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Una película propia de renegados del movimiento estadounidense contra el racismo: ‘The Black Klansman’

Stallworth presenta su libro racista
La última película del director de cine Spike Lee, “The Black Klansman”, es pura basura propagandística cuyo objetivo es transmitir el mensaje de que el FBI y la policía no sólo no eran racistas sino que siempre han luchado contra el racismo y los crímenes raciales en Estados Unidos.

Ambientada en 1979, la película convierte en héroe a Ron Stallworth, un policía infiltrado durante tres años (no durante dos como dice la película) dentro de las organizaciones del movimiento negro.

Tras su jubilación, Stallworth escribió un libro de memorias publicado por la típica editorial especializada en obras escritas por policías. Este libro es el que ha servido de base para el guión de la película, con las claves que necesariamente tienen que gustar, sobre todo en una película.

Todo comienza con que el FBI y la policía no son racistas, por más que algunos o muchos de sus miembros lo fueran. Más bien al contrario, lo mismo que el Estado del que forma parte, la policía es equidistante, tanto de los racistas como de quienes los combaten. Ya saben: los unos y otros, la extrema derecha y la extrema izquierda… El discurso favorito de los mequetrefes.

El FBI y la policía tratan a ambos bandos por igual y se infiltran en las organizaciones de unos u otros para desarticularlos a todos ellos.

Esa es la película, que es igual a muchas otras, con la diferencia de que tanto Spike Lee como Ron Stallworth son negros, por lo que en esta ocasión no cabe decir que es una película de blancos hechas para hablar de los problemas de los negros. No. Es una película de renegados o traidores al movimiento negro estadounidense y, naturalmente, a la historia.

A Spike Lee le han pagado más de 200.000 dólares por participar en una campaña publicitaria “para mejorar las relaciones con las comunidades minoritarias” y parece que la película forma parte de esa campaña.

Desde que se destapó el programa Cointelpro del FBI, se sabe que la policía (y Ron Stallworth) no fue neutral sino que trató de destruir el movimiento contra el racismo y, por lo tanto, que formaban parte de un racismo institucionalizado.

La documentación de Cointelpro muestra que la infiltración policial en las organizaciones progresistas tenía por objeto provocar luchas intestinas, destruir la buena imagen de las organizaciones, provocar altercados y preparar el asesinato de los dirigentes por parte de la policía.

Es cierto que el FBI también se infiltró en movimientos racistas, como el KKK, pero con objetivos muy diferentes. No se trataba de acabar con el racismo y las organizaciones racistas, que siguen existiendo, sino para utilizarlas como ariete en la lucha contra sus opuestos, atacarlos y amedrentarlos.

El fascismo, el racismo y el yihadismo han probado muchas veces en muchos países el papel que desempeña la policía en su control y dirección, incluidos sus crímenes, en los que la policía actua de manera encubierta a través de ese tipo de tentáculos.

Los bombardeos de las iglesias negras en Birmingham, el asesinato en Selma de un militante por los derechos civiles de Detroit, la masacre de Greensboro de miembros del Partido Comunista Obrero en 1979, entre otros, no fueron cometidos por racistas, cuyo papel es el de meros ejecutores.

Son crímenes cometidos con “mando a distancia”.

Más información:
– Cointelpro, una guerra más que sucia contra los movimientos revolucionarios de Estados Unidos
– El FBI desata la ofensiva contra los Panteras Negras
– Cointelpro: la guerra del FBI contra las librerías negras

– Extremistas de identidad negra: el FBI busca nuevos enemigos al agotar a los anteriores
– El chantaje del FBI a Martin Luther King

Facebook borró todos los mensajes de un embajador británico porque es un ‘bot ruso’

Nimmo: un idiota con credenciales de la OTAN
Desde julio de 2017 Facebook mantuvo borrados todos los mensajes de la cuenta del embajador británico Craig Murray porque es un “bot ruso”.
Durante ese tiempo el embajador tampoco pudo añadir ningún mensaje nuevo.

La incursión de Facebook y otros monopolios informáticos en tareas propias de la Inquisición se ha normalizado, lo mismo que el hecho de que quien gestione la censure sea el Consejo Atlántico, uno de los tentáculos de la OTAN en cuya dirección están Henry Kissinger, los antiguos capitostes de la CIA Michael Hayden y Michael Morrell, y el jefe de Seguridad Nacional de Bush Michael Chertoff, entre toda una lista de gentuza parecida.

Pero los “torquemadas” son aún peores que los papas y los popes. Su principal experto en la detección de “bots rusos” es el paranoico Ben Nimmo. Si por casualidad se lo encuentran por la calle, cambien de acera.

El Consejo Atlántico anuncia a Nimmo y a su equipo como los “Sherlocks digitales”. Su cargo oficial es “Senior Fellow for Information Defense at the Atlantic Council’s Digital Forensic Research Lab” que significa algo así como “Investigador Principal para la Defensa de la Información en el Laboratorio de Investigación Forense Digital del Consejo Atlántico”.

¿Se dan cuenta? ¡La OTAN se preocupa por defender la información!

La censura está en manos de idiotas como este cretino a los que la OTAN apoya con todas sus fuerzas, su dinero y sus cañones. Su tarea es como la de cualquier otro tarado del tipo del senador McCarthy. Antes se los calificaba de comunistas o de “compañeros de viaje” y ahora son “bots rusos”, una etiqueta que, como cualquier otra, se quita y se pone según cada necesidad y cada momento.

