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Las universidades se han convertido en los centros del espionaje internacional

Héctor G. Barnés

A simple vista, pocos mundos chocan más que el de la inteligencia global y el de la academia, supuestamente aislada en su burbuja. Es un prejuicio equivocado, ya que el mundo académico sigue teniendo una gran importancia geopolítica, estratégica, científica y discursiva. Tanto es así que, como desvela un nuevo libro que será publicado este otoño, la CIA y el FBI llevan décadas invirtiendo millones de dólares para controlar, captar y financiar a profesores universitarios de todo el mundo, tanto dentro de sus propias fronteras como en el exterior.

El libro se llama “Spy Schools: How the CIA, the FBI and Foreign Intelligence Exploit America’s Universities” y ha sido escrito por el periodista Daniel Golden, editor de ProPublica y Premio Pulitzer en 2004. Como él mismo explica en el prólogo, la idea surgió mientras comía con un antiguo funcionario del Gobierno. Ya que había pasado años estudiando este tema, el periodista deslizó sus temores de que los servicios de inteligencia estuviesen “invadiendo” el mundo académico. La respuesta fue reveladora: “Todos los bandos explotan las universidades”.

“En los últimos años, las universidades americanas se han convertido en el terreno de juego idóneo para las batallas secretas de espías contra espías”, escribe el autor en su flamante libro. “Aunque a menudo se los represente como enclaves de aprendizaje escolar y pericia atlética, o parques de juegos para adolescentes en las puertas de la madurez, se han convertido en una inquietante línea de fuego para el espionaje”. El espionaje es mutuo: agentes chinos, rusos o cubanos analizan a su enemigo desde las aulas de sus universidades, intentan reclutar aliados y acceden a material militar sensible. Los tiempos del Círculo de Espías de Cambridge no están tan lejos.

“El FBI y la CIA responden en consecuencia, buscando sus fuentes entre los estudiantes y profesores internacionales”, recuerda Golden. “Con conexiones estrechas con los gobiernos, los negocios y la tecnología, además de la pericia técnica que se necesita para competir en una economía basada en el conocimiento, los profesores, licenciados e incluso estudiantes son codiciados por informantes de todos los bandos”. Lo confirma un antiguo funcionario del Pentágono, que reconoce las universidades como “el mejor terreno para reclutar”. La fórmula de campus abierto de las universidades occidentales favorece que se lleven a cabo trabajos de inteligencia.

Un nuevo contexto
Golden encuentra dos hitos que explican por qué las universidades han vuelto a jugar este rol, después del freno de los años sesenta y setenta, en los que la inteligencia era repudiada por el mundo académico. Por una parte, el acercamiento entre CIA, FBI y universidades al calor del resurgir patriótico después del 11 de septiembre, que realineó a muchos docentes. Por otro, la globalización de la educación superior, que ha favorecido “amistades y entendimientos entre países hostiles”. La movilidad de profesores es mucho mayor y, con ella, la posibilidad de deserción o espionaje.

¿En qué se traducen exactamente estas relaciones entre inteligencia y mundo académico? En muchos casos, como expone un fragmento del libro que reproduce “The Guardian”, en conferencias más o menos amañadas, el entorno de captación por excelencia. A veces, simplemente envían sus propios agentes; otras veces, las organizan desde la sombra, a partir de empresas privadas (el principio es que el nombre de la CIA no aparezca por ninguna parte); y, en algunos casos, organizando reuniones “falsas” con el único motivo de alcanzar a un potencial desertor de un país enemigo.

Ha sido así como la inteligencia americana ha conseguido entorpecer el programa nuclear iraní, desvela Golden. Expone el ejemplo de un científico de aquel país que una noche, tras una conferencia en un país neutral, recibió la visita de un agente de la inteligencia americana. “Soy de la CIA, y quiero que monte en un avión conmigo de camino a Estados Unidos”, le espetó. La operación se había preparado cuidadosamente durante meses. Entre otras cosas, montando una conferencia en la que ni ponentes ni asistentes sabían que estaban siendo parte de una charada cuya máxima motivación era conseguir acceder durante unos pocos minutos a dicho científico sin que nadie sospechase.

Como recuerda el periodista, “la importancia de una conferencia puede ser medida no solo por el número de ganadores del Nobel o de catedráticos de Oxford, sino por el de espías”. Los paneles de académicos son un lugar privilegiado donde se reúne la “crème de la crème”. Es ahí donde la inteligencia extranjera intenta atraer a los académicos americanos, lo que obliga a los servicios nacionales a mover ficha antes. El FBI llegó a advertir a los profesores sobre los peligros de las conferencias donde, bajo la apariencia de una tontorrona copia de archivos en una memoria USB, se podían sustraer investigaciones sensibles.

¿Cómo lo hacen?

El proceso de reclutamiento emerge directamente de la psicología aplicada por la CIA en muchas de sus operaciones de espionaje. Lo explica un antiguo agente de la compañía que había trabajado fuera de las fronteras americanas. Todo comienza con la selección de su candidato, revisando las conferencias programadas a medio plazo. No hace falta que esté confirmado; que haya acudido al menos dos veces antes es más que suficiente para saber que volverá a hacerlo. Entonces, sus asistentes crean un perfil del objetivo: el agente deberá saberlo todo sobre él, tanto para resultar creíble como para convencerle cuando sea necesario de que de verdad forma parte de la CIA.

Es el momento de diseñar un personaje para el agente, probablemente un hombre de negocios al frente de una compañía ficticia y con una web diseñada para tal propósito. El primer contacto debe realizarse sutilmente, para no llamar mucho la atención. Poco a poco, hay que hacerse visible ante el objetivo; por ejemplo, alabando un “paper” en concreto. El paso definitivo se da en la primera cita, cuando ese hombre de negocios se ofrece a financiar su siguiente proyecto. Ahí está el truco: como la mayor parte de científicos e investigadores necesitan constantemente nuevas vías de financiación, es fácil que caigan en la trampa. Una vez dan el paso, no hay marcha atrás, porque la revelación de que están siendo financiados por la CIA (aunque no lo sepan) puede acabar con sus carreras o incluso con sus vidas en su país natal.

¿Cómo trabaja la CIA con los profesores estadounidenses? Ante todo, ocultando sus huellas. En parte, porque la colaboración con la inteligencia ha estado mal vista desde hace décadas, por lo que puede suponer un estigma que trunque una carrera. Como recuerda Golden, la estima hacia la organización que “saboteó regímenes marxistas populares entre los intelectuales” no es precisamente alta. Pero aún más obvio es que de esa manera resulta más fácil obtener información sensible. La CIA organiza conferencias sobre política internacional para que sus agentes aprendan de los profesores que dedican su carrera a estudiarla por un honorario de apenas 1.000 dólares.

Financiada con alrededor de 200 millones por el Gobierno americano y la propia CIA, Golden desvela que Centra Technology, con sede en Arlington (qué coincidencia), es la intermediaria que organiza la mayor parte de estas conferencias. A través de ella se acercan a los organizadores, que no saben que están trabajando para la agencia hasta mucho más tarde —un profesor explica que lo descubrió al darse cuenta de que los asistentes no revelaban sus apellidos—, si es que llegan a hacerlo. La organización niega toda relación con la inteligencia, pero el periodista presenta el testimonio de varios académicos que saben quién está detrás.

Los resultados de estos trabajos de inteligencia se han dejado notar en forma de guerras. Por ejemplo, la de Irak. El premio Pulitzer explica que la decisión del Gobierno de George W. Bush de derrocar a Sadam Husein estaba muy influida por los movimientos de los profesores irakíes, que se estaban especializando en química, biología o energías nucleares, algo que fue interpretado como un signo de que el programa nuclear seguía adelante. Golden no es, ni mucho menos, el primero que señala este peculiar encamamiento entre inteligencia y academia: ya lo hicieron previamente en primera persona agentes como John Kiriakou en “Doing Time Like a Spy” o Ishmael Jones en “The Human Factor”. Las guerras de inteligencia siguen librándose no tan lejos de nuestros ojos.

https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2017-10-11/cia-universidades-daniel-golden_1458696/

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El teléfono móvil sigue rastreando a sus usuarios con el wifi desactivado

Un estudio realizado por tres miembros del Inria, un centro de investigación radicado en Grenoble, ha comprobado (*) que ciertos teléfonos móviles que operan con Android siguen rastreando la posición de los usuarios aunque desactiven la conexión wifi.

Los investigadores del Inria Celestin Matte, Mathieu Cunche y Vincent Toubiana han realizado las pruebas con los siguientes terminales de telefonía movil: Galaxy S3 y Spica de Samsung, HTC Wildfire, Moto G5 de Lenovo y el OnePlus One de LTE.

