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España será depositaria de parte de las tropas que Estados Unidos retirará de Alemania en otoño

Diego Herchhoren

El Comando Africano del Ejército de los Estados Unidos, cuya sede se encuentra en Stuttgart (Alemania), ha ordenado su retirada del territorio, según un comunicado difundido esta semana, y que afecta a doce mil soldados desplegados en el país.

El comunicado «analizará primero opciones en otros lugares de Europa, pero también considerará opciones en los Estados Unidos«, en un movimiento que llevará «probablemente tomará varios meses«.
Las consecuencias de esta retirada de tropas ordenada por Trump en Alemania afecta también a otro de los escudos que el ejército norteamericano tiene en suelo europeo: el Comando de Operaciones Especiales Europa, también con sede en Stuttgart, que tiene prevista su próxima mudanza a Mons, Bélgica, según declaraciones anteriores del Pentágono.
Asimismo y ante estos movimientos, el Gobierno español ya transmitió a Trump su interés por renovar cuanto antes el Tratado de colaboración en materia militar entre España y Estados Unidos firmado en 1988, que vence en mayo de 2021, y donde PSOE y Unidas Podemos dan por hecho que Rota y Morón serán un buen refugio de las tropas que migren desde el centro europeo, según informó la oficina de prensa de La Moncloa en enero de este año. 
El papel que jugarán los partidos de la coalición en la renovación de este acuerdo será doble: el PSOE será el encargado estratégico, y Unidas Podemos lo venderá como un importante «oxígeno económico» para Andalucía, donde juega un papel clave el ex JEMAD Jose Julio Rodríguez.
Este ofrecimiento de Sánchez a Trump se realizó en la reunión que tuvieron las delegaciones española y norteamericana en la Cumbre de la OTAN del pasado diciembre en Londres.
El principal competidor que tiene España es Marruecos, que tiene disponible la base de Agadir para albergar a los buques de la US Navy, añaden desde el Ejecutivo.
No obstante el gobierno español da por descontado que Estados Unidos quiere ampliar su presencia en Rota, y esto es visto con buenos ojos tanto por Sánchez como por Iglesias. Según un reportaje del diario El País, la prórroga del acuerdo supondría la llegada al arsenal naval de dos destructores más (en estos momentos hay cuatro -Donald Cook, Porter, Carney y Ross- que van a empezar su rotación en las próximas semanas) y 600 marines adicionales. 
Los plazos clave son dos: septiembre, en el caso de España, ya que será cuando se presente el proyecto de Presupuestos Generales del Estado, donde se verá si se recoge o no la exigencia de Estados Unidos de que España aporte al menos un 2% del PIB en defensa; y en el caso norteamericano, el mes de noviembre, donde hay un interés del gabinete de Trump en dejar este asunto cerrado antes de las elecciones presidenciales previstas para fin de año.
Si todo sale como el gobierno espera, entre septiembre y octubre, España se convertirá en uno de los principales depositarios de tropas norteamericanas fuera de zonas de guerra.

Los ecologistas alemanes impulsan la campaña imperialista de presión contra China

Reinhard Bütikofer, un perro de presa de Los Verdes
El viernes los senadores estadounidenses Marco Rubio (republicano) y Bob Menéndez (demócrata) crearon la IPAC (Alianza Interparlamentaria contra China), un nuevo bloque para mantener la presión contra el país asiático.

La IPAC está encabezada por Estados Unidos, Australia y Japón. En su dirección están los desestabilizadores de Hong Kong, entre ellos el doctor Darren Mann, un cirujano británico con experiencia en zonas de guerra y conflictos armados, y el vicepresidente del Congreso Mundial Uigur, con sede en Munich.

También está Robert L. Suettinger, que ha tenido una larga carrera en la dirección de inteligencia de la CIA.

La IPAC han involucrado a miembros de doce parlamentos, entre ellos los del Partido Verde alemán, Margarete Bause -miembro del Bundestag alemán- y Reinhard Bütikofer -miembro del Parlamento Europeo-, que están entre los vicepresidentes de la alianza.

Uno de los objetivos de la IPAC es conseguir que la Unión Europea aplique las sanciones de Estados Unidos contra el gobierno de Pekín, una propuesta que no cuenta con el apoyo de la mayor parte de los gobierno europeos, pero sí del Parlamento Europeo.

En febrero de este año, durante la Conferencia de Seguridad de Munich, Reinhard Bütikofer, miembro ecologista del Parlamento Europeo, ya propuso la creación de un grupo de presión legislativa de este tipo. Ahora es vicepresidente del IPAC.

En Alemania Los Verdes son la columna vertebral de la política imperialista de Estados Unidos en Europa, y no les importa coincidir con tipejos de la más baja estofa reaccionaria de Estados Unidos, como Rubio y Menéndez.

Particularmente, el ecologista Bütikofer es un perro de presa que se ha declarado partidario de varias guerras imperialistas llevadas a cabo por su país, como la de Yugoslavia en 1999, en la que la OTAN bombardeó la embajada china en Belgrado.

Bütikofer apoyó aquella guerra e incluso administró la política de la coalición entonces en el gobierno, dirigida por el Partido Verde.

Las medidas del gobierno chino en Hong Kong y Xinjiang son el pretexto de la campaña de presión imperialista. Próximamente Trump promulgará una ley del Xinjiang, que se sumará a la que ya está vigente sobre Hong Kong desde el año pasado.

Recientemente Bütikofer se manifestó a favor de la creación de un mecanismo concertado de sanciones a escala europea, a fin de lograr “la imposición de sanciones por violaciones de los derechos humanos por parte de los dirigentes chinos”.

La IPAC ha optado por tratar de influir a través de los parlamentos, mientras que la Casa Blanca lo intenta a través de los gobiernos.

