La web más censurada en internet

Etiqueta: Rusia (página 49 de 79)

Moscú autorizó a Estados Unidos las zonas que podía bombardear en Siria

En varios aspectos, la Guerra de Siria está copiada de los inolvidables monólogos de Gila. Pocas unas veces los capitanes de los dos bandos de una guerra han medido sus pasos al milímetro para no darle un carácter para el que no estaba diseñada de antemano. Incluso los unos informan a los otros de sus respectivos movimientos, por lo que hay una ausencia total de sorpresas. Nada hay más anticastrense que eso.

Lavrov ha admitido que Putin y Trump no van permitir que la tensión en Siria se convirta en una “guerra total”. A causa de ello, antes de los ataques del 14 de abril, Estados Unidos avisó a Rusia de lo que se proponía. A su vez, Moscú indicó los lugares de Siria que podían bombardear los aviones estadounidenses, británicos y francesas, según informa la cadena Sky News.

Según Lavrov, los días anteriores Rusia estuvo en contacto con las tres potencias para indicarles las “líneas rojas” más allá de las cuales los bombardeos serían considerados inaceptables. Las autoridades rusas ya habían advertido de que cualquier ataque en territorio sirio daría lugar a represalias rusas.

“Hubo contactos militares al más alto nivel entre generales, diplomáticos y dirigentes de la coalición”, reconoció Lavrov. “Se les informó dónde estaban nuestras líneas rojas, incluyendo las líneas rojas en tierra, geográficamente. Y los resultados muestran que no cruzaron esas líneas rojas”.

Estados Unidos y Rusia utilizan un canal de comunicación telefónica llamado “deconfliction” para evitar enfrentamientos accidentales en Siria. El país se ha convertido en una zona de guerra congestionada en la que múltiples países despliegan tropas en defensa de intereses divergentes. Es probable que las “líneas rojas” se utilizaran durante el período anterior a los ataques del 14 de abril, pero sería inusual que ambas partes debatieran la admisibilidad de blancos específicos.

Ahora Rusia planea suministrar a Siria armas modernas de defensa aérea S-300 para mejorar el escudo del país contra futuros ataques aéreos, lo cual indica que algo empieza a cambiar en las extrañas relaciones entre Moscú y Tel Aviv.

Sin mencionar a Israel, Lavrov dijo que ya no tenían las “obligaciones morales” que antes tenían. Hace diez años prometieron no suministrar SS-300 a Siria “a petición de socios nuestros conocidos”.

“Hemos tomado en consideración su afirmación de que esto podría desestabilizar la situación. Incluso aunque fueran puramente defensivos. Ahora ya no tenemos esta obligación moral”, añadió Lavrov.

http://www.newsweek.com/now-russia-says-it-told-us-where-syria-it-was-allowed-bomb-895204

Oriente Medio: el imperialismo tensa pero no rompe la cuerda

Un soldado ruso monta guardia en Alepo
Cada vez son más los que sostienen que estamos en vísperas de una nueva guerra mundial. La situación mundial nunca ha sido tan explosiva; ni siquiera en los peores tiempos de Guerra Fría. Las noticias hablan de un inminente ataque estadounidense contra Siria que provocaría una respuesta de los aliados de Damasco, desencadenando así una escalada bélica.

Es el contexto típico de cualquier guerra: amenazas y contraamenazas, acusaciones mutuas y colapso total del Consejo de Seguridad de la ONU.

Sin embargo, este escenario no es nuevo; se viene repitiendo desde 2011 cada vez que el ejército regular sirio logra importantes avances militares, lo cual es un dato a tener en cuenta. El ejército regular sirio y sus aliados (Irán, Rusia, Hezbollah) son la columna vertebral de la resistencia contra el imperialismo en Siria y, por extensión, en Oriente Medio.

Desde que la Batalla de Alepo desequilibró el balance de fuerzas de manera definitiva sobre el terreno, los planes de los imperialistas y sus secuaces locales, se desploman uno tras otro y tratan de encubrirlo con montajes propagandísticos cada vez más burdos para distraer la atención.

Es propio de estúpidos creer que un ejército, como el sirio, que está ganando la guerra, incluso en los barrios de la Guta, decida utilizar armas tóxicas contra criminales que negocian un acuerdo de evacuación.

Esta tensión, lo mismo que la impuesta a Corea del norte recientemente, no significa que esté a punto de estallar una nueva guerra, y menos a escala internacional. Hasta la fecha el imperialismo viene recurriendo tanto a la intoxicación como a la tensión, manteniendo la presión hasta los últimos extremos, tanto en Oriente Medio (Siria) como el Extremo Oriente (Corea, China).

La experiencia acumulada durante la Guerra Fría lo que demostró es que la mayor parte de las veces al imperialismo le basta con mostrar y hacer exhibiciones de fuerza, más que en utilizarla. Cuestión diferente es que las potencias hegemónicas sean capaces de mantener una situación así, sin que se le vaya de las manos. Con la guerra no pueden jugar ni siquiera los ejércitos más poderosos, como el de Estados Unidos, que por su propia exhuberancia tienen tendencia a pasarse de rosca.

Para los imperialistas el riesgo es tanto mayor en cuanto que sobre el terreno se rodean de unos cómplices, especialmente Israel y Arabia saudí, que tienen su propios planes y han dado sobradas muestras de que intentan provocar a Estados Unidos para que vaya mucho más lejos. Da la impresión de que es eso lo que explica montajes reales o inventados, como el ataque tóxico del sábado pasado.

