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Por qué es histórica la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU sobre Gaza

El martes el ministro argelino de Asuntos Exteriores, Ahmed Attaf, convocó una rueda de prensa en Argel para explicar la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU sobre Gaza. La delegación argelina ante la ONU, recordó Attaf, convocó siete sesiones del Consejo de Seguridad sobre la guerra en Gaza.

Finalmente, logró aprobar una resolución a la que calificó de “histórica” por varias razones, que detalló. “Es la primera resolución que surge del Consejo de Seguridad con un contenido claro, específico y explícito”, explicó el ministro.

“Es un logro importante para la cuestión palestina, no sólo en términos de su contenido, sino también desde el punto de vista procesal, ya que es la primera resolución presentada conjuntamente por los miembros electos [el grupo de los 10] en la historia de la Naciones Unidas”, añadió.

Primero, insistió, “todas las resoluciones del Consejo de Seguridad son vinculantes, cualesquiera que sean las circunstancias y las ilusiones de las partes involucradas”. Si ese no fuera el caso, añadió, “no habríamos visto la reacción de Israel”.

La importancia de la resolución reside también en el hecho de que no pedía un alto el fuego “temporal” sino “permanente”, afirmó el jefe de la diplomacia argelina.

“Hay dos términos que en realidad tienen el mismo significado. ‘Permanent’ en inglés tiene una connotación que no era deseable y optamos por ‘duradero’. Es el mismo significado. Cuando hablamos de una solución a la cuestión palestina, estamos hablando de una solución duradera y no de una solución permanente”, explicó.

Por lo tanto, además de ser duradero o permanente, el alto el fuego solicitado en la resolución también es “incondicional”. En otras palabras, no está relacionado con la cuestión de la liberación de los rehenes israelíes, que es objeto de negociaciones separadas entre las dos partes”.

De paso Attaf reveló que, junto con Rusia y China, Argelia votó en contra de la resolución presentada por Estados Unidos el viernes de la semana pasada porque el alto el fuego estaba condicionado a la liberación de los rehenes, incondicionalmente.

La segunda razón de la oposición argelina es la condena de Hamas, sin la previa condena de Israel.

Finalmente, Argelia votó en contra porque no se tuvo en cuenta la enmienda que proponía para advertir contra una ofensiva sobre Rafah.

Ahora que se ha adoptado una resolución que pide formalmente un alto el fuego en Gaza, lo más importante sigue siendo: implementar el contenido de la resolución y establecer un alto el fuego efectivo. El ministro argelino de Asuntos Exteriores reconoce que no será sencillo.

La etapa de implementación comenzará a partir del miércoles 27 de marzo con discusiones para estudiar los mecanismos para implementar la resolución. “Las próximas acciones se centrarán en monitorear la implementación de la resolución y detener la agresión israelí contra la Franja de Gaza y garantizar la llegada de ayuda humanitaria. Es importante encontrar las herramientas que permitan a las Naciones Unidas hacer cumplir la resolución del Consejo de Seguridad”, afirmó Ahmed Attaf.

Señala también, como señal de progreso, que está prevista una reunión en el Consejo de Seguridad a nivel ministerial para el 17 de abril sobre la cuestión de la UNRWA y la de la admisión de Palestina en la ONU como miembro de pleno derecho.

Ahmed Attaf admitió que todo lo que sucede en el mundo en torno a la cuestión palestina, con países que consideran prohibir la venta de armas a Israel y otros que no dudan en acusarlo de apartheid, le recuerda los últimos años de apartheid en Sudáfrica.

La CIA y el Mosad dirigen las negociaciones de alto el fuego en Gaza

Los directores de los servicios de inteligencia israelíes y estadounidenses, la CIA y el Mosad se reunieron el viernes en el marco de las negociaciones en torno a una tregua en Gaza, según fuentes israelíes, que acusan a Hamas de endurecer su posición.

“El director del Mosad, David Barnea, se reunió ayer [viernes] con el director de la CIA, Bill Burns, como parte de los esfuerzos en curso para avanzar hacia otro acuerdo para liberar a los rehenes” retenidos en Gaza, según un comunicado difundido por la oficina de Netanyahu.

“Los contactos y la cooperación con los mediadores continúan en un intento de reducir las diferencias y avanzar hacia acuerdos”, asegura el comunicado. Pero “por el momento, Hamás mantiene sus posiciones como quien no está interesado en un acuerdo y trata de inflamar la región durante el Ramadán”, dicen los israelíes.

Como anunciamos ayer, Hamas ha convocado movilizaciones durante el Ramadán, lo que pone de manifiesto que las negociaciones están en punto muerto. Qatar amenaza con expulsar a los dirigentes de Hamas del país si no puede convencerlos de aceptar un acuerdo sobre los rehenes, dice el Wall Street Journal.

El portavoz de la sección militar de Hamas afirmó que “no harán concesiones” en sus exigencias de un alto el fuego definitivo en la Franja de Gaza y una retirada de las tropas israelíes a cambio de cualquier acuerdo sobre la liberación de los rehenes.

Anoche el portavoz del ejército israelí, el contralmirante Daniel Hagari, indicó que Israel se estaba preparando “para todos los escenarios operativos posibles” durante el Ramadán y acusó a Hamas de “impedir un alto el fuego humanitario”.

Estados Unidos, Qatar y Egipto están intentando llegar a un acuerdo sobre una pausa en los combates antes del Ramadán, que comienza a principios de la próxima semana, pero las negociaciones hasta ahora no han tenido éxito.

El viernes Biden afirmó que será difícil lograr un alto el fuego antes del Ramadán.

Estados Unidos quiere secar las fuentes de financiación de Hamas

Las presiones contra Hamas arrecian en todos los frentes. Jesse Baker, subsecretario del Tesoro estadounidense para Asia y Oriente Medio en la Oficina de Financiamiento del Terrorismo y Crímenes Financieros, instó al gobierno libanés a impedir el flujo de fondos a Hamas.

El jueves Baker viajó a Beirut para reunirse con políticos y financieros libaneses, a los que transmitió la preocupación de la Casa Blanca por el flujo de fondos de Hamas a través del Líbano, así como de fondos de Hezbolllah procedentes de Irán.

La amenaza fue muy clara: en un momento de bancarrota de Líbano, Estados Unidos exige que el gobierno cumpla las normas internacionales contra el lavado de dinero y la financiación del terrorismo. De lo contrario, no habrá inversiones de Estados Unidos y otros países del mundo que rescaten al gobierno libanés de su quiebra.

Caos dentro de las filas del ejército israelí en la Guerra de Gaza

Un antiguo general del ejército israelí, Isaak Brik, denuncia al periódico Maariv que en Gaza los soldados israelíes sufren la falta de equipo, apoyo logístico e incluso alimentos.

Reina un caos total entre los soldados israelíes en la Franja debido a la falta de equipo y logística, mientras el primer ministro israelí enfrenta amenazas contra su coalición gubernamental.

