los más cercanos colaboradores y asociados de Nixon, incluyendo a H.R.Haldeman, su jefe de gabinete, el juez John Mitchell, y su jefe de Política Interna, John Ehrlichmann. También cuenta con entrevistas exclusivas con el reportero del Washington Post Bob Woodward y el consejero de la Casa Blanca John Dean, cuyos testimonios durante las audiencias del caso en 1973 ayudaron a detallar las implicaciones de Nixon en la ocultación del Watergate”.

Aquí se enumeran (en citas directas) algunas de las claves encontradas por Colodny. Pueden consultarse en http://www.watergate.com

Además de demostrar los lazos entre Woodward y Haig, demostramos como Dean ordenó la entrada en los apartamentos Watergate principalmente para cubrir su relación con un círculo de prostitución dirigido por una “madam”, Heidi Rikan, cercana amiga de la novia y esposa de Dean, Maureen Biner Dean. Por aquel entonces, los Dean se escondieron tras la cortina de humo de que el alias de Rikan, Kathie Dieter, no era Rikan. Sabíamos que Rikan y Dieter eran la misma persona, y lo demostramos. En conjunto, las revelaciones proporcionaron una versión muy diferente de los sucesos que llevaron a la salida de Nixon. Dean, Haig y Woodward reaccionaron como se esperaba: nos atacaron pero nunca establecieron ninguna crítica esencial de los hallazgos presentes en el libro.

Las conexiones de Woodward con el espionaje

Bob Woodward mintió para ocultar sus antiguos lazos con el general Alexander Haig. En 1969 y 1970 el teniente de la Marina Bob Woodward manejaba la sala secreta de comunicaciones del Pentágono, que transmitía mensajes por todo el mundo, incluyendo el canal de comunicación para Henry Kissinger y el presidente Richard Nixon. En esas funciones, Woodward a menudo entregó mensajes de dirigentes de todo el mundo al general Alexander Haig, el representante de Kissinger en el National Security Council… Esta relación es crítica para el escándalo Watergate, ya que Haig era la fuente clave para Woodward en su historia más importante, el “borrado deliberado” de una grabación esencial de Nixon en la Casa Blanca.

‘Garganta Profunda’

Usando a “Garganta Profunda”, Woodward oculta a la persona que borró efectivamente la cinta o que al menos fue testigo del borrado. Colodny dice a Woodward en la transcripción de la entrevista: “La palabra que apunta hacia usted es ‘deliberada’. Porque si alguien está deliberadamente borrando cintas que están ante el juez Sirica, estamos hablando de un delito”. Es importante saber si “Garganta” sabía que era algo deliberado, o bien borró la cinta, o fue testigo de la destrucción. Está claro que, tanto por el proceso de eliminación y la modificación de Woodward sobre el papel de “Garganta” como fuente, que fue Alexander Haig la fuente que le comunicó que hubo un borrado deliberado de las cintas de la Casa Blanca.

En los siete días siguientes, los equipos de investigación de la Casa Blanca y el Pentágono entraron en acción, y pronto encontraron al culpable inmediato, Charles E. Radford. Radford era un funcionario de la Marina que trabajaba en las oficinas del National Security Council, y frecuentemente copiaba documentos clasificados e incluso admitió haber revuelto el maletín de Kissinger. Su confesión y la de su superior, almirante Robert O. Welander, comenzaron a desentrañar la pista del espionaje que se remontaba 13 meses atrás, hasta noviembre de 1970. Según esta perspectiva histórica, comenzó cuando el Secretario de la Junta de Jefes de Estado Mayor, almirante Thomas H. Moorer sospechó de las decisiones de política exterior de Nixon y el consejero de seguridad nacional Henry Kissinger. Estas políticas incluían cómo se estaba llevando la guerra de Vietnam, su búsqueda de un acuerdo con la URSS y sus planes de entablar comercio con China. En resumen, el ejército creía que Nixon estaba vendiendo el país a sus mayores enemigos, los comunistas. Por estos motivos se organizó un círculo de espionaje dentro de la oficina del National Security Council en la Casa Blanca, a fin de robar los secretos más importantes del presidente y sabotear sus políticas. Esto llevó a los sucesos del 21 de diciembre de 1971, el séptimo día.