La llegada de Trump a la Casa Blanca está favoreciendo las provocaciones militares de Israel, que busca una guerra contra Siria e, indirectamente, contra Irán, en Oriente Medio, un propósito en el que coincide con los sátrapas saudíes. Ambos, sionistas y saudíes, creen que nunca van a tener una oportunidad mejor para sus propósitos que con Trump al frente del gobierno de Estados Unidos.

En particular, Israel esta jugando con fuego con ataques como el desencadenado contra el aeropuerto T4, que causó la muerte de sirios e iraníes.

Pero la experiencia demuestra también que en Oriente Medio no hay manera de mantener una guerra limitada, y ahora menos que nunca, cuando Siria y sus vecinos tienen el territorio más militarizado del mundo. Más en concreto: no hay manera de desatar un ataque a Siria sin entrar en guerra con Rusia, lo cual son palabras mayores.

El embajador ruso en Beirut ha advertido con claridad que su ejército responderá a cualquier ataque imperialista contra Damasco. Por su parte, a pesar de las amenazas de guerra de Trump, ahora mismo el Pentágono es reacio a un ataque así. A pesar de las agresivas acusaciones lanzadas contra Rusia, Estados Unidos ha eludido cuidadosamente un choque directo, para lo cual tienen abiertos numerosas canales, civiles y militares, a fin de evitar “malos entendidos”. El Pentágono prefiere seguir presionando a través de sus sicarios yihadistas y kurdos.

En la ecuación queda una incóginita, Turquía, cuya evolución diplomática no ha podido ser peor para los planes imperialistas. Erdogan no cae simpático a nadie, pero aún no ha acabado de jugar todas sus cartas, aunque todo indica que la OTAN no puede contar con quien hasta ahora con un ejército que hasta ahora había sido un perro muy fiel. Más bien al contrario, los negocios con Rusia van viento en popa, sobre todo en dos aspectos tan capitales, como los oleoductos y las centrales nucleares. A ello hay que unir, en el terreno político, una luna de miel en la que entra Irán.

En la última cumbre, Turquía ha admitido la derrota de los yihadistas en la Guta oriental y se ha comprometido a evacuar a los dirigentes -que son sus propios peones- hacia Jarablus.

A pesar de la verborrea, la escalada de la tensión en Oriente Medio es muy contenida, tanto que su objetivo se focaliza ahora en Irán, donde ya han emprendido las típicas acciones de desestabilización y protestas, al tiempo que Trump anunciaba su retirada del acuerdo nuclear.

El plan imperialista es el siguiente: una parte muy importante de los yihadistas que están abandonando Siria se están instalando en Afganistán en una región fronteriza con Irán, Baluchistán, poblada principalmente por sunitas. Es el talón de Aquiles de Irán y el foco de la desestabilización de los últimos meses.

Trump cancelará el acuerdo nuclear con Irán el próximo mes, coincidiendo con una nueva “primavera” de protestas al estilo de las de 2011 en los países árabes. A cambio de aflojar la trensión, los imperialistas exigirán que las unidades militares iraníes se retiren de Siria y Líbano. Sería una manera indirecta de aislar a Siria y Hezbolah y alejar el fantasma de una guerra generalizada.

De los Juegos Olímpicos hitlerianos de 1936 a la Copa del Mundo de Fútbol 2018

Afortunadamente, los diplomáticos británicos, viejos zorros del imperialismo, ya no son lo que eran. Su mejor ejemplo es el mentecato de Boris Johnson, cabecilla actual del Foreign Office que hace unos días comparó a Putin con Hitler y ha reincidido en otra comparación del mismo nivel: la Copa del Mundo de Fútbol de este año en Moscú con los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936.

El 14 de marzo la Primera Ministra británica Theresa May dijo que ningún alto funcionario o miembro de la familia real británica viajaría a Rusia este verano para la Copa del Mundo de 2018.

El intelecto de los miembros del gobierno de Londres no da para más. Cuando la semana pasada se lo contaron a Maria Sajarova, la portavoz de la cancillería rusa, volvió a responder de una manera ingeniosa, dando la vuelta al asunto. No hay tal equiparación: los diplomáticos británicos estuvieron presentes en los Juegos Olímpicos del III Reich pero no irán a la Copa del Mundo de Moscú.

Además de los representantes diplomáticos que en 1936 estuvieron presentes como parte de sus obligaciones, varios políticos y funcionarios británicos fueron allá por su propia voluntad, dijo Sajarova. “Conseguimos encontrar un folleto titulado ‘Los invitados de honor de los XI Juegos Olímpicos’. Lo tengo en mis manos. ¿Quién representó al Reino Unido en los Juegos Olímpicos de 1936?”, añadió la portavoz rusa, que leyó una lista de ocho asistentes.

“¿Qué hacían esos señores en casa de Hitler”, volvió a preguntar Sajarova. Era retórica: los británicos fueron a Berlín a mantener contactos con los dirigentes nazis.

“Las personas mencionadas participaron en eventos oficiales relacionados con los Juegos Olímpicos. Estaban en el estadio, estaban presentes en la ceremonia de inauguración. Habían mantenido contactos activos con funcionarios alemanes en Berlín”, resumió Sajarova.

