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El hemicirco y la naturaleza cipaya del gobierno español

Darío Herchhoren

Hace apenas dos días asistimos a uno de los espectáculos más miserables de la historia reciente de España. Se trata de la elección del nuevo/viejo primer ministro español Mariano Rajoy Brey.

El hemiciclo al que llamaremos hemicirco se pobló de toda la inmundicia parlamentaria que no defraudó. El PSOE con su voto vergonzante de abstención produjo el mismo resultado que si hubiera votado sí a Rajoy, pero por un mínimo de vergüenza no se animó a tanto y se abstuvo.

El PP, (partido podrido) hizo su papel y con su habitual chulería amenazó a sus vasallos con llamar a prontas elecciones si no secundaban su política. Unidos Podemos, afeó al partido podrido sus políticas de austeridad, su corrupción y su falta de sensibilidad humana ante las tragedias que traen sus políticas.

Pero sin duda faltó una voz que representara a la clase obrera. Una voz que explique que las políticas del partido podrido traerán empleos basura, descomposición social, y sobre todo represión. No hubo alguien que explicara que una política como esa solo se puede imponer a palos. Y sin duda los habrá, ya que aquellos que nada tienen que perder se movilizarán en contra de ellas y serán reprimidos.

Para ello el estado y más que el estado el sistema cuenta con la guardia civil, la policía, los jueces y la Audiencia Nacional que no es otra cosa que el franquista y fascista Tribunal de Orden Público, que ahora se travistió de “democrático”.

Faltó también alguien que reivindicara la soberanía nacional. Que defendiera el trabajo de los españoles, sus industrias, sus fábricas, sus explotaciones agrícolas, su comercio exterior, sus intereses en general.

Y todo esto casi al mismo tiempo que el gobierno español tal riguroso con los pobres y los marginados, negaba la posibilidad de que buques rusos se aprovisionaran de combustible en el puerto de Ceuta, en su marcha a puertos sirios para enfrentar al Estado Islámico.

Este episodio muestra de cuerpo entero la naturaleza cipaya del gobierno español. La soberanía que es algo a lo que ningún gobierno que se precie puede renunciar, está tan adelgazada en el accionar del gobierno español, que ni siquiera es libre de vender unas toneladas de fuel a los buques rusos.

Un gobierno así es sin duda un lacayo del imperio. Hoy día España es un protectorado de la OTAN y de la UE. El grado de sometimiento de los gobiernos españoles es algo llamativo. Hace pocos años se habló de que una empresa rusa de electricidad estaba interesada en comprar acciones de ENDESA, y solo el enunciar esa posibilidad significó que salieran ronchas en la fina piel de algunos ministros del gobierno español.

Lo curioso de todo esto, es que el gobierno español, que dice “luchar” contra el terrorismo no tiene el menor empacho en negar a los buques rusos la posibilidad de que estos se reabastezcan en un puerto español, siendo que van a Siria a luchar; pero en serio contra ese terrorismo que dicen combatir.

Lo que pasa realmente es que la servidumbre hacia el imperio es de tal grosor que lleva a considerar que lo que hace el imperio no es terrorismo, cuando es el imperio el más cruel de los terrorismos.

Se trata de la propia índole, de la propia naturaleza imperialista. No puede haber imperialismo sin terrorismo y sin guerra. La guerra imperialista es por su propia naturaleza terrorista. Todo imperio se expande por la guerra, la rapiña y el terrorismo, y el imperio USA, cumple todos los requisitos para que lo llamemos terrorista, y a aquellos que le sirven también.

Los últimos episodios tanto en el hemicirco como en la venta de fuel son reveladores de la clase de gobierno que salió del Congreso de los Diputados. Como explicó brillantemente Carlos Marx en el 18 Brumario de Luis Bonaparte, la historia se escribe dos veces: una vez como tragedia (La guerra civil); y otra vez como farsa (lo que se llamó la transición/transacción, y todo lo que vino después). Sólo nos queda seguir peleando.

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Risas y chuflas en el ‘hemicirco’

Bianchi

Sometido por prescripción facultativa a severas dosis de masoquismo, he visto la sesión de investidura, jueves a la mañana, de la que haré muy breves pinceladas sin sacar ninguna conclusión pues ya va en el título.

Se ha visto a un Rajoy pelín inusual y hasta sobrado sabedor de que la partida la tiene ganada y el árbitro está comprado, y de ahí que se ha permitido el lujo de emplear sorna e ironías, limitadísimas ambas, no hay categoría, que ha reído su bancada, pero también a quien iban dirigidas: Pablo Iglesias, que también reía, ya digo, que no se diga que carece de sentido del humor, síntoma de inteligencia. Podía haber dicho: “mire usted, señor Rajoy, no he venido aquí para reír gracietas, pero encajo sus sarcasmos porque soy un tío inteligente”, pero no dijo esto porque está en el Parlamento español (dos o tres veces hizo alusión a su fe patriótica y orgullo de ser español, por si había alguna duda de que, primero, español, y luego, de izquierdas y tal y tal…) Y como se supone que es de “izquierdas”, ¿pues qué hace o dice? Reinventar continuamente la “democracia” recordando -como si hubiera muchas dudas o temeroso de que la gente se chotee- las libertades de manifestación, expresión (iba por el “Rodead el Congreso” del sábado -día de la investidura definitiva- que no paran de decir que no lo han organizado ellos, pero que les parece un “sano ejercicio de libertad”, o sea, reinventando la democracia esta de pacotilla, como digo, o como dijera aquel “qué tiempos estos en que hay que recordar lo evidente”, que vivimos en democracia y en un Estado de Derecho y blablablá…) y, claro, queda como dios, como el campeón de las libertades y medio caudillo del pueblo, perdón, “la gente”.  Estos “crisóstomos” (“picos de oro” en griego) son buenos en estos lances, como lo era Trotsky arengando a las masas y por eso le quería Lenin hasta que le mandó a tomar por el orto y Stalin por el saco.

