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Las ‘personas importantes’ (como los futbolistas) no están sometidas a las restricciones sanitarias

El ministro británico de Medios de Comunicación, John Whittingdale, ha afirmado que se debe permitir a las “personas importantes” eludir las normas de cuarentena cuando viajen a Reino Unido.

En la cadena Sky, a Whittingdale le preguntaron por qué los futbolistas, funcionarios y demás personas que viajen a Londres para la final de la Eurocopa del 11 de julio deben poder desplazarse sin estar sometidos al aislamiento.

El ministro respondió: “Siempre hemos dicho que ciertas personas que son importantes, los jugadores [de fútbol], por ejemplo, pueden viajar”.

La presentadora, Kay Burley, le interrumpió diciendo: “Así que la gente que quiere irse de vacaciones no es importante. ¿Es eso lo que está diciendo?”

“No, por supuesto que no. Estamos hablando de un número muy limitado de personas que vienen y que además están sujetas a restricciones bastante importantes”, respondió el ministro.

“No sólo pueden viajar a Gran Bretaña. Vienen a ver un partido y luego se van. No habríamos podido organizar el torneo en Wembley si no hubiéramos permitido que los jugadores y las personas relacionadas con los equipos [de fútbol] vinieran a hacerlo”.

El ministro habló mientras los dueños de las agencias de viajes se reunían en Londres para una jornada de protesta contra las normas de cuarentena del gobierno que, según ellos, equivalen a una prohibición de los desplazamientos internacionales.

El gobierno de Boris Johnson se ha pronunciado sobre los cambios en las listas roja, ámbar y verde, la última de las cuales es el único grupo de países desde el que se puede viajar a Reino Unido sin cuarentena.

En la actualidad, los únicos destinos vacacionales posibles desde Reino Unido son Gibraltar e Islandia.

El ministro de Medios de Comunicación declaró: “Hemos dicho que esta misma semana estudiaremos la posibilidad de revisar la lista verde, y espero que podamos añadir más países a ella”.

“Entiendo perfectamente por qué la gente quiere irse de vacaciones. Yo les diría que se pueden pasar unas vacaciones estupendas en Gran Bretaña y creo que un gran número de personas decidirá este año que eso es lo que va a hacer”.

El ministro añadió que entendía la frustración de las agencias de viajes que han anunciado acciones legales contra las decisiones del gobierno sobre los desplazamientos internacionales.

“Son decisiones de expertos tomadas por científicos. Hacen recomendaciones al gobierno y tienen en cuenta una serie de factores”, dijo el ministro.

Whittingdale restó importancia a la esperanza de una decisión rápida que permita a los viajeros totalmente vacunados evitar la cuarentena, y se limitó a decir: “Espero que incluso sea posible, a su debido tiempo, relajar, por ejemplo, las restricciones para las personas que han recibido dos vacunas”.

“Pero son cosas que se revisan constantemente. Cuando consideremos que es seguro realizar estos cambios, lo haremos”.

Malta ha vacunado a una proporción mucho mayor de su población que Reino Unido, pero la prohibición de viajar permanece en vigor.

—https://www.independent.co.uk/travel/news-and-advice/quarantine-euros-final-minister-green-list-b1871077.html

El gobierno británico introduce el pasaporte de vacunas por la puerta trasera del documento de identidad

El gobierno británico ha introducido el pasaporte de vacunas por la puerta trasera del documento de identidad. La empresa adjudicataria de los pasaportes de vacunas afirma que puede “redistribuir” la información médica en un programa de identificación policial.

Entrust es una empresa multinacional de tecnologías de la información que el mes pasado fue contratada por el Departamento británico de Salud y Asistencia Social (DHSC) para expedir los certificados de vacunas del gobierno.

La empresa, que se describe a sí misma como pionera mundial en identidades, pagos y protección de datos, recibió 250.000 libras esterlinas para elaborar una aplicación informática en la nube para el sistema de certificación de vacunas, gestionado por NHSX, la unidad de salud digital del gobierno de Boris Johnson.

Una entrada del blog de la empresa de febrero, antes de que se firmara el contrato, decía que los pasaportes de vacunas podrían utilizarse para implementar “una estrategia de identificación nacional” y “formar parte de la infraestructura de la nueva normalidad”.

Jann Markey, director de marketing de productos de Entrust, escribió: “Con la infraestructura y la inversión necesarias para garantizar la viabilidad del pasaporte de vacunas, ¿por qué no redistribuir este esfuerzo en un programa nacional de identificación de ciudadanos que pueda utilizarse para múltiples fines, como la prestación segura de servicios gubernamentales, los viajes transfronterizos seguros y la documentación de la vacunación?”

En enero Entrust organizó un seminario en el que detallaba cómo los pasaportes con vacunas permitirían a los gobiernos “recopilar datos valiosos” sobre la población.

El director de producto John Bejjani dijo: “No es sólo para viajar, puedes cogerlo y reutilizarlo para hacer cosas como identificaciones y permisos nacionales”.

El despliegue de una credencial de viaje permite a los gobiernos recopilar datos valiosos: “Puede proporcionar a los gobiernos un mecanismo rápido y estándar para ofrecer seguridad a sus ciudadanos”.

“Tampoco está de más que esta información pueda utilizarse para identificar a los delincuentes y otros malos actores que se mueven por el mismo sistema tratando de esconderse anónimamente entre la multitud”.

Anteriormente la empresa, con sede en Minnesota, obtuvo otros siete contratos para diferentes organismos gubernamentales y ha ayudado a implementar sistemas nacionales de identificación en Albania, Ghana y Malasia utilizando tecnologías digitales.

El contrato con DHSC, que expira en marzo del año que viene, puede prorrogarse un año, lo que significa que Entrust podría trabajar en cualquier programa de pasaportes de vacunas hasta 2023.

A principios de este año, Boris Johnson nombró al ministro de la Oficina del Gabinete, Michael Gove, para que introdujera los pasaportes de vacunas, tanto para los viajes internacionales como para la entrada a eventos masivos en Reino Unido.

En su intervención en los Comunes el mes pasado, Gove dijo que el gobierno está analizando si las certificaciones del “estatus covid” podrían utilizarse de forma masiva en los bares y para facilitar los grandes eventos, como los partidos de fútbol.

Un portavoz del DHSC prometió que la aplicación informática del NHS no es ni será utilizada como un sistema de identificación nacional. “El servicio de estado de las vacunas covid-19 proporciona un medio sencillo y seguro de verificar el estado de vacunación de los usuarios para los viajes internacionales. El servicio muestra sólo una parte muy pequeña del historial médico de un individuo y el NHS mantiene esta información de forma segura”.

Naturalmente, se trata de otra falsedad.

—https://inews.co.uk/news/government-accused-of-ushering-in-national-id-cards-by-the-backdoor-after-covid-vaccine-passport-contract-1062476

Más información:
— El gobierno británico recula ante los pasaportes de vacunas
— Los pasaportes de vacunas se encargaron antes que las vacunas
— A disposición del mejor postor las bases de datos sanitarias de 55 millones de británicos

Para sostener las doctrinas médicas oficiales hay que amenazar a los críticos con el garrote

El Colegio de Médicos de Nueva Zelanda ha amenazado con despedir a los afiliados que difundan opiniones críticas sobre la pandemia o sobre las vacunas.

