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500 ataques informáticos al mes contra la OTAN procedentes de… ¿quién?

Hoy las guerras son como los videojuegos, de momento, y con el desarrollo de las fuerzas productivas, los ejércitos llegarán a tener más informáticos que soldados. La tarea de estas tropas armadas de ordenadores consiste en hacer lo que cualquier militar tiene encomendado: atacar las redes digitales adversarias y proteger las propias. Lo que ocurre es que sólo hablan de esta segunda función, y siempre se olvidan de la primera.

La OTAN tiene una brigada de mercenarios del ordenador que se llama NCIRC, que significa algo así como “fuerza de reacción a los incidentes informáticos” que no ataca a nadie, ni tiene intención de hacerlo; sólo se defiende de los ciberataques del enemigo.

En una entrevista al diario alemán Die Welt, el secretario general de la alianza imperialista, Jens Stoltenberg, confiesa (*) que está “particularmente inquieto” por el significativo alza de ataques informáticos contra las redes de la OTAN el pasado año.

Con la que está cayendo en Estados Unidos, cualquiera diría que las declaraciones de Stoltenberg son una pura coincidencia. También se podría pensar en la tontería favorita de los informáticos, en la que un adolescente se pone a enredar con su ordenador en el garaje de su casa y se le ocurren las peores travesuras…

Ni una cosa ni la otra. Según Stoltenberg, los ciberataques no son juegos de niños sino obra de “instituciones públicas de otros países”. Está claro. A buen entendedor pocas palabras bastan.

Al mes la OTAN padece 500 cibertaques amenazadores contra sus instalaciones, lo que supone un aumento del 60 por ciento respecto al año anterior, por lo que la conclusión es evidente: hay que reforzar la ciberdefensa, aumentar los resupuestos, incrementar el número de soldados del ordenador, incrementar el número de ordenadores, comprar ordenadores más potentes…

A Rusia le ocurre lo mismo que a Estados Unidos, a la OTAN, a Francia… Cada vez padece más ataques informáticos, se que quejado el secretario general del Consejo de Seguridad, Nikolai Patrushev. Pero si Rusia es quien ataca a los demás, ¿quién ataca al atacante?

(*) https://www.welt.de/newsticker/dpa_nt/infoline_nt/brennpunkte_nt/article161308592/Nato-zaehlt-mehr-Cyberangriffe-als-je-zuvor.html

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Guerra psicológica

Google no filtra las noticias falsas sino aquellas que el imperialismo trata de silenciar

En internet las noticias son como la horca: el ahorcado muere por la acción de su propio peso y en internet el propio usuario se engaña a sí mismo cuando instala un navegador Chrome, fabricado por Google, o cuando indaga a través del buscador del mismo nombre.

La mayor parte de los usuarios recurren a Google para buscar y tienen un navegador Chrome instalado en su ordenador, mecanismos ambos con los que se ponen la soga al cuello porque ninguno son instrumentos neutrales de información sino que forman parte de la manipulación.

Si el lector es de los que utiliza un navegador Chrome puede hacer la prueba instalando alguno de los “detectores de noticias falsas” y entrando luego en determinadas agencias de noticias, como Rusia Today, y verá que le salta una alarma, algo que no sucede si entra en la CNN.

A través de Chrome y su “detector” puede buscar en Google toda clase de noticias falsas sobre el “escándalo sexual” con el que los rusos chantajean a Trump y si pulsa el enlace comprobará que la alerta no salta nunca porque no censura noticias (verdaderas o falsas) sino sitios, es decir, que no cataloga a la noticia en sí misma sino por su fuente de procedencia (y las noticias de CNN siempre proceden de buena fuente).

No hará falta insistir en dos obviedades. La primera es que Google no alerta de las noticias falsas de la televisión, la radio, la prensa de papel o las ruedas de prensa. La segunda es que tampoco alerta de los silencios, es decir, no le avisa al usuario de que un determinado sitio se está callando algunas noticias que nunca le interesa publicar.

Google no detecta las noticias falsas gracias a ningún algoritmo o programa informático “objetivo”. Uno de los que ha elaborado un detector de noticias falsas para el navegador Chrome es el periodista Brian Feldman, del New York Magazine, que ni siquiera es informático, a pesar de lo cual lo logró en apenas una hora (1). La alerta es una aplicación de código abierto que se puede consultar en GitHub (2), donde cualquiera puede añadir sugerencias para empeorarlo aún más (si cabe).

