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La persistente manipulación de las cifras de la pandemia por el servicio británico de salud

Como en otros lugares, en Gran Bretaña hay numerosos informes de “contagiados” que se han sometido a pruebas repetidas de coronavirus y nunca han dado positivo.
De ahí que el NHS (Servicio Nacional de Salud) haya recomendado lo siguiente acerca de las pruebas de PCR: “Cuidado con las muestras falsas negativas de las vías respiratorias superiores si el cuadro clínico es típico” (1).

De la recomendación se desprenden dos cosas. La primera ya la sabemos: las pruebas de coronavirus, incluida la PCR, fallan más que una escopeta de feria.

La segunda es consecuencia de la anterior: como las pruebas fallan, si son negativas y el paciente tiene “síntomas típicos de coronavirus”, es un falso negativo y no se debe tener en cuenta.

De esa manera los casos negativos se reconvierten en positivos por arte de magia de los “síntomas típicos de coronavirus”, que son típicos de numerosas enfermedades comunes que nada han tenido que ver nunca con el coronavirus: fiebre, tos, dificultad para respirar…

Esto conduce a los médicos a repetir las pruebas de una manera cabalmente seudocientífica: ignorando selectivamente aquellas que arrojan resultados negativos. Si la prueba es positiva, es correcta; si es negativa también es positiva porque las pruebas fallan.

De esta manera miles de pacientes con resfriado, gripe o infecciones respiratorias menores se han incorporado a la lista de casos de coronavirus y de esa manera la pandemia se alimenta de sus propias consignas.

A lo que venimos repitiendo sobre las pruebas de detección se le pueden añadir cuantas chapuzas uno sea capaz de imaginar. Por ejemplo, en Gran Bretaña han descubierto un lote de ellas contaminadas con… coronavirus (2).

En 2003, durante el brote de SARS, se descubrió en Canadá que las pruebas de PCR reaccionaban a todos los coronavirus, no sólo al SARS-Cov (3).
    
En un informe que -por cierto- rechazaba la “reinfección”, el CDC de Corea del sur dijo que las pruebas de PCR daban falsos positivos porque no diferenciaban entre un virus activo y otro inerte (4), añadiendo que los pacientes podían seguir dando positivo durante meses después de que sus sistemas inmunológicos hubieran reaccionado favorablemente frente a él (5).

Estos cambios continuos y esta descarada manipulación de los datos estadísticos sólo se explica por el silencio cómplice de los medios de comunicación. Si nadie protesta, ¿por qué esforzarse un poco más en maquillar las cifras? Nadie se va a quejar nunca (excepto los negacionistas de siempre).

(1) https://www.england.nhs.uk/coronavirus/wp-content/uploads/sites/52/2020/03/C0216_Specialty-guide_AdultCritiCare-and-coronavirus_V2.pdf
(2) https://myfox8.com/news/coronavirus-test-kits-meant-for-the-uk-found-to-be-contaminated-with-covid-19/
(3) https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2095096/
(4) https://news.sky.com/story/coronavirus-scientists-conclude-people-cannot-be-infected-twice-11981721
(5) https://www.independent.co.uk/news/world/asia/coronavirus-south-korea-patients-infected-twice-test-a9491986.html

Más información:
– Para paliar los errores de los tests, Estados Unidos quiere duplicar las pruebas de detección
– La OMS reconoce, por fín, que los tests dan falsos negativos y también falsos positivos

– ‘Es terrible’: más científicos confirman que las pruebas de coronavirus no son nada fiables 
– Las pruebas para detectar el coronavirus fallan más que una escopeta de feria

Aún no se ha acabado la histeria y ya nos amenazan con una ‘segunda reinfección’

Juan Manuel Olarieta

Estamos en plena histeria por la mayor obra de ingeniería social que ha conocido la humanidad y a los “expertos” les parece poco: “habrá más epidemias y serán más peligrosas”, nos amenaza José María Martín Moreno, catedrático de la Universidad de Valencia (*). Es evidente que no nos van a dejar tranquilos con sus tonteorías.

El miedo no puede acabar y es posible que, en el futuro, cada vez que haya una crisis capitalista, una huelga o una lucha, se inventen otra pandemia como la actual, consecuencia de una nueva “enfermedad emergente”, cada una de las cuales es “más peligrosa” que la anterior.

Este es el tipo de gente que habla en nombre de una “ciencia” que se han sacado de la manga como el mago saca sus conejos de la chistera.

Dice el catedrático que la epidemiología “estudia la frecuencia, distribución y otros factores determinantes que generan salud o enfermedad”, lo cual es falso. Eso que llaman epidemiología es una ideología que se dedica a ocultar las verdaderas causas de ciertas enfermedades, calificadas como “contagiosas”, y en medicina cuando se ocultan las verdaderas causas, las personas mueren o son sometidas a tratamientos de choque, como el actual.

La epidemiología se llena la boca hablando de “contagiados” pero no nos aclara lo que entienden por ello. No sabemos si un contagiado tiene alguna enfermedad, si está sano o si es una tercera condición que se han inventado, al viejo estilo de la Edad Media, para fabricar enfermos y, en consecuencia, para ampliar el mercado sanitario y farmacológico.

Tampoco nos aclara por qué si un virus es tan pernicioso para la salud, la mayor parte de sus portadores están sanos. Si el coronavirus ha estado circulando entre los seres humanos desde hace décadas, antes de esta histeria, ¿por qué nadie cayó enfermo?, ¿por qué entonces el virus pasó desapercibido y ahora no?

El catedrático recurre a todos los tópicos habidos y por haber para justificar las pandemias, como “el tráfico de animales”, una práctica que data del neolítico y subsiste en las ferias de ganado, que aún se celebran en muchos pueblos, sin que jamás los tratantes hayan caído enfermos a causa de ello.

En este planeta no hay ni un milímetro cúbico de agua, aire, suelo o subsuelo que no esté poblado por billones de virus. Ya los había antes de que aparecieran los seres humanos en él y jamás fueron un obstáculo para su evolución, por lo que seguir sosteniendo, a estas alturas, la relación entre las enfermedades y los virus (“patógenos”) es una aberración seudocientífica.