En un momento dado, lo que demostraría la solidez de esta democracia, Iglesias le dice a Mariano: “podría darse el caso de que un día, usted, señor Rajoy, perdiera las elecciones generales y las ganáramos nosotros… ¡¡¡ “Y NO PASARÍA NADA” !!! (admirativas, comillas, mayúsculas y negrita mías). Y si pasa, se le saluda, añado yo. Aquí la clave de bóveda. ¿Que es una forma de hablar, me dirán? Hummmm, no sé, no sé… Acabo con dos codas: el “chou” (show) ha sido protagonizado por dos “starrings” zurrándose unos “zascas”, como se dice ahora, pero con risas, colegueo casi, y muy deportivamente, que diría Ortega y Gasset. Protagonismo, pues, de ambos “toreros” merendándose y pasando por encima de la patética intervención del psoísta “Judas” Hernando, hasta ayer adalid del “no es no”, señor Rajoy, y hoy liderando la abstención que permite a Mariano gobernar. “Judas” decimos respecto a Pedro Sánchez -o Bruto apuñalando, no sólo él, a Julio César, pero ya quisieran estos liliputienses llegar a la suela de la sandalia de esos egregios romanos- que no ha aplaudido en ningún momento -cada cinco minutos la bancada psoecialista interrumpía el cante en el ansia de Hernando- al portavoz del PsoE. Sólo lo hizo -aplaudir- al final de su intervención, levantándose dos segundos de su escaño y volver a sentarse para anotar algo en su libreta que le servía para hacerse el loco.  Un detalle significativo -el no aplaudir mientras un Madina, por ejemplo, se desgañitaba- que nos hace apostar -después de su enigmático “el sábado será otro día”– porque Sánchez volvió a decir “no” por segunda vez el sábado. Morir matando, y es que, haga lo que haga, le van a moler igual desde todos los sitios, ángulos y antenas. Aunque igual es masoca como yo y se abstiene gozando con la azotaina por haber sido un niño malo y travieso.

Buenas tardes.

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El obsceno negocio de Felipe González y Juan Luis Cebrián, entre genocidios y violaciones

Luis Gonzalo Segura
Al leer la mayoría de las noticias que provienen de Sudán del Sur dan ganas de llorar. Auténticas atrocidades. Contaba Alberto Rojas en El Mundo, ese diario cada día más arrodillado en el que faltan muchos como Alberto, varias escenas horripilantes. En una de ellas una mujer era violada por quince hombres, uno tras otro como si aquello fuera un dispensario de comida. No fue un hecho aislado.

Después de una cruel batalla se produjeron tres días de festejos con violaciones y asesinatos masivos que provocaron un excedente de cadáveres, para regocijo de los perros que se dieron un buen festín. Un cuadro que, con todo, todavía se encuentra muy alejado de lo que protagonizó el general Yagüe en Badajoz, esa historia que la Transición prohíbe recordar.

En julio de este año también fue asaltado el Hotel Terrain lo que provocó que la veintena de extranjeros terminase en la sala del pánico, un recinto acorazado. Los asaltantes, casi un centenar, después de disparar contras las puertas de metal consiguieron entrar. Lo que allí sucedió fue dantesco para cualquier occidental, aunque cotidiano en casi toda África: golpearon, insultaron, vejaron y simularon ejecuciones a los hombres y violaron a las mujeres en repetidas ocasiones mientras los primeros fueron obligados a presenciarlo. Solo eran cinco mujeres para casi cien hombres, los cálculos son tan sencillos como aterradores.

Una hora antes de vivir aquel infierno solicitaron ayuda a los cascos azules de la ONU, los cuales respondieron: “no podemos enviar a ningún equipo ahora”. No solo es un hecho extraordinario, sino que lo normal es que las mujeres sean violadas a un centenar de metros de la base militar de la ONU o que los propios miembros de la ONU las violen. Hechos silenciados o amortiguados por Occidente e ignorados por la ONU salvo en casos de presión mediática excesiva. Esa es la ONU, la que pretende dar lecciones al mundo mientras obvia investigar los abusos sexuales de sus propios militares en África, en muchos casos europeos, en muchos casos actos infames. Basta recordar los cascos azules que ofrecían galletas por sexo oral o aquellas menores que fueron obligadas a tener relaciones con un perro a cambio de dinero. Hay mucho más.

Sudán del Sur es mucho más que violaciones y, como casi toda África, se trata de una interminable fábrica de guerras civiles. Estas necesitan tal cantidad de combatientes que ni las altas tasas de natalidad son capaces de suministrar la cantidad de carnaza necesaria. Así pues, en ocasiones estos escasean, aunque siempre hay soluciones: si no quedan adultos, se secuestran todos los niños mayores de doce años y se les inyecta en las venas la guerra y el odio. Por ejemplo, el año pasado casi un centenar de niños fue secuestrado y esta primavera casi 9.000 menores habían sido convertidos en soldados, lo que supone un desastre que va más allá del presente, pues convierte el futuro de Sudán del Sur en una carnicería. Muy probablemente serán estos niños los que terminen enzarzados en una nueva guerra civil cuando se conviertan en adultos. Otra más. Las cifras evidencian la magnitud de la tragedia: unos dos millones y medio de personas están en riesgo de sufrir hambruna y más de setecientas mil personas son refugiados.