Con los Android antiguos, por debajo de 2.3.7, bastaba la desactivación del wifi, pero a partir del Android Android 4.3 el seguimiento del usuario continúa a pesar de la desactivación.

Esto es consecuencia de que se ha escondido una opción persistente, llamada “Always Scanning” que permite a Google, o a otras aplicaciones, buscar redes wifi incluso cuando el wifi está desactivado.

Hay que buscar la opción “Always Scanning” no siempre está en el mismo menú de Android, sino que depende del móvil. A veces hay que buscarla en “Wifi”, otras veces en “Localización” y otras, como en OnePlus One, no aparece por ninguna parte, pero siempre está activa.

Por lo demás, hay aplicaciones, como Google Maps, que exigen que la opción esté activada para funcionar.

La consecuencia de este truco es que el móvil puede seguir indicando el recorrido de un usuario, aunque éste crea lo contrario.

Para entender el alcance de este tipo control sobre los usuarios es necesario recordar la posibilidad de recuperar un aparato (teléfono móvil, tablet, ordenador portátil) perdido o robado gracias a la geolocalización, que da el punto exacto en el que se encuentra en cada momento.

Se pueden controlar tanto las personas como las cosas y no hace falta que sea una terminal informática. Lo mismo ocurre con los perros o los vehículos.

Cualquier equipo conectado a una red informática se identifica por su dirección ip pero, sobre todo, por su mac, que es una especie de matrícula que el fabricante graba en el aparato, sea móvil, enrutador, tarjeta wifi o impresora. Esta segunda identificación es más precisa que la primera.

Tanto los monopolios informáticos, como las empresas de telefonía o determinadas instituciones públicas se dedican a identificar los números mac de quienes están en un determinado punto o pasan por él.

En Londres se instalaron papeleras capaces de registrar la mac de los móviles de las personas que pasan a su lado. De esa manera controlan a cada una de las personas que va a las manifestaciones. Lo mismo ocurre con los coches que circulan por las autopistas. También se graban las mac de los móviles de quienes acuden a conciertos de música multitudinarios o partidos de fútbol para vender luego sus datos.

Dentro de su Street View, un programa de espionaje masivo, Google tiene vehículos que recorren las calles de todo el mundo realizando fotos para generar mapas y registrar las mac de los enrutadores que encuentra a su paso.

Los móviles y tablets son como los limacos: cada vez que un usuario se pasea por la calle con ellos, van dejando un rastro de baba que es muy fácil de seguir. Cada enrutador al que se acerca registra su mac.

Si además tiene un servicio de geolocalización activado, el móvil envía la mac del enrutador a una multinacional informática, a una empresa de telefonía, a la policía, a un subcontratista de seguridad, un detective privado, a cualquier intruso…

Todo esto se lleva a cabo por el mero hecho de capturar un número de matrícula, sin necesidad de conocer los contenidos de las llamadas de voz, mensajes que texto, correos electrónicos o sitios de internet que visita el usuario.

Reflexione un poco: desde que lo compró, ¿ha apagado Usted alguna vez el móvil? Alguien está acaparando información sobre Usted que ni siquiera Usted mismo recuerda.

(*) https://hal.inria.fr/hal-01575519/document

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El FBI presiona al creador de las redes sociales rusas para convertirle en un confidente suyo

Pavel Durov, creador de Telegram
En una entrevista a la revista estadounidense The Baffler (*), en junio de 2017, Pavel Durov, el informático ruso que creó alternativas a las redes sociales como Facebook (Vkontakte) y WhatsApp (Telegram) denunciaba las presiones a las que estaba siendo sometido por el FBI desde que en 2014 se marchó de Rusia.

Normalmente este tipo de relatos se cuentan y se conocen al revés: es Putin quien amenaza a unos y otros porque es un dictador. En 2011 a Durov le ocurrió lo mismo en Moscú: el servicio secreto pretendió que le entregara los listados de manifestantes inscritos en la red social Vkontakte.

Hay que poner en marcha el ventilador: da lo mismo que se trate de Rusia o de Estados Unidos; ambos son iguales, el poder corrompe…

La informática no es ese mecanismo inocente, esa herramienta neutral que nos venden los informáticos, que se puede utilizar para una cosa o para la otra. Desde su mismo surgimiento, la informática (las redes sociales, los móviles, los blogs) son armas de guerra como cualesquiera otras en las que el mundo ha quedado atrapado.

Por eso este tipo de comentarios sobrarían si en lugar de programas informáticos habláramos de misiles y lanzagranadas. Por eso el FBI está muy interesado en una aplicación informática, como Telegram, que no tiene representación oficial en Estados Unidos y envía los mensajes de móvil cifrados. Quiere que su creador le facilite una vía de acceso para husmear y conservar las conversaciones de los usuarios.

Al principio el FBI presionaba al informático con la red social Vkontakte, que sólo relató a la policía lo que ya era de conocimiento público. “No quería convertirme en un confidente”, relata en la entrevista.

Después los policías pasaron a Telegram porque es mucho más potente que su competidora WhatsApp: además de ser un medio para enviar mensajes, permite crear cadenas de difusión de noticias.

El año pasado Durov recibió en su casa la visita de los policías del FBI ya con una orden judicial. Aún no sabe cómo le habían localizado porque se encontraba en ella ocasionalmente, pero le explicaron claramente lo que querían: información sobre los usuarios de Telegram. “Nosotros respetamos la confidencialidad de su cifrado, pero el terrorismo es un serio problema y debemos proteger a la sociedad”, dijo uno de ellos.

Querían que el informático les ayudara en el caso de una “amenaza terrorista” que, como es bien sabido, es la que excusa que luego se convierte en habitual al estilo Audiencia Nacional: cualquier cosa es una amenaza terrorista.

El ruso les responde que tiene que consultar antes con sus abogados, mientras se entera de que, por otra vía, el FBI ha tratado de sobornar a uno de los informáticos que colabora con él ofreciéndole decenas de miles de dólares a cambio de información confidencial.

Tanto el servicio secreto ruso como el FBi tienen sobrada capacidad técnica para acceder a los datos personales de los usuarios de cualquier red social, incluidas las rusas, y de hecho así lo hacen, creando extensos registros con ellas. Lo que quieren es que los demás les faciliten la tarea. Nada más.


(*) https://thebaffler.com/salvos/the-crypto-keepers-levine
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Los frutos amargos de la CIA en Guatemala

Corinne Autey-Roussel


“Existe, por lo que conozco, una única regla en las relaciones
internacionales. La injerencia de un país en los asuntos de otros causa
resentimientos. Produce un efecto de resultados exactamente opuestos a
sus intenciones”
(Allen Dulles, director de la CIA, en una conferencia
de la National Association of Manufacturers en el hotel Waldorf-Astoria
el 3 de diciembre de 1947)

Crecida por el éxito en la
implantación del Sah al frente de Irán, la CIA, un organismo reciente
que, aunque construido sobre la base de la Agencia de Investigaciones
Militares (OSS), que la precedió, aún tiene falta de experiencia y tiene
a sustituirla por un entusiasmo bullicioso y desordenado, se lanza con
el celo infatigable del misionero a una operación con el objetivo de
derribar al nuevo presidente electo de Guatemala, supuestamente culpable
del pecado mortal de comunismo, bajo el código de PBSuccess. La
operación resultará un monumental fiasco, no porque falle en su
objetivo, sino porque el gobierno guatemalteco que derriba no es de
ninguna manera amenazante para Estados Unidos. En contrapartida, la
ingerencia de Estados Unidos radicalizará a la izquierda guatemalteca
hasta llevar a una guerra civil que durará décadas. “¡Qué no daríamos
hoy por tener un Arbenz! Debiéramos inventar uno pero todos los
candidatos está muertos”
(Un funcionario del Departamento de Estado de
Estados Unidos en 1981).

La dictadura fantoche y los grandes beneficios

El presidente es un demócrata progresista claro, sin ninguna relación con la URSS, pero la CIA que hizo caso omiso de la historia de Guatemala y del nacimiento del movimiento reformista de Arbenz, lo ignora con soberbia. Protege los intereses de la United Fruit Company, (UFCO, alias “la frutera” y “el pulpo”), una empresa bananera norteamericana introducida en Guatemala en 1904 que, gracias a privilegios otorgados en los tiempos de las dictaduras militares de Manuel Estrada Cabrera (1898-1920) y de Jorge Ubico (1931-1944), se apoderó de carreteras, puentes, comunicaciones, bancos, de la única compañía ferroviaria y del único gran puerto al Atlántico, de los transportes marítimos y de los servicios públicos, constituyendo el centro neurálgico del país. La United Fruit interviene en todo aquello que toca de cerca o de lejos a las políticas del país, impone sus políticos fantoches y se arroga ventajas fastuosas. Por ejemplo, se exime virtualmente de todo tipo de impuestos “durante 99 años”, y posee más del 40 por ciento de las tierras cultivables, de las que no emplea más que el 5 por ciento. La exención de impuestos de la United Fruit Company y otros favores ilícitos son ganados en 1935 por un abogado miembro del consejo de administración de la firma Sullivan and Cromwell, John Foster Dulles, futuro secretario de Estado y hermano de Allen Dulles, futuro director de la CIA y también abogado de la misma empresa. Durante años, Allen Dulles viajará a Guatemala a expensas de la compañía frutícola.

