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Las provocaciones imperialistas en Ucrania son consecuencia de la inferioridad técnico-militar de la OTAN

En 2002 Estados Unidos se retiró unilateralmente del Tratado ABM (misiles balísticos), diseñado durante la Guerra Fría (1972) para garantizar el equilibrio estratégico entre ambas potencias. La iniciativa de Bush pretendía eliminar la capacidad de Rusia para frenar un primer ataque nuclear. Estados Unidos preparaba una guerra preventiva contra Rusia, y en ocasiones le bastaba con amagar para ganar.

Cuando Putin llegó al poder en 1999, a Estados Unidos se le acabó la posibilidad de apoderarse de los vastos recursos energéticos y minerales de Rusia. Putin purgó a fondo los aparatos políticos y militares de Rusia, y los intentos de desestabilización, especialmente en el Cáucaso, fracasaron.

Los imperialistas no lograron debilitar a Rusia desde dentro y tuvieron que cambiar sus planes militares, admitir nuevos miembros en la OTAN, la construcción de infraestructuras cerca de las fronteras rusas, el despliegue de sistemas de armamento… Las advertencias de Rusia fueron arrojadas a la papelera. Los imperialistas contaban con que Rusia nunca se pondría a la altura.

Pero ha ocurrido todo lo contrario. Rusia no sólo ha modernizado su ejército sino que ha cambiado su estrategia militar y diplomática, especialmente en lo que se refiere a guerra electrónica, capaz de neutralizar cualquier clase de comunicaciones de la OTAN.

La primera advertencia se produjo en agosto de 2013, cuando dos misiles disparados desde una base de la OTAN en España fueron interceptados por buques rusos en el Mediterráneo oriental.

La segunda llegó un año después, con la anexión de Crimea, un caso de libro de despliegue relámpago, que fue seguido del establecimiento de burbujas de denegación de acceso en el Mar Negro, neutralizando las comunicaciones de la OTAN.

La intervención en la Guerra de Siria fue otro golpe a los planes imperialistas, que no fueron capaces de conseguir ninguno de los objetivos que perseguían desde 2011.

Los militares rusos han conseguido dominar las cuatro dimensiones de la guerra: tierra, mar, cielo y ciberespacio. Hoy el ejército ruso es técnicamente mucho más avanzado que cualquiera de sus oponentes, si bien eso no es suficiente para ganar una guerra.

Las pruebas que ha llevado a cabo el Pentágono han evidenciado que sus sistemas de ataque no son capaces de penetrar las defensas rusas. Incluso los viejos SS-200 mejorados han demostrado su capacidad para interceptar misiles de crucero de fabricación estadounidense.

La única opción que le ha quedado al ejército estadounidense para ganar alguna ventaja táctica es acercar sus sistemas de armas lo más posible a sus fronteras para reducir el tiempo de reacción de las defensas rusas, que en la actualidad sería del orden de tres a cinco minutos como máximo.

Los rusos se oponen a ese acercamiento, y eso explica la desestabilización de Kazajistán, la retórica cerca de Ucrania y la escalada armamentista en las fronteras, así como el posicionamiento de los buques de guerra de la OTAN en el Mar Negro.

Kazajistán: algunas tramas del golpe de Estado salen a la luz

Kazajistán sigue el modelo Gaidó: la semana pasada la agencia Reuters elevó a Ablyazov a la categoría de “jefe de la oposición” (1) y, en consecuencia, máximo promotor de la desestabilización. En 2017 el Financial Times realizó un retrato de las andanzas de Ablyazov (2).

Se formó en física nuclear, pero tras la caída de la URSS se pasó al lado más oscuro del capitalismo. Cuando el Presidente Nazarbayev privatizó el Banco BTA, se apoderó de un pedazo del pastel y lo utilizó para apropiarse de unos 5.000 millones de dólares.

