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Conjeturas sobre el reciente incendio en un submarino ruso secreto

19 años después del hundimiento del submarino Kursk, que costó la vida a sus 118 tripulantes, el lunes un incendio atacó a otro, lo que ha costado la vida a 14 oficiales y marinos rusos.

Al día siguiente, Putin convocó en el Kremlin a los altos funcionarios del Ministerio de Defensa y en la Casa Blanca se celebró una reunión paralela.

El miércoles el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, dijo que la información sobre la nave era secreta y la investigación del accidente también.

En cuanto a la tripulación, el ministro de Defensa Sergei Shoigu reveló que se trataba de “especialistas militares únicos, profesionales altamente cualificados, que estaban llevando a cabo importantes investigaciones sobre la hidrosfera terrestre”.

Ni siquiera sabemos el nombre del submarino, salvo que es un As-12 y que recibe el apodo de “Losharik”. En la década de los setenta, la televisión soviética emitía una serie de animación sobre un caballo compuesto de pequeñas bolas llamado de esa manera. Los submarinos As-12 también están fabricados de bolas de titanio interconectadas en su interior.

Además, un departamento secreto del Ministerio de Defensa ruso también se llama Losharik, lo que parece confirmar que la misión del As-12 era secreta.

El Losharik es un sumarino propulsado por energía nuclear que tiene su base en la Bahía de Oleniya, a unos 100 kilómetros al este de la frontera noruega, desde donde salen en misiones que la OTAN sospecha que tienen relación con los cables submarinos que atraviesan los océanos del mundo.

A finales de 2017 el almirante Andrew Lennon, comandante de la fuerza de submarinos de la OTAN, denunció la creciente actividad submarina de Rusia cerca de los cables que recorren los lechos marinos conectando internet entre Europa y Norteamérica. “Rusia tiene un claro interés en la infraestructura submarina de la OTAN y de los países de la OTAN”, dijo el almirante.

Compuestos por más de 800.000 kilómetros de fibra óptica, los 213 cables submarinos independientes del mundo son las arterias de la moderna “sociedad de la información”. En un solo día los cables generan alrededor de 10 billones de dólares en transferencias financieras y procesan alrededor de 15 millones de transacciones. El 97 por ciento de las comunicaciones mundiales se transmiten a través de cables bajo los océanos.

Son una infraestructura vital insuficientemente protegida y extremadamente vulnerable a cualquier ataque. Los satélites no podrían compensar un corte de cable bajo el océano. El ejemplo es Crimea, donde internet y las telecomunicaciones se cortaron inesperadamente del resto de Ucrania como consecuencia del Golpe de Estado fascista de 2014.

La reparación de un cable submarino es tanto más difícil cuanto mayor es la profundidad, pudiendo convertirse en una tarea imposible a partir de cierto punto y Rusia tiene la mayor y la mejor flota de gran calado del mundo, con base en la Bahía de Oleniya, capaz de silenciar el sistema actual de comunicaciones submarinas de la OTAN.

Para pasar desapercibidos, el Pentágono cree que los Losharik se mueven amparados bajo el casco de buques de superficie, como el Podmoskovye BS-64.

Ese tipo de submarinos colocan pequeñas instalaciones en el fondo del mar que pueden hacer mucho ruido para desviar la atención de los radares submarinos y satelitales de la OTAN. Otros dispositivos de escucha instalados en los fondos marinos pueden detectar los sonidos emitidos por las hélices de los barcos enemigos.

Los submarinos Losharik también pueden lanzar y recuperar drones submarinos.

https://iz.ru/news/688769
http://militaryrussia.ru/blog/topic-543.html
https://thebarentsobserver.com/en/node/3381

 Base naval rusa en la Bahía de Oleniya
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Un tribunal militar de Estados Unidos absuelve al criminal de guerra que mató en Irak a puñaladas a un niño preso y herido

El criminal y su esposa se ríen del mundo
Tras dos semanas de juicio Edward Gallagher, suboficial de las Fuerzas Especiales de Estados Unidos, ha sido absuelto del delito de crímenes de guerra por un tribunal militar de San Diego, California, tras matar a un niño que estaba preso y herido durante una misión en Irak en 2017.

En el juicio la fiscalía presentó como prueba  fotos tomadas por Gallagher y mensajes para establecer su culpabilidad. El suboficial envió a un colega el siguiente texto: “Una buena historia sobre esto. Lo conseguí con mi cuchillo de caza”, acompañado de una foto del cadáver del joven preso acuchillado.

Gallagher, de 40 años, también fue absuelto de dos intentos de asesinato de civiles irakíes con su rifle de francotirador, así como de obstrucción a la justicia.

La condena es por posar junto al cuerpo del joven con otros soldados, una foto de grupo que, según sus abogados, debía fortalecer el espíritu de equipo y la camaradería dentro de su unidad, pero que, según la acusación, podía perjudicar a las fuerzas armadas.

Miembro de los Navy SEAL, los famosos comandos especiales de la Armada estadounidense, Gallagher ha sido liberado porque la sentencia castiga el delito con un máximo de cuatro meses de prisión, pero ya ha pasado nueve bajo arresto en una base naval durante la investigación del caso.

“Viene a casa”, dijo uno de sus abogados, Timothy Parlatore, encantado, asegurando a la prensa al salir del tribunal que su cliente siempre había admitido haber tomado la fotografía.

