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El único comunista que subió a los altares y fue santificado por el Vaticano

Las fotografías de la guerra civil que han adquirido un aura mítica se sitúan casi unánimemente en la imaginería del combate de la república contra el fascismo: el miliciano caído de Capa, los guardias de asalto de Centelles, la alpargata pisando una esvástica de Català Pic, la joven Marina Ginestà, de Juan Guzmán… Pero tras la adquisición por la agencia Efe en 1987 del archivo de Hans Guttman (el brigadista alemán que llegó a Barcelona con su cámara, adoptó el nombre de Juan Guzmán y acabó consolidando una carrera como fotoperiodista en México), empezó la difusión de una imagen, hasta entonces inédita, que fue utilizada como icono de la persecución religiosa contra el clero español: una instantánea tomada por Guzmán en 1936 que supuestamante mostraba a un sacerdote, desgreñado, mirando serenamente, casi alegre, a la cámara «instantes antes de ser fusilado», según el pie de foto de la fototeca de Efe.

El hombre de la imagen fue identificado rápidamente como el sacerdote Martín Martínez Pascual, fusilado en Valdealgorfa, Teruel, el 18 de agosto de 1936 (y beatificado en 1995). Se han escrito páginas y páginas sobre cómo el sacerdote de la foto «espera con un gran coraje una ráfaga de balas que le envíen directamente al cielo con la corona del martirio puesta»; se han filmado y representado reconstrucciones de su muerte, se han editado estampas con su efigie y la imagen ilustró la portada del libro “El holocausto católico” del periodista Santiago Mata. Sin embargo, todo este material hagiográfico está equivocado. La publicación del libro “Live Souls” (Comanegra), con imágenes inéditas de la guerra civil del voluntario inglés Alec Wainman, lo confirma: definitivamente, la imagen ante la que muchos devotos han rezado no es la del beato, y con toda probabilidad ni siquiera es la de un sacerdote, y mucho menos instantes antes de su muerte.

Wainman fotografió a esa misma persona 36 días después de la muerte del beato Martínez Pascual y nueve días después de la fecha real en que posó ante Guttman. Y no en cualquier circunstancia: ese barbudo desconocido está en primera línea del sitio de Huesca, en un sector ocupado por milicianos de la UGT y el PSUC, voluntarios británicos y la centuria Thaelmann, compuesta por comunistas alemanes, con el mono de faena del Ejército, cartuchera reglamentaria al cinto y departiendo sonriente con sus compañeros.

La primera señal, aparte del uniforme, la despierta la datación de la fotografía de Wainman: en el libro “Live Souls” se apunta que podría ser el sacerdote, pero con la fecha del 23 de septiembre de 1936. El hijo de Wainman, Serge Alternés, ha confirmado a este diario que la fecha es correcta: se corresponde con las indicadas en el diario de su padre, en sus salvoconductos y en las notas adjuntas al rollo de película. Alternés nos facilita copias de los negativos anteriores y posteriores a la fotografía: en uno de ellos se ve un paisaje en el que destacan la ermita de San Jorge, en Huesca, y la vía de ferrocarril, desde un lugar que puede determinarse, con precisión, junto al Castillo de Pompién, al lado de Pompenillo, la posición más adelantada de las milicias de la república, a pocos metros ya de las afueras de la sitiada Huesca.En la foto de Wainman ese misterioso personaje reaparece, pues, a pocos kilómetros de donde lo fotografío Guttman, y bastantes días más tarde. En el siguiente negativo ya aparece un caserón en el que Wainman está recogiendo a heridos en su ambulancia para trasladarlos a la retaguardia, en un recorrido que dejó escrito que lo llevó a Huesca, Pompenillo y Grañén. El edificio no ha podido ser identificado.

[…] El personaje de la fotografía de Hans Guttman no podía ser el beato: la imagen estaba localizada en Siétamo, en el frente de Huesca, no en Teruel. Unos siguen aferrándose a la identificación y han sostenido que el alemán no identificó bien el lugar, y que la foto se tomó en Valdealgorfa; otros han propuesto, como alternativa, a otros sacerdotes fusilados en Huesca en ese mes de agosto, como mosén Antonio Vilellas, de quien se dice que se incorporó a una columna antes de ser ejecutado (aunque, según el erudito local de Siétamo Ignacio Almudévar, la familia no lo reconoció en la foto y además fue ejecutado mucho antes del 23 de septiembre).

[…] El pie de foto con que la fototeca de Efe ha difundido la imagen es contundente («agosto de 1936. Sacerdote capturado por las fuerzas republicanas, instantes antes de ser fusilado –pie de foto original-«), pero presenta bastantes problemas. Para empezar, el reportaje no corresponde al 1 de agosto como consta en la fototeca: las imágenes inmediatamente anteriores a la del supuesto sacerdote en las tiras de negativos archivadas por Efe muestran a los milicianos de la columna Carlos Marx en Siétamo, conquistada tras duros combates el 13 de septiembre de 1936, así como la profanación del cadáver del sargento de la Guardia Civil Antonio Javierre, padre del que sería cardenal Antonio María Javierre, nada más tomar el pueblo. La imagen del misterioso barbudo tomada por Guzmán, además, muestra el perfil del pico Gratal, visto desde algún lugar no muy lejano a Siétamo. Así pues, nuestro personaje no pasa por Teruel, sino que aparece en Huesca, en dos sectores del frente donde se está combatiendo, el 13 y el 23 de septiembre.

[…] Cada rollo de película de Guzmán iba acompañado  de un papelito con algunas indicaciones sobre el contenido del reportaje. Es muy posible que la descripción de una foto se adjudicase a otra del mismo rollo. Aunque en esa fecha y lugar, tras examinar los expedientes de la Causa General de las localidades de los alrededores, no consta ningún asesinato de sacerdote. Quizá Guttman confundió la situación, o quizá la nota corresponde a otro momento, o al escribirla años más tarde en México la memoria le falló y le complicó la vida a quienes acabaron poniendo orden en su archivo […]

Sea cual sea […] es muy posible que muchos devotos hayan pasado años encomendando sus plegarias ante la fotografía de un miliciano comunista.

Fuente: http://www.elperiodico.com/es/noticias/ocio-y-cultura/fotografia-sacerdote-guerra-civil-wainman-guzman-5352007
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Gran Bretaña sobornó a los generales franquistas para que España no entrara en la Segunda Guerra Mundial

En su último libro el historiador Ángel Viñas relata los sobornos pagados por Gran Bretaña a los generales fascistas españoles para que la dictadura se mantuviera neutral durante la Segunda Guerra Mundial.

No se conoce la cifra aproximada que cobraron, pero oscila entre 350 y 380 millones de euros actuales, que podrían llegar fácilmente a los mil millones a distribuir entre 20 ó 30 generales y caciques del régimen.

Una de las falsedades difundidas durante décadas por los franquistas es que Franco salvó a España de la Segunda Guerra Mundial y evitó así la muerte de miles de españoles. En realidad, como buen matarife, Franco deseaba entrar en la guerra, pero Hitler no aceptó sus exigencias para apoderarse de las colonias francesas del norte de África.

Otra de las falsedades con la que se llenan la boca los fascistas siempre que pueden es el “nacionalismo”. Lo cierto es que, como buenos mercenarios, los fascistas se venden al mejor postor. A los generales de Franco no les importó cobrar un buen dinero de Gran Bretaña, a pesar de Gibraltar y de toda la demagogia antibritánica.

El libro de Ángel Viñas, que se titula “Sobornos. De cómo Churchill y March compraron a los generales de Franco”, se apoya en los documentos británicos de los Archivos Nacionales de Kew desclasificados en 2013.

Los ingleses buscaban construir un escudo protector con diversas capas para evitar que Franco apoyara militarmente al Eje. Las capas más conocidas fueron las políticas y diplomáticas. Luego la regulación de las importaciones, la llamada guerra económica que incluyó la célebre adquisición de wolframio. También fue importante la planificación militar que incluía quitar Canarias a España si entraban en la guerra. Y por último están las operaciones clandestinas de espionaje e inteligencia, de las que se conoce poco.

La inteligencia británica tenía varios puntos de apoyo. El primero era la recopilación de información por espías españoles a sueldo del MI6 inglés. El segundo correspondía a la actividad del SOE, un invento de Churchill para realizar operaciones de guerra subversiva y sabotaje por toda la Europa ocupada por los nazis. Luego estaba lo que los ingleses llamaban el PWE.

En España el SOE y el MI6 se subordinaron a la capa última, los sobornos, la pieza
fundamental y más oscura. Para que tuvieran éxito, los sobornos tenían que aplicarse bajo ciertas condiciones ambientales. Había que garantizar la seguridad de una dictadura neutral. Para ello utilizaron al mercenario y banquero Juan March.

Cuatro días después de llegar a Madrid el 1 de junio de 1940, el embajador Hoare escribió a Churchill solicitándole medio millón de libras para sobornar a los jerarcas fascistas. Churchill no sólo aceptó sino que ampara la operación desde el principio hasta el fin.

En aquel momento Gibraltar era vital para los ingleses y aún no era inexpugnable. Franco podía haberla tomado con ayuda alemana. Lo que los ingleses buscan en un primer momento con la Operación Sobornos es ganar tiempo, en concreto seis meses para hacer Gibraltar inexpugnable. Y lo consiguieron.