Es como lo que hacen los padres para evitar que sus hijos menores tropiecen en internet con los sitios porno: hacen un listado de ellos. Lo mismo ocurre con las noticias falsas y la inquisidora que lo ha hecho para Google es una tipa que se llama Melissa Zimdar que asume el mismo papel que el Instituto para la Doctrina de la Fe en Roma: decir a los creyentes lo que pueden leer y lo que está prohibido.

Antiguamente en los libros que pasaban la censura, el Vaticano les ponía la etiqueta “nihil obstat” y ahora Google hace lo mismo, incluyendo en el índice de sitios prohibidos a las páginas partidistas, las satíricas, las rusas, las prorrusas… Lo mismo que la Inquisición, con el nuevo índice el 15 de noviembre Google inauguró una base de datos (2).

Cuando el internauta comete la equivocación de tropezar con uno de esos sitios prohibidos, le aparece un mensaje que dice lo siguiente:

¡Atención! Los artículos de esta página contienen probablemente informaciones inventadas, falsas o susceptibles de inducirle a error

Resultan enternecedores todos esos que tratan de impedir que cometamos errores (o más errores de los que solemos cometer a cada paso en nuestra vida). Pero si además de errores cometemos pecados, es decir, si creemos en lo que nos dicen los rusos u otros mentirosos compulsivos, el asunto es muy preocupante. En tal caso, el lector puede optar por una de estas dos opciones que le recomendamos:

a) acudir a la iglesia más cercana, confesar sus pecados, arrepentirse, pedirle al cura que le absuelva y rezar dos avemarías
b) acudir al siquiatra, tomar los somníferos que le recete y cuando despierte encienda la televisión y sintonice Tele 5

La segunda opción se explica de la siguiente manera: lo más probable es que el internauta sea un tipo morboso, o mórbido incluso, es decir, padezca ese trastorno que consiste en que basta que le prohiban algo para que lo incluya entre los sitios favoritos y quede permanentemente atrapado por la propaganda prorrusa.

El papel del siquiatra en estos casos, casi irrecuperables, consiste en lograr que, tras la correspondiente medicación, su paciente morboso colabore incluyendo en el índice de Google nuevas sugerencias, páginas erróneas, sitios mentirosos, informaciones dudosas y opiniones discutibles a fin de mejorarla y ampliarla.

(1) http://nymag.com/selectall/2016/11/heres-a-browser-extension-that-will-flag-fake-news-sites.html
(2) https://github.com/bfeldman/fake-site-alert
(3) https://docs.google.com/document/d/10eA5-mCZLSS4MQY5QGb5ewC3VAL6pLkT53V_81ZyitM/preview

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Ahora WhatsApp puede seguir vigilando a sus usuarios de manera encubierta

Hasta hace bien poco la aplicación de mensajería para teléfonos móviles, WhatsApp, transmitía las comunicaciones en abierto, de manera que cualquiera, sobre todo ellos mismos, podían captar conversaciones privadas. Para defender los derechos de sus usuarios, ahora asegura que las cifra “de punto a punto”, lo cual tiene truco.

WhatsApp pertenece al monopolio digital Facebook y, según Tobias Boelter, un investigador de la Universidad de California, la aplicación de mensajería tiene una puerta abierta para acceder a conversaciones privadas. Antes WhatsApp vigilaba a sus usuarios descaradamente; ahora lo hace de manera encubierta. Han cambiado todo para que todo siga igual.

Cuando el usuario no está conectado, WhatsApp puede volver a cifrar de nuevo los mensajes con una nueva clave para permitir el acceso de terceros a los mensajes antes de que el destinatario los marque como “leídos”.

La aplicación no advierte ni al emisor ni al destinatario de que ha cambiado la clave. Por defecto, el emisor que descarga la aplicación tiene desactivada una opción de seguridad que impide este truco. Además de activarla, los usuarios deberían pensar en la opción de sacar a este tipo de aplicaciones de su móvil, así como de abandonar Facebook. Hay otras formas de comunicarse y la más importante de ellas es quedar en la calle para charlar.

