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El arma milagrosa está a punto de llegar a los campos de batalla: Leopard 2

Repetidamente Ucrania reclama a sus aliados de la OTAN que aceleren las entregas de armamento pesado, sobre todo tanques. Las presiones sobre Alemania han sido tan fuertes que Annalena Baerbock, la ministra de Asuntos Exteriores pareció claudicar el domingo por la noche. “Si nos lo pidieran, no nos opondríamos”, declaró. Pero se lo han pedido mil veces en los últimos días.

Las súplicas se refieren, principalmente, a la entrega de tanques Leopard 2, fabricado por la empresa alemana Krauss-Maffei para sustituir a los tanques estadounidenses M48 Patton. El Leopard 1 dio paso al Leopard 2 a finales de la década de los setenta, cuando se empezó a fabricar en serie.

Este carro de combate pesa sesenta toneladas y de las cadenas de producción han salido unas 3.500 unidades. Está equipado con un cañón de ánima lisa de 120 milímetros y se desplaza a una velocidad de hasta 70 kilómetros por hora, con una autonomía de 450 kilómetros.

La tripulación se compone de cuatro miembros, que disponen de herramientas tecnológicas para localizar y apuntar al enemigo a larga distancia. Está equipado con una protección pasiva integral contra minas y lanzacohetes.

Es el carro de combate más disponible en Europa, lo que facilita el acceso a la munición y las piezas de repuesto y simplifica el mantenimiento, exigente para este tipo de equipos. Portugal, España y Dinamarca están equipados con este tipo de tanques.

Finlandia cuenta con más de 200 y se ha declarado dispuesta a proporcionar algunos al ejército ucraniano. Polonia se propone entregar 14. Un puñado de otros países europeos también están dispuestos a entregar algunos. Pero las mayores reservas las tienen Grecia (350 tanques) y Turquía, dos países que no tienen la más mínima intención de desprenderse de ninguno.

El problema es que Alemania ha fabricado una docena de versiones diferentes del mismo tanque, en función de las necesidades de cada cliente, lo que complica su mantenimiento. Para Ucrania lo mejor sería que los países dispuestos a contribuir enviaran tanques del mismo modelo.

La empresa RheinMetall, que fabrica el cañón del tanque y algunos sistemas electrónicos, ha advertido de que tardará meses en actualizarlos, con el objetivo de que estén disponibles para el año que viene. Krauss-Maffei y RheinMetall hablan de seis meses para modernizar un centenar de A4 antes de enviarlos a Ucrania.

Alemania también podría entregar los viejos tanques Leopard 1, que están descatalogados y almacenados desde hace 20 años para la chatarra, aunque es difícil saber si podrían funcionar de nuevo.

Los medios europeos de comunicación no se cansan de adular las extraordinarias prestaciones del tanque alemán. “Un ejército puede romper las líneas enemigas y poner fin a un largo periodo de guerra de trincheras”, ha dicho el director de RheinMetall al diario Bild.

Sin embargo, un Leopard no es mejor que un T-90, diseñado en la URSS por la misma época. Desde luego que en ningún caso puede alterar la suerte en los campos de batalla de Ucrania. Turquía ya mostró sus límitaciones cuando recurrió a ellos en el norte de Siria. Hasta una milicia irregular pudo acabar con muchos de ellos con relativa facilidad.

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Estrategia

Los imperialistas nunca escatiman las vidas de los demás, las suyas propias son algo distinto

En el contexto creado por la Guerra de Ucrania, todos los países han amenazado con ataques nucleares… excepto los rusos, que no han hecho otra cosa que recordar su propia doctrina el respecto: no tienen niguna intención de lanzar armas nucleares en primer lugar.

El Kremlin acaba de publicar los objetivos del plan nuclear ruso para este año. Es una lista de sistemas de armas avanzados que se incorporarán al ejército este año. Incluye equipos para las tres unidades del ejército, así como para la fuerza estratégica rusa con capacidad nuclear. Se centran en cuatro submarinos, doce buques de guerra, misiles hipersónicos y bombarderos nucleares.

Durante su visita a Tula, centro de fabricación de armamento, el ministro ruso de Defensa Serguei Shoigu se dirigió a la industria de defensa rusa: “La tarea más importante de nuestro complejo militar-industrial es proporcionar a nuestras unidades y fuerzas de primera línea todo lo que necesitan: armas, equipos y municiones de buena calidad, en las cantidades necesarias y en el menor tiempo posible”.

Shoigu subrayó que Rusia seguiría desarrollando la parte de su tríada nuclear estratégica que incluye misiles balísticos, submarinos y bombarderos estratégicos “porque el escudo nuclear sigue siendo la principal garantía de la soberanía y la integridad territorial de nuestro país”.

En cuanto a las armas convencionales, Shoigu dijo que Rusia se centraría en la fuerza aérea, reforzando sus capacidades generales de ataque. Rusia aumentaría las capacidades de combate de las fuerzas aeroespaciales, incluidos cazas y aviones no tripulados. El desarrollo de un arsenal de armas ofensivas modernas es una prioridad en los planes militares rusos.