Desde hace algún tiempo en Gran Bretaña un grupo de apoyo particularmente sumiso a Estados Unidos ha estado insistiendo en que se anule la decisión del gobierno británico sobre la participación limitada de Huawei en el establecimiento de la red británica 5G.

Recientemente cuando el último gobernador colonial británico de Hong Kong, y antiguo Comisario de Relaciones Exteriores de la Unión Europea, Chris Patten, pidió -sobre la base de la nueva ley de seguridad decidida por China en Hong Kong– que los imperialistas adoptaran medidas conjuntas contra China. El llamamiento tenía por objeto movilizar al mayor número posible de parlamentarios para que adoptaran una política de enfrentamiento con Pekín, pasando por alto a los gobiernos locales.

El llamamiento ya ha recogido las firmas de 853 políticos de Europa, América del norte, Australia y Japón, la mayoría de ellos parlamentarios de los parlamentos nacionales y del Parlamento de la Unión Europea. El llamamiento del antiguo gobernador colonial ha recibido un apoyo especialmente entusiasta de Los Verdes alemanes, cuyos nombres se encuentran junto a los de la reacción como Marco Rubio y Ted Cruz.

La cooperación entre Los Verdes alemanes y la más negra reacción de Estados Unidos tiene una larga tradición en la política del imperialismo hacia China. Los ecologistas alemanes y la reacción estadounidense han apoyado durante muchos años a los círculos tibetanos vinculados al Dalai Lama, que recurren al terrorismo en su oposición a Pekín, llegando incluso a exigir que el Tíbet se separe de China.

En protesta por las acciones del gobierno de Pekín en Xinjiang, la reacción estadounidense y los ecologistas alemanes trabajan codo con codo. Se oponen a la lucha de China contra los yihadistas uigures mientras defienden los crímenes masivos cometidos desde el 11 de septiembre de 2001 por los imperialistas en su “guerra contra el terrorismo”, tales como el secuestro y tortura de detenidos.

El gobierno alemán de coalición que formaron la socialdemocracia y Los Verdes, está involucrado en los crímenes de guerra cometidos desde 2001 en Oriente Medio y, en particular, Bütikofer era entonces el dirigente político de los ecologistas.

El nido de víboras es la embajada española en Venezuela

El 3 de mayo una banda de mercenarios intentó entrar en el territorio de Venezuela por la costa a bordo de lanchas rápidas, que fueron interceptadas y repelidas por las fuerzas de seguridad.

Se llamó Operación Gedeón y varios participantes en ella fueron capturados.

La planificación de la agresión se llevó a cabo en la sede de la embajada española en Caracas, según denunció el portavoz del gobierno venezolano Jorge Rodríguez. Los sucesivos gobierno españoles, tanto del PP como del PSOE y Podemos, no han cambiado su estrategia imperialista respecto al país latinoamericano.

El 26 de junio Wall Street Journal (1) señaló a Leopoldo López y al dirigente golpista de la oposición, Juan Guaidó, como responsables de la agresión marítima contra Venezuela.

El periódico estadounidense aseguró que durante meses Leopoldo López negoció desde la embajada española con 6 empresas “contratistas de seguridad privada” para planificar Operación Gedeón y provocar una motín en el ejército del país sudamericano y derrocar a Maduro.

Leopoldo López estudió seis ofertas de empresas estadounidenses de mercenarios para asesinar a Maduro, entre ellas Blackwater, que se ha hecho infame por sus crímenes en las guerras de la OTAN en Afganistán, Irak y Libia.

Finalmente contrató a la empresa Silvercorp y el Washington Post publicó (2) una copia del mismo firmada por Guaido.

Rodríguez afirmó que el embajador español en Caracas, Jesús Silva, debió de tener conocimiento de los planes golpistas. “¿Sabe el embajador de España que Leopoldo López ha hecho y sigue haciendo videoconferencias con el único fin de insistir en sus planes de asesinar al presidente Nicolás Maduro?”, preguntó.

El ministro venezolano se preguntó, asimismo, si España, que le brindó asilo a Leopoldo López, está de acuerdo en que “en su sede de residencia se debata sobre los asesinatos de autoridades venezolanas”.

“¿Tiene algo que decir el gobierno de España sobre esto?”, preguntó de manera retórica.

López y Guaidó, añadió el ministro venezolano, son instrumentos en las manos del imperialismo estadounidense que tienen como único fin “robarse todo lo que puedan y hacerse con el poder por la vía violenta”.

Un enlace de Leopoldo López fue el encargado de coordinar la logística y la financiación de la Operación Gedeón para que el grupo mercenario entrara en Venezuela.

Rodríguez señaló que una persona sirvió de enlace con los empresarios que prestaron viviendas, apartamentos, muelles, embarcaciones, aviones y dinero para la operación armada contra Venezuela.

Hay una relación directa entre López, Alcalá, el cabecilla de la empresa de mercenarios Silvercorp Jordan Goudreau, Guaidó e integrantes de campamentos ubicados en Riohacha, Colombia.

El gobierno colombiano admitió oficialmente (3) la existencia en su territorio de campos de entrenamiento para atacar a Venezuela y prometió que sancionaría a los miembros de sus propias fuerzas armadas responsables de ello.