Ese día Nixon tuvo conocimiento de las operaciones de espionaje hasta el último detalle, y tomó una decisión funesta y desastrosa, que afectaría profundamente al curso de su administración y sería un factor de su dimisión en 1974. Enterado de la operación, Nixon la declaró inicialmente como “un delito federal del más alto nivel”. Pero no exigió que nadie fuera acusado. Más bien, tapó lo que supo, y más tarde confirmó a Moorer como el secretario de su Junta de Jefes [de Estado Mayor].

El círculo de espionaje y su falta de reacción y represalia serían el más profundo y mejor guardado secreto de su Administración. El presidente incluso consiguió ocultar la existencia del espionaje durante el escándalo Watergate, cuando, si lo hubiera revelado, hubiera salvado su presidencia. En los años posteriores rehusó reconocer la verdad sobre esto, incluso cuando se le mostraron las pruebas más sólidas, llevándose el secreto a la tumba.

Los fontaneros espiaban incluso al presidente

En 2012 dije sobre la obra de Colodny que “La guerra de los cuarenta años” es un relato chispeante y excepcionalmente documentado de las políticas norteamericanas desde los años de la II Guerra Mundial hasta los primeros días del presidente Obama. Los principales hechos, nombres y organizaciones comunes en los análisis políticos e históricos de hoy están todos presentes destacadamente en el libro: Kissinger, Nixon, Haig, Reagan, Clinton, Bush (primero y segundo), Obama, Rumsfeld, Cheney, Carter, Bin Laden, Paul Wolfowitz, Richard Perle, Watergate, Iran-Contra, 11-S, Bob Woodward, la Guerra Fría, el Proyecto para un Nuevo Siglo Americano, la Unión Conservadora Americana, etc.

Pero la auténtica fuerza del libro procede de la búsqueda de Colodny bajo las narrativas históricas “standard” del elenco de hechos, asuntos y personalidades de 1945 a 2009 para revelar astutamente las muchas historias del poder; la lucha política entre la Casa Blanca y la CIA, el Departamento de Estado, el de Defensa y el Congreso; el armamento ideológico constitucional; y, discutiblemente, ruines actividades criminales que bordean la traición. Todo ello apoyado por 432 notas a pie de página y una excelente bibliografía. En una reciente actualización de “Silent Coup”, Colodny comentaba sobre las cuestiones de “La guerra de los cuarenta años” publicada en 2009:

“Por entonces la guerra en Irak estaba en un punto muerto que causaba comparaciones continuas con Vietnam. Empezamos a investigar cómo llegó Estados Unidos a quedar atrapado en otra guerra terrestre sin fin, esta vez en Oriente Medio. Alexander Haig, el general que fue jefe de gabinete de Nixon en 1973, fue el foco de parte de nuestra investigación. Nos preguntamos cómo acabó Haig trabajando en el National Security Council para Henry Kissinger. Supimos que Haig fue recomendado por dos colegas del Pentágono, el antiguo consejero Joseph Califano y el mentor de Haig, Fritz G. A. Kraemer, un analista político nacido en Alemania que también descubrió a Kissinger cuando era un soldado raso durante la II Guerra. Nuestra investigación mostró el alcance de la influencia de Kraemer en el ejército y en el gobierno federal. Las firmes convicciones de Kraemer modelaron las de Haig, que a menudo frenaba las políticas impulsadas por Kissinger y Nixon. Fue Haig quien proporcionó información al Pentágono que Nixon y Kissinger querían esconder de los militares.