Gallagher, que se enfrentaba a una petición de cadena perpetua, siempre ha negado las acusaciones en su contra. Sus abogados afirmaron a lo largo del juicio que había sido víctima de un montaje de sus subordinados, que querían que se marchara.

Los cargos en su contra se referían a su presencia en 2017 en Mosul, Irak, donde las tropas estadounidenses habían sido desplegadas junto con las fuerzas irakíes para retomar partes de la ciudad en manos de los terroristas del Califato Islámico.

Gallagher fue acusado de matar a un niño preso con varias puñaladas en el cuello y el pecho mientras recibía tratamiento.

Durante el juicio, otro SEAL de la Marina llamado al estrado para testificar, causó una sorpresa el 20 de junio al acusarse a sí mismo del asesinato del preso. Corey Scott dijo al tribunal que si Gallagher había apuñalado a la víctima, fue él mismo quien causó su muerte por asfixia al tapar el tubo insertado en la tráquea del hombre herido con su pulgar para ayudarlo a respirar.

Afirmó que quería liberar al prisionero de la tortura que, en su opinión, le infligirían los miembros de las fuerzas armadas irakíes.

Nunca antes Scott había asumiido la responsabilidad del asesinato cuando fue interrogado por los investigadores de la Marina, que mintió para encubrir a su jefe.

Scott fue uno de los testigos que obtuvo inmunidad judicial y por lo tanto no puede ser procesado por falso testimonio.

Como cualquier otro matón, Gallagher solía presumir del número de personas que había matado en las operaciones militares en las que había participado.

Algunos miembros del pelotón Alpha comandado por Gallagher estaban tan horrorizados por su comportamiento que habían manipulado su rifle de francotirador para hacerlo menos preciso y dispararon tiros de advertencia para ahuyentar a los civiles antes de que su jefe tuviera tiempo de disparar contra ellos.

A los ojos de muchos estadounidenses, Gallagher es un héroe de guerra injustamente perseguido. Su esposa y un grupo de parlamentarios han hecho campaña a favor de su liberación, una iniciativa transmitida por el popular canal de televisión Fox News.

El propio Trump mencionó la posibilidad de un indulto si era condenado.

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La ‘inteligencia artificial’ está al servicio de la carrera de armamentos y del militarismo moderno

McNamara, de la Ford al Pentágono
Las investigaciones seudo-universitarias en eso que llaman “inteligencia artificial” están al servicio de la guerra. Junto con las bases de datos (“big data”) forman parte de la carrera de armamentos y del militarismo moderno, sobre todo desde la Guerra de Vietnam (1).

En los años sesenta quien dirigía el Pentágono era Robert McNamara, un profesor de economía al más puro estilo seudocientífico estadounidense. En las universidades como Harvard, lo más característico es confundir la Economía Política y las demás ciencias con su cuantificacion (econometría), aunque McNamara no se limitó a llenar la pizarra del aula con números, sino que lo puso en práctica en la multinacional Ford.

Lo mismo hizo en el Pentágono, para lo cual nombró a Alain Enthoven Subsecretario de Análisis de Sistemas. A su vez Enthoven reclutó a otros como ellos, llamados los Whiz Kids, para que dirigieran el Sistema de Planificación, Programación y Presupuestos, copiado de los planes quinquenales soviéticos.

El Pentágono empezó a utilizar el “big data” de manera estadística, es decir, procesado por ordenador para llevar a cabo investigaciones operativas y apoyar la toma de decisiones, no sólo en las oficinas sino también en el campo de batalla: Vietnam (2).

Uno de los datos cuantitativos que llegó a obsesionar a los ingenieros fue el recuento de las pérdidas del enemigo (“body count”). El general Douglas Kinnard contó que los soldados estadounidenses asumieron riesgos innecesarios para contar el número de muertos del Vietcong y a veces murieron en el empeño (3).

La contabilidad de los muertos llegó a convertirse en un fin en sí mismo y, además, era errónea. La incautación de documentos de vietnamitas mostraba la imprecisión de las estimaciones estadounidenses.

Pero había que hacer de la necesidad virtud y Enthoven dijo que no había muchos datos sino todo lo contrario: no eran suficientes (4). Los datos también eran un asunto cuantatitivo. No importaba que fueran erróneos. Cuantos más, mejor.

Por equivocados que fueran, los datos sugerían modelos lo suficientemente consolidados como para reflejar las estrategias contrarias e indicar los progresos realizados por ambos bandos, siempre que los analistas fueran capaces de interpretarlos, naturalmente

La lección que los ingenieros extrajeron de la Guerra de Vietnam no fue que el enfoque cuantitativo fuera erróneo sino que ningún experto había sido capaz de entenderlo. En otras palabras: el problema no está en la “inteligencia artificial” sino en que quienes la diseñan no son inteligentes precisamente.

Desde entonces en los pasillos del Pentágono se cuenta una vieja
anécdota: en 1969 McNamara introdujo en su ordenador todos los datos
conocidos sobre Vietnam y Estados Unidos, como la población, el producto
nacional bruto, la capacidad de producción, el tamaño del ejército, el
armamento… Entonces un analista militar le preguntó al ordenador:
“¿Cuándo ganaremos?” Al poco tiempo la máquina le respondió: “Ganamos en
1964“ (5).

Según la “inteligencia artificial”, la
Guerra de Vietnam no sólo la ganaría el ejército de Estados Unidos sino que
ya debería estar ganada.