Hace unos días Nimmo descubrió una red secreta de “bots nacionalistas escoceses” que dominan internet y tuvo la osadía de publicar tamaña imbecilidad en un periódico escocés (*). Se trataba de una conspiración de película de la que ya habrá vendido los derechos de autor.

Nada menos que 2.000 personas habían usado la etiqueta #Dissolvetheunion de un total de 10.000 mensajes en una semana. Era un promedio de cinco mensajes por persona en una semana. La cosa está clara; había una conspiración masiva de robots. Al loro.

El artículo convirtió a Nimmo en el hamerreir de los lectores, lo que se multiplicó exponencialmente cuando mostró las pruebas en las que se apoyaba: una lista de los diez “bots” principales que había descubierto. Casi todas eran personas reales.

El único “bot” es él.

(*) http://www.heraldscotland.com/news/16601798.meet-the-mcbots-how-scottish-cyber-activists-try-to-game-twitter/

Más información:
— La OTAN reconoce que está detrás de la ola de censura en la Unión Europea
— La campaña de la OTAN contra la libertad de expresión
— Es la OTAN quien indica a Facebook las cuentas que debe censurar
— Facebook censura una página de información independiente sobre Venezuela en inglés
— ‘Crosscheck’, el último mecanismo de censura en internet
 

El cine de Hollywood es la continuación de la guerra por otros medios

En su libro “Hollywar: Hollywood, arma de propaganda masiva” su autor, Pierre Conesa, un alto funcionario del Ministerio francés de Defensa especialista en cuestiones estratégicas, examina un amplio catálogo de películas de Hollywood.

“¿Es el cine la continuación de la guerra por otros medios?”, se pregunta el autor de manera retórica. Las páginas del libro están salpicadas de conclusiones abrumadoras. Lo que fabrica el patrioterismo en Estados Unidos, afirma, no son las grandes ni las buenas películas, sino las malas, esas que los críticos desprecian como “Serie B”.

El cine de Hollywood son películas de buenos y malos, donde el reparto no lo dictan los guionistas sino la Casa Blanca. Los malos han sido siempre los negros, los indios, los mexicanos y los comunistas, antes de que llegaran a la gran pantalla los árabes, los iraníes, los musulmanes y los terroristas que hoy asustan al mundo entero.

La narrativa patriotera de Estados Unidos la hace el cine. La política fabrica a los buenos y a los malos y el cine hace el resto. La realidad imita a la ficción. Es más poderosa que dios porque ella sí es capaz de fabricar ídolos. Que sean de barro no importa nada; se les rinde pleitesía con el mismo ahínco.

La película más vergonzosa de la historia reciente puede ser “El infierno del deber”, donde hay una escena en la que una niña yemení con muletas saca un arma para disparar a los campechanos soldados estadounidenses y comete una masacre.

Hablando de buenos y malos… Acaba de fallecer el senador John McCain, adulado por los lameculos como un héroe de la Guerra de Vietnam, aunque él mismo dio otra imagen de sí mismo: “Soy un criminal de guerra. He bombardeado a mujeres y niños inocentes”, confesó en 1997 en una entrevista en el programa “60 minutos” de la cadena CBS.

McCain fue uno de los promotores de la Guerra de Siria, entre otras, y colaborador activo de los yihadistas, es decir, el héroe es el jefe de los malos… Demasiado complicado para una película de “Serie B”.

Estados Unidos presiona a Twitter para censurar el contenido de las redes sociales

El cofundador y director ejecutivo de Twitter, Jack Dorsey, testificará el 5 de septiembre ante el Comité de Energía y Comercio de la Cámara de Representantes de Estados Unidos sobre los algoritmos y la supervisión del contenido de la red social.

Según precisó Greg Walden, presidente del panel, «el comité planea hacer preguntas complejas sobre cómo Twitter monitorea y controla el contenido, y esperamos que Dorsey sea sincero y transparente con respecto a los complejos procesos detrás de los algoritmos de la compañía y las evaluaciones de contenido».

«Cuando las decisiones sobre datos y contenido se toman usando procesos oscuros, el pueblo estadounidense hace bien en plantear inquietudes», agregó.

A finales de julio, Trump acusó a Twitter de realizar el llamado ‘shadow ban’ hacia «republicanos prominentes», es decir, hacer que las publicaciones de alguien en la plataforma sean visibles solo para esa persona. En respuesta, la multinacional negó llevar a cabo tal política, agregando que «ciertamente no imponemos ‘shadow ban’ basado en puntos de vista políticos o ideológicos».

En China no hay ningún campo de concentración para recluir a los musulmanes

La agencia Reuters, el New York Times, el Washington Post, la BBC y todas cadenas de intoxicación del mundo han afirmado falsamente que la ONU había condenado a China por retener a un millón de musulmanes (uigures) en campos de concentración. Vemos algunas perlas de los mequetrefes hispanoparlantes:

“China y la discriminación de la minoría musulmana uigur” (El Diario.es)

“Los gulags para musulmanes en los que China ha internado a millones de personas” (El Confidencial)

Alguien más torpe aún añadía que el propio gobierno de Pekín había admitido la existencia de estos campos, cuando era todo lo contrario. Otro ponía a China como ejemplo de lo que había que hacer con los emigrantes, como si también en China los musulmanes fueran emigrantes, es decir, como si no hubiera chinos musulmanes, lo que demuestra hasta dónde puede llegar la mala baba.