Cualquier persona normal se sentiría conmocionado por lo aquí narrado, pero Felipe González y Juan Luis Cebrián no son normales. Son hombres de negocio, carniceros y capitalistas al por mayor. Para ellos y su gran aliado, Farshad Zandi, Sudán del Sur es petróleo y dinero. El tal Zandi es propietario de Star Petroleum y SP Mining, domiciliadas en paraísos fiscales, claro está, y Felipe González y Juan Luis Cebrián son sus mamporreros. No son los únicos pues en la lista también figura Alberto Cortina, íntimo del rey Juan Carlos, Antonio Navalón, Miguel Ángel Remón…

Felipe González no tuvo ningún reparo en grabar un vídeo de apoyo o escribir una carta de recomendación a un genocida para Zandi. El vídeo es bochornoso y la carta infame, pero ahí está el expresidente ofreciendo charlas morales y disecciones sobre la democracia.

Hablemos claro: en primer lugar, Farshad Zandi no es un hombre cualquiera, es un empresario que donó seis millones de euros a Juan Luis Cebrián, uno de los directivos con un mayor salario del IBEX 35 aunque haya dejado pérdidas superiores a los 2.200 millones de euros.

En segundo lugar, lo que hacen Juan Luis Cebrián o Felipe González es muy parecido a lo que hizo José María Aznar para colocarse como comisionista de la venta de armas a Libia o Argelia o Zapatero y Bono para intentar lucrarse en la Guinea de Obiang. Para nuestros dirigentes o para el IBEX 35 no existe el infierno, las violaciones, los derechos humanos, las infancias destruidas por la guerra… para ellos lo único que importa es el negocio.

En tercer y último lugar, quizá todo se deba a que en Sudán del Sur, Guinea o Libia acontece algo que hace no mucho sucedió en Badajoz y en muchas otras ciudades, y los que lo hicieron son los que se han perpetuado en el poder. A lo mejor sucede que cuando ordenas despellejar, arrancar las uñas y enterrar en cal viva ya da lo mismo de donde venga el dinero mientras venga. A lo mejor sucede que cuando multiplicas por seis la industria armamentística como Chacón ya te la trae al fresco todo. A lo mejor sucede que hasta que no juzguemos a todos los criminales y delincuentes de Occidente no tendremos una mínima posibilidad de un mundo mejor. A lo mejor sucede que hay que explicarles a los sursudaneses, guineanos, libios, argelinos o lo que se tercie que no se preocupen por el infierno porque luego vivirán una idílica transición en la que los asesinos y las familias de los asesinos gobernarán sus países con una gran apariencia democrática. A lo mejor hay que explicarles que todavía les queda mucho hasta alcanzar a España como segundo país del mundo en número de desaparecidos.

No desesperen, hay muchos como Cebrián, González, Aznar, Zapatero, Bono, Morenés o Chacón… Y todavía queda mucha África y mucho mundo por expoliar y destruir y, también, quedan muchas transiciones por hacer.

Fuente: https://elventano.es/2016/08/obsceno-negocio-de-felipe-gonzalez-y-juan-luis-cebrian-entre-genocidios-y-violaciones.html
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Síntesis de la resolución del Comité Federal del PsoE

B.

“No pasa nada”. Esta es la conclusión que saca este blog una vez conocido el cantado y previsible resultado de la votación del pomposo Comité Federal ese donde ha ganado la abstención, o sea, ponérselo a Rajoy como le ponían las carambolas (en el billar) a Fernando VII y los túnidos a Franco cuando pescaba en el yate “Azor” donde, por cierto, puso su pie Felipe González -dato que pocos recuerdan, pero para eso estamos nosotros- sin duda aquejado de oscuros complejos edípicos y/o homoeróticos.

Preguntado un relevante miembro del PsoE, expresidente y “barón” de una comunidad autónoma partidario de la abstención en la sesión de investidura a Mariano, en segunda vuelta, eso sí, declaró (por si no estaba claro): “aquí no pasa nada”. Y añadió: “me piro que empieza el partido; por cierto, ¿se sabe si juega Benzema en el once inicial?”


“Ha habido un debate, una votación y un resultado favorable a la abstención, Eso es la democracia, amigo mío”, dijo a quien quisiera oírle otro destacado miembro de la Gestora en funciones que no quiso revelar su nombre por modestia franciscana, añadiendo estas sabias palabras: “y a quién Dios se la dé, San Pedro se la bendiga”. Off the reccord se le oyó eso tan recio y español de “y a tomar por culo”. Después lo negó.

En la acera de enfrente de la calle Ferraz, donde está la sede del PsoE este, una señora con sombrero tirolés, exclamó: “apaleados puede, pero cornudos va a ser que no, o sea, mire usted, lo que yo le diga, pues sí que faltaría, mecagoendiós, y no juro”. Era partidaria del “no es no”, evidentemente. Borrell declaró que “sí pero no, o átame esa mosca por el rabo”, emulando a la Cospedal y recordando, de paso, a Susana Díaz que, si tanto le gusta “coser”, como decía después del golpe de mano contra Pedro Sánchez, que se meta costurera o monja, pero que deje de joder con cara conejo, quien dijo a todo esto que “es tiempo de unidad del Partido este de los cojones que nos da de comer a todos en este cuento fantástico y fabuloso” (de “fábula” y “fantasía”) que es la democracia esta de pacotilla y baja estofa.