(1) https://www.wsj.com/articles/venezuelan-opposition-guru-led-planning-to-topple-maduro-11593163801
(2) https://www.washingtonpost.com/context/read-the-attachments-to-the-general-services-agreement-between-the-venezuelan-opposition-and-silvercorp/
e67f401f-8730-4f66-af53-6a9549b88f94/
(3) https://noticias.caracoltv.com/politica/mindefensa-anuncia-acciones-ante-posibles-infiltrados-de-maduro-en-las-fuerzas-militares-nid229148

‘El asesinato de Olof Palme fue un Golpe de Estado’

“Sígueme. Vamos a hacer un recorrido por todos los puntos clave del atentado”, me dice en un sueco ágil y de acento balcánico. Y por tétrica que suene la propuesta, lo hacemos. Y resulta apasionante. Porque todo está oscuro en el corazón de Estocolmo. Nieva y de las calles vacías se desprende una atmósfera que recrea a la perfección cómo fue la noche de autos. Y porque Ivan Von Birchan (Yugoslavia, 1952) es un hombre culto y dicharachero que ilustra todo cuanto afirma como solo pueden hacerlo quienes han protagonizado los temas de los que hablan.

“Mira, aquí está la placa en su memoria”, dice con su incesante sonrisa mientras señala el punto exacto donde el 28 de febrero de 1986, a las 23.21 horas, murió asesinado de dos disparos el primer ministro sueco, Olof Palme. Quien fuera entonces el mayor referente de la Internacional Socialista regresaba del cine con su esposa atravesando a pie Sveavägen, una céntrica avenida por la que apenas transitaba nadie. Aquella noche, Palme y su mujer, Lisbeth, regresaban a la residencia oficial solos, sin compañía ni guardaespaldas.

El asesino, que además hirió a su esposa, mató a Palme con un potente revólver antes de huir hacia un laberíntico cruce de calles y callejones en el que los amantes del género noir no echarán nada en falta, pues tiene un túnel largo y oscuro, una sórdida sex shop y una endemoniada escalinata que termina en un viejo cementerio sin tapias que obstaculicen la visión de sus lápidas. Tampoco les defraudará asomarse al informe del Caso Palme, pues supone una panorámica sin igual a la segunda mitad del siglo pasado, con agentes del apartheid sudafricano, policías de ultraderecha, episodios del Irán-Contra, croatas del movimiento ustacha, guerrilleros del PKK, agentes de Pinochet y miembros de la logia P2 entre otras muchas líneas de investigación.

“En lo que estamos de acuerdo casi todos aquellos que conocemos bien el tema es que fue un golpe de Estado urdido entre suecos descontentos y fuerzas extranjeras”, afirma Von Birchan, suscribiendo la hipótesis que el difunto autor de la saga Milennium, Stieg Larsson, dejó entrever en el fondo de su tercera y última novela.

Pasados dos años de unas diligencias sembradas de irregularidades –“al principio ni acordonaron el área en busca de pruebas”, resalta Von Birchan mientras explica in situ cómo fueron los disparos– se detuvo a un delincuente común como el  presunto autor del asesinato. El acusado, un politoxicómano con lesiones cerebrales llamado Christer Pettersson, explotó su papel de sospechoso acudiendo a platós de televisión y cobrando grandes sumas por entrevistas en las que nunca reveló nada.

“Su perfil era el de alguien que disfruta ser el centro atención de forma enfermiza. De joven quiso ser actor. Era un pobre desgraciado. Un cabeza de turco demasiado obvio”, remarca Von Birchan. Tan frágil resultó el pliego acusatorio contra Petersson que, al poco de ser condenado, hubo de ser puesto en libertad e indemnizado, pues no se había encontrado ni un móvil, ni una sola prueba, ni tampoco –hasta hoy– el arma homicida.

Para Ivan Von Birchan, la férrea oposición de Palme a los planes de la OTAN en general, y a estadistas como Kissinger o Brzezinski en particular, fue lo que motivó su asesinato. “Comenzó manifestándose junto a los vietnamitas del norte ante la embajada de Estados Unidos; hizo amistad con Fidel Castro; ayudó a los sandinistas en Nicaragua; a los opositores del apartheid, Franco y Pinochet… Provocó demasiado, aunque lo que verdaderamente enfureció a la CIA fueron sus planes para detener la guerra de las galaxias y sus planes de penetración hacia el  Este. Todo eso de los misiles balísticos  que ya es realidad desde los noventa”.

Palme, un holmiense de clase alta, educado en EEUU y pacifista convencido, hizo de la barrera natural que supone Suecia, entre el mar Báltico y el mar del Norte, un espacio neutral que aspiraba a ampliarse y sumar nuevos socios favorables a la paz y al desarme. “Esta idea la iba a llevar a gran escala como secretario general de Naciones Unidas. Y, si crees que exagero, recuerda lo que le pasó al anterior sueco que fue secretario general de Naciones Unidas y se opuso al colonialismo en África”. Von Birchan se refiere al malogrado Dag Hammarskjöld, quien falleció en 1961 tras ser derribado su avión (aún se discute si fue por un rayo o un caza) en la colonia británica de Rodesia. “Es que yo de África y aviones sé un poco”, presume, no sin razón, quien fue piloto de la fuerza aérea yugoslava y trabajó en Rodesia “como mercenario, pero sin cometer crímenes de guerra”, asegura con rostro grave.

Von Birchan, que se autodefine como “conservador y monárquico”, dice proceder “de una familia medio rusa y medio germana. Zaristas exiliados por la revolución bolchevique de 1917 y alemanes sometidos por la Yugoslavia socialista de Tito”. Según cuenta, quedó huérfano a muy temprana edad, siendo criado “prácticamente por las fuerzas armadas yugoslavas, en las que llegué a ser capitán de la Fuerza Aérea y miembro de la inteligencia”. Pasó por la Unión Soviética, donde fue entrenado y perfeccionar el ruso, idioma que ya hablaba, además del serbocroata, el alemán, el inglés, el francés y el sueco.