El bulo exhibe el cinismo de que hacemos gala en occidente: nos repugnan profundamente los musulmanes y queremos lo peor para todos ellos, pero si sus desgracias proceden de un país como China (u otro parecido) podemos hacer una excepción y utilizarla como moneda de cambio para hacer valer nuestras más podridas intenciones y vestirlas con el ropaje de los derechos humanos.

¿No buscaban noticias falsas? Pues aquí tienen una bien gorda, de la que
-como siempre- es interesante analizar el recorrido de “radio macuto”
donde la desinformación empeora a medida que pasa de mano en mano.

Este tipo de noticias van rodando desde la falsedad hasta caer en la pura imbecilidad. Cuando remontamos a las fuentes, encontramos siempre que todas tienen el mismo origen, que es doble. Por un lado está el motor, el imperialismo estadounidense, y por el otro la coartada, que es uno de esos grupos “opositores” que operan dentro de un pais incómodo, en este caso China. En tiempos de la Guerra Fría, a esos mismos “opositores” se les llamaba “disidentes” y, aunque eran soviéticos, operaban como la quinta columna: los tentáculos internos de una potencia exterior.

Cualquier bufonada que alguien lance contra los países del “eje del mal” (que son siempre los mismos) tiene una acogida entusiasta entre las páginas de los vendidos gacetilleros y sus secuaces en las redes sociales y agregadores de noticias, personajes que siempre hacen gala de sus escasas exigencias intelectuales.

Como suele ocurrir, los desmentidos no los publica nadie. En este caso, un portavoz de la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos desmintió que el organismo internacional hubiera hecho ese tipo de insinuaciones.

¿Cómo la agencia Reuters fabrica un bulo?

Periódicamente el Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial lleva a cabo un examen del cumplimiento por parte de los firmantes de la Convención Internacional (1), es decir, de 179 países, entre ellos China.

En su sitio web oficial, dicho Comité
deja claro que se trata de “un organismo de expertos independientes”,
no de funcionarios ni portavoces que hablan en nombre de la ONU.

A pesar de ello, el 10 de agosto Reuters publica (2) un informe con un titular explosivo: “La ONU dice que tiene informes creíbles de que China tiene a millones de uigures en campos secretos”, que fue reproducido por toda la prensa mundial.

El titular de Reuters atribuía la denuncia a la ONU, a pesar de que el artículo se refería sólo al Comité.

Una vistazo al comunicado oficial de prensa del Comité muestra que la única mención a supuestos campos de concentración, de internamiento o de reeducación en China la hizo Gay McDougall, la única miembro de nacionalidad estadounidense de dicho Comité que, por supuesto, no habla en nombre del Comité (y mucho menos de la ONU).

Después, otro miembro mauritano del mismo Comité, Yemhelhe Mint Mohamed, se hizo eco de esa misma expresión.

McDougall comentó que estaba muy preocupada por ciertos informes que aludían a detenciones masivas de musulmanes uigures en “campos de internamiento”. La Associated Press aclaró que McDougall no se apoyaba en ninguna fuente para proferir sus comentarios o, en otras palabras, que era una bocazas. De ahí que Associated Press titule la noticia de una manera muy diferente a Reuters: “Un panel de la ONU se muestra preocupado por la supuesta detención china de uigures”(3).

Pero a los medios de desinformación de todo el mundo no les interesan ese tipo de titulares, sino el de Reuters, que luego rellenan el bulo con vaciedades, como los informes realizados por una autodenominada Red de Defensores Chinos de los Derechos Humanos.

La noticia no aclaraba que dicha Red tiene su sede en Washington, en las mismas oficinas de Human Rights Watch, ni tampoco que recibe cientos de miles de dólares de un “gobierno extranjero”, y aunque aún no hay pruebas de que sea la Casa Blanca, no les quepa duda: apuesten por ello con los ojos cerrados.

La Red utiliza esos fondos para financiar a grupos de provocadores en el interior de China, donde ha realizado campañas a favor de opositores de ideología
fascista, como Liu Xiaobo.

Lo mismo que el Califato Islámico, Al-Qaeda y los Cascos Blancos, la Red es el típico movimiento “moderado” al servicio de los
intereses del imperialismo.

(1) https://www.ohchr.org/EN/NewsEvents/Pages/DisplayNews.aspx?NewsID=23452&LangID=E
(2) https://www.reuters.com/article/us-china-rights-un/u-n-says-it-has-credible-reports-that-china-holds-million-uighurs-in-secret-camps-idUSKBN1KV1SU
(3) https://apnews.com/35ab4fdc95a64a849e8d9a960bab50df

Es la OTAN quien indica a Facebook las cuentas que debe censurar

Graham Brookie, un ‘torquemada’ moderno
El Consejo Atlántico indica directamente a Facebook la eliminación de la red de aquellas páginas que considera como una “interferencia extranjera”, según confirmó un reciente informe de Reuters (1).

