La OTAN amaga en Ucrania y ataca en Kazajistán

Rusia se mira en el espejo de Kazajistán. No sólo ha enviado tropas al país centroasiático para blindar sus fronteras, sino por motivos internos. En Rusia también suenan las alarmas, después de dos años de restricciones sanitarias que han sumido a la población en la miseria.

En diciembre Putin dio la voz de alarma por el mismo motivo que en Kazajistán: la subida de los precios. La inflación en Rusia es del 8 por cien, pero los precios de los productos alimenticios han aumentado un 11 por cien y los de las frutas y verduras un 19 por cien. La harina ha subido el 11 por cien y el cereal favorito de los rusos, el trigo sarraceno, que sirve de alimento básico a gran parte de la población, subió un 21 por cien. El precio de las coles ha aumentado un 98 por cien y el de las patatas un 73 por cien.

Un economista ruso ha pedido la reintroducción de las cartillas de racionamiento para asegurar la alimentación de los hogares de bajos ingresos (*). Si la pandemia es una guerra, hay que imponer una economía de guerra que, por lo demás, sirve también para defenderse de las amenazas exteriores.

La OTAN venía amagando en Ucrania, mientras afilaba la navaja en Kazajistán, un país devorado por las instituciones financieras del imperialismo y las ONG desde hace muchos años… además de su propio gobierno, naturalmente.

Los imperialistas habían introducido a sus peones en la dirección del aparato del Estado kazajo, verdaderos caballos de Troya. El caso de Massimov es sólo el más conocido. También está el antiguo ministro de Energía y Medio Ambiente, Mujtar Ablyazov, que aparece en la foto de portada, un banquero que estuvo en prisión por malversación de fondos y posteriormente se exilió en Francia. A través de Facebook, Ablyazov coordinó las protestas desde Kiev.

Uno de los tipejos que mantiene una larga relación con el gobierno kazajo es Tony Blair, el padre de la R2P, la responsabilidad que han asumido los imperialistas de proteger a las víctimas de las vulneraciones de los derechos humanos en el mundo, el fútil pretexto para lanzar las guerras criminales contra Irak, Libia y Siria.

No es ninguna casualidad que la desestabilización de Kazajistán, que ha costado 164 muertos y cerca de 6.000 heridos, haya saltado ahora, en medio de un calendario muy apretado de negociaciones entre Estados Unidos y Rusia.

Ayer comenzaba en Ginebra la negociación entre Estados Unidos y Rusia sobre los dos tratados propuestos por Moscú para impedir la adhesión de Ucrania a la OTAN y la expansión de la OTAN hacia sus fronteras.

Mañana hay convocada una reunión en Bruselas entre Rusia y la OTAN.

El jueves hay otra reunión en Viena en el marco de la OSCE.

Claro que hablar de negociaciones es un eufemismo. Putin ha dejado muy claro que la entrada de Ucrania en la OTAN es una línea roja que no va a permitir franquear a nadie.

(*) https://ria.ru/20220111/kartochki-1767256737.html

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