Para justificar su papel inquisidor, el presidente del Colegio de Médicos, el doctor Curtis Walker, que aparece en la foto, ha recurrido a la parafernalia de tópicos a los que acuden los ineptos en estos casos: las opiniones críticas son “teorías de la conspiración”, asegura (1).

El depositario de la verdad científica es el Colegio de Médicos, y nadie más. “Se está cuestionando la gravedad del Covid, se está cuestionando la seguridad de la vacunación, se está cuestionando si todo el asunto es una teoría de la conspiración”.

Las farmacéuticas han movilizado a la burocracia médica, a la que se han acostumbrado a corromper desde hace muchos años. El mes pasado docenas de profesionales de la salud, incluidos médicos de cabecera, firmaron una carta abierta en la que se oponían a la vacuna de Pfizer y hay que acallar a este tipo de pronunciamientos.

Para Walker y los suyos, se trata de “un reducido número de médicos” y el gobierno ha abierto una web donde se puede denunciar la “información errónea” (2), lo que cumple con uno de los objetivos de esta pesadilla de pandemia: convertir a las personas en soplones de otras personas, en denunciantes de otras opiniones o simplemente en policías aficionados.

El Colegio se aferra al pretexto de que este año han recibido 13 quejas del público sobre el personal médico, como si otros años no hubiera ocurrido nada parecido. Lo cierto es que varias de las quejas se refieren al mismo médico.

Como en cualquier akelarre, la burocracia ya ha abierto un sumario, busca pruebas e interrogará a los testigos. Walker añade que un “organismo independiente” está investigando para decidir si se debían presentar cargos ante el Tribunal Disciplinario de Profesionales de la Salud.

Walker se pasa de rosca y asegura que “hay una montaña de pruebas sobre la eficacia y seguridad de la vacuna Covid”. Los críticos deben estar muy ciegos para no verlas.

Luego sigue con sus exageraciones: “Ya hemos visto la alternativa de poblaciones no vacunadas en las que han muerto millones”. Es difícil saber a qué se refiere este nuevo Torquemada porque en Nueva Zelanda las cifras oficiales sólo atribuyen 2.720 muertos al coronavirus a fecha de hoy, después de más de un año de “pandemia”.

Sin embargo, el bocazas de Walker dice algo sensato, de sentido común: antiguamente los médicos eran miembros especialmente respetados de la sociedad y sus opiniones sobre la salud tenían un peso sustancial.

En efecto, los médicos siempre han sido como los hechiceros o los sacerdotes de las tribus primitivas y ahora pierden credibilidad a pasos agigantados. En todos los países del mundo la pandemia ha dejado muy tocado su prestigio científico y profesional. Pero deberían meditar un poco sobre los motivos de ello, sobre todo en países como Nueva Zelanda en los que no ha existido ninguna pandemia y en donde, a pesar de ello, se han adoptado medidas más draconianas sin que casi nadie alce la voz.

Cuando una doctrina necesita recurrir a la censura y a la represión es porque sus adeptos no confían en ella. ¿A qué tienen miedo?, ¿qué es lo que tratan de silenciar?

Pero el Colegio de Médicos no es el único Gran Inquisidor. La presidenta del Royal College of General Practitioners, la doctora Samantha Murton, dice que aunque la población puede optar por no vacunarse, hay graves consecuencias si el virus traspasa las fronteras. Como Nueva Zelanda es una isla, hay que suponer que el coronavirus sabe nadar.

“Si las personas vulnerables reciben información errónea, pueden optar por hacer algo realmente perjudicial para su salud”, dice esta otra inepta de Murton. Pero es justamente al revés: para poder optar hay que recibir información (buena, mala, cierta y errónea) de fuentes diferentes porque en caso contrario se impide el ejercicio de un derecho. Sin información, no hay opción.

(1) https://www.rnz.co.nz/news/covid-19/445179/doctors-spreading-misinformation-about-covid-19-may-lose-their-job-medical-council
(2) https://www.cert.govt.nz/individuals/common-threats/covid-19-vaccine-scams/report-covid-19-vaccine-scams-or-misinformation

La policía irlandesa podrá pedir las claves del móvil para acceder a los datos almacenados

Pronto la policía irlandesa dispondrá de amplios poderes para acceder a los móviles de las personas, introduciendo en el ordenamiento jurídico del país un nuevo delito: la negativa a entregar las claves de acceso.

Quienes no entreguen la clave de su móvil pueden ser condenados a hasta cinco años de prisión y a una multa de hasta 30.000 euros. Las penas máximas se aplican a lo que se considera los casos más graves, en los que se ha emitido una acusación y se ha celebrado un juicio ante un juez y un jurado.

Pero incluso aquellos que se nieguen a dar acceso a la policía a sus móviles en lo que se considerará casos menos graves también serán procesados y, si son condenados, tendrán que pagar una multa de hasta 5.000 euros y pasar hasta un año en la cárcel.

La ministra de Justicia irlandesa, Heather Humphreys, presentó el lunes el proyecto de ley, y quienes lo apoyan justifican la ampliación de los poderes policiales porque la delincuencia se ha trasladado a internet y porque los delincuentes recurren a los móviles para comunicarse.

Pero no se lo pierdan: la pandemia se cita expresamente como otra razón para introducir el nuevo delito, ya que se afirma que las aplicaciones de mensajería y otros canales de comunicación en línea se utilizan cada vez más para realizar transacciones de drogas al por menor entre particulares.

Los informes que precedieron a la presentación del proyecto de ley, que pretende consolidar muchas de las normas legales existentes que definen los facultades de la policía, no indicaban explícitamente en qué circunstancias la policía irlandesa estará autorizada a pedir a un ciudadano que entregue la clave de su móvil y, por tanto, renuncie a su intimidad, dado el tipo de información que se almacena hoy en día en los móviles.

Los juristas -siempre puntillosos- dicen que una persona que se niegue a facilitar los datos de acceso a su móvil tendría que ser sospechosa de obstruir una investigación sobre un delito, para ser condenada y multada.

Pero -como siempre- no está nada claro que el derecho de la policía a solicitar la clave se limite sólo a los sospechosos. Es algo que se impondrá a todos, o dicho de otra manera, todos son sospechosos.

—https://www.irishtimes.com/news/crime-and-law/new-garda-powers-to-allow-access-to-mobile-phones-changes-to-stop-and-search-1.4592434

El papel de los mercenarios israelíes en las matanzas políticas colombianas

El 6 de abril de 1984, un grupo de hombres disfrazados con uniformes de policía llegaron a la casa de Milcíades Contento en el pueblo de Viotá, Colombia. Contento era un campesino, comunista y miembro de la Unión Patriótica (UP), un nuevo partido político experimental nacido en 1985 durante las negociaciones de paz entre el presidente conservador Belisario Betancur y las guerrillas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Los hombres tomaron a Contento, lo amarraron y se lo llevaron. Al día siguiente su cuerpo fue encontrado en una aldea cercana.