La información se basaba en un comunicado de prensa oficial en Facebook publicado el pasado mes de mayo, que reveló más detalles sobre el papel de un equipo de cuatro expertos del Consejo Atlántico que funciona como tribunal inquisidor dedicado a cazar por internet a los trolls del Kremlin, que son muchos y muy variados (2).

Los expertos forman parte del Laboratorio de Investigación Forense Digital que dirige su fundador, Graham Brookie, un antiguo asesor del Consejo de Seguridad Nacional durante los últimos cuatro años del gobierno de Obama.

El objetivo del equipo de Brookie es erradicar de las redes sociales las cuentas que consideran como “falsas”, que son todas aquellas que utilizan los Estados extranjeros con aviesas intenciones.

La imbecilidad de este tipo de sujetos es por partida doble: primero, en internet no hay “extranjeros” porque es una red mundial interconectada, y segundo, casi todas las cuentas son “falsas” porque utilizan apodos para defender su anonimato.

Pero estos nuevos “malleus maleficarum” (martillos de herejes) no descansan para protegernos del engaño y de la mentira, de manera que Facebook ya ha censurado 32 páginas “extranjeras”, o sea, sicarios de Rusia. Reuters lo explica con el siguiente absurdo:

“Facebook está utilizando al grupo para mejorar sus investigaciones de interferencia extranjera. La semana pasada la empresa dijo que había eliminado 32 páginas y cuentas sospechosas que supuestamente debían ser administradas por activistas de izquierda y de minorías. Mientras que algunos funcionarios estadounidenses dijeron que probablemente eran agentes rusos, Facebook dijo que no estaban seguros”.

Si, han leído Ustedes bien. Supuestamente eran páginas sospechosas de ser “de izquierda”, probablemente “agentes rusos” y, aunque en Facebook no estaban seguros, las eliminaron igual; por si acaso…

La relación de Facebook con el Consejo Atlántico es de ida y vuelta. La multinacional es uno de los principales contribuyentes a los presupuestos del organismo imperialista, junto con los gobiernos occidentales, los regímenes autocráticos del Golfo, la OTAN, el Pentágono y una serie de grandes subcontratistas y empresas de defensa.

El director de seguridad de Facebook, Alex Stamos, dijo recientemente: “Las empresas como la nuestra no tienen información para evaluar la relación entre los motivos políticos que asumimos acerca de un oponente y los objetivos políticos de un estado-nación”. Es una manera de admitir que aunque internet sea una red “mundial”, Facebook es una multinacional “estadounidense”, con el servilismo que eso supone.

Stamos tampoco ocultó el papel que juegan como confidentes: “Facebook recoge pruebas digitales sospechosas y las presenta a investigadores y autoridades”, dijo, sin concretar que se refiere a “investigadores y autoridades” de Estados Unidos y no de Tanzania (por poner un ejemplo).

(1) https://www.reuters.com/article/us-facebook-cyber/u-s-think-tanks-tiny-lab-helps-facebook-battle-fake-social-media-idUSKBN1KS22N
(2) http://disinfoportal.org

Facebook censura una página de información independiente sobre Venezuela en inglés

Facebook ha censurado la página independiente de información sobre Venezuela en inglés más importante, Venezuela Analysis, que ya no es visible para los usuarios de dicha red social.

A los administradores del sitio Facebook les informó el jueves de que su página había sido cerrada porque no cumple con las reglas, a lo que han respondido diciendo que Facebook es el brazo armado de las principales cadenas de comunicación para censurar las voces alternativas.

Los administradores también han dicho que su página había sido cerrada después de que publicara un artículo que desmontó la infame cobertura de los medios de comunicación sobre el intento de asesinato de Maduro.

En un despacho estadounidense revelado por WikiLeaks ya ponía al sitio en el punto de mira porque era una excepción en el panorama de los medios de comunicación de habla inglesa debido a su postura probolivariana, que contrasta fuertemente con la mayor parte de la cobertura de Venezuela en el mundo anglófono, que generalmente promueve a la oposición venezolana, retransmitiendo sus declaraciones y cubriendo sus manifestaciones a menudo violentas, mientras pone al gobierno electo a la picota.

Venezuela Analysis ha recibido el apoyo solidario de muchas personalidades influyentes, entre ellas la del cineasta Oliver Stone.

La censura también sigue a la eliminación de unas 32 páginas de Facebook, incluyendo la manifestación antifascista de ayer en Washington en conmemoración del asesinato de una manifestante en Charlottesville el año pasado. Uno de los seis organizadores de la manifestación ha sido acusado de ser un “troll” del Kremlin, un tópico que se está poniendo de moda.

Facebook ha intensificado la censura desde el informe del Director de Inteligencia Nacional de enero de 2017 contra la supuesta injerencia de Rusia en las elecciones del año anterior. La mitad de las páginas eliminadas han sido acusadas de fomentar una “agitación radical” en beneficio del Kremlin.

Desde entonces, Twitter también ha prohibido a Russia Today y Sputnik anunciarse en su plataforma, y Google ha eliminado ambos medios de las búsquedas de Google News.

Facebook se ha asociado con el Consejo Atlántico -financiado por la OTAN, los sátrapas del Golfo y las empresas de armamento- para lanzar a la supuesta campaña contra bulos y noticias falsas, al tiempo que Colombia, se convirtió en junio en el primer miembro de la OTAN en América Latina.