Y, precisamente para poder hablar tranquilo y mostrar alguna de las fotografías que guarda, Von Birchan me invita a ir a su casa en un modesto suburbio del sur de Estocolmo. Allí, rodeado de innumerables libros, reminiscencias militares y recuerdos que dan brío a su existencia de buscavidas, toma un álbum de fotos y muestra algunas imágenes de su etapa como hombre de acción. “Son exclusivas, no se han publicado nunca. Mira, ésta es en Libia. Fui instructor de vuelo a principio de los setenta”. En la imagen se le ve portando una metralleta junto a un oficial libio en pleno desierto. “Y ésta es de cuando fui mercenario en Rodesia (actual Zimbabwe). Estoy a los mandos de un helicóptero. Trabajé para el gobierno colonial de Ian Smith, pero no cometí crímenes de guerra, aunque vi cómo otros arrojaban desde las alturas a los partidarios de Robert Mugabe”.

Fue en Rodesia, en 1973, donde conoció “a un estadounidense que se hacía llamar Charles Morgan. En aquel entonces, este tipo se dedicaba a llevar armas al Gobierno blanco”, en alusión al régimen colonial de Ian Smith por el que pasaron mercenarios y neofascistas de Europa, Sudáfrica y EEUU. “Años después –prosigue- otros amigos me lo presentaron en otro lugar con otro nombre: Peter Brown. No me extrañó, ya que en ese tiempo, con mercenarios, instructores y agentes de todo el mundo, era habitual hacerlo y poco importaba el nombre”.

Tras varias idas y venidas por la Sudáfrica del apartheid, la actual Zimbabwe y Libia, Von Birchan decidió desertar y cortar toda relación con la Yugoslavia socialista. “El 4 de junio de 1976, llegué a Suecia y pedí asilo. No tenía a dónde ir. Si iba a un país de la OTAN me usarían. Pensé que siendo Suecia neutral sería mejor, pero después descubrí que no era nada neutral, que lame las botas de EEUU.”

Llegados los ochenta, encontró un trabajo estable como conserje del Hotel Sheraton en Estocolmo. Allí se hizo un personaje popular y conoció a mucha gente ligada a los círculos de ultraderecha que no ocultaban su odio hacia las políticas promovidas por Palme. “Trabajando de abrepuertas en un hotel de lujo se ve de todo, y no siempre bueno. Fue en ese contexto cuando me reencontré con Charles Morgan. La primera vez fue alrededor del 15 de noviembre de 1985. Me preguntó cuál sería la mejor forma de matar a alguien en la ciudad. Al principio me reí, pero luego hablamos de balística, de que no podría ser un francotirador porque sonaría a la CIA y otras opciones. En un segundo encuentro, en febrero de 1986,  Morgan apareció con una oferta millonaria y un sobre amarillo que contenía información precisa sobre las rutinas del primer ministro Olof Palme. Le dije que me olvidaba de él y de esa reunión”.

A partir de aquí, lo que podría sonar a fantasiosa teoría de la conspiración, comienza a adquirir una escalofriante verosimilitud. “Alarmado, pensé en avisar a las más altas instancias. Sabía cómo llegar a la oficina de la concejal socialdemócrata Inger Bavner, la cual me dijo que fuera a la policía, pero le dije que ya había ido”. En un inciso, Von Birchan reconoce, por primera vez, que era confidente de la policía, motivo por el cual le pudo resultar fácil hacer llegar su aviso a K-G Olsson, un comisario de policía al que informaba de cualquier actividad ilegal que viera en su trabajo como conserje de hotel. “Sí, informaba de actividades delictivas, pero ninguna política”, admite para seguir su relato. “Justo una semana antes le di el aviso a K-G Olsson para que se informara a Alf Karlsson, director de la SAPÖ (la agencia de seguridad nacional sueca), a quien también mandé aviso. Pero la SAPÖ no hizo nada de nada pese a mis advertencias. Y entonces le mataron”.

Tanto la socialdemócrata Inger Bavner como el comisario de policía K-G Olsson confirmaron a los investigadores de varios medios de comunicación –como el diario  Expressen y la televisión pública, SVT– que, efectivamente, Von Birchan les había avisado del posible asesinato de Palme pocas semanas antes de que este se produjera. Por su parte, el director de la SAPÖ, Alf Karlsson, reconoció haber recibido dicho aviso, pero a su favor, declaró que este le llegó después del asesinato y no antes, extremo que desata la ira de Von Birchan.

“Es un mentiroso, y los testigos me dieron la razón. Lo que pasa es que los propios servicios de seguridad suecos estaban implicados. Escúchame. Cuando salió a la luz que 45 minutos antes del atentado la zona estaba llena de hombres escondidos con walkie-talkies, dijeron que estaban allí por una vigilancia de narcóticos, pero dos mujeres testificaron haber pedido la hora a un hombre que estaba con un walkie-talkie escondido justo en la esquina donde mataron a Palme. Qué casualidad, ¿no?”. Ivan se refiere a uno de los grandes interrogantes de la instrucción judicial: el misterioso hombre del edificio Skandia. Un personaje, aún no identificado, que varios testigos sitúan apostado en la misma esquina donde mataron a Palme.

Dos meses y medio después del atentado, miembros de la SAPÖ acudieron a registrar la casa de Ivan Von Birchan. Según su relato, le pidieron que cambiara la versión de lo que afirmó. “Y, como no lo hice, fueron contra mí fabricando evidencias para desacreditarme”, dice refiriéndose al juicio por posesión ilegal de armas al que tuvo que hacer frente después de que los agentes encontraran un fusil de pesca submarina en su trastero. “Se valieron de un arpón de esos que compran las familias cuando van de vacaciones al Mediterráneo para desacreditarme. Así es como me premia el Estado sueco por haber tratado de salvar la vida de su primer ministro”, se lamenta en tono amargo quien ya es uno de los últimos protagonistas del caso que quedan vivos para contarlo.