Ese tipo de monopolios están absolutamente controlados por los Estados, pero especialmente por los imperialistas, para controlar y vigilar a los muchos millones de usuarios, con cuyos datos trapichean de forma miserable. La policía de fronteras de Estados Unidos ya ha empezado a pedir a los viajeros que les indiquen sus perfiles en las redes sociales porque esas son las nuevas huellas dactilares.

El derecho a la intimidad es una conquista fundamental, cuya importancia ha crecido con las nuevas tecnologías. Sin embargo, paradógicamente, es el derecho menos valorado que existe porque nadie tiena nada que ocultar, según una expresión muy corriente. Además, los usuarios no se creen personas sino que se consideran a sí mismas como insignificantes, sin interés, a la altura de las bacterias.

Cuando los usuarios de las nuevas tecnologías se engañan a sí mismos, es porque detrás ha habido un trabajo de lavado de cerebro de muchos años de la burguesía. Todo el mundo es muy importante y todo el mundo tiene muchas cosas que ocultar. Por eso en su casa tiene cortinas delante de las ventanas. Pues bien, si cuando se ducha, Usted cierra la puerta del baño, cuando se comunique por internet, eche también las cortinas porque lo que Usted habla sólo le interesa a Usted. Valórese a sí mismo como ser humano y valore sus derechos.

Fuente: https://www.theguardian.com/technology/2017/jan/13/whatsapp-backdoor-allows-snooping-on-encrypted-messages
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El Ministerio de Defensa francés padeció 24.000 ataques informáticos el año pasado

Así lo ha dicho el propio ministro, Jean-Yves Le Drian: algo menos de 66 ataques diarios. Más de un lector pensará con razón: si un ejército padece 66 ataques cada día es porque está en medio de una guerra terrible. Lo que ocurre es que lo más probable es que el lector también crea -erróneamente- que los ciberataques no son ataques de verdad. No hay disparos, ni muertos, ni heridos, ni sangre, ni destrucción. Al menos no se ven como tales porque asociamos la guerra a una imagen del pasado, no al presente.

El ministro francés ha realizado sus declaraciones en una entrevista al Journal du Dimanche, donde asegura que, además del objetivo de espionaje, los ataques también persiguen otros fines, como perturbar el funcionamiento del sistema de drones.

Según el ministro, ningún ataque tuvo éxito porque el Ministerio responde a su nombre: sabe defenderse. Sin embargo, en febrero los piratas lograron apoderarse de “informaciones sensibles” sobre los capitalistas que suministran equipamiento de guerra y armamento. Luego los datos fueron divulgados por Anonymous.

La fuga de información comporta riesgos para los traficantes de armas que trabajan para el ejército francés, pero también para infraestructuras civiles de importancia, como el agua, la electricidad, la salud, los transportes y las comunicaciones, por lo que además de defenderse, Francia se reserva el derecho de responder “por todos los medios”. Ojo por ojo y diente por diente, le ha faltado decir al ministro, incluido un ataque armado real frente a un ataque virtual.

Si es cierto que Francia tiene intención de responder con fuego real a un ataque virtual, el asunto es peliagudo porque el número de ciberataques se duplica cada año. Como en cualquier ejército moderno, todo el armamento francés es digital. Todo depende de un programa informático y todo está conectado a internet.

Por poner un ejemplo: el sistema de combate de una fragata tiene 25 millones de líneas de código, 2.000 aplicaciones y 300 calculadoras. Eso que algunos llaman “ciberespacio” es un campo de batalla como cualquier otro y Francia se va a dotar de un mando militar de operaciones informáticas que responde a la misma hipocresía que todos los ejércitos imperialistas desde 1945: ya no hay Ministerios de la Guerra; todos son “de Defensa”, todos se protegen de los ataques de terceros. Ningún país tiene un Ministerio que se llame “de Ataque”.

El ejército digital de Francia se compondrá de 2.600 soldados informáticos dirigidos por 600 ingenieros de la Dirección General de Armamento y 4.400 reservistas de la ciberdefensa.

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Tres viejas calumnias sobre los supuestos ataques informáticos contra Estados Unidos

1. En los comienzos de internet, dentro de la campaña de agresión contra Irak de 2003, el New York Times publicó una información falsa (1) sobre un supuesto ataque informático contra Estados Unidos que, como es natural, ponía en grave peligro su seguridad porque “potencialmente” podrían crear una crisis.

