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El chiste no tenía gracia

Mahoma: «Es duro ser amado por gilipollas»
Faltaba Francia y, sin duda, el atentado contra la revista satírica Charlie Hebdo se convertirá en el 11-S francés, con todo lo que eso significa. Como suele ocurrir, se ha desatado una catarata de condenas de todos los colores, aunque no saben ni a quién condenan.

Las condenas son propias de dios y de los jueces, pero estos antes de condenar a nadie instruyen prolijos sumarios para esclarecer los hechos. Sin embargo, los que pronuncian condenas, lo mismo que dios, no necesitan nada de eso, no necesitan esclarecer nada. Sus juicios son sumarísimos. Son como el juicio final del que habla la Biblia.

Charlie Hebdo fue lanzada en 1969 y durante algunos años fue una herramienta de crítica política, ácida y sin concesiones, hasta que tuvo que cerrar en 1981. En 1992 François Mitterand la rescató subvencionándola con fondos reservados procedentes de la Presidencia de la República francesa. Se convirtió en una marioneta política que con Sarkozy viró hacia posiciones cada vez más abiertamente reaccionarias. En 1999 se pronunció a favor de la brutal agresión de la OTAN contra Serbia. La secretaria de Estado de la Juventud  en la época de Sarkozy, Jeannette Bougrab, era la pareja de Stéphane Charbonnier, director de la revista. En 2009 Sarkozy puso al frente de la cadena pública de televisión France Inter a Philippe Val, director de Charlie Hebdo desde su refundación en 1992. Fue un ascenso, suponemos que merecido.

La deriva de la revista es parte del reflujo imparable de Mayo del 68.Últimamente se había sumado a la legión islamofóbica, con continuas provocaciones hacia los islamistas, las más conocidas de las cuales fueron las 12 caricaturas de Mahoma que reprodujo en 2006 del diario ultraderechista danés Jyllands Posten. Fue un negocio redondo. La tirada de la revista saltó de 140.000 a 400.000 ejemplares.

En tono burlesco se había subtitulado a sí misma como «Charia Hebdo» por aquello de la «sharia» islámica. No se trataba de defender el sacrosanto laicismo republicano, porque en tal caso hubiera debido cargar también contra los cristianos, al menos con parecido fervor.

«El atentado contra Charlie Hebdo es a la vez un atentado a la libertad de prensa y una agresión contra la laicidad», dijo la fascista Marie Le Pen en noviembre de 2011 cuando los locales de la revista fueron incendiados por varios encapuchados.

Entonces sucedió lo mismo que ahora. Inmediatamente después del incendio el ministro del Interior Claude Guéant ya lo sabía todo. Era omnisciente como el mismísimo dios. Desde el primer minuto sabía que eran «islamistas radicales», algo que parece una redundancia. ¿Hay algún islamista que no sea radical? Pero el ministro Guéant añadió algo más: «Los cristianos no provocan incendios» (1).

¿De veras son así los cristianos? Veamos. En el pasado sabemos que no fue así y que han quemado de todo. La Inquisición, que era cristiana, incluso quemó vivas a las personas. En España sabemos que también es mentira y que -además de los bosques- han incendiado libros y librerías. En todo el mundo en 1988 los integristas cristianos realizaron actos de vandalismo por la proyección de la película «La última tentación de Cristo» de Martin Scorsese. En Francia el grupo integrista San Nicolás de Chardonnet quemó el cine Saint-Michel en el mismísimo centro de París.

Pero hay una clara diferencia en la presentación pública de los hechos -de los crímenes- según la confesión religiosa: si los incendios los cometen los cristianos nadie afirma que lo hacen porque son cristianos. En tal caso se les presenta como «delincuentes» vulgares y corrientes. Su religión la mantienen en un discreto segundo plano.

En julio de 2011 el noruego Anders Behring Breivik mató a tiros a 77 personas e hirió a otras 151, pero nadie relacionó la matanza con su defensa del «cristianismo identitario y anti-islámico», un aspecto que todos los medios pasaron por alto, a pesar de que escribió un manifiesto de 1.500 páginas en defensa de su religión, del nazismo, del racismo y el europeísmo.

Pero, ¿quién quemó en 2011 los locales de Charlie Hebdo? Nadie reivindicó nunca nada. ¿Fue como el atentado de Bruselas de hace unos meses?, ¿otra provocación de bandera falsa? Si el ministro del Interior lo sabía todo de antemano, ¿cómo es posible que tres años después la policía no haya detenido a nadie?

Significativamente entonces el diario «Le Monde» puso la palabra «atentado» entre comillas (2) y, en efecto, los rumores y conspiraciones abundan también en Francia. Hay quien dice que el incendio fue muy rentable para las maltrechas finanzas de la revista.

Hay quien dice que la policía detuvo entonces a  Charbonnier, el asesinado director de la publicación, que, lo mismo que la redacción, se encontraba bajo una «protección» policial que -curiosamente- no ha protegido nada.

Hay quien dice que el incendio lo cometió un comando pro-israelí, uno de los cuales sería miembro de la Liga de Defensa Judía que difunde vídeos antipalestinos en internet. El comando habría sido detenido, confesando su participación en el hecho (3). La noticia apreció en Wikistrike, pero les obligaron a retirarla inmediatamente (4). Por su parte, la Liga se defendió diciendo que se trataba de rumores difudidos por islamistas y propalestinos.

Con el mortífero atentado de ayer ocurre lo mismo: los que se creen dios y son como él lo saben todo, o al menos lo aparentan. La cadena israelí i24 dice que conoce la identidad de los autores, tres yihadistas franco-argelinos (5), uno de los cuales se entregó voluntariamente y los otros dos estaban sometidos con anterioridad a vigilancia de la policía.

Inaudito: en tres años de investigaciones la policía francesa no ha aclarado el incendio y en unas pocas horas ya sabe quién es el autor del tiroteo de ayer porque a pesar de la profesionalidad y frialdad con la que actuaron se olvidaron el DNI por el camino…

Bougrab, la pareja del director de la revista, ha asegurado a los medios que los atacantes habían sido «sistemáticamente protegidos por la policía» y que el asesinato se podía haber evitado. Lo debe conocer bien porque formó parte del gobierno en 2010. Por lo tanto, si se pudo haber evitado, ¿por qué no se evitó?

El atentado contra Charlie Hebdo es simétrico al 11-S en Nueva York. El responsable es el mismo: el imperialismo. Desde el golpe de Estado en Argelia en 1992, Francia es un país con una dilatada experiencia en la creación y manipulación de grupos fundamentalistas (6). Por lo tanto, los que condenan el atentado, ¿condenan al imperialismo?, ¿es eso lo que quieren decir o dicen otra cosa distinta?