El asesinato de Milcíades Contento marcó el inicio de una campaña de exterminio que duró dos décadas. De 1984 a 2002, al menos 4.153 miembros —incluyendo 2 candidatos a la presidencia, 14 parlamentarios, 15 alcaldes, 9 candidatos a alcalde, 3 miembros de la cámara de representantes y 3 senadores— fueron asesinados o desaparecidos, en lo que la justicia colombiana denominó como “genocidio político”. De acuerdo con datos presentados a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la purga tuvo como resultado más de 6.000 víctimas a través de asesinatos, desapariciones, torturas, desplazamientos forzados y otras violaciones a los derechos humanos. Desde mayo 1984 hasta diciembre 2002, no pasó ni un mes sin un asesinato o desaparición de un miembro de la UP. Cuando en 2002 Álvaro Uribe fue elegido presidente, la Unión Patriótica ya había sido completamente acabado, por lo que fue destituido y despojado de su estatus legal.

De acuerdo a una reciente investigación del reconocido periodista colombiano Alberto Donadio, el exterminio de la Unión Patriótica fue ideado por el sucesor de Betancur, el presidente Virgilio Barco Vargas, implementando un plan elaborado por uno de los espías más condecorados en la historia israelí, Rafael “Rafi” Eitan.

Las revelaciones subrayan la relación fundamental que se ha ido desarrollando entre Israel y Colombia, principales aliados de Estados Unidos en el Medio Oriente y América Latina respectivamente. Ambos países han probado armas y estrategias militares que han exportado durante mucho tiempo en todo el mundo. Tras el éxito que supuso el Plan Colombia del gobierno de Estados Unidos a la hora de debilitar el movimiento guerrillero de las FARC, éste ha sido aclamado como un modelo de contrainsurgencia exportable para implantar en otros lugares, desde México a Afganistán. Israel, por su parte, mantiene los laboratorios de represión y pruebas de armas más grandes del mundo en la ocupada Cisjordania y la Franja de Gaza, donde tiene a una población cautiva de varios millones de palestinos.

La presencia de Rafi Eitan en Colombia ahondó la creciente alianza de los socios menores del imperio estadounidense. Pese a algunos escándalos, la relación Israel-Colombia sólo se ha fortalecido a lo largo de los años. Bajo el presidente Iván Duque, los dos países han renovado los lazos y el personal militar israelí ha capacitado a sus homólogos colombianos en “contraterrorismo”.

Sin embargo, la masacre sistemática de la UP sigue siendo uno de los casos más extremos de violencia política en Latinoamérica. La escala de asesinatos es especialmente notable porque, a diferencia de muchos de los regímenes más sangrientos de la década de 1980 respaldados por Estados Unidos, Colombia nunca se convirtió en una dictadura. El asesinato de la UP, conocido entre sus autores como El Baile Rojo, tuvo lugar en una ostensible “democracia”.

‘Todo el trabajo de inteligencia es una asociación con el crimen’

Involucrado en el espionaje israelí desde el establecimiento del estado, Eitan es recordado principalmente por capturar al criminal de guerra nazi Adolf Eichmann en Argentina. Sin embargo, también jugó un papel central en varias de las operaciones más desagradables del Mossad. “Todo el trabajo de inteligencia es una asociación con el crimen. La moral se deja a un lado”, comentó una vez Eitan.

En 1965, Eitan aconsejó al rey marroquí Hassan II sobre cómo secuestrar y asesinar al político de izquierda Mehdi Ben Barka.

Durante una misión del Mossad en 1983 en Estados Unidos, se disfrazó de fiscal asistente del Ministerio de Justicia israelí y se reunió con el inventor del software de vigilancia Promis. Después de una visita al Departamento de Justicia, Eitan obtuvo el software e hizo que un israelí que trabajaba en Silicon Valley instalara una “puerta trasera” en el programa. El agente del Mossad Robert Maxwell (padre de Ghislaine Maxwell, la notoria traficante sexual de niños y cómplice de Jeffrey Epstein) vendió la tecnología Promis a docenas de países de todo el mundo, incluida Colombia. Esto le dio a Israel acceso sin restricciones a la inteligencia que el programa recopiló en todos los países que lo usaban, amigos y enemigos por igual.

En 1985 Eitan inició una operación de espionaje contra el principal aliado de Israel: Estados Unidos. El equipo de Eitan reclutó a Jonathan Pollard, el analista judío-estadounidense del Servicio de Inteligencia Naval, quien pasó a entregar 800 documentos clasificados de inteligencia militar relacionados con las capacidades militares de Estados árabes, Pakistán y la Unión Soviética. Seymour Hersh informó que los documentos sobre las capacidades de inteligencia de Estados Unidos se pasaron a la Unión Soviética a cambio de la liberación de judíos soviéticos.

Según una evaluación de daños desclasificada de la CIA, Eitan instó a Pollard a obtener material sobre señales de inteligencia y “cotilleo sobre figuras políticas israelíes, cualquier información que identificara a los funcionarios israelíes que estaban proporcionando información a Estados Unidos y cualquier información sobre las operaciones de inteligencia estadounidenses dirigidas contra Israel”. Según un documento judicial, Pollard rechazó algunas de las solicitudes de Eitan “porque sospechaba que Eitan usaría esos estudios para un chantaje político indebido”.

El descubrimiento de la operación de espionaje llevó a Pollard a prisión. Los fiscales federales de Estados Unidos nombraron a Eitan como uno de los cuatro conspiradores, pero se negaron a presentar cargos. Con Eitan convertido en una vergüenza nacional, éste regresó a Israel, para nunca volver a poner un pie en Estados Unidos.

Sin embargo, el estatus de élite de Eitan le aseguró el aterrizaje en una posición cómoda. En la década de 1970, trabajó como adjunto de Ariel Sharon, entonces asesor de seguridad nacional del primer ministro Yitzhak Rabin. Cuando Sharon se convirtió en general del ejército, éste organizó el nombramiento de Eitan como presidente de Israel Chemicals, la empresa estatal más grande del país. Este nuevo puesto dejó a Eitan con mucho tiempo libre para aprovechar su experiencia en operaciones negras y ocupar un puesto como asesor clandestino de seguridad nacional del presidente de Colombia, Virgilio Barco Vargas. Con la Unión Patriótica comenzando a confluir en un partido político formidable, Barco buscaba cualquier forma de detenerlos. La experiencia vital de Eitan en la guerra contra la población campesina palestina lo convirtió en el hombre perfecto para este trabajo.

Eitan va a Colombia

En 1985, el presidente colombiano Belisario Betancur y los rebeldes de las FARC negociaron un acuerdo de paz para poner fin a casi tres décadas de conflicto armado. El acuerdo formalizó la creación de la Unión Patriótica y vio a exguerrilleros unirse a comunistas, sindicalistas, juntas de acción comunal e intelectuales de izquierda para formar un partido que integraría a las FARC en el sistema político electoral. Mientras las negociaciones estaban en marcha, los miembros de la Unión Patriótica estaban siendo asesinados. En mayo de 1986, el líder del Partido Liberal, Virgilio Barco, ganó la presidencia. Poco después de asumir el cargo, el ritmo de asesinatos de miembros de UP se disparó: unos 400 fueron asesinados sólo en los primeros 14 meses de su mandato.

