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La cotización del rublo se recupera de su caída

Desde hace varios días, el rublo ruso se está recuperando considerablemente. En los peores momentos de las sanciones contra Rusia se pagaban 160 rublos por euro. Hoy en día sólo se necesitan 97 rublos por euro.

Antes de la guerra la cotización estába en 80 ó 90 rublos por euro, por lo que el desplome de la divisa rusa ha sido más bien efímero.

El anuncio de la negociación del gas ruso en rublos permitió que el valor de la moneda rusa subiera, convirtiéndose el rublo en una moneda básica en sí misma. Después del petro-dólar, llega el petro-rublo.

Los efectos de las sanciones económicas son mucho más livianas de lo que cuentan las cadenas de televisión, lo cual significa lo siguiente: si los imperalistas quieren aplastar a Rusia no lo van a conseguir con las sanciones sino sólo con una guerra en toda línea.

Ahora bien, que el rublo se haya recuperado tampoco significa que vaya a mantener su cotización en el futuro. Puede volver a caer o, por el contrario, puede subir definitivamente si los países europeos comienzan a pagar sus facturas a Rusia en rublos a partir del viernes.

La noticia de la recuperación del rublo es muy buena para las inmobiliarias españolas. Desde 2013 Rusia es el tercer comprador de suelo y edificios en España, por detrás de Francia y Reino Unido.

En un contexto de bancarrota económíca, como el español, sólo a los demagogos se les ocurre alardear de la incautación de capitales extranjeros. De nuevo tras las sanciones económicas están las presiones económicas de Estados Unidos.

Rusia incauta los relojes de lujo de una empresa suiza

Rusia lanza su contraofensiva contra las sanciones económicas de la Unión Europea. El Servicio Federal de Seguridad ruso ha registrado la sede de la filial local del fabricante de relojes de lujo suizo Audemars Piguet. La incautación de relojes asciende a varios millones de euros.

Oficialmente, las autoridades rusas citaron las infracciones aduaneras como motivo del registro, pero los funcionarios del Ministerio de Asuntos Exteriores suizo consideran que la decisión responde a las represalias contra las sanciones impuestas por Suiza.

Suiza, comprometida con su política de neutralidad, había aceptado finalmente seguir a Europa en el paquete de sanciones contra Rusia. Desde entonces, los bancos están obligados a informar al Ministerio de Economía de las personas, empresas o entidades sujetas a sanciones.

Los fondos se bloquean pero no se confiscan, ya que los activos congelados siguen siendo propiedad de la persona a la que se dirigen, ya que no existe una base legal para la confiscación en Suiza.

Fundada en 1875, Audemars Piguet es uno de los últimos grandes fabricantes de relojes suizos que siguen siendo independientes, a menudo citado junto a Rolex y Patek Philippe. La marca había suspendido sus exportaciones a Rusia en febrero.

Además, Rusia ha incautado a la Unión Europea más de 400 aviones de pasajeros Airbus y Boeing, lo que supone un botín superior a los 10.000 millones de dólares.

—https://magazin.nzz.ch/nzz-am-sonntag/schweiz/sanktionen-russland-schlaegt-zurueck-ld.1676627

BioBiden

Podemos tener una idea aproximada de la participación de las élites políticas estadounidenses en la actividad biológica militar en Ucrania si nos basamos en fuentes abiertas y en documentos filtrados. Leer más

Sanciones, dependencia y hegemonía: el laberinto de la guerra económica

Al mercenario Antonio García Ferreras, un conspicuo altavoz de la OTAN, se le ha ido de la boca su cínica sonrisa. Con las sanciones económicas a Rusia se las prometía muy felices sólo hace unos días, pero ahora su discurso se ha tornado sombrío: “Le estamos financiando la guerra a Rusia”, ha dicho. Entonces, ¿para qué han servido las sanciones?

Los embargos, bloqueos y sanciones son uno de los instrumentos de la hegemonía del imperialismo. No sanciona quien quiere sino quien puede. Sanciona quien tiene el poder para hacerlo, o sea, Estados Unidos. Los demás sancinadores, como los países europeos, son coadyuvantes que tratan de provocar el máximo daño posible. No puede sancionar quien no controla los resortes fundamentales de los mercados internacionales.