(1) D. F. Harrison: Computers, electronic data and the Vietnam War, Archivaria, vol. 26, 1988, pgs. 18-32.
(2) G. A. Daddis, No Sure Victory: Measuring US Army Effectiveness and Progress in the Vietnam War, New York, Oxford University Press, 2011.
(3) D. Kinnard, The War Managers, New Hampshire, Hanover, 1977, pg. 73.
(4) A. C. Enthoven y K. Wayne Smith, How Much is Enough? Shaping the Defense Program, 1961-1969, New York, Harper & Row, 1971, pg. 88.

(5) H. G. Summers, On Strategy: A Critical Analysis of the Vietnam War, New York, Presidio Press, 1984, pg. 18.

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La sombra de la proliferación de armas nucleares regresa a Europa

El 26 y 27 de junio se reunieron en Bruselas los ministros de Defensa de la OTAN para aprobar nuevas medidas de disuasión contra Rusia, acusada de violar el Tratado de reducción de armas nucleares de alcance intermedio (entre 500 y 5.500 kilómetros) en Europa.

Es complicado de digerir la validez de un Tratado que involucraba a Estados Unidos, que se retiró del mismo el 2 de agosto unilateralmente, salvo que los europeos acepten la ley del embudo: una parte debe cumplir aunque la otra no lo haga.

Pero la cosa es aún más fea: en la ONU la Unión Europea rechazó la propuesta rusa de mantener el Tratado sobre las fuerzas nucleares de alcance intermedio y 21 de los 27 miembros de la Unión Europea forman parte de la OTAN, al igual que Gran Bretaña, que tiene un pie dentro y otro fuera.

En otras palabras, incluida nuestra ministra Margarita Robles, los europeos tienen la cara más dura que el cemento.

Estados Unidos pretende desplegar misiles nucleares de alcance intermedio en una base terrestre en Europa, similar a la de los años ochenta (Pershing II y crucero) que fueron eliminados (con el SS-20 soviético) por el Tratado firmado en 1987 por Gorbachov y Reagan.

Las principales potencias europeas están cada vez más divididas dentro de la Unión Europea y su posición dentro de la OTAN es cada vez más vidriosa, lo mismo que su vínculo militar con Estados Unidos.

El último documento estratégico de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, Operaciones Nucleares, fechado el 11 de junio y redactado bajo la dirección del Jefe del Estado Mayor Conjunto, asegura que la posibilidad de que algún día lleguemos al uso de armas nucleares aumenta. Lo que no dice -naturalmente- es que aumenta porque así lo quieren quienes han redactado dicho documento.

“Las fuerzas nucleares proporcionan a Estados Unidos la capacidad de perseguir sus propios objetivos nacionales”, dice el documento, subrayando que deben ser “diversificadas, flexibles y adaptables” a una “amplia gama de adversarios, amenazas y contextos”.

Mientras Rusia advierte que incluso el uso de una sola arma nuclear de baja potencia iniciaría una reacción en cadena que podría conducir a un conflicto nuclear a gran escala, la doctrina estadounidense se está moviendo hacia un peligroso concepto de “flexibilidad”.

El objetivo que persigue Estados Unidos con las armas nucleares es el mantenimiento de la hegemonía, lo que el documento explica de la siguiente manera: “el uso de un arma nuclear cambiará fundamentalmente el contexto de una batalla al crear las condiciones que permitan a los comandantes prevalecer en el conflicto”.

Las armas nucleares también permiten a Estados Unidos “tranquilizar a sus aliados y socios” que, apoyándose en ellas, “renuncian a la posesión de sus propias armas nucleares, contribuyendo así a los objetivos de no proliferación de Estados Unidos”.

No todos entendemos el principio de “no proliferación” de armas nucleares de la misma manera que Estados Unidos. Para ellos se trata de que sean los demás los que no tengan dichas armas. Es siempre la ley del embudo: unos tienen los derechos y los demás las obligaciones.

Son situaciones que ya vivimos en Europa durante la Guerra Fría, con la diferencia de que entonces había un movimiento verde que luchaba por la paz y el desarme, que ahora se entretiene con otros asuntos.

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Otro fracaso del imperio

Darío Herchhoren

El imperialismo norteamericano, es sin dudarlo el mayor peligro que se cierne sobre la humanidad, y está poniendo en peligro la propia existencia del género humano. Quien hoy manda en la Casa Blanca, el presidente Donald Trump, es un personaje gris, bravucón y dotado especialmente para hacer buenos negocios para si mismo. Se trata de un multimillonario ignorante, que se ha rodeado de individuos como Elliot Abrams, consejero para Venezuela, John Bolton, asesor nacional de seguridad (¿o de inseguridad?), y Mike Pompeo, ex director de la CIA.

Lo mejor de cada casa, como reza el viejo dicho español.

Pero no es cuestión de echarle las culpas a Trump ni a Bolton, ni a ninguno de ellos en particular. Todos los gobiernos de los EEUU desde su independencia hasta la actualidad han practicado la misma política intervencionsita y expansionista, lo cual se revela en su exterior. Sus secretarios de estado, se han caracterizado por su torpeza; y por su falta de fineza en materia política. Pero ello es lo normal en un estado como EEUU, ya que su razón de ser es la aplicación de la fuerza como argumento final. Para ello, los EEUU han desarrollado una formidable máquina de guerra, que hasta hace muy poco era la mayor del mundo. Y esto es curiosamente su debilidad.