El 10 de enero el Ministerio de Defensa ruso emitió un comunicado en el que afirmaba que la fragata Almirante Gorshkov, que transportaba misiles de crucero hipersónicos, había realizado un ejercicio de defensa aérea en el mar de Noruega. Es una señal de que Moscú no dará marcha atrás en su ofensiva ucraniana.

El Ministerio de Defensa ruso se ha comprometido a aumentar el número de sistemas de misiles hipersónicos de alta precisión Kinzhal y Zircon y a desarrollar otros sistemas de armas del máximo nivel. Varios cazas MiG-31K ya están equipados con misiles hipersónicos, y la Defensa rusa ha integrado recientemente el misil hipersónico Zircon en la fragata Almirante Gorshkov.

La Armada rusa también se modernizará. Este año se incorporarán unos cuatro submarinos y doce buques de superficie. Rusia también creará cinco divisiones de infantería de marina que integrarán las fuerzas de defensa costera. A finales de diciembre, el comandante en jefe de la Armada, almirante Nikolay Yevmenov, anunció que este año la Armada incorporará nuevos equipos y armas, como el crucero estratégico Emperador Alejandro III, misiles balísticos, cuatro submarinos y doce buques de superficie y apoyo logístico.

Los más importantes son los submarinos nucleares de la clase Borei-A Alexander III, que pueden transportar hasta 16 misiles intercontinentales Bulava. Ofrecen mayor sigilo acústico, capacidad de maniobra y de desplazamiento en alta mar y un sistema de control de armamento mejorado. El submarino forma parte de la tríada nuclear que Rusia se ha comprometido a reforzar de aquí a 2023. “Seguiremos desarrollando la tríada nuclear y manteniendo su disponibilidad para el combate, ya que el escudo nuclear sigue siendo la principal garantía de la soberanía y la integridad territorial de nuestro país”, subrayó el ministro ruso de Defensa, Shoigu.

Shoigu anunció que el ejército ruso recibiría en 2023 unos 22 lanzadores de misiles balísticos intercontinentales Yars, Avangard y Sarmat, tres portamisiles estratégicos Tu-160 y el submarino nuclear Emperador Alejandro III.

En noviembre del año pasado el misil balístico intercontinental (ICBM) RS-28 Sarmat entró en la fase de producción en serie tras una prueba realizada con éxito. Está previsto que mejore la capacidad de combate del ejército ruso en los próximos 40-50 años y se convierta en el principal medio de disuasión nuclear.

La proporción de equipos avanzados suministrados a las fuerzas nucleares estratégicas de Rusia ha superado el 90 por cien. El prototipo de bombardero portamisiles nuclear Tu-160M modernizado ha completado recientemente su segundo vuelo de prueba y ahora será probado por el Ministerio de Defensa. Su desarrollo se produce un año después del primer vuelo del Tu-160M en enero de 2022. El Tu-160M es una variante mejorada del bombardero Tu-160, el mayor avión supersónico militar, y se espera que el programa de introducción del bombardero dure hasta 2027.

Los medios atlantistas agachan la cabeza

Las cadenas occidentales de propaganda ya reconocen que las únicas armas de disuasión nuclear definitivas las tiene Rusia, ya sean los misiles hipersónicos RS-28 (Sarmat/Avangard) o el submarino nuclear K-329 Belgorod, capaz de disparar los únicos torpedos Poseidón del mundo.

Esos torpedos son de propulsión nuclear con una cabeza nuclear muy potente (potencialmente de hasta 100 Mt). El K-329 puede ir armado con seis de esos torpedos capaces de navegar sigilosamente a grandes profundidades antes de alcanzar las costas enemigas y desatar una ola radiactiva.

“Rusia prepara Poseidón, su torpedo infernal con tsunamis y propulsión nuclear”, titulaba ayer un medio de comunicación típico de la OTAN. El artículo era mucho menos triunfalista de lo habitual: “los reveses sufridos por Ucrania, ¿requieren empezar a preparar a la opinión occidental para aceptar su futura e inevitable derrota?”, preguntaba.

El día anterior Reuters había retransmitido un despacho de la censurada agencia Tass que acababa de anunciar que el primer lote de aviones no tripulados torpederos Poseidón había sido fabricado y pronto sería entregado en Belgorod. “Se han fabricado los primeros torpedos Poseidón y el submarino Belgorod los recibirá en un futuro próximo”, titulaba la agencia.

En un discurso de 2018 Putin describió los torpedos Poseidón como un nuevo tipo de arma nuclear estratégica, con un alcance ilimitado y la capacidad de operar a profundidades extremas y a una velocidad mucho mayor que los submarinos existentes u otros torpedos. “Son muy silenciosos, tienen una gran maniobrabilidad y son prácticamente indestructibles para el enemigo. Ningún arma puede contrarrestarlos en el mundo actual”, declaró el Presidente ruso.