El Consejo Atlántico llama a Estados Unidos a “intensificar las sanciones económicas contra Venezuela como parte de una estrategia para cambiar el comportamiento autoritario de Maduro”.

Quien indica a Facebook las páginas que hay que preservar y las que hay que eliminar es un equipo de guerra sicológica de la OTAN porque las redes sociales forman parte integrante de las formas modernas de dominación del imperialismo.

(*) https://venezuelanalysis.com/analysis/13989

Más información:
– Es la OTAN quien indica a Facebook las cuentas que debe censurar
 

Los imperialistas y las ONG han manipulado las cifras de muertos en Nicaragua

Ileana Ros-Lehtinen
Max Blumenthal

Un estudio detallado del número de muertes registradas en Nicaragua desde la violenta campaña para destituir al presidente Daniel Ortega y su gobierno sandinista muestra que han sido asesinados al menos tantos partidarios de los sandinistas como miembros de la oposición. El estudio “Monopolizando la muerte” (*) muestra que las ONG locales han contado todas las muertes desde abril, incluyendo los accidentes y asesinatos de los sandinistas, con asesinatos cometidos por las fuerzas pro-gubernativas. Washington lo utilizó para argumentar a favor de sanciones y para intensificar la presión por el cambio de régimen.

El 25 de julio la manipulación del número de muertos fue la pieza central de una arenga de la representante republicana Ileana Ros-Lehtinen ante la Cámara de Representantes. Mientras abogaba por una resolución bipartidista condenando al presidente nicaragüense Daniel Ortega por ordenar la masacre de manifestantes, Ros-Lehtinen dijo: “¡Señor Presidente, cuatrocientos cincuenta! Muchos nicaragüenses han sido asesinados por el régimen de Ortega y sus matones desde abril de este año”.

La imagen de un régimen dictatorial que mata a manifestantes pacíficos indefensos fue diseñada para ejercer presión a favor de un ataque a la economía nicaragüense en forma de sanciones, como la Ley Nica. Su relato fue apoyado por el vicepresidente Mike Pence, quien condenó al gobierno nicaragüense por “más de 350 muertes a manos del régimen”, y por Ken Roth, director ejecutivo de Human Rights Watch, quien también sugirió que Ortega había ordenado personalmente el asesinato de “300 manifestantes contra su régimen corrupto y represivo”.

En las últimas dos semanas he viajado a Nicaragua para entrevistar a docenas de víctimas de la oposición nicaragüense apoyada por Estados Unidos. Me he reunido con policías que han visto a sus colegas muertos a tiros por elementos bien armados cuando se les ordenó permanecer dentro de sus instalaciones, dirigentes sindicales sandinistas cuyas casas han sido quemadas, y ciudadanos comunes que han sido secuestrados en los cortes de carretera y sacados de sus casas para ser golpeados y torturados, a veces con el consentimiento de sacerdotes católicos. Para mí estaba claro que la oposición nicaragüense era todo menos pacífica en su intento de cambiar el régimen.

También está claro que muchos sandinistas han sido asesinados desde que comenzó el caos en abril. Entre las víctimas de la oposición se encuentra Gabriel de Jesús Vado, un policía de Jinotepe que fue secuestrado, arrastrado por un coche y quemado vivo durante un corte de carretera este mes en Monimbo, un distrito de Masaya que la oposición mantivo ocupada violentamente durante semanas.

Un sacerdote católico local, Harvin Padilla, dio su consentimiento verbal para el terrible asesinato y lo grabó en vídeo.

Pero según la lógica empleada por el Congreso y la Casa Blanca, que responsabiliza al gobierno por cada muerte ocurrida entre abril y junio en Nicaragua, el asesinato de Vado y otros 20 miembros de la policía nacional nicaragüense nunca tuvo lugar, lo mismo que la muerte de cualquier persona asesinada por paramilitares de la oposición. Es lo que tienes que creer si culpas al gobierno sandinista de todos los muertos.

La manipulación del número de muertos por parte del Congreso y de las ONG occidentales de poder blando se expone meticulosa y detalladamente en “Monopolizing Death”. El autor de este estudio forense, el investigador independiente nicaragüense Enrique Hendrix, describe una campaña que, en ausencia de una causa justa, utiliza la muerte de cada ciudadano como motivo para manipular las emociones de la población para oponerse al gobierno y al pueblo.

Hendrix me dijo que comenzó su estudio dos semanas después de que las protestas anti-Sandinistas comenzaron. “Todos los medios de comunicación de la oposición comenzaron a afirmar que todas estas muertes estaban ocurriendo [a manos de las fuerzas del gobierno] y yo tenía muchas dudas”, dice. “Así que empecé a investigar las listas de organizaciones de derechos humanos y realmente traté de determinar si el número de muertes estaba compuesto sólo por estudiantes, como informaron los medios de comunicación de la oposición”.

El estudio de Hendrix examina las muertes de las tres principales organizaciones de derechos humanos de Nicaragua. Se trata del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (CENIDH), la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), cuya participación fue solicitada por el Gobierno de Nicaragua el 13 de mayo, y la Asociación Nicaragüense de Derechos Humanos (ANPDH).

Estas son las organizaciones en las que el Congreso de Estados Unidos, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y organizaciones internacionales de “poder blando”, como Human Rights Watch, han confiado para entender la violencia que ha barrido Nicaragua.