Y me explico: la creencia arrogante en su poder omnímodo les ha hecho imaginar que nadie en el mundo es capaz de oponerse a su inmenso poder, y han abandonado las funciones de estudio y calibración de sus prpios actos. Se comportan como si fueran dioses todopoderosos e inalcanzables. Y sabemos que cuando los hombres juegan a ser dios terminan no siendo ni hombres ni dios.

Estamos asistiendo a hechos muy graves, donde ha quedado en entredicho ese poder tan extraordinario. La guerra de Siria ha dejado al descubierto que el imperio no es invulnerable, que en Irak a pesar de su invasión y destrucción de ese país han perdido la iniciativa y ahora en Irán van a cometer el mismo error de mensuración.

El derribo de un dron de espionaje dentro de las aguas de Irán por la defensa de ese país revela algunas cosas: primero, que se trataba de un dron de los llamados invisibles, dotado de una tecnología punta para vuelos de reconocimiento; segundo, que la defensa antiaérea iraní ha desarrollado una tecnología tan avanzada que pudo detectar el vuelo de la nave enemiga a mucha distancia y luego derribarla.

Esto lleva de la mano a otra conclusión: la arrogancia y la estupidez producto de esa arrogancia ha llevado a los EEUU a menospreciar a los científicos iraníes y a sus técnicos como si fueran incapaces de diseñar, fabricar y operar tecnologías complejas. Esto cambia la situación estratégica en la zona y es un aviso a Israel y a Arabia Saudí, que se pensarán mucho antes de atacar a Irán. Si cabía alguna duda, ella ha desaparecido. El propio cow boy Trump ha reculado, aduciendo motivos humanitarios para no aparecer como un fanfarrón.

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Estados Unidos ocupa militarmente Siria con 26 bases estratégicamente ubicadas

Formalmente, Estados Unidos no ha declarado la guerra a Siria. Parece que la guerra comenzó por arte de magia, sin ninguna intervención de Estados Unidos, ni directa ni indirecta. Durante los primeros años de la guerra tampoco admitió que sus tropas estuvieran dentro de territorio sirio. Luego declaró que la guerra había terminado, pero no sacó a sus soldados. Después dijo que se disponía a sacarlos pero está enviando refuerzos.

El mapa de las bases militares de Estados Unidos en Siria es un reflejo de las zonas que ocupan sus sicarios, bien sean yihadistas o bien sean kurdos. Hay zonas, como Rojava, que acumula más bases imperialistas que ningún otro y quizá sea por ello que algunos libertarios la califican como el “nirvana” de la autogestión.

Ahora en el norte de Siria los estadounidenses acaban de inaugurar su campamento militar número 26 en Al-Baghuz, en la provincia de DeirEzzor, cerca de la frontera con Irak.

Todos los campamentos militares de Estados Unidos se están reforzando con nuevos equipamientos. Las pistas de aterrizaje improvisadas para aviones de carga militares se están transformando en aeródromos militares con protección antiaérea y potentes dispositivos de guerra electrónica.

La presencia de bases militares norteamericanas se superpone a la de los principales yacimientos petrolíferos de Siria y los antiguos territorios del Califato Islámico.

Más de la mitad de las bases militares de los Estados Unidos se han establecido para contrarrestar las posiciones del ejército regular sirio e impedir que avance para recuperar el control de su territorio.

Lejos de una retirada, Washington está perpetuando su presencia militar en Siria, lo que equivale a una verdadera ocupación permanente que sus socios kurdos de las FDS (Fuerzas Democráticas Sirias) empiezan a encontrar incómoda.

Algunas facciones kurdas se sienten especialmente traicionadas porque creen que fueron utilizadas para luchar contra el Califato Islámico y liberar los territorios que esta organización terrorista había ocupado para que, al final, las fuerzas estadounidenses se atrincheraran allí e instalaran toda una red de bases interconectadas.

Parece que Washington ha decidido utilizar el norte de Siria como cabeza de puente para:

– contrarrestar la influencia iraní y cortar el continuo estratégico entre Irán, Irak, Siria y Líbano
– movilizar a las fuerzas sirias en el noreste para entretener a los esfuerzos de guerra sirios desde las estratégicas Alturas del Golán y el suroeste de Damasco
– separar a Siria de Irán en el caso de que Irán se convierta en un objetivo militar
– contrarrestar la presencia militar rusa en la costa occidental de Siria estableciéndose en la profundidad estratégica de Siria.

A largo plazo Washington cree que mantener una presencia militar directa en Siria e Irak es la única manera de continuar la política estadounidense en Oriente Medio, socavada por el fracaso de la “Primavera Árabe” y así asegurar la continuación del caos para proteger el flanco oriental y norte de Israel.

La base de Estados Unidos en Al-Tanf lleva mucho tiempo sitiada. Se produjo un sangriento enfrentamiento entre combatientes sirios progubernamentales apoyados por voluntarios iraníes y asesores rusos con la fuerza aérea estadounidense. Desde esa batalla, las tropas sirias se han limitado a vigilar desde una miríada de puestos de observación a más de 50 kilómetros de distancia de la base, que está rodeada de fuerzas auxiliares locales y de cobertura aérea desde Irak.