A diferencia de los representantes del cuerpo diplomático acreditados en aquel momento en Alemania y presentes en los eventos deportivos como parte de sus funciones, “los miembros de la clase dirigente británica habían venido a Alemania por su propia voluntad”.

“Quiero destacar: en Berlín, en Hitler, en 1936, vinieron como representantes de la clase dirigente británica, como miembros de la Cámara de los Lores, como aristócratas. Quiero recordar que en 1936 Alemania todavía estaba envenenada por la ideología que conocemos”, dijo la portavoz, antes de recordar que el sistema de campos de concentración ya existía y que las leyes raciales de Nuremberg se aplicaban a quienes se oponían al régimen nazi, a los elementos que éste consideraba antisociales, etc.

Por razones políticas e ideológicas, la URSS no participó en los Juegos Olímpicos hasta 1952. Una de ellas fue la negativa del Comité Olímpico Internacional a tener contacto directo con la Unión Soviética, el mismo Comité Olímpico Internacional que había “apreciado mucho el nivel de organización de los Juegos Olímpicos de Berlín”, explicó Sajarova.

“Sr. Boris Johnson, ¿no le parece vergonzosa o nauseabunda la participación de tantos funcionarios británicos en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de 1936? Todas esas honorables personalidades británicas, esos señores, ¿qué hacían en la casa de Hitler? Explícaselo a tus ciudadanos”, concluyó Sajarova.

El vodevil Skripal sigue el derrotero de las armas de destrucción masiva

Julia y Serguei Skripal
El Jueves Santo se volvió a producir el milagro: Julia Skripal salió del coma para volver a dejar en evidencia otra formidable campaña de intoxicación a escala internacional.

Los intoxicados no fueron los Skripal sino nosotros: el resto de los mortales, que hemos estando soportando las mayores imbecilidades que se han podido escuchar desde hace años.

El canon ha sido el siguiente: Serguei Skripal y su hija, Julia, habían sido envenenados el 4 de marzo con un tóxico nervioso conocido como Novichok, fabricado en tiempos de la URSS y que sólo estaba al alcance de Rusia.

El tóxico era tan letal que los Skripals nunca se podrían recuperar. Si lo lograran -decían los expertos- padecerían graves daños cerebrales. Algunos se compadecían de ambos y pedían la eutanasia.

Pero el Jueves Santo un informe del Hospital de Salisbury dijo que Julia, de 33 años de edad, había salido del coma, estaba consciente y era capaz de hablar. Donde dije digo…

Ahora hay que reconstruir la trama de mentiras desde el principio, que es como reconstruirlo todo. Veamos…

El gobierno británico se apoyó siempre en los informes de Porton Down, el centro de investigación sobre armas químicas de su ejército que, como era de esperar, se apañaron para la ocasión.

Según ellos, el Novichok era un tóxico desarrollado en la URSS cuya sofisticación solo estaba al alcance de un Estado: Rusia.

Una mentira se sostiene sobre otras que dependen de su aceptación por parte de los medios de intoxicación.

Los informes explicaban que la causa probable de la enfermedad de los Skripal era un “polvo blanco” identificado como opioide: fentanilo.

El 6 de marzo aseguraron oficialmente que Rusia estaba implicada, antes de que la policía metropolitana declarara por primera vez que se había utilizado un agente nervioso, lo que ocurrió al día siguiente.

El 8 de marzo anunciaron que un policía, el sargento Nick Bailey, estaba gravemente enfermo en el hospital porque fue uno de los primeros en atender a los Skripal.

La policía añadió que 21 personas habían recibido un tratamiento que se cuidaron mucho en especificar.

Cuatro días después, el 12 de marzo, montaron el circo: cientos de policías y militares vestidos con trajes biológicos inspeccionaron Salisbury, sellando el área donde habían encontrado a los Skripal, sellando el restaurante donde habían comido…

La Primera Ministra, Theresa May, dijo al Parlamento que Porton Down había identificado el agente nervioso como Novichok: “made in Rusia”. Como sólo los rusos disponían de él, blanco y en botella: era “muy probable” que Rusia fuera responsable del envenenamiento.

Del Novichok los expertos dijeron que era un gas tóxico “entre cinco y diez veces más letal” que el VX y el Sarín.

El 16 de marzo uno de los creadores del Novichok, Vil Mirzayanov, concedió una entrevista al periódico The Guardian. Describió al tóxico como “el arma química más poderosa y única del mundo”.

Ningún particular tenía la capacidad de disponer de Novichok, requería un equipo técnico avanzado, Rusia inventó, probó y convirtió el Novichok en un arma de guerra…

“Me parece que lo trajeron en versión binaria”, dijo Mirzayanov. “Son dos ampollas, pequeños recipientes, como una gran bola que se coloca en un vaporizador por ejemplo, y luego un mecanismo que las mezcla, unos segundos y después se dispara […] Puede tocar cualquier piel y en pocos minutos hace efecto”.

En caso de exposición “los efectos son rápidos y dramáticos”. El sistema nervioso se ve afectado, las víctimas son incapaces de respirar, “la tos y la espuma se escapan de la boca”, “los efectos sobre el sistema digestivo provocan el vómito”, “hay convulsiones… Muchos de los afectados pierden el control de su vejiga desde los intestinos”.