El general Brik dijo que el 7 de octubre informó a Netanyahu que el ejército aún no estaba preparado para ir a la guerra. “Su equipo no quería que escuchara la verdad y lo mantuvo alejado de mí. Le dije que el ejército no estaba listo para ir a la guerra de inmediato, porque algunos soldados no han entrenado durante cinco años y faltan equipos”, dijo Brik.

“Desde el 7 de octubre, he recibido muchas solicitudes de información de soldados”, dice Brik, añadiendo que no se mencionaó el “enorme caos” en las filas del ejército israelí en Gaza.

“El equipo, la logística, los alimentos y todo lo que se necesita para avanzar no funciona, porque el ejército ha subcontratado todo a empresas privadas”, afirma el general.

“No hay nadie que repare inmediatamente los tanques. Decenas de tanques están atrapados [en Gaza] esperando a ser retirados”, continúa Brik.

Los medios de comunicación israelíes guardan silencio sobre esta cuestión, probablemente para preservar la moral de las tropas, mientras se intensifican las críticas al gobierno de Netanyahu.

Brik añade que desde el comienzo de la guerra se ha reunido seis veces con Netanyahu. “Tiene gente muy radical en la coalición [gubernamental] que amenaza con desmantelar el gobierno si no hace lo que quieren”, añade elgeneral, “y el gobierno es más importante para él que el país; ese es nuestro principal problema”.

Lo que Netanyahu le admite en privado es diferente de lo que dice en público. El Ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, tiene una influencia significativa sobre el Primer Ministro.

“Durante la última conversación, aunque lo convencí, cuando salió hablaba un idioma diferente. Ben-Gvir amenazó constantemente con disolver su gobierno si no hacía esto o aquello y su miedo a ver disuelto el gobierno es mayor que el problema de seguridad que enfrenta”.

—https://www.newarab.com/news/mass-chaos-among-israeli-army-gaza-says-former-general

La industria israelí del dátil teme un boicot durante el Ramadán

La actual guerra de Israel en Gaza ha hecho que sea cada vez más difícil vender dátiles israelíes en el mercado europeo a medida que se acerca el mes del Ramadán, según el diario Haaretz.

Alrededor de un tercio de las exportaciones anuales de dátiles de las empresas israelíes se realizan durante el Ramadán, pero el temor a un boicot ha llevado a las empresas a ocultar el origen israelí de la fruta.

La empresa de dátiles Medjool ha suspendida una campaña publicitaria valorada en total 550.000 dólares destinada a promocionar su producción por temor al boicot.

La vigilancia de los musulmanes hacia las mercancías israelíes ha aumentado tras la agresión contra la población de Gaza. “Cualquiera que se acerque a los estantes y vea que dice ‘Producido en Israel’ se lo pensará dos veces”, dijo a Haaretz un empresario vinculado a la industria del dátil.

“Muchos dátiles se venden durante el Ramadán y cada vez que [las comunidades musulmanas] pueden comprar [dátiles] a otros [productores], intentan sancionarnos”, añadió.

En los últimos años el movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) ha intensificado su campaña para presionar económicamente a las empresas israelíes para que pongan fin a la ocupación de las tierras palestinas.

Dada la importancia de esta fruta en el ritual islámico del Ramadán, muchos musulmanes se esfuerzan por garantizar que sus dátiles se obtengan de forma ética.

Israel es uno de los mayores productores de dátiles del mundo, particularmente de la popular variedad Medjool.

El movimiento BDS han realizado esfuerzos concertados para garantizar que los consumidores puedan tomar una decisión informada y evitar comprar dátiles israelíes. “Hay organizaciones que entran en los supermercados europeos donde se venden dátiles de nuestra marca y ponen pegatinas que dicen que los compradores están ‘contribuyendo al genocidio’”, dijo a Haaretz un productor de dátiles israelí.

La campaña de solidaridad con Palestina afirma que la mayoría de los dátiles Medjool de Israel son cultivados por colonos israelíes en asentamientos ilegales en la ocupada Cisjordania.

Los militantes que luchan contra la ocupación israelí advierten periódicamente al público que compruebe las etiquetas que indican el origen de los dátiles antes de comprarlos.

Las repercusiones económicas para Israel podrían ser considerables. Israel posee el 50 por cien del mercado de Medjool, lo que lo convierte en uno de los mayores productores del mundo en términos de volumen de producción.

El valor de las exportaciones de dátiles de Israel ascendió a 338 millones de dólares en 2022, en comparación con los 432 millones de dólares de todas las demás frutas combinadas, según datos del Ministerio de Agricultura de Israel.

En un intento de contrarrestar las campañas de boicot, los empresarios israelíes trabajan con algunos compradores para cambiar las etiquetas de sus productos para ocultar el origen de los dátiles.

Las exportaciones de dátiles a Turquía cayeron un 50 por cien en octubre del año pasado. El mercado turco representa aproximadamente el 10 por cien de todas las exportaciones israelíes de dátiles.

—https://www.middleeasteye.net/news/israeli-date-industry-fears-ramadan-boycott-following-gaza-bloodshed

Israel expande los asentamientos de sus colonos mediante el terror

El 8 de febrero colonos israelíes atacaron a palestinos que pastoreaban sus rebaños en Sadet a-Thaleh, cerca de Hebrón, en la Cisjordania ocupada. Expulsaron a los palestinos de los pastos y utilizaron drones para asustar a su ganado. Como consecuencia de ello, los pastores sufrieron grandes pérdidas ya que muchos de sus aterrorizados animales sufrieron abortos espontáneos y nacieron muertos durante el apogeo de la temporada de partos.

La agresión forma parte de una guerra económica encabezada por los colonos que está provocando el desplazamiento de la población. Es una de las 561 agresiones de los colonos israelíes contra los palestinos que la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCAH) registró entre el 7 de octubre y el 20 de febrero. Desde el 17 de enero los colonos han matado al menos a ocho palestinos y herido a 111, según la base de datos de OCAH. Las repetidas oleadas terroristas de los colonos, a menudo apoyados por el ejército, han provocado el desplazamiento de 1.208 palestinos, entre ellos 586 niños, repartidos en 198 hogares.

Este tipo de ataques no son incidentes separados sino una política sistemática llevada a cabo por los colonos israelíes contra la población palestina de la Cisjordania ocupada, que se suman a los del ejército israelí en Gaza.

Apoyada por las tropas israelíes y alentada por el gobierno, el terrorismo de los colonos es un elemento central de la política y el plan del Estado israelí para limpiar étnicamente el territorio palestino ocupado con el fin de establecer su plena soberanía y permitir la expansión de los asentamientos.

La colonización es una política de Estado

Todos los asentamientos israelíes son ilegales según el derecho internacional, ya que violan el artículo 49 del Cuarto Convenio de Ginebra, ratificado por Israel. Además, los planes de expansión de los asentamientos se utilizan a menudo para consolidar la anexión de facto de territorios ocupados por parte de Israel.