Tanto la OMS, como Pedro Sánchez y los charlatanes disfrazados de “expertos” vienen advirtiendo de una “segunda ola” de la pandemia que será tan fraudulenta o más que ésta. Posiblemente se saquen de la chistera otro virus distinto porque a éste lo han quemado demasiado. El catedrático necesita seguir manteniendo la rueda en marcha para que aumenten los fondos destinados a la “formación y apoyo a la epidemiología”, pero no por “el bien de todos”, como dice, sino porque ese dinero va a los bolsillos de quienes se prestan a ejercer de “expertos” en grandes manipulaciones de masas.

Si el fraude les está saliendo bien hasta ahora, si muchos siguen tragando que aquí está la ciencia y que no hay nada diferente que decir, entonces es lógico que sigan con sus pandemias, una detrás de otra. Es la mejor manera de que las calles sigan vacías, que desaparezcan por fin los Primero de Mayo, las huelgas, las reuniones y las manifestaciones para “mantener la distancia social”.

Los catedráticos dan verdadera vergüenza y la famosa “izquierda” sigue dando síntomas de estar tan domesticada como en la transición, por lo que ya hemos dicho en otra entrada: la nueva normalidad es la nueva transición.

(*) https://elpais.com/especiales/2020/coronavirus-covid-19/predicciones/habra-mas-epidemias-y-seran-mas-peligrosas/

La prolongada guerra de Putin contra la ciencia estadounidense

Un artículo del New York Times pone a prueba sus tragaderas: “Putin ha desempeñado un papel primordial en la difusión de información falsa [sobre el coronavirus] como parte de su esfuerzo más amplio por desacreditar a Occidente y destruir a sus enemigos desde dentro”, dice el periódico (*), prototipo de medio serio y riguroso, tanto que nadie le pregunta por sus fuentes. ¿Cuáles son? “Los analistas”, dice. ¿Quiénes son esos “analistas”? No hay respuesta… Al New York Times nadie le pregunta esas cosas, que resultan insultantes. Así empieza la basura, que sigue por derroteros conocidos: los “principales científicos” dicen que el “nuevo virus” es natural, pero desde Rusia dicen todo lo contrario: que es “un arma”, porque en Rusia no hay “científicos principales” sino de segunda división. ¿O quizá porque hay dos ciencias?, ¿o no hay científicos en Rusia

A partir de ahí empiezan las “granjas rusas de intoxicación en las redes sociales” a difundir bulos sobre “el arma de gérmenes” porque, a pesar de que los diputados estadounidenses se han centrado en la injerencia electoral, existe otro tipo de injerencia rusa: la seudocientífica, que no es nueva: “durante más de una década Putin ha estado difundiendo información errónea sobre cuestiones de salud personal”, asegura el New York Times.

¡Vaya! A Putin le preocupa la salud personal del mundo, posiblemente porque pretende que todos caigamos enfermos de catarros, resfriados y gripes. Por eso Putin es uno de esos repugnantes antivacunas que “trata de socavar la fe en la seguridad de las vacunas”. Si, señores, todo es cuestión de “fe” y, naturalmente, de la perversa política de Putin que mientras en su propio país promueve la vacunación, en los demás “socava la fe”. ¡Qué sinvergüenza el tal Putin!, ¡quiere enfermar a todos los habitantes del mundo que no sean rusos!

Pero el inquilino del Kremlin es astuto y malicioso. Aunque en público no ha dicho nada de eso, en su “larga campaña” manipula “medios de comunicación abiertos, trolls secretos y blogs sombríos”.

¿Cuáles? No lo sabemos. Como ven, el New York Times se ha vuelto abiertamente conspiranoico, aunque nadie dirá eso porque son los demás los que conspiran, son los demás los que difunden bulos, cualquier cosa con tal de “erosionar la influencia de Washington”.

Ahí tienen la diferencia entre un conspiranoico del tipo Wayne Madsen y otro que no lo es. Este último se caracteriza por dar lustre a Washington, seguir sus consignas y lamerle el culo a quien sujete la sartén por el mango, en Wall Street, en la OMS, en Berlín, en el Banco Mundial, en Glaxo Smith Kline o en donde sea.

Lo de los conspiranoicos y anticonspiranoicos es un invento de basureros como el New York Times. En el mundo de la información no hay más que lameculos e independientes.

(*)https://www.nytimes.com/2020/04/13/science/putin-russia-disinformation-health-coronavirus.html

Hacia un mensaje uniforme: YouTube elimina los vídeos que critican a la corrupta OMS

Los doctores Dan Erickson y Artin Massihi
Ayer difundimos en nuestros canales de Twitter y Telegram el vídeo de una rueda de prensa de los doctores Dan Erickson y Artin Massihi dando una opinión crítica sobre el coronavirus en California.

Advertimos que convenía descargarlo antes de que desapareciera de YouTube, lo que ocurrió a las pocas horas (*).

En marzo la directora general de YouTube, Susan Wojcicki, ya había amenazado con ello: van a eliminar todos los contenidos que contradigan las directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre el coronavirus.

Sin embargo, una semana después cambió la decisión porque los usuarios se le echaron encima.

El domingo Wojcicki dijo ante las cámaras de la CNN que YouTube “eliminaría la información problemática”, incluyendo “cualquier cosa sin fundamento médico”. Por ejemplo, lo que los médicos californianos dijeron en su rueda de prensa no tenía fundamento médico para los inquisidores de YouTube.

“Cualquier cosa contraria a las recomendaciones de la OMS sería una violación de nuestra política y sería eliminada”, añadió Wojcicki.

Obviamente, las recomendaciones de la OMS no son más que un pretexto. Un ejemplo: la OMS aconseja que los trabajadores de la salud se pongan las mascarillas, pero no las personas sanas. Sin embargo, hay muchos videos en YouTube que aconsejan a la gente a fabricar y usar sus propias máscarillas.

Wojcicki reconoció que YouTube ha actualizado su política censora con el pretexto del virus. La única fuente de información es una organización corrupta como la OMS y todos los demás son negacionistas, seudocientíficos, antivacunas, magufos y conspiranoicos.

Están empeñados en fabricar una sociedad a su imagen y semejanza: llena de descerebrados que aplauden las modernas formas de Inquisición, o se callan. Hay que tener la cara muy dura para pretender, a estas alturas de la historia, que la censura tiene algo que ver con la ciencia.