Por lo tanto, el relato de una supuesta “guerra civil” en Siria es pura desinformación mediática que oculta la invasión y ocupación de su territorio por potencias extranjeras, como Estados Unidos, Israel y Turquía.

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La universidad al servicio del imperialismo y la guerra: el caso de Suiza

Varias universidades suizas participan en proyectos financiados por el ejército estadounidense, desde cámaras de vigilancia aérea hasta aviones teledirigidos de reconocimiento autónomos.

Suiza es así: quiere el dinero pero también quiere seguridad porque cuando una universidad se pone al servicio de la guerra, se convierte en un objetivo militar, algo que quizá no sean conscientes de que va incluido en el precio.

A su primer proyecto de videovigilancia de mil millones de píxeles Darpa, la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada del Pentágono, lo llamó ARGUS-IS (Autonomous Real Time Ground Ubiquitous Surveillance Imaging System). En la mitología griega Argus Panoptes es un gigante de cien ojos. La diosa Hera le confió la tarea de proteger a su sacerdotisa Lo de la seducción de Zeus. Argus está equipado para perseguir a Lo.

Las cámaras se diseñaron para ser montadas en drones y son capaces de rastrear vehículos en movimiento y personas en un área del tamaño de Manhattan. El sistema fue probado por primera vez en 2010 y está operativo desde 2014.

Casi al mismo tiempo, la Escuela Politécnica de Lausana trabajaba en un proyecto, también financiado por Darpa, llamado Keep (Knowledge Enhanced Exapixel Imaging) con el objetivo de proponer nuevas técnicas para la compresión de imágenes de alta resolución. En aquel momento (2010-2011), la compresión de imágenes de gran tamaño requería una enorme capacidad de cálculo. El proyecto Keep se centró en el uso de las matemáticas y el aprendizaje de máquinas autónomas para encontrar nuevos métodos de compresión de imágenes que requieren menos potencia de cálculo.

La investigación realizada en la Escuela de Lausana no tenía una aplicación directa en un campo de acción específico, porque se trataba de un trabajo muy básico. La misión del equipo de investigación trataba de demostrar teóricamente que con imágenes de gigapíxeles ses podía lograr un índice de compresión de 100x.

Las cámaras gigapíxel ARGUS-IS fueron diseñadas para drones y se cree que se han integrado en la nueva versión de las Gorgon Stars observadas en los drones MQ9 Reaper. Se trata de los primeros drones “asesinos de cazas” desplegados por la Fuerza Aérea de Estados Unidos. Están equipados con bombas de 500 libras y misiles Hellfire.

No es el único proyecto financiado por el Pentágono en la Escuela de Lausana. Los investigadores del Laboratorio de Fotónica Aplicada han desarrollado un prototipo de lente de contacto que proporciona una visión ampliada al usuario. Se presenta como una ayuda prometedora para las personas con pérdida de la visión relacionada con la edad. Sin embargo, no está claro por qué Darpa está interesada en financiar un proyecto de este tipo.

El instituto de investigación Idiap de Martigny, asociado a la Escuela de Lausana, también ha trabajado en un proyecto militar estadounidense llamado “Media Forensics” para la detección de manipulaciones de fuentes de audio y vídeo. Tuvo que dejar de colaborar con Darpa por miedo a las polémicas pero puso encima de la mesa que quien está detrás de la detección automática de las “noticias falsas” es el imperialismo estadounidense, ya que es una manera de conquistar el monopolio de la desinformación.

El laboratorio de Fotónica y Mediciones Cuánticas de la EPFL (K-lab) también ha trabajado en un proyecto del Pentágono para desarrollar un procesador microfónico en miniatura de muy alta eficiencia energética, que puede ser utilizado en centros de datos especializados en el campo de las telecomunicaciones.

La Escuela Politécnica de Lausana no es el único socio del Pentágono en Suiza. El Grupo Quantum Optoelectrics de la Escuela Politécnica de Zurich (ETH Zurich) trabaja para el programa Scout de Darpa estudiando técnicas para identificar rápidamente agentes químicos y biológicos en condiciones reales.

Otro proyecto financiado por Darpa es el Instituto de Neuroinformática de la Universidad de Zurich. La financiación llegó a través del programa FLA (Fast Lightweight Autonomy) de Darpa para ayudar a fabricar drones pequeños destinados al rescate, pero también a posibles operaciones militares, como “la exploración rápida y segura de las amenazas dentro de un edificio antes de que entren los equipos militares”.

La relación entre las universidades suizas y el Darpa no se limita a proyectos aislados en áreas sensibles. También animan a los investigadores a participar en concursos financiados por el Pentágono e invitan a los capataces de Darpa a dar conferencias en las universidades y, en ocasiones, a participar en talleres para ayudar a promover los intereses del imperialismo en todo el mundo.

En 2014, por ejemplo, invitaron a los capataces de Darpa a impartir un taller de cuatro días organizado por la Escuela Politécnica de Lausana en Ascona, cerca de Locarno. En el acto participaron tanto dirigentes de Darpa como de la ESA, la Agencia Espacial Europea. El evento fue una oportunidad para presentar la investigación en este campo a los directores de los programas científicos.

La colaboración con Darpa ha dado alas a la idea de militarizar la universidad suiza. Uno de los tres talleres interactivos organizados como parte del Día Suizo de la Ciberseguridad en 2017 se tituló “Hacia una Darpa suiza”.