Las fuentes eran las mismas de siempre, los servicios de inteligencia del FBI, y se trataba en documentos “secretos” convenientemente filtrados a la prensa para orquestar la consabida campaña, o sea, que era un secreto a voces.

Aparte de los ataques eran “peligrosos” por sí mismo, podrían serlo aún más, decía el New York Times para inflar la historia, ya que el riesto de “guerra” contra Irak estaba aumentando, en donde la palabra “guerra” hay que traducirla como “agresión” o “invasión”, es decir, que quien estaba en peligro en 2003 no era Estados Unidos sino Irak.

Sin embargo, el New York Times le dio una vuelta de 180 a la situación: el agresor era la víctima.

No contento con esa payasada, el desprestigiado periódico de Nueva York seguía con el amarillismo típico del momento, en el que todos los verbos se ponían modo potencial: la organización terrorista Al-Qaeda podría utilizar ordenadores para cometer actos terroristas, perturbando el funcionamiento de las fábricas potabilizadoras de agua o las instalaciones nucleares.

Esta vez acertaron de casualidad: Al-Qaeda ha contaminado el agua, pero en Siria y sin necesidad de utilizar ordenadores (pero de eso el New York Times no ha dicho nada).

2. Saltamos al año 2014 y a otro país vecino de Oriente Medio, Irán, aunque la intoxicación procede de la misma fuente, el New York Times (2), y se refiere a lo mismo: piratas informáticos iraníes también la han tomado con Estados Unidos y se dedican a espiar a congresistas, traficantes de armas, diplomáticos, empresas petroleras y periodistas.

Los piratas iraníes iniciaron sus ataques en 2011 y desde entonces habían asaltado unos 2.000 ordenadores, según los típicos expertos de pacotilla que suele utilizar el New York Times para vestir una noticia falsa.

3. En julio del año pasado el enemigo cambió. Ya no era Irak ni Irán sino Rusia, pero el periódico era el mismo (3) y las víctimas seguían siendo los pobrecillos ordenadores de Estados Unidos, esta vez del partido demócrata, que no habían actualizado su antivirus.

A los rusos se les ocurrió piratear los ordenadores porque Trump les gusta más como presidente que Clinton y los votantes estadounidenses son tan idiotas que se dejaron engañar por el truco y votaron a quien no debían: al candidato manchú.

Los que no piratean los ordenadores de nadie son los espías estadounidenses, siempre respetuosos con el principio de no injerencia en los asuntos internos de terceros.

(1) http://www.nytimes.com/2003/01/17/us/threats-responses-computer-security-increase-electronic-attacks-leads-warning.html
(2) http://bits.blogs.nytimes.com/2014/05/29/cyberespionage-attacks-tied-to-hackers-in-iran
(3) http://www.nytimes.com/2016/07/30/us/politics/clinton-campaign-hacked-russians.html
Fuente: http://www.moonofalabama.org/2017/01/the-enemy-du-jour-is-always-hacking-.html
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El montaje de la piratería rusa en las elecciones presidenciales también se esfuma

Como ya anunciamos, la Casa Blanca había encargado un informe para demostrar que fueron los rusos los que piratearon los servidores del partido demócrata para que Trump, su candidato favorito, ganara las elecciones. “Quod erat demonstrandum”, al vencer Trump quedan en evidencia dos cosas:

a) que además de trucar sus propias elecciones, Putin también falsea las de las demás, incluidas las estadounidenses
b) Putin tiene un enorme poder, ya que además de esas elecciones, ha trucado el referéndum del Brexit (y posiblemente el italiano)

Conclusión: Putin todo lo falsifica. Los países deben tener cuidado con sus elecciones porque en todas partes los rusos consiguen que salgan elegidos los candidatos que ellos quieren. Hay que frenar a Rusia y su expansionismo mundial. Si se han anexionado Crimea, también pueden anexionarse el Bierzo.

Vayamos a la investigación de la Casa Blanca. El informe (1) asegura que el código malicioso introducido en los servidores estaba escrito en PHP (Web Kit PAS Tool PHP), un determinado tipo de leguaje de programación de uso corriente. Lo que no dice es que:

a) el código malicioso es más viejo que la tos y, por lo tanto, muy fácil de detectar por cualquier programa antivirus de uso comercial
b) dicho código se elaboró en… Ucrania
c) está disponible para cualquiera en infinidad de sitios de internet (2)

Si el lector tiene instalado un antivirus en su ordenador, es bastante posible que sea McAfee, una empresa pionera fundada hace décadas por John McAfee (por cierto, militante del partido libertario de Estados Unidos), al que le han preguntado su opinión por el ataque y la intervención en él de los rusos. En medio de un ataque risa, asegura que la hipótesis es una estupidez (3).