En 2009 empezó a tener problemas con Nazarbayev y huyó del país. El Banco BTA colapsó, dejando un agujero de unos 10.000 millones de dólares de deuda, siendo uno de sus principales acreedores el Royal Bank of Scotland, que tuvo que ser rescatado por el gobierno británico.

Como muchos olicarcas de la antigua Unión Soviética, Ablyazov se trasladó a Londres, que le concedió asilo político. Ucrania, Rusia y Kazajistán han emitido órdenes de búsqueda y captura en su contra. Kazajistán le ha condenado a cadena perpetua y Rusia a 15 años de cárcel. Incluso tiene varias causas judiciales abiertas contra él en Londres. Después de que mintiera descaradamente bajo juramento a un tribunal británico sobre la propiedad de la casa de 20 millones de dólares en la que vivía, un juez le condenó a 22 meses de prisión.

Pero Ablyazov nunca entró en una prisión británica porque tenía muy buenos padrinos. Había contratado a varias empresas pantalla de la CIA, el MI6 y el Mosad, que se preparaban para derrocar a Nazarbayev.

Luego reapareció en Roma y después en Francia, siempre acompañado de juicios y órdenes de detención en su contra. Contrató a varias empresas de relaciones públicas y abogados para defenderse. Un juez británico acabó impidiendo su extradición a Rusia. El deterioro de las relaciones entre Occidente y Rusia le garantizaron la impunidad.

En la década de los noventa, el colapso de la URSS y el ascenso de los magnates procedentes de la antigua URSS promocionó a Londres como centro financiero y asilo de toda clase de delincuentes de cuello blanco.

En los últimos años, Ablyazov ha sido acusado de varios intentos de golpe de Estado en Kazajistán, apadrinados por su propio partido político, Opción Democrática, que está prohibido. El magnate no oculta su programa político: “Occidente debe sacar a Kazajistán de la órbita de Moscú, o el presidente ruso Vladimir Putin arrastrará al Estado de Asia Central a una estructura similar a la soviética”.

Occidente debe entrar en la batalla. “De lo contrario, Kazajistán se convertirá en Bielorrusia y Putin impondrá metódicamente su programa: el renacimiento de una estructura como la de la Unión Soviética”, dice Ablyazov.

En junio de 2020 Richard Moore, antiguo embajador británico en Turquía entre 2014 y 2018, se hizo cargo del MI6 en Kazajistán. Moore lleva mucho tiempo alimentando los planes de Turquía en Asia central, sin los cuales no se entiende el papel de la OTAN, ni los intentos de desestabilizar el Xinjiang chino

Turquía es el ariete del imperialismo británico en Asia central. Con Moore al frente, el servicio secreto británico ha intensificado considerablemente sus actividades en Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán. Tanto las organizaciones panturquistas como los grupos yihadistas se reforzaron para neutralizar la influencia de Moscú y Pekín en la región.

(1) https://news.trust.org/item/20220107123824-knnua
(2) https://www.ft.com/content/1411b1a0-a310-11e7-9e4f-7f5e6a7c98a2

La OTAN amaga en Ucrania y ataca en Kazajistán

Rusia se mira en el espejo de Kazajistán. No sólo ha enviado tropas al país centroasiático para blindar sus fronteras, sino por motivos internos. En Rusia también suenan las alarmas, después de dos años de restricciones sanitarias que han sumido a la población en la miseria.

En diciembre Putin dio la voz de alarma por el mismo motivo que en Kazajistán: la subida de los precios. La inflación en Rusia es del 8 por cien, pero los precios de los productos alimenticios han aumentado un 11 por cien y los de las frutas y verduras un 19 por cien. La harina ha subido el 11 por cien y el cereal favorito de los rusos, el trigo sarraceno, que sirve de alimento básico a gran parte de la población, subió un 21 por cien. El precio de las coles ha aumentado un 98 por cien y el de las patatas un 73 por cien.

Un economista ruso ha pedido la reintroducción de las cartillas de racionamiento para asegurar la alimentación de los hogares de bajos ingresos (*). Si la pandemia es una guerra, hay que imponer una economía de guerra que, por lo demás, sirve también para defenderse de las amenazas exteriores.