Los participantes en aquel acto, entre los que se encontraba Curtis Dukes, antiguo miembro de la NSA, la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, debatieron la necesidad de canalizar “la superpotencia académica suiza” con un sector privado fuerte y el ejército miliciano dentro de una estrategia de seguridad cibernética.

La legislación suiza exige a los investigadores que trabajan en este tipo de proyectos que obtengan la autorización de la Secretaría de Estado de Economía. La Ley Federal sobre el Control de las bienes utilizables para fines civiles y militares y bienes militares y estratégicos abarca también la exportación de tecnologías, programas informáticos e información que puede ser usado potencialmente para propósitos militares.

Sin embargo, existe una laguna que permite a las universidades suizas burlar la exigencia de autorización para colaborar con el Pentágono: los controles no se aplican a la “investigación científica básica”, un término que se aplica a casi todos los proyectos financiados por Darpa, lo que permite a los investigadores saltarse las regulaciones sobre de exportación de tecnología.

https://www.swissinfo.ch/fre/recherche-militaire_l-arm%C3%A9e-us-et-les-universit%C3%A9s-suisses-main-dans-la-main/44600260

Más información:

– El Pentágono financia a las universidades alemanas para que investiguen en sus proyectos militares
 

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Una guerra financiera generalizada significa una guerra militar generalizada para la estrategia de Iran

Nasser Kandil

Cuando Israel se preparaba para unas elecciones anticipadas entre finales de 2018 y abril de 2019, muchos análisis predijeron una guerra de Netanyahu contra Gaza para asegurarse la victoria. Como la guerra no tuvo lugar, las previsiones se pospusieron más allá de las elecciones para facilitar la formación del gobierno. Luego, cuando Netanyahu fracasó en formar su gobierno y la guerra no tuvo lugar, algunos continuaron hablando de una guerra futura.

Mientras tanto, resultó que un misil desde Gaza cayó cerca de Tel Aviv [14 de marzo de 2019] y el incidente se repitió, justificando la guerra prometida. Pero Netanyahu no comenzó su guerra y simplemente aceptó las explicaciones de los egipcios de que la raíz del primer incidente fueron los factores meteorológicos y que el error humano estaba en la raíz del segundo. Sin embargo, los misiles han transmitido su mensaje: la regla de combate para cualquier guerra futura será Gaza contra Tel Aviv.

En cuanto a Washington, que dijo que había movilizado su armada en el Golfo en una operación disuasoria diseñada para hacer entender a los iraníes que atacar a cualquiera de sus aliados significaba una guerra de Estados Unidos contra Irán, y luego anunció que tenía pruebas de la participación de Irán y sus aliados en los incendios de los petroleros que ocurrieron unas semanas más tarde [cuatro petroleros en aguas territoriales de Emiratos Árabes Unidos y otros dos en el Golfo de Omán, por no hablar del ataque contra el oleoducto saudí reconocido por los huthíes], se limitó a afirmar que el ejército estadounidense sólo intervendría directamente si sus propias fuerzas eran el objetivo.

Los que entienden lo que significa la palabra “disuasión” se han preguntado qué queda de ella después de este revés; los que no la entienden han sentido la necesidad de que Irán vaya aún más lejos en la demostración de la falsedad de las declaraciones de los demás. Necesidad satisfecha [en la mañana del 20 de junio] con la destrucción de lo mejor del arsenal americano de espionaje y células operativas: un avión de más de 200 millones de dólares derribado por un misil de fabricación iraní, cuando estaba a 14 kilómetros de altura…

El presidente norteamericano comenzó diciendo que ya veremos lo que veremos; luego, en presencia de su invitado canadiense, señaló que la operación no causó ninguna baja, lo que implícitamente significa que no merece una guerra. Más tarde, asumió que la operación podría deberse a un error involuntario cometido por un oficial iraní, mientras que los funcionarios iraníes reconocieron su participación en la pérdida de la aeronave derribada, con lo que derrotaron el concepto de disuasión estadounidense en cuestión.

El problema con los norteamericanos e israelíes es que, al no haber quebrantado la voluntad de la resistencia a través de la guerra, han imaginado que el asedio a Gaza, las sanciones contra Irán y las fuerzas del Eje de la Resistencia finalmente prevalecerán y que seguirán teniendo el tiempo necesario para hacerlo, sin enfrentarse a provocaciones, sin verse arrastrados al campo de batalla, sin sufrir las humillaciones y limitaciones de las nuevas ecuaciones en el campo militar; limitaciones que les obligarían a negociar sanciones y embargos fuera del juego.

De hecho, Israel, que se ha visto obligado a aceptar la tregua con Gaza, en las condiciones dictadas por las fuerzas de la resistencia, quisiera que Estados Unidos se involucrara en su guerra contra Irán. Lo mismo ocurre con los agresores saudíes y emiratíes en Yemen, que tuvieron que aceptar la tregua de Hodaida en las condiciones dictadas por Ansarallah [huthíes]. Mientras, los estadounidenses se enfrentan ahora a los desafíos de la explosión de los mercados y los precios del petróleo o de la negociación de la distensión en las condiciones de los iraníes, que saben a dónde deben conducir, cuándo y cómo.