La OTAN no puede iniciar un enfrentamiento nuclear con Rusia, incluso si su guerra en Ucrania acaba en una derrota humillante. Perder la cara es una cosa, pero es mucho peor perderlo todo. En el pasado los imperialistas nunca escatimaron cometer los peores crímenes masivos (incluidos los nucleares) y sacrificar impunemente la vida de millones de personas. Pero no eran las suyas; jugar con ellas es otro nivel.

Para los pueblos del mundo es la mejor garantía de que se evitará el apocalipsis nuclear, a pesar de todos los dislates contemporáneos de las hienas atlantistas.

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Estrategia

Sudáfrica realizará maniobras navales conjuntas con Rusia y China

Sudáfrica, Rusia y China tienen previsto realizar maniobras navales conjuntas en febrero frente a las costas del sur de África. Se trata del segundo ejercicio trilateral, tras el entrenamiento conjunto de las armadas china, rusa y sudafricana en 2019 en aguas del Cabo de Buena Esperanza. Estos ejercicios navales se conocen como Ex Mosi.

Las maniobras navales trilaterales se realizarán del 17 al 24 de febrero frente a las costas de la provincia sudafricana de KwaZulu-Natal, en el océano Índico. Incluirán ejercicios de búsqueda y salvamento, buques en peligro, oficiales de guardia, artillería, protección de fuerzas y defensa antiaérea. En las maniobras participarán buques del Ejército Popular de Liberación chino, dos buques de la Armada rusa y un buque de guerra de la Armada sudafricana.

El anuncio se produce después de que China y Rusia concluyeran, del 21 al 27 de diciembre, unas maniobras navales bilaterales en el Mar de China Oriental que tenían como objetivo mostrar las capacidades conjuntas de los dos aliados para contrarrestar las amenazas marítimas y, al mismo tiempo, defender la paz y la estabilidad regionales.

Anteriormente, China, Rusia y Sudáfrica realizaron maniobras navales trilaterales en 2019. El ejercicio Mosi de 2019 fue el primer ejercicio naval trilateral entre los tres países en aguas de África.

En los ejercicios participaron la fragata china Tipo 054 Weifang, el crucero de misiles ruso Almirante Ustinov acompañado por el petrolero Vyazma y el remolcador SB-406, así como la fragata sudafricana SMS Amatola y el SAS Protea y su buque auxiliar.

El ejercicio naval previsto para febrero de 2023 podría ser un intento de China y Rusia de presentarse como alternativas a los acuerdos de seguridad encabezados por las potencias occidentales.

China y Rusia, junto con Brasil, India y Sudáfrica, son miembros del llamado grupo BRICS, una coalición heterogénea unida por el objetivo de erosionar la hegemonía occidental defendiendo la soberanía política de los diversos Estados del mundo.

Aunque los países BRICS no son una coalición antioccidental, ni proponen un orden mundial alternativo, el énfasis del bloque en mantener la soberanía de los Estados diverge de la política de bloques de las potencias occidentales.

Xi Jinping se refirió a Occidente en la XIV Cumbre de los BRICS, celebrada en junio del año pasado, al afirmar que “algunos países tratan de ampliar las alianzas militares para garantizar una seguridad absoluta, crear enfrentamientos en bloque obligando a otros países a tomar partido y reclamar la supremacía a expensas de los derechos e intereses de otros países. Si permitimos que continúen estas peligrosas tendencias, el mundo sufrirá más turbulencias e inseguridad”.

El compromiso de China y Rusia con Sudáfrica también puede estar motivado por el valor estratégico del país africano. Los puertos de Sudáfrica y sus recursos pueden permitir a los BRICS competir mejor en las cumbres del G7 y servir de ruta marítima alternativa dada la vulnerabilidad del Canal de Suez ante la inestabilidad política en Oriente Medio.

Para Sudáfrica, su pertenencia a los BRICS es un medio de posicionarse como cabecera regional de África, y con sus compromisos con China y Rusia, incluidas las próximas maniobras navales, será un intento de legitimar esa posición.

Sin embargo, las próximas maniobras navales trilaterales no deben interpretarse como un desplazamiento de Sudáfrica desde la OTAN y Occidente hacia China y Rusia. El equipamiento y las tácticas militares de Sudáfrica siguen dependiendo en gran medida de la OTAN.

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Economía

Los gastos militares provocan desavenencias dentro de la OTAN

Existe el riesgo de que se produzca una nueva brecha en el seno de la OTAN sobre los gasto militares de los Estados miembros, asegura la televisión alemana (1). Son épocas de vacas flacas y Europa está al borde de la recesión.

Los gobiernos firman muchos compromisos que no podrían cumplir aunque quisieran. Francia es el primer país que se hunde en una profunda crisis, sobre todo con el gasto en pensiones y en las calles de Reino Unido las manifestaciones y protestas son diarias.

Las encuestas muestran que los europeos no apoyan una solución militar a la Guerra de Ucrania porque no pueden pagarla. Tampoco pueden asumir los crecientes gastos militares de la OTAN.