El yugo monopolista de la United Fruit Co. (que también está implantada en Honduras, Costa Rica, Colombia, Nicaragua, Panamá y República de Ecuador) impuesto gracias a la corrupción de dictadores militares locales, dará al mundo la expresión “república bananera”.

La situación se mantiene hasta 1944, cuando la revolución guatemalteca de octubre, dirigida por un grupo de militares disidentes, estudiantes y trabajadores progresistas derriba la dictadura de Federico Ponce Valdés (julio-octubre de 1944) y la reemplaza por una junta de tres hombres (Jacobo Arbenz, Jorge Toriello y Francisco Aran), que convoca inmediatamente elecciones libres y democráticas. En diciembre de 1944, el escritor Juan José Arévalo se convierte en el primer presidente elegido democráticamente de Guatemala, e inicia inmediatamente una serie de reformas agrarias destinadas a terminar con el trabajo forzado de los jornaleros, implantado desde 1877, y favorecer la creación de una clase media de pequeños agricultores. Arévalo sufrirá un mínimo de 28 intentos de golpe de Estado, pero tiene el apoyo firme de su ministro de Defensa, el coronel Jacobo Arbenz y de la guardia presidencial.

La llegada al poder de Arbenz en 1951 empeora una situación ya tensa. Dos años después de su toma de funciones, de acuerdo con las conclusiones de informe de 300 páginas del BIRD, hoy Banco Mundial, sobre las condiciones económicas de Guatemala y las modificaciones urgentes a emprender para hacer de Guatemala un país capitalista moderno, el presidente Arbenz demanda la expropiación de todas las tierras en barbecho, que desea repartir entre los campesinos sin tierra, entre ellos 225.000 acres de tierras arables y no cultivadas de la UFCo. Arbenz propone compensar a la compañía frutera norteamericana pagando la tierra al precio que la propia compañía especifica en sus declaraciones fiscales, pero están enormemente reducidos para pegar menos impuestos y en lugar de los 3 dólares por acre que han declarado hasta entonces la compañía exige, y con ella el Departamento de Estado, 75 dólares por acre, y ni un céntimo menos.

Los grandes propietarios agrarios amenazados por las expropiaciones y la UFCo fomentando rebeliones estudiantiles, asesinando a líderes campesinos, y acusando a Arbenz de comunismo, exigían a Estados Unidos intervenir. En noviembre de 1953, el embajador estadounidense John E. Peurifoy, un anticomunista obtuso que cuenta en su haber con la manipulación de elecciones en Grecia, es nombrado en Guatemala para poner en marcha la mecánica del golpe de Estado tramado algunas semanas antes en los cuarteles de la CIA.

“El presidente [Arbenz] ha declarado que el problema en su país es el de la relación entre la Compañía Frutera y el Gobierno. Se ha metido en una larga disertación sobre la historia de la Compañía desde 1904; y se lamenta después de que no ha pagado impuestos al gobierno. Ha dicho que hoy, cuando el gobierno debe cumplir un presupuesto de cerca de 70 millones de dólares, la Compañía no contribuye a ello más que con aproximadamente 150.000 dólares. Esta suma se deriva exclusivamente de la tasa de un centavo por racimo de bananas exportado de Guatemala.

He interrumpido al presidente en ese momento para indicar que debía comenzar por el principio y que me parecía que, mientras los comunistas ejercieran su influencia sobre el gobierno, no tenía esperanzas de mejores relaciones. El presidente ha dicho entonces que había algunos comunistas en su gobierno, y que tenían influencia. A continuación ha lanzado su versión oficial, según la que estos comunistas son ‘locales’ (sin lazos con la Unión Soviética). Ha expuesto su antigua amistad con Gutiérrez y Fortuny (dos destacados comunistas), de los que ha declarado que son dos personas íntegras. Le he dicho que muchos países habían pensado tener a hombres íntegros en el pasado, pero que se habían dado cuenta demasiado tarde de que los comunistas habían tomado el poder.

Respondió que esto no podía producirse en Guatemala. Los comunistas no representan una amenaza para el país” (John Peurifoy en un telegrama al Departamento de Estado, 18 de noviembre de 1953). Peurifoy concluye su informe diciendo que Arbenz “piensa como un comunista, habla como un comunista, e incluso, si no es uno de ellos, servirá hasta que llegue otro”.

Dos meses más tarde, en enero de 1954, Peurifoy declaró a Time Magazine que “la opinión pública, en Estados Unidos, podría obligarnos a tomar algunas medidas para impedir que Guatemala caiga en manos del comunismo internacional”.

El molino de la propaganda de la CIA

“La manipulación consciente e inteligente de los hábitos y las opiniones de masas es un elemento importante de la sociedad democrática. Los que manipulan este mecanismo oculto en la sociedad constituyen un gobierno invisible que es el verdadero poder de nuestro país” (Edward L. Bernays, Propaganda, 1928)

El control de la propaganda anti Arbenz está mantenido por tres entidades: la United Fruit Company, la administración Eisenhower y la CIA. La United Fruit Co. (que concentrará sus esfuerzos en Estados Unidos, mientras que la CIA se encargará de la propaganda en Guatemala) disponía desde hacia años ya de un arma formidable: Edward Bernays, sobrino estadounidense de Sigmund Freud, considerado “padre” de las relaciones públicas, experto en la manipulación de masas. La campaña de desinformación anticomunista que Bernays lanzará será de tal eficacia que servirá luego a la CIA de modelo contra Cuba y Vietnam.

Desde su llegada a las oficinas de la United Fruit en 1939, Bernays creía que para vender más bananas era preciso mitificar la región. Para ello, abrió la Middle America Information Bureau, oficina especializada en la “educación e información” sobre América Central para periodistas y, en último término, los consumidores estadounidenses.

“Yo escribía los artículos, uno tras otro, los repartía y eran enviados a publicaciones a través de todo el país. Yo no sabía gran cosa sobre América Central. Hice algunas búsquedas aquí y allá, pero la mayoría de las informaciones provenían de la United Fruit Company” (Samuel Rovner, periodista del equipo de Bernays).

El cuartel general del ataque anticomunista de Bernays, así como su red de publicaciones ya estaban operativos muchos años antes de la elección de Arbenz. En las notas que envía a Sam Zemurray, presidente de la UFCO, Bernays explica como quiere amplificar al máximo el rumor de una posible instalación del comunismo de forma insidiosa en el “patio trasero” de Estados Unidos, para presionar al gobierno norteamericano hacia una intervención militar. Diez medios escogidos, entre ellos el Reader’s Digest y el Saturday Evening Post, se encargaron de dar la señal de alarma de los “hechos” al mundo, cada uno desde un ángulo ligeramente diferente por necesidades de la “pluralidad de opiniones”. “En algunos casos, los artículos estaban redactados por miembros de sus redacciones. En otros, la publicación nos pedía proporcionarle un artículo, y por nuestra parte, encontrábamos el mejor redactor posible para encargarse de hacerlo”, escribiría más tarde Bernays.

Otros artículos aparecieron en el New York Times, el New York Herald Tribune y publicaciones liberales como The Nation, procurando de paso una gran satisfacción a Bernays, quien consideraba que el control de la opinión pública norteamericana pasaba esencialmente por la seducción del público de izquierda liberal. Todas estas publicaciones discuten doctoralmente, sin la menor precaución o la menor prueba, la “creciente influencia del comunismo en Guatemala”.

Mientras los periodistas sudan sobre sus máquinas de escribir en las redacciones de Nueva York o de Cincinatti, las eminencias editoriales tienen derecho al “tour” del amo. En junio de 1952 Bernays lleva a los editores de Newsweek, Cincinatti Enquirer, Nashville Banner, New Orleans Item y a un coeditor de Time, al editor para extranjero de Scripps-Howard, y representantes de United Press, San Francisco Chronicle, Miami Herald y del Christian Science Monitor a un periplo de dos semanas roborativo en el exotismo del paraíso capitalista y bananero de la UFCO. La aventura viril, “los gin-tonics y el White Label Scotch de Dewar a la sombra de terrazas tropicales, kilómetros interminables por los feudos privados cubiertos de jungla, los indios feroces, a veces amenazantes a veces sumisos, las botas los uniformes caquis, los caballos y las pistolas” (McCann). En su autobiografía, Bernays exhibe su buena fe: estos señores eran muy libres de ir, de venir, de ver todo y de hablar a quien quisieran, pero Thomas McCann, agregado de prensa de la UFCO, escribirá más tarde que la prensa “no veía más que una puesta en escena cuidadosamente preparada por el organizador de la expedición. El plan no tenia nada de objetividad. Y además, la propia invitación demandaba implícitamente concesiones, que eran subrayadas por la insistencia de Bernays y de la compañía en decir lo contrario”.

