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Cuatro cazas españoles participan en el cerco contra Rusia

A partir del 1 de enero cuatro cazas Eurofighter españoles se desplegarán en Lituania para participar en el cerco trabado por la OTAN contra Rusia en el Báltico.

El gobierno del PP no se ha conformado con mantener las bases militares en Rota, Morón de la Frontera y Torrejón de Ardoz, sino que ha llevado fuerzas de combate a las mismas fronteras de Rusia.

El Ejército del Aire español ya desempeñó esta misión en 2006, también en Lituania, y en el primer cuatrimestre de 2015, en Estonia, aunque esta última vez lo hizo de forma excepcional y no correspondiendo a su turno rotatorio.

En el despliegue de este año, España ejercerá el mando de la misión desde la base aérea de Siauliai, la cuarta ciudad más grande de Lituania y situada en el norte del país, desde donde la aviación imperialista, junto con los que hay desplegados en Estonia y Polonia, mantendrán el cerco a Rusia ante sus mismas narices.

La misión de España en Lituania comenzará el próximo 1 de enero, por lo que los militares viajarán unos días antes y pasarán allí el fin de año. El contingente estará formado por más de 120 efectivos -entre mandos, pilotos, personal de apoyo y mecánicos- y se replegará a finales de abril.

Durante el anterior despliegue de esta misión en Estonia, los cazas Eurofighter españoles interceptaron en sus cuatro meses de misión más de una decena de aeronaves militares rusas que pasan muy cerca de su propio espacio aéreo.

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Continúa la expansión de la OTAN hasta las fronteras de Rusia

La decisión, calificada de “histórica”, de la OTAN de invitar a Montegro a incorporarse a sus filas puede acabar con el país balcánico convertido en el afiliado número 29 de la alianza militar imperialista.

Montenegro fue el último integrante de la antigua Yugoeslavia en lograr su independencia en 2006, es decir, que sólo tiene nueve años de historia.

Para que la independencia de Montenegro fuera posible, previamente la OTAN tuvo que desatar una feroz guerra civil en los Balcanes para destruir hasta los últimos restos de Yugoeslavia.

Montenegro es un país minúsculo con 630.000 habitantes, pero tiene dos puertos en el Mediterráneo y una envidiable posición estratégica en los Balcanes. Sus fronteras miran a Albania, Croacia (miembros ambos de la OTAN), Kosovo (un protectorado de la OTAN), Serbia y Bosnia-Herzegovina.
 

El país balcánico es un importante como depósito de armas y material de guerra. En su territorio hay diez grandes fortines subterráneos construidos en la época de la Guerra Fría. Tiene hangares fortificados para aviones, que fueron bombardeados en 1999 por la OTAN, pero con el apoyo financiero de la Unión Europea ha iniciado su reconstrucción.

Montenegro también es un candidato para entrar en la Unión Europea, a pesar de que a la cabeza del gobierno se encuentra Milo Djukanovic, al que desde 2013 la Europol, la oficina europea de policía, tiene fichado como un narcotraficante.

En efecto, Montenegro es un punto de entrada de la heroína procedente de Afganistán y el centro más importante para el lavado del dinero sucio procedente de su comercio. De esta manera la OTAN controla tanto el centro de producción (Afganistán), como el de distribución (Montenegro) de la heroína.

La incorporación de Montenegro a la OTAN forma parte del cerco trabado en torno a Rusia, una política de provocación iniciada en 1999, cuando se incorporaron Polonia, Chequia y Hungría, los tres antiguos miembros del Pacto de Varsovia.

En 2004 la OTAN incorporó a otros siete antiguos países del este de Europa: Estonia, Letonia, Lituania (integrantes de la extinta URSS), Bulgaria, Rumanía, Eslovaquia (integrantes del Pacto de Varsovia) y Eslovenia (antes integrante de Yugoeslavia).

En 2009 integró a Albania (antiguo miembro del Pacto de Varsovia) y Croacia (antes integrante de Yugoeslavia).

La integración de Montenegro se produce en medio de fuertes protestas populares y la puerta queda abierta para que otros países (Macedonia, Bosnia-Herzegovina, Georgia y Ucrania) también lo hagan posteriormente.

Poco a poco la OTAN estrecha el nudo corredizo en torno al pescuezo de Rusia como si se tratara de la ejecución de un ahorcamiento brutal. Al mismo tiempo se lamenta cuando el condenado patalea y protesta…

Fuente: http://ilmanifesto.info/la-nato-si-allarga-ancora/
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La ‘guerra contra el terrorismo’ conduce a la Tercera Guerra Mundial

Robert Bibeau

Para entender la política nacional e internacional -ambas están enlazadas- es necesario estudiar la economía y después aplicar esos conocimientos a la política. Hay que plantear la cuestión ¿Cuáles son los intereses en un conflicto regional o mundial?, lo que debería llevar a preguntarse ¿Qué clases sociales actúan en el conflicto y qué intereses económicos defienden? Estas son las preguntas a las que intentaremos responder.

La hipótesis que preferimos es que la alianza de los trust financieros internacionales -asociados con varios gobiernos imperialistas dominantes- actúa entre bambalinas para preservar la forma de producción capitalista. Para ello cada una de las alianzas imperialistas maneja su política regional e internacional enfrentándose a las otras alianzas e intentando enfeudar a las fuerzas nacionalistas de las clases burguesas y proletarias de los países sometidos a esos conflictos. Veremos que la clase trabajadora tiene muy poco papel en esas intrigas a pesar de ser el sujeto fundamental.

Dos axiomas complementarios

Las claves para comprender los recientes acontecimientos económicos y políticos internacionales son, por una parte, admitir que la economía gobierna la política y raras veces lo contrario. De este primer axioma deriva el segundo, que estipula que los poderes financieros mundiales dirigen las potencias de la política internacional, las cuales deben garantizar que las clases sociales vayan derechas por los caminos que les asignen. Dichos caminos de austeridad pueden conducir hasta resignarse al sacrificio final dictado por los generales y llegar incluso a la muerte para mantener este sistema económico depravado.

Una vez admitidos estos axiomas es fácil desenredar la complicada madeja de intereses entrecruzados, así como la mezcolanza de teorías “del complot” que se disputan el escenario en el teatro político internacional.