Tuvieron que abandonar la ridícula historia del “polvo blanco”. Era un poco más complicado y nadie explicó nunca cómo es posible que los Skripal se fueran de casa siete horas antes, entraran en un pub local, comieran en un restaurante y finalmente se desmayaran.

La primera versión fue que Julia había introducido involuntariamente el polvo blanco en su maleta. La segunda versión fue que el polvo estaba en la ropa, lo que explicaría el retraso en que los efectos aparecieran. El tercero era que el Novichok se habría difundido a través del aire acondicionado del coche…

Las cosas empeoran cuando tienen que explicar que nadie más sufriera los efectos del Novichok. Se dieron diferentes cifras sobre las personas ingresadas en el hospital, pero todas fueron dadas de alta sin haber recibido tratamiento. El 22 de marzo el sargento Bailey dejó el Hospital sin ninguna clase de complicaciones.

En medio de las ofensiva de tonterías, May le dice al Parlamento que 18 países han expulsado a 100 diplomáticos rusos, de ellos cerca de 60 desde Estados Unidos.

Entre las tonterías, May asegura al Parlamento que los Skripal “siguen gravemente enfermos en el hospital. Desafortunadamente, a fines de la semana pasada, los médicos indicaron que su condición no debería cambiar en un futuro cercano, y es posible que nunca se recuperen completamente”.

May no tiene mejor suerte que Blair: dos días después de sus palabras Julia se recupera y la policía anuncia que el Novichok había tenido un “modus operandi” ingenioso: poniéndolo en la puerta de la vivienda.

La farsa no se agota: la unidad terrorista de la policía metropolitana anuncia que había cerrado un patio de juegos para niños cerca de la vivienda… Absolutamente delirante.

La actual propaganda anti-rusa de los imperialistas está copiada de la que difundían los nazis bajo el III Reich

A comienzos de 1935 los nazis desataron en Alemania una campaña de intoxicación propagandística contra la URSS y sus peligros de dominación mundial. El cartel de portada corresponde a una exposición itinerante que se abrió en Karlsruhe, la capital de Baden.

Luego el cartel lo reprodujo el diario británico The Guardian, cuyo dibujante Steve Bell demuestra una falta absoluta de originalidad, aparte de que sus fuentes de inspiración nazis quedan al descubierto, lo mismo que el periódico:

Este otro dibujo es más de lo mismo, una portada de The Economist, el portavoz de los bancos y las grandes multinacionales británicas que le tienen pánico a Putin y sus ansias de dominar el mundo (lo quieren dominar ellos solitos a su antojo). Otro plagio de la propaganda del III Reich:

A la propaganda imperialista se la nota atascada desde 1945, falta de nuevas ideas y de originalidad, a pesar de que el gobierno de Obama presupuestó 160 millones de dólares para propaganda negra de este tipo, que es la que financia a The Economist y The Guardian, entre otros.

El más ferviente y estúpido plumilla antiruso de The Guardian, Luke Harding, tuvo que disculparse públicamente por haber plagiado pasajes enteros de The Exile, una revista rusa en inglés.

En 2015 un informe divulgado precisamente por The Guardian admitía la existencia de un fondo de reptiles contra Rusia destinado a los medios de la Unión Europea. El informe había sido redactado por la agencia de propaganda RFE/RL de Estados Unidos (*).

Todo esto es tan zafio que los medios ya ni se molestan en disimular su papel: un artículo de propaganda del gobierno de Wasgington sobre un fondo de reptiles para los medios de la Unión Europea termina convirtiéndose en un artículo de The Guardian, como si el dinero no fuese para sobornarles a ellos.

(*) https://www.theguardian.com/world/2015/jun/25/eu-russia-propaganda-ukraine

Rusia hasta en la sopa

B.

Dado que, según parece desde que la neurasténica Hillary Clinton perdió las elecciones -contra todo pronóstico provocando las iras del «stablishment» gringo- frente a Trump, Rusia es el perejil de todas las salsas ergo: culpable, y el mefistofélico Putin un ogro tiránico y totalitario de cojones, hay que concluir, al menos, dos cosas, a saber: o que el tiempo no pasa, o que, si pasa, y es evidente que pasa, parece que no pasa. O, dicho en otras palabras de sabor marxista: la historia se repite, pero es sólo una sensación porque la primera vez lo hace en forma de tragedia, y la segunda como comedia, o, por mejor decir, tragicomedia porque hay muertos  inocentes por medio asesinados por criminales de guerra al servicio del imperialismo y sus aliados, que no lo son, por cierto, de una vez y para siempre, sino según vayan los movimientos en el tablero internacional.

Sea lo que sea, una cosa está meridianamente clara: mantener la hostilidad contra Rusia bajo cualquier pretexto y a como dé lugar. Esto es, como en los tiempos de la guerra fría iniciada al día siguiente de derrotar al nazismo contra el comunismo. Ocurre que ni Putin es un furibundo y peligroso bolchevique ni Rusia es la extinta URSS (y no digamos la de Stalin) y, sin embargo, las democracias occidentales, el «mundo libre», cada vez encuentra más dificultades para embozar su verdadero rostro: el nazismo al que no le basta con la caída del muro de Berlín y su supuesta victoria ideológica, sino que su pretensión es acabar con cualquier vestigio de memoria soviética y, por supuesto, destruirla y conquistar sus «áreas de influencia», como se decía en los tiempos de la «cool war» en pleno «equilibrio del terror», que también se decía. Ya no se trata de una «lucha ideológica» entre el socialismo y la «democracia», como se pintaba entonces, sino pura y sencillamente de táctica militar donde hay agresores y agredidos, o sea, como siempre y por eso se creó el Derecho Internacional del que el imperialismo yanki casi siempre se carcajeó. No veremos a Putin enarbolar banderas rojas, pero sí sacar su vena nacionalista morigerada con una astucia propia de quien se formó en los sevicios de inteligencia soviéticos. Le obligan, lo quiera o no, a practicar una política exterior casi calcada de la soviética en tiempos.