La influencia de Kraemer continuó después de Nixon en la Administración Ford, en donde trabajó con el jefe de gabinete del presidente Ford Donald Rumsfeld y su sucesor, Dick Cheney. Estos serían con el tiempo Secretario de Defensa y vicepresidente, y ayudaron a guiar al presidente George W. Bush en la desastrosa invasión de Irak. El mantra republicano ‘Paz mediante la Fuerza’ de Ronald Reagan hasta el último día, está basado totalmente en la ‘Teoría de la Debilidad Provocativa’. La ‘Guerra de los cuarenta años’ fue publicado en diciembre de 2009. El libro reforzó los descubrimientos de ‘Silent Coup’, e incorporó los avances hechos por aquellos que se vieron influenciados por ‘Silent Coup’. Los descubrimientos de ‘La guerra de los cuarenta años’ no han sido discutidos…”

La clase dirigente estadounidense está contando enormes mentiras sobre su apoyo directo a los simpatizantes nazis instrumentados en el golpe de Ucrania; su intento de desmantelar Rusia mediante sanciones, manipulación de divisas y manipulaciones en la producción mundial de petróleo; su caprichosa criatura del Califato Islámico; su asedio militar a China y su voluntad de diezmar la población de Estados Unidos mediante los programas de austeridad y la creación de guerras de clase y exteriores. Todo es fácil de ver.

En el sitio web Fabius Maximus se discutían los resultados de una reciente encuesta YouGov sobre un golpe militar en Estados Unidos: “Luego están las peores noticias. La encuesta demuestra que el 29 por ciento de los norteamericanos pueden imaginar una situación en la que apoyarían la toma del poder federal por los militares… Es una vieja historia… Es el rechazo del pueblo de Roma a llevar la carga del autogobierno. Los fuertes combatían por el trono, algo que cada vez es más probable que suceda en Estados Unidos, cuando miramos hacia la policía y el ejército en busca de ayuda en los momentos difíciles. El pueblo de Roma reaccionó a la caída de la República y el ascenso del Imperio con resignación, tales como estoicismo, epicureísmo, hedonismo y cristianismo. ¿Que filosofías o religiones crearemos para adormecer nuestro sentimiento de responsabilidad? Los [Padres] Fundadores modelaron Estados Unidos siguiendo el ejemplo de Roma, y estamos preocupados de que pueda seguir el mismo curso. Sus escritos, tales como los Documentos Federales, describen nuestro amor por la libertad como el cimiento de la República. La siguiente generación pondrá a prueba si merecemos o no su confianza”.

John Stanton https://dissidentvoice.org/2015/09/watergate-and-the-washington-posts-big-lie/

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Confirmado: nos leen todos los noticieros: ¡queremos la cabeza de Sánchez!

B.
Como en las películas del truculento Sam Peckinpah.Titulamos acá que a Mariano se le pide que sude la camiseta para que no parezca que el PsoE traga de buenas a primeras sapos infumables -en teoría- y sale Patxi López diciendo que, joder, Mariano, «trabaja» algo, pónnoslo cómodo, simula que muerdes el polvo en la primera investidura, y en la segunda nos abstenemos todos o algunos que sean necesarios, ya se verá, para la «desvestidura» en este circo pornopolítico.

También dijimos que a Pedro Sánchez es su propia gente la que le está trayendo por la calle de la amargura -segando la hierba bajo sus pies-, y ya todos los mass mierda se hacen eco de nuestras proféticas palabras, y es que somos unos «iluminados». Desde Andalucía dicen ahora que están con Sánchez, o sea, mañana hundido el que fuera reserva del Estudiantes de baloncesto en el Magariños. Esto es como cuando Florentino dice que confía en el míster: al día siguiente cesado. Y es que no toleran el numantinismo del soldado Sánchez que se empeña en decir «no» -ya le llaman «Míster No»– a la investidura de Mariano, que suena como quien va a hacer la primera comunión, no soportan siquiera un mínimo adarme de coherencia en quien dice que «no nos han votado para facilitar el gobierno a Rajoy», o sea, que no me abstengo, copón. Así son de «arrastraos» que hacen que Sánchez parezca un irreductible. Le dicen que transija, que se abstenga para facilitar el gobierno a Mariano, que haga «oposición», que tampoco se vive tan mal ni hace tanto frío en esa condición, pero Sánchez, que tiene una mujer bilbaina, o sea, que le espabilará, se dice a sí mismo: «¿oposición, qué coño oposición, si me entrego a esta gente, el PP, que se supone que es el rival político? Si hago eso, ni oposición siquiera ni ostias: ¡¡la oposición sería Iglesias, Errejón y toda esa banda de trepas que se arrogarían e irrogarían el verdadero papel de la ‘oposición’, y hasta tendría su lógica!!» Y Sánchez, como en una tragedia griega, o un drama calderoniano, sabe que su destino, su «fatum», es fatal, pero cada vez crispa más el semblante y la mandíbula como diciendo: «mecagoendiós, joputas, muero matando, os vais a enterar, pedazo cabrones» (en privado hablan y se expresan así; nosotros hemos estudiado con los jesuitas y algo se nos ha quedado).