No sabemos los nombre de todos los generales corruptos sobornados por March sino sólo algunos nombres: Nicolás Franco, el hermano del dictador, que era un corrupto total, Kindelán, Orgaz, Aranda. Se les prometió que cobrarían si lograban que España se mantuviera al margen de la guerra, lo que obtuvieron después, en 1944 porque la operación, que en principio iba a durar seis meses, se fue prolongando.

En aquella segunda etapa, los británicos ya no buscaban que España se mantuviera neutral sino que, si los alemanes invadían España, el régimen ofreciera resistencia. Y ahí interviene Nicolás Franco.

Los vendidos recibieron los sobornos de dos formas. March les daba pequeñas sumas en efectivo pero el grueso del dinero se depositó de una manera muy patriótica, a la manera actual, es decir, en cuentas en el extranjero, en Nueva York y en Ginebra.

En aquella época tener cuentas abiertas en el extranjero era ilegal, mucho más ilegal que hoy. Mediante la Operación Navíos el banquero March blanqueó el dinero comprando barcos por medios estrictamente legales y autorizados por el consejo de ministros -al que March por supuesto engañó- y se autorizaron una serie de importaciones fuera de cupo financiadas por el SOE que permitían a March importar mercancías para vender legalmente en el mercado intervenido con la condición de que una parte de esas mercancías March las vendiera en el mercado negro. March se convirtió así en un estraperlista autorizado por el gobierno.

Fuente: http://www.elconfidencial.com/cultura/2016-09-13/vinas-churchill-franco-sobornos-guerra-mundial_1258665/
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La Legión Cóndor bombardeó Gernika con napalm

“La destrucción de la ciudad se produjo porque desde los primeros ataques se arrojaron ante todo bombas incendiarias que originaron muchos incendios y con ello permitieron deshacer el entramado de las casas. Después los ataques continuaron con bombas de 250 kilos y se destruyeron las conducciones de agua lo cual impidió las labores de extinción de fuegos. Cuando las bombas cayeron sobre las casas, éstas se derrumbaron completamente. El número de blancos no fue tan elevado como en Eibar o en Durango”. La descripción responde a un informe inédito hasta el momento, escrito por el responsable de la masacre de Guernica, Wolfram von Richthofen, teniente coronel de la Legión Cóndor.

El despacho reconoce a sus superiores, un mes después del bombardeo, el 28 de mayo de 1937, que el ataque se inició con un “lanzamiento de bombas incendiarias seguidas por las explosivas, por lo que el efecto fue el deseado”, explica el historiador Ángel Viñas, que ha destapado el escrito en los archivos alemanes. Este descubrimiento confirma, por un lado, que el diario que dejó escrito von Richthofen es una construcción al margen de los acontecimientos y, por otro, que la intención era atemorizar a la población.

“Mediante ataques prolongados de pequeñas unidades contra ciudades aisladas, la población fue impresionada y atemorizada en profundidad, allí sobre todo donde tenía que darse la impresión de que su propia defensa aérea era totalmente insuficiente y se hallaba mal organizada […] Sólo arrojando una mezcla de bombas explosivas y bombas incendiarias pudieron lograrse los incendios”, cuenta Von Knauer en el informe visado por Sperrle en junio de 1938.

Las pruebas que Viñas ha levantado permiten argumentar que la historia debe rectificar y olvidarse de los presuntos objetivos que tradicionalmente se han querido fijar a los aviadores alemanes e italianos: bombardear un puente y los cruces de las carreteras a fin de cortar el paso en retirada de las tropas. Para eso no se necesitaban bombas incendiarias, que además contenían un “napalm de medio pelo”.

Es decir, el bombardeo del 26 de abril de 1937 se hizo con propósitos de “destrucción masiva”, sin interrupción durante casi cuatro horas. Es en el nuevo informe de von Richthofen donde se lee que tras comprobar los efectos de los bombardeos anteriores a centros urbanos como el de Durango se aprendió una lección fundamental: la utilización de bombas de 50 kilos, que en este caso fueron arrojadas por los italianos, demostró que, a pesar de lograr un grado de destrucción del 55%, no generaban las montañas de escombros y cascotes deseadas. “Caían sobre tejados y afectaban fundamentalmente al último piso pero no más. De aquí que en Guernica se utilizasen bombas de 250 kilos y 50 kilos, además de las incendiarias”, apunta Viñas.

La estimación de bombas descargadas sobre la villa foral es en torno a las 31 toneladas. Equivalieron a la mitad del total arrojado sobre todo el frente norte el primer día de la ofensiva o casi al consumo de bombas en la tarde del tercer día, que fue de 33 toneladas.

Adolf Galland, ídolo de la Luftwaffe, explicaba en la edición original de sus memorias, que la Cóndor, durante la campaña de Asturias, utilizó una forma primitiva de napalm, una mezcla de explosivos y gasolina. Esta parte sobre los macabros ensayos, ha sido eliminada de la edición de bolsillo publicada por Heyne-Bücher. “Hoy sabemos que dicha mezcla se empleó por primera vez unos meses antes de Guernica. Con fines de destrucción. Para hundir la moral de la resistencia vasca”, añade Viñas.

El testimonio de Harro Harder, uno de los jefes de escuadrilla de la Cóndor, es el único que reproduce el horror de aquel día: “Hoy hemos volado a Guernica, destruida totalmente y no como dicen los periódicos de por aquí por las hordas de incendiarios rojos, sino por bombardeos alemanes e italianos. En la opinión de todos nosotros es una auténtica putada [sic] destruir así una ciudad como Guernica, tan poco importante desde el punto de vista militar. Bajo los escombros sin duda yacen varios miles de muertos, víctimas innecesarias”.

Fuente: http://www.elconfidencial.com/cultura/2013-02-22/la-legion-condor-utilizo-lsquo-napalm-rsquo-en-guernica_496448/

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A un director de la policía fascista le nombran presidente de Caritas

Rafael del Río: ex director de la policía fascista
Anjel Ese

Todos los caminos conducen a Roma. Hasta los más tortuosos. ¿Se dice así, tortuosos? Rafael del Río, presidente de Cáritas desde hace doce años, puede jurarlo en nombre de su Dios. El tortuoso camino que emprendió en la policía franquista junto a su Brigada Político-Social y que algo después le hizo pasar por el Ministerio del Interior de los GAL le ha llevado a recalar finalmente en la playa paradisíaca de la presidencia de Cáritas. Un lavado de cara y de manos no le viene mal a nadie. Si no, que se lo pregunten a Pilatos. El papa le designó en 2007 a este Del Río miembro del Consejo Pontificio Cor Unum. No sé lo que es eso, pero suena a una hostia y un copón de grueso calibre.

Pistolas y santos rosarios con cuentas como casquillos. Rafael del Río entró en la policía de Franco como inspector en 1962 y ocupó varios cargos que le hicieron ganar relaciones enriquecedoras. En los tiempos en que la tortura era un signo de etiqueta y distinción social y en que el sobo de pistolitas impresionaba aún más que ahora, Del Río trepó y trepó, fue acumulando cruces en el pecho y amistades en la agenda hasta que en 1982 Barrionuevo le nombró director general de la Policía. Duró en el cargo hasta 1986. Los años del GAL. Cuando fue citado para declarar por los crímenes de Estado, Del Río demostró tener muy poca memoria, no se acordaba de nada.

Este Cristo con dos pistolas había promocionado bajo el Gobierno del PSOE a sus antiguos compañeros de la policía política franquista, la BPS (Brigada Político-Social), como por ejemplo Martínez Torres, un reconocido torturador y miembro del Opus Dei, al que nombró comisario general de información. Del Río declaró que el cuerpo de Policía estaba lleno de antiguos miembros de la BPS y que no se podía prescindir de ellos. Barrionuevo le apoyó. El golpe del 23F de 1981 se consolidaba. En 1986, a Rafael del Río le sucedió en la dirección general la Policía José María Rodríguez Colorado, que hasta tres o cuatro años antes había sido dirigente del PCE. A este pájaro, Colorado, no le pillaron con las manos en los GAL, pero sí en la pasta, y fue condenado mucho después por ladrón a seis años de cárcel, de los que apenas cumplió mes y medio. Lo de siempre. Unas vacaciones. No sé quién dijo que la cárcel es sólo para los que no saben robar.

El reciente camino de Soria y de Rato al Banco Mundial y al FMI lo confirma. El vínculo entre piedad, tortura y asesinato es secular. Las recias tradiciones de la Inquisición, del nacionalcatolicismo, de la bendición de las Cruzadas antiguas y modernas, con espadas o con obuses. Cuando el caso de terrorismo de Estado supuró un poquito a principios de los años noventa, el muy cristiano y muy progre profesor Aranguren corrió en ayuda de las negras pistolas del Estado justificando a los GAL como el único medio para combatir a ETA. Hubo algunas toses incómodas y nada más.