Según una investigación de Donadio, Barco llevó en secreto al veterano agente del Mossad Rafi Eitan a Colombia el 7 de agosto de 1986, en busca de consejo sobre cómo derrotar a las FARC. Después de una reunión clandestina inicial en el palacio presidencial de Colombia, Eitan pasó meses recorriendo el país con asesores colombianos, financiados en secreto por la empresa colombiana Ecopetrol.

Durante la segunda reunión, el presidente Barco explicó la recomendación de Eitan al secretario general Germán Montoya y a una figura del alto mando militar presente. Eitan incluso se ofreció a llevar a cabo él mismo los asesinatos a cambio de aumentar sus honorarios, pero el comandante militar rechazó su oferta, insistiendo en que una fuerza totalmente colombiana los llevaría a cabo.

Durante décadas, el papel de Eitan en el genocidio colombiano estuvo a la vista, incluso cuando su presencia pasó desapercibida para los medios de comunicación. La edición del 1 de febrero de 1987 del periódico colombiano El Espectador presentó un informe protegido sobre la contratación de Eitan, señalando que fue traído por su experiencia en “contrainsurgencia”. En 1989, los periodistas veteranos Yossi Melman y Dan Raviv informaron en el Washington Post que el israelí había sido contratado como asesor de seguridad nacional del gobierno de Colombia.

Cuando Donadio comenzó a buscar documentación sobre el papel de Eitan, encontró un memorando y un borrador de contrato con una firma de seguridad israelí llamada “Ktalav Promotion and Investment Ltd” (KPI) en los archivos del secretario legal de Barco, Fernán Bejarano Arias, quien es hoy vicepresidente de asuntos legales en Ecopetrol. El documento valoró el trato en casi un millón de dólares, incluyendo una tarifa de 535.714 dólares, que cubría “hasta 50 boletos para transporte aéreo, ida y vuelta, en la ruta Tel Aviv-Bogotá”, entre otros gastos. El memorando indica que partes del contrato fueron pactadas con el abogado Ernesto Villamizar Cajiao.

Cuando Donadio se puso en contacto con Villamizar y le preguntó sobre el contrato con KPI, aunque sin mencionar el nombre del espía del Mossad, Villamizar le respondió con una pregunta: “¿Rafi Eitan?”.

Pese a que Eitan trató de mantener discretas sus actividades en Colombia, un perfil en la revista israelí Makor Rishon reveló que desempeñó un papel central en la compra de marzo de 1989 de 20 aviones de combate Kfir israelíes. Eitan “organizó una visita de altos mandos del ejército de Colombia, una visita que fue seguida por los colombianos que ordenaron muchas cosas a la fuerza aérea [israelí], y le reportó muchos beneficios a Israel, pero a él mismo no se le permitió participar en la reunión”. Después de la compra, Colombia envió varios pilotos a Israel para recibir capacitación. Los aviones volaron en numerosas operaciones contra las FARC durante las tres décadas siguientes.

Yair Klein llega a Colombia

Para los colombianos, otro israelí es bien conocido por su papel en las acciones de los escuadrones de la muerte que han plagado al país desde la década de 1980. Mientras Eitan asesoraba al presidente Barco, un mercenario israelí llamado Yair Klein, que aparece en la fotografía de portrada, había llegado a Colombia para entrenar a narcoparamilitares sobre cómo derrotar a la insurgencia de las FARC.

Oficial militar retirado, Klein fundó una empresa de mercenarios llamada Hod Hahanit (Punta de lanza) en 1984, sacados de los grupos de ex policías israelíes y unidades de operaciones especiales.

Según el libro “All Is Clouded by Desire: Global Banking, Money Laundering, and International Organized Crime”, este grupo de mercenarios alcanzó su primer acuerdo a cuenta de la guerra civil en el Líbano, suministrando ayuda a las notoriamente brutales milicias cristianas falangistas, la misma fuerza que masacró entre 800 y 3.500 refugiados palestinos en los campamentos de Sabra y Chatila bajo la supervisión militar directa de Israel en septiembre de 1982.

En 1987, Klein aterrizó en Colombia para reunirse con el teniente coronel israelí Yithzakh Shoshani y otro connacional, Arik Afek, quienes se habían establecido años antes en el país latinoamericano tras conseguir lucrativos acuerdos de venta de equipo militar. Posteriormente, Shoshani se convirtió en el mediador principal entre Klein y sus clientes colombianos.

En 1990, el cuerpo en descomposición del israelí Afek fue encontrado con múltiples heridas de bala en el maletero de un automóvil en el Aeropuerto Internacional de Miami después de que un peatón notase el olor. Según los informes, la CIA lo estaba investigando y las autoridades colombianas lo buscaban.

En una entrevista telefónica, Klein me aseguró que su trabajo fue a través del Ministerio de Defensa israelí y el fabricante de armas de propiedad estatal, Israel Military Industries (IMI), que a su vez tenía un contrato con una empresa colombiana de vigilancia de datos obtenido a través del Ministerio de Defensa de Colombia. Además precisó que originalmente fue contratado para brindar seguridad a las operaciones de cultivo de cambures [bananas] en la región de Urabá, donde la empresa estadounidense American Fruit Company había pagado millones de dólares a los escuadrones de la muerte colombianos.

Shoshani, explicó, trabajaba para una empresa llamada AMKAN, que es una subsidiaria de IMI. La Federación Colombiana de Ganaderos, conocida desde hace mucho tiempo por sus vínculos con los paramilitares, se puso en contacto con Shoshani para que Eitan entrenara una fuerza para luchar contra la guerrilla.

Con Shoshani guiándolo, Klein regresó a Israel en 1988 y se reunió con las principales figuras militares y paramilitares, así como con empresarios adinerados. Todo esto, me aseguró Klein, se hizo con pleno conocimiento del gobierno israelí. “No se puede hacer nada sin el permiso del Ministerio de Defensa”, dijo.

La declaración de Klein invalida la afirmación del entonces ministro de Defensa Yitzhak Rabin, quien le dijo a la Agencia Telegráfica Judía que el Ministerio de Defensa israelí le había negado una licencia a la compañía de Klein y le advirtió que abandonara el país.

Cabecilla de los escuadrones de la muerte: ‘Aprendí infinidad de temas en Israel’

Klein llevó a cabo tres sesiones de formación, cada una para unas 30 personas. Lo asistieron tres entrenadores, todos coroneles del ejército israelí: Tzadaka Abraham, Teddy Melnik y Amatzia Shuali.

Klein entrenó a los hermanos Carlos y Fidel Castaño, los cabecillas de los escuadrones que luego formarían las notoriamente violentas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). Bajo el patrocinio de ricos terratenientes, narcotraficantes, ganaderos, políticos y militares colombianos, las AUC cometieron masacres espeluznantes en todo el país, incluso utilizando motosierras para asesinar y desmembrar a los campesinos, todo ello con el objetivo de aterrorizar a las comunidades para que huyeran de sus tierras. Naciones Unidas estimó en 2016 que las AUC fueron responsables del 80 por ciento de las muertes en el conflicto.