Los derrotados partidarios del “no” a darle por la puta cara el Gobierno a Rajoy Brey, zángano a carta cabal, dijeron que “hoy es un día triste igual que el gato que está triste y azul”, que cantara Roberto Carlos, no el “jurgolista”, sino el otro, sí, coño, ese.

En resumen y conclusión, para que nuestros miles y miles de lectores/as no pierdan su precioso tiempo oyendo a tertulianos y tertulistos, la cosa es ésta: “aquí no pasa nada, tenemos a Arkonada”. Seguiremos informando.

Buenas tardes.

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Hay que guardar las formas

Bianchi

Y es que eso de llamar a las cosas por su nombre, o sea, llamar “fascista”, “terrorista”, “asesino”, etc. a Felipe González no son maneras y va contra la libertad de expresión de estos criminales para  escupir sus esputos y vomitonas. Pero esta vez se tuvieron que ir (también andaba por ahí Cebrián, preboste de PRISA) por donde habían entrado: por la puerta de atrás, por la puerta falsa, que se dice. González ya tuvo que hacerlo en Caracas no ha mucho cuando se desplazó allá pare defender la “libertad” de los gusanos locales proimperialistas.

Tenemos, por un lado, al búnker mediático que sugiere, cuando no pide expresamente, la entrada de la policía en el campus universitario (estamos hablando, casi se nos había olvidado, del mal llamado “escrache”(*) ocurrido en la Autónoma de Madrid por parte de numerosos estudiantes a estos impresentables fachas o socialfachas) y la identificación y detención de los “proetarras” (había una pancarta que pedía la vuelta de los presos vascos a cárceles vascas, ni siquiera la amnistía), o sea, lo típico de fascistas como Carlos Herrera y los que le ríen las gracias a este hijo de puta. Pero esto es su comportamiento normal, su ADN habitual, repleto de insultos, y no nos vamos a escandalizar ni hacer aspavientos:son así. O, mejor dicho, les va bien siendo así. Les pagan bien a estos mercenarios.

Luego están los que no son tan mostrencos ni brutos como esta purria y van de “progres” como, ya me caló el lector, gente “podemita” que no dicen estar en contra de lo allí visto y dicho, sino de las “formas”, o sea, que, bueno, vaya, tragaré ese sapo, que para eso voy de lo que voy, esto es, de “izquierdas”, pero, hombre, eso no son formas, eso va contra la libertad de expresión que consagra el art. 20 de la Constitución, aunque no nos guste lo que digan González&Cebrián, pero hay que dejarles hablar -como si no se supiera la mierda que iban a potar-, que es lo democrático, incluso ir al recinto, al aula, y “discutir” con, por supuesto, otros “demócratas” como lo son todo un expresidente “socialista” y el portavoz de la “Transición” a través de un diario -EL PAÍS- como Cebrián, experto en subirse el sueldo “unilateralmente” mientras despide plantilla.

No faltan payasos del PsoE que echan la culpa a “Podemos” por aquello de la “cal viva” que dijo Pablo Iglesias en el Congreso en la investidura de Pedro Sánchez, que, por cierto, fue lo único decente que le oímos decir al “Koletas”. No se lo cree nadie, pero le piden que “condene” el acto de boicot -algo consustancial en una Universidad, lejos de ese idealista “Templo del Saber” con que la pintan-, como si de un atentado de ETA se tratara. Y va y “condena”… las formas, eso sí.

Como si las “formas” fueran una cosa y los “contenidos” otra, como si fueran por distintos carriles, como si no tuvieran nada que ver una con otra, como si no fueran dos caras de la misma moneda, de un Jano bifronte, y se condicionaran una a otra, que es como lo entienden estos idealistas, filosóficamente hablando. O, mejor dicho, lo quieren entender así, porque les va bien así contando con la supuesta “incultura” del pueblo, con su falta de crítica. Una crítica que nosotros ejercemos para decir -y aplaudir- que la forma y el contenido de lo acontecido en la Universidad Autónoma de Madrid fue absolutamente impecable y plausible. A ver si la cosa va a más (ya han derribado la estatua de Franco en el Born barcelonés, simbólico, sí, pero significativo). Estas cosas le rejuvenecen a uno.

Buenas tardes.

(*) Mal llamado “escrache” decimos porque este término, que creo -puedo equivocarme- de origen argentino y que uno, aquí el menda, “importó” y extendió por estos lares y predios hace tiempo, perdonen la inmodestia, se refiere a manifestarse delante de los domicilios particulares donde vive el ministro de turno o el autor de medidas antipopulares. Aquí se empleó el término referido a impedir los desahucios.

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RTVE lleva dos años censurando un documental sobre el Rey dimisionario

En los anaqueles del archivo de RTVE reposa desde hace casi dos años un documental sobre el rey Juan Carlos I que no está previsto que vea la luz en España en el corto plazo. No es beligerante con ninguna opción política ni explora con retorcimiento los puntos oscuros de la vida del monarca emérito, pero su emisión ha sido vetada en este país. Y todas las fuentes consultadas coinciden en señalar que esto se debe a razones políticas, ante el malestar que generó la obra en el partido del Gobierno. Un rey censurado en su propio reino.

El director del filme es Miguel Courtois (1960), quien en anteriores trabajos cinematográficos ha aireado algunos de los episodios más turbios de la democracia española, como el de los GAL. En el caso de Yo, Juan Carlos I, rey de España, su intención no era la de denigrar la figura del anterior jefe de Estado, sino la de poner en valor la labor que realizó durante la Transición. Pero en un país tantas veces definido como cainita, en el que cualquier detalle es capaz de levantar en armas a los partidos políticos, e incluso tumbar un pacto de Gobierno, la línea editorial de este documental no gustó en un determinado sector del Partido Popular, de ahí que la obra haya sido vetada.