Por su parte, la CIA no descansa. Desde septiembre de 1952 está preparando una operación, la “PBFortune”, que prevé el asesinato de funcionarios del gobierno de Arbenz, de líderes sindicales y de otros personajes molestos (58 personas deben ser asesinadas, y otras 74 hechas prisioneras o exiliadas), una guerra psicológica a base de amenazas de muerte y actos de violencia gratuita contra el gobierno, la ayuda aérea del dictador nicaragüense Somoza y finalmente la toma del poder por un militar del ejército guatemalteco destituido de sus funciones por Arbenz, el coronel Carlos Castillo Armas. Como resultado de filtraciones que comprometían la seguridad de la operación, la “PBFortune” acabará en la papelera.

Una propaganda tentacular

Con el asunto marchando demasiado lentamente para su gusto, Bernays cambia de marcha: moverá a fondo el motor del anticomunismo maccartista. Llegará a establecer una red de espías sudamericanos que serán la fuente de una “lista secreta de 100 autores/periodistas especialmente interesados en América central”, engendrando una auténtica paranoia anticomunista mediante falsas “filtraciones” y supuestas “exclusivas” como por ejemplo en 1954, una imaginaria transferencia de armas de la Unión Soviética a los comunistas de Guatemala a través de México DF. La United Fruit Co. no solo tiene a Bernays a su servicio, tiene en nómina a un lobbysta a quien los escrúpulos no molestan, Thomas G. Corcoran, consejero de Roosvelt, de quien su hijo Eliott dirá que “aparte de mi padre, Tom [Corcoran] es el individuo más influyente del país”. Para más seguridad, la United Fruit Co. Contrata también los servicios de otros dos expertos en relaciones públicas, el conservador John Clements y el ex asistente Secretario de Estado para Latinoamérica de Truman, Spruille Braden. La relación entre empresarios privados y líderes políticos es total. Las pasarelas entre unos y otros son tan numerosas que la United Fruit, una compañía privada agroalimentaria especializada en plátanos, y el gobierno USA son indisociables.


La United Fruit tenía envidiables conexiones con la administración Eisenhower. El Secretario de Estado John Foster Dulles y la empresa en la que había trabajado, Sullivan and Cromwell, habían representado durante mucho tiempo a la UFCO. Allen Dulles, patrón de la CIA, tenía su plaza en el consejo de administración. Ed Withman, director de relaciones públicas, era el esposo de Ann Withman, secretaria personal de Eisenhower. Withman había producido una película “Por qué el Kremlin odia las bananas”, que presentaba a la UFCO. En la primera línea de las trincheras de la Guerra Fría. El éxito de la empresa en evitar la toma de sus tierras por el comunismo internacional fue más tarde descrito como “la versión Disney del tema” por un representante de la UFCO. Pero los esfuerzos de la empresa merecieron la pena. Cubría los gastos de los periodistas que viajaban a Guatemala para aprender allí la opinión de la UFCO. “Sobre la crisis algunas de las publicaciones más respetadas de América del norte, incluyendo New York Times, New York Herald Tribune y New Leader, publicaron artículos a gusto de la compañía” (Walter LaFeber, The United States in Central America, 1993).

De esta forma, la opinión mundial se encontró bajo el fuego cerrado de artículos, panfletos, fotos, películas y dibujos animados, todos ellos emitidos por la United Fruit, el Departamento de Estado y la CIA, que narraban al unísono “el imparable ascenso de los soviéticos” en Guatemala.

John Moors Cabot, Secretario de Estado para Asuntos Inter Americanos y hermano de Thomas Cabot, ex presidente la United Fruit, declaró que “los tentáculos del Kremlin están ahora a la vista de todos”, en la Casa Blanca. Peurifoy lo superó: “No podemos permitir el establecimiento de una República soviética entre Texas y el Canal de Panamá”. La CIA no se queda atrás. En mayo de 1953, informa oficialmente de que la situación en Guatemala es hostil a Estados Unidos, que los comunistas ejercen una influencia desproporcionada con la debilidad de su número y en fin, que su influencia está destinada a crecer mientras el presidente Arbenz continúe en el poder. En 1954, John Foster Dulles da un puñetazo sobre la mesa en la conferencia de la Organización de Estados Americanos y exige una acción vigorosa.

En Naciones Unidas, Henry Cabot Lodge, senador representante de Estados Unidos, accionista de United Fruit y pariente cercano de Thomas y John Moors Cabot, bloquea una petición de ayuda de Jacobo Arbenz. La complicidad de Francia y de Gran Bretaña se intercambia con el silencio norteamericano sobre su presencia en el Canal de Suez, en Chipre y en Indochina. Los dictadores de Nicaragua, Honduras, Venezuela y de República Dominicana, todos aliados de Estados Unidos, lanzan sus propias campañas de desinformación y ofrecen campos de entrenamiento, estaciones de radio y aeródromos a los norteamericanos. Somoza, el dictador de Nicaragua, llegará a exhibir pistolas grabados con la hoz y el martillo supuestamente interceptados en un submarino que se dirigía hacia Guatemala. La operación, con el nombre en clave de Washtub, preveía el descubrimiento por unos pescadores (en realidad, hombres de Somoza) de reservas de armas supuestamente escondidas por Arbenz en Nicaragua.

Somoza hablará de un submarino fotografiado, pero se negará a mostrar los clichés. La historia se trata en los medios guatemaltecos, incluso con la mejor voluntad del mundo, nadie lo cree.

La propaganda en Guatemala

En Guatemala, la UFCo. recluta a un arzobispo, Mariano Rosell Arellano, quien denuncia los “manejos comunistas” en una carta pastoral; treinta aviones de la CIA repartirán ejemplares fotocopiados a lo largo del país. Los medios guatemaltecos están igualmente de su parte, y, en aquella época, se reducen a dos áreas: prensa y radio. Los dos medios, por la fuerza de las circunstancia se dirigen solamente a la mitad de la población, estando la otra mitad formada por indios mayas que no hablan español ni ingles. Por suerte para la CIA, es la parte “culta” la que tiene las riendas del país, y de ella proceden las dos capas sociales fundamentales en las políticas de América latina: los estudiantes y el ejército.

La CIA planifica una operación de propaganda de seis componentes: un semanario anticomunista para estudiantes, “El Rebelde”, bajo control total de la CIA proporciona el apoyo del primer componente. Sus temas serán reproducidos por el segundo componente, una radio clandestina emitiendo desde una granja lechera (Operación Sherwood), la “Voz de la Liberación”; el tercero consistirá en una cabecera de prensa general en donde la CIA pueda meter artículos que discutirán los temas de la publicación y de la radio, siempre bajo una perspectiva anticomunista. El cuarto reúne a los jefes anticomunistas de asociaciones de trabajadores, el quinto distribuye pequeños objetos religiosos entre los indios y el sexto agrupa a las asociaciones de propietarios agrícolas. Al igual que los líderes de las asociaciones de trabajadores, estos últimos serán encargados de convencer a los dudosos y desmoralizar a la oposición.

Tal vez sea la radio el único logro obtenido por la Operación PBSuccess. Los estadounidenses dominan el campo de los medios y en esta atmósfera de redacción febril, de palabras pomposas empleadas por su impacto emocional y música escogidas para exaltar, subir la moral y seducir a su auditorio, están en su elemento. Tres animadores guatemaltecos (dos hombres y una mujer), bajo la dirección de un editor de prensa estadounidense, David Atlee Philips, se turnan al micrófono para encadenar odas a la bravura de los soldados “que combaten contra la hidra comunista”, llamadas al patriotismo, la voz calurosa de su animadora que convoca a “las mujeres católicas, esposas y madres, a mantener a sus maridos alejados de los sindicatos, auténticos nidos de víboras” y otras pamplinas. La empresa marcha muy bien en ese país aislado del mundo, tanto más en cuanto los productores saben alternar las exhortaciones y los reproches con música popular guatemalteca, éxitos americanos de moda y chistes sobre los comunistas y el equipo gubernamental de Arbenz. La radio comienza su emisión el 1 de mayo de 1954. Cerrará el 2 de julio de 1954, tras dos meses de emisiones.