Algo parecido asegura Leonid Bershidsky, de la agencia de noticias Bloomberg (4). Si los piratas rusos querían borrar el rastro de su injerencia, demostraron una torpeza muy poco común porque varias de las IP eran rusas y enmascarar la IP de un ordenador es más sencillo que jugar a los tres en raya.

¿O lo que pretendían los piratas era precisamente que pareciera un ataque procedente de Rusia?

Los expertos en ciberseguridad de WordFence confirman que el código introducido en los servidores es muy conocido y está disponible gratuitamente en internet, mientras que los piratas de servicios de inteligencia ruso tienen los suyos propios, “o al menos utilizan un código moderno que procede de terceros”, asegura Mark Maunder en un artículo publicado en el sitio oficial de WordFence.

(1) https://www.us-cert.gov/sites/default/files/publications/JAR_16-20296A_GRIZZLY%20STEPPE-2016-1229.pdf
(2) Como este: https://github.com/robertdavidgraham/webshell/blob/master/php/pas/pas.php
(3) http://www.zerohedge.com/news/2016-12-30/john-mcafee-i-can-guarantee-you-it-was-not-russians
(4) https://www.bloomberg.com/view/articles/2017-01-02/u-s-intelligence-got-the-wrong-cyber-bear

Más información:

– Trump, el candidato manchú, y cómo los rojos se han apoderado de la Casa Blanca
– En el Kremlin los piratas informáticos no dan abasto para atacar a todos los ordenadores de Estados Unidos

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En el Kremlin los piratas informáticos no dan abasto para atacar a todos los ordenadores de Estados Unidos

Desde los tiempos de Pedro I El Grande, en el Kremlin nunca ha habido otra cosa más que piratas, de uno u otro signo. Después de entrar en los servidores del partido demócrata, se han introducido en los de una central eléctrica de Vermont, según los paranoicos del Washington Post (1), que acabarán convirtiendo a su periódico en una crónica informática.

El periódico se basa, ¡como no!, en un informe del FBI que, por cierto, no tiene en cuenta que los responsables de la central han reconocido que no ha sido pirateada. Pero, ¿a quién le importa ese pequeño detalle?

“Se ha detectado […] un código [informático] asociado a la operación rusa de pirateo en el sistema suministrador [de electricidad] de Vermont, según responsables americanos”, dice el artículo al principio. Al código lo han bautizado como “Grizzly Steppe”.

El Washington Post infla el asunto con unas declaraciones del gobernador demócrata de Vermont, Peter Shumlin, en las que califica a Putin de “uno de los mayores gamberros del mundo” y concluye así: “Este episodio destaca la necesidad urgente de que nuestro gobierno federal persiga vigorosamente y ponga término a este tipo de injerencias rusas”.

Puestos a despotricar, el senador por Vermont Patrick Leahy no se queda a la zaga y en un comunicado habla de “pirateo financiado por el Estado ruso”.

A partir de aquí, con la “información” de un periódico tan “prestigioso” como el Washington Post, respaldado por el informe de “responsables americanos” (el FBI) y las declaraciones del gobernador y un senador, ya está orquestada la campañita en todo el mundo. Como se dice ahora en términos informáticos, se ha convertido en “viral”.

Así, la agencia de prensa AFP titula un despacho: “Piratas rusos penetran en un suministrador de electricidad americano”.

La víctima del ataque informático es la empresa Burlington Electric que, por lo visto, no se apercibió de que habían atacado sus servidores y tuvo que ser alertada de ello por esas “autoridades responsables” (el FBI). Entonces se ponen a revisar sus equipos informáticos y encuentran lo siguiente:

– el código malicioso “Grizzly Steppe” sólo está presente en un único ordenador portátil
– se introdujo en él a través de un correo electrónico
– el ordenador no está conectado a las instalaciones

La conclusión es blanco y en botella: ningún pirata informático ha entrado en el sistema del suministro eléctrico de Vermont. Mala suerte para el Washington Post. Otro día será. Mientras tanto, hay que seguir mejorando porque, de lo contrario, se nota mucho. Por ejemplo, antes de publicar nada podían haber preguntado a la empresa atacada, pero no lo necesitaban porque es intolerable que la realidad te estropee una buena noticia.