A quienes no les guste la censura pueden ver el vídeo en el siguiente enlace: https://153news.net/watch_video.php?v=WGB34K4YKN4B
 

(*) https://www.youtube.com/watch?v=_N8OfvuBRX0

Más información:
– A partir de ahora sólo va a circular un único mensaje: censuran un vídeo sobre la corrupción de la OMS
– Las grandes multinacionales dictan la política sanitaria mundial a la OMS
– El término ‘pandemia’ fue sinónimo de corrupción hasta hace muy poco tiempo
– La OMS y la UNICEF siguen esterilizando a las mujeres del Tercer Mundo
– Los capitalistas utilizan la ciencia como instrumento de presión

El ejército británico elabora la campaña de intoxicación mediática sobre el coronavirus

El general Carter, el gran intoxicador
Mike Robinson
El miércoles pasado, durante la sesión informativa diaria del gobierno británico sobre el coronavirus, el jefe del ejército, el general Sir Nick Carter, se jactó: “Hemos participado en la Unidad de Reacción Rápida de la Oficina del Gabinete, nuestra Brigada 77 ha ayudado a sofocar los rumores de desinformación, pero también para contrarrestar la desinformación. Entre tres y cuatro mil de nuestros hombres están involucrados, con unos veinte mil permanentemente disponibles en un alto nivel de preparación”.

Para entender el significado de esta declaración tenemos que retroceder a 2018, cuando Carter dio un discurso en el Royal United Services Institute: “En nuestra Brigada 77”, dijo, “tenemos un notable talento para los medios sociales, el diseño de producción e incluso la poesía árabe. Estos son los tipos de habilidades que no podemos permitirnos mantener en el componente regular, pero nos permiten ofrecer capacidades de una manera mucho más imaginativa de lo que podríamos haber hecho en el pasado”.

Anteriormente conocido como “Grupo de Asistencia de Seguridad”, la Brigada 77 fue creada en 2015 como parte del “Ejército 2020”. El Grupo de Asistencia en materia de Seguridad se creó mediante la fusión del Grupo de Operaciones de Medios de Comunicación, el Grupo de Operaciones Psicológicas 15, el Equipo de Fomento de la Capacidad de Seguridad y el Grupo de Estabilización y Apoyo Militar.

La Brigada 77 se describe en su sitio web como una Brigada de Información y Divulgación. ¿Pero qué significa eso? Según el general Carter, “tenemos que seguir mejorando nuestra capacidad de luchar en este nuevo campo de batalla, y creo que es importante que construyamos sobre la excelente base que hemos creado para la guerra de la información con nuestra Brigada 77, que ahora nos da la capacidad de competir en la guerra de crónicas a nivel táctico”.

Los comentarios de Carter en el programa de televisión de la semana pasada deben ser vistos en este contexto. Carter reconoció que el ejército Británico está en guerra con su propia población.

Carter mencionó que estaba trabajando con la Unidad de Respuesta Rápida (RRU) de la Oficina del Gabinete. Establecida en abril de 2018 y conocida también como la “unidad de información falsa”, la RRU recibió una financiación inicial de seis meses. Reunió a un “equipo de analistas, científicos y expertos en medios de comunicación y digitales”, armados con aplicaciones informáticas de última generación para “trabajar las 24 horas del día en el seguimiento de las noticias de última hora y los debates de los medios de comunicación social”.

Según el jefe de la RRU, Alex Aiken, “el servicio de vigilancia de 24 horas de la unidad identificó varias áreas de preocupación durante la pruebas, que van desde el ataque con armas químicas en Siria hasta crónicas nacionales relacionadas con el NHS y el crimen”.

Por ejemplo, tras los ataques aéreos en Siria, la unidad descubrió que una serie de crónicas falsas procedentes de fuentes de información alternativas estaban ganando terreno en internet. Estas fuentes de “noticias alternativas” son parciales y se basan en el sensacionalismo más que en hechos para despertar el interés de los lectores.

Debido a la forma en que funcionaban los algoritmos de los motores de búsqueda, cuando la gente buscaba información sobre las redadas, estas fuentes poco fiables aparecían por encima de la información oficial del gobierno británico. De hecho, no apareció ninguna información del gobierno en las primeras 15 páginas de los resultados de Google. Sabemos que la búsqueda es un excelente indicador de intención. Puede reflejar el sesgo de la información recibida de otros lugares.

Por lo tanto, la unidad se aseguró de que las personas que usaran términos de búsqueda que indicaran sesgo, como “bandera falsa”, recibieran información objetiva sobre la respuesta de Reino Unido. La RRU mejoró el ranking de menos de 200 al primer lugar en cuestión de horas.

La Unidad de Respuesta Rápida recibió financiación permanente en febrero de 2019. Tres meses después de la creación de la Unidad de Respuesta Rápida, Theresa May asistió a la Cumbre del G7 en la ciudad de Quebec, Canadá. Allí anunció el establecimiento de un “nuevo mecanismo de respuesta rápida”, tras la propuesta de Gran Bretaña de “un nuevo enfoque más formalizado para combatir la interferencia extranjera en el G7” en la reunión de ministros de relaciones exteriores del G7 del mes anterior.

El acuerdo envió “un mensaje contundente de que no se tolerará la interferencia de Rusia y otros estados extranjeros”, dijo. “El Mecanismo de Reacción Rápida”, continuó, “apoyará la cooperación en materia de prevención y protección entre los países del Grupo de los Siete, así como la respuesta después de un incidente”, entre otras cosas:

– asignación coordinada de actividades hostiles
– trabajo colectivo para afirmar una narrativa y una respuesta común

Por lo tanto, la respuesta rápida del gobierno británico consiste en crear un acuerdo internacional sobre una narrativa común (a través del “mecanismo”) y luego librar una guerra de información contra su propio pueblo para asegurar que la narración quede protegida en los medios de comunicación (a través de la “unidad”).

En su discurso en la conferencia “Rusi 2018”, Carter explicó el papel de la prensa convencional en “la construcción de un debate público bien informado”. Dijo que la “guerra política” era una guerra por otros medios y que ganar esa guerra requeriría un enfoque “multidisciplinar”.

Se refiere aquí a la doctrina de la fusión, que fue lanzada bajo el régimen de Theresa May como parte de la Revisión de Capacidades de Seguridad Nacional de 2015. “Muchas de las capacidades”, dijo, “que pueden contribuir a la seguridad nacional están fuera de los departamentos tradicionales de seguridad nacional, por lo que necesitamos asociaciones más fuertes dentro del gobierno y con el sector privado y el tercer sector”.