No se le tocó por apología del terrorismo. Aranguren era una vaca sagrada, una de las últimas balas en la recámara de la desvergüenza del PSOE y de la reacción en general. Javier Solana, que entonces era ministro de Exteriores, salió en defensa del viejo profesor: “Aranguren ha tenido el coraje de decir en público lo que muchos pensaban en privado y no lo decían”, dijo. Por ejemplo él lo pensaba en privado, sin duda. Pero Solana estaba equivocado: no hace falta ningún coraje para decir lo que muchos piensan; hace falta coraje para decir lo que pocos piensan. El héroe es el que dice lo que sólo él ha pensado. Es curioso. Después de los policías franquistas como Del Río, o solapándolos, los Gobiernos del PSOE —y no sólo los de González— promocionaron a viejos dirigentes del PCE como Colorado. Es muy curioso comprobar cómo todos los líderes de la izquierda hiperresponsable que en los años setenta acusaban a los radicales de “hacerle el juego a la reacción” han acabado en la reacción. Es legítimo, o más bien ingenuo, preguntarse si alguna vez estuvieron al margen de la reacción. Y cuando digo izquierda hiperresonsable me refiero al PCE, escuela de cuadros que abasteció al PSOE y al PP cuando su partido se descompuso. Algunos, como Tamames, van incluso más allá y manifiestan su admiración hacia los Primo de Rivera, padre e hijo. También algunos grupúsculos maoístas abastecieron al PSOE, en su caso de segundones, como la muy cristiana Sauquillo, o su comparsa Sanromá.

Todos los antiguos miembros del PCE o de su periferia pasaron a engrosar el ala derecha del PSOE, ninguno se posicionó con la raquítica y gelatinosa Izquierda Socialista. Rafael del Río, de la Policía fascista al Ministerio del Interior de los GAL y de ahí a Cáritas. También pasó por enchufetes menores, como el Consejo de Administración de la Casa de la Moneda, por no sé qué chollo de Deportes y por la Dirección de Seguridad de Iberia entre otras cosas.

Un hombre del Renacimiento este Del Río, un sabio; conoce todas las ciencias y las artes de dar y de pillar: sabe cómo se desencasquilla una pistola, cómo se hacen los billetes de quinientos y cómo dar limosna a los pobres sin que deje de ser rentable. Es de suponer que su destino en Cáritas será el último. El cargo tiene el prestigio que no tenía ser un poli fascista, dónde va a parar. Hasta los de Podemos alaban a Cáritas, todo Dios alaba a Cáritas. Dan sopita a los mendigos en vez de darles palos. Parece un destino tranquilo a la medida de un anciano como Del Río. Siempre está bien tener cerca a los obispos y al Vaticano para ponerse en paz con la propia conciencia cuando se acerca la hora de rendir cuentas ante el Altísimo. BPS-GAL-Cáritas. Une los puntos: saldrá una calavera.

Fuente: http://pasabaporaquiymedije.blogspot.com.es/2016/09/une-los-puntos-bps-gal-caritas.html
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Las estrechas relaciones de Estados Unidos con el Tercer Reich

En 2012 se distribuyó “Pactos con el diablo”, un documental de casi una hora de duración (*) que investiga las relaciones entre Estados Unidos y el régimen nazi de Hitler durante la Segunda Guerra Mundial, la implicación de bancos e industrias estadounidenses, y dentro de este período negro de la historia, el holocausto, que Estados Unidos conoce desde su inicio.

Décadas después de la última Guerra Mundial, Fabrizio Calvi, periodista de investigación especializado en asuntos de delincuencia organizada y servicios secretos, investiga sobre aquellos que estaban al tanto de la existencia de campos de concentración antes de su descubrimiento para el gran público. Los documentos desclasificados por la CIA proporcionan elementos de respuesta, e indican que desde 1941 los aliados conocían la situación pero se negaron a divulgarla.

Las relaciones entre Estados Unidos y los nazis durante y después de la Segunda Guerra Mundial, ¿no han revelado a veces pactos con el diablo? Si, tratándose del uso de criminales de guerra durante los turbios juegos de la Guerra Fría. Si el silencio y la inacción significan complicidad, la ausencia de reacción de Estados Unidos ante el holocausto, que conocían desde los primeros momentos, supone también un pacto.

Este excepcional documental extrae sus fuentes del corazón de los archivos desclasificados por los estadounidenses. Fabrizio Calvi, especialista en historia de los servicios de inteligencia, desmonta los mecanismos de la conspiración de silencio que se establece alrededor de la destrucción de los judíos europeos, especialmente con ocasión de la Conferencia de Bermudas sobre los refugiados, en abril de 1943. Junto a Steeve Baumann, periodista y realizador, se sumergen en las 250.000 páginas de informes recién desclasificados por la CIA, el FBI y los servicios secretos del ejército norteamericano, abarcando un período que va de finales de los años 30 hasta el inicio de los 80. Los servicios secretos habrían establecido relaciones con los nazis.

El punto de partida de la investigación es el 8 de octubre de 1998. Bill Clinton firma en Washington la “Nazi War Crimes Disclosure Act” (Ley sobre la Revelación de Crímenes Nazis de Guerra). Tras años de presión, Estados Unidos acepta abrir sus archivos sobre la Segunda Guerra Mundial, pero también para un período mucho largo lo relacionado con los criminales de guerra. Un grupo de historiadores escruta los 8 millones de archivos. Fabricio Calvi y Steeve Baumann han seguido sus pasos, para revelarnos a su vez los secretos turbulentos que dormían desde hacia 80 años en las cajas de los archivos estadounidenses. Tres ejes principales se deducen de esta investigación.

En primer lugar, el período del holocausto. ¿Qué sabían los aliados de la preparación y la ejecución de la solución final? En segundo lugar, los bienes robados a los judíos; los banqueros y los nazis estadounidenses. En tercer lugar, el gran giro de la posguerra; testigos y protagonistas de ese giro de los espías nazis al servicio de sus nuevos jefes estadounidenses han sido hallados, y dan su testimonio. El entrelazamiento de estos nuevos documentos de archivo y de las palabras de los testigos aún vivos redescubren otro período negro de la historia.

Estados Unidos creó la maquinaria de guerra del Tercer Reich

Los enormes capitales estadounidenses que fueron transferidos hacia Alemania desde 1924 bajo la cobertura del Plan Dawes y del Plan Young constituyeron la base sobre la que Hitler iba a construir toda su maquinaria de guerra. Así lo expone el Dr. Anthony C. Sutton en “Wall Street y el ascenso de Hitler”. La aportación proporcionada a Alemania antes de 1940 por el capitalismo norteamericano que preparaba la guerra solo puede ser calificada de fenomenal. Fue sin duda alguna decisivo para la preparación militar de Alemania.

Las pruebas permiten comprender que la economía estadounidense era plenamente consciente de la naturaleza del nazismo, dispuesta a ayudarlo y sostenerlo financieramente por interés personal, plenamente consciente de que eso acabaría en una guerra en la que estarían implicados Europa y Estados Unidos…

Dados los hechos, es imposible alegar ignorancia. Las pruebas establecidas cuidadosamente, que prueban que los ambientes financieros e industriales estadounidenses estaban ampliamente implicados en el ascenso del Tercer Reich son ahora accesibles al público. Se las puede encontrar en los informes y resúmenes sobre las sesiones del gobierno publicadas entre 1928 y 1948 por las diferentes comisiones del Senado y del Congreso estadounidenses.

Una parte de esta historia irrefutable la desvela el historiador G. Edgard Griffin. “Los años anteriores a la Segunda Guerra Mundial vieron nacer un ‘cártel’ internacional que tenía su sede central en Alemania. Era una fuerza política y económica potente”.

Ese grupo de empresas se llamaba I.G. Farben. En 1928 había desarrollado un método para obtener gasolina a partir de carbón y firmó en 1939 un contrato de licencia con la Standard Oil de Rockefeller. Este último dio a I.G. Farben 546.000 acciones ordinarias por un valor de más de 30 millones de dólares. Mas tarde, I.G. Farben construiría refinerías al lado de los campos de concentración. Los prisioneros fueron obligados a trabajar como forzados, produciendo el mismo gas que luego se usaba en las cámaras. El grupo I.G. Farben, que alcanzó acuerdos de cártel con 2.000 sociedades en todo el mundo, entre ellas Ford Motor Co., Alcoa, General Motors, Texaco y Procter and Gamble, por citar algunas, estaba controlado por los Rotschild, e inyectaba enormes sumas de dinero en la economía alemana, especialmente a los futuros SS.

Más de 100 empresas norteamericanas fueron partícipes en la construcción de la maquinaria de guerra alemana. Entre otras la General Motors, la ITT, Ford, Internacional Harvester, Bayer, Standard Oil, la fundación Rockefeller, etc. Los inversores no preveían negocios a corto plazo, ya que el contrato entre estas firmas y el gobierno alemán estipulaba que no tenían el derecho de sacar de Alemania ni un solo penique (una fracción del marco alemán). A todas luces, esto era algo preparado hasta los menores detalles. Sin embargo, solamente los iniciados estaban al corriente.

Pactes avec le diable. L’Amérique et le 3ème Reich
http://www.youtube.com/watch?v=cgLf3-dDb8o
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Memoria Histórica

Watergate: todos los hombres del presidente (y alguno que se quedó olvidado)

“El [Washington] Post mintió a sus lectores publicando historias que sabía falsas y permitió a Woodward mentir con impunidad. Esto incluía la publicación de historias que afirmaban que Moorer u otros nunca hablaron del Golpe Silencioso cuando, de hecho, los redactores del [Washington] Post no solamente sabían que habían sido entrevistados, sino que habían sido grabados. Sus editores y aliados efectuaron una campaña de desinformación e intimidación contra otras empresas de información que evaluaron la publicación de parte del Golpe Silencioso o airear historias sobre el libro” (Lan Colodny, Silent Coup, St. Martin Press, Nueva York, 1 de mayo de 1991).