Es ahora precisamente cuando conviene recordar algo que suele repetir la prensa chiíta de Oriente Medio: la inmensa mayoría de las víctimas de los fundamentalistas islámicos son los islamistas.

(1) http://rue89.nouvelobs.com/2011/11/02/gueant-les-integristes-chretiens-eux-ne-brulent-pas-ah-bon-226163
(2) Condamnation unanime de ‘l’attentat’ contre les locaux de ‘Charlie Hebdo’, http://www.lemonde.fr/actualite-medias/article/2011/11/02/condamnation-unanime-de-l-attentat-contre-les-locaux-de-charlie-hebdo_1597183_3236.html
(3) http://www.medialibre.eu/france/la-ldj-derriere-lattentat-de-charlie-hebdo/11405
(4) http://www.wikistrike.com/article-attentat-de-charlie-hebdo-un-des-suspects-de-l-incendie-actuellement-en-garde-a-vue-serait-membre-88295987.html
(5) http://www.i24news.tv/fr/actu/international/europe/56985-150107-fusillade-au-siege-de-charlie-hebdo-a-paris-des-victimes-temoins

(6) Cfr. El origen moderno del islamismo políticohttps://mpr21.info/2014/08/el-origen-moderno-del-islamismo-politico.html
Seguimos sin atentados en Francia. Tenemos hasta finales de enero para presentar sus felicitaciones

La ministra de Lituania propone asesinar a los más pobres

«La eutanasia puede ser una buena opción para los pobres, que a causa de su pobreza no tienen acesso a la asistencia médica», dijo Rimante Salaseviciute, la ministra de Salud de Lituania en unas declaraciones públicas en vísperas de la entrada de su país en el euro.
La impresentable ministra entró en funciones en el gobierno en el mes de junio del año pasado y el 20 de noviembre largó su «solución final» para los sectores más empobrecidos de la sociedad lituana. Es la cara amarga de la Unión Europa, la que no aparece nunca en las noticias.
Al asumir su cargo en el gobierno Salaseviciute abrió un debate para legalizar la eutanasia en su país. Lituania no es un Estado social, dice la ministra en referencia a la brutal política de liquidación de todos y cada uno de los derechos sociales de la población de su país como consecuencia de la política económica de austeridad que lleva a cabo el gobierno desde hace varios años, que ha conducido a una privatización total de las propiedades del Estado.
Como consecuencia de ello, dijo la ministra, los cuidados paliativos no son accesibles para todos. Por ello la eutanasia puede ser una buena opción para los sectores que «no quieren inflingir a sus allegados el espectáculo de sus sufrimientos».
Lituania ingresó en la Unión Europea en 2004. El déficit presupuestario creció en casi un 15 por ciento del PIB entre 2007 y 2008, pero cayó abruptamente en 2009. El desempleo subió al 15 por ciento en 2009 y el producto interior bruto sufrió una reducción de casi un 17 por ciento. Medio millón de personas, uno de cada diez habitantes, tuvieron que abandonar el país.
Tampoco es casualidad que Lituania sea otra de las fortalezas en que los nazis han encontrado refugio, después de que el país abandonara la URSS en 1990. Los veteranos de la Waffen SS y los nuevos cachorros del hitlerismo se vienen manifestando anualmente en Vilna, la capital del Estado, para conmemorar su lucha contra la URSS durante la Segunda Guerra Mundial.
En Lituania y fuera de Lituania, los más desfavorecidos recuerdan ahora los viejos tiempos de la URSS y, sin duda, no se van a dejar asesinar por ningún ministro. Transformarán su nostalgia en una marejada de odio hacia la canalla capitalista que pronuncia este tipo de declaraciones abyectas.

Fuente: Министр здравоохранения Литвы предложила убивать бедных, 20 de noviembre de 2014, http://www.novorosinform.org/news/id/15424

Dos millones y medio de niños carecen de vivienda en Estados Unidos

Las personas sin vivienda siempre fueron un fenómeno característico de los países del Tercer Mundo, como Bangladesh, pero a partir de 1980 son muy visibles también en las ciudades de Estados Unidos. Hasta entonces, el gobierno de Estados Unidos subvencionaba viviendas para los obreros con bajos salarios, pero después las ayudas se redujeron en un 92 por ciento. Entonces se destapó el alcance de la miseria. Por primera vez desde la gran depresión aparecieron por las calles masas de vagabundos viviendo en la calle.

No son sólo alcohólicos, drogadictos o enfermos mentales. En Estados Unidos siempre hubo drogadictos, alcohólicos y enfermos mentales sin tener miles de familias viviendo en la calle. Un indicio de lo que ha cambiado es que los sin techo -una minoría de la totalidad de los pobres- lo son a pesar de que el 64 por ciento de ellos tiene trabajo, algunos incluso dos, pero según los criterios gubernamentales continúan siendo pobres a causa de los bajos salarios.

La falta de vivienda convierte al sueño americano es una verdadera pesadilla para los más pobres, y especialmente para los niños. Cada día y cada noche. Según un informe publicado en noviembre por el National Center of Family Homelessness (Centro Nacional de Familias sin Vivienda) en Estados Unidos hay dos millones y medio de niños que carecen de vivienda. Uno de cada treinta viven en la calle, en garajes, furgonetas, tiendas de campaña u otros lugares precarios.

«Los niños han sido invisibles pero son la nueva cara de los sin techo», asegura la doctora Carmela DeCandia, directora del Centro Nacional de Familias sin Vivienda y coautora del informe, que habla de «proporciones de epidemia». Según el informe, en Estados Unidos los índices de pobreza han crecido un 8 por ciento entre 2012 y 1013 y sus efectos a largo plazo sobre la infancia pueden ser devastadores. Casi una cuarta parte de los niños que carecen de vivienda padecen perturbaciones intelectuales, emocionales o conductuales, un porcentaje que en edades escolares alcanza el 40 por ciento.

Las organizaciones que trabajan con los sin techo coinciden al diagnosticar las causas, especialmente el impacto de la crisis económica, que ha disparado a un 85 por ciento el número de menores sin hogar. Además, influyen la creciente desigualdad y la elevada tasa de pobreza.