La OTAN venía amagando en Ucrania, mientras afilaba la navaja en Kazajistán, un país devorado por las instituciones financieras del imperialismo y las ONG desde hace muchos años… además de su propio gobierno, naturalmente.

Los imperialistas habían introducido a sus peones en la dirección del aparato del Estado kazajo, verdaderos caballos de Troya. El caso de Massimov es sólo el más conocido. También está el antiguo ministro de Energía y Medio Ambiente, Mujtar Ablyazov, que aparece en la foto de portada, un banquero que estuvo en prisión por malversación de fondos y posteriormente se exilió en Francia. A través de Facebook, Ablyazov coordinó las protestas desde Kiev.

Uno de los tipejos que mantiene una larga relación con el gobierno kazajo es Tony Blair, el padre de la R2P, la responsabilidad que han asumido los imperialistas de proteger a las víctimas de las vulneraciones de los derechos humanos en el mundo, el fútil pretexto para lanzar las guerras criminales contra Irak, Libia y Siria.

No es ninguna casualidad que la desestabilización de Kazajistán, que ha costado 164 muertos y cerca de 6.000 heridos, haya saltado ahora, en medio de un calendario muy apretado de negociaciones entre Estados Unidos y Rusia.

Ayer comenzaba en Ginebra la negociación entre Estados Unidos y Rusia sobre los dos tratados propuestos por Moscú para impedir la adhesión de Ucrania a la OTAN y la expansión de la OTAN hacia sus fronteras.

Mañana hay convocada una reunión en Bruselas entre Rusia y la OTAN.

El jueves hay otra reunión en Viena en el marco de la OSCE.

Claro que hablar de negociaciones es un eufemismo. Putin ha dejado muy claro que la entrada de Ucrania en la OTAN es una línea roja que no va a permitir franquear a nadie.

(*) https://ria.ru/20220111/kartochki-1767256737.html

Bautismo de fuego de los mercenarios rusos de Wagner en Mali

El jueves se produjo el bautismo de fuego de las tropas rusas de Wagner en Mali. En un enfrentamiento que tuvo lugar cerca de la localidad de Mandoli, en el centro del país, entre un grupo terrorista y las tropas del ejército regular, un instructor militar ruso resultó herido.

El enfrentamiento se saldó con varios muertos entre los yihadistas, probablemente pertenecientes a la milicia Macina, que forma parte del Grupo de Apoyo al Islam y a los musulmanes.

La presencia de los instructores militares rusos en Malí es cada vez más visible. Sin embargo, no se sabe si son mercenarios del grupo paramilitar Wagner, o si son militares regulares, es decir, dependientes del Ministerio de Defensa ruso, como afirma el gobierno de Bamako.

Cientos de soldados rusos han llegado a Mali a través de Argelia. Se trata de paramilitares que estaban desplegados en territorio libio. Los servicios secretos rusos organizaron su traslado a Mali a través de Argelia, con el acuerdo del gobierno argelino.

Los instructores militares rusos también están presentes en Tombuctú, que la fuerza Barjan abandonó el 14 de diciembre del año pasado, en el marco de la reorganización de su operación en el Sahel. Un funcionario maliense sostuvo que se trataba de instructores cuya tarea era proporcionar una especie de servicio posventa para los equipos de fabricación rusa. Probablemente se trate de los helicópteros Mil Mi-17 entregados recientemente al ejército regular, que en diciembre también recibieron vehículos blindados BRDM-2 y BTR-70 y VN2C producidos por el grupo chino Norinco.

Los paramilitares están destinados a misiones de intervención en suelo maliense. Su traslado se ha ido produciendo gradualmente desde octubre del año pasado. Algunos de los soldados de este ejército pasaron varios días en Argelia antes de incorporarse a Mali tras las operaciones aéreas llevadas a cabo con toda discreción en concertación con el gobierno malienses y los servicios secretos rusos.