Si dices una mentira lo suficientemente grande y se repite lo suficiente, la gente llegará a creerlo. La mentira podrá mantenerse sólo el tiempo que el Estado tenga aislada a la gente de las consecuencias políticas, económicas y militares de esa mentira. De esta forma es de importancia vital para el Estado usar toda su fuerza para reprimir disensiones, porque la verdad es el enemigo mortal de la mentira y, por extensión la verdad es el mayor enemigo del Estado” (Joseph Goebbels, Ministro de Propaganda en la Alemania nazi).

Un texto histórico frecuentemente usado en las “high schools” estadounidenses dice lo siguiente sobre la dimisión del presidente Richard Nixon: “Idea central: La participación del presidente Richard Nixon en el escándalo Watergate le obligó a dimitir de su puesto. El escándalo Watergate afectó a cuestiones de confianza pública que aún afectan al escepticismo con que el público y los medios ven a los políticos”.

Hay una referencia a la habitual lista de personajes relacionados con el “Comité para la Reelección del Presidente” y de los miembros del Congreso que participaron en las audiencias del asunto Watergate. La entrada en Wikipedia sobre Nixon y su caída exhiben la misma narrativa aséptica.

Hay cráteres profundos en estas presentaciones de Nixon. Está llena de alegres relatos sobre la efectividad de los sistemas de controles y balances mediante los que el Congreso de Estados Unidos llegó a desafiar a la presidencia imperial y volvió a poner al país en la senda de una democracia libre y abierta. Nixon sigue siendo el rostro de la maldad política para muchos norteamericanos. Y en los colegios y escuelas enseñan que la paranoia, la inseguridad, el racismo y el desprecio de Nixon por todo el mundo excepto por sus más cercanos colaboradores fueron las principales causas de su dimisión el 9 de agosto de 1974. Esas narrativas han sido aprobadas por las élites políticas, militares, académicas y empresariales porque son simplistas y fáciles de “vender”, a unas (como cantó una vez Jim Morrison, del grupo The Doors) “frágiles mentes de cáscara de huevo” (fragile eggshell mind), es decir, el público norteamericano.

La presidencia de Nixon se define por sus defectos y por el Watergate. Pero en realidad es una escena del crimen confusa y con muchas cuestiones dudosas y sin resolver. En este sentido, sigue siendo una especie de “caso pendiente” que necesita desesperadamente una revisión que incluya el papel de la Junta de Jefes de Estado Mayor del ejército, y su operación de espionaje dentro del National Security Council (NSA), una aclaración sobre el hombre que orquestó la entrada en el Watergate, las dudosas acciones del general Alexander Haig en el National Security Council y las arriesgadas informaciones de Bob Woodwards y el Washington Post.

La Teoría Mister Proper

Afortunadamente, Len Colodny ha expuesto los fallos de la historia. “Silent Coup: The Removal of a President” (1992, reeditado en 2015) y “The Forty Years War: The Rise and Fall of the Neocons, from Nixon to Obama” (2010) dañan severamente las narrativas oficiales. Es fácil quitar importancia a sus trabajos como teorías de la conspiración, si se es seguidor de la “Teoría Mister Proper” del Watergate: todos los hechos inconvenientes son borrados de la escena del crimen.

Pero ambos trabajos están impecablemente escritos en estilo sencillo, apoyados por una cantidad enorme de entrevistas y referencias. La recopilación de Colodny sobre Nixon y Watergate están en la Texas A&M University. Contienen “aproximadamente 800 horas de entrevistas grabadas, con más de 100 personas que estuvieron relacionadas con la Administración Nixon y sus sucesores. Los historiadores que vayan a la Texas A&M y al portal en línea que la Universidad está desarrollando encontrarán las extensas entrevistas de Colodny con los más cercanos colaboradores y asociados de Nixon, incluyendo a H.R.Haldeman, su jefe de gabinete, el juez John Mitchell, y su jefe de Política Interna, John Ehrlichmann. También cuenta con entrevistas exclusivas con el reportero del Washington Post Bob Woodward y el consejero de la Casa Blanca John Dean, cuyos testimonios durante las audiencias del caso en 1973 ayudaron a detallar las implicaciones de Nixon en la ocultación del Watergate”.

Aquí se enumeran (en citas directas) algunas de las claves encontradas por Colodny. Pueden consultarse en http://www.watergate.com

Además de demostrar los lazos entre Woodward y Haig, demostramos como Dean ordenó la entrada en los apartamentos Watergate principalmente para cubrir su relación con un círculo de prostitución dirigido por una “madam”, Heidi Rikan, cercana amiga de la novia y esposa de Dean, Maureen Biner Dean. Por aquel entonces, los Dean se escondieron tras la cortina de humo de que el alias de Rikan, Kathie Dieter, no era Rikan. Sabíamos que Rikan y Dieter eran la misma persona, y lo demostramos. En conjunto, las revelaciones proporcionaron una versión muy diferente de los sucesos que llevaron a la salida de Nixon. Dean, Haig y Woodward reaccionaron como se esperaba: nos atacaron pero nunca establecieron ninguna crítica esencial de los hallazgos presentes en el libro.

Las conexiones de Woodward con el espionaje

Bob Woodward mintió para ocultar sus antiguos lazos con el general Alexander Haig. En 1969 y 1970 el teniente de la Marina Bob Woodward manejaba la sala secreta de comunicaciones del Pentágono, que transmitía mensajes por todo el mundo, incluyendo el canal de comunicación para Henry Kissinger y el presidente Richard Nixon. En esas funciones, Woodward a menudo entregó mensajes de dirigentes de todo el mundo al general Alexander Haig, el representante de Kissinger en el National Security Council… Esta relación es crítica para el escándalo Watergate, ya que Haig era la fuente clave para Woodward en su historia más importante, el “borrado deliberado” de una grabación esencial de Nixon en la Casa Blanca.

‘Garganta Profunda’

Usando a “Garganta Profunda”, Woodward oculta a la persona que borró efectivamente la cinta o que al menos fue testigo del borrado. Colodny dice a Woodward en la transcripción de la entrevista: “La palabra que apunta hacia usted es ‘deliberada’. Porque si alguien está deliberadamente borrando cintas que están ante el juez Sirica, estamos hablando de un delito”. Es importante saber si “Garganta” sabía que era algo deliberado, o bien borró la cinta, o fue testigo de la destrucción. Está claro que, tanto por el proceso de eliminación y la modificación de Woodward sobre el papel de “Garganta” como fuente, que fue Alexander Haig la fuente que le comunicó que hubo un borrado deliberado de las cintas de la Casa Blanca.

En los siete días siguientes, los equipos de investigación de la Casa Blanca y el Pentágono entraron en acción, y pronto encontraron al culpable inmediato, Charles E. Radford. Radford era un funcionario de la Marina que trabajaba en las oficinas del National Security Council, y frecuentemente copiaba documentos clasificados e incluso admitió haber revuelto el maletín de Kissinger. Su confesión y la de su superior, almirante Robert O. Welander, comenzaron a desentrañar la pista del espionaje que se remontaba 13 meses atrás, hasta noviembre de 1970. Según esta perspectiva histórica, comenzó cuando el Secretario de la Junta de Jefes de Estado Mayor, almirante Thomas H. Moorer sospechó de las decisiones de política exterior de Nixon y el consejero de seguridad nacional Henry Kissinger. Estas políticas incluían cómo se estaba llevando la guerra de Vietnam, su búsqueda de un acuerdo con la URSS y sus planes de entablar comercio con China. En resumen, el ejército creía que Nixon estaba vendiendo el país a sus mayores enemigos, los comunistas. Por estos motivos se organizó un círculo de espionaje dentro de la oficina del National Security Council en la Casa Blanca, a fin de robar los secretos más importantes del presidente y sabotear sus políticas. Esto llevó a los sucesos del 21 de diciembre de 1971, el séptimo día.

Ese día Nixon tuvo conocimiento de las operaciones de espionaje hasta el último detalle, y tomó una decisión funesta y desastrosa, que afectaría profundamente al curso de su administración y sería un factor de su dimisión en 1974. Enterado de la operación, Nixon la declaró inicialmente como “un delito federal del más alto nivel”. Pero no exigió que nadie fuera acusado. Más bien, tapó lo que supo, y más tarde confirmó a Moorer como el secretario de su Junta de Jefes [de Estado Mayor].

El círculo de espionaje y su falta de reacción y represalia serían el más profundo y mejor guardado secreto de su Administración. El presidente incluso consiguió ocultar la existencia del espionaje durante el escándalo Watergate, cuando, si lo hubiera revelado, hubiera salvado su presidencia. En los años posteriores rehusó reconocer la verdad sobre esto, incluso cuando se le mostraron las pruebas más sólidas, llevándose el secreto a la tumba.

Los fontaneros espiaban incluso al presidente

En 2012 dije sobre la obra de Colodny que “La guerra de los cuarenta años” es un relato chispeante y excepcionalmente documentado de las políticas norteamericanas desde los años de la II Guerra Mundial hasta los primeros días del presidente Obama. Los principales hechos, nombres y organizaciones comunes en los análisis políticos e históricos de hoy están todos presentes destacadamente en el libro: Kissinger, Nixon, Haig, Reagan, Clinton, Bush (primero y segundo), Obama, Rumsfeld, Cheney, Carter, Bin Laden, Paul Wolfowitz, Richard Perle, Watergate, Iran-Contra, 11-S, Bob Woodward, la Guerra Fría, el Proyecto para un Nuevo Siglo Americano, la Unión Conservadora Americana, etc.