Eventualmente Carlos Castaño fue asesinado, supuestamente por su hermano Vicente, otro poderoso dirigente paramilitar. Y, aunque las AUC se desmovilizaron oficialmente en 2007, los paramilitares pronto se reconfiguraron bajo diversas banderas y nuevas formaciones, manteniéndose estrechamente vinculados al Estado y los intereses empresariales.

Pero la influencia de Israel en los escuadrones de la muerte de Colombia no se debe solo al entrenamiento de Klein. En su autobiografía, el fundador de las AUC, Carlos Castaño, escribió que había estudiado entre 1983 y 1984 en la Universidad Hebrea de Jerusalén y en escuelas militares israelíes. Castaño describió el entrenamiento en armamento y tácticas avanzadas que recibió y que se convertiría en la base de la guerra del paramilitarismo colombiano contra los agricultores:

“Recibí instrucción sobre estrategias urbanas, cómo protegerse, cómo matar a alguien o qué hacer cuando alguien intenta matarte […] Aprendimos cómo detener un vehículo blindado y usar granadas de fragmentación para entrar en un objetivo. Practicamos con varios lanzagranadas y aprendimos a realizar tiros precisos con RPG-7 o disparar un proyectil de cañón a través de una ventana”.

Castaño también “recibió clases de cómo el mundo de los negocios de las armas funciona y cómo comprar armas”.

Además del entrenamiento militar que recibió, Castaño asegura que su tiempo en Israel revolucionó toda su cosmovisión. Durante ese período, el futuro asesino en masa se convirtió en un ferviente admirador del sionismo y se convenció de que era posible acabar con la insurgencia en Colombia:

“Admiro a los judíos por su valentía al enfrentar el antisemitismo, su estrategia de supervivencia en la diáspora, la seguridad de su sionismo, su misticismo, su religión, y sobre todo por su nacionalismo […] Aprendí infinidad de temas en Israel y [a] ese país le debo una parte de mi cultura, mis logros tanto humanos como militares, y, aunque me repito, no aprendí sólo sobre entrenamiento militar en Israel.

“Fue allí donde me convencí de que era posible derrotar a la guerrilla en Colombia. Empecé a ver cómo un pueblo podía defenderse del mundo entero. Comprendí cómo involucrar a alguien que tenía algo que perder en una guerra, convirtiendo a esa persona en el enemigo de mis enemigos. De hecho, la idea de las armas de ‘autodefensa’ la copié de los israelíes; cada ciudadano de ese país es un soldado en potencia”.

Klein también entrenó a Jaime Eduardo Rueda Rocha, quien en 1989 asesinó al candidato presidencial del Partido Liberal Luis Carlos Galán, el gran favorito para ganar las elecciones. Klein no solo había entrenado al asesino, sino que el arma que utilizó Rueda era parte de un envío que Klein orquestó de 500 ametralladoras fabricadas en Israel desde Miami al cartel de la droga de Medellín, según un informe de 1989 del Comité de Relaciones Exteriores del Senado. (En 2016, Miguel Alfredo Maza Márquez, jefe del entonces Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) de Colombia, fue declarado culpable por su participación en el complot para asesinar a Galán y sentenciado a 30 años de prisión. Desde entonces, ha declarado que miembros de alto rango del ejército planearon el asesinato de Galán.)

Mientras las revelaciones de que un oficial de reserva militar había estado entrenando escuadrones de la muerte crearon un escándalo internacional, el gobierno israelí presentó cargos y condenó a Klein por exportar ilegalmente armas y experiencia militar.

En 2001, el gobierno colombiano juzgó a Klein y lo sentenció a 11 años de prisión. En 2007, Klein fue arrestado en Moscú con una orden emitida por Interpol y pasó tres años en prisión. Colombia solicitó su extradición, pero en noviembre de 2010 la Corte Europea de Derechos Humanos (CEDH) dictaminó que Colombia no podía garantizar su seguridad física. El gobierno ruso cumplió con la decisión del CEDH y liberó a Klein, lo que le permitió regresar a Israel. Desde entonces, Colombia ha solicitado su extradición, pero el gobierno israelí la ha negado.

La empresa de Klein, Hod Hahanit, se mantiene activa hoy en día.

¿Un esfuerzo conjunto?

Aunque la investigación pionera de Donadio ha creado polémica en Colombia, no responde si las operaciones simultáneas y respectivas de Rafi Eitan y Yair Klein para asesorar al gobierno y a los escuadrones de la muerte fueron un esfuerzo conjunto o una mera coincidencia.

Por su parte, el abogado Ernesto Villamizar le dijo a Donadio que Eitan y Klein no tenían nada que ver el uno con el otro.

Klein corroboró su declaración, diciendo que no tenía conocimiento de ninguna de las actividades de Eitan en Colombia.

Sin embargo, un artículo de AP hace referencia a un informe de los medios israelíes que asegura que Rafi Eitan (deletreado Eytan en el artículo) estaba en Colombia al mismo tiempo que Klein y se fue días antes de que el pistolero armado y entrenado por él asesinara al candidato presidencial Luis Carlos Galán:

“[El informe de los medios] dijo que Rafael Eytan, un experto en contraterrorismo israelí, negó las sugerencias de que era consultor de empresas israelíes que operan en Colombia y dijo que había cortado todos los vínculos comerciales con ese país.

“Según el informe, Eytan confirmó que voló a Colombia hace una semana por motivos privados”.

Más allá de la vaga sugerencia de ese artículo, no hay una prueba clara que justifique una conexión entre Eitan y Klein. De alguna manera, es aún más notable que dos israelíes que asesoraban al gobierno colombiano en el asesinato masivo de sus oponentes políticos estuvieran operando independientemente y sin el conocimiento del otro.

Las relaciones Israel-Colombia se enfrían

Después de las consecuencias del entrenamiento de los paramilitares colombianos por parte de los israelíes, la relación entre los dos principales aliados de Estados Unidos se enfrió, según los cables diplomáticos estadounidenses publicados por WikiLeaks. Pero a medida que se implementó el Plan Colombia, Israel y Colombia intensificaron una vez más sus colaboraciones.

En diciembre de 2006, el Ministerio de Defensa de Colombia contrató a otra empresa privada de seguridad israelí conocida como Global CST para “ayudar al GOC [Gobierno de Colombia] a realizar una evaluación estratégica del conflicto interno”. Global CST está dirigido por Israel Ziv, un oficial de carrera que, como Yair Klein, aprovechó su experiencia militar en una carrera rentable asesorando y entrenando a déspotas en todo el mundo.

“El general Ziv era un conocido personal del entonces ministro de Defensa Juan Manuel Santos”, señala el cable. William Brownfield, entonces embajador de Estados Unidos en Colombia, comentó que “Ziv se abrió camino en la confianza del exministro de Defensa Santos al prometer una versión más barata de la asistencia del USG [Gobierno de Estados Unidos] sin nuestras condiciones”.

Bajo Santos, Colombia buscó comprar el Hermes-450 de Israel, un dron en desarrollo utilizado durante la ocupación de Cisjordania y la Franja de Gaza, y en guerras contra el vecino Líbano.