Histórico del nacionalismo chovinista ‘islamista’

Desde 1979, desde la revolución iraní dirigida por el ayatolá Jomeini, la religión musulmana se convirtió en un factor de identidad muy poderoso en los estados-nación donde causan estragos dicha religión y la explotación neocolonial. En la mayoría de esos países las burguesías nacionalistas locales consiguieron amalgamar sus múltiples intereses sirviéndose de ese denominador común, que permite apaciguar las relaciones de clases y a veces incluso movilizar a los populachos locales que viven en condiciones de producción arcaicas (semifeudales) para librar guerras fratricidas que afectan al reparto de las prebendas tras la liquidación de los recursos nacionales.

De esta forma se movilizó a Irak (suní) contra Irán (chií) a una guerra de ocho años que costó un millón de muertos en cada bando. Carne de cañón trabajadora para forzar un realineamiento político y económico por parte de la burguesía iraní disidente. Se entiende que las potencias imperialistas occidentales manejaban los hilos entre bambalinas animando a Sadam Hussein a destruir Irán, que se atrevió a utilizar el nacionalismo chií para alejarse de sus antiguos amos occidentales. Irán impulsó el enfrentamiento hasta el punto de sugerir que se podría sustituir el petrodólaren el mercado del oro negro. Desde la firma del acuerdo sobre el expediente nuclear iraní se entiende que si Irán sabe desembarazarse de esas enemistades podrá unirse a la comunidad de estados autorizados por el imperialismo globalizado.

El integrismo en Afganistán

Fue lo mismo cuando la burguesía izquierdista afgana intentó tomar el control de sus recursos para venderlos al mejor postor, llegando incluso a firmar acuerdos de defensa con el bloque imperialista soviético. Inmediatamente los feudales nacionalistas musulmanes afganos, entre ellos los talibanes, fueron reclutados por Al-Qaida, financiada por la CIA, para erradicar a esa banda de nacionalistas -laicos- sometidos a los intereses del otro bando imperialista. Desde entonces los estadounidenses resultaron cazados. Los talibanes recuperaron el control de su país y la población afgana regresó al yogo de sus amos nacionalistas islamistas tras 30 años de una guerra terrorista sanguinaria perpetrada por los aviones y los drones de la OTAN.

La guerra civil en Líbano y en la Palestina ocupada

La guerra civil libanesa fue otra demostración de la utilización del nacionalismo islamista para descalificar a un clan y promover a otro bajo múltiples escudos de armas religiosos-nacionalistas (chií, suní, cristiano, druso). Hizbulá, la mayor organización nacionalista chií, salió ganadora del enfrentamiento. Pasó lo mismo en la guerra de los clanes religiosos en Palestina, donde la burguesía suní acabó desacreditando a las facciones burguesas laicistas miembros de la OLP. La burguesía nacionalista de Hamás, suní, se impuso como portavoz de la burguesía palestina ansiosa por acordar un reparto de las tierras disputadas con las facciones religiosas judías en el poder en Tel Aviv. Es interesante señalar, de paso, que el poder imperialista israelí, industrializado y occidentalizado, no supo escapar del imperativo del nacionalismo religioso chovinista, atrapado en medio de ese océano nacionalista-religioso en la confluencia del norte de África y Oriente Próximo.

Argelia bajo los golpes del FIS y el FLN

También Argelia ha conocido las crispaciones islamistas por parte de las facciones burguesas reaccionarias que fueron excluidas del reparto del poder político -de adorno- tras la guerra “de independencia” que dirigió la burguesía nacionalista laica (pseudosocialista). Hay que señalar que los grupos religiosos no contribuyeron gran cosa durante la “guerra nacional de independencia” (sic). En cualquier caso la población argelina, en la miseria y muy frustrada por los resultados del Gobierno “independiente”, escuchó con agrado los llamamientos a la revolución de las oportunistas facciones islámicas nacionalistas. Lo que la pequeña burguesía argelina exiliada en París y Montreal no le perdona. Sin embargo fue la clase trabajadora argelina, la que siempre está bajo el yugo de los potentados nacionales -laicos o islamistas- la primera que sufrió la guerra civil de 15 años entre las facciones nacionalistas islamistas (FIS) y las facciones terroristas agrupadas en el FLN nacionalista, laico y pseudosocialista. La mismo que en Túnez y en Marruecos, cuyo peso económico es marginal en los negocios internacionales y donde las facciones nacionalistas fueron detenidas, encarceladas o fusiladas antes de haber podido incrustarse de en poder.

El islamismo integrista en Turquía, la aliada de la OTAN

En Turquía, desde Ataturk, la burguesía nacionalista chovinista, más o menos como en Siria y en Egipto, estaba consolidada al mando del aparato de Estado capitalista. Sin embargo este país, como Egipto, está en vías de industrialización acelerada lo que provoca -la crisis económica sistémica también repercute aquí- enfrentamientos obreros y levantamientos populares que asustan mucho a la burguesía nacionalista chovinista islamista aislada en la época de Ataturk. Esta fracción de la clase burguesa que había hecho del islamismo su fondo de comercio vuelve a la superficie para reclamar su parte del legado otomano. La nueva Turquía “islamista” juega dócilmente su partición en el concierto de las nacionales y maniobra en la región. Por lo tanto está poco preocupada por los ataques “yihadistas”, al menos hasta ahora. El ataque que acaba de perpetrar, por orden de la OTAN, contra los cazas rusos lo demuestra ampliamente. Estados Unidos y la OTAN dejan que esa burguesía podrida masacre a sus nacionalistas kurdos mientras fomentan la disidencia nacionalista de los kurdos de Irak y de Siria sembrando la confusión en esa región sangrante del mundo. Nos preguntamos para quién actúa Thierry Meyssan cuando pretende que: “Con una mano el Gobierno francés moviliza todos sus medios para focalizar a la población sobre los atentados del 13 de noviembre y después sobre la Cop21. Y con la otra aprovecha la falta de atención general para lanzar con Israel una nueva guerra en Irak y en Siria. Su objetivo ya no es derrocar al régimen laico sirio ni destruir su ejército, sino crear un estado colonial a caballo entre Irak y Siria, dirigido por los kurdos, con el fin de atenazar a los estados árabes. El sueño del poder israelí del Nilo al Éufrates ha vuelto”.