Unai Aranzadi https://www.lamarea.com/2020/07/01/el-hombre-que-aviso-del-asesinato-de-olof-palme/

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La tensión entre Estados Unidos y China podría extenderse por todo el mundo con efectos más dañinos que la Guerra Fría

Desde marzo de 2018, tras subir Trump los aranceles a las importaciones chinas de acero y aluminio, las relaciones entre Estados Unidos y China empezaron a tensarse.

La guerra comercial no sólo ha afectado a grandes tecnológicas como Huawei, que ya no disponen de los servicios de otras como Google, sino que ha evidenciado la carrera por la independencia tecnológica de China.

Si los dirigentes cortan sus relaciones, la frágil situación de las importaciones y exportaciones el resto del mundo se hundirían.

“A diferencia de la primera Guerra Fría, donde la competencia entre Estados Unidos y la Unión Soviética era principalmente geopolítica, ninguno de los países tenían mucho que ver desde el punto de vista comercial y financiero. Ese no es el caso de hoy”, señala Alan Dupont, director ejecutivo de la consultora de riesgos Cognoscenti Group, centrada en las tendencias geopolíticas, financieras y de seguridad nacional.

Durante la pandemia las acusaciones entre ambos países se han agravado, señalándose entre ellos por haber sido los culpables de propagarla.

“Por eso que creo que las ramificaciones de este conflicto, el empeoramiento de la rivalidad entre Estados Unidos y China, van a ser potencialmente muy graves […] Ahora la competencia se está volviendo más sistémica y realmente se está convirtiendo en un tipo de competencia del ganador que lo quiere todo, así que ese es el peor resultado potencial”, insiste Dupont.

Trump llegó a paralizar los fondos a la OMS —unos 400 millones de dólares de financiación, frente a los 40 millones de dólares al año que aportaba China— porque alababan al gobierno chino por su actuación contra la pandemia.

Xi Jinping ha respondido a ello con un compromiso de 2.000 millones de dólares durante los próximos dos años para combatir el coronavirus.

https://www.businessinsider.es/tensiones-eeuu-china-podrian-extenderse-mundo-667007

La CIA prepara la ‘revolución de las pantuflas’ en Bielorrusia

La CIA y su cohorte de satélites preparan una “revolución” en Bielorrusia que se llamará “de las pantuflas” porque los colorines se han agotado. Así la ha calificado The Guardian (1), aunque luego rectificó y cambió el titular (“Slipper Revolution”).Pero un calificativo tan original no podía ser obra del periódico británico sino de la propia CIA. El 6 de junio así aparecía en Radio Free Europe / Radio Liberty (2). Luego el gobierno de Estados Unidos y el Consejo Atlántico, o sea, la OTAN, volvieron a mencionar las pantuflas en un artículo sobre Bielorrusia.

El Centro de Análisis de Políticas Europeas, otro tinglado de Washington, evitaba el empleo de las pantuflas, pero no la necesidad de desestabilizar Bielorrusia.

Es evidente que algo está preparando el imperialismo a las puertas de Rusia.

El país tiene una industria muy desarrollada que exporta principalmente maquinaria pesada. Gran parte de la economía sigue siendo propiedad del Estado, por lo que consiguió evitó el desastre económico que se produjo en Rusia en tiempos de Yeltsin.

Desde 1995, Rusia y Bielorrusia tienen un acuerdo para formar un “Estado de la Unión” que permite a los ciudadanos de cualquiera de ambos el derecho a trabajar y a establecerse permanentemente en cualquiera de ellos sin atenerse a procedimientos formales de inmigración.

Otro Tratado firmado en 1999 incluye la defensa común y la integración económica, así como un Parlamento de la Unión y otras instituciones.

Rusia subvenciona el gas natural y el petróleo que entrega a Bielorrusia. Pero una parte del petróleo lo refina y exporta para obtener divisas en los mercados occidentales.

Pero Lukashenko no lo tiene tan claro y se hace querer, por lo que Rusia está exigiendo precios más altos para su petróleo. Por su parte, el gobierno de Minsk tiende lazos a Estados Unidos y a otros países occidentales.

Bielorrusia está diversificando a sus proveedores de petróleo, firmando contratos con Azerbaiyán, Noruega y Arabia saudí, aprovechando el desplome de los precios.

A principios de febrero Pompeo visitó Minsk y ofreció por primera vez vender el petróleo de Estados Unidos a precios competitivos. Fue el primer viaje a Bielorrusia de un secretario de Estado desde que Lukashenko asumió la presidencia.

Luego, en abril, ambos países restablecieron oficialmente relaciones diplomáticas después de 10 años de vacío.

Acercarse al imperialismo también tiene su precio. Una embajada de Estados Unidos es un nido de conspiraciones para un gobierno tan poco dócil que no ha caído en ninguna de las trampas del coronavirus y el confinamiento.

Las “revoluciones de colores” que incuba la CIA siempre tienen su origen en elecciones y el 9 de agosto Bielorrusia celebra las suyas, así que hay que esperar que empiecen a llegar los observadores internacionales, las controversias, las acusaciones y demás, que irán seguidas de protestas “populares”, manifestaciones y blogs críticos con Lukasheko, estereotipo de “dictador”.

El año pasado la Fundación Nacional de Estados Unidos para la Democracia financió al menos 34 proyectos y organizaciones en Bielorrusia y presenta al menos dos candidatos para competir con Lukashenko: Syarhey Tsikhanusky y, sobre todo, Valery Tsepkalo.

Un tercero en discordia, Viktor Babariko, parece ejercer el papel de peón del Kremlin.

Al comienzo de la campaña, miles de personas hicieron fila en las ciudades para firmar peticiones apoyando las candidaturas patrocinadas por Estados Unidos, ya que deben reunir 100.000 firmas para poder participar.