El papel de Argelia como intermediario entre Rusia y Mali está así claramente asumido, aunque siga siendo secreto y confidencial. El gobierno argelino está haciendo todo lo posible para evitar la más mínima filtración de información comprometedora en este caso. Las autoridades militares están supervisando este movimiento y vigilan especialmente las acciones de quienes estuvieron directa o indirectamente relacionados con el traslado de paramilitares rusos a Mali.

Varios aviones militares rusos han sobrevolado recientemente el territorio argelino con destino a Bamako, la capital de Mali. El 19 de diciembre un Tupolev TU-154M perteneciente a la flota militar de la Fuerza Aérea Rusa cruzó el cielo argelino para llegar a Bamako. La aeronave había despegado de Siria antes de detenerse en Libia y volar después a Mali. Se trata simplemente de un traslado a territorio maliense de los soldados de Wagner organizado por el gobierno ruso con el acuerdo y la bendición de las autoridades argelinas, que rápidamente emitieron autorizaciones a los aviones militares rusos para cruzar su espacio aéreo.

En diciembre del año pasado se detectaron varias movimientos aéreos en Mali, que siguen siempre la misma ruta: Moscú-Siria y luego una escala en Libia antes de cruzar Argelia y aterrizar en Bamako.

La participación de Argelia en este despliegue de fuerzas rusas en Mali es, por lo tanto, un logro para Rusia. Varios medios de comunicación franceses, entre ellos el diario Le Monde, revelaron el jueves que “más de 300 paramilitares y soldados rusos estarían ahora desplegados al norte de Bamako”.

“Ya no hay dudas. Mercenarios rusos afiliados a la empresa privada Wagner están siendo desplegados en Mali, especialmente en el centro del país. Mientras que en la víspera de Navidad se estimaba que sólo eran unos cuarenta individuos estacionados en una base aérea junto al aeropuerto de la capital, Bamako, ahora su número ha aumentado a entre 300 y 350 hombres, que han avanzado hasta Tombuctú”, revela Le Monde.

El gobierno argelino aún no se ha pronunciado oficialmente sobre el despliegue de las tropas rusas en Mali. El acercamiento de la junta maliense a Moscú se realiza entre bastidores.

Tropas rusas y armenias intervienen en Kazajistán para sofocar el levantamiento popular

Con su país sumido en el caos, el presidente kazajo Tokayev ha pedido ayuda a la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva, dirigida por Rusia, a través de Nikol Pachinyan (Armenia es presidente de la OTSC este año), que ha recuperado una posición internacional que quizá no esperaba a corto plazo.

La petición fue aceptada casi en una hora. Los estadounidenses y los turcos no tuvieron tiempo de decir una palabra de que las tropas rusas y armenias ya estaban de camino a Kazajistán.

Aunque la operación está teóricamente limitada en el tiempo, algunos escépticos rusos temen que la presencia del contingente de mantenimiento de la paz se prolongue y ofrezca un bulevar a Moscú. En cualquier caso, el oso ha puesto su pata y ha marcado su territorio con decisión.

La posición estratégica del país como corazón de Eurasia atrae inevitablemente la atención cada vez que ocurre algo allí.

La desestabilización de Kazajistán es consecuencia del intento por parte de Estados Unidos, de instalar misiles en los países vecinos y alrededor de las fronteras rusas. La situación en Ucrania y el Donbas es consecuencia de ello, y lo mismo se puede decir de Kazajistán, que vive un nuevo Maidan.

En los últimos tres días han saltado todo tipo de manifestaciones repentinas en las calles de muchas ciudades y pueblos de Kazajistán. La chispa que encendió el fuego (y las gasolineras) fue la duplicación del precio del combustible hace unos días, elevando el precio del litro del gas licuado, utilizado como combustible por muchos automovilistas, de 50-60 tenge a 120 (1 euro ≈ 500 tenge).