Francia e Israel no están en absoluto al mando de las guerras de Oriente Próximo, las dirige el Estado Mayor estadounidense con mucho cuidado de arreglarse con su nuevo aliado iraní, muy poderoso en el golfo Pérsico. Irán no dejará que se partan Irak o Siria. Tolera al Kurdistán, pero solo de momento. Los capitalistas israelíes deben de estar muy desesperados para conchabarse con el Elíseo, cuya aviación fue incapaz de asesinar a Muammar Gadafi sin el apoyo logístico y la intervención decisiva de la aviación estadounidense. Los imperialistas franceses deben de estar muy desesperados para conchabarse con los “fracasados” del ejército israelí, muy capaces de masacrar a la población civil palestina pero incapaces de enfrentarse a Hizbulá.

Los Hermanos Musulmanes en Egipto

El Egipto de Mubarak hacía buena pareja con los Hermanos Musulmanes desde hacía mucho tiempo. El país fue sometido a una revuelta, primero popular y después trabajadora, de gran envergadura, no para lograr el derecho de voto para elegir a un nuevo dictador, sino para conseguir el derecho a vivir decentemente. Al contrario de lo que pretenden algunos comentaristas, las revueltas populares fueron reales y la represión sanguinaria. Sin embargo las facciones burguesas nacionalistas, con las religiones musulmana y copta de fondos de comercio, se asustaron a la vista de la sucesión de levantamientos populares duramente reprimidos por el ejército, lo que las llevó a aceptar el mantenimiento de clan despótico de Mubarak (sin Mubarak) y a restablecer el poder a los militares sin desencadenar acciones terroristas en el extranjero. Sin embargo los Hermanos Musulmanes egipcios, nacionalistas religiosos chovinistas, siempre han mantenido una rama de Al Qaida en el Sinaí como una espada de Damocles sobre la cabeza del poder militar de El Cairo. La Cofradía espera que la situación nacional e internacional se calme antes de reclamar el poder que las urnas burguesas le concedió.

El islamismo integrista en el imperio saudí

Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos y Jordania juegan la carta nacionalista wahabí extremista desde hace mucho tiempo. Dado que esos países arcaicos  donde las fuerzas de producción feudales flojean bajo la presión de las fuerzas productivas sociales- se pliegan escrupulosamente al reparto de las regalías petroleras y al uso del petrodólar en el mercado del oro negro, no es necesario crear disturbios sociales-religiosos para mantener la adhesión evidente de esos Estados. Esta coyuntura está demostrada por la relativa quietud en la que viven esos países, comanditarios de las bandas de mercenarios “yihadistas” que castigan los países limítrofes. Las brigadas “yihadistas” saben que no deben morder la mano que las alimenta. Otra cosa es Yemen, donde una parte de la burguesía local de confesión chií apoyada por Irán, la nueva potencia regional, se está revolviendo contra la autoridad feudal de los antiguos vándalos parásitos. Arabia Saudí -Estado terrorista- sufre una derrota militar humillante a manos de los “yihadistas” locales. Probablemente la misma suerte reservada a las veleidades nacionalistas separatistas kurdas de Irak y Siria, que pretenden crear un Kurdistán a sueldo de los sionistas israelíes.

El integrismo islamista en Irak y Libia

Cuando la burguesía nacionalista laica de Irak intentó librarse de la tutela de las multinacionales del petróleo el amo del juego invadió el país, desmanteló el Estado iraquí y ofreció el país a pasto a los clanes nacionalistas islamistas como advertencia de lo que podría ocurrir a cualquier otro estado díscolo. La Libia de Gadafi y su banda capitalista no lo comprendieron y corrieron la misma suerte unos años después. Desde entonces diversos clanes de mercenarios, representantes del sufismo, garantizan la provisionalidad de ese país desgarrado y exangüe. Tras el rápido hundimiento de la clase burguesa libia los mercenarios del desierto, yihadistas a sueldo, se dirigieron al Sahel, de Sudán a Mauritania pasando por Malí. Pero que no se preocupen las potencias occidentales, solo Libia y el Sahel sufren los delitos de esos terroristas alquilados. Bajo bandera falsa yihadista se dedican a diversos crímenes de derecho común, como el comercio de esclavos y el contrabando de armas y drogas, nada que tenga que ver con el islam.

Los terroristas ‘yihadistas’ causan estragos en Siria


El clan de Assad se aseguró el control del Estado sirio desde los años 50, en la época en que las burguesías nacionales regionales se repartieron los poderes en función de sus lealtades ideológicas, de clanes y sectoriales (industria y comercio). El territorio sirio no contiene grandes riquezas naturales, lo que limita mucho la codicia de las grandes potencias. La “comunidad internacional” (sic) consiente que Rusia  una potencia imperialista competidora- se beneficie de una base militar en Latakia, en los confines del Mediterráneo. Pero la geopolítica mundial, revolucionada por el declive del imperio estadounidense y europeo y por el auge de la lejana China  la verdadera competidora de la antigua potencia declinante- hizo necesario, a los ojos de la potencia hegemónica decadente, golpear a Rusia con el fin de alejarla de China y plegar su economía a las necesidades de las empresas occidentales. Siguió una serie de conflictos teledirigidos en Chechenia, para empezar en el Cáucaso, en los Balcanes, en Ucrania y finalmente en Siria.

Este último frente es, de lejos, el más complicado de analizar y descifrar. Los maleantes de los servicios secretos occidentales no encontraron un apoyo serio en la burguesía siria y tampoco en las jerarquías religiosas (suní, alauí, chií, cristiana) para desencadenar una guerra civil interna y someter al clan de Bachar al Assad, nacido de un compromiso entre esas diferentes facciones burguesas nacionalistas-religiosas mantenidas por su padre en un frágil equilibrio. Los servicios secretos de las potencias occidentales (Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Alemania) y las potencias regionales (Turquía, Arabia Saudí, Catar) tuvieron que transportar, entrenar, armar, financiar y proveer un ejército de mercenarios “pseudoyihadistas” reclutados entre los millones de “reservistas” errantes y desocupados llegados de 20 países en crisis.