Pero no llegará la sangre al río. Ya estará Planeta para ofrecerle una sustanciosa oferta por sus Memorias, o sea, como decía un chiste del «Hermano Lobo» (revista de humor de principios de los años 70 del siglo pasado, ya hay que hablar así): ahora estoy ocupado en BORRAR mis memorias.

Buenas tardes.

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El soldado Sánchez no tiene quien le escriba

Bianchi

Albert Rivera acude al encuentro con Rajoy con una «corbata verde esperanza». La víspera el darse la mano entre Pedro Sánchez y Mariano Rajoy «duró exactamente 23 segundos». Interesante, sin duda.

Yo me apunto al «método fisiognómico» y digo que, en la rueda de prensa posterior a la entrevista con Rajoy en la Moncloa (creo que fue allí), Sánchez tenía «una caraostia» más translúcida que diáfana por el esfuerzo que hacía por poner otra cara y aguantar la mala ostia que tenía.

He dicho «caraostia», y no «carapocha», que esta es propia de, pues no sé, Bono, por ejemplo, un verdadero profesional de vender paraguas en el desierto de Gobi. O helados en el Polo Norte. O peines a calvos. Vale. ¿Y qué se puede concluir de esos encuentros? (De Unidos-Podemos pasan mutuamente. ) Pues lo que ya se ha dicho aquí, y no por listos, sino por guapos, ususéase, que el «enemigo» de Sánchez lo tiene, y tenía, en sus propias filas, que, como suele decirse, le han segado la hierba bajo los pies. A Sánchez, como a toda esta banda terrorista, le importa todo un “güevo” y la yema del otro, pero, por lo menos, esperaba un poquito de por favor, es decir, pelín lealtad -o más disimulo- por parte de su «gente». Pues no, va a ser que no. De ahí su reprimidísima faz y semblante -con las mandíbulas a punto de estallar- para decir lo que le pedía el cuerpo: iros todos -en referencia a González, Guerra, Bono, Corcuera, Leguina, Rubalcaba (siempre el más listo) y/o la callada como colipoterra Díaz- a tomar por el orto, hijos de puta, menuda tropa, con «compañeros» como estos para qué quiero enemigos, ¿no es cierto? Pero, claro, esto sólo lo puede decir a su mujer en Mojácar. Y es que una cosa es la «realidad», y otra «lo real». Lo primero es la rueda de prensa y la cara de enfado contenido; lo segundo, las confidencias maritales. Es como cuando te ponen una «alcachofa» delante, y sabes que la tienes delante, y discursivizas a modo lo que se espera, lo convencional, o cuando dices algo «off the record» ¡y no lo sabes! y dices la verdad, o lo que piensas: «mañana me espera el ‘coñazo’ (sic) del desfile militar» (Rajoy hace unos pocos años). Pero Sánchez, que se sabe cadáver, quiere dos cosas: primero, cubrirse el riñón, y segundo, morir matando. Lo segundo no va a hacer (lo hará pasados unos años en confidencias a la cadena SER, como sabremos que Froome se dopó en el Tour dentro de diez años), así que, oye, por lo menos, tengo la vida resuelta con esto de «la política». Bueno, más se perdió en Cuba…

Ahora el mantra es que nadie quiere unas terceras elecciones y nadie mira por el bien superior de los destinos de España, como diría el neofalangista Rivera. Van a lo que van, o sea, a lo suyo y qué hay de lo mío. Lo disimulan, eso sí, más que el torpe Zaplana -al que pillaron en «off» también- que dijo que se había metido en «política» para «forrarse» (sic).