Israel ha establecido las condiciones políticas y los incentivos económicos, así como la infraestructura, para la expansión de 279 asentamientos en Cisjordania, en los que residen unos 700.000 colonos.

La huella de los asentamientos se extiende más allá de las áreas urbanas amuralladas hacia el campo circundante, donde las familias palestinas viven con el temor constante de ataques a sus hogares, al ganado del que dependen para su sustento y a sus vidas en general.

En varias de las 16 comunidades palestinas trasladadas por la fuerza desde el 7 de octubre, como Khirbet Zanuta en las colinas del sur de Hebrón, los colonos ya han cercado la tierra, controlándola efectivamente para su propio uso e impidiendo el regreso de los palestinos.

Las agresiones de los colonos son terrorismo de Estado

Durante años los colonos armados han atacado a los palestinos bajo la protección y participación del ejército israelí. Los ministros del gobierno de Tel Aviv incitan abiertamente a los colonos a cometer actos de terrorismo contra los palestinos. El año pasado, por ejemplo, el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, pidió el exterminio de la ciudad palestina de Huwara.

Los colonos no sólo se benefician del apoyo político, sino también del apoyo militar. En las últimas dos décadas, ha aumentado el despliegue de tropas israelíes en Cisjordania para defender los asentamientos israelíes ilegales. Además, el ejército israelí ha creado, entrenado y armado unidades de defensa territorial compuestas por colonos.

Desde el 7 de octubre, se han desplegado numerosas unidades del ejército en el frente de Gaza, dando a las unidades de defensa territorial de los colonos un papel aún mayor en el establecimiento del control sobre las tierras ocupadas. La línea de separación entre el ejército y los colonos es cada vez más borrosa, particularmente bajo la dirección del Ministro de Seguridad Nacional israelí, Itamar Ben-Gvir, que en los últimos meses ha ordenó la distribución de miles de armas de fuego y otros equipos de combate a los colonos.

Aunque llevada a cabo por ciudadanos privados, el terrorismo de los colonos en la Palestina ocupada sólo puede entenderse como terrorismo de Estado. Permite a Israel tener ambas cosas. El gobierno sionista puede afirmar que se trata de violencia perpetrada por individuos (unas pocas “manzanas podridas” entre los colonos) y negar el papel de sus propias tropas, al tiempo que se beneficia de sus consecuencias (la expulsión de los palestinos de sus tierras).

Proteger al agresor y atacar a las víctimas

Según el derecho internacional, como potencia ocupante, Israel tiene la obligación de proteger a la población palestina. No obstante, el terror de los colonos ocurre abiertamente. El hecho de que el ejército israelí acompañe y proteja a los colonos en sus ataques indica claramente que están ignorando sus responsabilidades legales hacia la población ocupada.

Los colonos tienen patente de corso. No rinden de cuentas de sus agresiones ante los tribunales (militares o civiles). En 2013 una misión de investigación de la ONU informó de que “las autoridades israelíes conocen la identidad de los colonos responsables de actos de violencia e intimidación, pero estos actos continúan impunemente”.

Una investigación más reciente encontró que entre 2005 y 2023, la policía israelí cerró el 93,7 por cien de los expedientes de investigación que involucraban a israelíes dañando a los palestinos y sus propiedades en la Cisjordania ocupada. Desde que el actual gobierno asumió el poder en diciembre de 2022, más de la mitad de los palestinas que han sido víctimas de crímenes israelíes han optado por no presentar denuncia porque no confían en el sistema.

El Estado de Israel ha adoptado el terror de los colonos como herramienta para acelerar el ritmo de la deportación de los palestinos. Una vez que partes importantes de la Palestina ocupada hayan sido limpiadas de población indígena, los asentamientos podrán continuar sin oposición, y también podrá tener lugar la anexión.

El Fiscal del Tribunal Penal Internacional, Karim Khan, está investigando el terrorismo de los colonos, destacando que “Israel tiene una responsabilidad fundamental, como potencia ocupante”, de investigar estos crímenes, procesarlos, evitar que se repitan y garantizar la justicia”.

Pero la investigación del Tribunal Penal Internacional debe abarcar el papel del Estado israelí en el apoyo a los terroristas. La deportación de civiles palestinos por parte de la potencia ocupante es uno de los crímenes de guerra más documentados en Israel.

Al atacar sólo a algunas “manzanas podridas” pero no al Estado israelí, las potencias occidentales dan vía libre a la limpieza étnica. El terror de los colonos se debe atribuir al Estado de Israel por no haber tomado medidas para prevenirla, detenerla y revertir sus efectos.

Un Estado colonial es un injerto político: el caso de Israel

Israel es un injerto, un Estado postizo creado por unos recién llegados a la región. La población procede de acá y de allá. Es un mosaico que carece de homogeneidad. La argamasa que compacta a este Estado ortopédico no es una religión sino una ideología política, el sionismo, y un brazo burocrático, el Ministerio de Absorción, que no existe en ningún otro país del mundo.

En 1970 el parlamento israelí modificó la llamada “Ley del Retorno” otorgando la ciudadanía automática no solo a los judíos, sino también a sus hijos, nietos y cónyuges no judíos, así como a los cónyuges no judíos de sus hijos y nietos.

Sin embargo, el 17 por cien de la población israelí aún tiene la doble nacionalidad. Un pie en el pasado y el otro que no acaba de encajar en ninguna parte. A la mayor parte de los israelíes les gustaría tener una segunda nacionalidad. No están convencidos de que el Estado pueda sobrevivir mucho tiempo más.

Como el judaísmo es una religión que existe en países muy diferentes, no tiene una homogeneidad interna. Un askenazi no tiene mucho que ver con un sefardí, ni con un “falasha”, que es como llaman despectivamente a los judíos originarios de Etiopía.

Lo mismo ocurre con los idiomas y dialectos que hablan los recién llegados, que también son muy diferentes (yidis, ladino), hasta el punto de que el Estado tuvo que poner a una reliquia desaparecida, el hebreo, por encima de los demás para que los israelíes pudieran entenderse entre ellos.

El monolingüismo hebreo actual es otro postizo, una política de Estado que surge en 1948. Entonces nadie hablaba hebreo, ni fuera ni dentro de Israel. Nada más aterrizar de su lugar de origen, los emigrantes ingresaban en los “ulpanim” o escuelas para aprender el nuevo idioma.

Si alguien viaja a Oriente Medio y pregunta a un árabe dónde ha nacido, le responderá señalando con el dedo. La casa natal de sus abuelos, sus padres y sus hermanos está ahí mismo, muy cerca.

Pero si pregunta a un israelí, le dirá que ha nacido muy lejos del lugar, que llegó hace pocos años y que sus abuelos y sus padres nunca conocieron esas tierras. Sólo conocían los nombres de los lugares por las menciones de los textos religiosos que les recitaban los rabinos.

