Aunque los estudios existentes en España reconocen la «infravaloración» de los efectos de los psicofármacos en la estadística pública, en el año 2024 el 11,4 % de personas muertas en accidentes de circulación lo fue a causa de su consumo. La presencia de estos fármacos en conductores fallecidos aumentó un 140% entre 2017 y 2023, pasando de poco más del 6% al 15% en ese período.
La puesta en foco de la conducción bajo los efectos de las drogas legales pondría patas arriba el actual marco de negocio que la industria farmacéutica tiene gracias a la mal llamada «sanidad pública», y levantaría el velo que existe respecto a la profusa colaboración entre la DGT y estas empresas.