Las manifestaciones se multiplican, la rebelión se extiende a todas las ciudades del país y empiezan a surgir otras reivindicaciones más políticas. Pero no es la primera vez que Kazajistán es escenario de grandes protestas, que estallan con admirable regularidad cada cinco años. En 2011, en Zhanaozen, una huelga general de trabajadores del petróleo mató a 14 personas. En 2016, fue la reforma agraria la que desencadenó las protestas. Hoy, la crisis ha vuelto a estallar en Zhanaozen, una pequeña ciudad decididamente turbulenta.

Económicamente, Kazajistán tiene poco que envidiar a las petro-monarquías del Golfo en términos de desigualdad y no es de extrañar que vea estallar de vez en cuando las reivindicaciones sociales.

La escala repentina y generalizada de las protestas indica que hay algo bien organizado: sobornos estadounidenses y europeos, pagados a los principales organizadores, para desestabilizar y derrocar al gobierno.

Lo que está ocurriendo ahora en Kazajistán es una recreación exacta de lo que ocurrió en Ucrania en 2014. En aquella época, Estados Unidos y la Unión Europea pagaron miles de millones a los neonazis, que utilizaron para derrocar al gobierno.

El objetivo de Estados Unidos y la Unión Europea es llevar a Kazajstán a la esfera de influencia occidental para poder colocar misiles en su territorio y dirigirlos contra Rusia.

Rusia y China realizan grandes inversiones en Kazajstán, especialmente en la industria del petróleo y el gas. Además, Kazajistán alberga el cosmódromo de Baikonur, arrendado a la Agencia Aeroespacial Rusa.

En 2013, una visita a Kazajistán del presidente chino, Xi Jinping, llevó a la firma de acuerdos energéticos por valor de 30.000 millones de dólares, incluida la adquisición por parte de China National Petroleum Corporation (CNPC) de una participación del 8,3 por cien en Kashagan, el mayor yacimiento de petróleo del mundo.

Existen ambiciosos planes para convertir a Kazajistán en un centro energético y de infraestructuras entre China y Europa, bajo la supervisión de Rusia. A escala mundial, Kazajistán produce el 43 por cien de todo el uranio del planeta. Así que hay implicaciones mundiales en este repentino malestar. Los precios del uranio se disparan en los mercados mundiales.

500 mercenarios rusos de Wagner ya están en Mali

El gobierno malienses ha concluido oficialmente el acuerdo con la empresa rusa Wagner para el despliegue de mercenarios en el país. Unos 500 mercenarios serán desplegados en 10 regiones clave de Malí, donde la principal tarea de los militares rusos será luchar contra los terroristas locales.

La empresa militar rusa ha empezado a instalarse en Malí y los colonialistas han movilizado a sus lacayos: 15 países se han opuesto categóricamente a la aparición de los militares rusos en el país, sobre todo los de la Cedeao, la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental.

Ya no hay duda de que una empresa militar privada de mercenarios rusos está estacionada en Malí. Varios aviones militares rusos han sido vistos volando en el aeropuerto de Bamako, entregando equipamiento a los miembros del grupo Wagner, y se está construyendo una base militar para alojar a un gran número de mercenarios.

Por el momento no hay pruebas documentales de que los mercenarios rusos hayan sido desplegados en Malí. Sin embargo, las fotos y los vídeos publicados en las redes sociales rusas no dejan lugar a dudas de que los miembros de la empresa de seguridad, que suman varias decenas de personas, han sido trasladados al Continente Negro.

La principal tarea de los mercenarios será la lucha contra los terroristas, que han avanzado posiciones en el Sahel en los dos últimos años. Prácticamente el ejército de Mali no es capaz de salir más allá de la capital, Bamako, sin librar un combate con los yihadistas.

La crisis militar de Mali comenzó cuando Francia y las fuerzas de la OTAN atacaron Libia en 2011 y asesinaron a Gadafi. A partir de entonces, Francia tuvo que enviar tropas a Mali: la Operación Barjan.