Sin embargo, según el cable diplomático, las relaciones entre Tel Aviv y Bogotá se deterioraron nuevamente después de que se supo que el intérprete de Global CST y ciudadano israelí nacido en Argentina, Shai Killman, “había hecho copias de documentos clasificados del Ministerio de Defensa de Colombia en un intento fallido de venderlos a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia”. Estos documentos contenían “información de base de datos de objetivos de alto valor (HVT)”, una referencia a la dirección de las FARC que la CIA ayudó al gobierno colombiano a asesinar. Las consecuencias resultantes, combinadas con la presión de Estados Unidos, obligaron a Colombia a cancelar el contrato de compra de drones israelíes.

A pesar de las tensiones durante décadas en la relación, los dos países han mantenido fuertes lazos. En 2016, el entonces embajador de Israel en Colombia, Marco Sermoneta, se jactó de que Colombia era el principal receptor de ayuda israelí.

Al año siguiente, cuando comenzó el exterminio de dirigentes sociales y excombatientes, asesores militares israelíes visitaron bases militares colombianas para impartir cursos de capacitación en “seguridad”.

Otro genocidio

El presidente Iván Duque, el sucesor elegido a dedo por el expresidente de extrema derecha Álvaro Uribe, ha trabajado asiduamente para fortalecer los lazos de Colombia con Israel. En marzo de 2020, apareció en la Conferencia de Acción Política Estadounidense de Israel, presumiendo de sus vínculos con Israel. Meses después, Duque y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, anunciaron el lanzamiento del Tratado de Libre Comercio Israel-Colombia.

Mientras tanto, Duque ha socavado y atacado el histórico acuerdo de paz de 2016 a cada paso, haciendo la vista gorda ante el asesinato masivo de guerrilleros desmovilizados de las FARC, sindicalistas, defensores de derechos humanos, activistas ambientales y líderes sociales, un escenario que recuerda inquietantemente al genocidio político de la Unión Patriótica.

En lugar de un espía veterano que asesora al gobierno colombiano, Israel ahora tiene una presencia oficial. En enero de 2020, el general de brigada militar israelí Dan Glodfus visitó una base militar colombiana para reforzar los lazos entre los dos países. En medio de una serie de masacres en septiembre de 2020, Israel envió a 10 instructores para entrenar a las Fuerzas Especiales colombianas en “contraterrorismo”.

Con el reciente asesinato de Francisco Giacometto Gómez, anciano activista y miembro fundador de la Unión Patriótica, la antigua campaña contra la UP y la matanza actual parecen indistinguibles.

Dan Cohen https://portalalba.org/temas-del-portal-alba/geopolitica/guerras-e-intervencionismo/el-rol-de-agentes-israelies-en-el-genocidio-politico-colombiano/

Más información:
— La policía colombiana aplasta a los manifestantes con armamento israelí

Vigilancia, información, control total de la población

A raíz de los atentados del 11 de septiembre de 2001, Estados Unidos aprobó la Ley Patriótica con el pretexto de combatir el terrorismo. Los servicios de inteligencia se encargaron de la represión y, sobre todo, de la prevención. En torno a este fenómeno se fabricó la Doctrina Rumsfeld, basada en ejércitos más pequeños, empresas de seguridad y, sobre todo, información, mucha información.

Desde el Pentágono, Rumsfeld cambió la estrategia del ejército estadounidense. Ahora el campo de batalla es digital y la tecnología ocupa el centro del territorio. “Hacer que el Pentágono pase de la era de la Guerra Fría a la era de la información”, anunció Rumsfeld tras la toma de posesión de su cargo.

Un año después Darpa creó la IAO (Information Awareness Office), la I2O (Information Innovation Office) y la IXO (Information Exploitation Office). Las puso en manos del almirante John Poindexter para “concebir, desarrollar, aplicar, integrar, demostrar y hacer evolucionar las técnicas, los componentes y los prototipos informáticos dentro de los sistemas de información de bucle cerrado que frustrarán las amenazas asimétricas mediante la obtención de un conocimiento completo de la información”.

Se puso en marcha el programa TIA (Total Information Awareness), posteriormente denominado Terrorism Information Awareness. Al principio el Congreso financió la TIA, aunque la guerra empezaba a privatizarse. Tanto el Pentágono, como Darpa y la IAO no hacían más que subcontratar con empresas privadas, entre ellas Syntek, que es propiedad del almirante Poindexter. La CIA también privatizó sus tecnologías de búsqueda y las convirtió en lo que hoy es Google, el brazo armado para la recolección de información junto con Facebook, Twitter y Microsoft.

La inteligencia estadounidenses colabora estrechamente con los monopolios tecnológicos privados para rastrear a cada uno de los ciudadanos gracias a los móviles e internet. El origen de Google se encuentra en las subvenciones de la CIA y la Agencia de Seguridad Nacional para la vigilancia masiva.

El último impulso a estas técnicas represivas es la declaración de pandemia y la creación de una identidad digital. Los caracoles dejan un rastro de baba cuando se desplazan por el suelo y lo mismo les ocurre a los internautas, incluidas las empresas, cuando navegan por la red. “Díme qué páginas visitas y te diré quién eres”. Los motores de búsqueda, como Google, recopilan información sobre los enlaces que pulsa cada uno de los usuarios de internet para establecer su identidad digital.

A ella se añade el rastro dejado en las redes sociales, como Facebook o Twitter, o a través de las publicaciones en los foros. El volumen de información obtenida es incomparablemente mayor que el que se obtiene del DNI, Hacienda, la Seguridad Social, Tráfico o un banco. Es mejor que las huellas dactilares o el ADN; el rastro de internet no se puede borrar de ninguna manera. Tampoco se puede cambiar.

En sólo 20 años el mundo ha caído en una ratonera. Muchos países han aprobado leyes para enviar esa acumulación de información sobre una persona, pero es inútil. Instituciones como la Agencia de Protección de Datos, no sirven para nada. También hay empresas privadas para borrar o cambiar la imagen que las personas tienen en internet, pero no hay manera de lograrlo. El derecho a la intimidad se ha esfumado y la mayor parte de la población no le concede ninguna importancia.

Cuando alguien quiere conocer a una persona, recurre a un buscador. Antes de contratar a un trabajador, las empresas no hacen entrevistas personales a los candidatos, sino que le buscan en las redes sociales.

El ratón quiere el queso y se despreocupa del cepo. La quiebra de los derechos fundamentales aparece en medio de la más absoluta indiferencia y quienes lo denuncian aparecen como chiflados y paranoicos. Los países tienen vía libre para llevar sus planes hasta el final. Si es posible conseguir que la población se ponga un bozal en la boca, es mucho más sencillo que acepte un pasaporte sanitario.

En particular, los colectivos populares se han olvidado muy pronto de que “la información es poder”. No hay ninguna clase de resistencia porque a cada paso son muchos los que demuestran que están dispuestos a entregar pacíficamente cada vez más información y cada vez más poder al Estado, favoreciendo el desarrollo de mecanismos tecnológicos de dominación política y social, como las bases de datos, la inteligencia artificial o el reconocimiento facial.

Por eso todo marcha viento en popa. La semana pasada el Senado estadounidense destinó 250.000 millones de dólares a la investigación de nuevas tecnologías. Paralelamente, Biden ha creado un grupo de trabajo de 12 miembros que permitirá a las empresas privadas, como Google, y a los investigadores, acceder a grandes bases de datos confidenciales sobre los estadounidenses que antes sólo estaban disponibles para las instituciones públicas.