Por lo tanto, no es sorprendente que la unidad de reacción rápida del Gabinete no sólo trabaje con la Brigada 77 del ejército, sino que “dirige la refutación de los relatos falsos” como parte de la unidad […] que también involucra al Ministerio de Interior, al DCMS, al Número 10 y a otras instituciones”.

El general Carter dijo que su Brigada 77 “ayuda a sofocar los rumores de desinformación, pero también a contrarrestar la desinformación”. ¿Qué desinformación ayuda a suprimir la Brigada 77? ¿Cuánta “desinformación” proviene de la Brigada 77 en primer lugar?

Parte de la función de la Brigada 77 es vigilar y evaluar el entorno de información dentro de los límites o la zona de operaciones. No sólo “contrarrestan” la desinformación, sino que también examinan los medios sociales, analizando cómo se propaga la desinformación, incluida la suya propia, y haciendo un mapa de internet y de las redes de personas que comparten contenidos entre sí.

Para ello, han desplegado miles de personas, y decenas de miles en reserva, no sólo dentro de la Brigada 77 directamente, sino también a través del gobierno y el sector terciario.

https://www.ukcolumn.org/article/british-military-information-war-waged-their-own-population

El número de muertes por gripe y neumonía triplica a las de coronavirus en Gran Bretaña

El número de muertes por gripe y neumonía es tres veces mayor que el número total de muertes por coronavirus este año, según datos oficiales de la Oficina de Estadísticas de Gran Bretaña.

En la semana anterior al 10 de abril hubo un total de 18.500 muertes en Inglaterra y Gales, unas 8.000 más que el número total de muertes estimadas como “normales” en esta época del año. Alrededor de un tercio de las 18.500 muertes las relacionan con el coronavirus.

“Pero las cifras para 2020 también muestran el impacto de la gripe y la neumonía en comparación con el coronavirus”, según la BBC (1).

“El número de muertes por gripe y neumonía -más de 32.000- es tres veces mayor que el total de muertes por coronavirus de este año”, añade la cadena británica.

La cifra de 18.500 muertes es la más alta desde enero de 2000, “cuando hubo una dura epidemia de gripe”. El número de muertes registradas en la semana hasta el 10 de abril de 2015, cuando la temporada de gripe fue particularmente mortífera, también es relativamente cercano al número de muertes imputadas al coronavirus y registradas en la misma semana de este año.

En febrero pasado, un documento gubernamental (2) sugirió que el coronavirus infectaría al 80 por ciento de los británicos y mataría a 500.000. Hasta la fecha, el número de muertes por coronavirus registradas por los hospitales de todo el Reino Unido asciende a 17.337, lo que muestra hasta qué punto inflaron las previsiones para justificar el toque de queda.

Los defensores de las medidas de confinamiento le dan una vuelta de 180 grados a las evidencias: sostienen que si no ha habido mayores estragos es gracias al toque de queda.

Otros señalan el hecho de que los hospitales del NHS, el sistema británico de salud, están cuatro veces más vacíos de lo normal y que los hospitales construidos para evitar que los hospitales existentes se vean desbordados nunca han sido utilizados, por lo que la amenaza del coronavirus se infló deliberadamente.

(1) https://www.bbc.co.uk/news/health-52361519
(2) https://www.independent.co.uk/news/health/coronavirus-news-latest-deaths-uk-infection-flu-a9360271.html

Algunos científicos están de mierda hasta el cuello y son precisamente los que imponen el canon

Por varias razones, el pediatra estadounidense D.C. Gajdusek, fallecido en 2008, es un prototipo del científico contemporáneo, muy alejado de la imagen que la mayor parte de los neófitos tienen de este tipo de individuos. Diría que reúne casi todas sus taras y deformidades, aunque me abstendré ahora de ataques personales porque, por execrable que alguien sea, no cabe descartar que realice investigaciones interesantes que logren impulsar el conocimiento.En 1976 le concedieron el Premio Nobel de Medicina, pero no por una investigación concerniente a su titulación pediátrica, sino por su estudio sobre una enfermedad infecciosa, el kuru, una de esas que ahora se llaman “emergentes” y no de forma inocente. Detrás de ese tipo de enfermedades hay una aberración doctrinal e ideológica.

En los años cincuenta Gajdusek saltó de la pediatría a la virología porque los enormes fondos gastados en la polio se agotaron y había que seguir buscando dinero con la gran coartada de la modernidad: los virus. Se convirtió en un cazador de microbios y, por lo tanto, de peligros para la salud humana porque, en efecto, por sí mismos los microbios no dan dinero; lo realmente rentable son las enfermedades, reales o supuestas, que causan.

Gajdusek empezó a viajar por el mundo a la busca y captura de algo. Pasó años en Afganistán trabajando sobre la fiebre amarilla, el dengue, el virus del Nilo, el escorbuto, la rabia y otras patologías, pero no encontró lo que buscaba, por lo que en 1957 se trasladó a Nueva Guinea, donde los miembros de la tribu Fore padecían una extraña enfermedad mortal que llamaban kuru. Sus primeros síntomas eran la descoordinación ambulatoria y los temblores en manos y ojos. En las autopsias Gajdusek observó que el tejido nervioso de los fallecidos presentaba abundantes orificios, lo que le daba un aspecto esponjoso.

De los seres humanos pasó a los monos. Realizó un experimento inoculando tejido de un cerebro humano enfermo en un mono sano y creyó que había conseguido inducir la enfermedad por vía intravenosa e intracerebral (1). A los cazadores de microbios eso les basta para dar por demostrado que la enfermedad estaba causada por un virus.

Durante más de ocho años no se manifestaban las secuelas típicas de las infecciones y, sobre todo, no aparecía ninguna reacción inmunitaria. Como el virus era bastante “lento” en ponerse en marcha, Gajdusek inventó la teoría de los “lentivirus”, capaces de permanecer de manera latente en el organismo durante años, décadas o generaciones enteras sin causar ninguna patología, hasta que se reactivan por arte magia.

La explicación de Gajdusek suplantaba, pues, a los priones por (lenti)virus y llamaba “contagio” a una inoculación directa dirigida a las venas y el cerebro del mono. Naturalmente, que si la enfermedad se transmitía de los seres humanos a los monos, también podría circular en sentido contrario. ¿O no? Cualquier investigador sensato hubiera rechazado la intervención de un virus, pero los pequeños obstáculos no podían desalentar a los cazadores de microbios, dispuestos a cualquier cosa.