Por más que se empeñen, los sionistas no pueden ocultar que no ha existido ningún retorno, ni “vuelta a casa”. Se puede comprobar en los fundadores del Estado de Israel. Sus biografías no comienzan en algun lugar “entre el rio y el mar”, sino muy lejos, normalmente en el triángulo que hoy forman Polonia, Bielorrusia y Ucrania, que en su momento formaron parte del Imperio zarista. Por eso, al margen del hebreo, el idioma de Israel es el ruso, varios medios de comunicación emiten en ruso y muchos israelíes escuchan la televisión rusa.

Los inmigrantes rusos llaman a Israel “la pequeña Rusia”. Se fueron porque el zarismo los perseguía, pero nunca renunciaron a su cultura originaria. En varias ciudades israelíes hay cafés y bares “rusos”, además de teatros y clubes. No obstante, tradicionalmente la política de asimilación de los gobiernos de Tel Aviv se ha opuesto a ello porque quieren promover una religión uniforme, un único idioma y una cultura homogénea.

La emigración de los judíos rusos se disparó tras la Revolución de 1905, aunque entonces los países de destino fueron muy variados. Hasta la Primera Guerra Mundial los imperialistas no intensificaron la colonización de Palestina.

La segunda gran ola de emigranes rusos se desató hace cien años, tras la guerra civil, y el sionismo empezó a organizar sistemáticamente la emigración a Palestina, especialmente si procedía de la Unión Soviética. Para animar a los emigrantes a salir, los sionistas pagaban 5.000 dólares, además del vuelo y la estancia inicial en un “centro de absorción”.

Pero si eres negro, la cosa cambia y el gobierno paga 3.500 dólares y un billete de avión a los 40.000 sudaneses y eritreos para que se larguen del país y vuelvan a África. Si no se marchan por su propio pie, se enfrentan a un encarcelamiento indefinido.

Con el traslado de domicilio de los emigrantes se producía también el cambio de apellidos. Es algo que también aparece con claridad entre los primeros fundadores del Estado de Israel, que cambiaron de identidad dos veces, la primera para no parecer judíos en su propio país y la segunda para parecer judíos en el de acogida.

El gran patriarca sionista, Ben Gurion, nació en Plonsk, la actual Polonia, con el apellido Grün.

Moshe Sharett nació con el apellido Chertok en Jerson, la actual Ucrania.

Levi Eshkol nació como Levi Yitzhak Shkolnik en Oratov, cerca de Kiev, la capital ucraniana.

Golda Meir nació con el apellido Mabovich en Kiev, de donde emigró a Estados Unidos siendo muy joven.

Menahem Begin había nacido en Brest-Litovsk, una localidad que fue rusa, luego polaca y actualmente bielorrusa. En su partida de nacimiento figura el nombre completo de Menajem Volfovich Begin en caracteres cirílicos.

El terrorista Isaac Shamir se apellidaba Jezernicki y había nacido en Bialystok, Bielorrusia.

Aunque Simón Peres parece de origen sefardí, nació en una pequeña localidad de la Polonia actual y sus padres eran originarios de Kronstadt (Rusia).

A Isaac Rabin le nombraron Primer Ministro de Israel en 1974 y había nacido en Israel. Por fin había un patriarca autóctono del lugar. Pero su padre era ucraniano y su madre bielorrusa.

Ahora es más frecuente. Netanyahu también ha nacido en Israel, pero emigró a Estados Unidos, donde estudió. Su padre Benzion fue el secretario personal de Jabotinsky, el creador del sionismo moderno. Su nombre real era Benzion Mileikowsky y había nacido en Varsovia.

Israel reconoce que su batalla contra Hamas ha fracasado

Netanyahu aseguró que el objetivo militar del ejército israelí en Gaza era acabar con Hamas, pero lo más probable es que sea Hamas quien acabe con Netanyahu y, por lo tanto, que la guerra sea un fracaso sin paliativos.

Según un informe del Canal 12 de Israel, la inteligencia militar ya ha advertido al gobierno y a los dirigentes políticos que Hamas sobrevivirá a la ofensiva. Incluso en el caso de que Hamas fuera desmantelado como fuerza militar, el movimiento sobrevivirá como “grupo terrorista” y guerrillero.

Elaborado por la división de investigación del ejército israelí, el informe reconoce que Hamas “mantiene un apoyo pleno” entre los residentes de Gaza y advierte que “Gaza se convertirá en una zona en profunda crisis”, debido a la falta de un plan para el “día después” de la guerra.

El documento fue presentado la semana pasada a los dirigentes políticos israelíes, después de una semana de discusiones entre altos funcionarios militares y de inteligencia.

La conclusión del documento es que Hamas sobrevivirá inevitablemente a la ofensiva israelí en la Franja de Gaza.

El informe contradice directamente el objetivo declarado de Netanyahu de erradicar a la organización palestina en todos los niveles, algo que muchos países han denunciado como “poco realista”.

En noviembre el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos, John Kirby, dijo que Israel nunca podría eliminar a la organización palestina. “Lo que hemos aprendido a través de nuestra propia experiencia es que a través de medios militares y de otro tipo es posible tener un impacto significativo en la capacidad de un grupo terrorista para obtener recursos, entrenar combatientes, reclutar combatientes, planificar y ejecutar ataques”, dijo Kirby durante una conferencia de prensa.

“Eso no significa que la ideología se marchite y muera”, añadió, algo que reiteró en enero.

El informe llega mientras Israel prepara una ofensiva terrestre contra Rafah, la ciudad más meridional de Gaza, donde más de la mitad de los 2,3 millones de residentes de Gaza han buscado refugio.

Netanyahu dijo que es sólo cuestión de tiempo que Israel inicie una invasión terrestre de la ciudad fronteriza.

Una brigada de élite del ejército israelí se niega a combatir en Gaza

Un grupo de soldados israelíes de la Brigada de élite Givati se ha negado a combatir en la Franja de Gaza, acusando al ejército de descuidar su bienestar físico y sicológico, según el diario Haaretz (*).

Desde que el ejército israelí comenzó su invasión terrestre contra Gaza en octubre, la Brigada Givati, que incluye combatientes de élite, ha participado en las batallas más difíciles en el enclave y ha perdido a muchos de sus mandos y miembros, lo que ha obligado a la dirección del ejército a retirarlos temporalmente del campo de batalla.

Los grupos de la resistencia palestina han golpeado repetidamente a los miembros de Givati y otras unidades de élite en Gaza, obligándolos a retirarse de ciertas áreas, después de dejar muchos soldados sobre el terreno, entre muertos y heridos.

Durante una conversación con los comandantes de campo, los soldados afirmaron que no tenían el coraje suficiente para regresar al campo de batalla y expresaron temor de que ello pusiera en peligro sus vidas.

Los mando del ejército israelí aún no han decidido cómo responder a la negativa de los soldados a reincorporarse a la batalla, dice el periódico.