Pero la auténtica fuerza del libro procede de la búsqueda de Colodny bajo las narrativas históricas “standard” del elenco de hechos, asuntos y personalidades de 1945 a 2009 para revelar astutamente las muchas historias del poder; la lucha política entre la Casa Blanca y la CIA, el Departamento de Estado, el de Defensa y el Congreso; el armamento ideológico constitucional; y, discutiblemente, ruines actividades criminales que bordean la traición. Todo ello apoyado por 432 notas a pie de página y una excelente bibliografía. En una reciente actualización de “Silent Coup”, Colodny comentaba sobre las cuestiones de “La guerra de los cuarenta años” publicada en 2009:

“Por entonces la guerra en Irak estaba en un punto muerto que causaba comparaciones continuas con Vietnam. Empezamos a investigar cómo llegó Estados Unidos a quedar atrapado en otra guerra terrestre sin fin, esta vez en Oriente Medio. Alexander Haig, el general que fue jefe de gabinete de Nixon en 1973, fue el foco de parte de nuestra investigación. Nos preguntamos cómo acabó Haig trabajando en el National Security Council para Henry Kissinger. Supimos que Haig fue recomendado por dos colegas del Pentágono, el antiguo consejero Joseph Califano y el mentor de Haig, Fritz G. A. Kraemer, un analista político nacido en Alemania que también descubrió a Kissinger cuando era un soldado raso durante la II Guerra. Nuestra investigación mostró el alcance de la influencia de Kraemer en el ejército y en el gobierno federal. Las firmes convicciones de Kraemer modelaron las de Haig, que a menudo frenaba las políticas impulsadas por Kissinger y Nixon. Fue Haig quien proporcionó información al Pentágono que Nixon y Kissinger querían esconder de los militares.

La influencia de Kraemer continuó después de Nixon en la Administración Ford, en donde trabajó con el jefe de gabinete del presidente Ford Donald Rumsfeld y su sucesor, Dick Cheney. Estos serían con el tiempo Secretario de Defensa y vicepresidente, y ayudaron a guiar al presidente George W. Bush en la desastrosa invasión de Irak. El mantra republicano ‘Paz mediante la Fuerza’ de Ronald Reagan hasta el último día, está basado totalmente en la ‘Teoría de la Debilidad Provocativa’. La ‘Guerra de los cuarenta años’ fue publicado en diciembre de 2009. El libro reforzó los descubrimientos de ‘Silent Coup’, e incorporó los avances hechos por aquellos que se vieron influenciados por ‘Silent Coup’. Los descubrimientos de ‘La guerra de los cuarenta años’ no han sido discutidos…”

La clase dirigente estadounidense está contando enormes mentiras sobre su apoyo directo a los simpatizantes nazis instrumentados en el golpe de Ucrania; su intento de desmantelar Rusia mediante sanciones, manipulación de divisas y manipulaciones en la producción mundial de petróleo; su caprichosa criatura del Califato Islámico; su asedio militar a China y su voluntad de diezmar la población de Estados Unidos mediante los programas de austeridad y la creación de guerras de clase y exteriores. Todo es fácil de ver.

En el sitio web Fabius Maximus se discutían los resultados de una reciente encuesta YouGov sobre un golpe militar en Estados Unidos: “Luego están las peores noticias. La encuesta demuestra que el 29 por ciento de los norteamericanos pueden imaginar una situación en la que apoyarían la toma del poder federal por los militares… Es una vieja historia… Es el rechazo del pueblo de Roma a llevar la carga del autogobierno. Los fuertes combatían por el trono, algo que cada vez es más probable que suceda en Estados Unidos, cuando miramos hacia la policía y el ejército en busca de ayuda en los momentos difíciles. El pueblo de Roma reaccionó a la caída de la República y el ascenso del Imperio con resignación, tales como estoicismo, epicureísmo, hedonismo y cristianismo. ¿Que filosofías o religiones crearemos para adormecer nuestro sentimiento de responsabilidad? Los [Padres] Fundadores modelaron Estados Unidos siguiendo el ejemplo de Roma, y estamos preocupados de que pueda seguir el mismo curso. Sus escritos, tales como los Documentos Federales, describen nuestro amor por la libertad como el cimiento de la República. La siguiente generación pondrá a prueba si merecemos o no su confianza”.

John Stanton https://dissidentvoice.org/2015/09/watergate-and-the-washington-posts-big-lie/

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Los brigadistas chinos en la guerra civil española

Agricultores analfabetos, trabajadores manuales, funcionarios públicos, unos 100 chinos se unieron a las brigadas internacionales que ayudan a luchar contra los fascistas del general Franco hace 80 años. A pesar de ser pocos en número, dejaron un recuerdo duradero.

En el otoño de 1937, Zhang Ruishu estaba disfrutando de uno de sus raros descansos de su trabajo de 14 horas diarias en primera línea del frente. Uno de los pocos, si no el único chino en Madrid, que no había pedido permiso de descanso -quedaba mucho que hacer-, pero su comandante había insistido en que se lo tomara. La capital española estaba decorado con desafiantes banderas desgarradas en que se leía “No pasarán” y “Madrid será la tumba del fascismo”. Zhang había visto a menudo antes estos signos. En un puesto de periódicos, sin embargo, un gran cartel promocional en la revista de noticias española la Estampa le llamó la atención.

El intrigante cartel mostraba la cara de un hombre de perfil. No era una cara bonita, sino ruda y curtida, con el pelo muy recortado, mejillas hundidas y un montón de dientes torcidos en una boca ligeramente abierta -la cara de un tonto que ha conocido dificultades. De repente, una multitud se agolpaba alrededor de Zhang; los ojos se abrían y los dedos le apuntaban. “¡Es él!” Clamaron, lanzándose hacia adelante para estrechar la mano del desconocido.

Casi 20 años después del día en que puso el pie en suelo europeo, el humilde hombre de 44 años de edad de la provincia de Shandong, ahora médico con las fuerzas republicanas en la lucha contra el fascismo en la guerra civil española, fue aclamado como un héroe en un país a casi 10.000 kilómetros de su casa.

Poco más de un año antes, el 17 de julio de 1936, al mismo tiempo que militarismo japonés se volvía cada vez más pesado en China, un grupo de oficiales [traidores] de derechas del ejército español, dirigido por el general Francisco Franco, se levantó contra el gobierno republicano democráticamente elegido. El movimiento marcó el comienzo de una guerra civil que se prolongó durante dos años y ocho meses y hacía entrever un conflicto aún mayor en Europa.

Mientras que los nacionalistas de Franco eran asistidos abiertamente por las fuerzas alemanas e italianas de los dictadores fascistas Adolf Hitler y Benito Mussolini, las naciones democráticas como Francia y Gran Bretaña aplicando una política oficial de no intervención para disgusto de muchos de sus propios ciudadanos, que vieron la contienda como una lucha contra los males del fascismo y el preludio de un conflicto aún mayor en Europa.

En respuesta a la indiferencia de sus gobiernos, decenas de miles de trabajadores, sindicalistas y estudiantes de izquierda se movilizaron y dirigieron a España, a tomar las armas. El número de combatientes extranjeros que lucharon en lo que llegó a ser conocido como las Brigadas Internacionales se ha estimado en 40.000, con voluntarios de 53 países, entre ellos Francia (9.000 personas), Estados Unidos (2800), Gran Bretaña (2.500), Polonia (3000) e incluso Alemania (4.000) e Italia (3000). Llegaron de Costa Rica y Albania, de Grecia, Cuba y Argentina, de Finlandia, Irlanda, Sudáfrica y Bulgaria.

Una investigación de varias décadas de Len y Hwei-Ru Tsou, dos investigadores americano-taiwanés (ahora retirados y con domicilio en San José, California), ha demostrado que más de 100 chinos combatieron hombro con hombro con los republicanos [y anarquistas]. Algunas de sus historias se detallan en el libro de la pareja, La llamada de España: Los voluntarios chinos en la Guerra Civil española (1936-1939), que fue publicado por primera vez en chino tradicional en Taiwán en 2001 (y ampliado en 2015), y en español y chino simplificado en 2013, con nuevo material añadido, que ahora sale a la luz.


“La llamada a las armas de Tsou” [Tsou’s call to arms ] fue una película documental realizada en Estados Unidos. “Creo que fue alrededor de 1986, que vimos ‘El Buen Combate’ [The Good Fight], dice Len Tsou, señalando que el documental se centró en la Brigada Abraham Lincoln, un batallón de combatientes estadounidenses que habían viajado a España. “Nos quedamos muy sorprendidos de que tantos voluntarios de todas partes del mundo se hubieran alistado. Comenzó entonces nuestro interés en las brigadas internacionales, y hemos aprendido todo lo que pudimos”.

Ese año fue el 50 aniversario del inicio de la guerra, y los veteranos de la Brigada Abraham Lincoln publicaron un folleto para recordar la ocasión. Contenía una lista completa de los voluntarios.

“Len y yo hechamos un vistazo y vimos que había tres nombres chinos allí”, dice Hwei-Ru Tsou. “Nos quedamos estupefactos. Los chinos en ese momento estaban luchando por su propia supervivencia, intentando rechazar la agresión japonesa”.