– R.A.: ¿Por qué cree que RTVE ha decidido no emitir este documental en España?

– Miguel Courtois:No tengo ni idea. Mi intención era la de hacer una película sobre la vida de un rey excepcional, como fue Juan Carlos I, y mi misión era la de hacerla aséptica, para que fuera utilizada como un documento objetivo sobre una parte importante de la historia reciente de España.

– R.A.: ¿Y qué falló?

– M.C.:A mí nadie de Televisión Española me ha dado información sobre lo que ha pasado con la película. Pero he hablado con gente en España y me dicen que en el Partido Popular se enfadaron porque no aparecía el testimonio de ninguna persona del partido en la hora y media de documental. Consideraron, entonces, que beneficiaba a la izquierda.

– R.A.: ¿Y no cree que hubiera sido correcto incluir a José María Aznar, Mariano Rajoy, o algún exministro del PP?

– M.C.:Es que dicho así parece que el documental favorece al PSOE o al Partido Comunista, cuando no es cierto. El principal testimonio es el del Rey Juan Carlos, que concedió una de las pocas entrevistas que ha dado en su vida para mi película. También aparece su hermana (Pilar de Borbón), Alfonso Guerra, (Alfredo Pérez Rubalcaba), (Mario) Vargas Llosa y el propio Felipe VI. Pero es que, además, cuando terminé la película me sugirieron que si podía incluir el testimonio de alguien de derechas que fuera importante durante la transición. Y lo negociamos. Esa ausencia era una razón de “casting”, no por ningún sectarismo.

El exdirector de informativos de Televisión Española, Julio Somoano […] explica que con Leopoldo González-Echenique como presidente de la corporación, en 2013, RTVE decidió coproducir este filme junto con la cadena pública francesa TF3. Cuando el autor le informó de que la obra estaba casi acabada, viajó a París para examinar el resultado y le pareció correcto.

“Comprobé que el documental recogía con bastante exactitud lo que ocurrió en España durante la Transición y la labor que hizo el Rey entonces, y así lo transmití”, relata el directivo y también autor del libro sobre ese periodo histórico titulado ¿Qué ha pasado con la Constitución? Hablan los padres de la carta magna.

Eso sí, en sus conversaciones, Somoano sugirió a Courtois que incluyera un testimonio de algún político destacado de centro-derecha para reforzar el argumentario de la obra. “Yo no pedí que metiera a alguien del PP, sino a alguien de las posiciones conservadoras de ese periodo. Y él no dijo que no. Al revés, volví a España con buenas sensaciones al respecto”.

Unos días después de esa reunión, González-Echenique presentó su dimisión y Somoano fue sustituido por José Antonio Álvarez-Gundín (exsubdirector de Opinión del diario La Razón) en la Jefatura de Informativos, en lo que fue interpretado como un claro giro a la derecha de TVE, impulsado desde Génova. Entonces, tomó las riendas del proyecto el director de Estrategia y Programación, y número 2 de TVE, Ignacio Gómez Acebo, a quien Courtois propuso incluir el testimonio de Miguel Herrero de Miñón para equilibrar el documental.

Pero en marzo, Gómez Acebo es destituido de su cargo tras las desavenencias mantenidas con el nuevo presidente de la corporación, José Antonio Sánchez, y RTVE renuncia a emitir el documental. Según las varias fuentes internas consultadas, por decisión del propio Sánchez -en connivencia con Génova-, un polémico gestor que se reconoció en sede parlamentaria como votante del Partido Popular, cuyo nombre fue asociado a los Papeles de Bárcenas y quien estuvo al mando de Telemadrid en la época en la que más denuncias por manipulación informativa recibió, bajo los mandatos de Esperanza Aguirre, primero, y de Ignacio González, después […]

– R.A.: ¿Considera que el documental no se muestra en España por razones políticas?

– M.C.:  Es lo que te decía antes: a mí nadie me ha dicho nada, pero algo aquí huele mal.

– R.A.: ¿Y qué opina al respecto?

– M.C.:  Que es una soberana tontería. Una bobada. La película es objetiva y deja en una buena posición al rey (Juan Carlos I), en la que creo que se merece por la labor que realizó. En Francia ha tenido un enorme éxito de crítica y público. Y hasta el Ministerio de Cultura francés me ha pedido permiso para enseñarla en las clases en español, ya que consideran que es fiel a la realidad.

– R.A.: En España, sólo se puede ver porque hay usuarios que la han subido a Youtube. El presidente de RTVE ha frenado su emisión.

– M.C.:  Es estúpido. En el país vecino interesa, pero en el propio país no la quieren emitir. Es lamentable. Es un delito a la democracia. Es una actitud propia de una república bananera. Una acción de censura más típica de la Unión Soviética estalinista, de los años 40, que de la España moderna.

– R.A.: ¿Ha pensado en emprender alguna medida para solucionar esta situación?

– M.C.:  ¿Y qué voy a hacer? Yo mismo le envié la película a Juan Carlos I y a Felipe VI y me transmitieron que les había gustado. Esto es una decisión que obedece a otro tipo de interés. Y está claro que algo falla cuando un partido el presidente de una empresa pública tiene la capacidad de esconder a los espectadores este tipo de información. Es el comportamiento típico de un pueblo antiguo, no de un país moderno. En Francia se hubiera montado un enorme escándalo en la prensa. Aquí se ha ocultado.