Desde entonces, el movimiento anticolonial ha crecido en países africanos como Burkina Faso, Níger o la propia Mali, con continuas manifestaciones y enfrentamientos a tiros. La prensa africana comenta que Francia embarcó a los tuaregs en la lucha contra Gadafi y que ahora apoya a las mismas fuerzas contra Mali para fragmentar al país, crear “una República fantasma de Azawad a partir de Kidal para extenderse a todas las regiones del norte de Malí” (2).

La cancelación de la visita de Macron, que estaba prevista para el lunes de esta semana, ilustra la tensión existente con la potencia colonial.

(1) https://avia-pro.fr/news/500-rossiyskih-vagnerovcev-uzhe-perebrosheny-v-mali
(2) https://www.maliexpress.net/index.php/reportage/affaire-wagner-le-mali-la-france-et-les-autres

Peleas y puñaladas contra la policía rusa por el pasaporte de vacunas

El 22 de noviembre Kazán, la capital de Tatarstán, fue la primera ciudad rusa en exigir pasaportes sanitarios en el transporte público. La nueva norma provocó un caos en las calles. Los autobuses sufrieron retrasos de 20 minutos o más, mientras los conductores se esforzaban por comprobar los pasaportes de los pasajeros, muchos de los cuales iniciaron peleas cuando no les dejaron acceder al autobús.

El Ayuntamiento se rindió. Los pasaportes siguen siendo obligatorios para utilizar el transporte público, pero los conductores ya no los piden.

A principios de diciembre, Ilya Zotov, presidente de la Asociación de Pasajeros de Rusia, decidió investigar por sí mismo si los pasaportes sanitarios de la cpital tártara funcionaban en la práctica.

Sus conclusiones fueron sorprendentes. Viajó en cuatro líneas de autobús diferentes, en un trolebús y también en el metro. Nadie le pidió nada para entrar. En el trolebús, el conductor le preguntó si tenía un pasaporte de vacunas, le respondió que sí (lo cual es cierto), pero no le pidieron que lo mostrara.

En el metro, los pasaportes sanitarios se comprueban a la entrada de la estación, pero puedes mostrar cualquier código (de un familiar, de un amigo), y nadie verifica los datos, escribió Zotov.

El 70 por cien de los pasajeros no llevan mascarillas. “Llego a la conclusión de que todas estas restricciones no son necesarias […] Es mejor que las autoridades de Tatarstán lo admitan honestamente y cancelen los pasaportes sanitarios en el transporte”, concluye Zotov.

Hay una ley, pero nadie la aplica. En una conferencia de Médicos por la Verdad celebrada en Moscú, un corresponsal habló con una activista que dijo haber hecho recientemente varios viajes en autobús en Kazán sin tener que presentar un pasaporte de vacunas.

Uno de los problemas de los pasaportes sanitarios en Rusia es que la gente ha apuñalado y golpeado a los policías que se ponen pesados con los decretos municipales. Es una actitud de resistencia popular que crece cada día. A finales de noviembre, un policía de un centro comercial de Kazán fue apuñalado en el brazo tras pedir a un hombre su pasaporte sanitario.

En algunas regiones de Rusia, la oposición violenta a los pasaportes ha desempeñado un papel clave en el abandono de las leyes que querían extenderlo por todo el país.

El sistema de pasaportes sanitarios tampoco funciona en Biysk porque da lugar a episodios de violencia constante. Una ciudad de Altai ha renunciado a imponer pasaportes sanitarios en sus centros comerciales, en parte por “la actitud muy agresiva de los ciudadanos hacia las normas”.

Según uno de los responsables del centro comercial, en los primeros diez días de la introducción del sistema de control de vacunación en el territorio de Altái, dos policías recibieron una paliza. Hay informes similares procedentes de toda Rusia.