Pero el pediatra fue mucho más allá en sus invenciones: para exponer una vía creíble de penetración del virus en el organismo, dijo que los nativos de Fore eran caníbales porque durante los ritos funerarios los allegados se comían el cerebro de sus difuntos, que era el mecanismo de transmisión del virus. Por eso la enfermedad presentaba una apariencia genética, afectando a los mismos círculos de familiares.

La absurda teoría de Gajdusek le valió el Premio Nóbel y al año siguiente la revista Science, por su parte, se prestó a un montaje del mismo estilo repugnante, que también demuestra la verdadera naturaleza de quienes han secuestrado a la ciencia y se permiten hablar en su nombre de manera exclusiva.

La revista volvió a difundir la teoría de Gajdusek y, además, la quiso reforzar con 10 fotografías de la vida habitual de los nativos, una de las cuales aludía -supuestamente- a uno de aquellos macabros festines (2). ¿Cómo poner en duda de la veracidad de unas fotos?

Cuando le preguntaron a Gajdusek por las fotos, admitió que el menú era carne asada de cerdo. Cuando fueron a pedir explicaciones a Science, los editores se disculparon aduciendo que no publicaban imágenes reales de canibalismo para no herir la sensibilidad de los lectores. La excusa es falsa. Quien eche un vistazo a la publicación verá que cada una de las fotos va acompañada de su pie explicativo correspondiente.

Era un burdo montaje o, mejor dicho, varios montajes seguidos, unos detrás de otros. En la tribu Fore no existe el canibalismo. Los lentivirus de Gajdusek son una fantasmada seudocientífica y, en cuanto al kuru, lo mismo que Creutzfeldt-Jakob, el “mal de las vacas locas” (ESB, encefalitis espongiforme bovina) o el prurigo ovino (“scrapie”), no es contagioso sino neurodegenerativo y, desde luego, no está causado por virus sino por priones.

A pesar de las tres falsedades que hemos apuntado (canibalismo, lentivirus y kuru) ni la revista Nature ni Science han rectificado y a Gajdusek no le han retirado el Premio Nobel, por lo que muchos manuales y artículos siguen engañando a sus lectores para derribar uno de los principios fundamentales de la biología, la barrera entre las especies y, de esa manera, empezar a hablar de zoonosis y otros mitos característicos de las “nuevas enfermedades” que convocan congresos internacionales de expertos (3) y subvencionan a los laboratorios.

Pues bien, este fraude es lo que algunos quieren que consideremos como “ciencia” y por eso se obstinan en repetirlo una y mil veces a fin de que nos olvidemos de los principios fundamentales de la biología.

(1) https://www.nature.com/articles/240351a0.pdf
(2) Gajdusek, Unconventional viruses and the origin and disappeareance of kuru, en Science, vol.197, 1977, pgs.943 y stes.
(3) https://www.researchgate.net/publication/264336090_6th_International_Conference_on_Emerging_Zoonoses

La manipulación de las cifras de la pandemia es un fenómeno generalizado también en Suiza

En la mayoría de países europeos las estadísticas oficiales de la pendemia están en cuestión. Ayer la revista alemana Telepolis publicó un detallado artículo que tituló: “La tesis de la propagación epidémica del coronavirus está basada en un error estadístico” (1). El autor demuestra mucha generosidad al atribuir la mayor operación de ingeniería social de la historia a un “error” que se mantiene un día tras otro.

Ese mismo “error” u otros parecidos no son tales porque también ocurren en otros países, como Suiza, donde Infosperber califica a los medios de comunicación de “cotorras” que repiten datos “opacos” sobre la pandemia (2)

Por su parte, otra revista suiza, Ktipp, titula que “casi todas” las cifras de la pandemia se dan “sin garantías”. A pesar de esa “falta de garantías”, dice el redactor, no se aprecia un exceso de mortalidad que justifique ni la declaración de pandemia, ni las medidas políticas subsiguientes, porque “han muerto menos personas menores de 65 años en las primeras 14 semanas este año que en los últimos cinco años. Entre los mayores de 65 años, el número es también relativamente bajo” (2).

A pesar de que un estudio de la Universidad de Ginebra concluye que en el cantón de Ginebra la letalidad del coronavirus está muy por debajo del 1 por ciento, las fuentes oficiales todavía hablan del 5 por ciento, de donde cabe deducir que siguen a piñón fijo y no leen la literatura científica.
    
En el cantón del Tesino, considerado como el más afectado por la pandemia, casi la mitad del exceso de muertes se produjeron en residencias de ancianos, según el Neue Zürcher Zeitung (4) en las cuales no se ha impuesto el confinamiento.
    
En el primer trimestre de este año la mortalidad total en Suiza ha estado dentro de los límites habituales y a mediados de abril todavía estaba alrededor de 2.000 personas por debajo de la ola de gripe de 2015.

En general, alrededor del 75 por ciento de las muertes adicionales se produjeron en la vivienda, según el Tagessipegel (5).

No se ha producido ningún colapso hospitalario, que han estado infrautilizados, lo mismo que las unidades de cuidados intensivos porque, como en otros países, la sanidad no atiende nada que no sea la pandemia. Muchas operaciones quirúrgicas se han cancelado, por lo que algunos ya se empiezan a preguntar si el toque de queda no sólo no ha salvado a nadie sino que ha causado muchas muertes.

(1) https://www.heise.de/tp/features/Von-der-fehlenden-wissenschaftlichen-Begruendung-der-Corona-Massnahmen-4709563.html
(2) https://www.infosperber.ch/Artikel/Medien/Corona-NZZ-deckt-das-Nachplappern-anderer-Medien-auf
(3) https://www.ktipp.ch/artikel/artikeldetail/bund-fast-alle-zahlen-ohne-gewaehr/
(4) https://www.nzz.ch/zuerich/coronavirus-zuerich-aendert-nun-das-testregime-in-heimenauch-viele-aeltere-covid-19-infizierte-entwickeln-keine-symptome-zuerich-aendert-nun-das-testregime-in-heimen-ld.1552089
(5) https://www.tagesspiegel.de/wissen/woran-sterben-corona-patienten-wirklich-ein-schweizer-forscher-macht-hoffnung-im-kampf-gegen-covid-19/25750666.html

‘La industria farmacéutica ha creado un monstruo que nos ha traído hasta aquí’

Desde que la pandemia del coronavirus explotó en Europa y Estados Unidos, cientos de compañías e investigadores se han puesto manos a la obra para encontrar un medicamento efectivo para curar la enfermedad, así como para desarrollar una vacuna que la prevenga. Es la gallina de los huevos de oro para una industria farmacéutica que “no se puede enriquecer más, porque el monstruo que ha creado es el que, en parte, nos ha traído hasta aquí”, dice Joan Ramón Laporte, catedrático en farmacología, dedicado a denunciar los silencios en torno a la industria del medicamento.