Miles de soldados israelíes han resultado muertos y heridos en la guerra de Gaza. Las pérdidas militares israelíes estimadas siguen siendo mucho mayores en los medios de comunicación y en los informes hospitalarios filtrados en comparación con la cifra oficial declarada oficialmente por el ejército israelí.

(*) https://www.haaretz.co.il/news/politics/2024-02-14/ty-article/.premium/0000018d-a3d7-d400-a7cd-fff7e4180000

Israel está perdiendo esta guerra

Puede parecer absurdo sugerir que un grupo de irregulares armados, de unas pocas decenas de miles, bajo asedio y con acceso limitado a armas avanzadas, pueda ser rival para uno de los ejércitos más poderosos del mundo, apoyado y armado por los Estados Unidos. Sin embargo, un número creciente de analistas estratégicos del establishment advierten que Israel podría perder esta guerra contra los palestinos, a pesar de la violencia catastrófica que ha desatado desde el ataque de Hamas contra Israel el 7 de octubre. Al provocar el ataque israelí, Hamas podría lograr muchos de sus propios objetivos políticos.

Israel y Hamas parecen estar redefiniendo los términos de su competencia política no según el status quo anterior al 7 de octubre, sino según el status quo de 1948. Lo que sucederá después no está claro, pero no habrá vuelta atrás.

Este ataque sorpresa neutralizó las instalaciones militares israelíes, derribó las puertas de la prisión al aire libre más grande del mundo y provocó una matanza atroz en la que murieron unos 1.200 israelíes, entre ellos al menos 845 civiles. La desconcertante facilidad con la que Hamas rompió las líneas israelíes alrededor de la Franja de Gaza recordó a muchos la ofensiva del Tet de 1968. No literalmente: existen enormes diferencias entre una guerra expedicionaria estadounidense en una tierra lejana y una guerra de Israel para defender una ocupación interna, llevada a cabo por un ejército de ciudadanos motivados por una sensación de peligro existencial. Más bien, la utilidad de la analogía radica en la lógica política que subyace a una ofensiva insurreccional.

En 1968 los revolucionarios vietnamitas perdieron la batalla y sacrificaron gran parte de la infraestructura política y militar clandestina que habían construido pacientemente a lo largo de los años. Sin embargo, la ofensiva del Tet fue un momento clave en su derrota ante Estados Unidos, aunque costó un enorme número de vidas vietnamitas. Al organizar simultáneamente ataques espectaculares y de alto perfil contra más de 100 objetivos en todo el país en un solo día, la guerrilla vietnamita armada ligeramente hizo añicos la ilusión de éxito que el gobierno de Johnson ofrecía al público estadounidense. Los estadounidenses comprendieron así que la guerra por la que se les pidió que sacrificaran a decenas de miles de sus hijos era imposible de ganar.

Los dirigentes vietnamitas midieron el impacto de sus acciones militares por sus efectos políticos más que por medidas militares convencionales, como pérdidas de hombres y material o ganancias de territorio. Así se lamentaba Henry Kissinger en 1969: “Hemos librado una guerra militar, nuestros adversarios han librado una guerra política. Hemos buscado el desgaste físico, nuestros adversarios han apuntado al agotamiento psicológico. Al hacerlo, hemos perdido de vista uno de los Máximas cardinales de la guerra de guerrillas: la guerrilla gana si no pierde. El ejército convencional pierde si no gana”.

Siguiendo esta lógica, Jon Alterman, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales de Washington, que no es precisamente dócil, cree que Israel corre un riesgo considerable de perder ante Hamas: “El concepto de victoria militar de Hamas […] apunta a lograr resultados políticos a largo plazo. Para Hamas, la victoria no se logra en uno o cinco años, sino participando en décadas de lucha que fortalezcan la solidaridad palestina y el aislamiento de Israel. En este escenario, Hamas reúne en torno a sí, enojado, a una población asediada en Gaza y contribuye al colapso del gobierno de la Autoridad Palestina al hacer que los palestinos lo vean aún más como un auxiliar ineficaz de la autoridad militar israelí. Mientras tanto, los Estados árabes se alejan marcadamente de la normalización, el Sur Global se alinea fuertemente con la causa palestina, Europa retrocede ante los excesos militares israelíes y estalla un debate en Estados Unidos sobre Israel, destruyendo el apoyo bipartidista del que disfrutó Israel desde principios de los años 1990 hasta el final de la década, a pesar de que no hubo ningún acuerdo entre las dos partes que beneficiara a Israel desde 1970”.

Hamas, escribe Alterman, busca “utilizar la fuerza mucho mayor de Israel para derrotar a Israel”. La fuerza de Israel le permite matar a civiles palestinos, destruir la infraestructura palestina y desafiar los llamamientos mundiales a la moderación. Todo esto promueve los objetivos bélicos de Hamas”.

Las advertencias fueron ignoradas por el gobierno de Biden y los dirigentes occidentales, cuyo apoyo incondicional a la guerra de Israel tiene sus raíces en la ilusión de que Israel era simplemente otro país occidental que se ocupaba pacíficamente de sus asuntos, antes de sufrir un ataque no provocado el 7 de octubre: una fantasía reconfortante para aquellos que prefieren evitar reconocer una realidad en la que fueron cómplices de crear.

Olvídese de los “fallos de inteligencia”. El hecho de que Israel no anticipara el 7 de octubre fue un fracaso político a la hora de comprender las consecuencias de un violento sistema de opresión que las principales organizaciones internacionales e israelíes de derechos humanos han descrito como apartheid.

Hace veinte años, el ex presidente de la Knesset, Avrum Burg, advirtió sobre la inevitabilidad de una reacción violenta. “Resulta que la lucha de 2.000 años por la supervivencia judía se reduce a un estado colonial, dirigido por una camarilla amoral de corruptos que infringen la ley y que son sordos tanto a sus ciudadanos como a sus enemigos. Un estado sin justicia no puede sobrevivir”, escribió en el Herald Tribune internacional.

“Incluso si los árabes inclinan la cabeza y se tragan su vergüenza y su ira para siempre, eso no funcionará. Una estructura construida sobre la insensibilidad humana inevitablemente colapsará sobre sí misma… Israel, que ha dejado de preocuparse por los hijos de los palestinos, no debería sorprenderse al verlos huir llenos de odio y detonar en los centros de escape israelíes”.

Burg advirtió que Israel podría matar a 1.000 hombres de Hamas al día sin resolver nada, porque sus acciones violentas serían la fuente de un cambio en sus filas. Sus advertencias fueron ignoradas, aunque fueron repetidamente justificadas. Esta misma lógica se encuentra hoy en forma de esteroides en la destrucción de Gaza. La abrumadora violencia estructural que Israel esperaba que los palestinos soportaran en silencio significó que la seguridad israelí fuera siempre ilusoria.

Las semanas transcurridas desde el 7 de octubre han confirmado que no puede haber retorno al status quo anterior. Probablemente éste era el objetivo de Hamas cuando organizó sus ataques mortales. Incluso antes de ello, muchos dirigentes israelíes pedían abiertamente que se completara la “nakba”, la limpieza étnica de Palestina; hoy esas voces se han amplificado.