La arlesiana soviética: Operación PB History

Desde mayo de 1953, el presidente Eisenhower dió su conformidad para la preparación de un golpe de Estado en Guatemala; Carlos Castillo Armas, con 150 o 200 hombres entrenados por la CIA, se mantenía en Honduras a la espera de la luz verde de Washington, cuando la noticia de la llegada de un carguero con armas checas a Puerto Barrios en mayo de 1954 encendió la mecha. La prensa bascula en la histeria, y Eisenhower da la orden de pasar a la acción. El 18 de junio de 1954, Castillo Armas y su tropa entran en Guatemala. Las relaciones públicas nunca se quedaron dormidas. Desde el arranque del golpe de Estado, la oficina de prensa de la United Fruit ofrece actualizaciones regulares sobre los combates. En su cuartel general de Boston, los periodistas siguen las hostilidades puntualmente.

Al cabo de nueve días de ataques embarullados de Castillo Armas, de sucesivos  fracasos y acciones caóticas de la CIA, y por razones que quedan oscuras, Arbenz, que sin embargo mantenía una posición ventajosa, se hunde y capitula. Contra toda suposición, el golpe de Estado llegaba a su fin.

Desde el éxito de la Operación, Frank Wisner, director de la Office de Policy Coordination (OPC, una rama de la CIA especializada en acciones psicológicas y paramilitares) desea reforzar la imagen triunfal de la CIA en el Congreso y envía agentes a Guatemala para desenterrar las pruebas de una relación entre el antiguo gobierno Arbenz y los soviéticos, así como algún “comunista” al que corromper. En la mente de Wisner se trata por una parte de demostrar de la manera más evidente las “maquinaciones soviéticas” en el patio trasero de Estados Unidos, América central, y por otra parte encontrar comunistas “a quien controlar y utilizar a favor de Estados Unidos y de sus intereses”.

Entre los más de 150.000 documentos encontrados en las dependencias del gobierno Arbenz tras su saqueo por la Junta de Castillo Armas, los agentes de Wisner no encontraron más que algunos libros marxistas, documentos chinos sobre las reformas agrarias, páginas de una biografía de Stalin, pruebas de intentos de comprar armas a Italia por parte de Arbenz y algunas cartas demostrando “una fuerte tendencia pro-comunista”. Ningún lazo con el Kremlin y ningún comunista que “corromper”.

Aunque haya sido tergiversada por la propaganda, por una prensa servil y una cohorte de dictadores aliados, la Operación PBSuccess estará a punto de fracasar debido a una fuerza de intervención ridículamente pequeña y una inverosímil sucesión de acciones precipitadas, improvisaciones sobre la marcha y líos debido al amateurismo de la CIA y sus marionetas locales. Castillo Armas, uno de los más incompetentes jefes militares, estuvo a un dedo de la derrota.

La operación triunfará solamente a causa del extraño hundimiento psicológico de Arbenz. Según algunos observadores, la situación matrimonial de Arbenz, que acababa de descubrir el adulterio de su mujer, hubiera sido el catalizador. Para otros, Arbenz, asustado por un rumor de la CIA, según el que los norteamericanos preparaban una ofensiva de gran amplitud, dimitiría para evitar un baño de sangre en su país; según otros, Arbenz temería que los problemas dieran alas a oficiales de su entorno ambiciosos, y hubiera preferido rendirse que morir asesinado. Es incomprensible que un coronel de un ejército de América central, acostumbrado a estos complots e intentos de golpes de Estado que marcaban la vida cotidiana de las repúblicas bananeras de los años 50, haya podido hundirse ante un ataque tan anárquico y torpe.

Allen Dulles no dudará en considerar a PBSuccess como un logro y hacer de ello el modelo de las siguientes intervenciones “secretas” de Estados Unidos Algunos años más tarde, ello llevaría a la CIA a la operación más catastrófica de su historia, la debacle de Bahía Cochinos.

En 1955, Castillo Armas se reúne con el vicepresidente de Estados Unidos, Richard Nixon, que le pide lo que estos quieren que haga, y lo hará. Lo que quieren Estados Unidos es el fin del “comunismo” en Guatemala. Castillo Armas se sumerge en una represión absurda desde todos los puntos de vista: el derecho de voto de los analfabetos queda anulado, la ley agraria de Arbenz también, las tierras entregadas recientemente a los campesinos vueltas a recuperar por la fuerza, el comunismo se hace causa de muerte, centenares de personas “desaparecen”, arbitrariamente presas sin posibilidad de apelación o comunicación con el exterior.

El resentimiento crece rápidamente y en 1960 estalla una guerra civil. Durará treinta cinco años, décadas durante las que los norteamericanos apoyarán a los dictadores a sus milicias gubernamentales contra los rebeldes, en su mayoría indios mayas. A día de hoy, los escuadrones de la muerte guatemaltecos apoyados por Estados Unidos, son responsables de la muerte de 200.000 personas.

Pero uno de los rebeldes, un joven argentino presente en Guatemala en el momento del golpe, escapa a las persecuciones. La ingerencia de la que ha sido testigo le radicalizara hasta llegar a ser uno de los más grandes iconos de la izquierda revolucionaria sudamericana y una de las peores pesadillas de Estados Unidos: Ernesto “Che” Guevara.

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El máximo dirigente del Califato Islámico en Libia es un espía del Mossad

El israelí que dirigía a los yihadistas libios
Un espía del Mossad que se hacía pasar por imán de la organización terrorista Califato Islámico ha sido detenido en Libia, según acaba de informar la cadena de televisión libanesa Al-Jadeed (1), aunque en las últimas horas la información está corriendo como la pólvora entre las cadenas de Oriente Medio e Irán (2).

El “imán” dirigía la oración de los viernes en una mezquita de Bengasi, donde utilizaba el nombre supuesto de Abou Hafs, aunque en realidad se trata de Benjamin Efraim y tiene nacionalidad israelí. Es miembro de una sección especial “árabe” del servicio secreto israelí especializada en la infiltración.

Aprovechando su condición de “imán”, el espía había creado una célula independiente del Califato Islámico compuesta por unos 200 miembros armados que trataban de penetrar en Egipto para cometer atentados.

El descubrimiento del espía otorga más verosimilitud a las sospechas sobre el propio dirigente del Califato Islámico, de quien se dice tanto que es un impostor (3), como que es otro agente del Mossad o que ha muerto, incluso varias veces (4).

Notas:

(1) http://www.aljadeed.tv/arabic

(2) http://en.farsnews.com/newstext.aspx?nn=13960604301530, http://en.abna24.com/news/africa/mossad-officer-leading-isis-as-mosque-imam-arrested-in-libya_850652.html

(3) https://mpr21.info/2016/11/por-que-no-recordamos-de-vez-en-cuando.html

(4) https://mpr21.info/2016/03/por-que-los-yihadistas-mueren-varias.html

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La CIA destapa su intención de desestabilizar al gobierno venezolano

Mike Pompeo, actual director de la CIA
Carlos A. Lozano Guillén

Ni más ni menos fue el propio director de la CIA del gobierno de Donald Trump, Mike Pompeo, el que develó el plan para desestabilizar el gobierno constitucional de la República Bolivariana de Venezuela. Dijo lo siguiente, en versión de Andrés Oppenheimer: “Cuando se le preguntó acerca de la crisis venezolana en la Conferencia de Seguridad de Aspen del 20 de julio, Pompeo dijo a la audiencia que estaba trabajando duro para el restablecimiento de la democracia en Venezuela”. Y añadió: “Yo estuve en Ciudad de México y Bogotá hace dos semanas, hablando de este tema, tratando de ayudarles a entender lo que podrían hacer, para que puedan obtener un mejor resultado para su parte del mundo y nuestra parte del mundo”.

Reconoció lo que ya todo el mundo sabe, que la CIA está tras las protestas de la “oposición democrática” en Venezuela, no solo estimulando las manifestaciones sino financiando las guarimbas terroristas que cometen todo tipo de actos vandálicos, delitos y crímenes. En su haber cuentan con dos viles asesinatos, porque le prendieron fuego a dos personas “sospechosas de ser chavistas”.

Sostener durante 120 días las protestas cuesta mucho dinero y todo sale de la bolsa de la agencia en Washington. Los días previos a la elección de la Constituyente, las guarimbas cerraron las calles con alambre de púas, utilizado en cantidades alarmantes. ¿De dónde salió el dinero? ¿De dónde sale el billete para financiar a los jovencitos que cometen los actos terroristas, dotados de tantos instrumentos y armas? Eso lo sabe y lo avala la MUD, como también el expresidente Pastrana que se fotografió con un grupo de ellos, como los presidentes Juan Manuel Santos de Colombia y Enrique Peña Nieto de México; y también Luis Leonardo Almagro, flamante Secretario General de la OEA.