El crédito de quienes hasta ahora han sido los grandes dinosaurios de la prensa imperialista se hunde. Se están convirtiendo en el hazmerreir del mundo entero. El 31 de diciembre Hopkins escribió un magnífico artículo sobre ello en CounterPunch (2) calificando a los medios de comunicación y, en particular al Washington Post, de “guardianes de la realidad”, de campaña de marketing, de macarthismo…

Lo mismo hace Glenn Greenwald en The Intercept en relación a la intoxicación sobre el ataque informático a la central eléctrica de Vermont: la histeria a causa de las amenazas procedentes de Moscú forma parte de la “cultura” estadounidense, algo irracional que los políticos y los medios cultivan con esmero.

Sabemos que todas esas informaciones son mentira, y ellos saben que lo sabemos. Pero eso no importa porque la ley de la transformación de los cambios cuantitativos en cualitativos funciona siempre: una mentira que se repite un millón de veces se convierte en su contrario, en una verdad. No falla nunca.

(1) http://www.washingtonpost.com/world/national-security/russian-hackers-penetrated-us-electricity-grid-through-a-utility-in-vermont/2016/12/30/8fc90cc4-ceec-11e6-b8a2-8c2a61b0436f_story.html
(2) http://www.counterpunch.org/2016/12/06/manufacturing-normality/
(3) https://theintercept.com/2016/12/31/russia-hysteria-infects-washpost-again-false-story-about-hacking-u-s-electric-grid/
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YouTube censura el canal de noticias de Corea del norte

La cadena de televisión de Corea del norte tenía una cuenta abierta en Youtube que emitía informativos y ruedas de prensa en vivo y en directo. Ahora Google, propietario de Youtube, la ha censurado.

La excusa es que obtenía beneficios a través de la publicidad para el gobierno, medida que violaría las sanciones impuestas por Estados Unidos.

En marzo el Departamento del Tesoro de Estados Unidos prohibió a todas las empresas e individuos estadounidenses hacer cualquier tipo de negocios con el departamento de propaganda norcoreano.

Ahora Google censura la cuenta de la televisión para cumplir fielmente con lo que le ordena su gobierno.

Luego a Corea del norte se le acusa de ser un Estado “hermético”, “cerrado” y demás.

La explicación de la censura es bastante simple: los imperialistas no quieren que nadie -salvo ellos mismos- informe de lo que ocurre en Corea del norte, que no exista un punto de vista independiente, alternativo.

El lenguaje que se utiliza para explicar este tipo de fenómenos no puede caer en saco roto. Si Corea del norte censura Youtube, es intolerable. Pero si ocurre al revés y es YouTube quien censura a Corea del norte, entonces es normal y lógico. Hay que cumplir con las leyes que aprueba el Congreso de Estados Unidos.

Pero, ¿qué pasa con las leyes que aprueba el Parlamento de Corea del norte?, ¿esas no valen para nada?

Hay una usuaria muy conocida en YouTube, la británica Louis Cole, cuyas grabaciones tienen 1,8 millones de seguidores, que este verano realizó un reportaje de siete vídeos sobre Corea del norte en el que se le olvidó echar la basura habitual que hay que arrojar en estos casos: derechos humanos, libertades, etc.

Los vídeos mostraban las actividades de la gente normal del país, sus diversiones y entretenimientos. Entre otros ataques, la revista Vanity Fair, destinada para el consumo de los gilipollas integrales, se lanzó a por ella. Aseguró que los vídeos eran propaganda del gobierno de Corea del norte.

Todo es propaganda de Corea del norte, excepto lo que ellos digan.
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Los imperialistas controlan todas las comunicaciones del continente africano

El presidente keniano Mwai Kibaki
Ayer el diario francés Le Monde informó (*) que tanto el espionaje estadounidense, la Agencia de Seguridad Nacional, como el británico, el GCHQ, controlaron durante 2009 y 2011 a los dirigentes políticos y empresarios más importantes de al menos 20 países africanos.