Pero el Secretario General de la OTAN, Jens Stoltenberg, vive en su propia nube. Dice que en 2024 todos los socios habrán alcanzado el objetivo de destinar al menos el 2 por cien de su PIB a defensa y que algunos están decididos a hacer de ese objetivo un mínimo, siempre con el pretexto de la Guerra de Ucrania.

En 2014 los cabecillas de la OTAN acordaron en una cumbre en Gales fijar un objetivo de gasto militar del 2 por cien del PIB para cada país miembro. Ese porcentaje no es vinculante, sino un objetivo a alcanzar. De hecho, no todos los países lo han alcanzado, como Canadá y Bélgica. En una situación de recesión económica va a ser difícil que lo consigan.

En 2014 tres socios gastaron al menos el 2 por cien de su PIB en defensa. En el primer semestre del año pasado fueron nueve los que lo hicieron. Pero las contribuciones de varios miembros están muy por debajo del nivel del 2 por cien.

Los principales Estados de Europa occidental son los más reacios a aumentar el gasto militar porque requiere un aumento de los impuestos y una reducción de las prestaciones sociales en un momento en el que las protestas llenan las calles. Un colectivo de 36 organizaciones belgas han escrito al Primer Ministro Alexander De Croo para pedirle que no aumente el presupuesto de defensa. “¿Quieres ser leal a la OTAN o quieres ser leal a tu pueblo?”, le preguntan.

En febrero del año pasado, durante el discurso sobre lla financiación del ejército, el canciller Scholz anunció: “A partir de ahora, invertiremos cada año más del 2 por cien del producto interior bruto en nuestra defensa”. Es mentira. Alemania ha incumplido sistemáticamente el objetivo de alcanzar el 2 por cien de gasto militar (2).

Ocurre lo contrario con los países del Báltico, que son los perritos falderos más fieles de la OTAN. El 2 por cien les parece poco. A principios de este invierno, tras las conversaciones mantenidas en Riga, anunciaron planes para aumentar en los próximos años el gasto militar hasta un 3 por cien del PIB.

Polonia es un Estado que se está militarizando rápidamente. Quiere formar el ejército más poderoso de la Unión Europea. El gobierno va a aumentar el número de efectivos del ejército polaco. Si a fines del año pasado tenía 164.000 soldados, el plan es llegar a los 300.000, de los que 250.000 quedarían adscritos al ejército profesional y 50.000 a las fuerzas de defensa territoriales.

Además de esos países del este, en junio de 2021 seis miembros del bloque -Estados Unidos, Reino Unido, Croacia, Grecia, Rumanía y Francia- están dispuestos no sólo a mantener, sino incluso a superar el nivel de gasto militar del 2 por cien del PIB.

La pasada primavera se abrió el debate interno. El objetivo de la OTAN es alcanzar un consenso en la próxima cumbre ordinaria, que se celebrará en la capital lituana, Vilna, los días 11 y 12 de julio.

De momento, el año pasado las empresas que trafican con armas alcanzaron grandes éxitos comerciales: aumento de las ventas, de los beneficios y máximas cotizaciones en las bolsas mundiales.

Es el momento de invertir en la guerra.

(1) https://www.tagesschau.de/ausland/europa/nato-verteidigung-ausgaben-stoltenberg-101.html
(2) https://www.rnd.de/politik/2-prozent-ziel-der-nato-kritik-an-scholz-weil-nach-zeitenwende-rede-keine-taten-folgten-UIJL4MFWCRCRHKE64H37Y43FGY.html

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Estrategia

Rusia prueba el último prototipo de sus nuevos aviones de combate en Ucrania

Desde el comienzo de la guerra en Ucrania y, aparte de los ataques con misiles hipersónicos “Kinjal”, el ejército ruso ha hecho poco uso de sus últimos equipos, como el tanque T-14 Armata o los robots de combate tipo Uran. Sin embargo, el pasado mes de octubre Moscú afirmó haber comprometido los llamados cazabombarderos de quinta generación Su-57 “Felon” para realizar incursiones contra los sistemas de defensa antiaérea ucranianos.

“La tecnología furtiva aplicada durante el desarrollo del avión de combate de quinta generación ha demostrado ser bastante eficaz. Sabemos que los Su-57 nunca han sido detectados por los radares y las instalaciones de defensa antiaérea de la OTAN durante sus misiones”, según el sitio web AviaPro.

La participación del Su-57 Felon en misiones en Ucrania no ha sido sorprendente porque dos prototipos del avión ya fueron desplegados brevemente en Siria en 2018.

El 9 de enero el Ministerio de Defensa británico confirmó finalmente que en junio los aviones Su-57 “Felon” habían sido efectivamente utilizados por las Fuerzas Aeroespaciales rusas (VKS) para “misiones contra Ucrania”, pero no en el espacio aéreo ucraniano.

Las misiones de los Su-57 se limitaron a sobrevolar territorio ruso y lanzar misiles aire-tierra o aire-aire de largo alcance contra objetivos en Ucrania, según el Ministerio ruso de Defensa.