A finales de noviembre, una pausa humanitaria mutuamente acordada permitió a Hamas liberar a rehenes a cambio de palestinos retenidos en prisiones israelíes y aumentar los suministros humanitarios que ingresaban a la Franja de Gaza. Cuando Israel reanudó su asalto militar y Hamas comenzó a lanzar cohetes nuevamente, quedó claro que Hamas no había sido derrotado militarmente. Los asesinatos masivos y la destrucción que Israel ha causado en Gaza sugieren una intención de hacer que el territorio sea inhabitable para los 2,2 millones de palestinos que viven allí y presionar para la expulsión mediante una catástrofe humanitaria. De hecho, el ejército israelí estima que hasta ahora han eliminado menos del 15 por cien de la fuerza de combate de Hamas. Esta campaña ha matado a más de 21.000 palestinos, en su mayoría civiles, incluidos 8.600 niños.

El 7 de octubre y la política palestina

Es casi seguro que el ejército israelí expulsará a Hamas de la dirección de Gaza. Pero analistas como Tareq Baconi, que ha estudiado el movimiento y su pensamiento durante las últimas dos décadas, sostienen que buscó durante un tiempo liberarse de las cadenas de gobernar un territorio separado del resto de Palestina, según las condiciones establecidas por la potencia ocupante.

Hamas ha demostrado durante mucho tiempo su deseo de alejarse de su papel en el gobierno de Gaza, desde las protestas masivas y desarmadas de la Marcha del Retorno en 2018, violentamente reprimidas por el fuego de francotiradores israelíes, hasta los esfuerzos frustrados por Estados Unidos e Israel para transferir el gobierno de Gaza a una Autoridad Palestina reformada, tecnócratas acordados o un gobierno electo, mientras se concentra en reorientar la política palestina en Gaza y Cisjordania en la resistencia al status quo de la ocupación, en lugar de en su custodia. Si una de las consecuencias de su ataque fue la pérdida de la responsabilidad de gobernar Gaza, Hamas podría verlo como una ventaja.

Hamas ha intentado empujar a Fatah por un camino similar, instando al partido gobernante de Cisjordania a poner fin a la colaboración con Israel en materia de seguridad de la Autoridad Palestina (AP) y a enfrentarse directamente contra la ocupación. Por lo tanto, la pérdida del control administrativo de Gaza está lejos de ser una derrota decisiva para el esfuerzo bélico de Hamas: para un movimiento dedicado a la liberación de tierras palestinas, gobernar Gaza comenzaba a parecer un callejón sin salida, al igual que la autonomía limitada permanente en islotes separados lo ha sido para Fatah en Cisjordania.

Baconi dijo que Hamas probablemente se sintió obligado a asumir una apuesta arriesgada para romper un status quo consideraba la muerte lenta para Palestina. “Todo esto no significa que el cambio estratégico de Hamas será considerado un éxito a largo plazo”, escribe en Foreign Policy.

La violenta alteración del statu quo por parte de Hamas bien pudo haber dado a Israel la oportunidad de llevar a cabo una nueva “nakba”. Esto podría conducir a una conflagración regional o asestar a los palestinos un golpe del que tardarían una generación en recuperarse. Lo que es seguro, sin embargo, es que no se volverá a la situación anterior.

Por lo tanto, la apuesta de Hamas fue quizás sacrificar la gestión municipal de una Franja de Gaza asediada para consolidar su estatus como organización de resistencia nacional. Hamas no está tratando de enterrar a Fatah: los diversos acuerdos de unidad entre Hamas y Fatah, particularmente aquellos encabezados por prisioneros de ambas facciones, demuestran que Hamas busca presentar un frente unido. La Autoridad Palestina es incapaz de proteger a los palestinos de Cisjordania de la creciente violencia de los asentamientos israelíes y del control arraigado, y mucho menos responder de manera significativa al derramamiento de sangre en Gaza. Bajo el pretexto del apoyo occidental a Gaza, Israel ha matado a cientos de palestinos, arrestado a miles y desplazado aldeas enteras en Cisjordania, al tiempo que ha intensificado los ataques de colonos respaldados por el Estado. Al hacerlo, Israel debilitó aún más a Fatah entre la población y lo empujó hacia Hamas.

Durante años, los colonos protegidos por el ejército israelí han atacado las aldeas palestinas con el objetivo de obligar a sus residentes a irse y reforzar el control ilegal de Israel sobre el territorio ocupado, pero la expansión de estos ataques desde el 7 de octubre ha hecho palidecer incluso a los cómplices estadounidenses de Israel.

La amenaza de Biden de prohibir las visas a los colonos involucrados en la violencia contra los palestinos de Cisjordania es una evasión: estos colonos están lejos de ser matones individuales; están armados por el Estado y protegidos agresivamente por el ejército israelí y el sistema legal israelí, porque están implementando una política de Estado. Pero incluso la amenaza mal redactada de Biden deja claro que Israel está en desacuerdo con la Casa Blanca.

Hamas tiene una perspectiva panpalestina, no una perspectiva específica de Gaza, y es por eso que quería que el 7 de octubre tuviera efectos transformadores en toda Palestina. Durante la “Intifada de Unidad” de 2021, que tenía como objetivo conectar las luchas de los palestinos en Cisjordania y Gaza con las de los israelíes, Hamas tomó medidas para apoyar ese objetivo. Hoy, el Estado israelí está acelerando esta conexión a través de una campaña de represión paranoica contra cualquier expresión de disidencia de sus ciudadanos palestinos. Cientos de palestinos de Cisjordania han sido detenidos, incluidos militantes y adolescentes que publicaban en Facebook. Israel es muy consciente del riesgo de una escalada en Cisjordania. En este sentido, la respuesta israelí no ha hecho más que acercar a las poblaciones de Cisjordania y Gaza.

Está claro que Israel nunca tuvo la intención de aceptar un Estado palestino soberano al oeste del río Jordán. Por el contrario, está intensificando sus planes de larga data para asegurar su control sobre el territorio. Esta situación y la creciente invasión israelí de la mezquita de Al Aqsa recuerdan que Israel alimenta activamente cualquier levantamiento en Cisjordania, Jerusalén Oriental e incluso dentro de las líneas del 67.

Irónicamente, la insistencia de Estados Unidos en que la Autoridad Palestina tome el control de Gaza después de la devastadora guerra de Israel, así como sus tardías y débiles advertencias sobre la violencia de los colonos, refuerzan la idea de que Cisjordania y Gaza constituyen una sola entidad. La política de 17 años de Israel para separar una Cisjordania flexible, dirigida por una Autoridad Palestina cooptada, de una “Franja de Gaza dirigida por terroristas” ha fracasado.