El problema es particularmente grave en California, que tiene una octava parte de la población de Estados Unidos y que representa más de una quinta parte de los niños sin hogar, con una cifra de casi 527.000. Una de estas familias sin hogar es Gina Cooper y su hijo, de 12 años de edad, que tuvieron que abandonar su hogar en 2012, cuando su salario de menos de 10 dólares, insuficientes para pagar el alquiler de una vivienda. Después de unos meses como nómadas, encontraron refugio y apoyo en Hogar y Esperanza, un programa interreligioso en Burlingame, California, y se quedaron allí cinco meses.

«Fue un momento doloroso para mi hijo», dice Cooper. «En el camino a la escuela lloraba: ‘No me gusta esto'», sollozaba.

Según Shahera Hyatt, director del Proyecto de la Juventud sin Hogar de California, el principal problema es el elevado nivel de vida, junto con una vivienda asequible insuficiente. «Los adolescentes corren el peligro de caer en el intercambio de sexo por un lugar para quedarse porque están tan sumidos en sus necesidades de supervivencia del día a día».

Más datos sobre la reina de las torturas de la CIA

Es curioso que seamos los únicos a los que este asunto nos interesa. O quizá no sea tan curioso, pero si los buscadores no engañan para nosotros es muy sorprendente: ningún sitio en castellano muestra ningún interés por la reina de las torturas, la dirigente de la CIA Alfreda Frances Bikowsky. No es que haya pocas búsquedas, sino que no hay ninguna, o sea, cero. Ni siquiera la nuestra y si algo no aparece en un buscador de internet es porque no existe. No existimos, no somos reales.

Seguramente estamos totalmente equivocados. Hacemos el ridículo, pero continuamos informando.

Decíamos que esta agente de la CIA, nacida en 1965, había iniciado su carrera de espía en 1990 formando parte del frente anti-soviético y que  luego dirigió durante años el equipo (conocido con el nombre en clave de Estación Alec) encargado de seguir la pista de Al-Qaeda y otras organizaciones fundamentalistas a lo largo de los cinco continentes, lo que en términos militares equivale a una graduación de general.

El nombre de Bikowsky se destapó recientemente (1) y el Comité de Inteligencia del Senado dijo que, además de un elemento clave del programa de torturas, la espía había sido también una de sus principales defensoras. En Estados Unidos los medios de comunicación la llaman «La Reina de la Tortura».

El reconocimiento oficial por parte del Senado de que la CIA torturó a los detenidos por el ataque a las Torres Gemelas conduce a otro reconocimiento, esta vez oficioso, de que la versión oficial acerca del asunto es -una vez más- mentira. Dado que esa versión oficial decía que Osama Bin Laden había ordenado las voladuras del 11-S, y dado que eso es mentira, la pregunta entonces es quién las ordenó.

La respuesta sólo puede ser una: las ordenó quien vertió después la cortina de humo de mentiras, es decir, la CIA. Según dos periodistas estadounidenses, Ray Nowosielski y John Duffy, los hilos de la trama conducen hacia Bikowsky. La información era harto conocida, pero ahora se le pueden poner nombres, apellidos y otros detalles. Se le llama comisión por omisión, es decir, dejar hacer. Bikowsky y otro agente de la CIA llamado Michael Anne Casey no informaron a la Casa Blanca y al FBI de que Jalid Al-Mihdhar, un miembro de Al-Qaeda al que vigilaban estrechamente, había obtenido un visado para entrar en Estados Unidos en el verano de 2001. Al-Mihdhar fue uno de los secuestradores de los aviones del vuelo de American Airlines 77 que chocó contra las Torres Gemelas.

Además, la CIA no siguió su pista cuando entró en Estados Unidos y diseminó pistas falsas con hombres de paja. En 2003 Bikowsky fue la persona que secuestró, drogó, sodomizó y torturó a un ciudadano alemán, Jalid El-Masri, que nada tenía nada que ver con el terrorismo, a pesar de la oposición de otros agentes de la misma CIA, que conocían la inocencia del detenido.

La reina de la tortura participó activamente en el interrogatorio del jefe de los ataques a las Torres Gemelas, Jalid Sheik Mohammed y en la tortura de la bañera («waterbording») practicada a otro detenido, Abu Zubaydah.

Aunque la propia CIA ha calificado de «repugnantes» los métodos de tortura que ella misma ha venido utilizando durante años, en lugar de ser sancionada por sus crímenes, Bikowsky fue ascendida a la jefatura de la unidad antiterrorisra de la CIA por el entonces director de la CIA, Michael Hayden, que quería promocionar a los espías con más iniciativa (2).

En internet hay un sitio, llamado Cryptocomb (3), especializado en divulgar documentos secretos de la CIA. Hace un año publicó un artículo consagrado a Bikowsky en el que decía que su marido es David Silverstein. Ambos se conocieron a comienzos de los años ochenta cuando estudiaban en la Universidad Tufts

Silverstein dirige uno de los grupos de presión más importantes de Estados Unidos dedicado a la consolidación de los vínculos con Israel.

Por lo tanto, Silverstein es otro de los eslabones que acerca el 11-S a Israel y ayuda a entender las razones por las cuales los fundamentalistas islámicos han tomado como objeto de sus ataques a los árabes, dejando al margen al Tel-Aviv.

En 2007 Silverstein fundó ASMEA, la organización que preside el ultrareaccionario Bernard Lewis. También es vicepresidente de la Fundación para Defensa de las Democracias y analista de la Heritage Foundation.

En un artículo publicado en 1991 Silverstein recomendaba la tesis doctoral de Bikowsky, quien ya era de la CIA y con la que contraería matrimonio. Dicha tesis doctoral versaba sobre un asunto sutil: las diferencias entre las prácticas antiterroristas estadounidenses e israelíes.

La tesis de Bikowsky fue patrocinada por Michael Hayden, un antiguo director de la CIA (y en 2001 de la NSA) que ahora trabaja para Michael Chertoff, que tiene la doble nacionalidad, israelí y estadounidense, que dirigió la seguridad interior de Estados Unidos y se encargó de repatriar a los espías israelíes detenidos inmediatamente después de la voladura de las Torres Gemelas.

Según parece, su imagen es la que ofreció la Casa Blanca en último plano con motivo de las celebraciones por la captura de Bin Laden, aunque en aquel momento la presentaron con el nombre de Audrey F. Tomason y el cargo de «Directora de Contraterrorismo».

(1) Meet Alfreda Bikowsky, the Senior Officer at the Center of the CIA’s Torture Scandals, https://firstlook.org/theintercept/2014/12/19/senior-cia-officer-center-torture-scandals-alfreda-bikowsky/
(2) At the CIA, Accidentally Kidnapping and Torturing an Innocent Guy Earns You a Promotion, http://gawker.com/5755942/at-the-cia-accidentally-kidnapping-and-torturing-an-innocent-guy-earns-you-a-promotion

(3) Alfreda Frances Bikowsky Head of CIA Darkside?, http://cryptome.org/2013/03/bikowsky-top-darkside.htm, CIA Officer Alfreda Frances Bikowsky, Cryptocomb, 19 de enero de 2014, http://cryptocomb.org/?p=338
Bikovsky al fondo con sus jefes

España involucrada en los crímenes cometidos por la OTAN en Afganistán

En Afganistán la OTAN no llevó a cabo sólo una guerra convencional sino, además, una guerra sucia, una meticulosa carnicería destinada a asesinar selectivamente a los talibanes, según reveló la revista alemana Der Spiegel basándose en los documentos de Edward Snowden. Bajo el nombre de ISAF y con la cobertura diplomática de la ONU, la organización militar imperialista se apoyó en un principio elaborado por Michael T. Flynn, el antiguo jefe de inteligencia de las tropas en el país asiático: «Solo un talibán muerto es un buen talibán».

Los documentos de Snowden, fechados entre 2009 y 2011, muestran que la cacería estuvo organizada por el antiguo comandante en jefe de las tropas de la OTAN, el general estadounidense David Petraeus. Fue una campaña sistemática destinada a asesinar selectivamente a más de 750 personas, incluidos combatientes de mediano y bajo rango. Solo en tres meses en 2011 acabó con la vida de 350 supuestos talibanes, un promedio de cuatro asesinatos al día.

Con los nombres de los talibanes que debían ser asesinados formaron una lista que recibió el nombre de JPEL («Joint Prioritized Effects List»), elaborada por la NSA y su aliada británica GCHQ, quienes rastreaban las comunicaciones telefónicas de los talibanes. Cuando las dos agencias detectaban un número de teléfono se ponía en marcha un sofisticado mecanismo para identificar al autor de la llamada y, en último término, incluir su nombre en la lista JPEL.

La lista JPEL fue elaborada en octubre de 2008 durante una reunión de los ministros de Defensa de los países miembros de la OTAN, por lo que involucra directamente al gobierno español. La participación española fue activa. El programa de escuchas se llamó «14 eyes» (14 ojos) por la participación en el mismo de países como España, Italia, Alemania, Bélgica, Dinamarca, Francia, Suecia y Noruega.

En un comunicado emitido en inglés el martes, el portavoz talibán Zabiulá Mujahid acusó a las fuerzas de la OTAN de haber llevado al país a un «baño de sangre».

El año pasado el jefe del espionaje español, Félix Sanz Roldán, reconoció a puerta cerrada en el Congreso que el CNI había entregado a la NSA paquetes con millones de metadatos sobre comunicaciones telefónicas y los diputados presentes en el acto dijeron servilmente que salían satisfechos de las explicaciones oficiales del CNI.

En su comunicado Mujahid también califica a la guerra como asimétrica y extiende la derrota a los aliados de Estados Unidos y «a todas las organizaciones internacionales arrogantes». Según los talibanes la retirada de la OTAN se debe a que «quizá» las naciones que invadieron Afganistán se han percatado de que su misión en el país asiático fue «la decisión más idiota de la historia moderna».

«No hemos sido derrotados, no hemos firmado ningún acuerdo con EE UU para concluir la guerra, entonces ¿cuál es el sentido de que EEUU ponga fin a la guerra? Esto significa que EE UU y sus aliados han sido completamente derrotados y están huyendo del campo de batalla».

La guerra de Afganistán, que ha durado 13 años, fue la primera de la OTAN fuera de Europa y América del norte. La desencadenó el imperialismo con la excusa del ataque a las torres gemelas de Nueva York el 11 de septiembre de 2001 y ha concluido con un rotundo fracaso: a pesar de los númerosos crímenes cometidos por los ocupantes, no han podido derrotar a los talibanes.

Nazis en Ucrania, fundamentalistas en Chechenia

Uno de los lugartenientes del terrorista checheno Shamil Bassaiev, Jassan Zakaev, fue detenido en la frontera de Crimea el 17 de este mes cuando trataba de penetrar en Ucrania con pasaporte falso.

Desde hacía 12 años Rusia había puesto a Zakaev en busca y captura, acusado de ser uno de los organizadores del ataque contra el teatro Dubrovka de Moscú en 2002 que causó la muerte de 130 personas, al menos.

La detención de Zakaev en Crimea vuelve a sembrar las sospechas sobre los vínculos de los nazis ucranianos con los wahabitas, en Chechenia y otros países.

Hace unos días en otro artículo (*) pusimos de manifiesto que el terrorista checheno Imran Ajmadov, miembro de la CIA, está a las órdenes de la mujer de Sandro Kvitaskhvili que, a pesar de ser georgiano, es ministro del gobierno golpista ucraniano.

Recientemente algunos diputados de la Rada de Kiev (Yuri Beryoza, Andriy Levus e Igor Moiseychuk) mostraron sus simpatías por el atentado cometido el 4 de diciembre por los terroristas chechenos en Grozny. Los nazis ucranianos hablan de abrir un «segundo frente» de lucha contra Rusia en el Cáucaso.

Aunque no hay datos precisos que lo confirmen, las sospechas se extienden al apoyo que el SBU, el servicio secreto ucraniano presta a los terroristas chechenos.

No obstante, varios indicios apuntan en dicha dirección. Moiseychuk, un antiguo comandante del escuadrón Azov y actual diputado de la Rada de Kiev ha llamado públicamente al asesinato del presidente checheno Ramzan Kadyrov. Ha grabado un vídeo en el que aparece con un fusil de asalto disparando contra un retrato de Kadyrov.

Además, el gobierno de Kiev ha iniciado los trámites para que Kadyrov sea puesto en busca y captura internacional, a lo que el presidente checheno respondió en un programa de televisión diciendo que está dispuesto a dejar su cargo e irse al Donbas a luchar contra el gobierno fascista de Kiev.

Naturalmente los hilos no se quedan ni en Kiev ni tampoco en Grozny. Los nazis ucranianos y los wahabitas chechenos son peones, los últimos tentáculos de la CIA en las fronteras de Rusia o en el interior de la propia Rusia.

Al servicio de dios, del capital y del Estado

Tres personas distintas pero sólo un dios verdadero

Aunque los entendidos discuten la etimología, lo más probable es que la palabra “mamón” proceda del arameo, donde hace referencia a una persona adinerada. En hebreo “matmon” significa dinero o tesoro.Tanto en el Talmud como en el Nuevo Testamento, Mamón personifica la avaricia. Pero no es algo propio sólo de los creyentes. Los anarquistas piensan de la misma manera. En su obra “El Único y su propiedad” el filósofo alemán Max Stirner, a quien Marx llamaba “San Max”, asoció a Mamón con una divinidad ilusoria a la que se consagran los impíos, por oposición al Dios de los piadosos.

No obstante, a veces los creyentes desvarían. Cuando salieron de Egipto los judíos empezaron a adorar al becerro de oro (Éxodo 32:8), al que pusieron en el lugar del mismo Dios. También le sucedió hace algunos años a un reverendo anglicano, Stephen Green, que escribió un libro sobre los principios éticos de la explotación y la especulación que llevaba un título dubitativo: “¿Servir a Dios?, ¿servir a Mamón?”

Para un cristiano no podía caber ninguna clase de dudas: “Nadie puede servir a dos amos porque odiará a uno y amará al otro. No se puede servir a Dios y a Mamón a la vez” (Mateo 6:24). La Biblia no admite un punto intermedio: Mamón es el demonio de la codicia. La banca ética no tiene cabida en la Biblia. Quizá esa sea la causa de que los curas que han dirigido los bancos hayan mostrado una alarmante falta de ética, de cualquier clase de ética.

Durante 30 largos años el presidente de Cajasur fue el sacerdote Miguel Castillejo, alias “Fray Langostino”, que se jubiló en 2005. Cuatro meses antes de su marcha, se aumentó a sí mismo su póliza vitalicia un 34 por ciento, hasta alcanzar los 4,3 millones de euros, mientras que la ruina de Cajasur, un agujero de 600 millones de euros, se ha tenido que tapar con dinero público.

A diferencia del cura Castillejo, el reverendo Green inició su carrera en el Ministerio de Desarrollo de Ultramar, aunque luego se pasó a la empresa privada, trabajando para el consultor internacional McKinsey y a partir de 1982 en el banco HSBC (Hong Kong & Shanghai Banking Corporation) que acumuló su capital con el comercio de opio.

Tras la revolución china de 1949 el banco sufrió un duro golpe. Excepto en Hong Kong, sus sucursales fueron expropiadas y tuvo que trasladar su central a Londres. Como Castillejo, en 2003 el reverendo Green también alcanzó la dirección ejecutiva del banco. Fue una carrera meteórica al servicio de dios, del capital y del Estado: le nombraron Lord y en 2011 ministro de Comercio e Inversiones.

Al HSBC le conocemos en España a través de Hervé Falciani, que se fugó de Suiza con copias de las operaciones de la lavandería criminal. Entre los archivos que capturó había una copia de la cuenta corriente que la familia Botín escondía en la sucursal de Ginebra, con un saldo de 2.000 millones de euros que se taparon pagando al Estado una mordida del 10 por ciento: 200 millones.

En 2012 una comisión del Senado de Estados Unidos publicó un largo informe sobre la gestión de Green al frente de HSBC. De su lectura se desprende que el HSBC blanqueó casi 900.000 millones de dólares procedentes del tráfico de drogas y el crimen organizado.

El reverendo Green había trabajado para cárteles de la droga como director de HSBC en Oriente Medio, en México y en Bermudas. Los procedimientos con los que el banco lavaba el dinero negro eran mucho más que un rumor. En 2005 la agencia financiera Bloomberg le acusó de colaborar con los traficantes de drogas. La policía mexicana también informó a Estados Unidos de las operaciones del banco en las Islas Caimán pero, en lugar de encarcelar, a los ejecutivos del banco les pusieron sobre aviso: “portaos bien”, “no lo volváis a hacer”, les dijeron en 2003, cuando el reverendo Green acababa de llegar a lo más alto.

En 2010 Estados Unidos volvió a advertir a Green por segunda vez que se estaba pasando de rosca con la lavandería. Tampoco le encarceló, aunque el asunto se estaba poniendo bastante feo. En Inglaterra se volcaron en su apoyo: un mes después de la advertencia le nombraron Lord y la Universidad de Londres le concedió el título de doctor honoris causa de la Escuela de Estudios Orientales y Africanos. Son cargos que se añaden a otro: el de vicepresidente de la patronal británica y primera figura de los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Acto seguido David Cameron le asciende a ministro del gobierno.

La “justicia” capitalista funciona de esa manera: en Estados Unidos si te fumas un canuto de marihuana te envían a la cárcel unos cuantos años, pero eso sólo ocurre con los últimos escalones. Los primeros espadas, por el contrario, están por encima del bien y del mal; son ministros de dios, del gobierno y de los bancos. El dinero negro siempre se tapa con más dinero y al HSBC le impusieron otra mordida: una multa de 1.900 millones de dólares por narcotráfico.

Cuando al año siguiente el Senado publica su informe en Estados Unidos, la Cámara de los Lores quiere pedirle explicaciones a Green, pero el portavoz de los conservadores en la Cámara Alta se opone: a un barón, aunque sea de la droga, no se le pueden pedir explicaciones por asuntos ajenos a su ministerio. Aunque sólo hay un único dios verdadero, el Estado, el capital y dios son tres personas distintas.

La teología es un poco complicada, por lo que el año pasado el primer ministro Cameron lo resumió así ante las cámaras de la televisión: el reverendo Green ha hecho “un trabajo soberbio”.

Entrevista a Pablo Hasel

«La libertad de expresión termina cuando empiezas a molestar»

El juzgado de instrucción número tres de Lérida requirió el pasado jueves a Youtube la retirada del vídeo Menti-Rós, de Pau Rivadulla, cuyo nombre artístico es Pablo Hasél. La letra de la canción arremete contra el alcalde de la ciudad, Angel Rós, del Partido Socialista de Cataluña (PSC). Al cierre de este artículo, el vídeo todavía está disponible en la red. Las rimas más polémicas son las que aluden a la muerte violenta del edil: «Te mereces un tiro»; «Que alguien le detone/mientras desayune y café se tome»; «Se merece un navajazo en el abdomen». La canción también denuncia actitudes políticas: «Deja a los bancos acumular pisos vacíos/y otros en bancos muriéndose de frío».

La pasada primavera, la Audiencia Nacional condenó al rapero a dos años de cárcel por el contenido de sus rimas. ¿Un ejemplo de sus canciones? «No me da pena tu tiro en la nuca, pepero/ me da pena el que muere en una patera». También ha escrito sobre la muerte violenta del socialista José Bono (con un piolet), del lehendakari Paxi López (con un coche-bomba) o de la familia real: «Pena de muerte a las infantas patéticas/por gastar nuestra pasta en operaciones de estética».

El conflicto interesó a nombres destacados de la escena política: Gaspar Llamazares, diputado de Izquierda Unida, expresó públicamente que «no se puede juzgar la disidencia frente al sistema de Hasél como apología del terrorismo», mientras que el periodista Hermann Tertsch calificó sus discos como «potencial para nuevo terrorismo antisistema». ¿Disidencia o terrorismo? Hasél accedió a una entrevista con El Confidencial a cambio de publicar sus respuestas íntegras. «Ya ando cansado de que me censuren o manipulen», explica.

PREGUNTA. ¿Cuáles son los límites de la libertad de expresión en España?

RESPUESTA. La libertad de expresión termina cuando empiezas a molestar de verdad. Hay infinitos ejemplos que demuestran cómo los fascistas tienen libertad incluso para amenazar de muerte y no pasa absolutamente nada. Por ejemplo, se puede escribir la frase: «Si los catalanes ejercen el derecho de autodeterminación, correrá la sangre». A los fascistas no les condena nadie cuando matan, así que tampoco va a pasarles cuando amenazan. En cambio, seguro que tarde o temprano irán a por ti si atacas al poder sin medias tintas y llegas a bastante gente.

P. ¿Cuál es su situación tras la condena a dos años de la Audiencia Nacional?

R. Se recurrió al Tribunal Supremo, pero es casi seguro que acaben diciendo lo mismo, pues a menudo son hasta peores.

P. ¿Cree que en España la libertad de expresión es menor que otros países occidentales? El rapero Ice-T no fue la cárcel por la canción Cop Killer (Asesino de policías), ni tampoco Paris por el tema Bush Killa, donde fantaseaba con un atentado contra Bush padre.

R. Sí, ni siquiera en EEUU, el país más genocida de la historia, hay tan poca libertad de expresión. Allí hay raperos que hablan de lucha armada contra el gobierno o contra la policía y jamás han sido detenidos. También es un factor a tener en cuenta que yo apoyo a un partido revolucionario ilegalizado como es el PCE(r). A lo que más teme el sistema es a la organización comunista. Mi partido es consecuente en los hechos, no como otros que sólo lo son de nombre. Por eso, en la canción en la que más hincapié hicieron en mi detención fue en Libertad camarada Arenas, dedicada al secretario general del PCE(r), condenado a cadena perpetua encubierta, sin haber pegado un tiro en su vida y al que se le ha negado hasta la asistencia médica. Allí no hablaba de culpables tiroteados.

P. ¿Por qué cree que el terrorismo es un asunto tan delicado si ha desaparecido de Europa?

R. La lucha armada es uno de los asuntos más incómodos, por supuesto, pero ha habido juicios contra periodistas por destapar fechorías de la familia real, por ejemplo. Lo hemos visto con el caso de la portada de El jueves, los procesos contra militares que denuncian los desmanes del ejército y contra Arnaldo Otegi por referirse a Juan Carlos I como «el rey de los torturadores». Hay cosas que intentan ocultarse, por ejemplo la situación de las presas políticas, donde se violan los derechos humanos. Si van a por mí no es solamente por no condenar la lucha armada de los oprimidos contra los opresores.

P. Hombres G tiene una canción de apología del terrorismo, que se titula Matar a Castro. ¿La censura es una cuestión ideológica?

Sí. También hay grupos nazis en total impunidad que hablan de asesinar a inmigrantes. No voy a citar nombres para no darles publicidad. Es lógica esta diferencia en un Estado que asesina a inmigrantes hasta con cámaras de seguridad grabando. No creo que se deba poner en un mismo plano el discurso nazi y el comunista porque defendemos posturas totalmente opuestas. Eso interesa a los medios de manipulación, que a la hora de la verdad acaban defendiendo a los nazis, como se ha visto en el caso de Jimmy, de los Riazor Blues. No es lo mismo atacar a un político rico a costa de nuestra precariedad o miseria que a un inmigrante inocente. Tampoco es equiparable apoyar la lucha armada contra las injusticias que apoyar la violencia del estado que las perpetúa. Yo denuncio a los que sostienen este sistema criminal. Eso no tiene nada que ver con defender que un nazi pueda decir que hay que asesinar a una persona por su color de piel. Precisamente, yo lucho contra la libertad que hoy en día tiene esa escoria. Su libertad es nuestra cárcel, por eso o mandan los capitalistas o mandamos nosotros, la inmensa mayoría. No es posible el término medio porque mientras estén arriba habrá explotación e injusticias.

P. ¿No hay solución con las normas del sistema?

R. Mientras los capitalistas tengan el poder, no existirá libertad para decir lo que digo. En Cuba hay raperos que van de la mano con los yanquis que quieren invadirlos y la Policía jamás les han entrado a casa como a mí. Me refiero a grupos de hip-hop como Los Aldeanos. En el Estado español ese delito, el de apoyar a una potencia que quiera invadir, está penado con muchísimos años de prisión. Aun así, ellos atacan a un gobierno del pueblo y yo ataco a un Estado burgués enemigo del pueblo, tampoco puede ponerse en el mismo plano. Allí son demasiado blandos con sus enemigos y aquí no tienen escrúpulos con quien defiende a la gente.

P. ¿El hip-hop contribuye a la lucha política?

R. El rap nació como música no controlada por el sistema, otra cosa es que la industria supiera de su poder e invirtiera millones en hacerla esclava suya, quitándole contenido revolucionario. En EEUU se decía que «el rap es la CNN de los barrios”, en el sentido de que contaba lo que los medios de manipulación ocultaban. Gran parte de esa esencia se ha perdido, pero estoy convencido de que, poco a poco, se irá recuperando, porque la misma situación obliga a posicionarse y a denunciar. Aunque no se haya leído a Lenin, los raperos pueden ver lo que pasa en las calles. El rap anticapitalista ha concienciado a muchos jóvenes y así seguirá siendo, le guste al poder o no. Si quieren ejercer la censura, saldrán muchos más.

P. ¿Qué opina del cambio de clima político en España? Después de la explosión social del 15M llegaron los disturbios de Gamonal, el empuje de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, la defensa social de Can Vies, el auge de las tertulias políticas en horario de máxima audiencia con protagonismo para Ada Colau, Podemos o el Sindicato de Trabajadores Andaluces (SAT)… ¿Qué expectativas políticas tiene?

R. El SAT, Ada Colau y Podemos tienen algo en común: son pacifistas. Por eso el Estado no les teme en exceso. Salen diciendo: “Nosotros sólo apoyamos la lucha pacífica”. Eso es algo que le conviene al Estado en el sentido de que paran luchas más contundentes. Si no frenaran esa rabia, en las calles habría más gamonales y por lo tanto, más conquistas. Hay militantes del SAT que piensan distinto, pero sus voceros tienen ese discurso apagafuegos. Renegar de la violencia revolucionaria, que es autodefensa ante los ataques de la burguesía, es renegar de muchísimos derechos que hoy tenemos gracias a esas formas de lucha y también es legitimar la represión. Sólo hace falta ver a Pablo Iglesias tras las marchas de la dignidad del 22 de marzo de este año diciendo que el peso de la ley tenía que caer sobre quienes se habían defendido a pedradas de la brutalidad policial, como si fuera un tertuliano de Intereconomía. Alguien que condena la autodefensa del movimiento popular no está en nuestro bando, menos si lo hace a conciencia como él y no por ignorancia, que es distinto.

P. ¿Hay libertad de expresión en la política?

R. No verás en horario de máxima audiencia, ni en ningún otro, a anticapitalistas que hablen claro como Juan Manuel Olarieta (detenido por dar una charla) o como Pepe Balmón, porque el sistema sí teme su discurso, que llevado a la práctica es el único que puede solucionar esto. No hay más solución que la revolución que acabe con la raíz del problema: el capitalismo. Podemos es otro partido del sistema que no pretende acabar con este y que ya tiene un programa que es una burla y que hasta el PSOE de hace años superaba. Retrasa la conciencia haciendo creer que con el capitalismo hay salidas dignas. Aquí realmente gobierna la oligarquía financiera: gane Podemos o no, ellos seguirán en el poder.

P. ¿Hay alternativas al sistema?

R. La única alternativa a la barbarie es el poder de la clase obrera. Habrá represión hasta que nos hagamos con el poder. Cuanto más fuerte esté el movimiento revolucionario, más represión habrá, aunque a la vez podremos conquistar algunos derechos fruto de luchas contundentes. Gamonal y Can Vies hicieron acobardarse a los ayuntamientos a base de barricadas, no de debates suaves en platós. Todavía está por llegar lo peor de la crisis capitalista y todo lo que conlleva. Un militante revolucionario tiene mucho que ganar y a la vez muchos palos que soportar.

Fuente: El Confidencial, 13 de diciembre, http://www.elconfidencial.com/cultura/2014-12-13/pablo-hasel-la-libertad-de-expresion-termina-cuando-empiezas-a-molestar_589897/

Pero ‘Podemos’ tiene carta blanca para enaltecer el terrorismo:

Más información: A Pablo Hasel le cierran sus cuentas en las redes sociales

El banco más sucio de todos los bancos

El BCCI fue un banco con una corta historia de sólo 20 años y según la revista Time (29 de julio de 1991) fue “el banco más sucio del mundo”. Lo fundó Agha Hasan Abedi, un chiíta, en Pakistán en 1972. Abedi había nacido en India y reunió una gran fortuna con la especulación antes de que su primer banco fuera nacionalizado por el presidente pakistaní Alí Bhutto.

Su segundo banco lo creó con un afán político: iba a guardar los depósitos de los chiítas, muchos de los cuales, por razones ideológicas, se niegan a dejar su dinero a las instituciones financieras de los imperialistas occidentales.

Enemigo de Bhutto, Abedi era íntimo amigo del siniestro general Zia ul-Haq que gobernó pakistán después de dar un golpe de Estado en 1977 y ahorcar a Alí Bhutto. Si Abedi quería un banco islámico, el general ul-Haq quería un Estado islámico.

Aunque Abedi tenía mucho dinero, necesitaba mucho más, y como nunca dependió de ningún banco central, cayó pronto en manos de tres grandes familias: los Gokal de Pakistán, los Ben Mahfuz de Arabia saudí y los Geith Pharaon de Abu Dhabi. Ante la permanente falta de liquidez del banco, estos tres jeques del petróleo ponían dinero a cambio de acciones, lo cual alteró un poco la religión del banco: del chiísmo se convirtió al sunismo en su peor versión, la wahabita.

La necesidad de liquidez procedió, en primer lugar, de la ampliación internacional del negocio a países tan exóticos como Luxemburgo o las Islas Caimán, donde se registró como ICIC (International Credit & Investment Company), el mismo nombre con el que abrió una sucursal en Karachi dirigida por el hijo del general ul-Haq.

Cuando un banco necesita liquidez, dinero en efectivo, se convierte en una lavadora: pinta de blanco el dinero negro. Para ello admite depósitos procedentes del tráfico de drogas, del tráfico de armas, de la prostitución y de la delincuencia. Es lo más barato porque es gratis.

Una de las fuentes de blanqueo de los bancos son las gigantescas fortunas, que convierten en depósitos. Ese fue el papel que cumplió el BCCI con los ahorros del general Noriega, un tipo que no era chiíta precisamente, y cuyos dólares procedían, a su vez, del tráfico de drogas.

Como se trata del crimen, del verdadero y auténtico crimen organizado, este tipo de bancos, lo mismo que los paraísos fiscales, son un imán para los espías y policías del mundo entero. No sólo meten las narices en ellos sino que hacen algo más fácil aún: los crean.

Así ocurrió con el BCCI. Cuando en 1979 el ejército soviético se despliega en Afganistán, el dinero de la CIA, de Arabia saudí y de Pakistán con destino a los talibanes y Al-Qaeda pasa por el BCCI y, sobre todo, por su sucursal en Karachi. Es dinero fresco, es mucho y se renueva durante mucho tiempo.

Los jeques no tardaron en darse cuenta de que la CIA les estaba dejando solos, de manera que pidieron un compromiso mayor por parte de los imperialistas, lo que explica la entrada en el accionariado del Bank of America, que obtiene casi una tercera parte del capital del BCCI.

Posteriormente el director ejecutivo del Bank of America, Roy P. M. Carlson, se unió a Safeer, una empresa de consultoría de Teherán fundada por el antiguo director de la CIA y embajador de Estados Unidos en Irán, Richard Helms.

Carlson también se convirtió en presidente del Banco Nacional de Georgia, que tenía problemas y que fue comprado en secreto por el BCCI con la ayuda de Ghaith Pharaon que, a su vez, en 1976, recompró la participación del Bank of America en el BCCI. Todo volvió a quedar en casa, muy cerca del Golfo.

El Banco Nacional de Georgia era cliente de Kissinger Associates que, a su vez, también era consejero de la Banca Nazionale di Lavoro a través de la cual se financiaban las armas destinadas a Saddam Hussein durante la guerra con Irak. El socio de Helms en Safeer, el magnate iraní de negocios Rahim Irvani, controlaba el Melli Group del que Carlson era presidente. Irvani fundó una empresa off-shore para  ocultar que el BCCI recompró el banco de Clark Clifford, que había sido jefe del Pentágono: el First American Bank.

El BCCI no fue más que una de tantas burbujas de los ochenta, santo y seña de la Escuela de Chicago, de esos que en las Facultades de Economía de todo el mundo predican “más mercado y menos Estado”. Lenin diría que se trataba de un ejemplo de la descomposición del capitalismo financiero. Todo era de papel. No había préstamos, no había economía productiva. El banco vivía de apuntes contables. Las armas se cambiaban por drogas, por lo que ambas cosas eran imprescindibles: muchas drogas y muchas guerras. Era el modelo económico Afganistán, el no va más del “neoliberalismo” de los ochenta. Dependía de que la guerra no se acabara nunca, no sólo la de Afganistán sino otras, como la que enfrentó a Irán con Irak, a los sandinistas con la contra…

Los banqueros eran mitad contables, mitad espías, mitad de traficantes. Dos directores de la CIA, Richard Helms y William Casey, “trabajaron” en el banco, lo mismo que Adnan Khashoggi, traficante de armas y vecino de Marbella, lo mismo que Manucher Ghobanifar, uno de los nombres del Irangate…

La lista se puede alargar tanto como uno quiera, sobre todo si ponemos a la filial del BCCI en las Islas Caimán (ICIC), en relación con el Banco de América Central, creado por Wells Fargo. Todo les fue muy bien hasta que llega el Estado, o mejor aún, el cambio de Estado: hasta que en 1979 la revolución nicaragüense les estropeó el negocio los banqueros estuvieron estrechamente relacionados con los Somoza, con la exportación de azúcar de caña y con el cártel de Medellín.

Aquel fatídico 1979 fue un mal año para los negocios del imperialismo: sandinistas en Managua, chiítas en Teherán y soviéticos en Kabul.

Uno de los consejeros de las operaciones americanas del BCCI era Jack Stephens que, simultáneamente, era consejero y accionista de Harken, la empresa petrolera de la familia Bush, primero director de la CIA y luego primer presidente con dinastía propia en la Casa Blanca.

Todo se empezó a desmoronar como un castillo de naipes cuando en 1989 los soviéticos abandonaron Afganistán, que es tanto como decir que el diluvio de dinero se detuvo, la policía encarceló a dos miembros de la filial del BCCI en Tampa (Florida) acusados de tráfico de drogas y, finalmente, Estados Unidos invadió Panamá para detener a Noriega.

Una vez cumplida su función, en 1991 Estado Unidos clausuró el banco más sucio de una manera sucia que es típica del capitalismo financiero: atrapando los depósitos pertenecientes a pequeños y grandes depositantes como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y varios bancos centrales del Tercer Mundo, como los de Pakistán, Zambia, Senegal y Nigeria. Si el banco fue un fraude, su cierre fue otro aún mayor, posiblemente el más gigantesco de la historia. Lo había escrito Marx en un lenguaje bíblico: “Los expropiadores serán expropiados”.

El fiscal de Manhattan que investigó las actividades del BCCI dijo a la revista Time: “Desde el inicio de nuestra investigación, en marzo de 1990 no recibimos ninguna ayuda del Ministerio de Justicia. En realidad, interfieren con nuestra investigación y aleccionan a los testigos para que no cooperen con nosotros”. También ahí había mucho que tapar.

África no quiere al Tribunal Penal Internacional

El presidente de Uganda, Yoweri Museveni, acaba de pedir a los países africanos que abandonen el Estatuto de Roma por el que se creó el Tribunal Penal Internacional, que mantiene abiertos varios procesos contra dirigentes del continente.

Museveni ha lanzado este mensaje en los actos de celebración del Día de la Independencia de Kenia, una semana después de que el Tribunal Penal Internacional decidiera archivar el caso por crímenes contra la humanidad contra el presidente de este país, Uhuru Kenyatta. «Yo, personalmente, presentaré una moción en la próxima Cumbre de la Unión Africana para que el continente retire su adhesión a el Tribunal Penal Internacional», dijo Museveni durante la ceremonia, celebrada en la capital keniata.

Museveni acusó al tribunal internacional de ignorar la voz de África y establecer un programa para atacar a los dirigentes del continente. El mandatario ugandés, que estuvo acompañado en Kenia por los presidentes de Ruanda y Ghana, Paul Kagame y John Dramani Mahama, respectivamente, se mostró satisfecho de que el Tribunal Penal Internacional hubiera archivado el caso contra Kenyatta, al carecer de pruebas suficientes para implicarlo en la muerte de miles de personas tras las elecciones de 2007.

«En el mismo sentido, el tribunal también debe considerar la retirada de los cargos contra el vicepresidente William Ruto», quien está siendo juzgado por los mismos delitos por los que se investigó a Kenyatta. Museveni consideró una falta de respeto a los votantes de Kenia que el vicepresidente esté siendo procesado por el Tribunal. «Nosotros, la Unión Africana, pedimos que se aplazaran los casos de Kenia hasta que el presidente y el vicepresidente abandonaran su cargo, pero nos desairaron», ha dicho el presidente ugandés.

Por su parte, el presidente de Kenia acusó a el Tribunal Penal Internacional de amenazar la estabilidad de su país. «Estoy convencido de que el Tribunal Penal Internacional es una amenaza real para la esperanza de nuestro país, para la reconciliación nacional y la estabilidad duradera», manifestó. Kenyatta dijo que el tribunal «no ofrece ninguna promesa clara de justicia para las víctimas de la violencia postelectoral, que traumatizó a este país hace unos años».

Tras las elecciones de diciembre de 2007, 1.300 personas fueron asesinadas y más de 600.000 se vieron obligadas a abandonar sus hogares como consecuencia de la ola de violencia. La Fiscalía de el Tribunal Penal Internacional investigaba al presidente de Kenia y a su vicepresidente por supuestamente orquestar y financiar la matanza.

A finales del año pasado la Unión Africana pidió a el Tribunal Penal Internacional que los gobernantes africanos en el cargo no sean juzgados. El carácter político y discriminatorio de sus juicios quedó patente cuando no emprendió ninguna clase de juicio contra los racistas sudafricanos por los crímenes cometidos durante el apartheid.

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