Mientras no se desarrollan fármacos efectivos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha recomendado la reutilización de medicamentos ya existentes que pueden paliar los efectos del coronavirus. Aunque es una buena iniciativa, Laporte alerta que estos medicamentos se dan “sin ninguna prueba de que realmente funcionen y sin pararse a mirar si pueden estar contraindicados para un paciente concreto”. Y es que el mal uso que se ha hecho durante las últimas décadas de los medicamentos ha contribuido a debilitar la salud de la población, según apunta el catedrático.

En el informe que publica, junto con el profesor David Healy, dice (1) que hay medicamentos que aumentan el riesgo de neumonía, una infección que puede complicar mucho el estado de los enfermos de covid-19. ¿Cuáles son?

Hay medicamentos que, aunque normalmente se usen para enfermedades diferentes, pueden hacer que una infección respiratoria se complique y dé lugar a neumonía. Pasa sobre todo con las personas mayores, que son las que tienen de por sí más riesgo. Esto sucede porque producen mucha sedación, por lo que se respira de manera superficial y atontan al paciente, así que puede cometer más errores de autocuidado. Ya hay estudios sobre cientos de miles de pacientes que demuestran este riesgo.

Los medicamentos más destacados serían los antipsicóticos o neurolépticos, como la risperidona, la olanzepina o el haloperidol, que aumentan el riesgo de neumonía entre un 70 y un 300%. En Catalunya hay 64.000 personas en residencias, de las cuales 20.000 toman estos medicamentos. Cuesta creer que haya 20.000 personas en residencias con episodios psicóticos, pero es que son medicamentos que se dan a la ligera: cuando un paciente presenta ansiedad o tiene una pesadilla con gritos a media noche, se le medica.

No son episodios psicóticos, pero el poco personal, tal vez no suficientemente preparado y con poca atención general, hace que medicar sea una tentación por hacer ver que resuelves un problema cuando en realidad solo la agravas. Lo peor es que un 11% toma dos antipsicóticos diferentes. Y un 6% toma tres. En ningún sitio se dice que tomar dos sea más efectivo que tomar uno, más bien al contrario.

También hablan de analgésicos o de los sedantes.

Sí, de sus derivados opiáceos, que desde el siglo XIX se sabe que pueden matar por intoxicación y por ahogo si hay infección respiratoria. Son medicamentos que se usan mucho pero con indicaciones no autorizadas. La pregabalina, por ejemplo, es el cuarto medicamento más vendido en Catalunya y está indicado contra la epilepsia, pero nunca se usa para ello, sino que se receta contra el dolor de espalda.

Un problema grande también son los medicamentos para dormir, como el lorazepam, o los sedantes como el tranquimazin. En Catalunya, de cada mil mujeres de más de 65 años, 350 están tratadas diariamente con estos fármacos. Al igual que los antidepresivos, que también son depresores del sistema nervioso central, que los toman más de un 25% de mujeres de esta edad.

¿Cómo pasamos de la sobremedicación a producir neumonía?

Porque se anulan las defensas. Hay medicamentos de uso común que deprimen el sistema inmunitario, como el omeprazol, más conocido como ‘protector de estómago’. Yo siempre digo que no es un protector de nada, sino que es un medicamento que, como todos, puede producir efectos beneficiosos o indeseables, si se usa mal. Este fármaco está indicado para muy poca gente, deberían tomarlo como máximo 100.000 personas, pero es el más usado, tras el paracetamol, y anualmente se receta a casi millón y medio de personas en Catalunya.

Es un medicamento que anula el ácido gástrico, que no es solo algo que moleste de vez en cuando, sino que es una ventaja evolutiva que protege de la contaminación bacteriana o vírica que llevan los alimentos. Si inhibimos el ácido gástrico, perdemos la defensa natural.

¿Hablamos de medicamentos con receta o de acceso libre?

El omeprazol es de dispensación libre en farmacias, pero supongo que, si se sabe buscar, todo se puede conseguir sin receta.

En una entrevista afirmó (2) que el 50% de los medicamentos que se recetan no son necesarios. ¿Cómo afecta esto a la población más vulnerable, como las personas mayores?

La sobremedicación es particularmente visible con el uso de antipsicóticos en las residencias. Reina un mal uso de fármacos, unido a falta de supervisión médica. ¿Cómo si no se entiende que haya gente que tome dos antipsicóticos? ¡Porque nadie ha mirado qué tomaban antes! Estoy seguro de que estos factores han contribuido notablemente a generar una situación de crisis de salud en las residencias que, estos días, estamos viendo estallar.

Hablaba antes de que estos fármacos llevan a cometer más errores de autocuidado. ¿Esto expone al paciente a contagiarse de enfermedades como la covid-19?

Disminuyen mucho la calidad de vida. He visto gente diagnosticada de depresión a la que se le han retirado medicamentos que no se sabe muy bien para qué se le dieron, y mejoran como las plantas aquellas que hace 15 días que no regabas. En Catalunya cada año hay entre 10.000 y 12.000 personas diagnosticadas de alzheimer. ¿A cuantos hemos intentado retirarles medicamentos antes de afirmar que tienen un déficit de función cognitiva?

Ante una crisis sanitaria como la actual, ¿cree que es momento de reflexionar sobre el uso de los medicamentos?

Si miras cómo se usa y se abusa de los medicamentos, entiendes que lo que está ocurriendo hoy no es casualidad. Casi todas las visitas al médico terminan con la prescripción de un fármaco. Sabiendo esto, ¿cómo puede nadie ni siquiera plantearse dejar el sistema de salud, y sobre todo la atención a los más vulnerables en las residencias, en manos privadas? Es de allí de donde tenemos que echar al capital privado: viendo la mala praxis hacia los medicamentos y la mala atención en las residencias, se evidencian los riesgos de la gestión privada.