El avión está entre los cinco disponibles en el centro de ensayos en vuelo 929 del VKS, con sede en Ajtubinsk. Dado que se trata de la única base “Felon” conocida, es probable que estos aviones participaran en operaciones contra Ucrania.

Los Su-57 no han sobrevolado espacio aéreo ucraniano para no comprometer sus tecnologías más sensibles. El número de Su-57 disponibles es bajo. Al menos lo fue en junio, ya que a finales del año pasado se entregaron otros cuatro desde la fábrica de Komsomolsk.

Con una envergadura de unos 14 metros, una longitud de 19,8 metros y un peso al despegue de 35.000 kilos, el Su-57 “Felon” dispone de cuatro troneras para misiles, incluidas dos en los laterales para misiles aire-aire, y seis pilones externos. Está equipado con radares de banda L y banda X, puede volar a Mach 2,42, a una altitud de 19.000 metros, con un alcance de 2.150 a 3.500 kilómetros.

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Estados Unidos amenaza al Kremlin con un ‘ataque de decapitación’

Un funcionario del Pentágono ha vuelto a amenazar con la posibilidad de llevar a cabo un “ataque de decapitación” contra el Kremlin, lo que ha provocado una reacción inmediata por parte de Lavrov en una entrevista concedida a la agencia Tass (*).

“Algunos funcionarios anónimos del Pentágono han amenazado con lanzar un ‘ataque de decapitación’ contra el Kremlin, que es básicamente una amenaza de asesinar al Presidente ruso. Si esas ideas existen, quienquiera que las proponga debería pensar detenidamente en sus posibles consecuencias”, afirmó.

“Ni siquiera estoy hablando de las provocaciones excesivas del régimen de Kiev. Volodymyr Zelensky llegó a exigir que los países de la OTAN realizaran ataques nucleares preventivos contra Rusia. Eso está fuera de lugar. Sin embargo, hemos oído declaraciones mucho peores de los funcionarios del régimen de Kiev”, añadió el ministro ruso.

Como ya expusimos en una entrada anterior, fuentes anónimas del Pentágono informaron a Newsweek a finales de septiembre de la posibilidad de un “ataque de decapitación” contra el Presidente ruso.

Es una de las opciones militares no nucleares que baraja el Pentágono para intimidar a los dirigentes rusos.

En la entrevista Lavrov destaca el carácter “mundial” de la Guerra de Ucrania. Los miembros de la OTAN “ya se han convertido de facto en partes del conflicto: empresas militares privadas e instructores militares occidentales luchan junto a las fuerzas armadas ucranianas. Los estadounidenses transmiten datos por satélite y otros datos de inteligencia al mando ucraniano casi en tiempo real, y participan en la planificación y ejecución de las operaciones militares”.

El principal beneficiario de la guerra es Estados Unidos, añade Lavrov, “que busca obtener la máxima ventaja económica y militar-estratégica. Al mismo tiempo, Washington también está resolviendo una importante tarea geopolítica: romper los lazos tradicionales entre Rusia y Europa y meter en cintura a los satélites europeos”.

(*) https://mid.ru/fr/foreign_policy/news/1845618/

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¿Por qué Rusia no destruye los satélites de la OTAN que emiten la señal GPS en Ucrania?

Ya sea en la logística, el transporte, la agricultura, las finanzas, la industria, la defensa o la seguridad, el GPS garantiza la precisión de dos variables capitales: el posicionamiento geográfico y la medida del tiempo.

El primer satélite GPS se puso en órbita en 1978 y la cobertura mundial se completó en 1995. Hoy la señal GPS se basa en una constelación de 31 satélites que en cualquier parte del mundo permite tener al menos cuatro satélites a su alcance en todo momento. Los satélites GPS se encuentran en órbitas circulares a una altitud de 20,200 kilómetros.

Un satélite consta de cuatro relojes atómicos, sincronizados y trazables, que sirven de referencia a miles de millones de usuarios. El cronometraje por GPS es tan preciso que se ha convertido en una pieza clave de la industria mundial. Por ejemplo, las centrales eléctricas modernas dependen de esa sincronización para modificar, adaptar y seguir la demanda de potencia y ajustar la producción de energía.

Además, los mercados financieros mundiales también dependen del GPS para registrar miles de millones de transacciones diarias en apenas unos milisegundos.

Las señales GPS son, por tanto, una infraestructura esencial, pero muy vulnerable. En primer lugar, por amenazas naturales, como las erupciones solares del verano de este año, que perturbaron la ionosfera, impidiendo el paso de las señales GPS. Estas tormentas son cada vez más frecuentes. El Sol ha entrado en un nuevo ciclo, con un pico de actividad previsto para 2025-2026. Una gran erupción solar puede dejar fuera de servicio varios satélites, temporal o permanentemente.

Además, el GPS está expuesto a todo tipo de amenazas de origen humano, desde interferencias hasta piratería informática e incluso ataques militares.