De hecho, el 22 de junio, mientras fuentes iraníes fiables afirmaban que el comando del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria había ordenado que las plataformas de misiles se dirigieran a todas las bases estadounidenses en el Golfo, e informaron a los mensajeros habituales entre Teherán y Washington de que cualquier ataque a cualquier sitio iraní sería considerado una declaración de guerra, los debates en Washington giraron en torno a cómo evitar la guerra, los debates en la Casa Blanca se centraron en cómo salvar las apariencias, mientras que los debates de los dirigentes del Partido Demócrata pusieron de relieve el Acuerdo Nuclear iraní firmado por el ex presidente Barack Obama, considerando que la retirada de este acuerdo era un grave error y que quien había decidido retirarlo había puesto en aprietos a Estados Unidos, dañado el prestigio de su ejército, dando a Irán la oportunidad de mostrarse como dueño de la situación.

En cuanto a las capitales europeas, que temían este preciso momento bajo una fuerte presión para unirse al tren de sanciones decretado por Estados Unidos, estos últimos simplemente respondieron que no podían revelar su plan, que sabían lo que estaban haciendo y que Irán estaba a punto de rendirse y aceptar nuevas condiciones para no asfixiarse, ¡qué sorpresa les esperaba al final del día saber que Washington estaba buscando una mediación para conseguir que Teherán aceptara un ataque americano acordado de antemano, para salvar la cara del Presidente americano! Un presidente de Estados Unidos dijo que no quería enfrentarse, a diferencia de los iraníes que ya les habían dicho que estaban listos para esta reunión cara a cara en caso de que Irán fuera atacado de una forma u otra.

Al mismo tiempo, fue el nerviosismo, la preocupación y el miedo a que los misiles cayeran sobre sus cabezas en caso de que la situación se volviera incontrolable, lo que dominó el día en Arabia saudí y Emiratos Árabes Unidos, sin que ninguno de los dirigentes se atreviera a admitir que habían empujado sistemáticamente a Estados Unidos fuera del Acuerdo Nuclear iraní.

Por otra parte, en Tel Aviv y la Jerusalén ocupada, los medios de comunicación informaron de una acalorada movilización de grupos de presión pro-israelíes en Washington, preguntando al presidente qué pretendía hacer para evitar que Israel y sus aliados se convirtieran en un campo de batalla si Estados Unidos llevaban a cabo una operación que provocara la ira iraní, dado que habían declarado que, en este caso, los edificios israelíes se convertirían en objetivos legítimos, lo que obligaría a Israel a lanzar una guerra más allá de sus capacidades al mismo tiempo que Washington declaraba que no deseaba verse involucrado en una guerra generalizada. Además, algunos comentaristas se han referido a una petición explícita de Israel de que se abstenga de toda acción militar sin garantías previas de que no responderá. Otros preguntaron si no fue Netanyahu quien incitó a Trump a retirarse del acuerdo nuclear basándose en que sería en interés de Israel.

Sólo Moscú había previsto que Irán no toleraría tal provocación, que tenía los medios y que la movilización norteamericana en el Golfo no constituía una fuerza para proteger las políticas del presidente Trump.

En consecuencia, Moscú estaba a la expectativa del momento en que esta debilidad saldría a la luz, para proponer la creación de una plataforma internacional que garantice el acuerdo nuclear, incluida la parte relativa a los intereses comerciales de Irán, con la aprobación estadounidense; la única forma de restaurar la calma y la estabilidad en la región.

Por lo tanto, Moscú ha iniciado consultas con la Unión Europea, China y Japón y ha anunciado muy rápidamente, mediante un comunicado del Consejo de Seguridad de la Federación de Rusia, su voluntad de patrocinar una coalición internacional que garantice los intereses financieros y petroleros del Irán. Mientras tanto, en relación con la reunión tripartita de asesores de seguridad estadounidenses, israelíes y rusos en Jerusalén, Moscú respondió que los intereses iraníes deben ser tenidos en cuenta.

En resumen, la ecuación de Washington equivalía a una guerra financiera generalizada hasta que la guerra militar terminó por completo, es decir, el fin de la resistencia en Palestina, Yemen, Líbano, Siria e Irak. Irán respondió que la guerra financiera generalizada significaba una guerra militar generalizada, con todo lo que eso implica en términos de confrontación entre Estados Unidos e Irán.

Hoy en día, esta ecuación tiende a establecerse sobre la base de la mitad de una guerra militar y la otra mitad de una guerra financiera. Como resultado, la resistencia continúa, el embargo y las sanciones continúan, aunque la resistencia no es una guerra generalizada y se supone que las sanciones tampoco lo son.

Estas son las nuevas reglas de enfrentamiento impuestas por Irán con una inteligencia estratégica que ha sabido explotar y mantener el juego del tiempo y la geografía. La protección del Acuerdo Nuclear, con o sin la aprobación de Estados Unidos, está llegando a la Cumbre del G20.

http://www.al-binaa.com/archives/article/214451

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El Pentágono financia a las universidades alemanas para que investiguen en sus proyectos militares

Estados Unidos no sólo se inmiscuye en los países del Tercer Mundo, sino también en las grandes potencias, como Alemania. Es una auténtica gangrena que alcanza a los partidos políticos, las prensa e incluso las universidades, como han puesto de manifiesto recientemente los periódicos alemanes Spiegel (1) y Die Welt (2).

La institucionalización de los sobornos no sólo procede de las ONG sino incluso del Pentágono, que ha pagado millones de dólares a decenas de universidades alemanas desde 2008 para que sus laboratorios trabajen en proyectos de investigación militar estadounidense.