Una semilla había brotado, y la pareja cavó más profundo. Con muchos veteranos de guerra envejeciendo, los investigadores tuvieron que moverse rápido, viajando varias veces a España, China, Francia, Países Bajos, Bulgaria, Alemania y otros países para entrevistar a ex soldados, ex voluntarios, familiares y amigos, y entresacar la información de entre el marasmo de documentos oficiales.

Descubrieron que los chinos habían venido de todos los estratos, algunos de familias de funcionarios públicos, otros de lo más bajo de los trabajadores manuales y los agricultores analfabetos. Como su número había sido relativamente pequeña, no había habido ninguna brigada china oficial en España, y luchado en batallones de otras naciones, por lo general elegido en función de sus habilidades lingüísticas.

Aunque los fascistas de Franco tenían poder de su lado, los republicanos no estaban completamente solos: recibieron ayuda material y más de 2.000 tropas de combate de la Unión Soviética.

Mao Zedong envió una carta abierta de apoyo a los republicanos en el de mayo de 1937. “Si no fuera por el hecho de que tenemos el enemigo japonés frente a nosotros”, escribió Mao, “seguramente nos uniríamos a sus tropas”. Lo que Mao quizá no sabía era que, para aquel entonces, un número de chinos ya estaban allí.

El camino de Zhang a Europa comenzó ya en 1917, cuando -en los tiempos de la Primera Guerra Mundial- Gran Bretaña y Francia reclutaron a más de 100.000 chinos con el fin de que trabajaran en las fábricas cuyas plantillas regulares ahora estaban luchando en el frente. Nacido en la pobreza extrema en 1893, Zhang – huérfano siendo ya adolescente, sin trabajo, analfabeto y desesperado – se había registrado a bordo de un barco lleno de casi otros 2.000 hombres chinos con destino a Marsella.

Después de un viaje agotador 70 días por mar, Zhang se puso a trabajar en una fábrica de papel francesa. En menos de un año, sin embargo, Alemania se había rendido, la Primera Guerra [Mundial] terminó y los trabajadores chinos fueron un exceden para las necesidades franceses. La mayoría fueron enviados de vuelta a casa.

Sin familia y sin perspectivas en China, Zhang decidió quedarse y probar suerte, realizando los trabajos más desagradables y peligrosos (desenterrar cadáveres o detonación de bombas de gas sin explotar, por ejemplo) que los franceses evitaban.

También proveniente de Shandong, fuerte y valiente, Liu Jingtian nació en 1890. Tras su paso por el Ejército Chino también viajó a Francia en 1917, se quedó al terminar la guerra y en 1924, él y Zhang (cada vez más un autodidacta ahora enseñaba francés) obtuvieron un empleo estable en la planta de fabricación de automóviles Renault en el oeste del suburbio parisino de Boulogne-Billancourt. Al igual que muchos trabajadores de la industria del momento, se unieron al Partido Comunista Francés y, cuando estalló la guerra civil española, fueron llamados a bajar las herramientas, cruzar los Pirineos a pie y luchar contra el fascismo.

Zhang y Liu llegaron a España en noviembre de 1936, y aunque se les pidió a convertirse en ametralladores de la Brigada Internacional, por sus edades (ambos estaban en sus 40) se les asignó a los equipos médicos como camilleros, a menudo encargados de rescatar a los soldados heridos bajo el fuego enemigo. Como se describe en el Estampa, Zhang fue herido en el pecho, hombros y las manos durante el desempeño de sus funciones. También una dramática fotografía en el calor de la batalla que muestra a Liu rescatando a un soldado herido fue publicada en el diario español Frente Rojo, fue entonces alabado en reconocimiento a su heroísmo.

“En ese momento, era probable que si iban no recuperaran de nuevo sus trabajos [en la Renault de París]. Incluso puede que no fueran capaces de volver a Francia”, dice Hwei-Ru Tsou, “pero ellos fueron de todos modos, porque era una pelea muy importante. Estos dos tipos no eran jóvenes, los dos estaban solteros, y dijeron entre sí: ‘Si los trabajadores franceses van, cuando tienen familias, tienen hijos, entonces nosotros vamos también’. Fueron extraordinarios, y también muy queridos por sus compañeros. Eran muy valientes”.

Luchando con la Brigada Abraham Lincoln, estaban Zhang Ji de Minnesota y Chen Wenrao de Nueva York, que eran a demás originarios de China. Chen, nacido en la provincia de Guangdong y fue muerto en la sangrienta batalla de Gandesa, en 1938, a la edad de 25 años. Zhang, sin embargo, sobrevivió a la guerra en España.

Viniendo de una familia educada de relativamente privilegiada en la provincia de Hunan, Zhang Ji había salido de China hacia San Francisco en 1918, recibiendo el título de Ingeniero de Minas por la Universidad de Minnesota en 1923. Después de la crisis financiera del 1929, en que perdió su trabajo como una ingeniero y se radicalizó, se unió al Partido Comunista de los Estados Unidos en 1935. En marzo de 1937 a la edad de 37, Zhang Ji subió a bordo del trasatlántico SS París en Nueva York y se dirigió a Francia, luego cruzó los Pirineos hacia España. Alto, delgado y desgarbado, y no físicamente el más fuerte de voluntarios, Zhang Ji fue asignado inicialmente como conductor de camión, antes de tomar funciones de secretario.

Se describe en “La llamada de España” a un silencioso y misterioso doctor chino-indonesio, Bi Daowen (que también fue conocido por el nombre Indonesio como Tío Oen Bik) de Java, tenía 31 años cuando llegó a España, en septiembre de 1937.

Mientras que uno de los más fervientemente políticos de entre los chinos, delgado, con binóculos, fue Xie Weijin, que nació en la provincia de Sichuan en 1899. Xie participó en el Movimiento Antimperialista del Cuatro de Mayo en Shanghai en 1919 antes de dirigirse a Francia.

En la década de 1920, se unió a la Liga de la Juventud Comunista en Europa y al Partido Comunista de la rama europea china, y una foto tomada en una reunión en Berlín en 1927 muestra a Xie entregando una pancarta con la leyenda “De los Trabajadores de la huelga de Hong Kong y Kowloon” al líder comunista alemán Ernst Thalmann, que fue asesinado a tiros por orden expresa de Hitler en el campo de concentración de Buchenwald en 1944.

Xie se dirigió a España en abril de 1937. En una carta al Partido Comunista de España escribió: “No llegué a España para una estancia corta, sino para ir al frente de batalla. Me esforzaré al máximo en combatir como soldado. Espero que el comité me conceda este derecho y deje que me una a las Brigadas Internacionales al igual que muchos otros compañeros extranjeros”.

Xie se hizo ametrallador con el batallón de Austria, pero fue retirado de la primera línea por un disparo que atravesó su pierna derecha, por debajo de la rodilla.

De acuerdo con la investigación de los Tsou, Chen Agen fue posiblemente el único voluntario chino que llegó a la guerra directamente desde China. Chen, de hecho, huía de las autoridades después de haber organizado un sindicato en Shanghai. Mientras se dirigía a Europa en 1937, un cocinero vietnamita -se rumorea que fue Ho Chi Minh- quien encandiló a Chen con fábulas de la intrepidez antifascista de España, por lo que viajó allí para luchar; sólo para ser capturado y puesto a trabajar como prisionero de guerra sirviendo de mano de obra.

Con un embargo de armas, de acuerdo con la política de no intervención de muchos países, en 1938 los republicanos estaban en retirada, y en octubre el mando ordenó la disolución de las Brigadas Internacionales, con la esperanza [excusa] de convencer a los aliados extranjeros de los nacionalistas [fascistas] de retirar sus tropas; pero fue en vano, y la guerra terminó oficialmente el 1 de abril de 1939, con victoria de los nacionales.

Las suertes finales de los voluntarios de las Brigadas Internacionales fueron tan variadas como sus orígenes. Chen no fue liberado de la cárcel hasta 1942, y su rastro rápidamente se perdió en Madrid. Zhang Ji huyó de España después de la disolución de las Brigadas Internacionales y llegó a Hong Kong, donde en marzo de 1939 tas sus experiencias en la guerra civil española publicó las “viñetas españolas” en el periódico mensual Tien Hsia.

Chang había escrito de su deseo de unirse a VIII Ejército de Mao a su regreso a China, pero se desconoce si tuvo éxito; los Tsou no han encontrado ningún registro de su paradero después de Hong Kong.

Bi se enroló en China y en 1940 estaba en Yanan con las tropas de Mao. Bi fue uno de los voluntarios extranjeros que volvieron y fueron venerados como “los médicos españoles”, apoyando el esfuerzo de guerra de China contra Japón. Los médicos habían llegado en China desde Polonia, Alemania, Canadá, Gran Bretaña, India y muchos otros países, y habían servido en los campos de batalla españoles. Bi se mantuvo en Yanan hasta 1945 tras la rendición japonesa, trabajó en la Unión Soviética antes de regresar a Indonesia, donde fue condenado al ostracismo por sus acciones revolucionarias y creencias políticas. No se supo nada de él después de 1966, un año después del golpe militar de Suharto, y se sospecha que Bi pudo haber sido ejecutado.

“Cuando lo oí, lloré”, dice Hwei-Ru Tsou. “Sentí que había llegado a conocerlo. Lo sentía muy cercano a mi. Más tarde supe mucho acerca de sus hechos, no sólo en España sino también en China. Sentí que este gran hombre había sido olvidado, no sólo por su propio pueblo, pueblo de Indonesia, y sus compañeros, sino también por el mundo. Fue un hombre que vivió de sus ideales, y que tuvo un gran valor. Era un hombre increíble”.