Nos hemos equivocado en muchas cosas, y si no lo arreglamos de manera estructural, evitando más privatizaciones y ofreciendo trabajos dignos, no saldremos de esta. Debemos abandonar la idea de la sanidad como oportunidad de negocio, tanto en lo referente al sistema como particulares. Miré recientemente la base de datos del Clinical Trials de EE UU, donde se registran los ensayos clínicos de todo el mundo, y de los nueve ensayos españoles que había sobre el covid-19, ocho no estaban dispuestos a compartir los datos con el resto de investigadores. ¿De qué vamos? ¿De qué sirve investigar si no compartes? Ahora nos dicen que si sensibilidad social, que si todo el mundo en casa, pero los que hacen negocio con la salud siguen campando a sus anchas.

Ahora, más que nunca, la industria farmacéutica es la gallina de los huevos de oro. ¿Qué pasará si un medicamento, ya no digo una vacuna, contra el covid-19 cae en manos privadas?

Cuando salió el rumor de que el remdesivir podría ir bien, Gilead, la propietaria, lo presentó a la Food and Drug Administration (FDA) como medicamento huérfano. Esto quiere decir que es un fármaco destinado a menos de 20.000 personas en los EE UU, un medicamento que no tendrá mercado y que, por tanto, se le dan recursos para el desarrollo. En 48 horas se montó un escándalo y lo tuvieron que retirar. Pero ¿qué pasaría si el remdesivir fuera bien? ¿La patente sería únicamente de Gilead? No. Estos fármacos vienen de conocimientos obtenidos con investigación pagada con fondos públicos.

Ya es hora de que hablemos de eso, estamos ante una emergencia global. No podemos dejar que se siga enriqueciendo la industria farmacéutica, el monstruo que ha creado esta gente es el que nos ha traído aquí. El medicamento para el coronavirus no puede caer en manos privadas porque no se puede vender ni a 10 euros, se ha de liberar la patente, fabricarlo en todo el mundo y, en todo caso, que se dé un premio a quien lo haya desarrollado, ¡y punto!

Para luchar contra el covid-19 se están reutilizando medicamentos que, según las investigaciones, podrían ir bien. ¿Qué piensa de esto?

La OMS dijo a finales de enero que, más que desarrollar cosas nuevas, el criterio sería mirar primero si tenemos moléculas antiguas que funcionen contra el virus. Esto no es ninguna chorrada, ya que un medicamento no es más que una molécula que un laboratorio decide desarrollar como antidepresivo o analgésico o lo que sea. Pero aquella molécula, desarrollada diferente, podría funcionar para otras cosas.

Así que no es raro usar un medicamento antiguo, porque ya sabemos cómo funciona y qué podemos esperar de bueno y de malo. Las compañías farmacéuticas tienen grandes bibliotecas de moléculas que no se han llevando adelante porque no iban bien para lo que querían. Es por ahí por donde hay que empezar.

Ya se están creando alianzas internacionales, como la anunciada por Novartis con la Fundación Bill Gates, Master Card, Sanofi y muchas compañías pequeñas y medianas que pondrán en común sus bibliotecas. Tienen como objetivo desarrollar pruebas diagnósticas, medicamentos para el tratamiento y la profilaxis y vacunas.

Ahora, la reutilización de medicamentos se basa en usar fármacos que palien los síntomas pero no son 100% efectivos para la cura. ¿Corremos el riesgo de caer, de nuevo, en la sobremedicación?

Una amiga recientemente ingresó en el hospital, pero no por covid-19. Estaba afectada por un ictus que había sufrido, pero le pusieron posible covid en la historia clínica. Le hicieron la prueba y salió negativa dos días después. Pero antes de eso, en la historia clínica ponía que se le debía dar hidroxicloroquina, que es uno de los medicamentos que dicen que funcionan contra el covid-19, aunque está contraindicada para pacientes como ella. Son fármacos que se dan por protocolo, sin que haya pruebas que realmente funcionan y sin mirar si pueden ser perjudiciales para ciertos pacientes.

Sobre la vacuna, hay quien dice que la tendremos en un año y medio y hay quien dice que tendremos que esperar hasta el 2024. ¿Qué piensa?

Para hacerla es importante conocer la inmunidad a la enfermedad. Se empiezan a tener dudas sobre cuánto dura la inmunidad conferida: hay inmunólogos en Estados Unidos que comienzan a advertir que no es seguro que la gente que haya pasado el coronavirus sea inmune, y eso es muy malo.

Además, ¿podemos pensar que es un virus que irá mutando?

Puede hacerlo, sí. A mejor o a peor. Pero ya hablaremos de ello cuando mute. De momento, para este covid ya se ha comenzado a publicar sobre cientos de ensayos clínicos y pruebas en algunos voluntarios. Pero hay que tener cuidado con estas noticias porque muchas veces las filtran las compañías para hacerse publicidad. Está el caso de la compañía Moderna, que explicó que ya habían administrado una primera vacuna a una mujer voluntaria, en EE UU. No creo que funcione, pero el día después de anunciarlo, mucha gente puso dinero. ¿Casualidad?

Sobre la gente que dice que no tendremos vacuna hasta 2024, es teórico, pero es verdad que entre el tiempo que se tarda en tener preparados para pruebas en animales y tener los resultados, que son unos pocos meses, se podrían empezar a hacer pruebas en humanos en otoño, y empezar a decir que tenemos una vacuna que provoca anticuerpos. Pero decir que protege contra el coronavirus, ya es otra historia.

Cuando se hace la vacuna de la gripe, por ejemplo, cada año lo que se busca es que genere anticuerpos, pero no se sabe si protege hasta el año siguiente. Las compañías que venden la vacuna de la gripe hacen un gran negocio porque la distribuyen y luego miran si ha ido bien. Por ejemplo, las dos últimas vacunas de la gripe se ve que no han protegido nada bien.

Para saber todas estas cosas sí habrá que esperar un par de años. Y para que todo el mundo pueda recibir la vacuna pasarán, seguro, tres o cuatro años, pero se irán encontrando cosas.