Y dicen esto porque, aseguran, sería un ridículo internacional, como si les importara algo, como si tuvieran sentido del ridículo. Mentira podrida, que diría mi abuela, cuyo marido era socialista de verdad, otra época, claro. En teoría, estricta y democráticamente hablando, en puridad, lo mejor que le puede pasar a un país, a un pueblo, es que hayan tres elecciones (a la burguesa manera) en un año, pues, de ese modo, el personal, el «electorariado», se iría cayendo del guindo viendo de qué van y pasta son sus «representantes», otrosí puritito navajeo entre ellos por «colocarse» en el machito. Con el llamado «bipartidismo» no pasaban estas cosas, la tarta era bastante grande como para satisfacer a estos golosos mangantes, pero ahora reclaman su parte «morados» (Unidos-Jodemos) y «naranjas» (C’s), y la cosa se complica. En realidad, no quieren otras elecciones por temor a que la chusma «pashe» de ellos y se abstenga, temen la abstención y se vaya todo el tinglado a tomar por saco. Algo que, en el fondo, no creen, pues piensan, como Felipe González, que este pueblo, después de 40 años de dictadura está «educado» y aguanta lo que le echen; corrupciones, reformas, reconversiones, leyes «antiterroristas», etc.

Además, ¿qué mejor que unas elecciones para borrar pecadillos y legitimar nuevos robos? También los hay que no las quieren por aquello de virgencita que me quede como estoy.

Ya digo: lo último que les importa a esta gentuza es el pueblo, salvo que su nivel de conciencia vaya creciendo, «desilusinándose» (=deshipnotizándose), es decir, que vaya tomando conciencia, que de dos tontos, como quieren convertirlo pensando que es tonto, se espabile. Y va Sánchez y se lo toma a pecho, y dice que nanay, que me tenéis que echar (no el votante, que también, sino su propia «gente»), se pone gallito, como si le quedara un resto de dignidad, sustantivo que ni saben lo que significa estos vividores de la «política». De ahí, repito, la cara ostia de Sánchez, como diciendo, mecagoendiós, no me toquéis mucho los cojones, que suelto todo lo que pienso y quemo las naves, joputas.

Por supuesto, no hará nada de esto (Iñaki Gabilondo le asesorará), y todo volverá a su cauce, o sea, a la «normalidad», elecciones cada equis tiempo para ver quién es el próximo en tocar los «cullons» al personal. Y así mientras dure y cuele el invento este. La oligarquía feliz.

Buenas tardes.

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Hay que sudar la camiseta, Mariano

B.

Que eso es lo que le piden Sánchez, las «Mareas», Rivera y un resignado P.Iglesias Turrión a Rajoy después de rendir pleitesía al rey Borbón Felipe VI de España y V de Alemania.

Hace exactamente un mes menos un día publicamos en exclusiva en este bendito blog la discreta visita de Sánchez al domicilio del venal Felipe González para decir que la suerte estaba echada, esto es, que había que dejar gobernar a Mariano, aunque fuese en minoría, e irse el PsoE a la oposición y «Podemos» a hacer gárgaras. Poco antes González escribió un artículo en el oráculo EL PAÍS propugnando eso y todos los «barones» se hicieron lenguas del mensaje nada cifrado y bien clarito siendo Rubalcaba el último, hace poco en el mismo diario, quién le ha vuelto a decir a Sánchez que, joder, ya vale, y respete a quien ha ganado en las urnas, aun sabiendo de sobra que el pueblo no elige un presidente (como en Francia), sino que es el Parlamento quien lo elige según las alianzas y juegos de mayorías /minorías, otrosí, trapicheos y cambios de cromos.