A principios de 1939, Xie fue uno de los cientos de miles de refugiados republicanos que huyeron a Francia, donde fueron confinados en el famoso Campo de Concentración de Gurs durante ocho meses antes de regresar a China a través de Singapur, Hong Kong y Vietnam. Xie luchó con el Ejército Rojo contra los japoneses. Con el tiempo de trabajo como ingeniero para la fuerza aérea china en la década de 1950 y principios de los años 60. En 1965, sin embargo, Xie fue purgado por el Partido Comunista y acusado de revisionista debido a su implicación con los extranjeros en Europa. Murió de cáncer en 1978, no habiendo podido ser “rehabilitado”.

Liu llegó a Yanan a finales de 1939 y fue admitido en el Partido Comunista en 1946. Se sabe que trabajó en proyectos de construcción, incluyendo las [arqueológicas] viviendas cavernícolas de Yaodong por las que Yanan se hizo famoso, pero luego su rastro se pierde.

De acuerdo con Hwei-Ru Tsou, cuando los voluntarios internacionales se retiraron en 1938, Zhang Ruishu volvió a París y fue rápidamente detenido por el gobierno francés. Finalmente liberado con ayuda del Partido Comunista Francés, su antiguos compañeros de trabajo y sindicalistas de la Renault pagaron su pasaje en barco a China en el año 1939. A partir de 1949, trabajó en varias posiciones administrativas para la agencia de noticias Xinhua, retirándose en 1958. Diez años más tarde, solo y olvidado, calló a las puerta de su casa, y murió ese mismo año, a la edad de 75.

Para Hwei-Ru Tsou, las experiencias de los voluntarios chinos, que lucharon -y en algunos casos murieron- por sus convicciones internacionalistas en el lado opuesto del planeta de su tierra natal, no son mera historia, son ejemplos que brillan en un mundo habitualmente sacudido por tormentas políticas y la creciente intolerancia.

“Sus historias -en los tiempos actuales- son muy importantes”, dice. “La situación en aquel entonces -con Hitler y Mussolini levantandose sobre Europa, la situación económica y política en ese momento- podría regresar, y vemos signos de esto en algunos lugares del mundo. Estas historias pueden servir para mantenernos alerta”.

Fuente: http://www.scmp.com/magazines/post-magazine/long-reads/article/1989792/chinese-volunteers-who-fought-spanish-civil-war
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Economía

La deuda exterior como instrumento de dominación (1)

En la segunda mitad del siglo XIX Túnez experimentó a su pesar el mecanismo de la deuda exterior como instrumento de dominación y de alienación de la soberanía de un Estado. Entregado a sus acreedores exteriores atado de pies y manos, la regencia de Túnez perdió su autonomía para convertirse en un protectorado francés.

Antes de 1881, fecha de su conquista por Francia que lo transformó en un protectorado, la regencia de Túnez, una provincia del imperio otomano, disponía de una importante autonomía bajo la autoridad de un bey. Hasta 1863 no se endeuda con el exterior, asegurando la producción agrícola más o menos la independencia alimentaria del país. Pero con el acceso al trono de Mohammed el-Sadik (Sadok Bey) en 1859, la influencia de las potencias europeas, especialmente de sus banqueros, aumenta. El primer préstamo de Túnez con el exterior aquel año constituirá una verdadera estafa que acabará 18 años mas tarde con la conquista de Túnez por Francia.

Los banqueros parisinos, como sus colegas londinenses, disponen de abundante liquidez, y buscan colocaciones en el extranjero mas remuneradoras que en su país. Cuando a principios de 1863 el bey hace saber que desea endeudarse en 25 millones de francos, muchos banqueros y corredores de Londres y de París le proponen sus servicios. Finalmente, fue Émile Erlanger que consigue el “contrato”. Según el cónsul británico, le habría ofrecido 500.000 francos a fin de obtener su apoyo. Erlanger, asociado con otros, obtuvo legalmente la autorización del gobierno francés para vender en la Bolsa de París títulos tunecinos.

Un fraude a gran escala

Según un informe de 1872-1873 de Victor Villet, inspector francés de finanzas, el préstamo era un puro fraude. Según el banquero Erlanger, 78.692 obligaciones fueron emitidas, cada por un valor nominal de 500 francos. El prestatario (Túnez) debía recibir unos 37,7 millones de francos (78.692 obligaciones vendidas a 480 francos, es decir 37,7 millones) y devolver al término 65,1 millones. Según la investigación de Villet, Erlanger retuvo algo mas de 5 millones de francos de comisión (alrededor del 13 por ciento del total) mas 2,7 millones desviados, para el primer ministro del bey y el banquero. Por tanto, para disponer de 30 millones el gobierno tunecino se comprometía a devolver más del doble, 65,1 millones de francos.

Este préstamo exterior debía servir para reestructurar la deuda interna evaluada en 30 millones de francos franceses. Se trataba concretamente de reembolsar los bonos del tesoro del bey, o “teskerés”, lo que se hizo; pero las autoridades los emiten de nuevo por un importe equivalente. Victor Villet describe: “Al mismo tiempo que en las oficinas del representante de la casa Erlanger en Túnez se reembolsaba los antiguos títulos… un corredor del gobierno (M. Gutierrez) instalado en las cercanías recibía dinero público, a cambio de nuevos teskerés emitidos a un tipo del 91 por ciento. Tras esta comedia de reembolso, la deuda en encuentra simplemente… aumentada en 15 millones”.

En menos de un año el préstamo se dilapidó. Al mismo tiempo, el Estado se encuentra por primera vez en su historia endeudado frente al extranjero por una suma muy elevada. La deuda interna, que hubiera debido ser reembolsada por el préstamo exterior, ha sido multiplicada por dos. El bey decidió, presionado por sus acreedores, transferir la factura al pueblo, aumentando en un 100 por ciento la mejba, el impuesto personal.

Beneficios fructíferos gracias a los ‘valores con turbante’

La medida provoca en 1864 una rebelión general. Los rebeldes acusan al gobierno de haber vendido el país a los franceses. El bey intenta por la fuerza extraer el máximo de los impuestos y las multas a la población. Su fracaso le obliga a acordar con el banquero Erlanger un nuevo préstamo en marzo de 1865, por un importe de 36,78 millones de francos, en condiciones aún peores y más escandalosas que en 1863. Esta vez, un título de 500 francos vendido a 480 francos en 1863 solo se vende a 380 francos, apenas un 76 por ciento de su valor facial. Como resultado, el prestamista se endeuda por 36,78 millones; sin embargo no recibe mas que un poco menos de 20 millones. Los gastos de corretaje y las comisiones retenidas por el banquero Erlanger y sus asociados Morpurgo-Oppenheim se elevan al 18 por ciento, unos 3 millones deducidos directamente a partes iguales por los banqueros y por el primer ministro y sus asociados. La cantidad a reembolsar en 15 años se elevó a 75,4 millones de francos.

Los banqueros han realizado un buen negocio: deducen unos 6,5 millones de francos en forma de comisiones, de gastos de corretaje y de robo puro y simple. Todos los títulos se han vendido en pocos días. En París reina la euforia a propósito de los títulos de países musulmanes (Túnez, Imperio Otomano, Egipto), denominados como “valores con turbante”, mientras los banqueros pagan a la prensa para publicar informaciones tranquilizadoras sobre las realidades locales.

A merced de los financieros

Las nuevas deudas acumuladas en el curso de los años 1863-1865 ponen a Túnez a meced de sus acreedores exteriores y de Francia. Son totalmente imposibles de devolver en los plazos. El año 1867 es un mal año agrícola. Obligado a procurarse divisas, el bey favorece la exportación de productos agrícolas en perjuicio del mercado interior, produciendo hambruna en muchas provincias de la regencia, y luego una epidemia de cólera.

En abril de 1868, al dictado de los representantes de Francia, el bey establece la Comisión Internacional Financiera. El texto del decreto del 5 de julio de 1869 constituye un verdadero acto de sumisión a los acreedores. El artículo 9, especialmente importante, indica muy claramente que la Comisión percibirá todos los ingresos del Estado sin excepción. El artículo 10, decisivo para los banqueros, prevé que tendrán dos representantes. Una de las tareas principales de la Comisión, la más urgente, es la reestructuración de la deuda. Ninguna reducción de deuda se concedió a Túnez. Por el contrario, los banqueros obtienen que sea elevada a 125 millones de francos. Es una victoria total para éstos, representados por los delegados de Alphonse Pinard y Émile Erlanger, que recompran en bolsa obligaciones de 1863 o de de 1865 a 135 o 150 francos. Gracias a la reestructuración de 1870 obtienen un cambio de títulos casi al precio de 500 francos.

Las autoridades tunecinas son cómplices de este pillaje. El primer ministro Mustafa Jaznadar, otros dignatarios del régimen, sin olvidar a otros tunecinos afortunados que poseían igualmente títulos de la deuda interna, hicieron enormes fortunas mediante la reestructuración.

Indemnizados y ampliamente satisfechos, Pinard y Erlanger se retiran de Túnez. Émile Erlanger construyó un imperio financiero, especialmente gracias a sus operaciones tunecinas, entró en el Crédit Mobilier de Paris y, algunos años mas tarde, en la gran agencia de prensa Havas. Por su parte, Alphonse Pinard continuó sus actividades en Francia y en el mundo, participó en la creación de la Société Generale (uno de los tres principales bancos franceses hoy) así como en otra entidad, que con el tiempo se transformó en BMP Paribas (el principal banco francés actualmente).