En época de recortes presupuestarios en materia de educación, el papel mercenario de las universidades al servicio de la guerra imperialista y de un país imperialista extranjero, queda al descubierto por enésima vez.

Los proyectos militares se presentan como dobles, es decir, que pueden utilizarse tanto para fines civiles como militares. Pero es dudoso que el Pentágono, donde existe un secreto comercial estricto, quiera transmitirlo al sector privado.

Entre los fondos, la prensa alemana cita expresamente 1,72 millones de dólares a la Universidad Ludwig-Maximilians de Munich para desarrollar un nuevo explosivo que sea más eficiente que el RDX que se utiliza desde principios del siglo XX.

También financia al Instituto Alfred Wegener con 973.000 dólares para la Investigación Polar y Marina y para desarrollar un sistema de infrarrojos para la detección de ballenas, aunque el destino final no son los cetáceos sino los submarinos.

Las universidades que trabajan en la nueva generación de investigaciones sobre eso que llaman “inteligencia artificial” también perciben grandes sumas de dinero para el equipamiento represivo y militar.

A la prensa alemana sólo le interesa el dinero que llega a sus propias universidades. Queda en pie averigüar los fondos que llegan a otras instituciones educativas europeas que sirven de subcontratistas y mercenarios del imperialismo estadounidense.

(1) https://www.spiegel.de/lebenundlernen/uni/us-militaerforschung-an-deutschen-unis-21-millionen-dollar-in-zehn-jahren-a-1273282.html
(2) https://www.welt.de/politik/ausland/article195727007/Forschungsprojekte-US-Verteidigungsministerium-foerderte-deutsche-Unis-mit-Millionen.html

Más información:

– La universidad al servicio del imperialismo y la guerra: el caso de Suiza

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El derribo del dron estadounidense sobre Irán cambia los cálculos militares en Oriente Medio

El dron de reconocimiento Northrop Grumann RQ-4A Global Hawk de Estados Unidos fue derribado en el Estrecho de Ormuz por la defensa antiaérea iraní cuando volaba en modo furtivo y, por lo tanto, indetectable a los radares convencionales.

El Northrop Grumann RQ-4A es uno de los aviones no tripulados de Estados Unidos más caros de su inventario. El coste unitario supera los 230 millones de dólares y cuando fue derribado en el Golfo Pérsico volaba con opciones de sigilo adicionales y completamente nuevas.

El mando militar iraní afirmó haber derribado el aparato y deliberadamente salvó a un avión de guerra estadounidense Poseidón P-8A con 35 personas a bordo que acompañaban al dron. El Poseidón P-8 es un avión de combate antisumergibles y antibuques basado en una versión militarizada del Boeing 737.

El dron fue bloqueado y derribado por un misil tierra-aire Jordad de fabricación iraní. Hasta ese momento había sobrevolado países con sistemas de defensa antiaérea muy potentes y una densa malla de radares sin ser detectado. El incidente demuestra que el Pentágono desconoce las capacidad real de la defensa antiaérea iraní.

El hecho de que un misil tierra-aire fabricado íntegramente en Irán pueda derribar uno de los mejores drones estadounidenses plantea innumerables interrogantes sobre la realidad de la postura defensiva de Irán, que ciertamente no debe ser de segunda línea.

El sistema iraní SAM Jordad es uno de los pocos sistemas que ha tenido su bautismo de fuego muy poco después de su presentación al público. Su primera prueba de combate fue sin duda un éxito total. La defensa antiaérea iraní lanzó dos misiles y el segundo de ellos fue el que alcanzó al dron “invisible”. Es una hazaña que ni el sistema ruso S-300 ni el US Patriot han logrado en condiciones de combate reales.

El Jordad III es una variante del sistema de defensa tierra-aire de medio alcance de la RAAD que entró en servicio en 2006-2007 y despliega misiles TAER-2B en rampas móviles y TEL. El TAER-2B es uno de los misiles tierra-aire iraníes más utilizados por las fuerzas de defensa aeroespacial iraníes. Las baterías RAAD se utilizan a menudo junto con las baterías mejoradas S-200 y S-300PMU2.

En su última variante el sistema Jordad es una versión de largo alcance del RAAD y podría alcanzar de seis a ocho objetivos simultáneamente desde más de 200 kilómetros de distancia. Según un general iraní, el Jordad puede atacar objetivos ocultos desde una distancia de 85 kilómetros.

No se sabe de dónde proceden los radares iranés capaces de detectar aparatos furtivos a tan largas distancias. No se puede descartar un origen chino o norcoreano, pero los iraníes han demostrado que dominan este campo. No sólo los estadounidenses: los israelíes también han tomado buena nota, o deberían hacerlo porque el derribo tiene un enorme impacto en el equilibrio estratégico de Oriente Medio.

El error de cálculo sobre la capacidad defensiva real de Irán paralizará cualquier decisión favorable a una agresión militar. A mismo tiempo animará a los iraníes a fabricar más misiles tierra-aire y a acelerar la investigación y el desarrollo de nuevas armas.

Es el resultado de las sanciones y del estrangulamiento económico y financiero de una vieja nación que Israel quiere destruir a toda costa utilizando el poder militar estadounidense en su beneficio. Una apuesta muy arriesgada. Oriente Medio ha cambiado drásticamente desde el fracaso de la guerra contra Siria.