En Siria se concretó el peor de los escenarios que podía imaginar el Pentágono. El clan de Bachar al Assad no ha soltado la presa a pesar de la violencia de la zarabanda. La población siria desesperada, hundida por las atrocidades cometidas por los asesinos derramados por el país, no se levantó contra el poder despótico, al contrario, consideró que el déspota era más tranquilizador que los bandidos que Occidente lanzó contra ella. Rusia, aunque rápidamente se alejó de Libia no flaqueó, menos incluso que el aliado iraní al que creía arrinconado por las sanciones internacionales y el boicot de la “comunidad internacional” (sic). Finalmente la situación sobre el terreno se deterioró para los oportunistas reunidos por la estampida, que empezaron a seguir su propia agenda. Los mercenarios “yihadistas”, al plantearse si existirá otro final que una muerte inevitable, empiezan a cansarse o asustarse. Esto explica los golpes de fuerza como el de París, cuando la pelotera está entre antiguos cómplices. Y he aquí que el “sublugarteniente” Erdogan es enviado al frente por la OTAN, que siempre espera que esta guerra atípica se convierta en una guerra atómica.

El análisis oportunista de la izquierda burguesa

Geraoid O. Colmain, analista político, declaró recientemente que:

“Los ataques terroristas de los denominados grupos islamistas están orquestados en el extranjero, lo mismo que los ataques terroristas de la OTAN a Afganistán, Irak, Siria y Yemen. En particular están orquestados en el extranjero por las mismas potencias neoimperialistas y neocoloniales, Estados Unidos e Israel […] Estos ataques constituyen una profundización de la guerra emprendida por esas potencias imperiales contra las poblaciones de Oriente Medio, de Europa y de África con el fin de dividir para reinar y así someter a todas a las potencias al  nuevo orden mundial  en construcción, un nuevo orden conducido por un puñado de dirigentes tiránicos, una élite maquiavélica […] No existe una guerra contra el terrorismo, continúa O Colmain, existe una guerra que utiliza a los grupos terroristas, delegados de dichas potencias occidentales, contra los Estados-nación que resisten la dominación estadounidense-israelí y para disciplinar a las poblaciones trabajadoras de Europa, de África y de Oriente, con el fin de someterlas al dictado de las citadas potencias que desean provocar una guerra mundial entre todos los pueblos con el fin de alimentar su industria militar y armamentista. Las emigraciones forzosas de millones de refugiados constituyen una ingeniería migratoria coercitiva a expensas de los países de Europa del Este y Alemania, donde la presión se acumulará sobre los sueldos y los empleos de las masas trabajadoras locales, suscitando regionalmente grandes revueltas sociales contra los emigrantes inocentes. O Colmain añade que no hay ni ha habido nunca guerras antiterroristas de Occidente contra la religión musulmana, puesto que esos grupúsculos terroristas pseudoislamistas son criaturas de los servicios secretos occidentales, Al Qaida es el ejemplo típico al respecto, concluye el analista”.

En este sucinto párrafo el analista condensa la teoría del “complot” que encanta a la izquierda burguesa y trata de acreditar al respecto la sucesión de ataques terroristas que agobian a ciertos países desde hace decenios. Muchas afirmaciones de este especialista son verídicas, pero muestran un sofisma en cuanto que acreditan la teoría de un complot dirigido por la alianza israelí-estadounidense para construir el nuevo orden mundial (sic) ignorando la responsabilidad de las burguesías nacionalistas chovinistas europeas y mundiales. De esa constatación O. Colmain deduce que para enfrentarse tanto a las actividades de baja intensidad cometidas por errantes, bandidos y retornados de baja estofa, como a las actividades terroristas de gran envergadura perpetradas por generales con la ayuda de portaaviones, cazas, drones y enormes bombarderos, hay que derribar a todas las burguesías nacionales, a cada una en su casa, en los países traseros neocolonizados e islamizados, así como en los países industrializados e imperialistas.

No existe un posible nuevo orden político mundial. Un nuevo orden político mundial solo puede basarse en un nuevo modelo de producción que hay que construir. Y lejos de ver la emergencia de un nuevo modo de producción estamos viendo marchitarse el antiguo medio de producción capitalista dispuesto a lanzar a la humanidad a una guerra nuclear apocalíptica antes que desaparecer.

La propaganda oficial sobre el terrorismo ‘islamista’

La editorialista del diario L’Orient-Le Jour resume así la posición oficial que los medios dominantes deben propagar con respecto a los sucesos imputados:

“Los sucesos regionales e internacionales parecen precipitarse. Líbano, Francia y Malí, tres países en tres continentes distintos han sido golpeados en ocho días por el terrorismo islamista, que parece extender sus tentáculos de odio por todas partes y amenaza a nuevas capitales con agresiones del mismo tipo (en particular a Bruselas). El mundo entero se moviliza contra el Estado Islámico y los franceses efectúan ataques precisos e intensivos. Lo que por otra parte suscita una pregunta elemental: ¿Qué hace ahora la coalición internacional, dirigida por Estados Unidos, que declaró la guerra al Estado Islámico hace un año y medio? El caso es que en pocos días la opinión pública internacional ha cambiado y empuja a los dirigentes de todo el mundo a actuar contra esa organización terrorista”.

Lo inquietante de esta serie de argumentos es que sin detenerse a responden a la importante cuestión que plantea, la periodista se apresura a afirmar que la situación ha cambiado y que ahora la opinión pública internacional empujará a los dirigentes de la “comunidad internacional” a actuar (!). La perorata de la redactora forma parte de la intoxicación mediática extremista. Da a entender que Estados Unidos y sus aliados han declarado la guerra a los terroristas mientras numerosas informaciones señalan que son esas mismas potencias coaligadas las que reclutan, financian entrenan, arman y apoyan de todas las formas imaginables a esos “pseudoyihadistas”, la mayoría pobres y sin medios de subsistencia de los cuales 100.000 habrían muerto desde hace cuatro años en Siria y cuyos efectivos se mantienen en 30.000 combatientes activos gracias en particular a la ayuda occidental.

El cronista René Naba añade y acusa:

“[La responsabilidad incumbe al Gobierno francés] no solo en Libia y en Siria, sino también por su silencio mortal en Yemen, su alianza privilegiada con el reino saudí -la incubadora absoluta del yihadismo errático degenerativo- y con su aprendiz Catar; con la Meca de la cofradía de los Hermanos Musulmanes -la matriz de todas las organizaciones radicales yihadistas de Al Qaida y Jabhat An Nosra- y por último, pero no menos importante, con Turquía, el timón regulador de los yihadistas en el plano militar, al mismo tiempo que principal proveedor del flujo migratorio con destino a la Unión Europea inmersa en la crisis sistémica de su economía”.