Bajo tutela de la metrópli

Tras la conquista de Argelia a partir de 1839, París considera que Francia tiene más que un derecho de supervisión sobre Túnez. Pero hace falta encontrar el pretexto y el momento oportuno. En la región, Egipto tiene la prioridad por razones geoestratégicas: la posibilidad de tener un acceso directo a Asia con la apertura del Canal de Suez entre el Mediterráneo y el Mar Rojo en 1869; el acceso al África negra por el Nilo; la proximidad de Oriente por vía terrestre; el potencial agrícola de Egipto; la competencia entre el Reino Unido y Francia (aquel país que controle Egipto tendrá ventaja estratégica sobre el otro).

Durante el Congreso de Berlín en junio de 1878 que reparte África, tanto Alemania como Inglaterra abandonan a Francia Túnez, que no presenta ningún atractivo para Alemania. Para el canciller alemán Otto von Bismarck, si Francia se concentra en la conquista de Túnez con su acuerdo, será menos proclive a recuperar Alsacia-Lorena. El Reino Unido, que da prioridad al Mediterráneo oriental (Chipre, Egipto, Siria…) ve también con buenos ojos que Francia esté ocupada en el Oeste con Túnez.

La diplomacia francesa no cesó de provocar incidente o buscar pretexto para justificar una intervención. El conflicto entre la tribu argelina de los Uled Nahd y los Krumirs tunecinos es la ocasión de lanzar una intervención militar francesa de gran alcance. Veinticuatro mil soldados son enviados contra los Krumirs, y el tratado del 12 de mayo de 1881 firmado entre el bey de Túnez y el gobierno francés instauró un protectorado francés en Túnez. La lección no debe olvidarse.

Éric Toussaint http://orientxxi.info/magazine/la-dette-l-arme-qui-a-permis-a-la-france-de-s-approprier-la-tunisie,1395

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Breves cosillas sobre el 18 de julio

Bianchi

Un lector -o lectora- nos sugiere que escribamos algo sobre el 18 de julio y el 80 aniversario de la sublevación militar-fascista contra la II República dándonos un ligero y cariñoso capón como si no nos hubiéramos percatado de tal efeméride.

Es posible que decepcionemos a nuestro amable lector -o lectora, nosotros siempre usamos el pangenérico, pero, en fin…- y, también, a los miles y cientos de miles de nuestros blogueros/as. De entrada y en principio, se supone que deberíamos ser nosotros, gente de izquierda sin comillas, los que recordáramos esa fecha, pero no lo hacemos porque de eso ya se encarga la prensa oficial al servicio de su amo dizque el fascismo rampante, campante e imperante. Hombre, se dirá, ya será menos, no exageremos, ustedes sí que no cambian, hay elecciones y esas cosas, otrosí: democracia. Fascismo, fascismo, lo que se dice fascismo, la dictadura de Pinochet, mire usted. Es posible si sólo nos fijamos en los aspectos formales más brutales del fascismo, represión, asesinatos, ilegalización de partidos comunistas, etc. Es evidente que el facherío ya no viste correajes y ni siquiera hace alarde de ser fachas: ahora son «demócratas». Los mismos perros con distintos collares, podríamos decir, acaso simplificando, no se nos oculta. Hay quien cree, y si no lo cree así lo vende, que muerto el dictador Franco, advino la «democracia» y las libertades y tal y tal. Recurriremos a otro refrán para decir que muerto el perro… ¡no se acabó la rabia!, como decía el gran don Pepe Bergamín (le tuteamos porque le conocimos) respondiendo a un artículo de Antonio Gala -en los albores del timo de la Transición- que decía que muerto el perro (Franco), se acabó la rabia (popular). Pues no, decía Bergamín, que se murió en Euskadi huyendo de la España -que tanto amaba- carpetovetónica de siempre: los mismos perros con distintos collares, hemos dicho. Nosotros somos sapos (cancioneros), pero no abrevamos en ese pozo, eso que lo hagan otros. A nosotros nos tendrán siempre enfrente, sobre todo tragasables como Iglesias, vendedores de mercancía vieja y averiada, farsantes y mercachifles. Aprovechamos la ocasión para decir que, así como la caverna critica a «Podemos», eso no hace que coincidamos con ellos, objetivamente, con esa purria cuando desenmascaramos a esta «neocasta». No. La caverna dice del «podemismo» lo que no son y quieren hacer creer, esto es, gente de «extrema izquierda», bolivarianos, comunistas y peligrosos bolcheviques y que así los pintan;nosotros decimos lo que son: tahúres y vendedores de crecepelos. Así que los extremos no se tocan. Ni los extremeños.

Pido permiso al lector/a para echar las potas viendo cómo un periódico -EL MUNDO, vanguardia del periodismo mendaz y amoral- reúne a hijos y nietos de generales golpistas y fascistas con hijos y nietos de luchadores y militantes antifascistas para dar una nueva versión de la «reconciliación nacional» que predicara y consignara en los años sesenta del siglo pasado el traidor Carrillo. Aliviado el estómago, seguimos. Y seguimos para decir que, así como «España» son ellos, la versión de lo sucedido en la guerra civil -que otra gente llamó «guerra nacional revolucionaria» dado el carácter que adquirió la guerra que duró casi cuatro años y que los milicos la pensaron como algo de coser y cantar en cuatro días, como quien dice tipo pronunciamiento militar decimonónico-, también es la suya: enfrentamiento trágico entre españoles donde hubo atrocidades en ambos bandos, etc. Bastaría con hacerse una pregunta elemental, muy de pueblo, para despachar y depurar responsabilidades: ¿quién empezó la guerra, la sublevación contra la República legal y legítima o, mejor dicho, contra la victoria del Frente Popular el 16 de febrero de 1936? Tal vez sigamos simplificando… Tal vez la cosa sea más «compleja» y no nos damos cuenta. Tal vez…

Y ya puestos a simplificar -verbo despectivo en ámbitos universitarios que ignoran que una simplificación es la condensación inteligible de un estudio y análisis profundo previo de una situación dada- diremos que -otra vez otro refrán sanchopancesco- de aquellos barros (el golpe fascista), estos lodos… democráticos. O fascismo «posmoderno».

Acabaremos señalando lo que nos parece un error asumido por cierta izquierda consecuente y honrada, y es establecer una diferencia entre el «régimen anterior», o sea, el franquista, el del 36, y el «régimen del 78», o sea, el actual, el de la Constitución, el de la «democracia», como si hubiera habido una «ruptura» (democrática) que degenera en fascismo y hubiera que «recuperar» las libertades arrancadas al régimen del 36 «felizmente superado». No hay tal cosa, para nosotros. Por descontado, no somos tan burros, es cierto que el fascismo, digamos desnudo y desembozado, reculó ante la lucha de clases protagonizada por las masas (y no PNVs ni PSOEs inexistentes e inoperantes, al menos) obligándole a gatopardizarse lampedusescamente: cambiar algo para que todo siga igual. Fue necesario -para el fascismo- ampliar su base social repartiendo la tarta entre la «oposición» ya muy domesticada y deseosa de recoger algunas migajas del rico Epulón capitalista. Y, de paso, acabar con las conquistas obreras y trabajadoras gracias a sindicatos comprados y vendeobreros y a un PsoE venal (reconversiones industriales, entrada en la OTAN, etc.).

Pero esto es sabido, y no nos gusta la papilla ni dar la vara. Acabaremos con otro refrán: aunque la mona (fascista) se vista de seda… No sabemos si el lector/a habrá quedado satisfecho.

Muy buenas.

Addenda: se dirá que ahora salen casos de corrupción a relucir -maravillas de la libertad de expresión- y con Franco no, o se ocultaban más (cuando salía alguna era por peleas entre «familias franquistas», tipo MATESA, REACE, un asunto de aceites en Redondela, Vigo, que llevó -y tapó- el Magistrado-Presidente de la Audiencia provincial Mariano Rajoy, padre del actual Presidente en funciones, todavía vive, el padre de Mariano Jr. , digo). Es cierto, claro que ahora nos desayunamos con una corruptela diaria para empacharnos y que lo consideremos «normal», nos habituemos a ello y hasta hagamos chanzas, la «democracia» es así, hala, a votar.

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Memoria Histórica

En Krajina no se han cerrado las heridas de la Guerra de los Balcanes

En 1995 numerosos habitantes fueron obligados a abandonar Croacia, y sobre todo la región de Krajina, porque eran serbios. Su regreso ha topado con una política de obstrucción por parte de las autoridades croatas. ¿Cómo ha ido evolucionando la situación desde el fin de los años 90, especialmente en el contexto de la integración europea de Croacia?

Hasta los conflictos de los años noventa, la Krajina era una región mayoritariamente poblada de serbios, en el interior de la república socialista croata. En 1991 la República Serbia de Krajina proclamó su independencia. El 4 de agosto de 1995 las fuerzas croatas lanzaron la operación “Tempestad” para “reconquistar” la región. Esta ofensiva militar provocó la partida forzada de más de 200.000 serbios hacia Bosnia Herzegovina y Serbia sobre todo. Hasta 2010 solamente una cuarta parte había regresado a Krajina.