Estados Unidos quiere mantener la hegemonía frente a otros países, como China y Rusia, en el campo de la inteligencia artificial. Pero las bases de datos que quedan a disposición de las empresas tecnológicas incluyen el censo, la sanidad, los vehículos, las viviendas, los seguros… Son informaciones que no tienen nada que ver con Rusia o China. Más bien se dirigen hacia lo que la IAO llama “amenazas asimétricas”, es decir, sus propios ciudadanos.

El alcalde de Moscú no logra imponer ‘zonas libres de covid’ para vacunados en los restaurantes

El alcalde de Moscú, Serguei Sobianin, quería presionar a los dueños de restaurantes para que establecieran zonas “libres de covid” para los vacunados en sus establecimientos. En otras palabras, quería aparcar a los vacunados en zonas especiales, muy en la onda de la histeria.

Afortunadamente los propietarios han rechazado la medida y han pedido que se levantaran las restricciones sanitarias.

El turismo en Moscú ha disminuido a la mitad a causa de las medidas adoptadas durante la pandemia. Para ayudar al sector, a Sobianin se le ocurrió una iniciativa que no ha gustado nada, sobre todo teniendo en cuenta que la vacunación no avanza nada en Rusia.

Los rusos han entrado en la vía de una desobediencia creciente frente a todo tipo de medidas seudosanitarias. Durante el invierno fracasaron los códigos QR para entrar en bares y restaurantes. No lograron imponerlos obligatoriamente, los dejaron a la voluntad de los dueños de los locales y estos pasaron olímpicamente de las recomendaciones del alcalde.

Fue muy curioso porque los establecimientos sin código QR estaban abarrotados de clientes, mientras que en los demás sobraba espacio. La chapuza fue abandonada y los locales acabaron quitando los códigos de la puerta.

Ahora los dueños de los locales están a la ofensiva y no quieren ninguna restricción, en particular, que se ponga fin a la estúpida exigencia de que los clientes lleven guantes y que el ayuntamiento deje de multar a los establecimientos por infracciones sanitarias.

Para fomentar la vacunación hay establecimientos que ofrecen descuentos a quienes se han inyectado, pero la mayor parte del sector rechaza cualquier medida discriminatoria basada en las vacunas.

La violencia en el seno del proletariado

La violencia en el seno del proletariado, con su secuela de muertes, violaciones y agresiones las cuales ocupan grandes titulares de prensa, olvida tratar la violencia de clase para enfrentarse al capitalismo, y nos sitúa en el análisis de ángulo estrecho respecto de la “violencia”, como concepto unidimensional e intrínsecamente maligno.

La desigual guerra de la lucha de clases, en la que el proletariado está perdiendo batalla tras batalla, comporta una enfermedad social que se agrava día a día. Esta enfermedad social lleva aparejada unos sentimientos de impotencia y una esquizofrenia galopante. Por un lado se está inmerso en una sociedad de la abundancia, pero ésta es solamente para los que disponen de una demanda solvente y por otro lado la falta de recursos comporta una desvalorización de los roles tradicionales.

Al mismo tiempo los benjamines de las clases medias y acomodadas con sus necesidades económicas resueltas a través de las transferencias de sus progenitores y un futuro que si bien no es halagüeño, si que les da un cierto margen de seguridad los ahorros familiares y así se envalentonan y se otorgan el derecho de pernada ejercido contra mujeres, y en este aspecto no se salvan los que se otorgan el calificativo de “progresistas”, “izquierdistas”, “anti-sistemas” o cualquier otra denominación aparentemente transformadora de la sociedad.

La propiedad de bienes materiales queda para un segmento poblacional del proletariado situado en lo que llamaríamos las nuevas clases medias (funcionariado, trabajadores sindicados fijos de grandes empresas, profesionales, hijos, hijas de la pequeña burguesía que viven de transferencias inter-generacionales, etc.). Para el resto la imposibilidad de acceder a algún tipo de propiedad ya sea vivienda, medios de transporte, ocupación fija y salario digno, etc. Todo ello hace que esta parte del proletariado se agarre desesperadamente a los últimos recursos “privados” a los cuales poder ejercer su poder-propiedad: los miembros de la familia nuclear patriarcal.

Este ejercicio de poder lo sufren en primer lugar las criaturas como símbolos primarios de propiedad, a su lado las mujeres que, transmiten el maltrato recibido hacia los más débiles: sus hijos e hijas pequeños. Y colateralmente, los hijos e hijas ya adultos que se hallan en dicha situación de impotencia descargan sus desafueros hacia los padres y madres ancianos.

En la medida que los núcleos familiares son reducidos a dos personas, introvertidas socialmente, alejadas de los amortiguadores emocionales, sociales y económicos que podría representar una estructura inter-generacional, el estallido de violencia se hace inevitable cuando en el horizonte no cabe otra visión que la de la sociedad capitalista en la cual la valorización de las personas se realiza no por lo que son sino por lo que tienen. Y de este modo una parte del proletariado depauperado se agarra como clavo ardiente a lo que considera “su propiedad” y que mediante el ejercicio de autoridad-poder sobre ella intenta contrarrestar su “no poder” en el seno de la sociedad.

Este es el germen de la llamada violencia machista que, a tenor de las informaciones sobre las diferentes agresiones, se establece mayormente en el seno del proletariado.

Las agresiones por la lacra de los “celos” que atañen a diversos estratos sociales, no son otra cosa que las derivadas del sentido de “pertenencia” de las personas a las cuales se agrede. Es el sentido de la propiedad privada sobre cosas y personas.

Este germen fundamental, interactúa dialécticamente con el modo cultural que implementa el capitalismo, tanto en el fomento y reiteración de tradiciones, que se podría decir que regeneran no solo los modelos capitalistas sino incluso los pre-capitalistas, como el contenido de fondo de buena parte del modelo educativo entendido en su conjunto de etapa pedagógica de las personas, martilleando dicho conjunto de “valores” a través del ocio cinematográfico, los video-juegos, la publicidad tradicional, las apuestas y ludopatías que afectan al proletariado y cuyos efectos —las deudas— se trasladan al espacio doméstico. Sin olvidar las religiones, que persisten por los siglos de los siglos, en el patriarcado como un factor esencial de su “derecho natural”.

En ausencia de lucha de clases protagonizada por el proletariado, que no por el capital, se deriva el sentimiento de impotencia y aislamiento que se traslada en forma violenta hacia los más débiles.

Cuando analizamos los casos de violencia hacia las personas, ya sean mujeres, hombres, criaturas o ancianos, vemos que mayormente se producen en los hogares donde las condiciones están por debajo de lo que podríamos denominar ingresos medios. El proletario, hombre, “macho” inmerso actualmente en un contexto de sumisión al patrono, incapaz de enfrentarse a las injusticias de la explotación capitalista, lejos incluso de exigir las mínimas condiciones de la venta de su fuerza de trabajo, acobardado para denunciar abusos de todo tipo, impotente, descarga su ira acumulada hacia los demás miembros de su núcleo parental, básicamente mujer y criaturas. Y no será a través de un discurso genérico sobre la violencia que se atenuarán y desaparecerán las violencias, será a través de la reorganización del proletariado sindical y políticamente que la ira y la violencia se dirigirá hacia los verdaderos responsables del deterioro ético y material de la sociedad: los y las explotadores que viven del sudor de la mayoría. Cualquier discurso que enturbie la lucha de clases y la intente desviar hacia una lucha de sexos hace un flaco favor a la resolución del problema de la violencia hacia mujeres, criaturas y ancianos.