Durante mi estancia en Nicaragua me enteré de que miembros de CENIDH y ANPDH participaron activamente en la campaña de remoción del gobierno sandinista. Por ejemplo, tres estudiantes de la Universidad Pública de la UNAN me dijeron que el asesor legal del CENIDH, Gonzalo Carrión, estaba presente con estudiantes y militantes de la oposición cuando tomaron el campus y que fue incluso un espectador de su violencia.

Ramon Avellán, comisario de policía de Masaya, me contó que miembros de la ANPDH aparecieron repetidamente en su comisaría de policía junto a militantes de la oposición para pedirle que se rindiera. Este acto habría resultado en la toma total de la ciudad por la oposición armada, la cual, según Avellan, incluía una fuerte representación de bandas criminales locales.

La ANPDH fue fundada en Miami. Es la base de la oposición de derecha en Nicaragua y en la década de 1980 fue financiada por el National Endowment for Democracy (Fondo Nacional para la Democracia) del gobierno de Estados Unidos para presentar a los contras como víctimas de la brutalidad comunista. Hoy en día, el grupo sigue siendo un arma política contra el movimiento sandinista.

Hendrix encontró que los tres principales grupos autoproclamados de “derechos humanos” en Nicaragua eliminaron los contextos de las muertes que habían registrado para vincular cada muerte no natural que ocurría en todo el país entre el 19 de abril y el 25 de junio con los asesinatos cometidos por las fuerzas progubernativas nicaragüenses.

Observó que en los informes sobre derechos humanos se incluían siete categorías de muertes. Todas las categorías menos una no tenían relación con la violencia gubernamental.

Aquí está:

– Nombres duplicados
– Muertes no relacionadas con las protestas
– Personas asesinadas por la oposición
– Activistas de la oposición, incluyendo aquellos involucrados en acciones violentas
– Espectadores inocentes
– Nombres sin datos significativos para determinar la causa de la muerte
– Muertes omitidas de cada lista

Según Hendrix, los informes de la CENIDH, la CIDH y la ANPDH se han complementado con la muerte de víctimas de accidentes de tráfico, altercados entre pandillas, asesinatos por robo, asesinatos por arma de fuego accidental y, lo que es más absurdo, por suicidio.

El estudio de la CIDH incluye nueve nombres duplicados, mientras que las tres organizaciones reportan 97 muertes no relacionadas con las protestas. Se desconocen las causas de 77 muertes mencionadas en los tres informes.

Mientras la oposición nicaragüense gritaba ante la masacre de estudiantes de genocidio, Hendrix descubrió durante su investigación que de las cerca de 60 muertes entre los antisandinistas en manos de fuerzas progubernativas, sólo 16 ó 17 eran en realidad estudiantes.

Lo que es más chocante es que la investigación forense de Hendrix ha demostrado que la oposición ha matado por lo menos a tantos partidarios y oficiales de policía sandinistas como opositores asesinados por las fuerzas del gobierno. Esta cifra contradice directamente la narración, difundida por Estados Unidos, de un dictador que aniquila a los manifestantes pacíficos.

Sería fácil para cualquiera que conozca la situación que se ha desarrollado en el terreno durante los últimos tres meses entender por qué han sido asesinados tantos sandinistas.

A finales de abril, Ortega ordenó a sus fuerzas policiales que permanecieran en sus instalaciones, como condición para el diálogo nacional que había iniciado con la oposición. La orden significaba que durante unos 55 días, los partidarios sandinistas fueron dejados solos para repeler una sangrienta cruzada nacional por venganza. Incontables ciudadanos han sido golpeados o amenazados con la destrucción de sus propiedades por la oposición por el solo hecho de pertenecer al frente sandinista.

Entre los asesinatos de sandinistas descritos en el informe de Hendrix estaba un bebé de 25 meses de edad, el hijo de Gabriella María Aguirre, quien murió el 13 de junio en Masatepe de broncoaspiración cuando su ambulancia fue detenida en un corte de carretera de la oposición.

Mientras tanto, en ciudades como Masaya y Jinotepe, la policía se encontró asediada, cortada durante semanas sin comida ni medicinas, y terminó en una feroz batalla con los activistas de la oposición que la habían rodeado. La comisaría de policía de Sebaco fue atacada con granadas y armas de fuego.

Las muertes de los miembros de la oposición por accidente o como resultado de la violencia fratricida también fueron descontextualizadas en estos informes y, por lo tanto, no son reconocidas como tales por Washington ni por los organismos jurídicos internacionales. Por ejemplo, el periodista guatemalteco Eduardo Spiegler, que fue aplastado por una decoración de la calle -un “árbol de la vida”- derribado por manifestantes de la oposición mientras cubrían sus actos de vandalismo.

El gobierno nicaragüense ha nombrado su propia comisión de expertos independientes para investigar las muertes que han ocurrido desde abril. Según Hendrix, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos se negó a aceptar los datos de la encuesta oficial de Nicaragua, prefiriendo confiar en la encuesta de la ANDPH.

Esto significa que el principal organismo internacional responsable de sacar conclusiones sobre la violencia en Nicaragua dependía en gran medida de una ONG decididamente antisindicalista y que no realizaba un trabajo independiente.

En Washington, mientras tanto, miembros del Congreso como Ros-Lehtinen no sólo se han basado en la distorsionada narrativa de la oposición, sino que han exagerado el número de muertes para promover un ataque más profundo a la economía de Nicaragua.