Se trata de medidas de guerra tanto más eficaces cuanto mayor es la dependencia del país sancionado, es decir, su sumisión económica y política a las potencias centrales. Los países que, como Rusia, vienen adoptando medidas para escapar de la dependencia externa de esas potencias, son difíciles de castigar. En estos casos, los sancionadores acaban disparándose en su propio pie, y eso no ocurre por gusto sino porque toma decisiones bajo presión.

La Unión Europea no puede imponer sanciones a Rusia porque Rusia es relativamente independiente de la Unión Europea desde el punto de vista económico y, sobre todo, estratégico. Más bien ocurre al revés: Bruselas depende de Rusia para el suministro de materias primas estratégicas, como los hidrocarburos. “Sin el gas ruso una parte de la economía europea se paralizaría”, ha reconocido el cabecilla de Total, Patrick Pouyanné, en una entrevista a la cadena de televisión RTL (*).

Al mismo tiempo, Bruselas tiene que acompañar a Estados Unidos en su campaña contra Rusia porque forman parte del núcleo fundamental de la OTAN. No obstante, esa “solidaridad atlántica” tiene mucho de retórica. En muy distintas cantidades, Rusia suministra gas a Alemania, Italia, Bulgaria, Serbia, Dinamarca, Finlandia y Polonia. En el caso de Austria la dependencia del gas ruso es del 100 por cien. Otros países, como España, están mucho menos expuestos.

Los planes europeos para desvincularse de Rusia son, pues, como el cuento de la lechera. La Comisión Europea ha creado un grupo de trabajo con Estados Unidos, que se ha comprometido a suministrar a Europa 15.000 millones de metros cúbicos adicionales de gas natural licuado este año. Lo que no han explicado son los precios a los que van a vender ese gas.

Por su parte, Alemania ha prometido que prescindirá del carbón ruso en otoño y de su petróleo a finales de año. Sin embargo, no puede hacer lo mismo con el gas, que representa el 55 por cien de sus importaciones de gas y el 13,2 por cien de su combinación energética antes de la guerra. Según Berlín, sólo será posible deshacerse del gas ruso “casi por completo” para mediados de 2024.

La viabilidad de tan buenas intenciones también las ha explicado el cabecilla de Total: “Sé cómo sustituir el petróleo y el gasóleo rusos, pero no sé cómo sustituir el gas. Si decido dejar de importar gas ruso, no sé cómo sustituirlo, no tengo nada disponible. Tengo contratos de 25 años y no sé cómo salir de esos contratos”. Tendría que pagar miles de millones de dólares en indemnizaciones por la cancelación de los contratos.

Si Bruselas está pensado en el gas licuado de Estados Unidos o Qatar, lo tiene crudo porque no hay suficientes cantidades en el mercado, ni terminales de almacenamiento, ni capacidad de licuefacción.

Rusia tiene un carácter estratégico para los monopolios europeos de la energía. Una empresa de moda, como Zara, puede marcharse de Rusia, pero una energética, como Total, no puede ni soñar con ello. “No voy a hacerlo, hemos invertido casi 13.000 millones de dólares en fábricas, no es una cuestión de dinero, esas fábricas van a seguir funcionando, tanto si me voy como si no. Retirarse supone entregar esos 13.000 millones a los rusos, a cambio de cero porque nadie puede comprarlos. ¿Quiere que renuncie a mis activos en Rusia para enriquecer a los rusos que han sido sancionados?”

¿Se puede hablar más claro?

(*) https://www.latribune.fr/entreprises-finance/industrie/energie-environnement/guerre-en-ukraine-totalenergies-ne-peut-se-passer-du-gaz-russe-l-europe-en-quete-de-sanctions-alternatives-906764.html

Estados Unidos quiere saquear las reservas de divisas de Rusia

La rapiña del oro y las reservas de divisas de terceros países se ha convertido en una práctica habitual en las últimas guerras imperialistas. Las reservas de oro de Irak fueron saqueadas después de la invasión estadounidense de 2003. Venezuela ha visto que Londres robó sus reservas de divisas y parte de su oro. El oro y los fondos soberanos de Libia fueron expliados y transferidos a bancos occidentales después de 2011. A Afganistán, uno de los países más pobres del mundo, le han saqueado sus reservas financieras y las han convertido en criptomonedas después de que las tropas estadounidenses huyeron del país el año pasado.