Los servicios secretos incluso no disimulan sus actividades de apoyo al Estado Islámico.

“Los servicios secretos franceses habrían alentado a más de 3.500 islamistas franceses radicales a ir a Siria […] a derrocar al régimen sirio o a morir en el terreno. La idea de regresar al territorio francés no se contempla […] Según las cifras avanzadas habría más de 10.000 combatientes de nacionalidad europea que luchan bajo la bandera del Estado Islámico”.

El presidente Vladimir Putin, cuyo aliado sirio está en el ojo del huracán, declaró que tiene pruebas de que 40 personalidades de los negocios internacionales procedentes de países miembros de la coalición anti-Estado Islámico le financian directamente. Las informaciones tienden a demostrar que el jefe del Estado Islámico es un agente comprobado de la CIA. Ahora se reconoce que el hijo del presidente turco, Erdogan, coordina el comercio del petróleo que recoge el Estado Islámico en los pozos de Irak y Siria, contribuyendo así a la financiación del Estado odioso.

“Una serie de pruebas tiende a demostrar que Catar compró a Ucrania material militar antiaéreo de vanguardia por cuenta del Estado Islámico. La operación se desarrolló a finales de septiembre de 2015, justo antes de la intervención militar rusa contra la organización terrorista. Fue aprobada por la embajada de Estados Unidos en Doha. El material se transfirió vía Bulgaria y Turquía. Oficialmente Catar, Ucrania, Estados Unidos, Bulgaria y Turquía luchan contra el Estado Islámico”.

Finalmente la desconfianza es tan grande frente a las autoridades gubernamentales que algunos se preguntan si no será el propio Estado burgués el que habría organizado, orquestado o dejado que se organizasen esos atentados “de falsa bandera” en el corazón de París. Obviamente el gran capital internacional no va a crear las condiciones de una conjuración y aunque se levanten voces reclamando la guerra son más numerosas las personas que protestan por la propaganda de los medios de comunicación a sueldo y llaman a desconfiar de las autoridades gubernamentales.

El objetivo es la guerra

Quemando etapas, probablemente por exceso de entusiasmo, un experto en asuntos iraquíes se fue de la lengua y reveló sin ambages:

“Teniendo en cuenta la experiencia de Irak veo con buenos ojos, como lo ven desde Irak y ahora seguramente desde París, a raíz del acercamiento reciente entre Putin y Obama, la tendencia cada vez más fuerte a favor de una alianza unificada al estilo de la que se constituyó para acabar con el nazismo. Y ahora que París está de luto cada vez más responsables políticos y geoestrategas militares ponen lúcidamente por delante la eficacia operativa de los golpes rusos que, en una semana, han tenido más impacto que los estadounidenses en un año. A pesar de las fuertes reticencias de estos últimos, aparentemente movidas como siempre por el nuevo orden mundial proclamado y decretado desde 1991 por Bush padre, parece que la proeza militar tiene una explicación que va más allá de la fuerza ejercida: esos mismos rusos consiguieron, sobre todo, integrar a las autoridades iraquíes, iraníes y sirias en torno a una estructura única de coordinación de inteligencia anti-Estado Islámico con sede en Bagdad”.

Queda claro que el gran capital mundial quiere arrastrar a todo el mundo, reeditar la hazaña de 1940. Volver a crear la internacional apocalíptica bélica con el fin de lanzar a los trabajadores de los distintos países unos contra otros en un inmenso holocausto mundial para el reparto de las zonas de recursos, los mercados y los sectores de producción de plusvalía. El especialista iraquí simplemente no ha entendido que la alianza no puede estar dirigida por dos potencias hegemónicas competidoras, Estados Unidos y Rusia. ¿Contra quién se dirigiría esa alianza de enemigos? ¿Contra un Estado fantasma que posee algunas armas suministradas por sus enemigos, financiado por sus antiguos patrocinadores unidos contra él y sus 30.000 combatientes ya desarmados? En 1940 las potencias del Eje alinearon a casi 15 millones de soldados armados hasta los dientes y bien entrenados  Seguramente la alianza reaccionaria que se está construyendo no apunta al Estado Islámico fantoche, ¿adónde apunta?

Jacques Attali también publica sus fantasías y en sus ensoñaciones más lúcidas el exasesor de François Mitterrand ve una tercera guerra mundial en preparación cuyo desencadenamiento prevé en 2030. Para evitarla propone la creación de un supraestado de derecho mundial, la creación de un nuevo orden mundial, la manía de los bohemios de la izquierda burguesa. La ONU de alguna manera, más autoritaria y firmemente anclada en manos de los magnates de las finanzas internacionales, sometiendo a miles de millones de trabajadores bajo el látigo del trabajo asalariado. En resumen el sirviente propone dar a los que fomentan la próxima guerra un instrumento complementario para llegar a sus fines.

El experto Patrick Martin anuncia que:

“El complejo militar y de inteligencia estadounidense está comprometido en preparativos sistemáticos para la Tercera Guerra Mundial. Para el Pentágono un conflicto militar con China y/o Rusia es inevitable y esa perspectiva se ha convertido en la fuerza motriz de su planificación técnica y estratégica”.

Para hacer la guerra -y más si es la guerra mundial- hacen falta muchas armas. En noviembre de 2015 el investigador Jules Dufour, del grupo Mondialisation, publicó un artículo titulado “Le réarmement planétaire” en el que señalaba que

“El mundo cada vez está más militarizado. Los gastos militares aumentan sin cesar en muchos países. Más de 5.000 millones de dólares diarios se dedican a la guerra o a su preparación. Los gobiernos están absolutamente sometidos a las exigencias de los lobbies militares […] Hay 640 millones de armas ligeras diseminadas por todo el mundo (una por cada diez personas). La producción de cartuchos militares es de 14.000 millones anuales […] Los gastos militares mundiales llegaron a 1,747 billones de dólares en 2013, lo que equivale al 2,4 por ciento del PIB mundial”.