La información se apoya en las bases de datos proporcionadas por Edward Snowden, que están siendo clasificadas y analizadas por el diario francés junto el sitio The Intercept.

Además de jefes de Estado, presidentes de gobierno o ministros, la vigilancia se extiende a los militares, las empresas de telecomunicaciones, a los organismos internacionales, las ONG y los movimientos rebeldes que operan en el Continente Negro.

En 2009 el GCHQ, un organismo militar británico que opera en internet, interceptó las comunicaciones del presidente keniano Mwai Kibaki con sus consejeros y su primer ministro, Raila Odinga. Lo mismo ocurrió en Angola, Nigeria, Ghana, Sierra Leona, Togo, Guinea-Conakry, Sudán y, muy especialmente, la República Democrática del Congo.

Los documentos divulgados por Snowden datan de comienzos de 2009, cuando el gobierno de Kinshasa estaba en plenas negociaciones con el movimiento rebelde CNDP para integrar a una parte de sus efectivos en el seno del ejército congoleño y lograr pacificar el país, asolado por décadas de guerras e intervenciones imperialistas.

“Aunque los servicios secretos británicos privilegian la intercepción masiva de mensajes en el África anglófona, no descartan escuchar en el patio trasero francés”, dice Le Monde, por lo que obtuvieron mesajes de Ministerio de Asuntos Exteriores, la Dirección de Cooperación Internacional y Desarrollo, las embajadas francesas en el Continente, los diplomáticos, las ONG como Médicos Sin Fronteras y grandes monopolios, como la petrolera Total o Thalès.

El capítulo africano de los documentos de Snowden vuelve a poner de manifiesto que el control del imperialismo sobre las comunicaciones es masivo y se extiende a todo el planeta. La mayor parte de las empresas de telecomunicaciones que operan en África, como la sudafricana MTN, la saudí Saudi Telecom, France Telecom y Orange, también están siendo vigiladas de forma sistemática.

El antiguo espía de la Agencia de Seguridad Nacional, actualmente refugiado en Rusia, destapó en 2013 el amplio sistema mundial de vigilancia sobre las comunicaciones e internet, que alcanzaba a los dirigentes políticos del mundo entero.

(*) http://www.lemonde.fr/pixels/article/2016/12/08/revelations-snowden-les-elites-africaines-et-les-techniciens-des-telecommunications-surveilles-par-les-americains-et-les-britanniques_5045480_4408996.html
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Siguen las denuncias de manipulación electoral de las redes sociales

Si alguna vez existió, la neutralidad de la red ya se ha acabado. La campaña de censura emprendida por Google y Facebook con la excusa de una supuesta “guerra” contra los bulos y falsas noticias falsas que circulan por las redes sociales puede hacer que los usuarios e incluso sus propias trabajadores busquen alternativas en otras empresas.

Los monopolios informáticos siguen afinando sus algoritmos para que, sobre todo en época electoral, los buscadores pongan los resultados “políticamente correctos” en el primer escalafón… a costa de etiquetar a ciertos sitios de noticias alternativos y ponerlos en la lista negra.

Hay mucho dinero por medio. Una gran parte de los medios digitales obtienen sus ingresos por publicidad del tráfico que les conducen los buscadores y las redes sociales por medio de enlaces.

Tres trabajadores de Facebook han denunciado de manera anónima al New York Times el apaño de los algoritmos con fines de manipulación y de generación de tráfico “políticamente correcto” y “trending topic” a la carta.

La multinacional de Mark Zuckerberg ha ensayado sus nuevos algoritmos en Pakistán, Rusia y Turquía, donde ha borrado del mapa 55.000 perfiles, una cifra que se multiplicará exponencialment“Actualmente nuestro objetivo es ayudar a las empresas chinas y
conquistar mercados fuera de China utilizando nuestra plataforma
publicitaria”e si llega a un acuerdo con el gobierno chino.

En un comunicado oficial, Facebook ha reconocido su interés por el mercado chino, pero asegura que aún no ha llegado a un acuerdo con el gobierno de Pekín. “Actualmente nuestro objetivo es ayudar a las empresas chinas y conquistar mercados fuera de China utilizando nuestra plataforma publicitaria”, dice el comunicado.

Mientras tanto, en Estados Unidos algunos siguen asegurando que durante las últimas elecciones algunos buscadores y redes sociales se alteraron para condicionar el voto los usuarios.