Los secuaces del imperialismo siguieron el guión previsto y empezaron a agitar zapatillas gracias a un llamamiento promovido por YouTube.

(1) https://www.theguardian.com/world/2020/jun/16/slipper-revolution-lukashenkos-reign-under-pressure-in-belarus
(2) https://www.rferl.org/a/belarus-s-slipper-revolution-seeks-to-stamp-out-lukashenka-is-he-at-risk-/30656256.html

Estados Unidos sigue amenazando al Tribunal Penal Internacional para encubrir los crímenes de guerra

Ayer Trump volvió a subir el tono contra el Tribunal Penal Internacional, anunciando sanciones económicas para disuadir a sus magistrados de acusar a los militares de Estados Unidos por los crímenes cometidos en la Guerra de Afganistán.

“El presidente ha autorizado sanciones económicas contra los funcionarios del Tribunal Penal Internacional que participen directamente en cualquier esfuerzo de investigación o enjuiciamiento de personal militar estadounidense sin el consentimiento de Estados Unidos”, dijo la Casa Blanca en un comunicado.

“No podemos quedarnos quietos mientras nuestros chicos son amenazados por un Tribunal falso, y no lo haremos”, añadió Mike Pompeo, que apareció ante la prensa junto con sus colegas de defensa y justicia y el asesor presidencial de seguridad nacional, en una demostración de fuerza ante los medios.

Fue una respuesta directa a la decisión de apelación de marzo de un tribunal de La Haya (Países Bajos) de permitir una investigación de los crímenes de guerra y los crímenes de lesa humanidad en el Afganistán, a pesar de la oposición de Estados Unidos.

En su momento Pompeo denunció la decisión como “poco meditada”, sobre todo porque se produjo sólo unos días después de la firma de un acuerdo histórico entre Estados Unidos y los talibanes afganos.

La investigación solicitada por la fiscal del Tribunal, Fatou Bensouda, se centra, entre otras cosas, en las atrocidades presuntamente cometidas por soldados estadounidenses en el país asiático, donde Estados Unidos ha librado la guerra más larga de su historia desde 2001. También se han hecho alegaciones de tortura contra la CIA.

“Este ataque contra el Tribunal Penal Internacional tiene como objetivo negar la justicia a las víctimas de graves crímenes en Afganistán, Israel y Palestina”, dijo Andrea Prasow de Human Rights Watch. “Los países que apoyan la justicia internacional deberían oponerse públicamente a este flagrante intento de obstruirla”.

Los jueces del Tribunal Penal Internacional se negaron inicialmente a comenzar la investigación tras unas amenazas sin precedentes de sanciones por parte de Washington, que no es miembro de esta jurisdicción, a diferencia de Kabul.

Trump también autorizó el jueves la extensión de las restricciones de visado contra sus funcionarios y sus familiares. El visado de la fiscal Bensouda ya había sido revocado tras las primeras amenazas de sanciones estadounidenses.

El Tribunal Penal Internacional, encargada de juzgar los crímenes de guerra y los crímenes de lesa humanidad, aseguró que estaba “comprometido con el ejercicio independiente e imparcial de su mandato” y que “actuaba estrictamente dentro del marco jurídico definido por el Estatuto de Roma”.

Este tratado entró en vigor en 2002 y desde entonces ha sido ratificado por más de 120 países.

La Casa Blanca recordó que ha rechazado repetidamente los intentos del Tribunal de extender su jurisdicción a los militares estadounidenses.

“Las acciones del Tribunal Penal Internacional constituyen un ataque a los derechos del pueblo estadounidense y amenazan con invadir nuestra soberanía nacional”, dijo la Casa Blanca, denunciando la “corrupción” en los “niveles más altos” del Tribunal, incluso dentro de la oficina del fiscal.

La feroz oposición de Washington también se refiere a las investigaciones contra Israel, que podrían ser objeto de investigaciones por crímenes de guerra en la Ribera Occidental y la Franja de Gaza.

El Ministro de Justicia Bill Barr acusó a “potencias extranjeras como Rusia” de “manipular” al Tribunal “para servir a sus propios intereses”. Según el asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, Robert O’Brien, estas “manipulaciones” extranjeras tienen como objetivo específico “alentar” el enjuiciamiento de los militares estadounidenses en Afganistán.

“Estados Unidos seguirá utilizando todos los medios necesarios para proteger a sus ciudadanos y a nuestros aliados de acusaciones injustas”, advirtió la Casa Blanca.

Borrell acerca Europa a Rusia y China y la aleja de Estados Unidos

Hace tiempo que lo veníamos anunciando y las últimas señales que llegaban de Bruselas eran muy claras: la Unión Europea se aleja de Estados Unidos y se acerca a Rusia. Es un cambio significativo en la polica de bloques.

Ayer Josep Borrell, que ejerce de jefe de política exterior de la Unión Europea, pronunció un discurso ante un grupo de embajadores alemanes en Bruselas en el que pidió poner fin al “sistema dirigido por Estados Unidos”, abogando al mismo tiempo por un “siglo asiático” centrado en la estabilización de las relaciones entre Europa y Rusia.

El discurso lo pronuncia precisamente cuando Alemania se dispone a asumir la presidencia de la Unión Europea y la del Consejo de Seguridad de la ONU.

Desde que asumió su cargo, Borrell ha dejado muy pocas dudas, sobre todo cuando se negó a meter a la diplomacia europea en la campaña contra China por el coronavirus, como le pidieron desde Washington.

En un reciente artículo suyo publicado en varios periódicos europeos, Borrell ha calificado a China de país “socio”, aunque sería importante matizar mejor este punto porque el proyecto de Borrell es aceptar la “hegemonía económica china” sólo dentro de su “esfera de influencia natural”, que incluye a países como India, Japón, Indonesia y Rusia.