En Venezuela están repitiendo los mismos métodos empleados por la CIA en Chile, en 1973, que llevaron al golpe militar contra el gobierno popular de Salvador Allende. Desabastecimiento, acaparamiento, paros, violencia callejera y terrorista y financiación a los golpistas. Son los métodos miserables y canallas del terrorismo de Estado yanqui.

Pompeo desenmascaró a Santos y a Peña Nieto. Habló con ellos y les dio recomendaciones (¿órdenes?) de cómo actuar. De inmediato el mandatario colombiano arreció la andanada contra Maduro y se atrevió a decir que no reconocerá el resultado de la Constituyente. Es el caso de un traidor y desleal examigo si es que algún día lo fue. Bastante desagradecido porque es de público conocimiento la ayuda del comandante Hugo Chávez y del presidente Nicolás Maduro, definitiva a la hora de la verdad, para que se adelantaran los diálogos de La Habana. Son habilidades de Santos, experto jugador de pócker.


http://semanariovoz.com/la-cia-vuelve-ataca/
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Airedale: una organización paramilitar vasca al servicio de Estados Unidos

El primer Gobierno de Euzkadi, con amplios poderes pero casi sin territorio para ejercerlos, se constituyó en octubre de 1936, en plena Guerra Civil, con José Antonio Aguirre (PNV) como lehendakari. Aguirre, además de la Presidencia, asumió también las tareas de consejero de Defensa, que incluían las políticas de Seguridad y la creación del Servicio Vasco de Inteligencia (SVI, la CIA vasca). Derrotados por los franquistas en 1937, los vascos en el exilio mantuvieron en la posguerra y durante la II Guerra Mundial esas estructuras políticas y, de hecho, fue en aquellos años cuando el SVI alcanzó su máxima operatividad. Es conocido cómo Aguirre, en Nueva York, puso esta agencia al servicio de la OSS estadounidense (el precursor de la CIA) y cómo reclamó armas para una posible operación para derrocar a Francisco Franco. También que hubo una estrechísima connivencia con el SOE británico. Ahora, una investigación historiográfica de Pedro J. Oiarzabal y Guillermo Tabernilla saca a la luz que, en 1945, el SVI no sólo colaboró con Estados Unidos, sino que bajo el nombre de Airedale pasó a convertirse en uno de sus brazos paramilitares en Europa.

Para comprender la gestación de la organización Airedale hay que viajar a la Francia ocupada, a Pointe de Grave. Allí, del 14 al 20 de abril de 1945 el batallón de “gudaris” Gernika tuvo un papel relevante contra los alemanes. Pero, secretamente, el 7 de abril ya se había decidido de mutuo acuerdo entre Estados Unidos y Euzkadi que esa unidad no sería desmovilizada. “Pointe de Grave no supuso la inmediata desmovilización de los ‘gudaris’, si bien eran muy pocos los que conocían que el papel que se reservaba a muchos de aquellos hombres que habían sobrevivido a uno de los últimos combates de la guerra en Europa les llevaría a ser adiestrados en las inmediaciones de París por uno de los mejores y más experimentados equipos de instructores formados por la OSS”, apuntan Oiarzabal y Tabernilla.

114 agentes adiestrados

En un principio, el lehendakari Aguirre consideró poner 1.000 hombres al servicio de la OSS. Luego se rebajaron las expectativas a 500 y finalmente fueron 114 y un religioso, el capellán Iñaki Azpiazu (también había cocineros de la tierra). Además de los supervivientes del “Gernika”, se unieron a Airedale miembros del SVI en el Reino Unido y algunos otros procedentes de España. Todos ellos nadaban en la “absoluta ignorancia” de cuál sería su misión. La selección corrió a cargo del alférez estadounidense Edward W. Andrews (Chicago, 1916) y, por parte vasca, del militante del PNV Primitivo Abad (fallecido en 2005 casi centenario).

El objetivo de Washington D.C. en aquel arranque de 1945, después de años en que los vascos habían actuado como espías, era conformar un brazo paramilitar operativo para llevar a cabo operaciones de “hit and run” (“golpear y correr”, en inglés) en un escenario en el que preveían resistencia e insurgencia alemana tras la caída de Adolf Hitler. El modelo era el que empleó el SOE británico en la Francia ocupada. En principio, descartaron las ejecuciones extrajudiciales de nazis. Como Airedale, la OSS había conformado otros grupos de contrainsurgencia llamados Cross o Keats, aunque de los tres era el vasco el que tenía más presupuesto (152.000 dólares de la época). De los vascos, según un informe confidencial de la OSS aportado por Oiarzabal y Tabernilla, se apuntaba que “han tenido una larga experiencia en actividades de resistencia dentro de su propio país y conocen a fondo todos los aspectos de la guerra de guerrillas”.

Y se abundaba: “Están motivados en gran medida por el deseo de servir en combate real contra el ejército alemán, que hasta ahora les ha sido imposible hacer […] De nosotros desean simplemente la paga básica y el seguro que se proporciona a un soldado de combate. Las motivaciones detrás de la oferta de servicio de este grupo son tales que podemos razonablemente esperar que su deseo de cooperar continúe durante un tiempo considerable más allá del final de las hostilidades reales con Alemania”.

La abadía de Rothschild cerca de París

Para formar a los “airedales” se eligió la abadía de Notre Dame de Vaux en Cernay-la-Ville, a 50 kilómetros de París, donde el Gobierno de Euzkadi tenía su sede. Hasta allí llegaban en camiones con código HQCOM/Z de los Estados Unidos. El lugar era propiedad del barón de Rothschild, por lo que se conoció también a esta misión como los “comandos Rothschild”. El nombre de Airedale, de hecho, sólo se descubrió en 2016 merced a la tesis doctoral de David Mota y su verdadera dimensión ha salido a la luz en 2017 fruto del análisis por parte de Oiarzabal y Tabernilla de decenas de documentos desclasificados por la CIA y de archivos personales.

La historiografía había interpretado de manera limitada que los “comandos Rothschild” eran simplemente un embrión de la futura policía vasca que Euzkadi planeaba para cuando España cayera como Alemania e Italia tras el final de la II Guerra Mundial. Así se puede ver también en todos los obituarios de Abad.

La formación de Airedale, que se inició el 26 de abril de 1945, dependió de la sección SO (Operaciones Secretas) de la OSS, mientras que la sección X-2 (contraespionaje) cribó a los candidatos para evitar infiltraciones. Un vasco fue apartado por haber trabajado en Alemania. Los instructores, además de Andrews, fueron Maurice M. R. Basset, René “Bazooka” Dussaq, el experto en artes marciales William E. Fairbairn, Louis G.V. Hyde y “Jack” LeBaigue.

En los archivos de la CIA consta un documento titulado “Records relating to Project AIREDALE, to recruit, train and employ 150–200 Spanish nationals to carry out short-range sabotage activities immediately behind enemy lines” (“Información sobre el Proyecto Airedale para reclutar, entrenar y emplear a 150-200 nacionales españoles para llevar a cabo actividades de sabotaje de pequeño alcance inmediatamente detrás de las líneas enemigas”). Allí figuraban la “asignaturas” teórico-prácticas que les fueron impartidas en la abadía de Rothschild: Armamento, Prácticas de tiro, Exploración, Táctica de pequeñas unidades, Manejo de explosivos, Lectura de mapas, Seguridad, Apertura de cerraduras con ganzúa, Problemas diurnos, Prácticas de tiro nocturnas, Problemas y ejercicios nocturnos, Minas y trampas y Prácticas de sanitario.

Expertos en la ‘muerte silenciosa’

Había una lección más: “Muerte silenciosa”. Consistía en formación en “técnicas de eliminación de personas sin ruido”. Se basaban “en el manejo del cuchillo diseñado por el propio Fairbairn [el experto en artes marciales], además de en técnicas de asalto con rifle y granadas”. Airedale contaba con el arma Welrod, la “pistola de los asesinos” y que estaba dotada con silenciador. Sólo la OSS, el SOE y otras unidades de elite contaban con este material en la época.

Explican Oiarzabal y Tabernilla que organizativamente Airedale se estructuró en dos secciones, cada una de 50 hombres que se dividían a su vez en tres grupos (“troops”). El 51% eran vizcaínos, un 38% guipuzcoanos, un 6% navarros y solamente había un alavés. También había un burgalés de Miranda de Ebro y nacidos en América Latina. La edad media de la fuerza era de 35 años, aunque Juan José Arenaza, de Bermeo, sólo tenía 17. Cobraban 6.000 francos (120 dólares) y seguían el manual del Ejército de los Estados Unidos. Tenían instrucciones de decir que eran militares mexicanos si eran detectados, aunque la discreción era una exigencia.