El 8 de marzo un grupo de senadores estadounidenses propuso hacer lo mismo con Rusia: apoderarse de las reservas de oro y divisas. Los chorizos estadounidenses temen que Moscú utilice sus divisas para frenar la devaluación del rublo y que sus grandes reservas de oro le permitan adquirir divisas fuertes en los mercados internacionales. Estamos hablando de una fabulosa cantidad de dinero en torno a los 300.000 millones de dólares.

Los senadores han presentado un proyecto de ley titulado “Stop Russian Gold”, que en su preámbulo propone “impedir que el gobierno y los oligarcas rusos limiten la democracia” y autorizar al gobierno de Estados Unidos a sancionar a cualquier individuo, empresa o gobierno que compre o venda oro perteneciente al banco central de Rusia (1).

Según el último informe del Banco de Rusia, una cuarta parte de sus reservas internacionales se encuentra en Francia, Alemania y Austria. El total de los depósitos en euros se sitúa en torno al 32 por cien, la mayor proporción que en cualquier otra denominación. El 5 por cien está en manos de instituciones financieras internacionales, tales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco de Pagos Internacionales (2).

El expolio de las reservas rusas podría llegar, pues, casi al 40 por ciento, aunque los imperialistas presionan a China que, con un 14 por cien, es el mayor depositario de reservas en moneda extranjera del banco central ruso. Quieren que se sume al embargo, lo que es muy improbable.

Desde los tiempos de la URSS, la economía rusa está diseñada para la resistencia a las presiones externas. Lleva décadas venciendo embargos y adaptándose a ellos, especialmente desde 2014, cuando se produjo la anexión de Crimea. A Rusia le deben más dinero del que debe y las importaciones de capital han pasado de 69.200 millones de dólares en 2013 a la mitad en 2020, con un mínimo de 6.853 millones en 2015.

(1) https://www.elpais.cr/2022/03/08/congelar-reservas-de-oro-de-rusia-otra-sancion-que-proponen-en-eeuu/
(2) https://www.elobservador.com.uy/nota/donde-guarda-sus-reservas-el-banco-central-de-rusia–20223543032

Las tiendas de la multinacional española Zara en Rusia podrían ser expropiadas

Los capitalistas occidentales echan números del dinero que perderán en Rusia. Las empresas que se han sumado al bloqueo podrían ser nacionalizadas de manera encubierta con un “sistema de gestión externa temporal”. Eso permitiría a los rusos compensar la congelación de algunos de sus activos en occidente.

Aparte de la Guerra de Ucrania, ha estallado una guerra económica de la que Rusia también es la víctima. El Kremlin tiene que defenderse de los ataques occidentales con medios no convencionales. El primero es nacionalizar las empresas que se han sumado al bloqueo.

El Primer Ministro Mijail Mishustin ha aprobado la confiscación de los activos de las empresas occidentales que han huido de Rusia. Es cuestión de tiempo que se apruebe la ley de nacionalización que afectaría a activos por valor de decenas de miles de millones de dólares. Eso cubriría, al menos parcialmente, las pérdidas debidas a la congelación (e incluso confiscación) de las reservas de divisas de Rusia por parte de occidente.

No lo llame ‘nacionalización’ sino ‘gestión externa’

No encontrará la palabra “nacionalización” en ningún documento oficial ruso. Sólo lo utilizan políticos como el antiguo presidente Dmitri Medvedev o uno de los dirigentes de Rusia Unida, Andrei Turchak.

Se trata de la “gestión externa” de las empresas extranjeras que han salido de Rusia. La esencia de las propuestas es la siguiente. Si la dirección de una empresa, en la que más del 25 por cien de las acciones están en manos de extranjeros, decide cesar sus actividades en Rusia “injustificadamente”, debe ser puesta bajo la gestión de una administración provisional.

El significado de lo que constituye un cese “injustificado” también se incluye en el proyecto de ley. Se trata de cualquier anuncio público de una salida de Rusia que no ofrezca una justificación económica. En la práctica, eso significaría que los gestores nombrados por el Estado tendrían plenos poderes para gestionar las empresas.

Los gestores externos serán designados por la Agencia de Seguros de Depósitos (DIA) o la empresa estatal de desarrollo VEB.RF, según se trate de una entidad financiera o no. Los directivos tendrán acceso ilimitado a la empresa, incluidos los secretos comerciales.