El mensaje de ayer se centró en el restablecimiento de las relaciones con Rusia y el fortalecimiento de los vínculos “con el resto de la Asia democrática”, sugiriendo que la Unión Europea debería prestar su pleno apoyo al puerto ruso de Vladivostok y a las rutas de transporte transiberianas a fin de eludir la iniciativa de la “Nueva Ruta de la Seda” de China para debilitar su posición en Asia.

Se trata, pues, de acercarse a Rusia para mantener alejada a China, para lo cual la Unión Europea debe “mantener la necesaria disciplina colectiva”. En cierto modo parece un intento sutil de alejar a Rusia de China, o al menos ese alejamiento se utiliza como pretexto para acercarse a Rusia sin soliviantar en exceso a Estados Unidos.

Es un esfuerzo baldío. En todo o en parte, la Unión Europea acabará alineada con el Kremlin y Pekín. Es cuestión de tiempo porque los lazos comerciales entre Alemania y Rusia son muy estrechos desde hace ya tiempo.

Relocalización, industria nacional y tambores de guerra imperialista

De un tiempo a esta parte, el fenómeno de la repatriación, relocalización industrial, o si ya te quieres poner del todo pedante, “reshoring” de empresas ha ido en aumento hasta el punto de que ya hay quienes aseguran que esto se ha convertido en tendencia (1).

En su fase imperialista, según Lenin, uno de los rasgos del capitalismo es que la “exportación de capital, a diferencia de la exportación de mercancías, adquiere una importancia excepcional”. Esto encajaba como un guante con los procesos de deslocalización industrial que adquirieron un gran impulso en las décadas de los 80 y 90 del siglo pasado, como una forma de combatir la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia buscando abaratar costes en mano de obra, renta del suelo, etc.

Pero entonces, ¿esta tesis es errónea o el mundo está dando marcha atrás? ¿Este proceso no se está dando en absoluto? Ni una otra cosa ni la otra. Son varios los factores que favorecen ese “retorno” de empresas deslocalizadas sin que suponga retroceder al capitalismo de hace 50 años. Ya el mismo Marx hablaba de que la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia se encontraba causas que contrarrestaban dicha ley, a saber: el aumento del grado de explotación del trabajo, la reducción del salario por debajo de su valor, el abaratamiento de los elementos del capital constante, la superpoblación relativa, el comercio exterior y el aumento del capital-acciones.

Desde la crisis de 2008, la caída en picado de las condiciones de vida y de trabajo de la clase obrera en los países imperialistas, así como el encarecimiento de los costes en los países de exportación de capitales fruto del desarrollo del capitalismo en esos mismos países, ha creado un terreno favorable para que las empresas retornen (2).

Pero no son estos los únicos factores a tener en cuenta, y aquí sí hay que tirar de Lenin, y es que igual de importante es la cuestión del reparto territorial del mundo entre las grandes potencias: ante un previsible nuevo reparto que necesariamente se lleva a cabo mediante la guerra, las potencias deben ante todo salvaguardar los capitales que se encuentran exportados, y ante la incertidumbre de si pondrán mantener las “esferas de influencia” (condición necesaria para realizar las exportaciones y que requiere de un gran despligue militar y diplomático) como hasta ahora, tenderán a refugiarlos sobre territorio “seguro”. Ni el imperialismo, ni la exportación de capitales que le caracteriza sigue un desarrollo histórico lineal, sino en espiral, lo que hace que este reflujo sea aparente y transitorio hacia ese nuevo reparto.

Según el último informe de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (3), en el periodo comprendido entre 1990-2000 el aumento de inversión extranjera mundial (IED) fue del 21 por ciento, mientras que entre 2000-2007 fue de un 8 por ciento. En el 2008-2019 solo hubo una variación positiva del 1 por ciento. La IED lleva en caída libre desde 2015, sufriendo un descenso en 2018 del 13 por ciento y previsiblemente la “la crisis del coronavirus” continúe haciéndola descender en picado, lo que ya empiezan charlatanes y economistas vulgares a bautizar como la “desglobalización” (4).

Trump (el de “make america great again”, el “nacionalista”) es una de las consecuencias de esta tendencia, la cual es previa a su ingreso en la Casa Blanca en enero de 2017. Un camino que siguen prácticamente todos los países y que demuestra lo poco que importa cómo se definan a sí mismos o se etiqueten a los políticos burgueses. Un ejemplo claro de esto lo dio el “liberal” Macron el martes pasado: anunció un plan de ayudas al sector automovilístico francés por valor de 8.000 millones de euros (5), con la condición del compromiso por parte de PSA y Renault de repatriar su producción.

Siguiendo el guión dictado, el Jefe de Estado francés expuso que debido a la pandemia, el sector ha sufrido una parálisis brutal. “Con excepción de los tiempos de guerra, es lo nunca visto”, dijo en su comparecencia. Esto, en román paladino, quiere decir que efectivamente nos encontramos en tiempos de guerra. La crisis capitalista ha estallado: el edificio de las alianzas y los acuerdos construidos hasta ahora entre las potencias imperialistas empieza a arder, y cada país intenta salvar sus muebles. España sin embargo, quemó gran parte de sus muebles para ingresar en el edificio y ahora pretende improvisarlos con llamamientos a desarrollar una “industria nacional”.