[…] El documental no es irrespetuoso con ninguna institución, ni con ningún partido. No oculta episodios complejos de la vida de Juan Carlos I, como la muerte [?] de su hermano, el infante don Alfonso de Borbón; los recelos que generaba en la izquierda por el tutelaje al que le sometió Franco; o el desprestigio que sufrió su figura en los meses previos a su abdicación. Sin embargo, no se regodea en los detalles escabrosos, ni cuestiona el papel de la Corona en España.

“Puede que tras la renuncia de Juan Carlos I, a la Casa Real le incomodara un poco el que se resaltara su figura, dado que su modus operandi pasaba desde hace meses por ensalzar las cualidades y capacidades de Felipe VI. Pero, aunque hubiera sido así, ningún asesor de Zarzuela hubiera tenido la capacidad de vetar la emisión de este documental. Ni en su forma ni en su fondo”, relata un directivo de RTVE, que también achaca a razones políticas la caída en el olvido de este documental en España.

“Es una obra en la que el propio Juan Carlos I cuenta su vida a partir de las imágenes que le mostramos. Se ríe, ensalza a Adolfo Suárez, confiesa que echa de menos a su hermano, Alfonso, pone en valor la figura de su padre e incluso se le ve con lágrimas en los ojos cuando habla de los 800 muertos en atentados de ETA. Eso es lo que se muestra en mi película. No hay más. Hubiera sido más lógico que generara críticas entre la izquierda republicana que dentro del PP. Lo que han hecho en TVE con ella es un delito contra la democracia. Un absurdo. Una estupidez”, concluye Courtois.

Fuente: http://www.vozpopuli.com/medios/documental-censurado-Juan-Carlos-democracia_0_961104068.html
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Ha sido el servicio secreto quien ha desencadenado la crisis del PSOE

Hoy una noticia de Diario 16 apunta acertadamente al CNI como motor de la desestabilización de Pedro Sánchez de la dirección del PSOE.

Como toda información, lleva su propia cortina de humo, según la cual el motivo es que el PSOE sostenía un proyecto republicano, lo cual es una estupidez.

La información conduce hasta La Casa Real y La Moncloa como elementos golpistas, lo cual es una redundancia, ya que ambos tienen un vínculo muy estrecho con la central española de espionaje.

Por lo tanto, Prisa y Felipe González no fueron más que los instrumentos de presión que ha utilizado el CNI para llevar a cabo sus tareas, lo cual tampoco es ninguna novedad.

Como ya hemos expuesto aquí mismo en ocasiones anteriores, el PSOE no es ni un títere de la CIA ni tampoco de la socialdemocracia alemana, sino de la inteligencia militar reorganizada por el almirante Carrero Blanco durante el franquismo, es decir, el actual CNI. Por lo tanto, Felipe González sigue estando al servicio de sus amos, de quienes le llevaron al PSOE primero y al gobierno después del golpe de Estado del 23 de febrero de 1981.

El motivo real del actual golpe interno contra Pedro Sánchez no es ninguna aspiración republicana, que es inexistente, sino el intento de pactar con Podemos y con organizaciones nacionalistas, tanto catalanas como vascas, lo cual también hemos expuesto con anterioridad.

No sólo la actual configuración del Estado de las Autonomías es un tabú absoluto, sino que ninguna organización vasca o catalana considerada como independentista a los ojos de los fascistas llegará jamás a poner los pies en un gobierno central en Madrid.

La destitución de Sánchez es consecuencia de dicho veto. El dimitido dirigente del PSOE estaba apoyado -fundamentalmente- por las federaciones de Catalunya, Baleares, parte de Valencia y Vascongadas y, como bien dice Diario 16, llevó el sábado a la reunión del Comité Federal una propuesta de acercamiento a los nacionalistas con la oferta de un Estado federal en una legislatura constituyente.

El CNI interceptó el proyecto de Sánchez y lo comunicó tanto a la vicepresidenta del gobierno, Sáenz de Santamaría, como a la Corona, que a su vez empezaron a mover los hilos entre peones de su confianza, como Felipe González, para que los caciques afines se sublevaran a fin de tumbar a Sánchez y los suyos.

Como también dice Diario 16, estos hechos hay que enmarcarlos en una situación en la que, simultáneamente, el President de la Generalitat, Carles Puigdemont, anuncia que celebrará un referéndum independentista, con o sin acuerdo con el Estado.

Fuente: http://diario16.com/el-cni-frustro-el-impulso-revolucionario-de-pedro-sanchez/

Más información sobre la bancarrota del PSOE:


– La refundación fascista del PSOE
– La crisis política sólo se puede superar con un cambio de Estado, no sólo de gobierno
– La bancarrota del PSOE es la del propio Estado fascista

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Los cultivadores del cretinismo parlamentario

El cretinismo parlamentario, decía Marx, es una enfermedad incurable (*). Desde que apareció a mediados del siglo XIX aún no ha se ha inventado ninguna vacuna que la remedie. Es más, hay medios e intelectuales que cultivan y propagan esa enfermedad meticulosamente, como si acabaran de descubrirla.

Se trata de una dolencia típica de la pequeña burguesía, que no va más allá en sus concepciones políticas que en su sistema de vida material. Ambos son muy limitados, dice Marx, porque la pequeña burguesía no da más de sí. Por eso lleva ese nombre: todo en ella es tamaño pequeño.