Las empresas extranjeras pueden ser puestas bajo gestión externa durante un máximo de seis meses. Durante este periodo, se puede invertir el proceso de cese de sus actividades en Rusia. Para ello, los accionistas que posean más del 50 por cien de la empresa pueden solicitar a un tribunal la destitución de la dirección externa o la venta de su participación a “nuevos propietarios adecuados”.

¿Cuánto durará el ‘altruismo’ de las marcas occidentales?

Desde el 24 de febrero, varias decenas de grandes y medianas empresas ya han anunciado la suspensión de sus operaciones en Rusia. Entre ellos se encuentran gigantes de la tecnología como Apple, Oracle, Microsoft, IBM y el proveedor de servicios de Internet Cogent Communications, grandes fabricantes de bienes de consumo como Unilever, las cadenas de comida rápida Starbucks y McDonald’s, y las empresas de ropa H&M, Inditex y Uniqlo, el minorista español Industria de Diseno Textil SA (Inditex), que incluye las marcas de consumo Zara, Bershka, Pull & Bear, Oysho y Massimo Dutti.

Las empresas que abandonan Rusia ya están calculando la cantidad de activos que pueden perder. Por ejemplo, Mercedes-Benz estima que sus activos en Rusia ascienden a 2.200 millones de dólares, dijo el fabricante alemán de automóviles de alta gama.

Desde el punto de vista económico para las empresas occidentales ahora es más sencillo seguir operando en Rusia. De hecho, aunque quisieran vender su negocio ahora, es prácticamente imposible, dado el estado de crisis de la economía rusa.

La Fiscalía General de Rusia ha explicado que la “gestión externa” es necesaria para proteger a los trabajadores afectados por los cierres de empresas. Sólo la cadena de comida rápida estadounidense McDonald’s emplea a 62.000 personas en Rusia. Aunque las empresas siguen pagando indemnizaciones a los trabajadores rusos, no está claro cuánto tiempo durarán.

Goychmann: los rentistas occidentales serán sustituidos por turcos y chinos

La publicación empresarial IntelliNews explica el funcionamiento del nuevo instrumento económico. La rama rusa de una empresa existente se liquidaría en el marco de un procedimiento de quiebra y luego se crearía una nueva organización con sus activos. Las acciones de las nuevas empresas se subastarán, dando prioridad a los actores establecidos en el sector. Los nuevos propietarios deberán conservar al menos dos tercios de la plantilla.

“Sólo en San Petersburgo, los bienes inmuebles por valor de más de 10.000 millones de dólares podrían entrar en la ley de ‘gestión externa’. Para esas propiedades, los nuevos propietarios pueden ser incluso la salvación. Para el sector inmobiliario comercial, la situación económica actual supone un riesgo importante de reducción de la demanda y los ingresos. El sector hotelero está sufriendo el cierre casi total de los vuelos directos entre Rusia y los países occidentales y una fuerte caída del flujo de turistas. Y no sólo los turistas extranjeros, sino también los nacionales, que sentirán un descenso de los ingresos en medio del aumento de los precios, incluso de las vacaciones”, dijo Mark Goyjman, analista jefe de la empresa financiera TeleTrade.

Según Goyjman, los inmuebles comerciales (especialmente en las grandes ciudades) ya se enfrentan a la salida de muchos inquilinos, “y no sólo las empresas extranjeras han dejado de hacer negocios en Rusia, sino también las empresas rusas que dependen de ellas: comerciantes, importadores y transportistas”, añade.

Goyjman cree que algunos espacios comerciales serán sustituidos gradualmente por nuevas empresas que entrarán en esos nichos, y puede tratarse de empresas no sólo de Rusia, sino también de Turquía, China e India.

Konstantin Olshansky https://svpressa.ru/economy/article/328607/

Propaganda de guerra, censura y rusofobia

Hace apenas un mes asistimos al enésimo ataque a la libertad de expresión y de información en “la demócrata Europa” con la prohibición de emisión de los medios de comunicación Russia Today y Sputnik, por el simple hecho de ser rusos. La prohibición a una escala tan grande de periódicos por ser de una determinada ideología o nacionalidad no se había dado en el marco de Europa desde hacía décadas, lo cual recuerda a épocas muy oscuras de nuestra historia.