“La guerra universal es inminente, y la guerra significa también la revolución”, citaba Lenin de Kautsky (6). Esta situación de crisis capitalista va a acrecentar sin lugar a dudas las contradicciones entre la clase obrera y los capitalistas, y va a provocar (ya lo está haciendo) un aumento importante de la conflictividad social. A fin de cuentas las revoluciones que dieron origen a la Unión Soviética y a las Repúblicas Populares están ligadas a la I y II guerra mundial respectivamente. Pero no pasemos por alto una cuestión, el proletariado extrajo de esos acontecimientos importantes lecciones sí, pero también lo hizo la burguesía imperialista que va a intentar por todos los medios evitar que se produzcan levantamientos en ese sentido.

Hay una diferencia clara, y si no lo es conviene aclararla, entre aquello que va a provocar un aumento de de las contradicciones sociales, y las medidas adoptadas para tratar, en la medida de lo posible, aislar y neutralizar los futuros focos de descontento. La oportuna “crisis sanitaria” y las medidas que se desprenden de ella operan en ese sentido, y que las principales potencias hayan adoptado líneas semejantes (aunque España en el apartado represivo se lleva la palma siempre) reside en la convergencia de todos estos países en su interés en la represión de su clase obrera y la pacificación interna. El rearme, el chovinismo y la militarización de la sociedad han adoptado formas particulares y en absoluto evidentes en cada época histórica, y los revolucionarios tuvieron que ponerse a denunciarlas y desenmascararlas para poder dirigir sus respectivas revoluciones.

Actualmente ese papel lo están jugando los pretextos sanitarios. Hoy, por poner un ejemplo práctico, ante que los obreros de Nissan y Alcoa se vean obligados a
desarrollar una lucha a cara de perro por defender sus puestos de trabajo y sus medios de vida no caben medias tintas sobre si conviene o no respetar la “distancia social”. Ellos no seguirán esa “nueva norma” porque la situación les obliga a concentrarse y manifestarse como ya lo están haciendo (7)(8), pero aquí la norma de la “distancia social” cumple la misma función que un cordón policial en una manifestación; su objetivo no es disuadir a quienes ya se manifiestan, si no a quien podría unirse o seguir el ejemplo. Quien esté con la clase obrera deberá brindarles todo su apoyo, político y moral, y promover y practicar el acercamiento social y físico a sus protestas.

No es ninguna casualidad que las consignas elegidas por el régimen como “Este virus lo paramos unidos”, “Quédate en tu casa” o la necesidad del “distanciamiento social”, sean la antítesis de las que han acompañado al movimiento obrero y popular en cada una de sus manifestaciones. El contagio que realmente temen es el de la lucha.

(1) https://logicoach.es/reshoring-y-nearshoring-la-relocalizacion-se-convierte-en-tendencia/
(2) https://www.abc.es/economia/abci-fabricas-fueron-espana-crisis-regresan-calor-bajos-salarios-201909220224_noticia.html
(3) https://unctad.org/es/Paginas/PressRelease.aspx?OriginalVersionID=514
(4) https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-52155208
(4) https://www.lavanguardia.com/economia/20200527/481422907283/macron-anuncia-ayudas-8000-millones-euros-sector-automovil.html
(5) Chovinismo muerto, socialismo vivo. Lenin 1914
(6) https://www.elconfidencial.com/multimedia/video/espana/2020-05-28/nissan-trabajadores-protesta-planta-barcelona_2614871/
(7) https://www.galiciapress.es/texto-diario/mostrar/1973420/trabajadores-alcoa-san-cibrao-lugo-comienzan-barricadas-movilizaciones-contra-despidos

Ahora Estados Unidos amenaza a China con reconocer la independencia del Tíbet

Primero fueron los campos de concentración en Xinjiang para recluir a los musulmanes.

Luego llegó la lucha por la democracia en Hong Kong.

Cuando todo falló, inventaron el virus que los chinos han fabricado en Wuhan para contaminar al mundo entero.

Ahora le toca el turno al Tíbet, que fue la primera bala contra la Revolución desde 1949.

A Estados Unidos se le agota el repertorio de provocaciones. El 19 de este mes el diputado republicano por California, Scott Perry, presentó un proyecto de ley “para autorizar al Presidente a reconocer la Región Autónoma del Tíbet de la República Popular China como un estado separado e independiente y para otros fines”.

Aunque el texto de esta propuesta no se ha distribuido todavía con el pretexto del coronavirus, ha trascendido que tiene por objeto obtener la posibilidad de que el XI Panchen Lama reconocido por el actual XIV Dalai Lama participe en la designación del próximo XV Dalai Lama.

El actual XIV Dalai Lama, Tenzin Gyatso, fue criado en la ideología del Kuomintang por un oficial nazi de las SS recuperado por las redes de la OTAN, Heinrich Harrer, al que evoca la película “7 años en el Tíbet”, protagonizada por Brad Pitt.

En 1995 surgió una disputa entre las autoridades religiosas budistas tibetanas y las autoridades políticas chinas por el nombramiento del XI Panchen Lama. El primero eligió a un niño de 6 años, Gedhun Choekyi Nyima. Este último, argumentando una tradición establecida en el siglo XVIII por la Dinastía Qing, hizo una designación que competía con la de otro niño de la misma edad, Gyancain Norbu. Pekín entonces colocó al primero en secreto.

El Dalai Lama y el Panchen Lama sólo son válidos si se reconocen mutuamente.

Hasta la Revolución de 1949, Tíbet era un Estado teocrático donde los monjes de los monasterios que lo dominaban eran, al mismo tiempo, traficantes de esclavos.

Tras la Revolución, la CIA organizó militarmente a los monjes, que cometieron numerosos atentados terroristas hasta que fueron aplastados por el Ejército de Liberación Popular.


Más información:
– La alianza de la CIA con el Dalai Lama contra China
– Documentos desclasificados aportan más datos sobre los vínculos del Dalai Lama con la CIA

– Revolución y contrarrevolución en Tíbet
– 7 años en el Tíbet

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