Lo que habrá que ver es, precisamente, cómo se distribuirá esta vacuna. Si será gratis, si se empezará por la población de riesgo, si será global…

Si no somos capaces de hacer una revolución mundial para tomar la vacuna a quien la fabrique, si no somos capaces de exigir a nuestros gobiernos que nos garanticen una distribución equitativa y democrática, es que nos estamos equivocando mucho. Nos hablan de bioética, pero que se pongan las pilas: tenemos que empezar a defender al vulnerable. Pero tengo que decir que, con tanta gente trabajando para encontrar una solución, no quisiera desconfiar tanto de la humanidad como para pensar que no lo haremos bien.

(1) http://www.nogracias.org/wp-content/uploads/2020/04/Medicaments-i-risc-de-pneumo%CC%80nia-3-Abr.pdf
(2) https://catalunyaplural.cat/es/un-50-de-los-medicamentos-prescritos-en-el-sistema-de-salud-son-innecesarios-y-en-algunos-casos-mas-perjudiciales-que-beneficiosos/

https://catalunyaplural.cat/ca/el-medicament-contra-la-covid-ha-de-costar-menys-de-10-euros-no-el-podem-deixar-en-mans-privades/

Un cuento chino: el laboratorio de Wuhan estaba financiado por Estados Unidos

En nuestra entrada sobre la modificación genética de los coronavirus de los murciélagos en el laboratorio de la Universidad de Carolina del Norte ya advertimos que los científicos que llevaron a cabo los experimentos no podían destapar el objetivo de su investigación.

Como no podía ser de otra forma, el objeto de dicha investigación no tenía nada que ver con la salud, sino todo lo contrario: se trataba alterar microrganismos naturales a fin de hacerlos mortales para la humanidad.

Pero esa no fue la única investigación que se llevó a cabo. Además de Estados Unidos, los Institutos Nacionales de Salud financiaron otra investigación paralela en el Instituto de Virología de Wuhan con el mismo propósito: modificar genéticamente los coronavirus de los murciélagos.

También hay que añadir lo que aún nadie ha dicho en este país: que el laboratorio de Wuhan no es sólo chino, sino una instalación copatrocinada también por Francia. La responsabilidad es, pues, de tres países y no sólo de China.

Según Science, que como ya saben es “pura ciencia”, Estados Unidos se desmarcó del proyecto en octubre de 2014 “por temor a una posible pandemia causada por una liberación accidental o deliberada de estos gérmenes genéticamente modificados” (1). Es un lavado de cara, porque la revista no dice nada del otro proyecto que se llevaba a cabo en Carolina del Norte.

Esto se debió, en parte, añade Science en otro artículo, a los accidentes de laboratorio en los CDC (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades) de Estados Unidos que ocurrieron en julio de 2014 (2).

Los microbios “fueron manipulados incorrectamente”, añade Science: un envío “accidental” de ántrax vivo, el descubrimiento de muestras vivas de viruela “olvidadas” y una peligrosa cepa de gripe enviada “accidentalmente” de los CDC a otro laboratorio.

¡Todo fue sin querer!, ¡que poco cuidadosos! Un informe interno de los CDC dijo que los científicos no se aseguraron de que las muestras fueran inactivadas antes de salir del laboratorio, y también encontró “otros múltiples problemas” con los procedimientos operativos en el laboratorio de ántrax (3).

Los “descuidos” tuvieron dos consecuencias. La primera es que en octubre de 2014, el gobierno de Estados Unidos dejó de financiar las investigaciones para convertir tres virus en armas biológicas: la gripe, el síndrome respiratorio del Medio Oriente (MERS) y el síndrome respiratorio agudo severo (SARS) (4).

Pero ya saben Ustedes cómo funciona esto: el que hace la ley hace la trampa. Si no se puede hacer dentro de Estados Unidos, lo hacemos fuera. Entonces le encargaron a Fauci que hiciera el trabajo sucio y se puso manos a la obra: en 2015 subcontrató la misma investigación al laboratorio “chino” de Wuhan (5), que recibía fondos procedentes de los presupuestos públicos de Estados Unidos: 3,7 millones de dólares (6).

Dicho laboratorio es P4, o sea, de la “máxima seguridad”, exactamente igual de “seguro” que los que habían fallado estrepitosamente en Estados Unidos. Una chapuza. En enero de 2018 la embajada de Estados Unidos en Pekín advirtió sobre los fallos de seguridad del laboratorio de Wuhan y pidió ayuda (7).

Además, la embajada advirtió que los investigadores “mostraron que varios coronavirus similares al SARS pueden interactuar con el ACE2, el receptor humano identificado para el coronavirus del SARS”, lo que significa que los coronavirus de los murciélagos pueden ser transmitidos a los humanos para causar enfermedades similares al SARS.

Ahora llega la campaña de intoxicación. El presentador de la cadena Fox, Lou Dobbs, han pedido que Estados Unidos declare la guerra a China. El gobierno estimula la presentación de demandas contra China ante sus propios tribunales. El espionaje está elaborando informes con las “pruebas” (8). Además, hay demandas presentadas ante el Tribunal Penal Internacional y Trump esta tejiendo una coalición de países contra China por fabricar “armas de destrucción masiva”.

Prepárense para una avalancha de “noticias” antichinas (puramente científicas, eso sí).

(1) https://www.sciencemag.org/news/2014/10/us-halts-funding-new-risky-virus-studies-calls-voluntary-moratorium
(2) https://www.sciencemag.org/news/2014/07/lab-incidents-lead-safety-crackdown-cdc
(3) https://www.cdc.gov/media/releases/2014/p0711-lab-safety.html
(4) http://www.phe.gov/s3/dualuse/Documents/gain-of-function.pdf
(5) https://nationalfile.com/faucis-niaid-funded-wuhan-lab-scientists-to-research-bat-coronavirus/
(6) https://www.foxnews.com/media/gaetz-end-nih-grant-wuhan-virology-lab
(7) https://www.washingtonpost.com/opinions/2020/04/14/state-department-cables-warned-safety-issues-wuhan-lab-studying-bat-coronaviruses/
(8) https://www.washingtonexaminer.com/news/creating-an-accurate-picture-us-spy-agencies-investigating-wuhan-lab-escape-coronavirus-theory

https://asiatimes.com/2020/04/why-us-outsourced-bat-virus-research-to-wuhan/



Más información:
– El coronavirus se modificó en 2015 en un laboratorio de Estados Unidos para que pudiera reproducirse en células humanas

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