Dentro de la burguesía, se reproducen igualmente las violencias, pero quedan escondidas, tanto por los medios de comunicación como por parte de las víctimas, de las cuales se “compra” su silencio y solamente se hace público cuando el precio de la compra de dicho silencio no satisface las expectativas de las personas agredidas. Ejemplos suficientes han aparecido en la prensa sensacionalista sobre denuncias de violaciones a mujeres y menores de ambos sexos por parte de renombradas figuras del deporte, la política, la nobleza, las finanzas… Denuncias que han llegado a los tribunales debido a que han fracasado las negociaciones sobre indemnizaciones millonarias solicitadas por las víctimas, las cuales, algunas de ellas se lucran mediante las generosas retribuciones que perciben de las cadenas televisivas para que expresen con el máximo de morbo las vejaciones sufridas. Podemos afirmar sin lugar a dudas que la inmensa mayoría de agresiones sexuales se realizan por parte de la burguesía tanto en lo referente a las violaciones de mujeres como las de menores, tanto varones como hembras, y que la mayoría de las veces quedan en perpetuo silencio al igual que las realizadas por los miembros de las diferentes órdenes religiosas, que cuando se hacen públicos solamente representan la parte superficial del iceberg, quedando en el silencio la mayoría. Poderoso caballero es don dinero.

Muchos jóvenes, alejados de cualquier experiencia inter-generacional, subordinados primero a los sistemas de enseñanza competitivos, después a los medios de comunicación audiovisuales en los cuales impera asimismo la competencia y la violencia desde los llamados “deportivos” hasta los juegos por internet incluyendo además de los aspectos violentos de carácter guerrero los correspondientes al denominado porno en el cual el papel de la mujer es reducido a objeto. Posteriormente la adicción al alcohol y las drogas como medios de evasión.

Todo ello, una mezcolanza de perspectivas frustradas, de falta de educación sentimental, de agresividad personal, de impotencia… muchos hombres se convierten en “manada”, cual animales, para agredir individual o colectivamente a mujeres consideradas por ellos como objetos de deseo y disfrute.

Causa amargura leer eslóganes “progres” como el tuit publicado por Irene Montero en la cuenta oficial del Ministerio de Igualdad que difundió un grito aparentemente feminista «Sola y borracha, quiero llegar a casa”, repetido por mujeres en algunas manifestaciones. Dichos llamamientos no son de extrañar, son la expresión de unos residuos de la pequeña burguesía ilustrada en la cual su subconsciente no alberga otra cosa que el individualismo y la alienación característicos de una semi-clase híbrida que teme al proletariado y es rechazada por la burguesía. Eslóganes parecidos son la antítesis de lo que debería ser un comportamiento social no alienado ni alienante que no tuviera necesidad de emborracharse para poder disfrutar los momentos de asueto. “Soledad y borrachera” indican la concepción reaccionaria individualista del nuevo espíritu del capitalismo como afirma Éve Chiapello (*). Ensalzar lo individual por encima de lo colectivo, alabar la alienación por el alcohol por encima de una mente clara no es un grito de libertad, es un llamamiento a la sumisión, a la dependencia y a la violencia sin sentido, pues es de imaginar la “llegada a casa” de una persona borracha, sea hombre o mujer, y las repercusiones que ello tiene hacia el resto de las personas que cohabitan con los/las beodos: madres, padres, hermanas, hermanos, amigas, amigos… El proletariado debe caminar serena y colectivamente para ejercer la violencia, serena también, contra la clase dominante.

Toda una pléyade de psicólogos, psicoanalistas, educadores sociales, policías especializados, abogados especializados, mediadores, políticos de varios colores y un largo etcétera dicen disponer de las soluciones para evitar tales desmanes y todos ellos disponen de suculentas subvenciones y de grandes titulares en los distintos medios de comunicación siempre y cuando olviden totalmente el carácter de clase de la violencia y escondan las graves contradicciones en el seno de la sociedad. Solamente quedan “autorizadas” aquellas voces que se centran en la dicotomía hombre-mujer. Cierta repugnancia debería sentirse al escuchar voces femeninas que apelando una teórica defensa del “género” al mismo tiempo ejercitan una extrema violencia de clase hacia hombres y mujeres pertenecientes tanto del proletariado autóctono como del conjunto de las sociedades periféricas.

La propuesta de un Pacto Inter-generacional Proletario, no resolvería “per se” estos problemas, pero sí que puede ser el marco idóneo en el cual poder disolver este sentimiento de apropiación, si paralelamente a la familia amplia —natural o asimilada—, se adquiere conciencia de la necesidad de la incorporación a la lucha de clases y con ella la derivación de muchas violencias hacia el verdadero responsable: el capitalismo.

(*) Luc Boltanski y Ève Chiapello, El nuevo espíritu del capitalismo, 1999

El confinamiento no ha tenido ningún efecto en la propagación del coronavirus en Alemania

Un nuevo estudio realizado por científicos de la Universidad de Múnich reitera que el confinamiento no ha tenido ningún efecto en la reducción de la tasa de propagación del coronavirus en Alemania.

Los estadísticos no encontraron “ninguna relación directa” entre el confinamiento y la reducción de las “tasas de infección”.

El estudio revela que en tres ocasiones, antes de que Alemania impusiera el confinamiento en noviembre, diciembre y abril, las “tasas de infección” ya habían empezado a descender (1).

El índice R que, según aseguran los epidemiólogos, indica el número de personas a las que un “infectado” transmite el virus, ya era inferior a 1 antes de que entrara en vigor el confinamiento.

El año pasado un estudio filtrado por el Ministerio alemán del Interior sostuvo que en Alemania el confinamiento podría acabar matando a más personas que el coronavirus, ya que las víctimas de otras enfermedades graves quedarían sin tratamiento.

Este estudio no es ni mucho menos el único que ha concluido que el confinamiento es totalmente innecesario. Otro estudio publicado en enero por investigadores de Stanford concluyó que el confinamiento obligatorio no frena la propagación del coronavirus más o mejor que las medidas voluntarias, como el distanciamiento social (2).

En marzo Jay Bhattacharya, profesor de medicina de Stanford, declaró a Newsweek que el confinamiento ha sido “el peor error de salud pública de los últimos 100 años”.

A principios de este año, académicos de Duke, Harvard y Johns Hopkins concluyeron que podría haber alrededor de un millón de muertes adicionales en las próximas dos décadas debido al confinamiento.

Otras investigaciones han llegado a la conclusión de que la contención “destruirá al menos siete veces más años de vida humana” de los que salvará.

(1) https://www.telegraph.co.uk/news/2021/06/03/german-study-finds-lockdown-had-little-effect-virus-infections/amp/
(2) https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/eci.13484

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