Estamos, pues, como en una especie de «guerra fría bis», aunque me dicen que más bien «caliente».

Buenas tardes.

¡Ultimo momento! Rusia culpable de la muerte de Manolete

Darío Herchhoren

Esta es la expresión que se usa en España cuando a alguien se le culpa de todos los males habidos y por haber.

Y esto es lo que se viene haciendo desde hace algún tiempo con Rusia. Primero se le acusó de interferir en las elecciones norteamericanas y de haber influido a favor del candidato Trump. Esto nunca se pudo probar, y el Congreso de los EEUU así lo declaró hace pocos días.Luego que intervino en las elecciones catalanas. Más tarde en las mejicanas. Y ahora en el atentado contra un ex espía doble que sirvió en el antiguo KGB soviético.

Hace 15 días un ex agente ruso y espía británico, el coronel Serguei Skripal y su hija fueron atacados por un gas nervioso en territorio inglés, según el gobierno británico.

Pero ¿quién es Serguei Skripal? Se trata de un ex coronel ruso, que servía en el servicio de inteligencia ruso, y que fue descubierto por dicho servicio espiando a favor del Reino Unido. Fue juzgado y condenado a una pena de 12 años de prisión, de los cuales cumplió dos tercios, ya que fue indultado por el gobierno ruso, siendo presidente de la Federación Rusa Medviedev, y primer ministro Vladimir Putin.

Dicho indulto fue forzado por la necesidad de rescatar a espías rusos presos en Inglaterra, y entre ambos gobiernos se acordó un canje de presos, y Skripal recobró la libertad y se estableció en el Reino Unido con su hija, donde vive en una pequeña población donde curiosamente se fabrican armas químicas. ¿Casualidad? No. Skripal prestaba servicios en esa planta de muerte.

El gas nervioso del cual fue aparente víctima Skripal se fabricaba en la URSS; pero también se fabricaba en otros 16 paises.

A la vista de todos estos datos, el gobierno ruso negó toda participación en el ataque químico, y solicitó al gobierno de Theresa May que le diera toda la información de que disponía, ofreciendo formar una comisión conjunta de investigación entre ambos países. Obviamente el gobierno británico se negó en redondo.

Pero en cambio envió un ultimátum al gobierno ruso para que en un plazo perentorio de 36 horas diera una información «creible» sobre los hechos.

Lo cierto es que Inglaterra no tiene ni una sola prueba objetiva de que Rusia estuviera involucrada en este presunto atentado. De hecho se habla de «casi con seguridad» el gobierno ruso es el autor del atentado. Es decir que no tienen nada.

Lo que si tiene el gobierno de Theresa May, es una formidable crisis e credibilidad, a consecuencia del «Brexit», y está en minoría en la Cámara de los Comunes, tiene graves problemas económicos, y tendrá que pagar una gorda suma de dinero para salir de la Unión Europea.

En estos casos no hay nada mejor que buscar un enemigo exterior, que sirva para soldar las grietas del propio cortijo, y Theresa May ha elegido ese camino, y ha expulsado a 23 diplomáticos rusos a los cuales acusa de pertenecer al espionaje ruso. Pero todos los globos terminan por desinflarse, y como ocurrió con el ex agente ruso Litvinenko, que fue envenenado con polonio, el gobierno británico utiliza la técnica del calamar: emborronar todo con tinta para que no se vea nada. Pero no le servirá de mucho, ya que Rusia devolverá el golpe. Manolete fue muerto por un toro y no por Rusia.

El ‘gran padrino del Kremlin’ deja un reguero de sangre por donde pasa

Bush y Berezovsky
El 4 de marzo el coronel del GRU, la inteligencia militar rusa, Serguei Skripal fue envenenado en Salisbury, Gran Bretaña, con un gas nervioso. A pesar de admitir que no tiene pruebas de que el envenenamiento haya sido obra de Rusia, May no ha perdido el tiempo. Ha expulsado a 23 diplomáticos rusos, ha suspendido todos los contactos de alto nivel con Moscú y ha reunido al Consejo de Seguridad de la ONU.

Lo peor de todo es que Inglaterra boicoteará los mundiales de fútbol que se celebran este verano en Rusia que, a este paso, jamás podrá convocar ninguna reunión deportiva internacional, ni juegos olímpicos porque siempre ocurrirá un incidente que justificará el boicot.

Skripal traicionó a su país trabajando para el MI6, la inteligencia británica.​ En 2004 fue detenido, condenado por alta traición y encarcelado. Tras un intercambio de espías, en 2010 se estableció en Gran Bretaña.

A los que tienen memoria, el envenenamiento de Skripal les recordará el de Alexander Litvinenko, otro espía ruso intoxicado hace 12 años, que también fue obra de Rusia, como es bien sabido porque así lo dijeron los tribunales… británicos.