Hendrix señaló que, dado que las ONG locales de derechos humanos como ANDPH dependen en gran medida de los medios de comunicación de la oposición para hacer balance, “en muchos casos es imposible verificar si están diciendo la verdad”. Se preguntaba si “no nos enfrentaríamos a una manipulación aún mayor que la que conocemos”.

(*) http://tortillaconsal.com/tortilla/node/3718

https://grayzoneproject.com/2018/07/30/how-washington-and-soft-power-ngos-manipulated-nicaraguas-death-toll-to-drive-regime-change-and-sanctions/

La manipulación de las elecciones mediante cuentas falsas en las redes sociales: el caso de Indonesia

Para que parecieran reales, Alex les daba a sus cuentas falsas un toque de humanidad. Entre los tuiteos políticos, sus avatares –la mayoría representados por hermosas jóvenes indonesias– se lamentaban por problemas amorosos o subían fotos de sus desayunos.

Pero estas cuentas falsas no estaban hechas por diversión. A Alex y su equipo les decían que era parte de una guerra. “Cuando estás en guerra, usas cualquier cosa que tengas disponible para atacar a tu oponente», afirma Alex en una cafetería en el centro de Yakarta, “pero a veces me daba asco de mí mismo”.

En 2017, durante varios meses, Alex fue una de las más de 20 personas que trabajaban dentro de un ejército secreto de trolls que publicaban mensajes desde cuentas falsas de redes sociales para ayudar a que el entonces gobernador de Yakarta, Basuki Tjahaja Purnama, conocido como Ahok, fuera reelegido.

“Nos dijeron que creáramos cinco cuentas de Facebook, cinco de Twitter y una de Instagram», explicó. “Y nos dijeron que todo debía ser secreto, que estábamos en medio de una ‘guerra’ y que teníamos que cuidar el campo de batalla y no decirle a nadie qué hacíamos en nuestro trabajo».

Las elecciones de Yakarta –en las que el gobernador en funciones Ahok, chino y cristiano, competía contra Agus Yudhoyono, hijo del expresidente, y el exministro de Educación, Anies Baswedan– generaron divisiones religiosas y raciales que culminaron en manifestaciones islámicas masivas y la acusación de que se estaba utilizando a la religión para sacar provecho político. Los manifestantes pedían que Ahok fuera enviado a la cárcel por blasfemar.

Las manifestaciones fueron promovidas por un sospechoso cibermovimiento conocido como el Ejército Cibernético Musulmán o MCA (por sus siglas en inglés), que utilizaba cientos de cuentas falsas o anónimas para difundir contenido racista o extremista islámico con el fin de impedir que los votantes musulmanes apoyaran a Ahok.

Alex dice que su equipo fue contratado para contrarrestar ese aluvión de sentimiento antiAhok, incluyendo hashtags que criticaban a candidatos de la oposición o ridiculizaban a sus aliados islámicos.

El equipo de Alex, compuesto de seguidores de Ahok y estudiantes universitarios que eran atraídos por el generoso salario de 240 euros al mes, supuestamente trabajaban en una “casa de lujo” en Menteng, en el centro de Yakarta. Cada uno debía publicar entre 60 y 120 veces por día en sus cuentas falsas de Twitter, y un par de veces al día en Facebook.

Los ejércitos de trolls

En Indonesia –que está entre los cinco países del mundo con más cuentas de Twitter y Facebook– existen lo que se conoce como “ejércitos de trolls”, grupos que amplifican mensajes y  generan “alboroto” en las redes sociales. Si bien no todos utilizan cuentas falsas, algunos sí lo hacen.

Alex dice que su equipo de 20 personas, cada uno con 11 cuentas en redes sociales, genera hasta 2.400 publicaciones en Twitter por día.

La operación estaba coordinada a través de un grupo de WhatsApp llamado Pasukan Khusus, que significa “Fuerzas Especiales” en indonesio, que Alex calcula que constaba de 80 miembros. Al equipo le suministraban contenido y los hashtags que debían promocionar aquel día.

“No querían que las cuentas fueran anónimas, así que nos hacían utilizar fotos para los perfiles. Las fotos las cogíamos de Google, o a veces utilizábamos fotos de nuestros amigos, de Facebook o de grupos de WhatsApp», afirma Alex. “También nos decían que utilizáramos imágenes de mujeres hermosas para que el material resultara más atractivo, así que muchas cuentas eran así».

En Facebook incluso montaron cuentas utilizando como foto de perfil imágenes de actrices extranjeras famosas, que inexplicablemente aparecían como fanáticas de Ahok.

Al equipo de trolls le dijeron que “sólo era seguro” publicar desde Menteng, donde operaban desde diferentes habitaciones. “La primera sala era para contenido positivo, donde publicaban contenido positivo sobre Ahok. La segunda era para contenido negativo, donde difundían contenido negativo y discurso de odio contra la oposición“, relata Alex, que dice que eligió estar en la sala positiva.

Muchas de las cuentas sólo tenían unos cuantos cientos de seguidores, pero al lograr que sus hashtags fueran tendencia, a menudo a diario, lograban aumentar artificialmente la visibilidad de la plataforma. Al manipular Twitter podían influenciar a los usuarios reales y en los medios de comunicación indonesios, que suelen analizar los hashtags que hacen tendencia como un barómetro de la situación nacional.