Sánchez se ha resistido como un león, pero ha tenido que ceder -mientras la loba andaluza, Díaz, se frota las manos haciéndose la loca- a lo peor del «felipismo» y los nuevos trincones con ínfulas autonómicos. Claro que Sánchez -hasta nos empezaba a caer simpático este chiquillo de 1.90- vende cara su piel y viene a decir, y dice, que les han votado para hacer «un cambio» y no para apoyar la investidura de Rajoy (que les pide una lealtad «mínima»), hay que quedar pelín digno. En otras palabras, que Mariano se alíe con sus afines (Ciudadanos, que no sabe ni por donde le pega el aire dado su papel de bisagra), sume algún voto más para darle empaque a la cosa sin marcar paquete y nosotros, la bancada psoecialista, nos abstendremos mirando para otro lado y, por fin, haya gobierno (que el pueblo español pide de rodillas todos los días en sufridas letanías esperando la epifanía milagrosa) y evitemos unas terceras elecciones -que han decidido que nadie quiere- donde la abstención sería espectacular.

Pero, joder, que no espere el cojonazos de Mariano que le hagamos el trabajo (sucio),  ¡¡¡que sude la camiseta!!!,  ¡¡¡¡Haz por lo menos como que haces, cabrón (perdona Mariano, ha sido sin querer)!!!!

Buenas noches.

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Hartos, hasta los cojones, dicen que estamos

B.

Acá, en el blog, lo mismo escribimos largo que tendidos, ancho que angostos, corto que zanquilargo y varilarguero. No hay patrón de medida ni caracteres contados ni más límite que la estupidez.

Hoy toca atar en corto. Veamos, se oye decir y repetir como loro que el personal -el «pueblo», la «gente»– está hasta el moño de ver cómo los «políticos» no se ponen de acuerdo en formar un Gobierno y ello porque miran más por sí mismos que por la nación, o sea, que son unos egoístas que no atienden ni escuchan a la Patria su aflicción, argumento con un fondo claramente facha al que se le ve la patita reaccionaria. Por ejemplo, ese engendro de Fernández Vara (PsoE), presidente de Extremadura, implorando como eremita clamando en el desierto, porque se forme ya un Gobierno y es que, por lo visto, dice él, «la gente está harta, harta, harta, muy harta».

Lo dice de tal modo que no pareciera sino que las masas y descamisados fueran a tomar un palacio de invierno, que no caería esa breva, pero no, lo que dice en realidad es esto: «pónganse de acuerdo, por Dios, de una puta vez que todos vivimos de este timo y vamos en el mismo barco, no sea que el personal se harte de verdad y nos mande a todos a tomar por el bul absteniéndose y entonces vendrá el crujir de dientes».

Pero yo, la verdad, puedo estar equivocado, yo no veo tal hartura, al menos por donde me muevo, o sea, por las tabernas y bares. Y mira que podría salir con aquello de que nunca se ha vivido mejor que sin un Gobierno ya formado (siempre ponen de ejemplo a Bélgica que estuvo ocho meses sin Gobierno y ni tan mal, oiga) y no en funciones, pero no diremos esto porque no nos tira lo fácil. Lo que sí he notado en la plebe es que estamos hartos, sí, hasta los cojones, sí, pero de la tundra, taiga, flora y fauna de tertulianos mediáticos dando la vara y brasa a todas horas sin solución de continuidad y en todos los medios. Antes se decía que entre anuncio y anuncio te daban un concurso. O entre col y col, una lechuga. Ahora, entre tertuliano y tertulisto, te pasan, con suertecilla, una peli. ¡Qué cruz! Pues no pongas la tele (o la radio), Bianchi, se me dirá. Entonces la tendría que tirar por la ventana porque están a todas horas y, por lo tanto, ¿para qué la quiero?

Y, encima, si quieres ver fútbol, lo tienes que pagar, algo que no haré en mi puta vida.

Buenos días.