Hasta la fecha no se han producido ataques militares contra los satélites GPS. Sin embargo, los incidentes aumentan, tanto los intencionales como los no intencionales. Según el proyecto Strike3, una iniciativa europea para limitar la exposición del continente al “riesgo GPS”, solo en abril de 2018 se detectaron más de 21.000 interferencias en las comunicaciones aeroportuarias en los ocho principales aeropuertos europeos. De ellas, 1.141 fueron identificadas como interferencias deliberadas (*).

Un ciberataque espacial puede generar perturbaciones, provocar la pérdida de datos o incluso de un satélite o una red de satélites. Al hacerse con el sistema de mando y control de un satélite, un atacante puede alterar su órbita, interrumpir las comunicaciones o inutilizar su electrónica. Como en la mayoría de los ciberataques terrestres, el atacante podría utilizar servidores cautivos sin dejar ningún rastro.

Conscientes de la fragilidad del sistema, Rusia, la Unión Europea y finalmente Japón y China han creado sus propias constelaciones de satélites: Glonass en 1993, Galileo en 2011, QZSS y Beidou en 2018 respectivamente.

Por ello, la denominación GPS, propia del sistema estadounidense, tiende a sustituirse por el de GNSS (Sistema Global de Navegación por Satélite).

Guerra en la cuarta dimension

Los ejércitos contemporáneos dependen del GPS, ya sea para la geolocalización, el guiado de misiles o la navegación en el mar o en el aire. Los proyectiles de artillería “inteligentes”, así como los cohetes Himars, gracias a su guiado por GPS, son capaces de alcanzar con una precisión de menos de 2 metros un objetivo situado a varias decenas o incluso cientos de kilómetros de distancia.

Por lo tanto, a muchos ejércitos les interesa desarrollar sistemas de interferencia. Se trata de emitir una señal más potente en la misma banda de frecuencias que el GPS para perturbar su señal. Los dispositivos apenas cuestan unas decenas de euros y se utilizan para robar vehículos, por ejemplo. Tienen un alcance de unas decenas de metros, mientras que los militares pueden interferir o incluso interrumpir las señales GPS a varios cientos de kilómetros.

En 2003, durante la agresión militar contra Irak, la empresa rusa Aviaconversiya suministró al ejército irakí dispositivos de interferencia de la señal GPS, de menos de 8 kilos de peso y 200 kilómetros de alcance.

Corea del norte realiza periódicamente interferencias dirigidas a aviones surcoreanos, tanto civiles como militares. Según la Autoridad de Aviación Civil de Corea, varios cientos de aviones civiles pueden ser blanco de ataques cada mes.

La interferencia es básicamente una operación relativamente fácil, ya que las señales GNSS son débiles en comparación con las que emiten los inhibidores. La señal de un GPS puede compararse con el ruido que hace una cigarra, mientras que el atasco por interferencias es similar al de un avión a reacción.

El apagón GPS: vuelve el sextante

Rusia dispone de equipos de interferencia anti-GPS y armas antisatélite extremadamente sofisticados. Anteriormente ha interferido las señales GPS de la OTAN en una amplia zona, concretamente en el Ártico, durante los ejercicios militares de 2018.

El año pasado Rusia destruyó uno de sus satélites en el espacio y podría hacer lo mismo con todos los satélites GPS de Estados Unidos. En Ucrania interfieren regularmente las señales GPS en una parte del teatro de operaciones. Sin embargo, este bloqueo no es completo. ¿Por qué Rusia, que ha realizado grandes inversiones en sistemas de guerra electrónica capaces de cortar comunicaciones y señales en un amplio espectro, no ha cortado aún la señal GPS en Ucrania?

La razón principal es que las propias tropas rusas necesitan el GPS. Los receptores GPS están muy extendidos y son mucho más baratos y fáciles de usar que los receptores Glonass. Prueba de ello son los aviones de combate rusos derribados que llevaban receptores GPS civiles pegados a sus paneles de instrumentos.

Además, Ucrania sigue utilizando grandes reservas de armas de la época soviética, a las que la guerra electrónica no les afecta.

Sin embargo, los ejércitos de la OTAN llevan años preparándose para un escenario de interrupción completa y prolongada de los sistemas de posicionamiento y navegación por satélite: el apagón GPS.

La OTAN simula guerras de alta intensidad en un entorno con comunicaciones degradadas. A lo largo de varias semanas o meses, se produce un fallo del GPS y los ejércitos de la OTAN estudian soluciones alternativas para mantener su potencia de fuego: disparar misiles sin GPS y utilizar el sextante como instrumento de navegación en el mar.

Los ejércitos occidentales recurren a redes de seudosatélites, o seudolitos, a través de antenas terrestres, con el fin de crear un sistema de localización para un cierto teatro de operaciones, a diferencia del GPS, que es de carácter mundial. Este tipo de sistema es más resistente y también mucho más barato de implantar.

Para proporcionar redundancia al GPS han renacido sistemas más antiguos, como el sistema de navegación astroinercial, que se utiliza en algunos aviones estadounidenses, como el avión espía BlackBird SR71. Aunque menos preciso que el GPS, el ANS permite la geolocalización y el geoposicionamiento con una precisión de 100 metros.