El hostelero de San Petersburgo, Alexander Konovalov, posee decenas de negocios y el mes pasado anunció que no cumpliría las normas sobre pasaportes sanitarios de la ciudad: “Tengo más de 200 establecimientos (entre ellos bares, bares de shisha, panaderías, salones de belleza), en todos mis establecimientos no van a pedir el pasaporte de vacunas. De vez en cuando nos vienen con multas, pero no les hacemos caso. Que vengan”.

Konovalov compartió su pasaporte de vacunas en su cuenta de Instagram, en la que se lee: “Que te follen”. Aún no había sido multado por desobedecer las medidas de “salud pública”.

Docenas de residentes de San Petersburgo han presentado una demanda colectiva contra el gobierno de la ciudad exigiendo la abolición del régimen de pasaportes sanitarios.

Mientras tanto, el partido Rusia Unida de Putin sigue ignorando la oposición masiva a la legislación que quiere convertir en obligatorios los pasaportes sanitarios en todo el país para muchos aspectos de la vida cotidiana.

Negocio y corrupción política en torno a la vacuna rusa Sputnik

El Instituto Gamaleya figura como titular de la vacuna rusa Sputnik y, sin embargo, se las compra al por mayor a un proveedor misterioso, que cobra en dólares estadounidenses. El centro ha firmado unos 30 contratos con dicho proveedor para la producción de decenas de millones de dosis.

Las vacunas llevan la marca “Gamaleya” pero no las fabrica Gamaleya. El nombre del proveedor es un misterio porque no aparece en ninguna de las fuentes abiertas que ha podido consultar la agencia de noticias Regnum (1).

Con los datos del Tribunal de Cuentas, Regnum ha analizado los contratos del Instituto Gamaleya a partir del año pasado por una cuantía superior a un millón de rublos, relacionados con la fabricación de vacunas. Aparecen 30 contratos para la “ejecución de trabajos de producción del medicamento Gam-COVID-Vac” firmados por Gamaleya con el mismo proveedor.

Pero, además de comprador, el Instituto aparece como (re)vendedor de las mismas vacunas a varios organismos públicos regionales. Como en cualquier transacción comercial, el precio de (re)venta no sólo es superior al de compra, sino que es superior al precio establecido por el gobierno central.

Además del Instituto Gamaleya, hay otros seis centros que figuran oficialmente como fabricantes de Sputnik: JSC Binnopharm (Zelenograd), JSC Generium (Vladimir), JSC R-Pharm (región de Yaroslav), CJSC Biocad (San Petersburgo), CJSC Pharmaceutical Firm LEKKO (Vladimir), OJSC Pharmstandard-Ufa Vitamin Plant (Bashkiria).

Al menos tres de ellos están interconectados y conducen a un oligarca que figura de la Lista Forbes de grandes millonarios: Viktor Jaritonin, fundador de un holding de medicamentos: Pharmstandard.

El principal accionista de Pharmstandard es la empresa chipriota Augment Invesments Limited, en la que aparece Jaritonin. Para muchos oligarcas rusos, Chipre es una especie de paraíso fiscal a partir del cual mueven el dinero por los mercados mundiales.

Jaritonin es el hijastro del antiguo ministro ruso de Industria y Comercio y antiguo viceministro de Finanzas, Viktor Jristenko, que es el marido de Tatiana Golikova, viceprimera ministra del gobierno y jefa del equipo político de respuesta a la pandemia en Rusia.

El antiguo adjunto de Jristenko en el Ministerio de Industria y Comercio, Andrei Reus, junto con Jaritonin, es miembro del Consejo de Administración de OTCPharm de la división Pharmstandard. Junto con otros, Golikova, Jristenko y Reus son los promotores de una fundación que quiere rehabilitar un viejo monasterio ortodoxo en Staritsky.

Jristenko, es también el fundador y presidente de la empresa farmacéutica Nanolek, que tiene previsto producir la segunda vacuna rusa: KoviVac, aprobada por el gobierno central en febrero de este año. Quien figura como propietario de Nanolek LLC también es otra empresa chipriota, Nanolek Holding Limited, en la que también figura Reus.