El especialista Larry Chin comenta:

“Esta crisis apocalíptica no es una guerra ‘contra el terrorismo’, sino una guerra  de  terrorismo librada por terroristas, dirigida por terroristas y criminales de guerra psicópatas que se ponen al margen de la ley. No tienen en absoluto la intención de acabar con el terrorismo. De hecho es todo lo contrario: los ejércitos terroristas de Occidente son una gran ventaja utilizada para infiltrar y desestabilizar, para derrocar a los regímenes que la OTAN quiere alinearse, para invadir y conquistar. Y hunden uno tras otro: primero Irak y Libia, después los sucesos actuales en Siria, todo para la lograr ambiciones aún más amplias. La ‘guerra contra el Estado Islámico’ incluso no concierne a este grupo, a pesar de las atrocidades que cometen estos asesinos. Esta guerra es, y siempre será, una guerra mundial entre superpotencias que enfrenta a Occidente con Rusia y China y en cualquier parte donde decidan los intereses occidentales y sus grandes empresas, bien sean geoestratégicas o centradas en los recursos”.

Conclusión

Solo se puede añadir que todo se está tramando para lanzar a las masas proletarias a la guerra total. En realidad una guerra mundial solo puede enfrentar a dos enemigos irreconciliables que luchan por la supervivencia. Es decir, el conflicto enfrentaría a la Alianza Atlántica imperialista, dirigida por el “eje del bien” estadounidense, con la alianza asiática dirigida por China y Rusia, como predijo Samuel Huntington en su libro El choque de las civilizaciones. Eso significaría que las burguesías nacionalistas chovinistas habrían ganado su apuesta de movilizar a las masas proletarias para que se maten entre ellas en una guerra por el reparto de los recursos, de los mercados y de los sectores de producción de plusvalía, fuente de todos los beneficios. Una vez acabase esta nueva guerra la carne de cañón trabajadora regresaría a su esclavitud laboral.

Pero ese conflicto internacional podría enfrentar a otros dos grandes enemigos todavía más irreconciliables, la gran burguesía mundial y lo que quedaría de sus aparatos estatales con el proletariado internacional para la erradicación del modo de producción capitalista y la creación de un nuevo modo de producción comunista.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=206570
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¿Qué hace un buque español de la OTAN en el Mar Negro?

En el Mar Negro las provocaciones navales se han convertido en moneda corriente. Tres fragatas portamisiles de la OTAN, entre ellas una española, se han unido al destructor estadounidense Ross entrando en el Mar Negro en medio de la escalada de tensión entre la alianza imperialista y Rusia.

La flotilla incluye al Francis Almejida (Portugal), el Blas de Lezo (España) y el Winnipeg (Canadá).

Dichas naves pueden permanecer en la zona no más de 21 días, según establece la Convención de Montreux sobre el Paso por los Estrechos para buques de países que no bordean el mar Negro.

Tras agravarse las relaciones turco-rusas por el derribo de un avión ruso en la frontera entre Turquía y Siria el pasado 24 de noviembre, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, prometió un pleno apoyo al «derecho de Turquía a proteger su espacio aéreo y fronteras».

El Ross, un destructor de clase Arleigh Burke, está dotado del sistema Aegis, capaz de interceptar misiles balísticos. Cuenta con lanzamisiles de crucero tipo Tomahawk, misiles tierra-aire RIM-156 SM-2 y misiles antisubmarino RUM-139 VL-Asroc. El destructor también puede transportar un helicóptero Sikorsky SH-60 Seahawk.

En medio de la peligrosa escalada militar, el sábado Turquía capturó cuatro buques rusos en el puerto de Samsun, en el Mar Negro como represalia por un acto semejante de Rusia contra navíos turcos, a los que impidió llegar al puerto de Novorossisk.

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El Pentágono utilizó a una ONG para espiar en Corea del norte

El Ministerio de Defensa estadounidense utilizó a Humanitarian International Services Group (HISG), una ONG cristiana, como cobertura para espiar en Corea del norte, según The Intercept.

De 2004 a 2012 el Pentágono financió con varios millones de dólares un programa de espionaje en Corea del norte encubierto bajo la acción de la referida ONG.

Para el imperialismo Corea del norte es uno de los objetivos prioritarios de penetración y, al mismo tiempo, uno de los más difíciles.

Cuando en diciembre de 2004 el Pentágono inició su programa de espionaje, la ONG cristiana, dirigida por Kay Hiramine ya enviaba ropa y medicamentos a Corea del norte por vía marítima. Se trataba de probar la capacidad de la ONG para infiltrarse en el país exportando biblias.

El espionaje militar estimaba que introducir biblias en Corea de norte era muy difícil, ya que el país no admite la penetración imperialista a través del protestantismo. Si Kay Hiramine lo lograba, el Pentágono sabría que la podría utilizar como método para introducir luego equipos ópticos de grabación.

El Pentágono quería utilizar a la ONG para introducir distintos tipo de material militar para “preparar el terreno” con vistas a un guerra entre ambos países.

Según Sam Worthington, presidente de InterAction, una organización que agrupa a 200 ONG estadounidenses, utilizar una ONG y trabajadores humanitarios para espiar es “inaceptable” y constituye una “violación del derecho internacional”.

El sitio independiente NK News, especializado en Corea del norte, ha puesto en duda la veracidad de la información que suministra The Intercept. Para ello utiliza los testimonios de cuatro miembros de ONG que han trabajado en Corea del norte, quienes consideran que es imposible introducir biblias en el país asiático desde Estados Unidos.

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Turquía bloquea el paso de los buques rusos por el Bósforo

Contraviniendo las leyes internacionales de navegación, Turquía ha bloqueado el paso de buques rusos por los estrechos del Bósforo y Dardanelos entre el Mar Negro y el Mediterráneo.

Decenas de barcos rusos se aguardan a ambos lados de la ruta marítima, así como en el mar de Mármara, cerca de Estambul.

El lunes un buque de carga de la Armada rusa se topó en el estrecho de Dardanelos con un submarino turco que iba en dirección al mar de Mármara, escoltado por la Guardia Costera de la marina turca.

El incidente tuvo lugar cerca de la ciudad portuaria turca de Canakkale, según informó el diario turco “Hurriyet”.

El antiguo jefe del Estado Mayor de la Armada rusa, Viktor Kravchenko, ha dicho que un cierre unilateral por parte de Turquía del estrecho del Bósforo para barcos rusos es contrario al derecho internacional y a la Convención de Montreux.