El Estado español, con el resto de países de la UE y la OTAN, han corrido nuevamente a lamer las botas de los yankis, se han posicionado abiertamente con el Gobierno fascista ucraniano y, por lo tanto, pasan ahora a ser parte beligerante en esta guerra. Es por ello que han decidido cortar toda fuente de información que disienta mínimamente de la propaganda de guerra que fabrican ellos mismos y con la que nos bombardean constantemente. No pueden tolerar que se contraste mínimamente su discurso único.

No contentos con cercenar de raíz cualquier rescoldo de libertad de información o expresión que persistiera, se han propuesto infundirnos un odio irracional a los rusos, a todo lo que provenga de ellos y su cultura, así como a todo aquel que se atreva a no condenar la intervención militar en Ucrania.

Hace unas semanas la Universidad de Valencia “invitó” a todos los alumnos rusos a dejar la institución y regresar a su país de origen. Por su parte, la Universidad de Córdoba anunció que despedirá a aquellos profesores de procedencia rusa, cubana o iraní que no condenaran explícitamente la intervención en Ucrania por parte de Rusia. Mientras, en toda Europa se han cancelado masivamente en varias filmotecas películas del mundialmente reconocido cineasta Andrei Tarkovski. Obras del gran maestro de música clásica Tchaikovski, como “El lago de los cisnes” o “El Cascanueces” también han sido borradas de los programas operísticos del continente. La gira del Bolshoi ha sido cancelada. En todos los organismos y competiciones deportivas se ha expulsado a los rusos. Están a un paso de quemar libros de Dostoyevski y Tolstoi al más puro estilo del Tercer Reich. De hecho en Italia han suspendido un curso sobre el autor de «Crimen y castigo». Nos quieren ignorantes y ciegos para manipularnos mejor. El imperialismo y la incultura van de la mano.

La comunidad rusa en España denunció hace pocas semanas, igualmente, que sus ciudadanos se sentían señalados y amenazados. Muchos de ellos han recibido amenazas de muy diferente tipo por el simple hecho de ser rusos. Por si todo esto fuera poco, hay que remarcar que hay un periodista de nacionalidad española que lleva casi un mes incomunicado y encarcelado en Polonia, acusado de ser espía ruso. El “progresista” Gobierno español no ha movido un solo dedo para liberar a Pablo y traerlo de vuelta a su casa. Más bien al contrario, se ha dedicado a mandar a sus perros de presa del CNI a investigar a la familia del periodista, para indagar sobre sus opiniones en estos temas.

La situación que se está creando en el Estado español y en el resto de países alineados en la OTAN es más que preocupante. El blanqueamiento del fascismo ucraniano y el fomento de la rusofobia en absolutamente todos los medios de comunicación e instituciones es una constante. No solo se nos niega totalmente el derecho a informarnos, sino que se persigue a toda aquella persona que disienta de la propaganda de guerra otanista, corriendo grave peligro de censura e incluso cárcel.

Desde el Movimiento Antirrepresivo de Madrid queremos denunciar, una vez más, al Gobierno «progresista» y a la UE que han cercenado de raíz toda libertad de expresión, que están ayudando a fomentar la rusofobia y a blanquear descaradamente al Gobierno neonazi ucraniano.

Urge organizarse para frenar toda esta propaganda de guerra. Es nuestra obligación desenmascarar este lavado de cara del fascismo que se está dando en toda Europa y las medidas represivas contra la disidencia que se van a ir incrementando cada día más.

¡Por la libertad de información y expresión! ¡Contra la rusofobia!

Movimiento Antirrepresivo de Madrid, 23 de marzo del 2022

Estados Unidos pierde su monopolio político-militar de la ofensiva militar

La reciente escalada militar en Ucrania desatada por la burguesía estadounidense contra Rusia a fin de mantener su protagonismo mundial, ocurre en un momento totalmente inoportuno, cuando en el escenario internacional empiezan a relucir gérmenes de nuevas estructuras políticas (nueva superestructura política mundial) como consecuencia de las tempestades que habían venido batiéndose en la base economica desde el año 2008. Leer más

Rusia está más lejos de la quiebra que España

El jueves el capital financiero internacional contuvo el aliento y pasó la jornada pegado al móvil. ¿Pagaría Rusia el primer vencimiento de los intereses de la deuda externa después de las sanciones?