La farmafia es igual en todas partes. El modelo de negocio de las vacunas es el mismo en Rusia que en cualquier otro país del mundo: empresas “off shore”, capital riesgo, fondos de inversión, conexiones políticas, subvenciones públicas… Los intereses comerciales son idénticos y cuantas más ventas, mejor para la cuenta de resultados.

¿De cuánto dinero estamos hablando?

Para calcular el coste de las vacunas para el presupuesto público del Rusia hay que remitirse a los datos del sitio web ruso Stop Coronavirus (2), según el cual Rusia ha vacunado a 51 millones personas en su totalidad. La parte del león de esas inyecciones corresponde a Sputnik y el precio oficial es de 850-870 rublos por cada dos dosis.

Bastaría, pues, con hacer una multiplicación para obtener una cifra por debajo de 44.000 millones. Pero no es así. A pesar de que en febrero el gobierno anunció una reducción de los precios de compra, un representante del Ministerio de Industria y Comercio declaró a Rossiyskaya Gazeta que las vacunas habían costado al presupuesto público casi 60.000 millones.

Una estimación más realista duplicaría esa cifra.

(1) https://regnum.ru/news/economy/3412179.html
(2) https://стопкоронавирус.рф/

Un gobernador ruso propone vacunar a toda la población yendo casa por casa

El lunes, tras la reunión regional sobre la pandemia, el gobernador de Transbaikal no encontró nada mejor para acelerar la vacunación obligatoria que proponer el uso de métodos coercitivos, llegando incluso a marcar las zonas habitadas para vacunar a los vecinos yendo casa por casa.

Es mucho más “efectivo” así, con el ruido de botas. A pesar del eco mediático de la declaración, no se aprecian consecuencias políticas. Los riesgos de desestabilización de la sociedad rusa aumentan peligrosamente con la radicalización de los gobiernos regionales, a medida que crece el rechazo popular a las vacunas.

Alexander Ossipov, el gobernador de la región de Transbaikal, es un claro seguidor del culto a la gestión: la “eficacia” y el pragmatismo por encima de todo, especialmente de las personas afectadas. En la reunión sobre la pandemia, en presencia del representante regional del gobierno federal, que ni se inmutó, el gobernador hizo su propuesta, ante la ralentización del ritmo de vacunación voluntaria:

“Les pido que presten atención a mi decreto, que piensen en todos los medios que aseguren un buen ritmo de vacunación. Con Rospotrebnadzor podemos rodear los barrios y vacunar a todos por lista. Piensa en los métodos para convencerlos y coaccionarlos, de modo que podamos garantizar la salud de la población. Haz lo que quieras, de acuerdo con el centro federal […] Debemos tomar las medidas más radicales, incluso ir de puerta en puerta”.

En Rusia a la población le está quedando muy claro que, como en otros países, las tasas de mortalidad y hospitalización están aumentando proporcionalmente a las vacunas inyectadas.

En Rusia lo único que temen los gobernadores regionales es el ruido mediático. No porque les moleste, no porque les haga pensar, no, sino porque al Kremlin no le agrada tener a los periodistas encima, haciendo preguntas en vivo y en directo, que van a parar a los periódicos extranjeros y las redes sociales. Es molesto que las personas se enteren lo que dicen y hacen sus autoridades políticas.

Dicho y hecho. El periódico Kommersant recoge las declaraciones del gobernador que salen de una región remota empiezan a formar parte de los chascarrillos de Moscú y se vuelven contra el que las pronuncia, hasta que finalmente debe desmentirse a sí mismo. “No he pedido que se obligue a vacunar, ni que se rodeen los barrios”, dice entonces el gobiernador, que aclara sus propias palabras: “Lo que he pedido es que se dé a todo el mundo la posibilidad de poder vacunarse, incluso en casa”.

El gobernador Ossipov es otro bocazas parecido a Miguel Ángel Revilla. “Por la boca muere el pez”.

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