Ahora Darpa trabaja en otra tecnología, llamada ASPN (All-Source Positioning and Navigation). Se trata de utilizar señales de oportunidad, como la radio, las estaciones base y la televisión, para posicionarse.

Por su parte los británicos también trabajan en un sistema de navegación llamado Navsop (Navigation via Signals of Opportunity), basado en principios idénticos.

(*) https://www.gpsworld.com/gnss-research-summary-of-strike3s-first-year/

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Noticias

La mitad del presupuesto del Pentágono no aparece por ninguna parte

El Pentágono ha suspendido su quinta auditoría porque el 61 por cien de sus activos (3,7 billones de dólares) no aparecen por ninguna parte. Nada menos que 1.600 auditores revisaron inútilmente los libros de contabilidad, donde debía haber 3,5 billones de dólares en activos y 3,7 billones de dólares en pasivos.

El auditor Mike McCord declaró que el Departamento intentó realizar una auditoría “limpia” el año pasado, pero “no obtuvimos un sobresaliente”. No es ninguna sorpresa. Desde principios de la década de los noventa, la legislación estadounidense exige auditorías obligatorias a todos los organismos públicos y, desde 2013 todos, salvo el Pentágono, han podido cumplirlas.

El tamaño y el alcance del Departamento -que representa más de la mitad del gasto discrecional de Estados Unidos y cuenta con activos que van desde personal y suministros hasta bases y armamento- dificultan su fiscalización.

En diciembre de 2017 los contables del Pentágono se propusieron revisar los libros en lo que fue la primera auditoría completa del organismo en su historia. El intento fracasó al año siguiente y los cuatro siguientes.

El agujero podría tardar años en ser explorado. Como no los registros contables necesarios para completar la evaluación no existen, las cinco auditorías recibieron un “descargo de responsabilidad”.

McCord, que fue interventor del Pentágono de 2009 a 2017 y de nuevo desde junio de 2021, dijo que la auditoría más reciente implicó 220 visitas presenciales y 750 visitas virtuales por parte de los contables del Pentágono y de especialistas de una empresa de contabilidad independiente.

Lo que encontraron fueron varias deficiencias nuevas en el modo en que el Departamento de Defensa contabiliza sus activos, que incluyen casi 2,9 millones de efectivos militares, equipos y armas, entre ellos 19.700 aviones y más de 290 buques; y elementos físicos, como edificios, carreteras y vallas en 4.860 emplazamientos de todo el mundo.

Para dividir el trabajo, el Pentágono organiza 27 auditorías separadas y más pequeñas, y luego combina la información para obtener una visión de conjunto y evitar tener en el expediente algo que no existe en la realidad o tener grandes discrepancias.

La Guerra de Ucrania les ha ofrecido a los contables “un momento muy instructivo durante la auditoría”, ya que les permite imaginar la naturaleza crítica del seguimiento preciso de armas y equipos en caso de conflicto. “Para mí es un buen ejemplo de por qué es importante hacer las cosas bien: contar las existencias, saber dónde están y cuándo van a llegar”, afirma McCord.

—https://thehill.com/policy/defense/3740921-defense-department-fails-another-audit-but-makes-progress/

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El ejército de Estados Unidos se establece permanentemente en Lituania

La noticia de que la OTAN está ampliando gradualmente su presencia en los países bálticos se ha convertido en algo habitual y no constituye ninguna sorpresa. El territorio de estos países se utiliza como puesto militar de avanzada contra Rusia.

Los aliados, y Estados Unidos en particular, se preparan para reforzar aún más su presencia militar en Lituania. Washington cambiará el estatus de las fuerzas estadounidenses en Lituania a una “presencia rotativa persistente”, según declaró el 7 de diciembre la embajada estadounidense en Vilna.

“En Lituania, esto incluye inicialmente la transición de despliegues episódicos de un elemento del tamaño de un batallón acorazado y una batería de artillería de campaña a una presencia rotatoria persistente”, añade el comunicado.

El batallón estadounidense lleva desplegado en la zona de entrenamiento de Pabradė, cerca de Vilna, desde 2019, con periodos de tiempo variables entre rotaciones.

El gobierno de Vilna ve esta presencia como una protección contra una posible agresión militar y su dependencia de la ayuda exterior ha aumentado considerablemente. Lituania está haciendo todo lo posible por crear la infraestructura necesaria para el despliegue y está malgastando mucho dinero. Recientemente, se informó de que el país iba a aumentar significativamente el gasto en defensa en el proyecto de ley de presupuestos para 2023.

A principios de diciembre, el Jefe de Defensa de la República de Lituania, Valdemaras Rupšys, declaró que los soldados estadounidenses estaban satisfechos con las condiciones en Lituania, pero que había planes para mejorarlas aún más.

Sobre todo porque la Agencia de Suministro y Apoyo de la OTAN coopera con el Ministerio de Defensa Nacional en numerosos proyectos de modernización de las fuerzas armadas, infraestructuras para las fuerzas lituanas y aliadas y adquisición de equipo militar y armamento.