No es posible decir si los especuladores querían que Rusia pagara o que no pagara. Lo cierto es que las sanciones se impusieron para que no pudiera pagar y, sin embargo pagó, por lo que las sanciones han vuelto a fracasar, demostrando que son medidas impuestas de cara a la galería y a los medios de comunicación.

La preocupación era ridícula porque la cuantía del pago era de 120 millones de dólares, una cifra insignificante que no justifica la alarma. No se trataba, pues, de una cuestión económica sino de saber si Rusia quiere pagar sus deudas aunque se lo pongan difícil.

Las deudas de Rusia son como el gas: a pesar de las sanciones, el Kremlin sigue bombeando gas a Europa porque quien no puede prescindir de ello es Europa.

Como es costumbre, los medios presentan la cuestión al revés y los becarios de Ignacio Escolar aseguran que Rusia “va hacia el abismo” (*). Estas pandillas de descerebrados creen que las sanciones impiden pedir préstamos, pero en ningún caso devolver su importe. También creen que el impago, en caso de producirse, no afecta al acreedor, el capital financiero internacional, que lleva décadas en quiebra técnica.

La deuda externa rusa es una parte insignificante del PIB, del orden del 20 por cien, mientras que la española es del 220 por cien, una cifra nunca antes registrada: 2,4 billones de euros. Rusia debe menos de la cuarta parte de esa cantidad y, además, dispone de una gigantesca cantidad de reservas deoro y divisas acumuladas por el banco central en los últimos años.

Por lo tanto, Rusia no está en quiebra y ha aprobado drásticas medidas para impedir la fuga de capitales, que se suman a las que adoptaron en 2014 tras otro paquete de sanciones.

Si Rusia no pagara, no sería porque estuviera en quiebra sino por represalias, que pueden agudizar la crisis finaciera internacional. El 3 de marzo el banco central bloqueó el pago de intereses a los titulares de bonos rusos denominados en rublos para los inversores extranjeros.

Dos dias después el Kremlin aprobó un decreto para pagar en rublos los títulos de deuda rusos denominados en divisas a un tipo de cambio determinado por el banco central. Esta decisión, aplicable a los especuladores de los países calificados como “inamistosos”, reduce sus expectativas de beneficios considerablemente. Dado el desplome del rublo en los mercados internacionales, no podrán cambiar sus rublos por otras divisas sin sufrir grandes pérdidas.

Los bonos rusos emitidos desde 2018 prevén el reembolso en rublos en caso de que Rusia no pueda pagar en dólares por razones ajenas a su voluntad. Sin embargo, técnicamente devolver las deudas en rublos equivale a un impago, aunque eso es muy discutible.

El monto de la deuda pública rusa es sólo una parte, a la que hay que añadir la deuda privada. En total, ambas alcanzan 79.000 millones de dólares. Es posible que el gobierno ruso dificulte el pago de dichas deudas, contraídas por los grandes gigantes monopolistas, como Gazprom. Ante dicha evenualidad, las agencias de calificación han rebajado el etiquetado de los bonos de ambos, es decir, tanto del Estado como de las empresas privadas, a la altura de la basura.

Es más de lo mismo. Ante una deuda el moroso tiene un problema y el acreedor tiene otra. Sin embargo, las agencias de calificación no han rebajado la condición de los fondos buitre que han invertido en deuda rusa y no saben si van a recuperar su inversión. Tampoco dicen nada de los bancos extranjeros que tienen sucursales en Rusia, ni de las aseguradoras que garantizan a los especuladores frente al impago.

Estamos hablando de unos 120.000 millones de dólares en activos rusos, aunque la contabilidad oficial de los buitres es un chiste. Es posible que haya cantidades mucho más importantes en dinero negro. En 1998 el impago de Rusia provocó el colapso del fondo Long-Term Capital Management, lo que obligó a la Fed a intervenir para evitar un colapso generalizado.

Cualquiera que sea la cifra, las agencias no han rebajado la calificación de la banca internacional, aunque su cotización en las bolsas internacionales ha caído. Si Rusia aprieta, veremos más rescates de los bancos.