Israel después del 7 de octubre

La incursión encabezada por Hamas destrozó el mito de la invencibilidad de Israel y las expectativas de tranquilidad de sus ciudadanos, incluso cuando el Estado sofoca las vidas de los palestinos. Unas semanas antes, el Primer Ministro Benjamín Netanyahu se jactó de que Israel había logrado “gestionar” el conflicto hasta el punto de que Palestina ya no aparecía en su mapa del “nuevo Oriente Medio”. A través de los Acuerdos de Abraham y otras alianzas, algunos dirigentes árabes se han alineado con Israel. Estados Unidos está impulsando el plan, y los presidentes Donald Trump y Joe Biden se centran en la “normalización” con regímenes árabes dispuestos a dejar a los palestinos sujetos a un apartheid israelí cada vez más severo. El 7 de octubre fue un crudo recordatorio de que esta situación era insostenible y que la resistencia palestina constituía una forma de veto sobre los esfuerzos de otros por determinar su destino.

Es demasiado pronto para medir el impacto del 7 de octubre en la política interna israelí. Ha hecho que los israelíes sean más agresivos, pero también más desconfiados de sus dirigentes nacionales después del colosal fracaso de la inteligencia y la respuesta. Fue necesario que las familias de los israelíes detenidos en Gaza se movilizaran masivamente contra el gobierno para obtener una pausa en la acción militar y un acuerdo sobre la liberación de los rehenes. Las divisiones internas dramáticas y de alto perfil sobre los rehenes y lo que se requiere de Israel para asegurar su regreso podrían aumentar la presión para nuevos acuerdos de liberación, o incluso un alto el fuego real, a pesar de la determinación de una gran parte de los dirigentes políticos y militares de continuar con la guerra. La opinión pública israelí sigue confundida, enojada e impredecible.

También está el impacto de la guerra en la economía israelí, cuyo modelo de crecimiento se basa en atraer una alta inversión extranjera directa a su sector tecnológico y otras industrias exportadoras. Las protestas sociales del año pasado y la incertidumbre sobre la crisis constitucional ya han sido citadas como una de las razones de la caída interanual del 68 por cien en la inversión extranjera directa reportada durante el verano. La guerra de Israel, para la que se movilizaron 360.000 reservistas, añade un nuevo nivel de conmoción. El economista Adam Tooze escribe:

“Las empresas tecnológicas de Israel estiman que se ha movilizado una décima parte de su fuerza laboral. La construcción está paralizada por la cuarentena de la mano de obra palestina en Cisjordania. El consumo de servicios se ha desplomado a medida que la gente se aleja de los restaurantes y las reuniones públicas son limitadas. Los registros de tarjetas de crédito indican que el consumo privado en Israel cayó casi un tercio en los días posteriores al estallido de la guerra. El gasto en ocio y entretenimiento cayó un 70 por cien. El turismo, un pilar de la economía israelí, se detuvo repentinamente. Se cancelan vuelos y se desvía carga. En alta mar el gobierno israelí ha ordenado a Chevron detener la producción en el yacimiento de gas natural de Tamar, lo que le cuesta a Israel 200 millones de dólares al mes en ingresos perdidos”.

Israel es un país rico con recursos para capear parte de esta tormenta, pero su riqueza conlleva cierta fragilidad y tiene mucho que perder.

Gaza después del 7 de octubre

Las fuerzas israelíes invadieron Gaza con un plan de batalla, pero sin un plan de guerra claro para Gaza después de su invasión. Algunos dirigentes militares israelíes buscan mantener un “control de seguridad” del tipo que disfrutan en el dominio de la Autoridad Palestina en Cisjordania. En Gaza eso los enfrentaría a una insurgencia mejor preparada y apoyada por la mayoría de la población. En los círculos del gobierno israelí, muchos abogan por el desplazamiento forzado de una gran parte de la población civil de Gaza a Egipto, provocando una crisis humanitaria que haría que Gaza fuera inhabitable. Estados Unidos ha dicho que ha descartado esta posibilidad, pero ningún actor inteligente descartaría la posibilidad de que los israelíes estén buscando perdón en lugar de permiso para llevar a cabo una limpieza étnica a gran escala, en consonancia con los objetivos demográficos a largo plazo de Israel de reducir la población palestina entre el río y el mar.

Los estadounidenses han recurrido a los libros de oraciones de antaño, con la esperanza de que Mahmud Abbas, de 88 años, jefe de la Autoridad Palestina, vuelva a estar a cargo de Gaza con la promesa de una reanudación de la quijotesca “solución de dos Estados”. Pero la Autoridad Palestina no tiene credibilidad, ni siquiera en Cisjordania, debido a su aquiescencia ante la ocupación israelí en constante expansión. Y luego está la realidad: impedir la soberanía palestina genuina en cualquier parte de la Palestina histórica ha sido durante mucho tiempo un punto de consenso entre los dirigentes israelíes, en la mayor parte del espectro político sionista. Y los dirigentes israelíes no necesitan ajustarse a las expectativas de un gobierno estadounidense que bien podría ser destituida el próximo año.

Y han demostrado su capacidad para sacudir al perro incluso si Biden es reelegido. Estados Unidos ha optado por utilizar la maquinaria de guerra de Israel, cuyo destino puede no estar claro, pero ciertamente no es un Estado palestino.

El impacto mundial del 7 de octubre

Puede que Israel y Estados Unidos se hayan convencido de que el mundo ha “pasado página” de la difícil situación de los palestinos, pero las energías liberadas por los acontecimientos ocurridos desde el 7 de octubre sugieren que es todo lo contrario. Los llamamientos a la solidaridad con Palestina han resonado en las calles del mundo árabe y en algunos países han servido como lenguaje codificado de disidencia contra el autoritarismo decrépito. En todo el Sur y en las ciudades de Occidente, Palestina ocupa ahora un lugar simbólico como avatar de la rebelión contra la hipocresía occidental y un orden poscolonial injusto. Desde la invasión ilegal de Irak por parte de Estados Unidos, millones de personas en todo el mundo han salido a las calles en protesta. El movimiento sindical flexionó sus músculos internacionalistas para desafiar los envíos de armas a Israel y recordó su poder para cambiar la historia, y se están utilizando mecanismos legales como el Tribunal Penal Internacional, el Tribunal Internacional de Justicia e incluso los tribunales estadounidenses y europeos para desafiar las políticas gubernamentales que permiten los crímenes de guerra de Israel.

Aterrorizados por un mundo consternado por sus acciones en Gaza, Israel y sus partidarios han vuelto a acusar de antisemitismo a quienes desafiarían la brutalidad de Israel, pero todo, desde marchas masivas hasta la oposición judía abierta y encuestas de opinión sobre el manejo de la crisis por parte de Biden, indica que la solidaridad contra el antisemitismo no sólo es objetivamente falsa; no es convincente.