La historiografía había interpretado que el 8 de mayo de 1945 el batallón Gernika había viajado a París para participar en el desfile de la victoria en Europa. No es falso, aunque lo cierto es que esos hombres eran ya “airedales” acantonados en Rothschild. Fue la única vez que tuvieron el visto bueno de las autoridades para abandonar la abadía, aunque hubo otras fugas no consentidas.

A la frontera con España

Pero la primera fase de Airedale acabó pronto. El 29 de junio, William J. Donovan, jefe de la OSS en Washington D.C., recibió la instrucción de abandonar Airedale y las otras operaciones secretas. Se avecinaba el final de la propia OSS, que para el gobierno empezó a carecer de sentido finalizada la II Guerra Mundial (en Europa). A partir del 9 de julio, los vascos fueron abandonando la abadía y el 10 a la noche hubo incluso una velada de boxeo como despedida. ¿Fue el final de la colaboración vasca con Estados Unidos?

Oiarzabal y Tabernilla explican que no. Aunque el plan inicial nunca llegó a ponerse en práctica, Airedale se reestructuró y se decidió “crear al menos tres grupos de carácter paramilitar” liderados por Abad y otros hombres leales al PNV y a Aguirre. Abad encabezó la unidad más “selecta”, pero también se formó otro grupo de ex “gernikas”. Ambos se trasladaron a la frontera de España con Francia, donde entre 1945 y 1946 Estados Unidos montó una universidad militar que también fue nido de operaciones secretas de espionaje. El tercero, bajo el mando de Pablo Beldarrain, actuó en el interior de España “con la intención de realizar alguna acción armada” aunque con “nula” repercusión. No contaron con excesivos recursos y el PNV nunca apoyó abiertamente una estrategia de esas características.

Entre el equipo de Beldarrain se hallaba un joven Genaro García de Andoain. Más tarde, García de Andoain sería rescatado por el primer consejero de Interior en democracia, Luis María Retolaza, para conformar el embrión de la actual Ertzaintza. Este agente dirigió los servicios de Información de la Policía autonómica (AVCS, UIA, DAI y ahora OCI) y acabó asesinado por ETA en una operación antiterrorista en 1986.

Mientras la OSS quedaba disuelta al terminar la II Guerra Mundial y se reconvertía en la CIA en 1947 pasando por las provisionales SSU y CIG, la colaboración vasca se mantuvo al menos hasta 1950, según los historiadores. En 1951 el panorama político cambió de raíz ya que Estados Unidos no sólo descartó intervenir contra Franco, sino que reconoció a la España dictatorial otorgándole un importante aval internacional. El lehendakari Aguirre falleció en París en 1960 y le sucedió como presidente vasco en el exilio el espía británico Jesús María Leizaola.

El falso mito del uso del euskara en la II Guerra Mundial

Durante años, las estrechas relaciones entre el Gobierno de Euzkadi y Estados Unidos se habían utilizado como un punto de prestigio sobre el papel de los vascos a favor de los aliados en la II Guerra Mundial. La mitificación de estos hechos llegó a tal punto de que ha sido corriente leer en medios prestigiosos e incluso en discursos de lehendakaris de la democracia que Estados Unidos utilizó el euskara para dar la orden de intervención en un episodio bélico crucial, la batalla de Guadalcanal, de similar manera que se habían empleado lenguas nativas de indios americanos para evitar que los planes se frustraran. La investigación de Pedro J. Oiarzabal y Guillermo Tabernilla, concluye que no hay evidencia empírica del uso de la lengua vasca por parte del Ejército estadounidense, aunque sí la hay de que personas de origen vasco se enrolaran. Hay dos piezas que no encajan en la historia. La primera, que sería poco inteligente haber empleado el euskara cuando Japón, que había invadido Filipinas, podía contar con los muchos vascoparlantes allí residentes. Y la segunda, que a quien se atribuye esa orden, el mando militar Frank D. Carranza es un personaje que ni siquiera existe en los registros oficiales de Estados Unidos. La historia la contó la primera vez el “Eusko Deya”, el períodico oficial del Gobierno de Euzkadi, en 1952, cuando Carranza aparentemente visitó San Sebastián.

La refritó al poco una publicación franquista llevando el agua a su molino, como una heroicidad española en la II Guerra Mundial. Antes también se aludía al personaje en 1945 en la frontera francoespañola, en la universidad militar. La tercera y última aparición del militar es la de su muerte. En 1979, el actual “Deia”, afín al PNV, cuenta que falleció atropellado en la Gran Vía de Nueva York. Por supuesto, en esas fechas no hubo ningún suceso semejante en la principal arteria de la gran manzana, sede de la OSS y del propio Gobierno de Euzkadi cuando Aguirre residió allí. Una de las hipótesis de Oiarzabal y Tabernilla es que Carranza o fuese un nombre falso de un agente de inteligencia o simplemente un personaje ficticio que marcó la pauta de las relaciones entre los vascos y la CIA. ¿Fue su muerte en el periódico “Deia” un mensaje en clave de que Euskadi -ahora con “s”– daba por cerrada su amistad con Estados Unidos unos días después de haber completado la redacción del Estatuto de Autonomía que entraría en vigor en octubre?

http://www.eldiario.es/norte/euskadi/Airedale-organizacion-paramilitar-servicio-Unidos_0_672632897.html

Los integrantes de Airedale en la abadía de Rotschild
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Se destapa otro caso de espionaje masivo junto al Parlamento canadiense

El periodista Patrick Lagacé
El 4 de abril Radio Canadá reveló el descubrimiento de la existencia de un dispositivo telefónico en un lugar “estratégico” de Otawa, la capital canadiense, para espiar las conversaciones de los alrededores, en particular las que se producen en el Parlamento.

El dispositivo es un cripto-teléfono, aparatos de tipo IMSI capaces imitar una conexión telefónica para interceptar llamadas de voz e intercambio de datos desde móviles.

El Servicio de Inteligencia de Seguridad y la Gendarmería han abierto sendos atestados para investigar el espionaje. El ministro de Seguridad Pública, Ralph Goodale, ha manifestado que el dispositivo no ha sido instalado por los servicios canadienses ni autorizado por ellos.

En declaraciones a la agencia QMI el ministro se ha negado a especular sobre la posibilidad de que los autores pe rtenezcan a un país extranjero o al crimen organizado.

Además del Parlamento canadiense, el dispositivo de escucha también podía captar los intercambios telefónicos de las embajadas cercanas. El ministro ha reconocido que no hay en Canadá ningun otro lugar con tal concentración de edificios en los que se mantengan conversaciones confidenciales.

El gobierno canadiense ha tratado de relativizar el espionaje asegurando que los organismos oficiales no intercambian datos a través de correo o las líneas telefónicas.

En noviembre del año pasado se reveló que la policía canadiense había estado espiando el móvil del periodista de Patrick Lagacé, del diario La Presse. Desde inicios del año la policía emitió 24 órdenes de vigilancia para obtener todos los números de llamadas hechas desde y hacia el móvil de dicho periodista, sobre quien realizó seguimientos directos.

A raiz del escándalo se conoció que al menos otros ocho periodistas más habían sido controlados por la policía canadiense.

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Reino Unido ayudó a la CIA a convertir televisores de Samsung en micrófonos ocultos

Los documentos de la primera serie de la filtración “Vault 7” de Wikileaks ofrecen muchos datos escalofriantes, pero uno de ellos afecta a su relación con un país europeo (por ahora). Se trata de la colaboración llevada a cabo entre la CIA y el MI5 de Reino Unido para convertir televisores Samsung en micrófonos ocultos mediante un modo “fake off” del que los usuarios no saben nada.

El comunicado de Wikileaks afirma que este proyecto, bajo el nombre “Weeping Angel” es, probablemente, el logro más emblemático de esta forma de entender la seguridad.

Más especificamente, el objetivo del programa, que estaría en marcha desde 2014, era hackear la serie F8000 de televisores inteligentes de Samsung.

Según la documentación de Wikileaks, en la lista de desarrollos futuros de este proyecto había cosas como capturar vídeo. “Samsung ofrece soporte remoto. ¿Es ésta un área de funcionalidades a investigar?”, señalan además los documentos, en los que lamentan que la capacidad de almacenamiento de los televisores sea sólo de 700 MB.

El nombre de “Weeping Angel” (El Llanto del Ángel) es especialemente sarcástico teniendo en cuenta que al parecer se trata de un proyecto conjunto con Reino Unido. Los “weeping angels” son una de las razas extraterrestres más escalofriantes de las últimas temporadas de la serie británica de ciencia-ficción Dr. Who. Una formada por personajes que sólo se mueven cuando tú no miras. Exactamente igual que esta estremecedora tecnología.

https://www.merca2.es/reino-unido-ayudo-a-al-cia-a-convertir-televisores-de-samsung-en-microfonos-ocultos/

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La CIA quiere manipular las redes sociales

En 1999 la CIA creó In-Q-Tel un fondo de capital riesgo para invertir en empresas recién creadas de carácter tecnológico, para fomentar el espionaje en la red. A pesar de que el dinero que In-Q-Tel invierte es público, es decir, de los contribuyentes, su funcionamiento es totalmente opaco. Desde su creación, el fondo de la CIA invirtió en 324 empresas, 100 de las cuales permanecen en secreto.