En septiembre se pondrá en marcha en Rukla un proyecto para desarrollar una zona permanente de apoyo logístico que garantice unas buenas condiciones de servicio para el Grupo de Batalla del Batallón de Presencia Avanzada Reforzada de la OTAN.

El proyecto incluye la construcción de una instalación de mantenimiento, dependencias administrativas, una instalación de servicio técnico y mantenimiento, almacenes y otros edificios logísticos. La parte lituana ya ha limpiado el territorio, demolido los edificios, ha preparado el suelo y el cauce del arroyo Ruklele. Se rehabilitará la red de carreteras, se construirán nuevas instalaciones de fontanería, una central de energía solar fotovoltaica para las necesidades de la zona de apoyo logístico permanente, así como sistemas de seguridad física y electrónica.

Todas estas acciones van en contra de los intereses de la población local. Las tierras agrícolas tradicionales, así como las zonas forestales y los pastizales, se están transformando en campos de entrenamiento militar. Estos territorios se vuelven inaccesibles para la población local.

Puede ocurrir que Lituania ya no necesite defender su territorio porque ya no le pertenece.

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La nueva estrategia de guerra: a la disuasión por la ‘decapitación’

En una conferencia de prensa celebrada tras la cumbre de la Unión Económica Euroasiática en Bishkek, la capital de Kirguistán, Putin aclaró la estrategia rusa de disuasión, consecuencia de la introducción de los misiles hipersónicos en los campos de batalla.

Desde hace tiempo Estados Unidos tiene una estrategia de “decapitación” contra los sistemas de mando y control rusos y chinos, que forma parte de la doctrina del ataque preventivo o de golpear en primer lugar de manera demoledora, de tal manera que no conceda oportunidad a ninguna réplica por parte de Rusia o China.

Rusia no tiene un planteamiento parecido, aunque en la actualidad, dispone de misiles hipersónicos más eficaces que los estadounidenses, por lo que “quizá deberíamos plantearnos adoptar los avances y las ideas de nuestros socios estadounidenses a la hora de garantizar la seguridad”, dijo Putin.

“Si estamos hablando de este ataque de decapitación, entonces tal vez deberíamos pensar en seguir los logros de nuestros socios estadounidenses, sus ideas para garantizar nuestra propia seguridad”, señaló Putin. “Estamos empezando a pensar en ello, mientras que ellos llevan años hablando públicamente de ello”, añadió.

El plan estratégico ruso sería lanzar un ataque preventivo de decapitación “subnuclear”, utilizando misiles hipersónicos guiados con carga convencional. Ni Rusia ni China necesitarían recurrir a las armas nucleares. Tampoco necesitarían renunciar a su compromiso de no ser los primeros en lanzar ese tipo de bombas de destrucción masiva e indiscriminada.

Las armas hipersónicas suponen un grado más de disuasión, justo por debajo de la nuclear y con efectos parecidos. Debido a su fantástico poder de choque, los misiles hipersónicos pueden alcanzar con ojivas convencionales una capacidad destructiva sobre objetivos bien identificados, equivalentes a los de una bomba nuclear, pero sin unos daños colaterales tan grandes.

A diferencia de Estados Unidos, Rusia puede decapitar con un primer ataque sin recurrir al armamento nuclear. Puede golpear de forma selectiva y quirúrgica para destruir los centros de control y mando (militares y políticos) de las fuerzas estratégicas de Estados Unidos.

En caso de escalada, existe un nivel intermedio entre la guerra convencional de alto nivel y la guerra nuclear. Rusia podría descabezar, total o al menos parcialmente, a la dirección política y militar de Estados Unidos, conservando al mismo tiempo su arsenal nuclear intacto.

Desde 2018 el Pentágono es consciente de que los rusos y los chinos les han sacado ventaja en la técnica militar hipersónica. El almirante Richard, jefe del Mando Estratégico, declaró hace muy poco que por primera vez los rusos les superaban en factores clave del dominio estratégico.

Si este análisis es correcto, explicaría ciertos ataques llevados a cabo en Siria y Ucrania, pero no sólo los disparos de los rusos a larga distancia sino también la correspondiente respuesta de la OTAN sobre el territorio ruso. Los rusos prueban las defensas antiaéreas de la OTAN y la OTAN hace lo propio con las rusas.

Por ejemplo, el aeródromo de Dyagilevo está a más de 500 kilómetros del territorio controlado por Ucrania, mientras que el de Engels está a unos 700 kilómetros en el interior de Rusia. Ambos aeródromos fueron ampliamente fotografiados a principios de este mes por los satélites de Maxar, una empresa privada que trabaja para el Pentágono.

Este tipo de ataques de la OTAN son muy pequeños y no tienen ninguna influencia sobre el curso de la guerra. Es lo que el Pentágono llama “una provocación sigilosa”. Están probando las defensas antiaéreas rusas. Rusia es capaz de atacar en profundidad, pero ¿puede también defenderse de manera eficaz?