Varios países de América Latina y África han cortado lazos simbólicamente, y el bombardeo deliberado de una población civil y el acceso a refugio, alimentos, agua y atención médica ha dejado consternados incluso a muchos de los aliados de Israel. La escala de violencia que Occidente está dispuesto a tolerar contra un pueblo cautivo en Gaza ofrece al Sur un crudo recordatorio de las cuentas pendientes con el Occidente imperial. Y cuando el presidente francés Emmanuel Macron y el primer ministro canadiense Justin Trudeau imploran públicamente a Israel que deje de “bombardear a bebés”, Israel corre el riesgo de perder incluso el apoyo de partes de Occidente. A corto plazo se ha vuelto difícil para los países árabes y musulmanes mantener, y mucho menos ampliar, los vínculos públicos con Israel.

Ceder ante la respuesta de Israel al 7 de octubre también hizo estallar la burbuja de las fantasías estadounidenses de recuperar la hegemonía en el Sur Global bajo la rúbrica de “somos los buenos”. El contraste entre su respuesta a las crisis ruso-ucraniana e israelí-palestina, respectivamente, ha producido un consenso de que hay hipocresía en el corazón mismo de la política exterior estadounidense, produciendo espectáculos extraordinarios como el de Biden siendo castigado, cara a cara en una reunión de APEC. cumbre, por el Primer Ministro de Malasia, Anwar Ibrahim, por su fracaso a la hora de oponerse a las atrocidades de Israel.

Ibrahim advirtió específicamente que la respuesta de Biden a Gaza había creado un grave déficit de confianza con aquellos a quienes Estados Unidos espera cortejar como aliados en su competencia con Rusia y China. Haber demostrado a los aliados árabes que su jefe en Washington se aliará con Israel, incluso cuando bombardee a civiles árabes, probablemente reforzará la tendencia de los estados del sur a diversificar sus carteras geopolíticas.

La cuestión política

Al romper un status quo que los palestinos consideran intolerable, Hamas ha vuelto a poner la política en la agenda. Israel tiene un poder militar significativo, pero es políticamente débil. Gran parte del establishment estadounidense que apoya la guerra de Israel supone que la violencia que emana de una comunidad oprimida puede erradicarse aplicando una fuerza militar abrumadora contra esa comunidad. Pero incluso el secretario de Defensa, Lloyd Austin, expresó su escepticismo sobre esa premisa, advirtiendo que los ataques de Israel que mataron a miles de civiles corrían el riesgo de empujarlos “a los brazos del enemigo [y reemplazar] una victoria táctica con una derrota estratégica”.

A los políticos y medios de comunicación occidentales les gusta fantasear con que Hamas es una formación nihilista al estilo del Califato Islámico que mantiene como rehén a la sociedad palestina. Pero es un movimiento político multifacético arraigado en el tejido y las aspiraciones nacionales de la sociedad palestina. Encarna una creencia, firmemente afirmada por décadas de experiencia palestina, de que la resistencia armada está en el centro del proyecto de liberación palestino debido a los fracasos del proceso de Oslo y la hostilidad intratable de su adversario. Su influencia y popularidad han crecido a medida que Israel y sus aliados continúan frustrando un proceso de paz y otras estrategias no violentas para lograr la liberación palestina.

La campaña de Israel reducirá la capacidad militar de Hamas. Pero incluso si matara a los principales dirigentes de la organización (como lo ha hecho anteriormente), la respuesta de Israel al 7 de octubre afirma el mensaje de Hamas y su posición entre los palestinos en la región y más allá. Las grandes manifestaciones en Jordania con cánticos a favor de Hamas, por ejemplo, no tienen precedentes. No es necesario aprobar o apoyar las acciones de Hamas el 7 de octubre para reconocer el atractivo duradero de un movimiento que parece capaz de hacer que Israel pague un precio por la violencia que inflige a los palestinos todos los días, todos los años, generación tras generación.

La historia también sugiere una tendencia por la cual representantes de movimientos considerados “terroristas” por sus adversarios (en Sudáfrica, por ejemplo, o Irlanda) aparecen, no obstante, en la mesa de negociaciones cuando llega el momento de buscar soluciones políticas. Sería ahistórico apostar contra Hamas, o al menos una versión de la corriente político-ideológica que representa, haciendo lo mismo siempre y cuando se reconsidere seriamente una solución política entre Israel y los palestinos.

Lo que viene después de la horrible violencia está lejos de estar claro, pero el ataque de Hamas del 7 de octubre obligó a reiniciar una contienda política a la que Israel parece no estar dispuesto a responder más allá de la devastadora fuerza militar contra los civiles palestinos. Y como faltan ocho semanas para la venganza, no podemos decir que Israel esté ganando.

Tony Karon y Daniel Levy https://informationclearinghouse.blog/2024/02/08/israel-is-losing-this-war/13/

Una segunda brigada del ejército israelí se retira de Gaza

El 8410 Batallón de artillería del ejército israelí se retira de Gaza, ha anunciado Daniel Hagari, portavoz de los sionistas. La 55 Brigada paracaidista de reserva del ejército israelí, desplegada en Jan Yunis, también ha abandonado abanado la Franja.

En las últimas 24 horas, 12 soldados israelíes han resultado heridos, elevando a 2.840 el número total de soldados heridos del ejército de ocupación desde el inicio de la guerra, según fuentes israelíes.

Hasta la fecha 1.314 soldados israelíes han resultado heridos durante las operaciones terrestres en la Franja. 347 de ellos son oficiales del ejército israelí y 25 de los cuales se encuentran en estado crítico.

Sin embargo, Hamás sostiene que el número real de soldados israelíes muertos y heridos en Gaza es mucho mayor que las cifras anunciadas por los sionistas.

El portavoz israelí añadió que 545 soldados israelíes resultaron heridos al marge de la guerra, ya sea como resultado de un accidente, fuego amigo o uso indebido de armas.

Durante el último mes, el ejército de ocupación ha retirado gradualmente parte de sus tropas de las zonas de guerra. Desde el 7 de octubre, la resistencia palestina ha asestado fuertes golpes a las unidades israelíes en todos los ejes del campo de batalla.

Además, la 36 División del ejército de ocupación, que incluye la Brigada Golani, brigadas blindadas, artillería e infantería, se retiró recientemente del frente norte y centro de la Franja sin haber logrado ningún objetivo militar ni haber obtenido ninguna victoria.

El 27 de enero, el 7107 Batallón israelí abandonó la Franja de Gaza. También al día siguiente, la Brigada del Comando Kiryat se retiró del norte y este de Jan Yunis, en el sur de Gaza.

El 31 de enero, la radio del ejército israelí informó que la quinta brigada de reserva de la fuerza especial Nahal había abandonado la Franja de Gaza tras la pérdida de efectivos.

El periódico israelí Yediot Aharonot describió entonces la creciente retirada de tropas israelíes de Gaza como un factor importante en la completa derrota de Israel en su guerra.

No obstante, el ejército israelí se dispone a atacar Rafah, la ciudad fronteriza entre Gaza y Egipto donde se agolpan decenas de miles de refugiados palestinos. Netanyahu ha ordenado evacuar la localidad, por lo que se espera un baño de sangre.

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