Como eso es lo que dijo entonces y lo que dice ahora la prensa “seria”, no suena a conspiranoico para nada; es más bien lógico: Rusia mata a los traidores allá donde se encuentren.

Pero lo lógico no siempre se acompasa con lo histórico, y en 2006 un espía francés, Paul Barril, comandante del GIGN (fuerzas especiales de la policía francesa) y fundador de la célula de inteligencia del Elíseo, sostuvo que el asesinato de Litvinenko había sido obra de los matones del espionaje estadounidense y británico.

Incluso Barril afirmó que tal asesinato no era una obra aislada sino que formaba parte de un operativo conjunto, llamado “Beluga”, para desacreditar a Moscú y a Putin personalmente ante los medios de comunicación occidentales.

La confesión de Barril formaba parte de una larga entrevista con el empresario suizo Pascal Najadi, que publicó dos libros al respecto:  “The Phony Litvinenko Murder” y “Litvinenko Murder Case Solved”. Según el policía francés, Litvinenko habia sido asesinado por un italiano que le suministro polonio 210, una sustencia radiactiva que acabó con su vida.

Barril mezclaba en el crimen a Berezovsky, uno de los oligarcas desplazados por la llegada de Putin al Kremlin en 1999 que después pasó a colaborar con la CIA y el MI6 en la Operación Beluga.

Pues bien, Litvinenko era el camello de Berezovsky, el hombre que llevaba el dinero de un lado a otro para financiar periódicos, periodistas y reportajes contra Putin y Rusia, con la asistencia de la empresa de relaciones públicas Bell Pottinger.

En 2007, cuando Berezovski vivía en Gran Bretaña como “perseguido político”, un tribunal de Moscú le declaró culpable de cometer un desfalco de grandes proporciones en Aeroflot, la línea aérea rusa. No obstante, en tres ocasiones los tribunales británicos negaron su extradición a Rusia.

No hay salsa en la que el magnate ruso no estuviera presente. Era íntimo de Neil Bush, el hermano pequeño de la saga del mismo apellido. Estuvo en medio de las Guerras de Chechenia. En Ucrania, durante la Revolución Naranja de 2005, dice la Wikipedia, financió la campaña electoral de Yushchenko (1). Según la BBC,​ Berezovski financió las manifestaciones y estuvo en contacto diario con los principales dirigentes de la oposición.

Fue asesinado en 2013, un crimen al que se pueden ir sumando otros, como el de la periodista Anna Politovskaia, todos ellos opositores de Putin y, como es “lógico”, asesinados por orden suya.

Más crímenes: en 1996 el periodista Paul Klebnikov publicó un artículo en la revista Forbes titulado “¿El padrino del Kremlin?”. El padrino de la mafia era Berezovski, protegido por Gran Bretaña, a pesar de que mandaba asesinar a todos sus adversarios.

Berezovski denunció a la revista ante los tribunales por difamación. Forbes se retractó, pero no logró acallar a Klebnikov que amplió su investigación con un libro en cuyo titular habían desaparecido los signos de interrogación: “El padrino del Kremlin”. Esta vez Berezovski no le denunció en los tribunales, pero en 2004 Klebnikov fue asesinado.

Durante una comparecencia parlamentaria el titular del Foreign Office, Boris Johnson, comparó los asesinatos de Litvinenko y Skripal y calificó al Kremlin como “una fuerza disruptiva y maligna”.

Por su parte, el secretario de Defensa, Gavin Williamson, acusó a Putin de tener “intenciones hostiles” y recalcó que la postura agresiva del Kremlin hacia el Reino Unido se había acrecentado.

Pero esos dos asesinatos no son casos aislados: el martes, 9 días después de Skripal, encontraron muerto en su casa a Nikolai Glushkov, el socio de Berezovsky.

La policía británica cuenta 14 rusos asesinados en los últimos años en las islas. Para convencernos de que todos esos crímenes son obra de Putin sólo tienen que mostrarnos una prueba, una sola, porque hasta ahora, después de 12 años de “investigaciones”, no fabrican más que conjeturas (2).

(1) https://es.wikipedia.org/wiki/Bor%C3%ADs_Berezovski_(empresario)

(2) http://www.russia-direct.org/opinion/litvinenko-report-another-proof-wests-intransigence-putin

En Oriente Medio Rusia no resolverá ningún problema que las partes no sean capaces de resolver

En Siria la bandera de la URSS también desfila
Darius Shahtahmasebi publica unas apasionantes reflexiones en Information Clearing House (*) sobre los motivos por los que Rusia no hace nada ante los bombardeos israelíes contra Siria. ¿Por qué Rusia los consiente?, ¿acaso es un apoyo discreto a Israel?, sugiere un lector.

La pregunta se puede extender a otros aliados del gobierno de Damasco, como Irán o Hezbollah, o al propio gobierno. ¿Por qué nadie hace nada?, ¿se debe a que Israel amenaza con lanzar bombas nucleares contra cualquier objetivo?, ¿le tienen miedo a Israel?

Shahtahmasebi comenta que en la pregunta hay varias hipótesis que se dan por supuestas: Rusia puede hacer algo para frenar las agresiones israelíes y, además, está obligada a hacerlo.

Nosotros añadimos una tercera que también se podría poner encima de la mesa: lo que quiere Israel es precisamente provocar que alguien haga algo, que siempre ha sido muy típico de las tácticas sionistas.