Los cretinos se expresan en medios repletos de expresiones cretinas, empezando por “la izquierda” y “la derecha”, un tipo de expresiones introducidas en España por los carrillistas en la transición y que procede de la Revolución Francesa, es decir, de la burguesía.

Leo que en Europa hay un auge de la “extrema derecha” porque han sacado muchos votos. Los cretinos no tienen en cuenta más que ese tipo de datos. Si hay muchos votos, es un éxito y si hay pocos es un fracaso o una crisis.

El termómetro mide la temperatura y los votos la fuerza o la debilidad de un partido político, y ambos son evanescentes: van y vienen. Si al mediodía hace calor, por la madrugada hace frío. Un partido es fuerte en unas elecciones y en las siguientes se ha convertido en flojo.

Los partidos políticos no son nada por sí mismos; lo que son o dejan de ser ni siquiera lo dicen sus votos, sino algo peor: su número de votos. No son otra cosa. Van bien si hay votos y en caso contrario empiezan los problemas internos.

Los cretinos creen que si tienes muchos votos es porque tu actividad institucional ha sido buena y si bajan es porque no lo ha sido. Todo se mueve en torno a esas actividades, no al trabajo sindical, vecinal, juvenil, cultural… Se trata de actividades que no dan votos y, por lo tanto, tampoco los quitan.

El cretinismo parlamentario es como el vudú o cualquier otra concepción mágica. No tiene en cuenta más que unas elecciones que se celebran de vez en cuando, no la realidad cotidiana.

Por ejemplo, antes de tener votos, la “extrema derecha” ha apaleado trabajadores inmigrantes o quemado albergues de refugiados, que son delitos penados con la cárcel, a pesar de lo cual nadie tomó nunca medidas contra los responsables. Es como si a un perro rabioso el Estado no le pusiera un bozal, ni lo sujetara con una correa. A la menor oportunidad el perro fascista va a salir corriendo a morder al primer moreno que encuentre, y eso -a la larga- merece una recompensa electoral.

El cutrerío no ve más que votos que, como decía Marx, son las trompetas de Jericó que van a derribar todas las murallas que se pongan por delante: “Los demócratas creen en las trompetas, cuyos toques habían derribado las murallas de Jericó. Y cuantas veces se enfrentan con las murallas del despotismo intentan repetir el milagro”.

La izquierda está en crisis porque tiene muy pocos votos. Cuando en 1975 los revisionistas tenían la mitad de los votos en Italia, todo iba muy bien; la izquierda no estaba en crisis, sino todo lo contrario: lo consideran como una etapa de apogeo.

Lo mismo que los cretinos, los místicos y los creyentes creen que las palabras son mágicas. “El verbo se hizo carne”, dice el Evangelio. Las palabras altisonantes (radicales, revolucionarias) alejan a “la gente”, mientras que los eufemismos parece que ayudan a acercarla. Lo mismo ocurre con los programas y las consignas.

Todos los partidos políticos, pero especialmente los de la clase obrera, son como el pescado: se empiezan a pudrir por la cabeza. Su fuerza no sólo son los votos sino -principalmente- su dirección ideológica y política, su estrategia. Por el contrario, los grupos pequeño burgueses alardean de lo contrario: de su falta de dirección, de su horizontalidad. Por eso no se pudren nunca y reaparecen una y otra vez con distintos formatos. No tienen rumbo, no saben lo que quieren. Van a donde los lleva el viento.

(*) Marx, El 18 Brumario de Luis Bonaparte, Barcelona, 1971, pg.133.

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La crisis política sólo se puede superar con un cambio de Estado, no sólo de gobierno

Ha sido necesario que el PSOE se desplome para empezar a leer artículos como el que escribe Juan Antonio Molina en “Nueva Tribuna” (*), cuyo título resume muy bien algo que muchos aún no tienen claro y sobre lo que conviene insistir una y otra vez: “No es una crisis de partido, es una crisis de Estado”.
Algunos comparan la actual crisis del PSOE con la de 1979, cuando Felipe González dimitió para eliminar al “marxismo” de los estatutos del partido, algo que no hacía falta porque el PSOE nunca fue marxista, una ciencia que cuando se fundó en el siglo XIX nadie conocía en España.
No es, pues, una crisis ideológica, escribe Molina acertadamente: “Las crisis que ha sufrido el Partido Socialista en los años de la llamada Transición no han sido crisis ideológicas u organizativas, aunque pudieran parecerlo, sino de acomodo a la nueva función que desde Suresnes se le dio como partido de Estado, como elemento orgánico del régimen del 78. No otra cosa fue la crisis del marxismo o de la OTAN”.
El PSOE, añade Molina, nació del “posfranquismo” de lo que entonces se llamaba “poderes fácticos” y su crisis encarna -mejor que nada- lo que ahora llaman “régimen del 78”. Pero la alternativa a un “partido de Estado” no es un “partido de los ciudadanos”. En el moderno Estado monopolista tales partidos han dejado de existir.
En un “Estado de partidos”, los partidos son “partidos de Estado”. El Estado tiene que asegurar que funcionen aquellos partidos que necesita para sí mismo, mientras que los demás juegan el papel de floreros para aparentar que hay pluralismo político.
Verdaderos cómplices del “régimen (fascista) del 78”, los reformistas alzan la voz con la gastada cantinela de “derrotar al PP” como si estuvieran en guerra con alguien. Su tremendismo lingüístico es típico de los movimientos inofensivos que todo lo resuelven con elecciones, en espera de recaudar más votos, aunque el truco para lograrlo sea todo lo contrario: consiste precisamente en moderar el lenguaje.
La crisis del Estado fascista no es sólo una crisis institucional, de la monarquía, del sistema electoral, del Senado o de las autonomías sino también una crisis de los medios de comunicación, de los partidos y de credibilidad. Los nuevos fenómenos políticos que han aparecido recientemente, como Podemos o los escándalos de corrupción, son las consecuencias más superficiales de la crisis y no se solucionan con cambios de gobierno sino con cambios de Estado.
(*) http://www.nuevatribuna.es/opinion/juan-antonio-molina/no-crisis-partido-crisis-estado/20161002145726132281.html