(*) https://www.eldiario.es/economia/rusia-abismo-impago-deuda-dolares-sanciones-internacionales_1_8835021.html

Rusia obliga a un astronauta estadounidense a abandonar la estación espacial internacional

El espacio es el otro teatro de la guerra contra Rusia. Las misiones espaciales conjuntas se han acabado y quienes tienen problemas son los sancionadores. Rusia ha dicho a la Nasa que los astronautas que están a bordo de la Estación Espacial Internacional deben regresar a la Tierra, entre ellos el astronauta estadounidense Mark Vande Hei, que ha pasado casi un año en el espacio.

El plazo se acaba el 30 de marzo, pero Rusia ha decidido utilizar el acceso a la Soyuz como elemento de presión contra los sancionadores. Dmitry Rogozin, jefe de Roscosmos, la agencia espacial rusa, ha amenazado con poner fin a la colaboración rusa en la estación espacial.

Además de amenazar con retirarse de la estación espacial y dejarla caer sobre Estados Unidos, Europa o cualquier otro lugar, Rogozin tenía banderas de otros países cubiertas en un cohete Soyuz a la espera de despegar a principios de este mes. El lanzamiento se canceló después de que el cliente, la empresa londinense OneWeb, rechazara sus exigencias de que los satélites no se utilizaran con fines militares y el gobierno británico suspendiera el apoyo financiero.

El astronauta Mark Vande Hei podría encontrar una solución alternativa para regresar porque SpaceX enviará cuatro astronautas a la estación a mediados del mes que viene, pero no es seguro que eso sea posible.

Vande Hei, que el martes batirá el récord estadounidense de un solo vuelo espacial de 340 días, tiene previsto partir con dos rusos a bordo de una cápsula Soyuz para aterrizar en Kazajistán el 30 de marzo. Habrá estado 355 días en el espacio. El récord mundial de 438 días pertenece a Rusia.

Las lanzaderas rusas Soyuz han sido la única vía de acceso a la estación espacial durante una década, entre el final del programa de transbordadores espaciales estadounidenses en 2011 y los primeros vuelos tripulados de SpaceX en 2020.

La Guerra de Ucrania ha provocado la cancelación de lanzamientos y la ruptura de contratos. Se han tenido que cancelar varios lanzamientos, incluida la misión europea ExoMars, prevista para este año.

La Nasa quiere mantener la estación espacial en funcionamiento hasta 2030, al igual que las agencias espaciales europea, japonesa y canadiense. Los rusos no se han comprometido más allá de la fecha original de finalización, en torno a 2024.

Estados Unidos y Rusia son los principales operadores del puesto orbital, ocupado permanentemente durante 21 años. Hasta que SpaceX comenzó a lanzar astronautas en 2020, los estadounidenses viajaron en cápsulas rusas Soyuz, pagando decenas de millones de dólares por cada asiento.

Las agencias espaciales estadounidense y rusa siguen trabajando en un sistema en el que un ruso lanzaría en una cápsula SpaceX a partir de este otoño y un estadounidense volaría en la Soyuz, lo que ayudaría a garantizar la presencia de Estados Unidos y Rusia en la estación en todo momento.

Vande Hei, de 55 años y coronel retirado del ejército, se trasladó a la estación el pasado mes de abril, lanzando en una Soyuz desde Kazajstán con Piotr Dubrov y otro ruso. Él y Dubrov se quedaron el doble de tiempo de lo habitual para alojar a un equipo de rodaje ruso en octubre.

La Nasa y SpaceX se niegan a especular sobre si podría haber un asiento disponible para que Vande Hei pueda regresar. Dicen que un avión de la Nasa y un pequeño equipo estarán en Kazajstán, como es habitual, para llevarle de vuelta a Houston.

Mientras, la Agencia Espacial Europea se tambalea. Después de suspender el lanzamiento de su explorador de Marte en 2020, un proyecto europeo-ruso, había otro proyecto para despegar en septiembre desde Kazajstán. Ahora, lo más probable es que se retrase hasta 2024.

Rusia ha retirado el personal del centro de lanzamiento francés en Sudamérica, suspendiendo los lanzamientos de Soyuz de los satélites europeos.

—https://www.theguardian.com/science/2022/mar/14/mark-vande-hei-us-astronaut-return-russia-ukraine-war

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