Por su parte, Shahtahmasebi comenta que no está de acuerdo con ninguna de las dos hipótesis que, a falta de argumentos, siempre conducen a una paradoja hipócrita:

a) todo lo que hace Rusia está mal, es erróneo
b) cuando no es así es porque debería hacer más de lo que hace

Pero, ¿cómo podría Rusia frenar las agresiones isrelíes? Podría haber puesto en marcha su maquinaria diplomática, plantear una queja al Consejo de Seguridad de la ONU, expresar su protesta en público y en privado, o bien pasar a la acción y abatir alguno de los cazas israelíes.

Medio siglo de experiencia demuestra que eso se hace sólo para quedar bien ante los espectadores del mundo. A Israel nunca le han frenado las resoluciones de la ONU, los comunicados y las lamentaciones. Ellos sólo entienden el lenguaje de la fuerza.

El sistema ruso de defensa antiaérea se localiza alrededor de las bases de Hmeimim y Tartus, escribe Shahtahmasebi, porque la aviación israelí, a diferencia del ejército de tierra, está muy bien preparada y guarda un distancia de seguridad con los misiles rusos.

Pero supongamos que un misil ruso alcanza a un bombardero israelí, ¿qué pasaría? A la inversa, supongamos que es el bombardero israelí el que destruye un arsenal ruso. ¿Cómo debería reaccionar Rusia?, ¿debería declarar la guerra a Israel?, ¿debería atacar?

La respuesta ya la sabemos: en noviembre de 2015 Turquía derribó un caza ruso en la frontera de Siria, mató al piloto Oleg Peshkov y no ocurrió nada de eso; ni siquiera tomaron represalias contra los turcos.

El sistema antiaéreo ruso en Siria es -con gran diferencia- el más avanzado del mundo y podría acabar con una parte de la aviación israelí, pero son pocos y no bastarían para acabar con todos ellos. Por el contrario, un ataque sostenido de los cazas israelíes sí podría acabar con las defensas antiaéreas rusas en Siria.

Por lo tanto, si Rusia no incrementa la escala de sus operación aéreas en Siria, está condenada a una derrota sin paliativos frente a Israel, por lo que se impone el principio número uno de cualquier estrategia militar: no te metas en ninguna guerra que no estés en condiciones de ganar.

La segunda hipótesis es: ¿tiene Rusia alguna obligación de frenar los bombardeos israelíes contra Siria? Es una pregunta muy extendida desde que en 2014 se produjo el Golpe de Estado en Kiev. Algunos están convencidos de que los entuertos que el imperialismo causa a los países del mundo tienen que ser resueltos por Rusia.

Pero formulen Ustedes la pregunta al revés: ¿qué países han corrido en auxilio de Rusia cuando lo ha necesitado?, ¿en la guerra de Chechenia?, ¿en la de Georgia?, ¿la de Osetia del sur?, ¿la de Abjasia?, ¿en la anexión de Crimea?

No tienen más que acudir a las hemerotecas para recordar las declaraciones públicas de los mandatarios del mundo en esos conflictos. Repasen las votaciones en la ONU de los diferentes países. Recuerden lo que dijeron los países árabes “amigos” durante la Guerra de Kosovo…

¿Quién pagará los gigantescos gastos del despliegue del ejército ruso en Siria?, ¿quién consolará a los familiares de los soldados rusos que han muerto en el campo de batalla?, ¿el gobierno de Damasco?, ¿Irán?, ¿Hezbollah?, ¿la Liga Árabe? ¿la Organización de Cooperación Islámica?

En este tipo de debates lo único que se olvida es justamente lo principal, que es lo que Putin no se ha cansado de repetir y nadie le ha hecho ni caso: el ejército ruso está en Siria defendiendo los intereses de Rusia y por eso su despliegue es limitado. A partir de ahí podemos empezar a entender los demás asuntos de Oriente Medio, que Rusia no puede resolver si los países implicados no los resuelven por sí mismos.

Pero que no se confunda nadie; también aquí hay un punto de partida obvio: en Oriente Medio al imperialismo y sus acólitos no les interesa resolver ningún problema, sino más bien todo lo contrario.

Si no confundimos las cosas, lo cual es bastante corriente, caeremos en la cuenta de que, en efecto, Rusia no sólo ha defendido a Siria en el terreno militar sino que ha apoyado siempre al gobierno de Bashar Al-Assad por un principio también muy simple y muy sencillo: el gobierno de Damasco es el único que tiene legitimidad en Siria.

A partir de ahí se puede avanzar cuanto se quiera: si dicho gobierno no sirve a los intereses de la población siria, o los contradice, es algo que sólo concierne decidirlo a ella.

Aparte de Rusia, el país que más ha trabajado por Siria durante la guerra, ha sido Irán que, lo mismo que Rusia, tampoco es un país árabe, lo cual está teniendo efectos contraproducentes porque la reacción árabe se preocupa mucho en ponerlo de manifiesto a cada paso para alinearse en favor de Estados Unidos e Israel.

Tiene absoluta razón el dirigente de Hezbollah, Hassan Nasrallah, cuando califica a los países árabes de traidores y cómplices del imperialismo y el sionismo.

Si eso está claro podemos pasar al otro aspecto de la cuestión, que es la alianza entre Siria, Rusia, Irán y Hezbollah, un compromiso singular porque no aparece en ningún tratado mutuo de defensa, por lo que son independientes: ninguno tiene ninguna obligación hacia el otro.