La Convención de Montreux sobre el paso por los Estrechos es un acuerdo internacional firmado en 1936, el cual asigna a Turquía el control sobre los estrechos del Bósforo y los Dardanelos y regula el tránsito de buques de guerra de otros Estados a través de los mismos. Turquía obtuvo el pleno control sobre los estrechos a cambio de garantizar el libre tránsito de buques civiles durante tiempos de paz.

Incluso en la Segunda Guerra Mundial Turquía y no cerró los estrechos, a pesar a la presión por parte de Alemania.

Los estrechos del Bósforo y el Dardanelos cuentan con la mayor densidad de tráfico del mundo. En 2011, por estos estrechos circularon unos 50.000 buques y se transportaron 3 millones de barriles diarios de petróleo.

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Estados Unidos pone a China entre la espada y la pared

El pasado 12 de noviembre Zhang Baohui, director del Centro de Estudios para Asia Pacífico de la Universidad Lingnan, escribió en el RSIS Commentary South China Sea Series, un artículo que expresa bastante bien que Xi Jinping ha acabado con toda una época de la política exterior de China, caracterizada por el sigilo y la discreción.

China empieza a levantar la voz y a través de Zhang asegura que Estados Unidos pretende forzarles a ellos y a Rusia a retroceder o ir a la guerra, que se puede convertir rápidamente en una guerra nuclear.

Cuando Estados Unidos envió un buque de guerra dentro del límite de las 12 millas alrededor de las islas recién construidas por China en el Mar del Sur de China el 27 de octubre, dice Zhang, China dejó pasar la provocación. No adoptó ninguna medida concreta para enfrentarse al buque, pero “cualquier operación similar futura podría desestabilizar gravemente la situación del Mar del Sur de China e incluso la paz y la estabilidad de toda la región”. Podría activar una escalada y presionar a los dos países hacia la guerra.

“Más acciones por parte de la Armada de Estados Unidos arrinconarían al gobierno chino y le forzaría a responder a las provocaciones percibidas contra sus intereses nacionales y su reputación como potencia. Después de todo, el Mar del Sur de China constituye una parte esencial de los intereses geoestratégicos de China… Más aún, China podría sentir la urgencia de mantenerse firme para disuadir una escalada futura en los desafíos de Estados Unidos a sus intereses y a su reputación”.

Zhang cita al vicealmirante Yi Xiaoguang, el subjefe del Estado Mayor Conjunto del Ejército de Liberación Popular de China, quien dijo que China “empleará todos los medios necesarios para defender su soberanía” si Estados Unidos toma medidas similares, y al general Fan Changlong, vicepresidente de la Comisión Militar Central del Partido Comunista Chino, quien le dijo al jefe del Mando estadounidense del Pacífico, almirante Harry Harris, que cualquier acción futura de la Armada de Estados Unidos podría disparar escaladas accidentales que dañan los intereses de ambos países.

Desde entonces los chinos han extendido sus ejercicios militares en la región y han difundido fotografías de los misiles estratégicos que portan sus submarinos nucleares, “con el propósito de disuadir a Estados Unidos”, señala Zhang.

Más adelante el especialista chino advierte de que China podría recurrir a medidas más duras para enfrentarse a la Armada de Estados Unidos: “Si lo hace, se hace inevitable una confrontación entre las dos armadas. Peor aún, la confrontación puede desatar una escalada hacia un conflicto militar”.

El Pentágono ignora este escenario, continúa Zhang. “Estados Unidos supone que China adoptaría una política de inacción cuando enfrenten buques militares estadounidenses intrusos. Esta expectativa de Estados Unidos es errónea ya que China es una gran potencia nuclear”. Cuando los Estados que poseen armas nucleares se ven acorralados, pueden amenazar con una escalada asimétrica para disuadir a un adversario para que no dañe sus intereses fundamentales.

El desfile militar del 3 de septiembre en Pekín reveló que la nueva generación de misiles tácticos de China, como los DF-26, pueden cargar ojivas nucleares. Información reciente también indica que los misiles crucero chinos de largo alcance lanzados desde el aire también pueden cargar ojivas nucleares tácticas. Las últimas fotos del misil nuclear JL-2 lanzado desde el mar podría ser una velada señal nuclear que envía China para disuadir a Estados Unidos.

Zhang considera que el Mar del Sur de China está dentro de los intereses vitales de China, lo que no ocurre con Estados Unidos. Cuando una situación de crisis se intensifica y empieza a incluir posibles escenarios nucleares, dice Zhang, Estados Unidos se vería obligado a optar entre “dar marcha atrás” o vislumbrar “una China con armas nucleares”.

Desafiar a China es una imprudencia por parte de Estados Unidos, escribe Zhang, porque subestima la determinación de Pekín para defender sus intereses, “y por lo tanto podría tocar una espiral en escalada que al final dañaría los intereses de Estados Unidos”.

El autor concluye que ambas partes deben considerar los peores escenarios. “Tanto China como Estados Unidos tienen que considerar que sus acciones podrían llevar a consecuencias no deseadas, en especial una escalada accidental hacia un conflicto militar… Nadie, en especial los países de la región, quiere este escenario”.

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Rusia descubre varios satélites de espionaje militar

En abril la cadena de televisión rusa Svezda, dependiente del Ministerio de Defensa, anunció el descubrimiento de varios satélites de espionaje “enemigos” que vigilaban su territorio.

El anuncio lo hizo Oleg Maidanovich, jefe de mando espacial de la fuerza aérea en un documental con motivo del “Día del Espacio” que conmemora en Rusia el primer vuelo espacial realizado por el astronauta soviético Yuri Gagarin.

“Recientemente especialistas de nuestro departamento de inteligencia espacial han descubierto satélites recién lanzados. Tenían por misión el reconocimiento de nuestro material militar sobre el territorio ruso”, dijo el comandante a la televisión.

En internet la cadena Svezda dedicó el documental a la guerra espacial y a las batallas entre satélites espías en un tono que recuerda los tiempos de la Guerra Fría y la carrera espacial.

El mando espacial ruso es una fuerza militar encargada de la detección y control de los ataques aéreos enemigos, así como de la vigilancia espacial y el control de los satélites de defensa rusos.