Pradipa Rasidi, que en ese momento trabajaba en el ala juvenil de Transparencia Internacional en Indonesia, notó el fenómeno cuando estaba estudiando las redes sociales durante la campaña. “A primera vista, parecen cuentas normales pero sus tuiteos son casi exclusivamente políticos», dijo.

Rasidi entrevistó a dos trolls de Ahok, que le detallaron el mismo uso de cuentas falsas que describió Alex. Ninguno de ellos quiso hablar con la prensa.

Un estratega de las redes sociales que trabajó en la campaña de un oponente de Ahok afirmó que la industria de los trolls es enorme. “Algunas personas que tienen cuentas muy influyentes pueden recibir hasta 1.200 euros por un solo tuiteo. O, si quieres tener un tema en tendencia en un par de horas, eso cuesta entre 60 y 235 euros”, explicó Andi.

Utilizando un estudio sobre la industria de los trolls en Indonesia, investigadores del Centro para la Innovación e Investigación Política (CIPG) dicen que todos los candidatos de las elecciones de Yakarta de 2017 utilizaron ejércitos de trolls y al menos uno de los oponentes de Ahok hábilmente creó “cientos de bots” que se conectaban para apoyar a determinados sitios web.

Calumnias, odio y engaños

Las autoridades han tomado medidas contra las noticias falsas y la difusión de discurso del odio en internet, pero los trolls, que operan en una zona ambigua, se han escurrido por grietas legales.

Incluso el gobierno utiliza estás tácticas. La cuenta de Twitter @IasMardiyah, por ejemplo, que Alex dice que fue utilizada por su equipo de trolls proAhok, ahora publica constantemente mensajes a favor del gobierno y propaganda del presidente Joko Widodo, en general retuiteos sobre infraestructura indonesia y éxitos diplomáticos, o la necesidad de proteger la unidad nacional.

Utilizando el avatar de una mujer joven con un pañuelo en la cabeza y gafas de sol, la cuenta tuitea casi exclusivamente contenido a favor del gobierno con los correspondientes hashtags.

Recientemente, la cuenta ha publicado sobre la elección de Indonesia para el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, la lucha contra el terrorismo, el aumento de las exportaciones agrícolas, un aeropuerto nuevo en Java Occidental, los Juegos Asiáticos que se celebran el mes próximo, pero también sobre temas sensibles como Papúa Occidental.

Ulin Yusron, portavoz del equipo de campaña de Ahok, se negó a hacer algún comentario sobre las acusaciones específicas, pero sí aseguró que la campaña fue “muy dura”. “El uso de calumnias, odio y engaños [noticias falsas] fue enorme,” admitió. “Naturalmente, el equipo se fortaleció con un equipo que cubría además las redes sociales. Esto no es algo nuevo en política».

El investigador Rasidi dijo que los ejércitos de trolls operan de la misma forma que el cotilleo. “Cuando todos están hablando de lo mismo, puedes llegar a pensar que quizás es cierto, que quizás haya algo de verdad en ello. Así funciona el impacto que generan».

https://www.eldiario.es/theguardian/dentro-fabricas-cuentas-Twitter-Indonesia_0_796171132.html

Nuevo golpe a la campaña del ‘novichok’: la víctima quiere regresar a Rusia

La campaña del “novichok” promete acabar de la peor manera posible para quienes la diseñaron. La última perla es que Julia Skripal, envenenada en marzo en la ciudad de Salisbury, quiere regresar a su país, Rusia, tan pronto como mejore la salud de su padre, según manifestó el jueves su prima Viktoria.

La costra política británica y sus corifeos en los medios de comunicación ingleses ya no saben dónde esconder la vergüenza. Si fue Rusia quien envenenó a Julia Skripal y a su padre, ¿por qué quiere regresar a su país?

“Dijo que estaba bien y que ya tenía conexión a internet. Se irá a casa cuando su padre esté mejor”, dijo la prima Viktoria. La conversación entre los primos tuvo lugar el pasado martes, cuando la madre del espía celebraba su 90 cumpleaños.

“Estaba muy contenta de saber que Serguei estaba bien”, dijo Viktoria, explicando que, según Julia, su padre todavía tenía un tubo de respiración conectado a su tráquea.

El 4 de marzo de este año, Julia y Sergei Skripal aparecieron inconscientes en un centro comercial en Salisbury con síntomas de intoxicación. El gobierno británico y sus corifeos mediáticos acusaron a Rusia de estar en el origen del envenenamiento.

El gobierno británico nunca proporcionó ninguna prueba, pero a los periodistas eso no les importó en absoluto y hasta la fecha nadie ha rectificado… salvo una de las víctimas, Julia, a la que no le importa volver con quienes están acusados de envenenarla.

Según Gary Aitkenhead, jefe del centro de investigación militar británico en Porton Down, los especialistas no pudieron identificar la fuente del agente nervioso, pero las muestras obtenidas fueron identificadas como una sustancia tóxica similar a la sustancia A-234 conocida como “novichok”.

Londres siempre ha dicho que sólo Rusia era capaz de producir tal toxina, sin embargo, más tarde se reveló que muchos otros estados, incluyendo la República Checa y el propio Reino Unido son capaces de producir el veneno.

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