Más información:

– La refundacion fascista del PSOE
– La bancarrota del PSOE es la del propio Estado fascista
– Ha sido el servicio secreto quien ha desencadenado la crisis del PSOE
 

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La bancarrota del PSOE es la del propio Estado fascista

Hace ya varios años que, ante la imposibilidad de disimular por más tiempo, se empezó a hablar de crisis del bipartidismo, quizá con la pretensión de aparentar que la competencia por los votos pasaba de dos a cuatro partidos.

Luego se habló de una crisis de gobierno cuando, en realidad, se trata de la ineptitud de los cuatro partidos más votados para formar un gobierno. Pero en España es casi imposible ir un poco más allá porque no se trata ni de una cosa (bipartidismo) ni de la otra (gobierno), que no son causa de nada sino consecuencia de algo.

Ese algo, el verdadero núcleo de la crisis, es la fragilidad política del Estado fascista remozado en la transición, que se ha desplomado en cuanto la crisis económica hizo su aparición porque todos y cada uno de los fundamentos sobre los que se ha edificado ya estaban caducos en 1978 y ahora hace aguas por todas partes.

Para su funcionamiento los modernos Estados monopolistas necesitan un cierto tipo de partidos políticos, que en España no los hay. Los que llevan tal nombre son artificios; han sido creados y mantenidos por el mismo Estado. Son un espejo suyo y se ven arrastrados por la propia crisis política del Estado.

Es posible que España sea el único Estado del mundo en el que nadie está de acuerdo con sus elementos fundamentales. En ciertos sitios repugna hasta el propio nombre de “España” porque se asocia al fascismo criminal, lo mismo que la bandera bicolor o la monarquía, y todas y cada una de las medidas que se adoptan desde el gobierno son siempre represivas: alimentan cada día la repugnancia hacia cualquier cosa que venga de “España”, es decir, del Estado o de Madrid.

Ese resentimiento impera desde 1939, es plenamente legítimo y, además, está tapado por la represión fascista. Si hubiera la más mínima libertad de expresión caeríamos en la cuenta de que la aversión hacia “España”, que en realidad es un odio al fascismo, está muchísimo más extendida de lo que cabe imaginar.

El PSOE es una criatura de esta situación. Es el típico partido socialfascista, víctima de sí mismo. Después de la transición, nadie, ni siquiera la UCD o el PP, hicieron hecho tanto por mantener a flote al Estado fascista como ellos, desde los Pactos de la Moncloa hasta la creación de los GAL y, aunque sobreviva a esta crisis, lo cual no es seguro, siempre va a llevar consigo ese lastre criminal. No van a poder acallar siempre a todo el mundo, y siempre habrá alguien que les recuerde los enterramientos en cal viva.

La asimilación del PSOE con el Estado fascista es de tal calibre que ha llegado a ser su columna vertebral. Es quien introdujo a España en la Unión Europea y en la OTAN. Hasta hace bien poco era la única organización con implantación en todo el Estado pero, especialmente, en dos zonas tan decisivas como Catalunya y Euskadi, en donde su papel ahora ha pasado a ser marginal.

Se trata, pues, de una pieza insustituible, al menos por ahora, del Estado. Su crisis no procede sólo de la incapacidad para formar un gobierno, como dicen, sino del veto que arrastra el propio Estado desde su origen, en el que los llamados “independentistas” no tienen ninguna cabida porque su papel es gestionar el Estado en sus territorios de origen y de ninguna forma en Madrid.

Lo mismo le sucede al puré Podemos, que forma parte de ese mismo veto de manera que, con su forma actual, jamás podrá relevar al PSOE ni formar parte de ningún gobierno central, ni siquiera como convidado de piedra, por su heterogénea asociación con esas mareas que hablan de independencia. En Madrid no gusta ni siquiera que se hable de ese tipo de cosas.

El Estado de las Autonomías fue el peaje pagado por los fascistas durante la transición para sostener el viejo y carcomido Estado de 1939 unos cuantos años más. Lo hicieron tan a regañadientes que el actual PP (antes AP) no votó la Constitución de 1978, mientras que ahora se aferran a las autonomías como a un clavo ardiendo.

Los fascistas no razonan jamás; no entienden otro lenguaje que el de la fuerza y cuando hablamos de fuerza hablamos de la de verdad, no de contar papeletas electorales. En 1978 cedieron un poco por el imponente despliegue del movimiento de masas, un problema que ahora no tienen. Por lo tanto, no se sienten en la necesidad de ceder ni un ápice. De ahí su chulería y su soberbia cotidiana, tanto en las instituciones, como en los juzgados, como en los medios o en la calle.

Si no se ven obligados a ceder, jamás cederán, hasta el extremo de que se pudrirán en sus ministerios y en sus poltronas mientras los antidisturbios imponen la ley -su ley- en la calle. Aquí el que quiera algún cambio, por insignificante que sea, tiene que empezar a pensar en dejarse de contar votos y bajar a la calle a pegar voces, a organizar y a dar brochazos a las paredes.

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