Estados Unidos tiene un departamento dedicado específicamente al espionaje vía satélite: la National Reconnaissance Office.

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La expansión militar de Estados Unidos en África

El ejército de Estados Unidos se expande por el Pacífico, pero también por África, donde hace frente a la omnipresencia china y sustituye a los viejos ejércitos colonialistas europeos, especialmente el francés.

Durante años el Africom, el mando de las fuerzas militares estadounidenses en el continente negro, ha negado la existencia de bases.

La existencia de la base Lemonnier, en Yibuti, era anterior a la creación del Africom como mando independiente en 2008. Según ellos, no cuenta.

Además, la lista oficial de bases militares del Pentágono asegura la existencia de, al menos, otras tres.

En El Cairo está la Unidad Número 3 del Centro de Investigaciones Médicas de la Marina, creada en 1946.

Hay un aeródromo auxiliar situado a unos 1.600 kilómetros de la costa oeste que Estados Unidos ha utilizado desde 1957.

En el el puerto y el aeropuerto de Mombasa, en Kenia, hay depósitos de los años ochenta.

También hay bases cercanas al continente, la más importante de las cuales es la Morón, en Sevilla.

Además, hay también “sitios cooperativos de seguridad” (CENV) que pueden desempeñar las mismas funciones que las bases. El comandante el jefe de Africom, David Rodríguez, ha reconocido la existencia de 11 “sitios de seguridad”.

Es posible que el número sea aún mayor. Según Tom Dispatch, el número puede acercarse a los 60, unos plenamente activos y otros en reserva.

La mayor parte de esos centros militares han sido construidas o remozadas desde 2001. Se trata de campos, depósitos e instalaciones portuarias en 34 países africanos diferentes, por lo que cubren al 60 por ciento del continente.

Estados Unidos dispone también de “departamentos de cooperación de seguridad y defensa” en 38 Estados y han firmado cerca de 30 acuerdos para utilizar los aeropuertos internacionales como centros de suministros.

El número de bases militares está creciendo rápidamente, de manera discreta. En ellas se llevan a cabo ejercicios militares de asesinatos con drones, así como tareas de vigilancia, control e inteligencia.

Dichas bases están en en Burkina Faso, Camerún, República Centroafricana, Chad, Yibuti, Etiopía, Gabón, Ghana, Kenya, Mali, Níger, Senegal, Seychelles, Somalia, Sudán del sur y Uganda.

Además Estados Unidos tiene acuerdos para utilizar las bases de terceros países, como Argelia, Botswana, Namibia, Santo Tomé y Príncipe, Sierra Leona, Túnez y Zambia.

Hay al menos 9 “emplazamiento avanzados de explotación”, de los que el Pentágono ha reconocido el de Charichcho, en Etiopía. Hay otro que ya ha sido utilizado en Kampala, Uganda, así como en Kenia (Isiolo y Manda Bay).

El campo Simba, en Mada Bay (Kenia), la utiliza la Armada y los Boinas Verdes, entre otras unidades. Desempeña un papel esencial en el programa de asesinatos con drones, especialmente dirigido a países como Yemen y Somalia.

Está en plena fase de expansión. Han ejecutado obras para prolongar la pista de aterrizaje a fin de que puedan aterrizar grandes aviones, como los C-130. Han levantado grandes depósitos de combustibles y agua potable, alojamientos para grandes unidades militares.

Su expansión militar en África demuestra que no se trata de un fenómeno coyuntural. Estados Unidos levanta infraestructuras porque quiere implantarse en África de manera persistente y a largo plazo.

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Alemania se prepara para la guerra imperialista

Ursula von der Leyen pasa revista
Con el pretexto de la oleada de refugiados, los expertos del Bundeswehr, el ejército federal, preparan un despliegue de sus tropas en Asía, África y Oriente Medio. Un reciente artículo de Der Spiegel da una idea de la dimensión de los preparativos, a medio camino entre “la desesperación y la megalomanía”.

El objetivo confesado del gobierno alemán es reducir el flujo migratorio y lograr que el mundo haya zonas habitables donde se pueda vivir, dice Der Spiegel, que pone en boca de la ministra de Defensa, Ursula von der Leyen, el deseo de restaurar el poder del Estado y la estabilidad de países como Afganistán, Siria, Libia y Mali.

Para ello el militarismo alemán se expandirá por todo el mundo. Del norte de África a Afganistán, pasando por Irak, el gobierno organiza misiones militares de una envergadura difícil de concebir hasta ahora, salvo en la época del III Reich.

En la actualidad el gobierno tiene bastante avanzado un plan para desplegar aviones Tornado de reconocimiento para llevarlos a Siria. Alemania quiere ponerse a la altura de Estados Unidos, Rusia, Francia y Reino Unido.

Hace unos días Hans-Lothar Domröse, el más alto oficial alemán en la OTAN ha pedido el reinicio de las operaciones militares de combate en Afganistán, así como el bombardeo de las posiciones de los talibanes.

El jueves Merkel se declaró partidaria de la creación de grandes reservas para refugiados en Afganistán.

Especialistas de los Ministerios de Defensa y Asuntos Exteriores preparan el despliegue de tropas del Bundeswehr en Kurdistán para entrenar a los peshmergas de Irak. También está prevista el suministro de armas a los kurdos y la ampliación de la ayuda al gobierno de Bagdad.

El Ministerio de Defensa también quiere implantar sus fuerzas en Afganistán, Irak, Siria, Libia y Mali para evitar que las poblaciones tengan que huir hacia Alemania, es decir, que en realidad va a hacer exactamente lo mismo que han hecho los demás para desatar las olas de refugiados: destruir esos países por la fuerza de las armas.

El nuevo militarismo alemán tomó carta de naturaleza el año pasado en la Conferencia de Munich sobre seguridad, donde fue refrendada por el presidente Gauk.

Entonces el ministro de Asuntos Exteriores, Frank-Walter Steinmeier declaró que en el futuro Alemania debía tomar las riendas en sus manos más a menudo para defender su sintereses en el mundo. Citó expresamente esos intereses mundiales: Siria, Ucrania, Irán, Irak, Libia, Mali, República Centroafricana, Sudán del sur, Afganistán… Era una lista no exhaustiva de “puntos calientes”, dijo.

La ministra posa junto a sus tropas