Según una investigación del Wall Street Journal, en 2014 el fondo recibió 93,9 millones de dólares para invertir. In-Q-Tel no sólo recibe dinero de la CIA, sino también de la NSA, el FBI y el Departamento de Defensa. Los productos que crean las empresas financiadas por la CIA, están orientados en gran medida a la vigilancia masiva y al control social.Entre las empresas que reciben fondos de In-Q-Tel, el foco de la investigación se dirige hacia la extracción de datos de las redes sociales y la vigilancia. Hay varias empresas de tecnología que se dedican al trabajo en este área, como Dataminr, Geofeedia, Pathar y TransVoy.

Esas cuatro empresas, que proporcionan herramientas únicas para explotar los datos desde plataformas como Twitter, fueron presentados en una conferencia de dirigentes el pasado febrero en San José auspiciada por el Fondo, junto con otras empresas de la cartera de In-Q-Tel.

Las inversiones reflejan un aumento del interés de la CIA por el control de las redes sociales. En septiembre pasado, David Cohen, el segundo funcionario de más alto rango de la CIA, habló largo y tendido en la Universidad de Cornell sobre una letanía de desafíos derivados de los nuevos medios; el “sofisticado uso de Twitter y otras plataformas de medios sociales por parte del Califato Islámico es un ejemplo perfecto del uso malintencionado de estas tecnologías” dijo.

Las redes sociales también ofrecen una gran cantidad de trabajo de inteligencia potencial; Cohen señaló que los mensajes de Twitter desde el Califato Islámico han proporcionado información útil. “Los Tweets del Califato Islámico y otros mensajes en los medios sociales que dan a conocer sus actividades a menudo producen información que, sumada, proporciona una valiosa y real información de inteligencia”, dijo.

La última ronda de inversiones de In-Q-Tel muestra que la modernización de la CIA ha superado a Silicon Valley con el establecimiento de una nueva sección, la Dirección de Innovación Digital, que tiene la tarea de desarrollar e implementar soluciones de vanguardia mediante la participación directa del sector privado. La Dirección está trabajando estrechamente con In-Q-Tel para integrar la última tecnología en las capacidades de inteligencia de la Agencia.

Dataminr permite visualizar una corriente de datos de Twitter y detectar rápidamente tendencias de opinión sobre las fuerzas del orden y cuerpos de defensa, en medio de otros clientes.

Geofeedia se especializa en la recolección de las etiquetas geográficas de mensajes de los medios sociales, desde plataformas como Twitter e Instagram, para monitorizar sucesos de mayor relevancia en tiempo real. La empresa, que cuenta con decenas de organismos públicos locales como clientes, comercializa su capacidad para realizar un seguimiento de las protestas de militantes en nombre de intereses empresariales y de la policía.

El producto de Pathar, Dunami, es utilizado por la Oficina Federal de Investigaciones de “explotación” de Twitter, Facebook, Instagram y otras redes sociales “para determinar las redes de asociación, centros de influencia y posibles signos de radicalización”, según una investigación realizada de Reveal.

TransVoyant, fundada por Dennis Groseclose, ex vicepresidente de Lockheed Martin, ofrece un servicio similar mediante el análisis de múltiples puntos de datos para los llamados tomadores de decisiones. La empresa promociona su capacidad para vigilar Twitter para detectar bandas de incidentes y amenazas en las publicaciones. Un equipo de TransVoyant ha trabajado con los militares Estados Unidos en Afganistán para integrar datos procedentes de satélites, radares, aviones de reconocimiento y drones.

Heather Crotty, el director de marketing de TransVoyant, reconoció tener una inversión de In-Q-Tel, pero no aclaró el alcance de la relación. In-Q-Tel “no permite conocer las condiciones financieras de sus inversiones”, dijo Crotty.

Carrie A. Sessine, el vicepresidente de asuntos externos de In-Q-Tel, también se negó a una entrevista porque el fondo “no participa en las entrevistas ni da información a los medios de comunicación”.

Durante la última década In-Q-Tel ha realizado una serie de inversiones públicas en las empresas que se especializan en el escaneo de grandes bases de datos en línea. En 2009 el fondo se asoció con Visible Technologies, especializada en la gestión de la reputación en internet mediante la identificación de la influencia de los autores de “positivos” y “negativos” sobre una serie de plataformas para un tema determinado. Y hace seis años, In-Q-Tel formó una asociación con NetBase -otra empresa de análisis de las redes sociales que promociona su capacidad de escanear “miles de millones de fuentes de información pública y privada en línea”– y Recorded Future, una empresa que monitorea la web para predecir eventos en el futuro.

Bruce Lund, un alto miembro del personal técnico de In-Q-Tel, señaló en un documento de 2012 que “el seguimiento de las redes sociales” es cada vez más importante para las instituciones gubernamentales que tratan de mantener un registro de “erupción de movimientos políticos, crisis, epidemias y desastres, por no hablar de las tendencias mundiales generales”.

La reciente ola de inversiones en empresas relacionadas con las redes sociales sugiere que la CIA ha convertido en una prioridad la tendencia a hacer acopio de datos en línea generados por los usuarios.

Además de sus inversiones en empresas de nueva creación, In-Q-Tel también ha desarrollado un laboratorio especial de tecnología en Silicon Valley, llamado Lab41, para proporcionar herramientas al espionaje para conectar los puntos en grandes bases de datos.

En febrero Lab41 publicó un artículo donde planteaba las formas en que la ubicación de un usuario de Twitter se podía predecir con cierto grado de seguridad a través de la ubicación de sus amigos. En Github, un sitio web de código abierto para los desarrolladores, Lab41 actualmente tiene un proyecto para determinar la viabilidad del uso de estructuras de inteligencia artificial para clasificar el sentimiento positivo, negativo o neutro de mensajes de Twitter hacia un tema específico.

La recogida de información de inteligencia sobre adversarios extranjeros tiene beneficios potenciales para la lucha contra el terrorismo, pero la tecnología de vigilancia de la CIA también se utiliza para la aplicación de la leyes internas y por el sector privado para espiar a los grupos militantes.

Palantir, una de las primeras inversiones de In-Q-Tel en el análisis de redes sociales, fue expuesta en 2011 por el grupo de piratas LulzSec por estar en la negociación de una propuesta para realizar un seguimiento de militantes sindicales y otros críticos con la Cámara de Comercio de Estados Unidos, el mayor grupo de presión empresarial de Washington. La empresa, ahora famosa por ser un  “unicornio de la tecnología” –un término para las nuevas empresas que alcanzan una valoración superior a 1.000 millones– se distanció del plan después de que se filtraran los correos electrónicos de la empresa HBGary Federal, hoy desaparecida.

Sin embargo, otras empresas respaldadas por In-Q-Tel están adoptando abiertamente estas prácticas. Geofeedia, por ejemplo, promueve investigaciones sobre los militantes de Greenpeace, manifestaciones de estudiantes, defensores del salario mínimo y otros movimientos políticos. Los departamentos de policía de Oakland, Chicago, Detroit y otros municipios importantes han contratado a Geofeedia, así como empresas privadas tales como el Mall of America y McDonald.

Lee Guthman, un ejecutivo de Geofeedia, reconoció al periodista John Knefel que su empresa es capaz de predecir el potencial de violencia en las protestas Black Lives Matter mediante el uso de la ubicación y el sentimiento de los tuits. Guthman dijo que la tecnología podía estimar el sentimiento poniendo “puntos positivos y negativos” a ciertas frases y midiendo la “proximidad de las palabras a ciertas palabras”.

Los defensores de la intimidad, sin embargo, han expresado su preocupación por este tipo de clasificaciones automatizadas. “Cuando hay empresas privadas decidiendo qué algoritmos dan un denominado índice de amenaza, o hacen que una persona sea sospechosa, obviamente hay posibilidades de convertir en objetivos [del gobierno] a personas en base a sus puntos de vista, o incluso por su raza o la religión”, dijo Lee Rowland, un abogado dirigente de la Unión Americana de Libertades Civiles.

Añadió que existe una peligrosa tendencia en el gobierno a depender de las empresas de tecnología para “construir listados masivos de personas”.

—https://theintercept.com/2016/04/14/in-undisclosed-cia-investments-social-media-mining-looms-large/