Eso también requiere una explicación. Todas esas partes tienen objetivos comunes y otros que no lo son. Ninguno de ellos puede ni debe verse involucrado en batallas que no le conciernen. En noviembre de 2015 Siria, Irán o Hezbollah no podían declarar la guerra a Turquía por haber derribado el caza ruso. El tiempo ha demostrado que eso hubiera sido un gravísimo error.

En una guerra nadie se puede andar por las ramas: los bombardeos de Israel demuestran que el desenlace de la Guerra de Siria es uno de los mayores desasatres para sus planes. Israel ha sido uno de los grandes derrotados en los campos de batalla de Siria y Rusia ha contribuido a ello de una manera muy importante.

Eso no quiere decir que Rusia deba ignorar la potencia militar de Israel en ninguna parte del mundo, y menos en Oriente Medio, no sólo por su armamento nuclear sino por sus estrechos vínculos con Estados Unidos.

La relación de Rusia con Israel es compleja, viene de lejos y no va a cambiar -si es que tiene que hacerlo- de la noche a la mañana. Los hechos decisivos que marcarán el futuro de Siria y de Oriente Medio son los siguientes:

a) hay una parte que demuestra interés por resolver los complejos problemas de la región y no por aumentarlos, ni por crear otros nuevos


b) en la mesa de negociaciones donde esos problemas se discuten no están ni Estados Unidos, ni Israel, ni los países del Golfo

c) Rusia no trata ni a Siria, ni Irán, ni a Hezbollah de la manera que el imperialismo pretende, como parias, sino todo lo contrario: como protagonistas en la lucha por la paz y en la resolución de los problemas de Siria y Oriente Medio

Una causa justa, como la que persigue el Eje de la Resistencia en Oriente Medio, no busca enemigos; no lo necesita porque son los enemigos los que les buscarán a ellos para aplastarlos.

(*) http://www.informationclearinghouse.info/48576.htm

Rusia ve las orejas al lobo: el sistema financiero internacional

Pocas veces se insiste lo suficiente que en el tablero mundial de ajedrez hay países, como Rusia, que siempre juegan con las piezas negras. Cada uno de sus movimientos dependen de los que realiza el adversario, Estados Unidos, que siempre juega con las blancas e inicia todas las jugadas.

Rusia siempre ha jugado al contrataque pero, especialmente, desde 1999 y aún más claramente desde el Golpe de Estado en Ucrania en 2014. “A la fuerza ahorcan”. No les queda otra. En todos y cada uno de los tableros que se juegan en el mundo.

El financiero es uno de ellos. En marzo de 2014 las primeras sanciones económicas desconectaron a cinco bancos rusos del sistema financiero internacional y en setiembre el Parlamento europeo pidió la desconexión de Rusia de Swift, la red bancaria internacional de pagos.

En Rusia le vieron las orejas al lobo. No sólo bancos, no sólo el dólar, no sólo internet: todo el país se podía quedar descolgado del sistema de pagos, como las tarjetas Visa, Mastercard o American Express, que son monopolios estadounidenses.

Para Estados Unidos fue un experimento y para Rusia una experiencia. No sólo en el terreno militar había que permanecer alerta, sino también en el financiero.

Un año y medio más tarde Rusia ya estaba lanzada al contrataque: tiene su propia tarjeta de crédito Mir y su propio sistema informático de cifrado Nspk vinculado a cada una de las operaciones de caja. De manera autónoma en Rusia se puede sacar dinero en cualquier cajero automático y pagar en cualquier establecimiento comercial con un coste más barato que con Visa, Mastercard o American Express.

Es una especie de desdolarización del dinero de plástico que le permite a Rusia escapar del cerco que el imperialismo le tenía preparado y adquirir una ventaja adicional: ahora las tarjetas bancarias estadounidenses, como American Express, han perdido el monopolio en Rusia. Si quieren operan en el país del Gran Oso se tienen que vincular al sistema Mir… previo pago del peaje correspondiente.

Antes los pagos dependían de los monopolios estadounidenses; ahora dependen de Rusia. Ahora los servidores informáticos están dentro Rusia y los programas informáticos son rusos. En Washington ya no pueden interrumpir los flujos financieros que se generan dentro de aquel país… incluida Crimea.

Otra ventaja que no tienen las tarjetas como American Express: el Banco Central de Moscú reasegura el cobro de los saldos disponibles. Los clientes rusos de Visa, Mastercard o American Express tienen esa misma ventaja que no tenemos los demás.

En sólo dos años han distribuido 25 millones de tarjetas Mir, hay 190.000 cajeros automáticos que operan con ella y 1,8 terminales de pago que cubren casi toda el territorio ruso. Suponen el 10 por ciento de las tarjetas bancarias que hay en circulación en Rusia, un porcentaje que se duplicará a finales de este año.

El inconveniente es que sólo opera en Rusia, por lo que el sistema negocia acuerdos con bancos extranjeros para asociarse y lograr que la tarjeta se pueda utilizar en cualquier lugar del mundo. Los primeros resultados se han obtenido con la Oficina Jasponesa de Crédito, American Express, China Union Pay y Samsung Pay.

En Rusia ocurre como en los demás sitios del mundo: espabilamos con los golpes que los demás nos propinan.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies